Justicia Natural y Expiacion
Justicia Natural y Expiacion
y Expiación
en la vida de Saul y Agag
Adrian Ebens
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Justicia Natural y Expiación
en la vida de Saul y Agag
Adrian Ebens
Puede que hayáis visto algo con respecto a la justicia de Cristo, pero aún hay verdad que
debe verse con claridad, y que debe ser estimada por vosotros como algo tan precioso
como raras joyas. Veréis la ley de Dios y la interpretaréis ante el pueblo bajo una luz
totalmente diferente a la que lo habéis hecho en el pasado, pues la ley de Dios será vista
por vosotros como reveladora de un Dios de misericordia y justicia. La expiación, hecha
por el estupendo sacrificio de Jesucristo, será vista por ustedes bajo una luz totalmente
diferente. Veréis al pecado en su carácter atroz. {ST November 13, 1893, par. 2}
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Diciembre de 2018
Impreso y distribuido en español por MARANATHA MEDIA
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Índice
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La Matanza de los Niños
Cualquier persona que haya tenido la alegría de ser padre o madre pasando por la prueba
del parto y el nacimiento, apreciará el carácter sagrado del vínculo padre-hijo. La escena
de una madre amamantando a su niño es una de las maravillas de nuestra creación. ¿Qué
puede ser más inocente y precioso para nuestro sentido de humanidad que esta escena?
Escucha cómo lo describen algunas madres:
El tiempo que pasé amamantando a mis dos hijos fue una época muy especial
en mi vida. Tengo recuerdos maravillosos de haber pasado muchas horas
acogedoras abrazándoles y creando vínculos con ellos. Ver sus caritas y sentir
sus cálidos cuerpos contra el mío me hacía sentir orgullosa y feliz de saber
que les estaba dando el mejor comienzo en la vida que podía. No renunciaría
a ese tiempo por nada y a veces todavía lo echo de menos.
La lactancia es el acto más íntimo entre una madre y su hijo. Amamanté a mi
primer bebé, que ahora tiene 22 meses, y ahora estoy amamantando a mi
segundo bebé. No sólo es lo mejor para el bebé, sino que creo que también
es lo mejor para mí. Me ayuda a querer más a mi bebé. Todas las
trasnochadas, los horarios locos y la falta de sueño merecen la pena cuando
ves esa carita que te mira.1
Es con estos pensamientos en mente que nos aventuramos a considerar los siguientes
textos de la Escritura.
Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre
su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho
Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele
en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye
todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños,
y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. 1 Samuel 15:1-3.
Aparentemente Dios no sólo ha ordenado matar a los hombres, sino también a las
mujeres y a los niños.
Pasajes como estos son los que hacen que millones se alejen del Dios de la Biblia. El
profesor Richard Dawkins resume el ánimo de muchos:
"El Dios del Antiguo Testamento es posiblemente el personaje más
desagradable de toda la ficción: celoso y orgulloso de ello; un controlador
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mezquino, injusto e implacable; un limpiador étnico vengativo y sanguinario;
un misógino, racista homófobo, infanticida, genocida, filicida, pestilencial,
megalómano, sadomasoquista y acosador caprichosamente malévolo" -
Richard Dawkins, The God Delusion.
Cuando los cristianos se vuelven a sus dirigentes para saber como responder, reciben
respuestas como éstas:
Por muy repulsivo que nos suene hoy, esta despiadada forma de guerra no
fue técnicamente un "genocidio". No en el sentido moderno del término.
Según la mayoría de los eruditos bíblicos, fue en realidad una expresión del
juicio de Dios sobre los cananeos.
Por decirlo de otro modo, no fueron ni Josué ni Moisés, sino el propio Señor,
quien pasó a cuchillo a las naciones idólatras de la Tierra Prometida. Esto es
perfectamente legítimo desde un punto de vista estrictamente teológico.
Después de todo, Dios es el que da la vida. Por lo tanto, también tiene la
autoridad para quitarla. Su sentencia fue simplemente llevada a cabo por la
agencia de su pueblo elegido, Israel. Citando a un comentarista, "la civilización
cananea estaba tan totalmente corrompida que coexistir con ella habría sido
una grave amenaza para la supervivencia y el bienestar espiritual de la nación
hebrea". Israel es aquí el instrumento de juicio de Dios contra los que se
niegan a honrarlo".2
A menudo he escuchado el grito: "¿Quiénes somos nosotros para cuestionar a Dios? Dios
puede hacer lo que quiera". Me hace preguntarme si los que dicen estas cosas se han
imaginado alguna vez a un soldado arrancando a un niño lactante de su madre que grita
y reventando su cabeza contra la pared. ¿Nunca se han preguntado si estas acciones
representan realmente al Dios de la Biblia?
He mirado a los ojos de la gente al preguntarles si creen que Dios manda matar a
machetazos a los bebés pequeños como representación de su carácter en el juicio. Me
he estremecido ante la robótica respuesta de “sí”, sin ningún sentimiento o temblor, que
sólo puede parecerse a los pensamientos de aquellos que viven bajo dictaduras como la
de Corea del Norte. Cuestionar abiertamente lo que ellos entienden que es la justicia de
Dios es invitar a que les ocurra lo mismo. Por lo tanto, deben expresar su amor por este
soberano y nunca cuestionar nada por miedo a la misma muerte.
2
Website: [Link]/family-q-and-a/faith/christian-struggles-with-biblical-accounts-of-
genocide-and-holy-war
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La Biblia dice que el amor perfecto echa fuera el miedo, pero adorar a un Dios que revela
su carácter como alguien que ordena golpear y matar brutalmente a los bebés lactantes
nunca puede cumplir esta promesa de vivir sin miedo.
Por lo tanto la pregunta permanece: ¿cómo explicamos esta y otras historias que
implican la muerte de mujeres y especialmente de niños pequeños?
Definiendo la Justicia
La pregunta natural que sigue es: "¿Cuál es la definición bíblica de justicia?". Antes de
responder esto debemos considerar lo siguiente:
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni
vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los
cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y
mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8, 9.
Esto significa que, por naturaleza, nuestros pensamientos sobre la justicia son diferentes
de los pensamientos de Dios sobre la justicia. Lo que hace las cosas aún más difíciles es
que naturalmente pensamos que Dios piensa como nosotros.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre
ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto
sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
Salmos 50:20, 21.
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Sin entrar en todos los significados hebreos de la frase "ciertamente morirás", veamos
la traducción literal de Young:
y del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día
que comas de él, muriendo morirás. Génesis 2:17.3
3
Nota del Traductor: la versión invocada dice lo siguiente en su idioma original: “and of the tree of
knowledge of good and evil, thou dost not eat of it, for in the day of thine eating of it--dying thou dost
die.” Genesis 2:17 (YLT).
8
dirigido. Como alguien con un cargo sagrado, manifestaba un deseo
desmedido de justicia, pero era una falsificación de la justicia, que
era totalmente contraria al amor, la compasión y la misericordia
de Dios. {Review and Herald, 7 de septiembre de 1897 p. 3-4}.
La falta de gratitud en Lucifer provocó que cuestionara la necesidad de que los ángeles
fueran gobernados por la ley de Dios.
Principió por insinuar dudas acerca de las leyes que gobernaban a
los seres celestiales, sugiriendo que aunque las leyes fuesen necesarias
para los habitantes de los mundos, los ángeles, siendo más elevados, no
necesitaban semejantes restricciones, porque su propia sabiduría
bastaba para guiarlos. {PP54 16.1}
Lucifer adoptó la posición de que el mal existía en el cielo y en esta
tierra a causa de la ley de Dios. Esto trajo la acusación contra el
gobierno de Dios, de ser arbitrario. Pero esto es una falsedad, formulada
por el autor de todas las falsedades. El gobierno de Dios es un gobierno de
libre albedrío, y no hay acto de rebelión u obediencia que no sea un acto de
libre albedrío. {Signs of the Times, June 5, 1901, p. 4}
Fue sobre este punto que Satanás estructuró su maldad a través de la ley. Fue en este
punto que Satanás estableció su trono.
¿Se juntará contigo el trono de iniquidades Que hace agravio bajo forma
de ley? Salmos 94:20.
La mentira de Satanás indicando que los ángeles tenían vida inherente los llevó a
considerar la ley de Dios como arbitraria y restrictiva. Al mismo tiempo, Satanás deseaba
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ser como Dios y establecer su propio trono. Su idea de la justicia era que el pecado contra
él no podía ser perdonado. El transgresor debía ser castigado, y si era necesario, debía
ser ejecutado por la fuerza. En el universo de Satanás cada persona poseía su propia vida
y, por lo tanto, el castigo requería la fuerza para hacerla miserable o acabar con ella.
El poder condenador de Satanás lo conduciría a instituir una teoría
de justicia inconsistente con la misericordia. Él afirma ser la voz y
el poder de Dios. Sostiene que sus decisiones son justas, puras y sin fallas.
Es así como asume su postura desde el asiento del juicio declarando
que sus pronunciamientos son infalibles. Pero su justicia carente de
misericordia no es más que una falsificación de la verdadera
justicia: algo que Dios aborrece. {CT 13.4}
Lucifer había reformulado la manera en que los ángeles veían el universo. Como leímos
anteriormente
En secreto, susurró su desafección a los ángeles. Al principio no hubo un
sentimiento pronunciado contra Dios; pero la semilla había sido sembrada, y
el amor y la confianza de los ángeles se vieron afectados. La dulce comunión
entre ellos y su Dios se rompió. Cada movimiento era observado; cada
acción era vista a la luz de lo que Satanás les había hecho ver. {Review and
Herald, 7 de septiembre de 1897 p. 3}
Casi la mitad de los ángeles estaban comprometidos con la visión del universo de Lucifer.
