JURISPRUDENCIA
Roj: STMC 42/2022 - ECLI:ES:TM[Link]
Id Cendoj: 28079850012022100042
Órgano: Tribunal Militar Central
Sede: Madrid
Sección: 1
Fecha: 24/03/2022
Nº de Recurso: 110/2021
Nº de Resolución: 45/2022
Procedimiento: Recurso contencioso-disciplinario militar ordinario
Ponente: RAFAEL EDUARDO MATAMOROS MARTINEZ
Tipo de Resolución: Sentencia
Resoluciones del caso: STMC 42/2022,
ATS 10597/2022,
STS 4366/2022
CD 110/21
Guardia Civil D. Armando
SENTENCIA NÚM 45/22
Excmos. Sres. Auditor Presidente, interino General Auditor D. FRANCISCO LUIS PASCUAL SARRIA Vocal Togado
General Consejero Togado (res) D. RAFAEL EDUARDO MATAMOROS MARTÍNEZ Vocal Militar General de
Brigada de la Guardia Civil D. EDUARDO ISIDRO MARTÍNEZ VIQUEIRA
EN NOMBRE DEL REY La Sala de Justicia del Tribunal Militar Central, constituida por el Auditor Presidente y
los Vocales que al margen se expresan, con la potestad jurisdiccional que dimana de la Constitución, dicta
la siguiente
SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a 24 de marzo de 2022.
La Sala ha visto el recurso contencioso-disciplinario militar ordinario número 110/21, promovido en virtud de
demanda presentada por el Guardia Civil D. Armando , provisto de DNI número NUM000 , representado y
asistido por el abogado del Ilustre Colegio de Granada D. José Guerrero Guerrero, contra la Administración del
Estado, representada y asistida por el Abogado del Estado.
Es ponente el Excmo. Sr. General Consejero Togado, en situación de reserva, D. Rafael Eduardo Matamoros
Martínez, quien previa deliberación y votación expresa la decisión del Tribunal amparado en los siguientes
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- I. 1. El Guardia Civil D. Armando presentó el 21 de mayo de 2021 ante la Sala Quinta de lo Militar
del Tribunal Supremo escrito de interposición de recurso contencioso-disciplinario militar ordinario contra
la resolución de la Excma. Sra. Directora General de la Guardia Civil de 9 de diciembre de 2020, dictada de
conformidad con el informe de su asesor jurídico del anterior día 19 de noviembre, por la que se acordó la
terminación del expediente disciplinario número NUM001 imponiéndole, como autor de la falta muy grave
de "prestar servicio bajo los efectos de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas", prevista en el
apartado 23 del artículo 7 de la LO 12/2007, de 22 de octubre, de régimen disciplinario de la Guardia Civil
(LORDGC), la sanción de un año de suspensión de empleo, con los efectos prevenidos en el artículo 13 de la
propia LORDGC, en particular la pérdida del destino ocupado en el Puesto de Castril, de la Comandancia de
Granada, junto con la imposibilidad de obtener, durante el plazo de dos años, otro destino en el mismo Puesto;
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y contra la resolución presunta de la Excma. Sra. Ministra de Defensa desestimatoria del recurso de alzada
que había promovido.
2. En fecha 7 de junio de 2021, aportó a la propia Sala la resolución expresa desestimatoria dictada por la
Excma. Sra. Ministra de Defensa el 23 de abril de 2021.
3. A través de auto dictado el 27 de septiembre de 2021, la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo declaró
la falta de competencia de ese Alto Órgano y la competencia del Tribunal Militar Central para conocer de la
impugnación pretendida, instruyendo al sancionado de su derecho a interponer el correspondiente recurso
contencioso-disciplinario militar dentro de los dos meses siguientes a la notificación de tal decisión.
II. Con fecha 4 de octubre de 2021, el Guardia D. Armando interpone ante nosotros recurso contencioso-
disciplinario militar ordinario contra las reseñadas resoluciones administrativas sancionadora y confirmatoria
en vía de alzada.
SEGUNDO.- Mediante diligencia de ordenación de 28 de octubre de 2021, y previa reclamación del expediente
a la administración disciplinaria, se acordó el traslado del mismo a la parte recurrente para que en el plazo
de quince días dedujese su demanda. Lo hizo a través de escrito recibido el 24 de noviembre de 2021, en
el que alega, en síntesis, y sin perjuicio de tenerlo aquí por íntegramente reproducido (i) vulneración del
derecho a la presunción de inocencia; (ii) vulneración del principio de legalidad; (iii) vulneración del principio
de proporcionalidad de la sanción. Considera que la vulneración de sus derechos acarrea la nulidad de pleno
derecho de todo lo actuado y solicita, en consecuencia, se dicte sentencia que estime el recurso, declarando
nulos y sin efecto los acuerdos recurridos y dejando sin efecto la anotación efectuada en su documentación
personal.
