Plan de Recuperación Tortuga Lora
Plan de Recuperación Tortuga Lora
Tortuga Lora
(Lepidochelys kempii)
SEGUNDA REVISIÓN
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or Asistente de Pesquerias
National Oceanic and Atmospheric Administration
Silver Spring, Maryland
ii
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD
Los planes de recuperación marcan medidas razonables que son necesarias para recuperar y/o
proteger aquellas especies consideradas en la lista de especies en peligro de extinción, medidas
que deben sustentarse en el mejor conocimiento científico con el que se cuente en ese momento.
Dichos planes los publica el Servicio de Pesca y Vida Silvestre del Departamento del Interior de
los EE.UU. (FWS, por sus siglas en inglés) y el Servicio Nacional de Pesca Marina de los
EE.UU (NMFS, por sus siglas en inglés) (las cuales, al mencionarse juntas, se presentan como
“Los Servicios”); algunas veces se preparan con el apoyo de equipos de recuperación, de
contratistas, de agencias estatales, entre otros. El plan de recuperación de la tortuga lora es un
proyecto binacional aprobado por Los Servicios y por la Secretaría del Medio Ambiente y
Recursos Naturales, México (SEMARNAT). Ningún aspecto de este plan debe ser interpretado
como un compromiso o una exigencia que comprometiera a alguna agencia Federal o le
requiriera fondos económicos, lo que constituiría una violación al reglamento Anti-Deficiency
Act. 31 U.S.C. 1341, o a cualquier otra ley o regulación. Los planes de recuperación no
necesariamente representan los puntos de vista, posturas o aprobaciones de individuos o de
agencias que tengan que ver con el proyecto al ser formulado, y sólo conciernen a Los Servicios
y a la SEMARNAT. Los planes representarán la postura oficial de Los Servicios y de la
SEMARNAT sólo después de haber sido firmados por SEMARNAT, por el director regional
FWS, y/o por el administrador asistente del NMFS. Los planes de recuperación aprobados están
sujetos a ser modificados según lo requieran los nuevos hallazgos que se obtengan, las
variaciones en el estatus de las especies, y las medidas que conlleven al cumplimiento de las
acciones de recuperación.
National Marine Fisheries Service, U.S. Fish and Wildlife Service, y SEMARNAT. 2011. Plan
Binacional de Recuperación de la Tortuga Marina Lora (Lepidochelys kempii), segunda revisión.
National Marine Fisheries Service. Silver Spring, Maryland 156 pp. + apéndices.
México CONANP
http://www.conanp.gob.mx/procer
iii
EQUIPO DE RECUPERACIÓN
Los Servicios de Parques Nacionales y de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (en adelante
“los Servicios”) y la SEMARNAT reconocen y agradecen el compromiso demostrado y el
esfuerzo realizado por los miembros del Equipo de Recuperación de la tortuga lora (de aquí en
adelante citado como “el Equipo”) al desarrollar las acciones requeridas para la revisión del plan
de recuperación.
Les Hodgson
National Fisheries Institute
Patricia Luévano
Secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología
Earl Possardt
(Co-Director del Equipo)
U.S. Fish and Wildlife Service
Michael Ray
Texas Parks and Wildlife Department
Oscar Ramírez
(Co director del Equipo)
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
iv
RECONOCIMIENTOS
El Equipo, Los Servicios, y la SEMARNAT reconocen y agradecen a los participantes que con
tanto cuidado analizaron el proyecto y la información clave, y que participaron en las dinámicas
discusiones que se suscitaron durante la revisión del plan de recuperación:
El Equipo también desea agradecer a aquellas personas que participaron en las tres reuniones de
apoyo que tuvieron lugar en Ciudad Victoria México, en el año de 2004, y en Houston, Texas, en
2004 y 2006.
v
RESUMEN EJECUTIVO
vi
sus siglas en inglés), en donde ya se ha implementado su uso, y que éste se amplíe a todos los
núcleos de pesca de arrastre que resulten preocupantes, y se logre la reducción de mortalidad
debido a la pesca con redes agalleras. El refuerzo adecuado, tanto en ambientes terrestres como
marinos, resulta esencial para alcanzar las metas de recuperación.
Para lograr la recuperación de la tortuga lora, no es suficiente sólo mantener los esfuerzos que
actualmente se realizan. En México, se deben desarrollar programas socioeconómicos
comunitarios dirigidos al sector pesquero, para reducir la captura incidental de esta tortuga
durante la pesca. Todos los grupos pesqueros estadounidenses regularizados ante el gobierno que
capturan tortuga lora, son responsables ante la Sección 7 del Acta de Especies Amenazadas de
1973, enmendada para minimizar el impacto de la captura donde ya existan medidas razonables
para hacerlo. Se requiere de investigación adicional y de monitoreo para lograr identificar
importantes hábitats marinos de alimentación, de crianza y de interanidación; para determinar
rutas de migración dentro de zonas de alimentación, y entre éstas y las playas de anidación; y
para recolectar información respecto a interacciones entre la tortuga lora y la pesca comercial y
recreativa, especialmente en lo que se refiere a la pesquería mexicana del tiburón. Las agencias
deben tener sumo cuidado para monitorear aquellos problemas actuales, y emergentes, que
afecten a la población, con el objeto de asegurar que continúe el aumento poblacional que se ha
observado.
Finalmente, para poder asegurar una protección a largo plazo y una recuperación importante de
la tortuga lora, aún después de ser retirada de la lista de especies en peligro de extinción, se
deben identificar, sustentar, y aumentar las fuentes de recursos destinados a la conservación, así
como llevar a cabo programas educativos y de colaboración con entidades locales, estatales,
federales, privadas, e internacionales, sustentándolas y reforzándolas.
CRITERIOS DE RECUPERACIÓN:
Criterios demográficos
2. Reclutamiento de al menos 300,000 crías al medio marino por temporada, en las tres
principales playas de anidación (Rancho Nuevo, Tepehuajes, y Playa Dos) en México,
con el objeto de asegurar un nivel mínimo de producción conocida a través de incubación
in situ, incubación en corrales, o en la combinación de ambas.
vii
Criterios para los factores de enlistado
2. Las iniciativas sociales y/o económicas que sean compatibles con los programas de
conservación de la tortuga lora ya se han iniciado y/o desarrollado, junto con el programa
de conservación de la tortuga lora en Rancho Nuevo y en al menos dos otras
comunidades adyacentes a los campamentos de la tortuga marina lora. La Comisión
Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) determinará si estas iniciativas son
suficientes, con base en las necesidades comunitarias y en los beneficios potenciales de
conservación.
5. Se ha convocado con éxito a un subgrupo del Equipo y a otros expertos técnicos para
realizar la identificación y revisar la información actual respecto a las principales áreas de
alimentación (especialmente para juveniles), del hábitat de interanidación, de áreas de
apareamiento, y de rutas de migración de adultos tanto en aguas de México como de los
Estados Unidos, para que provean información que lleve a asegurar la recuperación.
viii
Criterios para dar de baja de la lista de especies amenazadas
Criterios demográficos
ix
Factor D: Deficiencia en los mecanismos regulatorios existentes
5. Se establece una red de trabajo en las aguas del Golfo de México y del Atlántico de los
EE.UU. para monitorear las poblaciones (p. ej. su demografía y su abundancia) y se
implementan censos (desarrollados a cargo del sub-grupo convocado bajo los criterios
para reclasificar a la especie como amenazada).
7. Todas las demás causas de mortalidad de la tortuga lora provocadas por fuentes humanas
han sido atendidas adecuadamente, a través de la implementación de medidas para
minimizar la mortalidad y asegurar el reclutamiento con el fin de mantener el nivel de
población en el Criterio Demográfico 1, después de que la especie haya sido retirada de la
lista de especies en peligro de extinción.
ACCIONES NECESARIAS:
Proteger y manejar hábitats marinos y de anidación.
Proteger y manejar las poblaciones en playas de anidación y en medio ambientes
marinos.
Mantener una red de monitoreo de las tortugas varadas.
Manejar poblaciones en cautiverio.
Educar al público.
x
Desarrollar alianzas con las comunidades.
Mantener y desarrollar alianzas con gobiernos locales, estatales y nacionales.
Mantener y promover el conocimiento de las leyes y ampliar la legislación, tanto de
Estados Unidos como de México,
Implementar acuerdos internacionales.
Hacer valer las leyes referentes al medio ambiente marino y terrestre y en el mercado.
FECHA DE RECUPERACIÓN:
Para la temporada del año 2011, anticipamos que la tortuga lora obtendrá el criterio de
reclasificación con 10,000 hembras anidadoras. Si nos basamos en una tasa de 19% al año en el
crecimiento poblacional, podemos anticipar que la tortuga lora podría cubrir el criterio de
remoción de 40,000 hembras anidadoras promedio por temporada en un período de 6 años, para
el año 2024.
xi
LISTA DE ACRÓNIMOS Y ABREVIATURAS
Las siguientes abreviaturas se usan como norma para las unidades de medida y otros acrónimos
científicos, técnicos, e institucionales, y términos que se citan en el contenido de este documento.
xii
PAIS Playas nacionales de la Isla del Padre (Padre Island National Seashore,
U.S. Department of the Interior)
PCBs Bifenil-policlorado
PIT Transmisor pasivo integrado (Passive Integrated Transponder)
PROCODES Programa de Conservación para el Desarrollo Sustentable, México
PROFEPA Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, México
RAMSAR Convención sobre Humedales de Importancia Internacional (Convention
on Wetlands of International Importance)
RV Valor reproductivo (Reproductive Value)
RRV Valor reproductivo relativo (Relative Reproductive Value)
SAGARPA Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y
Alimentación, México
SCL Largo del carapacho en línea recta (Straight Carapace Length)
SEMARNAT Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México
SEDUE Secretaría de Desarrollo Urbano, México
SEPESCA Secretaría de Pesca, México
STSSN Red de Salvamento de Tortugas Marinas Varadas (Sea Turtle Stranding
and Salvage Network)
TAMU Texas A&M University at Galveston
TED Dispositivo Excluidor de Tortugas (Turtle Excluder Device)
TEWG Grupo de Trabajo de Expertos en Tortugas (Turtle Expert Working Group)
TPWD Departamento de Parques y Vida Silvestre del Estado de Texas (Texas
Parks and Wildlife Department)
TTS Mar Territorial del Estado de Texas (Texas Territorial Sea)
UAB Universidad de Alabama en Birmington (University of Alabama at
Birmington)
US (EE.UU.) Estados Unidos (United States of America)
USCG Guardia Costera de los EE.UU. (U.S. Coast Guard, Department of
Homeland Security)
xiii
PREFACIO
La presente revisión del Plan de Recuperación de la Tortuga Marina Lora de 1992, agrega y
afina las actividades que ya se llevaban a cabo, respecto al programa de recuperación. El Plan de
Recuperación se compone de cuatro secciones principales.
1.- Antecedentes: esta sección familiariza al lector con la tortuga marina lora, su estado actual
con los esfuerzos realizados tanto en el pasado como en el presente, y las amenazas que afronta.
También sirve como revisión de la literatura biológica para la especie.
3.- Calendario de Implementación: esta sección presenta las acciones de recuperación del
esquema narrativo en formato de tabla; asigna prioridades a las acciones de recuperación; calcula
el tiempo necesario para llevar a término las acciones de recuperación; identifica los grupos que
denotan autoridad, responsabilidad, o que expresen interés en la implementación de las acciones
de recuperación; y hace un estimado del costo de las acciones de recuperación y del programa de
recuperación.
4.- Apéndices: esta sección presenta información adicional utilizada por el Servicio de Pesca y
Vida Silvestre de los EE. UU. (FWS), el Servicio Nacional de Pesca Marina de los EE.UU.
(NMFS), la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales de México ( SEMARNAT), y
por el Equipo, para delinear la presente revisión.
xiv
SECCIÓN I: ANTECEDENTES
A. CATEGORÍA DE RIESGO
Las Secretarías del Departamento del Interior y el Departamento de Comercio de los EE.UU. son
responsables de hacer cumplir las disposiciones de la ESA. La autoridad competente respecto a
las especies amenazadas y en peligro de extinción bajo la jurisdicción de cada departamento, ha
sido delegada al Servicio de Pesca y Vida Silvestre del Departamento del Interior de los EE.UU.
(FWS) y al Servicio Nacional de Pesca Marina de los EE.UU. (NMFS). Tanto el FWS como el
NMFS comparten la jurisdicción Federal sobre las tortugas marinas, con FWS teniendo la
responsabilidad principal sobre las playas de anidación y el NMFS en relación con el medio
marino.
Para ayudar a identificar y guiar las necesidades de recuperación de las especies, la sección 4(f),
de la ESA marca pautas al Secretario en el desarrollo e implementación de planes para las
especies enlistadas o sus poblaciones. Tales planes deben incluir: (1) una descripción de tantas
acciones de manejo a desarrollar dentro del sitio específico como sean necesarias para lograr las
metas de conservación y sobrevivencia de la especie; (2) criterios objetivos y cuantificables que,
al lograrse, resulte en la determinación de que la especie sea retirada de la lista de especies
amenazadas y en peligro de extinción de acuerdo a lo previsto en la Sección 4 de la ESA y sus
reglamentos; y (3) cálculos estimados respecto a la duración y a los fondos requeridos para
concretar las metas del plan, y los pasos que se deben dar para lograrlo. La sección 4 de la ESA y
reglamentos (50 CFR Part 424), promulgados para implementar disposiciones para el enlistado,
también establecen los procedimientos para reclasificar o retirar a las especies de las listas
federales. Una especie puede darse de baja de la lista si la Secretaría del Interior y/o la Secretaría
de Comercio determinan que tal especie ya no cumple con la condición de estar en peligro de
extinción o amenazada con base en los cinco factores mencionados en la Sección 4(a)(1) de la
ESA:
I-1
(A) Destrucción real o amenaza de destrucción, modificación, o reducción de su hábitat o de
su área de distribución;
(B) Sobre-explotación con propósitos comerciales, recreativos, científicos o educativos;
(C) Enfermedad o depredación;
(D) Mecanismos reguladores actuales inadecuados; y
(E) Otros factores naturales o humanos que afectan la continuidad de su existencia.
Una especie puede ser retirada de la lista de especies en peligro de extinción, de acuerdo al 50
CFR Part 424.11 (d), si se obtiene la más certera información científica y comercial que indique
que la especie o la población ya no se considera en peligro de extinción o amenazada, por una de
las siguientes razones: (1) extinción, (2) recuperación, (3) que los datos originales para la
clasificación de la especie fueran equivocados.
En los Estados Unidos Mexicanos, la Dirección General de Vida Silvestre, de la Secretaría del
Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) se encarga de aplicar las políticas que
hacen posible la conservación y la protección de las especies de tortugas marinas, en
coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Comisión Nacional de Pesca
de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación
(SAGARPA). La situación legal de la tortuga marina se determina mediante la Ley General de
Equilibrio Ecológico y Protección del Medio Ambiente, la Ley General de Vida Silvestre, y la
Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2001 publicadas en el Diario Oficial de la
Federación (DOF 2002a). Este último documento enlista todas las especies de tortuga marina
como “en peligro de extinción”.
El NMFS aprobó el plan inicial de recuperación para la tortuga marina lora, el 19 de septiembre
de 1984. Este plan inicial fue un plan multi específico para las seis especies de tortuga marina
que se encuentran en los Estados Unidos. El 21 de agosto de 1992, el FWS, el NMFS y
SEMARNAT iniciaron el proceso de revisión del plan para una segunda etapa, pero esta vez
como un plan binacional de recuperación que realmente reflejara la alianza histórica y esencial
entre nuestros países e instituciones para alcanzar la completa recuperación de esta especie.
Desde que se aprobara la primera revisión del plan en 1992, se han logrado significativas
investigaciones y se han llevado a cabo importantes actividades de conservación y de
recuperación. El resultado es que ahora contamos con un mayor conocimiento, tanto de la
especie como de su estado actual. Esta segunda revisión del Plan Binacional de Recuperación de
la Tortuga Marina Lora (que de aquí en adelante citaremos como “El Plan”) atiende lo que en
este momento constituyen sus amenazas y sus necesidades, pone en relieve los logros de
conservación que se han llevado a cabo desde que la especie se incluyó en el listado, perfecciona
los criterios de recuperación para considerar la reclasificación de la especie, identifica los
criterios que llevan a retirar a la especie de dicha lista, y atiende específicamente a los requisitos
de planificación de la ESA.
B. TAXONOMÍA
Samuel Garman fue el primero en describir a la tortuga lora, como Thalassochelys kempii (o
Colpochelys kempii) (Garman, 1880). La tortuga lora obtuvo su nombre (en inglés) de Richard
M. Kemp, un pescador interesado en la historia natural, quien envió el espécimen tipo desde Key
West, Florida. Baur (1890) asignó kempii al género Lepidochelys, Fitzinger (1843), cuando se
I-2
concluyó que la tortuga lora y la tortuga golfina, Lepidochelys olivacea, pertenecían al mismo
género, pero esta designación no obtuvo respaldo hasta que Carr (1942) revisó los géneros de las
tortugas quelónidas (Fam. Cheloniidae). En el inter, algunos autores dieron a Colpochelys una
denominación genérica y utilizaron el nombre de la especie kempi en lugar de kempii (Hay,
1908; Schmidt y Dunn, 1917; Deraniyagala, 1939). También se ha suscitado un intenso debate
respecto a la forma correcta de escribir los nombres de especies que terminan en –i y en –ii
(refiérase a la revisión de Pritchard, 1996). Carr (1942, 1952) inicialmente utilizó el nombre
específico de kempii, aunque cambió a kempi en publicaciones posteriores (Carr 1957, 1963, Cart
y Caldwell, 1956, 1958; Carr y Goin, 1959). En la reunión de 1990 de la Comisión Internacional
de Nomenclatura Zoológica (Comisión), se aceptó la propuesta que determinaba que ambas
formas de ortografía eran correctas, sin tener en cuenta su forma original. Sin embargo, la
Comisión más tarde reglamentó que los nombres de especies terminados en –i y en –ii resultan
homónimos cuando la clasificación que se designa se encuentra incluida en el mismo género, y
cuando dos o más nombres son homónimos, sólo el más antiguo puede ser utilizado como el
nombre válido. Por lo tanto, la forma kempii (Garman, 1880) es la apropiada como nombre
específico para la tortuga lora (J. Savage, Universidad de Miami, comunicación personal, como
se refiere en Schmid y Barichivich, 2006).
Aunque hay quien ha considerado a L. kempii como una subespecie de L. olivacea, actualmente
se reconoce a la primera como una especie aparte, claramente distinta de la L. olivacea (Bowen
et al., 1991). Esta última especie se encuentra distribuida predominantemente en los océanos
Pacífico e Índico y al sur del Océano Atlántico. Aunque algunos individuos ocasionalmente
alcanzan el noroeste Atlántico (Stokes y Epperly, 2006), a la golfina no se le considera
simpátrica con la L. kempii, una especie de más al norte del Atlántico. Una revisión taxonómica
del género, que incluye una detallada descripción morfológica de las dos especies, estableció que
éstas muestran suficientes diferencias morfológicas como para justificar su designación como
dos especies completamente separadas (Pritchard, 1969, 1989). Esta designación es ampliamente
aceptada (Márquez, 1970, 1990, Brongersma, 1972, Márquez et al., 1976, 1982, Smith y Smith,
1979; Frair, 1982; Pritchard y Trebbau, 1984; Márquez y Bauhot, 1987, Bowen et al., 1991).
Estudios genéticos examinaron sitios de restricción mitocondrial (DNAmt) y se encontró que la
tortuga lora es diferente de la tortuga golfina en filogenia matriarcal, y que las dos especies son
taxa hermanas con respecto a otras tortugas marinas (Bowen et al.,. 1991). Durante
comparaciones posteriores de las secuencias de regiones control del DNAmt, Bowen et al.,
(1998) confirmaron una separación fundamental entre las dos especies.
Pocas tortugas que presentan fenotipos parecidos a híbridos entre la tortuga lora y la tortuga
caguama, y de la tortuga lora y la tortuga verde, han sido observadas anidando en Tamaulipas,
México (J. Pena, Gladys Porter Zoo (GPZ), comunicación personal 2006). Un híbrido de una
hembra de tortuga lora y una tortuga caguama macho, se descubrió en la Bahía de Chesapeake,
Virginia, en 1992, y se documentó con técnicas moleculares (Bowen y Karl, 1997). Un posible
híbrido se identificó fenotípicamente durante un evento muy sobresaliente en Massachusetts, en
2002 (Varamiento de la tortuga marina y la red de salvamento-- Sea Turtle Stranding and
Salvage Network, sin fecha de publicación). La información del genotipo nuclear de tres crías
que se tomaron de Rancho Nuevo en Tamaulipas, México, en 1999, demostró que eran una
descendencia híbrida entre una hembra de la tortuga lora y una tortuga caguama macho (Barber
et al., 2003).
C. DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE
La tortuga lora y su congénere, la tortuga golfina, son las más pequeñas de todas las tortugas
marinas que existen. La tortuga lora divergió de la golfina hace aproximadamente 2.5-3.5
millones de años (Bowen et al., 1991). El peso de un adulto se encuentra generalmente entre los
32-49 kg, y el largo en línea recta del caparazón es de alrededor de 60-65 cm. (Heppell et al.,
2005). La concha de una tortuga lora adulta es casi tan ancha como larga. La coloración cambia
significativamente durante el desarrollo, de un dorso y plastrón gris negruzco en los neonatos, a
un dorso gris-negruzco y un plastrón en blanco-amarillento en los juveniles post pelágicos, y
luego a un caparazón gris-olivo más claro y una concha inferior blanco-cremosa en los adultos.
Cuenta con dos pares de escamas frontales sobre la cabeza, cinco escudos vertebrales,
generalmente cinco pares de escudos costales y usualmente 12 pares de escudos marginales
sobre el carapacho.
En cada puente que junta la concha inferior al carapacho, hay cuatro escudos, cada uno perforado
por un poro. Éste es la abertura externa de la glándula de Rathke, que segrega una sustancia de
función aún desconocida (posiblemente hormonal). Los machos no están tan bien descritos, pero
se parecen a las hembras en el tamaño y en la coloración. Las características sexuales
secundarias típicas presentes en las tortugas marinas macho son: cola más larga, un respiradero
I-4
más distante, garras curvadas, y que la parte central de la concha inferior, o plastrón, se suaviza
durante la reproducción. Los huevos tienen un diámetro de entre 34-45 mm y un peso entre 24
40 g. La medida de las crías generalmente va de 42-48 mm en la línea recta del caparazón, de
32-44 mm de anchura, y un peso de 15-20 g (Chávez et al.,. 1967; Márquez 1972, 1990;
Pritchard y Márquez, 1973).
La tortuga lora cuenta con una distribución restringida. La anidación se encuentra esencialmente
limitada a las playas del oeste del Golfo de México, principalmente en el Estado mexicano de
Tamaulipas (Figura 1). La anidación también ocurre en Veracruz, México, y existen algunos
registros históricos para Campeche, México (Márquez, 1994). La anidación también tiene lugar,
regularmente, en Texas y es muy poco frecuente en algunos otros Estados de la Unión
Americana. Sin embargo, los registros históricos existentes de anidaciones en los Estados
Unidos, se limitan al sur de Texas (Werter, 1951; Carr, 1961; Hilderbrand, 1963).
La mayoría de los nidos de la tortuga lora localizados en Estados Unidos se han encontrado en el
sur de Texas, especialmente en La Isla del Padre (Shaver y Caillouet, 1998; Shaver, 2002b,
2005a). Hay anidaciones registradas en otros lugares texanos (Shaver, 2005a, 2006b, 2006c,
2007, 2008), y en La Florida (Johnson et al., 1999; Foote y Mueller, 2001), Hegna et al., 2006),
Alabama (J. Phillips, FWS, comunicación personal 2007; J. Isaacs, FWS, comunicación
personal 2008), Georgia (Williams et al., 2006), Carolina del Sur (anónimo, 1992), y Carolina
del Norte (Márquez et al., 1996), pero estos eventos son mucho menos frecuentes (Figura 1). Las
tortugas lora son habitantes costeros a través del Golfo de México y del noroeste del Océano
Atlántico, tan al norte como Grand Banks (Watson et al., 2004) y Nueva Escocia (Bleakney,
1955). Ocasionalmente habitan cerca de las Azores y en el noreste del Atlántico (Deraniyagala,
1938; Brongersma 1972, Fontaine et al., 1989a; Bolten y Martins, 1990) y en el Mediterráneo
(Pritchard y Márquez, 1973; Brongersma y Carr, 1983; Tomas y Raga, 2007, Insacco y Spadola,
2010).
I-5
Figura 1.- La mayoría de las playas de anidación en el Estado de Tamaulipas, México, y la proporción total de nidos
documentados para cada playa en 2009 (Fuente: J. Pena, GPZ), y la ubicación de nidos registrados en Estados
Unidos (Fuente: Padre Island National Seashore, FWS. Florida Marine Research Institute, Georgia Department of
Natural Resources, South Carolina Department of Natural Resources, and North Carolina Wildlife Resources
Commission).
1
Dickerson y Dickerson (2006) digitalizaron el filme original de 16mm Kodachrome de Herrera, y pidieron a
voluntarios, quienes tenían o no conocimiento de la historia del filme, que contaran el número de tortugas en la foto
y adivinaran la longitud de la playa. A los voluntarios se les facilitó una versión impresa (N=41) o computarizada
(N=35) de la fotografía digital. A aquellos que contaron con la versión computarizada se les animó a usar algún
medio de mejoramiento de la imagen. Los resultados fueron un promedio de 503 (DE=89.82, Var=8,068) tortugas y
un valor agrupado promedio de 700 metros de longitud de playa. Usando estos valores, ellos estimaron 5,746
tortugas presentes en el filme de Herrera al momento en que la fotografía fue tomada. Esta estimación específica es
sustancialmente menor a las estimaciones de Hildebrand (1963) y Carr (1963). Sin embargo, estas estimaciones
publicadas reflejan la proyección numérica total para la arribada completa que ocurrió en 1947. La estimación de
Dickerson y Dickerson (2006) se basa en estimaciones agrupadas de respondientes con niveles desconocidos de
experiencia y métodos diferentes que pudieron ser usados para contar a las tortugas. El Equipo cree que la mejor
estimación disponible está basada en Hildebrand (1963) y Carr (1963), dados los posibles sesgos introducidos en la
estimación de Dickerson y Dickerson (2006).
I-6
número de nidos, observado en Rancho Nuevo y en playas cercanas, ha aumentado un 15% por
año (Heppell et al., 2005), lo que permite cierto optimismo respecto a que la población se
encuentra camino a la recuperación. En los años recientes, el número total de nidos registrados
anualmente tanto en Rancho Nuevo como en campamentos adyacentes ha excedido los 10,000
(Figura 2). Más de 20,000 nidos fueron registrados en 2009 en Rancho Nuevo y en campamentos
adyacentes, pero sólo 13,302 se registraron en 2010 (J. Peña, GPZ, comunicación personal 2010)
Para la costa texana, de 2002-2010, se ha documentado un total de 911 nidos de tortugas lora
(Figura 3). Esto representa más de once veces los 81 nidos registrados en los 54 años previos, de
1948-2001 (Shaver y Callouet, 1998; Shaver, 2005a), lo que indica un aumento en la población
anidadora en Texas. De 2005 a 2010, el número de nidos en todas las playas monitoreadas indica
aproximadamente que 5,500 hembras se encuentran anidando en cada temporada en el Golfo de
México.
40,000
35,000
30,000
Number of Nests
25,000
20,000
15,000
10,000
5,000
Year
Figura 2.Número de nidos registrados durante censos en playas de anidación en Tamaulipas y en Veracruz, México
(Fuente: Instituto Nacional de Pesca, México (INP), GPZ, y U.S. Fish and Wildlife Service). Notas: El número de
1947 derivó de una filmación del aficionado Andrés Herrera y representa la única referencia que muestra a hembras
anidadoras en un solo día. El total de nidos considerados en todas las anidaciones en la temporada de 1947, se cree
que pudiera ser mucho mayor. Se iniciaron censos sistemáticos en la playa Rancho Nuevo en 1966 y se ampliaron a
otras playas en 1990.
I-7
Nidos de tortuga lora: Texas
250
200
Número de nidos
150
100
50
Años no consecutivos
0
Año
Figura 3. Número de nidos registrados en playas de anidación en Texas, Estados Unidos (Fuente: Shaver y
Caillouet, 1998; Shaver 2004,2005a, 2005b, 2006b, 2006c, 2007; D. Shaver, PAIS, comunicación personal 2008,
2010). Notas: Los nidos se reportaron en forma oportunista por el público o a través de censos sistemáticos, y se
registraron tras la confirmación de la presencia de huevos. Los censos sistemáticos en la playa de anidación de PAIS
no empezaron sino hasta 1986, pero fueron mínimas durante la primera década, y los censos se extendieron a otras
playas en Texas, empezando en el año de 1999.
Los modelos de población predicen que ésta crecerá al menos de 12-16% por año, (ó 19%,
basados en un modelo actual dentro de este plan), para el futuro próximo, dando por hecho que
las tasas actuales de sobrevivencia, dentro de cada etapa de vida, permanecerán constantes
(Heppell et al., 2005) (Figura 4). La población podría alcanzar al menos 10,000 hembras
anidadoras en una temporada en las principales playas en México en esta década [para 2015
(Heppell et al., 2005); para 2011(modelo a la fecha dentro de este Plan)]. Este criterio no está en
pugna con el contenido del Plan de Recuperación de 1992 (FWS y NMFS, 1992), el cual
especifica al menos 10,000 hembras anidadoras en una temporada, pero no identifica en qué
playas debe considerarse. El Plan de Recuperación de 1992, hace notar que casi la población
total de hembras adultas anida a lo largo de 60 km. de playa en la costa este de México (Rancho
Nuevo).Por lo tanto, el criterio estaría basado en lo que se tiene documentado en esa localidad.
Nosotros conservamos la idea dentro de este Plan e identificamos a Rancho Nuevo, Tepehuajes,
y Playa Dos, como las principales playas de anidación. Se hace notar que la tasa de crecimiento
de la población puede decrecer un poco después de que dicho criterio se alcance, como resultado
de una disminución de la tasa de sobrevivencia en el nido debido a un aumento en el número de
I-8
nidos que se dejaron in situ (Heppell et al., 2005). El rápido aumento en la tasa de crecimiento
que se predijo en los modelos está condicionado a una alta tasa de sobrevivencia del huevo. A
corto plazo, esta tasa puede alcanzarse únicamente a través de la reubicación de un número
importante de nidos en corrales, en donde los huevos estén protegidos de depredadores, cosecha,
e inundaciones. A medida que la población aumente, la proporción de nidos protegidos va a
decrecer. La reducción de sobrevivencia del huevo en un ambiente que aumenta en densidad,
hará que disminuya la tasa de crecimiento que se predijo (Heppell et al., 2005).
250000
200000
Expected nests
150000
100000
50000
0
1995
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
2019
2021
2023
2025
2027
2029
Figura 4.- El número esperado de nidos que se predijo en el modelo, tanto para años pasados como futuros, se basó
en el supuesto de que continúen altas las tasas de sobrevivencia de los huevos. Los períodos de operación del
modelo a la fecha se basaron en la información que se presenta en la sección F, Demografía, y en la actividad de
anidación a través del año de 2009. Asumimos que 14,500 huevos serán colocados en corrales para su protección, lo
que representa el 50% de los nidos al momento del desenlistado. Mientras más nidos se dejen in situ, el total de
sobrevivencia de los huevos va a decrecer, y con un retraso igual a la edad de madurez, la tasa de crecimiento
poblacional se reflejará en la actividad de anidaciones subsiguientes.
Muchos factores afectan las tasas de crecimiento poblacional y, dada la longevidad de esta
especie, rezagos prolongados, y las múltiples acciones preventivas realizadas al respecto, nos
impiden atribuir directamente a una causa en particular cualquier aumento o disminución que se
pudiera observar. El reciente aumento en la anidación de la tortuga lora podría ser atribuido a
una combinación del manejo de medidas, que incluyen la eliminación de captura directa,
protección de nidos, el uso de TEDs, los esfuerzos para reducir el arrastre, tanto en México como
en los Estados Unidos, y posiblemente otros cambios en la tasa vital (Turtle Expert Working
Group (TEWG) 2998, 2000). Aunque los esfuerzos para proteger los huevos se iniciaron en los
años sesentas, no se registraron aumentos anuales sostenidos respecto a las anidaciones sino
hasta finales de 1980 y el principios de 1990.
I-9
E. HISTORIA DE VIDA/ECOLOGÍA
La tortuga lora comparte un patrón en su historia de vida general, similar a otras tortugas
marinas, como la caguama (Caretta caretta) (Bolten, 2003). Las hembras desovan en las playas
costeras, en donde los huevos se incuban en nidos en la arena. Después de 45-58 días de
desarrollo embrionario, las crías emergen del nido al mismo tiempo, y nadan al océano para
alejarse de la playa, cada vez hacia aguas más profundas, en donde se alimentan y crecen, para
entonces regresar de un tamaño mayor a hábitats cercanos a la costa. Este patrón de historia de
vida se caracteriza por tener lugar en tres zonas básicas del ecosistema: (1) Zona terrestre
(supra litoral) – la playa de anidación en donde ocurre desove y el desarrollo embrionario; (2)
Zona nerítica – que se encuentra cercana a la playa (incluyendo bahías y aguas poco profundas),
medio ambiente marino (de la superficie al fondo marino) en donde la profundidad no exceda
200 metros, incluyendo la plataforma continental; y (3) Zona oceánica – el medio ambiente en
mar abierto (de la superficie al fondo del mar) en donde la profundidad del agua es de más de
200 metros.
La tortuga lora anida en playas marinas. La playa de Rancho Nuevo (en donde ocurre la mayoría
de las anidaciones y se considera como característica de playas de anidación en México) está
formada por dunas bajas, aisladas en las zonas terrestres por lagunas costeras poco profundas,
con algunos cortes que se abren durante la época de lluvias para formar estuarios o barras de
arena temporales (Márquez, 1994). La playa típicamente se encuentra formada por dos bermas,
que varían en su anchura de 15 m a 45 m. La arena contiene una alta proporción de granos finos.
Las dunas varían en altura y se estabilizan mediante vegetación costera, tal como la avena de mar
(Uniola sp.) y pasto encordado (Spartina sp.). Se considera a Rancho Nuevo como una playa de
gran energía con bancos de arena que corren paralelos y adyacentes a la playa, constituyendo
barreras en forma de arrecifes (Márquez, 1994).
La playa en la costa texana varía geográficamente, con algunas áreas generalmente similares a
Rancho Nuevo y otras que difieren. Antes de iniciar el programa binacional para establecer una
colonia de anidación secundaria en PAIS, el perfil de la playa y las características de la arena de
Rancho Nuevo y de PAIS se compararon y se consideraron relativamente similares. Sin
embargo, no está muy claro qué área de PAIS fue motivo de estudio. La playa no es homogénea
en PAIS. En algunas áreas, en donde convergen las corrientes marinas, la playa consiste más de
fragmentos de concha, y a menudo de bermas más pronunciadas. Hay ciertas áreas en PAIS en
donde las dunas son muy altas, pero en la parte alta de la costa de Texas casi no existe una línea
de dunas, y la playa es muy erosiva y se mantiene a base de renovar su arena.
El anidación tiene lugar de abril a julio, principalmente. Ésta a menudo ocurre en emergencias
sincronizadas que se denominan “arribadas” o “arribazones”, que pueden ser provocadas por la
alta velocidad del viento, especialmente el viento del norte, y por cambios en la presión
barométrica (Jiménez et al., 2005). Primordialmente, la anidación se desarrolla en horas de luz
del día, aunque, en años recientes, se han registrado algunas anidaciones por la noche, en México
y en Texas (P. Burchfield; GPZ, comunicación personal 2007; D. Shaver, PAIS, comunicación
personal 2009).
