CAPITULO 4
EL REINO PARCIAL
Hay cuatro elementos principales en la promesa del reino de Dios: Pueblo, Tierra, Bendición y La
promesa de un rey.
El pueblo de Dios Gn12 a Ex 18
Gobierno y bendición de Dios Ex 19 a Levítico
El lugar / la tierra de Dios Números a Josué
El rey de Dios Jueces a 2 Crónicas
La promesa “Hare de ti una nación grande…” Gén. 12:2
Haré de ustedes mi pueblo; y yo seré su Dios” Ex. 6:7
Dios cumple su promesa a Abraham, Israel se convierte en el pueblo que le pertenece.
Sara, la esposa de Abraham, es estéril y no puede tener hijos. Abraham decide actuar por sí mismo
y toma por mujer a Agar, la criada de Sara, quien le da su primer hijo, Ismael. Abraham debe
confiar en la promesa de Dios. (Efesios 2:8-9)
Dios le habla a Abraham a pesar de su edad avanzada, ella concebirá un hijo. Abraham se rió
cuando Dios le dijo que eso sucedería. Por eso el niño se llamó Isaac, que significa “él ríe”.
Dios le pide a Abraham que sacrifique a Isaac ( Gén. 22). ¿Qué esperanza habría si moría Isaac?
Abraham no entendía porque Dios le habia mandado a hacerlo y pensarlo lo llenaba de pesar; sin
embargo, ya habia sido preparado para obedecer. Abraham, nos revela su fe en las promesas de
Dios. El sabía que el futuro de las promesas dependía de la supervivencia de Isaac, asi que confió
en que Dios lo protegería de una u otra forma, incluso que lo levantaría de la muerte (hebreos
11:17-19).
Abraham muere y el futuro de la promesa se enfoca en Isaac, desposa a Rebeca y tiene dos hijos,
Isaac y Esaú. El mayor es Esaú, pero Jacob es el que recibe la bendición de su padre. Su nombre lo
resume todo “suplantador” o “engañador”.
Dios no elige a la gente por sus méritos o por sus obras, sino al llamado de Dios. “el mayor servirá
al menor” (Génesis 9:10-13)
Jacob tuvo 12 hijos, por supuesto, no forman una gran nación ni un grupo atractivo, pero con ellos
comienza el cumplimiento de la promesa. José es el preferido de su padre y sus hermanos sienten
celos de el. José termina en Egipto donde al poco tiempo lo envían a la cárcel por un delito que no
cometió.
De no haber estado en la cárcel, José no habría conocido al coopero del Faraón. La corte real
convocó a José, que de manera correcta interpretó los sueños del Faraón. José es liberado y hecho
primer ministro de Egipto.
Jacob y sus hijos se dirigen a Egipto a comprar alimento y se encuentran cara a cara con el
hermano al que maltrataron. “no tengan miedo…” (génesis 50:19-20). Dios procuró la estancia de
José en Egipto a fin de ayudar a sus hermanos; como resultado, el embrionico pueblo de Dios fue
preservado.
Cuando no entendemos los propósitos de Dios podemos estar seguros de que están diseñados con
amor. Nada, puede impedir que se cumplan sus promesas del evangelio.
Los israelitas, seguían lamentando su condición de esclavos y clamaban pidiendo ayuda. Sus gritos
desesperados llegaron a oídos de Dios, quien al oír sus quejas se acordó del pacto que habia hecho
con Abraham, Isaac y Jacob (Éxodo 2:23-25).
Dios inicia su operación de rescate al aparecerse ante Moisés en medio de una zarza en el Monte
Horeb. Le dice que se presente ante Faraón con la demanda de libertad para su pueblo. Tambien
revela un nuevo nombre suyo a Moisés “YO SOY EL QUE SOY” (Éxodo 3:14).
Dios lo estaba usando para si un nombre común, ningún nombre puede abarcar su carácter.
“YO SERE EL QUE SERE”. “Moisés: ¿Quieres conocerme? Entonces mírame; mira lo que hare en el
futuro, sabrás que clase de Dios soy yo.
La Biblia no solo narra la obra de Dios para salvar, sino que al mismo tiempo revela el carácter de
Dios. La Biblia es, un libro que habla de Dios.
Moisés se presenta ante el faraón y le transmite la orden de Dios de liberar al pueblo de Israel.
Dios enviara diez terribles plagas sobre Egipto que mostrarían su majestuoso poder. En una
horrenda noche Dios pasa por la tierra ejerciendo su juicio y mueren todos los hijos primogénitos
egipcios. Los primogénitos israelitas tambien son `pecadores y merecen la muerte, sin embargo,
en su gracia Dios provee la manera en que puedan escapar del juicio. (Éxodo 12:23)
con este gran acto salvador de Dios les enseña a los israelitas un principio muy importante: Dios
salva por sustitución.. Su pueblo merece morir por su pecado, pero alguien muere en su lugar,
tal como el cordero como sustituto. (Juan 1:29, Mateo [Link], Juan 19:31).
Dios no sólo libera, tambien exige y se acerca. Él desea bendecir a su pueblo. En la Biblia, estar
bajo el gobierno de Dios significa disfrutar su bendición. Adán y Eva disfrutaron una relación con
su Creador, en su presencia, en el jardín del Edén. Solo despues de desobedecer, enfrentaron la
maldición de Dios y fueron echados de su presencia. Los israelitas deben volver a someterse al
gobierno de Dios. Sólo así podrán disfrutar de una relación con Él y saber que se presencia está
con ellos.