TERCERO .- El Abogado del Estado, por su parte, evacuó el trámite de contestación a la demanda mediante
escrito con registro de entrada en este Tribunal el 27 de diciembre de 2021, en el que, tras dar por
reproducidos los hechos del expediente disciplinario y rechazar los alegados por la parte recurrente en cuanto
no coincidieran con aquéllos, considera que (i) se ha producido la acreditación de los hechos imputados
mediante prueba de cargo suficiente; (ii) tales hechos probados constituyen la falta muy grave apreciada y
castigada; y (iii) la sanción impuesta lo ha sido a través de la correcta y razonada aplicación de los criterios de
proporcionalidad e individualización. Solicita, en consecuencia que, previos los trámites pertinentes, se dicte
por la Sala sentencia mediante la que se desestime el recurso interpuesto, sin costas.
CUARTO.- Por haberlo solicitado la parte actora mediante otrosí en el escrito de demanda, se acordó el
recibimiento del pleito a prueba y por decreto de 4 de enero de 2022 fue admitida la documental propuesta,
teniéndola por practicada.
QUINTO.- Al no haber pedido las partes la celebración de vista, sin que tampoco la Sala lo considerara
necesario, se concedió a aquéllas el plazo común de diez días para la presentación de sus conclusiones
sucintas. El Abogado del Estado, a través de escrito que tuvo entrada el 14 de enero de 2022, se reafirma en
el de contestación. El actor lo verificó por escrito recibido el 25 de enero de 2022, en el que abunda en las
consideraciones efectuadas en el de demanda.
SEXTO. - Conclusas las actuaciones, que se tramitaron conforme a todas las prescripciones legales, quedó
señalado el día de la fecha para la deliberación y votación, lo que se ha llevado a cabo.
HECHOSPROBADOS
Resultan probados, y así se declara expresamente, los hechos que a continuación se referirán, sustancialmente
coincidentes con los que fueron objeto de imputación por la administración sancionadora.
Tales hechos probados son los siguientes:
"El Guardia Civil D. Armando tenía nombrado y estaba realizando desde las 07:30 horas del 23 de octubre de
2019 servicio de "Jornadas Formación 2ª Fase (PATIO)" en la sede de la Comandancia de Granada, en virtud
de orden número 2019-10-1299-59. Este servicio finalizaba a las 14:00.
Ante las sospechas de que pudiera haber consumido drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas,
el Teniente Coronel jefe accidental de la Comandancia ordenó su presentación en el Negociado de Expedientes,
donde el Guardia Armando compareció a las 10:15 horas de ese día. Una vez allí, el Comandante de Personal,
ante dos Suboficiales que actuaron como testigos, le informó del motivo de su presencia y le preguntó si
voluntariamente se sometería a una prueba de detección de dichas sustancias mediante la toma de muestra de
orina, a lo que el Guardia Armando accedió.
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Extendida y firmada por todos el acta correspondiente, procedió seguidamente el facultativo médico de la
Comandancia a la toma de muestra de orina en el Servicio de Asistencia Sanitaria, entrando con el Guardia
Armando en la cabina del retrete. La muestra, dividida en dos tubos precintados, fue introducida por el propio
facultativo médico en un contenedor numerado y remitida al Servicio de Farmacia de la Base Aérea de Armilla.
El análisis del contenido de uno de esos tubos realizado en el Laboratorio de Cribado de la Farmacia entre los
siguientes días 24 y 30 de octubre, arrojó un resultado positivo a cocaína, con un límite de detección, expresado
en el informe, de 40 ?g/mL.
Dicho resultado se notificó al interesado, con expresa información de su derecho a que se realizara un
contraanálisis del segundo tubo de la muestra, pero aquél no lo solicitó dentro del plazo establecido".
FUNDAMENTOS DE NUESTRA CONVICCIÓN
La Sala, apreciando en conciencia la prueba practicada, ha llegado a la más firme convicción de certeza de los
hechos que aquí se declaran expresamente probados, esencialmente idénticos, como se dijo, a los que tiene
por acreditados la resolución impugnada.
I. 1. El Ilmo. Sr. Coronel jefe de la Comandancia de Granada refirió los acontecimientos en el parte que emitió
(folios 6 y 7) y ratificó ante el instructor (folio 49).