Las crías emergen usualmente de noche o muy temprano en la mañana, después de 45-58 días,
dependiendo de las condiciones de incubación, en particular respecto a la temperatura. Ver
I-10
Pritchard y Márquez (1973) para una descripción completa del proceso de anidación. Ver F.2.
Reproducción, en este documento para un examen adicional de los aspectos demográficos de la
anidación.
E.2. Zona Nerítica: Etapa transicional nerítica temprana para las crías/post crías
El estado transicional nerítico temprano de la tortuga lora no se conoce del todo (ver Collard y
Ogren, 1990), pero puede ser similar al modelo de la tortuga caguama (Bolten, 2003). Por lo
tanto, el término “transicional nerítico temprano” se refiere al período posterior en que la cría de
la tortuga lora deja el nido, nada lejos de la costa, y se asocia con corrientes limítrofes, antes de
que sea transportada en corrientes pelágicas dentro del mar abierto.
Al salir del nido, los neonatos de la tortuga marina entran en las olas y nadan lejos de la orilla
por aproximadamente 20-30 horas (Carr y Ogren 1960, Carr 1962,1982, Wyneken y Salmon
1992, Witherington 1995). Las crías empiezan a nadar tan pronto como son levantadas por las
olas de la playa. Su patrón de natación consiste en movimientos de remo fuertes y alternados,
bajo la superficie, y breves pataleos “de perrito”, con respiraciones sobre la superficie (Salmon y
Wyneken, 1987; Witherington 1995). Como ocurre en las crías de la tortuga verde (Carr, 1962),
las crías de la tortuga lora probablemente bucean cuando se acerca un rompimiento de ola para
no ser barridas hacia el mar por el movimiento del oleaje, hacia el fondo.
Lohmann et al., (1997) pusieron a discusión las señales de orientación que utilizan las crías
mientras se arrastran sobre la playa, nadan a través de las olas, se alejan de la orilla, y navegan
dentro de los océanos. Las crías entran en el oleaje y se orientan alejándose y nadando entre las
olas rompientes. Son capaces de sentir el aumento de movimiento y el movimiento orbital del
agua, asociado con las olas, para guiarse hacia el mar (Wyneken et al., 1990), Lohman et al.,
1995, Wang et al., 1998). Estas señales pueden haberse desarrollado como un mecanismo para
asegurar el movimiento preciso para alejarse de la playa, ya que las olas que llegan a aguas no
profundas se mueven directamente hacia la orilla. El mecanismo se encuentra tan fuertemente
inducido en las crías que éstas se orientan dentro del oleaje que rompe aunque éste las coloque
muy cerca de la costa (Lohmann y Lohmann, 1992). Existe evidencia que sugiere que la
orientación necesaria dentro del oleaje es una experiencia de poca duración, y que otras señales
son las dominantes en tanto las crías se alejan de la orilla, en donde la dirección del oleaje resulta
un indicador menos fiable del rumbo que se debe tomar para retirarse de la costa (Witherington,
1995). Más alejadas de la playa, es posible que las crías dependan de una brújula magnética
similar a la de los pájaros (Lohmann, 1991; Light et l., 1993; Lohmann y Lohmann, 1994).
La etapa juvenil oceánica puede dividirse en dos grupos diferentes, uno que permanece en el
sistema de corrientes del norte y del oeste del Golfo de México, y otra que es transportada hacia
la Corriente del Golfo del Atlántico Norte. En cualquier caso, es más factible que la retención
predominante sea en el Golfo de México y no a lo largo de la costa norteamericana del Atlántico
(Collard y Ogren, 1990; Putman et al., 2010). Algunos individuos son transportados hacia el este
del Atlántico, incluyendo el Mar Mediterráneo (Brogersma, 1982). La tortuga lora, en su etapa
juvenil, pasa un promedio de dos años en la zona oceánica (NMFS / SEFSC análisis preliminar
aún sin publicar, julio de 2004), tal vez viviendo y nutriéndose entre las comunidades de algas
flotantes. Se reclutan hacia la zona nerítica en donde se nutren de la fauna bentónica por
aproximadamente dos años (Orgen, 1989), aunque el tiempo que pasan en la zona oceánica
puede variar de 1 a 4 años, o quizás más (Baker y Higgins, 2003; Dodger et al., 2003; TEWG,
2000).
El cambio ontogenético del hábitat oceánico hacia el bentónico ha sido documentado mediante la
esqueletocronología (Snover, 2002). Durante el crecimiento la formación de hueso cesa o se hace
más lenta, seguida por un rápido crecimiento. Este patrón se repite cada año y se hace evidente
por la marca de crecimiento descrita como la aparición de una línea o annulus. Para la tortuga
lora, durante su fase pelágica juvenil en el noroeste del Atlántico, la marca de crecimiento en el
primer año es indistinta, lo que puede indicar tasas de crecimiento muy rápido y la ausencia de la
cesación total del crecimiento de los huesos (Snover, 2002). La marca de crecimiento se torna
muy bien definida para el segundo año, y las diferencias de relación isotópica entre el carbono y
el nitrógeno, antes y después de la marca de crecimiento, indican una dieta en niveles más altos
del trópico (Snover, 2002). Esto confirma el cambio de nutrientes de presas de invertebrados
pelágicos a especies bentónicas costeras, como los cangrejos. Se encontraron tortugas lora, en
edades comprendidas entre 1 a 3 años (marcadas con marca de alambre codificada, en la etapa de
crías), varadas durante el temporal de frío en Cabo Cod, Massachusetts (Dodge et al., 2003,
Snover et al., 2005). El promedio de largo de caparazón de las tortugas varadas en Cabo Cod fue
de 28 cm. SCL, lo que se encuentra dentro del tamaño promedio de las tortugas lora que se
vararon de 1999-2003, lo que indica un reclutamiento en aguas costeras en un lapso de varios
años (Dodge et al., 2003). El desplazamiento de las tortugas lora juveniles dentro de las aguas
costeras marca el principio de una nueva etapa de vida: la etapa de desarrollo juvenil nerítico.
I-12
E.4. Zona Nerítica: Etapa juvenil
Tras una existencia pelágica, las tortugas lora juveniles se establecen en áreas costeras dentro del
Golfo de México y al noroeste del Atlántico. Las tortugas lora que permanecieron en el Golfo de
México durante sus etapas oceánicas tempranas, aparentemente se mueven dentro de las aguas
costeras, principalmente a lo largo del norte y al este de la línea de costa del Golfo (Landry y
Seney, 2008). Las juveniles en el noroeste del Atlántico transitan hacia hábitats de aguas costeras
poco profundas a lo largo del este de los Estados Unidos, extendiéndose desde Florida a Nueva
Inglaterra (Morreale y Standora, 1999, Morreale et al., 2007). Tanto la transición inicial como
los desplazamientos subsiguientes de las tortugas lora juveniles, hacia y desde estos hábitats de
aguas costeras poco profundas, parecen ser estacionales.
Las características principales que definen las áreas habitadas durante la etapa de desarrollo
juvenil son, hasta cierto punto, aguas templadas, protegidas, de menos de 50 m. Una buena
proporción de las tortugas lora juveniles se ubican en aguas con temperaturas con variaciones
estacionales.
Existen muchas interpretaciones que describen el hábitat característico asociado con importantes
zonas de alimentación, de las tortugas lora juveniles en la etapa nerítica. Carr (1942) primero
sugirió el uso de áreas en los manglares de la costa del sur de la Florida, particularmente en la
Bahía de Florida. Desde entonces, se ha mencionado una amplia variedad de comunidades
bentónicas y de sustratos como hábitats de alimentación, incluyendo las camas de pasto marino
(Carr y Caldwell, 1956; Byles, 1988; Danton y Prescott, 1988; Schmid, 1998; y Barichivich,
2005, 2006), arrecifes de ostras (Schmid, 1998), fondos arenosos (Morreale y Standora, 1992),
fondos lodosos (Ogren, 1989; Schmid 1998), o una combinación de comunidades y de sustratos
(Ogren, 1989; Rudloe et al., 1991). Sin embargo, en ninguno de estos estudios se ha descrito el
tiempo que las tortugas pasan utilizando estos hábitats, ni determinan todos los hábitats
accesibles para las tortugas dentro de las áreas de estudio respectivas. Para la comprobación
respecto a las preferencias de hábitats, resulta indispensable hacer una estimación del uso de
recursos y de su disponibilidad (Schmid 2000; Schmid et al., 2003) y, subsecuentemente,
identificar los hábitats costeros de alimentación para lograr la recuperación de la especie
(Thompson et al., 1990; FWS y NMFS, 1992). La vida en el fondo marino (invertebrados sésiles
fijados a la dura base del sustrato) se ha documentado como hábitat predilecto de las juveniles
neríticas en las aguas costeras del oeste de la Florida, hecho que no ha sido identificado en
ninguna interpretación previa, en referencia al uso de hábitat bentónico (Schmid 2000; Schmid et
al., 2003, Schmid y Bartichivich, 2006). La preferencia de los hábitats costeros bentónicos con
vida tiene consecuencias importantes para el uso de hábitat invernal en mar adentro por los
juveniles y adultos neríticos (Schmid and Witzell 2006).
Los juveniles neríticos de la tortuga lora ocupan las aguas costeras poco profundas en el norte del
Golfo de México (Carr y Caldwell, 1956; Ogren, 1989; Rudloe et al., 1991; Schmid, 1998;
Schmid, 2000; Witzell y Schmid, 2004), pero no existen reportes de su existencia al sur del
Golfo de México (Carr, 1967). Las áreas de alimentación conocidas y frecuentadas por los
juveniles neríticos se extienden desde el sur de Texas al sudoeste de Florida. Los ejemplos
principales de las áreas de alimentación costeras incluyen: Sabina Pass, Texas; Bahía Callou y
Calcasieu Pass, Luisiana (Landry et al., 1995, 2005); Big Gulley, Alabama, Charlotte Harbor,
Apalchicola, Apalacee, Deadman, Waccasassa, y Gullivan Bays, Florida (Schmid y Barichivich,
2005, 2006; Witzell, 2007).
Ejemplares de la tortuga lora fueron capturados en la histórica pesquería de tortugas del oeste de
Florida, que tenía lugar desde abril hasta noviembre (Carr y Caldwell, 1956; Carr, 1980).
Estudios más recientes con marcaje a juveniles neríticos, han confirmado que este patrón de
ocurrencia se presenta en forma estacional en aguas poco profundas de las costas, y han
determinado que las tortugas se encuentran allí cuando la temperatura del agua es de más de 20
grados centígrados (Schmid, 1998; Schmid y Barichivich, 2005, 2006). Un hecho estacional
similar ha sido descrito tras realizar estudios por marcaje en Texas y Luisana (Landry et l.2005).
Los datos resultantes de los estudios de captura de individuos marcados en el norte del Golfo de
México, indican que las tortugas se alejan de las áreas costeras de alimentación durante el otoño,
y que presumiblemente se dirigen a hábitats de invierno más adecuados en aguas más profundas
o más hacia el sur, y regresan a las zonas costeras para alimentarse durante la siguiente
primavera (Ogren, 1989; Schmid, 1998). Sin embargo, también se han reportado avistamientos y
capturas en la Florida durante diciembre y marzo, en períodos de temperaturas cálidas fuera de
temporada (Schmid y Barichivich, 2005, 2006). Algunas tortugas fueron avistadas o capturadas
en las aguas costeras del suroeste de la Florida durante todos los meses del año, pero el número
decreció durante los meses de invierno (diciembre-febrero) y no se observaron tortugas durante
algunos de los inviernos más fríos (Witzell y Schmid, 2004). Se han observado tortugas en
temperaturas de 17.3 grados centígrados, en diciembre, al sur de la Bahía Gullivan en el suroeste
de la Florida (Witzell, 2007). De las tortugas marcadas y recapturadas se deduce que algunos
individuos regresan a las mismas áreas de alimentación en años subsiguientes (Schmid, 1998;
Witzell y Schmid, 2004).
E.4.2 Atlántico
En el noroeste del Atlántico, las áreas de nutrición para las juveniles neríticas de la tortuga lora
se encuentran en aguas costeras poco profundas, principalmente en los grandes sistemas
estuarinos, a lo largo del este de los Estados Unidos, extendiéndose desde Florida hasta Nueva
Inglaterra. Los hábitats principales para el desarrollo, en donde la actividad y la alimentación de
los juveniles de la tortuga lora han sido estudiados, se encuentran en las áreas vecinas de la
Sonda de Pamlico, Carolina del Norte, la Bahía de Chesapeake, Virginia, y la Sonda de Long
Island, Nueva York. Otras áreas de alimentación pudieran incluir el puerto de Charleston,
Carolina del Sur, y la Bahía de Delaware, Nueva Jersey. La actividad en los hábitats de
alimentación es por temporada, de tal manera que abarca los meses más cálidos (Bleakney, 1965;
Lutcavage y Musick, 1985; Keinath et al., 1987; Shoop y Keney, 1992 Keinath et al., 1994,
Burke et al., 1994; Musick et al., 1994; Epperly et al., 1995a; Morreale y Burke, 1997; Morreale
y Standora, 1998; Mansfield y Musick, 2005). Se ha sugerido que el promedio del tamaño de la
tortuga lora que se nutre a lo largo de la costa atlántica norteamericana, aumenta gradualmente
del norte al sur (Carr, 1980; Henwood y Ogren, 1987). Este patrón clinal resulta evidente cuando
se compara el promedio del tamaño de las tortugas de los estados de Nueva Inglaterra, con los de
los estados del Atlántico central; sin embargo, no destaca ningún grado de aumento importante
en tamaño, o en composición de clase de tamaño, cuando se compara a tortugas capturadas en
Virginia, Carolina del Sur/Georgia, y en el este central de Florida (Schmid, 2000; Schmid y
Barichivich, 2006). Estas comparaciones espaciales resultan complicadas debido a que los
individuos se mueven entre estas áreas por temporadas. El mayor tamaño de las tortugas en el sur
puede ser resultado de una alza en las tasas de crecimiento debido a cambios en las condiciones
del hábitat, o a que simplemente se trate de tortugas más viejas (Snover, 2002).
Las tortugas lora a lo largo de la costa del este emigran alejándose de las áreas costeras de
alimentación hacia lugares más adecuados para pasar el invierno, debido a las abruptas bajas de
temperatura que se presentan cada año. El tiempo de migración varía por latitud, con
migraciones más tempranas en las aguas más al norte. El resultado es un pulso de tortugas, de
especies entremezcladas, que parten simultáneamente de la costa Atlántica cada año en el otoño
I-15
tardío, dejando atrás los hábitats costeros de desarrollo (ver Morreale y Standora, 2005, para
revisión). A lo largo de su camino, es probable que a las tortugas de más al norte se les unan
otras que emigran hacia el sur desde las aguas costeras de Nueva Jersey y Delaware. Para
principios de noviembre, las tortugas que se dirigen al sur pasan los límites de Virginia, en donde
quizás se unan a la procesión de migrantes que salen de la Bahía de Chesapeake (Lutcavage y
Musick, 1985; Byles, 1988; Keinath, 1993; Renaud, 1995) y las aguas costeras de Carolina del
Norte (Epperly et al., 1885 b, c). Este grupo de migrantes que viene del norte y se une a la
corriente de tortugas migratorias provenientes de las costas del Atlántico central, significa que
cada diciembre se presenta una confluencia bastante significativa de tortugas marinas en esa
región, y que muchas de ellas continúan su camino hacia el sur. Ciertamente, estos grandes
conjuntos de tortugas han sido reportados dentro de estudios derivados de observaciones
independientes durante los meses de invierno en las aguas de Carolina del Norte (Musick et al.,
1994, Epperly et al., 1995 a, b). También es posible que esta relativamente gran proporción de
juveniles neríticos de la tortuga lora en el Atlántico, sea parte de tales agregados que se suceden
anualmente.
Después de que las juveniles neríticas de tortuga lora emigran al sur desde Cabo Hatteras,
Carolina del Norte, se suscitan diferentes patrones de comportamiento. Algunos individuos
continúan nadando hacia el sur, tan lejos como Cabo Cañaveral, Florida (Keinth, 1993; Renaud,
1995; Gitschlag, 1996). Las aguas costeras al sur de Cabo Cañaveral han sido identificadas como
un área importante para que las migrantes estacionales a lo largo de la costa Atlántica de los
Estados Unidos pasen el invierno (Henwood y Ogren, 1987; Schmid, 1995). Existen resultados
de telemetría que sugieren que hay tortugas que habitan áreas constituidas por fondos de sustrato
duro y fondos ricos en vida, en la costa al este de Cabo Cañaveral, en la Florida (Gitschlag,
1996; Schmid y Witzell, 2006). Las tortugas lora viajaron hacia el sur desde las aguas costeras de
Georgia y el norte de Florida durante octubre y noviembre, permanecieron en aguas costeras al
sur de Cabo Cañaveral desde diciembre hasta febrero, moviéndose hacia el norte en marzo y en
abril, y residieron en la costa de Carolina del Sur todo julio (Renaud, 1995; Gitschlag, 1996). Sin
embargo, un individuo cesó su desplazamiento hacia el sur en la Bahía de Onlow, Carolina del
Norte, en donde permaneció en la vecindad hasta principios de enero, cuando temperaturas más
frías la instaron a un segundo desplazamiento costero, hacia los remolinos de la cercana
Corriente del Golfo (Renaud, 1995). Este comportamiento invernal refleja casi exactamente la
localización de la estancia invernal temprana de dos grandes tortugas caguamas a las que se les
dio seguimiento desde Virginia en 1991 (Keinath, 1993), y de cuatro jóvenes tortugas caguama
que emigraban desde Nueva York en 1994 y 1995 (Morreale y Standora, 1999). Por lo tanto, otra
importante área potencial para invernar puede ser la costa de Carolina del Norte (Morreale y
Standora, 1999). La sección de la línea de costa entre Cabo Hatteras y Frying Pan Shoals,
incluyendo la Bahía Onslow y la Bahía Raleigh, Carolina del Norte, resulta más cálida debido a
la cercanía de la Corriente del Golfo.
En la primavera, las tortugas lora que residen en aguas del este central de la Florida emigran
hacia el norte (Heenwood y Ogren, 1987; Schmid, 1995). Al mismo tiempo, se observan tortugas
jóvenes más al norte, desde Georgia hasta Carolina del Norte (Musick et al., 1994, Epperly et al.,
1995 a, b). En mayo, mientras que las temperaturas del agua continúan ascendiendo aún más en
el norte, la tortuga lora y la tortuga caguama empiezan a aparecer en Virginia (Lutcavage y
Musick, 1985; Keinath et al., 1987, Keinath et al., 1994), y para junio, los juveniles comienzan a
arribar a Nueva York (Burke et al., 1994; Morreale y Burke, 1997) y a Nueva Inglaterra
(Bleakney 1965; Shoop y Kenney, 1992). Las juveniles neríticas, marcadas a lo largo de la costa
atlántica norteamericana han sido observadas anidando en Rancho Nuevo (Schmid, 1995;
I-16
Chaloupka y Zug, 1997; Schmid y Witzell, 1997; Witzell, 1998; Schmid y Woodhead, 2000), lo
que indica que su transición a la etapa adulta tendría lugar en el Golfo de México. De 1994 a
2009, seis tortugas lora, originalmente marcadas en el Atlántico (tamaño 26-3-54.8 cm, SCL),
fueron recapturadas anidando en Rancho Nuevo y en playas adyacentes (L. Belskis, NMFS /
SEFSC, comunicación personal 2009). Una de estas tortugas, originalmente marcada en la Bahía
de Chesapeake, Maryland, ha sido recapturada en Rancho Nuevo dos veces mientras anidaba –3
años después- (L. Belskis, NMFS, comunicación personal 2009). Sin embargo, juveniles
neríticas, marcadas en el Atlántico no han sido documentadas anidando en Texas (D. Shaver,
PAIS, comunicación personal 2009).
Los individuos adultos de las tortugas lora se encuentran principalmente en el Golfo de México,
pero ocasionalmente se las puede encontrar en las costas del Atlántico norteamericano (FWS y
NMFS, 1992). Las aguas cercanas a la orilla, de 37 m. o menos de profundidad, la proveen del
primer hábitat marino, aunque no es poco común que los adultos se aventuren más lejos de la
playa, en donde las aguas son más profundas (Byles, 1989; Mysing y Vanselous, 1989; Renaud
et al., 1996; Shaver et al.,. 2005 b, Shaver y Wibbels, 2007; Shaver y Rubio, 2008). Las tortugas
lora adultas, en gran medida, se alimentan de cangrejos, con preferencia hacia los cangrejos
portúnidos. Según los resultados de estudios del contenido estomacal en tortugas varadas
muertas, los adultos parecen ser bentónicos y nutrirse en aguas poco profundas, consumiendo
principalmente cangrejos y, ocasionalmente, almejas, camarones, vegetación, pescado, y
desechos marinos (Márquez, 1970; Pritchard y Márquez, 1972; Hildebrand, 1982; Shaver, 1991).
En Rancho Nuevo, las recapturas de hembras anidadoras marcadas indican que existe migración
hacia el norte, después de la anidación, hacia áreas fuera de las playas de Texas y Luisiana, o
hacia el sur a la Bahía de Campeche en los estados Mexicanos de Campeche y Tabasco (Chávez,
1969; Márquez, 1970, 1990, 1994, Pritchard y Márquez, 1973). Los estudios de telemetría
satelital han demostrado que las hembras adultas de la tortuga lora típicamente emigra entre
áreas de anidación y de alimentación y que en principio son habitantes de aguas costeras
someras, capaces de nadar distancias más o menos largas de manera dirigida (Byles, 1989;
Mysing y Vanselous, 1989; Renaud et al., 1996; Shaver, 1998 a, 1999 b, 2000, 2001 a, 2001 b,
2002 a, 2004, 2005 b, 2006 b, 2006 c, 2007; Landry y Seney, 2006; Morreale et al., 2007, Shaver
y Rubio, 2008). Las aguas del oeste y del norte de la Península de Yucatán y las del norte del
Golfo de México, desde el sur de Texas hasta el oeste de la Florida, son importantes áreas de
alimentación en donde la residencia de las hembras adultas se establece temporalmente (Byles,
1989; Márquez, 1990; Shaver, 1991, l998 b, 2005 a; Shaver y Rubio, 2008). El conocimiento
respecto al desplazamiento y al hábitat de los machos adultos es más limitado. Se utilizó
telemetría satelital para monitorear los desplazamientos de machos adultos capturados cerca de
Rancho Nuevo y de Texas (Shaver 1006 a, 2007, Shaver et al., 2005 b) encontrándose que la
mayoría permanece dentro de aguas costeras (ver G.4. Esfuerzos de Investigación).
I-17
F. DEMOGRAFÍA
F.2. Reproducción
Las hembras ponen un promedio de 2.5 de nidadas (un rango de 1.8 – 3.075; ver TEWG 2000)
dentro de una temporada (TEWG 1998) y el intervalo de interanidación generalmente varía de 14
a 28 días (Miller, 1997; Donna Shaver, PAIS, comunicación personal 2007). El Equipo eligió 2.5
nidadas por hembra, por temporada, como representativas de las múltiples estimaciones. El
principal intervalo, para la remigración de las hembras adultas es de 2 años, aunque no son poco
comunes los intervalos de 1 a 3 años (Márquez et al.,. 1982, TEWG 1998, 2000). Los machos no
pueden ser reproductivamente activos sobre una base anual (Wibbels et al., 1991). El promedio
anual de huevos por nido para 1966-1992 fue de 100 (Márquez, 1994) y de 97 huevos por nido
durante 1993-2003 (María del Carmen Jiménez, datos sin publicar, con base en el Instituto
Nacional de Pesca, México, reportes anuales 1966-1998 e informes anuales GPZ 1992-2005).
Con excepción de la sobrevivencia de huevos a crías, las tasas de sobrevivencia para las
diferentes etapas de la vida se han generado como valores ajustados dentro de modelos
demográficos y no mediante una estimación directa. A menudo se utilizan análisis de curvas de
captura (catch curve analysis) para realizar estos modelos. Para preparar una curva de captura es
necesario estimar las edades de los individuos, y las curvas de crecimiento, al igual que en las
curvas de von Bertalanffy, las cuales estiman la edad a partir del tamaño. Esto nos puede llevar a
errores, ya que se desconoce la verdadera relación entre tamaño y edad en las tortugas marinas, y
es muy probable que exista una gran variabilidad entre edad y tamaño.
Las tasas de sobrevivencia para todas las etapas de vida, exceptuando la de huevos a crías,
resultan difíciles de estimar, debido al amplio rango de distribución y a los hábitos de migración
de las especies. Previos modelos demográficos de la tortuga lora han utilizado una gran variedad
de estimaciones de las tasas de sobrevivencia, basados en las tasas de la teoría de historia de vida
(los individuos más grandes de una especie deben experimentar tasas de supervivencia natural
más altas que los más pequeños) de tortugas caguama de tallas similares, análisis de curvas de
captura a partir de distribuciones de edades predichas con base en datos de varamientos y en
técnicas de ajuste a modelos (TEWG 2000, Heppell et al.,2007).
Se utilizó el análisis de la curva de captura para estimar la sobrevivencia de edades entre 2-5
años, que se explica al detalle en TEWG 2000 y en Heppell et al., (2005). Para las crías pequeñas
e inmaduras de tortugas lora en el ambiente nerítico (2.5 años = a las pequeñas inmaduras
bentónicas de Heppell et al., 2005), se estimó una tasa de mortalidad inmediata (Z) utilizando el
análisis de la curva de captura de tortugas varadas, como la pendiente de una línea trazada
utilizando el logaritmo transformado de la estimación de la abundancia de tortugas en cada clase
de edad. Varias pendientes de la curva de captura convergen cerca de Z =0.5, lo que se traduce
en una Tasa de supervivencia anual (S) de 0.61. Con tortugas más grandes, la capacidad para
estimar la pendiente de la función de mortalidad se deteriora, posiblemente porque las tortugas
más grandes experimentan tasas de crecimiento con mayor variación o diferente probabilidad de
captura.
Heppell et al., (2005) dedujeron las tasas anuales de supervivencia para el resto de las etapas de
vida (pelágica inmadura, grandes neríticos juveniles y adultos) con base en un modelo de edades
ajustado con el número de nidos observados de 1978-2003, en Rancho Nuevo, Tepehuajes, y
Playa Dos, México. El modelo incluía un parámetro que afectó las tasas de sobrevivencia de las
tortugas neríticas (juveniles y adultos) después de 1990, para permitir un ajuste que coincidiera
I-20
con el aumento de nidos. Las tasas de mortalidad inmediata se estimaron al ajustar el modelo
para el cálculo de los mínimos cuadrados de los nidos esperados versus los nidos observados. La
estimación del parámetro mejor ajustado para la tasa de sobrevivencia anual fue de 0.31 para las
pelágicas inmaduras y de 0.91 para las inmaduras bentónicas grandes y adultas (Heppell et al.,
2005). Estas estimaciones se basaron en el incremento observado de los nidos, asumiendo que la
edad de la madurez (edad en la primera anidación) es de 10 años, y utilizando la tasa de
mortalidad inmediata de pequeñas bentónicas (Z) de 0.05 y el multiplicador calculado de la
mortalidad, para los años posteriores a 1990.
El modelo determinista por estructura de edad realizado por Heppell et al., (2005) fue
actualizado con nueva información contenida en el informe quinquenal del estado de la tortuga
lora (Kemp’s Ridley Five-Year Status Review, NMFS y FWS, 2007) y el presente Plan. Los
parámetros actualizados, las tasas ajustadas de sobrevivencia, y los multiplicadores mejor
ajustados para la reducción de mortalidad, que resultaron de la implementación de dispositivos
de exclusión TEDs, se exhiben en la Tabla 1. Se asume que las hembras maduran a la edad de 12
años, pero sólo la mitad de hembras se reproduce cada año (en intervalos de remigraciones de
dos años); siguiendo el modelo original (TEWG 2000), esta frecuencia reproductiva se aplica a
las de 12 años y a hembras de mayor edad, y por lo tanto, el promedio de edad de madurez se
eleva ligeramente. Cabe destacar que la única alza en la tasa de sobrevivencia para edades 2-5, se
refiere al valor original calculado en la curva de captura que se describe arriba. El modelo se
ajustó utilizando el cálculo de mínimos cuadrados para el número de nidos entre 1978-2009, y se
usó el número conocido de crías liberadas en Rancho Nuevo, Tepehuajes (Campo Norte) y Barra
del Tordo (Campo Sur) de 1966-2009. La distribución inicial de las edades asume una población
sólo de adultos y 6000 nidos en 1966 (Heppell et al., 2005).
Para proyectar el modelo a futuro, se requirieron parámetros adicionales para relacionar las
hembras y nidos esperados con la producción de crías esperadas. La capacidad de corral máxima
se calculó en 14,500 nidos y la supervivencia de nidos in situ se consideró de manera
conservadora en 50% (nótese que ésta es más baja que la reciente producción de crías in situ,
para considerar los nidos que no son detectados o que no son examinados antes de que sean
depredados, o que se pierdan de alguna otra forma). La proporción de sexos de las crías en los
corrales y en los nidos in situ produjeron crías como las registradas en años recientes por
Wibbels and Geis (2003).
I-21
Para calcular valores reproductivos y equivalencias para adultos de la población actual, que se
incrementa con rapidez, se produjo un modelo de matriz utilizando las tasas de sobrevivencia
predichas por el ajuste del modelo y la proporción de nidos en corral: in situ de 1:2 ( en una
población creciente, el número calculado de nidos en corral se hace menor así como también una
proporción menor de nidos totales en el tiempo, 50% en corrales es un cálculo conservador para
una población que alcanza los niveles requeridos para ser reclasificada en la lista de especies
amenazadas, pero ese porcentaje bajaría si la población continuara incrementándose
rápidamente). Los valores reproductivos resultantes se utilizaron en los análisis de amenazas
(ver Apéndice 1, el cual también cubre supuestos y limitaciones respecto al modelo actualizado).
El Equipo también utilizó el modelo poblacional actual para calcular el número de crías que se
necesita para sustentar el tamaño de la población adulta, que se identifican en los criterios para la
reclasificación de la especie (ver Sección II). Las estimaciones se basan en la producción de crías
requeridas para una población estable, si es que la población continúa experimentando las altas
tasas de sobrevivencia que se predicen en el modelo de ajuste, y si es estable respecto a la
distribución de edad. Se asume que la dependencia de la densidad sólo afecta a la fertilidad, por
lo que este valor es la producción de crías estimada (0 años de edad) para una población estable,
suponiendo que no existen cambios en la edad de madurez, sobrevivencia de cría a adultez o
sobrevivencia anual en la edad adulta.
Tabla 1. Parámetros de entrada para el modelo actualizado basado en edades, de Heppell et al.
(2005) ajustado para el incremento observado de nidos.
Las tasas de sobrevivencia siguientes se obtuvieron al minimizar la suma de errores cuadrados para el número de nidos
de 1978-2009 y multiplicando las tasas de mortalidad inmediata de juveniles pequeños y grandes y adultos por 0.67
para los años 1988-1996 y 0.41 para los años 1997-2009.
Pre-1988 1988-1996 Post-1996
Tasa de sobrevivencia de crías y etapa pelágica 0.318 0.318 0.318
Tasa de sobrevivencia de juveniles pequeños, edad 2-5 0.607 0.713 0.815
años (nota: este fue un parámetro de entrada y fue
estimado a través de la curva de captura original)
Tasa de sobrevivencia de juveniles grandes, edad 6-11 0.850 0.896 0.935
años
Tasa de sobrevivencia de adultos, edad 12+ años 0.850 0.896 0.935
Parámetros adicionales para las proyecciones del modelo
Proporción de sexos de las crías en nidos in situ (proporción de hembras) 0.64
Sobrevivencia de la etapa de huevo a cría en nidos in situ (asumiendo que es
cero antes de 2004) – proyectado para 2010 en adelante 0.5
Número máximo de nidos en corral 14,500
I-22
25000 nests observed
10000
5000
1500.00
1000.00
500.00
0.00
‐500.00
‐1000.00
‐1500.00
‐2000.00
1978
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
Figura 5. Modelo de ajuste para los nidos observados y residuales del modelo actualizado de la estructura de edad,
utilizado para la proyección poblacional. El modelo tiene tasas de sobrevivencia determinísticas pero utiliza el
número conocido de crías liberadas en Rancho Nuevo, Tepehuajes y Barra del Tordo. El conteo de nidos también se
basa sólo en estas tres localidades, según TEWG (2000). A) modelo y nidos observados, 1978-2009. B) residuales.
I-23
G. LOGROS EN LA CONSERVACIÓN
G.1.1. México
En México, los esfuerzos para proteger la anidación de la tortuga lora y de sus playas de
anidación han estado activos desde el año de 1960 (Márquez, 1994). Se promulgaron
ordenamientos legales que prohibían la captura de ciertas especies de tortugas marinas en
temporadas de mayo a agosto, en el Golfo de México, en 1973 (DOF, 1973); y de todas las
especies de tortugas marinas presentes a lo largo del Pacífico y del Golfo de México durante todo
el año, en 1978 (Márquez et al., 1989). En 1990, la captura de toda especie de tortuga marina se
prohibió por decreto presidencial (DOF, 1990). También en 1990, la Secretaría de Desarrollo
Urbano y Ecología (SEDUE) y la Secretaría de Pesca (SEPESCA) publicaron el “Programa
Nacional de Protección y Conservación de Tortugas Marinas (Propuesta)”. Este documento fue
el origen del Programa Nacional de Protección, Conservación, Investigación y Manejo de
Tortugas Marinas, que fuera implementado en el año 2000, y en el que se propusieron estrategias
y acciones para la protección, conservación, y recuperación de las poblaciones de tortugas
marinas que anidan en México. Rancho Nuevo fue declarado Reserva Natural en 1977 (DOF,
1977) y se añadieron otras medidas de protección en 1986 (DOF 1986, Márquez et al., 1989).
Rancho Nuevo fue declarado Santuario en 2002 (DOF, 2002 b). En 2004, se le incluyó en la lista
de Humedales de Importancia Internacional (Wetlands of International Importance) bajo la
Convención sobre Humedales (RAMSAR), firmada en Ramsar, Irán, en 1971.
La tortuga lora ha estado protegida bajo las leyes norteamericanas desde que se incluyó en la
lista de especies amenazadas, el 2 de diciembre de 1970. El ESA prohíbe “la captura” de
especies incluidas en la lista bajo su autoridad. Tomar o capturar se define como “acosar, dañar
(a las especies o a su hábitat), perseguir, cazar, disparar, herir, matar, entrampar, capturar, o
recolectar, o el intento de realizar cualesquiera de esas conductas.” Pueden concederse
excepciones a tales prohibiciones, bajo la ESA, para investigación, experimentación sobre
población, y captura incidental y para otras actividades legales similares, siempre y cuando la
captura no ponga en peligro la existencia continua de las especies, o que modifique en forma
adversa el hábitat crítico de dichas especies. El ESA también insta a realizar planes de
recuperación, tal como el que aquí se presenta, para ayudar a guiar la recuperación de las
especies. La protección del comercio internacional es regulada por la CITES, bajo la cual la
tortuga lora se encuentra enlistada en el Apéndice 1.
I-24
G.2. Protección en playas
G.2.1. México
En 1966, México envió un equipo de biólogos que incluía a Humberto Chávez, Martín
Contreras, y, en 1967, a René Márquez, a Rancho Nuevo, Tamaulipas, para realizar inspecciones
de la población de la tortuga lora en Rancho Nuevo, Tamaulipas, y para establecer un esfuerzo
relacionado con la conservación de esta especie en decadencia (Chávez et al., 1967). El objetivo
de este esfuerzo en México fue proteger a las hembras anidadoras, a sus huevos y a sus crías, en
contra de los depredadores humanos y animales, para así eliminar la mortalidad originada en
tierra y excluirla de su ciclo de vida.
En la temporada del 2002, dos corrales auxiliares se construyeron en la playa de Rancho Nuevo.
