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Efectos y consumo de marihuana en jóvenes

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MARIHUANA:

1. Que es (mencionar la edad de consumo promedio


La marihuana es una planta herbácea conocida científicamente como Cannabis
sativa, que contiene una variedad de compuestos activos, siendo los cannabinoides
los más relevantes en términos de sus efectos fisiológicos y psicológicos en los
consumidores. Estos cannabinoides incluyen el tetrahidrocannabinol (THC),
responsable de los efectos psicoactivos, y el cannabidiol (CBD), que tiene
propiedades terapéuticas pero no produce intoxicación. El origen de la marihuana se
remonta a Asia Central y del Sur, donde se ha cultivado durante miles de años por
sus propiedades medicinales y recreativas. Históricamente, ha sido utilizada en
diversas culturas con propósitos religiosos, medicinales y recreativos. El término
marihuana se refiere a las hojas secas, flores, tallos y semillas de la planta Cannabis
sativa o Cannabis indica. La planta contiene tetrahidrocanabidol (THC) —una
sustancia química que provoca alteraciones mentales— y otros compuestos
similares. En términos de su consumo, la edad promedio de inicio varía según el
contexto social y cultural, pero tiende a concentrarse en la adolescencia y la adultez
temprana, generalmente entre los 16 y 20 años. Varios factores influyen en el inicio
del consumo de marihuana, incluyendo factores individuales, familiares, sociales y
ambientales. Entre estos factores se incluyen la curiosidad, la presión de grupo, la
disponibilidad y accesibilidad del producto, la percepción de riesgo y la existencia
de trastornos psicológicos subyacentes. Además, las políticas gubernamentales y la
legalidad de la marihuana también pueden influir en la edad de inicio del consumo.
La edad de inicio del consumo de marihuana en México puede variar según diversos
factores, incluyendo el contexto socioeconómico, cultural y geográfico. Sin
embargo, según datos de encuestas nacionales sobre adicciones, la edad de inicio
del consumo de marihuana en México tiende a situarse en la adolescencia tardía o la
adultez temprana, generalmente entre los 15 y 25 años. Es importante tener en
cuenta que estos datos son aproximados y pueden variar según la fuente y la
metodología utilizada en las encuestas.
Aproximadamente la mitad de la población ha consumido tabaco alguna vez en la
vida (51%) siendo mayor el consumo en hombres que en mujeres. La edad de inicio
del consumo tanto en el estado como en nivel nacional es alrededor de los 19 años.
Por tanto los adultos jóvenes quedan expuestos a un gran número de enfermedades
relacionadas con esta sustancia y que pueden afectar su calidad de vida más
adelante.
La marihuana se fuma en cigarrillos enrollados (llamados porros o joints), en pipa o
en pipas de agua (bongs). También se fuma en blunts, que son cigarros vaciados y
vueltos a rellenar parcial o totalmente con marihuana. Para no inhalar el humo,
algunas personas usan vaporizadores. Estos aparatos extraen los ingredientes activos
de la marihuana (incluido el THC) y recolectan el vapor en una unidad de
almacenamiento. La persona entonces inhala el vapor, no el humo. Algunos
vaporizadores usan un concentrado líquido de marihuana.
La marihuana también se puede mezclar con alimentos (comestibles de marihuana)
—como por ejemplo bizcochos de chocolate, galletas o golosinas— o beberse en
forma de infusión como si fuera un té. Un nuevo método popular de consumo es
fumar o comer distintas formas de resinas con alto contenido de THC .
2. Componentes de la marihuana:
Claro, la marihuana contiene una variedad de compuestos, pero los principales son
los cannabinoides THC (tetrahidrocannabinol) y CBD (cannabidiol).
1. THC (tetrahidrocannabinol): Es el compuesto psicoactivo más conocido de la
marihuana, responsable de producir efectos como la euforia, la relajación y la
alteración del estado de ánimo. Se une a los receptores cannabinoides en el cerebro
y el sistema nervioso central, lo que lleva a sus efectos psicoactivos. Además de su
uso recreativo, el THC también tiene propiedades medicinales y se utiliza para
aliviar el dolor, las náuseas y otros síntomas en algunos pacientes.
2. CBD (cannabidiol): A diferencia del THC, el CBD no es psicoactivo y no
produce los mismos efectos de "colocón". Se ha demostrado que el CBD tiene
propiedades terapéuticas, como aliviar la ansiedad, reducir la inflamación y
controlar las convulsiones en algunos trastornos neurológicos, como la epilepsia. El
CBD también puede modular los efectos del THC, reduciendo su potencia
psicoactiva.
Otros compuestos presentes en la marihuana incluyen terpenos, flavonoides, y otros
cannabinoides como el CBG (cannabigerol) y el CBN (cannabinol). Los terpenos
son responsables del aroma característico de la marihuana y pueden tener efectos
terapéuticos propios, como aliviar el estrés o mejorar el estado de ánimo. Los
flavonoides tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. El CBG puede
tener propiedades antibacterianas y neuroprotectoras, mientras que el CBN se forma
a partir de la degradación del THC y puede tener propiedades sedantes. El
dronabinol, una forma sintética oral del delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el
principio activo de la marihuana, se usa para tratar las náuseas y los vómitos
asociados con la quimioterapia para el cáncer y para mejorar el apetito en pacientes
con sida.