Satanás manifestó con osadía su descontento porque Cristo había sido
preferido antes que él. Se puso de pie orgullosamente y sostuvo que debía
ser igual a Dios y participar en los concilios con el Padre y comprender sus
propósitos. El Señor informó a Satanás que sólo revelaría sus secretos
designios a su Hijo, y que requería que toda la familia celestial, incluido
Satanás, le rindiera una obediencia absoluta e incuestionable; pero que él
(Satanás) había demostrado que no merecía ocupar un lugar en el cielo.
Entonces el enemigo señaló con regocijo a sus simpatizantes, que
eran cerca de la mitad de los ángeles, y exclamó: “¡Ellos están
conmigo! ¿Los expulsarás también y dejarás semejante vacío en el cielo?”
Declaró entonces que estaba preparado para hacer frente a la autoridad de
Cristo y defender su lugar en el cielo por la fuerza de su poder, fuerza contra
fuerza. {HR 18.1}
Sin embargo, incluso el resto de los ángeles fueron afectados. No fue hasta la muerte de
Cristo que los principios de Satanás fueron echados por tierra. Los ángeles leales
permanecieron con el Padre y su Hijo, pero Satanás había plantado semillas en sus
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mentes que no podían responder fácilmente. No fue hasta la cruz que pudieron discernir
plenamente el engaño de Satanás.
Satanás vio que su disfraz le había sido arrancado. Su administración quedaba
desenmascarada delante de los ángeles que no habían caído y delante del
universo celestial. Se había revelado como homicida. Al derramar la
sangre del Hijo de Dios, había perdido la simpatía de los seres
celestiales. Desde entonces su obra sería restringida. Cualquiera que fuese
la actitud que asumiese, no podría ya acechar a los ángeles mientras
salían de los atrios celestiales, ni acusar ante ellos a los hermanos de
Cristo de estar revestidos de ropas de negrura y contaminación de pecado.
Estaba roto el último vínculo de simpatía entre Satanás y el mundo
celestial. {DTG 709.3}
La profundidad de las semillas plantadas por Satanás en las mentes de los ángeles puede
reflejarse en la reacción angélica a la apostasía e ingratitud del hombre hacia su creador.
Antes del primer advenimiento de Cristo, el mundo parecía haberse
convertido en la tumba de toda piedad. Era la sede de Satanás; el hombre
estaba en poder del gran apóstata, recibiendo impotentemente sus mentiras
con respecto a Dios y a Cristo, como verdad. Los ángeles celestiales
miraban al mundo contaminado por el pecado de sus habitantes, y
pensaban cuánto más fácil sería exterminarlo que reformarlo. Pero
el mismo Hijo de Dios vino a obrar una reforma. Bible Echo March 8,
1897.
Antes de la primera venida de Cristo, el pecado de rehusar ajustarse a la ley
de Dios se había extendido ampliamente. Aparentemente el poder de Satanás
iba en aumento; su guerra contra el Cielo se estaba haciendo más y más
decidida. Se había llegado a una crisis. Con intenso interés, los ángeles
celestiales observaban los movimientos de Dios. ¿Descendería de su lugar
para castigar a los habitantes del mundo por su iniquidad? ¿Enviaría fuego
o un diluvio para destruirlos? Todo el cielo esperaba la orden de su
Comandante para derramar las copas de la ira sobre un mundo
rebelde. Una palabra de Él, una señal, y el mundo habría sido
destruido. Los mundos no caídos habrían dicho: “Amén. Tú eres
justo, oh Dios, porque exterminaste la rebelión”. Pero “de tal manera
amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna, Juan 3:16.
Dios podría haber enviado a su Hijo a condenar, pero lo envió a salvar. Cristo
vino como un Redentor. No hay palabras para describir el efecto de
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esta decisión sobre los ángeles celestiales. Con asombro y
admiración sólo podían exclamar: “¡Esto es amor!” {RJ 50.4}
Esto no sugiere que los ángeles desearan matar directamente a los habitantes de este
mundo, sino que el hombre debía sufrir inmediatamente las consecuencias de sus
propias elecciones. Si Dios hubiera ordenado la liberación de los cuatro vientos antes de
que toda la humanidad hubiera hecho su elección y se hubieran revelado plenamente
las cuestiones de la Gran Controversia, sería un acto de fuerza arbitraria, y el principio
de la fuerza no forma parte del reino de Dios.
La tierra quedó obscura porque se comprendió mal a Dios. A fin de que
pudiesen iluminarse las lóbregas sombras, a fin de que el mundo pudiera ser
traído de nuevo a Dios, había que quebrantar el engañoso poder de Satanás.
Esto no podía hacerse por la fuerza. El ejercicio de la fuerza es contrario
a los principios del gobierno de Dios; él desea tan sólo el servicio
de amor; y el amor no puede ser exigido; no puede ser obtenido por
la fuerza o la autoridad. El amor se despierta únicamente por el amor. {DTG
13.2}
Durante la guerra en el cielo, Dios ofreció a Lucifer y Sus ángeles el perdón bajo la
condición de arrepentimiento y sumisión.
En su gran misericordia, Dios soportó por largo tiempo a Lucifer. Este no fue
expulsado inmediatamente de su elevado puesto, cuando se dejó arrastrar
por primera vez por el espíritu de descontento, ni tampoco cuando empezó
a presentar sus falsos asertos a los ángeles leales. Fue retenido aún por
mucho tiempo en el cielo. Varias y repetidas veces se le ofreció
el perdón con tal de que se arrepintiese y se sometiese. {CS54 549.3}
Muchos de los seguidores de Lucifer se inclinaron por aceptar esta amable oferta, por lo
que Satanás subió la apuesta y dio un gran salto a las tinieblas al decir a los ángeles algo
que sabía que era absolutamente falso.
Muchos de los simpatizantes de Lucifer se mostraron dispuestos a
escuchar el consejo de los ángeles leales y arrepentirse de su descontento
para recobrar la confianza del Padre y su amado Hijo. El poderoso rebelde
declaró entonces que conocía la ley de Dios, y que si se sometía a la
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obediencia servil se lo despojaría de su honra y nunca más se le confiaría su
excelsa misión. Les dijo que tanto él como ellos habían ido demasiado
lejos como para volver atrás, y que estaba dispuesto a afrontar las
consecuencias, pues jamás se postraría para adorar servilmente al
Hijo de Dios; que el Señor no los perdonaría, y que tenían que
reafirmar su libertad y conquistar por la fuerza el puesto y la
autoridad que no se les había concedido voluntariamente. {HR 16.2}
Lamentablemente, un tercio de los ángeles le creyó a Satanás. Creyeron que habían ido
demasiado lejos porque creyeron que Dios no los perdonaría. Es sobre este punto que
se estableció el trono de Satanás, un trono construido sobre los principios de la muerte.
Los otros ángeles que habían seguido a Satanás eligieron creer que Dios los perdonaría
y fueron recibidos con entusiasmo de nuevo en los brazos de Cristo y del Padre.
Cuando Satanás dijo la mentira de que Dios no perdonaría, dijo algo que era falso sobre
el carácter de Dios. La ley de Dios es una transcripción de su carácter.
Cristo vino a nuestro mundo para presentar el carácter de Dios tal como
está representado en su santa ley, porque su ley es una copia de su carácter.
Cristo era tanto la ley como el Evangelio. {CT 341.2}
La ley de Dios es tan santa como él mismo. Es la revelación de su voluntad,
el reflejo de su carácter, y la expresión de su amor y sabiduría. {PP54 34.3}
Por lo tanto, cuando creemos algo sobre el carácter de Dios que es falso, entonces
estamos pecando. El pecado es la transgresión de la ley, y la ley es una transcripción del
carácter de Dios. Por lo tanto, el pecado es la transgresión del carácter de Dios. Satanás
pecó cuando dijo que Dios no perdonaría. Pecó cuando dijo que la misericordia y la
justicia de Dios están en oposición. Es este pecado el que causa la muerte, haciendo así
a Satanás el autor de la muerte y el que tiene el poder de la muerte.
Satanás es el autor de la muerte. {FO 74.2}
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también
participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que
tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Hebreos 2:14.
Si alguien no cree que el autor de la vida le perdonará y depende del autor para vivir,
entonces por supuesto que morirá. "Muriendo morirás". La creencia proyectada en Dios
de que Él no perdona pone a la persona en proceso hacia la muerte segura.
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La Caída del Hombre
Cuando el hombre comió el fruto del árbol, aceptó las mentiras de Satanás sobre el
carácter de Dios. La misma mentira que Satanás introdujo en el cielo y que causó la caída
de un tercio de los ángeles también causó la caída del hombre.