Uno se localizó al norte, en Barra Carrizo, y el otro se construyó al sur. Los corrales se instalaron
para proteger a los nidos de la depredación, para disminuir la distancia del traslado de huevos, y
para proveer espacio adicional al corral principal en Rancho Nuevo.
I-25
G.2.2.Estados Unidos
Durante los últimos 50 años, han sido localizados más nidos de tortuga lora confirmados en
PAIS, al sur de Texas que en ninguna otra localidad de los EE.UU. (Shaver y Caillouet, 1998;
Shaver, 2005 a). El primer registro documentado respecto a la anidación de la tortuga lora, en las
costas texanas, se realizó en 1948 (Carr, 1967), en la localidad que después fue designada como
PAIS. PAIS se considera como una colonia secundaria de anidación (Shaver, 1998 a; Shaver,
1999a). También se han descubierto nidos en otras partes al sureste de los Estados Unidos, junto
con reportes de monitoreos del público y durante los monitoreos llevados a cabo durante la
actividad de anidación de la tortuga caguama (Anónimo, 1992; Márquez et al., 1966; Johnson et
al., 1999; Foote y Mueller, 2002; Williams et al., 2006).
Desde 1986, el personal de la NPS y grupos voluntarios han llevado a cabo patrullajes en la Isla
del Padre Norte, para detectar nidos protegidos de tortugas lora y de sus huevos, con resultados
determinantes para el experimento de impronta y programas de iniciación (ver G.4.2. Impronta y
Programas de iniciación), y para reunir información biológica (Shaver, 1990, 2005 a). Se
llevaron a cabo patrullajes a lo largo de los 128 km de playa de la Isla del Padre Norte,
correspondiente a la costa del Golfo de México, incluyendo 104 km de PAIS y 24 km al norte
del límite norte de PAIS. Los esfuerzos de patrullaje se incrementaron en el tiempo (Shaver,
2004, 2005a). De 1986-1994, el área de patrullaje completa, de la Isla del Padre Norte, fue
cubierta durante 2-5 días, de cada semana. De 1995-1997, toda el área se cubrió 7 días a la
semana, y al iniciar 1998, la totalidad de la zona fue recorrida repetidamente, todos los días, con
el objetivo de incrementar la posibilidad de observar hembras anidadoras y de localizar sus
huevos.
De 1986-1998, la Isla del Padre Norte fue el único sitio en la costa de Texas específicamente
patrullada para detectar nidos de tortuga marina. A principios del año 1999, diferentes entidades
en otros lugares de Texas desarrollaron programas sistemáticos de patrullaje. El personal del
NPS en PAIS apoyó con el desarrollo de muchos de estos proyectos de patrullaje de nidos
proveyendo entrenamiento, asistencia técnica, y algo de equipo. A principios del año 1999, el
FWS, Sea Turtle, Inc., y GPZ (durante algunos años), encabezaron un programa de repetidos
patrullajes diarios por parte del personal de voluntarios, y de internos, en el km. 11 de la playa
Boca Chica y, al inicio del año 2000, en los 51 km más al norte de la Isla del Padre Sur. Se
llevaron a cabo patrullajes adicionales a pie en la zona desarrollada en South Padre Island, a
inicios de 2006. El personal del FWS y naturalistas voluntarios con estudios de Maestría,
iniciaron patrullajes a lo largo de 45 km de la Isla Matagorda, en 2003, y más tarde expandieron
este programa para incluir más días por semana, realizar repetidos patrullajes diarios, y abarcar
por completo la temporada de anidación. El personal y los voluntarios con el Animal
Rehabilitation Keep (ARK) y el Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de Texas en
Port Aransas, llevaron a cabo varios patrullajes de anidación en 30 km de la Isla de Mustang,
durante la temporada de anidación de 2004. El programa se reinstituyó y se expandió para
abarcar por lo menos un patrullaje diario, durante la mayor parte de los días de la temporada de
anidación en 2006, y todos los días de la temporada de anidación a principios de 2007. La Isla
San José ha sido patrullada cada ocho días desde mediados de 1990. En 2005, voluntarios de
ayuda a animales en peligro (HEART) y del Proyecto de Recuperación de la Tortuga Marina
(Sea Turtle Restoration Project) realizaron patrullajes intermitentemente durante la temporada de
anidación en varios segmentos de los 230 km de costa entre Paso Sabine y la Península
Matagorda. Este esfuerzo continuado, si bien iniciado en 2006 por el FWS, llevó a la
implementación de patrullajes intermitentes por parte del personal y voluntarios, en el extremo
I-26
norte de la Península Matagorda. La Universidad de Texas A&M en Galveston (TAMU), llevó a
cabo patrullajes en la isla de Galveston a partir de 2007, y en la Península de Bolívar, a inicios de
2008.
Desde mediados de 1980 se han implementado programas educativos, a cargo de diversos grupos
en PAIS, los cuales alertan a los usuarios de las playas para que reporten los nidos de la tortuga
lora, éstos se han expandido a lo ancho de toda la zona costera (Shaver, 1990, 2004, 2005 a,
2006 b, 2006 c; Shaver y Miller, 1999). Los reportes de los usuarios de la playa han sido
investigados, teniéndose la documentación de hasta la mitad de nidos de tortuga lora encontrados
en Texas como resultado de estas acciones, cada año, desde mediados del 2000. Sin embargo, de
2006 a 2010, los asistentes a las playas sólo encontraron un 14-21% del número anual de nidos
documentados en Texas, tal vez debido a que se realizaron programas de patrullaje más
exhaustivos, que abarcaron todo lo ancho del Estado durante este periodo.
De 1978 a 1999, los huevos de los nidos encontrados por patrulleros y por el público en general,
a lo largo de todas las costas de Texas, fueron transportados a instalaciones de incubación en
PAIS, para su cuidado y protección. Después de 2000, los huevos de la mayoría de los nidos
localizados en la Isla del Padre Norte y hacia el norte de la costa texana, se transfirieron a estas
instalaciones. Las primeras dos instalaciones de incubación en PAIS consistían en estructuras
cerradas por tela de alambre, adjuntas a los edificios. La primera funcionó de 1978 a 1982, la
segunda operó de 1983 a 2005, y ambas se utilizaron para atender más de 22,000 huevos en
incubación, recibidos de México durante la parte experimental del proyecto de impronta y
programas de iniciación de 1978-1988 (ver G.4.2. Impronta y Programas de Iniciación).
Al inicio de 2006, se utilizó un edificio más grande de paredes sólidas. Más información respecto
a las instalaciones para la incubación y los procedimientos para el cuidado de huevos, puede
encontrarse en Shaver (1989, 1990, 1994, 1997 a, 1997 b, 1998 a, 1999 b, 2000, 2001 a, 2002 a,
2004, 2005 a, 2005 b, 2006 b, 2006 c), y Shaver et al. (1988). Casi todas las tortugas que
eclosionaron en las instalaciones de incubación fueron liberadas durante la primera fase del
atardecer, la noche, o la mañana, en la zona del extremo norte de PAIS, cerca de las instalaciones
de incubación, aunque unas pocas también se liberaron en otras partes de la playa. La mayoría de
las crías saludables se liberaron, y se les permitió alejarse, excepto las crías de un nido que se
encontró en Texas. Sin embargo, las crías del nido en Texas se transfirieron al Laboratorio del
NMFS en Galveston, para programas de iniciación, ya que fueron la mayoría de las crías que
eclosionaron de huevos que formaron parte del esfuerzo de impronta experimental de 1978-1988.
(Ver G.4.2. Impronta y Programas de Iniciación).
Al iniciarse 2008, algunos nidos encontrados al extremo sur de PAIS fueron incubados en un
corral localizado en el campamento base de patrullaje de tortugas, cerca del marcador PAIS 64
km. Las crías de estos nidos se liberaron al extremo sur de PAIS (D. Shaver, PAIS,
comunicación personal 2009).
En 2000 y 2001, los huevos que se encontraron en la playa Boca Chica y en la Isla del Padre Sur
se transfirieron a un corral en la playa Boca Chica. En 2002, los huevos encontrados en la playa
Boca Chica se llevaron a un corral en ese punto, y en la Isla del Padre Sur se transfirieron a un
corral de ahí. Al inicio de 2003, los huevos de nidos, tanto de la Isla del Padre Sur como de la
playa Boca Chica, se incubaron en un corral de la Isla del Padre Sur. Las crías se liberaron en las
instalaciones de las que eclosionaron tanto en la playa Boca Chica como en la Isla del Padre Sur.
I-27
G.3. Protección marina
G.3.1. México
México ha implementado varias medidas de protección para las tortugas dentro del medio
ambiente marino. Se prohibió la navegación y la pesca dentro de los 6.44 km de playa en Rancho
Nuevo, a través del decreto de Rancho Nuevo como Reserva Nacional en 1986, y en el decreto
de 2002, que la proclama como Santuario. Además, desde 1993, se requiere el uso obligatorio de
TEDs, según la ley en vigor para la pesca del camarón, en el Golfo de México y el Caribe.
La Norma Oficial Mexicana NOM 029 (DOF 2006) prohíbe las pesquerías de tiburón con
palangre, en una zona de amortiguamiento de 5 km frente a seis playas de Tamaulipas, de marzo
hasta junio, y de cinco playas de Veracruz, de marzo a agosto, que coincidan con el periodo de
anidación de la tortuga lora. La NOM también ordenó la eliminación de anzuelos de las tortugas
capturadas en forma incidental y permitió el uso de palangres en zonas marinas alejadas de la
franja costera 18.53 km, empezando desde la línea base desde la cual se mide el Mar Territorial.
(DOF 2007).
El desarrollo de TEDs se inició a finales de los años setentas, para reducir la captura incidental
de tortugas marinas durante la pesca del camarón (Henwood et al., 1992). Las TEDs consisten de
un aditamento que impide que la tortuga quede atrapada en la red y le ofrece una salida de escape
que le permita huir.
Los TEDs fueron obligatorios primero con base en la ley estatal de Florida, en 1987, para ser
utilizados por grandes embarcaciones que operan a lo largo de la costa este de la Florida, entre
las latitudes 28° y 29° N. De 1987 a 1990, el uso por temporada, en la pesca del camarón se
expandió hasta incluir todas las aguas del océano al sur de la frontera de Carolina del Norte /
Virginia, a través de Texas. Al inicio de 1992, los TEDs fueron obligatorios en la pesca
veraniega de lenguado, operando en aguas desde Carolina del Norte a través del sur de Virginia;
al mismo tiempo, las reglas que rigen para la pesca del camarón se expandieron hasta obligar el
uso de TEDs, tanto en aguas costeras, como oceánicas, durante toda época del año. El Consejo
Nacional de Investigación de los EE.UU. (National Research Council; Magnuson et al., 1990)
revisó numerosos estudios e información y determinó que existía importante evidencia de que el
arrastre de camarón era la principal causa de mortalidad para la tortuga marina, en el sureste de
los Estados Unidos. Se estimó que la pesca de arrastre de camarón causaba el 86% de la
mortandad de tortugas juveniles y adultas, causada por el ser humano. El uso consistente y
correcto del TED ha reducido la mortalidad resultante de la pesca del camarón, y ha contribuido
a que la población de la tortuga lora aumente. También puede ser que la disminución en las
actividades relativas a la pesca del camarón, en la parte norte del Golfo de México, desde
principios de 1990, haya reducido la mortandad de las tortugas marinas, relacionada con la pesca
de arrastre. (Caillouet et al., 2008, Nance et al., in press, NMFS, 2007a). Desde 1990,
correspondiendo con un uso más amplio del TED en los Estados Unidos, la tasa de mortalidad
inmediata entre las tortugas neríticas marinas (todas las especies observadas que interactúan con
la pesca del camarón) se ha reducido en un 44%-50% (TEWG, 2000). El rango entre la
reducción de mortalidad anual representa, a partir de 1990, el multiplicador de la mortalidad
necesario para que sea incluido dentro del modelo para obtener la tasa observada del incremento
I-28
de la población de la tortuga lora. Después de los años 90, los modelos basados en edad, indican
un aumento en la sobrevivencia de las bentónicas grandes y las adultas (Heppell et al., 2005).
Además del uso de TEDs, se han establecido vedas y restricciones de pesca en áreas para
mejorar la pesca del camarón. La legislatura texana impuso una veda para este Estado (Texas
Closure) a través del Acta de Conservación del Camarón (Shrimp Conservation Act) de 1959. La
veda se implementó con el fin de retrasar la cosecha del camarón café en el mar territorial de
Texas (TTS, por sus siglas en inglés) hasta que este alcanza una mayor talla, de más valor, y para
minimizar el desperdicio causado al desechar a los camarones más pequeños, durante la cosecha
en el Golfo (Fuls, 2002). El tiempo de veda puede ser cambiado por Texas, pero generalmente se
extiende desde mediados de mayo hasta mediados de julio, lo cual coincide con el pico de la
temporada de anidación de la tortuga lora. Además, el Plan de Manejo para la Pesquería del
Camarón del Consejo de Administración de la Pesca en el Golfo de México (Gulf of Mexico
Fishery Management Council Shrimp Fishery Management Plan) implementa el cierre de las
aguas territoriales frente a Texas para complementar la veda tradicional de Texas (Texas
Closure). A principios de los años 2000, se adoptaron varias regulaciones, por parte de la
Comisión de Parques y Vida Silvestre del Estado de Texas (Texas Parks and Wildlife
Commission) para reducir la explotación pesquera de las poblaciones de camarón, y se le otorgó
una protección adicional a las tortugas marinas, particularmente en las inmediaciones del Golfo
(Osoburn et al., 2003). El reglamento de conservación de la tortuga lora más significativo en
Texas, fue la veda estacional de la pesca de camarón desde Pass Fish de Corpus Christi hasta la
frontera Texas-México (177 km lineales), incluyendo todo PAIS desde la playa hasta las 5
millas náuticas mar adentro, desde el 1° de diciembre, hasta la apertura de la temporada de
verano del Golfo, la cual comienza el 15 de julio. Históricamente, el 68% de los varamientos de
tortugas y menos del 3% del peso total del camarón de Texas desembarcado, se produce en esta
área durante este marco de tiempo. Sin embargo, a pesar de las regulaciones respecto al TED y a
las reducciones en el esfuerzo pesquero, siguen existiendo correlaciones significativas entre las
tasas de tortugas varadas y la intensidad de la pesca camaronera por arrastre, en la parte noroeste
del Golfo de México, al menos a través de todo el año de 1993 (Caillouet et al., 1996).
Existen otras regulaciones en los artes de pesca que también pueden proteger a la tortuga lora.
Algunos estados, incluyendo Virginia, Maryland, Delaware, New Hampshire y Florida,
mantienen áreas de alta mar permanentemente cerradas a la pesca de arrastre.
El Estado de Georgia obliga al uso del TED en todas las aguas Estatales en donde opere la pesca
de arrastre. Carolina del Sur utiliza como parámetro de referencia la temperatura del agua para
garantizar que la pesca de caracol con redes de arrastre, se lleve a solamente acabo cuando las
tortugas marinas son menos abundantes. Muchos estados (Carolina del Sur, Georgia, Florida,
Luisiana, y Texas) ya han prohibido las redes agalleras, pero la pesquería permanece activa en
otros estados y en aguas federales. Algunos reglamentos han sido implementados para proteger
a las tortugas marinas, incluyendo a la tortuga lora. Desde 2001, las restricciones en contra de
redes agalleras se han incrementado en la Sonda de Pamlico, en Carolina del Norte, y en aguas
lejanas de la costa de la zona económica exclusiva (EEZ, por sus siglas en inglés), para reducir
las interacciones con tortugas marinas. En 2002, el NMFS prohibió en ciertas áreas de la bahía
Chesapeake, Virginia y en ciertas temporadas el uso de almadrabas con guías que tengan tamaño
de malla igual o superior a 30.5 cm y guías con largueros.
Se ha obtenido información detallada acerca de las migraciones de las tortugas marinas, patrones
de buceo y utilización del hábitat, con la ayuda de telemetría satelital, telemetría radial y sónica,
marca con transmisor pasivo integrado (Marca PIT), marcas de aleta, y estudios de capturas
dentro del agua. Las hembras anidadoras marcadas en Rancho Nuevo mostraron una migración
postanidatoria hacia el norte y hacia el sur, fuera de las aguas costeras en los estados
norteamericanos y mexicanos (Chávez, 1969; Pritchard y Márquez, 1973; Márquez, 1990, 1994).
Los estudios de telemetría satelital han indicado que las hembras adultas de la tortuga lora
habitan las zonas cercanas a la costa, en aguas poco profundas y que son capaces de nadar largas
distancias durante las migraciones (Byles, 1989; Mysing y Vanselous 1989; Byles y Plotkin,
1994, Renaud et al., 1996; Shaver, 2001 b; Shaver y Rubio, 2008). Los machos adultos de la
tortuga lora pueden sentar su residencia cerca de las playas de anidación (Shaver et al., 2005 b,
2007). Las tortugas juveniles llevan a cabo migraciones estacionales a áreas de alimentación
importantes en el Golfo de México y en la costa norte del Atlántico de EE.UU. hacia Nueva
Inglaterra (Keinath et al., 1987, 1994; Byles, 1988; Gitschlag, 1996; Morreale y Standora 1998;
Mansfield y Musick, 2005; Schmid y Witzell 2006 ver sección E.4.2 Atlántico). La tortuga lora
presenta patrones consistentes, con migraciones costeras estacionales y desplazamientos de hasta
I-30
202 km (Gitschlag, 1996), y sus movimientos están significativamente correlacionados con la
dirección del flujo de las mareas (Schmid et al. 2002).
Shaver et al. (2005 b) utilizaron la telemetría satelital para medir los desplazamientos de once
adultos machos de la tortuga de la lora cerca de Rancho Nuevo y postularon que podría tratarse
de residentes permanentes de las aguas costeras de la playa de anidación. En un estudio
subsiguiente, utilizando telemetría satelital, entre los años 2003 y 2005, se monitorearon los
desplazamientos de catorce machos adultos de las tortugas lora capturadas por pescadores
locales, cerca de Rancho Nuevo, fuera de la temporada de anidación (Shaver, 2006a). Trece de
las catorce tortugas adultas, macho, permanecieron dentro de las aguas de Tamaulipas. La otra
tortuga viajó hacia el sur, fuera de la costa de Veracruz, México, durante el período de
observación, pero regresó a aguas costeras de Tamaulipas. Durante ambos estudios, la mayoría
de los desplazamientos tuvieron lugar dentro de aguas cercanas a la costa, de una profundidad de
50 m o menos. Con base en estos resultados, una proporción significativa de machos adultos de
la población de la tortuga lora pudo haber permanecido en la vecindad de las playas de anidación
de Tamaulipas, durante todo el año. Sin embargo, la mayoría de los machos adultos en estos
estudios, no fue marcada durante la temporada de anidación, y los machos en edad reproductiva
bien pudieron haber emigrado. Sin embargo, una población residente de machos adultos pone en
relieve la necesidad de protección del hábitat marino adyacente a las costas de Tamaulipas,
durante todo el año. Shaver (2007) también siguió los desplazamientos de un macho adulto de la
tortuga lora, que fue localizado varado en la Isla del Padre Norte, en abril de 2006. Esta tortuga
pronto viajó a aguas costeras de la parte superior de Texas y costas al oeste de Luisiana, y
permaneció ahí todo lo que quedaba del período de trece meses de monitoreo.
Byles (1989) y Mysing y Vanselous (1989) estudiaron los desplazamientos de hembras adultas
después de la anidación en Rancho Nuevo, y encontraron que eran principalmente migratorias.
Mysing y Vanselous (1989) colocaron transmisores satelitales a dos hembras anidadoras y
monitorearon sus desplazamientos. El transmisor de una de ellas se encontró sobre la playa,
aproximadamente a 40 km al sur de Tampico, México, catorce días después de su colocación.
La segunda tortuga marcada fue liberada el 10 de junio de 1985, y capturada por pescadores de
camarón en Freeport, Texas, el 19 de julio de 1985. Byles (1989) equipó con transmisores a 18
hembras, tras desovar, en mayo de 1987, y en abril y en junio de 1988. Se obtuvieron catorce
seguimientos de tortugas, en un periodo de 127 días. Se encontró que estas tortugas habitaban
aguas poco profundas de 50 m. o menos, y que realizaban desplazamientos cercanos a la costa,
viajando distancias variables. La transmisión de la información de tres de estas tortugas cesó
antes de que se alejaran de Rancho Nuevo. Cuatro tortugas nadaron hacia el norte desde la playa
de anidación. Dos de las tortugas que se dirigieron al norte, se pudieron seguir hasta Corpus
Christi, Texas, y una de ellas mostró señales de haber sido puesta a bordo de una embarcación.
Las siete restantes emigraron hacia el sur, a Veracruz, Campeche y Yucatán, México. Las dos
migraciones que más duraron fueron al extremo norte de la Península de Yucatán, México, la
cual cubrió un desplazamiento de más de 1,500 km.
La mayoría de las tortugas monitoreadas, dejaron el sur de Texas y viajaron hacia el norte, en
forma paralela a la línea costera, después de haberse completado la temporada de anidación,
siendo su última localidad identificada al norte o al este del Golfo de México. Sin embargo,
cuatro viajaron brevemente hacia el sur, a aguas lejanas de las costas de México, y después se
desplazaron al norte. Tres tortugas permanecieron en aguas del sur de Texas por todo el periodo
de monitoreo, aunque dichos periodos, de estas tres tortugas, se catalogaron como los más cortos
registrados. Muchas de las ubicaciones identificadas se encontraban en aguas de una profundidad
de 35,6 m o menos. Los desplazamientos de las tortugas silvestres y de las iniciadas, y los
desplazamientos individuales durante y después de diferentes temporadas de anidación, fueron
generalmente similares. A pesar del extenso periodo en cautiverio, la tortuga iniciada anidó en
forma normal aunque, desafortunadamente, su seguimiento sólo duró 18 días, impidiendo una
comparación detallada con otras tortugas iniciadas y silvestres.
Para las tortugas rastreadas entre 1999 y 2001, aproximadamente el 40% de sus ubicaciones
reconocidas en las aguas del Golfo, frente a la costa del sur de Texas, fueron localizadas en
aguas con una profundidad de 18.3 m o menos, dentro de una zona de alrededor de 7.4 km de la
costa, y aproximadamente el 80% de sus ubicaciones reconocidas en aguas del Golfo, frente a la
costa sur de Texas, se localizaron en profundidades de 35.6 m o menos, dentro de una zona de
27.4 km contados desde la costa (Shaver, 2002 b). Los desplazamientos de diez tortugas que
anidaron o que llegaron a la parte superior de las costas de Texas, en 2005, 2006, y 2007, fueron
monitoreados utilizando telemetría satelital (Landry y Seney, 2006). Siete eran tortugas iniciadas
y tres eran silvestres. Las tortugas iniciadas tenían entre 12-18 años de edad cuando se les dio
seguimiento. Durante 2005, 2006, y 2007, el rastreo se extendió de 1-24 meses, y al final del
periodo de monitoreo, las tortugas se encontraban ya sea en aguas en la costa superior de Texas,
en la costa de Luisiana, o iban rumbo hacia la Florida. Como en el caso de las tortugas rastreadas
después de anidar en el sur de Texas, la mayoría de las ubicaciones reconocidas estaban a una
profundidad de 35.6 m, o menos, y los desplazamientos, tanto de las silvestres como de las
iniciadas fueron en general similares (Landry y Seney, 2006; A. Landry y E. Seney, TAMU,
comunicación personal 2009).
Se han utilizado marcas sónicas y de radio, y telemetría satelital para el estudio de los hábitos de
comportamiento de sumersión. Durante los meses de verano y de otoño, las tortugas lora
juveniles (n= 27) ubicadas en aguas de Nueva York, pasaron sumergidas la mayor parte de las
horas de luz (Morreale y Standora, 1998). En aguas poco profundas, estas tortugas pasaron la
mayor parte de su tiempo alimentándose en el fondo. Sin embargo, conforme se desplazaron
hacia aguas más profundas, la profundidad de inmersión registrada se redujo a menos de 25 m,
sin importar cuál fuera la profundidad del fondo, sugiriendo que se encontraban transitando y no
alimentándose (Morreale y Standora, 1998). La información obtenida relativa a 105 tortugas
lora, entre 1988 y 1996, demostró un tiempo de inmersión importante de más de 30 minutos,
I-32
durante el invierno, y de menos de 15 minutos en otras estaciones. El porcentaje de tiempo de
inmersión osciló entre 69-96%, con un promedio de 92% (Renaud y Williams, 2005) con una
cantidad de tiempo de inmersión significativamente mayor durante la noche (Renaud, 1995;
Gritschlag, 1996). En Florida, nueve de las tortugas lora monitoreadas con radio y con telemetría
sónica mostraron una tasa de desplazamiento de 0.44 ± 0.33 km/h, una permanencia en
superficie de 18 segundos (S.D. ± 15s) y tiempos de inmersión importantes, de 8.4 minutos (S.D.
± 6.4 minutos) (Schmid et al., 2002). La tasa de desplazamiento tuvo una correlación negativa
con las de permanencia en superficie y tiempo de inmersión, y una correlación positiva con el
número de salidas a la superficie. Además, las tasas de desplazamiento fueron mayores y los
tiempos, tanto en superficie como de inmersión, fueron más cortos durante el día (Schmid et al.,
2002). Mansfield y Musick (2005) rastrearon a cinco tortugas lora en la Bahía de Chesapeake,
Virginia, y encontraron que el principal factor de tiempo en la superficie, durante el día, fue de
entre 30-32.9%, en primavera y al principio del verano. Deben continuarse los estudios con
rastreo satelital, ya que estos estudios contribuyen considerablemente a la comprensión del uso
de hábitats de la tortuga lora y sus necesidades y -por lo tanto- nuestra capacidad para proteger
sus hábitats de alimentación y migración.
Los estudios dentro de agua han proporcionado información sobre la utilización del hábitat,
factores que influyen en la abundancia y en la distribución, y en las tasas de crecimiento (Ogren,
1989; Landry et al., 1995; Morreale y Standora, 1998; Schmid, 1998; Schmid, 2000; Witzell y
Schmid, 2004; Witzell, 2007). Ver Sección E – Historia de Vida / Ecología, para información
adicional.
Se utiliza el término “Iniciación” para describir el proceso en donde las tortugas marinas se
mantienen en cautiverio durante un período después de su eclosión, con lo que presumiblemente
la alta mortandad neonatal puede ser contenida (Caillouet, 2000). Los animales son liberados
cuando se considera que han crecido lo suficiente como para superar la amenaza de muchas
especies depredadoras. Las tortugas empleadas en el experimento de iniciación para la tortuga
lora fueron incubadas en PAIS o en Rancho Nuevo (Shaver y Wibbels, 2007). Un total de 22,057
huevos fueron enviados a PAIS entre 1978 y 1988, en un intento de formar una segunda colonia
incubadora, como garantía en contra de la extinción de la especie (Shaver, 2005a);
recolectándose los huevos en bolsas de plástico al momento de la puesta -para evitar que tocaran
la arena de Rancho Nuevo- y fueron colocados en cajas de espuma de poliestireno con arena de
PAIS, antes de ser enviados a tal locación (Manzella et al. 1988). La tasa general de nacimientos
durante esos once años fue de 77.1%, lo que resultó en 17, 358 crías. Se dejó que las crías se
arrastraran por la arena hasta el mar y nadaran entre cinco y diez metros -con el fin de permitir
que se iniciara el proceso de “impronta”- para luego ser capturados con redes de acuario. De
1978 a 1988, 15,875 tortugas neonatas fueron “improntadas” y llevadas al laboratorio del
Servicio Nacional de Pesca Marina de los EEUU (NMFS, por sus siglas en inglés) con sede en
Galveston, para pasar un año en la iniciación, durante el cual, el índice de supervivencia fue del
90% -o mayor- mientras que se cree que la sobrevivencia en libertad es menor al 1% (Fontaine et
al. 1989a; Heppell et al., 2005). De esta manera, un total de 13, 275 tortugas de un año de edad
fueron liberadas en el Golfo de México, siendo la mayoría de ellas “improntadas”
experimentalmente en PAIS, y puestas en libertad en las playas de la Isla Mustang y de la Isla
del Padre Norte, en Texas, a orillas del Golfo de México, con el objetivo de reforzar cualquier
“impronta” en la Isla del Padre Norte. Algunas otras tortugas iniciadas fueron liberadas en las
playas de Galveston, Texas, en sistemas de bahías seleccionadas para tal efecto en la costa baja
I-33
de este Estado, y en Cayo West y Homasassa, en la Florida. La información recolectada tras su
liberación (desplazamientos, crecimiento, dieta y anidación) indicó una buena adaptación de las
tortugas al ambiente del Golfo de México (Shaver y Wibbels, 2007).
Adicionalmente 10,198 “tortugas iniciadas”, obtenidas de Rancho Nuevo como crías (después de
nacer en el corral, arrastrarse por la playa hasta el mar, entrar en la rompiente y ser recuperadas)
en 1978, 1979, 1980, 1983 y 1989-2000, fueron liberadas después de 9-33 meses de iniciación
(Caillouet, 1995; Caillouet et al., 1995b; Fontaine y Shaver, 2005; Shaver, 2005a; B. Higgins,
NMFS, comunicación personal, 2006). Las típicas tortugas lora iniciadas tenían entre 7 y 15
meses de edad al momento de su liberación. Las liberadas después de períodos más largos de
crianza en cautiverio, se consideraron sobre acondicionadas a la crianza en cautiverio, y por lo
tanto se consideraron atípicas. A este tipo de tortugas se les denominó “súper iniciadas”, a falta
de un término mejor (Caillouet et al. 1995b). La sobrevivencia de estas tortugas que, fueron
obtenidas directamente desde México, fue también mayor del 90% durante la iniciación.
Las tortugas marinas iniciadas en Galveston fueron marcadas en una o más de las siguientes
maneras: (1) con marca inconel en la aleta frontal derecha; (2) con marca de alambre magnético
con código binario, implantado en la aleta frontal izquierda; (3) mediante una marca hecha con
tejido vivo, incrustando un pedazo de plastrón -de tono más claro- en el caparazón, de tono más
oscuro; y (4) marca con transmisor pasivo integrado (marca PIT, por sus siglas en inglés), injerto
dentro del músculo ventral lateral, en el área axial izquierda (Fontaine et al., 1989b; Fontaine et
al., 1993).
Desde 1996, las anidaciones de tortuga lora documentadas en Texas han sido una combinación
de tortugas iniciadas y tortugas del stock silvestre. Las tortugas iniciadas improntadas en la Isla
del Padre han sido registradas anidando en el sur de Texas y las tortugas improntadas en México,
por todo el estado (D. Shaver, PAIS, comunicación personal, 2010). Sin embargo, desde 2002,
las anidaciones de tortugas silvestres han predominado (Shaver 2005a, 2006b, 2006c, 2007,
2008; D. Shaver, PAIS; comunicación personal, 2010). No se han documentado nidos de tortuga
lora en la costa de Texas al norte de la Isla de Mustang hasta principios de 2002. Con base en las
tortugas anidadoras examinadas de 1986 a 2010, se observa que sus orígenes han variado
geográficamente en Texas (D. Shaver, PAIS; comunicación personal, 2010), siendo que en la
costa norte del Estado, la mayoría de los nidos eran de tortugas iniciadas improntadas en México,
mientras que al sur –en contraste-, el registro histórico para la mayoría de las especies en los
EEUU, muestra que casi todos los nidos fueron de tortugas silvestres. La mayoría de los nidos
registrados en los EEUU se localizaron en la parte sur de Texas, mientras que el 55% de los
nidos documentados de 1989 a 2010 se localizaron en PAIS (D. Shaver, PAIS; comunicación
personal, 2010).
Las anidaciones de algunas de las tortugas lora iniciadas, han ayudado a incrementar la cantidad
de nidos registrados en Texas desde 1996, y constituyen un signo alentador de que, tanto la
impronta experimental, así como los esfuerzos para su iniciación, han logrado cierto éxito. Sin
embargo, debido a la dificultad de encontrar las anidaciones de tortuga lora en la costa de Texas,
es necesario un mayor número de años para la obtención de datos y así poder ligar más tortugas
anidadoras al proyecto (Shaver, 2002b). La evaluación del éxito a largo plazo de estos esfuerzos
de recuperación requiere una detección y examinación continua de tortugas lora anidadoras, así
como la obtención de varios tipos de datos biológicos. Este proyecto brinda la oportunidad única
de evaluar el éxito de la impronta e iniciación experimentales, así como la utilidad de estas
técnicas para los esfuerzos de recuperación. Sin embargo, dado el éxito de prácticas de
I-34
conservación ya comprobadas, tales como la protección de los nidos en las principales playas de
anidación y la obligación del uso de dispositivos de exclusión de tortugas marinas (TED) en las
pesquerías de arrastre, es importante que los esfuerzos primeramente se centren -tanto en México
como en los EEUU- en tales prácticas ya comprobadas.
El NMFS estableció un Panel de Expertos (Blue Ribbon Pannel) en 1989, para evaluar el
programa de iniciación y decidir si continuarlo o no (Wibbels et al. 1989), y un panel de expertos
posterior –en 1992- para examinar el diseño experimental del programa (Eckert et al. 1994). Este
panel recomendó que el programa de iniciación se limitara a 2,000 crías al año y señaló los
criterios para evaluar el éxito de la iniciación. También recomendó que la iniciación no se
expandiera, a menos que se demostrara que realmente representaban una herramienta de
conservación eficaz. Finalmente, recomendó que las tortugas iniciadas no debieran de ser
retenidas por más de un año antes de su liberación, señalando que el énfasis debía de
concentrarse en la protección de las tortugas lora en su hábitat natural. El grupo de trabajo de
expertos, establecido en 1992 para revisar el diseño experimental del programa de iniciación,
recomendó que el NMFS se enfocara en un programa de marcado y recaptura a gran escala,
diseñado para recolectar los parámetros de su historia de vida (por ejemplo, el índice de
sobrevivencia de las crías o la tasa de crecimiento), tanto en las tortugas iniciadas como en las
silvestres.
Antes de que iniciara el programa binacional para la conformación de una colonia secundaria de
anidación en PAIS, fue llevado a cabo un estudio comparativo de las temperaturas de las playas
de PAIS y de Rancho Nuevo, en el verano de 1986, resultando bastante similares. En los EEUU,
se realizó un estudio con mayor detalle del perfil de temperaturas en el verano de 1986, para
examinar las temperaturas a las que podrían incubarse los huevos de la tortuga lora en PAIS,
analizando las temperaturas de tres diferentes playas (Shaver et al. 1988). Estas temperaturas
fueron comparadas con otras tomadas simultáneamente en Rancho Nuevo, y con la temperatura
pivote estimada para la tortuga lora (30.2C, Shaver et al. 1988) con el fin de predecir las
tendencias estacionales en la proporción de sexos. Con base en estos hallazgos, las nidadas que
se encuentran a mediados del primer tercio de su desarrollo, al inicio de la temporada de
anidación e incubación, deberían de producir básicamente machos, y las nidadas más tardías,
hembras, mientras que las puestas a mitad de temporada generarían una combinación de ambas
(Shaver et al. 1988, 1989, 2005a). Las temperaturas en las playas variaron un poco según la
latitud, siendo las más cálidas en los lugares localizados más al sur, como Rancho Nuevo,
México, y más frías cuanto más al norte, como en la Playa Closed en PAIS.