El cannabidiol (comúnmente denominado aceite de CBD) es uno de los principales


cannabinoides naturales de la planta de marihuana. El cannabidiol tiene propiedades
psicoactivas mínimas y su uso recreativo no se asocia con un alto potencial de
abuso. Ha sido aprobado para el tratamiento de ciertas formas poco comunes de
trastorno convulsivo infantil y se está probando su uso en una variedad de otras
condiciones.
3. Fisiología (órganos afectados o que pasa en los órganos)
Efectos agudos
A los pocos minutos de fumar marihuana, se produce un estado de ensoñación de la
consciencia en el que las ideas parecen desconectadas, imprevisibles y libres. Las
percepciones del tiempo, los colores y el espacio pueden estar alteradas. En general,
la intoxicación consiste en una sensación de euforia y relajación (“viaje”, "vuelo" o
“cuelgue”). Estos efectos duran de 4 a 6 h después de la inhalación.

Muchos de los otros efectos psicológicos informados parecen estar relacionados con
el marco en el que se consume la droga. Pueden producirse ansiedad, reacciones de
pánico y paranoia, sobre todo en los usuarios nuevos. La marihuana puede
exacerbar o incluso precipitar los síntomas psicóticos en los esquizofrénicos,
incluso en los tratados con antipsicóticos.

Los efectos físicos son leves en la mayoría de los pacientes. Habitualmente


aparecen taquicardia, inyección conjuntival y sequedad de boca. La concentración,
el sentido del tiempo, la coordinación fina, la percepción de profundidad, la
precisión y el tiempo de reacción pueden verse afectada hasta 24 h, todo peligroso
en ciertas situaciones (p. ej., conducción de vehículos motorizados, operación de
equipo pesado) A menudo el apetito aumenta.

Efectos crónicos
El síndrome de hiperemesis cannabinoide es un síndrome recientemente descrito
que consiste en episodios cíclicos de náuseas y vómitos en los usuarios frecuentes
de cannabis; los síntomas se suelen resolver espontáneamente dentro de las 48 h. El
baño caliente aminora estos síntomas y es un indicio clínico para el diagnóstico.

Fumar marihuana con frecuencia puede reducir el recuento de espermatozoides, lo


que causa una posible disminución de la fertilidad (1). Algunos estudios muestran
que las mujeres que fuman marihuana tienen menor fertilidad .
Varios estudios han descrito un posible vínculo entre el consumo crónico intenso de
marihuana y el aumento del riesgo de trastornos psiquiátricos, como esquizofrenia,
depresión, ansiedad y abuso de otras sustancias, aunque la relación causa-efecto
sigue siendo incierta.
Abstinencia
La interrupción en usuarios frecuentes y de grandes dosis de marijuana puede
producir un síndrome de abstinencia leve; el momento en que se inician los
síntomas de la abstinencia es variable pero a menudo lo hacen alrededor de 12 h
después del último consumo. Los síntomas consisten en insomnio, irritabilidad,
depresión, náuseas y anorexia; los síntomas alcanzan su máximo a los 2 a 3 días y
duran hasta 7 días. El consumo de cannabis conduce a una amplia gama de efectos
transitorios que incluyen alteraciones en la frecuencia y función cardíaca, la presión
arterial en reposo, el control ortostático, la sensibilidad respiratoria y la bronco
dilatación. También reconocieron que muchos de los efectos cardiovasculares
notorios que ocurren con la administración de cannabis o THC, como el aumento de
la frecuencia Cardíaca en reposo, la hipertensión o hipotensión y la hipotensión
ortostática, disminuyen con el uso constante, y con la tolerancia, aumenta en días o
semanas de consumo regular.De acuerdo con el estudio de Orio y Cols., el circuito
de apetito activado por los cannabinoides a nivel del núcleo arcuato se relaciona con
el de saciedad mediado por colecistoquinina (CCK) a nivel del núcleo del tracto
solitario23, y se observa que predomina el estímulo orexigénico dado por la
presencia de los cannabinoides23 24. Según el estudio de Zbucki y Cols., la
activación de los CB1 a nivel del intestino tiene la capacidad de inhibir la liberación
de CCK y, debido a ello, la liberación de grelina (cuyo contrarregulador es CCK) se
da de forma descontrolada, predominando así el estímulo orexigénico25.