2. Obran en el expediente los siguientes documentos, que acompañaban al parte:
a. Copia del mensaje de correo electrónico de 23 de octubre de 2019, a través del cual ordena el Teniente
Coronel jefe accidental de la Comandancia de Granada la comparecencia del hoy demandante en el Negociado
de Expedientes a las 10:15 horas de ese día (folio 10).
b. Constancia de la Orden de servicio número 2019-10-1299-59, relativo al que prestaba, entre otros, el Guardia
Armando el 23 de octubre de 2019, de 7:30 a 14:00 horas, consistente en "Jornadas de Formación 2ª Fase
(PATIO)" (folios 11 y 12).
c. El Acta para proceder ante la sospecha de consumo de drogas, extendida a las 10:30 horas del 23 de octubre
de 2019 y firmada por el Guardia Armando , el Comandante D. Hipolito , el Brigada D. Indalecio y el Sargento
primero D. Isidoro (folio 13).
d. Los relativos al precintado, envío y recepción de las muestras de orina obtenidas para su análisis (folios
15 al 17).
e. El informe sobre el resultado del análisis, que refleja positivo en cocaína (folio 19).
f. Constancia de la notificación de dicho informe y de información de su derecho al contraanálisis, realizados
al Guardia Armando (folios 20 al 23).
II. 1. El Comandante D. Hipolito ratifica el Acta para proceder ante la sospecha de consumo de drogas
levantada el 23 de octubre de 2019 respecto del expedientado; confirma que éste aceptó voluntariamente la
toma de la muestra de orina y explica que el único que entró con aquél a la cabina donde estaba el retrete fue
el facultativo médico, quedando en el exterior el declarante con el Brigada Indalecio y el Sargento primero
Isidoro . Y añade que a su juicio "la muestra que se tomó solamente podía ser del encartado" (folios 50 y 51).
2. El Brigada D. Indalecio (folio 52) y el Sargento primero D. Isidoro (folio 53) también ratifican el acta y su
intervención en el acto que allí se detalla.
3. El facultativo médico D. Martin corrobora que estuvo presente en la toma de la muestra de orina, explicando
que el expedientado "realizó micción en bote de muestra desprecintado a su presencia, su contenido se
distribuyó en tres botes más pequeños, los cuales fueron precintados igualmente a su presencia y remitidos
a la Base Aérea de Armilla en un contenedor a propósito para ello" (folios 88 y 89).
III. 1. El expedientado, acogiéndose a su derecho, declinó prestar declaración ante el instructor (folio 48).
IV. 1. El Cabo primero D. Maximo , que también participaba en las Jornadas de Formación 2ª Fase (PATIO)
el día 23 de octubre, declara que no observó en el Guardia Armando ninguna sintomatología de consumo de
drogas o bebidas alcohólicas (folio 86).
2. También el Guardia D. Martin , que prestaba el 23 de octubre servicio de guardia en la sede de la
Comandancia, declara que vio al expedientado a las 7:15, antes de que comenzaran las Jornadas de
Formación, y otra vez después de que finalizaran, y en ninguno de esos dos momentos observó que presentara
sintomatología de haber consumido drogas o bebidas alcohólicas (folio 87).
3. Obra unida a las actuaciones constancia de un mensaje de correo electrónico en el que se informa que "NO
se realizó diligencia de sintomatología alguna al Gc Armando el día 23 de octubre de 2019" (folio 66).
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V. El parte ratificado, con los documentos que le acompañaron y las declaraciones testificales de quienes
participaron en las actuaciones documentadas en el acta para proceder ante la sospecha de consumo de
drogas y en la recogida de la muestra de orina, su precintado y envío para análisis, aportan elementos
suficientes para sustentar nuestro relato fáctico.
El expedientado no ha proporcionado una versión alternativa de tales acontecimientos, y la prueba testifical
y documental de descargo practicada sólo ha conducido a establecer que no se realizó diligencia de
sintomatología externa respecto del ahora actor, y que dos testigos que le vieron el día de la recogida de la
muestra, cuya cualificación técnica al respecto no ha quedado determinada, no observaron en él síntomas
aparentes de afectación por consumo de drogas. Pero ello no enerva la realidad del consumo detectado
de cocaína y la presencia de dicha sustancia en el organismo del expedientado, con un límite de detección,
expresado en el informe, de 40 ?g/mL.
En definitiva, la Sala no alberga dudas sobre la certeza de los hechos imputados al hoy recurrente en el acuerdo
punitivo.
FUNDAMENTOSDEDERECHO
PRIMERO.- Son tres, como anticipamos, los motivos en los que funda el actor su pretensión anulatoria,
consistentes en vulneración de
(i) Su derecho a la presunción de inocencia,
(ii) El principio de legalidad, y
(iii) El principio de proporcionalidad de la sanción.
SEGUNDO.- I. Afirma el actor en el apartado A del Fundamento de derecho IX de su escrito de demanda que
se ha vulnerado su derecho a la presunción de inocencia, aunque en el desarrollo del motivo entremezcla
cuestiones de tipicidad de la conducta -de las que más adelante trataremos- con las relativas a la existencia,
que niega, de prueba de cargo suficiente.
