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Desde los años 60 hasta hoy en día la industria de la música en directo ha sido la forma
principal de experimentar la música, a través de salas de conciertos, teatros y festivales al aire
libre, los músicos presentaban sus obras ante todo tipo de públicos.
Aunque la música en directo no existe desde los años 60, sino desde mucho antes, hablamos
de épocas de música clásica, donde compositores como Bach o Mozart presentaban sus obras
ante la clase alta en teatros prestigiosos.
A finales de los años 60s empezaron a organizarse grandes festivales y verdaderos sucesos
que moverían masas como el Woodstock (1969) o las giras internacionales de artistas
legendarios como los Beatles.
Esto y los avances tecnológicos hicieron que la década de los 70s y los 80s se hicieran
conocidos como la época de los estadios y las arenas, enormes escenarios con equipamientos
de luces y sonido nunca antes visto hizo crecer significativamente la industria del directo.
En esta época también trajo un nuevo activo al juego, la posibilidad de grabar conciertos en
vinilos, cassettes y CDs. Esto generó un nuevo activo muy grande y es que, uno de los
mayores ingresos de los artistas era la venta de música en físico.
En los años 90s y los 2000 hubieron los cambios más significativos en la industria de la música
en vivo y la industria musical en general.
En los 90s se consolidó al CD como la manera principal de comercializar con música,
reemplazando a los vinilos y casettes y convirtiéndose en el activo principal de la industria.
La compra de boletos para las actuaciones en vivo se compraban en tiendas de discos, centros
comerciales y taquillas de los recintos, empresas como ticketmaster empezaría a crear redes
de distribución de entradas, también en ubicaciones físicas.
Una alternativa que se creó fue los “Call Centers”, que permitían la compra de boletos por
teléfono.
A principios de la década de 2000, Ticketmaster y otras compañías comenzaron a ofrecer venta
de boletos en línea. Esto permitió a los consumidores comprar boletos desde la comodidad de
sus hogares, también se generó un mercado con la reventa de estos.
El salto a lo digital y los avances tecnológicos cambiaron completamente la industria, la venta
de música de manera digital era mucho más conveniente que la física, esto llevó a que la venta
de CDs y música en físico quedará obsoleta y pasará a un segundo plano.
En esta época de cambio constante hubo una gran lucha contra la pirateria de música por
internet.
De los Años 2010 hasta la actualidad La transmisión en vivo de conciertos y eventos en
plataformas como YouTube, Twitch y las redes sociales se convirtieron en activos cruciales,
ampliando el alcance de los eventos en vivo.
Nuevas invenciones también han impactado esta industria, como la tecnología de Realidad
Virtual que ofrece experiencias inmersivas y generan nuevos activos, tanto físicos como
virtuales.
No podemos negar que la Inteligencia Artificial se está convirtiendo en un activo muy valioso,
esta está siendo utilizada para gestionar mejor los eventos y hasta para personalizar
experiencias para los usuarios.
En conclusión, la industria musical siempre ha sido muy receptiva a todo tipo de avance
tecnológico y al cambio de la experiencia del usuario, manteniéndose en constante cambio a
través de los años para ofrecer la mejor experiencia posible al interesado.
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En la industria musical existen muchas empresas que se dedican a poseer y controlar activos
dentro de esta. Por mucho que podamos pensar que este tipo de empresas son relativamente
nuevas, ya existían compañías que comercializaban con partituras musicales en el S.XVI o los
mismos juglares de la edad media, que reciben dinero o comida a cambio de la interpretación
de obras musicales. No obstante, enumeramos cuatro empresas contemporáneas que se
dedican a día de hoy a poseer y controlar varios tipos de activos musicales.
Discográficas:
Las discográficas también conocidas como sellos o productores fonográficos, se dedican a
financiar y promover la producción de fonogramas. Poseen los derechos de los fonogramas
que producen y los catálogos musicales de los artistas que tienen firmados.
Activos controlados: Estudios de grabación, derechos de máster, catálogos musicales.
Partes interesadas: Artistas, productores musicales, discográficas.
Editoriales:
Las empresas editoriales se encargan de gestionar, administrar y promover los derechos
musicales de las obras de los autores de su roster y catálogo.
Activos controlados: Derechos de autor.
Partes interesadas: Autores musicales (letristas, productores), compositores y editores
musicales
Agencias de management:
Las agencias de management se dedican a gestionar la carrera de los artistas, implicando en la
negociación de contratos de todo tipo relacionados con su artista, planificar giras, lanzamientos
y proyectos.
Activos controlados: Contratos de representación, relaciones dentro de la industria, contratos
de giras y shows.
Partes interesadas: Mánagers, Artistas, Agentes de booking, promotores de shows.
Plataformas de streaming:
Las plataformas de streaming proporcionan acceso inmediato a una multitud de catálogos
musicales a cambio de una suscripción o publicidad.
Activos controlados: Bases de datos relacionados con el consumo de música, derechos de
transmisión, algoritmos.
Partes interesadas: Plataformas, desarrolladores de software, usuarios, distribuidores
musicales.