En el estudio de Cruz y Cols.26, realizado en ratas, se administró Araquidonil-2-


cloroetilamida (ACEA) a un grupo y solución salina a otro grupo a nivel del
hipotálamo. Posteriormente se puso a los sujetos en presencia de alimento durante
dos horas, encontrando que el grupo al cual se le había administrado el
cannabinoide no dejó de comer, a diferencia del otro grupo que tras alimentarse en
parte de este tiempo se había saciado. Los autores asociaron los resultados
encontrados a la activación de los CB1r en el núcleo paraventricular hipotalámico
en las ratas, lo cual condujo a una inhibición de la saciedad26.

La activación de los CB1 en núcleo accumbens genera un estímulo a nivel


presináptico que potencia la liberación de dopamina, este estímulo se da ante los
refuerzos positivos ya sean naturales como es el caso del consumo de alimentos
apetitosos o el sexo, o artificiales, como las drogas de abuso. Esta liberación de
dopamina estimula los receptores dopaminérgicos en este núcleo y con ello el
reforzamiento positivo o recompensa27. Este circuito es clave en los procesos
incentivos de la ingesta, pero también pueden mediar los aspectos sensoriales de la
ingesta. Los núcleos hipotalámicos se conectan con el núcleo accumbens, producto
de lo cual se obtiene una interacción entre los circuitos de hambre y apetito con los
de recompensa cerebral13.

Fase consumatoria: Autores como Kirkham, sugieren que posterior al consumo de


cannabinoides y la activación de los CB1 a nivel del hipotálamo lateral, el
organismo se hace más sensible a la alta palatabilidad de los alimentos ricos en
energía27. Aun no está claro el mecanismo preciso por el cual se induce a un patrón
de ingesta de comidas palatables, caracterizadas por tener un alto contenido en
azúcares, en grasas o ambas9 27 28 29, este fenómeno se confirma en los diferentes
estudios. Sin embargo, se han sugerido algunos mecanismos que se presentan a
continuación:
DiPatrizio y Simansky30 proponen que después de administrar endocannabinoides
2-AG intracerebroventricularmente se da la activación de los receptores CB1r en el
núcleo parabraquial en el tronco encefálico, lo que estimula el consumo de
alimentos con sabores agradables24 27 30. Los autores sugieren que con este
estímulo se crea una respuesta en todo el sistema relacionado con la información
asociada a las propiedades sensoriales de los alimentos, en donde además del núcleo
parabraquial, participa el cuerpo estriado ventral, encargado de potenciar las
propiedades sensoriales del alimento y relacionado con el circuito de recompensa,
dado por su proximidad con el núcleo accumbens30 31.

Estudios con ratas, encontraron que la administración de agonistas del receptor


CB1r (endocannabinoides, específicamente anandamida y 2-AG), promueve el
consumo de alimentos a través de sus efectos sobre la conducta alimentaria desde
dos ejes: en el primero se afectan el balance energético y los procesos
motivacionales de la ingesta, regulados a través de los sistemas neurales de apetito y
saciedad; mientras que en el segundo se afectan las características sensoriales de la
comida, intensificando sus propiedades sensoriales positivas32.