Sintéticamente, centra su alegato en dos puntos:
-Que no se ha acreditado en la instrucción que prestara servicio bajo los efectos de estupefacientes o
sustancias tóxicas o psicotrópicas, y
-Que no existe acta o diligencia en la que se acredite que se le ofreció prueba de contraste en sangre, invocando
al respecto el artículo 796.7 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECr).
II. 1. Como ya expusimos al razonar los fundamentos de nuestra convicción sobre los hechos que hemos
declarado probados, análogos a los que consideró acreditados la administración sancionadora, formamos tal
convicción tomando en cuenta:
a. El parte disciplinario emitido por el Ilmo. Sr. Coronel jefe de la Comandancia de Granada, ratificado ante el
instructor.
b. Los documentos que acompañaron a dicho parte, en concreto:
-El correo electrónico de 23 de octubre de 2019, a través del cual ordena el Teniente Coronel jefe accidental de
la Comandancia de Granada la comparecencia del hoy demandante en el Negociado de Expedientes.
-La constancia de la Orden de servicio número 2019-10-1299-59, relativo al que prestaba el Guardia Armando .
-El Acta para proceder ante la sospecha de consumo de drogas, respecto del ahora actor.
-La documentación sobre precintado, envío y recepción de las muestras de orina obtenidas para su análisis.
-El informe sobre el resultado del análisis, que refleja positivo en cocaína.
-Y la constancia de la notificación de dicho informe y de información de su derecho al contraanálisis, realizados
al Guardia Armando .
c. Las declaraciones del Comandante Hipolito , el Brigada Indalecio , el Sargento primero Isidoro y el
facultativo médico Sr. Martin .
Todo este conjunto testifical y documental permite establecer que el expedientado, estando de servicio de
"Jornadas de Formación 2ª Fase (PATIO)", nombrado a través de la correspondiente papeleta, fue requerido y
accedió a la toma de una muestra de orina que, analizada sin menoscabo de la cadena de custodia, ofreció
un resultado positivo a la presencia de cocaína. Es decir, había consumido tal sustancia en un momento no
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específicamente determinado, pero lo suficientemente próximo a la mañana del 23 de octubre de 2019, en que
prestaba el servicio, como para que produjera aún efectos en su organismo.
2. No se ha establecido, y por ello no se tiene por probado, que el expedientado presentara síntomas externos
de consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas. No se realizó diligencia de
sintomatología (folio 66), y tanto el Cabo primero Maximo como el Guardia Martin , que vieron al actor durante
la mañana del 23 de octubre, han declarado que no observaron tales síntomas.
No tenemos, por lo tanto, inconveniente en aceptar que el expedientado no ofrecía síntomas aparentes de
haber consumido cocaína. Pero dejamos para más adelante el análisis del significado de la presencia de esta
sustancia en el organismo humano, por ser cuestión que atañe a la tipicidad de la conducta.
III. 1. En cuanto al ofrecimiento de un contraanálisis de la segunda submuestra de orina que se conservaba al
efecto, consta se produjo, profusamente y a la vez que se le daba conocimiento del resultado del análisis, el
7 de noviembre de 2019 (folios 21 al 23). Se cumplió, así, estrictamente, con lo establecido en la Instrucción
Técnica 01/2017, de la Inspección General de Sanidad de la Defensa, de cuyo contenido a este respecto se
informó al interesado en los documentos que se le entregaron. Y no consta que el interesado solicitara, dentro
del plazo conferido, tal contraanálisis.
2. Pretende el actor que debía haber sido, además, habilitada la opción de la prueba de contraste en sangre a
la que se refiere el artículo 796.7 de LECr, pero no podemos acoger este alegato. En primer término, la LECr no
es de aplicación, ni directa ni subsidiaria, en lo relativo al régimen disciplinario de la Guardia Civil, al no estar
comprendida dentro de la disposición adicional primera de la LORDGC. Y aun admitiendo, a los puros efectos
dialécticos, que lo fuera, la regla contenida en el párrafo tercero del número 7 del precitado artículo 796 de
la LECr -específicamente referida, por otra parte, a los conductores de vehículos de motor- permite a éstos
"solicitar prueba de contraste consistente en análisis de sangre, orina u otra análoga".
No restringe, por lo tanto, dicho precepto, el análisis de contraste a muestras de sangre, sino que contempla,
de forma alternativa, el efectuado sobre muestra de orina, que es el que se le ofertó.
En definitiva, se ha aportado al expediente disciplinario prueba lícitamente obtenida, que tiene inequívoco
sentido de cargo y es suficiente para enervar la presunción de inocencia que inicialmente amparaba al ahora
demandante.
El motivo no puede prosperar.
