Modulo-3 - D CONSUMIDOR - Compressed
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IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO
Introducción
Introducción a la unidad
Tema 2:La garantía legal por buen funcionamiento en el ámbito de las cosas muebles no consumibles
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Tema 3: Daños masivos y colectivos. Prevención de los daños. Riesgos del desarrollo. La precaución
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Introducción
El daño punitivo
¿El daño punitivo una respuesta ante la falta de ética empresarial?
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En este módulo nos enfocaremos en la faz contractual del derecho del consumo. Iniciaremos con el incumplimiento del contrato del consumo y las implicancias
del derecho de daños.
Por último estudiaremos los contratos en particular de tarjeta de crédito, círculos de ahorro y medicina prepaga.
2. La garantía legal por buen funcionamiento en el ámbito de las cosas muebles no consumibles: finalidad y plazo de vigencia. Constancia de reparación.
Reparación no satisfactoria.
3. Régimen especial de vicios redhibitorios. Diferencia con la garantía legal por buen funcionamiento. Garantía voluntaria La garantía por el servicio posventa y la
provisión de partes y repuestos.
1. Responsabilidad por daños. Criterios. Fundamentos. Evolución legal. Solidaridad. Objetividad. Daño Directo. Concepto. Doctrina. Constitucionalidad de su
determinación. Límites. Prueba. Daño material y daño moral. Análisis de casos.
2. Auditor en las Relaciones de Consumo. Daño Punitivo. Antecedentes. Naturaleza jurídica. Procedencia. Análisis de casos. Sujetos pasivos: solidaridad.
Eximentes de responsabilidad.
3. Daños masivos y colectivos. La prevención de los daños. Los riesgos del desarrollo. La precaución. Los daños punitivos.
1. El contrato de tarjeta de crédito. Su consideración como sistema. Los distintos vínculos jurídicos: entre emisor y usuario (contrato de emisión), entre emisor y
proveedor y entre proveedor y usuario (contrato de provisión).
2. Relación entre las Leyes 25.065 y 24.240. Tutela al usuario de una tarjeta de crédito frente a la entidad emisora y frente al proveedor. Cláusulas abusivas.
Intereses abusivos. Jurisprudencia.
3. La financiación al consumidor: las operaciones de préstamo con fines de consumo. Crédito al Consumo: noción y modalidades. La tutela del consumidor en el
derecho comparado. Marco legal en nuestro país: la Ley 24.240, la Ley 21.526, la Ley 25.065 y normas del Banco Central de la República Argentina. El contrato
de círculo de ahorro previo como contrato de consumo. Fundamentos. Herramientas de protección del consumidor. Jurisprudencia.
4. Los contratos de asistencia médica: introducción. Los derechos constitucionales en juego: derecho a la salud, derecho a la vida, derecho a la integridad
psico-física, derecho a la calidad de vida. Los sistemas de prestación médica: sistemas públicos y sistemas privados. El seguro de salud. Las empresas de
medicina privada. Marco legal. La medicina prepaga como contrato de consumo: fundamentos. Funcionamiento y características del sistema. Modalidades
de la prestación: límites temporales y exclusiones de la cobertura, prestaciones especiales, PMO y PMOE. Cláusulas abusivas en el contrato de medicina
privada. Jurisprudencia.
A continuación, te invitamos a leer el siguiente artículo del Ministerio de Desarrollo Productivo sobre los acuerdos de Argentina con sus pares para ajustar las
medidas de control sobre los productos:
Defensa del Consumidor, Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación. (2018, Noviembre 1). Argentina trabajó junto
a países de América por productos más seguros para los consumidores.
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La globalización y las relaciones de consumo masificadas, exigen a los estados incluir el consumo sustentable dentro de su agenda política.
Esto se encuentra íntimamente vinculado con la seguridad y el derecho a la salud que la Constitución Nacional garantiza a todos los consumidores.
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Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Distinguir el régimen de reparación específico del derecho del consumo del régimen de saneamiento.
Contenidos de la unidad
2 La garantía legal por buen funcionamiento en el ámbito de las cosas muebles no consumibles: finalidad y plazo de vigencia. Constancia de
reparación. Reparación no satisfactoria.
3 Régimen especial de vicios redhibitorios. Diferencia con la garantía legal por buen funcionamiento. Garantía voluntaria La garantía por el
servicio posventa y la provisión de partes y repuestos.
En este módulo trataremos de ver aquellas contingencias que pueden surgir durante la ejecución producto.
contractual, también aquellas vicisitudes que pueden surgir de la relación de consumo. En la unidad 6
conoceremos cuáles son las vías que tiene el consumidor y los deberes del proveedor ante el desperfecto
La LDC tutela no tan sólo la dignidad y salud del
de un
consumidor, sino que, por mandato constitucional,
debe proteger también sus intereses económicos.
Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
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Lesson 3 of 18
El contrato es causa fuente de las obligaciones asumidas por las partes. Para Ghersi y Weningarten (2017), el contrato institucionaliza un hecho económico
(circulación de bienes y servicios) y pone en juego derechos para las partes y eventualmente para terceros.
En el art. 1021 del Código Civil y Comercial (CCYC) contiene como regla general: "El contrato sólo tiene efecto entre las partes contratantes; no lo tiene con respecto
a terceros, excepto en los casos previstos por la ley".
Ahora bien, tal y como venimos desarrollando en el módulo 1 y 2, el régimen del derecho del consumidor es un régimen especial y tuitivo que propugna el equilibrio
de las partes. Se aparta de la igualdad formal de las partes para responder a un “principio de realidad”.
En el último apartado del art. 1021 del CCYC contiene la excepción “en los casos previstos por la ley”.
Uno de esos supuestos previstos por la ley es el régimen de consumo.
Frente a la debilidad estructural del consumidor, el derecho instrumenta herramientas para reposicionarlo y proteger sus intereses, entre ellos los intereses
económicos a lo largo de toda la relación jurídica.
Esta protección de sus derechos económicos encuentra su fundamento específicamente en el art. 42 de la Constitución Nacional que refiere a la protección del
derecho del consumo, pero también en el art. 16. “el derecho a la propiedad”.
El régimen de garantías
El régimen de garantías presupone una especial tutela del crédito consumeril. Este régimen convive con el régimen de acciones amplio (art. 10 bis - LDC) que
seguidamente veremos y el régimen de saneamiento del Código Civil y Comercial.
ARTÍCULO 11. — Garantías. Cuando se comercialicen cosas muebles no consumibles conforme lo establece el artículo 2325 del Código Civil, el consumidor y los
sucesivos adquirentes gozarán de garantía legal por los defectos o vicios de cualquier índole, aunque hayan sido ostensibles o manifiestos al tiempo del contrato,
cuando afecten la identidad entre lo ofrecido y lo entregado, o su correcto funcionamiento.
La garantía legal tendrá vigencia por TRES (3) meses cuando se trate de bienes muebles usados y por SEIS (6) meses en los demás casos a partir de la entrega,
pudiendo las partes convenir un plazo mayor. En caso de que la cosa deba trasladarse a fábrica o taller habilitado el transporte será realizado por el responsable de
la garantía, y serán a su cargo los gastos de flete y seguros y cualquier otro que deba realizarse para la ejecución del mismo. (Artículo sustituido por art. 9° de la Ley
N° 26.361 B.O. 7/4/2008). (Ley 24.240, 15/10/1993).
ARTÍCULO 13. — Responsabilidad solidaria. Son solidariamente responsables del otorgamiento y cumplimiento de la garantía legal, los productores,
importadores, distribuidores y vendedores de las cosas comprendidas en el artículo 11. (Artículo incorporado por el art. 2º de la Ley Nº 24.999 B.O. 30/7/1998). (Ley
24.240, 15/10/1993).
De la lectura de las normas y en complementación con lo estudiado en el módulo 2, se trata de una garantía con una aplicación muy específica.
COSAS MUEBLES: Según el art. 227.- Cosas muebles. Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí mismas o por una fuerza externa.
NO CONSUMIBLES.
NUEVAS / USADAS.
Esta última distinción tiene efecto en el plazo de su vigencia que le reconoce a uno u otro de seis o tres meses respectivamente.
Siguiendo a Frustagli, la norma amplía la noción de “vicio” haciéndola extensiva a la “falta de cualidades” (Nicolau & Hernández, 2016).
2) Garantía de provisión de repuestos y servicio técnico posventa: Este régimen será analizado al final de la presente unidad.
De modo similar a la garantía por cosas muebles, lo que el legislador busca es la protección de los intereses económicos del consumidor que se ven afectados en
razón de una prestación deficiente del servicio. (L. 24.240, 15/10/1993).
Esta normativa es de aplicación a los contratos de servicios (art. 774 del CCYC) siendo omnicomprensivo de los contratos de obra (art. 1251 del CCYC), por lo tanto,
esta garantía actuará tanto en los contratos de servicio cuanto en el de obra (art. 1251 del CCYC) siempre que se enmarquen en una relación de consumo.
Resulta criticable la inclusión de “Salvo previsión expresa y por escrito en contrario”. No resulta una clausula acorde a todo el
ordenamiento jurídico consumeril. Primero, es una garantía legal y como consecuencia no resulta lógico que la misma sea excluida por
voluntad de las partes Segundo, porque el consumidor no se encuentra en igualdad de condiciones para negociar las cláusulas
contractuales, y mucho menos si el mismo se tratare de “clausulas predispuestas”. Esta igualdad formal de la ley que presupone la
autonomía de la voluntad no es propia de este régimen tuitivo. Tercero, porque rompe con uno de los principios rectores del régimen del
consumo como es el “orden público”. Habrá que estar a lo señalado por la jurisprudencia.
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Tema 2:La garantía legal por buen funcionamiento en el ámbito de las cosas muebles
no consumibles
El deber de garantía
Pesa este deber sobre el productor, importador, distribuidor y proveedor de cosas muebles consumibles.
Se entiende por cosas consumibles aquellas cuya existencia termina con su primer uso (art. 13 LDC).
Según el art. 11 de la LDC, cuando se comercialicen cosas muebles no consumibles, el consumidor gozara de una garantía legal por los defectos o vicios de
cualquier índole que los bienes presenten, aun si esos vicios fueron ostensibles al momento del contrato. Cuando se trate de bienes muebles usados, el deber de
garantía tiene vigencia por 3 meses, para el resto de los casos es de 6 meses.
También contempla el mencionado art. que el responsable de la garantía deberá hacerse cargo del transporte de la cosa cuando para su reparación ésta deba ser
llevada hacia otro lugar.
Por otra parte, el art. 12 de la LDC establece: “Servicio Técnico. Los fabricantes, importadores y vendedores de las cosas mencionadas en el artículo anterior, deben
asegurar un servicio técnico adecuado y el suministro de partes y repuestos”.