El estudio de Morgan y Cols., sugiere que el consumo de marihuana con mayores


concentraciones de cannabidiol (un fitocannabinoide) pueda estar relacionado con
una disminución del placer que refieren los consumidores con respecto a la
marihuana con concentraciones normales de este cannabinoide33. A su vez, este
cannabinoide que actúa como antagonista del CB1, puede causar los efectos
contrarios que el THC y los agonistas de dicho receptor, es decir, disminuiría los
estímulos sobre el sistema nervioso central relacionados con los aspectos
motivacionales de la ingesta y en respuesta, el individuo consumiría menos
alimentos y encontraría dicho consumo poco placentero33.

Efectos del sistema cannabinoide sobre el metabolismo de los nutrientes


Hígado: La activación de los CB1 a nivel hepático promueve la lipogénesis, a través
del incremento de la expresión del factor de transcripción lipogénico proteína de
unión al elemento regulador del esterol (SREBP-1c), que incrementa la producción
de enzimas lipogénicas como ácido graso sintasa, de los niveles internos de ácidos
grasos, producción de lipoproteínas VLDL, LDL y disminución en la producción de
HDL, lo que finalmente se traduce en un aumento de niveles séricos de colesterol y
triglicéridos13 17 34.

El estudio en ratas de Amrani y Cols. sugiere que el consumo de marihuana puede


estar relacionado de forma directa e indirecta con la deficiencia de vitamina A34. La
forma indirecta se relaciona con la disminución del peso corporal y de la ingesta de
alimentos fuentes de vitamina A que se observa en los consumidores de marihuana.
La forma directa se relacionaría con la activación de los CB1 a nivel del hígado,
debido a que se producen más lipoproteínas VLDL y LDL, y se prima el transporte
de THC frente al transporte de otros nutrientes35.

Adipocitos: Además de ser el lugar encargado del almacenamiento del THC, la


activación de los CB1 en estas células se asocia con inhibición de la producción de
adiponectina, una hormona encargada de regular la oxidación de ácidos grasos en
hígado y músculo13 16 17.

Se genera una hipertrofia de los adipocitos mediada por el receptor activado por
proliferadores peroxisomales (PPARγ), involucrado en el proceso de diferenciación
de los adipocitos y en la captación de glucosa tras el aumento de la sensibilidad a la
insulina, proceso en el cual también se conoce la participación de dicho receptor34
36 37. De manera que se favorece la generación de grasa a nivel del hígado y su
acumulación en el tejido adiposo9 17 38 39. A través del aumento en la expresión de
PPARγ, el sistema cannabinoide puede generar un aumento en el número de
adipocitos y la activación de los CB1 presentes en estos, se relacione con un
aumento en su tamaño, fenómeno conocido como hipertrofia.

Páncreas: La activación de los CB1 en este órgano tiene la capacidad de estimular


las células β pancreáticas, aumentando la liberación de insulina; sin embargo, la
activación del mTORC1 (por sus siglas en inglés de mammalian target of rapamycin
complex 1), un mecanismo involucrado en la homeostasis de la glucosa, se
relaciona la fosforilación de los receptores de insulina, causando a largo plazo
resistencia a la insulina29 40 41. Esto causa que tras el consumo de marihuana, se
eleven los niveles de glucosa en sangre40 42.

Efectos del sistema cannabinoide sobre el estado nutricional

Las pruebas científicas que relacionan la activación del sistema cannabinoide y el


estado nutricional son escasas, a continuación se presentan los hallazgos y
conclusiones presentados por autores alusivos al tema.

Ngueta y Cols. y otros autores presentan estudios realizados en adultos


consumidores de marihuana, encontrando en ellos bajos valores de IMC43 44 45,
aclarando que el mecanismo por el cual esto ocurre no está definido y que la
información es contradictoria dada la influencia del uso del cannabis sobre el
incremento en el consumo de alimentos44. El estudio de Ceccarini y Cols.46
analizó la disponibilidad de CB1 en el hipotálamo, tronco encefálico y medula
espinal y contrastó su actividad con los valores de IMC de los individuos,
encontrando una correlación negativa entre estos factores, de manera que a menor
disponibilidad de los receptores cannabinoides tipo CB1, los individuos presentaban
mayores valores de IMC, lo que podría significar que organismos que cuentan con
menos receptores CB1, tras la exposición a cannabinoides, pueden mantener
mayores niveles de IMC en el tiempo.

