Las teorías del
control social y
otros enfoques
Alfonso Serrano Maíllo
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Índice
Introducción............................................................................................... 5
Objetivos....................................................................................................... 6
1. Introducción. Las teorías del control social en criminología 7
2. La teoría del control social o de los vínculos sociales de
Hirschi................................................................................................... 10
3. El modelo integrado de Elliott y otros........................................ 13
4. La teoría general del delito o del autocontrol........................... 15
4.1. Introducción ................................................................................ 15
4.2. El concepto de delito en la teoría del autocontrol ..................... 16
4.3. El autocontrol bajo como principal causa del delito .................. 18
4.4. Control y prevención del delito ................................................. 20
4.5. El test de la teoría ....................................................................... 21
5. Tipologías de delincuentes.............................................................. 25
Resumen....................................................................................................... 28
Ejercicios de autoevaluación.................................................................. 29
Solucionario................................................................................................ 31
Glosario........................................................................................................ 32
Bibliografía................................................................................................. 33
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Introducción
"La teoría del control social asume que los individuos son capaces de cometer actos de-
lictivos y criminales sin beneficio de ejemplo, entrenamiento o beneficios más allá de
los inherentes en los actos mismos".
Hirschi y Gottfredson (2003). "Punishment of children from the perspective of control
theory" (pág. 151).
En el presente módulo vamos a estudiar algunas tradiciones importantes pero
claramente distintas entre sí.
Por un lado, la tradición de las teorías del control social y, en particular, dos Ved también
de las teorías más conocidas en criminología, la de los vínculos sociales o,
Las tradiciones teóricas se tra-
simplemente, teoría del control social de Hirschi (1969) y la del autocontrol o tan en el módulo "Teorías del
teoría general del delito de Gottfredson y Hirschi (1990). Frente a las tradicio- aprendizaje social y general de
la frustración" de esta asigna-
nes teóricas que ya hemos visto, ahora se asume una cierta tendencia natural tura.
al delito, que sólo se verá frenada cuando existan algunos controles. De ahí, de
hecho, el nombre de estas teorías. Debido a que esta asunción no es cómoda,
muchos criminólogos se muestran críticos con las mismas.
Es importante darse cuenta, y confío en que el alumno inteligente y aplicado
así lo haga, de que estas teorías ofrecen igualmente un punto de partida me-
todológico muy importante: ofrecen teorías generales y unitarias.
Frente a este planteamiento, en Criminología existen también teorías integra-
das. Éstas son muy abundantes, en realidad, aunque es mucho más difícil en-
contrar teorías integradas que puedan considerarse plausibles. Ello es debido
a que es muy fácil, en comparación con las unitarias, construir teorías inte-
gradas: basta tomar elementos de teorías distintas y sumarlos. Por supuesto,
esta estrategia no es la que siguen los teóricos de la integración más serios, y
entre ellos merece la pena mencionar el brillante y pionero trabajo de Elliott
y sus colegas. Nótese que en muchas ocasiones se escribe mal el nombre de
este criminólogo.
Del mismo modo, en criminología abundan las propuestas de tipologías de
delincuentes. De nuevo, ello contrasta con una teoría general como la del au-
tocontrol.
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Objetivos
En los materiales didácticos de esta asignatura, el estudiante encontrará las
herramientas básicas para alcanzar los objetivos siguientes:
1. Comprender las teorías del control social y su estrategia metodológica.
2. Conocer las diferencias entre teorías generales y unitarias, tipologías y teo-
rías integradas.
3. Conocer alguna teoría integrada que utilice mecanismos y variables de
teorías ya conocidas.
4. Familiarizarse con los enfoques tipológicos.
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1. Introducción. Las teorías del control social en
criminología
Las teorías del control social tienen en realidad una gran tradición que se re-
monta hasta Durkheim, sobre todo a uno de sus libros menos conocidos, La
educación moral. Este libro debió ser escrito alrededor de 1902, aunque sólo se
publicó de modo póstumo.
Esta familia de teorías considera que las personas tienen una tendencia
natural a delinquir. Esta tendencia tenderá a consumarse salvo que exis-
ta algún motivo o razón que lo impida. Estos motivos o razones tienen
la naturaleza de controles.
Así las cosas, dado que la tendencia a la desviación y al delito es aproblemática
y no precisa de ninguna explicación, la pregunta, pues, no es por qué delin-
quen, sino por qué no delinquimos (Hirschi, 1969, pág. 34).
Para las teorías del control social, los�controles que impiden que el chico caiga Controles
en el delito pueden�ser�internos�o�externos.
Los controles internos pueden
incluir un buen autoconcepto,
Puesto que en el surgimiento y efectividad de estos controles desempeña un la creencia en las normas o un
autocontrol alto. Los controles
papel decisivo la familia, tanto por la socialización que ofrece a los hijos como externos, la vigilancia en la fa-
milia, la escuela o el grupo pri-
por la propia vigilancia a que los somete, las teorías del control conceden un mario.
lugar determinante en su esquema a esta institución.
Hirschi (1995) resume los mecanismos de prevención de la familia:
• Mediante una correcta educación, la familia puede enseñar autocontrol a
los hijos.
• Mediante la restricción de las actividades de los hijos, vigilándolos física-
mente o preocupándose de dónde están cuando no están con ellos.
• Mediante el fomento del cariño, el respeto o la dependencia entre sí de los
miembros de la familia.
• Vigilando la casa frente a potenciales asaltadores y protegiendo a los miem-
bros de la familia de potenciales agresores.
• Cuidando y preocupándose de los miembros de la familia y garantizando
su buen comportamiento.
Una teoría habitualmente relacionada con las del control social es la de la
neutralización o deriva. Matza (1964, 1969) ha sido también un autor muy
influyente en criminología. Propuso el concepto de deriva para describir la de-
lincuencia de los jóvenes. A su juicio, bajo ciertas circunstancias que podría-
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mos considerar criminógenas, no entiende que uno tenga necesariamente que
delinquir, sino que se pasa a estar a la deriva, de modo que puede delinquir
o no en estos casos. De esta manera, reclama la relevancia del libre albedrío
y la agencia en criminología, o bien un determinismo débil, todo lo cual está
siendo recuperado por la criminología mayoritaria en la actualidad.
Su trabajo es también una reacción frente a las posiciones culturales. En efec-
to, no cree que los delincuentes compartan una serie de valores distintos o
contrarios a los de la clase dominante, sino que, compartiéndolos, en el fondo
existen contradicciones dentro de tal sistema normativo, encontrándose en
su seno valores subterráneos.
La teoría de la neutralización, pues, se refiere a mecanismos a través de los
cuales uno puede llegar a situarse en un estado de deriva y estar libre para
cometer delitos. Sykes y Matza (1957) describen una serie de técnicas de neu-
tralización que utilizarían los delincuentes.
1) El infractor puede rechazar su propia responsabilidad, convenciéndose, por
ejemplo, de que se trata de un accidente o que se ve obligado por una serie de
circunstancias que van más allá de su propio control.
2) El infractor puede incurrir en el rechazo o negación del daño si piensa que
con su comportamiento no ocasiona en realidad tanto mal, quizá porque los
perjudicados pueden permitírselo, se trataba de un asunto privado...
3) Otras veces negaría a la víctima: se trata de un castigo justo, ya que la víctima
se lo merecía, sólo existe una víctima desconocida o abstracta, etc.
4) Otra técnica de neutralización es la reprobación de los que le van a conde-
nar, considerando que son hipócritas y falsos.
5) En último lugar se habla de la apelación a más altas lealtades cuando se
da preferencia a las expectativas de determinados grupos frente a la sociedad
y la ley.
