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Acciones del Terapeuta en Psicoterapia Grupal

Que es un psicólogo
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David Noriega Flores

Terapia EL LIDER
Acciones del Terapeuta
Los múltiples estímulos

El terapeuta grupal está expuesto a una gran diversidad de


estímulos que reducen su habilidad para observar las dinámicas
individuales, reacciones transferenciales y contratransferenciales,
sus propios actings y los de los miembros.
Necesita observar y tolerar los intensos intercambios
emocionales que se producen durante las relaciones
interpersonales en el “aquí” y “ahora” del grupo, que incluyen
los sentimientos de cada miembro hacia él y hacia los demás, así
como su propia contratransferencia hacia cada miembro y hacia
el grupo como un todo.
Acciones del Terapeuta
Tiempo para descifrar

El terapeuta debe estar dispuesto para “la escucha analítica del


grupo”, que para Bejarano, A. (1972), consiste en considerar el
discurso y la acción manifiestos del grupo, como expresión y a la
vez ocultamiento de su discurso latente.
Al igual que para entender un sueño (en la cura individual), el
terapeuta de grupo debe descifrar ese discurso latente para
restaurar la especificidad grupal de su sentido y, si es
adecuado, para interpretarlo.
En el intervalo entre discurso manifiesto y latente se deben
reconocer los efectos del inconsciente, que se expresan a través
del juego de los mecanismos de defensa que lo caracterizan.
Acciones del Terapeuta
Tiempo para descifrar

Puget, J. (et. al, 1982) señalan que el terapeuta desempeña una


función analítica, que se basa en la capacidad de escuchar
mensajes latentes, descubrir las relaciones causales de las pautas
de conducta y crear una nueva semántica de comunicación
intrapsíquica e intersubjetiva con los objetos externos o
personajes reales integrantes del grupo, que permite observar
y elaborar hipótesis esclarecedoras.
Acciones del Terapeuta
Atención flotante

El terapeuta de grupo recupera un “tiempo para pensar” cuando la


dinámica de la comunicación le permite colocarse en la posición
de observador.
Es una pantalla de proyecciones significativas y un participante
activo en el proceso de comunicación.
Las características del terapeuta (carácter, actitud, objetividad,
honestidad, espontaneidad, responsabilidad, serenidad,
sensibilidad) tienen al menos tanta importancia como lo que hace.
Los pacientes tienden a imitarlo y a adoptar sus actitudes y
valores en el proceso de fortalecimiento del yo y de reajuste del
superyó.
Acciones del Terapeuta
Las cualidades que consideran necesarias diversos autores para que el
terapeuta lleve a cabo una psicoterapia efectiva son, entre otras, las siguientes:
• Honestidad
• Interés
• Capacidad de aceptación incondicional
• Calidez no posesiva
• Auténtica motivación de ayudar a los demás
• Empatía adecuada
• Curiosidad
• Espíritu de investigación sin abandonar el lugar de miembro participante por
el de “observador parásito”.
Acciones del Terapeuta
La transferencia

La naturaleza y grado de transparencia (autorevelación,


autodescubrimiento) que se permiten los terapeutas es muy variada.
Para la postura analítica tradicional, que contempla en la resolución
de la transferencia el motor de la cura, se requiere del anonimato u
opacidad del terapeuta para favorecer la emergencia de sentimientos
inadecuados hacia él.
Se piensa que la curiosidad del grupo sobre el terapeuta es insaciable;
pero en realidad, los miembros también requieren que el terapeuta
permanezca desconocido y poderoso. La mayoría de los terapeutas
prefiere no revelar aspectos de su vida personal al grupo, aunque
algunos lo hacen con la finalidad de proveer un modelo a sus
pacientes.
Acciones del Terapeuta
Ser honesto o responsable

El terapeuta no está en el grupo primariamente para ser honesto


o auténtico, sino responsable. Transparencia y autenticidad no
son un fin en sí mismas, sino un medio para un fin: facilitar la
resolución de la transferencia; modelar la forma de
establecer normas terapéuticas; ayudar al aprendizaje
interpersonal de los miembros; intentar demostrar y
mantener la aceptación hacia los pacientes. En cada
revelación de sí, el terapeuta descubre algo de su mundo interno,
lo cual resuena en el aquí y ahora del grupo. Su transparencia no
siempre tiene efectos positivos.
Acciones del Terapeuta
La igualdad