TERCERO.- I. Alega el actor en el apartado B del mismo Fundamento de derecho IX de su escrito de demanda
que las resoluciones sancionadora y confirmatoria impugnadas vulneraron el principio de legalidad, por cuanto
"era de necesidad justificar que (...) se encontraba bajo los efectos [de la cocaína] y para ello era necesaria la
más que traída prueba de sintomatología, la cual no hace más que perfeccionar el tipo, pero si no se lleva a
efecto en este caso decae el tipo por falta de prueba incriminatoria". Pero se trata más de una manifestación
voluntarista que de un argumento jurídico.
II. 1. La sentencia de la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo número 675/2021, de 17 de febrero
(FJ XVII), abundando en la doctrina ya sentada por anteriores decisiones, que cita, declara en cuanto a la
infracción que nos ocupa que "del tenor de la oración descriptiva del segundo de los subtipos contenidos
en el apartado 23 del artículo 7 de la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del régimen disciplinario de
la Guardia Civil, consistente en 'prestar servicio ... bajo los efectos de estupefacientes o sustancias tóxicas
o psicotrópicas' -y lo mismo puede predicarse de los otros dos subtipos que, con carácter mixto alternativo
o disyuntivo, integran el apartado, a saber, 'prestar servicio ... en estado de embriaguez' y 'el consumo de
los mismos durante el servicio'-, se deduce que se trata de una infracción de simple actividad y de mero
riesgo o peligro abstracto, que no requiere para su consumación de la producción de resultado alguno. Para
la integración de la acción típica se exige la concurrencia, además del elemento subjetivo de la condición
de miembro del Cuerpo de la Guardia Civil del actor, de sendos elementos objetivos, a saber, un elemento
circunstancial, ocasional o temporal consistente en que el actor se halle prestando servicio - debiendo tenerse
en cuenta a este respecto, en relación con los servicios de armas, que, de acuerdo con lo que se estipula en
el artículo 6.2 del Código Penal Militar, tienen tal consideración '... los actos preparatorios de los mismos, ya
sean individuales o colectivos, desde su iniciación con el llamamiento a prestarlo hasta su total terminación,
y cuantos actos anteriores o posteriores al propio servicio de armas se relacionen con éste o afecten a su
ejecución'- y un elemento consistente en el efecto o influencia que en el sujeto activo que presta el servicio
ocasione el consumo de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas, efecto que no ha de asimilarse
o confundirse con la exteriorización de una sintomatología o afección física o psíquica, ni, desde luego, con
la producción de resultado alguno, pues ya hemos señalado que nos hallamos ante una infracción de simple
actividad y de mero riesgo o peligro abstracto, por lo que el efecto se produce como consecuencia de la ingesta
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de las sustancias de que se trata mientras estas son detectables en el organismo -el tiempo de detección de
la cocaína en orina es de entre uno y tres días, como resulta del informe de 1 de abril de 2020 del Iltmo. Sr.
Coronel Farmacéutico Director del Instituto de Farmacología de la Defensa obrante al folio 305 del expediente
administrativo-, teniendo en cuenta respecto a los efectos de la cocaína, lo que indica la antealudida sentencia
núm. 1.856/2002, de 6 de noviembre de 2002 -R. 1919/2001-, de la Sala Segunda de este Tribunal Supremo, que,
en relación con tal concreto extremo, asevera que 'la cocaína ... está considerada científicamente como una
de las drogas más peligrosas, pues puede generar adicción en cuarenta y ocho horas; produce unos efectos
excitantes y hace desaparecer los mecanismos de inhibición psíquica. La jurisprudencia, como decimos, la
viene considerando sin excepción droga susceptible de causar grave daño (v. ss. de 11 de noviembre de 1983,
15 de noviembre de 1984, 11 de junio de 1985, 15 de abril de 1988, 23 de enero de 1989, 29 de enero de 1998, 15
de junio de 1999 y 24 de julio de 2000, entre otras muchas). De ella se ha dicho que es susceptible de ocasionar
graves deterioros físicos y psíquicos en el organismo humano, produciendo generales efectos en el sistema
nervioso central, sobre el que ejerce una acción bifásica, excitante primero y paralizante después, afectando
a los distintos niveles de las estructuras centrales, aparte de los enormes riesgos derivados de los cuadros
tóxicos agudos que pueden llevar hasta la muerte, y de la proyección ejerciente en la esfera psíquica, con
cuadros perturbadores (alucinaciones, delirios con gran base confusional, tendencias impulsivas violentas,
etc.) (v. sª de 8 de mayo de 1985)'".
