Telebasura
El término telebasura se emplea a menudo para explicar una manera de
concebir televisión definida por la utilización de la dolencia, los acontecimientos impactantes y
el sensiblerismo como táctica de atracción de la audiencia. La telebasura puede quedar
definida por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano y,
sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y
personajes.
]
Inicios[editar]
Se estima que la telebasura existe desde los años 1980 en Estados Unidos y desde
los 1990 en el resto del mundo audiovisual. Es un fenómeno televisivo extremadamente
complejo en su definición. Esto es así, por una parte, porque no se circunscribe a un único
género televisivo, sino que afecta a buena parte de los programas que componen las parrillas
de programación. Y, por otra parte, no existen unos criterios inequívocos para catalogar un
programa como telebasura.
Características[editar]
Por su parte, la Asociación de Usuarios de la Comunicación define la telebasura en España
como cualquier espacio, sea cual sea su género (magazines y reality showsprincipalmente,
pero también concursos e incluso debates), “en el que prima el mal gusto, lo escandaloso, el
enfrentamiento personal, el insulto y la denigración de los participantes y la agresión a / de
la intimidad (es decir, la invasión de la intimidad de los que participan pero, sobre todo, la
imposición a los espectadores de la intimidad de los que participan)".
Este organismo, a su vez, deja claro que no debe verse su labor de denuncia como “coartada
preparatoria de la censura desde planteamientos morales reaccionarios o políticamente
correctos”, puesto que su labor se fundamenta “en el entendimiento de la telebasura como un
fenómeno televisivo que atenta contra la función social del medio; que menoscaba sus
posibilidades expresivas y de contenido en términos tanto de información y formación como de
entretenimiento, y que conculca valores constitucionales como el derecho a la veracidad, a la
intimidad, a la dignidad de las personas, a la no discriminación y a la protección de la
infancia”.
El uso de este argumento eleva la crítica contra la telebasura por encima de una simple
cuestión de sensibilidad o de gusto (a pesar de que quienes prefieren no entrar en el tema
suelen apelar al gusto), dotándola de una legitimidad que frecuentemente se le discute, puesto
que en la legislación de muchos países (como España) sí que se hace mención expresa a que
los medios de comunicación social (tanto los de titularidad pública como a los de concesión
privada) deben respetar principios como el respeto al honor, la fama, la vida privada y el
conjunto de derechos y libertades reconocidos a todos los ciudadanos.
Difusión de la telebasura[editar]
Argentina[editar]
En los años 1990 hubo diversos programas identificados en el país como telebasura. Uno de
ellos fue el exitoso Hola Susana, criticado especialmente en 1994 por su iniciativa de mostrar
a personas con deformidades.1 Asimismo lo fueron los realizados por Mauro Viale, por crear
espectáculos basados en casos policiales y personas marginales. Otros incluidos en la
definición fueron Jugate conmigo por "sacar el jugo a accidentes verídicos o simulados por
participantes en juegos", además de Ritmo de la noche y ShowMatch, conducidos por Marcelo
Tinelli.1
Costa Rica[editar]
La telebasura en Costa Rica se ha popularizado en los últimos años, hasta el punto de crear
un programa de televisión llamado Intrusos de la farándula, dedicado a espectáculos, que
publica notas polémicas, amarillistas y sensacionalistas de una farándula inexistente en este
país. Además se le ha sumado el controversial programa "Combate" en donde un grupo de
jóvenes compiten noche a noche por ganar cierta cantidad de eventos y deben responder
preguntas en las que han demostrado no su inteligencia y formación sino por el contrario, toda
su ignorancia. Estos programas son parte del Grupo Repretel conformado por los 4, 6 y 11.
Ecuador[editar]
La telebasura viene experimentando un elevado ascenso en su presencia dentro de
la televisión ecuatoriana lo que habitualmente se considera telebasura ocupa un lugar
destacado de la programación, a pesar del desagrado mostrado por un importante sector de la
población.
Algunos programas catalogados como telebasura son:
Vamos con todo, El club de la Mañana y Combate, de RTS; Faranduleros, En carne propia,
BLN la competenica de Canal Uno; Calle 7, Soy el Mejor, El Justiciero y De boca en boca,
de TC Televisión; y Jarabe de Pico, del "Lindo Canal"
España[editar]
Según un estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas en junio de 2010,
siete de cada diez españoles consideraban que la programación de la televisión tenía poca o
ninguna calidad.2 En relación con este tipo de programación, uno de los canales más
criticados es habitualmente Telecinco.3 4 5 6
De entre los pioneros se encuentran Crónicas marcianas, Gran Hermano, El bus, El diario de
Patricia o Aquí hay tomate.
Uno de sus programas más relacionados con este fenómeno es el magacín Sálvame, cuyos
contenidos han originado que distintas asociaciones de usuarios hayan solicitado su retirada
de la programación.2 7 8
Una de las quejas más comunes en España sobre este tipo de televisión también es el
elevado porcentaje de programación que ocupan en las parrillas televisivas,9 lo que perjudica
la emisión de programas con otro tipo de contenido.
A pesar de que el término suele ser relacionado con la prensa del corazón, la crítica ha
identificado también como telebasura los programas de telerrealidad como Gran
Hermano, Gran Hermano VIP, Mujeres y hombres y viceversa o Supervivientes,10 los talk-
show como El diario de Patricia o A tu lado,10 e incluso en el apartado de ficción como los
populares culebrones.10
El asunto ha llegado, incluso, al debate académico con dos libros significativos: Telebasura y
democracia (2002),11 del filósofo Gustavo Bueno, y Telebasura y periodismo(2004) del
periodista y catedrático Carlos Elías.12 En este último, Elías critica a los periodistas de
prestigio que se pasan "al lado oscuro" de la telebasura para dotarla de prestigio ante la
opinión pública y para confundir periodismo con espectáculo. Considera que las televisiones
pagan a estos periodistas telebasureros "sumas astronómicas de dinero con el que compran
su deontología profesional