1
Claudia S. Nazario Vélez
Profesora Marisol Ojeda
TEAT3025-001
15 de mayo de 2024
Reseña teatral de "El Balcón" de Jean Genet
Jean Genet, autor de "El Balcón", fue un dramaturgo y novelista francés del siglo XX.
Escribió esta obra en 1956, en una época marcada por la posguerra y una profunda
introspección sobre la identidad y el poder. "El Balcón" explora temas universales como la
ilusión frente a la realidad, la representación del poder y la identidad. El género de la obra
puede catalogarse como drama filosófico y político, con elementos del teatro del absurdo y
del simbolismo. Estructurada en nueve cuadros, la obra difumina la línea entre la realidad y la
ficción, utilizando un estilo poético y simbólico que desafía la narrativa tradicional.
En "El Balcón", Jean Genet crea un mundo dentro de un burdel de lujo, donde los
clientes se disfrazan y actúan como figuras de autoridad y poder: jueces, generales, obispos,
entre otros. Este entorno sirve para explorar cómo las identidades y roles sociales son
construidos y representados. A medida que la obra progresa, el público se enfrenta a una
revolución que ocurre fuera del burdel, desafiando las jerarquías establecidas y llevando a
cuestionar la naturaleza del poder y su representación. Genet utiliza el burdel como un
escenario metafórico donde se revela la teatralidad inherente a las estructuras de poder. Los
personajes adoptan y abandonan roles, poniendo de manifiesto la fragilidad y la artificialidad
de las autoridades que representan.
La obra también explora el concepto de la ilusión y la realidad, mostrando cómo las
fantasías de los personajes reflejan y distorsionan el mundo exterior. Genet sugiere que la
vida misma es una serie de actuaciones, y que las distinciones entre lo real y lo ficticio son
2
borrosas. La obra incita al espectador a reconsiderar la verdad y la autenticidad en un mundo
donde los roles sociales son manipulables. La teatralidad del poder se expresó a través de un
diseño escénico que constantemente jugaba con la ambigüedad entre el escenario y la vida
real, lo que resultó efectivo para destacar los temas centrales de Genet. La producción se
mantuvo fiel al texto original, respetando tanto la estructura como el diálogo. No se
realizaron cambios significativos en la ubicación o la época de la obra, manteniendo un
entorno ambiguo que podría representar cualquier burdel en cualquier ciudad y tiempo. El
movimiento escénico fue dinámico, creando una sensación de caos organizado que reflejaba
la naturaleza del poder. Los elementos visuales como la escenografía, el vestuario y las luces
estaban cuidadosamente coordinados para apoyar la temática de la obra, y la acción se
desarrolló de manera clara y efectiva. El ritmo de la producción fue apropiado, manteniendo
al público constantemente involucrado.
El vestuario comunicaba la época y la posición social de los personajes, reflejando un
periodo que contribuyó al concepto de producción. El vestuario y maquillaje también
ayudaron a representar las relaciones entre los personajes y contribuyeron al movimiento
escénico, permitiendo que la acción fluya. Los cambios de vestuario reflejaban el desarrollo
de la acción y las alteraciones en la situación de los personajes. En conjunto, el vestuario y el
maquillaje contribuyeron significativamente a la producción. La iluminación fue muy
importante para establecer los estados de ánimo y la atmósfera general de la pieza. Los
momentos dramáticos se enfatizaron con color e intensidad de luz, y la iluminación fue
mayormente no realista, resaltando el carácter surrealista de la pieza. Los actores estaban bien
iluminados, lo que permitía a los espectadores ver sus expresiones, y la luz provenía de varios
ángulos, aumentando el impacto teatral. El cambio de iluminación se hizo de forma rítmica
que mejoraba la impresión de la pieza.
3
La producción logró traducir el texto simbólico de Genet en una experiencia visual e
impactante. La idea central de la teatralidad del poder no solo se manifestó en la narrativa,
sino también en la forma en que los elementos escénicos interactuaron entre sí. La
ambientación y época permitió que la obra resonara con audiencias contemporáneas,
sugiriendo que los temas de poder y representación son universales y contínuos. La
escenografía, con su uso de colores, creó una atmósfera que subrayó los temas de la obra. Los
elementos simbólicos, no solo sirvieron como decorado sino como narrativa que reflejaba y
distorsionaba la realidad, alineándose con la visión de Genet. La iluminación complementó
esta atmósfera, utilizando sombras y luces para crear un espacio que parecía estar
constantemente en el borde entre la realidad y la fantasía.
El vestuario y el maquillaje jugaron un papel crucial en la construcción de personajes
y la narrativa. Cada traje no solo representaba la ocupación o el estatus social de los
personajes, sino que también contribuía a la comprensión del público sobre sus deseos y
motivaciones más profundas. Los cambios de vestuario a lo largo de la obra reflejaron las
transformaciones internas de los personajes y las alteraciones en la dinámica de poder. La
producción de "El Balcón" de Jean Genet fue una obra de interpretación teatral. Cada
elemento, desde la actuación hasta la escenografía y la iluminación, se unió para crear una
experiencia teatral que no sólo honró el texto original de Genet, sino que también ofreció
nuevas interpretaciones y profundidades. La respuesta positiva del público es un testimonio
del éxito de esta puesta en escena, que dejó una impresión duradera y destacó la relevancia de
los temas explorados por Genet.
4
Trabajos citados
Genet, Jean: El balcón, Editorial Losada, S. A., Buenos Aires, 1964. I.S.B.N.: 84-206-9994-2