2. En el supuesto a la vista, concurren los tres elementos que señala la citada resolución judicial:
(i) Subjetivo, dado que el expedientado era miembro de la Guardia Civil en situación de servicio activo, sometido,
por lo tanto, ex artículos 87.2 en relación con el 88, ambos de la Ley 29/2014, de 28 de noviembre, de régimen
del personal de la Guardia Civil, al conjunto de derechos y obligaciones inherentes a tal condición. Se colma,
con ello, la exigencia del artículo 2.1 de la LORDGC.
(ii) Circunstancial, pues se hallaba prestando el servicio concretamente determinado en la orden de servicio
número 2019-10-1299-59, consistente precisamente en la participación en las "Jornadas Formación 2ª Fase
(PATIO)". Y
(iii) El consistente en la influencia del consumo de la cocaína sobre el sujeto activo, que como advierte la
precitada sentencia, no debe confundirse con la exteriorización de una sintomatología o afección física o
psíquica, ni, desde luego, con la producción de resultado alguno. La ingesta de la cocaína es el presupuesto
lógico de su detección en el análisis, pues de otro modo no aparecería; y, a su vez, el efecto se produce mientras
sea detectable, es decir, esté presente en el organismo.
Los hechos probados, pues, constituyen la falta muy grave de "prestar servicio bajo los efectos de
estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas", prevista en el apartado 23 del artículo 7 de la LORDGC
y apreciada por las resoluciones impugnadas.
III. 1. Cuestiona el actor la aplicabilidad al caso de la antealudida sentencia de la Sala Quinta de lo Militar del
Tribunal Supremo, señalando que en el caso en el que fue dictada, el recurrente había reconocido el consumo
de cocaína horas antes de iniciar el servicio de seguridad ciudadana. Considera por ello que pretender su
aplicación en el supuesto del que ahora se trata "no deja de ser tendencios[o] y voluntarista, llevando a una
interpretación expansiva del tipo que casa mal con las sanciones disciplinarias o penales, pues los hechos
nada tienen que ver con los que son objeto de la presente litis".
Discrepamos de este planteamiento. En primer término, la jurisprudencia, como determina el artículo 1.6 del
código civil, "complementará el ordenamiento jurídico, con la doctrina que, de modo reiterado, establezca el
Tribunal Supremo al interpretar y aplicar la ley, la costumbre y los principios generales del derecho". Lo que
extraemos, pues, de las decisiones del Alto Tribunal, son criterios para la aplicación de las normas, en este
caso, de la LORDGC. No es que los hechos del caso sean absolutamente irrelevantes, sino que no constituyen
la medida de la aplicación de los postulados doctrinales.
La doctrina expresada por la sentencia que hemos citado -y también trajo a colación la resolución disciplinaria
sancionadora- sobre los requisitos que constituyen la falta muy grave del artículo 7.23 de la LORDGC, en el
subtipo de "prestar servicio bajo los efectos de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas", no
depende de si el sujeto activo reconoce o no haber ingerido la sustancia estupefaciente, entre otras cosas
porque el consumo se evidencia, como ya señalamos, por la presencia de aquélla en el análisis practicado. No
ha existido, pues, esa indebida aplicación extensiva in peius.
2. Sostiene, por otra parte, el demandante que, a falta de los signos externos de influencia de la cocaína sobre
el sujeto, será preciso que la actividad en que consista el servicio desempeñado sea de riesgo para que la
mera presencia de la sustancia en el organismo perfeccione el tipo. Pero tampoco en esto podemos concordar
con él.
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Lo que la doctrina jurisprudencial que aplicamos declara es que el tipo del artículo 7.23 de la LORDGC integra
una infracción de simple actividad y de mero riesgo o peligro abstracto, no que el servicio que se esté prestando
cuando se consume o cuando la sustancia está presente en el organismo constituya una actividad de riesgo
o peligrosa. Basta, como señalamos, con que el sujeto activo se encuentre prestando un servicio, sea o no de
riesgo, pues es, precisamente, la integridad del servicio el bien jurídico protegido.
El motivo debe desestimarse.
CUARTO.- I. Aduce, en fin, el actor en el apartado C del Fundamento de derecho IX de su escrito de demanda
que la sanción impuesta, de un año de suspensión de empleo, vulnera el principio de proporcionalidad, y
sostiene que "de existir la vulneración de un ilícito disciplinario, la sanción a imponer ha de ser en su mínimo
grado".