Discriminación por razón de edad
Un ejemplo de esta naturaleza se ha descrito específicamente respecto a los ancianos:
discriminación por razón de edad. Este fenómeno se define como un sistema de falsas
creencias sobre los ancianos. Existirían a nivel social una serie de creencias o mitos que
rebajan a los ancianos, y pueden llegar a constituirse en técnicas paralelas a las de neu-
tralización, convirtiéndolos en víctimas culturalmente legítimas.
El mayor problema de la teoría de la neutralización se refiere al orden tem-
poral. Como se recordará, éste es uno de los requisitos para poder hablar de
causalidad. En particular, no está claro que el uso de tales técnicas de neutra-
lización sea previo a la comisión de los delitos. Más bien parece que el uso de
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las mismas es por lo general posterior al delito, y se utiliza como táctica psi-
cológica de defensa para evitar los remordimientos o el deterioro de la propia
imagen frente a uno mismo o frente a los observadores.
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2. La teoría del control social o de los vínculos sociales
de Hirschi
Ésta es una de las teorías del control social más conocida e influyente. Las Causes of delinquency
primeras teorías del control social en sentido estricto aparecieron en los años
Este artículo de Travis Hirschi
cincuenta y para 1969 ya habían aparecido varias versiones. En este año, Hirs- expone y testa la teoría del
chi publica Causes of delinquency, monografía que tuvo un impacto tan impre- control social o de los vínculos
sociales. Constituye una de las
sionante que no sólo las propuestas anteriores fueron relegadas al olvido, sino obras maestras de la disciplina
y debería ser de lectura obliga-
que se aclararon muchos de los puntos de partida de la propia tradición del toria para todo buen criminó-
logo. Lamentablemente no es-
control social. De hecho, incluso se clarificaron muchas de las teorías alterna- tá traducida al español de mo-
tivas y se verificó la relación de oposición que existía entre unas y otras. Este do completo.
libro destaca por la solidez de su construcción teórica, muy respetuosa con los
diversos criterios científicos, y porque a la vez incluía un estudio basado en
autoinformes y datos oficiales de jóvenes, que la sustentaban empíricamente.
Travis Hirschi
Nacido en 1935, Hirschi es uno de los criminólogos más importantes e influyentes de los
últimos cuarenta años. Se doctoró en la Universidad de California en Berkeley y ha desa-
rrollado su carrera en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany y en la Universidad
de Arizona. Sus aportaciones a la criminología, aparte de las dos teorías que aquí expo-
nemos, son muy numerosas y los varios libros que ha publicado, incluyendo Principles of
survey analysis (junto con Selvin), Measuring delinquency (junto con Hindelang y Weis) y
The craft of Criminology, son obras maestras.
Para la teoría del control social, la delincuencia no es producida por ninguna
causa –como una frustración o el aprendizaje de ciertos valores y técnicas–,
sino que representa la tendencia�natural�del�ser�humano. Lo que debe pre-
guntarse, pues, no es ¿por qué delinquen?, sino ¿por qué no delinquimos? Cuan-
do crean que van a resultar beneficiados, los individuos tenderán a incurrir en
el hecho delictivo (Hirschi, 1969).
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El motivo es el siguiente. No�se�delinque�porque�existen�unos�vínculos�entre Ejemplo
el�sujeto�y�la�sociedad: estos vínculos actúan controlando las tendencias de-
Los individuos tienden a abs-
lictivas del sujeto porque su propia existencia implica que el hecho conllevaría tenerse de delinquir porque,
unas consecuencias negativas para el sujeto. Así pues, esta teoría del control aunque tienen una inclinación
más o menos natural, tam-
hipotetiza una cierta probabilidad de delinquir cuando el vínculo de un indi- bién tienen temor a la reac-
ción informal de su familia, de
viduo con la sociedad está debilitado o roto. sus amigos, a la posibilidad de
perder su trabajo... Por el me-
ro hecho de vivir en sociedad
los sujetos tienen algún tipo de
vínculo con la misma, aunque
Siempre según Hirschi (1969), el vínculo se encuentra compuesto por sólo sea alguna relación per-
cuatro elementos principales: sonal, alguna posesión o algu-
na expectativa, y mediante la
existencia de estos vínculos la
• El apego. sociedad se asegura de que sus
miembros en general tenderán
• La entrega. a obedecer la ley.
• La participación.
• La creencia.
1) Un sujeto no respeta las normas cuando no le importan las expectativas
que las personas tienen puestas en él o ella porque carece de apego hacia las
mismas. Las formas más relevantes incluyen el apego a los padres, a la escuela
y a los amigos o pares: cuanto mayor sea el apego a estas personas más le
importarán sus expectativas y más difícil será que el joven delinca.
Los jóvenes delincuentes, aparte de que suelen cometer los hechos delictivos
en compañía de otros, suelen tener amigos delincuentes. Pero la teoría del
control social predice que más bien no habrá una gran amistad entre ellos,
ni su relación será cálida, que no considerarán que tales amigos merezcan la
pena... en definitiva, que no habrá apego a los amigos delincuentes. Si lo hu-
biese, en general tenderían a no delinquir, incluso aunque los amigos fuesen
delincuentes.
Esto es coherente con la idea de que no es que los jóvenes caigan en malas
compañías y eso les empuje al delito –como sugeriría la teoría de la asociación
diferencial–, sino que ellos mismos tienden primero a delinquir y luego a re-
lacionarse entre ellos. Esto es ni más ni menos lo que se conoce con el popular
refrán "Dios los cría y ellos se juntan".
2) La idea de entrega hace referencia al temor que el individuo tiene a las
consecuencias que el hecho delictivo puede acarrearle, siguiendo siempre a
Hirschi. Las personas invertimos tiempo y esfuerzo en distintas actividades u
ocupaciones, y si se incurre en un hecho delictivo y se es descubierto, dicha
inversión corre peligro. La entrega se refiere tanto a actividades presentes co-
mo a las aspiraciones que uno tenga, o sea que las probabilidades del delito
aumentan según disminuyen las aspiraciones, lo cual puede chocar con las
teorías de la tensión.
© FUOC • PID_00178793 12 Las teorías del control social y otros enfoques
3) Muchos jóvenes y adultos no disponen de tiempo para ocuparse de activi-
dades delictivas o incluso para pensar en ellas: la participación, por lo tanto,
en actividades de la más diversa naturaleza.
La participación
En el caso de los jóvenes, el amplio abanico de las actividades escolares, deportivas, ex-
traescolares... constituye un ulterior elemento del vínculo a la sociedad. Cuanto mayor
y más intensa sea la participación del individuo en actividades de este tipo, más difícil
será que delinca, según nuestro autor.
4) Para Hirschi (1969) las normas de la sociedad son compartidas por todos los
ciudadanos. Ello se traduce en que el criminal, por lo general, infringe normas
en las que él mismo cree.
Ahora bien, no todo el mundo tiene la misma creencia en las normas ni, por
lo tanto, la misma convicción de que debe respetarlas: cuanto menor sea esta
creencia, más fácil será que se incurra en actos delictivos. Naturalmente, las
normas más importantes aquí son las de la ley penal y el sistema legal en
general, o sea si el acto delictivo que se va a cometer es bueno o malo.
A mayor abundamiento, la teoría considera que los�distintos�elementos�del
vínculo� se� encuentran� interrelacionados entre sí, de manera que cuando
uno tiende a ser sólido o a reforzarse, los demás seguirán la misma tendencia,
y al contrario. En resumidas cuentas, una vinculación robusta aleja del delito
y, al contrario, cuando el vínculo con la sociedad es débil, el individuo tenderá
a delinquir.
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3. El modelo integrado de Elliott y otros
El modelo propuesto por Elliott y asociados (1985) continúa siendo hoy en
día uno de los más sólidamente construidos y conocidos.