A su vez, más allá del plazo mínimo legal de garantía establecido en la norma, cuando los empresarios opten por extender una garantía expresa voluntaria por un
lapso mayor, quedan sometidos al cumplimiento obligatorio de los demás recaudos que establecen los arts. 11 a 18, ley 24.240, que imponen —entre otras— las
siguientes exigencias:
El cumplimiento de los contenidos mínimos del certificado de garantía (identificación del vendedor, fabricante, etc., identificación de la cosa,
condiciones de uso, condiciones de validez de la garantía y su plazo de extensión; etc.) (art. 14).
Obligaciones del responsable de la notificación al fabricante (art. 14) y entrega de constancias de la reparación (art. 15).
Prolongación del plazo de garantía durante el lapso que dure la reparación (art. 16).
Entre las normas que regulan las obligaciones de los responsables de la garantía en este aspecto, se incluyen:
El art. 11, párr. 2°, establece el traslado de la cosa con el fin de “repararla” constituye una obligación del responsable de la garantía a su costo,
sin posibilidad de exigir al consumidor importe alguno por gastos de flete, seguros, etcétera.
El art. 14, inc. e), hace referencia a la inclusión por escrito en el certificado de garantía de las condiciones de la reparación de la cosa con la
especificación del lugar donde se hará efectiva.
El art. 15 establece la obligación de entregar al consumidor una constancia que indique la naturaleza de las reparaciones, las piezas
reemplazadas o reparadas, la fecha en que el consumidor entregó la cosa y la fecha en la que le fue devuelta.
El art. 16 extiende el tiempo de la garantía legal durante el plazo en que el consumidor se vea privado del uso de la cosa por cualquier causa
relacionada con su reparación.
Por último, y en consonancia con el sistema dispuesto, en los casos en los que la reparación de la cosa resulte insatisfactoria por no reunir las condiciones
óptimas para cumplir con el uso al que está destinada, el art. 17, ley 24.240, determina que el consumidor, puede optar entre las siguientes soluciones:
Devolver la cosa en el estado en que se encuentre a cambio de recibir el importe equivalente a las sumas pagadas, conforme el precio actual
en plaza.
En todos los casos, la opción por parte del consumidor no impide la reclamación de los eventuales daños y perjuicios que pudieren corresponder.
En resumen, el consumidor y los sucesivos adquirentes de una cosa mueble no consumible, gozarán de garantía legal por los defectos o vicios de cualquier índole,
aunque hayan sido ostensibles o manifiestos al tiempo del contrato, cuando afecten la identidad entre lo ofrecido, o lo entregado y su correcto funcionamiento.
Vigencia de la garantía
El plazo se cuenta a partir de la entrega, y las partes podrán convenir un plazo mayor.
Productores, importadores, distribuidores y vendedores responden solidariamente por el otorgamiento y cumplimiento de la garantía.
Certificado de garantía
Idioma nacional.
De fácil comprensión.
Letra legible.
Contendrá:
2 Identificación de la cosa.
Constancia de la reparación
Contendrá:
1 Naturaleza de la reparación.
El tiempo en que el consumidor se ve privado del uso de la cosa por estar en el taller debe computarse como prolongación del plazo de la garantía.
Reparación no satisfactoria
El consumidor podrá:
En cualquiera de estos casos el consumidor además podrá reclamar los eventuales daños y perjuicios.
El régimen de garantías se extiende al ámbito de las cosas muebles no consumibles. Tiene como finalidad proteger los intereses económicos del consumidor.
Antes de adentrarnos en el régimen de las cosas no consumibles es conveniente recordar algunas definiciones legales:
COSA MUEBLE: como hemos referido anteriormente las cosas muebles son aquellas que pueden desplazarse por sí mismas o por una fuerza
externa (art. 227 del CCYC).
NO CONSUMIBLE: CCYC art. 221: “Son cosas no consumibles las que no dejan de existir por el primer uso que de ellas se hace, aunque sean
susceptibles de consumirse o deteriorarse después de algún tiempo”.
1. Vicios de cualquier índole que afectan la identidad entre lo ofrecido y efectivamente recibido.
2. Defectos o vicios que afectan el funcionamiento de la cosa. (Nicolau & Hernández, 2016).
En caso de aplicar alguno de los supuestos anteriormente mencionados el consumidor tiene derecho a exigir la reparación satisfactoria del bien. Si la misma
resulta frustrada por no reparar el bien conforme su identidad y funcionamiento el CCYC regula:
a) Pedir la sustitución de la cosa adquirida por otra de idénticas características. En tal caso el plazo de la garantía legal se computa a partir de la fecha de la
b) Devolver la cosa en el estado en que se encuentre a cambio de recibir el importe equivalente a las sumas pagadas, conforme el precio actual en plaza de la
cosa, al momento de abonarse dicha suma o parte proporcional, si hubiere efectuado pagos parciales.
En todos los casos, la opción por parte del consumidor no impide la reclamación de los eventuales daños y perjuicios que pudieren corresponder.
En cuanto a los costos de reparación estos corren por cuenta del proveedor y durante el tiempo en que la cosa se encuentra en arreglo el plazo de garantía se
encuentra suspendido, reanudándose cuando esta es devuelta al consumidor.
Asimismo, si de la reparación insatisfactoria surge que se debe reemplazar por una nueva cosa, este cuenta con un plazo de garantía de cosa nueva.
Si bien los plazos contemplados en la ley son bastante exiguos 6 meses cosas nuevas, y 3 meses cosas usadas; en general la práctica comercial incluye una
garantía de 12 meses.
Con la adquisición de un cosa mueble usada o nueva es obligación del proveedor otorgar el certificado
de garantía correspondiente en consonancia con el deber de información. (Ley 24.240, 15/10/1993).
ARTÍCULO 14. — Certificado de Garantía. El certificado de garantía deberá constar por escrito en idioma nacional, con redacción de fácil comprensión en letra
legible, y contendrá como mínimo:
b) La identificación de la cosa con las especificaciones técnicas necesarias para su correcta individualización.
e) Las condiciones de reparación de la cosa con especificación del lugar donde se hará efectiva.
En caso de ser necesaria la notificación al fabricante o importador de la entrada en vigencia de la garantía, dicho acto estará a cargo del vendedor. La falta de
Cualquier cláusula cuya redacción o interpretación contraríen las normas del presente artículo es nula y se tendrá por no escrita. (Artículo sustituido por el art. 3º de
Asimismo, entre las documentaciones a entregarse por parte del proveedor, en caso de hacer ejercicios.
ARTÍCULO 15. — Constancia de Reparación. Cuando la cosa hubiese sido reparada bajo los términos de una garantía legal, el garante estará obligado a entregar al
consumidor una constancia de reparación en donde se indique:
a) La naturaleza de la reparación.
Régimen especial de vicios redhibitorios. Diferencia con la garantía legal por buen
funcionamiento. Garantía voluntaria La garantía por el servicio posventa y la
provisión de partes y repuestos
El art. 18 de la LDC regula en materia de Vicios Redhibitorios, estableciendo que el régimen de garantías no es óbice para el régimen general contempladas en el
Código Civil y Comercial. Sin embargo, el art. 18 queda desactualizado ya que refiere a los artículos del Código Civil de Vélez.
ARTÍCULO 18. Vicios Redhibitorios. La aplicación de las disposiciones precedentes, no obsta a la subsistencia de la garantía legal por vicios redhibitorios. En caso
de vicio redhibitorio:
a) A instancia del consumidor se aplicará de pleno derecho el artículo 2176 del Código Civil.
b) El artículo 2170 del Código Civil no podrá ser opuesto al consumidor. (L. 24.240, 15/10/1993).
Sin embargo, esto no implica desproteger al consumidor, sino que el nuevo Código Civil y Comercial incluye en la obligación de saneamiento la obligación de
responder por vicios redhibitorios.
Sobre la posibilidad de restringir la responsabilidad de saneamiento, el CCYC contiene una especial cláusula que impacta sobre las relaciones de consumo,
teniéndolas por “no escritas”. Esta normativa implica una protección del contratante inexperto o no profesional frente al profesional.
ARTÍCULO 1038. Casos en los que se las tiene por no convenidas. La supresión y la disminución de la responsabilidad por saneamiento se tienen por no
convenidas en los siguientes casos:
b) Si el enajenante actúa profesionalmente en la actividad a la que corresponde la enajenación, a menos que el adquirente también se desempeñe
profesionalmente en esa actividad.
Asimismo, estas normas tienen que interpretarse en correlación con los artículos de cláusulas
abusivas:
ARTÍCULO 1117. Normas aplicables. Se aplican en este Capítulo lo dispuesto por las leyes especiales y los arts. 985, 986, 987 y 988, existan o
no cláusulas generales predispuestas por una de las partes.
ARTÍCULO 1119. Regla general. Sin perjuicio de lo dispuesto en las leyes especiales, es abusiva la cláusula que, habiendo sido o no
negociada individualmente, tiene por objeto o por efecto provocar un desequilibrio significativo entre los derechos y las obligaciones de las
partes, en perjuicio del consumidor.
ARTÍCULO 37. Interpretación. Sin perjuicio de la validez del contrato, se tendrán por no convenidas:
a) Las cláusulas que desnaturalicen las obligaciones o limiten la responsabilidad por daños.
b) Las cláusulas que importen renuncia o restricción de los derechos del consumidor o amplíen los derechos de la otra parte. (Ley 24.240,
15/10/1993).
La norma tiene como finalidad asegurar el uso para el consumidor del producto en un plazo razonable de vida útil impidiendo que los proveedores comercialicen
productos obsoletos perjudicando los intereses económicos del consumidor (Nicolau & Hernández, 2016).
En cuanto a la legitimación pasiva de la misma incluye a los proveedores, conforme al art. 2 de la LDC y el art. 1093 del CCYC, pertenecientes al circuito comercial
de cosas muebles.
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Cierre de la unidad
El consumidor cuenta con garantías de reparación además de las vías de saneamiento propias del
régimen civil. El derecho protege sus intereses económicos garantizándole que los bienes que adquiere
podrán ser utilizados y tendrá cierta vida útil.
Material didáctico
Clarín. (2016, Noviembre 7). Reclamos por servicios ¿Problemas con el service? Qué dice la nueva ley para las
garantías de electrodomésticos.
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Bibliografía
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Buenos Aires. p. 110.
Brodsky, JM (2012). Daño punitivo: prevención y justicia en el derecho de los consumidores. Lecciones y Ensayos Nro. 90, pág. 277-298.
Casares, Mónica (2016, abril 18). Derecho del consumidor y salud. Microjuris. Recuperado de:
https://aldiaargentina.microjuris.com/2016/05/02/derecho-del-consumidor-y-salud/
Ghersi, C. A., & Weningarten, C. (2017). Manual de Contratos Civiles, Comerciales y de Consumo (4ta Ed.), Titulo Servicios Bancarios Capitulo II,
Titulo Servicios de Prefinanciamiento . Ed. La ley, Buenos Aires.
López Mesa, Marcelo (2001). Curso de las Obligaciones. Tomo III. Capítulo 21 – P. 69 a 81. Ed. Depalma, Buenos Aires.
