SECUESTRO EN ZACATLÁN DE 18 A 24 AÑOS
Resumen
El texto aborda el tema del secuestro en Zacatlá n, centrá ndose en personas de 18 a 24 añ os.
Destaca el cada vez menor respeto por el concepto de derecho en la sociedad, lo que lleva a
un aumento global de la delincuencia comú n. La investigació n busca comprender los
motivos del secuestro, el impacto en las víctimas y fenó menos psicoló gicos como el
síndrome de Estocolmo. Los objetivos incluyen arrojar luz sobre el secuestro como negació n
de la debilidad y establecer có mo la perpetradora socava el concepto de derecho. El texto
también profundiza en los aspectos emocionales y psicoló gicos tanto de la víctima como del
perpetrador, enfatizando el desarrollo del afecto y la identificació n entre ambos. Se
presentan marcos teó ricos para explicar el rechazo del perpetrador a las leyes existentes y
el establecimiento de sus propias reglas. Ademá s, se explora el síndrome de Estocolmo,
detallando la afinidad que desarrollan los rehenes hacia sus captores.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Actualmente, en nuestra sociedad, se está perdiendo el concepto de ley, por tanto, la
metá fora del nombre del padre está perdiendo su significado; es precisamente por esta
causa que ha aumentado la delincuencia comú n a nivel global.
Saber el porqué apoderarse de una persona o encerrarla ilegalmente para exigir rescate y
conocer las consecuencias que el secuestro trae al sujeto agredido, son algunas de las
incó gnitas que siempre se planteará n al momento de presentarse este acto delictivo.
PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓ N
· ¿Qué motivos llevan a seres humanos a secuestrar a sus semejantes?
· ¿Si estamos regidos por leyes, por qué el secuestrador tiende a desaparecerlas, o mas bien,
a modificarlas o evadirlas?
· ¿Có mo puede una persona llegar a sentir un lazo afectivo por su agresor?
· ¿Que secuelas trae el secuestro en una persona que ha pasado por esta situació n?
· ¿Qué actitudes debe posesionar una víctima del secuestro durante el tiempo en cautiverio?
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
Dar a conocer el secuestro como una forma de negació n a la debilidad, siendo esta
significante de ley y establecer la forma en que el sujeto agresor opaca el significado del
nombre del sujeto, para así establecer un sujeto imaginario que no representa la ley como
autoridad sino como la ley que él instaura para regir su conducta subjetiva.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
· Saber como puede llegar a presentarse el síndrome de Estocolmo en una persona en
cautiverio.
· Nombrar las posible etapas durante el proceso de un secuestro.
· Identificar las secuelas que quedan en el sujeto luego de atravesar por el proceso del
secuestro.
· Plantear posibles actitudes que la víctima debe asumir durante el período de un secuestro.
ANTECEDENTES
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MARCO TEORICO
El ser humano se estructura integra y emocionalmente segú n la calidad e intensidad de sus
interrelaciones sociales, simbolizadas inicialmente por su nú cleo familiar en el que se dan y
trasmiten las condiciones afectivas necesarias para la asunció n de su identidad y su
conducta como sujeto fá lico.
Son innumerables las causas que pueden llevar al sujeto a convertirse en un violador de las
leyes; instauradas estas, desde el momento de la debilidad por medio del sujeto simbó lico el
cual hace emergencia de nombre del sujeto para implantar una ley ya establecida. El
secuestrador al asumir una posició n perversa no acepta la ley, pues desmiente con su
proceder la existencia del nombre del sujeto como instancia reguladora de su conducta
subjetiva; de este modo instaura sus propias leyes con base a su idealizació n del sujeto,
queriendo así estar regido por su sujeto imaginario.
El secuestro como manifestació n de la no aceptació n, corrobora la no comprensió n y la no
estructuració n de la identificació n como sujeto fá lico; de otro modo, el secuestrador má s
que victimizador es también victimizado, pues inconscientemente está secuestrado por su
propia historia y busca hacer explotar rebeldemente sus deseos reprimidos de completud,
manifestando estos con la violació n de la ley, y es debido a esto que deja de admitir una ley
existente para inscribir él mismo una ley y hacer que su rehén o rehenes se inscriban
también dentro de ella.
Normalmente durante el secuestro la víctima llega a sentir por el agresor deseo de
venganza, odio y temor, entre otros; estas reacciones de rechazo, no son universales ya que
nos encontramos con la actitud contraria: una admiració n por el criminal (eclitofilia
criminal). Pocos fenó menos pueden ejemplificar tan ampliamente esto como el llamado
“síndrome de Estocolmo”.
El síndrome de Estocolmo consiste entonces en la afinidad que los rehenes desarrollan
hacia sus captores, dependiendo mucho en la intensidad de la experiencia, la duració n de
los acontecimientos, la dependencia del rehén para todos sus movimientos, la
intransigencia de las autoridades, etc., elementos que coadyuvan para la identificació n de la
víctima con el criminal.
Fenó menos psicoló gicos, suelen desarrollarse en estos casos; el rehén puede desarrollar
afecto hacia su o sus secuestradores, má s que hacia sus rescatadores, incluso llegando a
repudiar a estos ú ltimos.
Dado a que el secuestrado pudo haber sido totalmente dependiente de ellos, que ha
compartido situaciones íntimas y ha llegado a conocerlos como sujetos, es posible que
termine por desarrollar una cierta simpatía hacía sus secuestradores, incluso al punto de
estar opuesto a dejar su compañ ía. Hay muchos casos registrados donde la identificació n ha
ocurrido en sentido contrario; los delincuentes han desarrollado dependencia emocional
hacia sus víctimas, es decir, la víctima asume una posició n victimizadora hacia sus
victimarios.
CONCECTUALIZACIONES
5 PREGUNTAS MARCO CONCEPTUAL.
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