Reglamento Penitenciario 1996: Actualización y Contexto
Reglamento Penitenciario 1996: Actualización y Contexto
Preambulo
I
El presente Real Decreto aprueba el Reglamento Penitenciario de desarrollo y ejecución de la Ley Orgánica 1/1979, de
26 de septiembre, General penitenciaria (LOGP), que opera una reforma completa de la normativa reglamentaria
penitenciaria de 1981.
La necesidad de abordar una reforma completa del Reglamento Penitenciario aprobado por Real Decreto 1201/1981, de
8 de mayo, ya se ponía de manifiesto en el preámbulo del Real Decreto 787/1984, de 26 de marzo, por el que se efectuó
la modificación parcial de mayor envergadura del mismo. Desde aquel momento hasta el presente las razones que
llevaron a pensar la necesidad de desarrollar un nuevo Reglamento Penitenciario capaz de extraer las potencialidades
más innovadoras de la LOGP, no sólo no han desaparecido sino que se han incrementado.
Es en el aspecto de la ejecución del tratamiento -conforme al principio de individualización científica que impregna la
LOGP- donde se encuentra el potencial más innovador para que la Administración Penitenciaria pueda mejorar el
cumplimiento de la misión de preparación de los reclusos para la vida en libertad que tiene encomendada, cuya
consecución exige ampliar la oferta de actividades y de programas específicos para los reclusos, potenciando las
prestaciones dirigidas a paliar, en lo posible, las carencias y problemas que presentan los internos y, en definitiva,
evitando que la estancia de los internos en los centros penitenciarios constituya un tiempo ocioso y perdido.
Asimismo, la reciente reforma de nuestra legislación penal mediante la promulgación de la Ley Orgánica 10/1995, de 23
de noviembre, del Código Penal, y la modificación introducida en el artículo 38 de la LOGP mediante la Ley Orgánica
13/1995, de 18 de diciembre, que exige la regulación de las unidades de madres y de las visitas de convivencia familiar,
aconsejan no demorar por más tiempo la aprobación de un nuevo Reglamento que proporcione a la Administración el
instrumento normativo adecuado para afrontar la política exigida por el actual momento penitenciario y dar respuesta a
los nuevos retos planteados.
Lo hasta aquí señalado justificaría sin más el esfuerzo que implica la elaboración de un nuevo Reglamento
Penitenciario. Sin embargo, existen otras razones que hacen necesaria la fijación de este nuevo marco reglamentario.
La sociedad española ha sufrido una importantísima transformación en los últimos quince años, transformación de la
que no ha quedado exenta la realidad penitenciaria.
La situación actual es muy distinta de la existente en 1981, no sólo por el notable incremento de la población reclusa -
que ha exigido un importante esfuerzo para dotar a la Administración de nuevas infraestructuras y para adaptar los
modelos de gestión de los centros-, sino también por las variaciones sustanciales producidas en su composición (mayor
presencia de mujeres y de reclusos extranjeros, envejecimiento de la población reclusa), por la variación del perfil
sociológico de los mismos como consecuencia del predominio de la criminalidad urbana y suburbana y de la irrupción
del fenómeno de la delincuencia organizada, que generan grupos minoritarios de reclusos con un alto potencial de
desestabilización de la seguridad y el buen orden de los establecimientos penitenciarios.
La aparición de nuevas patologías con especial incidencia entre la población reclusa (drogadicción, SIDA, ...), así como
la universalización de la prestación sanitaria exigen una completa remodelación de la normativa reglamentaria de una
de las prestaciones básicas de la Administración penitenciaria como es la prestación sanitaria. En este ámbito, al igual
que ocurre en materia educativa o en el campo de la asistencia social, la normativa reglamentaria, previa a la entrada
en vigor de las Leyes básicas reguladoras de cada uno de estos sectores -Ley General de Sanidad de 1986, Ley de
Ordenación General del Sistema Educativo de 1990- debe ser adaptada a los principios establecidos en la mismas, así
como a la efectiva asunción de competencias por diversas Comunidades Autónomas.
A su vez, las modificaciones de las formas de contratación, del marco estatutario de la función pública, del régimen
jurídico de la Administración y del procedimiento administrativo, materias reguladas en Leyes posteriores al
Reglamento Penitenciario de 1981, y que resultan, lógicamente, de directa aplicación a la actividad penitenciaria,
exigen también una profunda reordenación de las materias afectadas consolidando los avances establecidos en las
mismas bajo el criterio de «normalización» de las instituciones penitenciarias, en el sentido de no definir marcos
específicos salvo en aquellas cuestiones que por la singularidad de la actividad así lo exijan, rompiendo de esta forma la
dinámica de «marginalización» a la que inconscientemente se ven sometidas las instituciones penitenciarias y que
tantas veces ha sido denunciada por la doctrina y los tribunales.
Por otro lado, la importante exégesis jurisprudencial de la LOGP, constituye un valiosísimo caudal que se ha pretendido
incorporar al nuevo texto dotando de rango normativo la fecunda doctrina establecida, especialmente la determinada
por el Tribunal Constitucional.
El desarrollo de las nuevas tecnologías y la progresiva socialización de su uso tampoco ha sido un proceso del que haya
quedado exenta la institución penitenciaria. Por ello, resulta precisa la integración de la normativa referente al uso de
ficheros informáticos, así como a la utilización de estas tecnologías por los propios internos.
El progresivo cambio de mentalidad, hábitos y costumbres de la sociedad española también ha repercutido de forma
evidente en el entramado penitenciario exigiendo la flexibilización de determinadas reglas, en especial en el ámbito de
las comunicaciones de los internos.
Por último, el nuevo Reglamento Penitenciario incorpora a su texto los avances que han ido produciéndose en el campo
de la intervención y tratamiento de los internos, consolidando una concepción del tratamiento más acorde a los actuales
planteamientos de la dogmática jurídica y de las ciencias de la conducta, haciendo hincapié en el componente
resocializador más que en el concepto clínico del mismo. Por ello, el Reglamento opta por una concepción amplia del
tratamiento que no sólo incluye las actividades terapéutico-asistenciales, sino también las actividades formativas,
educativas, laborales, socioculturales, recreativas y deportivas, concibiendo la reinserción del interno como un proceso
de formación integral de su personalidad, dotándole de instrumentos eficientes para su propia emancipación.
En este campo también se incorporan al Reglamento las experiencias tratamentales generadas por la práctica
penitenciaria, así como otras surgidas en el derecho comparado.
II
Las principales novedades del extenso contenido del Reglamento Penitenciario que se aprueba por este Real Decreto se
dirigen a los siguientes objetivos:
a) Profundizar el principio de individualización científica en la ejecución del tratamiento penitenciario. Para ello se
implanta la aplicación de modelos individualizados de intervención para los presos preventivos (que representan en
torno al 20 por 100 de la población reclusa), en cuanto sea compatible con el principio constitucional de presunción de
inocencia. Con esta medida se evita que la estancia en prisión de una parte importante de la población reclusa sólo
tenga fines custodiales, al tiempo que se amplía la oferta de actividades educativas, formativas, socioculturales,
deportivas y medios de ayuda que se programen para propiciar que su estancia en prisión sirva para paliar, en lo
posible, las carencias detectadas.
En esta misma línea, la regulación de las formas especiales de ejecución (Título VII), de las salidas programadas
(artículo 114) y de los programas de actuación especializada (artículos 116 y 117) proporcionan los medios necesarios
para adaptar el tratamiento a las necesidades individuales de cada interno, cuyo programa podrá combinar, incluso,
elementos de los diferentes grados de clasificación, en las condiciones establecidas en el artículo 100.2, que introduce
el principio de flexibilidad.
Dentro de las formas especiales de ejecución se crean los Centros de Inserción Social y se regulan con detalle las
unidades dependientes y las unidades extrapenitenciarias, como instrumentos para el tratamiento de colectivos
específicos de reclusos que permiten utilizar los recursos extrapenitenciarios existentes en la sociedad a la que se
encomienda su gestión por vía de las entidades colaboradoras (artículo 62).
El desarrollo de las unidades de madres y de los departamentos mixtos -éstos últimos con carácter excepcional-
extiende el principio constitucional de protección a la familia al ámbito penitenciario, para paliar, en lo posible, la
desestructuración de los grupos familiares que tengan varios miembros en prisión y para proporcionar la asistencia
especializada necesaria a los niños menores de tres años que convivan en prisión con sus madres, en consonancia con
la reciente modificación del artículo 38 de la LOGP.
b) La utilización generalizada de los instrumentos de diseño y ejecución del tratamiento implica una mayor potenciación
y diversificación de la oferta de actividades, para evitar que dichos instrumentos queden vacíos de contenido,
dinamizándose la vida de los centros penitenciarios que, sin perjuicio de sus funciones custodiales, se configuran como
un auténtico servicio público dirigido a la resocialización de los reclusos.
c) Apertura de las prisiones a la sociedad -que formula crecientes demandas de participación y se implica, cada vez
más, en la actividad penitenciaria- para potenciar la acción de la Administración con los recursos existentes en la
sociedad y para fortalecer los vínculos entre los delincuentes y sus familias y la comunidad, en línea con las
conclusiones de las Naciones Unidas en su reunión de Tokio de diciembre de 1990.
El Reglamento, no sólo contiene un variado elenco de contactos con el exterior (permisos de salida, comunicaciones
especiales, potenciación del régimen abierto, tratamiento extrapenitenciario), sino que favorece decididamente la
colaboración de entidades públicas y privadas dedicadas a la asistencia de los reclusos.
d) En materia de régimen penitenciario, el Reglamento efectúa una redefinición del régimen cerrado (capítulo IV del
Título III) estableciendo dos modalidades de vida: Departamentos especiales de control directo para los internos
extremadamente peligrosos y módulos o centros de régimen cerrado para los reclusos manifiestamente inadaptados a
los regímenes comunes, cuyo destino se efectúa mediante resolución motivada fundada en causas objetivas.
En cualquier caso, en ambas modalidades de vida se realizan actividades programadas para atender las necesidades de
tratamiento e incentivar su adaptación al régimen ordinario y sus limitaciones regimentales son menos severas que las
fijadas para el régimen de cumplimiento de la sanción de aislamiento en celda, por entenderse que el régimen cerrado,
aunque contribuye al mantenimiento de la seguridad y del buen orden regimental, no tiene naturaleza sancionadora,
sino que se fundamenta en razones de clasificación penitenciaria en primer grado.
Por lo que se refiere al Estatuto jurídico de los reclusos, el Reglamento Penitenciario regula con amplitud sus derechos
y deberes, así como su acceso a las prestaciones de las Administraciones públicas.
En esta materia, se ha procurado incorporar la mayoría de las recomendaciones del Consejo de Europa relativas a los
reclusos extranjeros -que no pueden ser discriminados por razón de su nacionalidad- y a las actividades educativas y
prestaciones sanitarias.
Destaca la nueva regulación de materias que afectan al derecho a la intimidad de los reclusos como la protección de los
datos de carácter personal contenidos en los ficheros penitenciarios y la recepción de la doctrina del Tribunal
Constitucional sobre comunicaciones con los abogados defensores y sobre la forma de realizar los cacheos personales.
En materia disciplinaria, se han mantenido las faltas tipificadas en los artículos 108, 109 y 110 y las sanciones
establecidas en el artículo 111, así como la determinación de los actos de indisciplina grave del primer párrafo del
artículo 124, todos ellos del Reglamento Penitenciario aprobado por Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, en la
redacción dada por el Real Decreto 787/1984, de 26 de marzo, por no haberse modificado la LOGP en estas materias.
No obstante, se ha regulado detalladamente un procedimiento sancionador con las debidas garantías, en sintonía con la
doctrina constitucional y con las observaciones formuladas por los Jueces de Vigilancia. Por otra parte, se especifican
las manifestaciones del principio de oportunidad en materia disciplinaria mediante la regulación de los mecanismos de
aplazamiento, suspensión de la efectividad y reducción o revocación de las sanciones impuestas.
En otro orden de cosas, se aborda la regulación pendiente de la relación laboral especial penitenciaria, dentro de la
cual se encuadra exclusivamente el trabajo productivo por cuenta ajena de los internos por ser la única modalidad de
trabajo penitenciario que posee las notas típicas de la relación laboral.
En cuanto al control de la actividad penitenciaria, destaca la intervención del Ministerio Fiscal en numerosas materias y
una mayor comunicación con la Jurisdicción de Vigilancia.
III
En los aspectos estructurales, para mejorar la gestión el Reglamento regula los nuevos modelos del sistema
prestacional de la Administración penitenciaria -con especial incidencia en la asistencia sanitaria- y de organización de
los centros penitenciarios.
La Administración penitenciaria no puede hacer frente por sí sola a las múltiples prestaciones que una concepción
integral de la salud implica, y, correspondiendo a los servicios de salud una responsabilidad global de asistencia
sanitaria, es preciso articular cauces de colaboración basados en un principio de corresponsabilidad entre la
Administración penitenciaria y las Administraciones sanitarias competentes, conforme al cual pueda hacerse efectivo el
principio de universalización de la asistencia, garantizándose unos niveles óptimos de utilización de los recursos y el
derecho efectivo a la protección de la salud de los internos, ajustado a una asistencia integrada, a la promoción y
prevención, equidad y superación de las desigualdades.
En este sentido, en el capítulo I del Título IX se garantiza el derecho de los internos a una asistencia sanitaria orientada
tanto a la prevención como a la curación y rehabilitación y se regula la corresponsabilidad de la Administración
penitenciaria y de las Administraciones sanitarias, que se articulará mediante la formalización de los correspondientes
convenios de colaboración que contemplen los protocolos, planes, procedimientos y responsabilidades financieras.