II. En cuanto a la proporcionalidad de las sanciones disciplinarias, recuerda, con abundantísima cita de
precedentes, la sentencia de la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo 493/2020, de 25 de febrero (FJ
XII), que es "la correspondencia que ha de existir entre los hechos que de?nen la conducta del presunto autor
y las sanciones legalmente establecidas, la armonía o adecuación objetiva, en suma, entre la infracción y la
sanción"; y tras señalar que "propiamente, el juicio sobre la proporcionalidad de la sanción es competencia
del legislador que establece por Ley el elenco de sanciones a imponer a los distintos tipos de infracciones
según la gravedad de las mismas", concluye que "como todo juicio no reglado sistemáticamente hasta sus
últimas consecuencias es un juicio de razonabilidad, y requiere, además, que las leyes contengan unos criterios
complementarios de dosimetría sancionadora que respondan a las exigencias de la justicia, satisfaciéndolas
en su plenitud. Este criterio es el de la individualización de la sanción, que no es más que la "singularización"
del caso con la especi?cación de las circunstancias que concurran, ajustando la sanción ya valorada - según
criterio de proporcionalidad- al caso particularizado".
El artículo 19 de la LORDGC materializa, en su párrafo primero, el principio de proporcionalidad y sienta, como
criterios de individualización de las sanciones las vicisitudes que concurran en los autores y las que afecten al
interés del servicio. Y de manera más específica, ordena que, con carácter general, se tengan en cuenta para
graduar las sanciones:
"a) La intencionalidad.
b) La reincidencia, siempre que no constituya una falta en sí misma.
c) El historial profesional que, a estos efectos, sólo podrá valorarse como circunstancia atenuante.
d) La incidencia sobre la seguridad ciudadana.
e) La perturbación en el normal funcionamiento de la Administración o de los servicios que le estén
encomendados.
f) El grado de afectación de la falta cometida a los principios de disciplina, jerarquía, subordinación, así como
a la imagen de la Institución".
III. 1. A partir de la base de que los hechos imputados al recurrente son constitutivos, como dijimos de la
falta muy grave de "prestar servicio bajo los efectos de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas",
prevista en el apartado 23 del artículo 7 de la LORDGC, el elenco de sanciones aplicable es el del apartado 1
del artículo 11 de la misma ley. Dentro de las posibilidades punitivas que tal precepto legal ofrece, la autoridad
sancionadora escogió la sanción intermedia de suspensión de empleo, y la impuso en su grado mínimo, con
una extensión de un año, más cercana a su límite inferior, que es de tres meses, que al superior de seis años.
En el fundamento de derecho cuarto del informe jurídico de 19 de noviembre de 2020, que forma parte
inseparable de ella, la resolución sancionadora dictada el 9 de diciembre siguiente por la Excma. Sra. Directora
General de la Guardia Civil, se señalan como criterios para la selección y gradación punitiva la intencionalidad
por parte del autor, el grave riesgo para la seguridad ciudadana y la evidente afectación a la disciplina, jerarquía
y dignidad de la Guardia Civil, creando en sus mandos la inseguridad de nombrar servicio a un miembro que ha
consumido cocaína, en atención a las características de la sustancia. La resolución de la Excma. Sra. Ministra
de Defensa de 23 de abril de 2021 abunda en los mismos argumentos.
Compartimos este razonamiento. La autoridad sancionadora ha motivado la selección punitiva invocando
varios de los criterios señalados por el artículo 19, citado, de la LORDGC; entre ellos, reviste especial relevancia,
en sentido agravatorio, la intencionalidad del autor, previsto en la letra a/ de dicho precepto. Decidió consumir
una sustancia tan peligrosa como la cocaína, a pesar de ser consciente -no podía dejar de serlo- de que produce
unos efectos más intensos y perjudiciales para el ser humano que muchas otras drogas. Por otra parte, la
sanción escogida fue, como señalamos, la intermedia prevista para las faltas graves, y en su grado inferior.
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JURISPRUDENCIA
La inclusión de los efectos prevenidos en el artículo 13.4 de la propia LORDGC, en particular la pérdida del
destino ocupado en el Puesto de Castril, de la Comandancia de Granada, junto con la imposibilidad de obtener,
durante el plazo de dos años, otro destino en el mismo Puesto, era obligada, y la determinación de la unidad
a la que no podría retornar fue benévola, pues se limitó al Puesto, y no a otra de ámbito territorial superior ni a
una especialidad. Consideramos, por lo tanto, proporcionado este castigo.
2. No nos parecen, en este orden de cosas, atendibles las quejas del actor.
a. Aunque concordamos con él en que no ha existido reincidencia, así como que no se encontraba
desempeñando un servicio de seguridad ciudadana y reconocemos que su historial militar es bueno,
discrepamos en cuanto a la alegada falta de incidencia sobre la disciplina y el servicio.
La disciplina, entendida como "factor de cohesión que obliga a mandar con responsabilidad y a obedecer lo
mandado", es una virtud militar fundamental que "garantiza la rectitud de conducta individual y colectiva y
asegura el cumplimiento riguroso del deber", como determinan los artículos 8 y 44 de las Reales Ordenanzas
para las Fuerzas Armadas, aprobadas por RD 96/2009, de 6 de febrero. Obviamente, es incompatible con el
consumo de drogas, que constituye un factor obstativo, no ya -que también- al cumplimiento del deber, sino
incluso al esperable buen comportamiento personal.
