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Demanda Administrativo

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Doctor(a)

JUEZ CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DEL CIRCUITO DE CALI


(Oficina de Reparto).

REFERENCIA: DEMANDA MEDIO DE CONTROL REPARACIÓN DIRECTA POR


PRIVACIÓN INJUSTA DE LA LIBERTAD, FALLA DEL SERVICIO, ERROR
JUDICIAL Y DEFECTUOSO FUNCIONAMIENTO DE LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA.
DEMANDADO: Nación – Rama Judicial – Dirección Ejecutiva de Administración
Judicial y la Fiscalía General de la Nación,
DEMANDANTES: FREDY GAMBOA CASTILLO y otros.

Gabriel Alejandro Mejía Ortiz, mayor de edad, identificado con la cédula de


ciudadanía número 1.006.324.759 de Palmira, Valle del Cauca, domiciliado en la
Calle 3 Número 7- 24 Oficina 303 y 304 Barrio Centro – Palmira, Valle del cauca.
Teléfono 304 4165654, correo electrónico [email protected]. y
portador de la tarjeta profesional número 103521 del Consejo Superior de la
Judicatura, actuando en calidad de apoderado del señor FREDY GAMBOA
CASTILLO, identificado con cédula de ciudadanía número 94.254.716;
domiciliado en la carrera 9 # 5-16 del municipio de El Cerrito, Valle del cauca,
Teléfono 3158902566, correo electrónico [email protected].
respetuosamente me presento ante su despacho para interponer el medio de
control de REPARACIÓN DIRECTA contra la Nación – Rama Judicial – Dirección
Ejecutiva de Administración Judicial y la Fiscalía General de la Nación.
Las entidades demandadas serán representadas legalmente por el Fiscal General
de la Nación, el director(a) Ejecutivo de la Administración Judicial,
respectivamente o por quien haga sus veces.
El presente escrito tiene como objetivo que se reconozca y pague la totalidad de
los perjuicios materiales e inmateriales causados al señor Gamboa Castillo como
consecuencia del hecho dañoso derivado de la falla en el servicio, el error judicial
y el defectuoso funcionamiento de la administración de justicia.
Dicho perjuicio se concretó en la privación injusta de la libertad del señor Gamboa
Castillo, quien fue detenido el 15 de noviembre de 2016 durante un allanamiento y
registro de su vivienda. Se le acusó del delito de tráfico, fabricación y porte de
estupefacientes dentro del proceso penal número 19001600060, NI 6782, a cargo
de la Fiscalía Quinta del Circuito.
El señor Gamboa Castillo permaneció detenido hasta el 30 de noviembre de 2017,
cuando el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal del Cerrito, Valle del Cauca,
ordenó su libertad por vencimiento de términos. No obstante, la Fiscalía General
de la Nación no presentó la solicitud de preclusión de la acción penal hasta el 23
de febrero de 2023.

DESIGNACIÓN DE LAS PARTES Y SUS REPRESENTANTES

PARTE DEMANDANTE:

• FREDY GAMBOA CASTILLO, identificado con cédula de ciudadanía


número 94.254.716 de cerrito, actuando a nombre propio y en calidad de
víctima directa.

• ROSA NELLY CASTILLO, identificado con cédula de ciudadanía


número 34.541.009 de Cerrito, actuando a nombre propio y en calidad
de madre de la víctima

• PEDRO ANTONIO GAMBOA, identificado con cédula de ciudadanía


número 10.523.633 de Palmira, actuando a nombre propio y en calidad
de padre de la víctima.

• LUISA FERNANDA GAMBOA RODRÍGUEZ, menor de edad


identificado con Tarjeta de Identidad número 1.001.113.521 de Palmira,
en calidad de hija de la víctima directa y representada por su padre.

• YESSICA PAOLA GAMBOA RODRÍGUEZ, identificado con cédula de


ciudadanía número 1.019.117.227 de Cali, actuando a nombre propio y
en calidad de hija de la víctima.

• FREDY ALEXANDER GAMBOA HOLGUÍN, identificado con cédula de


ciudadanía número 34.567.248 de Palmira, actuando a nombre propio y
en calidad de hijo de la víctima.

• MARÍA LUZ MARULANDA, identificado con cédula de ciudadanía


número 10.290.343 de Popayán actuando a nombre propio y en mi
calidad de abuela de la víctima.

• LUZ DARY GAMBOA CASTILLO, identificado con cédula de


ciudadanía número 1.061.750 de Popayán actuando a nombre propio y
en calidad de hermana de la víctima.
PARTE DEMANDADA:

• LA NACIÒN - FISCALIA GENERAL DE LA NACIÒN.


Representada por el señor Fiscal General de la Nación o quien lo
represente, de conformidad con el artículo 309 de la Ley 1437 de 2011,
con dirección de notificación en la Diagonal 22B No. 52-01 B/Ciudad
Salitre, Bogotá D.C., PBX: 57(1) 570 20 00 - 57(1)
414 90 00. e-mail: [email protected]

• LA NACIÒN - RAMA JUDICIAL - DIRECIÒN EJECUTIVA SECCIONAL


DE ADMINISTRACIÒN JUDICIAL Representada por el señor Director
Ejecutivo de la Administración Judicial o quien lo represente, de
conformidad con el artículo 309 de la Ley 1437 de 2011, con dirección
de notificación en la Calle 12 No. 7-65 Bogotá D.C., PBX: (571) 565
8500, e-mail: [email protected]

I. HECHOS

PRIMERO: El día 15 de noviembre de 2016, como resultado de un operativo


previamente autorizado y ejecutado por las autoridades competentes, se procedió
al allanamiento y registro del bien inmueble donde residía el Sr. Fredy Gamboa
Castillo. Durante el desarrollo de esta diligencia, se encontraron elementos que
evidenciaban la presunta comisión del delito de tráfico, fabricación y porte de
estupefacientes por parte del Sr. Gamboa Castillo.
SEGUNDO: El día 16 de noviembre de 2016, el Juez Promiscuo Municipal con
Función de Control de Garantías del Cerrito – Valle, tras analizar las pruebas
presentadas por la Fiscalía General de la Nación y considerar la gravedad de los
delitos imputados al Sr. Fredy Gamboa Castillo, emitió una orden de medida de
aseguramiento preventiva en su contra, mediante boleta de encarcelación
No. 0025.
TERCERO: El día 30 de noviembre de 2017, el Juzgado Segundo Promiscuo
Municipal del Cerrito, Valle, dictó una providencia en la que ordenaba la libertad
del Sr. Fredy Gamboa Castillo por vencimiento de términos.
CUARTO: El día 23 de febrero de 2023, la Fiscalía General de la Nación presentó
ante el Juzgado competente una solicitud formal de preclusión de la investigación
en contra del Sr. Fredy Gamboa Castillo. Esta solicitud se basó en la causal de
imposibilidad de continuar con la acción penal por prescripción de la investigación,
lo que significa que, según la Fiscalía, había transcurrido un período de tiempo
superior al establecido por la ley sin que se hubiera podido avanzar en el proceso
judicial en contra del Sr. Gamboa Castillo.
QUINTO: El señor Fredy Gamboa Castillo estuvo con medida de aseguramiento
preventiva intramural, en establecimiento penitenciario; por un periodo de 12
meses y 15 días, contados a partir del 16 de noviembre de 2016 hasta el 30 de
noviembre de 2017.
SEXTO: Pese a recuperar la libertad el 30 de noviembre de 2017; al haber
quedado vinculado a un proceso penal por más de 5 años, le trajo consigo al
señor Fredy Gamboa consecuencias negativas; como lo fueron la imposibilidad de
ejercer el derecho al voto, la prohibición para poder salir del país, no poder
comprar o vender bienes, ni tampoco poder acceder a trabajar en una entidad del
Estado

II PRETENSIONES

PRIMERA: Se DECLARE administrativamente responsable a LA NACIÒN -


FISCALIA GENERAL DE LA NACIÒN, LA NACION - RAMA JUDICIAL -
DIRECIÒN EJECUTIVA SECCIONAL DE ADMINISTRACIÒN JUDICIAL, por los
perjuicios patrimoniales y extra patrimoniales causados a los señores FREDY
GAMBOA CASTILLO, ROSA NELLY CASTILLO, PEDRO ANTONIO GAMBOA,
LUISA FERNANDA GAMBOA RODRÍGUEZ, YESSICA PAOLA GAMBOA
RODRÍGUEZ, FREDY ALEXANDER GAMBOA HOLGUÍN, MARÍA LUZ
MARULANDA, LUZ DARY GAMBOA CASTILLO, como consecuencia del hecho
dañoso ocasionado por la falla en el servicio, error judicial y defectuoso
funcionamiento de la administración de justicia, que se concretó en la privación
injusta de las libertad que sufrió el señor FREDY GAMBOA CASTILLO, desde el
16 de Noviembre de 2016 fecha en la cual se le capturo por parte de Agentes de
la Policía Nacional, por presunto tráfico, fabricación y porte de estupefacientes en
el municipio de Cerrito, hasta el 30 de Noviembre de 2017, cuando el Juzgado
Segundo Promiscuo Municipal del Cerrito, Valle del Cauca, ordenó su libertad por
vencimiento de términos, y la posterior solicitud preclusión de la acción penal por
parte de la Fiscalía general de la Nación el día 23 de febrero de 2023.