Con este mismo objetivo de optimizar la utilización de los recursos extrapenitenciarios, se reordenan la acción social y
los servicios sociales penitenciarios, que se coordinan con las redes públicas de asistencia social de las
Administraciones públicas.
Finalmente, el Título XI contiene el nuevo modelo organizativo de los centros penitenciarios, que sólo resulta aplicable
a las Comunidades Autónomas con competencias ejecutivas en materia penitenciaria como derecho supletorio. Su
finalidad básica consiste en racionalizar y desconcentrar las funciones que se realizan en los establecimientos
penitenciarios (tratamiento, régimen, potestad disciplinaria y gestión económica) entre órganos colegiados
especializados para adecuar la gestión a la nueva realidad de los establecimientos polivalentes y, en general, para
dinamizar la gestión penitenciaria potenciando la participación de los empleados públicos.
En su virtud, en ejercicio de las competencias atribuidas en los artículos 97 y 149.1.6.ª de la Constitución, a propuesta
del Ministro de Justicia e Interior, previo informe favorable del Consejo General del Poder Judicial, con la aprobación
del Ministro para las Administraciones Públicas, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberación del Consejo
de Ministros, en su reunión del día 9 de febrero de 1996,
DISPONGO:
DISPOSICIONES ADICIONALES
2. Los Ayuntamientos rendirán cuentas mensualmente, a través de los centros penitenciarios ubicados en la capital de
la provincia, al Ministerio de Justicia e Interior o al órgano correspondiente de la Comunidad Autónoma mediante
certificación acreditativa del número por día de detenidos y presos a disposición judicial o penados a arresto de fin de
semana, con expresión de sus circunstancias personales, expedida por el secretario de la corporación municipal o por el
encargado del depósito, con el visto bueno del Alcalde. Con dicha certificación se acompañará necesariamente copia
certificada de las órdenes de detención, prisión, traslado o libertad dictadas por las autoridades judiciales.
1. Las viviendas, residencias y dependencias anejas de los distintos centros y establecimientos penitenciarios son bienes
inmuebles de dominio público afectados al uso público de casa-habitación de los directivos, funcionarios y personal
laboral de plantilla de instituciones penitenciarias con destino definitivo en los correspondientes centros penitenciarios,
que estarán excluidas de arrendamiento conforme a lo establecido en el artículo 5 de la Ley de Arrendamientos
Urbanos.
2. En razón de las necesidades de la Administración penitenciaria, estos bienes inmuebles demaniales podrán
desafectarse por los procedimientos legalmente establecidos para su integración en el Patrimonio del Estado o de la
Comunidad Autónoma correspondiente y su eventual enajenación, así como destinarse a un uso público distinto.
3. Los recursos derivados de los cánones de uso de las viviendas, residencias y dependencias destinadas a funcionarios
y personal laboral de plantilla penitenciarios tendrán la naturaleza de ingresos públicos, que se ingresarán en el Tesoro
Público para su posterior incorporación, mediante generaciones de crédito, a aquéllos conceptos presupuestarios del
Presupuesto de gastos de la Administración penitenciaria correspondiente que contribuyan al mejor cumplimiento de
los fines de la actividad penitenciaria establecidos en el artículo 2 del Reglamento Penitenciario.
4. Por Orden del Ministro de Justicia e Interior o resolución autonómica equivalente se regularán los órganos gestores,
los sistemas de adjudicación, las obligaciones y derechos de los usuarios y de la Administración penitenciaria, las
causas de extinción de la cesión de uso y el procedimiento de desahucio administrativo para la ejecución forzosa de las
resoluciones de desalojo.
1. Los empleados públicos destinados en el ámbito de la Administración penitenciaria podrán ser premiados, previo
expediente instruido al efecto para acreditar los méritos contraídos, con las siguientes recompensas, que se anotarán
en sus expedientes personales y se acreditarán mediante diploma expedido a nombre del interesado por la autoridad
que las conceda:
a) Mención honorífica, por la realización de actuaciones relevantes en el desempeño de las tareas asignadas, así como
por la satisfactoria prestación de servicios en instituciones penitenciarias durante períodos prolongados de tiempo.
b) Medalla de Oro al Mérito Penitenciario, por la realización de servicios en el ámbito penitenciario, relacionados o no
con los cometidos del puesto de trabajo, que revistan una extraordinaria relevancia y denoten un alto espíritu de
servicio.
Esta condecoración se otorgará por Orden del Ministro de Justicia e Interior y confiere a su titular el tratamiento de
excelentísimo señor.
c) Medalla de Plata al Mérito Penitenciario, por la prestación de servicios de especial relevancia relacionados con la
actividad penitenciaria de forma continuada que denoten superior iniciativa y dedicación.
d) Medalla de Bronce al Mérito Penitenciario, por la prestación de servicios relevantes relacionados con la actividad
penitenciaria que denoten una especial iniciativa y dedicación sin que concurran los superiores merecimientos a que se
refieren los párrafos a) y b).
Las condecoraciones de los párrafos c) y d) se otorgarán por resolución de la Secretaría de Estado de Asuntos
Penitenciarios.
2. Las instituciones, corporaciones, fundaciones, asociaciones y empresas, públicas o privadas, y, en su caso, los
particulares, que se hayan distinguido en su colaboración con la Administración penitenciaria, en cualquiera de las
manifestaciones de la actividad penitenciaria, podrán ser recompensadas con las siguientes condecoraciones, que se
acreditarán mediante diploma expedido a nombre de la entidad o persona premiada por la autoridad que las conceda:
a) Medalla de Oro al Mérito Social Penitenciario, por la realización de servicios de extraordinaria relevancia, creación
de entidades colaboradoras en la reinserción y resocialización de los reclusos o por el extraordinario apoyo prestado a
la Administración penitenciaria en el desempeño de las funciones que tiene asignadas, así como por su contribución
extraordinaria a la mejora de la actividad penitenciaria en cualquiera de sus manifestaciones.
La concesión de la Medalla de Oro al Mérito Social Penitenciario se efectuará por Orden del Ministro de Justicia e
Interior.
b) Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario, por la realización de importantes servicios en el ámbito
penitenciario, así como por su importante contribución a la mejora de la actividad penitenciaria en cualquiera de sus
manifestaciones.
c) Medalla de Bronce al Mérito Social Penitenciario, cuando concurran méritos semejantes a los establecidos en los
párrafos a) y b) sin los extraordinarios y especiales merecimientos que en las mismas se indican.
Las condecoraciones de los párrafos b) y c) se otorgarán por resolución de la Secretaría de Estado de Asuntos
Penitenciarios.
3. Por resolución de la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios se convocará anualmente el Premio Nacional
«Victoria Kent». En dicha resolución se determinarán las bases del Premio y se designará el jurado encargado de su
concesión, que deberá valorar los méritos extraordinarios de las entidades o particulares que concurran al mismo en
materia de defensa, en el ámbito penitenciario, de los derechos humanos o de las tareas de reinserción y resocialización
de los reclusos de extraordinaria relevancia, así como en el fomento de la investigación multidisciplinar penitenciaria.
1. En el ámbito de la Administración General del Estado, por centro directivo se entiende el órgano de la Administración
penitenciaria con rango igual o superior a Dirección General que tenga atribuidas las competencias correspondientes.
2. El nivel de los órganos unipersonales regulados en el Reglamento Penitenciario será el que se determine en la
correspondiente relación de puestos de trabajo.
3. En la relación de puestos de trabajo de la Administración Penitenciaria General del Estado se creará el puesto de
Coordinador Territorial, con el número de dotaciones, características y contenido que se determine en la misma.
DISPOSICIONES TRANSITORIAS
1. Continuarán aplicándose después de la fecha de entrada en vigor del Reglamento Penitenciario que se aprueba por
este Real Decreto los artículos 65 a 73 del Reglamento de los Servicios de Prisiones, aprobado por Decreto de 2 de
febrero de 1956, y las disposiciones complementarias dictadas hasta dicha fecha por la Administración penitenciaria
correspondiente en materia de redención de penas por el trabajo, a los únicos efectos siguientes:
a) Para determinar la ley penal más favorable para el reo, conforme a lo establecido en las disposiciones transitorias
primera, segunda, tercera y cuarta de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.
b) Para el cumplimiento de las penas impuestas y que se ejecuten conforme al Código Penal que se deroga por la Ley
Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, en aplicación de lo previsto en las citadas disposiciones
transitorias de dicha Ley Orgánica.
2. Cuando en aplicación de las citadas disposiciones transitorias de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del
Código Penal, los Jueces o Tribunales no hubiesen acordado la revisión de la sentencia por considerar más favorable la
liquidación efectuada conforme al Código Penal derogado y, como consecuencia de la pérdida por el interno del
beneficio de la redención de penas por el trabajo, resulte que la pena que se está ejecutando pueda ser de duración
superior a la que le correspondería por la citada Ley Orgánica 10/1995, el Director del centro penitenciario, de oficio o
a solicitud del interno, lo pondrá en conocimiento del Juez o Tribunal.
3. En ningún caso resultarán aplicables las disposiciones sobre redención de penas por el trabajo a quienes se les
apliquen las disposiciones de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.
4. Cuando un penado deba cumplir dos o más penas privativas de libertad, unas de las cuales se deban ejecutar
conforme a las normas del Código Penal derogado y otras con arreglo a la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre,
del Código Penal, comenzará el cumplimiento por las penas cuya ejecución deba regirse por el Código derogado,
aplicándose, entre éstas, el criterio de prelación fijado en el artículo 70.1 del mismo.
Cumplidas todas éstas, se iniciará la ejecución de las penas impuestas o revisadas al amparo de la Ley Orgánica
10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, aplicándose entre las mismas el criterio de prelación del artículo 75 de
dicho Cuerpo legal. En ningún caso resultará de aplicación a estas penas el beneficio de la redención de penas por el
trabajo.
Fijado el orden de cumplimiento conforme a lo dispuesto en los dos párrafos anteriores, el Director del centro lo pondrá
en conocimiento del Juez de Vigilancia correspondiente a los efectos oportunos.
5. Para computar las tres cuartas partes de la condena u otros plazos con efectos legales, se aplicarán las siguientes
reglas:
1.ª Se sumarán todas las penas de prisión, con independencia de que correspondan a uno u otro Código, de tal manera
que la suma de las mismas será considerada como una sola pena. De la suma parcial de las penas cuya ejecución se rija
por el Código derogado se rebajarán los días de redención concedidos al interno.
2.ª En los casos en que el interno esté condenado a varias penas, de las cuales unas se rijan por el Código derogado y
otras por la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, y resultasen de aplicación las reglas penales
de acumulación de condenas previstas en el artículo 70.2 del Código derogado o en el artículo 76.2 de la citada Ley
Orgánica 10/1995, para la ejecución de la pena resultante se estará a lo que disponga el Juez o Tribunal, en orden al
sometimiento de la ejecución a las normas de uno u otro Código.
1. En el plazo de tres meses, a partir de la fecha de entrada en vigor del Reglamento Penitenciario que se aprueba por
este Real Decreto, los Consejos de Dirección de los centros penitenciarios procederán a adecuar las normas de régimen
interior del centro correspondiente a los preceptos contenidos en el mismo, continuando en vigor las normas de
régimen interior anteriores hasta que se produzca la indicada adecuación.
2. Las nuevas normas de régimen interior, una vez adecuadas por el Consejo de Dirección, se remitirán al centro
directivo de la Administración penitenciaria correspondiente para su aprobación.
El contenido de los artículos 277 a 324; 328 a 332 y 334 a 343 del Reglamento Penitenciario aprobado por Real Decreto
1201/1981, de 8 de mayo, se mantendrá vigente, con rango de resolución del centro directivo de la Administración
penitenciaria correspondiente, en lo que no se oponga a lo establecido en el Reglamento Penitenciario que se aprueba
por este Real Decreto, hasta que por el centro directivo correspondiente se dicte la resolución que establezca la nueva
regulación de la organización de los servicios y unidades de los centros penitenciarios, así como las funciones de cada
uno de los puestos de trabajo de los mismos.
2. Las circulares, instrucciones y órdenes de servicio se publicarán de forma regular en el Boletín de Información del
Ministerio de Justicia e Interior o Boletín autonómico equivalente, conforme a lo dispuesto en el artículo 37.10 de la Ley
30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo
Común.
1. Los procedimientos ya iniciados antes de la entrada en vigor del Reglamento Penitenciario que se aprueba por este
Real Decreto, se regirán por la normativa procedimental anterior, sin que les resulten de aplicación las normas
procedimentales contenidas en el mismo.
2. En los supuestos de procedimientos disciplinarios penitenciarios iniciados antes de entrar en vigor el citado
Reglamento en los que no se haya dictado la resolución de imposición de la sanción en el momento de su entrada en
vigor, el órgano competente para imponerla podrá aplicar las normas contenidas en el capítulo II del Título X del mismo
en cuanto resulten más favorables al infractor.
3. Los preceptos procedimentales contenidos en las normas de régimen interior y en las circulares, instrucciones y
órdenes de servicio anteriores continuarán aplicándose, en lo que no se oponga a lo establecido en el citado
Reglamento, hasta que se produzca la adecuación a que se refiere la disposición transitoria segunda y la refundición,
armonización y adecuación indicadas en la disposición transitoria cuarta.
4. Los procedimientos iniciados después de la entrada en vigor del Reglamento Penitenciario aprobado por este Real
Decreto, se regirán, en todo caso, por las normas procedimentales contenidas en el mismo y, en lo que no resulte
incompatible con dichas normas, por las contenidas en las normas de régimen interior, circulares, instrucciones y
órdenes de servicio anteriores, hasta que se produzca la adecuación, refundición y armonización a que se refieren las
disposiciones transitorias segunda y cuarta.
