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ANTIPARASITARIOS

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INDICE

I. INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................1
II. CONCEPTO .......................................................................................................................2
IV. CLASIFICACIÓN ................................................................................................................3
V. USOS CLÍNICOS FRECUENTES SEGÚN GRUPOS ETARIOS .................................................4
VI. REACCIONES ADVERSAS ..................................................................................................6
VII. INTERACCIONES...............................................................................................................7
VIII. CONCLUSIÓN .................................................................................................................10
IX. REFERENCIAS .................................................................................................................11
I. INTRODUCCIÓN

Los antiparasitarios son una categoría crucial de medicamentos diseñados para combatir
infecciones parasitarias en humanos y animales. El concepto mismo de antiparasitarios
abarca no solo la capacidad de erradicar las infecciones parasitarias, sino también la
capacidad de restaurar la salud del hospedador, un equilibrio delicado entre la agresión y
la protección. Su relevancia trasciende los límites de la medicina moderna, extendiéndose
a áreas donde las enfermedades parasitarias amenazan la estabilidad económica y social
de comunidades enteras. Desde helmintos hasta protozoos, estos agentes terapéuticos
están formulados para intervenir selectivamente en la fisiología de los parásitos, con el
objetivo primordial de erradicar la infección y restablecer la salud del hospedador. Su
papel es esencial en la prevención y tratamiento de enfermedades parasitarias, que pueden
tener consecuencias graves si no se abordan adecuadamente. Para comprender mejor su
funcionamiento y aplicación clínica, es necesario explorar su mecanismo de acción,
clasificación, usos frecuentes según grupos etarios, reacciones adversas e interacciones
medicamentosas.

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II. CONCEPTO

Los antiparasitarios constituyen una categoría vital de medicamentos diseñados


específicamente para abordar las infecciones parasitarias, tanto en humanos como en
animales. Estos agentes terapéuticos están formulados para intervenir de manera selectiva
en la fisiología de los parásitos, incluidos helmintos (gusanos), protozoos y otros
organismos parásitos, con el propósito fundamental de erradicar la infección y restablecer
la salud del hospedador. Su papel es esencial en la prevención y tratamiento de
enfermedades parasitarias, las cuales pueden generar complicaciones graves si no se
abordan de manera adecuada.

III. MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS ANTIPARASITARIOS

Los antiparasitarios operan a través de una variedad de mecanismos destinados a


combatir eficazmente la infección parasitaria. Estos mecanismos incluyen:

a. Inhibición de la Síntesis de ADN o ARN: Algunos antiparasitarios ejercen su


efecto interfiriendo con la síntesis de ácidos nucleicos en el parásito, lo que
obstaculiza su capacidad de replicación y supervivencia dentro del hospedador.

b. Alteración de la Permeabilidad Celular: Otros fármacos antiparasitarios


provocan modificaciones en la permeabilidad de la membrana celular del parásito.
Esta alteración puede inducir un desequilibrio osmótico que conduce a la muerte
del parásito.

c. Bloqueo de Vías Metabólicas Específicas: Determinados antiparasitarios actúan


bloqueando vías metabólicas cruciales en el parásito, lo que interrumpe su
capacidad para obtener nutrientes y energía esenciales para su supervivencia.

d. Interferencia con Estructuras Específicas: Existen antiparasitarios que se


dirigen directamente a estructuras específicas del parásito, como su sistema
nervioso, musculatura o sistemas reproductivos. Esta acción provoca disfunción
en estas estructuras y, eventualmente, la eliminación del parásito.

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Estos mecanismos de acción reflejan la complejidad y la diversidad de estrategias
empleadas por los antiparasitarios para combatir las infecciones parasitarias. Al seguir las
indicaciones médicas precisas en cuanto a su administración y dosificación, se puede
garantizar la eficacia del tratamiento y minimizar los posibles efectos adversos, lo que
contribuye significativamente a la recuperación del paciente afectado por una infección
parasitaria.