Desde mediados de los ochenta, el personal de PAIS incrementó las temperaturas de incubación
en sus instalaciones, con el fin de producir -principalmente- hembras. Registraron las
temperaturas de las nidadas almacenadas en sus instalaciones, mediante sistemas automáticos y
efectuaron recolección de gónadas, tanto en embriones muertos, como en neonatos, de los nidos
de Texas, para hacer una determinación histológica del sexo. De 2000 a 2007, la Universidad de
Alabama en Birmington (UAB) y el Servicio Nacional de Parques de los EEUU (NPS) aportaron
registradores de datos (dataloggers) para monitorear las temperaturas de las nidadas en las
incubadoras del centro y en los corrales del sur de Texas. Las hembras predominaron en todas
las clases anuales de nidos, incubados dentro de las instalaciones desde mediados de los ochenta,
y en los corrales, a partir del año 2000 (Shaver 2001a, 2002a, 2004, 2005a, 2005b, 2006b,
I-35
2006c; T. Wibbels, UAB, comunicación personal, 2007). De 2002 a 2006, seis nidadas no
encontradas al momento de la puesta, se documentaron al momento de la eclosión, después de su
incubación in situ, en la costa al sur de Texas. Las gónadas fueron obtenidas de individuos que
se encontraron muertos, debido a que el sacrificio de tortugas neonatas, para determinar el sexo
no es justificable dada la condición en la que se encuentra la especie. Sin embargo, con base en
este muestreo tan limitado y parcial, la proporción de sexos en la nidada tuvo variaciones de 0
100% de hembras, aunque en general hubo predominio de hembras.
Para determinar los efectos del proyecto de impronta en la proporción de sexos (véase G.4.2,
impronta e iniciación), las temperaturas de incubación fueron medidas dos veces al día en
Rancho Nuevo y cada hora en PAIS (Shaver et al. 1988), empleándose toda una variedad de
técnicas para establecer el sexo de embriones muertos, crías, y tortugas de más edad. Se
determinó el sexo en embriones muertos, que se encontraban en sus últimas etapas de desarrollo
y crías, utilizando histología gonadal, para las tortugas muertas de mayor edad, a través de la
necropsia y para tortugas vivas mayores, utilizando laparoscopía, ensayos de testosterona en
suero y evaluaciones de la longitud de la cola (sólo en adultos), dando como resultado que los
machos predominaban en la mayoría de las clases de edad temprana (Shaver et al. 1988, Shaver
2005a). Como se mencionó anteriormente, desde mediados de los ochenta se modificaron tanto
las prácticas como las instalaciones para la incubación en Rancho Nuevo y PAIS, con el ánimo
de provocar un incremento en la proporción de hembras producidas, de tal manera, que las
temperaturas de los huevos de las clases 1985-1987 fueron intencionalmente incrementadas con
tal fin (Shaver et al., 1988). Tales modificaciones resultaron exitosas, y el 77.5% de las tortugas
examinadas pertenecientes a las clases 1985-1988, fueron identificadas como hembras (Shaver et
al. 1988; Shaver 2005a). Si consideramos a las clases de los años 1978 a 1988 en conjunto,
tenemos que el 59.6% de las tortugas del proyecto resultaron ser hembras, dando una proporción
general de sexos de 1.5 H: 1M (Shaver, 2005a). Así, según los datos de las clases 1982-1987,
todas las nidadas con un promedio de temperatura superior a los 30.8 °C durante el segundo
tercio del periodo de incubación, produjeron 100% de hembras, por lo que la estimación de la
temperatura pivote fue de 30.2 °C con un 95% de intervalo de confianza de entre 29.9 a 30.5 °C
(Shaver et al., 1988). De esta manera, pueden utilizarse las ecuaciones, derivadas de este trabajo,
para estimar el porcentaje de hembras para las nidadas de tortuga lora con periodos de
incubación conocidos o, la temperatura promedio al segundo tercio del periodo de incubación
(Shaver et al., 1988; Shaver, 1989, 2005a). El laboratorio del Servicio Nacional de Pesca Marina
de los EEUU (NMFS) con sede en Galveston, también produjo tortugas iniciadas y súper
iniciadas a partir de nidadas provenientes directamente de México como crías. En general,
10,198 tortugas obtenidas como crías en 1978, 1979, 1980, 1983 y 1989 -2000 fueron liberadas,
después de 9-33 meses de cautiverio (véase más arriba: G.4.2. Impronta e Iniciación). Estos
individuos también fueron predominantemente hembras (C. Caillouet, miembro retirado del
NMFS, comunicación personal 2009).
El éxito anual en la eclosión de los huevos provenientes de México, que eclosionaron en las
incubadoras de PAIS entre 1978 y 1988, junto con el de la impronta experimental (véase más
arriba: G.4.2. Impronta e Iniciación), tuvo una variación de entre 12-92% (media = 77%) (Shaver
2005a). De 1979-2008, el éxito anual de eclosión para huevos provenientes de nidos en Texas,
mantenidos en incubadoras, fluctuó entre 55-97% (media = 81%) (Shaver 2005a, 2006b, 2006c,
2007, 2008; D. Shaver, PAIS, datos no publicados). De 2000-2008, el éxito anual de las
eclosiones de huevos provenientes de nidos de Texas, mantenidos en corrales, osciló entre 62
88% (media = 79%). Prácticamente el 100% de las crías de nidos de Texas, liberadas de las
instalaciones de incubación y de los corrales, sobrevivieron en la playa y alcanzaron el agua,
I-36
puesto que tales liberaciones fueron monitoreadas de cerca por los biólogos. Por otro lado, entre
1978 y 2008, fueron documentados 26 nidos in situ en las costas de Texas, siendo imposible
estimar con precisión cuál fue el éxito de la eclosión, dado que muchos fueron depredados antes
o después de presentarse la eclosión, y los biólogos no pudieron observar ninguna eclosión
completa. El éxito general que se estima para estos 26 nidos fue de un 62%, como máximo. La
sobrevivencia de las crías eclosionadas de nidos in situ se supone que fue menor al de las crías de
los nidos mantenidos en las instalaciones de incubación y en corrales. Se reportaron algunas
pérdidas de crías en los nidos in situ, debido a la depredación o el tránsito de automóviles en
playas, y fue posible la existencia de otras pérdidas debidas a estos y otros factores (Shaver
2005a, 2006b, 2006c, 2007, 2008; D. Shaver, PAIS, datos no publicados).
Los datos sobre la proporción de sexos y éxito de emergencia en los nidos de tortuga lora,
documentados para otros estados de la unión americana, fuera de Texas entre 1989 y 2008 son
incompletos, dado que la mayoría de estos nidos fueron incubados in situ, sin monitoreo de
temperatura, y la mayoría de las liberaciones de las crías nunca fueron presenciadas por ningún
biólogo.
En años recientes se han llevado a cabo estudios completos de la proporción de sexos de los
corrales en Rancho Nuevo, México, usando registradores de datos (dataloggers) que pueden ser
insertados directamente en los nidos, o dentro de la arena, a la profundidad del nido. De 1998 a
2007, estos registradores fueron utilizados para monitorear la temperatura de la arena en los
corrales a la profundidad media del nido, durante la temporada de anidación (Wibbels et al.
2000a, 2000b, Geis 2004, Wibbels 2007). Se tomaron muestras de sangre de subgrupos de crías
seleccionados al azar de muchos de los nidos cuya temperatura de incubación había sido
monitoreada. Estas muestras fueron empleadas para determinar el sexo de las crías de la tortuga
lora, basándose en la cantidad de hormona inhibidora mulleriana (HIM) en la sangre, dado que la
HIM es una hormona producida por los vertebrados machos, la cual provoca la degeneración de
los oviductos.
Adicionalmente al registro de las temperaturas de la arena, los registradores de datos han sido
utilizados para medir directamente la temperatura de los nidos en los corrales de Rancho Nuevo,
desde 1998 y durante 2007 (Wibbels et al., 2000a, 2000b; Geis, 2004; Wibbels 2007). A lo largo
de cada estación, se obtuvieron muestras de un subconjunto de nidos, las cuales incluían a nidos
de cada una de las arribadas. Se utilizaron los datos de temperatura promedio del nido, durante el
tercio medio del periodo de incubación para hacer predicciones de la proporción de sexos
(Yntema y Mrosovsky 1982; Georges et al. 1994; Hanson et al. 1998), basándose en la
temperatura pivote y el rango transicional de temperatura predicho para la tortuga lora (Aguilar,
1987; Shaver et al., 1988). Los resultados que se obtuvieron fueron consistentes con los datos de
I-37
temperatura de la arena, y sugieren que los corrales produjeron, de manera consistente,
proporciones de sexos tendientes, en general a la producción de hembras. (Wibbels et al. 2000a,
2000b; Geis, 2004; Wibbels, 2007). A pesar de que los datos indican que las hembras
predominan, se predijo que habrían de producirse machos al inicio de la temporada de anidación,
cuando las temperaturas de la arena y de los nidos se mantienen relativamente frescas, y que el
lapso en el que esto ocurre varía dependiendo de las condiciones de temperatura de cada año en
particular. Así, los resultados sugieren que en los corrales se producen tanto machos como
hembras, durante una temporada típica, pero existe un predominio de hembras. La proporción de
sexos predicha para el corral de Rancho Nuevo, en un periodo de nueve años (1998-2006) fue de
aproximadamente 76% de hembras (T. Wibbels, UAB, datos sin publicar). Sin embargo, este
lapso de nueve años incluía una temporada de anidación (2004) en la que también se esperaba
una propensión a la producción de machos, debido a un sistema climático con lluvias que tendía
a causar que las temperaturas de incubación bajaran (T. Wibbels, UAB, datos sin publicar). A
pesar de esto, los datos indicaron que la proporción general de sexos de las crías, obtenida en el
corral de Rancho Nuevo, estaba significativamente orientada hacia la producción de hembras.
Mientras que estos estudios recientes examinaron 9 años de datos de temperatura, es interesante
notar que el corral principal fue colocado típicamente en la misma posición general en la playa
de anidación, durante varias décadas. Por lo tanto es plausible que dicho corral haya
experimentado temperaturas similares en años anteriores, asumiendo patrones de temperatura
similares. De haber sido éste el caso, entonces la proporción de sexos de las crías, con clara
tendencia a la producción de hembras, puede haber estado presente en Rancho Nuevo, por
muchos años
Los estudios en Rancho Nuevo también han emprendido investigaciones de las proporciones de
sexos de crías en las playas de anidación naturales (Geis, 2004; Wibbels, 2007; A.A. Geis y T.
Wibbels, UAB, datos sin publicar). Desde 2001, y a lo largo de 2007, se llevaron a cabo
transectos para medir la temperatura en Rancho Nuevo, con el fin de registrar la temperatura de
la arena a la profundidad media de los nidos en un tramo de playa de aproximadamente 7 km.
Adicionalmente, se dejó un subgrupo de nidos a incubar en sus ubicaciones naturales (entre 20 a
70 nidos in situ por temporada, con sus registradores de datos), colocándoles cubiertas
protectoras consistentes en rejas de malla abierta y mosquiteros, justo debajo de la superficie de
la arena, por encima del nido, para evitar la depredación. Los descubrimientos preliminares
indican que las temperaturas de las playas de anidación muestran tendencias similares a las de
los criaderos, pero que, en promedio, las playas de anidación son ligeramente más frías que los
corrales. Sin embargo, las temperaturas se mantuvieron lo suficientemente calientes en la playa
como para producir principalmente hembras, aunque no de manera tan determinante como en los
corrales. Los datos recabados a lo largo de 6 años en Rancho Nuevo (2001-2006) indican una
proporción de sexos de las crías de aproximadamente 64% de hembras, en los nidos naturales (T.
Wibbels, UAB, datos no publicados). Por lo que –de todas formas- la playa de anidación de
Rancho Nuevo puede presentar una proporción de sexos de las crías, con una tendencia “natural”
hacia la producción de hembras (Geis, 2004; Wibbels, 2007; A.A. Geis y T. Wibbels, UAB,
datos sin publicar).
El éxito de eclosión de los nidos reubicados en los corrales entre 1999-2004 se incrementó de 62
a 79% (Wibbels, 2005). Los registros de éxito de eclosión para nidos in situ comenzaron en
2002; aunque –es de notar- que la mayoría de los nidos dejados en sus ubicaciones originales,
fueron cubiertos para ser protegidos de la depredación. Entre 2002-2005, el éxito de eclosión de
los nidos protegidos in situ subió de 74 a 86%, para aquellos nidos en los que se presentó
I-38
eclosión, mientras que más del 90% de los nidos dejados in situ sin cubiertas protectoras, fueron
depredados (Wibbels y Geis, 2003; 2004; Wibbels y Park, 2005; Wibbels y LeBlanc, 2006).
Dado que todos los animales de los corrales son liberados directamente en el agua, la
sobrevivencia hasta llegar a ella es del 100%. En contraste, la sobrevivencia de las crías que
salen de los nidos in situ es menor. Una arribada durante la temporada de anidación de 2007,
resultó en un gran número de nidos dejados in situ. Las crías de 163 nidos fueron monitoreadas,
y se determinó que el 66.4% de las crías lograron alcanzar el agua (T. Wibbels, UAB datos sin
publicar, comunicación personal 2007).
G.5.1. México
A partir de 2001, personal del zoológico Gladys Porter (GPZ) en combinación con la Secretaría
de Marina y Recursos Naturales (SEMARNAT) del Estado de Tamaulipas y la Procuraduría
Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) iniciaron una inspección de un año de duración
para documentar los eventos de varamiento a lo largo de la línea costera de Tamaulipas.
Anteriormente a este esfuerzo coordinado, los informes de varamientos en México habían sido
obtenidos exclusivamente durante los meses de anidación en las principales playas de arribada, y
eran básicamente anecdóticos. Este periodo de inspección puede que no haya representado el
promedio anual de varamientos, dado que el gobierno mexicano establece una veda para el
camarón durante la temporada de anidación de la tortuga lora, y a que los varamientos son menos
probables durante este periodo. Los informes de varamientos son fuente importante de datos
relativos a diversos parámetros de historia de vida y mejoran la información de las causas de
mortandad, tanto antropogénicas como naturales. Se muestra a continuación el número de
tortugas muertas, documentadas como varadas, en la costa de Tamaulipas (Tabla 2).
La Red de Salvamento de Tortugas Marinas Varadas de los EEUU (STSSN, por sus siglas en
inglés) fue establecida en 1980 para documentar los varamientos de tortugas marinas en las
playas de los EEUU a lo largo del Golfo de México, el Océano Atlántico, y el Mar Caribe
I-39
(Schroeder 1989). Este organismo intenta cuantificar la estacionalidad, composición de la
especie, estructura del stock, estado en la historia de vida, proporción de sexos, y distribución, de
las tortugas que son arrojadas a la orilla, vivas o muertas. Las tortugas varadas son localizadas
mediante inspecciones sistemáticas llevadas a cabo en muchas áreas costeras de los EE.UU., y a
través del reporte oportuno de personal estatal o federal, lo mismo que del público en general.
Quienes participan en la STSSN han recuperado muchos animales marcados de otros programas,
contribuyendo significativamente a nuestra comprensión de los patrones migratorios y uso del
hábitat, lo mismo que aportando muestras biológicas para otros estudios científicos. Las tortugas
varadas encontradas con vida son llevadas a instalaciones de rehabilitación, y un alto porcentaje
de ellas han sido liberadas posteriormente, lo cual contribuye directamente a su conservación.
Aquellas no aptas para ser liberadas han representado una oportunidad para ser vistas en público,
para realizar investigaciones, para desarrollar procedimientos médicos y de cirugía, y para el
entrenamiento en el cuidado y manutención de la tortuga lora en cautiverio. La STSSN intenta
identificar ambos factores causales de mortandad-tanto los antropogénicos como los naturales-
con el fin de desarrollar e implementar medidas sólidas de manejo y conservación. Algunos
factores importantes relacionados con los varamientos incluyen: golpes de botes, enredos,
ingestión de desechos, y la captura incidental en la pesca comercial y recreativa. Hay factores
naturales que también pueden originar varamientos, los cuales abarcan: enfermedad, tormentas, e
inmovilidad por frío. De 1998 a 2005, aproximadamente 4,000 tortugas lora fueron reportadas
varadas en las playas de los EE.UU. (NMFS-STSSN base de datos, sin publicar). Un resumen de
los datos de la STSSN se encuentra disponible en:
http://www.sefsc.noaa.gov/seaturtlesprogram.jsp.
G.6.1. México
La educación pública ha sido prioridad en México por muchos años y diversas entidades han
llevado a cabo este esfuerzo. Se han ofrecido programas educativos a los niños de las
comunidades aledañas a los campamentos de conservación. En los años ochenta, la organización
“Ayuda a la tortuga lora, un animal en peligro” (HEART, por sus siglas en inglés) hizo un
llamado a los niños en escuelas de los EE.UU. para obtener donaciones de ellos, con el fin de
adquirir material educativo para los niños de las escuelas ubicadas en el área de Rancho Nuevo.
Tales donaciones también sirvieron para construir una casa de huéspedes en el campamento de
conservación de Rancho Nuevo y adquirir un vehículo utilitario. Al cabo de los años, los
esfuerzos educativos hechos por HEART y muchas otras organizaciones, dieron como resultado
un apoyo continuo de la gente a las agencias federales y estatales -en México y en los EE.UU.-
que trabajan para conservar a la tortuga lora.
En años recientes, tanto las anidaciones de la tortuga lora, como las actividades humanas en los
alrededores de La Pesca, se han incrementado significativamente. Con el fin de disminuir el
impacto negativo de las interacciones humanas sobre esta especie en peligro de extinción, se ha
implementado un programa de sensibilización hacia la conservación y educación pública pro
activa, en el Centro de Visitas de La Pesca, en el que se ofrecen a los visitantes exhibiciones con
tecnología de punta, que les muestra gráficos y actividades interactivas que exponen la ecología
del Golfo de México, junto con el ciclo vital de la tortuga lora, así como de otras especies de
tortugas marinas autóctonas del Golfo de México, que anidan en el área. La importancia de las
playas con una densidad de nidos más baja en los campamentos de La Pesca, Altamira, y
Miramar, estriba en que facilitan a que el público en general pueda observar las actividades del
I-40
programa, sin molestar a las tortugas - lo cual sería imposible en playas con una mayor densidad
de nidos o durante grandes arribadas- y despierta la conciencia y fomenta la participación de la
gente en las prácticas de campo, dando como resultado el apoyo de la comunidad a los
programas de conservación, pues el contacto directo y supervisado, permite que los participantes
se den cuenta de la vulnerabilidad de la especie, alentando valores de responsabilidad y respeto,
esenciales en el fortalecimiento de la conciencia ambiental.
Desde los inicios de este programa binacional, se han llevado a cabo innumerables sesiones de
entrenamiento, talleres, y reuniones de intercambio de información en el campamento de tortugas
marinas de Rancho Nuevo, en donde profesionales expertos en varias disciplinas, han
compartido su conocimiento sobre temas que van, desde la biología de la tortuga lora, hasta
patrones y causas posibles de varamiento. En 2001, se estableció el proyecto artesanal de
Tepehuajes, en Soto la Marina, a través del gobierno federal y estatal, así como de diversas
organizaciones internacionales, con el fin de producir cerámica con el tema de la tortuga marina,
para ser exportada hacia los EE.UU. y desarrollar la economía de las comunidades locales. Este
modelo de empresa ha generado fondos para esfuerzos de conservación, y ha elevado la
conciencia de la comunidad sobre su importancia. A través del Programa de Desarrollo Rural
Sustentable (PRODERS), se ha dado inicio a siete proyectos alternativos en Rancho Nuevo,
Buena Vista, y La Pesca. Estos proyectos incrementan las habilidades técnicas, fortalecen la
organización social, y desarrollan las capacidades de negociación de los habitantes locales, al
grado que dos grupos de mujeres organizadas (en Rancho Nuevo y en La Pesca) han adoptado la
imagen de la tortuga lora como símbolo, y pretenden lanzar al mercado alguna línea de productos
comerciales. Desde 2006, gracias a un acuerdo con el Centro de Bachillerato Tecnológico
Agropecuario en Aldama, se han abierto oportunidades para los estudiantes locales de participar
en actividades de conservación en las playas de anidación, y desde el 2008 voluntarios del
Instituto Tecnológico de Biología en Altamira también han participado.
En los EE.UU. existe un fuerte apoyo e interés que abarca a los sectores federal, estatal, privado
y local, en pro de la conservación de las tortugas marinas, y se han implementado y desarrollado
amplios programas educativos a largo plazo sobre la tortuga lora (sobre todo en Texas) por la
NPS, HEART/Sea Turtle Restoration Project (STRP), TPWD, GPZ, FWS (Servicio de Pesca y
Vida Silvestre), NMFS, Sea Turtle Inc., University of Texas Marine Science Institute, TAMU,
University of Houston, Texas General Land Office, Sierra Club, Humane Society of America,
Texas State Aquarium, Animal Rehabilitation Keep y otros (Caillouet, 2000; Shaver, 2005a). El
objetivo principal de estos programas ha sido el de informar al público y generar y/o incrementar
el apoyo popular y oficial, así como su asistencia a la conservación de la tortuga lora. Estos
programas han hecho énfasis en las necesidades de conservación de las especies, e informan
sobre lo que la gente debe hacer si se encuentra un nido, o una tortuga lora varada.
I-41
Otros patrocinadores que han apoyado programas educativos y de trabajo social en Texas
incluyen a: Lucy Owsley Foundation, Coastal Bend Bays and Estuaries Program, Corpus Christi
Visitors and Convention Bureau, Department of the Interior U.S.-Mexico Border Program,
Environmental Defense, Forever Resorts, Friends of Aransas and Matagorda Island National
Wildlife Refuges, Friends of Laguna Atascosa National Wildlife Refuge, Friends of Padre, Inc.,
Janet F. Harte Library, H-E-B, Houston Zoo, Meadows Foundation, National Fish and Wildlife
Foundation, National Park Foundation, Norcross Wildlife Foundation, Padre Island Business
Association, Schlumberger, Seashore Learning Center, SeaSpace, Shell Oil Company
Foundation, Southwest Parks and Monuments Association, Texas Master Naturalists, Unilever
HPC-U.S., USCG, U.S. Geological Survey, UAB, University of Charleston, varias agencias
gubernamentales de condados y ciudades y muchas otras. Algunas de estas agencias –junto con
muchas otras – han participado en trabajos sociales en otros Estados, aparte de Texas, siendo de
particular importancia aquellas que han apoyado la detección y el cuidado de las tortugas lora
varadas por presentar cuadros de hipotermia, a lo largo de la costa atlántica de los EE.UU., y
aquellas que se han involucrado en la protección de esta especie en el ambiente marino, esfuerzo
que también ha contado con el patrocinio y la colaboración de diversas agencias y universidades
de México.
Dando inicio en el sur de Texas en los años setenta, y expandiéndose hacia la sección central y
norte de las costas de este Estado a principios del año 2000, se han hecho esfuerzos de
colaboración para educar a la gente que hace uso de la playa con fines laborales o recreativos,
con el fin de alentarlos y capacitarlos para ayudar en la detección de tortugas. Se han ofrecido
sesiones de entrenamiento a muchos trabajadores de agencias gubernamentales, universidades, y
otras instituciones que laboran en las playas. Se han colocado afiches en parques de playa y
establecimientos en las áreas circunvecinas, que detallan la necesidad de reportar avistamientos
de tortugas marinas anidadoras y de sus huellas. Se han colocado señalizaciones que alertan a los
visitantes sobre la necesidad de reportar inmediatamente a tortugas marinas que observen en la
playa, en PAIS y otras playas de Texas. HEART/STRP patrocinó un número de “hot line” de
información pública (1-866-TURTLE5) para el reporte de nidos o tortugas varadas en Texas,
además de señales y hasta un espectacular, que anunciaba este número en la costa norte del
Estado, y ahora, gracias al apoyo de fuentes adicionales de financiamiento, este número se
publicita por todo el Estado. Este “hot line” ha tenido como resultado una gran cantidad de
reportes de tortugas anidadoras, nidos, y tortugas varadas, las cuales han logrado ser
documentadas y protegidas. HEART/STRP financió la producción de marcadores de libros
educativos, anunciando este número para reportes, y fueron distribuidos más de cien mil de ellos.
También desarrolló un anuncio de servicio público que fue enviado a gran cantidad de canales de
televisión en Texas. HEART/STRP expandió el uso de este número público como resultado del
derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, ofreciéndoles a los residentes de
Luisiana, Mississippi, Alabama, y Florida, el número (1-877-STRP-GLF) para tener acceso a los
sistemas de respuesta para las tortugas marinas y a las autoridades marinas en sus Estados.
Se han realizado una exposición y un video sobre el proyecto de la tortuga lora, los cuales se
encuentran disponibles en el centro de visitantes de PAIS. Otras exhibiciones sobre las
anidaciones de la tortuga lora también se han presentado en Sea Turtle, Inc., NMFS Galveston
Laboratory y otras dependencias. Además, los trabajadores y voluntarios que llevan a cabo
patrullajes de alerta de tortugas, han hecho contacto con gran cantidad de visitantes de las playas,
informándoles sobre la necesidad de reportar tales avistamientos inmediatamente,
proporcionándoles folletos que enlistan los procedimientos a seguir en el caso de detectar una
I-42
anidación, siendo tales folletos también repartidos a todos los huéspedes que visitaron la estación
de entrada de PAIS durante la temporada de anidación.
Los esfuerzos de recuperación de la tortuga lora han recibido una amplia cobertura de los
medios, la cual ha servido para educar al público. Se han llevado a cabo numerosas entrevistas en
los medios detallando el trabajo con las tortugas marinas. En 1979, una estación PBS de la
Universidad de Houston produjo un documental titulado: “The Heartbreak Turtle” (el llanto de
la tortuga) que se enfocaba en la explotación de las tortugas y sus nidos en México y los
esfuerzos bi-nacionales que comenzaban a favor de estas especies. HEART/STRP financió una
secuela del documental llamado “The Heartbreak Turtle Today” (el llanto de la tortuga, hoy), el
cual se estrenó en 2010. En 1989, Pamela Phillips publicó un libro llamado: “The Great Ridley
Rescue” (el gran rescate de la tortuga lora) que relata la biología de la tortuga lora, el declive de
su población, y los esfuerzos de conservación hechos para salvarla (Phillips, 1989).
A lo largo de la costa atlántica de los EE.UU., especialmente en el noreste, se han llevado a cabo
esfuerzos de trabajo social para responder a los eventos de varamiento, durante décadas. Casi
cada invierno las tortugas lora quedan varadas a lo largo de la costa de Massachusetts debido a
hipotermia. Estas tortugas son rehabilitadas y liberadas. Las liberaciones son anunciadas por
boletines de prensa y se invita al público a conocer detalles de la tortuga lora y los aspectos
fisiológicos de la hipotermia.
H. AMENAZAS
Evaluaciones recientes de los planes de recuperación han indicado que los análisis de las
amenazas han recibido una atención insuficiente (Clark et al., 2002). La falta de conocimiento
referente a la naturaleza de las amenazas que enfrenta una especie, bien puede contribuir al
fracaso de los planes de recuperación (Lawler et al., 2002). En respuesta a estas evaluaciones, el
Equipo realizó un análisis detallado de las amenazas para priorizar las acciones de recuperación.
El Apéndice 1 describe el procedimiento que el Equipo utilizó para identificar, categorizar,
cuantificar, y priorizar las amenazas descritas más adelante. El lector deberá revisar
cuidadosamente el Apéndice 1, para comprender cómo es que estas amenazas pueden contribuir,
de manera relativa, a la recuperación de la tortuga lora.
I-43
H.1. Zona terrestre (playas de anidación)
Cosecha ilegal
El robo de huevos y la caza furtiva de tortugas anidadoras en las playas de anidación no es
común en México ni en los EE.UU. Sin embargo, el robo de huevos aún ocurre ocasionalmente
en México, aunque éste ha decaído dramáticamente desde que el proyecto de Rancho Nuevo,
México, comenzó en 1967. Este decremento ha sido debido -en parte- a la mayor presencia de
biólogos de campo y de personal armado del ejército, lo mismo que a los programas educativos
que han despertado la conciencia entre la población local. Con todo, también han ocurrido
intentos de saqueo de huevos y caza furtiva de tortugas anidadoras al sur de Texas, por lo que la
presencia de biólogos de campo y agentes del orden, así como la educación pública, se tornan
importantes para prevenir estos delitos al sur del Estado. Con el fin de asegurar que esta amenaza
permanezca baja, diversas acciones de recuperación han sido identificadas (ver la sección
Resumen y Narrativa de los pasos a seguir).
Limpieza de la playa
La limpieza de las playas tiene que ver con la remoción de desechos tanto bióticos como
abióticos, acumulados en playas desarrolladas. Se emplean diversos métodos, los cuales incluyen
el rastrillado o barrido de la arena, manualmente o con maquinaria pesada, o recogiendo los
desechos a mano. Existen playas que se limpian usando estos métodos en algunas áreas en donde
nidos de la tortuga lora han sido documentados, tanto en México como en los EE.UU. Las
actividades de limpieza de playas conllevan el riesgo potencial de causar impactos directos
letales, aplastando a las tortugas anidadoras, los huevos, las crías, o a las tortugas varadas que se
encuentran aún vivas. La limpieza de las playas puede acabar con nidos enteros, dañar a crías pre
emergentes, al remover la capa superior de arena sobre el nido, o disminuir el éxito de la
eclosión al exponer a los huevos de la parte superior del nido, volviéndolos más vulnerables al
sobrecalentamiento y al aplastamiento, tanto por vehículos como por transeúntes. Mann (1977)
sugirió que la mortandad de un nido podría incrementarse cuando este se somete a la presión
aplicada desde el exterior por causa de las labores de limpieza de las playas. Esta mortandad
podría deberse al rompimiento de huevos o a la compactación de la arena sobre el nido, lo cual
dificulta -si no es que hace imposible- que las crías escapen. La eliminación de desechos y arena
cerca del límite de dunas, o su acumulación sobre la playa, puede también enterrar a las nidadas
de huevos en incubación y por lo tanto entorpecer o entrampar a las crías emergidas, así como
alterar la temperatura natural de los nidos. La limpieza de playas también puede originar
hondonadas o levantar barreras en la arena, las cuales pueden entorpecer o atrapar a las tortugas
anidadoras o a las crías emergidas. Durante el 2002, doce crías recién nacidas de tortugas lora
fueron descubiertas por visitantes de playa, atrapadas por una barrera de arena creada por la
maquinaria pesada usada para limpiar la playa en la Isla del Padre Norte, al norte de PAIS,
siendo subsecuentemente aplastadas y muertas por vehículos que transitaban (Shaver, 2004). La
limpieza de las playas también puede borrar las huellas dejadas en la arena por las tortugas
anidadoras, volviendo difícil o imposible, el localizar, documentar y proteger los nidos.
Presencia humana
La presencia humana puede afectar negativamente a las tortugas, los huevos y a las crías de
diversas maneras. El tránsito a pié puede inadvertidamente aplastar a los huevos, alterar a las
tortugas anidadoras, entorpecer o aplastar a las crías emergidas y aplastar a tortugas varadas
pequeñas. Las tortugas que salen a la playa a poner sus huevos pueden ser disuadidas de desovar
I-44
por transeúntes que caminen en su dirección. Las huellas humanas en la arena de la playa pueden
interferir con la habilidad de las crías recién nacidas para encontrar el mar (Hosier et al. 1981).
Un tránsito intenso de personas puede también compactar la arena sobre nidos no detectados
(Mann 1977), aunque el efecto de tal compactación no ha sido determinado y puede que sea
irrelevante (Arianoutsou 1988). Dependiendo de cuál sea el sustrato del nido, el tránsito de
personas sobre él al acercarse el tiempo de la eclosión puede hacer que el nido colapse,
provocando la muerte de las crías (Mann 1977, Dutton et al. 1994). Los huevos más próximos a
la superficie de la arena son más vulnerables al aplastamiento, pero su contenido derramado
sobre la cavidad del nido, puede propiciar la presencia de agentes patógenos, o atraer
depredadores que pueden subsecuentemente destruir otros huevos. También los transeúntes
pueden potencialmente aplastar a las crías emergidas o a individuos varados de talla pequeña,
especialmente si se encuentran disimulados entre la vegetación o la basura, y son difíciles de ver.
El paso de vehículos han aplastado y matado cuando menos a 29 crías de seis nidos de tortuga
lora que fueron descubiertos eclosionando por visitantes de la playa, incluyendo un nido
localizado en la Isla del Padre Norte (al norte de PAIS) en 2002, dos en la Isla Mustang en 2002
y 2004, una en la playa Boca Chica, en 2006, y dos en la Península Bolívar en 2008 (D. Shaver,
PAIS, comunicación personal 2008). Esto incluye a cuando menos seis crías de dos nidos en la
Península Bolívar, muertas por el tránsito vehicular a lo largo de las playas de la costa norte de
Texas durante 2008 (A. Landry, TAMU, comunicación personal 2008).
H.1.2. Construcción
Las construcciones costeras tienen el potencial de degradar el hábitat de las playas de anidación
de la tortuga lora. Las actividades de construcción llevadas a cabo en las playas pueden lastimar
o matar a las tortugas anidadoras, destruir los huevos, aplastar a las crías, y aplastar a las tortugas
varadas provocándoles la muerte. La construcción de edificios dentro o justo detrás de las dunas
puede degradar el hábitat de anidación al destruir el sistema de dunas, tan importante para una
puesta e incubación exitosa de los huevos. La luz de estas construcciones durante la noche puede
desorientar a las hembras que intentan desovar o a las crías recién nacidas que emergen durante
las horas de oscuridad. Otras amenazas al ambiente de anidación, tales como la instalación de
estructuras de protección (armoring), la restauración y/o la limpieza de las playas (véase arriba)
I-46
el tránsito vehicular (véase arriba) y el incremento en la alteración por actividades humanas,
generalmente acompañan a las labores de construcción de edificios.
Restauración de playas
La restauración de playa es la periódica compensación de arena que se hace para aminorar su
pérdida por erosión, con el fin de mantener una amplitud deseada de playa para la protección de
las edificaciones costeras o para promover el turismo y satisfacer los requerimientos de
actividades recreativas. La restauración de playa comúnmente involucra excavaciones de grandes
cantidades de arena de un sitio para ser colocada en otra sección existente, pero erosionada, de la
franja costera. La arena es típicamente dragada de ensenadas o áreas de “préstamo” mar adentro,
aunque también pueden ser utilizados depósitos de tierra firme. Se sabe que las actividades de
restauración de playa impactan la reproducción de las tortugas marinas al enterrar los nidos y
reducir el éxito de eclosión y emergencia (Crain et al. 1995). Actualmente, la restauración de
playa tiene poco efecto sobre las poblaciones de tortuga lora. Rancho Nuevo es un lugar remoto
que tiene la condición de santuario, y la restauración de playas es costosa y poco probable de que
ocurra allí. La mayoría de las anidaciones en los EE.UU. ocurre en PAIS, que también limita las
actividades de restauración de playa; sin embargo, existe la posibilidad de que futuras
actividades de esta naturaleza impacten sobre la tortuga lora, dada la expansión de sus áreas de
anidación.
La exploración y el desarrollo de fuentes de gas y petróleo plantean una amenaza potencial para
las tortugas anidadoras, los huevos, las crías, y las tortugas varadas con vida. Las descargas de
I-47
petróleo sobre la playa, o arrojadas hacia la orilla, debidas a derrames, goteos de los ductos, etc.,
pueden anegar los nidos o adherirse a las tortugas anidadoras, las varadas con vida, o a las crías
recién nacidas que se encaminan hacia el mar por las playas afectadas.
La exploración de petróleo y gas también ocurre en –o cerca de- algunas playas de los EE.UU.,
en donde se han documentado anidamientos de tortuga lora. El tránsito vehicular de playa (véase
arriba) la iluminación, y el ruido asociado con estas actividades, presentan impactos potenciales
sobre las tortugas anidadoras, los huevos, las crías, y las tortugas varadas. Se emprenden
exploraciones y desarrollos en busca de gas y petróleo en PAIS, en donde se encuentran más de
la mitad de los nidos registrados en los EE.UU. Sin embargo, el NPS no posee los derechos
minerales de PAIS y debe permitir el acceso a estas exploraciones del subsuelo, por lo que el
FWS y el NPS han implementado medidas paliativas, las cuales incluyen imponer un límite de
circulación de 24 km por hora, para proteger a las tortugas anidadoras y a sus nidos de tales
actividades.