DISPOSICIONES DEROGATORIAS
1. Quedan derogadas todas las normas de igual o inferior rango en lo que contradigan o se opongan a lo dispuesto en el
presente Real Decreto y en el Reglamento Penitenciario que se aprueba por el mismo.
a) Todos los preceptos del Reglamento de los Servicios de Prisiones, aprobado por Decreto de 2 de febrero de 1956,
declarados vigentes por el Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario,
sin perjuicio de lo establecido en la disposición transitoria primera.
b) El Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario, así como el Real
Decreto 787/1984, de 28 de marzo, que modificó el anterior, salvo los preceptos que se indican en el apartado
siguiente.
c) El Real Decreto 2715/1986, de 12 de diciembre, sobre dotación de medios económicos a los municipios para
mantenimiento del Servicio de Depósito de Detenidos a Disposición Judicial.
3. No obstante lo dispuesto en el párrafo b) del apartado anterior, se mantiene la vigencia de los artículos 108, 109, 110
y 111 y del primer párrafo del artículo 124 del Reglamento Penitenciario aprobado por Real Decreto 1201/1981, de 8 de
mayo, en la redacción dada por el Real Decreto 787/1984, de 26 de marzo, relativos a las faltas o infracciones de los
internos, a las sanciones disciplinarias y a los actos de indisciplina grave cuya sanción puede ser inmediatamente
ejecutada.
Modificaciones
DISPOSICIONES FINALES
1. Se autoriza al Ministro de Justicia e Interior a dictar cuantas disposiciones de aplicación y desarrollo del Reglamento
Penitenciario que se aprueba por este Real Decreto sean necesarias, sin perjuicio de las habilitaciones específicas de
desarrollo conferidas a la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios y al centro directivo correspondiente en otros
preceptos del mismo.
2. El presente Real Decreto y el Reglamento Penitenciario que aprueba, entrarán en vigor, previa completa publicación
en el «Boletín Oficial del Estado», el día 25 de mayo de 1996.
JUAN CARLOS R.
REGLAMENTO PENITENCIARIO
1. El presente Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria, regula
la ejecución de las penas y medidas de seguridad privativas de libertad, así como el régimen de los detenidos a
disposición judicial y de los presos preventivos, siendo de aplicación directa en todo el territorio del Estado.
3. El presente Reglamento se aplicará con carácter supletorio a los establecimientos penitenciarios militares.
Artículo 3. Principios.
1. La actividad penitenciaria se desarrollará con las garantías y dentro de los límites establecidos por la Constitución y
la ley.
2. Los derechos de los internos sólo podrán ser restringidos cuando lo dispongan las leyes.
3. Principio inspirador del cumplimiento de las penas y medidas de seguridad privativas de libertad será la
consideración de que el interno es sujeto de derecho y no se halla excluido de la sociedad, sino que continúa formando
parte de la misma. En consecuencia, la vida en prisión debe tomar como referencia la vida en libertad, reduciendo al
máximo los efectos nocivos del internamiento, favoreciendo los vínculos sociales, la colaboración y participación de las
entidades públicas y privadas y el acceso a las prestaciones públicas.
4. En cuanto sea compatible con su situación procesal, los presos preventivos podrán acceder a las actividades
educativas, formativas, deportivas y culturales que se celebren en el centro penitenciario, en las mismas condiciones
que los penados.
5. Los órganos directivos de la Administración penitenciaria podrán dirigir las actividades de sus órganos
jerárquicamente dependientes mediante circulares, instrucciones y órdenes de servicio.
Artículo 4. Derechos.
1. La actividad penitenciaria se ejercerá respetando la personalidad de los internos y los derechos e intereses legítimos
de los mismos no afectados por la condena, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de raza, sexo,
religión, opinión, nacionalidad o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
a) Derecho a que la Administración penitenciaria vele por sus vidas, su integridad y su salud, sin que puedan, en ningún
caso, ser sometidos a torturas, a malos tratos de palabra o de obra, ni ser objeto de un rigor innecesario en la aplicación
de las normas.
b) Derecho a que se preserve su dignidad, así como su intimidad, sin perjuicio de las medidas exigidas por la ordenada
vida en prisión. En este sentido, tienen derecho a ser designados por su propio nombre y a que su condición sea
reservada frente a terceros.
c) Derecho al ejercicio de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, salvo cuando fuesen
incompatibles con el objeto de su detención o el cumplimiento de la condena.
d) Derecho de los penados al tratamiento penitenciario y a las medidas que se les programen con el fin de asegurar el
éxito del mismo.
j) Derecho a formular peticiones y quejas ante las autoridades penitenciarias, judiciales, Defensor del Pueblo y
Ministerio Fiscal, así como a dirigirse a las autoridades competentes y a utilizar los medios de defensa de sus derechos
e intereses legítimos a que se refiere el capítulo V del Título II de este Reglamento.
Artículo 5. Deberes.
1. El interno se incorpora a una comunidad que le vincula de forma especialmente estrecha, por lo que se le podrá
exigir una colaboración activa y un comportamiento solidario en el cumplimiento de sus obligaciones.
c) Colaborar activamente en la consecución de una convivencia ordenada dentro del centro y mantener una actitud de
respeto y consideración hacia las autoridades, los funcionarios, trabajadores, colaboradores de instituciones
penitenciarias, reclusos y demás personas, tanto dentro como fuera del establecimiento cuando hubiese salido del
mismo por causa justificada.
d) Utilizar adecuadamente los medios materiales que se pongan a su disposición y las instalaciones del establecimiento.
e) Observar una adecuada higiene y aseo personal, corrección en el vestir y acatar las medidas higiénicas y sanitarias
establecidas a estos efectos.
f) Realizar las prestaciones personales obligatorias impuestas por la Administración penitenciaria para el buen orden y
limpieza de los establecimientos.
g) Participar en las actividades formativas, educativas y laborales definidas en función de sus carencias para la
preparación de la vida en libertad.
CAPÍTULO III. Protección de los datos de carácter personal de los ficheros penitenciarios
1. Ninguna decisión de la Administración penitenciaria que implique la apreciación del comportamiento humano de los
reclusos podrá fundamentarse, exclusivamente, en un tratamiento automatizado de datos o informaciones que ofrezcan
una definición del perfil o de la personalidad del interno.
2. La recogida, tratamiento automatizado y cesión de los datos de carácter personal de los reclusos contenidos en los
ficheros se efectuará de acuerdo con lo establecido en la legislación sobre protección de datos de carácter personal y
sus normas de desarrollo.
3. Las autoridades penitenciarias responsables de los ficheros informáticos penitenciarios adoptarán las medidas de
índole técnica y organizativa necesarias para garantizar la seguridad de los datos de carácter personal en ellos
contenidos, así como para evitar su alteración, pérdida, tratamiento o acceso no autorizado, y estarán obligadas, junto
con quienes intervengan en cualquier fase del tratamiento automatizado de este tipo de datos, a guardar secreto
profesional sobre los mismos, incluso después de que haya finalizado su relación con la Administración penitenciaria.
4. La Administración penitenciaria podrá establecer ficheros de internos que tengan como finalidad garantizar la
seguridad y el buen orden del establecimiento, así como la integridad de los internos. En ningún caso la inclusión en
dicho fichero determinará por sí misma un régimen de vida distinto de aquél que reglamentariamente corresponda.
Modificaciones
Modificación realizada (6 (apdo. 2 y 4)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se modifica
el Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de 26-03-
2011) en vigor desde 15-04-2011
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
1. Cuando los datos de carácter personal de los reclusos se recojan para el ejercicio de las funciones propias de la
Administración penitenciaria no será preciso el consentimiento del interno afectado, salvo en los relativos a su
ideología, religión o creencias.
2. Tampoco será preciso el consentimiento del recluso afectado para ceder a otras Administraciones públicas, en el
ámbito de sus respectivas competencias, los datos de carácter personal contenidos en los ficheros informáticos
penitenciarios que resulten necesarios para que éstas puedan ejercer sus funciones respecto de los internos en materia
de reclutamiento para la prestación del servicio militar, servicios sociales, Seguridad Social, custodia de menores u
otras análogas.
3. También se podrán ceder datos de carácter personal contenidos en los ficheros informáticos penitenciarios sin previo
consentimiento del afectado cuando la cesión tenga por destinatarios al Defensor del Pueblo o institución análoga de las
Comunidades Autónomas que ejerzan competencias ejecutivas en materia penitenciaria, al Ministerio Fiscal o a los
Jueces o Tribunales, en el ejercicio de las funciones que tienen atribuidas, así como cuando se trate de cesión de datos
de carácter personal relativos a la salud de los reclusos por motivos de urgencia o para realizar estudios
epidemiológicos.
4. Las transferencias internacionales de datos de carácter personal contenidos en los ficheros informáticos
penitenciarios se efectuarán en los supuestos de prestación de auxilio judicial internacional, de acuerdo con lo
establecido en los tratados o convenios en los que sea parte España.
2. Cuando se soliciten de la Administración Penitenciaria este tipo de datos especialmente protegidos por medio de
representante del recluso, deberá exigirse, en todo caso, poder especial y bastante otorgado por el mismo en el que
conste expresamente su consentimiento para que su representante pueda tener acceso a dichos datos personales del
recluso.
1. Los reclusos podrán solicitar de la Administración penitenciaria la rectificación de sus datos de carácter personal
contenidos en los ficheros informáticos penitenciarios que resulten inexactos o incompletos. De la rectificación
efectuada se informará al interesado en el plazo máximo de dos meses desde su solicitud, así como al cesionario o
cesionarios, en el supuesto de que los datos incorrectos hubiesen sido objeto de cesión previa.
2. Los datos de carácter personal de los reclusos contenidos en los ficheros informáticos penitenciarios no serán
cancelados cuando, ponderados los intereses en presencia, concurran razones de interés público, de seguridad y de
protección de los derechos y libertades de terceros, así como cuando posean un valor intrínseco de carácter histórico y
estadístico a efectos de investigación.
1. A efectos de este Reglamento, por establecimiento o centro se entiende una entidad arquitectónica, administrativa y
funcional con organización propia.
2. Los establecimientos estarán formados por unidades, módulos y departamentos que faciliten la distribución y
separación de los internos.
1. Los establecimientos penitenciarios contarán con el conjunto de dependencias y servicios que se consideren
necesarios para permitir una convivencia ordenada y una adecuada separación de los internos, respetando en todo caso
lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
2. Igualmente, contarán con locales adecuados para el desarrollo de las distintas actividades encomendadas al personal
penitenciario del establecimiento.
1. Se entiende por establecimiento polivalente aquel que cumple los diversos fines previstos en los artículos 7 a 11 de la
Ley Orgánica General Penitenciaria.
2. En los establecimientos polivalentes se deberá cuidar de que cada uno de los departamentos, módulos o unidades
que los integren tengan garantizados, en igualdad de condiciones, los servicios generales y las prestaciones adecuadas
a los fines específicos a que vengan destinados y a los generales del sistema penitenciario, y, en especial, el de la
separación entre penados y preventivos.
1. El sistema penitenciario estará orientado por el principio celular, de manera que cada interno disponga de una celda,
salvo que sus dimensiones y condiciones de habitabilidad permitan, preservando la intimidad, alojar a más de una
persona, en cuyo caso se podrá autorizar compartir celda a petición del interno, siempre que no existan razones de
tratamiento, médicas, de orden o seguridad que lo desaconsejen.
2. Temporalmente, cuando la población penitenciaria supere el número de plazas individuales disponibles, se podrá
albergar a más de un interno por celda.
3. En los establecimientos especiales y de régimen abierto podrán existir dormitorios colectivos, previa selección
adecuada de los internos que los ocupen.
1. Las celdas y dormitorios colectivos deben contar con el espacio, luz, ventilación natural y mobiliario suficientes para
hacerlos habitables, así como de servicios higiénicos.
2. Todo interno dispondrá de la ropa necesaria para su cama y uso personal y de un lugar adecuado para guardar sus
pertenencias, aunque se encuentre compartiendo celda con otros.
3. La Administración velará para que en la distribución de los espacios y en la ornamentación de los edificios se
cumplan los criterios generales de habitabilidad y comodidad.
1. El ingreso de una persona en prisión en calidad de detenido, preso o penado se efectuará mediante orden judicial de
detención, mandamiento de prisión o sentencia firme de la autoridad judicial competente, salvo lo dispuesto en los dos
apartados siguientes.
2. En el supuesto de que la orden de detención proceda de la Policía Judicial, en la misma deberán constar
expresamente los siguientes extremos:
b) Delito imputado.
La Dirección del centro podrá denegar motivadamente el ingreso cuando en la orden de detención que se entregue no
consten expresamente los citados extremos.
3. Cuando la detención hubiese sido acordada por el Ministerio Fiscal, en la orden constarán los datos de identificación
de las diligencias de investigación y el momento de vencimiento del plazo máximo de detención.
4. En los supuestos a que se refieren los dos apartados anteriores, admitido el ingreso, la Dirección del centro
procederá conforme a lo dispuesto en el artículo 23.
5. Los internos extranjeros tienen derecho a que se ponga en conocimiento de las autoridades diplomáticas o consulares
correspondientes su ingreso en prisión. A tal fin, en el momento del ingreso, incluido el voluntario a que se refiere el
artículo siguiente, se les informará de forma comprensible, a ser posible en su propio idioma, de este derecho,
recabando por escrito su autorización para proceder, en su caso, a tal comunicación.
6. Una vez admitido un recluso dentro de un establecimiento, se procurará que el procedimiento de ingreso se lleve a
cabo con la máxima intimidad posible, a fin de reducir los efectos negativos que pueden originar los primeros
momentos en una prisión.
1. No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, podrá ser admitido en un establecimiento penitenciario quien se
presente voluntariamente.
2. En todo caso, la presentación voluntaria del interno se hará constar expresamente en su expediente penitenciario
personal, debiéndose facilitar a éste certificación acreditativa de tal extremo, si lo solicitara.