El análisis de Penner y Cols., sobre el consumo de marihuana en adultos


norteamericanos a partir del estudio de NHANES del 2010, encontró que tras la
sobreexposición crónica de cannabinoides, los receptores CB1 disminuyen su
densidad, lo que causa una tolerancia a los efectos generados tras su activación.
Además, encontró que estos individuos tenían menores índices de masa corporal y
menores valores de circunferencia de cintura47.

Huesos: Según el estudio transversal de Sophocleous y Cols.44 efectuado en Reino


Unido que utilizó grupos de individuos categorizados como grupo control (n=144),
consumidores moderados de marihuana (n=56) y consumidores frecuentes de
marihuana (n=154), los consumidores frecuentes presentaron una disminución de la
densidad ósea, lo que se relaciona con un aumento de la rotación ósea y una
predisposición a las fracturas. Dicho fenómeno está correlacionado a la disminución
del IMC en los consumidores frecuentes de marihuana.

Aspectos relacionados con el manejo nutricional:


Frente al manejo nutricional para los consumidores de marihuana y, en especial, en
proceso de rehabilitación, no se encontraron pruebas relevantes; sin embargo,
existen estudios que muestran una relación positiva entre el consumo de alimentos
considerados fuente de ácido araquidónico y los niveles de endocannabinoides en
plasma21, los cuales tienen la capacidad de generar los mismos efectos que los
cannabinoides sobre la ingesta y estado nutricional.
4. fisiopatología completa :
El delta-9-THC se une a los receptores cannabinoides, presentes en todo el cerebro.
Efectos crónicos
Cualquier droga que cause euforia y disminuye la ansiedad puede inducir dependencia, y la
marihuana no es una excepción. Los fumadores de altas dosis pueden desarrollar síntomas
pulmonares (episodios de bronquitis aguda, sibilancias, tos y mayor producción de esputo)
y la función pulmonar puede estar alterada, manifestada como cambios de las vías aéreas
principales de significado desconocido. Sin embargo, ni siquiera los fumadores diarios
desarrollan enfermedad obstructiva de las vías aéreas.
Los datos recientes sugieren que el alto consumo de marihuana se asocia con cambios
anatómicos y deterioro cognitivo significativo en el hipocampo, sobre todo si el consumo
de marihuana comienza en la adolescencia.
No existe evidencia de un riesgo mayor de cáncer de cabeza y cuello o de las vías aéreas,
como sucede con el tabaco. A menudo se describe una sensación de disminución de la
ambición y la energía.
No está claro el efecto del consumo prenatal de la marihuana en recién nacidos. Se ha
informado la disminución del peso fetal, pero cuando se contabilizan todos los factores (p.
ej., consumo de alcohol y tabaco por la madre), el efecto sobre el peso fetal parece menor.
Sin embargo, debido a que la seguridad no se ha demostrado claramente, la marihuana
debería ser evitada por mujeres embarazadas o que están tratando de quedar embarazadas.
El THC se segrega en la leche materna. Aunque no se ha demostrado el daño en los
lactantes alimentados con leche materna, las madres que amamantan, así como las mujeres
embarazadas, deben evitar el consumo de marihuana. Cuando se consume marihuana, los
¡annabinoides como el THC y el CBD se unen a los receptores cannabinoides del sistema
endocannabinoide, que están presentes en todo el cuerpo, incluido el cerebro, el sistema
nervioso central, los órganos periféricos y los tejidos inmunológicos. En el cerebro, el THC
se une principalmente a los receptores cannabinoides CB1, especialmente en áreas como el
hipocampo, la corteza cerebral y el cerebelo. Esta unión desencadena una cascada de
eventos neuroquímicos que resultan en la alteración de la actividad neuronal y la
modulación de la liberación de neurotransmisores como el glutamato, la dopamina y la
serotonina. Esto lleva a efectos psicoactivos como la euforia, la alteración del tiempo y la
percepción sensorial, así como la alteración del estado de ánimo. Por otro lado, el CBD
tiene una afinidad más baja por los receptores cannabinoides CB1 y CB2, pero puede
influir en ellos de manera indirecta. Se cree que el CBD modula la actividad de otros
neurotransmisores y receptores, como los receptores de serotonina y vanilloides, lo que
contribuye a sus efectos ansiolíticos, analgésicos y antiinflamatorios.Además de los
cannabinoides, la marihuana contiene una variedad de compuestos secundarios, como
terpenos y flavonoides, que también pueden interactuar con los receptores cannabinoides o
tener efectos independientes. Por ejemplo, algunos terpenos pueden modular la actividad de
los receptores cannabinoides o tener propiedades ansiolíticas, mientras que los flavonoides
pueden tener efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

