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Fibromialgia

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LA FIBROMIALGIA

¿Qué es la fibromialgia?
¿Qué la produce?.
¿Qué síntomas produce?.
¿Cómo se diagnostica?
¿En qué consiste el tratamiento de la fibromialgia?

¿QUE ES LA FIBROMIALGIA?

La fibromialgia en una enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolor


en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado. Hace años
este proceso se reconocía con el nombre de fibrositis, sin embargo no se ha
demostrado que haya inflamación (la terminación -itis significa inflamación), por
lo que se ha adoptado el nombre actual. La palabra fibromialgia significa dolor en
los músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones). Es por este motivo
una enfermedad reumática más entre las muchas existentes. El reumatólogo
diagnostica la fibromialgia cuando encuentra en una persona determinada unas
alteraciones que concuerdan con las que han sido recientemente fijadas por
expertos para su diagnóstico. Se cree que los síntomas en esta enfermedad son
debidos a una disminución de las sustancias que habitualmente protejen a los
seres humanos del dolor.

La fibromialgia es frecuente, ya que la padece entre el 1 y el 3% de la población,


lo que supone entre 400.000 y 1.200.000 personas con fibromialgia en España.
Puede presentarse como única alteración (fibromialgia primaria) o asociada a
otras enfermedades (fibromialgia concomitante). La fibromialgia ha sido
reconocida por la Organización Mundial de la Salud recientemente y hasta ahora
no ha formado parte de las materias que se enseñaban en las Facultades de
Medicina.

Además la fibromialgia confunde, ya que casi todos sus síntomas son comunes a
otras alteraciones y además no tiene una causa conocida. Es corriente que antes
de que se llegue al diagnóstico definitivo se haya acudido a diferentes médicos de
diversas especialidades (digestivo, corazón, psiquiatría...). Algunas personas con
fibromialgia pueden estar disgustadas porque los médicos no consideren que esta
entidad sea una enfermedad seria. Es más, con frecuencia los mismos familiares
acaban dudando de la veracidad de las molestias que el enfermo refiere, puesto
que el médico les cuenta que los análisis y las radiografías son normales. Las
múltiples molestias que ocasiona la fibromialgia a quien la sufre, junto con el
hecho de que con frecuencia no sea identificado el proceso, ocasionan inquietud
en el enfermo. Por este motivo, muchos pacientes con fibromialgia llevan mucho
ganado si reciben una explicación sobre la naturaleza de su proceso y así
comprenden sus propias limitaciones y hacen los cambios apropiados en su estilo
de vida.

¿QUÉ LA PRODUCE?

Se han descrito casos de fibromialgia que comienzan después de procesos


puntuales, como puede ser una infección bacteriana o viral, un accidente de
automóvil, la separación matrimonial o el divorcio, un problema con los hijos...
En otros casos aparece después de que otra enfermedad conocida limite la
calidad de vida del enfermo (artritis reumatoide, lupus eritematoso...). Estos
agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que
probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía
oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos.
Aunque aún no se sabe con certeza, es probable que una respuesta anormal a los
factores que producen estrés desempeñe un papel muy importante en esta
enfermedad. Los estudios médicos en la fibromialgia se han orientado a analizar
si hay lesiones en los músculos, alteraciones en el sistema inmunológico,
anomalías psicológicas, problemas hormonales o como se ha señalado
previamente alteraciones en los mecanismos protectores del dolor. Se han
detectado en el sistema nervioso de personas con fibromialgia, niveles bajos de
algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (particularmente la
serotonina). Están empezando a aparecer muchos datos prometedores pero aún
bajo investigación (Figura 1).

Fig1. Mecanismos implicados en la fibromialgia.

La ansiedad y la depresión se presentan con igual frecuencia en la fibromialgia


que en otras enfermedades dolorosas crónicas como pueden ser la lumbalgia o la
artritis reumatoide. Por este motivo no se cree que sean fundamentales en la
causa de la enfermedad, pero sí en el aumento de los síntomas.
El síntoma más importante de la fibromialgia es el dolor. La persona que busca la
ayuda del médico suele decir "me duele todo". El dolor es difuso, afectando
una gran parte del cuerpo. En unas ocasiones el dolor ha comenzado de
forma generalizada, y en otras en un área determinada como el cuello, el
hombro, la columna lumbar...etc y desde ahí se ha extendido. El dolor de la
fibromialgia se puede describir por quien lo padece como quemazón, molestia o
desazón. A veces pueden presentarse espasmos musculares. Con frecuencia los
síntomas varían en relación con la hora del día, el nivel de actividad, los cambios
climáticos, la falta de sueño o el estrés. Además del dolor, la fibromialgia puede
ocasionar rigidez generalizada sobre todo al levantarse por las mañanas y
sensación de hinchazón mal delimitada en manos y pies. También pueden
notarse hormigueos poco definidos que afectan de forma difusa sobre todo a las
manos. Otra alteración característica de la fibromialgia es el cansancio que se
mantiene durante casi todo el día. Las personas que padecen la fibromialgia
tienen una mala tolerancia al esfuerzo físico. Se encuentran como si se les
hubiera agotado la energía ("como si me hubieran dado una paliza"). Este hecho
condiciona que cualquier ejercicio de intensidad poco corriente produzca dolor, lo
que hace que se evite. La consecuencia es que cada vez se hacen menos
esfuerzos, la masa muscular se empobrece y el nivel de tolerancia al ejercicio
desciende aún más.