...el gran engañador quien, mediante una mentira urdida contra el
gobierno de Dios, provocó la caída del hombre, que perdió así toda
pretensión de ser llamado súbdito leal del reino de Dios. Satanás se negó a
dejar ir a sus cautivos. Los retuvo como sus súbditos por creer su
mentira. {Lt20-1903.11,12}
Satanás mintió a los ángeles diciendo que Dios no los perdonaría. Satanás le dijo a Adán,
antes de que cayera, que Dios no perdonaría a Eva, sino que la destruiría, haciendo que
Adán creyera la mentira de que Dios no perdona. Una vez que Satanás atrapó a nuestros
primeros padres, reafirmó que Dios no mostraría misericordia hacia ellos.
Dios les dijo que no tocaran el árbol del conocimiento. Pero aquí entró el
tentador, y en lugar de obedecer las palabras de Dios, escucharon al tentador
y obedecieron sus palabras. ¿Cuál fue el resultado? Fueron excluidos de su
hogar en el Edén. Cuando Dios indagó, ellos se lo contaron. La voz les dijo
que comieran y ellos obedecieron. Entonces fue predicado a Adán y Eva el
primer sermón del evangelio en el Edén. Génesis 3:15. ...Cristo contempló
nuestro mundo antes de venir a él, y vio que el poder de Satanás se ejercía
sobre la familia humana. Y a causa de la transgresión de Adán reclamó
[Satanás] a toda la familia humana. Señaló sus calamidades y enfermedades y
las reflejó en Dios. Dijo que Dios no tendría misericordia de ellos y
que bien podrían estar bajo su control. {Ms16-1893.2-3}
Satanás les dijo a Adán y Eva la misma mentira que les dijo a los ángeles. Les dijo que
Dios no tendría misericordia de ellos, es decir, que no los perdonaría. Se les dijo que
habían ido demasiado lejos, así que bien podrían estar bajo su control. Cuando Adán
cayó, su mente se unió a la de Satanás.
Dios declara: “Enemistad pondré.” Esta enemistad no es fomentada de un
modo natural. Cuando el hombre quebrantó la ley divina, su
naturaleza se hizo mala y llegó a estar en armonía y no en
divergencia con Satanás. No puede decirse que haya enemistad natural
entre el hombre pecador y el autor del pecado. Ambos se volvieron malos a
consecuencia de la apostasía. El apóstata no descansa sino cuando obtiene
simpatías y apoyo al inducir a otros a seguir su ejemplo. De aquí que los
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ángeles caídos y los hombres malos se unan en desesperado
compañerismo. {CS54 559.2}
El Tema Central
Satanás exigió un precio. No tenía derecho a hacerlo, pero de todos modos lo hizo. Ellen
White afirma que la justicia exigía que se pagara un cierto precio. Esta no es la justicia
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de Dios, porque Dios no exigía que se pagara un precio, sino que lo hacía Satanás. La
justicia de Dios, que es hacer lo correcto, fue mostrar misericordia a la raza humana al
pagar las demandas de Satanás. Dios tenía el derecho de satisfacer la justicia
amenazante de Satanás mediante su insondable misericordia.
La misión de Cristo en el mundo puso de manifiesto que el género
humano estaba bajo la amenaza de una justicia encendida4, al borde
de la ruina eterna, en la impotencia y la ignorancia {ST, February 5, 1894 par.
5}
Dios y su Hijo no necesitaban ser expiados mediante la muerte. No exigieron que
se pagara un precio para satisfacer sus sentimientos de justicia.
¡Oh! ¡Qué bendito Salvador! La justicia exigía los sufrimientos del hombre;
pero Cristo ofreció los sufrimientos de un Dios. No necesitó él ninguna
expiación de sufrimiento por sí mismo; todos sus sufrimientos
fueron para nosotros; todos sus méritos y santidad estaban
disponibles para el hombre caído, presentados como [un] regalo;
éste, ¿lo tomará? Su proporcionada deuda de sufrimientos estaba en
consonancia con su santidad sin medida y su pureza sin mancha. Lt12-1892.4
La justicia de Satanás exigía los sufrimientos del hombre, pero la justicia de Dios envió a
Cristo al mundo para manifestar los sufrimientos de Dios y una misericordia sin límites.
Los sufrimientos de Cristo fueron para nosotros porque aceptamos la mentira de Satanás
que exige la muerte. Él pagó el precio que nosotros creíamos que había que pagar y esto
abre el corazón para creer que Dios puede perdonarnos.
Cuando pecamos, Satanás nos tortura haciéndonos creer que Dios está disgustado con
nosotros y nos apremia a rendirnos a la desesperación.
Apremiando el alma con la idea de que Dios está disgustado con
nosotros, Satanás trata de torturarnos hacia la incredulidad. Pero
hemos de "regocijarnos en el Señor siempre" [Filipenses 4:4 citado]. El Señor
Jesús es nuestra única esperanza. Él es tu esperanza, y se me ha encomendado
en su nombre pedirte que pongas toda tu confianza en Él [Isaías 57:15,
citado]. 12 Manuscript Release p. 37.2
Cuando Dios se acercó a Adán en el jardín después de que éste hubiera pecado, Adán
percibió las palabras de Dios a través de los lentes del sistema de justicia de Satanás.
Adán no creyó que Dios lo perdonaría. También creía que contaba con vida propia al
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La frase en el idioma original es: “…the human race was standing under the menace of incensed
justice,…”, en donde hay una alusión a las ofrendas de incienso, que implica una ofrenda encendida.
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comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Cómo entendería Adán las
intenciones de Dios hacia él en su nueva comprensión de justicia?
Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba
desnudo; y me escondí. Génesis 3:10.
Adán tenía miedo de que Dios lo matara. Las palabras que Dios había dicho "que el día
que comas morirás" son entendidas por Adán como que Dios lo matará. Como Adán ve
la justicia de la misma manera que Satanás, ve que su pecado debe ser castigado.
También ve que Dios no tendrá misericordia. Razona que Dios ha declarado que el
castigo por su pecado es la muerte. Por lo tanto, Adán tiene miedo cuando Dios se acerca
a él y se esconde por temor a la muerte.
A la luz de esta secuencia de acontecimientos podemos empezar a comprender el
significado de lo que ocurre a continuación.
Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol
de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me
diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Génesis 3:11-12.
Adán teme morir. Cuando es interrogado, involucra a la mujer como agente, e implica al
Hijo de Dios como la causa principal porque Él la creó. Al implicar a su mujer, la coloca
en la posición de enfrentar la pena de muerte tal como él la entiende. En su mente estaba
dispuesto a sacrificarla para salvarse a sí mismo. Esta es la manifestación de la teología
basada en el apaciguamiento. Es el nacimiento de la expiación penal sustitutiva.
Es altamente significativo que en el momento en que Adán cayó se escuchó una voz del
trono de Dios:
Cuando Adán se rindió a la tentación del enemigo y cayó de su
elevado y santo estado, Satanás y sus ángeles se regocijaron. Pero
desde el trono de Dios se oyó una voz que pronunciaba palabras de
misterioso significado. "Sacrificio y ofrenda no quisiste; has abierto
mis oídos; holocausto y expiación por el pecado no has demandado.
Entonces dije: He aquí que vengo; en el rollo del libro está escrito de mí: el
hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en medio de mi
17
corazón". Cuando el hombre cayó, Cristo anunció su propósito de
convertirse en sustituto y fiador del hombre. {Review and Herald,
September 3, 1901 p. 3}
Vemos que en el momento en que Adán cayó, el Señor dejó claro que no deseaba
sacrificios ni ofrendas por el pecado. Es cierto que Cristo se dio a sí mismo como sustituto
del hombre, tomando sobre sí la aflicción del hombre, pero no fue un sustituto para Dios
como si Dios exigiera la muerte para ser satisfecho.
Adán estaba dispuesto a ofrecer a su esposa como sustituta, como un sacrificio. Dios no
deseaba tales ofrendas, nunca exigió el sacrificio. Sin embargo, en la percepción de Adán,
ahora regida por la visión de justicia de Satanás, no podía haber expiación sin castigo. Su
percepción de los requerimientos de Dios era que debía haber muerte. El hombre
entonces proyecta sus ideas de justicia sobre Dios y ahora cree que la justicia divina exige
la muerte del transgresor.
Es a través de esta idea que Satanás gobierna este mundo. Es este principio el que hizo
que la justicia pareciera estar en oposición a la misericordia de Dios.
Justicia y Misericordia estaban apartadas, opuestas la una a la otra,
separadas por un enorme abismo. El Señor nuestro Redentor revistió
su divinidad de humanidad, y forjó en favor del hombre un carácter sin
mancha ni contaminación. Plantó su cruz a mitad de camino entre el cielo y
la tierra, y la convirtió en el medio de atracción que alcanzó ambos extremos,
atrayendo tanto a la Justicia como a la Misericordia a través del
abismo. La Justicia se movió desde su exaltado trono, y con todos
los ejércitos del cielo se acercó a la cruz. Allí vio Uno igual con Dios
que cargaba la penalidad de toda injusticia y pecado. Con perfecta
satisfacción, la Justicia se inclinó reverente ante la cruz, diciendo:
“Es suficiente”. {General Conference Bulletin, Fourth Quarter, 1899, vol.