A nivel del sistema inmunológico, los cannabinoides pueden modular la función de las
células inmunitarias y la liberación de citocinas, lo que puede influir en la respuesta
inflamatoria y la función inmune en general. Además de su interacción con el sistema
endocannabinoide, la marihuana también puede tener efectos en otros sistemas del cuerpo
humano. Por ejemplo, el consumo agudo de marihuana puede provocar taquicardia y
aumento de la presión arterial debido a la activación del sistema nervioso simpático. A
largo plazo, el consumo crónico de marihuana se ha asociado con efectos sobre la función
pulmonar, como la bronquitis crónica y la tos crónica, aunque los riesgos para la salud
respiratoria pueden ser menores que los asociados con el tabaco.
Además, el uso regular de marihuana se ha asociado con efectos en la cognición y la
función cerebral, especialmente en personas que comienzan a consumirla en la
adolescencia. Se ha demostrado que el consumo de marihuana a largo plazo se asocia con
un mayor riesgo de problemas de memoria, atención y función ejecutiva, así como con
alteraciones en la estructura y la función del cerebro.
También es importante tener en cuenta que el consumo de marihuana puede tener riesgos
específicos en ciertas poblaciones, como mujeres embarazadas, adolescentes y personas con
trastornos psiquiátricos preexistentes, debido a su efecto potencial en el desarrollo fetal y el
riesgo de exacerbación de problemas de salud mental.
4. Cómo se genera la adicción.
La adicción a la marihuana, al igual que con otras sustancias, es un proceso complejo
que involucra factores genéticos, neurobiológicos, psicológicos y ambientales. Aunque
la marihuana no suele ser tan adictiva como otras drogas como la heroína o la cocaína,
algunas personas pueden volverse dependientes de ella.
El componente principal de la marihuana que puede llevar a la adicción es el THC
(tetrahidrocannabinol). El THC actúa sobre el sistema de recompensa del cerebro,
estimulando la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la
recompensa. Esto puede crear una sensación de euforia y bienestar, lo que puede llevar
a algunas personas a buscar repetidamente esa experiencia.

Con el tiempo, el uso repetido de marihuana puede llevar a una tolerancia, lo que
significa que se necesita consumir más para experimentar los mismos efectos. Además,
puede desarrollarse una dependencia psicológica, donde la persona siente que necesita
consumir marihuana para funcionar normalmente o para hacer frente al estrés y otros
problemas emocionales.
Factores como la genética, el entorno social, el estrés, la presión de grupo y la
disponibilidad de la droga también pueden influir en el desarrollo de la adicción a la
marihuana. Algunas personas pueden ser más susceptibles a la adicción debido a su
composición genética, mientras que otros pueden estar influenciados por factores
ambientales y sociales.
Es importante destacar que no todas las personas que consumen marihuana
desarrollarán una adicción, y la mayoría de las personas que lo hacen pueden dejar de
consumirla sin experimentar síntomas de abstinencia graves. Sin embargo, para
aquellos que desarrollan una dependencia, puede ser útil buscar ayuda profesional para
superarla.
Factores genéticos: A lo largo de los años se ha realizado una cantidad significativa de
investigaciones, mismas que han determinado que sí existe una predisposición genética
a los problemas de abuso de sustancias. Esto es especialmente cierto en el caso de las
personas que tienen un pariente de primer grado con un problema de adicción o abuso
de sustancias.
Factores físicos: Las personas que utilizan y abusan de la marihuana pueden causar
daños a los receptores cannabinoides del cerebro, lo que pudiera ocasionar dificultades
para mantener la coordinación, la falta de una percepción precisa del tiempo y la
incapacidad para conservar los recuerdos. Adicionalmente, si se dañan estos receptores,
esto puede afectar la capacidad que tiene la persona para tomar buenas decisiones, lo
que a su vez pudiera resultar en el abuso continuo de la marihuana.
Factores ambientales: Existen una serie de distintos factores ambientales que pueden
ocasionar que una persona comience a utilizar o abusar de la marihuana. Por ejemplo,
es más probable que abusen de las sustancias nocivas las personas que crecieron en
hogares caóticos o aquellas que se expusieron al uso de las drogas a una edad temprana.