Lorenzetti, Ricardo (2011). Codigo Civil y Comercial Comentado Tomo I. Editorial Rubinzal Culzoni, Santa Fe.
Nicolau, N., & Hernández, C. (2016). Contratos Código Civil y Comercial. Buenos Aires: Ed. La Ley.
Pizarro, R. D. – Vallespinos, G. (2014). Insitituciones de Derecho Privado – T. III p. 182 y ss., Ed. Hamurabi, Buenos Aires.
Sprovieri, L. E. (2009). Las acciones de clase y el derecho de daños a partir del fallo Halabi. Jurisprudencia Argentina, (2).
Tanzi, S., & Lencina, M. (2017). Contrato de medicina prepaga – Ministerio de Salud de la Nación. Recuperado de:
http://www.salud.gob.ar/dels/printpdf/159
Wüst, G. C. Compiladora (2016). Estudios de Derecho Privado: comentarios al nuevo Código Civil y Comercial de la Nación. Capitulo 3 (P. 45 -58),
Cap. 8. Pp. 158 -178). 1era Ed. adaptada: Ed. Asociación de Docentes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de
Buenos Aires - Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Leyes
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (1993, octubre 15). Código Civil y Comercial.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (1993, octubre 15). Defensa del consumidor. Régimen legal. [Ley 24240]. Boletin Oficial 27744.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (1997, abril 2). Defensa del consumidor. Compras telefónicas. [Ley 24787]. Boletin Oficial 28617.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (1998, julio 30). Defensa del consumidor. Modificación parcial Ley N°24240. [Ley 24999]. Boletin
Oficial 28948.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (199, enero 14). Tarjetas de Crédito [Ley 25.065]. Boletin Oficial 29063.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (2008, abril 7). Defensa del consumidor. Ley N°24240 – Modificación. [Ley 26361]. Boletin Oficial
31378.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (2011, mayo 17). Medicina Prepaga. Marco Regulatorio. [Ley 26682]. Boletin Oficial 32151.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (2014, octubre 8). Código Civil y Comercial de la Nación. [Ley 26994]. Boletin Oficial 32985.
Decretos: Poder Ejecutivo Nacional (2011, Noviembre 30) Decreto Reglamentario 1993/2011 de Ley 26.682/11 Medicina Prepaga. Marco
Regulatorio.
Lesson 7 of 18
Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Distinguir las distintas funciones de derecho de daños en cada uno de los institutos.
Contenidos de la unidad
1 Responsabilidad por daños. Criterios. Fundamentos. Evolución legal. Solidaridad. Objetividad. Daño Directo. Concepto. Doctrina.
Constitucionalidad de su determinación. Límites. Prueba. Daño material y daño moral. Análisis de casos.
2 Auditor en las Relaciones de Consumo. Daño Punitivo. Antecedentes. Naturaleza jurídica. Procedencia. Análisis de casos. Sujetos pasivos:
solidaridad. Eximentes de responsabilidad.
3 Daños masivos y colectivos. La prevención de los daños. Los riesgos del desarrollo. La precaución. Los daños punitivos.
Las obligaciones nacen para ser cumplidas. Sin embargo, cuando ello no Así el derecho de daños resuelve los incumplimientos contractuales así como los
deviene por algún motivo, el acreedor tiene derecho a su acreencia de daños de origen extra contractual que surgen de la violación del deber general de no
manera compulsiva. dañar a otro (C.N. ART. 19).
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Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
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Lesson 8 of 18
El derecho del consumidor contempla un régimen de garantías las cuales fueron analizadas en la unidad 6. Las mismas tienen como fin reponer al consumidor el
bien en las condiciones que fue adquirida y asegurarle que su adquisición tendrá cierta vida útil protegiendo sus intereses económicos.
Pero además de las especificidades que contiene el régimen especial de garantías del derecho del consumo, existe el régimen de responsabilidad por daños. Este
sistema tiene como finalidad reponer las cosas al estado anterior ante un hecho injustamente sufrido.
Referiremos a la responsabilidad por daños y no a la responsabilidad civil, ya que esta tiene una carga subjetiva y como veremos el ordenamiento jurídico puede
prescindir de todo elemento subjetivo al momento de reparar.
La responsabilidad por daños es la obligación de resarcir todo daño “injustamente” sufrido, en virtud de la violación del deber de no dañar a otro o de un
incumplimiento obligacional.
Es la obligación de soportar la reacción que el ordenamiento jurídico vincula al hecho dañoso (López Mesa, 2002, p. 69).
Frente a las condiciones dañosas, poner acento en ello implica colocar énfasis en la persona víctima.
Esquema 1. Fuente: propia autoría
El derecho de daños ha evolucionado, en sus orígenes se ha iniciado a través de la venganza privada, consistente en devolver un mal por otro. Con la aparición del
Estado se persiguen dos fines distintos:
a) Responsabilidad penal.
b) La responsabilidad resarcitoria.
Desde una perspectiva del factor de atribución, se pasa de una a responsabilidad subjetiva a otra objetiva, dando inicio a una nueva etapa dentro de la
responsabilidad.
Asimismo, hay un trasvasamiento del daño injustamente causado al daño injustamente sufrido. Desde esta perspectiva clásica el derecho si no existía culpa no
había responsabilidad independientemente de la existencia del hecho dañoso, abandonado totalmente a la víctima (López Mesa, 2002, p 79).
En esta evolución, el derecho abandona una concepción patrimonialista del daño a otra personalista,
incluyendo el daño moral dentro del objeto de la reparación.
El daño, deja de ser meramente individualista para incluir una responsabilidad solidaria. Esto último es importante en el derecho del consumo, ya que la
responsabilidad de quienes son proveedores frente al consumidor.
La prevención del daño, surge como una necesidad de evitar la producción del hecho dañoso sobre todo en materia de derecho ambiental, donde el daño suele ser
irreversible y afectarse un “derecho transgeneracional”.
Por último, y sin pretensiones más que de realizar un breve recorrido por las nociones elementales del derecho de daños. Rige en nuestro derecho y más desde la
última reforma, el principio de reparación plena definido como la necesidad de una razonable equivalencia jurídica entre el daño y la reparación, suponiendo un
análisis en concreto. Esta perspectiva, orienta sus esfuerzos hacia una justa y razonable reparación del injusto sufrido. (Pizarro - Vallespinos TIII, p. 182).
El daño directo
Uno de los elementos necesarios para que se origine el derecho a la reparación es la efectiva existencia de un daño, es decir, de un perjuicio en las personas o en
sus bienes, todos ellos susceptibles de apreciación pecuniaria. Esto engloba tanto al daño moral como al daño patrimonial.
En la ley 24.240 de 1993, reciente modificada en el titulo de “responsabilidad por daños”, el daño directo se regula de la siguiente manera:
ARTÍCULO 40 bis: Daño directo. El daño directo es todo perjuicio o menoscabo al derecho del usuario o consumidor, susceptible de apreciación pecuniaria,
ocasionado de manera inmediata sobre sus bienes o sobre su persona, como consecuencia de la acción u omisión del proveedor de bienes o del prestador de
servicios. (Artículo sustituido por punto 3.3 del Anexo II de la Ley N° 26.994 B.O. 08/10/2014 Suplemento. Vigencia: 1° de agosto de 2015, texto según art. 1° de la
Ley N° 27.077 B.O. 19/12/2014).
Presupuestos para el daño del art. 40 bis
a) Daño resarcible.
El daño en el derecho del consumo, no puede entenderse por fuera del derecho de daños como rama integral, en razón de ello se
colocan las normas pertinentes del Código Civil y Comercial a los fines de lograr una acabada apreciación de la unidad. Sin perjuicio de
que los conceptos en profundidad son estudiados en “derecho de las obligaciones” o “derecho de daños” según el plan de estudios.
En el primer párrafo del artículo se encuentra el concepto y alcance del daño directo, esto es, todo perjuicio o menoscabo al derecho del usuario o consumidor,
susceptible de apreciación pecuniaria, ocasionado de manera inmediata sobre sus bienes o sobre su persona, como consecuencia de la acción u omisión del
proveedor de bienes o del prestador de servicios.
La figura fue denominada "daño directo", y tiene como finalidad resarcir al consumidor o usuario en sede administrativa. Esta figura está limitada solo a los
aspectos patrimoniales que fijará la autoridad de aplicación de la Ley de Defensa del Consumidor en sede administrativa.
Antes de la incorporación de este artículo, el consumidor al realizar una denuncia en sede administrativa y no lograr arribar a un acuerdo conciliatorio entre las
partes, no obtenía la satisfacción de sus intereses. En esos casos, el consumidor no accedía luego a la vía judicial ya sea, por la complejidad que implica un
proceso judicial o por tratarse de reclamos de bajo monto.
El art. 40 bis crea un sistema de resolución de conflictos en las relaciones de consumo con respecto al daño directo, estableciéndose tres etapas para reclamarlo:
Por lo tanto, la incorporación de este instituto es de vital importancia ya que facilita el acceso a la justicia a los consumidores.
Sin perjuicio de ello, consagra el artículo bajo comentario, de una forma reñida con la división constitucional de poderes (art. 109 de la Constitución Nacional), en
cabeza de la autoridad administrativa de aplicación de la ley 24.240, el ejercicio de funciones de neto carácter jurisdiccional, siempre y cuando la autoridad
administrativa de aplicación cumpla con los requisitos establecidos en el art. 40 bis.
4 Producido como consecuencia de la acción u omisión por parte del proveedor de bienes o prestador de servicios.
El reconocimiento de la naturaleza indemnizatoria del daño directo conduce indudablemente a que los presupuestos necesarios para su admisión sean, en
definitiva, los clásicamente exigidos para la configuración de la responsabilidad civil (acción u omisión antijurídica, daño resarcible, nexo causal y factor de
atribución).
Si bien dichos presupuestos se encuentran regulados con carácter general en el Código Civil y Comercial de la Nación, en lo que respecta específicamente al daño
directo ellos han sido enunciados –en algunos casos, con distinto alcance– en el art. 40 bis de la Ley de Defensa del Consumidor.
Los presupuestos necesarios para la configuración del daño directo son los siguientes:
La existencia de una acción u omisión antijurídica, que en el caso del daño directo debe provenir del proveedor de bienes o del prestador de
servicios. Tratándose del daño directo la antijuricidad está dada por la violación al ordenamiento de defensa del consumidor. El daño directo no
se configuraría si la acción u omisión del proveedor de bienes o del prestador de servicios no fuera antijurídica, pues –como se lo dispone en el
art. 10 del Código Civil y Comercial de la Nación– el ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligación legal no puede
constituir como ilícito ningún acto.
Un daño resarcible, que en el caso del daño directo debe estar dado por los perjuicios materiales sufridos por el consumidor en los bienes
objeto de la relación de consumo o en su persona (el art. 40 bis establece que el daño directo está dado por todo perjuicio o menoscabo al
derecho del usuario o consumidor, susceptible de apreciación pecuniaria, ocasionado de manera inmediata sobre sus bienes o sobre su
persona).
