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Filosofía de la Tecnología: Perspectivas

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ITBA-FILOSOFÍA

Consigna: Lean atentamente los siguientes fragmentos de textos. Subrayen en ellos las palabras y
las oraciones más representativas señalando en el margen lo que pretenden transmitir. Finalmente
identifiquen, señalando con una cruz en la tabla siguiente, la imagen de la tecnología que
promueven cada uno de ellos (puede señalar más de una opción, las opciones incorrectas restan
puntos).

Texto 1 Texto 2 Texto 3 Texto 4 Texto 5


Autónoma
Controlada
Neutral
Valor dependiente
Determinista
Substantivista
Instrumentalista
Teórico crítica
Pesimista
Optimista
Tecnocrática
Participativa

Texto Nº 1: del texto del científico norteamericano Nicholas Negroponte “Ser Digital”.

A medida que nos acerquemos a ese mundo digital, todo un sector de


la población será o se sentirá desplazado. Cuando un trabajador
siderúrgico de cincuenta años pierda su trabajo, lo más seguro es que,
a diferencia de su hijo de veinticinco años, le sea imposible adaptarse
al mundo digital. Sin embargo, si un secretario pierde su trabajo, al
menos estará familiarizado con el mundo digital y poseerá habilidades
transferibles.
En la actualidad, cuando el 20 % del mundo consume el 80 % de sus
recursos, cuando una cuarta parte de nosotros tiene un nivel de vida
aceptable y tres cuartas partes no lo tienen, ¿qué se puede hacer para
unificar el planeta? Mientras los políticos tienen que cargar con la
historia, emerge en el paisaje digital una nueva generación liberada de
muchos de los viejos prejuicios. Estos niños “digitales” están libres de
limitaciones tales como la situación geográfica como condición para la
amistad, la colaboración, el juego o la comunidad. La
tecnología digital puede ser una fuerza natural que propicie un mundo
más armónico.
No soy optimista porque me anticipe a alguna invención o
descubrimiento. Encontrar la cura del cáncer o del sida, una manera
digna de control de la población o inventar una máquina que pueda
respirar nuestro aire, beber nuestros mares y que sus deshechos no
contaminen el ambiente, son sueños que pueden o no ser realizables.
Ser digital es diferente. No se trata de una invención, sino que está aquí
y ahora. Podríamos decir que es genético por naturaleza, ya que cada
generación será más digital que la que la precede. Los bits que
controlan ese futuro digital están cada vez más en manos de los
jóvenes. Nada podría hacerme más feliz.

Texto Nº 2: del libro “El crimen perfecto” filósofo francés Jean Baudrillard:

En el apogeo de las hazañas tecnológicas, perdura la impresión irresistible de


que algo se nos escapa; no porque lo hayamos perdido (¿lo real?), sino porque
ya no estamos en posición de verlo: a saber, que ya no somos nosotros quienes
dominamos el mundo, sino el mundo el que nos domina a nosotros. Ya no
somos nosotros quienes pensamos el objeto, sino el objeto el que nos piensa a
nosotros. Vivíamos bajo el signo del objeto perdido, ahora es el objeto el que
nos pierde.
Estamos en plena ilusión de la finalidad de la técnica como extensión del
hombre y de su poder, en plena ilusión subjetiva de la técnica. Pero hoy este
principio operativo es derrotado por su misma extensión, por esta virtualidad
sin freno, que supera las leyes de la física y la metafísica. La lógica del sistema,
arrastrándolo más allá de sí mismo, altera sus determinaciones. Al mismo
tiempo que a un estado paroxístico, las cosas han llegado a un estado paródico.
Así todas nuestras tecnologías sólo serían el instrumento de un mundo que
creemos dominar, cuando él es el que se impone a través de un equipo del que
sólo somos meros operadores. Ilusión objetiva, por tanto, análoga a la de la
esfera mediática. La ilusión ingenua sobre los media es que, a través de ellos,
el poder político manipula o engaña a las masas. La hipótesis inversa es más
sutil. A través de los media, las masas alteran definitivamente el ejercicio del
poder (o de lo que se cree tal). Allí donde él cree manipularlas es donde las
masas imponen su estrategia clandestina de neutralización y desestabilización.
Incluso en el caso de que ambas hipótesis sean válidas simultáneamente,
significa de todos modos el final de la Razón mediática, el final de la Razón
política. Todo lo que se haga o se diga en la esfera de los media es, a partir de
ahora, irónicamente indeterminable. Idéntica hipótesis vale para el objeto de
la ciencia. A través de los procedimientos más ingeniosos que desplegamos
para captarlo, ¿no acaba siendo él el que se burla de nosotros y se ríe de nuestra
pretensión objetiva de analizarlo? Los propios científicos lo admitirían.