Factores de Riesgo:
Antecedentes familiares de adicción o abuso de sustancias nocivas
Exposición al uso de la marihuana a una edad temprana
Presión de los compañeros/del grupo
Falta de aptitudes adecuadas para enfrentar los problemas
Preexistencia de uno o más trastornos de salud mental
Fácil acceso a la marihuana
El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma
forma que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de la liberación de dopamina. Por
eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción.
5. Que marca o tipo es más común
Acapulco Gold (Barney's Farm)
Ganadora de la Sativa Cup 2010, esa cepa es una marihuana Sativa, fan de los
climas más calientes con bastante luz solar, donde desarrolla cosechas abundantes
que llegan a 1,5 kg por planta (cuando cultivada sin restricciones de raíces). Sus
colores llaman mucho la atención pues sus cogollos largos mezclan pistilos rojos,
naranjas y dorados - ¡sí, dorados!. ¡De lejos puede que te parezcan unas cuantas
pelotitas de oro! Es una planta de cultivo sencillo, resistente a plagas y moho y con
elevado nivel de THC (que puede llegar a 21%). ¡Su aroma a café completa la
experiencia, con efectos que te dejan relajado corporalmente, pero mentalmente
activo y atento, una mezcla entre subidones y colocones que hay que vivirla!

Mexican Sativa (Sensi Seeds)


¡Un clásico que todo armario o cultivo tendría que tener! Esa variedad mexicana de
marihuana Sativa es un fruto del cruce entre la México x Pakistaní Hash Plant x
Durban y el resultado es una Sativa 100% pura, que lleva el fenotipo de la Sativa
clásica y el aroma, tiempo de floración y efectos de su aportación landrace. En
ambientes externos crece bastante, floreciendo en octubre y regalando una media de
250 g/planta. El cultivo es sencillo y los aromas de las flores son brutales pues
mezclan madera con sándalo. El efecto te deja alegre, energético y lleno de euforia
para seguir el día.

Amherst Sour Diesel (Humboldt Seeds)


Una de las marihuanas más potentes del mercado, tiene un nivel de THC que llega a
27%, ofreciendo un efecto muy narcótico de estimulación eufórica. Es una planta
sencilla de cultivar, por lo tanto, indicada para todos los niveles de experiencia.
Crece mucho y puede llegar a los 3 m de altura en cultivos exteriores, regalando
entre 400-600/g por planta. Durante el desarrollo va muy bien con podas y guías
como LST, Topping, Main Lining o FIMing y estará lista para cosechar en finales
de octubre. Su olor es muy fuerte, así que recomendamos un buen filtro de carbón o
anti olor. ¡Es un clásico con sabor a frutas secas y diesel que va a hacer cualquiera
amante de las sativas enamorarse!
En México, algunas de las marcas de marihuana más conocidas incluyen “Canopy
Growth Corporation”, “Aphria Inc.”, y “Aurora Cannabis Inc.”.

1. Canopy Growth Corporation: Es una de las mayores empresas de cannabis del


mundo, con sede en Canadá. Canopy Growth produce una amplia gama de
productos relacionados con el cannabis, incluyendo flores, aceites, comestibles y
productos de consumo. La compañía es conocida por su enfoque en la
innovación y la calidad de sus productos.
2. Aphria Inc.: Otra empresa canadiense líder en la industria del cannabis. Aphria
se centra en la producción y distribución de marihuana medicinal y recreativa,
así como en productos relacionados con el cannabis. La empresa ha ganado
reconocimiento por su enfoque en la eficiencia operativa y la calidad de sus
productos.
3. Aurora Cannabis Inc.: Es una de las mayores empresas de cannabis del mundo,
también con sede en Canadá. Aurora Cannabis se especializa en la producción y
distribución de una amplia gama de productos de cannabis, incluyendo flores,
aceites, cápsulas y comestibles. La empresa ha sido reconocida por su enfoque
en la investigación y el desarrollo de nuevas variedades de cannabis y métodos
de cultivo.