3. En los casos de ingresos voluntarios, el Director del centro recabará del Juez o Tribunal, dentro de las veinticuatro
horas siguientes al ingreso, el correspondiente mandamiento, así como, en su caso, el testimonio de sentencia y
liquidación de condena. Cuando se trate de internos evadidos que decidiesen voluntariamente reingresar en un
establecimiento distinto del originario, se solicitará del establecimiento del que se hubiesen evadido los datos
necesarios de su expediente personal, sin perjuicio de lo que se determine en torno a su destino o traslado.
4. Si, transcurrido el plazo de las setenta y dos horas siguientes al ingreso, no se hubiese recibido en el centro la
documentación que legalice el mismo, se procederá a la excarcelación del ingresado.
1. La Dirección del establecimiento admitirá a los hijos menores de tres años que acompañen a sus madres en el
momento del ingreso. Cuando éstas soliciten mantenerlos en su compañía dentro de la prisión, deberá acreditarse
debidamente la filiación y que dicha situación no entraña riesgo para los menores, poniendo en conocimiento del
Ministerio Fiscal la decisión adoptada a los efectos oportunos.
2. Las internas que tuviesen en el exterior hijos menores de tres años bajo su patria potestad podrán solicitar del
Consejo de Dirección autorización para que éstos permanezcan en su compañía en el interior del centro penitenciario,
que se concederá siempre que se acredite debidamente la filiación y que tal situación no entraña riesgo para los
menores. A tal fin, se recabará la opinión del Ministerio Fiscal, a quien se le notificará la decisión adoptada.
3. Admitido el ingreso de los niños en prisión, deberán ser reconocidos por el Médico del establecimiento y, si éste no
dispusiese otra cosa, pasarán a ocupar con sus madres la habitación que se les asigne dentro de la unidad de madres.
4. En los posibles conflictos que surjan entre los derechos del niño y los de la madre originados por el internamiento en
un establecimiento Penitenciario, deben primar los derechos de aquél, que, en todo caso, deben quedar debidamente
preservados en el modelo individualizado de intervención penitenciaria que se diseñe para la madre.
5. La Administración Penitenciaria dispondrá para los menores y sus madres de unidades de madres, que contarán con
local habilitado para guardería infantil y estarán separadas arquitectónicamente del resto de los departamentos, a fin
de facilitar las especificidades regimentales, médico-sanitarias y de salidas que la presencia de los menores en el centro
hiciesen necesarias.
2. En el momento del ingreso se adoptarán las medidas de higiene personal necesarias, entregándose al recluso las
prendas de vestir adecuadas que precise, firmando el mismo su recepción.
1. Si en la orden o mandamiento de ingreso se dispusiera la incomunicación del detenido o preso, una vez
cumplimentado lo establecido en el artículo anterior, pasará a ocupar una celda individual en el departamento que el
Director disponga y será reconocido por el Médico y atendido exclusivamente por los funcionarios encargados de aquél.
Unicamente podrá comunicar con las personas que tengan expresa autorización del Juez.
2. Cuando la orden de incomunicación no especifique nada al respecto, el Director del establecimiento penitenciario
recabará la autorización del Juez de Instrucción para que el interno incomunicado pueda disponer de aparatos de radio
o televisión, prensa escrita o recibir correspondencia.
3. Mientras permanezca en situación de incomunicación, el Director del establecimiento adoptará las medidas
necesarias para dar cumplimiento a las normas contenidas en las Leyes procesales.
4. Una vez levantada judicialmente la incomunicación a que se refieren los apartados anteriores, se llevará a cabo lo
establecido en el artículo siguiente.
1. Los detenidos y presos ocuparán una celda en el departamento de ingresos, donde deberán ser examinados por el
Médico a la mayor brevedad posible. Igualmente, serán entrevistados por el Trabajador Social y por el Educador, a fin
de detectar las áreas carenciales y necesidades del interno, y, si el Médico no dispusiese otra cosa, pasarán al
departamento que les corresponda. Dichos profesionales emitirán informe sobre la propuesta de separación interior,
conforme a lo dispuesto en el artículo 99, o de traslado a otro centro, así como acerca de la planificación educativa,
sociocultural y deportiva y de actividades de desarrollo personal. Respetando el principio de presunción de inocencia, la
Junta de Tratamiento, de acuerdo con dicho informe, valorará aspectos tales como ocupación laboral, formación cultural
y profesional o medidas de ayuda, a fin de elaborar el modelo individualizado de intervención.
2. Los penados, tras ser reconocidos por el Médico si se trata de nuevos ingresos, permanecerán en el departamento de
ingresos el tiempo suficiente para que por parte del Psicólogo, del Jurista, del Trabajador Social y del Educador se
formule propuesta de inclusión en uno de los grupos de separación interior y se ordene por el Director el traslado al
departamento que corresponda, previo informe médico. Por la Junta de Tratamiento, previo informe del Equipo Técnico,
se contrastarán los datos del protocolo y se formulará un programa individualizado de tratamiento sobre aspectos tales
como ocupación laboral, formación cultural y profesional, aplicación de medidas de ayuda, tratamiento y las que
hubieran de tenerse en cuenta para el momento de la liberación.
3. La estancia de preventivos o penados en el departamento de ingresos será, como máximo, de cinco días y sólo podrá
prolongarse por motivos de orden sanitario o para preservar su seguridad. De la prolongación se dará cuenta al Juez de
Vigilancia correspondiente.
Al ingresar, el interno debe ser informado de sus derechos y de sus obligaciones, así como de los procedimientos para
hacerlos efectivos, en los términos establecidos en el capítulo V de este Título.
CAPÍTULO II. De la libertad y excarcelación
1. La libertad de los detenidos y presos sólo podrá ser acordada por mandamiento de la autoridad competente librado al
Director del establecimiento, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo siguiente.
2. Recibido en el centro el mandamiento de libertad, el Director o quien reglamentariamente le sustituya dará orden
escrita y firmada al Jefe de Servicios para que sea cumplimentada por funcionarios a sus órdenes.
3. Antes de que el Director extienda la orden de libertad a que se refiere el apartado anterior, el funcionario encargado
de la Oficina de Régimen procederá a realizar una completa revisión del expediente personal del interno, a fin de
comprobar que procede su libertad por no estar sujeto a otras responsabilidades.
4. El funcionario encargado del servicio o, en su defecto, el que designe el Jefe de Servicios procederá a realizar la
identificación de quien haya de ser liberado, cotejando las huellas dactilares y comprobando los datos de filiación, y le
acompañará, posteriormente, hasta la salida del centro penitenciario.
5. En el expediente personal del detenido o preso se extenderá la oportuna diligencia del mandamiento de libertad,
expidiéndose y remitiéndose certificaciones de la misma a la autoridad judicial de que dependa el interno.
1. Cuando no se hubiere recibido orden o mandamiento de libertad o de prisión expedido por la autoridad competente,
los detenidos serán excarcelados por el Director del establecimiento o quien reglamentariamente le sustituya, al
vencimiento del plazo máximo de detención o transcurridas las setenta y dos horas siguientes al momento del ingreso.
2. En los supuestos a que se refieren los apartados 2 y 3 del artículo 15 de este Reglamento, el Director del
establecimiento o quien haga sus veces comunicará el ingreso, por el medio más rápido disponible que deje constancia
de la recepción de la comunicación, a la autoridad judicial a cuya disposición se encuentre el detenido, dentro de las
veinticuatro horas siguientes a su ingreso.
3. Remitida la comunicación a que se refiere el apartado anterior, si en el plazo máximo de setenta y dos horas desde su
ingreso o desde su detención no se hubiese recibido orden o mandamiento judicial, se procederá a excarcelar al interno,
comunicándolo por el mismo medio a la autoridad que ordenó el ingreso y a la autoridad judicial a cuya disposición
hubiese sido puesto.
1. Para poder proceder a la liberación de los condenados a penas privativas de libertad será necesaria la aprobación de
la libertad definitiva por el Tribunal sentenciador o del expediente de libertad condicional por el Juez de Vigilancia.
2. Con una antelación mínima de dos meses al cumplimiento de la condena, el Director del establecimiento formulará al
Tribunal sentenciador una propuesta de libertad definitiva para el día en que el penado deje previsiblemente extinguida
su condena, con arreglo a la liquidación practicada en la sentencia.
3. Si quince días antes de la fecha propuesta para la libertad definitiva no se hubiese recibido respuesta, el Director del
establecimiento reiterará la propuesta al Tribunal sentenciador, significándole que, de no recibirse orden expresa en
contrario, se procederá a liberar al recluso en la fecha propuesta.
4. Las propuestas de libertad definitiva de los liberados condicionales se formularán por el Director del centro a que
estén adscritos, teniendo en cuenta lo dispuesto en los apartados anteriores.
5. En el expediente personal del penado se extenderá la oportuna diligencia de libertad definitiva, tanto si la liberación
tiene lugar en el centro como si la última parte de la condena se ha cumplido en situación de libertad condicional,
expidiéndose y remitiéndose certificaciones de libertad definitiva al Tribunal sentenciador y al Juez de Vigilancia.
Cuando la liberación definitiva de los penados se produzca por aplicación de medidas de gracia, el Director del centro
se abstendrá, en todo caso, de poner en libertad a los penados sin haber recibido orden o mandamiento por escrito del
Tribunal sentenciador.
Artículo 26. Penados extranjeros sometidos a medida de expulsión posterior al cumplimiento de la condena.
En el caso de que el penado fuese un extranjero sujeto a medida de expulsión posterior al cumplimiento de la condena,
conforme a lo dispuesto en la legislación de extranjería, el Director notificará, con una antelación de tres meses o en el
momento de formular la propuesta de libertad definitiva a que se refiere el artículo 24.2, la fecha previsible de
extinción de la condena a la autoridad competente, para que provea lo necesario con arreglo a lo dispuesto en la
legislación vigente.
También se notificará al Ministerio Fiscal la fecha previsible de extinción de la condena en los supuestos legales de
sustitución de la pena por medida de expulsión del territorio nacional y, en todo caso, cuando se trate de penados
extranjeros que extingan condenas inferiores a seis años de privación de libertad.
1. Una vez recibida la orden de libertad definitiva o condicional, se cumplimentará en la misma forma, en lo que atañe a
la Oficina de Régimen, que la establecida para los detenidos y presos en el artículo 22.3.
2. Comprobado por la Oficina de Régimen que el penado no está sujeto a otras responsabilidades, se procederá como se
indica en el artículo 22.4 para detenidos y presos.
1. Los Directores de los establecimientos retendrán a los penados que, habiendo extinguido una condena, tengan
alguna otra pendiente de cumplimiento, informando a aquéllos de la causa de la retención.
2. Cuando la retención lo sea por tener pendiente otra causa en que se haya decretado prisión provisional, el Director lo
comunicará a la autoridad judicial competente y al centro directivo para el traslado que, en su caso, proceda.
2. Si el interno careciese de medios económicos, la Administración penitenciaria le facilitará los necesarios para llegar a
su residencia y subvenir a sus primeros gastos.
1. Conforme a lo establecido en el artículo 79 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, el centro directivo tiene
competencia exclusiva para decidir, con carácter ordinario o extraordinario, la clasificación y destino de los reclusos en
los distintos establecimientos penitenciarios, sin perjuicio de las atribuciones de los Jueces de Vigilancia en materia de
clasificación por vía de recurso.
2. Dicho centro directivo ordenará los traslados correspondientes en base a las propuestas formuladas al efecto por las
Juntas de Tratamiento o, en su caso, por el Director o el Consejo de Dirección, así como los desplazamientos de los
detenidos y presos que le sean requeridos por las autoridades competentes.
3. Los traslados se notificarán, si se trata de penados, al Juez de Vigilancia, y, si se trata de detenidos y presos a las
autoridades a cuya disposición se encuentren.
Las órdenes de conducción de los reclusos, dictadas por el centro directivo, se llevarán a cabo por las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad del Estado que tengan a su cargo este cometido, sin perjuicio, en su caso, de las competencias de
los Cuerpos de Policía de las Comunidades Autónomas.
1. Las salidas de los internos para la práctica de diligencias o para la celebración de juicio oral se hará previa orden de
la autoridad judicial dirigida al Director del establecimiento.
2. Las autoridades judiciales o gubernativas recabarán del centro directivo, con una antelación mínima de treinta días,
la conducción oportuna del interno, cuando estuviere recluido en el centro penitenciario ubicado en otra provincia, y
del Director del establecimiento, si se trata de una misma provincia o localidad.
3. Recibida la comunicación a que hace referencia el apartado 2, el centro directivo o el Director del centro en su caso,
recabarán la realización de la conducción del órgano correspondiente.
4. Una vez asistido a juicio o celebrada la diligencia judicial, el Director del establecimiento propondrá el traslado del
interno al lugar de procedencia, salvo que tuviese conocimiento de la existencia de otros señalamientos pendientes o
fuese preceptiva su clasificación siendo previsible su destino al propio centro.
Modificaciones
En el caso de que una autoridad judicial interese el traslado de un penado que no esté a su disposición para la práctica
de diligencias, la Dirección del establecimiento lo pondrá en conocimiento del Juez de Vigilancia.
1. La salida de internos para consulta o ingreso, en su caso, en centros hospitalarios no penitenciarios será acordada
por el centro directivo.
2. Acordada la conducción, el Director del establecimiento solicitará al Gobernador civil o, en su caso, órgano
autonómico competente, la fuerza pública que deba realizar la conducción y encargarse de la posterior custodia del
interno en el centro hospitalario no penitenciario, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 155.4.
3. En caso de urgencia, según dictamen médico, el Director procederá a la conducción e ingreso en el centro
hospitalario, dando cuenta seguidamente al centro directivo.
