El Calendario Litúrgico
La Celebración del Año Litúrgico es la vivencia de la vida de Cristo, todas sus etapas desde su nacimiento
hasta su muerte.
Es otra forma de celebrar la Historia de la Salvación
Origen del Año Litúrgico
Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente a través de los siglos. Estas nacen de un deseo
de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos de la vida de Cristo. Se comenzó
con la fiesta del Domingo y la Pascua, luego se unió Pentecostés y, con el tiempo, otras más.
La primera fiesta que se celebró fue la del Domingo. Después, con la Pascua como única fiesta
anual, se decidió festejar el nacimiento de Cristo en el solsticio de invierno, día en que numerosos
pueblos paganos celebraban el renacimiento del sol. En lugar de festejar al “Sol de Justicia”, se
festeja al Dios Creador. Así, poco a poco, se fue conformando el Año litúrgico con una serie de
fiestas solemnes, alegres, de reflexión o de penitencia.
La Liturgia
• La liturgia es el conjunto de signos sensibles, eficaces, de la santificación y del culto a la
Iglesia. Es el conjunto de la oración pública de la Iglesia y de la celebración sacramental.
• Liturgia viene del griego leitourgia, que quiere decir servicio público, generalmente ofrecido
por un individuo a la comunidad.
El Concilio Vaticano II en la “Constitución sobre la Liturgia” nos dice:
“La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles
significan y cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre y así el Cuerpo
místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro".
Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:
1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del
nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.
2. Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones litúrgicas concediendo gracias
espirituales a todos aquellos que participan en ellas, de acuerdo a la finalidad última de la Iglesia
que es salvar a todos los hombres de todos los tiempos.
3. Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la esperanza del establecimiento
del Reino de Cristo en la tierra y de llegar un día a la patria celestial.
Los tiempos del calendario litúrgico se orienta hacia la Pascua. Hay diferentes
tiempos litúrgicos en el calendario que, de uno u otro modo, son una preparación
para la celebración de la Pascua.
Los tiempos litúrgicos del calendario son:
• Adviento
• Navidad,
• Epifanía,
• Primer tiempo ordinario,
• Cuaresma,
• Semana Santa,
• Pascua,
• Tiempo Pascual,
• Pentecostés,
• Segundo tiempo ordinario
• Fiesta de Cristo Rey.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote
se reviste con casulla de diferentes
colores:
Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el
tiempo de Navidad y de Pascua
Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo
ordinario
Morado significa luto y penitencia. Se usa en
Adviento, Cuaresma y Semana Santa
Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el
martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos
mártires y en Pentecostés.
El Adviento es tiempo de espera para el nacimiento de Dios en el
mundo. Es recordar a Cristo que nació en Belén y que vendrá
nuevamente como Rey al final de los tiempos. Es un tiempo de cambio
y de oración para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría.
Es preparar el camino hacia la Navidad. Este tiempo litúrgico consta
de las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando
los cuatro domingos de Adviento.
Al terminar el Adviento, comienza el Tiempo de Navidad, que
va desde la Navidad o Nacimiento, que se celebra el 25 de
diciembre y nos recuerda que Dios vino a este mundo para
salvarnos.
La Epifanía se celebra cada 6 de enero y nos recuerda la
manifestación pública de Dios a todos los hombres. Aquí concluye el
Tiempo de Navidad.
El Primer tiempo ordinario es el que va de la fiesta de la Epifanía
hasta inicio de Cuaresma. En el Primer y Segundo tiempo ordinario
del Año litúrgico, no se celebra ningún aspecto concreto del misterio
de Cristo. En ambos tiempos se profundizan los distintos momentos
históricos de la vida de Cristo para adentrarnos en la historia de la
Salvación.
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y se prolonga
durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual. Es tiempo de
preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un tiempo de
oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del corazón.
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y
termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo Pascual
se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y
Resurrección.
El Domingo de Pascua es la mayor fiesta de la Iglesia, en la que se
celebra la Resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor
sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.
El Tiempo de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza.
Dura cincuenta días, desde el Domingo de Resurrección hasta
Pentecostés, que es la celebración de la venida del Espíritu
Santo sobre los apóstoles. En esta fiesta se trata de abrir el
corazón a los dones del Espíritu Santo.
Después de Pentecostés sigue el Segundo tiempo ordinario del
año litúrgico que termina con la fiesta de Cristo Rey.
El eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes son el
Adviento y la Cuaresma.
Durante el Adviento, Navidad y Epifanía se revive la espera gozosa
del Mesías en la Encarnación. Hay una preparación para la venida del
Señor al final de los tiempos: “Vino, viene y volverá”.
En la Cuaresma, se revive la marcha de Israel por el desierto y la
subida de Jesús a Jerusalén. Se vive el misterio de la Muerte y
Resurrección de Cristo: “Conversión y meditación de la palabra de
Dios”.
En el Tiempo Pascual se vive la Pascua, Ascensión y Pentecostés en
50 días. Se celebra el gran domingo: “Ha muerto, vive, ¡Ven Señor
Jesús!
En los tiempos ordinarios, la Iglesia sigue construyendo el Reino de Cristo movida por el
Espíritu y alimentada por la Palabra: “El Espíritu hace de la Iglesia el cuerpo de Cristo, hoy ”.
Los cambios de fechas en algunas fiestas del Año litúrgico.
El Año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar, es decir, no se
ciñe estrictamente al año calendario. La fiesta más importante
de los católicos, la Semana Santa, coincide con la fiesta de la
"pascua judía" o Pesaj, misma que se realiza cuando hay luna
llena. Se cree que la noche que el pueblo judío huyó de Egipto,
había luna llena lo que les permitió prescindir de las lámparas
para que no les descubrieran los soldados del faraón.
La Iglesia fija su Año litúrgico a partir de la luna llena que se
presenta entre el mes de marzo o de abril. Por lo tanto,
cuando Jesús celebró la Última Cena con sus discípulos,
respetando la tradición judía de celebrar la pascua - el paso
del pueblo escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra
prometida - debía de haber sido una noche de luna llena.
Hecho que se repite cada Jueves Santo.
La Iglesia marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y las demás fiestas que se
relacionan con esta fecha cambian de día de celebración una o dos semanas.
Las fiestas que cambian año con año, son las siguientes:
· Miércoles de Ceniza
· Semana Santa
· La Ascensión del Señor
· Pentecostés
· Fiesta de Cristo Rey
Ahora, hay fiestas litúrgicas que nunca cambian de fecha, como por ejemplo:
· Navidad
· Epifanía
· Candelaria
· Fiesta de San Pedro y San Pablo
· La Asunción de la Virgen
· Fiesta de todos los santos