3, p. 102}
Es tentador pensar al leer esta última cita que cuando dice que la Justicia se movió del
trono, ésta era el Padre. Parece irrefutable cuando dice que todos los ejércitos del cielo
se acercaron a la cruz. Hemos establecido previamente que Satanás estableció su trono
por medio de un sistema de justicia falso que era aborrecible para Dios. Satanás fue el
que hizo que la justicia se opusiera a la misericordia en la mente de los ángeles y de los
hombres. Todos los ejércitos del cielo se vieron afectados por ello. Observamos
cuidadosamente que no fue hasta que Cristo murió en la cruz que Satanás fue finalmente
desarraigado de las simpatías de los ángeles celestiales. Como afirma Pablo:
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y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están
en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la
sangre de su cruz. Colosenses 1.20.
Era inconcebible para el egoísta Satanás que Dios condescendiera a satisfacer las
exigencias de justicia que Satanás había establecido. En esencia, la falsa teoría de la
justicia sin misericordia se convierte en el precio de rescate por defecto para convencer
a los hombres y a los ángeles de que la expiación había sido efectuada. En ningún
momento nuestro querido Padre se alejó de nosotros. Él no necesitaba ningún precio de
rescate. Nosotros estábamos alejados de Él. Somos nosotros los que necesitamos
convencimiento. Por eso leemos:
Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de
sangre no se hace remisión. Hebreos 9:22.
Así, Dios instituyó el sistema de sacrificios como una garantía para el hombre, envuelto
como está en la falsa justicia de Satanás, de que podía ser perdonado. El sistema de
sacrificios no era algo que Dios deseara; era un reflejo de la mentalidad humana de
sustitución penal. Sin embargo, a través de estas ideas defectuosas, Dios pudo enseñar
a los Patriarcas sus tiernas misericordias. El sistema de sacrificios era un espejo reflejado
al corazón del hombre. Le mostraba su pecaminosidad y que podía llegar a saber que
después de haber permitido que su mente se corrompiera con la noción de justicia de
Satanás, se requería la muerte del Hijo de Dios para liberarlo de su sentimiento de culpa.
Si puedes comprender esta verdad, entonces la verdad te hará libre. Hará que cesen en
tu corazón los sacrificios y las oblaciones como medio de aplacar a un Dios iracundo.
El Altar de Bronce
Tenemos mas evidencia de esta verdad en que el sacrificio del cordero era ofrecido sobre
el altar de bronce:
Igualmente hizo de madera de acacia el altar del holocausto; su longitud de
cinco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos
de altura. E hizo sus cuernos a sus cuatro esquinas, los cuales eran de la
misma pieza, y lo cubrió de bronce. Éxodo 38:1, 2.
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Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de
hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama. Génesis 4:22.
El bronce es una aleación de cobre y zinc. Estos dos elementos se oponen en el cuerpo
humano. Tienen una relación antagónica. Esto parece encajar perfectamente con la
situación que se produjo en la mente de los ángeles y de los hombres respecto a la
relación entre la misericordia de Dios y la falsa justicia de Satanás que se apoderó del
universo. Estaban en oposición el uno al otro. Así, a través del simbolismo del bronce,
las Escrituras nos muestran que la Cruz tiene lugar sobre principios antagónicos. Sin
embargo, una vez que la mente humana se reconecta con la misericordia de Dios a través
de la cruz, se abre el camino para que su mente se purgue del bronce y participe del
árbol de la vida que sólo contiene oro y plata.
Allí vimos el árbol de la vida y el trono de Dios, del que fluía un río de agua
pura, y en cada lado del río estaba el árbol de la vida. En una margen había
un tronco del árbol y otro en la otra margen, ambos de oro puro y
transparente. Al principio pensé que había dos árboles; pero al volver a
mirar vi que los dos troncos se unían en su parte superior y formaban un
solo árbol. Así estaba el árbol de la vida en ambas márgenes del río de vida.
Sus ramas se inclinaban hacia donde nosotros estábamos, y el fruto era
espléndido, semejante a oro mezclado con plata. {PE 17.1}
En el santuario celestial no hay bronce. Sólo se utilizan los metales oro y la plata. Por lo
tanto, cuando los hombres están preparados para el juicio, es decir, cuando están
preparados para juzgar correctamente el carácter de Dios en cuanto a su justicia y
misericordia, entonces son libres de prescindir del atrio que contiene los principios
conflictivos del bronce. Los objetos del atrio han servido a su propósito y ya no son
necesarios.
Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo:
Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero
el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas,
porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad
santa cuarenta y dos meses. Apocalipsis 11:1, 2.
Por lo tanto, el don de la Cruz es una gloriosa ráfaga de luz que tiene el poder de
destrozar las ideas de justicia de Satanás y eliminar la escoria de bronce de nuestros
20
corazones. La misericordia de Dios se revela a través de nuestras nociones pervertidas
de justicia.
Este mismo principio es utilizado por Cristo al hablar algunas de sus parábolas. Él tomaba
sus ideas y enseñaba su verdad a través de ellas.
“Murió también el rico, y fue sepultado. Y en el infierno alzó sus ojos, estando
en los tormentos, y vio a Abrahán de lejos, y a Lázaro en su seno. Entonces
él, dando voces, dijo: Padre Abrahán, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro
que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy
atormentado en esta llama”.
En la parábola Cristo estaba haciendo frente al público en su propio
terreno. La doctrina de un estado de existencia consciente entre la muerte
y la resurrección era sostenida por muchos de aquellos que estaban
escuchando las palabras de Cristo. El Salvador conocía esas ideas, e ideó
su parábola de manera tal que inculcara importantes verdades por
medio de esas opiniones preconcebidas. Colocó ante sus oyentes
un espejo en el cual se habían de ver a sí mismos en su verdadera
relación con Dios. Empleó la opinión prevaleciente para presentar
la idea que deseaba destacar en forma especial, es a saber, que ningún
hombre es estimado por sus posesiones; pues todo lo que tiene le pertenece
en calidad de un préstamo que el Señor le ha hecho. {PVGM 206.3, 4}
La Serpiente de Bronce
21
de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente
mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía. Números
21:5-9.
¿No parece extraño que Moisés sea instruido para hacer una imagen de la misma cosa
que está mordiendo al pueblo y levantarla para que la miren y se curen? No tenemos
tiempo para explorar todos los detalles aquí porque hay muchos. Es cierto que el hombre
ha sido mordido por la serpiente Satanás y se ha embebido de su venenosa idea sobre
la justicia. Dios satisface esta demanda y por eso Cristo es colgado en la cruz para
satisfacer las demandas de la justicia de la serpiente. La serpiente y todos los ejércitos
del cielo se inclinan en reverencia ante la cruz. Aquellos de la humanidad que eligen
mirar la cruz pueden ahora acceder a la misericordia de Dios porque ahora son libres de
creerla porque sus ideas de justicia han sido satisfechas.
El otro punto que observamos aquí es que, de acuerdo con la ley, los israelitas deberían
haber traído una ofrenda por el pecado antes de poder confiar en que Dios los
escucharía. En este caso, la serpiente levantada en el poste evitó su sistema de sacrificios
y les ofreció misericordia sólo por la fe en la provisión que se les dio.
Los hebreos en su aflicción no pudieron salvarse del efecto de las serpientes
ardientes. Sólo Dios podía salvar al pecador y rebelde Israel, por su infinito
poder; sin embargo, en su sabiduría, no creyó conveniente perdonar sus
transgresiones sin probar su arrepentimiento y su fe. Se les requirió,
mediante un acto de ellos mismos, que mostraran su arrepentimiento y su fe
en la provisión que Dios había hecho para su recuperación. Ellos, por su
parte, debían actuar. Debían mirar para vivir. El acto de mirar mostraba
su fe en el Hijo de Dios, a quien la serpiente representaba. El
levantamiento de la serpiente de bronce iba a enseñar a Israel una lección.
Habían presentado sus ofrendas a Dios, y creían que al hacerlo
habían hecho una amplia expiación de sus pecados. No confiaban,
por fe, en los méritos del Redentor venidero, del cual sus ofrendas
eran sólo el tipo. La serpiente, hecha de bronce para asemejarse a
la serpiente ardiente, debía colocarse en medio del campamento, elevada
sobre un poste. Esto debía mostrar a Israel que sus ofrendas, por sí
mismas, no tenían más virtud o poder salvador que la serpiente de
bronce, la cual debía revivir en sus mentes el futuro sacrificio del
Hijo de Dios. Así, también, sus ofrendas debían ser traídas con
voluntades sometidas y corazones penitentes, teniendo fe en la
ofrenda meritoria del amado Hijo de Dios. Nadie estaba obligado a
mirar la serpiente de bronce. Todos podían mirar y vivir, o no creer en la
22
sencilla provisión que Dios había hecho, negarse a mirar y morir. {Spirit of
Prophecy Vol. 1, 316-317}
De la misma manera que la serpiente fue levantada sobre el asta, Cristo fue levantado
sobre la cruz:
Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el
Hijo del Hombre sea levantado, Juan 3:14.
La serpiente representaba al Hijo de Dios sólo en el sentido de que Cristo satisfacía las
exigencias de la justicia satánica que esclavizaba la mente humana. Tan grande fue la luz
de la cruz que no sólo penetró en la mente oscurecida del hombre, sino que liberó a los
ángeles del cielo de cualquier simpatía con Satanás. ¡Alabado sea el Padre por el don de
su Hijo en la cruz! A través de la muerte de la cruz, Cristo derrotó al que tenía el poder
de la muerte a través de su falsa justicia. Él trajo la vida y la inmortalidad a la luz mediante
el evangelio.