1. Los desplazamientos de detenidos, presos y penados se efectuarán de forma que se respete su dignidad y derechos y
se garantice la seguridad de su conducción.
2. Se llevarán a cabo por el medio de transporte más idóneo, generalmente por carretera, en vehículos adecuados y
bajo custodia de la fuerza pública.
3. Excepcionalmente y sólo en casos de urgencia o necesidad perentoria, podrá disponerse el traslado de internos a
cargo de los funcionarios de instituciones penitenciarias que el Director del establecimiento designe entre los que se
hallen de servicio.
4. Cuando se trate de traslados en ambulancia, ya sea para ingreso en un hospital o por traslado a otro establecimiento,
el interno irá acompañado, en su caso, del personal sanitario penitenciario necesario que el Director designe.
1. Los penados clasificados en tercer grado y los clasificados en segundo grado que disfruten de permisos ordinarios,
podrán realizar, previa autorización del centro directivo, los desplazamientos por sus propios medios sin vigilancia.
Cuando se trate de comparecencias ante órganos judiciales, se recabará la autorización del Juzgado o Tribunal
requirente. En estos casos, la Administración podrá facilitar a los internos los billetes en el medio de transporte
adecuado.
2. Los niños serán entregados a los familiares que estén en el exterior para que se encarguen de su traslado y, de no ser
posible, viajarán junto con sus madres en vehículos idóneos y estarán acompañados por personal o colaboradores de
instituciones penitenciarias. En cualquier caso, se procurará no herir la sensibilidad de los menores.
Artículo 38. Entrega a la fuerza pública.
1. La entrega de los internos a los efectivos de las Fuerzas de Seguridad se hará mediante acta suscrita por el Jefe de la
escolta, en la que se indicará la hora de salida y una referencia a la orden que disponga la conducción, indicando,
cuando se estime preciso, el grado de peligrosidad del interno, de lo que también se dará cuenta, si fuera necesario, a
la autoridad que hubiese recabado la conducción.
2. El Jefe de la fuerza conductora, al hacerse cargo de los internos para su traslado a otro centro penitenciario, lo hará
también mediante recibo de sus expedientes personales y equipajes, que entregará, con las mismas formalidades, en el
establecimiento de destino.
4. Por el centro de origen se acompañará el expediente médico del interno haciendo constar, en su caso, la atención
sanitaria que deba recibir.
1. Cuando los conducidos tengan que pernoctar, en condición de tránsitos en un centro penitenciario, serán alojados,
siempre que sea posible, en celdas o dependencias destinadas al efecto, con separación del resto de la población
reclusa.
2. De igual modo, cuando por causa de fuerza mayor no pudiera la conducción llegar a su destino, el Jefe de la fuerza
conductora podrá instar, mediante petición escrita, la admisión de los reclusos en el centro penitenciario más próximo,
cuyo Director dará cuenta de dicha circunstancia al centro directivo y a la autoridad judicial que recabó el traslado del
recluso.
1. Si por razón de enfermedad del interno u otra causa justificada no pudiera hacerse cargo del mismo la fuerza
conductora, ni hubiera sido factible avisar de la incidencia con antelación suficiente, se hará entrega de escrito
justificativo al Jefe de la fuerza por parte del establecimiento, dándose cuenta seguidamente en la forma expresada en
el artículo anterior.
2. Desaparecida la causa que motivó la demora, el Director del centro realizará las gestiones precisas para que se lleve
a cabo la conducción suspendida.
1. Los internos tienen derecho a comunicar periódicamente, de forma oral y escrita, en su propia lengua, con sus
familiares, amigos y representantes acreditados de organismos e instituciones de cooperación penitenciaria, salvo en
los casos de incomunicación judicial.
2. Con arreglo a lo dispuesto en el artículo 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, estas comunicaciones se
celebrarán de manera que se respete al máximo la intimidad y no tendrán más restricciones, en cuanto a las personas y
al modo, que las impuestas por razones de seguridad, de interés del tratamiento y del buen orden del establecimiento.
3. Todo interno tiene derecho a comunicar inmediatamente a su familia y abogado su ingreso en un centro
penitenciario, así como su traslado a otro establecimiento en el momento del ingreso.
4. Las comunicaciones ordinarias y extraordinarias que se efectúen durante las visitas que reciba el interno, se
anotarán en un libro de registro, en el que se hará constar el día y hora de la comunicación, el nombre del interno, y el
nombre, domicilio y reseña del documento oficial de identidad de los visitantes, así como la relación de éstos con el
interno.
5. Las visitas de los familiares al interno enfermo se regularán por lo dispuesto en los artículos 216 y 217 de este
Reglamento.
6. Además de las comunicaciones ordinarias señaladas en el horario de este servicio, se podrán conceder otras de
carácter extraordinario como recompensa y por urgentes e importantes motivos debidamente justificados en cada caso.
7. Las comunicaciones y visitas se organizarán de forma que satisfagan las necesidades especiales de los reclusos
extranjeros, a los que se aplicarán, en igualdad de condiciones con los nacionales, las reglas generales establecidas en
este artículo.
1.ª El Consejo de Dirección fijará, preferentemente durante los fines de semana, los días en que puedan comunicar los
internos, de manera que tengan, como mínimo, dos comunicaciones a la semana, y cuantas permita el horario de
trabajo los penados clasificados en tercer grado.
2.ª El horario destinado a este servicio será suficiente para permitir una comunicación de veinte minutos de duración
como mínimo, no pudiendo comunicar más de cuatro personas simultáneamente con el mismo interno.
3.ª Si las circunstancias del establecimiento lo permitieran, se podrá autorizar a los internos a que acumulen en una
sola visita semanal el tiempo que hubiera correspondido normalmente a dos de dichas visitas.
4.ª Las dificultades en los desplazamientos de los familiares se tendrán en cuenta en la organización de las visitas.
5.ª Los familiares deberán acreditar el parentesco con los internos y los visitantes que no sean familiares habrán de
obtener autorización del Director del establecimiento para poder comunicar.
1. Cuando, a tenor de lo establecido en el artículo 51 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, las comunicaciones
orales deban ser restringidas en cuanto a las personas, intervenidas o denegadas, el Director del establecimiento, con
informe previo de la Junta de Tratamiento si la restricción, intervención o denegación se fundamenta en el tratamiento,
lo acordará así en resolución motivada, que se notificará al interno, dando cuenta al Juez de Vigilancia en el caso de
penados o a la autoridad judicial de la que dependa si se trata de detenidos o presos.
2. En los casos de intervención, los comunicantes que no vayan a expresarse en castellano o en la lengua cooficial de la
respectiva Comunidad Autónoma, advertirán de ello con anterioridad al Director del centro, que adoptará las medidas
oportunas para que la comunicación pueda intervenirse adecuadamente.
1. El Jefe de Servicios podrá ordenar la suspensión de las comunicaciones orales, por propia iniciativa o a propuesta del
funcionario encargado del servicio, en los siguientes casos:
a) Cuando existan razones fundadas para creer que los comunicantes puedan estar preparando alguna actuación
delictiva o que atente contra la convivencia o la seguridad del establecimiento, o que estén propagando noticias falsas
que perjudiquen o puedan perjudicar gravemente a la seguridad o al buen orden del establecimiento.
2. El Jefe de Servicios dará cuenta inmediata de la suspensión al Director del centro y éste, a su vez, si ratifica la
medida en resolución motivada, deberá dar cuenta al Juez de Vigilancia en el mismo día o al día siguiente.
1. Todos los establecimientos penitenciarios dispondrán de locales especialmente adecuados para las visitas familiares
o de allegados de aquellos internos que no disfruten de permisos ordinarios de salida.
3. Los familiares o allegados que acudan a visitar a los internos en las comunicaciones previstas en este artículo no
podrán ser portadores de bolsos o paquetes, ni llevar consigo a menores cuando se trate de comunicaciones íntimas.
4. Previa solicitud del interno, se concederá una comunicación íntima al mes como mínimo, cuya duración no será
superior a tres horas ni inferior a una, salvo que razones de orden o de seguridad del establecimiento lo impidan.
5. Previa solicitud del interesado, se concederá, una vez al mes como mínimo, una comunicación con sus familiares y
allegados, que se celebrará en locales adecuados y cuya duración no será superior a tres horas ni inferior a una.
6. Se concederán, previa solicitud del interesado, visitas de convivencia a los internos con su cónyuge o persona ligada
por semejante relación de afectividad e hijos que no superen los diez años de edad. Estas comunicaciones, que serán
compatibles con las previstas en el artículo 42 y en los apartados 4 y 5 de este artículo, se celebrarán en locales o
recintos adecuados y su duración máxima será de seis horas.
7. En las comunicaciones previstas en los apartados anteriores se respetará al máximo la intimidad de los
comunicantes. Los cacheos con desnudo integral de los visitantes únicamente podrán llevarse a cabo por las razones y
en la forma establecidas en el artículo 68 debidamente motivadas. En caso de que el visitante se niegue a realizar el
cacheo, la comunicación no se llevará a cabo, sin perjuicio de las medidas que pudieran adoptarse por si los hechos
pudieran ser constitutivos de delito.
Artículo 46. Comunicaciones escritas.
1.ª No se establecerán limitaciones en cuanto al número de cartas o telegramas que puedan recibir y remitir los
internos, salvo cuando hayan de ser intervenidas por las mismas razones que las comunicaciones orales. En este caso,
el número de las que puedan escribir semanalmente será el indicado en la norma 1.ª del artículo 42.
2.ª Toda la correspondencia que los internos expidan, salvo en los supuestos de intervención, se depositará en sobre
cerrado donde conste siempre el nombre y apellidos del remitente y se registrará en el libro correspondiente.
3.ª Las cartas que expidan los internos cuyo peso o volumen excedan de lo normal y que induzcan a sospecha podrán
ser devueltas al remitente por el funcionario encargado del registro para que en su presencia sean introducidas en otro
sobre, que será facilitado por la Administración. En la misma forma se procederá cuando existan dudas respecto a la
identidad del remitente.
4.ª La correspondencia que reciban los internos, después de ser registrada en el libro correspondiente, será entregada
a los destinatarios por el funcionario encargado de este servicio o por el de la dependencia donde se encuentre el
interno, previa apertura por el funcionario en presencia del destinatario a fin de comprobar que no contiene objetos
prohibidos.
5.ª En los casos en que, por razones de seguridad, del buen orden del establecimiento o del interés del tratamiento, el
Director acuerde la intervención de las comunicaciones escritas, esta decisión se comunicará a los internos afectados y
también a la autoridad judicial de que dependa si se trata de detenidos o presos, o al Juez de Vigilancia si se trata de
penados. Cuando el idioma utilizado no pueda ser traducido en el establecimiento, se remitirá el escrito al centro
directivo para su traducción y curso posterior.
6.ª Las comunicaciones escritas entre los internos y su Abogado defensor o Procurador sólo podrán ser intervenidas por
orden de la autoridad judicial.
No obstante, cuando los internos tengan intervenidas las comunicaciones ordinarias y se dirijan por escrito a alguna
persona manifestando que es su Abogado defensor o Procurador, dicha correspondencia se podrá intervenir, salvo
cuando haya constancia expresa en el expediente del interno de que dicha persona es su Abogado o Procurador, así
como de la dirección del mismo.
7.ª La correspondencia entre los internos de distintos centros penitenciarios podrá ser intervenida mediante resolución
motivada del Director y se cursará a través de la Dirección del establecimiento de origen. Efectuada dicha intervención
se notificará al interno y se pondrá en conocimiento del Juez de Vigilancia. Estas intervenciones se limitarán
exclusivamente a la correspondencia entre internos sin que afecte al resto de las comunicaciones escritas.
a) Cuando los familiares residan en localidades alejadas o no puedan desplazarse para visitar al interno.
b) Cuando el interno haya de comunicar algún asunto importante a sus familiares, al Abogado defensor o a otras
personas.
2. El interno que, concurriendo los requisitos del apartado anterior, desee comunicar telefónicamente con otra persona,
lo solicitará al Director del establecimiento.
3. El Director, previa comprobación de los mencionados requisitos, autorizará, en su caso, la comunicación y señalará la
hora en que deba celebrarse.
4. Las comunicaciones telefónicas, que siempre que las circunstancias del establecimiento lo permitan se efectuarán
con una frecuencia máxima de cinco llamadas por semana, se celebrarán en presencia de un funcionario y no tendrán
una duración superior a cinco minutos. El importe de la llamada será satisfecho por el interno, salvo cuando se trate de
la comunicación prevista en el artículo 41.3 de este Reglamento.
5. Salvo casos excepcionales, libremente apreciados por el Director del establecimiento, no se permitirán llamadas
desde el exterior a los internos.
6. Las comunicaciones telefónicas entre internos de distintos establecimientos podrán ser intervenidas mediante
resolución motivada del Director en la forma y con los efectos previstos en la norma 7.ª del artículo 46.
1. Las comunicaciones de los internos con sus Abogados defensores y con los Procuradores que los representen se
celebrarán de acuerdo con las siguientes reglas:
1.ª Se identificará al comunicante mediante la presentación del documento oficial que le acredite como Abogado o
Procurador en ejercicio.
2.ª El comunicante habrá de presentar además un volante de su respectivo Colegio, en el que conste expresamente su
condición de defensor o de representante del interno en las causas que se siguieran contra el mismo o como
consecuencia de las cuales estuviera cumpliendo condena. En los supuestos de terrorismo o de internos pertenecientes
a bandas o grupos armados, el volante deberá ser expedido por la autoridad judicial que conozca de las
correspondientes causas, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
3.ª Estas comunicaciones se registrarán por orden cronológico en el libro correspondiente, consignándose el nombre y
apellidos de los comunicantes del interno, el número de la causa y el tiempo de duración de la visita y se celebrarán en
locutorios especiales, en los que quede asegurado que el control del funcionario encargado del servicio sea solamente
visual.
