Señor, que en nuestra casa el más débil sea el centro de atención; que el más pequeño y el más viejo
sean los más queridos; que el mañana no nos dé miedo, porque tú, Jesús, siempre estás cerca; que cada
gesto esté lleno de significado; que te demos gracias por todo lo que la vida nos ofrece y tu amor nos da.
Amén
Dios todopoderoso!, Señor de la humanidad: quita las dificultades, y de sus males libra a los enfermos.
Alivia sus sufrimientos y sánalos, pues tú eres el Sanador. No hay cura, sino a través de ti. Ayúdanos a
permanecer firmes y haz que nuestra fe se establezca bien. AMEN
Padre amado, en este hermoso día, ruego por tu presencia y tu cuidado sobre nuestros hijos. No los
abandones jamás, Señor, sé con ellos y guárdalos de todo mal. Ayuda a nuestros hijos a estar
conscientes de tu amor y a entender que te necesitan, pues es contigo que están completos.
Bendigo en este día la capacidad de ellos para sentir tu presencia y tu cuidado. Dales la sensibilidad para
sentir al Espíritu Santo, que estén despiertos espiritualmente y alertas. Que puedan saber que no están
solos en medio de los retos que les presenta la vida, sino que cuentan con tu ayuda y tu orientación
porque tú no los abandonas jamás.
Padre, guárdalos de todo mal. Pon tus ángeles protectores alrededor de ellos día y noche. Dales salud
para que continúen creciendo físicamente fuertes y sanos. Que a la medida en la que ellos reciben tu
presencia y bendición, asimismo la transmitan a otros.
Ayúdalos también a desarrollar un espíritu despierto y atento a tu mover. Guárdalos de los ataques
espirituales del maligno. Que ellos puedan entender la importancia de vestirse cada día con la armadura
tuya para que puedan hacer frente a las acechanzas del enemigo y vencer en tu nombre.
Guarda sus corazones, que permanezcan siempre fieles a ti y que tu bendición sea sobre ellos hoy y por
siempre. En el nombre de Jesús, amén.
Dios bondadoso y amoroso, te agradecemos el don de nuestros sacerdotes. A través de ellos,
experimentamos tu presencia en los sacramentos. Ayuda a nuestros sacerdotes a ser fuertes en su
vocación. Enciende sus almas con amor por tu pueblo. Amén
Señor mi Dios, Tú conoces lo que hay en cada corazón y conoces cada historia. Te pido humildemente
este día por mi país, tú conoces nuestra gente, nuestras necesidades, nuestras alegrías, temores y
sufrimientos, conoces nuestras luchas de cada día y conoces que es lo mejor para cada uno de nosotros.
Llénanos de tu espíritu, permítenos encontrar la Paz en el Alma, permite que te encontremos y seas Tú
quien gobiernes el corazón de cada venezolano. Perdónanos si te hemos ofendido, pero escúchanos:
Señor, VENEZUELA te necesita. Cambia la escasez por Abundancia, el odio por Amor, cambia la ofensa
por Perdón, cambia la tristeza por Alegría, cambia la guerra por la Paz, cambia el dolor por esperanza; sé
tú Señor nuestro guía, ilumina nuestro camino, ilumina a los Venezolanos. LIBERANOS Señor! En el
nombre de Jesús, Amén
Señor Jesucristo, que eres llamado Príncipe de la Paz,
que eres Tú mismo nuestra paz y reconciliación,
que tan a menudo dijiste: "La Paz contigo, la paz les doy."
Haz que todos hombres y mujeres den testimonio
de la verdad, de la justicia y del amor fraternal.
Destierra de nuestros corazones cualquier cosa
que podría poner en peligro la paz.
Ilumina a nuestros gobernantes
para que ellos pueden garantizar
y puedan defender el gran regalo de la paz.
Que todas las personas de la tierra
se sientan hermanos y hermanas.
Que el anhelo por la paz se haga presente
y perdure por encima de cualquier situación. Amén