El nexo causal, se configura cuando el daño resarcible por esta vía sea consecuencia inmediata de la acción u omisión antijurídica del
proveedor de bienes o del prestador de servicios. De allí que los daños que fueran consecuencia mediata o remota de aquella acción u omisión
antijurídica no pueden ser objeto de resarcimiento mediante el mecanismo bajo estudio. En este punto el art. 40 bis de la Ley de Defensa del
Consumidor constituye una excepción a lo dispuesto en el art. 1726 del Código Civil y Comercial de la Nación, con arreglo al cual, salvo
disposición legal en contrario, se indemnizan las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles.
ARTICULO 1726.- Relación causal. Son reparables las consecuencias dañosas que tienen nexo adecuado de causalidad con el hecho
productor del daño. Excepto disposición legal en contrario, se indemnizan las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles.
De acuerdo con lo que surge del art. 40 bis, en el caso del daño directo el factor de atribución de la responsabilidad es de carácter objetivo,
pues se configura aun cuando no hubiera existido culpa o dolo por parte del proveedor del bien o del prestador del servicio.
Finalmente, cabe señalar que el daño moral no es resarcible utilizando esta vía.
ARTÍCULO 1717
–
Antijuridicidad. Cualquier acción u omisión que causa un daño a otro es antijurídica si no está justificada.
ARTÍCULO 1721
–
Factores de atribución. La atribución de un daño al responsable puede basarse en factores objetivos o subjetivos. En ausencia de normativa, el factor de atribución es la culpa.
ARTÍCULO 1722
–
Factor objetivo. El factor de atribución es objetivo cuando la culpa del agente es irrelevante a los efectos de atribuir responsabilidad. En tales casos, el responsable se libera
demostrando la causa ajena, excepto disposición legal en contrario.
ARTÍCULO 1723
–
Responsabilidad objetiva. Cuando de las circunstancias de la obligación, o de lo convenido por las partes, surge que el deudor debe obtener un resultado determinado, su
responsabilidad es objetiva.
ARTÍCULO 1726
–
Relación causal. Son reparables las consecuencias dañosas que tienen nexo adecuado de causalidad con el hecho productor del daño. Excepto disposición legal en contrario, se
indemnizan las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles.
ARTÍCULO 1727
–
Tipos de consecuencias. Las consecuencias de un hecho que acostumbran a suceder según el curso natural y ordinario de las cosas, se llaman en este Código “consecuencias
inmediatas”. Las consecuencias que resultan solamente de la conexión de un hecho con un acontecimiento distinto, se llaman “consecuencias mediatas”. Las consecuencias
mediatas que no pueden preverse se llaman “consecuencias casuales”.
ARTÍCULO 1737
–
Concepto de daño. Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de
incidencia colectiva.
ARTÍCULO 1738
–
Indemnización. La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la
probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, de su
integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida.
ARTÍCULO 1740
–
Reparación plena. La reparación del daño debe ser plena. Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o
en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico, excepto que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se debe fijar en
dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o la identidad personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia, o de sus
partes pertinentes, a costa del responsable.
ARTÍCULO 1741
–
Indemnización de las consecuencias no patrimoniales. Está legitimado para reclamar la indemnización de las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del hecho
resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen legitimación a título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes
convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible.
La acción sólo se transmite a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por éste.
Siguiendo con el análisis del art. 40 bis. de la LDC, en la última reforma, la ley le otorga facultades jurisdiccionales a los órganos administrativos. De modo similar a
las potestades jurisdiccionales estudiadas en el módulo anterior con relación a los Entes Reguladores de Servicios Públicos, aquí la autoridad de contralor tiene
competencias para resolver conflictos entre las partes.
Los organismos de aplicación, mediante actos administrativos, fijarán las indemnizaciones para reparar los daños materiales sufridos por el consumidor en los
Esta facultad sólo puede ser ejercida por organismos de la administración que reúnan los siguientes requisitos:
a) La norma de creación les haya concedido facultades para resolver conflictos entre particulares y la razonabilidad del objetivo económico
tenido en cuenta para otorgarles esa facultad es manifiesta.
La reforma toma los antecedentes jurisprudenciales de la C.J.S.N en “Angel Estrada y Cía” junto a las
críticas con respecto a que el órgano de aplicación que dirima los conflictos debía estar revestido de
especialidad técnica, imparcialidad razonabilidad del objetivo económico y sus resoluciones estén
sometidas a un control judicial amplio y suficientes (Stupengo en Wüst, Graciela C. Compiladora 2016,
p. 168).
La impugnación al acto de determinación del daño directo, ha sido suprimida de la LDC aunque con una técnica legislativa criticable. Las competencias procesales
no han sido delegadas al Congreso de la Nación, de modo que va de suyo su imposibilidad de regular las mismas, quedando a cargo de los órganos locales.
El daño punitivo es un instrumento que, hasta la modificación de la LDC en 2008, ha suscitado discrepancias en cuanto a su naturaleza jurídica y su contenido.
En cuanto a su naturaleza jurídica, algunos sostienen que responde a un castigo de naturaleza penal, siendo una institución totalmente extraña a la responsabilidad
civil. Avizoran una inconstitucionalidad por no cumplimentar los extremos de las garantías penales a favor del imputado. En oposición, los daños punitivos
responden a una lógica de prevención de conductas lesivas y destruir los efectos de los actos ilícitos (Brodsky, 2012 p. 286).
Recordemos conforme a lo señalado anteriormente, el derecho de daños no se agota en la reparación- función resarcitoria-, sino que ha extendido sus funciones a
la prevención y eventualmente a la sanción. Máxime cuando el daño o el peligro de daño recaen sobre derechos colectivos o de incidencia colectiva como lo son el
consumo o el medio ambiente.
b) Adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se produzca un daño, o
disminuir su magnitud; si tales medidas evitan o disminuyen la magnitud de un daño del cual un tercero sería responsable,
tiene derecho a que éste le reembolse el valor de los gastos en que incurrió, conforme a las reglas del enriquecimiento sin
causa.
ARTÍCULO 52 bis: Daño Punitivo. Al proveedor que no cumpla sus obligaciones legales o contractuales con el consumidor, a instancia del damnificado, el juez
podrá aplicar una multa civil a favor del consumidor, la que se graduará en función de la gravedad del hecho y demás circunstancias del caso, independientemente
de otras indemnizaciones que correspondan. Cuando más de un proveedor sea responsable del incumplimiento responderán todos solidariamente ante el
consumidor, sin perjuicio de las acciones de regreso que les correspondan. La multa civil que se imponga no podrá superar el máximo de la sanción de multa
prevista en el artículo 47, inciso b) de esta ley. (Artículo incorporado por art. 25 de la Ley N° 26.361 B.O. 7/4/2008). (Ley 24240, 1993).
1 La norma ha sido redactada incurriendo en una peligrosa generalización, al exigir como requisito de procedencia del instituto el mero
incumplimiento de las obligaciones legales o contractuales por parte del proveedor de productos o servicios. De tal forma, el carácter de
excepcionalidad que tiene la imposición de una multa civil, por la gravedad de la medida, se pierde incomprensiblemente en el texto del art. 52
bis, LDC, que en su redacción se aparta de todos los antecedentes de la figura tornando posible su aplicación para cualquier tipo de
incumplimiento legal o contractual del proveedor, sin importar para su fijación que éste actuara con dolo o culpa.
2 El texto sancionado en el nuevo art. 52 bis establece equivocadamente la “solidaridad” de los integrantes de la cadena de comercialización
también en materia de daños punitivos, al disponer que “cuando más de un proveedor sea responsable del incumplimiento responderán todos
solidariamente ante el consumidor, sin perjuicio de las acciones de regreso que les correspondan”.
3 La gravedad de la sanción que se impone debe corresponderse, como se ha dicho, con el despliegue de una conducta seriamente reprochable
del dañador, una actuación temeraria, dolosa o groseramente culpable, de modo tal que no resulte admisible que el castigo impuesto (de
naturaleza excepcional) se aplique solidariamente a quienes son meros agentes corresponsables legales, por ejemplo, por aplicación del art.
40, ley 24.240, que fija una responsabilidad objetiva y solidaria del productor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el proveedor, el
vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio.
4 La norma determina un tope para la indemnización que se fije por este concepto al establecer que “la multa civil que se imponga no podrá
superar el máximo de la sanción de multa prevista en el art. 47, inc. b) de esta ley”, norma que fija como máximo la suma de cinco millones de
pesos ($ 5.000.000). La tarifación establecida no se condice con las características del instituto y podría, en muchos casos, frustrar el fin
preventivo y sancionador de la figura, especialmente en casos ilícitos lucrativos que provoquen lesiones graves o muerte de los damnificados,
en los cuales, sin dudas, los mismos daños compensatorios superarían con creces el importe máximo fijado por el art. 52 bis en materia de
multa civil.
5 La ley fija la aplicación de las indemnizaciones punitivas sólo “a petición de parte”, solución que no parece saludable, pues los costos sociales
que muchas veces dejan las graves infracciones a los derechos de consumidores y usuarios exigen un rol activo y preventivo de los jueces
que intervienen en la resolución de dichas causas, quienes deben mostrarse a la altura de las circunstancias, desplegando un servicio de
justicia dinámico y comprometido con la solución de los problemas de la sociedad.
6 Por último, la doctrina especializada ha criticado la norma en examen por no regular sobre la asegurabilidad de las indemnizaciones fijadas por
daños punitivos, siendo una cuestión que se considera trascendente en la materia y que ha sido largamente debatida por la doctrina en el
derecho comparado.
Con las salvedades expuestas, a modo de conclusión, podemos señalar que el sistema de daños punitivos, vigente en el ordenamiento jurídico nacional, se
estructura del siguiente modo:
El presupuesto de admisibilidad de la multa civil lo constituye el mero incumplimiento de las obligaciones legales o contractuales del
proveedor, quedando librada su determinación al criterio del magistrado, que podrá imponerla aun frente a incumplimientos que no revistan
gravedad (contrariamente a ello, todos los antecedentes en la materia demarcan el carácter excepcional de la figura y su aplicación a casos de
ostensible desidia o despreocupación por los derechos ajenos).
Funciona a “petición de parte”, de modo que solamente podrá ser abordado su tratamiento por el juez cuando su aplicación sea expresamente
solicitada por el damnificado.
La condena impuesta como multa civil tiene carácter accesorio, de modo tal que excede el importe que corresponda indemnizar por daños
compensatorios. Configura un plus a la indemnización por los daños sufridos realmente.
En cuanto a los legitimados pasivos, la ley fija la solidaridad entre los diversos proveedores o prestadores involucrados.
La indemnización es tarifada, fijándose un máximo de cinco millones de pesos, conforme lo establecido para las multas administrativas en el
art. 47, inc. b), ley 24.240.
El destinatario de la indemnización es, en todos los casos, el damnificado o la masa de consumidores, cuando las acciones sean promovidas
por asociaciones legitimadas para la defensa colectiva de sus derechos.