Estos autores recurren a la combinación�de�tres�de�las�teorías tradi-
cionalmente más importantes: la del control social, la de la frustración
y la de la asociación diferencial/aprendizaje. La integración que propo-
nen es a nivel individual, aunque mantienen abierta la posibilidad de
extender la teoría al nivel macro.
El modelo que proponen tiene en buena medida una naturaleza secuencial,
en el sentido de que los elementos de cada teoría entran en juego uno a con-
tinuación de otro, en un encadenamiento, en una secuencia.
El primer aspecto importante de la teoría integrada viene conformado porque
una inadecuada socialización, así como la frustración, determinan que en un
individuo existan unos controles sociales débiles. La teoría del control social
hacía referencia sobre todo a una inadecuada socialización en la familia; pero
también es compatible con que la frustración contribuye al debilitamiento de
los vínculos que nos unen a la sociedad.
La aportación del modelo de Elliott y colaboradores (1985) es el reconocimien-
to de que no todo el efecto de la frustración es mediado por unos vínculos dé-
biles, sino que, en alguna medida, también influye directamente en la delin-
cuencia. De esta manera, la frustración favorece la delincuencia tanto a través
del debilitamiento de los vínculos como directamente. Así, el modelo integra
la teoría del control social y la de la frustración.
Una vez que los vínculos, sobre todo con la familia y con la escuela, son débi-
les, el individuo tiende a frecuentar grupos de iguales que favorecen la comi-
sión de hechos delictivos e incluso desviados, como es el consumo de drogas
y vincularse a ellos. Así, la vinculación a pares delincuentes o convencionales
se encuentra influida por los vínculos sociales previos.
De acuerdo con el modelo integrado, la delincuencia es el resultado conjunto
de vínculos débiles a grupos y normas convencionales y de vínculos sólidos
a personas y grupos desviados. Asimismo, como ya hemos mencionado, es
posible una influencia directa de la frustración y/o de controles débiles en la
delincuencia, o sea, una influencia no mediada por el núcleo básico de la teo-
ría integrada, pero esta influencia tenderá a ser débil. También aquí se desta-
© FUOC • PID_00178793 14 Las teorías del control social y otros enfoques
ca su nítida separación de los modelos tradicionales a que recurre y cómo la
verdadera naturaleza del modelo es integrada, y no una mera yuxtaposición
de variables o teorías.
Esta parte de la teoría es básica. De la propia investigación empírica llevada a
cabo por Elliott y sus colegas (1985) se dedujo lo siguiente:
a) Que, en efecto, quienes tenían vínculos convencionales débiles y vínculos
sólidos a pares delincuentes eran quienes más tendían a delinquir.
b) Que la relación entre ambas variables es en realidad una relación condicio-
nal. Este punto es más bien sutil. En primer lugar, relacionarse con iguales de-
lincuentes es un factor importante en un aumento de la delincuencia indivi-
dual, pero sólo cuando la vinculación a grupos y actividades convencionales
es débil; en segundo lugar, los individuos con una vinculación débil a iguales
delincuentes tienden a delinquir relativamente poco, pero ahora lo hacen in-
dependientemente de que la vinculación a grupos y actividades convenciona-
les sea débil o robusta.
© FUOC • PID_00178793 15 Las teorías del control social y otros enfoques
4. La teoría general del delito o del autocontrol
4.1. Introducción
De acuerdo con esta teoría, el autocontrol es la causa principal de la
delincuencia a nivel individual. El autocontrol tiene el carácter de un
rasgo latente, esto es, una característica de los individuos que no puede
observarse directamente, aunque sí a través de sus manifestaciones. Se
asume que este rasgo es unidimensional.
Esta idea del autocontrol encaja perfectamente con todas las características de
los delitos y de los delincuentes que hemos descrito anteriormente.
También es consistente con alguna concepción de la naturaleza humana y de
los actos intencionales en general. El autocontrol es una variable que puede ir
desde niveles muy bajos a niveles muy altos. Los�individuos�con�autocontrol
alto�tienden�a�considerar�las�consecuencias�futuras�a�largo�plazo,�proba-
bles�y�posibles,�y�en�sentido�amplio,�de�sus�actos. El delito tiende a produ-
cirse en sujetos con un autocontrol bajo (Gottfredson y Hirschi, 1990).
Michael Gottfredson
M. Gottfredson se doctoró en Albany bajo la dirección de Hindelang. Es también uno
de los grandes criminólogos de los últimos cuarenta años. Sus principales libros, aparte
de A general theory of crime, son Victims of personal crime (junto a Hindelang y Garofalo),
Personal liberty and community safety (junto a otros colegas) y Decision-making in criminal
justice (junto a Goldkamp). Desde el 2000 es vicepresidente de la Universidad de Califor-
nia en Irvine, cargo desde el que ha contribuido de modo decisivo a que una universidad
pública, con un coste mucho menor, se encuentre al mismo nivel de excelencia que las
más importantes universidades privadas norteamericanas.
Gottfredson y Hirschi (1990, 2003) tratan de ofrecer en esta teoría una unión
entre�la�tradición�positivista�y�la�clásica. Por un lado, el delito responde a
un balance de costes y beneficios y los criminales toman decisiones racionales.
En efecto, lo que el infractor espera obtener mediante el delito son beneficios
inmediatos. A largo plazo, sin embargo, el delito suele ser una mala opción.
Por este motivo existen diferencias individuales a la hora de ver y tener en
cuenta estas consecuencias a largo plazo de las acciones que uno lleva a cabo.
El delito tiende a acarrear serios perjuicios para el infractor, como mínimo a
largo plazo. Es probable que la comisión de alguna infracción aislada no se
traduzca en algún tipo de inconveniente, pero la idea de que hay delincuentes
comunes de carrera que han tenido éxito a lo largo de su vida carece absolu-
tamente de apoyo empírico.
© FUOC • PID_00178793 16 Las teorías del control social y otros enfoques
Así las cosas, la teoría del autocontrol evoca que se�delinque�porque�no�se
advierten�y�toman�en�consideración�estos�costes�a�largo�plazo�derivados
de�la�comisión�de�delitos.
Gottfredson y Hirschi siguen a Bentham cuando señalan varios�tipos�de�con-
troles: los naturales, los sociales o morales, los legales o políticos y, finalmen-
te, los religiosos o supranaturales.
a) Los controles�o�sanciones�naturales son quizá los más importantes, puesto
que son inmediatos y siguen de modo automático a la conducta de que se trate.
Controles naturales
Un ejemplo de control natural es que tendemos a abstenernos de emborracharnos por la
resaca que seguirá. En estos y otros muchos casos, entonces, los actos llevan aparejadas
sus propias consecuencias, cuya naturaleza es la de un coste que muchas veces es seguro.
b) Las sanciones�o�controles�sociales�informales, que son los tipos de con-
trol que más habitualmente se encuentran en las teorías del control social en
general.
c) Las consecuencias�legales�o�políticas de un hecho delictivo.
d) Finalmente, se encuentran las sanciones�religiosas.
4.2. El concepto de delito en la teoría del autocontrol
El concepto de delito, o sea, el objeto de estudio de la criminología, representa
un problema de una enorme seriedad para ésta. Ello es bien sabido. El estudio
científico de un objeto requiere, en primer lugar, cómo no, que éste pueda
definirse de modo mínimamente preciso. El concepto de delito es algo acerca
de lo cual reina el desacuerdo en criminología. Desde luego no es por falta
de propuestas, ya que han venido apareciendo desde siempre numerosas y
heterogéneas definiciones de delito, así como diversas estrategias para tal fin.