SEGUNDA: Como consecuencia de lo anterior se condene a LA NACIÒN -


FISCALIA GENERAL DE LA NACIÒN, LA NACION - RAMA JUDICIAL -
DIRECIÒN EJECUTIVA SECCIONAL DE ADMINISTRACIÒN JUDICIAL, al pago
de los perjuicios patrimoniales y extra patrimoniales causados a los señores
FREDY GAMBOA CASTILLO, ROSA NELLY CASTILLO, PEDRO ANTONIO
GAMBOA, LUISA FERNANDA GAMBOA RODRÍGUEZ, YESSICA PAOLA
GAMBOA RODRÍGUEZ, FREDY ALEXANDER GAMBOA HOLGUÍN, MARÍA LUZ
MARULANDA, LUZ DARY GAMBOA CASTILLO, como consecuencia del hecho
dañoso ocasionado por la falla en el servicio, error judicial y defectuoso
funcionamiento de la administración de justicia, que se concretó en la privación
injusta de las libertad que sufrió el señor FREDY GAMBOA CASTILLO, desde el
16 de Noviembre de 2016 fecha en la cual se le capturo por parte de Agentes de
la Policía Nacional, por presunto tráfico, fabricación y porte de estupefacientes en
el municipio de Cerrito, hasta el 30 de Noviembre de 2017, cuando el Juzgado
Segundo Promiscuo Municipal del Cerrito, Valle del Cauca, ordenó su libertad por
vencimiento de términos, y la posterior solicitud preclusión de la acción penal por
parte de la Fiscalía general de la Nación el día 23 de febrero de 2023. Perjuicios
inmateriales los cuales se tasan en la siguiente forma:

POR CONCEPTO DE REPARACION DE DAÑOS MORALES EN CASO DE


PRIVACION INJUSTA DE LA LIBERTAD

Suma que asciende a los 630 SMLMV, es decir el valor de OCHOSIENTOS


DIECINUEVE MILLONES DE PESOS ($ 819.000.000) MCTE

DAÑO A BIENES CONVENCIONAL Y CONSTITUCIONALMENTE


PROTEGIDOS
Como quiera que, se vulneraron bienes constitucionalmente amparados, es el
caso de i) el libre desarrollo de su personalidad artículo 16 de la Constitución
Política por cuanto por el término superior a DOCE (12) MESES se privó de la
autonomía que en virtud de tal derecho posee para delinear y ejecutar su propio
plan de vida en la forma que quisiese, obviamente atendiendo las limitaciones que
la ley y la sociedad le imponen de igual forma, II) el derecho a la libre locomoción
(art. 24ib) toda vez que, en el tiempo referido se encontró imposibilitado para
circular de forma libre; y finalmente la afectación a bienes constitucionalmente
protegidos se concreta con la vulneración de III) el derecho a la unidad familiar
(art. 42 ib), en el entendido de que con la medida de aseguramiento a mi
poderdante, fue alejado del seno de su familia por un espacio de tiempo
considerable, siendo esta en términos de la Carta Superior, el núcleo fundamental
de la sociedad.
Estimo este ítem en la suma de: Ciento treinta millones de pesos
($130.000.000) pesos moneda corriente, representados en la cantidad total
de 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes del año 2024.

TERCERA: Como consecuencia de lo anterior se condene a LA NACIÒN -


FISCALIA GENERAL DE LA NACIÒN, LA NACION - RAMA JUDICIAL -
DIRECIÒN EJECUTIVA SECCIONAL DE ADMINISTRACIÒN JUDICIAL, al pago
de los perjuicios patrimoniales y extra patrimoniales causados a los señores
FREDY GAMBOA CASTILLO, ROSA NELLY CASTILLO, PEDRO ANTONIO
GAMBOA, LUISA FERNANDA GAMBOA RODRÍGUEZ, YESSICA PAOLA
GAMBOA RODRÍGUEZ, FREDY ALEXANDER GAMBOA HOLGUÍN, MARÍA LUZ
MARULANDA, LUZ DARY GAMBOA CASTILLO, como consecuencia del hecho
dañoso ocasionado por la falla en el servicio, error judicial y defectuoso
funcionamiento de la administración de justicia, que se concretó en la privación
injusta de las libertad que sufrió el señor FREDY GAMBOA CASTILLO, desde el
16 de Noviembre de 2016 fecha en la cual se le capturo por parte de Agentes de
la Policía Nacional, por presunto tráfico, fabricación y porte de estupefacientes en
el municipio de Cerrito, hasta el 30 de Noviembre de 2017, cuando el Juzgado
Segundo Promiscuo Municipal del Cerrito, Valle del Cauca, ordenó su libertad por
vencimiento de términos, y la posterior solicitud preclusión de la acción penal por
parte de la Fiscalía general de la Nación el día 23 de febrero de 2023. Perjuicios
materiales, los cuales se tasan en la siguiente forma:

LUCRO CESANTE:
respetuosamente solicito se aplique el precedente jurisprudencial, según el cual,
toda persona que se encuentre en edad productiva devenga, por lo menos, el
salario mínimo legal vigente. Monto que solicito se tenga en cuenta para liquidar el
lucro cesante en este caso.
Teniendo en cuenta que, para la fecha de presentación de la demanda, el salario
mínimo mensual legal vigente establecido en la suma de UN MILLON
TRECIENTOS MIL PESOS ($ 1.300.000). Estimo el valor del lucro cesante por
los 12 meses y 15 días que el señor Gamboa estuvo privado de la libertad
razón por la cual dejó de percibir ingresos fruto de su trabajo en la suma de
DIECISEIS MILLONES DOCIENTOS CINCUENTA MIL PESOS ($ 16.250.000)

DAÑO EMERGENTE POR PAGO DE HONORARIOS A ABOGADO:


Con ocasión de la actuación judicial, el señor Fredy Gamboa se vio en la
obligación de acudir a múltiples abogados para que llevaran a cabo su defensa. El
pago de los honorarios a dichos abogados; asciende a la suma de
DOSCIENTOS CINCUENTA Y UN MILLONES NOVECIENTOS VEINTE MIL
QUINIENTOS OCHENTA Y SEIS PESOS ($251.920.586).

CUARTA: La parte demandada dará CUMPLIMIENTO al pago de las sumas, tal


como lo dispone el artículo 192 y 195 del Código de Procedimiento Administrativo
y de lo Contencioso Administrativo, Ley 1437 de 2011 y demás normas
complementarias.

QUINTA: La condena respectiva será actualizada de conformidad con lo previsto


en el inciso 4 del artículo 187 del C.P.A.C.A., aplicando en la liquidación la
variación promedio mensual del índice de precios al consumidor, desde la fecha
de ocurrencia de los hechos hasta la fecha de ejecutoria del correspondiente fallo
definitivo.

SEXTA: Se condene a la a LA NACIÒN - FISCALIA GENERAL DE LA NACIÒN,


LA NACION - RAMA JUDICIAL - DIRECIÒN EJECUTIVA SECCIONAL DE
ADMINISTRACIÒN JUDICIAL; al pago de las costas judiciales y agencias en
derecho que se llegaren a causar con ocasión de este proceso.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
En derecho me fundo en las siguientes normativas:
Constitución Política de Colombia, artículos 2, 6, 13, 28,29 y 90, Ley 270 de 1996,
artículo 65, 68, 69, Ley 1285 de 2009, articulo 4, Ley 906 de 2004, artículos 2,7,
109, 110, 11,159, 287, 295, 296, 301, 302, 306, 309, 310, 311, 312, 454, Ley 1437
de 2011, artículo 140, Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso
Administrativo Resolución 484 del 29 de diciembre de 2005. El artículo 9 y 28 del
Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos El artículo 25, de la
Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre El artículo 7 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos

ANTECEDENTES JURISPRUDENCIALES
El Consejo de Estado, en sentencia de unificación jurisprudencial dada el 17 de
octubre de 2013, radicado 52001-23-31-000-1996-07459-01(23354), emanada de
la Sección Tercera, manifestó, aspectos de gran relevancia como son los
concernientes 1) a la responsabilidad que tiene la Administración de justicia y la
Fiscalía General de la Nación como ente autónomo, de responder jurídicamente
por los daños antijurídicos ocasionados por la privación injusta de la libertad, 2) el
título de imputación debe ser objetivo por daño especial en materia de privación
injusta de la libertad, para los caso que terminen en sentencias absolutorias
basadas en el principio de in dubio pro reo, 3) el pago de perjuicios morales y
perjuicios materiales; en ella manifestó:
ENTIDAD DE DERECHO RESPONSABLE PATRIMONIALMETE-
Corresponde a la entidad / RESPONSABILIDAD SOLIDARIA - De la Fiscalía
General de la Nación y de la Dirección Ejecutiva de Administración Judicial por sus
decisiones y actuaciones. Corresponde a la Nación ante la autonomía
administrativa y, especialmente, presupuestal con la cual operan la Fiscalía
General de la Nación, de un lado y, de otro, la Dirección Ejecutiva de
Administración Judicial, aunque la entidad de derecho público que será declarada
responsable patrimonialmente será una sola, La Nación, ello determina que las
condenas que mediante el presente pronunciamiento se impongan como
consecuencia de la privación de la libertad de la cual fue víctima el señor Luis
Carlos Osorio Orozco -situación resultante de decisiones y de actuaciones
adelantadas tanto por Jueces de la República, como por distintas dependencias
de la Fiscalía General de la Nación-, deban imponerse de manera solidaria en
contra de esta última Entidad y de la Dirección Ejecutiva de Administración Judicial
REGIMEN DE RESPONSABILIDAD APLICABLE EN MATERIA DE
PRIVACION. INJUSTA DE LA LIBERTAD - Debe analizarse bajo un título objetivo
de imputación basado en el daño especial / DAÑO ESPECIAL - Título de
imputación por privación injusta de la libertad y posteriormente se exonera de
responsabilidad mediante sentencia absolutoria o por el principio de la duda /
PRINCIPIO DE LA DUDA - In dubio pro reo. Comoquiera que en el presente
asunto concreto la exoneración de responsabilidad penal del accionante se
produjo mediante decisión en la cual se invocó, precisamente, el aludido beneficio
de la duda en favor del sindicado, procede la Sala a exponer las razones por las
cuales considera que, ante este tipo de eventos, la responsabilidad patrimonial del
Estado debe analizarse bajo un título objetivo de imputación basado en el daño
especial que se irroga a la víctima.

RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL ESTADO POR PRIVACION


INJUSTA DE LA LIBERTAD - Por exonerarse penalmente en aplicación del
principio in dubio pro reo / REGIMEN OBJETIVO DE RESPONSABILIDAD POR
DAÑO ESPECIAL - Aplicable cuando la persona es privada de la libertad y
posteriormente exonerada penalmente por el principio in dubio pro reo. Reiteración
jurisprudencial. Durante los últimos años la Sección Tercera de la Sala de lo
Contencioso Administrativo del Consejo de Estado ha efectuado importantes
desarrollos jurisprudenciales que evidencian una clara tendencia orientada a
allanar el camino hacia la aplicación de un régimen objetivo de responsabilidad, en
línea de principio, a supuestos en los cuales una persona se ve privada de la
libertad por orden de autoridad judicial dentro de un proceso penal y
posteriormente resulta exonerada de responsabilidad dentro de dicho plenario,
particularmente cuando la aludida exoneración encuentra sustento en la duda que
debe ser resuelta en favor del sindicado. (…) La Sala encontró una nueva
oportunidad para reafirmar su posición en el sentido de que la absolución de
responsabilidad penal con fundamento en el principio in dubio pro reo no muta el
carácter injusto de la privación de la libertad a la cual se ha sometido a la víctima,
tanto en la sentencia de marzo 26 de 2008, como en el fallo del 5 de junio del
mismo año; más adelante, la Sección Tercera precisó que la responsabilidad
extracontractual del Estado derivada de la privación injusta de la libertad debe ser
examinada a la luz de un régimen objetivo de responsabilidad sólo en los tres
casos expresamente previstos en el hoy derogado artículo 414 del Decreto 2700
de 1991 y en el evento en el cual la absolución se produce en aplicación del
principio in dubio pro reo, por ejemplo en las sentencias del 13 de agosto de 2008
y del 13 de mayo de 2009.
UNIFORMIDAD DE APLICAR UN REGIMEN OBJETIVO SUSTENTADO EN EL
DAÑO ESPECIAL / RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL
ESTADO – Ninguna disposición legal puede constituir el fundamento único de
responsabilidad. Con el propósito de dar consistencia y uniformidad al conjunto de
argumentos que militan en favor de la aplicación, en casos como el sub judice, de
un régimen objetivo de responsabilidad sustentado en el daño especial, a
continuación, se exponen dichas razones, la mayor parte de las cuales han sido
expresadas ya por la Sección Tercera del Consejo de Estado en anteriores
pronunciamientos, según se pasa a hacer referencia. (…) El fundamento de la
responsabilidad del Estado en estos eventos, por tanto, no debe buscarse ─al
menos no exclusivamente─ en preceptos infra constitucionales que pudieren
limitar o restringir los alcances de la cláusula general de responsabilidad del
Estado contenida en el artículo
90 superior. (…) la Sección Tercera de esta Corporación entendió y ahora reitera
que la obligación del intérprete es la de buscar el sentido de las disposiciones no
de forma aislada e inconexa, sino en el conjunto tanto del cuerpo normativo en el
cual se insertan, como en el de la totalidad del ordenamiento jurídico y, en
especial, con apoyo en los principios y disposiciones constitucionales que les
sirven de fundamento y orientación. (…) No resulta constitucionalmente viable ni
argumentativamente plausible, en consecuencia, sostener que un precepto con
fuerza de ley ─como el Decreto 2700 de 1991, concretamente en su artículo 414─
pudiere contar con la virtualidad necesaria para restringir los alcances que a la
responsabilidad del Estado le vienen determinados directamente desde el artículo
90 de la Carta Política, pues según lo han señalado tanto el Consejo de Estado
como la Corte Constitucional, los parámetros a los cuales se ciñe la
responsabilidad patrimonial de las autoridades públicas son los estructurados por
el artículo 90 de la Carta, que pueden ser precisados, mas no limitados, por una
norma infra constitucional (…) por consiguiente, ni el artículo 414 del Decreto 2700
de 1991 ni alguna otra disposición de naturaleza legal podría constituir el
fundamento único de la responsabilidad patrimonial del Estado por privación
injusta de la libertad. Tales dispositivos legales podrían precisar, pero de ninguna
manera limitar y menos reemplazar la eficacia directa, vinculante y preferente de
los dictados que contiene el artículo 90 de la Constitución Política.
EXONERACION DE RESPONSABILIDAD PENAL DEL SINDICADO -
Cuando se exonera al sindicado privado de su libertad con aplicación del principio
in dubio pro reo / PRIVACION INJUSTA DE LA LIBERTAD – Genera
responsabilidad de la administración de justicia no derivada de la antijuridicidad de
la ilicitud del proceder del aparato judicial o de sus funcionarios sino de la
consideración que la víctima no está en el deber jurídico de soportar Resulta
igualmente predicable de aquellos eventos en los cuales la exoneración de
responsabilidad penal del sindicado privado de su libertad se sustenta en la
aplicación del principio in dubio pro reo, más aún si se tiene en cuenta que en la
mayor parte de tales casos, lo que se apreciará es que las decisiones judiciales
adoptadas dentro del proceso penal respectivo resultan rigurosamente ajustadas a
Derecho. Empero, la injusticia de la privación de la libertad en éstos ─como en
otros─ eventos no deriva de la antijuridicidad o de la ilicitud del proceder del
aparato judicial o de sus funcionarios, sino de la consideración consistente en que
la víctima no se encuentra en el deber jurídico de soportar los daños que le irroga
una detención mientras se adelantan la investigación o el correspondiente juicio
penal pero que a la postre culmina con la decisión absolutoria o pronunciamiento
judicial equivalente que pone en evidencia que el mismo Estado que ordenó esa
detención no pudo desvirtuar la presunción constitucional de inocencia que
siempre al afectado: antes, durante y después de los aludidos investigación o
juicio de carácter penal.
RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DE LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA - En aquellos eventos en que el sindicado ha sido exonerado
penalmente en aplicación del principio de in dubio pro reo. Resulta relevante
igualmente destacar que la posibilidad de declarar la responsabilidad patrimonial
del Estado por la privación injusta de la libertad de una persona, en casos en los
cuales ha sido exonerada de responsabilidad penal como resultado de la
aplicación del principio in dubio pro reo, sin sustento en o sin referencia a yerro,
falla o equivocación alguna en la cual hubieren incurrido la Administración de
Justicia o alguno de sus agentes, con base en un régimen objetivo de
responsabilidad, en modo alguno torna más gravosa la situación del(los)
servidor(es) público(s) que hubieren intervenido en la actuación del Estado y que,
por ejemplo, hubieren sido llamados en garantía dentro del proceso iniciado por la
víctima del daño en ejercicio de la acción de reparación directa, como tampoco
coarta o dificulta el cumplimiento de las funciones asignadas a la Fiscalía General
de la Nación o a la Jurisdicción Penal en cuanto que con ello supuestamente se
estuviere atentando contra la autonomía e independencia de los jueces penales o
de los fiscales y contra la facultad de los mismos para recaudar elementos
demostrativos que permitan el esclarecimiento y la imposición de las penas que
amerita la comisión de hechos punibles.
PRESUNCION CONSTITUCIONAL DE INOCENCIA - Cuando se
absuelve al sindicado en aplicación del beneficio de la duda, conlleva la
responsabilidad de la administración de justicia. Si se tiene en cuenta que tanto el
fundamento como los intereses o derechos que se encuentran en juego en
asuntos como el sub examine, radicado en cabeza de la persona preventivamente
privada de la libertad mientras se surten la investigación penal o el
correspondiente juicio, cuya absolución posteriormente se decide en aplicación del
beneficio de la duda, corresponde, ni más ni menos, que a la presunción
constitucional de inocencia, como garantía consustancial a la condición humana y
de la cual, en este tipo de casos, el sindicado goza al momento de ser detenido, la
mantiene durante todo el tiempo por el cual se prolonga su privación de la libertad
y, en la medida en que nunca puede ser desvirtuada por el Estado, cuando se
pone término, definitivamente, al procedimiento penal, la conserva incólume, de
manera tal que, sin solución de continuidad, una persona a la que la Carta Política
le atribuye y le ha mantenido, sin ambages, la condición de inocente, tuvo que
soportar -injusta y antijurídicamente- quizás la más aflictiva de las restricciones a
su derecho fundamental a la libertad.
VULNERACION DEL DERECHO A LA LIBERTAD - Por actuaciones de las
autoridades públicas así no se trate de una sanción en firme impuesta mediante
sentencia penal condenatoria. Constituye prácticamente una obviedad que la
detención preventiva como medida de aseguramiento en el proceso penal
comporta la más intensa afectación del principio-derecho-valor que se encuentra
en la base de la organización jurídico- política que constituye el Estado Social y
Democrático de Derecho, cual es la libertad, circunstancia que impide soslayar, en
este lugar, una referencia, así sea sucinta, a la trascendencia del papel que la
libertad desempeña dentro del sistema jurídico vigente y, por tanto, a la evidente
excepcionalidad con que deben tratarse los eventos en los cuales resulte legítima
y jurídicamente viable su afectación por parte de las autoridades públicas en
cuanto no se trate de la ejecución de una sanción en firme, impuesta mediante
sentencia penal condenatoria.(…) el preponderante pero específico rol que le
corresponde al principio-valor-derecho a la libertad, en el seno de todo Estado
constitucional, democrático y de Derecho, lo constituye en verdadero valor
fundante de la organización política misma, con incidencia tanto en la concepción
de los demás derechos inherentes a la condición humana, como en la
configuración de la manera de ser y de proceder de las autoridades públicas. (…)
Las (…) características que acompañan a la libertad constituyen las razones por
las cuales, precisamente, es la excepcionalidad el rasgo distintivo y, al propio
tiempo, el principio que informa tanto las regulaciones normativas como la
aplicación de los supuestos en los cuales se encuentra jurídicamente avalada la
privación de la libertad, en especial cuando a ello se procede, por parte de las
autoridades judiciales, como medida precautelaría dentro un proceso penal,
mientras se adelantan las etapas de investigación y/o de juicio y no se cuenta, por
tanto, con sentencia condenatoria alguna que hubiere establecido, de manera
cierta y más allá de toda duda razonable, la responsabilidad penal del respectivo
sindicado.
RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DE LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA - Por haberse absuelto al sindicado en proceso penal en aplicación del
principio in dubio pro reo / RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL ESTADO -
Por cuanto el sindicado no estaba en la obligación de soportar el daño que el
Estado le causó. Vale la pena precisar que en el presente asunto se está en
presencia de un supuesto en elcual realmente la exoneración de responsabilidad
penal del sindicado se produjo en aplicación del aludido principio en virtud del cual
la duda presente en el fallador penal a la hora de proferir sentencia –o
pronunciamiento equivalente– debe ser resuelta en favor de la presunción
constitucional de inocencia que ampara al investigado, comoquiera que la
autoridad judicial penal tenía ante sí tanto elementos de prueba incriminatorios
como material demostrativo que apuntaría a la exoneración de responsabilidad del
procesado, sin que hubiera resultado posible despejar tales hesitaciones al
momento de proferir decisión de fondo. (…) atendiendo a la argumentación
formulada dentro del presente proveído, se impone concluir que el actor no estaba
en la obligación de soportar el daño que el Estado le irrogó, el cual debe ser
calificado como antijurídico, calificación que determina la consecuente obligación
para la Administración de Justicia ─concretamente para la Fiscalía General de la
Nación─ de resarcir a dicha persona por ese hecho
PERJUICIOS MORALES - Reconocimiento en salario mínimo legal mensual
vigente / PERJUICIOS MORALES - Indemnización equivalente a tiempo en que
duró privado de su libertad. Conviene poner de presente que la Sala ha sugerido
que en los casos en los cuales la privación de la libertad en centro carcelario sea
superior a 18 meses – como aconteció en el caso que dio origen al litigio sub
examine–, se reconozca la suma equivalente a 100 SMLMV; cuando esta
privación supere los 12 meses y sea inferior a 18 meses, el monto de 90 SMLMV;
si superó los 9 meses y fue inferior a 12 meses, se sugiere el reconocimiento de
80 SMLMV; por su parte, si la reclusión fue mayor a 6 meses, pero no rebasó 9
meses hay lugar a fijar como indemnización la suma equivalente a 70 SMLMV; de
igual forma, en tanto la privación sea superior a 3 meses pero no sea mayor a 6
meses, el valor por concepto de este perjuicio correspondería a 50 SMLMV;
asimismo si la medida de aseguramiento supera un mes, pero resulta inferior a 3
meses, se sugiere el reconocimiento de 35 SMLMV; finalmente si la detención no
supera el mes, la indemnización se tasa en el equivalente a 15 SMLMV, todo ello
para la víctima directa y para cada uno de sus más cercanos o íntimos allegados.
PERJUICIOS MATERIALES - Lucro Cesante / LUCRO CESANTE -
Reconocimiento de sumas dejadas de percibir durante la detención arbitraria La
Sala estima procedente ordenar el reconocimiento y pago de una indemnización
por este concepto, comoquiera que en el proceso está acreditado que la víctima,
al momento de la privación de su libertad, ejercía una actividad laboral como
empleado del ente demandado, pues precisamente con ocasión del acaecimiento
de hechos ocurridos mientras ejercía funciones inherentes al cargo que
desempeñaba, se le vinculó al proceso penal respectivo. Se precisa, además, que
el lucro cesante se liquidará teniendo en cuenta el período consolidado
comprendido entre el tiempo durante el cual los actores estuvieron privados de la
libertad y el lapso que, según las estadísticas, una persona requiere en Colombia
para conseguir trabajo luego de haber obtenido su libertad o acondicionarse en
una actividad laboral, comoquiera que no se encuentra demostrado en el plenario
si el demandante fue reincorporado, o no y en qué momento, al empleo público
que se encontraba desempeñando en el instante en el cual se hizo efectiva en su
contra la medida de aseguramiento de detención preventiva que originó la
producción de los daños cuya reparación deprecó el demandante en el libelo
introductorio del presente litigio.
La evolución jurisprudencial del consejo de estado en relación a la privación de la
libertad, quedo plasmada en una de las sentencias dadas por el Honorable
Tribunal Contencioso Administrativo del Cauca, cuyo Magistrado Ponente es el Dr.
Naun Mirawall Muñoz, da dada el 06 de mayo de 2010, expediente
(20050079400), para lo cual explico las tres líneas que han marcado el tratamiento
sobre este tema, para ellos manifestó en esta sentencia:
PRIVACION INJUSTA DE LA LIBERTAD- Evolución jurisprudencial de la
responsabilidad del Estado por privación de la libertad. ―El alcance de la
modalidad de responsabilidad del Estado por privación de la libertad, ha sido un
tema tratado de forma activa en la jurisprudencia del Consejo de Estado, en
efecto, se han identificado tres líneas jurisprudenciales, así lo ha reconocido esa
misma Corporación al explicar que
La primera tesis jurisprudencial que se puede calificar como ―restrictiva‖, reservó
el deber de reparar sólo a aquellas personas que por causa de alguna decisión
judicial se hubieren visto ilegítimamente privadas de su libertad, de manera que
solamente existía deber de reparar la ―falla del servicio judicial‖.