Texto Nº 3: del libro "Ciencia y técnica como 'ideología“ del filósofo alemán Jürgen Habermas:

Si se tiene presente que la evolución de la técnica obedece a una lógica que


responde a la estructura de la acción racional con respecto a fines controlada
por el éxito lo que quiere decir: que responde a la estructura del trabajo,
entonces no se ve cómo podríamos renunciar a la técnica, es decir, a nuestra
técnica, sustituyéndola por una cualitativamente distinta, mientras no cambie
la organización de la naturaleza humana y mientras hayamos de mantener
nuestra vida por medio del trabajo social y valiéndonos de los medios que
sustituyen al trabajo.
El ritmo y la dirección del desarrollo tecnológico de hoy en día depende en
gran medida de inversiones públicas. En los Estados Unidos los organismos
de las áreas de defensa y de actividades espaciales son la fuente más grande
de contratos de investigación. Sospecho que la situación es similar en la Unión
Soviética. La afirmación de que las decisiones trascendentes políticamente son
reducidas a llevar adelante las exigencias inmanentes de las tecnologías
disponibles y que por tanto no pueden ser objeto de consideraciones prácticas,
sirve a fin de cuentas meramente al encubrimiento de intereses sociales no
explicitados y decisiones precientíficas. Así como no podemos aceptar una
convergencia optimista entre tecnología y democracia, consideramos
igualmente insostenible afirmar que la tecnología excluye la democracia.
El desafío de la tecnología no puede ser afrontado con tecnología únicamente.
La cuestión es -más bien- iniciar una discusión políticamente efectiva que
ponga el potencial social constituido por el conocimiento y la habilidad técnica
en una relación definida y controlada con nuestro conocimiento práctico y
nuestra voluntad. Aquellos que actúan políticamente serían capaces de juzgar
prácticamente la dirección y la medida en que quieren desarrollar
conocimiento técnico en el futuro.

Texto Nº 4: del libro “La ballena y el reactor” del politólogo norteamericano Langdom Winner.

Cualquiera que haya viajado por las carreteras de Estados Unidos y se


haya acostumbrado a la altura normal de los pasos superiores es
posible que encuentre algo un poco raro con respecto a los puentes
sobre los paseos de Long Island, Nueva York. Muchos de los pasos
superiores son extraordinariamente bajos, tienen apenas tres metros
de espacio entre el puente y la calle. Incluso aquéllos que hayan
reparado por casualidad en esta peculiaridad estructural no estarían
inclinados a darle ningún significado especial. Según nuestra manera
de observar cosas tales como caminos y puentes, consideramos los
detalles de forma inocuos y rara vez nos detenemos a pensar en ellos.
Sin embargo, resulta ser que alrededor de doscientos pasos superiores
bajos en Long Island están allí por una razón. Fueron diseñados y
construidos a propósito de esa manera por alguien que quería lograr
un efecto social en particular. Robert Moses, maestro constructor de
caminos, parques, puentes y demás obras públicas desde 1920 hasta
1970 en Nueva York, construyó estos pasos superiores según
especificaciones que desalentarían la presencia de autobuses en los
paseos. De acuerdo con la evidencia proporcionada por el biógrafo de
Moses, Robert A. Caro, las razones reflejan la inclinación clasista y el
prejuicio racial de Moses. Los blancos poseedores de automóviles
pertenecientes a las clases "alta" y "media acomodada", como él las
llamaba, serían libres de utilizar los paseos para la recreación y el
tránsito. En cambio, la gente pobre y los negros, quienes por lo
general están obligados al transporte público, eran alejados de esas
calles debido a que los autobuses de cuatro metros de alto no podían
atravesar los pasos. Una de las consecuencia fue limitar el acceso de
las minorías raciales y de los grupos de escasos recursos a Jones Beach,
el parque público de Moses, muy aclamado. Moses se aseguró
doblemente de este resultado al vetar una propuesta de extensión del
ferrocarril de Long Island hasta Jones Beach.
Muchas de las estructuras monumentales de hormigón y acero
construidas por Moses representan una desigualdad social sistemática,
una manera de manejar las relaciones entre las personas que, después
de un tiempo, se convierten en una parte más del panorama.

Texto Nº 5 del libro “Hacia una política científica nacional” del científico argentino Oscar
Varsavsky.

La tecnología comprende los instrumentos o métodos para alcanzar


ciertos objetivos concretos de producción, pero de producción en su
sentido más amplio: no sólo de bienes sino de servicios de tipo cultural,
político e institucional de infraestructura. Por eso vamos a distinguir
explícitamente entre tecnología física y social –mejor dicho entre los
aspectos físicos y sociales de toda tecnología–, pues nuestra tesis es
más difícil de comprender si no se visualiza bien este aspecto social,
que tiene sus propias ciencias de apoyo.
La tecnología física actual está adaptada a ciertas pautas de consumo y
distribución –uso individual, importancia de la terminación y envase,
diversidad de modelos– y las favorece, de modo que su aplicación
mecánica puede ser también contraproducente. Para nuestro estilo
socialista, la tecnología debe hacerse a su vez en un estilo muy
diferente al del Norte, y que requiere una reeducación especial y gran
independencia de pensamiento.
La necesaria participación popular amplia y profunda no es fácil de
lograr, aún con las mejores intenciones. Requiere no sólo apoyo y
estimulo iniciales sino acceso a información, educación y reeducación,
medios materiales, amplios canales de intercomunicación, controles
para evitar influencias indebidas, etcétera.
Los nuevos conceptos de eficiencia y rentabilidad no monetarios, sino
basados en el uso de recursos escasos a nivel nacional, modifican los
criterios de decisión tecnológica.
Las máquinas nacionales no pueden ser copia de los últimos modelos
internacionales, construidos para producir en gran escala. Su tamaño,
los materiales especiales que requieren y su especificidad hacen
utópica esa tarea en el mediano plazo. Al construir equipos mas
pequeños y sencillos, se pierden las economías de escala en la planta
a instalarse, pero a nivel nacional eso se compensa con las economías
de escala que se ganan en la industria de bienes de capital, al poder
producir en serie, pues esos equipos sencillos son menos específicos y
pueden darse normas de estandarización para favorecer esa posibilidad.

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