No sólo es que sea difícil ofrecer una definición asumible, sino que es muy
improbable que se pueda lograr. Puede pensarse en distintas razones para ello,
incluyendo las limitaciones de las ciencias humanas y sociales –algo a lo que
concederemos una gran importancia al final de este módulo–, pero una a mi
modo de ver decisiva es que el concepto de delito es, él mismo, objeto de
luchas sociales, como advierte acertadamente Bourdieu.
Gottfredson y Hirschi prestan una notable atención a esta fundamental a la
par que espinosa cuestión. A su modo de ver, el problema de la definición del
delito es que, habitualmente, la investigación se ha concentrado en las causas
de los fenómenos, de modo que no se ha preocupado mucho por "la natura-
leza de sus variables dependientes" −por supuesto, para nosotros, la variable
© FUOC • PID_00178793 17 Las teorías del control social y otros enfoques
dependiente es el delito−; mientras que, por el contrario, tradiciones como
la del control "comienzan con la variable dependiente, con el fenómeno que
desean explicar" (1990).
Gottfredson y Hirschi ubican el primer planteamiento en el más general del
positivismo sustantivo, que ellos rechazan, en contraste con el positivismo
metodológico. Esta contraposición entre estas versiones del positivismo tiene
un enorme calado, en el cual, sin embargo, aquí no podemos profundizar.
Lo importante para nuestros intereses ahora es que, como consecuencia de
su postura global, nuestros autores proponen su propia definición de delito:
"Hemos definido los delitos como actos�de�fuerza�o�engaño�llevados�a�cabo
en�búsqueda�del�propio�interés" (1990).
Existen al menos dos robustas fuentes de inspiración en este esfuerzo de de-
finición:
1) La primera de ellas es la insistencia de nuestros autores en la necesidad de
construir una disciplina autónoma e independiente. Ello no quiere decir, ni
mucho menos, que las variables pertenezcan a ramas del saber concretas, que
métodos que han sido exitosos en alguna o algunas de ellas no puedan ser
de aplicación en otras o que, en general, no podamos aprender, y mucho, de
otras ciencias.
Lo que quiere decir es que los enfoques disciplinarios desde la sociología, la
psicología, la economía, la biología o el derecho ya han fracasado de hecho
tanto en la explicación como en el control y prevención del delito (Gottfred-
son y Hirschi, 1990). Ello exige, entonces, una criminología autónoma e in-
dependiente de las tradicionales disciplinas madre, esto es que huya del im-
perialismo�disciplinar, bien conocido en nuestro país sin ir más lejos.
2) En segundo lugar, y de modo muy sutil, conceptos de delito habituales Leviatán
que separan la definición de un fenómeno de su explicación son el resultado
La idea de fuerza o engaño,
de una visión limitada originada por prejuicios. Por eso debe abandonarse por último, aparece con niti-
este escenario en favor de otro en el que "las cualidades de los actos estén dez en Hobbes. Por ejemplo,
en una de las secciones más
implicadas en su propia causación", lo cual se inscribe en la tradición clásica. conocidas del Leviatán, cuando
escribe que "La fuerza y el en-
gaño son en la guerra las dos
virtudes cardinales".
Definido de este modo, el delito es consistente con su propia naturaleza y, co-
mo consecuencia, tiene un carácter transnacional y transcultural, por supues-
to independiente de conceptos legales, los cuales deberían haber sido ya am- El terrorismo
pliamente superados. Por otro lado, se excluyen del ámbito de estudio de la
Entre los conceptos sorpren-
criminología ciertos comportamientos, unos esperados y otros quizá sorpren- dentes se encontraría el terro-
rismo, que al menos en ocasio-
dentes.
nes se realiza en beneficio de
otros grupos e incluso conlleva
consecuencias muy negativas
para el autor a corto plazo.
© FUOC • PID_00178793 18 Las teorías del control social y otros enfoques
El concepto de delito propuesto por nuestros autores ha sido objeto de impor-
tantes� observaciones� críticas,� algunas� muy� atendibles, hasta el punto de
que es dudoso que sea compartible. Estas consideraciones pueden agruparse
en dos conjuntos no desconectados entre sí: las referidas a su claridad y las
que versan sobre su ámbito.
Para comenzar, el concepto resulta excesivamente impreciso, lo cual constitu-
ye a mi modo de ver la objeción más importante. Grasmick y asociados (1993)
afirman, en esta línea, que la definición recuerda mucho a los delitos contra
las personas y a los delitos contra la propiedad, lo cual dejaría fuera también
muchísimos otros.
Igualmente, para Akers (1991) el concepto implica que hechos que se han rea-
lizado por razones distintas al propio interés no podrían considerarse delitos,
y que existen muchos supuestos delictivos en que esto no es aparente.
Finalmente, se incluirían comportamientos irrelevantes para la criminología,
como el recogido por Tittle (1995) de un deportista que durante un encuen-
tro consigue un tanto legal tras una dura pugna, con contacto físico, con su
adversario.
4.3. El autocontrol bajo como principal causa del delito
La teoría general preconiza que el delito encuentra su causa principal en un
autocontrol bajo. Ello no implica, sin embargo, que se trate de la única causa
del delito. De este modo se construye el mecanismo nuclear de su explicación
sobre el delito y la delincuencia.
En la obra de Gottfredson y Hirschi aparecen diversas caracterizaciones
y definiciones de autocontrol, pero podemos decir que autocontrol es
la capacidad�para�ver�y�tener�en�cuenta�las�consecuencias�futuras,
probables�o�posibles,�de�los�actos�propios.
Un autocontrol bajo no es algo que se cree, sino que es el resultado de que no
existan medios eficaces para desarrollar el autocontrol en los sujetos. Es decir,
que no existen causas de un bajo autocontrol, sino causas de un autocontrol
alto.
Una socialización inefectiva del niño en la familia es el origen principal de un
autocontrol bajo. Una socialización correcta del niño o la niña se caracteriza,
según nuestros autores, por lo que sigue:
© FUOC • PID_00178793 19 Las teorías del control social y otros enfoques
a) Un seguimiento de su comportamiento, que faltará cuando los padres no se
preocupen por ellos, no tengan tiempo o energías, o simplemente no sientan
cariño por él.
b) El reconocimiento del comportamiento desviado cuando éste se produce.
c) El castigo de tal comportamiento, esto es, que el comportamiento desviado El castigo
no debe dejarse impune, sino castigarse.
Unos padres que sienten ca-
riño, eso sí, se abstendrán de
Cuando en la familia no se favorece una buena socialización, se dificulta enor- castigos físicos y humillantes.
memente que la niña o el niño desarrollen el autocontrol y éstos tienden, por
el contrario, a mostrar las características relacionadas con el autocontrol bajo
que hemos visto más arriba, y a incurrir en comportamientos desviados e in-
cluso delictivos.
Cuando la socialización en la familia haya sido insuficiente, es posible todavía
que el niño desarrolle autocontrol mediante otras instituciones, como es el
caso de la escuela. Sin embargo, la escuela tiene en la práctica un efecto mucho
más limitado por el hecho de que los padres de chicos problemáticos a veces
no se muestran muy cooperativos con los profesores.
Los autores insisten en que es� mucho� más� fácil� promover� el� autocontrol
que�destruirlo: una vez que una persona tiene un determinado nivel de au-
tocontrol, éste es muy difícil de menoscabar. El autocontrol, por otro lado, es
una característica que se�fija�a�una�edad�muy�temprana�en�la�vida�de�las
personas�y�que�se�mantiene�relativamente�constante a partir de este mo-
mento: a la edad de 8 o 10 años la mayoría de los individuos ya ha aprendido
a controlar su tendencia hacia la desviación.