La segunda línea jurisprudencial estableció que la responsabilidad por privación


de la libertad regulada por el artículo 414 del Código de Procedimiento Penal,
sería objetiva y que era procedente únicamente si la situación podía subsumirse
en alguna de las tres causales normativas, en el evento contrario, el actor tenía el
deber de demostrar la ocurrencia de error jurisdiccional derivado del carácter
―injusto‖ o ―injustificado‖ de la detención.
La responsabilidad objetiva derivada de las causales establecidas en el artículo
414 del Código de Procedimiento Penal, ha quedado explicada en los siguientes
términos por el Consejo de Estado: ―Una segunda línea jurisprudencial entendió
que en los tres eventos previstos en el artículo 414 (absolución cuando el hecho
no existió, el sindicado no lo cometió o la conducta no estaba tipificada como
punible) la responsabilidad es objetiva, por lo cual resulta irrelevante el estudio de
la conducta del juez o magistrado para tratar de definir si por parte de él hubo dolo
o culpa. Se consideró, además que, en tales eventos, ―la ley presume que se
presenta la privación injusta de la libertad‖, pero se precisó que en aquellos casos
no subsumibles en tales hipótesis normativas se exigiría al demandante acreditar
el error jurisdiccional derivado no sólo del carácter ―injusto‖ sino ―injustificado‖
de la detención. Nótese que la jurisprudencia encontró, en el artículo 414 del
derogado C.P.P., dos preceptos. Un primer segmento normativo, previsto en su
parte inicial, conforme a la cual ―quien haya sido privado injustamente de la
libertad podrá demandar al Estado indemnización de perjuicios‖, que vendría a
constituir una suerte de cláusula general de responsabilidad del Estado por el
hecho de la privación injusta de la libertad, la cual amerita su demostración bien
por error o ilegalidad de la detención. La segunda parte de la disposición, en
cambio, tipificaría los tres únicos supuestos (absolución cuando el hecho no
existió, el sindicado no lo cometió o la conducta no estaba tipificada como punible)
que, probados, daban lugar a la aplicación de un régimen de responsabilidad
objetiva, o lo que es igual, no era menester demostrar la ocurrencia de error
judicial o de ilegalidad en la adopción de la medida privativa de la libertad.
Respecto de la aplicación del artículo 414 del decreto 2700 de 1991, en sus
inicios, el Consejo de Estado señaló que sólo procedía la indemnización cuando
se demostrara que la ocurrencia de unos de los elementos de la disposición se
debió a la falla en la prestación del servicio, posteriormente la postura fue recogida
para señalar que en estos eventos la responsabilidad era objetiva, para ilustrar
esta circunstancia se transcribe el siguiente aparte jurisprudencial: ―En relación
con la responsabilidad del Estado por la privación injusta de la libertad prevista en
el artículo 414 del decreto 2700 de 1991, la jurisprudencia de la Sección Tercera
consideró inicialmente que no bastaba con que el proceso terminara con decisión
absolutoria, en virtud de uno de los tres supuestos previstos en la norma, para
conceder el derecho a la indemnización en forma automática, sino que era
necesario acreditar el error o la ilegalidad de la providencia que dispuso la
detención, ya que ―la investigación de un delito, cuando medien indicios serios
contra la persona sindicada, es una carga que todas las personas deben soportar
por igual y la absolución final que puedan éstas obtener no prueba, per se, que
hubo algo indebido en la retención‖.
En decisiones posteriores se consideró, en cambio, que en tales eventos y por
disposición legal se estaba en presencia de una detención injusta, con abstracción
de la conducta o de las providencias dictadas por las autoridades encargadas de
administrar justicia y que, por lo tanto, surgía para el Estado la obligación de
reparar los perjuicios causados con la misma.
Finalmente, la última tendencia que puede calificarse como ―amplia‖, ha
señalado que la responsabilidad por privación injusta de la libertad, va más allá de
los tres supuestos normativos del mencionado artículo 414, por lo que la
obligación de reparación surge aún en eventos en los que el sindicado ha sido
absuelto en aplicación del principio de in dubio pro reo, pues si bien es cierto el
Estado tiene el deber jurídico de investigar, el ciudadano no tiene la obligación
jurídica de soportar la privación de la libertad que es uno de los derechos de
mayor protección en el Estado Social de Derecho.
La última tesis ha sido explicada por el Consejo de Estado, en los siguientes
términos: ―Esta Corporación ha sostenido que a los asociados corresponde
soportar la carga pública que implica participar, por voluntad de la autoridad, en
una investigación. Sin embargo, ahora la Sala considera oportuno recoger
expresiones en virtud de las cuales algunos sectores de la comunidad jurídica han
llegado a sostener, sin matiz alguno, que el verse privado de la libertad
ocasionalmente es una carga pública que los ciudadanos deben soportar con
estoicismo. Definitivamente no puede ser así. Lo cierto es que cualquiera que sea
la escala de valores que individualmente se defienda, la libertad personal ocupa
un lugar de primer orden en una sociedad que se precie de ser justa y
democrática.
Por consiguiente, mal puede afirmarse que experimentar la pérdida de un
ingrediente fundamental para la realización de todo proyecto de vida, pueda
considerarse como una carga pública normal, inherente al hecho de vivir dentro de
una comunidad jurídicamente organizada y a la circunstancia de ser un sujeto
solidario. Si se quiere ser coherente con el postulado de acuerdo con el cual, en
un Estado Social y Democrático de Derecho la persona junto con todo lo que a ella
es inherente ocupa un lugar central, es la razón de la existencia de aquél y a su
servicio se hallan todas las instituciones que se integran en el aparato estatal,
carece de asidero jurídico sostener que los individuos deban soportar toda suerte
de sacrificios, sin compensación alguna,

por la única razón de que resultan necesarios para posibilitar el adecuado ejercicio
de sus funciones por las autoridades públicas. La afirmación contraria sólo es
posible en el seno de una organización estatal en la que la persona con todos sus
atributos y calidades deviene instrumento, sacrificable, reductible y prescindible,
siempre que ello se estime necesario en aras de lograr lo que conviene al Estado,
es decir, en un modelo de convivencia en el que la prevalencia de un desde esta
perspectiva, mal entendido interés general, puede justificar el desproporcionado
sacrificio del interés particular incluida la esfera de derechos fundamentales del
individuo sin ningún tipo de compensación. Y es que si bien es cierto que en el
ordenamiento jurídico colombiano la prevalencia del interés general constituye uno
de los principios fundantes del Estado a voces del artículo 1º in fine de la
Constitución Política, no lo es menos que el artículo 2º de la propia Carta eleva a
la categoría de fin esencial de la organización estatal la protección de todas las
personas residentes en Colombia en sus derechos y libertades. Ello implica que la
procura o la materialización del interés general, no puede llevarse a cabo
avasallando inopinada e irrestrictamente las libertades individuales, pues en la
medida en que la salvaguarda de éstas forma parte, igualmente, del contenido
teleológico esencial con el que la Norma Fundamental programa y limita la
actividad de los distintos órganos del Estado, esa protección de los derechos y
libertades también acaba por convertirse en parte del interés general. (...)
Entre las consideraciones acerca de la naturaleza del daño antijurídico se ha
sostenido que, en cada caso, ha de corresponder al juez determinar si el daño va
más allá de lo que, normalmente y sin compensación alguna, debe soportar una
persona por el hecho de vivir en una comunidad jurídicamente organizada y
comportarse como un sujeto solidario. En ese orden de ideas, no pocas veces se
ha concluido que constituye daño antijurídico aquel que se experimenta en el
ámbito puramente material, por vía de ejemplo, cuando se devalúa un bien
inmueble por la proximidad de un puente vehicular que ha sido construido y puesto
en funcionamiento para el bienestar de toda la colectividad.
No se entiende entonces con apoyo en qué tipo de argumento no habría de ser
catalogado como igualmente antijurídico el daño que sufre quien se ve privado de
la libertad como en el presente caso durante cerca de dos años y acaba siendo
absuelto mediante sentencia judicial. Ciertamente resulta difícil aceptar que, con el
fin de satisfacer las necesidades del sistema penal, deba una persona inocente
soportar dos años en prisión y que sea posible aducirle, válidamente, que lo
ocurrido es una cuestión “normal”, inherente al hecho de ser un buen ciudadano y
que su padecimiento no va más allá de lo que es habitualmente exigible a todo
individuo, como carga pública derivada del hecho de vivir en sociedad. Admitirlo
supondría asumir, con visos de normalidad, la abominación que ello conlleva y dar
por convalidado el yerro en el que ha incurrido el sistema de Administración de
Justicia del Estado. (subrayado y negrilla fuera de texto)

Considera la Sala, de todas formas y como líneas atrás se ha apuntado, que no es


posible generalizar y que, en cada caso concreto, corresponderá al juez
determinar si la privación de la libertad fue más allá de lo que razonablemente
debe un ciudadano soportar para contribuir a la recta Administración de Justicia.
Lo que no se estima jurídicamente viable, sin embargo, es trasladar al
administrado el costo de todas las deficiencias o incorrecciones en las que, en
ocasiones, pueda incurrir el Estado en ejercicio de su ius puniendi. En relación con
la inconveniencia si no imposibilidad de verter juicios generales y abstractos en
relación con asuntos como el que atrae la atención del presente proveído, ya
había expresado esta Corporación lo siguiente: 'Al respecto, debe reiterarse lo
expresado en otras oportunidades, en el sentido de que no cualquier perjuicio
causado como consecuencia de una providencia judicial tiene carácter
indemnizable.
Así, en cada caso concreto deberá establecerse si el daño sufrido es de tal
entidad que el afectado no está en la obligación de soportarlo, y resulta, en
consecuencia, antijurídico, sea que tenga causa en una providencia errada o en
una providencia ajustada a la ley. No puede considerarse, en principio, que el
Estado deba responder siempre que cause inconvenientes a los particulares, en
desarrollo de su función de administrar justicia; en efecto, la ley le permite a los
fiscales y jueces adoptar determinadas decisiones, en el curso de los respectivos
procesos, en aras de avanzar en el esclarecimiento de la verdad, y los ciudadanos
deben soportar algunas de las incomodidades que tales decisiones les causen.
Sin embargo, tampoco pueden hacerse afirmaciones categóricas, para suponer
que, en determinados casos, será siempre inexistente el daño antijurídico, mucho
menos cuando ha habido lugar a la privación de la libertad de una persona, así
sea por corto tiempo, dado que se trata de la vulneración de un derecho
fundamental, cuya injusticia, al margen de la licitud o ilicitud de la decisión que le
sirvió de fundamento, puede hacerse evidente como consecuencia de una
decisión definitiva de carácter absolutorio. He aquí la demostración de que la
injusticia del perjuicio no se deriva de la ilicitud de la conducta del agente del
Estado.
El umbral de resistencia de los ciudadanos ha de ser mayor cuando se trata de
cargas públicas cuya asunción se hace necesaria para garantizar la sostenibilidad
de la existencia colectiva, pero deberá analizarse la magnitud de tales cargas con
un escrutinio más estricto y comprensivo siempre desde la perspectiva de la
víctima— allí en donde estén involucrados aspectos que tocan en toda su plenitud
la esfera de derechos fundamentales del individuo, al punto de, incluso, poder
llegar a hacer inviable su proyecto personal de vida, circunstancia que se da, sin
asomo de duda, cuando se ha afectado de manera tan intensa como en el sub lite
una garantía tan cara a la naturaleza humana como lo es el sagrado derecho a la
libertad.‖