Las instituciones preventivas en el derecho de daños son de suma relevancia para evitar el menoscabo de bienes personales o
patrimoniales. Esto toma especial relevancia en el derecho del consumo, ya que el consumidor esta en una situación asimétrica
respecto del proveedor. Su patrimonio es infinitas veces menor al de los proveedores, afectándolo seriamente cualquier daño en
comparación con aquel. Asimismo, en su faz subjetiva, el consumidor adquiere bienes y servicios que son esenciales para el desarrollo
de su vida diaria, donde las conductas ilícitas afectan en su desenvolvimiento diario.
En virtud de ello, por el impacto que puede tener en el consumidor por la asimetría de posiciones, la prevención resulta de vital
importancia.
Procedencia:
1 Presupuesto de Viabilidad. No cualquier incumplimiento debe significar una aplicación de “Daños Punitivos”. La doctrina sostiene que esta
multa civil tiene como objeto las graves inconductas (Pizarro), hechos particularmente graves y relevantes (Kememelmajer), incumplimiento
deliberados con el propósito de algún beneficio (autores citados en Brodsky, 2012 p. 288).
En este sentido, la función del daño punitivo apunta a disuadir a los proveedores de incurrir en estos actos ilícitos, trasladando el riesgo a los
consumidores o defraudando a los mismo obteniendo algún rédito económico.
2 A pedido de parte: El daño punitivo procede solamente a pedido de parte. La norma es coherente con el destino de los fondos, ya que son
fijados en interés del consumidor y como consecuencia deben ser solicitados por este. Del mismo modo, esto permite la defensa del
demandado.
Caso 1
Imponen el pago de daño punitivo a empresa por incumplimiento con un consumidor. Lo resolvió la Cámara Civil de
Córdoba. El fallo establece pautas para la cuantificación de la novedosa figura prevista por la Ley de Defensa del
Consumidor. Además, confirmó la indemnización por daño emergente y moral. (Centro de Información Judicial, 2011).
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Caso 2
Un Tribunal de Salta confirmó que una cadena de electrodomésticos deberá indemnizar a un hombre por venderle una
heladera que no funcionaba. El fallo resaltó la importancia del bien por "tratarse de primera necesidad". (Diario Judicial,
2018).
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Caso 3
Papa Raúl Antonio c/ SMG Cía. Argentina de Seguros S.A. s/ ordinario Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Comercial Sala F. Fecha: 20-oct-2016. Cita: MJ-JU-M-102030-AR | MJJ102030. Procede el reclamo del daño punitivo
ocasionado al actor ante el incumplimiento por parte de la compañía del contrato de seguro que unía a las partes.
(Microjuris, 2017).
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corresponder.
Con relación a los proveedores debemos recurrir a las definiciones dadas en el módulo 1 y 2. Arts. 3 de la LDC y 1094 del CCYC.
Con respecto a la solidaridad, debemos retomar los conceptos aprendidos en el derecho de las obligaciones.
ARTÍCULO 724
–
Definición. La obligación es una relación jurídica en virtud de la cual el acreedor tiene el derecho a exigir del deudor una prestación destinada a satisfacer un interés lícito y, ante el
incumplimiento, a obtener forzadamente la satisfacción de dicho interés.
ARTÍCULO 827
–
Concepto. Hay solidaridad en las obligaciones con pluralidad de sujetos y originadas en una causa única cuando, en razón del título constitutivo o de la ley, su cumplimiento total
puede exigirse a cualquiera de los deudores, por cualquiera de los acreedores.
ARTÍCULO 828
–
Fuentes. La solidaridad no se presume y debe surgir inequívocamente de la ley o del título constitutivo de la obligación.
En virtud de los artículos anteriores la solidaridad es pasiva, es decir está impuesta a todos los proveedores responsables del incumplimiento y asimismo, surge de la ley ya que
esta no se presume.
Eximentes de responsabilidad
La responsabilidad civil contempla eximentes, es decir, aquellas causales que rompen con el nexo de causalidad que impide atribuir jurídicamente un hecho
dañoso a determinada causa.
En el derecho del consumidor, el factor de atribución es objetivo de modo que el proveedor no puede eximirse de responsabilidad demostrado la “no culpa”, es decir
que actuó con el debido cuidado o previsión. Esto es en razón de que no se trata de un factor subjetivo.
Entonces, el proveedor deberá demostrar como eximentes la ruptura del nexo causal del daño.
A RT Í C U LO 1 7 2 2
Factor objetivo. El factor de atribución es objetivo cuando la culpa del agente es irrelevante a los efectos de atribuir responsabilidad. En tales casos, el
responsable se libera demostrando la causa ajena, excepto disposición legal en contrario.
Lo mencionado no es propio de la responsabilidad del derecho del consumo, sino que la misma se inserta en el sistema general de responsabilidad
civil. Toda regulación que estime que el factor es de naturaleza objetiva requiere la prueba acabada de la ruptura del nexo causal.
Todo ello sin perjuicio que quien aduce un daño debe probar el mismo. Las cargas probatorias no se invierten al menos que exista expresa cláusula
legal o convencional. Esto último debe ser integrado con las clausulas abusivas estudiadas en el módulo 2 en materia de responsabilidad y prueba.
Tabla 1. Fuente: propia autoría
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Tema 3: Daños masivos y colectivos. Prevención de los daños. Riesgos del desarrollo.
La precaución
En la sociedad actual, la masificación de los productos y bienes económicos como simbólicos, la tecnología y el capitalismo en la era pos industrial, nos obligan a
repensar el derecho y sus respuestas ante nuevos conflictos.
Las nuevas técnicas de producción y la economía en escala global enfrentan al colectivo social a nuevos problemas y daños. El derecho del consumo y el derecho
ambiental nos brindan herramientas tuitivas frente las nuevas realidades que ponen en crisis las respuestas decimonónicas.
Ambos, considerados derechos colectivos, buscan equilibrar las posiciones en el mercado y proteger intereses jurídicos que hasta entonces no gozaban de
protección constitucional. Todo ello desde una perspectiva de derechos humanos.
Estos derechos colectivos como el consumo y el medio ambiente, irrumpen en los límites del derecho
civil clásico y ponen en juego a la totalidad del sistema jurídico en miras a su protección ya que se trata
de un sujeto plural e incluso intergeneracional como en el caso del medio ambiente.
La C.S.J.N en el fallo “Halabi” refiere a conductas o hechos continuados en el tiempo, provocan una lesión a los involucrados “una homogeneidad fáctica y
normativa que lleva a considerar razonable la realización de un solo juicio con efectos expansivos de la cosa juzgada que en él se dicte” (considerando 13). Es
decir, refiere a hechos o conductas que con cierta perdurabilidad temporal tienen la aptitud para producir un daño a una pluralidad de personas que se encuentran
en dicha situación.
De esta manera, las acciones colectivas receptadas en la Constitución Nacional dan vías jurídicas para su protección aún cuando no exista daño cierto sino
amenaza de daño.
Los riesgos creados por actividades lícitas y que tiene aptitud para generar un daño, tiene como contrapartida el deber de minimizar y prevenir todos los daños y si
esto no resulta posible, los agentes productores del daño encabezan la responsabilidad con un factor objetivo de atribución. Es decir, que quienes se encuentren en
posición económica y jurídica de producir un daño de naturaleza colectiva deben eximirse únicamente a partir de la causa ajena.
Como hemos visto anteriormente, el derecho de daños se amplia contemplando la función preventiva. Alterini (2016, p.48) sostiene que importancia de la
prevención radica en la posibilidad del derecho de actuar “ex ante” incentivando la precaución.
La función preventiva del daño, debe interpretarse en correlación con el Principio de buena fe y el deber de no dañar a otro – art. 19 de la CN-. Sin perjuicio de los
principios específicos del derecho del consumo como el deber de información y el deber de garantía que debe el proveedor.
Como podemos ver, el derecho de daños no puede interpretarse sin interrelacionarse con los principios generales del derecho, así como los mandamientos propios
ARTÍCULO 1710
–
Deber de prevención del daño. Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de:
ARTÍCULO 1711
–
Acción preventiva. La acción preventiva procede cuando una acción u omisión antijurídica hace previsible la producción de un daño, su continuación o agravamiento. No es exigible
la concurrencia de ningún factor de atribución.
ARTÍCULO 1712
–
Legitimación. Están legitimados para reclamar quienes acreditan un interés razonable en la prevención del daño.
ARTÍCULO 1713
–
Sentencia. La sentencia que admite la acción preventiva debe disponer, a pedido de parte o de oficio, en forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, según
corresponda; debe ponderar los criterios de menor restricción posible y de medio más idóneo para asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad.
Thomson Reuters. (2015, Julio 29). Fallo clásico: Ernesto Halabi c. P.E.N. Ley 25.873 DTO. 1563/04. Recuperado de: https://bit.ly/3mqnvC0
Sobre el daño punitivo véase el punto anterior: “Daño Punitivo. Antecedentes. Naturaleza jurídica. Procedencia. Análisis de casos”
En relación a la cuantificación del daño, siguiendo el art. 52 bis de la LDC, éste debe graduarse según la gravedad del hecho y demás
circunstancias del caso. De modo que esta denominación tan amplia, permite al juez del caso concreto una valoración amplia en la prueba
recibida.
No existe un barómetro que tase el daño punitivo en nuestro ordenamiento jurídico. Pero si existe un tope sobre cuanto se puede regular: “La
multa civil que se imponga no podrá superar el máximo de la sanción de multa prevista en el artículo 47, inciso b) de esta Ley” (Ley 24240,
1993).
El daño directo
Cierre de la unidad
Mientras avanzamos en el derecho del consumo, comenzamos a estudiar las distintas interrelaciones
con otras ramas del derecho. Es que, para dar respuestas integrales a problemas complejos, el derecho
recurre a distintas ramas a los fines de regular el fenómeno del consumo.
Material didáctico
El jurisconsulto explica el espíritu del nuevo código civil y comercial y la nueva regulación de la responsabilidad civil.
Bibliografía
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Wüst, G. C. Compiladora (2016). Estudios de Derecho Privado: comentarios al nuevo Código Civil y Comercial de la Nación. Capitulo 3 (P. 45 -58),
Cap. 8. Pp. 158 -178). 1era Ed. adaptada: Ed. Asociación de Docentes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de
Buenos Aires - Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Leyes
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Honorable Congreso de la Nacion Argentina (1997, abril 2). Defensa del consumidor. Compras telefónicas. [Ley 24787]. Boletin Oficial 28617.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (1998, julio 30). Defensa del consumidor. Modificación parcial Ley N°24240. [Ley 24999]. Boletin
Oficial 28948.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (199, enero 14). Tarjetas de Crédito [Ley 25.065]. Boletin Oficial 29063.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (2008, abril 7). Defensa del consumidor. Ley N°24240 – Modificación. [Ley 26361]. Boletin Oficial
31378.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (2011, mayo 17). Medicina Prepaga. Marco Regulatorio. [Ley 26682]. Boletin Oficial 32151.