Como testimonio final de esta comprensión de la cruz añadimos la siguiente afirmación
que será vital para que podamos penetrar en algunas de las historias del Antiguo
Testamento y su verdadero significado.
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino
en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados”. Aquí hay una declaración que define el propósito del
Señor hacia un pueblo corrompido e idólatra. “¿Cómo podré
abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré hacerte como
Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí,
se inflama toda mi compasión”. ¿Tendrá que abandonar Dios a un pueblo, en
favor del cual ha hecho algo tan grande, a saber, dar a su Hijo unigénito, la
expresa imagen de sí mismo? Dios permite que su Hijo sea entregado
por nuestras ofensas. El mismo asume los atributos del juez frente
al Portador del Pecado, despojándose de las amorosas
características de un padre. {TM 245.2}
Este pensamiento es imposible de descifrar sin entender las exigencias de la justicia falsa.
¿Cómo es que Dios asume el carácter de juez hacia el portador del pecado? Desde
nuestra oscura perspectiva humana, para que Dios llegue a nosotros donde estamos,
debe satisfacer nuestra comprensión de la justicia. Es totalmente imposible que Dios se
despoje de ser un padre tierno. La palabra clave es “asume”. La asunción hace que Él
aparezca como un juez, además de estar despojado de las cualidades entrañables de un
padre. Esta transformación que tiene lugar en la oscuridad que rodea la cruz, donde Dios
aparentemente oculta su rostro, es para satisfacer las exigencias de nuestra idolatría
23
respecto a Él mismo. Expresado de otra manera, es a través de nuestra idolatría que
nuestro Padre se convierte en un Dios celoso.
Un Dios Celoso
Cuando Adán se sometió a Satanás, cometió idolatría. Esta idolatría le hizo ver a Dios
como buscándolo para matarlo por su transgresión. Satanás le dijo a Adán que Dios no
le mostraría piedad. Cuando Adán aceptó esta idea, Dios apareció celoso e iracundo.
Observar la parábola que Jesús contó acerca de los hombres con talentos.
Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada,
diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. Lucas 19:14.
La Biblia nos dice que los que odian a Dios aman la muerte.
Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; Todos los que me
aborrecen aman la muerte. Proverbios 8:36.
5
Strong H3588: relación causal. Lo que viene a continuación es causado por lo que ha sido recién escrito.
Mas frecuentemente traducido como “Debido”.
6
La palabra “soy” está suplida, la relación causal podría entonces permitir la traducción “llegar a a ser” o
“tornar a“.
7
Strong H7067.
8
Supervisar, cuidar, llamar a recordar.
24
necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes
habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales
cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se
complacen con los que las practican. Romanos 1:31, 32.
Los que odian a Dios y/o no tienen conocimiento perciben el juicio de Dios como algo
que les hace merecedores de la muerte. Para que los que están inmersos en la idolatría
crean que pueden ser perdonados, el castigo tuvo que ser infligido a los transgresores
antes de que pudieran creer que podían esperar el perdón. Para satisfacer esta
expectativa del hombre, Dios nos dice cómo ejecuta el juicio sobre los que le odian. Él
visita sus iniquidades sobre ellos hasta la tercera y cuarta generación.
Así, cuando los hombres hacen recaer sobre sí las consecuencias de sus propias
elecciones, Dios permite ser visto como si les infligiera un castigo. Asume ante el pecador
el carácter de juez, despojándose de las entrañables cualidades de un Padre.
En las fuerzas destructivas de la naturaleza, tanto en los elementos naturales como en
las luchas políticas de los hombres, Dios es presentado como un Dios celoso que trae la
calamidad sobre ellos. ¿Para que Él permite esto? Para que cuando los malhechores
perezcan en el pueblo, haya una sensación de que se ha hecho justicia. Se ha hecho
alguna forma de expiación para que los hombres puedan ser aliviados de su culpa
colectiva por un tiempo. Hay profunda sabiduría en las Escrituras que afirman:
La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido
avergonzará a su madre. Proverbios 29:15.
El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde
temprano lo corrige. Proverbios 13:24.
La madre puede preguntarse: “¿No habré de castigar nunca a mi hijo?” Puede
ser que los azotes sean necesarios cuando los demás recursos fracasen; sin
embargo ella no debe usar la vara si es posible evitarlo. Pero si las
correcciones más benignas resultan insuficientes, el castigo para hacer volver
al niño en sí debe ser administrado con amor. Frecuentemente una sola
corrección de esta naturaleza bastará para toda la vida, pues
demostrará al niño que no tiene en sus manos las riendas del dominio. {CN
234.1}
En algunos casos, el sentido propio de justicia del niño permitirá que se elimine su culpa
sólo mediante el uso de la vara. Pero ésta nunca debe ser administrada con violencia, ira
o levantando la voz.
Es vital entender el segundo mandamiento. La fórmula que contiene revela el carácter
de Dios en cuanto a su misericordia y justicia. Como dijimos antes, la ley de Dios es una
25
transcripción de su carácter. Cualquier entendimiento de la justicia de Dios que no se
alinee con este mandamiento no es una verdadera revelación de Su carácter.
Los celos de Dios en las Escrituras están siempre relacionados con los hombres cayendo
en la idolatría.
Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre
es Celoso, Dios celoso es. Éxodo 34.14.
A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. No
andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en
vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio
de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra
ti, y te destruya de sobre la tierra. Deuteronomio 6:13-15.
Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con
abominaciones. Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; A dioses que
no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían
temido vuestros padres. De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado
de Dios tu creador. Y lo vio Jehová, y se encendió en ira Por el menosprecio
de sus hijos y de sus hijas. Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, Veré
cuál será su fin; Porque son una generación perversa, hijos infieles. Ellos
me movieron a celos con lo que no es Dios; Me provocaron a ira
con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es
pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata. Deuteronomio 32:16-
21.
Así vemos que los celos de Dios se producen por la idolatría del hombre. La idolatría
siempre significa pérdida de la confianza en la misericordia, pues sólo el verdadero Dios
tiene misericordia. Satanás, el hombre natural, y su justicia, no la tienen.
Cuando abres la Biblia, si estás transgrediendo la ley [carácter] de Dios, te
parecerá que todas las amenazas de ira son para tu caso. Cuando te
levantes en la reunión para dar tu testimonio, estará lleno de incredulidad y
oscuridad. Tu testimonio representará mal a tu Padre Celestial. Lo
representará como si no estuviera dispuesto a perdonar cuando tú
quieres volver a él, y deshonrarás a tu Redentor ante la congregación.
{Review and Herald, March 19, 1889 par. 7}
Dondequiera que veamos manifestarse los celos de Dios y caer sus juicios, es en
respuesta a las ideas de justicia del hombre. Pero siempre siguiendo la fórmula de Éxodo
20:5.
26
Ahora queremos volver a la historia de Saúl y ver cómo la justicia de Dios sigue el patrón
del segundo mandamiento. Pero antes debemos examinar algunas declaraciones que
muestran cómo Dios visita o inspecciona la iniquidad de los malhechores.
Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados.
Salmos 34.21
Es el mal el que mata a los malvados, no Dios. Dios asume hacia los malvados el carácter
de un juez despojándose de las cualidades entrañables de un Padre al ocultar su rostro
en la oscuridad mientras ellos enfrentan las consecuencias de sus actos. Dejar que esto
ocurra es agonía para el Padre y el Hijo, pero deben respetar la elección de quienes los
rechazan. No pueden obligarles a obedecer.
Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus
manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah. Salmos 9:16.
He derramado, pues, mi indignación sobre ellos; con el fuego de mi furor los
he consumido; he hecho recaer su conducta sobre sus cabezas —
declara el Señor Dios. Ezequiel 33:21 (LBLA).
Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer
el camino de ellos sobre sus propias cabezas. Ezequiel 9:10.
Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio caerá sobre su
propia coronilla. Salmos 7:16.
En primer lugar, observamos que todo el proceso de Israel pidiendo rey es fruto de la
idolatría.
Los israelitas adoptaron muchas de las costumbres de sus vecinos paganos, y
así sacrificaron en gran medida su propio carácter peculiar y santo. Su culto
se hizo menos ferviente y sincero. Gradualmente perdieron su
reverencia por Dios, y dejaron de valorar el alto honor de ser su
pueblo elegido. Deslumbrados por la pompa y el despliegue de los
monarcas paganos, se cansaron de su propia simplicidad y desearon ser
liberados del gobierno de su Divino Soberano. Al alejarse del
Señor, las diferentes tribus se volvieron envidiosas y celosas unas
de otras. Las luchas y las disensiones aumentaron, hasta que
27
vanamente se imaginó que la instalación de un rey era el único
medio por el cual se podría restaurar la armonía. {Signs of the Times,
July 13, 1882 p. 3}
Toda la carrera de Saúl se enmarca en el contexto de que Israel rechaza a Dios y desea
ser como el mundo. Es este proceso de idolatría el que invoca la cláusula de celos de
Éxodo 20:5. Asegura que el Señor supervisará los acontecimientos para que sus propios
caminos vengan sobre ellos. Esto entonces satisfará sus ideas de justicia y proporcionará
una oportunidad para recibir el arrepentimiento y la misericordia.