Gottfredson y Hirschi incluyeron en A general theory of crime un segundo ele-
mento en su teoría: la oportunidad�para�delinquir. El mismo parecía nuclear,
y en realidad despertó no sólo un importante debate sino también una cierta
perplejidad y algo de confusión. La idea sería algo así como que la clave para
que un delito tenga lugar se encuentra en la concurrencia de estos dos elemen-
tos: un sujeto con un autocontrol bajo que se encuentra con una oportunidad
para delinquir, o bien, que se produzca no la mera suma o concurrencia de los
dos términos de la fórmula, sino una interacción entre ellos. Ello pudo inter-
pretarse como una ulterior conexión con las tesis neoclásicas, más en concreto
con las de la oportunidad y las actividades rutinarias. El debate desde 1990
puede considerarse que se ha complicado un poco más por las aclaraciones,
ora escuetas, ora difíciles de interpretar, de Gottfredson y Hirschi.
A mi juicio, sin embargo, la oportunidad es irrelevante para la teoría del auto-
control. Un autocontrol bajo, igual que cualquier otra forma en que interpre-
temos la tendencia de un individuo o grupo de individuos a delinquir −por
ejemplo, en términos de criminalidad o motivación− por un lado, y la oportu-
nidad para delinquir en sentido objetivo son nada más y nada menos que dis-
© FUOC • PID_00178793 20 Las teorías del control social y otros enfoques
tintas descripciones de un mismo evento como es un delito. Por este motivo
pueden construirse teorías que traten de explicar el delito desde la perspectiva
del autor o bien desde la de la oportunidad, pero no es posible integrar ambos
elementos en una misma y única teoría (Serrano Maíllo, 2009).
4.4. Control y prevención del delito
La teoría general del delito, por supuesto, tiene importantes consecuen-
cias para el control y la prevención del mismo y para la política crimi-
nal. Esta reclama mejoras�sociales que favorezcan la socialización de
los niños y niñas desde muy pronto en sus vidas.
Existen varias estrategias que la teoría respalda y que se basan en intervencio- Ejemplo
nes con los chicos y chicas y sus familias. Es posible organizar visitas regulares
Existe evidencia de que niños
a los hogares por parte de profesionales para facilitar a los padres información, cuyos padres se ven envueltos
asistencia educativa, apoyo emocional, etc.; aplicar programas para proteger en episodios de violencia do-
méstica tienen ellos mismos
a niños expuestos a abuso físico o sexual; implementar intervenciones en el una mayor tendencia hacia el
delito, sobre todo si son vícti-
caso de violencia doméstica, etc. Estos esfuerzos se centran en las familias y, mas. La teoría general del deli-
to explica este hecho sobre la
aunque por lo general no será la única, tienen entre sus funciones la preven- base de que estos padres no se
ción de la delincuencia en los niños. esforzarán por instaurar auto-
control en sus hijos.
Otros intentos tienen lugar cuando los niños son algo mayores y van ya a la
guardería o incluso en los primeros años de escuela o colegio. Aquí merece la
pena mencionar los programas de entrenamiento de padres por parte de pro-
fesionales para mejorar las habilidades de crianza de aquellos, y de los grupos
de padres.
Finalmente, otros ámbitos en los que puede intervenirse figuran fuera tanto
de la familia como del colegio. Piénsese en clínicas u hospitales donde pueda
detectarse algún tipo de problema y ofrecerse asistencia de distinta naturaleza.
Entre estos problemas no sólo figuran los delictivos o desviados por parte ya de
los padres, sino los relacionados con los recién nacidos o bebés, como es el caso
sobresaliente del bajo peso u otros factores de riesgo que resulten detectables.
Puesto que más adelante, como sabemos, es muy difícil crear o elevar el au-
tocontrol, no es una buena opción tratar de hacerlo, por ejemplo, en sujetos
privados de libertad o mayores en general.
Igual de importantes que las propuestas de la teoría para el control y preven-
ción del delito, son sus consecuencias acerca de qué políticas criminales o pro-
gramas tendrán un efecto escaso o nulo. Por la propia naturaleza de las perso-
nas bajas en autocontrol, aumentos en la severidad de las sanciones, incluyen-
do penas largas privativas de libertad, difícilmente pueden servir de controles;
la policía, salvo que se encuentre presente en el lugar de los hechos, no podrá
prevenir un delito; tampoco es posible identificar con anticipación quiénes
© FUOC • PID_00178793 21 Las teorías del control social y otros enfoques
van a cometer un número desproporcionado de delitos en el futuro, con la
idea de incapacitarlos, ya que la tendencia de todo el mundo es a delinquir
menos con el paso del tiempo, de modo que estrategias de este tipo estarán
plagadas de falsos positivos, etc. Esto es, que uno de los puntos de partida de
la tradición del control social son las limitaciones de la política penal para el
control y prevención del delito.
4.5. El test de la teoría
La teoría del autocontrol es una de las que más tests empíricos ha reci-
bido. El reto fundamental ha sido la medición�del�autocontrol.
A grandes rasgos, pueden describirse dos estrategias:
1) Medición del autocontrol mediante escalas�de�tipo�cognitivo. La más co-
nocida de ellas es la propuesta por Grasmick y otros (1993) a base de preguntas
del tipo "A menudo actúo de improviso, sin pararme a pensar en lo que voy a
hacer"; "No le dedico mucho tiempo ni esfuerzo a prepararme para mi futuro";
etc. En total, esta escala en concreto incluye 23 ítems. Los encuestados deben
contestar su grado de acuerdo con dichas afirmaciones y a continuación se
reduce la información mediante análisis factoriales. Se han utilizado muchas
otras escalas en esta misma línea.
2) Medición del autocontrol mediante preguntas�sobre�comportamientos. Ejemplos
La lógica de esta estrategia, justamente la que recomienda la teoría, es que
La literatura ha recurrido, por
este tipo de preguntas son más fáciles de contestar para sujetos bajos en auto- ejemplo, a comportamientos
control –idealmente, incluso, podría observarse directamente estos comporta- tales como ponerse el cinturón
de seguridad cuando se con-
mientos objetivos. duce o aparcar en lugares re-
servados para minusválidos co-
mo medidas de autocontrol
sobre la base de actos (Serrano
Los abundantes tests de la teoría del autocontrol han arrojado un cuerpo de Maíllo, 2011).
evidencia bastante consistente. En primer lugar, el autocontrol es una variable
muy importante en la causación y explicación del delito. En segundo lugar,
otras variables parecen mantener su relevancia en la causación del delito. Este
segundo hallazgo no siempre ha sido interpretado del mismo modo: mientras
para unos contradice la propuesta de Gottfredson y Hirschi, para otros no hay
nada problemático debido a que una explicación, justo como debe entenderse
una teoría, no excluye el rol de ulteriores variables (Serrano Maíllo, 2011).
Aquí nos limitaremos a una selección de los últimos tests de la teoría.
Jones y Lynam (2009) consideran que no existe un constructo unidimensio-
nal general que explique el delito, de modo que utilizan lo que denominan
impulsividad, que en realidad está compuesta por dos dimensiones. Una de
ellas, que abrevian como LoP, es un concepto próximo al autocontrol. Los da-
tos de este estudio procedían de 1.002 participantes que habían completado
© FUOC • PID_00178793 22 Las teorías del control social y otros enfoques
un cuestionario enviado por correo ordinario, lo cual formaba parte del Estu-
dio longitudinal de Lexington. Los encuestados tenían entre 19 y 21 años y
su procedencia era básicamente urbana y suburbana. Los análisis estadísticos
revelaron que tanto LoP como otras variables se relacionaban de modo esta-
dísticamente significativo con la delincuencia.
El análisis�de�clases�latentes es una herramienta estadística que iden-
tifica clases de individuos a partir de variables de interés. En sentido es-
tricto, esta denominación se limita al caso de variables categóricas, pero
existen extensiones para otros niveles de análisis.