La igualdad representa un reto para el líder, en especial cuando


se trata de un terapeuta individual, quien por tradición y por los
requerimientos de su función, se inclina a tomar la posición de
figura de autoridad, lo que le impide funcionar en un ambiente
igualitario. Muchos terapeutas confunden democracia con
anarquía. Tratan de evitar dirigir y preguntar, como si esto
implicara asumir un rol autoritario, sin percatarse de que
entronizan estos procedimientos como legisladores autocráticos,
que deciden no divulgar lo que saben, independientemente de las
peticiones del grupo; lo que también constituye una falta de
respeto.
Acciones del Terapeuta
La Escucha

Escucha empática y acrítica que favorece la revelación y catarsis


de los contenidos más profundos de la personalidad. Si no
responde en lo absoluto a las manifestaciones de los pacientes y
mantiene un exterior frío ante quien se halla profundamente
afectado, éste se vive rechazado, no querido y herido por la
indiferencia del terapeuta, con lo que se renuevan las situaciones
traumáticas de la infancia.
Acciones del Terapeuta
La Interpretación

La función interpretante del terapeuta es lo que lo distingue


inicialmente de los otros miembros, a los que se asemeja en su
implicación personal en el proceso.
Si al señalar los afectos que surgen en los miembros, o al comunicar
los propios, asume la posición de un superyó sádico, traumatiza y
culpabiliza a los participantes sin hacer avanzar el trabajo de
interpretación.
Por el contrario, si comparte el malestar que el grupo vive de una
manera aun confusa y describe lo que él siente, puede facilitar a los
miembros la verbalización de ese malestar y preparar la toma de
consciencia del tipo de angustia (persecutoria, depresiva, de
castración) en juego.
Acciones del Terapeuta
Observar diferentes rasgos

El terapeuta debe estar alerta a los posibles significados


emocionales ocultos de las comunicaciones, interacciones,
postura, gestos y demás manifestaciones físicas de los miembros
y prestar atención a las discusiones del grupo, aun en los casos en
que ésas parezcan superficiales y carentes de objetivo.
Las respuestas faciales, corporales, el tono, ritmo y velocidad
del discurso permiten reconocer las emociones y estado físico
de los pacientes (enfermedad, cansancio, somnolencia). En
ocasiones estas comunicaciones preverbales resultan más
significativas que las verbales, que pueden utilizarse para encubrir
los verdaderos sentimientos.
Acciones del Terapeuta
Como y por que

Al atender el proceso grupal, el terapeuta ve no sólo el contenido


de las comunicaciones, sino el cómo y el por qué (aspecto
metacomunicacional del mensaje). Observa por qué es siempre
el mismo miembro el que inicia la sesión; otro se muestra
vulnerable, demandante o impulsivo; qué lugar elige cada quién
para sentarse, quién ataca o apoya a quién y los movimientos
que lo acercan o alejan de algo o alguien.
Atmosfera Grupal
La intensidad y autenticidad de la comunicación y la interacción en
el grupo depende mucho más de la libertad, espontaneidad y
capacidad de respuesta del terapeuta que en el psicoanálisis
individual. Pero también es importante al respecto, la adecuada
composición del grupo.
La multiplicidad de transferencias grupales impone al terapeuta
mayores exigencias que el tratamiento individual. Como en éste, es
necesario establecer una atmósfera de “espontaneidad y
subjetividad”, ambiente contenedor, de seguridad, que permita
compartir fantasías, deseos, impulsos, sentimientos y temores, y que
aporte además, estructuras, normas y límites hacia el afuera
adecuados
La importancia del pago
Una parte de la honestidad y transparencia del terapeuta se expresa en
el contrato. El terapeuta se compromete a realizar un trabajo y espera
recibir el pago correspondiente.
En la práctica privada determina, sin interferencias ajenas, el monto de
sus honorarios. Tiene derecho a cobrar lo que juzgue conveniente, así
como los pacientes tienen el de rechazar estipendios que les parecen
excesivos o están fuera de su alcance real.
Puede establecer cuotas diferenciales, a sabiendas de que, quienes
pagan menos, requerirán de un mayor trabajo para manifestar
sentimientos hostiles hacia él y tenderán a idealizarlo, así como a
despertar la envidia de los demás por sentirlos favorecidos por el
terapeuta.
Cierre

El entrenamiento de los terapeutas grupales enfatiza la habilidad


para funcionar como un igual, el tener la humildad suficiente
p a r a c o n s i d e r a r s e u n s i m p l e s e r, u n h u m a n o ,
independientemente de las diferencias individuales que existen,
tanto en el grupo como en cualquier otro lugar del mundo. Bajo
estas condiciones, los buenos terapeutas de grupo aprenden de la
experiencia humana que proporciona el clima social del grupo
terapéutico, que no se encuentra en ningún otro lado.

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