Honorable Congreso de la Nacion Argentina (2014, octubre 8). Código Civil y Comercial de la Nación. [Ley 26994]. Boletin Oficial 32985.
Decretos: Poder Ejecutivo Nacional (2011, Noviembre 30) Decreto Reglamentario 1993/2011 de Ley 26.682/11 Medicina Prepaga. Marco
Regulatorio.
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Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Reconocer cuando el contrato de tarjeta de crédito, auto ahorro y medicina prepagas es de consumo en el universo de contratos conexos.
Contenidos de la unidad
1 El contrato de tarjeta de crédito. Su consideración como sistema. Los distintos vínculos jurídicos: entre emisor y usuario (contrato de emisión),
entre emisor y proveedor y entre proveedor y usuario (contrato de provisión).
2 Relación entre las Leyes 25.065 y 24.240. Tutela al usuario de una tarjeta de crédito frente a la entidad emisora y frente al proveedor. Cláusulas
abusivas. Intereses abusivos. Jurisprudencia.
3 La financiación al consumidor: las operaciones de préstamo con fines de consumo. Crédito al Consumo: noción y modalidades. La tutela del
consumidor en el derecho comparado. Marco legal en nuestro país: la Ley 24.240, la Ley 21.526, la Ley 25.065 y normas del Banco Central de la
República Argentina. El contrato de círculo de ahorro previo como contrato de consumo. Fundamentos. Herramientas de protección del
consumidor. Jurisprudencia.
4 Los contratos de asistencia médica: introducción. Los derechos constitucionales en juego: derecho a la salud, derecho a la vida, derecho a la
integridad psico-física, derecho a la calidad de vida. Los sistemas de prestación médica: sistemas públicos y sistemas privados. El seguro de
salud. Las empresas de medicina privada. Marco legal. La medicina prepaga como contrato de consumo: fundamentos. Funcionamiento y
características del sistema. Modalidades de la prestación: límites temporales y exclusiones de la cobertura, prestaciones especiales, PMO y
PMOE. Cláusulas abusivas en el contrato de medicina privada. Jurisprudencia.
En esta unidad estudiaremos tres tipos de contratos específicos, que tienen en común relación de consumo, de aquellos que sin bien son conexos a aquel
que son contratos conexos, ya que intervienen distintos sujetos en virtud del cumplimento no son de consumo y, como consecuencia, el impacto en el régimen
de un fin económico. jurídico aplicable.
Es importante que a lo largo de esta unidad se distingan los contratos que entrañan una 1. Contrato de tarjeta de créditos.
Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.
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Lesson 13 of 18
El sistema de tarjetas de crédito es esencial al momento de la financiación del consumidor, teniendo en cuenta una función económica relevante en nuestra
sociedad. Más en tiempos de ventas a través de dispositivos tecnológicos.
Este medio simplifica notablemente sus operaciones pero a la vez complejiza las relaciones jurídicas en la actualidad.
El sistema de tarjeta de crédito versa sobre una conexión de contratos con un objetivo común:
N O RM A S A PLI C A BLE S
Es un contrato que se encuentra tipificado socialmente y de amplio uso por los consumidores. En razón de ello su sistema jurídico es producto de la
interacción de distintas normas:
Todo lo aprendido hasta ahora en materia de consumo es aplicable a tarjetas de crédito, siempre que estemos ante la relación de consumo ante el
proveedor o el emisor. No rige el sistema consumeril entre el proveedor y el emisor. Es importante que se tenga en cuenta esta distinción.
Además puede que estos contratos revistan el carácter de contrato bancario porque la emisión de la tarjeta es un producto emitido por el banco. En
caso de ser así también resulta aplicable en materia de tarjetas de crédito todo lo regulado en los contratos bancarios en el código civil y comercial,
sobre todo en materia de información, formas de los contratos y publicidad.
Algunas definiciones
Los incisos a y b refieren al contrato de emisión. El vínculo jurídico que une al emisor de la tarjeta que se compromete a entregar el plástico y financiar las
El inciso c contempla el contrato con el proveedor. Este contrato de provisión el emisor asume la obligación de abonar la liquidación de operaciones de cada
Y, por último, el contrato de consumo del proveedor es la operación entre el consumidor y el local adherido al sistema de créditos. El cual puede tener como objeto
a) Emisor: Es la entidad financiera, comercial o bancaria que emita Tarjetas de Crédito, o que haga efectivo el pago.
b) Titular de Tarjeta de Crédito: Aquel que está habilitado para el uso de la Tarjeta de Crédito y quien se hace responsable de todos los cargos y
consumos realizados personalmente o por los autorizados por el mismo.
c) Usuario, titular adicional, o beneficiario de extensiones: Aquel que está autorizado por el titular para realizar operaciones con Tarjeta de
Crédito, a quien el emisor le entrega un instrumento de idénticas características que al titular.
d) Tarjeta de Compra: Aquella que las instituciones comerciales entregan a sus clientes para realizar compras exclusivas en su
establecimiento o sucursales.
e) Tarjeta de Débito: Aquella que las instituciones bancarias entregan a sus clientes para que al efectuar compras o locaciones, los importes
de las mismas sean debitados directamente de una cuenta de ahorro o corriente bancaria del titular.
f) Proveedor o Comercio Adherido: Aquel que en virtud del contrato celebrado con el emisor, proporciona bienes, obras o servicios al usuario
aceptando percibir el importe mediante el sistema de Tarjeta de Crédito. (Ley 25.065, 1999).
Relación entre las Leyes 25.065 y 24.240. Tutela al usuario de una tarjeta de crédito
frente a la entidad emisora y frente al proveedor. Cláusulas abusivas. Intereses
abusivos. Jurisprudencia
Las leyes que regulan el sistema de tarjetas de créditos tienen una relación necesaria con las leyes tuitivas del consumidor o usuario, puesto que la tarjeta de
crédito es un producto bancario o financiero, que es utilizado por aquél. Asimismo, el emisor, cuando emite una tarjeta y crea una red de negocios adheridos, insta
al consumo de determinados productos lo cual lo vuelve responsable y, como consecuencia, debe encontrarse en la esfera de aplicación del derecho del consumo.
En la actualidad, el consumo opera a través de los dispositivos móviles, computadoras, etc. De modo que toda la regulación de contratos a distancia mediante
dispositivos electrónicos estudiados en el modulo 2 toman relevancia cuando vemos tarjetas de crédito.
Es indispensable entender el contrato de emisión a la luz de los principios y reglas del contrato de consumo, que comúnmente es un tipo de contrato bancario (art.
1378 y ss del CCYC). Es, además, un contrato de adhesión, por lo cual todo lo explicado sobre ello aplica al contrato de emisión de tarjetas de créditos.
Tal es así que la ley en su art. 3 reconoce esta vinculación entre el derecho del consumo y el derecho bancario (tarjetas de crédito).
ARTÍCULO 3° — Ley aplicable. Las relaciones por operatoria de Tarjetas de Crédito quedan sujetas a la
presente ley y supletoriamente se aplicarán las normas de los Códigos Civil y Comercial de la Nación y
de la ley de Defensa del Consumidor. (Ley 24.240, 1993).
Las cláusulas abusivas, como conceptos, están reguladas en el CCYC y en la LDC. Al respecto de las tarjetas de crédito se consideran abusivas:
El apoderamiento compulsivo a los fines de sustituir la voluntad del titular -art. 14 inc. g.
Adhesión a servicios accesorios. Los paquetes bancarios han proliferado en su oferta y ello muchas veces perjudica al consumidor ya que se
incluyen otros productos los cuales no ha tenido en miras celebrar y resultan antieconómicos como son el seguro de vida, seguros adicionales,
cuentas bancarias, etc.
Garantías por adicionales. Cuando el beneficiario adherente no suscribió la solicitud o no existe clausula expresa que así lo indique.
Otras cláusulas prohibidas por la ley, las cuales son sancionadas con la nulidad de las siguientes cláusulas: las que impongan un monto fijo
por atrasos en el pago del resumen (art. 14-c); las que establezcan costos por informar la no validez de la tarjeta (art. 14-d); las que autoricen al
emisor la rescisión unilateral incausada (art. 14-f); las que permitan la habilitación directa de la vía ejecutiva (art. 14-h); las que importen
prórroga a la jurisdicción establecida por la ley (arts. 14-i y 52); las que impliquen exoneración de responsabilidad de cualquiera de las partes
(art. 46), aquellas que importan la renuncia del titular a los derechos de la ley (inc. a]) —concordante con el art. 37 c) de la LDC—; las
adicionales no autorizadas por la autoridad de aplicación (inc. e]), entre otras. (Ghersi & Weningarten, 2017, p.589).
Intereses Abusivos
En el módulo 2 hemos analizado que aquellas situaciones abusivas son las que implican un desequilibrio entre las prestaciones asumidas por partes,
desnaturalizando el negocio jurídico y conforme a los principios reseñados por el derecho, no se ampara su ejercicio abusivo.
Ahora bien, en materia de intereses, éstos son legales ya sean compensatorios, moratorios o punitivos; incluso se permite el anatocismo (art. 765 y ss. del CCYC).
Sin embargo, éstos no pueden ser desproporcionados conforme a los valores económicos en juego resultando usurarios para el titular en este caso de tarjeta de
crédito.
En razón de ello, el CCYC permite a los jueces su reducción cuando este provoque un nivel de alteración desproporcionada e injustificada en la ecuación económica
de las prestaciones.
ARTÍCULO 771.- Facultades judiciales. Los jueces pueden reducir los intereses cuando la tasa fijada o el resultado que provoque la capitalización de intereses
excede, sin justificación y desproporcionadamente, el costo medio del dinero para deudores y operaciones similares en el lugar donde se contrajo la obligación.
Editorial Errepar. (2018). El Código Civil y Comercial faculta la reducción de intereses abusivos. Recuperado de: https://blog.erreius.com/2018/01/31/codigo-civil-
comercial-reduccion-intereses-abusivos/
Jurisprudencia
Caso 1
Tarjetas de créditos no solicitadas.
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Caso 2
Intereses superiores a los permitidos.
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Caso 3
Sumario de Jurisprudencia de Tarjeta créditos – Poder Judicial de la Nación: 177 sumarios jurisprudenciales en materia
de contrato de tarjetas de créditos.
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Lesson 15 of 18
En un reciente artículo problematizaba sobre el sobreendeudamiento de los consumidores, el cual se instrumenta muy usualmente en un pagaré más allá de que
puede asumir otras modalidades.
En la actualidad, la globalización y la presión constante por el consumo, traen consecuencias sociales, económicas y jurídicas. En el contexto de una sociedad de y
para el consumo, independientemente de la capacidad de pago que se tenga, el sobreendeudamiento se convierte en una realidad que debe ser atendida por
derecho.