Utilizando este procedimiento, que en realidad es relativamente inhabitual en
la disciplina, Vaughn y colaboradores (2009) encontraron que un modelo de
cinco clases era el que mejor se ajustaba a los datos, aunque enseguida acla-
ran que dichas clases representaban un continuo de autocontrol. Pues bien, la
clase número 5, que nítidamente incluía a los más bajos en autocontrol, era
también en la que se concentraban comportamientos problemáticos de exter-
nalización, una escala que incluía verse envuelto en discusiones y peleas. Los
autores utilizaron datos de un estudio longitudinal con niños pequeños –el
Early Childhood Longitudinal Survey-Kindergarten Class–, y en particular 3 de las
6 oleadas y un impresionante total de 17.212 infantes.
El National Survey of Children es un estudio longitudinal que incluye medidas
muy interesantes. Así, contiene información sobre factores de riesgo biológi-
cos, como son los déficits neuropsicológicos, las complicaciones en el naci-
miento y el bajo peso en el momento del nacimiento. El estudio abarca tres
oleadas de datos, con más de 1.000 observaciones en cada una de ellas. Puesto
que se deseaba conseguir información a distintas edades, comenzando a los 6
años de edad con los más pequeños, se utilizaron diversas técnicas que inclu-
yeron entrevistas a los padres y profesores −de hecho, así era como se medía
el autocontrol en las dos primeras oleadas. La segunda oleada −Ratchford y
Beaver (2009) sólo utilizaron las dos primeras− contó con 1.423 niños. El es-
tudio estableció, entre otras cuestiones relevantes, que para estimaciones de
autocontrol basadas en información revelada por los padres y por los profeso-
res, el�autocontrol�se�relacionaba�con�la�delincuencia�de�los�jóvenes�en�la
oleada�2 incluso aunque se controlaban otras variables. A la vez, el efecto de
los elementos biológicos era completamente mediado por el autocontrol en
su relación con la delincuencia.
La base de datos Add Health es un estudio de naturaleza longitudinal, repre-
sentativo de los adolescentes en los grados 7 a 12, anidados en más de 100
escuelas estratificadas de acuerdo con una serie de variables. La recogida de
datos comenzó en el curso escolar 1994-1995 con cerca de 90.000 alumnos.
Utilizando información sobre redes –datos obtenidos en las escuelas– y de las
oleadas 1 y 2 de entrevistas en los hogares, McGloin y O'Neill Shermer (2009)
© FUOC • PID_00178793 23 Las teorías del control social y otros enfoques
lograron reunir una muestra de casi 10.000 chicos y chicas. En unos primeros
análisis de regresión, encontraron que tanto el autocontrol como la desviación
de los pares se revelaban como predictores de la delincuencia en la oleada 2,
si bien había pruebas de que el autocontrol también predecía con quién se
relacionaba el o la joven. Esto quiere decir que el� autocontrol� desplegaba
una�influencia�tanto�directa�como�indirecta,�mediada�por�los�pares,�en�la
delincuencia. Otros análisis, sin embargo, arrojaron pruebas empíricas más
bien mixtas sobre la teoría general del delito.
Cretacci (2008), también utiliza el estudio Add Health, en particular sus 2 pri-
meras oleadas. Para ambos casos y aplicando análisis multivariantes de regre-
sión logística, el autor informa de que el autocontrol es un predictor sólido
de los delitos contra la propiedad y de los relacionados con las drogas, pero
no así de los violentos.
Un importante estudio longitudinal que se desarrolla en Holanda es el Proyecto
Escolar NSCR, que comenzó en el 2002. Utilizando datos de las dos primeras
oleadas, que incluían a 1.978 chicos y chicas de entre 11 y 18 años –aunque
con una sobrerrepresentación de los de 13 y 15–, Meldrum y sus socios (2009)
testaron algunas hipótesis especialmente relevantes para el objeto de estudio
de la presente monografía. En particular, observaron que tanto el autocontrol
como la delincuencia de los pares –estimada de modo tanto directo como in-
directo– eran potentes predictores de su variable dependiente en modelos de
regresión binomial-negativa.
También resulta interesante que, para el modelo longitudinal, informan de un
término de interacción entre autocontrol y delincuencia amigos (medida de
modo directo) que alcanza la significación estadística. En particular, según el
grupo de pares se vuelve más delincuente, menos efectivo es el autocontrol
para el control de las tendencias individuales.
Con datos internacionales –los datos utilizados procedían del Estudio interna-
cional de delincuencia autoinformada 2–, Burianek y Podana (2009) explican que,
para varios países, el autocontrol medido con la escala cognitiva de Grasmick
y otros predice de modo estadísticamente significativo el abuso de alcohol, si
bien las amistades igualmente son relevantes en los modelos. Aunque había
una correlación entre abuso de alcohol y delincuencia, la experiencia con el
alcohol no se revelaba como una causa o predictor directo del delito. Los au-
tores consideran que la relación es mediada por el ambiente social.
Serrano Maíllo (2009b, 2011) ha realizado recientemente un test de esta teoría
con una muestra de jóvenes internados en centros de la Comunidad de Ma-
drid. Sus hallazgos coinciden con los recién mencionados. A continuación la
tabla siguiente ofrece una de las tablas de su trabajo, con la cual ya deberíamos
estar familiarizados.
© FUOC • PID_00178793 24 Las teorías del control social y otros enfoques
Tabla 1. Regresión lineal (mínimos cuadrados ordinarios): delincuencia
Modelo 2
b ß IC�al�95�%�(b)
Constante -1,127 n s. (1,118) -3,371 1,116
Edad 0,172** (0,061) 0,25 0,05 0,295
Autocontrol -0,226* (0,093) -0,233 -0,412 -0,04
Edad�prime- n.s. -0,048 0,197
ra�detención
Delincuencia�amigos 0,113*** (0,024) 0,471 0,066 0,16
Definiciones 0,201* (0,083) 0,206 0,035 0,367
F 19,64***
2
R �ajustada 0,621
N = 58.
+: p < 0,1; *: p < 0,05; **: p < 0,01; ***: p < 0,0005; n.s.: no significativo.
Error típico entre paréntesis.
Fuente: Serrano Maíllo, 2011
Aunque los títulos varían mucho de unos trabajos a otros, éste nos indica de
modo claro el tipo de análisis que se ha llevado a cabo. El análisis de regre-
sión lineal según el método de los mínimos cuadrados ordinarios es uno de
los más habituales y parsimoniosos. En general, se utiliza cuando la variable
dependiente –aquí, cómo no, la delincuencia– se encuentra medida a nivel de
razón o intervalo y se distribuye de modo aproximadamente normal.
Como se puede advertir, fijándose, como se dijo, en el criterio de la significa-
ción estadística (remarcada mediante unos asteriscos), el autocontrol es una
variable importante para la explicación de la delincuencia en nuestro estudio
(y asumiendo la lógica de la teoría), pero a la vez, otras variables derivadas
de la teoría del aprendizaje mantienen su relevancia en el modelo. De hecho,
si nos fijamos en los coeficientes estandarizados beta, que al menos en teoría
permiten comparaciones entre los distintos regresores de un modelo, la delin-
cuencia amigos es la de más peso en el modelo.
2
Aquí el coeficiente de determinación corregido o R ajustado, que es un esta-
dístico que puede ir de 0 a 1 (siendo 1 indicativo de un modelo perfecto), es
muy elevado para lo que estamos acostumbrados en nuestra disciplina. Ello
suele interpretarse en términos de varianza explicada. Aquí, por lo tanto, nues-
tro modelo explicaría más de un 60% de la varianza de la delincuencia de
nuestra muestra.