Por décadas, se han explorado alternativas a las fuentes de energía tradicionales, las cuales se
han vuelto cada vez más populares. Las granjas de viento levantadas mar adentro (>10 km de la
costa) o en la orilla (<10 km de la costa) son capaces de convertir la energía cinética del viento
en energía mecánica, que luego es transformada en electricidad. Las granjas de viento consisten
en múltiples turbinas eólicas, que rotan sobre de un eje horizontal. La energía generada por estas
turbinas en el mar, normalmente se transmite a través de cables submarinos, bien sea como
corriente alterna, de bajo voltaje, o directa, de alto voltaje. Se ha propuesto la construcción de
grandes granjas de viento en los lugares en donde se lleva a cabo la anidación, a orillas de la Isla
del Padre Norte, Isla del Padre Sur e Isla de Galveston. También se ha sugerido la construcción
de granjas de viento en el hábitat marino de la tortuga lora, frente a Massachusetts y Florida. Los
impactos a las tortugas en su ambiente marino, así como a los huevos, crías, y tortugas
anidadoras, pueden ser debidos a la construcción, iluminación, cambios en los sonidos
ambientales resultado de vibraciones, alteraciones del ecosistema, actividades de mantenimiento
y reparación, y cambios en los campos magnéticos, que aunque se desconocen sus efectos,
pueden que resulten ser potencialmente significativos. La búsqueda y la confianza en fuentes de
energía alterna muy posiblemente se verán incrementadas.
En raras ocasiones, la producción anual de crías se ve afectada por la inundación y erosión de las
playas debida a tormentas. Sin embargo, las actividades humanas a lo largo de las costas, pueden
acelerar los índices de erosión, interrumpir las migraciones naturales en la franja costera, y
reducir, tanto la cantidad, como la calidad, del hábitat de anidación. Aún no queda claro hasta
qué punto estos efectos, inducidos por las actividades humanas, pudieran reducir la producción
de crías de la tortuga lora. Lo que sí se sabe, es que la deforestación para actividades agrícolas y
la sobre-explotación por pastoreo de vacas y cabras, ha alterado la composición de la vegetación
en las playas de anidación y áreas adyacentes de Tamaulipas, y se cree que la alteración a gran
escala de la vegetación, cambia los patrones de lluvia creando un aumento de ésta, lo cual
incrementa la erosión de las playas (Márquez, 1994).
Basados en estudios disponibles sobre la geología de PAIS, y consultas a los geólogos que han
trabajado en su costa, Bob Morton (USGS) y Jim Gibeau (Texas A&M, Universidad de Corpus
Christi), parece que la mayor parte de la playa dentro de los límites de PAIS, se encuentra en
proceso de acreción a largo plazo (Jim Lindsay, PAIS, comunicación personal, 2009). Definir
cuándo las áreas se encuentran en acreción o erosión, depende de los ciclos de acumulación o
erosión a lo largo de muchas décadas o tras cientos de años. Los impactos de los huracanes en
años recientes han estrechado la franja costera e impactado las dunas, lo cual ha ocurrido en
diversas ocasiones. Los vehículos que transitan frente a las dunas acaban con la vegetación y
hacen más lenta su migración hacia el Golfo, pudiendo entorpecer el proceso de acreción.
Aunque la mayor parte de PAIS parece estar en proceso de acreción, el tercio sur de esta región
se encuentra sumido en un estado de erosión prolongada, exacerbado por los muelles de Canal de
Mansfield (construidos en 1957), los cuales restringen el flujo de sedimento al norte del canal.
La playa al norte de los muelles es intermitentemente rellenada con arena, cuando los ingenieros
de las fuerzas armadas dragan el canal, pero el transporte de sedimento desde esta área no parece
estar aminorando la erosión a pocos kilómetros al norte del canal.
H.1.4.Contaminación
Los nidos pueden ser cubiertos de petróleo si los derrames penetran lo suficiente dentro de la
playa como para alcanzar la zona en donde los huevos son depositados. En 1980, experimentos
de laboratorio con cinco nidadas de tortuga caguama, provenientes de Merrit Island, Florida, y
nidos in situ de tortuga lora, originarios de Rancho Nuevo, a un año del derrame de la plataforma
Ixtoc, fueron utilizados para determinar los efectos del crudo en el desarrollo de los embriones.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que el petróleo que llega a una playa de anidación
antes de que se lleve a cabo ésta, incluso sólo unas pocas semanas antes de la anidación,
posiblemente tendría una degradación hacia un estado no tóxico, antes de la llegada de las
hembras. Pero si el petróleo llega a la playa mientras los huevos se están incubando, existe la
posibilidad de una elevada mortandad, sobre todo si el petróleo es transportado lo
suficientemente arriba en la playa como para alcanzar el nivel de los nidos (Fritts y McGehee,
1981). El petróleo derramado sobre una nidada de huevos tuvo un impacto aún más negativo en
el éxito de la eclosión, que la exposición de los huevos al petróleo mezclado con la arena. La
porción del huevo cubierta por petróleo puede afectar el éxito de la eclosión (Phillott y
Parmenter, 2001). El petróleo puede tener un impacto adverso sobre la playa de anidación,
alterando el intercambio de gases dentro del nido, trastornado el ambiente hídrico, y/o
modificando su temperatura al cambiar su color, y por lo tanto la conductividad térmica de la
arena (véase Milton et al., 2003). Los huevos también pueden ser afectados por las actividades
de limpieza de derrames petroleros.
Las crías que entran en contacto directo con petróleo, al arrastrarse hacia el agua, pueden sufrir
una serie de trastornos que van desde intoxicación aguda o movimientos anormales, hasta
afectaciones en sus funciones corporales (Milton et al. 2003); sin embargo, no existen datos
sistemáticos respecto a los efectos de los derrames de petróleo sobre las crías de la tortuga lora
en la zona terrestre.
I-50
Contaminación lumínica
Extensas investigaciones han demostrado que el componente principal del comportamiento de
las crías de tortugas marinas, para encontrar el mar es una respuesta visual a la luz (Daniel y
Smith, 1947; Hendrickson, 1958; Carr y Ogren, 1960; Ehrenfeld y Carr, 1967; Dickerson y
Nelson, 1989; Witherington y Bjorndal, 1991). La iluminación artificial de los frentes de playa
debida a edificaciones, iluminación púbica, cruces por las dunas, vehículos, y todo tipo de luces
frente a la playa, así como experimentos con luz artificial, han documentado la desorientación y
orientación equivocada de las crías recién nacidas de la tortuga lora, la caguama, la verde, la laúd
y la carey (McFarlane, 1963; Philibosian, 1976; Mann, 1977; Ehrhart, 1983; Dickerson y
Nelson, 1989). En Texas, la crías de tortuga lora se han desorientado por las luces del tránsito de
las carreteras y de los edificios, durante algunas liberaciones y emergencias ocurridas de noche
(D. Shaver, PAIS, comunicación personal, 2008). No se documentó ninguna tortuga muerta en la
playa, como resultado de la desorientación o de la orientación incorrecta, pero algunas pudieron
haberse perdido en la vegetación, en los lugares en donde estaban los nidos in situ, en la
Península de Bolívar en 2008. (C. Hughes, TAMU, comunicación personal 2008).
Debido a que las crías se dirigen hacia la luz o deambulan en la playa, su exposición a
depredadores terrestres y la posibilidad de muerte por desecación se incrementan de manera
considerable. Las crías desorientadas pueden quedar atrapadas en la vegetación o en la basura, o
entrar, equivocadamente, en caminos circundantes para luego ser arrolladas por vehículos. Las
crías que tienen éxito en llegar hasta el agua, podrían desorientarse después de entrar en la
rompiente o mientras permanecen en aguas cercanas a la orilla. La luz artificial intensa puede
inclusive traer de regreso a las crías que ya habían cruzado la rompiente, (Daniel y Smith, 1947;
Carr y Ogren, 1960).
Toxinas
Se desconocen los efectos de estos contaminantes en los huevos y crías de tortuga marina. Las
toxinas naturales y antropogénicas pueden provocar enfermedades o cambios bioquímicos en los
organismos expuestos a ellas. Las toxinas pueden alterar las actividades metabólicas, el
desarrollo, y la capacidad reproductiva. Estudios en especies de tortugas de agua dulce han
demostrado que altas concentraciones de bifenilos clorados (CBs, por sus siglas en inglés) y
pesticidas organoclorados (OCPs por sus siglas en inglés) en los huevos, están correlacionados
directamente con la disminución del éxito en la eclosión (Bishop et al., 1991). Se han encontrado
altas concentraciones de contaminantes orgánicos en la sangre de tortugas marinas lora y verdes
(Swarthout et al., 2010), encontrándose también en las crías recién nacidas y en los huevos de
tortugas verdes y caguamas, lo cual sugiere que las hembras descargan estos contaminantes en
sus huevos (McKenzie et al., 1999).
Depredación
En México, los principales depredadores de los nidos de la tortuga lora son los mamíferos,
incluyendo mapaches, cerdos, zorrillos y tejones. Se sabe que también varias especies de
hormigas depredan nidos. Las crías recién eclosionadas son presas de cangrejos fantasma,
mapaches, coyotes, zorrillos y tejones. Durante las temporadas de anidación 2003-2004, en
Rancho Nuevo, un total de 88 nidos in situ fueron dejados sin cubiertas protectoras, que evitan la
I-51
depredación. De estos, 73 fueron depredados y 8 saqueados, sugiriendo que la carga de
depredación en la playa es capaz de reclamar una alta proporción de los nidos desprotegidos. Sin
embargo, conforme las dimensiones de las arribadas se incrementen, la saciedad de los
depredadores puede, de hecho, limitar la depredación (Wibbels y Geis, 2004; Wibbels y Park,
2005). Al igual que el saqueo, la depredación de los nidos se ha reducido considerablemente,
debido a la creciente presencia humana y al uso de corrales en los nidos.
Se han recolectado ácaros del género Macrocheles en tortugas loras recién nacidas, de nidos
reubicados en Rancho Nuevo (Mast y Carr, 1985). Se cree que la presencia de ácaros es
circunstancial, y debida a infestación por moscas, lo cual se sabe reduce el éxito de eclosión en
otras especies de tortugas marinas (Broderick y Hancock, 1997).
La depredación por animales domésticos ha sido mínima, debido a que el 90% de los nidos en
México es reubicado en corrales. Sin embargo, entre más nidos sean dejados in situ, la
depredación es más probable que ocurra, especialmente cerca de poblados tales como Barra del
Tordo y Ostionales. En Rancho Nuevo y Barra del Tordo-Playa Dos, los técnicos han observado
que se pierde un 5% de los nidos por causa de perros, cerdos y gatos, asociados con los
asentamientos humanos a lo largo de la costa. La depredación se incrementa durante los eventos
de arribada, dado que el incremento de nidos en la playa impide que los técnicos los puedan
reubicar a todos (M. Arciniega, SEMARNAT, comunicación personal, 2007).
Patógenos y enfermedades
Los patógenos bacterianos y micóticos en los nidos comúnmente se incrementan intensamente
durante situaciones de anidaciones de alta densidad, tales como las arribadas. Esto ha sido
profusamente documentado durante las grandes arribadas de la tortuga golfina en Nancite, Costa
Rica (Mo, 1988), donde en ciertos años y ciertas secciones de la playa, el éxito de eclosión puede
ser tan bajo como 5% (Cornelius, 1986; Mo, 1988). Mientras que la densidad de los nidos de la
I-52
tortuga lora en Rancho Nuevo y playas adyacentes se siga incrementando, será necesario un
monitoreo apropiado del éxito de eclosión, para determinar si existen efectos denso-
dependientes en éste.
Cambio climático
Históricamente, el cambio climático en periodos normales (de miles de años) nunca significó un
problema para las tortugas marinas, puesto que han sobrevivido durante millones de años. La
tortuga lora ha existido por aproximadamente 3-4 millones de años como especie (Bowen y Karl,
1997). Existe un 90% de probabilidad de que el calentamiento de la atmósfera de la Tierra a
partir de 1750, sea debido a las actividades humanas, las cuales traen como resultado un
incremento de dióxido de carbono, metano, y óxido nitroso (Panel Inter-gubernamental sobre el
Cambio Climático -IPCC, por sus siglas en inglés-, 2007). Todos los reptiles, incluidas las
tortugas marinas, tienen una enorme dependencia de su ambiente térmico, para regular sus
procesos fisiológicos y para llevar a cabo adaptaciones a través de su comportamiento (Spotila et
al., 1997). En el caso de las tortugas marinas, en el cual muchas otras alteraciones en su hábitat
han sido documentadas (el desarrollo de playas o la pérdida del hábitat para alimentación), la
posibilidad de acentuados impactos sinergísticos en la supervivencia de la especie puede ser aún
más importante a largo plazo. Tales problemas potenciales han sido discutidos por algún tiempo
(Myers, 1992). En estas especies, en las que la temperatura determina el sexo de los embriones
I-53
en desarrollo, aún unos pocos grados de cambio en la temperatura de las playas durante la
próxima década, provocaría un fuerte cambio hacia una mayor producción de crías hembras. Se
supone que tal tendencia hacia un mayor número de hembras incrementaría la producción de
huevos y por lo tanto, incrementaría la tasa de recuperación (asumiendo que la disponibilidad de
machos no constituya un factor limitante) (Coyne y Landry, 2007). A pesar de que un macho
puede ser capaz de inseminar a varias hembras, no se sabe hasta qué punto el porcentaje de éstos
se vuelve insuficiente para inducir los mayores índices de fertilización posibles en una
población. Si la baja proporción de machos se torna en un factor limitante de la ecología
reproductiva de la tortuga lora, el rendimiento reproductivo de la población podría disminuir
(Coyne, 2000). Una baja cantidad de machos también podrían dar como resultado una pérdida de
la diversidad genética en una población. Sin embargo, actualmente no hay evidencia que esto
constituya un problema en el caso de poblaciones de tortuga lora (Kichler et al., 1999; Kichler
Holder y Holder, 2007, pero véase Stephens, 2003). Los datos sugieren que una tendencia hacia
un mayor número de hembras puede ya estar presente en las poblaciones de tortuga lora, y que
esto sería ventajoso para la recuperación a corto plazo de esta tortuga marina en peligro de
extinción, pero la manipulación de la proporción de sexos normales podría tener consecuencias
desconocidas a largo plazo, las cuales podrían ser tanto positivas como negativas.
Catástrofes naturales
Los huracanes y las grandes tormentas son un fenómeno frecuente. Las tortugas marinas han
desarrollado en su evolución una estrategia para minimizar los efectos de tales fenómenos,
poniendo grandes cantidades de huevos y distribuyendo sus puestas, tanto espacial como
temporalmente. Sin embargo, los eventos de huracanes y tormentas tropicales han destruido tanto
el hábitat de las playas de anidación como los nidos en el pasado, y bien pueden seguir
haciéndolo en el futuro. Las tormentas y huracanes son más frecuentes a lo largo de las costas de
México y el Golfo de México en agosto y septiembre, cuando los huevos y las crías recién
nacidas son más vulnerables. Los huracanes y las tormentas severas pueden remover las dunas
embrionarias y primarias, o crear canales de desagüe, reduciendo la capacidad del hábitat para
sostener la puesta e incubación de huevos. Los canales de desagüe pueden también impedir el
acceso para la localización y protección de nidos, y tales alteraciones en el ambiente ya han
ocurrido, lo mismo en México, que en los EE.UU. (P. Burchfield, GPZ, comunicación personal,
2006; D. Shaver, PAIS, comunicación personal, 2006). Tanto los huevos en incubación como las
crías recién nacidas, pueden ser destruidos por un contacto prolongado con el agua de mar de la
parte superior del nido, por acumulación de arena sobre la tapa del nido, o porque los huevos
sean desenterrados y arrastrados hacia el mar. Durante la década de los ochenta, en México, los
nidos fueron destruidos o dañados por huracanes o por fuertes tormentas; sin embargo la
mortalidad fue posteriormente controlada, cuando los corrales para la incubación de huevos
fueron reubicados en terrenos más elevados de la playa (P. Burchfield, GPZ, comunicación
personal, 2006). En contraste, la falta de lluvia puede cambiar la compactación de la arena, el
contenido de humedad y la temperatura, pudiendo afectar negativamente el desarrollo de los
huevos.
En 2007, el NMFS autorizó el transporte de 1,365 tortugas lora vivas y 26 cadáveres, como
resultado de 22 experimentos (NMFS datos sin publicar de seguimiento de permisos, 2007).
México autorizó la captura de 20,000 tortugas lora vivas para actividades de investigación y
conservación (para su marcado o reubicación de huevos) incluido Rancho Nuevo (SEMARNAT,
datos sin publicar de seguimiento de permisos, 2007). La gran mayoría de tortugas lora
capturadas para investigaciones son liberadas vivas y sin ningún daño.
Actividades militares
Actualmente, las actividades militares no representan amenaza para las hembras anidadoras,
nidos, huevos, ni crías recién nacidas, de tortuga lora. Aunque, en algún momento, se sugirieron
las playas de PAIS como alternativa para ejercicios militares, tras el cierre de un campo de tiro
localizado en Vieques, Puerto Rico, tal proyecto fue abandonado. El equipo opina que los
asuntos de seguridad nacional tenderán a incrementar los ejercicios militares en el futuro. Los
ejercicios militares en las playas podrían dañar o acabar tanto con tortugas anidadoras, huevos,
crías y con tortugas varadas, por aplastamiento. Las tortugas anidadoras podrían abandonar sus
intentos de anidación debido a la conmoción, o las crías podrían quedar desorientadas debido a
las luces asociadas con tales ejercicios.
Las huellas dejadas en la arena por las hembras anidadoras podrían ser borradas, tornando difícil,
si no es que imposible, localizar, documentar y proteger los nidos. Las actividades asociadas con
ejercicios militares podrían desenterrar y destruir a los huevos en incubación o remover la capa
superior de arena sobre los nidos, exponiendo a las crías pre-emergentes cercanas a la parte
superior del nido, o disminuyendo la profundidad de los huevos de arriba, haciéndolos más
vulnerables al sobrecalentamiento y aplastamiento por vehículos o transeúntes. Se podría
incrementar la mortandad por rompimiento de huevos o compactación de la arena sobre el nido,
haciendo difícil, o imposible que las crías escapen. El hábitat de las playas de anidación podría
ser dañado o destruido.
Financiamiento
Generalmente, no se especifica la falta de financiamiento como una de las amenazas en los
planes de recuperación. Sin embargo, el Equipo tiene la firme opinión de que la falta de
financiamiento debe de ser resaltada como un factor potencial que puede revertir el crecimiento
de la población de la tortuga lora. El apoyo financiero para monitorear, proteger e implementar
esfuerzos educativos, es crucial para la recuperación de la tortuga lora. Estos esfuerzos
requieren de personal, vehículos, infraestructura, materiales y equipo asociado. El monitoreo y
I-55
la educación no sólo hace posible la localización, documentación y protección de las tortugas
anidadoras, los huevos, las crías y las tortugas varadas, sino que también significan un excelente
elemento disuasivo de posibles interacciones humanas negativas con estos animales. Muchos de
los programas existentes están financiados principalmente por donaciones y fondos. Estos
apoyos de corta duración, varían significativamente año con año, por lo que se requieren fuentes
de financiamiento más estables para la continuidad a largo plazo de estos programas.
Las tortugas marinas atrapadas en la pesca comercial y recreativa son comúnmente muertas o
heridas. Su enredo en aparejos de pesca puede resultar en abrasiones, limitaciones, necrosis de
tejidos y ahogamiento. Las tortugas que son forzadas a sumergirse padecen estrés respiratorio y
metabólico que puede resultar en alteraciones severas de su bioquímica. El estrés por
sumergimiento forzado puede disparar una glicólisis anaeróbica, que algunas veces produce la
muerte (Lutcavage y Lutz, 1997; Hoopes et al, 2000; Stabenau y Vietti, 2003; Snoddy et al,
2009). Por lo tanto, el reducir el riesgo de interacciones con los aparejos de pesca es importante
para la recuperación de la tortuga lora.
En 1978, el NMFS comenzó a hacer pruebas con un aditamento que podría separar la pesca de
especies objetivo de las capturas incidentales de otras especies. Su diseño estaba basado en un
dispositivo usado en varios barcos camaroneros, para excluir a las medusas. Tras los
experimentos, se descubrió que las capturas de tortugas podrían ser eliminadas casi
completamente y nombraron al aditamento como TED (Oravetz y Grant, 1986). Sin embargo, el
diseño original era pesado y difícil de manejar, por lo que el NMFS, con la cooperación de
diversos pescadores comerciales, desarrollaron varios nuevos diseños de TEDs más ligeros.
Dado el cada vez mayor número de nuevos diseños de TEDs desarrollados por los pescadores, el
NMFS implementó lineamientos estandarizados que obligaban a que tales aditamentos tuvieran
cuando menos un 97% de eficacia en la exclusión de tortugas (NMFS, 1987; véase también
G.3.2. Estados Unidos) para su aprobación. Los TEDs fueron por vez primera totalmente
implementados en la temporada de 1990, y para 1994, eran obligatorios en todas las áreas en
donde la pesquería camaronera del sureste de los EE.UU. operaba y en todas las épocas del año
(Epperly, 2003). Bajo los requerimientos actuales de los TEDs, la mortandad anual de la tortuga
I-56
lora, al sureste de los EE.UU. y en el Golfo de México, por causa de la pesca del camarón, se
estimó en hasta 4,208 individuos (NMFS 2002a). Sin embargo, estas estimaciones se basan en el
esfuerzo de la pesca camaronera, a partir de 2001. Para 2009, el esfuerzo pesquero de camarón se
había reducido en 61% en el Golfo de México, y en 38% en el Atlántico de los EE.UU. (SEFSC,
2011). Asumiendo que la tasa de capturas incidentales ha permanecido sin cambios, según las
estimaciones del NMFS (2002a), y utilizando el esfuerzo pesquero de 2009, las capturas letales
de tortuga lora para ese año, se estimaron en 1,717 individuos. Sin embargo, un aumento de
juveniles neríticos en una población en crecimiento, puede exponer a más tortugas a las redes de
arrastre camaroneras, por lo que la estimación de captura incidental de 2009, podría tener un
sesgo con tendencia baja.
Desde 1992, los TEDs también han sido obligatorios para las pesquerías de lenguado que operan
frente a las costas de Virginia y Carolina del Norte. Como resultado de varamientos
excepcionalmente frecuentes de tortugas marinas a lo largo de las costas del sur de Virginia y al
norte de Carolina del Norte, en el otoño de 1991, el NMFS implementó un programa de
monitoreo en el mar de la pesquería de lenguado. Un estimado de 1,063 tortugas (95% C.I. =
529-1,764) de todas las especies, fueron capturadas por esta flota (Epperly et al, 1995c). La
tortuga lora representó el 36% de las capturas estimadas totales (vivas y letales) y se estima que
de 0-56 tortugas lora fueron muertas. De 1996-2007, fueron documentadas tres tortugas lora
capturadas por la pesquería de lenguado que operaba en Virginia y Carolina del Norte (Murray,
2006; NMFS, datos sin publicar, 2007).
En México, los barcos camaroneros no operan todo el año, y sus tiempos y periodicidad
dependen de las migraciones del camarón desde las lagunas hacia el mar, lo cual ocurre entre
mayo y junio (Fernández-M et al., 2001; DOF, 2007). Todos los barcos camaroneros deben de
ser inspeccionados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) la cual
debe certificar que sus dispositivos de exclusión de tortugas marinas (TEDs) se encuentren
correctamente instalados, para permitirles salir a pescar.
Anteriormente había gran cantidad de redes de arrastre en uso en las aguas del Golfo de México,
pero sus áreas de pesca se encontraban más allá de la plataforma continental de la Península de
Yucatán. Durante 89 salidas de pesca (de marzo de 1997 a diciembre de 2000) fueron reportadas
693 tortugas capturadas, siendo la mayoría tortugas caguama (72.9%) seguidas de tortugas carey
(25.3%) y tortugas lora (0.7%). Esta flota dejó de operar en 2004 (Quiroga-Brahms, 2004).
En los EE.UU., los TEDs no son obligatorios en muchas pesquerías de arrastre que podrían
interactuar con la tortuga lora (Epperly et al., 2002). Se utilizan redes de arrastre camaroneras
ribereñas (skimmer trawls) para la captura de camarón, el cual es pescado en aguas costeras por
todo el sureste de los EE.UU., en todos los estados, a excepción de Texas. Este tipo de redes se
ha vuelto cada vez más popular, en parte debido a que están exentas del requisito de contar con
un dispositivo de exclusión; aunque permanecen obligadas a restringir el tiempo de arrastre con
el fin de reducir la probabilidad de mortandad. Las redes de arrastre camaroneras ribereñas se
instalan sobre marcos montados en las bandas de los botes, de forma que parte de la red se
extiende sobre la superficie del agua. No existe una estimación del total de capturas de tortugas
en este tipo de redes, pero sí se han observado tortugas lora atrapadas en ellas (NMFS SEFSC,
datos sin publicar).
Las tortugas también son capturadas en redes de arrastre de prueba utilizadas en redes de arrastre
de puertas (otter trawls), en la pesquería de camarón. Como las redes de arrastre camaroneras
I-57
ribereñas, éstas también están sujetas a restricciones en cuanto a los tiempos de arrastre. En
2009, se observaron 4 tortugas loras en redes de arrastre de prueba, todas en el Golfo de México
(SEFSC, 2011). Todas fueron liberadas vivas.
El arrastre con viga es utilizado por aproximadamente 15 embarcaciones que pescan peces para
carnada y camarón de consumo, en aguas costeras adyacentes a Corpus Christi, Texas. Las redes
para arrastre con viga se describen como una red de arrastre camaronera, la cual es fijada a la
boca de un poste rígido, bajo o marco para mantener velocidad (Epperly et al. 2002). Las redes
de arrastre con viga tienen el potencial de capturar tortugas marinas. Las redes de arrastre
camaroneras, conocidas como redes de arrastre con viga o “pusher head trawls” están prohibidas
en Luisiana, pero pueden operar frente al Mississippi. El aparejo consiste de un marco rígido o
flexible y la red está unida a un par de varas largas montadas en la proa. La red es “empujada”
hacia afuera en frente del bote. Los pescadores que utilizan redes de arrastre con viga o del tipo
“pusher head” deben limitar sus tiempos de arrastre para disminuir la probabilidad de que una
tortuga marina se ahogue en la red (Epperly et al, 2002).
Menos de una docena de camaroneros que operan en el norte del Golfo de México usarán sus
redes de arrastre camaroneras sin TEDs, para pescar sargos (Archosargus probatocephalus) y
corvina negra (Pogonias cromis) y así tener una ganancia adicional si el tiempo es malo o
cuando la pesca de camarón es baja (G. Rousse y J. Boulet, NMFS, comunicación personal,
2005). La probabilidad de que estas embarcaciones se encuentren una tortuga lora es la misma
que la de la pesquería de camarón en el área.
Las redes de arrastre caracoleras (whelk trawls) son utilizadas actualmente en Carolina del Sur y
Georgia, durante finales de invierno y principios de primavera. Desde diciembre de 2000, los
TEDs son obligatorios en Georgia, cuando se hacen arrastres de caracol. Dichas restricciones no
ocurren en Carolina del Sur, pero la pesquería está regulada y se cierra una vez que la
temperatura del agua alcanza los 17.8°C (Epperly 2003).
Las redes en canal (channel nets) son similares a las redes de arrastre camaroneras pero se
utilizan como un aparejo estático. Las redes en canal tienen forma de embudo, son redes
estacionarias que los pescadores fijan con estacas y anclan en canales con flujo alto, canales y
ríos para capturar camarones en migración (Epperly et al., 2002). Las redes en canal sólo se
utilizan en Carolina del Norte y en Carolina del Sur y su uso está prohibido en Florida y Luisiana
(Epperly et al. 2002). En Carolina del Sur, las TEDs son obligatorias en la pesca con redes de
canal, cuando se usan a profundidades a partir de los tres metros.
Las pesquerías de arrastre de fondo y de media agua, son el componente más importante de las
pesquerías del noreste y la mitad del Atlántico (Orphanides y Magnusson, 2007). Los arrastres de
fondo tienen como especies blanco a calamares y peces de aleta alrededor del 80% del tiempo y
sus esfuerzos tienen lugar a lo largo del Golfo de Maine, el Banco Georges y la zona sur de
Nueva Inglaterra. Los ostiones, caracoles y cangrejos también son capturados en redes de
arrastre. Se ha documentado que las tortugas lora interactúan con las pesquerías de arrastre de
fondo en el noreste, pero la estimación de captura no intencionada no fue estimada porque sólo
se observaron dos capturas desde 1996 hasta 2004 (Murray, 2008). Existe incertidumbre sobre
los impactos que pueden tener las pesquerías de arrastre de fondo sin TEDs, sobre las tortugas
loras (e.g. NMFS, 1999).
I-58
Las escameras (flynets) son redes de arrastre con amplias aberturas, que se utilizan típicamente
para la captura de especies de calamar y peces de aleta, que nadan en cardúmenes en la columna
de agua, un poco más arriba que los típicos peces bentónicos (NCDMF, 2007). Las especies
objetivo incluyen los calamares de los géneros Loligo e Ilex, corvina del Atlántico, corvinata
real, sargo de América del Norte, robalo, robalo rayado y anchoa de banco. Las redes de arrastre
escameras se utilizan tanto en aguas costeras como en mar abierto. Las pesquerías costeras tienen
lugar a profundidades menores a los 91.4 m y operan todo el año en la zona media del Atlántico,
dependiendo de las especies blanco. Las pesquerías de mar abierto tienen lugar más allá de los
91.4m de profundidad y operan, desde el Cabo Cod en Massachusetts hasta Cabo Hatteras, en
Carolina del Norte, desde septiembre hasta mayo, dependiendo de las especies blanco (NCDMF,
2007). Murray (2006), reportó interacciones de tortuga caguama en redes de arrastre escameras
durante 1994-1998. Sin embargo, a inicios del año 2000, los observadores dejaron de registrar el
tipo de red utilizado durante un arrastre, por lo que se desconoce el número de capturas de
tortuga marina en redes de arrastre escameras después del 2000. Existió un mínimo de 23
interacciones en redes de arrastre escameras, en 27 viajes observados (Murray, 2006). Un viaje
capturó 12 tortugas y un segundo viaje capturó 8 tortugas. Ninguna de éstas fue tortuga lora. Sin
embargo, las tortugas lora se atrapan en otro tipo de aparejo de arrastre en el área, (Murray,
2006) por lo que una interacción es posible.
Las regulaciones que incluyen pero no se limitan a las TEDs, y que están relacionadas con las
pesquerías de arrastre bajo la jurisdicción estatal, son altamente variables. Algunos estados,
incluyendo Virginia, Maryland y Florida, mantienen áreas de mar abierto permanentemente
cerradas para los arrastres. El estado de Georgia obliga al uso de TEDs aprobadas por el NMFS,
en todas las pesquerías de arrastre que operan en aguas estatales. Carolina del Sur utiliza la
temperatura del agua como referencia, para asegurar que el arrastre de caracol se lleve a cabo
cuando las tortugas marinas sean menos abundantes. Texas ha cerrado sus aguas estatales a la
pesca de camarón, generalmente desde mediados de mayo hasta mediados de julio de cada año,
desde 1981. Además, Texas ha designado un área que está cerrada al arrastre de camarón cerca
del paso de peces de Corpus Christi hacia la frontera EE.UU./México hasta 5 millas náuticas,
desde el 1° de diciembre, hasta mediados de mayo. Con la excepción de las pesquerías de
camarón y las de lenguado, las TEDs no son obligatorias en la mayoría de las pesquerías de
arrastre estatales.
En México, la pesquería de camarón, con excepción de la del estado de Campeche, ha decaído
debido a la disminución de la abundancia de camarón (C. Jiménez, INP, comunicación personal
2006). Esta disminución se debió a la sobrepesca de juveniles por la flota artesanal (Gracia,
1995) y a los cambios ambientales que afectan el reclutamiento (Arreguín- Sánchez et al. 2004,
Ramírez-Rodríguez et al. 2006). La flota de la pesquería ha operado en aguas adyacentes a
Tamaulipas y Veracruz. Hubo presencia de observadores en aproximadamente 5% de los viajes
de captura de camarón en 2005 y 2006. A pesar de que la estimación de las capturas no
intencionales, no está disponible, no se reportaron interacciones de tortuga lora en 2005 y se
reportaron 5 en 2006 (J. Molina, INP, datos no publicados). Desde 2004, las pesquerías de
arrastre de fondo para peces, no han operado en aguas mexicanas del Golfo de México (C.
Quiroga-Brahms, INP, comunicación personal, 2009).
I-59
Las redes de arrastre pelágicas son similares a las redes de arrastre camaroneras ribereñas, con la
excepción de que no se arrastran en el fondo. Las redes de arrastre pelágicas se utilizan en las
zonas más profundas de canales y ríos en Florida y Luisiana. Su uso es mínimo en Carolina del
Norte. Las redes de arrastre pelágicas tienen la capacidad de capturar tortugas marinas,
incluyendo a la tortuga lora, cuando su uso coincide con la distribución de la tortuga marina
(Epperly et al., 2002).
Dragas
El programa de observador de pesquerías del noreste del NMFS, enlista tres tipos de dragas para
pesquerías: almeja hidráulica, draga de roca o de almeja y otras. Dentro de estos tipos de
aparejos, se han observado almejas, almejas americanas, almejas blancas u otras especies de
almejas desconocidas. Sólo se han registrado interacciones con tortugas marinas en viajes en
donde las especies objetivos son las almejas voladoras (H. Haas, NMFS, comunicación personal,
2009). Las dragas se utilizan para cosechar cangrejo azul y caracol, pero estas pesquerías tienen
lugar generalmente en aguas estatales y no existe información sobre las interacciones con
tortugas marinas.
La pesquería de draga de la almeja voladora, la cual opera cerca de la costa del Atlántico central
de los EE.UU., ha documentado la captura de tortuga lora. Las dragas de almeja se componen de
un marco de acero pesado y de una bolsa, hecha de anillos de metal y malla de cáñamo, unida al
marco. El aparejo se arrastra a lo largo del fondo y una draga con 14.6 m de ancho pesa
aproximadamente 2,043 kg (4,500 lbs), cuando se despliega. A pesar de que no se han observado
interacciones con tortugas en el fondo durante el arrastre, la condición de las tortugas que han
sido llevadas a bordo, indica que han sido golpeadas y heridas o muertas por el marco de la draga
y/o capturadas en la bolsa, en donde se pueden ahogar, lastimar o morir cuando la captura y el
pesado aparejo se bota sobre la cubierta de la embarcación. La primera captura de tortuga lora
registrada en la pesquería de draga de almeja voladora, tuvo lugar en 2005. De 1996- 2005, las
tortugas caguama fueron la especie más común, capturada en la pesquería de draga de almeja.
Además de 50 caguamas, el programa de observador reportó una tortuga lora, una tortuga verde
(Chelonia mydas) y 22 tortugas marinas no identificadas hasta especie. La captura de la tortuga
lora tuvo lugar en el área en donde opera la pesquería de la draga de la almeja, y se documentó
que dos tortugas fueron capturadas en el aparejo de draga de almeja, en el Banco George
(Murray, 2007).
I-60
de pez espada del Atlántico central y Nueva Inglaterra, la pesquería de pez espada de mar abierto
de los EE.UU y la pesquería de pez espada y atún de las Islas del Caribe.
El palangre pelágico se compone de varias partes, incluyendo una línea principal unida a boyas y
reinales con anzuelos, espaciados a intervalos específicos. Los palangres para pez espada se
colocan en zonas relativamente someras y tienen pocos anzuelos entre los flotadores. Este mismo
tipo de arreglo del aparejo se utiliza para captura de especies mixtas. Los arreglos para atunes
utilizan un tipo diferente de flotador colocado más lejos. Comparado con los arreglos para pez
espada, en los de atunes, puede haber más anzuelos entre los flotadores y los anzuelos se colocan
más profundo en la columna de agua (>109 metros).