Otro ingrediente que se suma a conformar esta problemática es la facilidad con la que se otorgan créditos sin análisis de carácter preventivo que permita dilucidar los futuros
riegos a los que se enfrentan tanto quien otorga el crédito como el propio consumidor. Esta afirmación no implica que se deba excluir a las familias del sistema financiero, sino
que debemos lograr un sistema en el cual todos puedan acceder con información verídica y con el menor riesgo posible de endeudamiento.
No forma parte de este programa ahondar en la extensa y compleja problemática del sobreendeudamiento de los consumidores. No obstante, ello, es de indudable
necesidad hacer referencia a ella debido a que forma parte de las aristas de la deuda de los consumidores.
a) La descripción del bien o servicio objeto de la compra o contratación, para los casos de adquisición de bienes o servicios.
b) El precio al contado, sólo para los casos de operaciones de crédito para adquisición de bienes o servicios.
En las operaciones financieras para consumo y en las de crédito para consumo deberá consignarse la tasa de interés efectiva anual. Su omisión determinará que
la obligación del tomador de abonar intereses sea ajustada a la tasa pasiva anual promedio del mercado difundida por el Banco Central de la República Argentina
vigente a la fecha de celebración del contrato.
La eficacia del contrato en el que se prevea que un tercero otorgue un crédito de financiación quedará
condicionada a la efectiva obtención del mismo. En caso de no otorgamiento del crédito, la operación
se resolverá sin costo alguno para el consumidor, debiendo en su caso restituírsele las sumas que con
carácter de entrega de contado, anticipo y gastos éste hubiere efectuado.
El Banco Central de la República Argentina adoptará las medidas conducentes para que las entidades sometidas a su jurisdicción cumplan, en las operaciones a
que refiere el presente artículo, con lo indicado en la presente ley.
Será competente para entender en el conocimiento de los litigios relativos a contratos regulados por el presente artículo, en los casos en que las acciones sean
iniciadas por el consumidor o usuario, a elección de éste, el juez del lugar del consumo o uso, el del lugar de celebración del contrato, el del domicilio del
consumidor o usuario, el del domicilio del demandado, o el de la citada en garantía. En los casos en que las acciones sean iniciadas por el proveedor o prestador,
será competente el tribunal correspondiente al domicilio real del consumidor, siendo nulo cualquier pacto en contrario. (Artículo sustituido por art. 58 de la Ley N°
26.993 B.O. 19/09/2014). (Ley 24240, 1993).
En el CCYC, bajo el parágrafo primero, titulado "Transparencia de condiciones contractuales", el art. 1379 reza: "La publicidad, la propuesta y la documentación
contractual deben indicar con precisión y en forma destacada si la operación corresponde a la cartera de consumo [...] de acuerdo a la clasificación que realiza el
Banco Central de la República Argentina" Estos últimos caracterizados por la "finalidad" de la adquisición de bienes y servicios.
Esta normativa se complementa con lo señalado por el nuevo Código Civil y Comercial, donde impone a la entidad financiera o a quien realice intermediación
habitual un deber calificado de información de carácter precontractual —art. 1387—. Es obligación del proveedor suministrar información al consumidor en forma
cierta y detallada respecto de todo lo relacionado con las características de los bienes y servicios que provee, las condiciones de su comercialización y todas las
circunstancias relativas al contrato.
El legislador, con gran criterio, incluye dentro de la normativa de la publicidad sobre contratos bancarios con consumidores y usuarios —art. 1385— el deber de
contar con información "clara, concisa y con un ejemplo representativo". Sostiene Lorenzetti que este ejemplo representativo debería indicar, v.gr., cuánto debe
pagar de cuota el tomador de un crédito por cada cierta cantidad de dinero, lo que constituye un elemento de información fácilmente accesible para el gran público
El art. 36 de la LDC está vinculado al sobreendeudamiento, ya que tiene como fin informar al consumidor sobre los riesgos y consecuencias a afrontar cuando se
toma un crédito Es una herramienta preventiva que pretende informar y empoderar al consumidor.
De manera similar a nuestro sistema ocurre en el derecho comparado, en materia de transparencia en las relaciones contractuales. Así en la Unión Europea en la
directiva 2008/48/CE expresa en su considerando N° 26 que:
Tiende a la adopción de medidas adecuadas para promover prácticas responsables en todas las fases de la relación crediticia […],
resultando importante que los prestamistas no concedan créditos de forma irresponsable o sin haber evaluado previamente la
solvencia del prestatario y que los estados miembros lleven el control para evitar tales comportamientos, así como los medios
necesarios para sancionar a los prestamistas en caso que ello ocurra […], los prestamistas tienen la responsabilidad de controlar
individualmente la solvencia del consumidor.
Del mismo modo, en su art. 8 sobre la obligación del proveedor de evaluar la solvencia del consumidor dispone que:
El prestamista evalúe la solvencia del consumidor, sobre la base de una información suficiente facilitada en su caso por el consumidor, y cuando proceda,
basándose en la consulta de la base de datos pertinente”, y “si las partes acuerdan modificar el importe total del crédito, el prestamista actualice la información
financiera de que disponga sobre el consumidor, y evalúe su solvencia antes de aumentar significativamente el importe total del crédito.
La directiva 2008/48/CE otorga también protección a los consumidores contra las prácticas desleales o engañosas en lo que refiere a la publicidad relativa a los
contratos de crédito y sobre algunos elementos de información básica que deben facilitarse a los consumidores a los fines de tener información suficiente que les
permita contemplar y comparar el mercado de crédito. Así, el Capítulo II “Información y prácticas previas a la celebración del contrato de crédito”, en su art. 4
establece el contenido de Información básica que debe figurar en la publicidad, el proveedor debe proporcionar información gratuita al consumidor incluyendo un
cálculo representativo del costo. El art. 5, “Información precontractual”, precisa de modo detallado el contenido de la obligación de informar que pesa sobre el
proveedor (porcentaje anual de cargas financieras y coste total del crédito). Por su parte, el Capítulo IV “Información y derechos en relación con los contratos de
crédito”, en su art. 10 indica que Información debe mencionarse en los contratos de crédito, especifica las precisiones que deben contemplarse en caso de que el
En el mismo sentido, se modifica el Código de Consumo Francés contemplando el fenómeno de crédito para consumo. Regulando requisitos
similares en relación al análisis crediticio de los consumidores, información y transparencia contractual. Véase en:
https://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=JORFTEXT000022419094&fastPos=1&fast
Conforme avanzamos en el módulo, desarrollamos contenidos vinculados al derecho del consumo. Primero con el derecho de daños, que es una rama específica
del derecho civil ante el incumplimiento contractual o un daño de origen extra contractual.
Del mismo modo, el derecho del consumo se interrelaciona con el derecho bancario. Esta rama del derecho comercial, regula todos los hechos y actos jurídicos de
la intermediación financiera.
En virtud de ello, el plexo consumeril bifurca sus conexiones con las leyes de tarjetas de créditos: contrato de emisión y el contrato de consumo con el proveedor a través de
tarjetas de crédito. En igual sentido con la ley de entidades financieras, que es la norma que regula la actividad de bancos comerciales y otras entidades financieras, quienes
ofrecen y contratan con los consumidores sus productos financieros – caja de ahorro, prestamos, cajas de seguridad, seguros, etc.- y por último, necesariamente también está
vinculado con la Normativa del Banco Central de la República Argentina, ya que es el órgano de contralor de las operaciones de intermediación financiera, incluyendo las de
consumo.
El art. 1379 del CCYC sobre la transparencia de los contratos bancarios refiere que este debe ser categorizado como de consumo o no según la normativa del
B.C.R.A. En sus comunicaciones "A" 2729 y "A" 2950" crea una base de datos pública llamada "Central de deudores del sistema financiero". En las comunicaciones
"A" 4683, "A" 4738, "A" 4757 y "A" 4781 determina las pautas para la calificación de cumplimiento de los clientes del sistema financiero; además, prevé un
procedimiento de revisión de esas calificaciones y define al propio BCRA como autoridad de control. El criterio básico de clasificación a utilizar es la capacidad de
pago de la deuda o de la garantía otorgada. La calificación dependerá de la cartera a la que el deudor corresponda:
1 La cartera de consumo y vivienda comprende los préstamos destinados a la adquisición de bienes de consumo personal, familiar, profesional,
financiación de tarjetas de crédito, compras, construcción o refacción de vivienda propia.
2 La cartera comercial, por exclusión, será todo aquello que no es cartera de consumo y vivienda.
Los sistemas de ahorro previo, nacen ante la necesidad del proveedor de obtener fluidez en su producción. Originalmente comenzaron con las empresas
automotrices las cuales para producir automóviles requerían de la inyección de una inversión importante.
Resulta un sistema complejo primero porque entraña una conexidad de contratos de distinta naturaleza. Segundo, un sistema contractual paradójico porque los
consumidores le brindan a las empresas el dinero, que será administrado por aquellas para terminar siendo los aportantes los destinatarios del producto.
La primera consiste en la "captación por parte de empresas de dinero de las familias consumidoras".
La tercera, que no siempre se hace notar con precisión, es compleja: es el "capital" que se genera para las empresas como
consecuencia de aportes masivos, como "capital financiero gratuito" y sin contrapartida (de intereses) al consumidor. (Ghersi &
Weningarten 2017, p. 609-610).
El plan de ahorros, normalmente para la obtención de un vehículo, deviene en un contrato de consumo ya que, a través de este sistema de ahorros, el consumidor
adquiere un producto. Es decir, a través de la capitalización como forma de financiamiento, el consumidor adquiere un determinado bien. Como ya vimos, el
contrato de consumo tiene como fin la adquisición de bienes o servicios sean onerosos o gratuitos para consumo personal. En este caso, los círculos de ahorros
tienen como objeto productos finales.
Protección del consumidor: al igual que con la tarjeta de crédito, resulta de aplicación lo estudiado sobre:
Contrato de consumo.
Derecho a la información.
Clausulas abusivas.
Responsabilidad contractual.
La vida y la dignidad de la persona humana, representa uno de los máximos axiomas a proteger por el derecho en su totalidad, lo cual se ve reforzado por el
reconocimiento del derecho a la salud, a la vida, a la integridad psico física a través de los diferentes tratados de derechos humanos (art. 75 inc. 12 de la CN).
El Derecho de la salud, sostiene Casares (2016), se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de los juristas del siglo XXI, requiriendo un plexo
normativo de derechos humanos tanto de fuente convencional como de fuente interna.
Constitución Nacional
Artículo 42.- Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud,
seguridad e intereses económicos.
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la
concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.
2. Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en el pacto a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las necesarias para:
c) La prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas;
d) La creación de condiciones que aseguren a todos asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad. (Ley 23.313, 1998).
Artículo 6 inc 1. El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente
(Ley 23.313, 1998).
Código Civil y Comercial
ARTÍCULO 51.- Inviolabilidad de la persona humana. La persona humana es inviolable y en cualquier circunstancia tiene derecho al
reconocimiento y respeto de su dignidad.
En ese sentido, todos somos consumidores de salud, es decir se encuentra omnicomprensivo de toda la población. Y en razón del
avance de la tecnología y avances científicos, se generan nuevos intereses que deben ser protegidos por el estado a través de un gran
abanico de normas (Casares, 2016).