IV. CLASIFICACIÓN

Los antiparasitarios se clasifican en diferentes grupos según su mecanismo de acción y


los parásitos que combaten. Esta clasificación es fundamental para seleccionar el
tratamiento adecuado en función del tipo de infección parasitaria presente en el paciente.
A continuación, se detallan algunas categorías comunes de antiparasitarios:

a. Antiprotozoarios

Este grupo de antiparasitarios se dirige a los protozoos, que son organismos unicelulares
que pueden causar diversas enfermedades en humanos y animales.

• Nitroimidazoles: Como el Metronidazol, utilizado en infecciones por Giardia


lamblia y Trichomonas vaginalis.
• Quinolonas: Como la Quinidina, empleada en el tratamiento de la malaria
causada por Plasmodium falciparum.

b. Antihelmínticos

Los antihelmínticos son medicamentos diseñados para tratar infecciones causadas por
gusanos o helmintos, que pueden ser nematodos (gusanos redondos), cestodos (tenias) o
trematodos (gusanos planos). Estos fármacos son utilizados para tratar infecciones
intestinales y tisulares, como la ascariasis, la oxiuriasis, la esquistosomiasis y la teniasis.

• Benzimidazoles: Incluyen fármacos como el Albendazol y el Mebendazol,


utilizados para tratar infecciones por helmintos intestinales como Ascaris
lumbricoides y Trichuris trichiura.

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• Pamoato de Pirantel: Efectivo contra parásitos intestinales como Enterobius
vermicularis y Ancylostoma duodenale.

c. Antiprotozoarios de Amplio Espectro

• Cloroquina: Utilizada en el tratamiento y prevención de la malaria por


Plasmodium vivax y Plasmodium ovale.

d. Antiprotozoarios Antiméticos

• Pentamidina: Empleado en infecciones por Trypanosoma brucei y Leishmania


spp.

e. Antiprotozoarios Antimaláricos

• Artemisininas: Como la Artemether, utilizada en combinación con otros


antimaláricos para tratar la malaria.

Esta clasificación proporciona una visión general de los diferentes tipos de


antiparasitarios y los tipos de parásitos que tratan. Sin embargo, es importante tener en
cuenta que, dentro de cada categoría, hay una variedad de fármacos con diferentes
mecanismos de acción y espectros de actividad, cada uno destinado a tratar una gama
específica de infecciones parasitarias. La cual permite una selección más precisa del
tratamiento según el tipo de parásito involucrado en la infección, optimizando así la
eficacia terapéutica y reduciendo la posibilidad de resistencia parasitaria.

V. USOS CLÍNICOS FRECUENTES SEGÚN GRUPOS ETARIOS

Los antiparasitarios juegan un papel crucial en el tratamiento de una variedad de


infecciones parasitarias, adaptándose a las necesidades específicas de cada grupo etario.
A continuación, se exponen los usos clínicos más comunes de los antiparasitarios según
grupos de edad:

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a. Niños
• Giardiasis: La giardiasis, una infección intestinal provocada por el protozoo
Giardia lamblia, es común en niños y puede ocasionar síntomas como diarrea,
dolor abdominal y pérdida de peso. Se emplean antiparasitarios como el
metronidazol o el albendazol para tratar esta afección en niños.
• Pediculosis: La pediculosis, también conocida como infestación de piojos, es
frecuente en ambientes donde los niños tienen contacto cercano, como en las
escuelas. Los antiparasitarios tópicos como la permetrina o el lindano son
efectivos para tratar la pediculosis del cuero cabelludo o del cuerpo en niños.

b. Adultos
• Malaria: La malaria, una enfermedad parasitaria transmitida por mosquitos
infectados del género Plasmodium, se trata en adultos con antiparasitarios
antimaláricos. Estos tratamientos, que pueden incluir la artemisinina combinada
con otros fármacos antiparasitarios como la mefloquina o la cloroquina, son
fundamentales para el control de la malaria.
• Infecciones por helmintos: Las infecciones intestinales por helmintos, como
Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura y oxiuros, son comunes en adultos,
especialmente en áreas con condiciones de saneamiento deficientes. Los
antihelmínticos como el mebendazol, albendazol o praziquantel se utilizan para
tratar estas infecciones.