En desarrollo de esta última posición, el Consejo de Estado ha manifestado que


las normas que respaldan la procedencia de la responsabilidad por la privación
injusta de la libertad son el artículo 68 de la Ley 270 de 1996, el cual debe ser
interpretado en armonía con las consideraciones del artículo 90 de la Constitución
Política, sin olvidar que los supuestos del artículo 414 no quedan excluidos a
pesar de estar derogados, porque el artículo 90 constituye una cláusula general y
amplia de imputación de la responsabilidad de la administración sustentada en el
daño antijurídico, en el cual se encuentran inmersos los elementos de
responsabilidad que consagraba el precitado artículo 414, textualmente se señaló:
―En definitiva, no resultan compatibles con el artículo 90 de la Constitución,
interpretaciones de normas infra constitucionales que restrinjan la cláusula general
de responsabilidad que aquél contiene. Partiendo de la conclusión anterior, la Sala
determinó que en el artículo 90 de la Constitución Política
tienen arraigo, aún después de la entrada en vigor de la Ley 270 de 1996, todos
los supuestos en los cuales se produce un daño antijurídico imputable a la
Administración de Justicia que no están contemplados –más no por ello excluidos,
se insiste en el premencionado artículo 68 de la Ley Estatutaria de la
Administración de Justicia– , entre ellos, como en los eventos en los cuales se
impone a un ciudadano una medida de detención preventiva como consecuencia
de la cual se le priva del ejercicio del derecho fundamental a la libertad pero
posteriormente se le revoca tal medida al concluir que los aspectos fácticos por los
cuales el investigado fue detenido no constituyeron hecho delictuoso alguno,
supuesto que estaba previsto en el artículo 414 del
de P. P., y que compromete la responsabilidad de la Administración, pues con su
actuación causó un daño antijurídico consistente en la privación de la libertad en
contra de quien no cometió el hecho delictuoso imputado, circunstancia que torna
injusta la medida y que debe ser reparada por la autoridad que produjo el hecho.
Igualmente en sentencia del Consejo de Estado, del 12 de diciembre de 2013 con
radicado 25000232600020000071801 (27252) providencia de la Sección Tercera;
manifestó que en el orden constitucional vigente nadie puede estar obligado a
sacrificar su libertad en beneficio del bien común. Por lo tanto, siempre que
alguien resulte condenado o privado de su libertad, a pesar de ser inocente, surge
un deber de reparación en cabeza del Estado. Además, a este le asiste el deber
inexcusable de adoptar todas las medidas posibles para garantizar que quienes
son sometidos a investigación o juicio penal reciban un trato adecuado a su
dignidad.
En los procesos de reparación directa por privación injusta de la libertad, el
Consejo de Estado ha establecido que existe responsabilidad administrativa de las
entidades demandadas, bajo la tesis ampliada de la responsabilidad objetiva;
donde solo es necesario demostrar que la persona privada de la libertad a causa
de un proceso penal, no haya terminado con sentencia condenatoria y su libertad
se produjo como consecuencia de una sentencia absolutoria o preclusión de la
investigación o revocatoria de la medida de aseguramiento; como así se manifestó
en sentencia del 20 de febrero de 2008, Exp: 15.980. Consejero Ponente: Dr.
Ramiro Saavedra Becerra
Con posterioridad, el mismo Consejo de Estado en Sentencia del Consejo de
Estado del diez (10) de junio de dos mil nueve (2009) Consejero ponente:
RAMIRO SAAVEDRA BECERRA, Radicación número16692; .manifestó que la
privación de la libertad era injusta, siempre que el proceso penal no terminara con
sentencia condenatoria, hecho que se justifica en tanto que con la sola
demostración de tal eventualidad, el accionante se libera de demostrar la
conducta culposa o dolosa del agente estatal propia de la falla del servicio.
―En síntesis, en los eventos en que se demuestra que la privación de la libertad
fue injusta, - que lo será siempre que el proceso no termine con una sentencia
condenatoria –, se está ante un daño imputable al Estado, que debe ser
indemnizado con fundamento en lo dispuesto en el artículo 90 de la Constitución
Política, así las razones de absolución o de preclusión de la investigación no
obedezcan a ninguna de las causales previstas en el artículo 414 del antiguo C. de
P. P. como causales de responsabilidad objetiva, o al indubio pro reo.
Lo anterior cobra mayor sustento si se tiene en cuenta que los sindicados y los
acusados, a quienes se les priva de su libertad, no tienen la condición de
condenados, y en muchos eventos la detención encuentra sustento en meras
sospechas, circunstancia que trastorna no solamente a los detenidos, sino a su
núcleo familiar. Por lo tanto, es dable concluir que la reparación del daño -
privación injusta de la libertad - es un derecho que tienen las personas que son
detenidas y que finalmente son absueltas, por cualquier causa, siendo los casos
en que opera el principio del indubio pro reo, aquellos en que se evidencia la
inoperancia de los entes a cargo de llevar a cabo la respectiva investigación.‖
En donde en estas dos últimas jurisprudencias se evidencia que existe una
predisposición a que el título de imputación de la responsabilidad estatal generada
por la privación injusta de la libertad sea precisamente la determinada como
responsabilidad objetiva bajo los preceptos del daño antijurídico consagrados en el
artículo 90 de la Constitución Política de Colombia.
Así las cosas, el Consejo de Estado, considera que existe responsabilidad
administrativa en las entidades demandadas por privación injusta solamente
cuando se demuestre que la persona injustamente privada de la libertad no fue
condenada penalmente dentro del respectivo proceso penal.
De igual forma respecto de la responsabilidad estatal por privación injusta de la
libertad, la Corte Constitucional, en sentencia T-293 del 21 de mayo de 2013,
manifestó:

JUEZ DE CONTROL DE GARANTIAS EN EL SISTEMA PENAL DE TENDENCIA


ACUSATORIA-Funciones/JUEZ DE CONTROL DE
GARANTIAS-Requisitos para decretar medida de aseguramiento. Al juez de
control de garantías le corresponde examinar ―si las medidas de intervención en
el ejercicio de los derechos fundamentales, practicadas por la Fiscalía General de
la Nación, no sólo se adecuan a la ley, sino si además son o no proporcionales, es
decir, ( i ) si la medida de intervención en el ejercicio del derecho fundamental es
adecuada para contribuir a la obtención de un fin constitucionalmente legítimo; ( ii )
si la medida es necesaria por ser la más benigna entre otras posibles para
alcanzar el fin; y ( iii ) si el objetivo
perseguido con la intervención compensa los sacrificios que esta comporta para
los titulares del derecho y la sociedad.‖ Teniendo en cuenta que la medida de
aseguramiento comprende la afectación de derechos fundamentales, el papel que
le corresponde cumplir al Juez de Control de Garantías dentro de tal audiencia
encuentra sustento en el artículo 250 Núm.
1 constitucional y está íntimamente ligado con la verificación, entre otros
requisitos, la necesidad y la finalidad de la medida, al igual que prever su
adecuada sustentación y la oportunidad de ser controvertida, aún más cuando
dicha medida puede comprometer la libertad del procesado. Es el juez de control
de garantías el competente para pronunciarse sobre las condiciones fácticas y
jurídicas que sustentan la solicitud del Fiscal, y determinar si tal solicitud resulta
razonable, adecuada, necesaria y proporcional y en caso de que así sea, autorizar
la medida de aseguramiento como lo establece el artículo 250 de la Constitución.
SISTEMA PENAL DE TENDENCIA ACUSATORIA-Papel del Ministerio
Público/MINISTERIO PUBLICO-Función en el proceso penal. En lo que respecta a
la participación del Ministerio Público en el proceso penal acusatorio, esta
Corporación ha reconocido que su condición de interviniente especial y discreto,
es una particularidad de nuestro sistema, garantizada por la Carta Política, por lo
que el ejercicio de sus competencias dentro del proceso penal debe realizarse con
total respeto por las garantías procesales constitucionales y de conformidad con la
ley.
MINISTERIO PUBLICO EN EL SISTEMA PENAL DE TENDENCIA
ACUSATORIA-Es un interviniente sui generis que puede abogar por los derechos
de todos, incluidas las víctimas, pero sin sustituir ni al Fiscal ni a la Defensa para
la solicitud de medida de aseguramiento. La participación del Ministerio Público en
la audiencia de solicitud de imposición de medida de aseguramiento, está reglada
por lo que establece el artículo 277 superior que determina que la función de este
órgano estatal está relacionada con la intervención en los procesos y ante las
autoridades judiciales o administrativas, cuando sea necesario en defensa del
orden jurídico, del patrimonio público, o de los derechos y garantías
fundamentales, pero también por los límites propios que le impone el legislador
penal en la Ley 906 de 2004, como quiera que es un interviniente sui generis que
puede abogar por los derechos de todos, incluidas las víctimas, pero sin sustituir ni
al Fiscal ni a la defensa.
En relación al daño antijurídico sufrido como consecuencia de la privación injusta y
el análisis que se debe realizar al momento de determinar la imputación de
responsabilidad estatal, así como la indemnización por daños materiales, el
Consejo de Estado, Sección Tercera, en sentencia del 02 de mayo de 2007,
Radicación número: 73001-23-31-000-1997-15879-01(15989), manifestó:
PRIVACION INJUSTA DE LA LIBERTAD - Daño antijurídico / PRIVACION
INJUSTA DE LA LIBERTAD - Interés general. Libertad personal / DETENCION
PREVENTIVA - Interés general. Libertad personal / DETENCION PREVENTIVA -
Principio de proporcionalidad
PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD - Detención preventiva. El juicio que sí se
encuentra en la obligación de llevar a cabo el juez de lo contencioso administrativo
a efectos de dilucidar si la medida de aseguramiento, una vez revocada mediante
pronunciamiento definitivo cualquiera que éste sea, puede comprometer la
responsabilidad patrimonial del Estado, es un juicio que debe trascender esa
legalidad meramente formal y ocuparse de establecer si, desde una perspectiva
teleológica, la decisión de privar de la libertad a un ciudadano constituyó un
elemento idóneo, necesario y ponderado, de cara a la satisfacción de las
finalidades que su expedición tenía el deber jurídico de procurar. El análisis sobre
la legalidad teleológica o finalística de la medida conduce, en últimas, a ocuparse
de la manera en que debe resolverse, en el caso concreto, la tensión entre el
interés general representado en la pronta, cumplida y efectiva Administración de
Justicia de un lado y, de otro, el derecho fundamental a la libertad junto con los
demás derechos conectados con ella que se ven afectados por la detención
preventiva, cuya salvaguarda también se integra dentro del interés general. En
otros términos, el juez de lo contencioso administrativo debe determinar si la
medida de aseguramiento, una vez concluido el proceso penal con la exención de
responsabilidad de la persona a quien la cautela afectó, reunió los requisitos para
ser considerada como una medida proporcionada, pues, de no ser así
vale decir, en el evento de hacerse manifiesta la infracción al principio de
proporcionalidad, se haría evidente la causación de un daño, en contra del
particular que no se encontraría en el deber jurídico de soportar. Nota de
Relatoría: Ver sentencia de cuatro (4) de diciembre de dos mil seis (2006);
Radicación 13.168; de la Corte Constitucional, Sala de Revisión No. 2, Sentencia
No. T-079/93; Magistrado Ponente: Eduardo Cifuentes Muñoz. (Negrilla y
subrayado fuera de texto)

DETENCION PREVENTIVA - Juicio de proporcionalidad. Oportunidad


/ PRESUNCION DE INOCENCIA - Detención preventiva / PRIVACION INJUSTA
DE LA LIBERTAD - Presunción injusta de la libertad. Debe tenerse en cuenta, en
cualquier caso, una consideración no por posiblemente evidente, desprovista de
relevancia: la antedicha valoración de la juridicidad
desde la perspectiva teleológica descrita de la medida de aseguramiento sólo
puede efectuarse una vez se ha establecido, con carácter definitivo dentro del
proceso penal, la ausencia de responsabilidad del imputado preventivamente
desprovisto de su libertad, toda vez que resulta materialmente imposible llevarla a
cabo analizando, en exclusiva, la decisión mediante la cual se profiere la orden de
detención cautelar. La realización de ese juicio de proporcionalidad encaminado a
establecer si la medida de aseguramiento causa, o no, un daño antijurídico en
casos como el del sub lite, solamente resulta posible al culminar el averiguatorio
penal, como quiera que sólo en ese momento se hace viable determinar si una
decisión que pudo ser desde la perspectiva formal a la que se ha hecho alusión
legalmente expedida lo cual implica que la providencia respectiva puede estar
desprovista de error judicial resulta, al propio tiempo y ya fruto de un análisis
finalístico o teleológico, desproporcionada. Lo anterior cobra mayor fuerza si se
tiene en cuenta que de por medio se encuentra la presunción constitucional de
inocencia, como garantía consustancial a la condición humana y de la cual, en
eventos como el del sub júdice, el sindicado goza al momento de ser detenido, la
mantiene durante todo el tiempo por el cual se prolonga su privación de la libertad
y, en la medida en que nunca puede ser desvirtuada por el Estado, cuando se
pone término, definitivamente, al procedimiento penal, la conserva incólume, de
manera tal que, sin solución de continuidad, una persona a la que la Carta Política
le atribuye, sin ambages, la condición de inocente, tuvo que soportar injusta y
antijurídicamente quizás la más aflictiva de las restricciones a su derecho
fundamental a la libertad. (Negrilla y subrayado fuera de texto)
DAÑO EMERGENTE - Noción / LUCRO CESANTE - Noción / PERJUICIO
INDEMNIZABLE – Características. El daño emergente supone, por tanto, una
pérdida sufrida, con la consiguiente necesidad para el afectado de efectuar un
desembolso si lo que quiere es recuperar aquello que se ha perdido. El daño
emergente determina que algún bien económico salió o saldrá del patrimonio de la
víctima. Cosa distinta es que el daño emergente pueda ser tanto presente como
futuro, dependiendo del momento en que se haga su valoración. Por su parte, el
lucro cesante corresponde a la ganancia frustrada, a todo bien económico que, si
los acontecimientos hubieran seguido su curso normal, habría ingresado ya o lo
haría en el futuro, al patrimonio de la víctima. En cuanto tiene que ver con el lucro
cesante, la jurisprudencia de esta Corporación ha sostenido reiteradamente que el
mismo, para que proceda su indemnización, debe ser cierto, como quiera que el
perjuicio eventual no otorga derecho a reparación alguna. El perjuicio
indemnizable, entonces, puede ser actual o futuro, pero, de ningún modo, eventual
o hipotético. Para que el perjuicio se considere existente debe aparecer como la
prolongación cierta y directa del estado de cosas producido por el daño, por la
actividad dañina realizada por la autoridad pública.
En relación a la caducidad, el Consejo de Estado en sentencia de la Sección
tercera emanada el 19 de julio de 2010, Radicación número: 25000-23-26- 000-
2009-00236-01(37410), explico que este término está determinado por la fecha de
la cual ejecutoria de la sentencia que dio fin al proceso penal, conforme a ello
explico:
PRIVACION INJUSTA DE LA LIBERTAD - Caducidad de la acción de reparación
directa / ACCION DE REPARACION DIRECTA POR PRIVACION INJUSTA DE LA
LIBERTAD - El término de caducidad se cuenta desde el momento en el cual el
sindicado recupera la libertad y la providencia absolutoria queda ejecutoriada
El artículo 136 del Código Contencioso Administrativo señala el término de
caducidad de las acciones ordinarias, entre ellas la de reparación directa, que
caduca al vencimiento del plazo de 2 años, los cuales se cuentan a partir del día
siguiente al del acaecimiento del hecho, de la omisión, de la operación
administrativa o de ocurrida la ocupación temporal o permanente del inmueble de
propiedad ajena por causa de trabajo público o cualquiera otra causa (num. 8). La
caducidad se produce cuando el plazo concedido por la ley para ejercer la acción
ha vencido; este término no es susceptible de interrupción ni de renuncia y opera
aún en contra de la voluntad del titular de la acción una vez se presenten las
circunstancias señaladas para ello, por lo cual constituye un presupuesto para el
ejercicio del derecho de acción que dicho fenómeno no se haya configurado. El
término de caducidad se fija por el legislador sin consideración a situaciones
personales y es totalmente invariable e improrrogable, razón por la cual la facultad
de ejercer el derecho de acción inicia con el plazo prefijado y nada obsta para que
se ejerza desde el primer día, pero fenece definitivamente al caducar o terminar tal
plazo. En los casos en los cuales se ejerce la acción de reparación directa con
fundamento en la privación injusta de la libertad, el término de caducidad se
cuenta desde el momento en el cual el sindicado recupera la libertad y la
providencia absolutoria queda ejecutoriada. Con fundamento en lo anterior es
dable concluir que la caducidad de la acción de reparación directa en los casos en
los cuales se invoca la privación injusta de la libertad, se cuenta a partir de la
ejecutoria de la providencia en la cual se determina que no existieron fundamentos
jurídicos para ordenar la detención.
NOTA DE RELATORIA: Acerca del cómputo del término de caducidad de la
acción de reparación directa por la privación injusta de la libertad de un ciudadano,
Consejo de Estado, Sección Tercera, Sentencia del 14 de febrero de 2002, exp.
13.622. Consejera Ponente: Dra. María Elena Giraldo Gómez.