Por lo tanto, en este periodo de la historia de Israel la “promesa de bendición” se cumple en dos
maneras: mediante la dádiva de la ley de Dios al pueblo en el Sinaí, y por medio de su presencia
con su pueblo en el tabernáculo.
El tabernáculo consiste en un patio y una tienda interior separada en dos secciones: ·el Lugar
Santo” y el Lugar Santísimo”. Una cortina o “velo” cubre la entrada al Lugar Santísimo, donde hay
sólo un mueble, el arca. Si la mesa habla de la provisión y el candelero de la protección de Dios, el
arca simboliza su presencia. Contenían las tablas de la ley, los diez mandamientos.
una vez que la ley ha sido dada y el tabernáculo se ha establecido, los israelitas podían llamarse el
pueblo de Dios. Pero era una nación sin tierra propia.
Cuando los israelitas inician su viaje Dios va al frente de ellos como una nube (Números 10:11-12)
su recorrido tardara 40años.
Al llegar a Canaán el reporte de los espías fue que era una tierra que “fluye leche y miel”, pero que
sus habitantes eran fuertes, “… y que sus ciudades son enormes y están fortificadas” (Números
13:27-28). Dos de los espías, Josué y Caleb, los exhortan a confiar en Dios (Números 14:9). Pero a
pesar de todo el poder que Dios demostró al sacarlos de Egipto, el pueblo no confió en Él.
Moisés le habla al pueblo por última vez antes de morir ( a la nueva generación), “Ustedes no
harán allí lo que ahora hacemos aquí, donde cada uno hace lo que mejor le parece” (Dt. 12:8).
Ahora depende de ustedes creer y obedecer y vivir a la luz del evangelio cuando entren en la
tierra. (Dt. 7:6; 10:12-13). Moisés da una larga lista de bendiciones, pero, por otro lado, si no
obedeces al Señor su Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te
ordeno, vendrá sobre ti y te alcanzara todas estas maldiciones (Gén. 28:15).
Bajo el liderazgo de Josué los israelitas entrar finalmente en Canaán. Tomando posesión de la
tierra por su propia mano. Sin embargo, se dan cuenta de que esa conquista no es una victoria
obtenida por su propio mérito, pues carecen de poder, pero Dios es poderoso. Dios hace que las
murallas se derrumben delante de ellos. Josué los insta a temer a Dios y obedecer su ley. Ademas,
les advierte que, si desobedecen, serán arrojados de la tierra. (Gén. 23:12-13).
Jueces narra la historia de los israelitas. No siguieron las advertencias de Moisés y Josue, sino que
se rebeló contra contra Dios, y permite que sean derrotados por sus enemigos. Ellos claman al
Señor por ayuda y Él les envía un juez o un regidos.
Los jueces son una gran muestra de la gloria de Dios; sin embargo Israel no es una nación modelo
de santidad. Jefté mató a su propia hija y Sansón fue un matón mujeriego.
Los ancianos de Israel demandan un rey como todas las naciones (1 Sam. 8:5), quieren un rey en
lugar de Dios. Rechazan el reinado de Dios sobre ellos.
Dios les da lo que desean y Saúl, David y Salomón son ungidos como reyes de Israel. Durante el
reinado de Salomón, todos los habitantes de Judá y de Israel, desde Dan hasta Berseba, vivieron
seguros, además fueron bendición para las naciones.
Salomón se casa con muchas mujeres extranjeras y empieza a adorar a los dioses de ellas (1 Reyes
11).
Roboam, el hijo de Salomón, asciende al trono, las diez tribus del norte y del este se rebelan
contra él y levantaron un reino con Jeroboam al frente.
El reino del norte es llamado Israel, cuyas capitales son primero Siquem y más tarde Samaria.
El reino del sur, Judá, tiene a Jerusalén por capital.
Jeroboam establece dos santuarios alternativos, en Betel y en Dan y pone un becerro de oro en
cada uno, diciendo: “Israelitas… aquí están sus dioses, que los sacaron de Egipto” (1 Reyes 12:28)
El fin viene en el año 722 a. C., 200 años después de la división de los reinos. Los asirios atacan
Samaria y la destruyen. (2Reyes 17:7)
a Judá, reino del sur, en la segunda mitad de 2 Reyes y en 2 Crónicas se narra la triste historia de
su caída. Hay períodos en los que obedecen más a Dios, en particular. El pueblo ha quebrantado el
pacto y debe ser castigado. Él cumplio su palabra cuando Babilonia conquisto la ciudad en 597 a.
C. y se exilia a algunos de sus habitantes. Despues de esto, el pueblo se extiende hasta el 586 a.C.
Perdieron todo y la era dorada que habían disfrutado bajo Salomón era sólo un recuerdo; el reino
parcial había desaparecido.
El reino parcial es sólo una sombra del reino perfecto que Dios establecerá por medio de
Jesucristo. El rescate de los israelitas solo es una sombra de la perfecta redención que Cristo Jesús
habría de logar en la cruz. (Juan 1:29; 1Corintios 5:7)
Fue maravilloso para los israelitas tener la presencia de Dios entre ellos entre las estructuras, pero
nada se compara con la perfecta manifestación de la presencia de Dios (Juan 1:14)
Y sí, David y Salomón fueron grandes reyes. Pero Jesús es mucho más grande (Marcos 12:35-37;
Lucas 11:31)
Dios estuvo desarmando el modelo a causa del pecado. Él nuca usará el mismo modelo, pero
establecerá el reino verdadero con y por medio de Jesús.