c. Ancianos
• Leishmaniasis: La leishmaniasis, una enfermedad parasitaria transmitida por la
picadura de mosquitos infectados del género Leishmania, puede presentarse en
varias formas clínicas, incluyendo la leishmaniasis cutánea, mucocutánea y
visceral. Los antiparasitarios como la miltefosina, el antimonio pentavalente o la
anfotericina B son empleados para tratar esta enfermedad en ancianos.
• Esquistosomiasis: La esquistosomiasis, también conocida como bilharziasis, es
una infección parasitaria causada por trematodos del género Schistosoma. Esta
enfermedad puede afectar órganos como el hígado, los intestinos, la vejiga y los
pulmones. El praziquantel es el antiparasitario de elección para tratar la
esquistosomiasis en ancianos.

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Es importante destacar que la dosificación y la duración del tratamiento pueden variar
según la gravedad de la infección, la respuesta individual al medicamento y otros
factores clínicos específicos de cada paciente. Por lo tanto, siempre es fundamental
seguir las recomendaciones de un profesional de la salud para el tratamiento adecuado
de las infecciones parasitarias en cada grupo etario.

VI. REACCIONES ADVERSAS

Los antiparasitarios, al ser medicamentos destinados a combatir infecciones parasitarias,


pueden desencadenar una serie de reacciones adversas que varían en su gravedad y
frecuencia. Es fundamental comprender estas posibles respuestas del organismo para
administrar el tratamiento de manera segura y efectiva. A continuación, se detallan
algunas de las reacciones adversas más comunes asociadas con los antiparasitarios.

a. Gastrointestinales

• Náuseas y Vómitos: Son síntomas frecuentes que pueden ocurrir con varios
antiparasitarios, como el Albendazol y el Metronidazol. Estos efectos pueden ser
leves y transitorios, pero en algunos casos pueden requerir ajustes en la
dosificación o la combinación con antieméticos.

• Diarrea: La aparición de diarrea es otra reacción gastrointestinal común asociada


con el uso de antiparasitarios. Este síntoma puede deberse a la irritación del tracto
gastrointestinal por el medicamento o a la eliminación de los parásitos del sistema
digestivo.

• Dolor Abdominal: Algunos antiparasitarios, como la Quinidina, pueden causar


dolor abdominal como efecto secundario. Este malestar abdominal puede variar
en intensidad y suele ser autolimitado en la mayoría de los casos.

b. Neurológicas

• Mareos: Los mareos son una reacción neurológica común asociada con ciertos
antiparasitarios, como la Artemisinina y la Pentamidina. Estos síntomas pueden
afectar el equilibrio y la coordinación motora, lo que puede comprometer la
seguridad del paciente.

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• Cefalea: La cefalea o dolor de cabeza es otra reacción adversa que puede ocurrir
con el uso de antiparasitarios. Este síntoma puede variar en intensidad y puede ser
gestionado con analgésicos adecuados si es necesario.

• Alteraciones del Sueño: Algunos antiparasitarios pueden provocar alteraciones


del sueño, como insomnio o sueños vívidos. Estos efectos pueden interferir con la
calidad del sueño del paciente y afectar su bienestar general.

c. Dermatológicas

• Erupciones Cutáneas: Se han reportado erupciones cutáneas como reacción


adversa al tratamiento con antiparasitarios como el Mebendazol y el Pamoato de
Pirantel. Estas erupciones pueden variar en su presentación, desde simples
erupciones pruriginosas hasta dermatitis más severas.

• Prurito: El prurito o picazón en la piel es otro síntoma dermatológico que puede


ocurrir con el uso de ciertos antiparasitarios. Este síntoma puede ser molesto para
el paciente y puede requerir medidas adicionales para aliviar la picazón.

Estas son solo algunas de las reacciones adversas más comunes asociadas con los
antiparasitarios. Es importante tener en cuenta que la aparición y gravedad de estas
reacciones pueden variar según el paciente y el medicamento utilizado. Siempre se debe
informar a un profesional de la salud sobre cualquier efecto secundario experimentado
durante el tratamiento con antiparasitarios para recibir orientación y manejo adecuados.