Por otra parte, los efectos de la ingesta de estupefacientes en general, y más aún de cocaína, colocan al
actor en situación -cuanto menos- de inidoneidad para el servicio, por lo que no puede dejar de impactar
desfavorablemente sobre su prestación y la propia disponibilidad para efectuarlo.
La ponderación, en sentido atenuatorio, de su buen historial militar no alcanza a minorar un castigo que se
sitúa en la franja intermedia baja de los posibles.
b. La aflicitividad de la sanción, que se intensifica a partir de los seis meses de duración ex artículo 13.4 de la
LODGC, es querida por el legislador como respuesta a la entidad de las infracciones que retribuye. En cualquier
caso, resulta menos aflictiva que la más gravosa separación del servicio y, por definición, que una suspensión
de duración superior al año estipulado en este caso, pues recordemos que su límite máximo se sitúa en los
seis años.
c. El daño a la imagen del Cuerpo, aunque limitado, sí se ha producido. Es cierto que, como señala el actor y
el propio facultativo médico que tomó las muestras declara, no se le informó de la razón concreta por la que
se le ordenaba, pero desde luego no podía dejar de intuirlo. No se trató de un acto médico, sino producido
en al ámbito del control del personal de la Guardia Civil. Y el análisis fue efectuado -es verdad que no existía
otra opción, pero así resultó- por un laboratorio externo a la estructura de la Guardia Civil. Lo que, por otra
parte, sucede habitualmente. Por lo mismo, no pudo dejar de existir una trascendencia ad extra del consumo.
El perjuicio a la imagen, pues, existió aunque fuera en ese limitado nivel.
En todo caso, si la conducta del actor fuera susceptible de la aplicación de otros criterios de agravación, con
toda probabilidad la sanción impuesta hubiera acomodado su intensidad a tales elementos, incrementando
su aflictividad.
El motivo ha de ser rechazado y, con él, el recurso.
QUINTO.- Por expresa determinación del artículo 454 de la ley procesal militar (LPM), el procedimiento
contencioso-disciplinario militar es gratuito, sin que pueda en él imponerse condena en costas ni exigir
depósitos.
En virtud de lo expuesto, vistos los preceptos legales citados, sus concordantes y demás de general uso y
aplicación,
FALLAMOS
Que debemos desestimar y desestimamos el recurso contencioso-disciplinario militar ordinario número
110/21, interpuesto por el Guardia Civil D. Armando contra la resolución de la Excma. Sra. Directora General
de la Guardia Civil de 9 de diciembre de 2020, dictada de conformidad con el informe de su asesor jurídico del
anterior día 19 de noviembre, por la que se acordó la terminación del expediente disciplinario número NUM001
imponiéndole, como autor de la falta muy grave de "prestar servicio bajo los efectos de estupefacientes o
sustancias tóxicas o psicotrópicas", prevista en el apartado 23 del artículo 7 de la LORDGC, la sanción de un
año de suspensión de empleo, con los efectos prevenidos en el artículo 13 de la propia LORDGC, en particular la
pérdida del destino ocupado en el Puesto de Castril, de la Comandancia de Granada, junto con la imposibilidad
de obtener, durante el plazo de dos años, otro destino en el mismo Puesto; y contra la resolución de la Excma.
Sra. Ministra de Defensa de 23 de abril de 2021, que confirmó en alzada la anterior.
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JURISPRUDENCIA
Resoluciones ambas que confirmamos por ser conformes a derecho. Sin costas.
Notifíquese esta sentencia a las partes, advirtiéndoles del derecho a interponer contra ella recurso de casación
ante la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, preparándolo mediante escrito presentado ante esta Sala de
Justicia del Tribunal Militar Central en el plazo de treinta días contados desde el siguiente al de la notificación,
de acuerdo con lo previsto en el artículo 503 de la LPM y en la forma prevenida en la sección 3ª capítulo III,
título IV de la Ley 29/1998 de 13 de julio reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa (LJCA).
Se significará a las partes que, con arreglo a cuanto determina el artículo 89.2.f/ de la LJCA, en el escrito
de preparación del recurso deberán justificar, con especial referencia al caso, que concurre alguno o algunos
de los supuestos que, con arreglo a los apartados 2 y 3 del artículo 88 de la misma ley, permiten apreciar el
interés casacional objetivo y la conveniencia de un pronunciamiento de la Sala Quinta, de lo Militar, del Tribunal
Supremo.
Y comuníquese la sentencia al Ministerio de Defensa, en cumplimiento de lo preceptuado en el artículo 497
de la LPM.
Así por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos, quedando extendida en papel de
oficio paginado del uno al diecinueve.