Estas empresas son solo algunas de las muchas que operan en la industria del
cannabis, y su popularidad puede variar según la región y el mercado específico.
Cada una tiene su propia filosofía, enfoque y gama de productos, lo que puede
influir en su recepción por parte de los consumidores.
6. Marihuana de uso médico más popular :
En el ámbito médico, se utilizan diferentes tipos de marihuana con fines
terapéuticos, cada uno con características específicas que pueden influir en su
eficacia para tratar ciertas condiciones.

1. Indica: Las variedades de marihuana Indica suelen tener un efecto más relajante y
sedante en el cuerpo. Son conocidas por su capacidad para aliviar el dolor, reducir la
inflamación y ayudar con el insomnio. Las cepas Indica son ideales para usar por la
noche debido a sus efectos calmantes.

2. Sativa: Por otro lado, las variedades de marihuana Sativa tienden a tener un
efecto más energizante y estimulante en la mente. Son conocidas por mejorar el
estado de ánimo, aumentar la creatividad y la concentración, y aliviar la fatiga. Las
cepas Sativa son más adecuadas para el uso durante el día debido a sus efectos
estimulantes.

3. Híbrida: Las cepas híbridas son el resultado del cruce entre cepas Indica y Sativa,
lo que permite combinar los efectos de ambas variedades. Dependiendo de la
proporción de Indica y Sativa en la cepa híbrida, se pueden experimentar una amplia
gama de efectos, desde relajantes hasta estimulantes. Las cepas híbridas son
populares entre los pacientes que buscan un equilibrio entre los efectos físicos y
mentales.

4. CBD Dominante: Algunas variedades de marihuana contienen niveles más altos


de cannabidiol (CBD) en comparación con el tetrahidrocannabinol (THC), el
principal compuesto psicoactivo de la marihuana. Estas cepas son conocidas por sus
propiedades terapéuticas sin producir un alto psicoactivo significativo. Se utilizan
comúnmente para tratar condiciones como la epilepsia, la ansiedad, la inflamación y
el dolor crónico. Él canabidiol puede usarse para ciertas formas de epilepsia fuerte.
El dronabinol puede usarse para las náuseas y los vómitos causados por la
quimioterapia para el cáncer y para la anorexia asociada con la pérdida de peso en
personas con SIDA.
7. Prevención:
La prevención del consumo de marihuana es importante para promover la salud y el
bienestar de las personas, especialmente entre los jóvenes, cuyos cerebros aún están en
desarrollo.
1. Educación: Proporcionar información precisa y objetiva sobre los efectos del consumo
de marihuana, incluyendo sus riesgos para la salud física, mental y emocional. Esto puede
incluir campañas de concienciación en las escuelas y la comunidad.

2. Desarrollo de habilidades: Enseñar habilidades de resistencia a la presión de grupo y


habilidades para la vida que ayuden a los jóvenes a tomar decisiones saludables y a resistir
la presión de consumir marihuana u otras drogas.

3. Participación de la comunidad: Involucrar a padres, maestros, profesionales de la salud,


líderes comunitarios y otros miembros de la comunidad en programas de prevención. La
colaboración entre diferentes sectores de la sociedad puede fortalecer los esfuerzos
preventivos.

4. Promoción de entornos saludables: Fomentar entornos escolares, familiares y


comunitarios seguros y saludables que promuevan estilos de vida libres de drogas. Esto
puede incluir la implementación de políticas y programas que desalienten el consumo de
drogas y promuevan comportamientos saludables.

5. Acceso a servicios de salud mental y tratamiento: Garantizar que las personas que
necesiten ayuda para problemas relacionados con el consumo de marihuana tengan acceso a
servicios de salud mental y tratamiento adecuados. Esto puede incluir servicios de
consejería, grupos de apoyo y programas de tratamiento especializados.

6. Regulación: Implementar y hacer cumplir leyes y regulaciones relacionadas con el uso y


la venta de marihuana, especialmente entre los jóvenes. Esto puede incluir restricciones de
edad para la compra y el consumo de marihuana, así como sanciones por violaciones de las
leyes relacionadas con el cannabis.
La prevención del consumo de marihuana es un esfuerzo continuo que requiere la
colaboración de múltiples sectores de la sociedad y el compromiso de educar, apoyar y
proteger a las personas, especialmente a los jóvenes, de los riesgos asociados con su uso.

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