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En la última década, ha habido un incremento de la implicación y vinculación entre la industria
musical y empresas y marcas de sectores completamente diferentes. Este incremento se debe
a la necesidad de las marcas de diversificar su exposición y activos y el aprovechamiento de
nuevas ideas de negocio y oportunidades, gracias a la globalización y el acceso a la
información.
Muchas marcas han empezado a invertir y crear proyectos musicales como, crear sus propios
sellos o sus propios eventos musicales, como por ejemplo Redbull o Coca-Cola. La vinculación
con la música y eventos musicales por parte de este tipo de marcas se debe a la necesidad de
asociar la imagen de la marca a valores con los que su target pueda sentirse identificado,
básicamente estamos hablando de puro marketing.
En muchos festivales y conciertos, podemos encontrar de cada vez más marcas que patrocinan
los eventos que, hace unos años, más de uno se hubiera extrañado al ver una zona de la
marca de joyería Tous en un festival como Primavera Sound, pero a dia de hoy, ya
prácticamente cualquier tipo de marca encuentra su brecha en el mercado de la música, siendo
tan amplia la oferta de estilos y eventos que ofrece el mundo y el consumo de música.
Algunas empresas dedicadas a las redes sociales como Tik Tok y Meta han creado canales de
distribución y monetización de música, dado al gran tráfico de usuarios que consumen los
perfiles y el contenido de artistas y hacer un lugar atractivo para seguir atrayendo más perfiles
que crean este tipo de contenido a sus plataformas.
Muchas Startups, caracterizando este tipo de emprendimiento siempre por estirar del carro de
la vanguardia empresarial, han empezado a crear y comercializar activos musicales mediante
tecnología NFT, creando contenido y experiencias únicas que solo pueden ser adquiridas
mediante sus empresas por tecnología blockchain. Aún es pronto para saber cuál será el papel
definitivo para la tecnología blockchain, pero lo que sí que está claro es que desempeñará un
papel crucial en la industria músical en un futuro muy próximo, y muchas nuevas empresas
están intentando dar en la tecla adecuada.
En cuanto a la Industria de la moda, cada día vemos nuevas líneas de ropa exclusivas de
muchas marcas reconocidas como Nike, Adidas, Pull&Bear etc. con artistas. Estas marcas
están optando por sacar colaboraciones exclusivas que vinculan la marca personal del artista
con su marca comercial, siendo estrategias de marketing que se ha demostrado que benefician
tanto al artista como a la marca.
No olvidemos tampoco el marketing de influencer de toda la vida, donde marcas de moda
pagan a los artistas más potentes en redes para que hagan una mención o publicación a su
producto.
Podríamos seguir enumerando empresas y sectores que de cada vez están mas vinculados
con el negocio de la música, pero lo que nos tiene que quedar claro es que la generación de
activos musicales ya no se limita estrictamente a empresas que están relacionadas
directamente con la industria, sino que ya prácticamente cualquier tipo de empresa puede
encontrar un hueco donde participar en ella, por poco que esté relacionada directamente con
ella.
D2.
Personalmente, veo una tendencia clara donde los artistas cada vez quieren tener más control
sobre sus obras. Nos guste o no, las discográficas han sido clave para el desarrollo de la
industria en los últimos cien años aunque, de cada vez más, se intuye una intención de los
artistas a desvincularse aunque sea, de la fama que han tenido las compañías en cuanto a lo
que se refiere a controlar la obra de un artista.
Muchos artistas a día de hoy ya deciden gestionar ellos mismos muchos de los activos que
poseen, tienen su propio equipo con su propio manager, crean su propio sello, su propia
editorial e incluso producen ellos mismos sus conciertos. Esto es debido a la facilidad que
existe a día de hoy de producir y lanzar música y el fácil acceso a la información, factores que
hacen cuestionarse a los artistas muchas veces ¿para que necesito yo una discográfica si
puedo hacerlo todo yo con mi equipo?
Está claro que esto ya es una realidad, y depende de las partes interesadas de la industria
como seguirán evolucionando sus relaciones
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Empecemos por la propiedad, la propiedad sobre una obra musical implica la titularidad
completa de los derechos de esta, esto incluye: Los derechos de autor, el control sobre la
comercialización y el control creativo, los ingresos generados con la obra…
Otro dato a tomar en cuenta es que la propiedad de una obra musical puede ser transferida o
vendida a terceros.
La licencia implica otorgar permiso para usar la música bajo ciertas condiciones y por un
período previamente dictaminado, sin transferir la propiedad de los derechos de autor.
Alguien que tiene una licencia para un activo musical puede usar la música de acuerdo con los
términos y condiciones establecidos en el acuerdo de licencia.
Las licencias suelen tener una fecha de expiración, una vez termine la duración definida de la
licencia, los derechos de uso se devuelven al propietario original.
Los propietarios de una licencia la mayoría de las veces pagan a los propietarios una parte de
las regalías.
En conclusión, la diferencia de estos dos términos es que ser propietario de una obra musical
te otorga todos los derechos sobre ella, mientras que ser licenciatario de una obra te da unos
derechos concretos y limitados para usar esta.