En segundo lugar, la petición de un rey fue un gran golpe para Samuel:
Los peticionantes fueron cuidadosos de afirmar que no podían encontrar
ningún fallo en la administración de Samuel; pero insistieron en que pronto
sería demasiado viejo para servirles, y sus hijos habían dado pruebas de que
no se podía confiar en ellos. A pesar de estas explicaciones y manifestaciones
de respeto, Samuel fue profundamente herido. Consideró la
petición como una censura a su persona y un intento directo de
apartarlo. Pero no reveló sus sentimientos. No emitió ningún
reproche por la ingratitud del pueblo. Si lo hubiera hecho, una amarga
recriminación podría haber causado un gran daño. {Signs of the Times, July
13, 1882 p. 7}
Samuel había servido fielmente al pueblo durante toda su vida. Había introducido una
gran reforma en la nación. Se sintió herido por su ingratitud. Sabiamente se contuvo de
expresar sus sentimientos, pero una semilla de dolor residía ahora en Samuel.
Y el Señor le dijo a Samuel: “Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren:
porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no
reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día
que los saqué de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido a dioses
ajenos, así hacen también contigo.” Quedó reprendido el profeta por
haber dejado que le afligiese la conducta del pueblo hacia él como
individuo. No habían manifestado falta de respeto para con él, sino
hacia la autoridad de Dios, que había designado a los gobernantes de su
pueblo. Los que desdeñan y rechazan al siervo fiel de Dios, no sólo
menosprecian al hombre, sino también al Señor que le envió. Menoscaban las
palabras de Dios, sus reproches y consejos; rechazan la autoridad de
él. {PP54 655.2}
Después del desastre de Gilgal, cuando Saúl asumió la función de sacerdote y ofreció
sacrificios como recurso para levantar la moral del pueblo ante la guerra, las cosas fueron
cuesta abajo muy rápidamente para Saúl.
28
Saúl no resistió la prueba. Dios había prometido estar con él, si era
obediente. Debería haber confiado en esta promesa, y haber esperado
pacientemente la instrucción y la guía divinas. Pero pensando que había que
hacer algo de inmediato para infundir valor al pueblo, les ordenó que
presentaran sus víctimas para el sacrificio, y luego, presuntuosamente, tomó
el lugar de sacerdote y las ofreció él mismo sobre el altar. Este acto fue una
flagrante violación del mandato divino de que sólo debían ofrecer sacrificios
aquellos que habían sido sagradamente consagrados a la obra. Además, la
naturaleza pública del acto, así como la alta posición del infractor,
aumentaron en gran medida la influencia perniciosa de su ejemplo,
e hicieron indispensable un pronto castigo. {Signs of the Times, August
3, 1882 par. 10}
29
Poco después, Dios bendice a Jonatán al abrir camino a una gran victoria de Israel.
Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las
armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado.
Y no lo hizo saber a su padre. 1 Samuel 14:1.
Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas;
y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los
mataba. Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas,
como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra. Y hubo
pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la
guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico,
y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación. Y los centinelas de Saúl
vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de
un lado a otro y era deshecha. 1 Samuel 14:13-16.
Los ángeles protegieron a Jonatán y a su paje de armas, pero los ángeles no mataron a
ninguno de los soldados enemigos, ya que leemos:
Los ángeles son enviados desde los atrios celestiales, no para
destruir, sino para vigilar y custodiar las almas en peligro, para salvar
a los perdidos, para traer a los extraviados de vuelta al redil. {Review and
Herald May 10, 1906.}
Los ángeles no vienen a la tierra para denunciar y destruir, para
gobernar y exigir homenaje, sino que son mensajeros de la
misericordia para cooperar con el Capitán de las huestes del Señor,
para cooperar con los agentes humanos que saldrán a buscar y salvar a las
ovejas perdidas. Se ordena a los ángeles que acampen alrededor de los que
temen y aman a Dios. {Signs of the Times, November 20, 1893, p. 3}
Los ángeles vigilaban a Jonatán y a su paje de armas porque sus almas estaban en peligro.
Ahora que Saúl sabe que su reino está amenazado porque Samuel ha dicho que será
entregado a otro, está muy alarmado porque la victoria está ocurriendo en Israel sin que
30
él sepa nada. Saúl está ahora muy celoso de su propio honor. Dios inspeccionará o
visitará sus celos como un castigo para Israel. Todo esto es parte de la manifestación de
los celos de Dios cuando los hombres eligen un camino idólatra.
Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl
había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de
caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito.
Y todo el pueblo no había probado pan. Y todo el pueblo llegó a un bosque,
donde había miel en la superficie del campo. Entró, pues, el pueblo en el
bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su
mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento. 1 Samuel 14:24-26.
Jonatán no había escuchado el juramento y por eso tomó un poco de miel para
reconfortarse. Después de esto, cuando Saúl preguntó al Señor si debían continuar la
lucha contra los filisteos, no recibió respuesta. Ahora buscó para ver dónde estaba el
pecado en el campamento. Dentro del sistema de justicia en el que se desenvuelve Saúl,
el Señor permite que la suerte caiga sobre Jonatán.
Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre
Jonatán. Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán
se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la
vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga
Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Entonces el pueblo dijo
a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel?
No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra,
pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán. Y
Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar. 1 Samuel
14:42-46.
Al igual que Adán, que culpó a su mujer, Saúl estaba dispuesto a ofrecer a uno de su
propia carne y sangre para expiar el problema del pecado en el campamento. En lugar
de aceptar la responsabilidad y arrepentirse, prefirió ofrecer a su propio hijo como
sacrificio. La visitación de la iniquidad por el deseo de Israel de tener rey realmente
comenzó a manifestarse. La inseguridad de Saúl en su posición como rey significaba que
cualquier persona que hiciera avanzar el reino y causara el regocijo del pueblo sería vista
como una amenaza.
Si los hombres de Israel no hubieran intervenido para salvar la vida de
Jonatán, su libertador habría perecido por decreto del rey. ¡Con qué dudas
y vacilaciones debe haber seguido aquel pueblo desde entonces la
dirección de Saúl! ¡Cuán amargo les habrá sido pensar que había
sido colocado en el trono por decisión de ellos mismos! El Señor
31
soporta por mucho tiempo los extravíos de los hombres, y a todos les otorga
la oportunidad de ver y abandonar sus pecados; pero aun cuando parecería
que hace prosperar a los que menosprecian su voluntad y pasan por alto sus
advertencias, pondrá oportuna y seguramente de manifiesto la insensatez de
ellos. {PP54 678.3}
Saúl no podía sino sentir que su hijo era preferido antes que él,
tanto por el pueblo como por el Señor. La liberación de Jonatán
fue una severa reprimenda a la temeridad del rey. Sintió el
presentimiento de que sus maldiciones caerían sobre su propia cabeza. Ya no
continuó la guerra con los filisteos, sino que regresó a su casa, malhumorado
e insatisfecho. {Signs of the Times, August 17, 1882 p. 11}
El pecado del interés propio de Saúl y los celos por su corona serán ahora visitados sobre
las naciones vecinas como castigo por la idolatría y rebelión de estas. Esto está en estricta
concordancia con Éxodo 20:5 de visitar las iniquidades de los padres sobre los hijos de
los que me aborrecen.
Ahora observamos con interés que Saúl ya había empezado a hacer la guerra a los
amalecitas antes de que Dios le diera la orden en 1 Samuel 15:1-3. Observamos con gran
interés cómo la traducción literal de Young expresa la orden de Dios a Saúl:
32
'Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: He visto lo que Amalec hizo a Israel, lo
que le puso en el camino al subir de Egipto. Ahora, ve, y has herido a
Amalec, y has consagrado todo lo que tiene, y no te has apiadado
de él, y has matado desde el hombre hasta la mujer, desde el niño
hasta el lactante, desde el buey hasta la oveja, desde el camello
hasta el asno'. 1 Samuel 15:2-3 (YLT)9.
El texto es traducido como que Saúl ya ha realizado estas acciones. Los acontecimientos
de 1 Samuel 14:48 revelan que Saúl ya tenía la intención de destruir a los amalecitas.
Esta ambición ya existía en él. El Señor le envía ahora un mensaje a través de Samuel, de
la misma manera que Noé profetizó el futuro de sus hijos.
La profecía de Noé no fue una denuncia arbitraria y airada ni una
declaración de favoritismo. No fijó el carácter y el destino de sus
hijos. Pero reveló cuál sería el resultado de la conducta que habían
escogido individualmente, y el carácter que habían desarrollado.
Fue una expresión del propósito de Dios hacia ellos y hacia su
posteridad, en vista de su propio carácter y conducta. {PP54 111.2}
A Canaán se le dijo que sería un siervo de siervos. En la mentalidad del reino de Satanás
esto era una maldición fulminante, pero si se hubiera arrepentido y humillado podría
haber llegado a ser como Cristo, un siervo de todos.
Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el
primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Marcos 9:35
El Señor estaba mostrando a Saúl lo que había en él. Sabía cómo entendería Saúl estas
palabras, aunque no eran una declaración de favor, y no fijaba el destino del futuro. Era,
en efecto, una expresión del propósito de Dios hacia Saúl en vista de su propio carácter
y conducta. Si Saúl se hubiera arrepentido de su pecado, esta maldición de matar
mujeres y niños podría haberse convertido en una bendición, como vemos en el caso de
Leví.
De los hijos de Jacob, Leví fue uno de los más crueles y vengativos, uno de
los dos más culpables del asesinato traicionero de los habitantes de Siquem.