© FUOC • PID_00178793 25 Las teorías del control social y otros enfoques
5. Tipologías de delincuentes
La teoría del autocontrol, como en realidad muchas otras teorías de nivel in-
dividual, predice su aplicabilidad a cualquier tipo de delito y de delincuente.
Frente a este enfoque, algunos autores consideran que los delincuentes son
muy distintos entre sí, de modo que es conveniente dividirlos en grupos ho-
mogéneos para comprender y explicar sus comportamientos de modo más
prometedor.
Con las tipologías se pretende hacer una clasificación de los delincuentes. No
existe un criterio uniforme sobre los elementos a tener en cuenta en dichas
clasificaciones, por lo que son muy variadas, intentando cada autor ser original
en sus postulados.
En las tipologías hay que buscar una serie de rasgos comunes a un número de
sujetos que permita mantener una tipología determinada, pues si se basan en
las peculiaridades de cada sujeto, las clasificaciones se harían interminables.
Hay tipologías muy simples, que se ocupan de un solo delito, mientras que
otros autores dan tipologías que pretenden abarcar todas las formas de crimi-
nalidad. De las primeras tenemos, por ejemplo, el homicida de Ferri (1895),
que dedica toda una extensa obra a la psicología del homicida instintivo (in-
sensibilidad moral, actitud, falta de remordimiento, sentimientos e inteligen-
cia), a la psicología del homicida loco (actitud antes del delito, durante y des-
pués del delito, en el proceso, psicología), así como a la psicología del homi-
cida habitual, ocasional, por pasión y político. También Wolfgang y Ferracuti
(1971) se ocupan ampliamente de la tipología del homicida.
Una tipología compleja y extensa la encontramos en Gibbons (1969), orien-
tada al diagnóstico y al tratamiento, para lo que establece una serie de catego-
rías en las que engloba de forma homogénea a los autores cuyo delito se ha
originado por un mismo proceso causal. Entre los criterios básicos que consi-
dera han de tenerse en cuenta para la elaboración de las tipologías, establece:
• Finalidad que se persigue y sistema clasificatorio.
• Postulados o presupuestos en que se basa el sistema, que han de ser sobre
el comportamiento.
• Definición de conceptos que sirven para establecer las categorías.
• Pormenorizar las notas que diferencian unas categorías de otras.
Los tipos de Schneider, que se refieren a irregularidades psíquicas, son los
siguientes:
• Hipertímicos, que suelen tener buen estado de ánimo y gran actividad.
© FUOC • PID_00178793 26 Las teorías del control social y otros enfoques
• Depresivos, con anomalías en el estado anímico.
• Personalidades inseguras, con insuficiencia de sentimientos e inseguridad
interna.
• Fanáticos, que les domina complejos supervalorados de pensamientos per-
sonales o ideales.
• Necesitados de notoriedad, vanidosos cuya preocupación es aparentar más
de lo que son.
• Lábiles de humor, de carácter excitable-depresivo.
• Explosivos, de gran irritabilidad.
• Carentes de afectividad, no suelen tener sentimientos de honor, vergüen-
za, arrepentimiento, suelen ser brutales en sus actos.
• Abúlicos, que no ofrecen resistencia a ningún tipo de influencias.
• Inconstantes, suelen abandonar las buenas compañías y dejarse influir por
otras dudosas.
• Asténicos, que con frecuencia se sienten psíquica y físicamente insuficien-
tes.
Uno de los campos de estudio más importantes en la investigación y pensa-
miento criminológico de los últimos treinta años es de las carreras�criminales
(criminal careers) y a los delincuentes�crónicos (chronic offenders). Los delin-
cuentes crónicos son un tipo de delincuentes y el estudio de carreras crimina-
les representa tipologías de una naturaleza dinámica.
El concepto de carrera criminal y su estudio fue iniciado por el trabajo de los
esposos Glueck en los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Esta noción
nace paralelamente a la de carrera, en el sentido del camino profesional –sobre
todo– que lleva una persona respetable a lo largo de su vida.
La aceptación de la carrera criminal como base del estudio criminológico im-
plica tomar una perspectiva marcadamente dinámica. Se trata de estudiar si
existen diversos patrones de carrera criminal, si se encuentran extendidos en
el total de la delincuencia, qué factores influyen en su puesta en marcha, en
su terminación o cuáles provocan cambios en la misma, así como si se trata de
factores homogéneos para cada una de las tres cuestiones o no, qué influencia
tienen en la misma características como la edad, el sexo, la raza..., duración,
efectos de los contactos con la policía, arrestos o condenas, tipos de delitos
que se ejecutan con mayor frecuencia, si las carreras siguen patrones de espe-
cialización en determinados delitos o si operan una progresión en la gravedad
y/o en la intensidad de los delitos que se llevan a cabo, etc.
Desde un punto de vista metodológico, este enfoque favorece los estudios de Estudios longitudinales
tipo longitudinal.
Los estudios de tipo longitudi-
nal son los que realizan varias
Relacionado con el análisis de carreras criminales son los llamados delincuen- mediciones a lo largo de la vi-
da de las personas.
tes�crónicos. Su descubrimiento se debe a Wolfgang y asociados (1972, 1990)
en una famosa investigación. En esta investigación se estudió a una serie de
muchachos de una misma edad –nacidos en 1945– y que vivían en el mismo
© FUOC • PID_00178793 27 Las teorías del control social y otros enfoques
barrio de Filadelfia. Los investigadores fueron capaces de establecer que el 18%
de los muchachos que había cometido algún delito había sido responsable de
más de la mitad del total de actos delictivos registrados.
Este pequeño grupo representaba el 6% del total de todos los chicos estudia-
dos –delincuentes y no delincuentes. Este tipo de infractor fue denominado
delincuente�o�reincidente�crónico. El hecho de que una pequeña parte de
delincuentes fuera responsable de una proporción desorbitada de delitos había
sido de hecho ya apuntada, pero ni la metodología había sido tan completa
ni se habían extraído las consecuencias más decisivas.
El hecho ha sido asimismo corroborado por 1erosos estudios posteriores. Que
un reducido número de infractores –delincuentes– es responsable de un nú-
mero desorbitado del total de los delitos que se cometen podría darse igual-
mente en el ámbito de la conducción automovilística, o sea, en los delitos
imprudentes.
Parte importante de la discusión en la actualidad se ha centrado sobre todo
en la significación global de los delincuentes crónicos para el total de la delin-
cuencia. La cuestión, por lo tanto, se traslada al factor individual de frecuencia
de comisión de delitos, designado con la letra griega lamda.
Una cuestión clave, como es fácil de comprender, es la posibilidad de detectar
a estos delincuentes peligrosos, responsables de un número desproporcionado
de delitos. Algunos partidarios del estudio de carreras criminales afirman que,
si fuera posible identificarlos, sería posible incluso plantearse una política de
incapacitación selectiva. Se han propuesto para una tal detección métodos de
naturaleza objetiva (Morris y Miller, 1985). Entre los datos objetivos en que se
basarían tales pronósticos de comportamiento futuro suelen repetirse en los
diversos modelos el consumo en el pasado o en el presente de drogas o incluso
de alcohol, el número previo de delitos cometidos, los contactos previos con
la policía, estancias previas en prisión, etc.
La consecuencia práctica principal de este enfoque es la relativa a que, si es
cierto que la mayor parte de los delitos es llevado a cabo por una minoría de
delincuentes y se es capaz de detectarlos, sería posible aislar a tales personas,
aplicando sanciones mucho más leves a los demás sujetos no peligrosos. Tal
política es conocida como incapacitación�selectiva (Cohen, 1983).