Entre los años de 1994 y 2010, se han reportado capturas de tortuga lora en las pesquerías de
palangre pelágico para atún y pez espada, en los EE.UU. La identificación de los primeros
reportes (1994 y 1997) no pueden ser confirmados (Johnson et al., 1999). Una tercera tortuga,
cuya identificación fue confirmada, se capturó en 2006, se encontraba enredada pero no
enganchada, y fue liberada viva. (Fairfield-Walsh y Garrison, 2007). En 2003, durante
experimentos controlados con palangre en los Grand Banks, un área en donde operan las flotas
tradicionales de palangre pelágico, una pequeña tortuga lora fue capturada en una red de cuchara
(Watson et al., 2004). Otra tortuga lora fue capturada por el NMFS, utilizando palangres de
superficie durante un crucero de evaluación de recursos, realizado por el NMFS en el Golfo de
México, se retiró el anzuelo y la tortuga fue liberada viva (NMFS SEFSC, datos no publicados).
Durante 2008- 2010, se capturaron tortugas lora en palangres de fondo durante cruceros de
evaluación de recursos del NMFS, en el Golfo de México, todo el aparejo fue retirado y ambas
tortugas fueron liberadas vivas (NMFS SEFSC, datos no publicados).
En México, el INP monitorea la pesquería de palangre pelágico, el cual pesca atún en el Golfo de
México. Entre 1994 y 2006, hubo observadores en el 100% de los viajes (un total de 4,096), en
los que 11 tortugas lora fueron capturadas de manera incidental y 9 de éstas se registraron en
2001 (Ramírez y Ania 2000, J. Molina, INP, comunicación personal, 2007). La flota dedicada a
la pesca de atún en el Golfo de México, realiza anualmente un promedio de 375 viajes. Existen
36 embarcaciones atuneras en el Golfo de México, según CONAPESCA
(http://www.conapesca.sagarpa.gob.mx) y el 100% son observados (J. Molina, INP,
comunicación personal, 2007).
I-61
Actualmente en los EE.UU., están autorizados 213 pescadores para la captura de tiburón (con
excepción de cazón), en el océano Atlántico y el Golfo de México, y 260 pescadores adicionales
están autorizados para sacar tiburón, de manera incidental. Enmiendas recientes al Plan
consolidado de manejo de pesquerías de especies altamente migratorias del Atlántico,
(Consolidated Atlantic Highly Migratory Species Fishery Management Plan), basadas en
evaluaciones de inventarios actualizados, han eliminado a las principales pesquerías de tiburón
en el Atlántico de los EE.UU. (NMFS 2007a). Las enmiendas implementan una pesquería para
investigación sobre el tiburón, la cual permite al NMFS seleccionar un número limitado de
embarcaciones tiburoneras, sobre una base anual, para colectar datos de historia de vida y de
captura para futuras evaluaciones de inventario. Por otro lado, las medidas revisadas, reducen
drásticamente las cuotas y los límites de retención y modifican las especies autorizadas en las
pesquerías de tiburón comerciales. La intención de estas medidas es reducir el esfuerzo en esta
pesquería, lo cual puede tener un efecto benéfico para las tortugas lora. La cobertura de
observadores es de 4 – 6%, en la pesquería dirigida a la captura de tiburón y 100% en la
pesquería de investigación. No se han observado tortugas lora. En la pesquería de tiburón, se han
observado las siguientes capturas de tortuga caguama: 4 en 2007, 1 en 2008, 2 en 2009 y 4 en
2010 (NMFS SEFSC datos no publicados).
Debido al cierre de las pesquerías de tiburón costeras más grandes, los titulares de los permisos
para captura de tiburón, han cambiado sus esfuerzos, modificando sus arreglos de palangres para
mero/huachinango y blanquillo. El NMFS empezó a poner observadores en las embarcaciones
que tienen como blanco al mero/huachinango en 2005. En 2005-2006, los observadores
registraron información de 34 cobros en 4 viajes observados, en donde las especies objetivo
fueron mero/huachinango o mero/tiburón en el Golfo de México. A pesar de que se observaron
interacciones con tortugas caguama, en embarcaciones palangreras de fondo, que pescaban una
mezcla de mero/huachinango o mero/ tiburón, no se observaron capturas de tortuga lora. Sin
embargo, se reportaron 18 capturas identificadas como tortugas de caparazón duro (nota: las
tortugas de caparazón duro incluyen todas las especies de tortuga marina excepto Dermochelys
coriacea). De 2007 hasta 2010 hubo 779 cobros en 40 viajes, cuyas especies objetivo fueron
mero/huachinango, mero/blanquillo y otros peces de arrecife de aguas someras en el Golfo de
México, sin encuentros observados de tortuga lora (NMFS SEFSC, datos no publicados).
Los palangres de fondo son utilizados en la pesquería arrecifal del Golfo de México, la cual
pesca principalmente meros y huachinangos. Los principales aparejos utilizados por esta
pesquería incluyen el palangre, carrete eléctrico y líneas de mano. Un limitado programa de
observadores, llevado a cabo desde 1993 hasta 1995, no registró ninguna interacción con
tortugas marinas. El NMFS obligó la cobertura por un observador en 2006 para la pesquería de
peces arrecifales comerciales, que opera en el Golfo de México. Desde que el programa de
observador inició, se han observado 21 tortugas de caparazón duro desde 2006 hasta 2008,
incluyendo 18 caguamas. El NMFS estimó que 861.1 (95% CI 383.5-1, 934.3) tortugas de
caparazón duro (la mayoría caguamas), fueron capturadas cada año en la pesquería de peces
arrecifales con palangre de fondo en el Golfo de México (NMFS 2009a). En 2009-2010, se
observaron 13 tortugas caguama pero no se observaron tortugas lora (NMFS SEFSC, datos no
publicados).
Los palangres de fondo también son el aparejo principal utilizado para la pesca de blanquillo. La
pesquería opera casi exclusivamente en cañones de aguas profundas, ubicados a distancias
mayores a los 5.6 km de la costa. El blanquillo es pescado a lo largo de la costa de Atlántico
desde el Golfo de Maine y el Golfo de México. La profundidad de la pesca está determinada
I-62
principalmente por la temperatura del agua y las corrientes, las cuales indican el hábitat del
blanquillo y las condiciones de pesca apropiadas. Las profundidades varían desde los 128 a 823
m. La línea principal puede consistir de una línea alquitranada (cuerda), cable o monofilamento.
La cobertura de observador en embarcaciones, que pescan blanquillo y meros de aguas profundas
en el Golfo de México, indican que no hubo interacciones con la tortuga lora hasta la fecha (Hale
y Carlson 2007; Hale et al. 2009). Información anecdótica sugiere que las tortugas caguama y las
laúd, han sido capturadas por los anzuelos en la pesquería de palangre de fondo del blanquillo.
(C. Bergmann, NMFS, comunicación personal 2007). Debido a que las tortugas lora tienden a
utilizar las aguas costeras del Atlántico central para su alimentación durante el verano, no se
espera que se encuentren alimentándose en las áreas de aguas profundas, en donde opera la
pesquería del blanquillo, pero podrían encontrarse en las áreas en donde la pesquería opera
durante sus migraciones. Por lo tanto, se cree que el posible riesgo de una interacción es bajo.
En México, la pesquería de tiburón se lleva a cabo con botes pequeños con motor fuera de borda
(48- 75 caballos de fuerza), aproximadamente de 7 a7.6 m de longitud. Esta flota opera en aguas
de entre 3.6 a 252 m de profundidad. El tamaño de las embarcaciones más grandes, fluctúa entre
los 14.3- 21.9 m y operan a lo largo de la plataforma continental de Tamaulipas y Veracruz, con
una pendiente cuyas profundidades varían desde los 54 hasta los 252m. Los viajes de pesca
tienen una duración de 8 a 30 días. El DOF (2007) autorizó a los pescadores artesanales la
utilización de palangres con 500 anzuelos, reinales de 5m con destorcedor y dispositivos
sujetadores de 20 cm, anzuelos rectos en “J” (64 mm de longitud y 22 mm de abertura) o
anzuelos circulares (>25 mm de longitud y 18 mm de abertura). La flota de embarcaciones con
longitudes mayores a los 14 m y con motores estacionarios, pueden utilizar un palangre de fondo
con un máximo de 1,000 anzuelos (uno por reinal). Cada reinal debe ser de un máximo de 5 m de
longitud con un destorcedor y dispositivo sujetador, no más grande de 20 cm. Los anzuelos
circulares (64 mm de longitud y 22 mm de abertura) son obligatorios para reinales cercanos a la
superficie, o para cuando el uso de cualquier tipo de anzuelo, más la línea de boyas sea menor a
40 m de profundidad. En arreglos profundos de los reinales, los pescadores pueden utilizar
cualquier tipo de anzuelo, siempre y cuando no sea más grande que lo establecido en las
especificaciones para los anzuelos circulares. La carnada varía dependiendo de la disponibilidad
e incluye, pero no se limita a la anguila (Ophichthus rex), a atún pequeño (Euthynnus
alletteratus), raya gavilán (Rhinoptera bonasus), y el sable (Trichiurus lepturus). En Veracruz
los palangres se colocan hasta por 12 horas, pero se verifican cada 40 minutos durante algunos
meses, dependiendo de la especie blanco.
I-63
comprendiendo varias pesquerías con red agallera, sin interacciones con tortuga marina (NMFS
SEFSC, datos no publicados).
Muchos estados (Carolina del Sur, Georgia, Florida, Luisiana y Texas) han prohibido las redes
agalleras, pero en otros estados, así como en aguas federales, estas pesquerías permanecen
activas. De septiembre a diciembre de cada año, Carolina del Norte monitorea la pesquería de
lenguado de la zona sur que utiliza redes agalleras en aguas someras, en la sonda de Pamlico,
para detectar interacciones con tortuga marina. La cobertura de observadores varía, pero no
disminuye por debajo del 2%. Desde 2000 hasta 2004, se estimó que se capturaron 37 tortugas
lora vivas y 46 muertas en la pesquería (Price, 2004); de 2005 a 2007, se estimaron 4 capturas de
tortuga lora sin mortalidad (Price, 2008). Puede ser significativo el impacto de algunas de estas
pesquerías de redes agalleras estatales, particularmente aquellas que utilizan malla grande, ya
que pueden ocasionar enredos y ahogamiento de las tortugas. En la primavera de 2000,
aproximadamente 280 tortugas marinas murieron varadas en un período de 2 semanas, cuando la
pesquería de pejesapo estuvo operando en aguas costeras. Varias de las tortugas muertas se
enredaron en las redes agalleras de malla grande. El NMFS determinó que la causa probable de
las mortalidades se debió a la pesquería de pejesapo y promulgó cierres ajustados
estacionalmente para las redes agalleras de malla grande, en agua federales frente a las costas de
Carolina del Norte y Virginia, para reducir las posibles interacciones de tortugas marinas con
dichas pesquerías (Registro federal 67, 71895, 3 de diciembre, 2002). Tanto Carolina del Norte
como Virginia, promulgaron sus propias restricciones en redes agalleras de malla grande, en
aguas estatales, iniciando en 2005 y 2006 para promover el tratamiento del problema.
En julio de 1995, se observó una tortuga lora muerta en una red agallera de deriva, instalada para
pez espada, a poca distancia de Massachusetts. De 1996 a 2005, el NMFS observó 6,705 viajes
de embarcaciones de redes agalleras en el Atlántico central, al sur de Cabo Cod. Se observaron
ocho tortugas lora de entre 28 y 44 cm de SCL, capturadas principalmente en la cercanía de Cabo
Hatteras, la mayoría de las tortugas observadas en esta pesquería estaban muertas (Murray,
2009). Debido a que las tasas de captura fueron tan bajas y que fueron de cero por muchos años,
las capturas incidentales de la tortuga lora no fueron estimadas para la pesquería.
I-64
Las pesquerías de redes agalleras no se encuentran monitoreadas de manera sistemática, para la
detección de capturas incidentales de tortuga marina. Sin embargo, se reportó la captura de 17
tortugas lora sub adultas y 14 adultas, en redes agalleras de 1966 a 1991 (INP, datos no
publicados). En 2005, la pesquería de tiburón con red agallera de deriva operó en la zona
adyacente a Rancho Nuevo, durante la estación de anidación, y se registraron tortugas adultas
varadas en la playa. La ejecución de la ley incrementó los esfuerzos para advertir a los
pescadores que se alejasen del área y los varamientos disminuyeron (J. Peña, GPZ, comunicación
personal, 2005).
Almadrabas
Las almadrabas son aparejos fijos compuestos de una serie de estacas clavadas al fondo en donde
las redes son suspendidas. Las almadrabas básicamente operan como una trampa y están
formadas por tres diferentes segmentos: el copo, que es el extremo cerrado con piso de red en
donde los peces quedan atrapados, el cuadro o buche que es una red en forma de corazón que
ayuda a conducir al pez hacia el copo y la rabera que es una red recta y larga que conduce a los
peces de mar adentro hacia la almadraba. (Ver diagrama en Epperly et al. 2007).
Las tortugas marinas, atrapadas en la almadraba, son capaces de llegar a la superficie y respirar y
generalmente están a salvo de lesiones. Por lo general se alimentan de los peces atrapados con
ellas. Las tortugas atrapadas pueden ser liberadas con facilidad cuando los pescadores cobran las
redes (Mansfield et al., 2002). Sin embargo, se ha documentado que las tortugas marinas se
enredan o chocan con la rabera y copo, lo que trae como resultado lesiones o muertes por
ahogamiento. Las raberas con mallas grandes (mayores a 12 pulgadas [30.5 cm] de extensión),
pueden actuar como redes agalleras, enredando tortugas marinas por la cabeza o por las aletas
anteriores (Bellmund et al., 1987). La Bahía de Chesapeake parece ser la localidad principal, en
donde se utilizan almadrabas con raberas de malla grande (NMFS, 2004), y el problema se
acrecienta por las fuertes corrientes del área. A principios de la década de 1980, 3-33% de la
mortalidad de tortuga marina en Virginia fue atribuida a las raberas de malla grande en la Bahía
de Chesapeake (Bellmund et al., 1987). En esa época se calaron 173 almadrabas. Sin embargo, la
pesquería ha disminuido desde entonces y en 2000, sólo 20 almadrabas con raberas con malla
grande, permanecieron en la Bahía de Chesapeake de Virginia (Mansfield et al., 2002). De 2002
a 2005, el NMFS monitoreó la porción visible superior de las raberas de almadrabas en la Bahía
de Chesapeake (con diferentes niveles de esfuerzo de observación), y se documentó un total de
14 tortugas lora enredadas (12 muertas, 2 vivas) y 2 choques (ambas vivas) (NMFS datos sin
publicar). Una investigación a largo plazo, del índice de abundancia, arrojó 1-42 tortugas lora
cada año, recolectadas de almadrabas en las sondas de Pamlico y Core, en Carolina del Norte
(Epperly et al. 2007, NMFS SEFSC datos no publicados). Las tasas de captura parecen estar
incrementándose: se observaron 14 tortugas lora capturadas durante este estudio entre 1995
1997, 54 se observaron durante 2001-2003 y, con menor esfuerzo de observador, 82 se
observaron durante 2007- 2009. (Epperly et al. 2007, NMFS SEFSC datos no publicados). Se
observó una mortalidad en la sección del copo (Epperly et al., 2007). Las tortugas lora también
se han encontrado en la sección del copo de la almadraba, en la sonda de Long Island, Nueva
York (Morreale y Standora, 1998). Las tortugas no han presentado ningún signo de lesión o
trauma en las capturas en almadrabas de Nueva York (S. Morreale, Cornell University,
comunicación personal 2009).
Se ha documentado que las trampas de estacas también capturan tortugas marinas. Las trampas
de estacas son similares a las almadrabas. Consisten de un cerco de estacas largas clavadas en el
fondo con redes en arreglos circulares o en forma de corazón. La estaca del fondo llega justo
I-65
arriba del nivel de marea baja y está sujeta a una estaca superior que llega varios pies arriba del
nivel de marea alta. En 2007, se observó una tortuga lora capturada en una trampa de estacas en
Massachusetts (NMFS datos no publicados).
Nasas y trampas
Las nasas y trampas se utilizan frecuentemente para la captura de cangrejos, langostas, caracoles,
anguilas y peces. Estas trampas varían en tamaño y configuración y están generalmente unidas a
una boya superficial, por medio de una línea que conduce a la trampa. Las tortugas pueden llegar
a enredarse en las líneas de las trampas bajo la superficie del agua y posteriormente ahogarse. En
otros casos, las tortugas varadas han sido recuperadas enredadas en líneas de trampas,
remolcando la trampa. Las tortugas lora pueden ser vulnerables a enredos en líneas de trampa por
la atracción o por el intento de alimentarse de especies capturadas en las trampas y epibiontes
(organismos vivos) que crecen sobre las trampas, líneas de las trampas y boyas. Se encontraron
doce tortugas lora enredadas en trampas/nasas de langosta espinosa o de cangrejo,
particularmente en los cayos de Florida y la costa del Golfo (NMFS datos no publicados). No se
han documentado enredos de tortugas lora en nasas/trampas en las pesquerías de langosta,
cangrejo, caracol u otras pesquerías de nasas en la zona noreste (NMFS datos no publicados). No
existen programas de observador dirigidos a pesquerías con nasas/trampas en EE.UU., y los
enredos documentados son oportunistas o a través de tortugas varadas. No existen estimaciones
completas de la captura incidental en estas pesquerías.
Redes de cerco
Se han documentado capturas de tortuga lora en redes de cerco grandes en Carolina del Norte
(NMFS 2001ª, N.C. Marine Fisheries Commission Sea Turtle Advisory Committee 2006). Las
longitudes del cerco pueden ser hasta de 2 km y su maniobra requiere dos botes para reunir y
después acorralar a los peces, el cobro de la red puede tardar gran parte del día. Los pescadores
jalan los extremos de la red de cerco para cerrarla y sacan a los peces que quedan capturados en
el círculo disminuido de la red. Aunque la maniobra del cerco puede ser muy larga y puede ser
arrastrada por varias horas, la mayor parte del tiempo los animales son reunidos enfrente de la
red y una tortuga puede ir a la superficie a respirar. Por lo tanto, no es probable que haya
mortandad. Sin embargo, una tortuga puede ser capturada en la parte baja de la bolsa o copo de
la red y ahogarse, pero no se ha observado una captura letal de una tortuga lora en este tipo de
red.
Redes en canal
Las redes en canal son utilizadas sólo en Carolina del Norte (15-20 pescadores) y en Carolina del
Sur (<60 licencias). Se ha documentado que las redes en canal capturan tortugas, incluyendo
tortuga lora (Epperly et al., 2002). En Carolina del Sur, se obliga a que las redes en canal estén
equipadas con TEDs, como respuesta ante las capturas documentadas allí. Las redes en canal se
instalan y se verifican con frecuencia, por lo tanto es probable que la mortalidad sea baja.
Las pesquerías pueden incluir un elemento de caña y anzuelo comercial (por ejemplo, Atlantic
Highly Migratory Species Fisheries, Northeast Multispecies fishery). Se necesita un adecuado
muestreo en mar para obtener estimaciones de captura incidental para el componente de caña y
anzuelo. El elemento de caña y anzuelo de la Pesquería Multiespecífica del noreste (Northeast
Multispecies fishery (NMFS, 2001c) ha sido observado y no se ha documentado ninguna captura
de tortuga lora. Sin embargo, esto puede estar en función de la ausencia de superposición entre el
esfuerzo de pesca y la distribución de la tortuga lora. La pesquería multiespecífica se presenta
principalmente en las aguas del noreste de EE.UU., con buena concentración y presencia de
especies (y por lo tanto esfuerzo de pesca), dicha concentración disminuye hacia el sur del Banco
Georges y el Cañón de Hudson. Las tortugas marinas están presentes en las aguas más nórdicas
durante el verano y otoño temprano, cuando las temperaturas del agua se encuentran dentro de su
tolerancia térmica. El esfuerzo pesquero más alto se presenta en abril, después en mayo y junio.
Esta superposición reduce las interacciones con tortugas marinas durante los meses más cálidos,
(aproximadamente de junio a noviembre).
En México no existen registros de tortugas varadas asociadas con caña y anzuelo, pero las
interacciones son probables.
Cosecha ilegal
La cosecha ilegal de tortuga lora en el ambiente marino no es común en EE.UU. ni en México. A
pesar de que se presenta, la pesca furtiva de adultos y juveniles para alimento ha disminuido en
forma drástica, desde que se inició el proyecto en Rancho Nuevo, México. Esto se debe, en parte,
a los programas educativos que han aumentado la consciencia entre la población local, así como
la presencia de investigadores, personal militar y oficiales del orden público, durante la
temporada de anidación.
I-68
Las operaciones en la planta de energía de Brunswick, Carolina del Norte, tuvieron como
resultado 101 capturas de tortugas marinas vivas y 22 capturas letales de 1986 hasta 1996. De
estas capturas, 5 vivas y 1 letal, correspondieron a tortugas lora (NMFS, 2000). En 1998, el
Complejo de energía de Crystal River, localizado adyacente a las zonas de alimentación de Cayo
Cedar, en Florida, documentó un total de 40 tortugas atrapadas, de las cuales 37 eran tortugas
lora (NMFS, 2002b). En Nueva Jersey, la Estación generadora de energía nuclear de Oyster
Creek, documentó 28 capturas (8 letales) de tortuga lora, desde el 2000 (NMFS, 2005b).
Golpes de botes
Las heridas provocadas por propelas y por colisiones con botes y barcos son comunes en tortugas
marinas. De 1997 a 2001, se documentó que el 12.7% de todas las tortugas varadas presentaron
lesiones continuas, que concuerdan con heridas causadas por propelas o por colisiones, aunque
no se sabe qué proporción de estas lesiones fueron post o ante mortem (NMFS STSSN, datos no
publicados). Las lesiones relacionadas con botes son registradas en frecuencias más altas en las
áreas de alto tránsito marítimo. Witzell y Schmid (2004), reportaron que 3 de 178 capturas de
tortuga lora en la Bahía de Gullivan/Diez Mil Islas, exhibieron evidentes cicatrices causadas por
propelas. Una tortuga con laceraciones profundas en la parte posterior del caparazón, fue después
recapturada con las heridas sanando y con apariencia saludable.
De 1996 a 2000, el número de hembras adultas en anidación, registradas con claras heridas
ocasionadas por propelas, fue de 99 en Rancho Nuevo, 25 en Tepehuajes y 4 en Playa Dos (GPZ,
datos no publicados). Durante 2009, se encontró una tortuga lora en anidación en la Isla del
Padre Sur, con heridas claras y recientes provocadas por un golpe de un bote, que eran tan graves
que la tortuga tuvo que ser sacrificada (J. George, Sea Turtle, Inc. Comunicación personal 2009).
H.2.3. Construcción
Regeneración de playas
Las actividades de regeneración de playas pueden afectar a las tortugas lora en el ambiente
marino. El mantenimiento de ensenadas involucra la remoción de arena, para propósitos de
navegación y, generalmente, involucra el dragado y el desecho de material en una playa cercana.
Los sistemas de derivación (bypass) de arena de la ensenada se planifican para permitir que la
arena, a la que se le ha restringido su patrón de movimiento normal a través de una estructura
creada por el hombre, (rompeolas o canal ampliado de forma artificial) sea colocada en la playa
de erosión. Estos sistemas generalmente consisten de una gran depresión construida cerca del
final del rompeolas o espolón sobre el lado de acreción de una ensenada. Conforme la arena
migra más allá de la estructura, se acumula en la depresión. Cuando la depresión se llena, la
arena se bombea a la playa de erosión con una draga hidráulica. Los impactos en el ambiente
marino, provocados por la regeneración de playas, generalmente se relacionan con el tránsito de
embarcaciones asociadas y con las actividades de dragado, que pueden lesionar o matar tortugas
marinas.
Dragado
La construcción y manutención de canales de navegación Federales han sido identificadas como
fuentes potencialmente significativas de mortalidad de tortuga marina. Las dragas de arrastre, de
almeja y de tolva, se utilizan para dragar y mantener los canales de navegación y plantean
diferentes niveles de riesgo para las tortugas marinas. Las dragas de arrastre son las que mayor
preocupación generan, al utilizarse con frecuencia en canales oceánicos y algunas veces en
canales de puerto y en zonas oceánicas de préstamo de materiales (offshore borrow areas). Las
I-69
dragas de arrastre se mueven relativamente rápido y pueden jalar y matar a tortugas marinas,
probablemente cuando el brazo de resistencia de la draga de arrastre, alcanza a la tortuga más
lenta o sedentaria. El dragado también puede destruir o degradar el hábitat. El dragado
posiblemente podría causar efectos indirectos en las tortugas marinas, a través de la alteración de
los ensamblajes bióticos existentes, al reducir sus presas tales como cangrejos y moluscos,
ambos importantes presas para la tortuga lora. Otro efecto indirecto del dragado es el incremento
del tránsito de embarcaciones asociado a los canales profundos.
El Cuerpo de ingenieros de la Armada (ACOE, por sus siglas en inglés), mantiene puertos
navegables a lo largo del noreste y sureste de los EE.UU. Los proyectos incluyen el dragado de
canales existentes y la creación de nuevos y seguros accesos acuáticos. Las tortugas lora son
capturadas durante el dragado y mantenimiento de los canales
(http://el.erdc.usace.army.mil/seaturtles/index.cfm). Las actividades incluyen voladuras
submarinas, desecho de material dragado, incremento en el tránsito de embarcaciones y traslado
de tortugas a través de las redes de arrastre. El NMFS ha consultado, en la sección 7 del ESA,
sobre numerosos proyectos, en los que se estima que puede haber capturas de tortuga lora, a lo
largo del Golfo de México y de la costa del Atlántico de EE.UU. (ver NMFS, 2005a).
I-70
Exploración, desarrollo y extracción de petróleo, gas y gas natural licuado
El Golfo de México experimenta una alta densidad de plataformas submarinas de petróleo y gas,
con derrames crónicos, de bajo nivel y derrames importantes, poco frecuentes. Existen casi 4,000
plataformas activas en las aguas territoriales de EE.UU. (2000 MMS). Las tortugas lora pueden
ser impactadas por la degradación de la calidad del agua, que resulta de las descargas operativas,
incluyendo derrames de petróleo, así como las actividades de respuesta a los derrames de
petróleo.
Las principales áreas de alimentación de las tortugas lora adultas, en la zona norte y sur del
Golfo de México, se encuentran cerca de las áreas de explotación petrolera costeras y de mar
adentro. El riesgo que corren de ser expuestas a manchas de aceite en aguas costeras es bastante
alta, ya que los adultos residen en regiones costeras del Golfo de México y se congregan
estacionalmente en ciertas áreas como las bocas del río Misisipi, los bancos de Campeche y
frente a las playas de Tamaulipas, México y Texas (Carr, 1963; Prichard, 1969; Pritchard y
Márquez, 1973; Shaver et al., 2005b; Shaver, 2006a; Shaver y Rubio, 2008).
Las tortugas marinas son vulnerables a los efectos del petróleo en todas sus etapas de vida-
huevos, post-crías, juveniles y adultos en aguas costeras. Varios aspectos de la biología y del
comportamiento de la tortuga marina, las sitúan en un riesgo particular, incluyendo la ausencia
de una conducta de evasión, alimentación indiscriminada en zonas de convergencia y largas
inhalaciones antes de sumergirse. Los efectos del petróleo en tortugas, incluyen el incremento de
la mortalidad de huevos y defectos en el desarrollo, mortalidad directa debida al petróleo en
neonatos, juveniles y adultos e impactos negativos en la piel, sangre, y sistemas digestivo e
inmunológico y en las glándulas de sal (Shigenaka et al., 2003). Las tortugas marinas que se
encuentran nadando, pueden entrar en contacto directo con el petróleo, si salen a respirar en una
mancha de petróleo, y pueden prolongar más su contacto con el petróleo si ellas flotan a la deriva
pasivamente con los derrames. Se sabe que otras tortugas marinas ingieren bolas de chapopote y
petróleo. Las tortugas marinas aparentemente no reconocen ni evitan las manchas de petróleo, ni
son capaces de distinguir las bolas de chapopote del alimento verdadero (Witham, 1983; Van
Vleet y Pauly, 1987; Witherington, 1994).
Las plataformas petroleras son eliminadas con explosivos, cuando ya no son operativas. Se han
observado a tortugas marinas en las proximidades de las plataformas petroleras y de gas y, existe
I-71
evidencia, de que ellas pueden ser residentes temporales o permanentes (Gitschlag y Renaud,
1989). Pruebas preliminares, realizadas por O’Keefe y Young (1984), mostraron que las ondas
de choque de los explosivos lesionan a los pulmones y a otros órganos de las tortugas.
Durante 1986 en EE.UU., los explosivos utilizados para eliminar a las plataformas de petróleo y
gas, provocaron por lo menos 51 varamientos de tortugas marinas (incluyendo varias tortugas
lora). En un periodo de 1 mes en 1986, hubo 22 explosiones asociadas con perforaciones
submarinas. Durante este periodo y las siguientes dos semanas, 51 tortugas, la mayoría tortugas
lora, se vararon en playas dentro de un radio de 54 km (Klima et al., 1988). De ocho tortugas
marinas, expuestas deliberadamente a las explosiones a distancias que variaron entre los 229m y
915m, de sitio de detonación, cinco (incluyendo 2 tortugas lora) , quedaron inconscientes
(Klima et al., 1988). En 1987, se inició un programa de observador intensivo, para prevenir
incidentes subsiguientes (Gitschlag y Renaud, 1989; Richardson, 1989; Gitschlag, 1992; Shaver
1998b). De 1987, hasta abril de 2003, se recuperaron tortugas muertas o lesionadas, en las
playas adyacentes a sitios de eliminación de plataformas, lo que sugiere una relación positiva
entre los varamientos y las explosiones submarinas, aunque no se identificaron tortugas lora (G.
Gitschlag, NMFS, comunicación personal 2003).
I-72
Cambios tróficos causados por la alteración del hábitat bentónico
La alteración del hábitat bentónico, debido a las artes de pesca móviles, especialmente redes de
arrastre y dragas, constituye un disturbio físico globalmente significante del ambiente marino y
presenta efectos importantes en la biodiversidad marina (Watling y Norse, 1998). El Consejo de
Investigación Nacional (The National Research Council, 1994), encontró que la perturbación del
hábitat por alteraciones de pesca, es quizá el menos entendido de los efectos ambientales
importantes causados por la pesca. Ellos revisaron la conocida investigación sobre los efectos de
la red de arrastre de fondo y de la draga para pesca, en el hábitat bentónico (National Research
Council, 2002). Los estudios indican que la red de arrastre y el dragado reducen la complejidad
del hábitat, cambian la composición de la estructura de las especies en las comunidades
bentónicas y reducen la productividad de hábitats bentónicos. Los efectos indirectos incluyen el
cambio en la tasa de intercambio de nutrientes entre el sedimento y la columna de agua,
alterando la purificación del agua, la estabilización del sustrato y la formación de estructura, al
retirar a los organismos responsables para tales funciones del hábitat bentónico, e incrementando
la susceptibilidad de los organismos a otros agentes generadores de estrés, tales como la
depredación y la hipoxia, al eliminar las estructuras físicas.
Los efectos de la alteración del hábitat bentónico, en la abundancia y distribución de las presas
de las tortugas lora y los efectos de estos cambios potenciales en las poblaciones de tortuga lora,
no han sido determinados, pero son preocupantes.
TPWD reporta que los cangrejos azules prefieren diferentes sistemas de agua salada,
dependiendo de la etapa del ciclo de vida y sexo. El apareamiento ocurre en aguas con baja
salinidad, mientras que el desove se presenta en aguas con alta salinidad. Durante las etapas no
reproductivas, los cangrejos machos grandes prefieren el agua con baja salinidad y las hembras
prefieren el agua de alta salinidad. En general, la producción de cangrejo azul ha sido la más alta
en las bahías que reciben más agua dulce y ha sido la más baja en aquellas que reciben menos
agua dulce (Longley, 1994). En Texas, las poblaciones de cangrejo azul han aumentado gracias
a regulaciones mejoradas para la captura de cangrejo, limitantes para la licencia y recompra y el
uso obligatorio de los Dispositivos de Reducción de Captura Incidental (BRDs, por sus siglas en
inglés), por la flota de arrastre camaronera. Sin embargo, esta tendencia es muy variable (J.
Tolan, TPWD, comunicación personal, 2005).
En Florida, el flujo de agua dulce es alterado por los canales construidos para drenar los
humedales para el desarrollo. Estos sistemas de canales pueden traer como resultado un
importante flujo de agua dulce en algunos estuarios, mientras que en otras áreas estuarinas
puede, por el contrario, haber un flujo de agua dulce muy bajo. Browder et al, (1986),
encontraron disminuciones significativas en la abundancia de macroinvertebrados, incluyendo a
cangrejos azules en las Bahías de Florida afectadas por las descargas de los canales.
Las mareas rojas y los HABs enturbian el agua y bloquean la luz solar, provocando la muerte de
los pastos marinos. También, cuando las algas mueren y se descomponen, el oxígeno se agota.
Este hecho es una preocupación, ya que el oxígeno disuelto en el agua es esencial para la
mayoría de los organismos que viven en el agua, incluyendo cangrejos, que son las presas de las
tortugas lora. Las mareas rojas del Golfo de México, así como el ascendente número y áreas de
zonas costeras anóxicas muertas, debido a las escorrentías agrícolas en el flujo de salida del Río
Misisipi, están matando a los invertebrados bentónicos a una tasa alarmante. Las zonas muertas
en estuarios, durante el calor del verano, alguna vez conocido como “Jubilees”, claramente están
incrementando en número, área y duración (D. Owens, College of Charleston, comunicación
personal 2009). La presencia de HABs también puede traer como consecuencia, altos niveles de
amonio y toxinas, así como ser promotores de tumores e inmunosupresores (Osborne et al.,
2001). Los efectos de la eutroficación a gran escala en las poblaciones residentes de tortugas
marinas, actualmente se desconocen debido a la falta de estudios de poblaciones que permanecen
en agua por largos periodos en las zonas afectadas (Milton y Lutz, 2003).
Los eventos de marea roja y HAB han ocurrido con mayor frecuencia a lo largo del rango de
distribución de la tortuga lora. Los afloramientos abundantes no sólo matan especies de presas
importantes, sino que también provocan mortalidad en las tortugas lora, aunque estos eventos
son esporádicos. A pesar de que las mortalidades relacionadas con la marea roja no han sido
documentadas en aguas adyacentes a las playas de anidación en Texas y México, las mareas
rojas y los HABs pueden afectar a las tortugas lora en áreas de alimentación. Los eventos de
marea roja y HAB deben continuar siendo monitoreados.
Una zona hipóxica se desarrolla cada verano en aguas del fondo frente a Luisiana (Renaud,
1985), algunas veces se extiende hasta 20,000 km2 (Craig et al., 2001). La zona hipóxica no se
extiende hacia Texas cada año pero, en algunos años, puede alcanzar la costa alta de Texas. (M.
I-74
Ray, TPWD, comunicación personal 2009). Las aguas hipóxicas generalmente se presentan en
aguas someras (5-30 m), a 5-30 km de la costa, pero se han registrado en aguas más profundas,
en mar adentro. Esta zona hipóxica se produce por la contaminación por nitrógeno, proveniente
de la agricultura, del tratamiento de desechos municipales y otras actividades humanas. Las
condiciones de hipoxia originan menor cantidad de fauna bentónica como camarón y otros
crustáceos que son una fuente de presas para la tortuga lora. Observaciones aéreas indican
ausencia de tortugas marinas en áreas en donde la hipoxia es intensa (Craig et al., 2001). Es poco
probable que las tortugas lora habiten o se alimenten en la zona hipóxica, debido a la reducida
abundancia de alimento (McDaniel et al., 2000).