Las características de Leví, reflejadas en sus descendientes, atrajeron sobre
éstos el decreto de Dios: “Los apartaré en Jacob, y los esparciré en
Israel”. Pero el arrepentimiento dio por resultado la reforma, y
mediante su fidelidad a Dios, en medio de la apostasía de las otras
9
Nota del Traductor: la traducción literal de Young es en inglés; aquí se la ha traducido a su vez al español.
33
tribus, la maldición se transformó en una señal del más alto
honor. {ED98 148.3}
Así como el Señor nunca quiso que Abraham sacrificara a su propio hijo, sino que lo
consagrara, tampoco era el deseo ni el carácter del Señor matar a mujeres y niños. Pero
como tanto Saúl como los amalecitas se habían negado a someterse a Él y habían elegido
a Satanás como guía, Dios asumió el carácter de un juez despojado de las entrañables
cualidades de un padre. Con dolor, ocultó su rostro mientras las cabezas de los hijos eran
despedazadas contra el muro. La desesperación de Saúl por conservar su corona lo llevó
a estas acciones extremas de matar niños. Sin embargo, estas acciones sólo eran los
actos de los mismos amalecitas que se volvían contra ellos, ya que habían hecho las
mismas cosas a otros en su historia.
Los amalecitas eran un pueblo errante que habitaba el desierto al sur de
Palestina, entre ese país y Egipto. Como la mayoría de las tribus vecinas, eran
idólatras y enemigos acérrimos de Israel. Poco después del éxodo atacaron
a los israelitas en el desierto de Refidim, pero fueron notablemente
derrotados por Josué. Los amalecitas no figuraban entre las naciones cuyas
tierras fueron concedidas a Israel, ni habían recibido ningún daño de ellos.
Por lo tanto, este asalto no fue provocado en absoluto. Fue también de lo
más cobarde y cruel; el enemigo, sin atreverse a arriesgar un
encuentro abierto con los hebreos, había atacado y matado a los
que por debilidad y agotamiento se habían quedado atrás del
grueso del campamento. {Signs of the Times, August 24 1882 p. 3}
El Señor no quiere que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Ellen
White describe el proceso de juicio de Dios.
El Señor no se deleita en la venganza, aunque ejecuta el juicio sobre los
transgresores de su ley. Se ve obligado a hacerlo, para preservar a los
habitantes de la tierra de la depravación y la ruina totales. Para salvar a
algunos, debe cortar a los que se han endurecido en el pecado. Dice el
profeta Isaías: " Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como
en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra,
y para hacer su operación, su extraña operación." La obra de la ira y
de la destrucción es, en efecto, una obra extraña e inoportuna para Aquel
que es infinito en el amor. {Signs of the Times, August 24, 1882 p. 15}
Aquí hay evidencia adicional para mostrar la naturaleza del juicio. Ellen White cita Isaías
28:21 indicando que esta obra con respecto a los amalecitas era una obra extraña. Las
34
dos palabras para extraño en este pasaje indican apartarse y convertirse en un extraño.10
El punto aquí es que Dios tuvo que abandonar a los amalecitas. Él se apartó y permitió
que la ira de Saúl fuera visitada sobre ellos.
Otra pista para mostrar que estas acciones están relacionadas a la visitación del pecado
con pecado se encuentra en 1 Samuel 15:2.
La palabra recordar es la misma que se encuentra en Éxodo 20:5 para visitar. Así que el
Señor está visitando o recordando lo que hizo Amalec. ¿Qué nos dice el segundo
mandamiento que sea el proceso de visitación?
… que visito12 la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y
cuarta generación de los que me aborrecen, Éxodo 20:5.
Así tenemos una conexión directa que nos muestra que Dios castiga el pecado con el
pecado. Él está permitiendo las consecuencias del pecado para traer el castigo sobre
ellos. Saúl ya había determinado hacer esto por sí mismo. En esta determinación el Señor
probaría a Saúl para ver si él obedecería completamente cuando el Señor agregara su
mandato a lo que Saúl había resuelto.
Al recibir la orden de ir contra los amalecitas, en seguida proclamó la guerra.
A su autoridad de rey se agregó la del profeta, y al ser convocados
para la batalla, todos los hombres de Israel acudieron a su estandarte. {PP54
681.2}
Hasta este momento, Saúl siempre había encontrado una manera de evitar hacer
plenamente lo que el Señor le había ordenado. Sabiendo que Saúl se había propuesto
llevar a cabo esta acción contra los amalecitas, el Señor le entrega un mensaje que le da
a entender que tiene autoridad profética apoyándolo en lo que estaba planeando hacer.
Como el rey Salomón dijo "tráeme la espada y corta al niño por la mitad para que pueda
saber lo que hay en vuestros corazones", así el Señor trae la espada contra los amalecitas
para poder saber lo que hay en el corazón de Saúl.
10
Ver mi libro La Extraña Obra de Dios, para más detalles sobre esto.
11
Número de Strong H6485.
12
H6485.
35
En la mente egoísta y oscurecida de Saúl, si de alguna manera lograba completar una
tarea -incluso de su propio diseño- había esperanza de que Saúl pudiera llegar al lugar
del arrepentimiento en el futuro. Era la prueba final de Saúl.
La victoria contra los amalecitas fue la más brillante que Saúl jamás ganara, y
sirvió para reanimar el orgullo de su corazón, que era su mayor peligro. El
edicto divino que condenaba a los enemigos de Dios a la
destrucción total, no fue sino parcialmente cumplido. Con la
ambición de realzar el honor de su regreso triunfal con la presencia de un
cautivo real, Saúl se aventuró a imitar las costumbres de las naciones
vecinas, y por eso, salvó a Agag, el feroz y belicoso rey de los
amalecitas… Este acto no dejó de ejercer influencia sobre el
pueblo. Ellos también sintieron que podían aventurarse de alguna
manera segura en alejarse de las explícitas directivas del Señor.
Por lo tanto, se reservaron codiciosamente lo mejor de los
rebaños, las vacas y las bestias de carga, destruyendo sólo lo que era
vil y desechable. A Saúl se le había sometido ahora a la prueba final. Su
presuntuoso desprecio de la voluntad de Dios, al revelar su resolución de
gobernar como monarca independiente, demostró que no se le podía confiar
el poder real como vicegerente del Señor. {PP54 681.5, 682.1} {Signs of the
Times, August 31, 1882 p. 3-5}
¡Cómo Dios llega a lo más profundo para salvar a los hombres! Los amalecitas habían
colmado la copa de su iniquidad y su perdición era segura. Saúl, bajo la inspiración de
Satanás, había decidido masacrarlos en su inseguridad y celos furiosos. Si tan sólo
pudiera tomar sus acciones con el sentido de cumplir un mandato del cielo, entonces
habría una oportunidad de encontrar el arrepentimiento y vivir. Cómo oró Samuel por
Saúl. Lo amaba mucho y lloró por Saúl toda la noche orando por él.
Mientras el orgullo y el regocijo reinaban en el campamento de Saúl, había
una profunda angustia en el hogar de Samuel. Su intenso interés por el
bienestar de Israel no había disminuido. Todavía amaba al valiente
guerrero que sus propias manos habían ungido como rey. Había
sido su más ferviente oración que Saúl se convirtiera en un
gobernante sabio y próspero. Cuando se le reveló que Saúl había sido
finalmente rechazado, Samuel, en su angustia, "clamó al Señor toda la noche",
suplicando que se revocara la sentencia. Con un corazón dolorido, salió a la
mañana siguiente a encontrarse con el rey descarriado. {Signs of the Times,
August 31, 1882 p. 6}
36
Confrontación con Samuel
Saúl trata de justificar sus acciones y culpa por el error al pueblo. El intercambio se
intensifica.
Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría
la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te
ha desechado para que no seas rey. Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he
pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras,
porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi
pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a
Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová
te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. 1 Samuel 15:23-26.
Samuel tenía la intención de marcharse en ese momento, pero Saúl le ruega que se
quede y le honre. Sólo piensa en su trono y en protegerlo.
Incluso ahora Saúl sólo teme la desgracia personal y la pérdida de su reino.
Está mucho más perturbado por el alejamiento de Samuel que por el
desagrado de Dios. Suplica a Samuel que perdone sus transgresiones, como
si el profeta tuviera autoridad para revocar la sentencia divina contra él. Sabía
que el pueblo tenía más confianza en Samuel que en él mismo. Si otro rey
era ungido inmediatamente por orden divina, él sentía que su
propio caso era inútil. Si Samuel lo denunciaba y abandonaba,
temía una revuelta inmediata del pueblo. Como último recurso, Saúl
suplicó al profeta que lo honrara ante los ancianos y el pueblo uniéndose
públicamente a él en el culto a Dios. Samuel se quedó, pero sólo como
37
testigo silencioso del servicio. Sin humildad ni arrepentimiento, la
adoración de Saúl no podía ser aceptada por el Señor. {Signs of the Times,
August 31, 1882 p. 16-17}
Por indicación divina, Samuel accedió a la petición del rey, a fin de
no dar lugar a una revuelta. Pero sólo se quedó allí como testigo silencioso
del servicio. {PP54 685.1}
La Muerte de Agag
Ahora llegamos al punto crítico de la muerte de Agag. Todo Israel sabía que Saúl había
hecho lo incorrecto y no había obedecido completamente al Señor. El pueblo sintió la
culpa de tomar algunas de las ovejas y el ganado.