La cuestión conlleva implicaciones éticas y no sólo científico-naturales, por
supuesto, ya que como es fácil advertir es más que discutible la justicia de
renunciar al castigo justo y sustituirlo por elementos de peligrosidad.
© FUOC • PID_00178793 28 Las teorías del control social y otros enfoques
Resumen
En este módulo hemos revisado varios desarrollos relativamente distintos en-
tre sí. El más importante de todos es el representado por las teorías del control
social, sobre todo las teorías propuestas por Hirschi y Gottfredson, y Hirschi.
Estas teorías son un claro ejemplo de teorías generales y unitarias.
También hemos revisado un buen ejemplo de una teoría integrada, quizá la
más seria e importante de todas las existentes. Se encuentra relacionada con
el trabajo de Elliott y sus colegas.
Por último, en criminología han abundado los ejemplos de propuestas tipoló-
gicas. Aunque esta tradición es ya algo obsoleta, mantiene su interés en lugares
como la criminología de habla hispana.
También en este módulo hemos prestado una atención notable a los tests de
teorías y en particular se ha hecho hincapié en los análisis de regresión lineal
con la idea de que el alumno se familiarice con los mismos.
© FUOC • PID_00178793 29 Las teorías del control social y otros enfoques
Ejercicios de autoevaluación
1. El libro más importante de Durkheim, según estos materiales, es:
a)�La educación moral.
b)�Las formas elementales de la vida religiosa.
c)�El suicidio.
d)�El socialismo.
2. De los siguientes libros, ¿cuál no pertenece a Durkheim?
a)�La división del trabajo social.
b)�Las reglas del método sociológico.
c)�La lógica de la investigación científica.
d)�Las formas elementales de la vida religiosa.
3. Las teorías del control social conceden el rol más importante para la explicación de la
delincuencia a...
a)�los amigos delincuentes.
b)�la escuela.
c)�la clase social.
d)�la familia.
4. La teoría de la neutralización de Sykes y Matza habla de varias técnicas que se pueden
utilizar para eliminar potenciales controles, tales como el rechazo de la propia responsabili-
dad o la negación de la víctima. Pero estos mecanismos han recibido la siguiente importante
crítica:...
a)�que las mismas sólo son efectivas en personas con un autocontrol alto.
b)�que las mismas sólo son efectivas en delitos contra las personas.
c)�que no se sabe qué fue antes, el delito o las técnicas de neutralización.
d)�que no encajan de modo lógico y consistente en la teoría de la deriva de Matza.
5. Según la teoría del control social de Hirschi, tener una buena amistad con chicos delin-
cuentes...
a)�aumenta la probabilidad de que se delinca.
b)�disminuye la probabilidad de que se delinca.
c)�no tiene ningún efecto en la probabilidad de delinquir.
d)�depende del grado de autocontrol que uno tenga.
6. Según la teoría del control social de Hirschi, ¿qué actitud tiene el delincuente frente a las
normas que infringe?
a)�Los delincuentes infringen normas en las que ellos mismos creen.
b)�Los delincuentes infringen normas en la que no creen porque les parecen injustas.
c)�Los delincuentes infringen normas en la que creen sólo cuando su autocontrol es bajo.
d)�La creencia o no en las normas es irrelevante.
7. Según Gottfredson y Hirschi, el imperialismo disciplinar...
a)�es una buena estrategia para la explicación del delito.
b)�es una estrategia fracasada para la explicación del delito.
c)�se refiere a la fuerte influencia de la criminología anglosajona en el resto del mundo.
d)�Ninguna de las anteriores respuestas es correcta.
8. Según la teoría de Gottfredson y Hirschi, el autocontrol...
a)�está determinado por factores biológicos, de modo que no puede cambiar.
b)�es un factor dinámico que cambia de modo absoluto con el paso del tiempo.
c)�queda relativamente fijado en la adolescencia, dependiendo del rendimiento escolar.
d)�queda relativamente fijado a la edad de 8 o 10 años y ya no cambia.
9. ¿Qué son los delincuentes crónicos?
a)�Un grupo de delincuentes que pasa la mayor parte de su vida en la cárcel.
© FUOC • PID_00178793 30 Las teorías del control social y otros enfoques
b)� Un grupo de delincuentes que comete algún tipo de delito muy grave, por ejemplo el
asesinato.
c)�Un grupo de jóvenes que es responsable de un número desproporcionado de delitos.
d)�Un grupo de delincuentes que no pueden ser corregidos y que por lo tanto deben privarse
de libertad durante toda su vida.
10. En un análisis de regresión lineal, las variables independientes o regresores con coeficien-
tes no estandarizados (b) más altos son los que tienen una mayor influencia en los modelos.
a)�Eso es correcto y, de hecho, es una práctica habitual hacer comparaciones de este tipo.
b)�Eso es falso, los coeficientes no estandarizados dependen de la métrica de cada variable.
c)�Eso es correcto, aunque sólo pueden hacerse comparaciones que hayan alcanzado la sig-
nificación estadística.
d)�Eso es falso, las comparaciones sólo pueden hacerse desde el punto de vista particular de
la teoría que se esté testando.
© FUOC • PID_00178793 31 Las teorías del control social y otros enfoques
Solucionario
Ejercicios de autoevaluación
1.�b
2.�c
3.�d
4.�c
5.�b
6.�a
7.�b
8.�d
9.�c
10.�b
© FUOC • PID_00178793 32 Las teorías del control social y otros enfoques
Glosario
apego m Importancia que para alguien tienen las expectativas que las personas tienen
puestas en él o ella.
autocontrol m Capacidad para ver y tener en cuenta las consecuencias futuras, probables
o posibles, de los actos propios.
autoinforme, estudio de m Modo de recogida de datos en el que los encuestados res-
ponden a una serie de preguntas por ellos mismos, incluyendo los delitos que hayan podido
cometer. Aunque lo habitual es entregar unos cuestionarios en papel y lápiz, en la actualidad
existen sofisticadas formas que incluyen ordenadores personales que se entregan al encues-
tado.
creencia f Para la teoría del control social de Hirschi, importancia que se concede a las
normas y convicción de respetarlas.
deriva f Según Matza, situación de los jóvenes delincuentes en la que se encuentran libres
para delinquir, esto es, que pueden hacerlo pero no necesariamente.
entrega f Temor que el individuo tiene a las consecuencias que el hecho delictivo puede
acarrearle, según la teoría del control social de Hirschi.
imperialismo disciplinar m Creencia de que sólo es válido el conocimiento derivado de
alguna o algunas disciplinas, de modo que las demás deben entenderse como subdisciplinas
de las primeras en cuanto a determinación y definición del objeto de estudio, metodología,
teorías explicativas aplicables, etc.
incapacitación f Estrategia de control del delito consistente en impedir que una persona
pueda cometer delitos. Habitualmente se refiere a la privación de libertad sin ninguna ulterior
finalidad. También se utiliza la expresión inocuización. Se habla de incapacitación selectiva
cuando se intentan identificar a los delincuentes más serios y peligrosos.
participación f Para la teoría del control social de Hirschi, ocupación en actividades lícitas
de la más diversa naturaleza e incluso pensar en ellas, que forma parte del vínculo.
regresión lineal f Herramienta de análisis estadístico que se utiliza cuando la variable
dependiente se encuentra medida a nivel de razón o intervalo y se distribuye de modo apro-
ximadamente normal.
técnicas de neutralización f pl Estrategias cognitivas que permiten contrarrestar el efec-
to de vínculos que normalmente impedirían cometer delito. Algunos autores las consideran
más bien estrategias defensivas para evitar los remordimientos o mala conciencia tras la co-
misión de un acto delictivo o desviado.
valores subterráneos m pl Valores desviados que coexisten junto a los mayoritarios, que
son posibles porque entre éstos existen contradicciones.
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