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Comparación Nietzsche Platón (Más Breve)

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COMPARACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE PLATÓN CON LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE

El pensamiento de Platón (s. IV a.C.), caracterizado por su idealismo racionalista, contrasta con el
vitalismo irracionalista de Nietzsche (s. XIX). Toda la filosofía de Nietzsche puede entenderse
como una crítica a la cultura occidental, cuyo origen se encuentra en el idealismo platónico,
retomado y “judaizado” por el cristianismo. No es pues extraño que Nietzsche dirija sus dardos
contra la filosofía platónica, culpable de esa decadencia generalizada que caracteriza a la cultura
occidental. Una síntesis de esta crítica la podemos encontrar en la obra nietzscheana El crepúsculo
de los ídolos, capítulo “La ‘razón’ en la filosofía”, donde expone las idiosincrasias propias de los
filósofos, y las cuatro tesis del aforismo 6 que condensan dicha crítica que expongo a continuación.

Desde un punto de vista ontológico, Nietzsche rechaza la contraposición platónica entre el mundo
verdadero o inteligible y el mundo aparente o sensible. Según Nietzsche, solo existe este mundo,
pues la única realidad es el devenir. Cualquier divagación sobre otros mundos superiores solo nace
del resentimiento contra la vida. De modo que la vida es el concepto central sobre el que hay que
vertebrar toda la reflexión filosófica: la realidad es vida. El mundo verdadero platónico es una
invención de la razón fruto de la decadencia del ser humano. Para Nietzsche la razón está desligada
de la vida. La razón ha creado conceptos vacíos que han falseado la auténtica realidad.
Por ello concluye Nietzsche que la cultura occidental está viciada desde su origen, desde Sócrates, y
especialmente gracias a Platón, con el que nace la sobrevaloración de lo racional, de lo conceptual,
en detrimento de la vivencia inmediata, de la pasión, de la creatividad.

Desde un punto de vista epistemológico, la oposición sentidos-razón está presente en toda la


historia de la filosofía, así como la consideración de la razón como superior a los sentidos. Si para
Platón la sensibilidad es el camino del error y del mero opinar, para Nietzsche es la única vía de
conocimiento posible. El conocimiento sensible es el único válido, por lo que tiene de múltiple,
cambiante y subjetivo.
Esta pluralidad y subjetividad de significados obliga a Nietzsche a reivindicar la metáfora frente al
concepto, y la expresión artística frente a la racional. La razón, para Nietzsche, inmoviliza, paraliza,
cosifica lo que es el devenir. Por ello, la metafísica refleja un mundo al revés, pues habría que partir
no de conceptos (Ideas, como afirma Platón) sino de intuiciones de lo sensible y cambiante, que es
lo auténticamente real. Esta es la razón por la que Nietzsche ataca los principales conceptos
metafísicos considerándolos como engaños gramaticales o del lenguaje. Hay que recuperar a
Heráclito, filósofo del movimiento, en detrimento de Platón y Parménides, filósofos del ser
“estático”. Según Nietzsche solo hay perpetuo devenir caótico, insumiso de suyo a cualquier
etiquetaje conceptual. De este modo, Nietzsche aboga por sustituir el lenguaje conceptual por el
metafórico.
Como decíamos, para Nietzsche, la razón no puede penetrar la realidad, caracterizada esta por el
cambio, el devenir, la voluntad de poder. Al dejarnos guiar por la razón y despreciar los sentidos y
los instintos, estamos depreciando a su vez la vida. La razón para Nietzsche, y su lenguaje
conceptual, es la causante del triunfo de lo apolíneo sobre lo dionisiaco y de la decadencia de
Occidente, del nihilismo como pérdida de valores vitales.
En Nietzsche la verdad es un asunto de perspectiva, cada uno debe crear sus verdades/valores. Para
Nietzsche el perspectivismo, que supone la afirmación de que no existe ninguna verdad absoluta,
deriva en el relativismo. Por el contrario Platón piensa que es posible un conocimiento universal y
certero. O sea, “voluntad de poder” frente a “voluntad de verdad”.

En relación a la antropología, para Nietzsche el hombre es una realidad única, mientras que Platón
parte de la relación conflictiva entre cuerpo y alma, en la que esta permanece prisionera de aquél.
De ahí la consideración negativa del cuerpo, que está en las antípodas de Nietzsche.
La antropología platónica afirma que el ser humano es el resultado de la unión accidental de dos
entidades distintas: un alma inmortal y un cuerpo material. Nietzsche niega la existencia del sujeto
porque niega la existencia de cualquier sustancia y considera cualquier noción de permanencia
como un falseamiento de la realidad producido por el conceptualismo.

También concepción nietzscheana de la moral es rotundamente opuesta a la platónica.


Nietzsche no sólo critica a Platón porque falsea la realidad y nos lleva al error, sino porque ataca a
la vida. Según Nietzsche, con la dialéctica y el intelectualismo moral, Sócrates inicia la decadencia
de la cultura occidental, imponiendo la “moral de esclavos” a la “moral de señores”, que era la
defendida por el espíritu griego. La crítica que hace a la moral platónico-cristiana se centrará en su
carácter contranatural. Es una moral que se dirige contra los instintos de la vida, pues ha servido
para condenar los valores propios del hombre superior a favor de los del hombre débil; frente a la
audacia, la alegría, la fuerza instintiva y pasional, ha opuesto la compasión, la resignación, la
humildad. Detrás de la moral cristiana está el platonismo. El hecho de distinguir entre mundo
auténtico y mundo aparente hace que desprestigiemos al auténtico (que es el “aparente”) y corramos
tras la ilusión de los sueños.
Para Nietzsche, la razón que ha dado lugar a la metafísica idealista es producto de una inversión de
valores que debe a su vez ser invertida de nuevo: aquellos que sienten resentimiento ante la vida,
que no pueden aceptar su aspecto negativo y cambiante (con Sócrates como principal ejemplo)
rompieron el equilibrio entre vida y concepto (entre lo dionisiaco y lo apolíneo) que representaba la
tragedia griega, para generar una imagen del mundo en la que lo conceptual se convertía en lo más
real, negando lo instintivo, lo cambiante, el deseo, etc.
Estas formas de entender la moral son calificadas por Nietzsche de patologías, sobre todo por su
valoración negativa de lo corporal, lo sensible y lo instintivo-sexual. Es una moral contranatural que
se opone a los valores vitales que permiten al ser humano desarrollar sus capacidades. Los valores
propios de la vida se convierten en Nietzsche en los valores morales. Lo instintivo, lo que favorece
a la vida, la satisfacción de lo corporal, son los únicos criterios de validez moral.

Por último, podemos destacar algunos rasgos comunes a ambos autores:


-el estilo literario: un estilo poético que cuida los aspectos estéticos, expresado mediante el uso de
metáforas, alegorías, etc. como recursos didácticos;
-la defensa del sentido aristocrático de la existencia, aunque desde perspectivas muy diferenciadas:
en el caso de Platón se trata de una aristocracia del conocimiento (el bueno es sabio) y en el caso de
Nietzsche de una aristocracia de los creadores de nuevos valores (los que se reafirman, moral de
señores).
-crítica a la democracia, como sistema político, y a los igualitarismos: para Platón es un mal
régimen político, porque gobiernan lo que no saben. Mientras que para Nietzsche, que critica la
cultura occidental, es una muestra de la moral de esclavos al tomar unos valores e intentar
aplicárselos a todos negando la voluntad de poder y su creatividad.

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