2. En las mismas condiciones señaladas en el apartado anterior, se autorizará la comunicación de los Abogados y
Procuradores cuando, antes de personarse en la causa como defensores o representantes, hayan sido llamados
expresamente por los internos a través de la Dirección del establecimiento o por los familiares de aquéllos, debiendo
acreditarse dicho extremo mediante la presentación del volante del Colegio en el que conste tal circunstancia.
3. Las comunicaciones de los internos con el Abogado defensor o con el Abogado expresamente llamado en relación con
asuntos penales, así como con los Procuradores que los representen, no podrán ser suspendidas o intervenidas, en
ningún caso, por decisión administrativa. La suspensión o la intervención de estas comunicaciones sólo podrá realizarse
previa orden expresa de la autoridad judicial.
4. Las comunicaciones con otros Letrados que no sean los mencionados en los apartados anteriores, cuya visita haya
sido requerida por el interno, se celebrarán en los mismos locutorios especiales y se ajustarán a las normas generales
del artículo 41. En el caso de que dichos letrados presenten autorización de la autoridad judicial correspondiente si el
interno fuera un preventivo o del Juez de Vigilancia si se tratase de un penado, la comunicación se concederá en las
condiciones prescritas en los anteriores apartados de este artículo.
1. La comunicación de las autoridades judiciales o de los miembros del Ministerio Fiscal con los internos se verificará a
la hora que aquéllos estimen pertinente y en locales adecuados. Para la notificación de las resoluciones judiciales se
autorizará la comunicación con cualesquiera funcionarios de la Administración de Justicia, que deberán acreditar su
condición de tales y que son enviados por la autoridad judicial de la que dependen.
2. Las comunicaciones orales y escritas de los internos con el Defensor del Pueblo o sus Adjuntos o delegados o con
instituciones análogas de las Comunidades Autónomas, Autoridades judiciales y miembros del Ministerio Fiscal no
podrán ser suspendidas, ni ser objeto de intervención o restricción administrativa de ningún tipo.
3. Los internos extranjeros podrán comunicar, en locales apropiados, con los representantes diplomáticos o consulares
de su país, o con las personas que las respectivas Embajadas o Consulados indiquen, previa autorización del Director
del Establecimiento, y con aplicación en todo caso de las normas generales establecidas sobre número de
comunicaciones y requisitos de las mismas en el artículo 41.
4. A los súbditos de países que no tengan representante diplomático o consular, así como a los refugiados y a los
apátridas, les serán concedidas comunicaciones en las mismas condiciones con el representante del Estado que se haya
hecho cargo de sus intereses o con la Autoridad nacional o internacional que tenga por misión protegerlos, o con las
personas en quienes aquéllos deleguen.
5. Los Notarios, Médicos, Ministros de Culto y otros profesionales acreditados, cuya presencia haya sido solicitada por
algún interno por conducto de la Dirección del Establecimiento para la realización de las funciones propias de su
respectiva profesión, podrán ser autorizados para comunicar con aquél en local apropiado.
1. En todos los Establecimientos existirá una dependencia para la recogida, control y registro de los paquetes
destinados a los internos o que éstos envíen al exterior. El Consejo de Dirección acordará los días y horas de recepción
y recogida de paquetes, tanto de entrada como de salida.
2. Todos los paquetes deberán ser entregados personalmente en la dependencia habilitada al efecto.
3. La recepción de paquetes dirigidos a los internos se llevará a cabo previa comprobación por el funcionario del
documento de identidad de quien lo deposita, a quien se pedirá relación detallada del contenido, registrando en el Libro
correspondiente tanto el nombre del interno destinatario como el nombre, domicilio y número del documento de
identidad de quien lo entrega. Una vez practicada la anotación, se procederá a un minucioso registro de todos los
elementos integrantes de su contenido, así como a controlar las condiciones higiénicas de los objetos que reciba el
interno y demás elementos. De la misma forma se controlará el contenido de los paquetes de salida antes de
entregarlos al destinatario en el exterior. En ambos casos, se procederá, respecto de los objetos no autorizados, en la
forma prescrita en el artículo siguiente.
4. Una vez distribuidos en las diferentes dependencias, el funcionario encargado de este servicio procederá a hacer
entrega de los paquetes o envíos a los internos, que firmarán el recibí correspondiente.
5. El número de paquetes que pueden recibir los internos es de dos al mes, salvo en los Establecimientos o
departamentos de régimen cerrado, que será de uno al mes. El peso de cada paquete no excederá de cinco kilogramos,
no computándose dentro de dicho peso máximo los libros y publicaciones, ni tampoco la ropa.
1. Se consideran artículos u objetos no autorizados todos aquellos que puedan suponer un peligro para la seguridad, la
ordenada convivencia o la salud, las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas salvo prescripción
facultativa, los que contengan alcohol y los productos alimenticios, así como los que exijan para su control una
manipulación que implique riesgo de deterioro y los expresamente prohibidos por las normas de régimen interior del
Establecimiento.
2. Los artículos u objetos cuya entrada no se autorice deberán ser recogidos de inmediato por el remitente, salvo que se
descubran cuando éste ya no se encuentre en las inmediaciones del Establecimiento, en cuyo caso, se notificará esta
circunstancia al remitente en el domicilio que conste en el Libro correspondiente. Los artículos u objetos intervenidos
quedarán almacenados hasta que sean reclamados, destruyéndose los productos perecederos.
3. Transcurrido un plazo de tres meses desde su recepción, se colocará una relación de tales artículos u objetos en el
tablón de anuncios al público, invitando a que los mismos sean retirados, con la advertencia de que, transcurridos
quince días desde la publicación, se procederá a su destrucción, salvo lo dispuesto para los objetos de valor en el
artículo 317 de este Reglamento.
4. Las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas ocupadas se remitirán a la Autoridad sanitaria
competente, notificándolo a la Autoridad judicial correspondiente.
1. Los internos recibirán a su ingreso información escrita sobre sus derechos y deberes, el régimen del Establecimiento,
las normas disciplinarias y los medios para formular peticiones, quejas y recursos. Con este fin, se les entregará un
ejemplar de la cartilla o folleto informativo general y de las normas de régimen interior del Centro penitenciario de que
se trate, que el Centro Directivo de la Administración Penitenciaria correspondiente editará necesariamente en
castellano y en la lengua cooficial de la Comunidad Autónoma donde radique el Centro penitenciario.
2. A los internos extranjeros se les informará, además, de la posibilidad de solicitar la aplicación de tratados o
convenios internacionales suscritos por España para el traslado a otros países de personas condenadas, así como de la
sustitución de las penas impuestas o a imponer por la medida de expulsión del territorio nacional, en los casos y con las
condiciones previstas por las leyes. Igualmente, se les facilitará la dirección y el número de teléfono de la
representación diplomática acreditada en España del país correspondiente.
3. A estos efectos, el mencionado Centro Directivo procurará editar folletos de referencia en aquellos idiomas de grupos
significativos de internos extranjeros en los Establecimientos españoles. A los extranjeros que desconozcan los idiomas
en que se encuentre editado el folleto se les hará una traducción oral de su contenido por los funcionarios o internos
que conozcan la lengua del interesado y, si fuese necesario, se recabará la colaboración de los servicios consulares del
Estado a que aquél pertenezca.
4. En todo caso, a aquellos internos españoles o extranjeros que no puedan entender la información proporcionada por
escrito, les será facilitada la misma por otro medio adecuado.
5. En el departamento de ingresos y en la Biblioteca de cada Establecimiento habrá, a disposición de los internos, varios
ejemplares de la Ley Orgánica General Penitenciaria, del Reglamento Penitenciario y de las normas de régimen interior
del Centro. La Administración procurará proporcionar a los internos extranjeros textos de la Ley Orgánica General
Penitenciaria y de su Reglamento de desarrollo en la lengua propia de su país de origen, a cuyo fin recabará la
colaboración de las autoridades diplomáticas correspondientes.
1. Todo interno tiene derecho a formular, verbalmente o por escrito, peticiones y quejas sobre materias que sean
competencia de la Administración Penitenciaria, pudiendo presentarlas, si así lo prefiere el interesado, en sobre
cerrado, que se entregará bajo recibo.
2. Dichas peticiones y quejas podrán ser formuladas ante el funcionario encargado de la dependencia que al interno
corresponda, ante el Jefe de Servicios o ante el Director del Centro o quien legalmente le sustituya. El Director o quien
éste determine habrán de adoptar las medidas oportunas o recabar los informes que estimen convenientes y, en todo
caso, hacer llegar aquéllas a las Autoridades u organismos competentes para resolverlas.
3. Las peticiones y quejas que formulen los internos quedarán registradas y las resoluciones que se adopten al respecto
se notificarán por escrito a los interesados, con expresión de los recursos que procedan, plazos para interponerlos y
órganos ante los que se han de presentar.
4. Asimismo, los internos podrán dirigir peticiones y quejas al Defensor del Pueblo, que no podrán ser objeto de censura
de ningún tipo.
Artículo 54. Quejas y recursos ante el Juez de Vigilancia.
1. Con independencia de lo dispuesto en el artículo anterior, los internos podrán formular directamente las peticiones o
quejas o interponer recursos ante el Juez de Vigilancia Penitenciaria en los supuestos a que se refiere el artículo 76 de
la Ley Orgánica General Penitenciaria.
2. Se entregará al interno o a su representante recibo o copia simple fechada y sellada de las quejas o recursos que
formule.
3. Cuando el escrito de queja o de recurso se presente ante cualquier oficina de Registro de la Administración
Penitenciaria, una vez entregado al interno o a su representante el correspondiente recibo o copia simple fechada y
sellada, se remitirá, sin dilación y en todo caso en el plazo máximo de tres días, al Juez de Vigilancia Penitenciaria
correspondiente.
1. Los internos participarán en la organización del horario y de las actividades de orden educativo, recreativo, religioso,
laboral, cultural o deportivo.
3. El Consejo de Dirección, mediante resolución motivada, podrá ampliar la participación de los internos en otras áreas
regimentales diferentes de las mencionadas en el apartado 1 de este artículo.
4. La participación de los internos en estas actividades en los Establecimientos de cumplimiento de régimen abierto y
de régimen ordinario y en los de preventivos, se efectuará a través de Comisiones ajustándose a las normas que
desarrollan los siguientes artículos.
1. En los Establecimientos de cumplimiento de régimen abierto podrán formarse tantas Comisiones cuantas sean las
áreas de actividades que los Consejos de Dirección acuerden que deben participar los internos. En todo caso se
constituirán tres Comisiones: La primera para la programación y desarrollo de las actividades educativas, culturales y
religiosas; la segunda para las actividades recreativas y deportivas, y la tercera para las actividades laborales.
2. Cada Comisión estará integrada, al menos, por tres internos actuando como Presidente y Secretario de la misma los
miembros que designe la propia Comisión en su primera reunión.
3. A las reuniones que celebren las Comisiones asistirá el Educador o empleado público que tenga a su cargo las
actividades cuya programación y desarrollo vaya a ser objeto de estudio.
4. La elección de los internos que hayan de integrar las distintas Comisiones se llevará a cabo anualmente o, en su caso,
cuando se incumpla el requisito previsto en el apartado 2 anterior.
5. Podrán presentarse como candidatos y participar como electores todos los internos clasificados en tercer grado de
tratamiento.
7. Cada interno elegirá dos de los candidatos presentados para cada uno de los órganos de participación.
8. La mesa que reciba los votos estará compuesta por el interno de más edad y el más joven, y presidida por uno de los
Educadores del Establecimiento.
9. Del resultado de la votación se levantará acta, que se expondrá en el tablón de anuncios del Establecimiento.
1. En los Establecimientos de preventivos y en los de cumplimiento ordinarios, las Comisiones serán las determinadas
aplicando lo dispuesto en el artículo 56.1, debiendo estar compuestas, al menos, por un representante de cada una de
las unidades de clasificación del Establecimiento, sin que en ningún caso el número de miembros pueda ser inferior a
tres, ateniéndose en cuanto a la designación de Presidente y Secretario a lo establecido en el apartado 2 del artículo
anterior. A sus reuniones asistirá el Educador o empleado público encargado de las actividades sobre las que vayan a
tratar.
2. El Consejo de Dirección del Establecimiento anunciará la renovación de las Comisiones de internos que participen en
las distintas actividades en períodos de un año o cuando una Comisión resulte con menos de tres internos miembros.
3. En cada una de las unidades de clasificación se instará a que los internos que deseen participar en el desarrollo de
las actividades previstas lo comuniquen al funcionario encargado del departamento con la debida antelación.
4. El día señalado por el Consejo de Dirección se formará la mesa, que estará compuesta por el interno de más edad y el
más joven y presidida por un funcionario de la unidad.
5. Los componentes de la mesa pasarán por las celdas del departamento recogiendo los votos de los internos,
procediendo con posterioridad al recuento de los mismos y al anuncio de los resultados.
6. Todos los internos integrantes de cada unidad de clasificación podrán participar en la elección y podrán presentarse
para ser elegidos en la misma, siempre que no hayan resultado elegidos en el plazo anterior de un año.
7. No podrán ser elegidos aquellos internos que tengan sanciones disciplinarias por faltas muy graves o graves sin
cancelar.
1. Si ninguno de los internos que deseen participar en las Comisiones resultase elegido por más de un quince por ciento
de los internos de la unidad, los Consejos de Dirección procederán a sortear entre los mismos para la designación de
quienes hayan de colaborar en el desarrollo de las actividades durante el período de tiempo siguiente hasta una nueva
convocatoria.
2. En caso de alteración del orden, los Consejos de Dirección podrán acordar suspender el proceso, así como cuando se
tenga conocimiento de la existencia de irregularidades en la elección.