Públicos:
Estado en sus tres niveles por tener competencias concurrentes según nuestro diseño constitucional en los Hospitales y Centros de Salud Públicos.
Privados:
Obras sociales: sistema de cobertura sostenido por los aportes de los trabajadores activos y los empleadores.
Siguiendo a Ghersi y Weningarten, el contrato de prestación médica prepaga, se denomina "contrato marco", y es suscripto por el beneficiario o adherente y por otro
lado, el ente o empresa de servicios médico-asistenciales (2017, p. 619).
Asimismo, a los fines de cumplir con el objeto del contrato marco, la empresa prestadora de servicios médicos contrata a terceros – médicos, sanatorios,
laboratorios, hoteles, farmacias, droguerías, etc.
Es decir, el contrato de prestación de servicios de medicina prepaga se trata de contratos conexos que, frente al consumidor, representan un frente único en virtud
de:
A RT Í C U LO 4 0
Si el daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa o de la prestación del servicio, responderán el productor, el fabricante, el importador, el
distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio. El transportista responderá por los daños ocasionados a la
cosa con motivo o en ocasión del servicio.
La responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las acciones de repetición que correspondan. Sólo se liberará total o parcialmente quien demuestre que
la causa del daño le ha sido ajena. (Artículo incorporado por el art. 4º de la Ley Nº 24.999 B.O. 30/7/1998). (Ley 24240, 1993).
“El contrato de prestación médica prepaga, denominado "contrato marco", se suscribe entre el beneficiario o adherente y por otro lado, el
ente o empresa de servicios médico-asistenciales. Estas empresas organizan los servicios, mediante prestadores prestados por
terceros: médicos de cartilla, sanatorios, análisis, etcétera.
La tercerización se trata de un conjunto de sujetos de personas humanas, p. ej., médicos, odontólogos, etc., y de personas jurídicas,
empresas bajo las más diversas formas, sanatorios, laboratorios, droguerías, que mediante una derivación del contrato marco, adhieren
o negocian sus servicios, para los beneficiarios del sistema.
En estas últimas relaciones contractuales podemos diferenciar: locación de espacios sanatoriales para hotelería de beneficiarios,
locación de quirófano, locación de servicios médicos, contrato de suministro de droguerías o laboratorios, compraventa en farmacias,
etcétera. ”
Se trata de un "sistema de relaciones en redes contractuales o contratos conexos", que constituyen una sola "parte" frente al usuario de los servicios (arts. 1073
CCCN y 40 de la ley 26.361).
Los médicos o empresas tercerizadas pueden estar relacionados con la empresa de las más diferentes formas jurídicas (desconocidas para los beneficiarios).
ARTÍCULO 1073. Definición. [CONTRATOS CONEXOS] Hay conexidad cuando dos o más contratos autónomos se hallan vinculados entre sí por una finalidad
económica común previamente establecida, de modo que uno de ellos ha sido determinante del otro para el logro del resultado perseguido. Esta finalidad puede ser
establecida por la ley, expresamente pactada, o derivada de la interpretación, conforme con lo que se dispone en el artículo 1074.
Resulta aplicable todo el plexo del consumidor, en especial lo referido cosas y servicios riesgosos que representan un riesgo para la salud.
ARTÍCULO 6º — Cosas y Servicios Riesgosos. Las cosas y servicios, incluidos los servicios públicos domiciliarios, cuya utilización pueda suponer un riesgo para la
salud o la integridad física de los consumidores o usuarios, deben comercializarse observando los mecanismos, instrucciones y normas establecidas o razonables
para garantizar la seguridad de los mismos.
En tales casos debe entregarse un manual en idioma nacional sobre el uso, la instalación y mantenimiento de la cosa o servicio de que se trate y brindarle
adecuado asesoramiento. Igual obligación regirá en todos los casos en que se trate de artículos importados, siendo los sujetos anunciados en el artículo 4
responsables del contenido de la traducción. (Ley 24.240, 1993).
Esquema 5. Fuente: propia autoría.
Características
El contrato de medicina prepaga, conforme se desprende de la propia ley 26.682, presenta las siguientes características (Tanzi & Lencina, 2017):
1 Bilateral: se forma con el consentimiento o la adhesión de dos partes, por un lado, la empresa de medicina prepaga y, por el otro, el usuario o
beneficiario de la prestación médica.
2 Oneroso: existe una contraprestación por parte del usuario o beneficiario en favor de la empresa de medicina prepaga que consiste en el pago
de una cuota mensual y consecutiva durante la vigencia del contrato.
3 Consensual: el contrato se perfecciona con el consentimiento de ambas partes. El usuario en este tipo de contratos adhiere a cláusulas
generales predispuestas.
7 Individual o colectivo: según si la contratación es directa con el usuario o a través de una contratación corporativa.
Las empresas de medicina prepaga, los planes de adhesión voluntaria y los planes superadores o complementarios por mayores
servicios que comercialicen los Agentes del Seguro de Salud (ASS) contemplados en las leyes 23.660 y 23.661. Quedan excluidas las
cooperativas y mutuales, asociaciones civiles y fundaciones, y obras sociales sindicales. (Ley 26.682, 2011).
Con posterioridad, el Decreto reglamentario 1993/2011, desnaturaliza la presente ley incluyendo a sujetos expresamente excluidos en el art 1. "las cooperativas,
mutuales, asociaciones civiles".
Esta incorporación rompe con la coherencia interna que necesita toda legislación hacia adentro, pero también con respecto de las demás normas jurídicas. Las
exclusiones hallaban su fundamento en la ausencia de fines de lucro, sino que son instituciones que responden a la organización de esfuerzos mutuos.
c) Aquellos que desarrollen su actividad en una única y determinada localidad, con un padrón de usuarios inferior a cinco mil. La Autoridad de Aplicación podrá
proponer nuevos planes de coberturas parciales a propuesta de la Comisión Permanente prevista en el artículo 6º.
Asimismo, todos deben cumplir con el Plan Médico Obligatorio, que contempla las prestaciones mínimas que debe incluir toda prestación de servicios de salud. En
tal sentido el art. 7º se especifica que deben cubrir, como mínimo, en sus planes de cobertura médico asistencial, el Programa Médico Obligatorio vigente según
Resolución del Ministerio de Salud de la Nación y el Sistema de Prestaciones Básicas para personas con discapacidad prevista en la ley 24.901 y sus
modificatorias.
Esta debe ser sin carencias, preexistencias o exámenes de admisión. Véase el contenido del PMO en
https://www.sssalud.gob.ar/normativas/consulta/000595.pdf
Carencias y exclusiones
La reglamentación establece:
Art. 10.— Los períodos de acceso progresivo a la cobertura para los contratos celebrados entre los usuarios y los sujetos comprendidos en el
art. 1º de la presente reglamentación, sólo podrán establecerse para el acceso a las prestaciones sanitarias superadoras o complementarias
al Programa Médico Obligatorio (PMO) vigente. Los contratos deberán estar previamente aprobados por la Superintendencia de Servicios de
Salud. Los períodos de acceso progresivo en ningún caso podrán superar los doce (12) meses corridos desde el comienzo de la relación
contractual. Cuando por modificación de lo normado en el Programa Médico Obligatorio (PMO) vigente, la prestación médica carente
complementaria o suplementaria ingresare a un nuevo Programa Médico Obligatorio aprobado y publicado por la autoridad sanitaria, dicha
carencia quedará automáticamente anulada.
Del mismo modo, el mismo artículo regula sobre las enfermedades preexistentes solamente pueden establecerse a partir de la declaración
jurada del usuario y no pueden ser criterio del rechazo de admisión de los usuarios. La Autoridad de Aplicación autorizará valores diferenciales
debidamente justificados para la admisión de usuarios que presenten enfermedades preexistentes, de acuerdo a lo que establezca la
reglamentación.
Ghersi y Weningarten (2017, p. 629), sostienen que esta regulación es totalmente inconstitucional, ya que una vez que las mismas son incorporadas por el usuario
en su declaración juradas y aceptadas son comprendidas en una integralidad no pueden generar ningún precio diferenciado.
Cláusulas abusivas en el contrato de medicina privada
Se entiende que son cláusulas abusivas aquellas exclusiones como lesiones derivadas de catástrofes naturales; tentativas de suicidio; lesiones provocadas por
atentados u otras alteraciones de la paz; quemaduras extendidas en más de un 30% de la superficie corporal, devenidas de incendio masivo, etc., son nulas de
nulidad absoluta (art. 37 de la ley 24.240).
Asimismo, otra cláusula abusiva es la que permite a las empresas mutar sus prestaciones (Ghersi & Weningarten, 2017, pp. 636- 637).
Jurisprudencia
CNCiv., sala K, 23/10/2003, "Comi Coop. Limitada de Provisión en el Área de la Salud c. Institución Cultural de Recreación Judía Tzavta"
Ante la lesión sufrida por el afiliado a un plan de medicina prepaga como consecuencia de un hecho ilícito, si bien la entidad asistencial debe
cubrir en primera instancia todos los gastos médicos irrogados en cumplimiento del contrato celebrado con la víctima, no está obligada a
liberar a quien considera responsable del daño, pues de lo contrario éste se beneficiaría con la actitud previsora del damnificado, sin que tal
solución importe enriquecimiento sin causa de la empresa de medicina, pues el plan de cuotas pactado no tendía sólo a responder ante
hechos ilícitos de terceros. (Jurisprudencia La Ley, 2003).
"CNCiv., sala I, 16/12/2003, "Z. B., D. H. c. Fundación Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Dr. Norberto Quirno (CEMIC)"
En cuanto no puede soslayarse la función social del contrato de medicina prepaga, vinculado a la salud de las personas, cuya protección tiene
raigambre constitucional, corresponde hacer lugar al pedido del amparista —portador de HIV— de continuar afiliado al sistema del que fue dado
de baja por morosidad, sin que ello implique que la medicina prepaga deba brindar las prestaciones médicas en forma gratuita ni imponerle una
cobertura diferencial o sin limitaciones, ni que la prestadora deba aceptar sine die la condición de afiliado moroso. (Jurisprudencia Argentina,
2004).
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Cierre de la unidad
Los contratos de consumo manifiestan cierta complejidad ya que se asientan en estructuras complejas
con contratos conexos por la multiplicidad de proveedores.
En las relaciones económicas actuales ya no interviene un único proveedor y un consumidor, sino que,
por lo contrario, interviene una multiplicidad de obligados a los fines de producir un determinado bien o
servicio y, a la vez, pueden afectar a una pluralidad de sujetos.
Material didáctico
En el siguiente recurso podrá observar una entrevista al abogado Andrés Sánchez Herrero referente a los contratos.
Bibliografía
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López Mesa, Marcelo (2001). Curso de las Obligaciones. Tomo III. Capítulo 21 – P. 69 a 81. Ed. Depalma, Buenos Aires.
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