El 70% de los pacientes con fibromialgia se quejan de tener un sueño de mala


calidad ("me levanto más cansado de lo que me acuesto"), empeorando el dolor
los días que duermen mal. Los investigadores encuentran que los pacientes con
fibromialgia se duermen sin problema, pero su sueño al nivel profundo se ve
interrumpido. Los registros electroencefalográficos están alterados en el sentido
de que en esta fase se detectan unas ondas similares a las que mantienen la
actividad alerta del cerebro. No se sabe si estas ondas están relacionadas con la
causa de la enfermedad o son la consecuencia de la misma. Las personas con
fibromialgia padecen con mayor frecuencia que las sanas ansiedad y depresión,
así como jaquecas, dolores en la menstruación, el llamado colon irritable,
sequedad en la boca y trastornos de la circulación en las manos y los pies. El
impacto que la fibromialgia origina en la calidad de vida de quien la padece es
muy variable de unas personas a otras.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El diagnóstico de fibromialgia se hace en base a las molestias que se han


señalado y a los datos que el médico encuentra al explorar al enfermo.

En la exploración física de la persona que padece fibromialgia, el médico


identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los
puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en la Figura 2
Puntos sensibles del SFM

Identificados en 1990 por The American


College of Rheumatology. (con palpación
digital usando una presión aproximada
de 4 kg)

Fig2. Puntos dolorosos para el diagnóstico de fibriomialgia del American


College of Rheumatology

1 & 2, Occipucio: bilateral, en los puntos de inserción de los músculos


suboccipitales.
3 & 4, Cervical Inferior: bilateral, en los aspectos anteriores de los espacios
intertransversales entre las vértebras C5-C7.
5 & 6, Trapecios: bilateral, en el punto medio del borde superior.
7 & 8, Supraespinosos: bilateral, en los puntos de origen, supraescapular cerca
del borde medio.
9 & 10, Segunda costilla: bilateral, en las segundas articulaciones
costocondrales, un poco lateral a las articulaciones en las superficies superiores.
11 & 12, Epicóndilo lateral: bilateral, 2 cm. distal a los epicóndilos.
13 & 14, Glúteo: bilateral, en los cuadrantes superiores externos de las nalgas
en el pliegue anterior del músculo.
15 & 16, Trocánter Mayor: bilateral, posterior a la protuberancia trocantérica.
17 & 18, Rodilla: bilateral, en la almohadilla medial de grasa cerca de la línea
de la articulación.

En una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de


fibromialgia. Otra alteración que se encuentra en la exploración de una persona
con fibromialgia es la mayor facilidad para el enrojecimiento de la piel al
presionar con la mano en cualquier lugar del cuerpo. Esta es la consecuencia de
pequeñas alteraciones en la regulación de los sistemas de riego de sangre a la
piel. Se está investigando de forma exhaustiva en todo el mundo para encontrar
otros métodos de diagnóstico. Ya hay algunos resultados prometedores con
algunos test, pero por el momento ninguno es de aplicación a corto plazo. Los
análisis y las radiografías en esta enfermedad son normales y sirven
fundamentalmente para descartar otras enfermedades que se puedan asociar a
la fibromialgia. Respecto a los modernos métodos diagnósticos como la
resonancia nuclear magnética o el escáner, hay que precisar que cuando el
médico conoce la enfermedad y los elementos necesarios para su diagnóstico, no
son necesarios, salvo para el estudio de problemas concretos independientes de
la fibromialgia. Excepto con fines de investigación, tampoco son útiles estudios
especiales del sueño.

¿EN QUE CONSISTE EL TRATAMIENTO DE LA FIBROMIALGIA?

A pesar de que se puede conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de la


persona con fibromialgia, en el momento actual no existe un tratamiento que
produzca la curación definitiva de esta enfermedad. Los pasos a seguir para el
correcto tratamiento de la fibromialgia son: el diagnóstico firme, la explicación de
la naturaleza de la enfermedad, la educación para evitar los factores agravantes,
el tratamiento de las alteraciones psicológicas asociadas si las hay, el cambio de
comportamiento, el ejercicio físico, el tratamiento con medidas locales como
infiltraciones y masajes y el uso de analgésicos y otros medicamentos que
aumenten la tolerancia al dolor. Respecto del diagnóstico firme hay que señalar
que el saber que se tiene esta enfermedad va a ahorrar una peregrinación en
busca de diagnósticos o tratamientos, va a reducir la ansiedad que produce
encontrarse mal sin saber por qué y va a ayudar a fijar objetivos concretos.