Cuando se trate de organizar la participación de los internos en una actividad sectorial que no afecte a la totalidad del
Establecimiento, el Consejo de Dirección podrá limitar dicha participación a los internos afectados por la misma.
Los internos, a través de sus representantes, podrán de acuerdo con las normas de régimen interior, organizar por sí
mismos las actividades mencionadas o colaborar en su organización con los funcionarios encargados del área
correspondiente.
1. Igualmente, podrán presentar los representantes de los internos toda clase de sugerencias, que deberán ser elevadas
por el funcionario receptor al Director del Establecimiento.
1. Las instituciones y asociaciones públicas y privadas dedicadas a la asistencia de los reclusos deberán presentar, para
su aprobación por el Centro Directivo, la correspondiente solicitud de colaboración junto con el programa concreto de
intervención penitenciaria que deseen desarrollar, en el que deberán constar expresamente los objetivos a alcanzar, su
duración temporal, el colectivo de reclusos objeto de la intervención, la relación nominativa del voluntariado que vaya a
participar en la ejecución del programa, así como los medios materiales y, en su caso, personales a utilizar y los
indicadores y parámetros de evaluación del impacto y de los resultados del programa.
2. Aprobada la solicitud y el programa de colaboración por el Centro Directivo, previo informe de la Junta de
Tratamiento del Centro penitenciario correspondiente, la institución o asociación colaboradora deberá inscribirse, para
poder actuar, en el Registro Especial de Entidades Colaboradoras gestionado por el Centro Directivo, sin perjuicio, en
su caso, de su previa constitución e inscripción en el Registro Público de Asociaciones correspondiente. La inscripción
en el Registro Especial tendrá carácter meramente declarativo.
3. Finalizada la ejecución del programa de colaboración, la institución o asociación colaboradora elaborará un estudio
de evaluación del impacto y resultados del programa que, junto con el informe de la Junta de Tratamiento del
Establecimiento, se remitirán por el Director al Centro Directivo.
1. La seguridad exterior de los Establecimientos corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o, en su
caso, a los Cuerpos de Policía de las Comunidades Autónomas, los que, sin perjuicio de que se rijan por las normas de
los Cuerpos respectivos, en materia de seguridad exterior de los Centros penitenciarios recibirán indicaciones de los
Directores de los mismos.
2. Una vez practicado el relevo, el Jefe de la guardia exterior deberá presentarse al Director o funcionario que le
sustituya para informarle de las incidencias del servicio. De igual forma procederá cuando durante el servicio se
produzca algún hecho que, por su importancia, deba ser puesto inmediatamente en conocimiento del Director del
Establecimiento.
La seguridad interior de los Establecimientos corresponde, salvo en los casos previstos en la disposición final primera
de la Ley Orgánica General Penitenciaria, a los funcionarios de los Cuerpos de Instituciones Penitenciarias, con arreglo
a los cometidos propios de cada uno y a la distribución de los servicios acordada por el Director del Establecimiento.
1. Las actuaciones encaminadas a garantizar la seguridad interior de los establecimientos consistirán en la observación
de los internos, los recuentos de población reclusa, los registros, los cacheos, las requisas, los controles, los cambios de
celda, la asignación adecuada de destinos y las actividades y cautelas propias de las salidas tanto fuera de los módulos
como fuera del establecimiento.
2. La intensidad de las medidas señaladas en el apartado anterior se ajustará a la potencial peligrosidad de los internos
a que se apliquen, particularmente en los supuestos de internos pertenecientes a grupos terroristas, de delincuencia
organizada o de peligrosidad extrema, respetándose, en todo caso, los principios a que se refiere el artículo 71.
3. Al fin señalado en el apartado anterior, la Administración penitenciaria podrá constituir grupos especializados de
funcionarios.
Modificaciones
Modificación realizada (65 (apdo. 1,2 y 3)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se
modifica el Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de
26-03-2011) en vigor desde 15-04-2011
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
La observación de los internos estará encaminada al conocimiento de su comportamiento habitual y de sus actividades y
movimientos dentro y fuera del departamento asignado, así como de sus relaciones con los demás internos y del influjo
beneficioso o nocivo que, en su caso, ejercieren sobre los mismos. Si en dicha observación se detectaran hechos o
circunstancias que pudieran ser relevantes para la seguridad del Establecimiento o el tratamiento de los internos, se
elevarán los oportunos informes.
1. Se realizarán diariamente los recuentos ordinarios de control de la población reclusa en los momentos de la jornada
regimental que coincidan con los relevos del personal de vigilancia, que se fijen en el horario aprobado por el Consejo
de Dirección del Establecimiento penitenciario.
2. También se efectuarán los recuentos extraordinarios que se ordenen por el Jefe de Servicios, comunicándolo a la
Dirección, teniendo en cuenta la situación existente en el Centro o departamento en que se haya de practicar la medida,
así como el comportamiento de los reclusos afectados por la misma.
3. Los recuentos ordinarios y extraordinarios se practicarán de forma que se garantice su rapidez y fiabilidad y sus
resultados se reflejarán en parte escrito suscrito por los funcionarios que los hubiesen efectuado, que se dirigirá al Jefe
de Servicios.
1. Se llevarán a cabo registros y cacheos de las personas, ropas y enseres de los internos y requisas de las puertas,
ventanas, suelos, paredes y techos de las celdas o dormitorios, así como de los locales y dependencias de uso común.
2. Por motivos de seguridad concretos y específicos, cuando existan razones individuales y contrastadas que hagan
pensar que el interno oculta en su cuerpo algún objeto peligroso o sustancia susceptible de causar daño a la salud o
integridad física de las personas o de alterar la seguridad o convivencia ordenada del Establecimiento, se podrá realizar
cacheo con desnudo integral con autorización del Jefe de Servicios.
3. El cacheo con desnudo integral se efectuará por funcionarios del mismo sexo que el interno, en lugar cerrado sin la
presencia de otros internos y preservando, en todo lo posible, la intimidad.
4. Si el resultado del cacheo con desnudo integral fuese infructuoso y persistiese la sospecha, se podrá solicitar por el
Director a la Autoridad judicial competente la autorización para la aplicación de otros medios de control adecuados.
5. De los registros, requisas, cacheos y controles citados se formulará parte escrito, que deberá especificar los cacheos
con desnudo integral efectuados, firmado por los funcionarios que lo hayan efectuado y dirigido al Jefe de Servicios.
Se procederá al registro y control de las personas autorizadas a comunicar con los internos, así como de quienes tengan
acceso al interior de los Establecimientos para realizar algún trabajo o gestión dentro de los mismos, salvo en las visitas
oficiales de las Autoridades. Asimismo, se efectuará un registro y control de los vehículos que entren o salgan del
Establecimiento y de los paquetes y encargos que reciban o remitan los internos, conforme a lo establecido en el
artículo 50 de este Reglamento.
1. Se intervendrá el dinero, alhajas, u objetos de valor no autorizados, así como los objetos que se entiendan peligrosos
para la seguridad o convivencia ordenada o de ilícita procedencia.
2. Tratándose de objetos peligrosos o prohibidos se procederá a su retirada, de la que se dejará constancia por escrito,
salvo en los casos en que deban ser remitidos a la Autoridad judicial competente, así como cuando se trate de objetos
de valor, en cuyo caso se les dará el destino previsto en el artículo 317 de este Reglamento.
1. Las medidas de seguridad se regirán por los principios de necesidad y proporcionalidad y se llevarán siempre a cabo
con el respeto debido a la dignidad y a los derechos fundamentales, especialmente las que se practiquen directamente
sobre las personas. Ante la opción de utilizar medios de igual eficacia, se dará preferencia a los de carácter electrónico.
2. Cuando los funcionarios, con ocasión de cualquiera de las medidas de seguridad enumeradas en los artículos
anteriores, detecten alguna anomalía regimental o cualquier hecho o circunstancia indiciario de una posible
perturbación de la vida normal del Centro, lo pondrán inmediatamente en conocimiento del Jefe de Servicios, sin
perjuicio de que, en su caso, hagan uso de los medios coercitivos a que se refiere el artículo siguiente.
1. Son medios coercitivos, a los efectos del artículo 45.1 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, el aislamiento
provisional, la fuerza física personal, las defensas de goma, los aerosoles de acción adecuada y las esposas. Su uso será
proporcional al fin pretendido, nunca supondrá una sanción encubierta, y sólo se aplicarán cuando no exista otra
manera menos gravosa para conseguir la finalidad perseguida y por el tiempo estrictamente necesario.
2. No podrán ser aplicados los expresados medios coercitivos a las internas mencionadas en el artículo 254.3 del
presente Reglamento ni a los enfermos convalecientes de enfermedad grave, salvo en los casos en los que de la
actuación de aquéllos pudiera derivarse un inminente peligro para su integridad o para la de otras personas. Cuando se
aplique la medida de aislamiento provisional el interno será visitado diariamente por el Médico.
3. La utilización de los medios coercitivos será previamente autorizada por el Director, salvo que razones de urgencia
no lo permitan, en cuyo caso se pondrá en su conocimiento inmediatamente. El Director comunicará inmediatamente al
Juez de Vigilancia la adopción y cese de los medios coercitivos, con expresión detallada de los hechos que hubieran
dado lugar a dicha utilización y de las circunstancias que pudiesen aconsejar su mantenimiento.
4. Los medios materiales coercitivos serán depositados en aquel lugar o lugares que el Director entienda idóneos, y su
cuantía y estado se reflejará en libro oficial.
5. En los casos de graves alteraciones del orden con peligro inminente para las personas o para las instalaciones, el
Director con carácter provisional podrá recabar el auxilio de las Fuerzas de Seguridad de guardia en el
Establecimiento, quienes en caso de tener que utilizar las armas de fuego lo harán por los mismos motivos y con las
mismas limitaciones que establece la legislación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sin perjuicio de lo
dispuesto en la disposición final primera de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
1. Por régimen penitenciario se entiende el conjunto de normas o medidas que persiguen la consecución de una
convivencia ordenada y pacífica que permita alcanzar el ambiente adecuado para el éxito del tratamiento y la retención
y custodia de los reclusos.
2. Las funciones regimentales de seguridad, orden y disciplina son medios para alcanzar los fines indicados, debiendo
ser siempre proporcionadas al fin que persiguen, y no podrán significar un obstáculo para la ejecución de los programas
de tratamiento e intervención de los reclusos.
3. Las actividades integrantes del tratamiento y del régimen, aunque regidas por un principio de especialización, deben
estar debidamente coordinadas.
1. El régimen ordinario se aplicará a los penados clasificados en segundo grado, a los penados sin clasificar y a los
detenidos y presos.
2. El régimen abierto se aplicará a los penados clasificados en tercer grado que puedan continuar su tratamiento en
régimen de semilibertad.
3. El régimen cerrado se aplicará a los penados clasificados en primer grado por su peligrosidad extrema o manifiesta
inadaptación a los regímenes comunes anteriores y a los preventivos en quienes concurran idénticas circunstancias.
1. Los detenidos, presos y penados no tendrán otras limitaciones regimentales que las exigidas por el aseguramiento de
su persona y por la seguridad y el buen orden de los Establecimientos, así como las que aconseje su tratamiento o las
que provengan de su grado de clasificación.
2. En su caso, a solicitud del interno o por propia iniciativa, el Director podrá acordar mediante resolución motivada,
cuando fuere preciso para salvaguardar la vida o integridad física del recluso, la adopción de medidas que impliquen
limitaciones regimentales, dando cuenta al Juez de Vigilancia.
3. Mediante acuerdo motivado, el Consejo de Dirección, en el caso de los detenidos y presos, o la Junta de Tratamiento,
en el caso de penados, propondrán al Centro Directivo el traslado del recluso a otro Establecimiento de similares
características para posibilitar el levantamiento de las limitaciones regimentales exigidas por el aseguramiento de su
persona a que se refiere el apartado anterior.
4. Los acuerdos de traslado se comunicarán, en el caso de los detenidos y presos, a la Autoridad judicial de que
dependan y, en el caso de los penados, al Juez de Vigilancia correspondiente.
1. En los Establecimientos de régimen ordinario los principios de seguridad, orden y disciplina tendrán su razón de ser
y su límite en el logro de una convivencia ordenada.
2. La separación interior de la población reclusa, conforme a los criterios establecidos en el artículo 16 de la Ley
Orgánica General Penitenciaria, se ajustará a las necesidades o exigencias del tratamiento, a los programas de
intervención y a las condiciones generales del Centro.
1. El Consejo de Dirección aprobará y dará a conocer entre la población reclusa el horario que debe regir en el Centro,
señalando las actividades obligatorias para todos y aquéllas otras de carácter optativo y de libre elección por parte de
los internos.
2. En cualquier caso, se garantizarán ocho horas de descanso nocturno, un mínimo de dos horas para que el interno
pueda dedicarlas a asuntos propios y tiempo suficiente para atender a las actividades culturales y terapéuticas y a los
contactos con el mundo exterior.
3. Igualmente el Consejo de Dirección aprobará mensualmente el calendario de actividades previsto para el mes
siguiente con indicación expresa de los días y horas de su realización, y de los internos a quienes afecte, en el caso de
que no afectara a la totalidad de internos del Centro. Este calendario será puesto en conocimiento de los internos y
estará expuesto permanentemente en lugar visible para los mismos.
4. El horario aprobado por el Consejo de Dirección, así como el calendario mensual de actividades será puesto en
conocimiento del Centro Directivo para su ratificación o reforma, antes del día quince del mes anterior a aquel a que se
refiera.
5. Asimismo, vendrá obligado a difundir entre los internos, con la periodicidad que se determine en las normas de
régimen interior, aquellas actividades no regulares que se organicen en el Establecimiento.