Extracción de arena
Históricamente, las capturas de tortuga marina asociadas con actividades de extracción de arena,
para restauración de playas y construcción, utilizando dragas de arrastre, han sido pocas,
comparadas con las de dragado de canales. A lo largo de la costa del Atlántico de EE.UU., se
capturaron 11 tortugas caguama de 1997-1999, en sitios de extracción de arena frente a playa
Myrtle, en Carolina del Sur. En Carolina del Norte, dos tortugas lora fueron capturadas en un
solo día en el proyecto de restauración de Bogue Banks, en el sitio de extracción el 21 de
diciembre de 2001, aparentemente atraídas hacia los restos de un arrecife artificial, hecho de
llantas y otra tortuga lora fue capturada el 11 de abril de 2001. No existen casos registrados de
capturas en actividades de extracción de arena en el Golfo de México, estas actividades han sido
limitadas, algunas veces no han sido reportadas al NMFS y aún no se sabe si los observadores
han estado presentes. Sin embargo, el NMFS espera que se presenten futuras capturas, asociadas
con las actividades de extracción de arena con dragas de arrastre en el Golfo de México. El
NMFS prevé que 20 tortugas lora sean lesionadas o muertas cada año (incluye la actividad con
draga de arrastre).
En México no existe la extracción de arena en las costas de Tamaulipas y Veracruz, pero puede
ser una preocupación futura.
H.2.5. Contaminación
Se han documentado tortugas lora, varadas en Texas y en otros lugares de los EE.UU., enredadas
en plásticos, monofilamento, redes desechadas y otros muchos artículos de desecho (Plotkin y
I-75
Amos, 1988, D. Shaver, PAIS, comunicación personal 2005). El enredo puede llevar a la muerte,
lesión, mutilación, muerte por hambre y una mayor susceptibilidad a la depredación.
Las dos principales zonas de alimentación para adultos en el norte y sur del Golfo de México, se
encuentran cerca de las importantes áreas de exploración y producción petrolera, costeras y en
mar adentro. La playa de anidación en Rancho Nuevo, también es vulnerable, y fue afectada por
el derrame del Ixtoc en 1979. El derrame llegó a la playa de anidación después de la temporada
de anidación, cuando los adultos habían regresado o estaban regresando a sus áreas de
alimentación. Se desconoce el destino que tuvieron las tortugas adultas que utilizan la Bahía de
Campeche. Es posible que se haya presentado una alta mortalidad de las post- crías en ese año,
en mar adentro del Golfo de México, como resultado del petróleo flotante. Los estudios de
laboratorio sobre los efectos de petróleo en las tortugas marinas revelaron cambios en la piel,
disminución de glucosa en sangre e incremento en el conteo de glóbulos blancos (Vargo et al.,
1986; Lutz y Lutcavage, 1989).
Se han encontrado varadas en las playas crías de tortugas de otras especies, cubiertas de petróleo
(Díaz- Piferrer, 1962; Rutzler y Sterrer, 1970; Witham, 1978). La mayoría de los reportes de
crías de tortugas con petróleo, provienen de zonas de convergencia, en donde el
petróleo/chapopote se pega a tortugas marinas más pequeñas (Milton et al., 2003). Las crías y
post crías de tortugas, ingieren chapopote en el sargazo. Se encontró que 65 de 103 post- crías de
tortugas caguama, en las zonas de convergencia de la costa este de Florida, tenían presencia de
chapopote en la boca, esófago o estómago (Loehefener et al., 1989). Treinta y cuatro por ciento
de las post crías capturadas en sargazo, frente a la costa de Florida, presentaron chapopote en la
I-76
boca o el esófago y más de 50% presentaron chapopote endurecido en sus mandíbulas
(Witherington, 1994).
Muchos estudios han ligado el ruido antropogénico a efectos adversos, en la ecología natural de
los organismos marinos. Entre los vertebrados superiores, se ha demostrado que las ballenas
boreales presentan reacciones de evasión importantes hacia el sonido proveniente de las
actividades de perforación petrolera (Malme et al., 1983), y hacia ruidos de exploración sísmica
(Richardson et al., 1986). Además, en las ballenas, existe una disminución en sus tasas de
emisión de sonidos (Lesage et al., 1999), o detienen sus vocalizaciones (Bowles et al., 1994), en
respuesta a los botes que se acercan a ellas, lo cual indica que la respuesta es altamente
dependiente en el contexto de exposición acústica. Entre peces, varias especies han mostrado que
reaccionan a estímulos sonoros, al incrementar la velocidad de nado (Olsen et al., 1983), al nadar
hacia abajo (Suzuki et al., 1980) y al evitar las fuentes de sonido (Blaxter y Hoss, 1981; Schwarz
y Greer, 1984; Vabo et al., 2002). El sonido también puede tener efectos físicos, provocando
daños medibles, en células sensoriales de los oídos de los peces (Hastings et al., 1996). Los
invertebrados, como el camarón café, han mostrado que son afectados de forma adversa por el
ruido subacuático (Lagardère, 1982). Cuando es expuesto a altos niveles de ruido, el camarón
café presenta un incremento en la agresividad y tasas de mortalidad más elevadas, así como
disminución en la ingesta de alimento, mostrando además, reducciones significativas en sus tasas
de crecimiento y reproducción (Lagardère, 1982). Se pueden esperar diferentes respuestas, aún
dentro de un mismo taxón, dependiendo del sexo, edad, temporada y muchos otros factores,
además del nivel de exposición y duración.
Toxinas
La presencia de toxinas se encuentra bien documentada a lo largo de la costa este de los EE.UU.
y del Golfo de México, como resultado del gran número de instalaciones para la producción de
petróleo y gas, plantas procesadoras de petroquímicos y petróleo, escorrentías de actividades
agrícolas, plantas de energía de carbón y algunas de las poblaciones humanas más densamente
pobladas de Norte América (Colburn et al., 1996). Mientras que sólo unos pocos ejemplos
específicos de impactos graves, han sido bien documentados en varios vertebrados (por ejemplo
DDT), existe una sensación general de que hay muchas “bombas de tiempo químicas” aún por
ser descubiertas (Meffe y Carroll, 1997). Se sabe que los estuarios, las zonas neríticas, y varias
especies de peces, contienen toxinas tales como metales pesados, contaminantes organoclorados
persistentes y varios productos de desechos agrícolas. Las tortugas lora viven en áreas en donde
mucho de este material es depositado y fijado. Estudios preliminares han documentado la
presencia de mercurio y otros metales pesados en la sangre de la tortuga lora (Orvik, 1997;
Wang, 2005), que posiblemente funcionan como un medio para transferir los metales a sus
escamas y tejidos (Presti, 1999). Contaminantes organoclorados persistentes han sido
documentados en los tejidos de las tortugas lora (Rybitski et al., 1995; Keller et al., 2004).
Desafortunadamente, existen pocos estudios específicos que proporcionen información
cuantitativa sobre los efectos directos o indirectos de las toxinas en las tortugas marinas (Pugh y
Becker 2001, Day et al. 2007).
La tortuga lora se alimenta de otros consumidores tales como moluscos y crustáceos. Debido a
que la tortuga lora puede vivir durante por lo menos 20 años, su preferencia dietética puede
originar la bioacumulación de toxinas ambientales en sus tejidos corporales, especialmente en la
grasa o en la queratina. Pugh y Becker (2001) revisaron la literatura sobre contaminantes
ambientales en tortugas marinas y encontraron sólo siete artículos referentes a las tortugas lora.
Existen estudios que examinaron contaminantes en tejido graso, hígado, riñón, cerebro y sangre
I-78
de tortugas lora varadas muertas (Lake, 1994; Keller, 2003; Innis et al., 2008). Se encontró que
generalmente, los contaminantes organoclorados (OCs), tales como los PCBs y el DDT y sus
metabolitos relacionados, son más altos en los tejidos de la tortuga caguama y de la tortuga lora
que en los tejidos de otras tortugas marinas (Keller, 2003; Lake, 1994). Sin embargo, las
tortugas lora tienden a tener niveles de contaminantes más bajos, comparados con las tortugas
caguama, este hecho se basa en la cantidad de PCBs y pesticidas encontrados en muestras de
grasa de tortugas varadas (Keller, 2003; Lake, 1994). De forma interesante, los PCBs parecen
haber disminuido en las tortugas lora durante la década en la que se efectuaron estos estudios.
Sin embargo, se debe ser cuidadoso en la interpretación de las diferencias entre las tortugas
caguamas y las tortugas lora, debido al hecho de que las tortugas lora examinadas en estos
estudios, son en realidad animales muy jóvenes (1-3 años), comparados con las caguamas, las
cuales, aunque aún son juveniles, quizá se tengan entre 15 y 30 años de edad. Mientras que los
niveles de PCB, observados en las tortugas lora, no son tan altos como los reportados en
mamíferos marinos, existe una razón de preocupación, ya que las tortugas caguamas varadas,
presentaron niveles más altos de mercurio en sangre y queratina, que los individuos capturados
en el mar (Day, 2003; Day et al., 2005), lo cual sugiere que este hecho está relacionado con su
mortalidad. Day et al. (2007), también documentaron claras correlaciones de mercurio en sangre
y queratina, con indicadores de la función inmune reducida en tortugas caguama.
Orvik (1997) midió mercurio, cobre y zinc en la sangre (un tejido no característico para este tipo
de estudio), en tortugas lora y encontró una correlación positiva con los niveles de metales
observados y la talla de la tortuga. Esto sugiere, de manera sólida, la bioacumulación conforme
el animal crece.
Balazs y Pooley (1991) incluyen a la contaminación ambiental, como uno de los posibles
factores que contribuyen a la infección viral en tortugas marinas, conocida como
fibropapilomatosis. Aunque no está confirmado histológicamente como fibropapiloma, se
reportaron lesiones en la piel en tortugas lora, en Rancho Nuevo (P. Burchfield, GPZ, datos no
publicados) y en Texas (D. Shaver, PAIS, comunicación personal 2009), pero no se presentaron
los graves y debilitantes síntomas observados en las tortugas verdes en Florida y Hawai. Se sabe
que los contaminantes influyen en los sistemas inmunológicos de los vertebrados y se requieren
estudios inmunológicos adicionales en las tortugas marinas.
Una deficiencia importante en los estudios de toxicología en tortugas lora, es que los animales
adultos nunca han sido examinados en detalle para la detección de ninguno de estos
contaminantes. Debido a que su vida temprana es pelágica y sólo empiezan a alimentarse en la
zona nerítica como juveniles y hasta la adultez, realmente no se tiene un panorama completo de
los niveles de los contaminantes potenciales en esta especie.
Depredación
Entre los muchos peces depredadores que existen frente a las playas de anidación, se sabe que el
jurel (Caranx hippos) y el corvinón ocelado (Sciaenops ocellatus) se alimentan de las crías de
tortuga lora (Hildebrand, 1963). Los tiburones también son depredadores naturales. Se observó
a un tiburón identificado como tiburón martillo (Sphyrna mokarran), atacar a una tortuga lora
post pelágica (21 cm SCL), en las aguas someras de la Bahía Deadman al noroeste de Florida
(Barichivich, U.S. Geological Survey, observación personal, Schmid y Barichivich, 2006). La
tortuga fue recuperada inmediatamente después de que el tiburón liberó a su presa y una
I-79
inspección subsiguiente reveló abrasiones en el caparazón y plastrón, como resultado del ataque.
Otra tortuga, un poco más grande (33 cm SCL), fue capturada en la misma área y presentó
heridas similares. Muchos de los juveniles neríticos, capturados al oeste de Florida, carecían de
los extremos distales de las aletas, particularmente en las aletas traseras (J. Schmid,
Conservancy of Southwest Florida, comunicación personal 2008), lo cual puede indicar
encuentros frecuentes no letales con tiburones u otros peces depredadores durante sus etapas de
desarrollo.
Desde 1980 hasta 2006 se documentaron 159 tortugas lora, colectadas como varamientos, con
presencia de heridas que sugieren mordeduras/ataques de tiburones. Se desconoce cuántas de
estas heridas fueron hechas antes o después de la muerte. El desglose de tallas, con la frecuencia
de ocurrencia en paréntesis, es como sigue: 20.0-29.9 cm SCL (n=15), 30.0-39.9 cm SCL
(n=30), 40.0-49.9 cm SCL (n=30), 50.0-59.9 cm SCL (n=42), 60.0 cm + SCL (n=27) y 15 de
talla desconocida (STSSN datos no publicados). También existen 3 registros en la base de datos
para “crías encontradas en el estómago del depredador”, las tres tenían <6 cm de longitud y se
encontraron en el estómago de dorado –delfín (Coryphacena hippurus) (STSSN datos no
publicados). Los registros de tortugas varadas, representan sólo una fracción de la mortalidad
en mar, por lo que no se conoce el nivel real de la depredación o de la actividad carroñera en la
población de la tortuga lora.
Patógenos
Un gran número de enfermedades bacterianas, por hongos y virales se han observado en
tortugas silvestres o en cautiverio (Herbst y Jacobson, 1995; George, 1997; Roberston y
Cannon, 1997). Se han encontrado micosis sistémicas, causadas por infestación con hongos, en
tortugas lora con cuadros de hipotermia (Manire et al., 2002), y pueden tener como
consecuencia una alta mortalidad en tortugas lora criadas en cautiverio (Leong et al., 1989). Las
grandes infestaciones de endoparásitos, incluyendo tremátodos, tenias y nemátodos, pueden
provocar o contribuir a la debilitación o mortalidad en tortugas marinas. Los ectoparásitos,
incluyendo a las sanguijuelas y balanos, pueden tener efectos debilitantes en las tortugas lora.
Las infestaciones de sanguijuelas pueden generar anemia y pueden actuar como vectores de
otros organismos patógenos (George, 1997). Los balanos generalmente se consideran inocuos,
aunque algunas especies excavadoras pueden penetrar la cavidad corporal, lo que produce
mortalidad (Herbst y Jacobson, 1995; http://galveston.ssp.nmfs.gov/puplications/pdf/145.pdf).
I-80
se ha documentado en tortuga verde (D. Owens, College of Charleston, comunicación personal
2007).
Especies tóxicas
Existen varias especies tóxicas de medusas (Aurelia aurita, Cyanea capillata, Physalia physalis,
Chrysaora quinquecirrha, Carukia barnesi y Phyllorhiza punctata; las tres últimas son especies
introducidas), que se han encontrado dentro del área de distribución de la tortuga lora. Las
mareas rojas se presentan en aguas costeras en donde habitan las tortuga lora, y éstas se han
varado, tanto vivas como muertas durante los eventos de marea roja (NMFS datos no
publicados). El STSSN documentó 59 varamientos de tortuga lora “encontradas en asociación
aparente con la presencia de marea roja”, de 1991 -2001: todas las tortugas, con excepción de 4,
estaban muertas. La vasta mayoría (57 de 59) de estos varamientos se documentaron a lo largo
de la costa del Golfo de Florida. Durante 1995-1996, se registró un incremento en muertes de
tortugas marinas a lo largo de la costa oeste central de Florida, y los resultados de la necropsia de
26 tortugas lora, mostraron evidencia de posible conexión con la marea roja (Foote et al., 1998).
En 2005, 42 tortugas lora se vararon durante un evento de marea roja, a lo largo de la costa del
Golfo de Florida (A. Foley, Florida Fish and Wildlife Marine Research Institute, comunicación
personal 2006).
Cambio climático
Históricamente, el cambio climático a ritmos normales (miles de años), no fue un problema para
las especies de tortugas marinas, ya que han mostrado una persistencia poco común, en una
escala de millones de años. Sin embargo, existe un 90% de probabilidad de que el calentamiento
de la atmósfera terrestre, desde 1750 se deba a las actividades humanas, que traen como
consecuencia incrementos atmosféricos de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso (IPCC,
2007). Todos los reptiles, incluyendo las tortugas marinas, tienen una tremenda dependencia en
su ambiente térmico, para la regulación de procesos fisiológicos y para conducir sus
adaptaciones conductuales (Spotila et al., 1997). En el caso de las tortugas marinas, en donde se
han documentado muchas otras modificaciones de hábitat (desarrollo de la playa, pérdida del
hábitat para alimentación, etc.), las posibilidades de impactos sinergísticos con énfasis en la
sobrevivencia de las especies, pueden ser aún más importantes a largo plazo. El calentamiento
atmosférico crea alteración del hábitat, lo que puede cambiar los recursos alimentarios como
cangrejos y otros invertebrados. Puede incrementar la actividad de huracanes, lo que conduce a
un incremento de desechos en aguas costeras y en mar adentro, con consecuencias como
incremento en enredamientos, ingestión o ahogamiento. El calentamiento atmosférico puede
cambiar zonas de convergencia, corrientes y otros fenómenos oceanográficos que son relevantes
para la tortuga lora, incluyendo cambios en los regímenes pluviales y escorrentías costeras.
Actividades militares
El uso de explosivos subacuáticos para actividades militares, puede lesionar o matar tortugas y
puede destruir o degradar hábitats. No existen datos disponibles sobre el impacto de explosivos
militares en tortugas lora. Sin embargo, los explosivos subacuáticos han sido asociados con la
mortalidad de tortugas lora y otras tortugas marinas (ver H.2.3. Exploración, desarrollo y
extracción de petróleo, gas y gas natural licuado). El Equipo opina que es probable que las
actividades con explosivos subacuáticos, asociados con operaciones militares, pudieran tener
efectos similares, dependiendo del tamaño de los explosivos, la profundidad y la localización de
la actividad. La marina de EE.UU., ha desarrollado un programa para monitorear, mitigar y
minimizar los impactos potenciales en tortugas marinas, provenientes de explosivos relacionados
con actividades de entrenamiento. Las medidas incluyen, pero no se limitan a, zonas de
amortiguamiento alrededor de las áreas objetivo y la suspensión de maniobras de artillería,
cuando se documentan tortugas marinas en el área.
Hipotermia
Las tortugas lora son susceptibles a tener cuadros de hipotermia, un fenómeno natural, en el que
las tortugas pierden capacidades, como resultado de una rápida baja en la temperatura del agua
(Morreale et al., 1992). Cuando la temperatura se encuentra por debajo de 8-10°C, las tortugas
pueden perder su habilidad para nadar y bucear y generalmente flotan en la superficie. Los
eventos de cuadros de hipotermia se presentan a lo largo del rango de distribución de la tortuga
lora, pero son comunes cada año a lo largo de las playas de la sonda de Long Island y la Bahía
Cabo Cod, cuando las temperaturas del agua bajan (Morreale et al., 1992, NMFS STSSN datos
no publicados). De 1994 a 2006, al noreste de EE.UU., 1,084 tortugas lora inmaduras (CCL <50
cm), presentaron cuadros de hipotermia, y alrededor de la mitad (n = 593) inicialmente se
vararon vivas. De estos animales vivos, por lo menos una cuarta parte fueron rehabilitados y
liberados (NMFS STSSN datos no publicados).
I-82
SECCIÓN II: PROGRAMA DE RECUPERACIÓN
Las siguientes secciones presentan una estrategia para recuperar a la tortuga lora, e incluyen
criterios de recuperación, objetivos y cuantificables para alcanzar la reclasificación o la
eliminación de la tortuga lora de la lista oficial de especies en peligro de extinción, así como
acciones de manejo específicas para cada lugar, con el fin de monitorear y reducir amenazas, tal
como se requiere en la sección 4 de la ESA. El Plan también trata los cinco factores estatutarios
de enlistado (sección 4(a) (1) de la ESA), para demostrar cómo los criterios y acciones de
recuperación determinarán el retiro de la tortuga lora de las listas de especies silvestres
amenazadas y en peligro de extinción.
A. ESTRATEGIA DE RECUPERACIÓN
La población anidadora de tortuga lora se está incrementando a una tasa uniforme y se está
recuperando de su bajo nivel histórico, de mediados de la década de 1980. Los esfuerzos de
conservación en las principales playas de anidación en México y el uso obligatorio de TED en
EE.UU. y México, son las posibles razones del incremento poblacional. Por consiguiente, las
principales prioridades en los esfuerzos para recuperar a la tortuga lora, son mantener y
fortalecer los esfuerzos de conservación que han probado ser exitosos. En las playas de
anidación, esto incluye la intensificación de los esfuerzos para la protección de su hábitat, la
protección de hembras anidadoras y el mantenimiento o incremento de los niveles de producción
de crías. En el agua, los esfuerzos de conservación exitosos, incluyen continuar con el uso de
TEDs en pesquerías que actualmente requieren su uso, expandir el uso de TED a todas las
pesquerías de arrastre que sean causa de preocupación y reducir la mortalidad en pesquerías
agalleras. El reforzamiento adecuado, tanto en el ambiente terrestre como en el marino, también
es esencial para alcanzar las metas de recuperación.
II-1
conservación; asimismo se deben reforzar y mantener programas de educación y trabajo conjunto
con entidades locales, estatales, federales, privadas e internacionales
B. META DE RECUPERACIÓN
La meta de recuperación es conservar y proteger a la tortuga marina lora, de manera que las
protecciones establecidas en la ESA no sean ya necesarias y que la especie pueda ser retirada de
la Lista de especies silvestres amenazadas y en peligro de extinción. Los criterios de
recuperación biológica conforman la base desde la cual se evalúa si la especie debe ser
reclasificada a especie amenazada (cambio a una categoría menor) o retirada de la lista, mientras
que los criterios de los factores para estar en la lista deben asegurar que las amenazas que afectan
a la especie estén controladas o sean eliminadas.
1. Se alcanza una población de por lo menos 10,000 hembras anidadoras en una temporada
(como se estimó en la frecuencia de nidada por hembra por estación) distribuidas en las
principales playas de anidación (Rancho Nuevo, Tepehuajes y Playa Dos) en México.
1. Se mantiene una protección a largo plazo del hábitat de dos de las playas de anidación
principales en México (Rancho Nuevo, Tepehuajes), como áreas naturales protegidas
federales, estatales, municipales o privadas, o bajo una designación o mecanismo de
protección legal similar. Se inicia la protección a largo plazo del hábitat de la playa de
anidación en Playa Dos, a través de su establecimiento como área natural protegida o
como una designación o mecanismo de protección legal similar.
2. Iniciativas sociales y/o económicas que son compatibles con programas de conservación
de la tortuga lora, han sido iniciadas y/o desarrolladas en conjunto con el programa de
2
Ver Sección F.3 Tasas de supervivencia Tabla 1 para la explicación de cómo se obtuvo el criterio.
II-2
conservación de la tortuga lora, en Rancho Nuevo y en por lo menos otras dos
comunidades adyacentes a los campamentos de la tortuga lora. La CONANP determinará
si estas iniciativas son suficientes, con base en la necesidad de la comunidad y los
beneficios potenciales para la conservación.
4. Las regulaciones sobre las TED u otras medidas protectoras similares, se mantienen y se
refuerzan en todas las pesquerías de arrastre de EE.UU. y México (por ejemplo, camarón,
lenguado, caracol) que se sabe que presentan un impacto adverso en las tortugas lora en
el Golfo de México y en la zona noroeste del Atlántico.
5. Un subgrupo del Equipo y otros expertos técnicos se han reunido y realizado progresos
en la identificación y revisión de los datos más actualizados sobre las áreas de
alimentación (especialmente juveniles), hábitats de interanidación, áreas de copulación, y
rutas migratorias de adultos en aguas de México y EE.UU., para brindar información que
asegure su recuperación.
El Equipo se decidió por una población promedio de 6 años, de 40,000 hembras anidadoras por
temporada, porque el intervalo de re migración promedio, para hembras adultas es de 2 años
(Márquez et al., 1982; TEWG 1998). Un periodo podría abarcar tres ciclos de anidación, lo
cual, opina el Equipo, representa un adecuado periodo para explicar la variabilidad anual natural
en el número de hembras anidadoras y crías producidas. Es más probable que los cambios en la
reproducción durante ese período representen una tendencia en la población, más que una
variación natural.
1. Se alcanza una población promedio de por lo menos 40,000 (Hildebrand, 1963) hembras
anidadoras (medida por la frecuencia de puesta por hembra por temporada y conteo anual
de nidos), en un periodo de 6 años, distribuida entre las playas de anidación en México y
EE.UU. Se ha desarrollado e implementado una metodología y una capacidad para
asegurar conteos exactos de hembras anidadoras.
II-3
anidación de México y EE.UU. Este criterio puede depender de eventos de anidación
sincrónicos masivos (arribadas), que abruman a los depredadores así como depender de
protección suplementaria en corrales e instalaciones.
II-4
Factor E: Otros factores naturales o humanos que afectan la continuidad de su
existencia
7. Todas las demás fuentes de origen humano, significativas para la mortalidad de la tortuga
lora, han sido tratadas de manera suficiente, a través de la implementación de medidas
que minimizan la mortalidad, de tal forma que se asegure el reclutamiento, para mantener
el nivel poblacional en el Criterio demográfico número 1, después de que la especie sea
retirada de la lista de especies en peligro de extinción.
II-5
1112. Desarrollar e implementar un plan de manejo específico de las tortugas
lora, para el Santuario de Rancho Nuevo (Factores de Enlistado A y D)
1113. Ampliar los límites del Santuario Rancho Nuevo hacia el área protegida de
Laguna Madre- Río (Factores de Enlistado A y D)
II-6
anidación de la tortuga lora. Las actividades económicas han modificado
el hábitat de las playas de anidación, y estos cambios representan una
amenaza potencial en la viabilidad de la especie. El desarrollo e
implementación del plan de manejo de la zona costera, permitirá entre
otras cosas, el establecimiento de los límites de construcción adecuados,
desde la línea promedio de marea alta, así como directrices que deben ser
consideradas para el desarrollo de actividades económicas en las zonas
costeras.
112. Asegurar la protección a largo plazo de las playas de anidación en Texas (Factores
de Enlistado A y D)
Los hábitats de anidación deben ser protegidos en los terrenos federales, estatales
y otros terrenos públicos en Texas, incluyendo PAIS, el Refugio Nacional de Vida
Silvestre de la Parte Baja de Río Grande (Lower Rio Grande National Wildlife
Refuge), y el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Laguna Atascosa (Laguna
Atascosa National Wildlife Refuge). Las medidas de protección deben incluir un
incremento en el monitoreo y protección de las actividades de anidación,
implementando y fortaleciendo los planes de manejo de la zona costera, y
adquiriendo terrenos adicionales en donde existe anidación de tortuga lora. La
anidación de la tortuga lora está incrementándose en Texas, y más del 70% de los
II-7
nidos que se encuentran en el estado, se localizan en la Isla del Padre Norte y la
Isla del Padre Sur y en la playa de Boca Chica, en terrenos federales protegidos.
La protección de estas importante playas de anidación de Texas, es crítica para
alcanzar la meta a largo plazo del esfuerzo binacional, para restablecer la
anidación y formar una colonia de anidación secundaria de tortuga lora, en PAIS,
en donde se localiza el 55% de los nidos. La protección a largo plazo, del hábitat
de anidación en estos terrenos públicos, será más crítica en el futuro, ya que otras
áreas de Texas se están desarrollando cada vez más.
113. Evaluar impactos de cambio climático global de largo plazo en hábitats terrestres
(Factores de Enlistado A, D y E)
II-8
terrestres y marinas, y los EE.UU. participan en simulacros de respuesta
binacionales con México con periodicidad anual. Sin embargo, estos planes no
están enfocados en las playas principales de anidación de la tortuga lora. Se
requiere un plan de respuesta similar para derrames en estas playas. El plan de
contingencia debe ser desarrollado en coordinación con las entidades arriba
mencionadas, y debe incluir una capacitación de todo el personal que trabaja en
los sitios de anidación, protocolos para responder ante nidos con petróleo, y
métodos para proteger y reubicar nidos, hembras anidadoras y crías. Se deben
identificar lugares de liberación alternos, se deben desarrollar protocolos de
transportación, resolver trámites de permisos e identificar instalaciones de
rehabilitación temporales para uso en emergencias.
Poco se sabe acerca de los hábitats para alimentación de tortugas neonatas, juveniles y
adultas. El hábitat de los neonatos es pelágico, superficial, principalmente planctónico y
presumiblemente se encuentra dentro del Golfo de México y la zona noroeste del
Atlántico. Los juveniles y adultos comen cangrejos, su zona de alimentación se encuentra
principalmente en la zona costera somera. Los juveniles ocupan el hábitat litoral en el
Golfo y a lo largo de la costa este de los Estados Unidos, mientras que los adultos se
encuentran principalmente restringidos a las áreas costeras del Golfo de México. La
degradación del hábitat se ha debido a desarrollo costero, industrialización,
contaminación de ríos y estuarios, incremento en el tráfico de embarcaciones,
construcción y mantenimiento de canales, desarrollo de petróleo y gas y a la pesquería
comercial y recreacional. La identificación y protección del hábitat fundamental deben
emprenderse de manera rotunda.
Se sabe poco acerca del hábitat durante “los años perdidos” de los neonatos de la
tortuga lora, por lo que deben iniciarse investigaciones para delinear el uso del
hábitat durante esta fase. El marcado de crías con etiquetas de alambre, indica que
esta fase dura alrededor de 2 años (B. Higgins, NMFS, comunicación personal
2006). El hábitat de desarrollo para juveniles se identificó en Texas, Luisiana,
ambas costas de Florida, Georgia, las Carolinas, la Bahía de Chesapeake, la sonda
de Long Island, y Cabo Cod. No existen áreas de desarrollo reportadas desde
México, sin embargo aparentemente existe un hábitat aceptable con abundantes
crustáceos. Se necesitan realizar esfuerzos para identificar más aún el hábitat
fundamental para los juveniles/subadultos de las tortuga lora, a lo largo del Golfo
de México y la costa este de los Estados Unidos. El hábitat de alimentación de
adultos en el Golfo de México necesita ser caracterizado e identificado de manera
más precisa.
122. Identificar y evaluar el valor de designar áreas protegidas marinas para facilitar la
mejor protección de importantes hábitats de alimentación, crianza e
interanidación; e implementar cuando proceda (Factores de Enlistado A y D)
II-9
Un “área marina protegida” (MPA por sus siglas en inglés) incluye un gran
número de enfoques para la conservación basada en tiempo y espacio y para el
manejo de zonas. La oficina de las áreas marinas protegidas, de la Oficina
Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (The National Oceanic and
Atmospheric Administration Marine Protected Areas office), desarrolló un
proceso para evaluar el uso recreativo y comercial y alternativas de manejo para
proteger y conservar recursos naturales (NMPAC, 2006). Este proceso debe ser
evaluado y utilizado en donde sea adecuado para la protección del hábitat de la
tortuga lora.
II-10
Con el fin de que la población conserve su potencial reproductor, se necesita
seguir protegiendo a las hembras anidadoras, sus nidos y crías, tanto en México
como en EE.UU.
212. Mantener la producción de crías a niveles adecuados, para alcanzar las metas de
recuperación (Factor de Enlistado E)
II-11
214. Desarrollar planes de manejo de las playas de anidación, que consideren futuras
necesidades/amenazas (Factores de Enlistado A y D)
Deben evaluarse los efectos del cambio climático sobre las tortugas lora.
Es probable que los impactos del cambio climático, especialmente debido
al calentamiento global, sean más evidentes en años futuros (IPCC, 2007).
Conforme la temperatura global siga incrementándose, también lo hará la
temperatura de la arena, lo que alterará el régimen térmico de los nidos de
incubación y alterará la proporción natural de sexos, dentro de las cohortes
de las crías (Glen y Mrosovsky, 2004). Considerando que el sexo de las
tortugas lora se determina por la temperatura (Wibbels, 2003) y que la
mayoría de la distribución de anidación se encuentra restringida al estado
II-12
de Tamaulipas en México, el calentamiento global podría tener un impacto
en la proporción de sexos y por lo tanto, en la ecología reproductiva de
esta especie.
II-13
representativos, de toda su área de distribución. Es necesario determinar toda el
área de distribución de la especie, prestando principal atención en investigar la
existencia de posibles áreas de alimentación al sur de las playas de anidación.
222. Determinar las rutas migratorias entre todas las áreas de alimentación y entre las
áreas de alimentación y playas de anidación (Factor de Enlistado A)
Debido a que las tortugas marinas llevan a cabo migraciones estacionales, a través
de aguas subtropicales y templadas, con la finalidad de alimentarse o para
reproducirse, pueden ser vulnerables a numerosas amenazas. Es necesario
determinar los corredores migratorios e identificar las amenazas.
II-14
monitoreo, implementando modificaciones en las artes de pesca,
estableciendo temporadas de veda).
II-15
quizá necesiten utilizar TEDs, dependiendo de los impactos que
éstas tengan sobre las tortugas lora. Los EE.UU. están
desarrollando un plan para obligar a tomar medidas para la
reducción de capturas incidentales, en pesquerías de redes arrastre
de fondo, así como para desarrollar medidas de reducción de
capturas incidentales en pesquerías en donde las TEDs, aún no han
sido establecidas (NMFS, 2009c). Este trabajo necesita proseguir y
en México se deben iniciar medidas similares.
II-16
capturadas en nasas para langostas y caracol, en las zonas noreste y
central del Atlántico. Dado que la presencia de la tortuga lora, puede
traslaparse con las operaciones de estas pesquerías, es posible la
existencia de una interacción. El problema parece involucrar el
enredo en las líneas de flotación de las bridas de las trampas/nasas. La
investigación en curso, se enfoca en la reducción de la cantidad de
línea expuesta en las trampas, e incluye el uso de una línea de fondo
para atar las trampas juntas y evitar que cada una tenga su propio
flotador. Es necesario continuar e implementar cuando proceda, esta y
otras tecnologías promisorias.
225. Monitorear y reducir los impactos de las actividades con draga de succión
estacionaria (Factor de Enlistado D)
II-17
exploración adecuada en todas las operaciones de draga de succión estacionaria,
con el fin de reducir y documentar las capturas y la mortalidad asociada a éstas.
II-18
Los desechos como cuerdas, líneas de pesca, nasas de cangrejos, bolsas de
malla y otros materiales, pueden enredar tortugas lora, provocándoles
lesiones o muerte. Las tortugas lora también pueden ingerir desechos tales
como unicel (poliestireno expandido) y plástico, provocando lesiones o
muerte. Se deben continuar los programas de educación, dirigidos a los
dueños de botes, pescadores y otros, para que eviten desechar artículos que
puedan provocar enredo y/o que puedan ser ingeridos por los animales. El
Convenio de la ley de control de la contaminación marina (The Marine
Pollution Control Act, MARPOL), debe ser fortalecido vigorosamente. La
limpieza de los desechos marinos y de playas debe continuar.
2282. Evaluar y reducir los efectos de los contaminantes en las tortugas lora
(Factor de Enlistado A)
Existen pocos estudios sobre los contaminantes que afectan a la tortuga lora
y existe un gran volumen de hidrocarburos y otros sistemas de producción
de químicos en el Golfo de México. Se requieren estudios adicionales, así
como re- evaluaciones periódicas de datos de contaminantes, así como
desarrollar nuevas y más sensibles tecnologías de medición. Debido a que
no se han determinado los efectos finales (impactos reproductivos o
inmunológicos) de los contaminantes, en las tortugas lora, estos tipos de
estudio son prioritarios. Es necesario realizar investigaciones para
determinar el impacto de agentes anti- biofouling (que evitan el
incrustamiento de biota marina), utilizados en operaciones de gas natural
licuado, sobre las tortugas lora y sus presas.
II-19
de intervención médica mejoraría notablemente la forma en que los
servicios de rehabilitación tratan a sus tortugas
Los eventos de marea roja y HAB han estado presentes dentro del rango de
distribución de la tortuga lora. Los afloramientos abundantes pueden matar
importantes especies que son presa de la tortuga lora, y los investigadores
de Florida han confirmado la existencia de mortalidad de tortuga lora,
provocada por la marea roja, aunque estos eventos son esporádicos. Las
mortalidades asociadas con los eventos de marea roja no han sido
documentadas en Texas o México. Se debe continuar con el monitoreo de
los eventos de marea roja y HAB y los investigadores deben desarrollar
acciones correctivas, para minimizar los impactos de la marea roja y HABs.