En cuanto a la naturaleza de la enfermedad hay que aclarar que la fibromialgia


no iene nada que ver con el cáncer, no destruye las articulaciones, y no ocasiona
lesiones irreversibles ni deformidades. Es necesario evitar los factores que
agravan los síntomas. En general si hay alteraciones al
caminar (una pierna más corta que otra, calzado inadecuado,...) habrá que
corregirlos con alzas, plantillas o zapatos correctores. Si se adoptan posturas
forzadas y poco naturales, se fuerzan las inserciones de los músculos que se
hacen dolorosas. Por este motivo habrá que cuidar los asientos en el trabajo o en
la casa. Hay que evitar levantar o sostener pesos para los que la musculatura de
la persona en cuestión no está preparada. La obesidad es un factor de
sobrecarga músculotendinosa. Por este motivo se recomienda pérdida de peso en
las personas obesas con fibromialgia. La ansiedad y la depresión no son la causa
de la fibromialgia, pero cuando se asocian a esta enfermedad hacen que su
tratamiento sea más difícil; por este motivo es fundamental buscar la presencia
de estos problemas y su tratamiento si existen, con la colaboración del
psiquiatra. Hay que adecuar el comportamiento al padecimiento de esta
enfermedad. No basta con ir a buscar los medicamentos al médico. Una actitud
positiva ante las cosas de cada día es fundamental.

Uno de los elementos claves de la fibromialgia es el saber que la excesiva


preocupación por los pequeños problemas, está en la raiz de la enfermedad. Por
este motivo hay que procurar un cambio de mentalidad tanto en el enfermo
como en los que le rodean, buscando un ambiente familiar relajado y libre de
exigencias constantes, Es conveniente marcarse objetivos diarios que se sepa
que se pueden cumplir (ir a comprar a tal sitio, no dejar de hacer aquello que se
había previsto, intentar no dar a los pequeños problemas de cada día más
importancia de la que tienen...)
De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia,
el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más
eficaces. Es evidente que el ejercicio por encima de la capacidad física del
individuo empeora el doior, lo que invita a abandonarlo.

Por eso esta fortaleza muscular se ha de conseguir poco a poco. Pasear, caminar
en un tapiz rodante o nadar en una piscina climatizada pueden servir para iniciar
el entrenamiento físico. Después es mejor el ejercicio en grupos formados en
gimnasios o centros de rehabilitación, pero cualquiera vale siempre que no dañe
a las articulaciones. Los masajes, los ejercicios de estiramiento muscular, el calor
local y algunos tipos de electroterapia ("corrientes"), pueden ser eficaces de
forma secundaria. Las inyecciones locales de los puntos dolorosos con
anestésicos locales, sobre todo si luego se siguen de un masaje local, son de
gran ayuda para los dolores localizados intensos.

Los calmantes o analgésicos pueden ayudar de forma puntual. La mayoría de los


enfermos con fibromialgia los toman, pero su eficacia es parcial y nunca deben
ser el único tratamiento. Hay un grupo de medicamentos, que actúan entre otros
mecanismos de acción, aumentando los niveles de serotonina, y que mejoran los
síntomas en un buen número de enfermos. En general son fármacos
antidepresivos usados a dosis más bajas que las que son precisas en la
depresión. En la fibromialgia aumentan el nivel de percepción del dolor, por lo
que el estímulo ha de ser más intenso para producir el mismo dolor. Tardan en
actuar 2 a 3 semanas, por lo que hay que tener un poco de paciencia. A veces
sobre todo los primeros días de seguir estos tratamientos el paciente puede
levantarse peor (como si le hubieran dado una paliza). Hay que aguantar un
poco, ya que estos síntomas desaparecen solos. Una buena táctica puede ser
empezar a tomarlos durante un fin de semana. Respecto del pronóstico los
estudios a largo plazo sobre fibromialgia han demostrado que se trata de una
enfermedad crónica, pero los síntomas oscilan y varían en frecuencia e
intensidad. El futuro respecto del tratamiento de esta enfermedad es
esperanzador, ya que las investigaciones sobre fibromialgia están progresando
con rapidez. Son especialmente relevantes los avances en el conocimiento de los
mecanismos físicos y químicos que se producen en nuestro cuerpo en respuesta
a estímulos externos, como el estrés. Es cuestión de tiempo que estos adelantos
se traduzcan en tratamientos más eficaces.

Esta es una obra de divulgación realizada por la Sociedad Española de Reumatología


(S.E.R.), en la que han colaborado los Doctores Alejandro Balsa, Enrique Batlle, Emilio
Martín Mola, Juan Mulero, Alejandro Olivé y Jesús Tornero.
© 1996-1997 Sociedad Española de Reumatología

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