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Técnica de la Tortuga para Niños

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JUEGO EDUCATIVO PARA EL AUTOCONTROL DE LA

CONDUCTA IMPULSIVA. (Técnica elaborada por Schneider y


Robin, 1990)
Juego educativo para enseñar a los niños y niñas a relajarse ante
situaciones amenazantes y evitar conductas impulsivas

OBJETIVOS

 Enseñar a los niños y niñas estrategias para relajarse.


 Fomentar el autocontrol de la conducta impulsiva.
 Desarrollar la capacidad de conocer, expresar y manejar las emociones.
 Controlar la agresividad, analizando adecuadamente las situaciones y
responder con autocontrol.

EN QUE CONSISTE EL JUEGO

El juego consiste en ayudar a los niños y niñas a aprender a relajarse,


replegando su cuerpo, como hacen las tortugas. De esta forma relajarán sus
músculos y evitaran actuar de forma impulsiva. A través de una dinámica
que comprenden por analogía con la tortuga, los pequeños aprenderán una
técnica útil y sencilla para relajarse y controlar sus impulsos. Es importante
desarrollar habilidades de autocontrol ante conductas impulsivas. Con la
técnica desarrollaran también habilidades para reconocer, expresar y
manejar sus emociones. Con esta técnica de fácil aplicación,
proporcionamos a los niños y niñas medios para canalizar su propia ira.

INSTRUCIONES

Preparación: En primer lugar contamos el cuento de la tortuga a los niños y


niñas.

Explicación: Les explicamos que al igual que la tortuga se metía en su


concha cada vez que sentía ira y enfado, nosotros podemos hacer lo mismo
y meternos en una concha imaginaria para relajarnos hasta que se nos pase
el enfado y de esta forma no reaccionar con conductas impulsivas.

Para llevar a cabo esta técnica, emplearemos varias semanas de


entrenamientos, para que poco a poco los niños y niñas adquieran esta
respuesta. Implementaremos la técnica en 4 etapas:

 En la primera etapa (semanas 1 y 2) se enseña al niño/a a responder a la


palabra “tortuga” cerrando los ojos, pegando los brazos al
cuerpo, bajando la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los
hombros, y replegándose como una tortuga en su caparazón. Para ello,
le explicaremos como tiene que hacer para esconderse en su caparazón.
Le diremos que cuando escuche la palabra tortuga debe replegar su
cuerpo y relajarse dentro del caparazón. Se harán varios entrenamientos,
en diferentes momentos les diremos la palabra tortuga.
 En la segunda etapa (semanas 3 y 4) el niño/a aprende a relajarse.
Para ello, tensa todos los músculos mientras está en la posición
de tortuga, mantiene la tensión durante unos segundos, y después relaja
a la vez todos los músculos. Una vez a aprenda a replegarse (etapa 1), le
enseñamos a relajarse dentro del caparazón. Haremos también varios
entrenamientos.
 La etapa tercera (semana 5) pretende conseguir la generalización en la
utilización de la posición de tortuga y la relajación a
diferentes contextos y situaciones. Para ello, empleamos historias,
ejemplos en los que necesitara relajarse. Por ejemplo cuando tus padres
se enfadan contigo, te pones furioso, tenemos que relajarnos como la
tortuga. Le pediremos también que emplee la técnica cuando se
encuentre ante cualquier situación en la que se sienta furioso.
 La última etapa (semana 6) se dedica a la enseñanza de estrategias
de solución de problemas interpersonales. Además de la técnica,
pediremos a los niños y niñas que expliquen la situación, que cuenten
como se sentían (hacemos que identifiquen y expresen su emoción).
Reflexionamos con ellos, una vez calmados diferentes formas de
solucionar esta situación.

CUENTO DE LA TORTUGA

Hace mucho tiempo había una hermosa tortuga que tenía (4,5,6,7,8)
años y que se llamaba Pepe. A ella no le gustaba demasiado ir al cole.

Prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No


le gustaba aprender cosas en el colegio. Prefería correr, jugar.
Era demasiado pesado hacer fichas y copiar de la pizarra. No le
gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de coches y
nunca recordaba qué es lo que tenía que hacer. A Pepe lo que le gustaba
era enredar con los demás compañeros, meterse con ellos y
gastarles bromas.

Cada día, cuando iba camino del colegio, se decía que intentaría
no meterse en líos, pero luego era fácil que alguien hiciera que perdiera el
control, y al final se enfadaba, se peleaba y el profesor le reñía o le
castigaba.“ Siempre metido en líos”, pensaba.“ Como esto siga así voy a
acabar odiando al colegio y a todos”. La tortuga lo pasaba muy pero que
muy mal. Un día de los que peor se sentía encontró al viejo señor Tortuga,
el más sabio del lugar.

Cuando el señor Tortuga vio a Pepe le preguntó por qué estaba tan triste, y
Pepe le contó lo que le pasaba, que siempre se metía en problemas y que
se portaba mal sin saber por qué. El señor Tortuga le sonrió y le dijo que
comprendía lo que le había contado porque hacía mucho tiempo, antes de
que fuera tan sabio, él también se enfadaba cuando hacía cosas que no
estaban bien. Pepe se sorprendió y le preguntó cómo había aprendido a
portarse bien. El señor Tortuga le dijo:” Bien, Pepe, he aprendido a utilizar
mi protección natural, mi caparazón”.

“Tú también puedes esconderte en tu concha siempre que tengas


sentimientos de rabia, cuando tengas ganas de gritar, de pegar, de romper
cosas. Cuando estés en tu concha puedes descansar hasta que ya no te
sientas tan enfadado. Así que la próxima vez que te enfades! métete en tu
concha!

El señor Tortuga le contó a Pepe que había aprendido a dominarse en las


situaciones difíciles metiéndose en su caparazón,
respirando profundamente y relajándose (soltando todos sus músculos,
dejando que cuelguen manos y pies, no haciendo nada de fuerza con su
tripa, respirando lentamente, profundamente). Además, pensaba cosas
bonitas y agradables mientras se estaba relajando.

Después pensaba en la situación en la que se encontraba y en la forma de


solucionarla.

Planteaba cuatro o cinco ideas e imaginaba lo que sucedería si ponía en


práctica cada una de estas cosas.

Finalmente seleccionaba la mejor.

Así es como llegó a ser sabio. Bien, Pepe se entusiasmó realmente con la
idea. Fue más a gusto al colegio cada día pues tenía muchos amigos y su
profesor y sus padres estaban muy contentos con él.
Pepe siguió practicando cómo solucionar las situaciones difíciles hasta que
verdaderamente lo hizo bien. Tu puedes también hacer lo que hace Pepe.
Cuando estés muy enfadado y veas que vas a meterte en líos, puedes
aislarte en tu caparazón, relajarte y decidir qué es lo que deberías hacer

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