229. Genética
II-20
2292. Composición genética en zonas de alimentación (Factor de Enlistado E)
Debido a los extraordinarios esfuerzos de largo plazo del laboratorio del NMFS en
Galveston y de la Cayman Turtle Farm, Ltd., en la isla Gran Caimán, los
requerimientos para la crianza y la reproducción de la tortuga lora están bien
entendidos y curiosamente bien documentados. Con la recuperación en curso de la
especie, no existe necesidad de continuar con la crianza en cautiverio de la tortuga
lora. Un importante beneficio derivado de este trabajo en cautiverio, el cual en la
década de 1980, se consideró esencial para la recuperación total de la especie, ha
sido el desarrollo de un considerable conocimiento de la fisiología, salud y nutrición
de esta especie.
II-21
al medio natural, pueda exponerlos a la reserva natural de enfermedades. Algunos
problemas médicos desconocidos podrían haberse desarrollado en los stocks en
cautiverio y podrían ser transferibles al stock silvestre en recuperación, desde los
individuos en cautiverio. La mayoría de los miembros del Equipo opinan que esto es
poco probable de que ocurra, pero nosotros recomendamos no más iniciación o
mantenimiento, con propósitos de crianza en cautiverio. Tampoco recomendamos la
liberación al medio natural, de las tortugas en cautiverio que presenten síntomas de
enfermedades. Se recomienda un estudio cuidadoso del estatus médico y de salud de
los stocks actualmente en cautiverio.
311. Continuar con los programas que actualmente están en el lugar (Factores de
Enlistado A y B)
II-22
313. Continuar concentrando la atención en los programas educativos sobre la tortuga
lora en campamentos periféricos (Factores de Enlistado A y B)
II-23
EE.UU., (Padre Norte y Sur, y la Playa de Boca Chica) para aumentar la
conciencia de la gente y asegurar que los programas de conservación son
continuos. Esta señalización debe informar al público acerca de la biología, el
estatus y las leyes que protegen a la tortuga lora, la lista de procedimientos a
seguir y proporcionar información de contacto con las autoridades
correspondientes, en caso de que se encuentren nidos o tortugas varadas. La
señalización en playas también debe atraer la atención del público, transmitir un
mensaje claro y conciso, y ser de la misma estructura y composición, con el fin de
crear una imagen consistente y reconocible.
Una de las principales causas de mortalidad para las tortugas marinas se debe a la
captura incidental que ocurre en varias pesquerías que llevan a cabo sus
actividades en las rutas migratorias, en zonas de alimentación, zonas de crianza y
en áreas de concentración frente a las playas de anidación. Por lo tanto, es
necesario desarrollar programas socio/económicos para las pesquerías dentro de
las comunidades, al mismo tiempo que se trabaja en los programas de
conservación de la tortuga lora. Este esfuerzo se centrará inicialmente en Rancho
Nuevo, pero se ampliará a otras comunidades.
Con el objetivo de reducir los impactos causados por las actividades pesqueras en
estas zonas, las pesquerías deben contar con alternativas económicas a la pesca.
Los gobiernos Federal, estatal y local, deben continuar con el desarrollo de
proyectos piloto para diseñar, promover e implementar alternativas económicas
que sean viables, y socialmente aceptadas. Estos proyectos deberán estar
orientados hacia los sectores pesqueros, sin dejar de tomar en consideración la
situación cultural y socio/económica en particular de cada tipo de pesquería.
El desarrollo económico representa uno de los mayores retos a vencer para lograr
un verdadero equilibrio ecológico. Los gobiernos de México y de los Estados
II-24
Unidos deben estructurar y sostener relaciones con las comunidades estatales,
empresariales y locales, para asegurarse que su desarrollo en el futuro no causará
un impacto adverso al hábitat de la tortuga lora. Es necesario que se desarrollen y
se financien alternativas a esos proyectos que pudieran impactar en forma adversa
a la tortuga lora. Sólo se podrá proteger a la tortuga lora por un tiempo sostenible
y prolongado a través de la colaboración, la asociación, y la participación en todos
los niveles de la sociedad.
Durante más de 30 años, los gobiernos de los Estados Unidos y de México han
colaborado con éxito en la lucha por la conservación de la tortuga lora. Los
estados de Tamaulipas y de Texas, durante la última década, también se han
convertido en los principales socios que luchan a favor de los esfuerzos de
conservación. Sería de gran beneficio para esclarecer y reafirmar los
ininterrumpidos compromisos de ambas entidades, respecto a la conservación de
la especie a largo plazo, que se efectuara un Memorándum de Entendimientos o de
Acuerdos, lo que contribuiría al buen funcionamiento de estas actividades en el
terreno en México.
332. Formar un grupo/comité estatal de trabajo para la tortuga lora en México (Factor
de Enlistado D)
II-25
realizarse mediante un memorando de entendimiento, o por medio de alguna otra
forma de acuerdo.
El actual éxito obtenido para recuperar la población de la tortuga lora en las playas
de anidación, sólo será sustentable a largo plazo con la presencia y manejo
intensivo en dichas zonas de anidación y con el cumplimiento constante de los
requerimientos del TED por parte de ambos países. Esta meta requiere
compromisos de por lo menos los niveles actuales de financiamiento (ajustados a
la inflación) y del esfuerzo para un futuro previsible. La interrupción de la
financiación total, a nivel nacional y estatal, vendría a minar el apoyo y el
compromiso respecto a la conservación, en forma muy particular a nivel de la
comunidad local, de la que en última instancia, depende la seguridad de la
población anidadora a largo plazo.
4. Marco legal
La falta de conocimiento de las leyes conlleva una gran dificultad para proteger y
conservar a las tortugas marinas. Se requieren mecanismos para despertar la
conciencia del público en relación con los reglamentos referentes a la
conservación de las tortugas marinas y a su protección, así como hacer conciencia
social que lleve al cumplimiento de dichas leyes. Algunos talleres, como los que
se mencionan a continuación, deben de continuar sus actividades y emplear otros
métodos.
Los resultados de los esfuerzos de conservación, tanto por parte de México como
de los Estados Unidos, también deben darse a conocer para que la sociedad, como
un todo, esté consciente de lo importante que resulta su participación activa
II-26
cuando se trata de apoyar la legislación relacionada con la protección y la
conservación de la tortuga marinas.
En Tamaulipas, México, el número más alto (216) de tortugas lora varadas fue
registrado en el año de 2007, hecho que coincidió con la publicación de los
nuevos reglamentos dirigidos a las pesquerías de tiburón y rayas (DOF, 2007). Se
requiere de un análisis para saber si el área de 5 km de ancho de océano protegido
frente a las playas de anidación, es realmente suficiente para prevenir que la
tortuga lora se ahogue dentro de este aparejo de pesca.
Tanto los Estados Unidos como México han firmado la Convención Inter-
Americana para la Protección y la Conservación de las Tortugas Marinas, así
como el CITES. Ambas convenciones requieren que cada parte lleve a cabo
actividades específicas para asegurar la conservación de las tortugas marinas a
través de medidas tales como los programas en las playas de anidación y el uso de
TEDs para la pesca del camarón. Estos instrumentos proveen los mecanismos
adecuados para asegurar, a largo plazo, la conservación de la tortuga lora a través
de la cooperación regional.
La pesca ilegal dirigida hacia la tortuga marina, tanto en los Estados Unidos como
en aguas mexicanas, no se cree que represente un mayor problema. Sin embargo,
la captura incidental de tortugas, y su subsecuente consumo, dentro de ciertos
grupos de pescadores, podría ser un problema mayor de lo que se sospecha. Se
deben acrecentar los esfuerzos e incrementar la aplicación de la ley para
sorprender y procesar a aquellos pescadores que tengan en su poder tortugas
II-27
marinas obtenidas en forma ilegal, para hacer cumplir las reglas y las
legislaciones.
II-28
SECCIÓN III: CALENDARIO DE EJECUCIÓN
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
1 11 proteger y 1111 Mantener y reforzar los Continua CONANP PROFEPA rutina Regulatorio- en
manejar los esfuerzos para proteger curso; costo
hábitats de las playas de anidación rutinario incluye
anidación personal de
agencia e
infraestructura
3
Ver Apéndice I: Análisis de amenazas para la tortuga lora pasos (11) y (12) que describen cómo el Equipo prioriza las acciones de recuperación.
III-1
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
2 1115 Desarrollar e 5 años CONANP rutina Regulatorio- en
implementar un plan de curso; costo
manejo de las zonas rutinario incluye
costeras a través de la personal de
distribución de la agencia e
anidación de la tortuga infraestructura
lora en México
3 11 Protección 1116 Iniciar programas de 10 años CONANP Comunidad 1,000 100 100 100 100
y manejo del reforestación en Rancho de Rancho
hábitat de Nuevo Nuevo
anidación
III-2
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
agencia e
infraestructura
1 12 Protección 121 Identificar hábitats 10 años NMFS 1,000 100 100 100 100 100
y manejo de importantes de CONANP
hábitat nutrición, crianza e
marino interanidación
1 122 Identificar y designar 20 años NMFS Estados rutina Regulatorio- en
las áreas marinas CONANP costeros curso;
protegidas y así facilitar Costo rutinario
el aumento en la incluye personal
protección de hábitats de agencia e
importantes de infraestructura
nutrición, crianza e
interanidación
2 123 Asegurar que el desarrollo Continua NMFS BOEMRE rutina Costo rutinario
de las actividades de CONANP PAIS incluye personal
exploración petrolera no USCG de agencia e
afecten negativamente los
infraestructura
hábitats de nutrición,
crianza, e interanidación
1 21 Protección 211 Protección a la hembra Continua CONANP GPZ * 750 750 750 750 750 *incluye costos
y manejo de anidadora FWS 750/año para las tareas 212
la población PAIS y 2131
1 en las playas 212 Mantener la producción Continua CONANP FWS * * * * * *
de anidación de crías en niveles que PAIS GPZ
logren las metas de
recuperación
1 2131 Continuar el monitoreo y Continua CONANP FWS * * * * * *
la recolección de PAIS GPZ
información biológica
básica en las principales
playas de anidación en
México y en los Estados
Unidos
3 2132 Evaluar la anidación al Continua CONANP FWS 25/año 25 25 25 25 25
sur de Matamoros y al GPZ
norte de Carbonera
2 214 Desarrollar planes de 3 años CONANP GPZ rutina Costo rutinario
III-3
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
manejo de playas de PAIS FWS incluye personal
anidación de agencia e
infraestructura
2 2151 Continuar Continua CONANP UAB 25/año 25 25 25 25 25
monitoreando y PAIS
evaluando la proporción
de sexos de las crías
2 2152 Hacer un modelo de los 1 año CONANP UAB 25 25
efectos del cambio FWS
climático respecto a la
proporción de sexos de
crías
2 216 Determinar y Continua CONANP FWS 50/año 50 50 50 50 50
monitorear las tasas de PAIS GPZ
sobrevivencia de las
hembras anidadoras
2 217 Monitorear anidadoras Continua CONANP FWS ** ** ** ** ** ** **Incluido en 216
neófitas PAIS GPZ costos
1 22 Protección 221 Establecer sitios de 10 años CONANP Agencias de 5,000 500 500 500 500 500
y manejo de monitoreo en áreas de NMFS recursos
poblaciones nutrición marinos
en medio costeros
ambiente estatales
marino
1 222 Determinar las rutas 10 años CONANP Universidad 5,000 500 500 500 500 500
migratorias entre los zonas NMFS es PAIS
de alimentación y entre las
zonas de alimentación y
las playas de anidación
1 22 Protección 2231 Implementar programas Continua NMFS Agencias de 1,000/añ 1,000 1,000 1,000 1,000 1,000
y manejo de de monitoreo dentro de CONAPESCA recursos o
poblaciones la pesca recreativa y marinos
en medio comercial en EE.UU. y costeros
ambiente en México. estatales
marino CONANP
1 2232 Implementar el Continua CONAPESCA CONANP 50/año 50 50 50 50 50
monitoreo en la
pesquería de tiburón en
III-4
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
México
2 2233 Monitorear nuevas Continua CONAPESCA CONANP 50/año 50 50 50 50 50
pesquerías NMFS Agencias de
recursos
marinos
costeros
estatales
1 22341 Mantener regulaciones Continua NMFS Agencias de 750/año 750 750 750 750 750 Regulatorio- en
en pesquerías a las que CONAPESCA recursos curso; incluye 224
actualmente se les marinos
obligue a utilizar TEDs costeros
estatales
1 22342 Exigir el uso de TEDs 5 años NMFS Agencias de rutina Regulatorio- en
para toda pesca de CONAPESCA recursos curso;
arrastre que preocupe marinos Costo rutinario
costeros incluye personal
estatales de agencia e
infraestructura.
1 22343 Reducir la mortalidad 5 años NMFS Agencias de 1,000 200 200 200 200 200 Investigación y
en pesquerías que usan CONAPESCA recursos regulatorio
red agallera marinos
costeros
estatales
1 22344 Reducir la mortalidad 10 años NMFS Agencias de 1,000 200 200 200 200 200 Investigación y
en pesquerías de caña y CONAPESCA recursos regulatorio
anzuelo marinos
costeros
estatales
2 22345 Reducir la mortalidad 4 años NMFS Agencias de 100 30 30 30 10 Investigación y
en pesquerías de CONAPESCA recursos regulatorio
trampa/nasa marinos
costeros
estatales
1 224 Asegurar el Continua NMFS Agencias de * * ver 22341
cumplimiento de todas CONAPESCA recursos
USCG
las regulaciones de marinos
pesquerías costeros
estatales
III-5
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
3 22 225 Monitorear y reducir Continua COE Agencias de rutina Costo rutinario
Protección y los impactos resultantes NMFS recursos incluye personal
manejo de de actividades de marinos de agencia e
poblaciones dragado costeros infraestructura
en medio estatales
2 ambiente 226 Monitorear y reducir Continua NMFS Agencias de rutina Costo rutinario
marino los impactos de USCG recursos incluye personal
actividades petroleras y BOEMRE marinos de agencia e
CONANP
gaseras costeros infraestructura
PROFEPA
estatales
2 227 Monitorear y reducir Continua NMFS FWS rutina Costo rutinario
los impactos de Marina NPS incluye personal
actividades militares EE.UU. de agencia e
USCG
infraestructura
3 2281 Reducir los accidentes Continua NMFS FWS rutina Costo rutinario
por enredo y la USCG Agencias de incluye personal
ingestión de desechos SEMARNAT recursos de agencia e
marinos marinos infraestructura
costeros
estatales
2 2282 Evaluar y reducir los 3 años NMFS Universidad 150 50 50 investigación
efectos contaminantes FWS es
para la tortuga lora SEMARNAT
50
2 2283 Determinar una línea 3 años NMFS FWS Universidad 150 50 50
base para evaluar la CONANP es
salud de la población de
tortuga lora 50
3 2284 Continuar Continua NMFS Universidades rutina Costo rutinario
monitoreando las SEMARNAT Agencias de incluye personal
mareas rojas y HABs recursos de agencia e
marinos infraestructura
costeros
estatales
3 2291 Monitorear el estado de Continua CONANP Universidades 750 75 75 75 75 75
híbridos NMFS
III-6
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
3 2292 Determinar la 10 años NMFS Universidades 75/año 75 75 75 75 75
composición genética SEMARNAT , Agencias
en las zonas de de recursos
nutrición marinos
costeros
estatales
2 23 Mantener 23 Asegurar que continúe Continua NMFS Agencias de 250/año 250 250 250 250 250
las redes de la red de información CONANP recursos
información sobre varamientos marinos
sobre costeros
varamientos estatales,
Universidad
es, FWS,
NPS, ONGs
2 24 Manejo de 24 Asegurar que las Continua SEMARNAT Instalaciones rutina Costo rutinario
stocks en tortugas en cautiverio NMFS permitidas incluye personal
cautiverio no sean liberadas al FWS para la de agencia e
medio silvestre manutención infraestructura
2 31 Educación 311 Continuar con Continua CONANP FWS rutina Costo rutinario
pública programas educativos PAIS Sea Turtle incluye personal
actualmente en vigor Inc. de agencia e
infraestructura
2 312 Desarrollar e 3 años SEMARNAT FWS 45 15 15 15
implementar campañas NMFS
de comunicación en Sea Turtle
diferentes medios Inc., otras
ONGS
2 313 Seguir centrándose en Continua APEDS rutina Costo rutinario
los programas incluye personal
educacionales en La de agencia e
Pesca. infraestructura
2 314 Desarrollar planes 5 años CONANP 35 10 10 5 5 5
educativos públicos
adicionales
3 315 Colocar carteles 5 años CONANP 50 10 10 10 10 10
educacionales en las APEDS
playas de anidación. PAIS
FWS
III-7
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
1 32 321 Implementar programas Continua CONANP FWS 150/año 150 150 150 150 150
Participación comunitarios de APEDS
de la desarrollo
comunidad socio/económico.
2 322 Continuar creando Continua SEMARNAT PAIS rutina Costo rutinario
asociaciones con CONANP incluye personal
empresas y FWS de agencia e
NMFS
corporaciones infraestructura.
3 323 Desarrollar programas 5 años SEMARNAT FWS 50 10 10 10 10 10
para despertar CONANP NMFS
conciencia en el APEDS
consumidor
3 33 331 Elaborar 1 año SEMARNAT rutina Costo rutinario
Responsabilida memorándums de CONANP incluye personal
des y entendimiento para los FWS de agencia e
coordinación NMFS
compromisos CONAPESCA
infraestructura.
gubernamental
local, estatal y binacionales entre los
nacional Estado Unidos y
México
3 332 Formar un 2 años CONANP rutina Costo rutinario
grupo/comité de trabajo incluye personal
estatal en México de agencia e
infraestructura.
1 333 Identificar y asegurar Continua CONANP FWS rutina Costo rutinario
fuentes sustentables de NMFS NPS, incluye personal
financiamiento Agencias de de agencia e
recursos infraestructura.
marinos
costeros
estatales
3 41 411 Promover el Continua PROFEPA rutina Costo rutinario
Legislación conocimiento de la SEMARNAT incluye personal
de los legislación NMFS de agencia e
FWS
Estados infraestructura.
USCG
Unidos y de
2 México 412 Identificar omisiones en Continua PROFEPA rutina Costo rutinario
la legislación y SEMARNAT incluye personal
III-8
CALENDARIO DE EJECUCIÓN
Plan de Recuperación de la tortuga marina lora
Categoría de Núme Costo Estimado por Año Fiscal (FY) (por
Duración Costo
3 Acciones ro de Descripción de la Parte responsable $1,000s)
Prioridad de acción Total Comentarios
Acció Acción
(años) ($1,000s)
n Conductor Otros FY11 FY12 FY13 FY14 FY15
considerar la necesidad de agencia e
de que sea revisada infraestructura.
3 42 Acuerdos 421 Asegurar la correcta Continua SEMARNAT rutina Costo rutinario
Internacional aplicación de los FWS incluye personal
es convenios NMFS de agencia e
internacionales infraestructura.
1 43 431 Asegurar el Continua PROFEPA rutina Costo rutinario
Cumplimient cumplimiento de la ley NMFS incluye personal
o de la Ley en el medio ambiente USCG de agencia e
marino infraestructura
1 432 Asegurar el Continua PROFEPA PAIS, rutina Costo rutinario
cumplimiento de la ley FWS agencias incluye personal
en el medio ambiente estatales de agencia e
terrestre infraestructura
3 433 Asegurar el Continua PROFEPA rutina Costo rutinario
cumplimiento adecuado incluye personal
de la ley en los de agencia e
mercados – México infraestructura
III-9
PÁGINA DEJADA EN BLANCO DE MANERA INTENCIONAL
III-10
LITERATURA CITADA
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268.
V-36
APÉNDICE: ANÁLISIS DE LAS AMENAZAS CONTRA LA TORTUGA
LORA
(1) Frecuentemente, las amenazas que afectan a la tortuga lora son a menudo las que
específicamente se refieren a etapas de su vida y a los hábitats en que se éstas se
presentan. Para dar el primer paso en el desarrollo de una matriz de análisis de
amenazas, el Equipo identificó y evaluó tres ecosistemas utilizados por la tortuga lora
(terrestre, nerítico, y oceánico) y asoció cada uno con la etapa de vida en la que se
encontraba cuando habita o se desarrolla en esos ecosistemas (ver abajo). En la siguiente
tabla se muestran las ocho combinaciones referentes a etapas de vida/ecosistemas
utilizadas en el análisis de amenazas. El Equipo reconoció que las tortugas lora adultas
no deben considerarse, en general, que sean oceánicas; sin embargo, para tener en cuenta
posibles amenazas en el medio ambiente pelágico, el Equipo consideró también esta
etapa de vida y su ecosistema.
V-37
Alteraciones de Ecosistemas, Contaminación, Interacciones entre especies, y Otros
Factores.
(4) La mortalidad anual para cada etapa de vida/ecosistema, para cada amenaza específica,
se evaluó como “una categoría” de mortalidad, utilizando una escala geométrica (log10),
con código de color. (Tabla A1-3). La categoría de mortalidad anual para cada amenaza
se basó en el riesgo actual o en el riesgo estimado a futuro. El punto medio geométrico
para cada categoría codificada con color se, utilizó para los cálculos de la mortalidad
anual, basada en el valor reproductivo relativo en cada etapa de vida y contribuyó a la
viabilidad reproductiva de la población general. (Tabla A1-4; ver (6) abajo)
Cuando no hubo datos cuantitativos disponibles, el Equipo asignó una categoría de
mortalidad, basada en la mejor información disponible y en su opinión experta. La
mortalidad anual estimada se expresó como 0 (sin evidencia de mortalidad) o como un
intervalo de clase con escala geométrica (Tabla A1-3). Sin embargo, el Equipo no fue
capaz de estimar una categoría de mortalidad para un número de amenazas porque no
hubo datos suficientes del efecto de esas amenazas sobre la mortalidad anual. Para
aquellas amenazas, las celdas se representan por tres códigos de color:(1) punteado, sólo
efectos sub-letales; (2) punteados y gris, sub-letales y mortalidad y (3) gris, sólo
mortalidad (Tabla A1-3).
(5) Los efectos sub-letales han sido identificados para ciertas amenazas y etapas de vida.
Los efectos sub-letales podrían afectar el estado físico individual (crecimiento somático,
producción de huevos, producción de crías, el alcance de anidación y el alcance de
alimentación), pero no tienen como consecuencia la mortalidad. Los efectos sub-letales
no se incluyeron en la estimación de la mortalidad anual. El Equipo reconoció que los
efectos sub-letales podrían ser inherentes a cualquier amenaza en donde se presente la
mortalidad. El equipo también reconoció que los datos son insuficientes para todos los
efectos sub-letales. El Equipo consideró la necesidad de crear una categoría de celda que
expresara la insuficiencia de datos, tanto para los efectos sub-letales como para la
V-38
mortalidad (Tabla A1-3).Esta categoría de celda ayudó al Equipo a priorizar las
categorías de amenazas en donde hubo falta de información, tanto para los efectos sub
letales como para la mortalidad.
(6) Para cada categoría de amenaza, la mortalidad anual total para cada etapa de
vida/ecosistema, para todas las amenazas específicas, dentro de esa categoría de
amenaza, fue sumada. Para comparar la mortalidad anual entre etapas de vida, la
mortalidad anual para cada etapa de vida se ajustó a través del valor reproductivo de
cada etapa de vida. Este ajuste se realizó para evaluar la pérdida del potencial
reproductivo de aquellos animales muertos por la amenaza. Un potencial individual para
la progenie que contribuirá a generaciones futuras es su valor reproductivo (RV, Tabla
A1-4). Los valores reproductivos se desarrollaron utilizando un modelo demográfico
actualizado basado en las etapas, para la tortuga lora (S. Heppell, Universidad del Estado
de Oregon, información no publicada, ver sección Demográfica (F) para detalles en los
datos del modelo). Los valores reproductivos se convirtieron a “valores reproductivos
relativos” (RRV) con base en el valor reproductivo de la hembra anidadora, que es 1
(Tabla A1-4). El valor del punto medio geométrico de la categoría estimada para la
mortalidad anual (A1-3) se sumó en cada etapa de vida/ecosistema y se multiplicó por el
RRV para obtener el “Ajuste Total Estimado de Mortalidad Anual”) (por ejemplo, el
equivalente a una hembra adulta) para cada una de las amenazas específicas dentro de la
categoría de amenaza (A1-7—A1-13). Este método se presenta con fines ilustrativos
para resaltar las amenazas relevantes en esa etapa de vida, y no tiene la intención de
devaluar la importancia en la conservación de los animales jóvenes.
V-39
edad; sin embargo, las poblaciones naturales no permanecen en proporciones constantes
debido a la variabilidad en las tasas vitales y en la productividad de año a año. Cuando
la tasa de crecimiento de la población disminuye, el valor reproductivo de los juveniles
cambiará, conforme la población se orienta hacia una nueva distribución de edad
promedio. Si la tasa de crecimiento de población se hace más lenta debido a una menor
tasa reproductiva, el valor de los juveniles aumentará relativamente al valor de los
adultos. Debido al valor reproductivo con potencial de cambio como escalar, las tablas
de amenazas presentadas aquí deberán ser vistas de manera cualitativa más que
cuantitativa, y deberán ser actualizadas con nuevos datos de monitoreo de manera
regular.
(7) La incertidumbre en los datos se observa como un nivel de suficiencia de datos para cada
categoría de amenaza y se calculó como el total de efectos sub-letales (punteados); sub
letales y mortalidad con datos insuficientes (punteados y gris); y mortalidad con datos
insuficientes (gris) (ver Tabla A1-3). El número de celdas para esos códigos de color se
expresó como un porcentaje del total de celdas para cada una de las 7 categorías de
amenaza (Tablas A1-7—A1-13).
(8) Las tablas de amenazas, incluyendo los valores de mortalidad anual estimada para cada
una de las categorías de amenaza, se presentan en el sitio web del FWS Plan de
Recuperación de la Tortuga Lora, (http://www.fws.gov/kempsridley/index.html) y en el
sitio web de la Oficina del Plan para la Recuperación de Recursos Protegidos del NMFS,
(http://wwwnmfs.noaa.gov/pr/recovery/plans.htm) y se muestran en las Tablas A1-7-
A1-13.
(9) Se desarrollaron dos tipos de tablas de resumen. Primero, se desarrolló una tabla
resumen, al combinar la columna de totales de las amenazas específicas dentro de una
categoría de amenaza, ajustada para los valores reproductivos relativos (paso 6), para
cada una de las 7 categorías de amenaza (Tabla A1-5). Los valores no se presentan en
esta tabla resumen, sólo las categorías de las estimaciones anuales de la mortalidad,
basada en la escala del código de color. La tabla resumen A1-5 presenta la importancia
relativa de cada categoría de amenaza por etapa de vida/ecosistema.
(10) Se desarrolló una segunda tabla de resumen para presentar la mortalidad anual de
cada amenaza específica dentro de una categoría de amenaza, sumada para todas las
etapas de vida/ecosistemas, y ajustada para valores reproductivos relativos para cada
etapa de vida/ecosistema (Tabla A1-6).
(11) Las tablas de resumen permitieron al Equipo evaluar la importancia relativa de cada
categoría de amenaza por etapa de vida/ecosistema y por cada amenaza específica. El Equipo
utilizó estas tablas de resumen para identificar y priorizar las acciones de recuperación (ver
Narrativa de Recuperación y Calendario de Ejecución)
(12) Además de priorizar las acciones de recuperación, las tablas resumen identifican las
lagunas existentes en nuestro conocimiento (celdas punteadas y sombreadas de gris) en
V-40
donde se requiere de mayor investigación. Aunque estas celdas punteadas y sombreadas de
gris no pueden cuantificarse, sí pueden representar amenazas significativas para la
recuperación de la tortuga marina lora
V-41
Tabla A1-1. Categorías de Amenaza y Descripción
V-42
Tabla A1-1. Categorías de Amenaza y Descripción
Categoría Amenaza Descripción
Tomas de planta Incluye succión en todos los aspectos
industrial/succión operativos en la planta
Golpes de embarcación/propelas Incluye golpes por barcos
Limpieza de playas Incluye métodos para recoger desechos
Presencia humana Incluye tráfico a pie y otros perturbaciones
*Equipo recreativo de playa Incluye equipo recreativo como redes de
volibol, asadores
Conducción vehículos en playa Incluye vehículos motorizados
Construcción Restauración de playas Incluye comida en la playa, restoranes
playeros, y entrada de arena por tránsito
(Aunque la Barreras en playas Incluye mamparas, diques, muros de
contaminación retención, revestimiento de piedra, sacos
luminosa se asocia con de arena, tubos geotextiles
la construcción y el Otros estabilizadores costeros Incluye espigones, escolleras, espigones
desarrollo, tal amenaza malla (redes) y rompeolas en alta mar
se muestra en la Dragado Incluye construcción y mantenimiento
categoría para aguas navegables
“Contaminación”) Exploración, desarrollo y retiro Incluye construcción, operación, y
de petróleo, gas y gas natural mantenimiento asociado con el uso de
licuado petróleo, gas, y gas licuado natural
Alteración de Cambios tróficos por la pesca Se refiere a cambios tróficos debido a
ecosistemas cosecha de especies blanco (por ejemplo,
la cosecha de sargazo)
Cambios tróficos por alteración Se refiere a cambios tróficos por
en el hábitat bentónico actividades relacionadas con el hombre
(por ejemplo anclaje de botes y arrastre de
fondo)
Erosión de la playa (derrumbes) Se refiere a causas naturales y
antropogénicas causantes de erosión
Presas, desviación del agua Se refiere a cambios tróficos debido a
cambios hidrológicos
Desagüe e hipoxia Se refiere a las aguas industriales, de
tormenta, y de otros afluentes
Alteración de la vegetación en Se refiere a alteraciones en la composición
hábitats costeros de especies de plantas, densidad, y
distribución
Extracción de arena Se refiere a cambios tróficos asociados
con la extracción de arena costa afuera,
para restauración costera
Contaminación Ingestión de desechos marinos Se refiere a la ingestión de desechos de
fuentes antropogénicas, tales como los
derrames de petróleo
Enredo en desechos marinos Se refiere a atrapadas en fuentes
antropogénicas (por ejemplo, equipos de
pesca de desecho)
V-43
Tabla A1-1. Categorías de Amenaza y Descripción
Categoría Amenaza Descripción
Obstrucción de playa por Se refiere a obstrucciones naturales y
desechos antropogénicas, para hembras anidadoras y
para crías emergentes.
Aceite/combustible/chapopote/ Se refiere a fuentes contaminantes
químicos antropogénicas (derrames de petróleo)
V-44
Tabla A1-2. Matriz de amenazas
Nesting female
Egg
Hatchling stage
Juvenile stage
Adult stage
Juvenile stage
Adult stage
V-45
Tabla A1-3. Clave que se utiliza para asignar la mortalidad anual estimada para cada categoría
de amenaza
KEY
1-10 3
11-100 30
101-1000
101 -1000 300
1001-10,000 3,000
10,001-100,000 30,000
30 ,000
V-46
Tabla A1-4 Valores reproductivos en etapa de vida/ecosistema, ajustados al valor reproductivo relativo de una hembra adulta
RELATIVE
REPRODUCTIVE
LIFE STAGE ECOSYSTEM REPRODUCTIVE
VALUES
VALUES (RRV)
V-1
Tabla A1-5. Mortalidad anual para cada etapa de vida/ecosistema para cada categoría de amenaza, ajustada mediante equivalentes reproductivos
relativos (se incluyen en la tabla efectos sub-letales, pero no se calculan en los equivalentes reproductivos relativos). Los valores numéricos no se
presentan en esta tabla resumen, sólo categorías de mortalidad anual estimada, con base en la escala log de código de color. (Tabla A1-3)
Nesting
Nesllng female
Egg
Hatchling slage
Halchling stage
"
Ju venile stage
Juvenile slage
Adult slage
Adull stage
Juvenile slage
stage
Adult slage
Adull stage
Mortalily
Mortillily data
dillil were
ware Mortality dala were
dalil W 8f8 Mortalily
MofIalily data
dalil were
wara Mortality dala
dalil were
ware Mortalily
Mortality data
dalil were
wara Mortality dala
data were
Sufficiency
Data Suffi ciency available for 63 outoul available for 30 out available for 52 oul
out available
availabla for 45 out available for 40 oul
out ava
available
ilable for 45 out
out of 120 cells
oul ce lls.. of 64 cells
celis.. of 40 cells. of 56 cells.
ce lls. of 56 cells. of 48 cells . 0148
of 48 cells.
cel ls.
V-2
Tabla A1-6. La mortalidad anual para cada amenaza dentro de una categoría de amenaza, se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y se ajusta para valores reproductivos
relativos para cada etapa de vida/ecosistemas (se incluyen en la tabla efectos sub-letales, pero no se calculan en los valores reproductivos relativos). La suficiencia de datos se
refiere a la calidad de los datos disponibles sobre la cual se asigna una categoría de mortalidad anual. Los datos sobre las interacciones de pesquerías fueron más suficientes que las
de otras categorías, siendo la información sobre contaminación la menos suficiente. Los valores numéricos no se presentan en esta tabla resumen, sólo las categorías de las
estimaciones anuales de mortalidad basadas en la escala log de código de color (Tabla A1-3).
V-3
Tabla A1-7 Mortalidad anual para USO DEL RECURSO: CAPTURAS INCIDENTALES POR PESQUERÍAS, se sumapara todas las etapas de vida/ecosistemas
y ajustada para valores reproductivos relativos para cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen en la tabla efectos sub-letales, pero no se calculan en los valores
reproductivos relativos). Las tablas de amenazas marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga
Marina Lora (http://www.fws.gob.kempsridley/index.html)
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi
V-4
Tabla A1-8. La mortalidad anual para USO DE RECURSO se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y es ajustada a valores relativos reproductivos
relativos para cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen efectos sub-letales en la tabla, pero no se calculan en los valores reproductivos relativos) Las tablas de
amenazas marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga Marina Lora
(http://www.fws.gob.kempsridley/index.html)
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi
V-5
Tabla A1-9. La mortalidad anual para CONSTRUCCIÓN se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y se ajustó a valores reproductivos relativos para
cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen efectos sub-letales en la tabla, pero no se calculan en los valores relativos de reproducción) Las tablas de amenazas
marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga Marina Lora
(http://www.fws.gob.kempsridley/index.html)
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi
V-6
Tabla A1-10. La mortalidad anual para ALTERACIONES EN ECOSISTEMAS se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y se ajustó a valores
reproductivos relativos para cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen efectos sub-letales en la tabla, pero no se calculan en los valores reproductivos relativos).
Las tablas de amenazas marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga Marina Lora
(http://www.fws.gob.kempsridley/index.html
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi.
V-7
Tabla A1-11. La mortalidad anual para CONTAMINACIÓN se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y se ajustó a valores reproductivos relativos para
cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen efectos sub-letales en la tabla, pero no se calculan en los valores reproductivos relativos). Las tablas de amenazas
marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga Marina Lora
(http://www.fws.gob.kempsridley/index.html
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi
V-8
Tabla A1-12. La mortalidad anual para INTERACCIÓN DE ESPECIES se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y se ajustó a valores reproductivos
relativos para cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen efectos sub-letales en la tabla, pero no se calculan en los valores reproductivos relativos) Las tablas de
amenazas marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga Marina Lora
(http://www.fws.gob.kempsridley/index.html
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi
V-9
Tabla A1-13. La mortalidad anual para OTROS FACTORES se suma para todas las etapas de vida/ecosistemas y se ajustó a valores reproductivos relativos
para cada etapa de vida/ecosistema (se incluyen efectos sub-letales en la tabla, pero no se calculan en los valores reproductivos relativos. Las tablas de amenazas
marcadas con campos <COMMENT> se encuentran en el sitio del FWS, del Plan de Recuperación para la Tortuga Marina Lora
(http://www.fws.gob.kempsridley/index.html
* Porcentaje de celdas en cada categoría de amenaza para el cual hubo disponibilidad de datos suficientes para asignar una categoría de mortalidad basada en el
método Delphi
V-10