VII. INTERACCIONES

El uso de antiparasitarios puede estar asociado con diversas interacciones


medicamentosas que pueden afectar la eficacia del tratamiento o aumentar el riesgo de
efectos adversos. Es esencial tener en cuenta estas posibles interacciones para garantizar
un manejo seguro y efectivo de las infecciones parasitarias. A continuación, se describen
algunas de las interacciones más relevantes de los antiparasitarios:

a. Interacciones Medicamentosas

Algunos antiparasitarios pueden interactuar con otros medicamentos, lo que puede alterar
su metabolismo, su absorción o su efectividad. Por ejemplo, la ivermectina puede

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aumentar los niveles de warfarina en sangre, aumentando así el riesgo de sangrado. De
igual manera, los antiparasitarios pueden interferir con la acción de antibióticos, como la
ciprofloxacina, reduciendo su efectividad en el tratamiento de infecciones bacterianas.

b. Interacciones con Alimentos y Bebidas

El consumo de ciertos alimentos o bebidas puede influir en la absorción o el metabolismo


de los antiparasitarios. Por ejemplo, el alcohol puede potenciar los efectos secundarios de
algunos antiparasitarios, como el metronidazol. Asimismo, algunos antiparasitarios,
como el albendazol, deben tomarse con alimentos grasos para aumentar su absorción,
mientras que otros pueden verse afectados por la ingesta de alimentos específicos.

c. Interacciones con Enzimas Hepáticas

Los antiparasitarios pueden ser metabolizados por enzimas hepáticas específicas, lo que
puede influir en su eficacia o toxicidad. Por ejemplo, la rifampicina puede inducir el
metabolismo de la ivermectina, reduciendo así su concentración en sangre y su
efectividad terapéutica. Del mismo modo, los antiparasitarios pueden inhibir o inducir la
actividad de enzimas hepáticas, lo que puede afectar el metabolismo de otros
medicamentos y provocar interacciones medicamentosas.

d. Interacciones con Suplementos

Algunos antiparasitarios pueden interferir con la absorción o el metabolismo de ciertos


suplementos, como el hierro o el calcio. Por ejemplo, el albendazol puede reducir la
absorción del hierro, lo que puede afectar el tratamiento de la anemia en pacientes que
reciben suplementos de hierro. Por lo tanto, es importante tener en cuenta estas posibles
interacciones al prescribir antiparasitarios a pacientes que también están tomando
suplementos nutricionales.

e. Interacciones con Otros Fármacos

Además de las interacciones específicas mencionadas anteriormente, los antiparasitarios


pueden interactuar con una amplia variedad de otros fármacos, incluidos los
medicamentos para el control de la presión arterial, los medicamentos para el tratamiento
de trastornos psiquiátricos y los agentes antiinflamatorios, entre otros. Por lo tanto,
siempre es fundamental revisar cuidadosamente la lista de medicamentos que está
tomando el paciente y considerar cualquier posible interacción al prescribir
antiparasitarios.
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Es esencial tener en cuenta estas posibles interacciones al prescribir o tomar
antiparasitarios para garantizar un tratamiento seguro y efectivo. Se recomienda
encarecidamente informar a un profesional de la salud sobre todos los medicamentos,
suplementos y alimentos que está tomando el paciente para evitar interacciones no
deseadas y optimizar los resultados terapéuticos.

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VIII. CONCLUSIÓN

• En conclusión, los antiparasitarios representan una categoría crucial de


medicamentos que desempeñan un papel fundamental en la lucha contra las
infecciones parasitarias. Desde su mecanismo de acción diversificado hasta su
clasificación según los parásitos que combaten, estos fármacos ofrecen opciones
terapéuticas variadas y efectivas. Sin embargo, es importante comprender y
gestionar adecuadamente las posibles reacciones adversas e interacciones
medicamentosas asociadas con su uso. Con un enfoque cuidadoso y una
comprensión integral de su funcionamiento, los antiparasitarios pueden contribuir
significativamente a la salud y el bienestar de los pacientes afectados por
enfermedades parasitarias.

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IX. REFERENCIAS

• [Link]
• [Link]
28-articulo-terapeutica-antiparasitaria-13054552
• [Link]
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