Había de cumplirse todavía un acto de justicia severo y terrible. Samuel debía
vindicar públicamente el honor de Dios, y reprender la conducta de Saúl.
{PP54 685.2}
Aunque creo que esa valoración es dura en el contexto, cortar a este hombre en pedazos
sugiere celo y probable frustración. Saúl quería que Samuel lo honrara en su celebración
de la victoria. Samuel destruyó el ambiente de la fiesta con trozos de Agag por todo el
suelo de la sala de fiestas. La muerte de Agag proporcionó el sentido de justicia que Israel
podía entender. Trajo la expiación a sus mentes, al igual que Finees trajo la expiación en
la matanza de Zimri y Cosbi.
Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor
de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he
consumido en mi celo a los hijos de Israel. Por tanto diles: He aquí yo
establezco mi pacto de paz con él; y tendrá él, y su descendencia después de
él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios
e hizo expiación por los hijos de Israel. Números 25:11-13.
Vemos aquí que Finees fue celoso por Dios. Esta es la misma palabra raíz que se
encuentra en Éxodo 20:5. Finees actuó en su entendimiento de justicia. Aunque su
comprensión de justicia era la justicia falsa de Satanás, era la única manera posible de
que el pueblo tuviera un sentido de justicia y expiación. Lo mismo ocurrió con los líderes
que fueron ejecutados en esa rebelión.
Las prácticas inicuas hicieron para Israel lo que todos los encantamientos de
Balaam no habían podido hacer: lo separaron de Dios. Debido a los
castigos que les alcanzaron rápidamente, muchos reconocieron la
enormidad de su pecado. Estalló en el campamento una terrible
pestilencia de la cual decenas de millares cayeron prestamente víctimas. Dios
ordenó que quienes encabezaron esa apostasía fuesen ejecutados por los
magistrados. La orden se cumplió inmediatamente. Los ofensores fueron
muertos, y luego se colgaron sus cuerpos a la vista del pueblo, para
que la congregación, al percibir la severidad con que eran tratados
sus cabecillas, adquiriese un sentido profundo de cuánto aborrecía
Dios su pecado y de cuán terrible era su ira contra ellos.
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Todos creyeron que el castigo era justo, y el pueblo se dirigió
apresuradamente al tabernáculo, y con lágrimas y profunda humillación
confesó su gran pecado. {PP54 485.2, 3}
Cuando el pueblo vio la muerte de los líderes de la rebelión todos sintieron que este
castigo era justo. Esta es justicia tal y como ellos la entendían. Todo pecado debe
encontrar su castigo, insistió Satanás. Nuevamente éste fue un caso de idolatría y el
Señor siguió los pasos de Éxodo 20:5. Visitó sus iniquidades sobre ellos.
En esta luz, Agag tuvo que ser sacrificado a las percepciones de justicia del hombre. Así
como Finees hizo expiación por Israel en la muerte de Zimri y Cosbi, así Samuel hizo
expiación por Israel en la muerte de Agag. Esto es expiación así como la entiende la
humanidad, para que podamos ver que se hace justicia y entonces creer que Dios puede
aceptarnos. Todos estos sacrificios de personas se ofrecen en un altar de bronce. Es una
combinación de la misericordia de Dios y la justicia de Satanás. Es el único medio de abrir
la puerta de nuestros corazones para que podamos entrar por fe en el Santuario que
sólo contiene oro y plata.
Cuánto más fácil hubiera sido para Agag simplemente morir en su celda de un ataque
inducido por el miedo o alguna enfermedad. Había miles de otras maneras de que este
hombre muriera por causas naturales debido a la falta de protección, pero así como
Jesús tuvo que ser preservado para enfrentar la muerte de cruz, así Agag tuvo que ser
preservado para enfrentar la ejecución por la espada. El pueblo debía ver que se hacía
justicia. Había de quedar satisfecha para que se abriera la puerta de la misericordia.
También fue necesario que Samuel tomara conciencia de la semilla que fue sembrada
en él cuando fue profundamente herido. Esta es una lección que todos nosotros
debemos sopesar cuidadosamente. ¿Hay heridas profundas que hayamos recibido de
otros y que no hayamos perdonado y pedido al Señor que las sane? Volverán a aflorar
en el futuro. Oremos ahora para que los pecados ocultos sean reconocidos y
abandonados, para que no seamos utilizados como pecadores para castigar el pecado.
Otra evidencia de que Samuel estaba actuando en pecado cuando mató a Agag es el
miedo a la muerte que le sobrevino después de haber matado.
Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado
para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a
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Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. Y dijo Samuel:
¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría… 1 Samuel 16:1, 2.
Esto es exactamente lo que le ocurrió a Elías después de haber matado a los profetas de
Baal.
Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los
dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona
como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue
para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su
criado. 1 Reyes 19:2, 3.
Samuel nunca había mostrado ningún miedo a Saúl antes de matar a Agag. El miedo a
ser asesinado sólo vino después de haber matado. Si su acto fuera un acto justo no
tendría este miedo. Los efectos no terminaron aquí. Cuando Samuel fue a la casa de Isaí
para ungir al próximo rey, no percibió a la persona correcta.
Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante
de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su
parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque
Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1 Samuel 16:6,
7.
Es cierto que el Señor le dijo a Samuel que David era el elegido cuando Samuel lo vio,
pero el proceso introdujo un espíritu de confusión por parte de Samuel que no había
ocurrido antes. En este caso el Espíritu de Profecía utiliza esta historia como un ejemplo
que no deberíamos seguir:
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Pero, ¿quién es capaz de decidir entre un conjunto de niños cuál de ellos ha
de llevar las responsabilidades más importantes? ¡Cuan a menudo se ha
equivocado en esto el criterio humano! Recuérdese el caso de Samuel
cuando fue enviado a ungir a uno de los hijos de Isaí como rey de Israel.
Desfilaron ante él siete jóvenes de aspecto noble. Al contemplar al
primero, de rasgos hermosos, formas bien desarrolladas y porte
principesco, el profeta exclamó: “¡De cierto delante de Jehová está
su ungido!” Pero Dios le dijo: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su
estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que mira el
hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová
mira el corazón”. De los siete, el testimonio dado fue: “Jehová no ha elegido
a éstos”. {ED98 266.1}
Estos dos puntos indican que Samuel estaba sufriendo los efectos de haber matado a
otra persona. El Señor le ordenó a Samuel que se quedara en la celebración de Saúl para
que Samuel pudiera descubrir las heridas que aún quedaban en él. El Señor le estaba
revelando a Samuel su carácter y, al mismo tiempo, dejando que Agag recibiera las
consecuencias de sus decisiones y que permitiera a Israel tener la convicción de que la
expiación y la justicia estaban cumplidas. ¡Qué sabio es nuestro Padre en el cielo! Con
qué empeño busca llegar al corazón de los hombres y revelarles la escoria que queda en
sus almas.
Qué maravilloso es saber que nuestro Padre en el cielo no nos condena por nuestras
debilidades y faltas. Él arregla los acontecimientos para sacar a relucir nuestro carácter
y hacer que el pecado abunde. Una vez que Samuel hubo manifestado su celo, tuvo
tiempo para reflexionar sobre lo que había hecho y orar sobre cualquier herida que
quedara en su corazón.
Samuel fue un maravilloso hombre de Dios que había servido fielmente al Señor durante
toda su vida. El Señor lo probó para remover la escoria que quedaba en su alma y
prepararlo para el cielo.
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Conclusión
Hay varios otros puntos que se podrían mencionar, pero creo que se ha establecido una
clara serie de puntos para mostrar que es el sistema de justicia inspirado por Satanás
que el hombre ha incorporado en su mente lo que llevó a la humanidad a la necesidad
de expiación sacrificial. Dios nunca deseó el sacrificio.
Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. Jeremías
7:22.
Recordemos que nuestro Padre es colocado en una posición en la que para que creamos
que se puede hacer expiación, tiene que ocurrir un sacrificio. ¡Pensar que Dios estuvo
dispuesto a entregar a su Hijo a nuestro concepto de justicia para que pudiéramos recibir
su misericordia! ¡Es un amor más allá de toda comprensión!
Dios no mata a los niños pequeños. Nunca ha sido un deseo suyo. Cuando los hombres
eligen rechazarlo y adorar a cualquier otro dios creación de Satanás, entonces la
misericordia eventualmente debe plegar sus alas y el Señor debe permitir que el sistema
de justicia de Satanás sea satisfecho para que el hombre abra, una vez más, la puerta a
la misericordia. Cuando los hombres odian a Dios entonces aman la muerte y la
percepción defectuosa del hombre acerca de la justicia debe entonces incluir la muerte.
Se me mostró que los juicios de Dios no vendrían sobre ellos directamente
del Señor, sino de esta manera: ellos se colocan más allá de su protección. El
advierte, corrige, reprueba y señala el único camino seguro; luego, si aquellos
que han sido el objeto de su cuidado especial siguen su propio curso,
independientemente del Espíritu de Dios, tras repetidas amonestaciones, si
eligen su propio camino, entonces él no encarga a sus ángeles que impidan
los decididos ataques de Satanás contra ellos. {EUD92 246.1}
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Justicia Natural y Expiación
en la vida de Saul y Agag
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