NOTA DE RELATORIA: FUENTE FORMAL: RESPECTO DE LA EJECUTORIA


DE LAS PROVIDENCIAS, ARTICULO 331 DEL CODIGO DE PROCEDIMIENTO
CIVIL Y ARTICULO 187 DEL CODIGO DE PROCEDIMIENTO PENAL
TERMINACION DEL PROCESO - Cuando queda ejecutoriada la respectiva
sentencia / PRIVACION INJUSTA DE LA LIBERTAD - Cómputo del término de
caducidad de la acción de reparación directa
/ CONDUCTAS PUNIBLES CONEXAS - Investigación y juzgamiento conjunto /
TERMINO DE CADUCIDAD DE LA ACCION - Se contabiliza a partir de la
ejecutoria de la providencia de segunda instancia proferida dentro del proceso
penal
Con fundamento en las anteriores disposiciones legales es dable concluir que un
proceso sólo termina cuando queda ejecutoriada la sentencia, esto es, cuando
queda en firme, bien porque no se hubieren interpuesto recursos contra ella o se
hubieren decidido aquellos que hubieren sido interpuestos. La parte demandante
solicitó la declaratoria de responsabilidad de la Nación por la privación injusta de la
libertad que padeció el señor Carlos Augusto Quintero Ponguta. Como se explicó,
en estos casos el término de caducidad se debe computar a partir del día siguiente
a aquél en el cual quedó ejecutoriada la providencia por medio de la cual la
persona privada de la libertad fue absuelta. Para la Sala no es de recibo el
argumento expuesto por el Tribunal A Quo, según el cual el término de caducidad
se debe contar a partir de la ejecutoria de la sentencia de primera instancia, tesis
que fundamentó en el hecho de que dicha providencia resolvió la situación de
varios procesados y que, como resultó favorable para el señor Quintero sin que
hubiere recurrido la sentencia de primera instancia, debe entenderse que el
superior jerárquico no podía reformar la decisión, caso en el cual el daño se habría
consolidado a partir de ese momento. De conformidad con lo dispuesto en el
artículo 89 de la Ley 600 de 2000, contentiva del Código de Procedimiento Penal
vigente a la fecha en la cual se dictaron las sentencias de primera y de segunda
instancia dentro del proceso penal, ―por cada conducta punible se adelantará una
sola actuación procesal, cualquiera que sea el número de autores o partícipes‖, lo
que lleva a concluir que las conductas punibles conexas se investigan y juzgan
conjuntamente. Una vez proferida la sentencia de primera instancia, las partes que
tengan interés jurídico en impugnarla podrán interponer el recurso de apelación, el
cual se concederá en el efecto suspensivo (art. 193 C. de P.P.). Precluido el
término para sustentarlo, se ordenará el traslado común a las partes que no hayan
recurrido la sentencia (art. 194 ibídem). En todo caso, la competencia del juez de
segunda instancia ―se extenderá a los asuntos que resulten inescindiblemente
vinculados al objeto de la impugnación‖ (art. 204 ib). Con fundamento en lo
anterior es dable concluir que en los procesos penales en los cuales se estudien
conductas punibles conexas existe unidad procesal y, por ello, cuando la
sentencia de primera instancia resuelve varias situaciones de forma diversa y es
impugnada por algunos de los que tienen

interés jurídico, las diferentes decisiones que se adopten en ese mismo fallo – así
no hubieren sido apeladas– solamente quedarán en firme con la ejecutoria de la
sentencia de segunda instancia, tal como sucedió en este caso.
NOTA DE RELATORIA: En cuanto a la unidad procesal derivada de la
investigación y juzgamiento conjunto de conductas punibles conexas, Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Auto del 3 de junio de 2009. Rad:
31.912.

PRUEBAS
Ruego tenga como pruebas las siguientes:
A. PRUEBAS DOCUMENTALES
• Copia de Cedula de Ciudadanía del señor Fredy Gamboa y demás
demandantes
• Registros civiles de nacimiento de los demandantes, señores ROSA
NELLY CASTILLO, PEDRO ANTONIO GAMBOA, LUISA FERNANDA
GAMBOA RODRÍGUEZ, YESSICA PAOLA GAMBOA RODRÍGUEZ,
FREDY ALEXANDER GAMBOA HOLGUÍN, MARÍA LUZ MARULANDA,
LUZ DARY GAMBOA CASTILLO

• Copia del expediente judicial del proceso penal de radicación No. 76-
248-6000-173-2016-00999

• Certificado de tiempo de reclusión expedido por el INPEC (carpeta No.


0030 del ED)

• Constancia de conciliación expedida por la procuraduría tercera judicial


delegada de la ciudad de Cali, Valle del cauca

B. TESTIMONIALES
Solicito se escuche en declaración a las siguientes personas, con el objeto de
establecer los daños causados, por lo anterior cítese y escuche en diligencia de
declaración a los señores a quien les costa los hechos, los perjuicios y el daño
ocasionado.

• YASMIN CECILIA LUNA ROSERO Y ANGEL DAVID ROSAS MUÑOZ


quienes podrán ser citados a través del suscrito apoderado en la Calle 3
Nro. 7-24 Edificio El Café Oficina 301-303 Barrió Centro de la ciudad de
Popayán.

• NANCY NOEMÍ CHICUE, con número de cedula 34548523 de Popayán,


quien puede ser notificada a la dirección de residencia en la calle 14 No.
3-31 del Barrio Alfonso López.

• PIEDAD FERNÁNDEZ MOLINA con número de cedula de Popayán,


quien puede ser notificada a la dirección de residencia en la calle 16 No.
4-33 del Barrio Alfonso López

• RICHARD EDGARDO JIMENEZ RAMIREZ, quien podrá ser citado a


través de la Oficina de Talento Humano del Comando Departamento de
Policía Cauca o en su defecto a la Oficina de Talento Humano de la
Dirección General de la Policía Nacional.

• BRYAN ALEXIS CARDONA MARTINEZ, quien podrá ser citado a


través de la Oficina de Talento Humano del Comando Departamento de
Policía Cauca o en su defecto a la Oficina de Talento Humano de la
Dirección General de la Policía Nacional.

ESTIMACION RAZONADA DE LA CUANTIA


Teniendo en cuenta que la pretensión de mayor cuantía respecto de los daños
materiales es el referido a daño emergente, la cuales se estima en la suma de
DOSCIENTOS CINCUENTA Y UN MILLONES NOVECIENTOS VEINTE MIL
QUINIENTOS OCHENTA Y SEIS PESOS ($251.920.586). a la fecha de
presentación de la presente demanda.

NOTIFICACIONES

LAS ENTIDADES DEMANDADAS PUEDEN NOTIFICARSE EN:

• LA NACIÒN - FISCALIA GENERAL DE LA NACIÒN.


Representada por el señor Fiscal General de la Nación o quien lo
represente, con dirección de notificación en la Diagonal 22B No. 52-01
B/Ciudad Salitre, Bogotá D.C., PBX: 57(1) 570 20 00 - 57(1) 414 90
00. e-mail: [email protected]

• LA NACIÒN - RAMA JUDICIAL - DIRECIÒN EJECUTIVA SECCIONAL


DE ADMINISTRACIÒN JUDICIAL Representada por el Director
Ejecutivo de la Administración Judicial o quien lo represente, con
dirección de notificación en la Calle 12 No. 7-65 Bogotá D.C., PBX: (571)
565 8500, e-mail: [email protected]

• AGENCIA NACIONAL DE DEFENSA JURIDICA DEL ESTADO, puede


ser notificada en su sede ubicada en la Carrera 7 No. 75 – 66 piso 2 y 3,
Bogotá D.C., PBX (57-1) 255 8955. e-mail:
[email protected]

• PROCURADURIA GENERAL DE LA NACION: puede ser notificada en


su sede ubicada en la Carrera 5 No. 15 – 60 Bogotá D.C., PBX (57-1)
587 8750. e-mail: [email protected]
LA PARTE DEMANDANTE recibirá notificaciones en la carrera 9 # 5-16 del
municipio de El Cerrito, Valle del cauca, Teléfono 3158902566, correo electrónico
[email protected].

EL SUSCRITO APODERADO, recibirá notificaciones en la Calle 3 Número 7- 24


Oficina 303 y 304 Barrio Centro – Palmira, Valle del cauca. Teléfono 304 4165654,
correo electrónico [email protected].

Del señor Juez(a) con todo respeto,

_______________________________________________
GABRIEL ALEJANDRO MEJIA ORTIZ
C.C. No. 1.006.324.759 de Palmira, Valle del Cauca.
T.P No, 103521 del Consejo Superior de la Judicatura

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