1. Todos los reclusos están obligados a respetar el horario del Centro, así como a cumplir y a colaborar con las medidas
de higiene y sanitarias que se adopten, procurando que las instalaciones se encuentren siempre limpias y haciendo un
buen uso de las mismas.
2. Conforme a lo establecido en el artículo 29.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, los internos vendrán
obligados a realizar las prestaciones personales necesarias para el mantenimiento del buen orden, la limpieza y la
higiene en los Establecimientos.
El Consejo de Dirección fomentará la participación de los internos en los casos y con las condiciones establecidas en el
Capítulo VI del Título II.
b) Secciones Abiertas.
c) Unidades Dependientes.
3. La Sección Abierta depende administrativamente de un Establecimiento penitenciario polivalente, del que constituye
la parte destinada a internos clasificados en tercer grado de tratamiento.
4. Las Unidades Dependientes, reguladas en los artículos 165 a 167 de este Reglamento, consisten en instalaciones
residenciales situadas fuera de los recintos penitenciarios e incorporadas funcionalmente a la Administración
Penitenciaria, mediante la colaboración de las entidades públicas o privadas prevista en el artículo 62 de este
Reglamento, para facilitar el logro de objetivos específicos de tratamiento penitenciario de internos clasificados en
tercer grado.
1. El régimen de estos Establecimientos será el necesario para lograr una convivencia normal en toda colectividad civil,
fomentando la responsabilidad y siendo norma general la ausencia de controles rígidos que contradigan la confianza
que inspira su funcionamiento.
2. La ejecución del programa individualizado de tratamiento determinará el destino concreto del interno a los Centros o
Secciones Abiertas o Centros de Inserción Social, tomando en consideración, especialmente, las posibilidades de
vinculación familiar del interno y su posible repercusión en el mismo.
3. A las Unidades Dependientes, podrán ser destinados por el Centro Directivo, a propuesta de la Junta de Tratamiento,
aquellos internos que, previa aceptación expresa de las normas de funcionamiento, se adecuen a los objetivos
específicos del programa establecido.
1. En los casos de penados clasificados en tercer grado con una peculiar trayectoria delictiva, personalidad anómala o
condiciones personales diversas, así como cuando exista imposibilidad de desempeñar un trabajo en el exterior o lo
aconseje su tratamiento penitenciario, la Junta de Tratamiento podrá establecer la modalidad de vida en régimen
abierto adecuada para estos internos y restringir las salidas al exterior, estableciendo las condiciones, controles y
medios de tutela que se deban observar, en su caso, durante las mismas.
2. A los efectos del apartado anterior, en el caso de mujeres penadas clasificadas en tercer grado, cuando se acredite
que existe imposibilidad de desempeñar un trabajo remunerado en el exterior, pero conste, previo informe de los
servicios sociales correspondientes, que va a desempeñar efectivamente las labores de trabajo doméstico en su
domicilio familiar, se considerarán estas labores como trabajo en el exterior.
3. La modalidad de vida a que se refiere este artículo tendrá como objetivo ayudar al interno a que inicie la búsqueda
de un medio de subsistencia para el futuro o, en su defecto, encontrar alguna asociación o institución pública o privada
para su apoyo o acogida en el momento de su salida en libertad.
4. Esta modalidad de vida se asimilará, lo máximo posible, a los principios del régimen abierto a que se refiere el
artículo siguiente.
1. La actividad penitenciaria en régimen abierto tiene por objeto potenciar las capacidades de inserción social positiva
que presentan los penados clasificados en tercer grado, realizando las tareas de apoyo y de asesoramiento y la
cooperación necesaria para favorecer su incorporación progresiva al medio social.
a) Atenuación de las medidas de control, sin perjuicio del establecimiento de programas de seguimiento y evaluación de
las actividades realizadas por los internos dentro y fuera del Establecimiento.
c) Normalización social e integración, proporcionando al interno, siempre que sea posible, atención a través de los
servicios generales de la comunidad para facilitar su participación plena y responsable en la vida familiar, social y
laboral.
e) Coordinación con cuantos organismos e instituciones públicas o privadas actúen en la atención y reinserción de los
reclusos, promoviendo criterios comunes de actuación para conseguir su integración en la sociedad.
1. Las normas de organización y funcionamiento de los Establecimientos de régimen abierto serán elaboradas por la
Junta de Tratamiento y aprobadas por el Centro Directivo.
2. En los Establecimientos de régimen abierto se podrán establecer, a propuesta de la Junta de Tratamiento, distintas
modalidades en el sistema de vida de los internos, según las características de éstos, de su evolución personal, de los
grados de control a mantener durante sus salidas al exterior y de las medidas de ayuda que necesiten para atender a
sus carencias.
3. Se establecerán modalidades de vida específicas para atender y ayudar a aquellos internos que en el momento de
acceder al tercer grado no dispongan de recursos suficientes para desarrollar una actividad estable en el exterior o
tengan carencias importantes en el apoyo familiar o social que dificulten su integración.
1. Al ingresar el interno en un Establecimiento de régimen abierto mantendrá una entrevista con un profesional del
Centro, quien le informará de las normas de funcionamiento que rijan en la unidad, de cómo poder utilizar los servicios
y recursos, de los horarios y de todos aquellos aspectos que regulen la convivencia del Centro.
2. Un miembro del Equipo Técnico mantendrá una entrevista con el interno y, en un breve período de tiempo, el Equipo
adoptará las decisiones más adecuadas para el desarrollo de lo establecido en el programa de tratamiento diseñado por
la Junta de Tratamiento.
1. Los internos podrán salir del Establecimiento para desarrollar las actividades laborales, formativas, familiares, de
tratamiento o de otro tipo, que faciliten su integración social.
2. Estas salidas deberán ser planificadas y reguladas por la Junta de Tratamiento, señalando los mecanismos de control
y seguimiento que se consideren necesarios, de acuerdo con lo establecido en el programa de tratamiento.
3. El horario y la periodicidad de las salidas autorizadas serán los necesarios para realizar la actividad y para los
desplazamientos.
4. En general, el tiempo mínimo de permanencia en el Centro será de ocho horas diarias, debiendo pernoctarse en el
Establecimiento, salvo cuando, de modo voluntario, el interno acepte el control de su presencia fuera del Centro
mediante dispositivos telemáticos adecuados proporcionados por la Administración Penitenciaria u otros mecanismos
de control suficiente, en cuyo caso sólo tendrán que permanecer en el Establecimiento durante el tiempo fijado en su
programa de tratamiento para la realización de actividades de tratamiento, entrevistas y controles presenciales.
Artículo 87. Salidas de fin de semana.
1. La Junta de Tratamiento regulará, de forma individualizada, en función de la modalidad de vida establecida para cada
interno, de su evolución en el tratamiento y de las garantías de control necesarias, las salidas de fin de semana de los
internados en Establecimientos de régimen abierto.
2. Como norma general, estos internos disfrutarán de salidas de fin de semana, como máximo, desde las dieciséis horas
del viernes hasta las ocho horas del lunes.
3. También podrán disfrutar de los días festivos establecidos en el calendario oficial de la localidad donde esté situado
el Establecimiento. Cuando los días festivos sean consecutivos al fin de semana, la salida se ampliará en veinticuatro
horas por cada día festivo.
4. Sin perjuicio de lo dispuesto en los apartados anteriores, el Centro Directivo podrá aprobar salidas de fin de semana
con horarios diferentes a los indicados.
1. Como regla general, los internos en régimen abierto recibirán la asistencia sanitaria que precisen a través de la red
sanitaria pública extrapenitenciaria.
2. La Administración Penitenciaria velará para que los internos utilicen correctamente estos servicios y cuiden su salud,
como un aspecto muy importante en su rehabilitación y, con este fin, planificará y ejecutará programas de prevención y
educación para la salud.
3. Los servicios médicos del Establecimiento efectuarán el seguimiento necesario y dispondrán la coordinación precisa
de los servicios sanitarios de la institución con los del exterior, en el marco de los convenios suscritos por la
Administración Penitenciaria a tal fin. Los trabajadores sociales del Centro ayudarán y orientarán a los internos en la
realización de los trámites necesarios para utilizar la red sanitaria pública extrapenitenciaria.
El régimen cerrado, en consonancia con lo previsto en el artículo 10 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, será de
aplicación a aquellos penados que, bien inicialmente, bien por una involución en su personalidad o conducta, sean
clasificados en primer grado por tratarse de internos extremadamente peligrosos o manifiestamente inadaptados a los
regímenes ordinario y abierto.
1. El régimen penitenciario de vida regulado conforme a lo establecido en el artículo 10 de la Ley Orgánica General
Penitenciaria, se cumplirá en Centros o módulos de régimen cerrado o en departamentos especiales ubicados en
Centros de regímenes comunes, con absoluta separación del resto de la población reclusa.
2. En todo caso, se cumplirá en celdas individuales, caracterizándose por una limitación de las actividades en común de
los internos y por un mayor control y vigilancia sobre los mismos, exigiéndose, de manera especial, el acatamiento de
cuantas medidas de seguridad, orden y disciplina elabore el Consejo de Dirección, previo informe de la Junta de
Tratamiento. En ningún caso, el régimen de vida para estos internos podrá establecer limitaciones regimentales iguales
o superiores a las fijadas para el régimen de cumplimiento de la sanción de aislamiento en celda.
3. En los centros con módulos o departamentos de régimen cerrado se diseñará un programa de intervención específico
que garantice la atención personalizada a los internos que se encuentren en dicho régimen, por equipos técnicos,
especializados y estables.
Modificaciones
Modificación realizada (90 (apdo. 3)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se modifica el
Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de 26-03-2011)
en vigor desde 15-04-2011
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
1. Dentro del régimen cerrado se establecen dos modalidades en el sistema de vida, según los internos sean destinados
a Centros o módulos de régimen cerrado o a departamentos especiales.
2. Serán destinados a Centros o módulos de régimen cerrado aquellos penados clasificados en primer grado que
muestren una manifiesta inadaptación a los regímenes comunes.
3. Serán destinados a departamentos especiales aquellos penados clasificados en primer grado que hayan sido
protagonistas o inductores de alteraciones regimentales muy graves, que hayan puesto en peligro la vida o integridad
de los funcionarios, Autoridades, otros internos o personas ajenas a la Institución, tanto dentro como fuera de los
Establecimientos y en las que se evidencie una peligrosidad extrema.
1. La asignación de las modalidades de vida previstas en el artículo anterior será acordada por la Junta de Tratamiento,
previo informe del Equipo Técnico, y será autorizada por el Centro Directivo.
2. Procederá, en todo caso, la propuesta de reasignación de la modalidad en el sistema de vida de los penados
destinados en departamentos especiales que muestren una evolución positiva, ponderando, entre otros, factores tales
como:
3. La asignación de modalidad de vida se revisará en el plazo máximo de tres meses, se notificará al interno y se
anotará en su expediente personal.
4. Cuando el interno sea menor de veintiún años, toda revisión, tanto de modalidad como de grado, que supere los seis
meses de permanencia en el mismo régimen de vida, será remitida al Centro Directivo para su resolución.
Asimismo, si los acuerdos, ya sean sobre asignación de modalidad o revisión de grado, no son adoptados por
unanimidad, se remitirán al Centro Directivo para su resolución.
Modificaciones
Modificación realizada (92 (apdo. 4)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se modifica el
Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de 26-03-2011)
en vigor desde 15-04-2011
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
1.ª Los internos disfrutarán, como mínimo, de tres horas diarias de salida al patio. Este número podrá ampliarse hasta
tres horas más para la realización de actividades programadas.
2.ª Diariamente deberá practicarse registro de las celdas y cacheo de los internos. Cuando existan fundadas sospechas
de que el interno posee objetos prohibidos y razones de urgencia exijan una actuación inmediata, podrá recurrirse al
desnudo integral por orden motivada del Jefe de Servicios, dando cuenta al Director. Este cacheo se practicará en la
forma prevista en el artículo 68.
3.ª En las salidas al patio no podrán permanecer, en ningún caso, más de dos internos juntos. Este número podrá
aumentarse hasta un máximo de cinco para la ejecución de actividades programadas.
4.ª Los servicios médicos programarán las visitas periódicas a estos internos, informando al Director sobre su estado de
salud.
5.ª El Consejo de Dirección elaborará las normas de régimen interior sobre servicios de barbería, duchas, peluquería,
Economato, distribución de comidas, limpieza de celdas y dependencias comunes, disposición de libros, revistas,
periódicos y aparatos de radio y televisión y sobre las ropas y enseres de que podrán disponer los internos en sus
celdas.
6.ª Para estos departamentos especiales se diseñará un modelo de intervención y programas genéricos de tratamiento
ajustados a las necesidades regimentales, que estarán orientados a lograr la progresiva adaptación del interno a la vida
en régimen ordinario, así como a la incentivación de aquellos factores positivos de la conducta que puedan servir de
aliciente para la reintegración y reinserción social del interno, designándose el personal necesario a tal fin.
2. Las normas de régimen interior elaboradas por el Consejo de Dirección, así como los programas a que hace
referencia el apartado anterior, serán remitidas al Centro Directivo para su modificación o aprobación.
1.ª Los internos disfrutarán, como mínimo, de cuatro horas diarias de vida en común. Este horario podrá aumentarse
hasta tres horas más para la realización de actividades previamente programadas.
2.ª El número de internos que, de forma conjunta, podrán realizar actividades en grupo, será establecido por el Consejo
de Dirección, previo informe de la Junta de Tratamiento, con un mínimo de cinco internos.
3.ª La Junta de Tratamiento programará detalladamente las distintas actividades culturales, deportivas, recreativas o
formativas, laborales u ocupacionales que se someterán a la aprobación del Consejo de Dirección. Estos programas se
remitirán al Centro Directivo para su autorización y seguimiento.
2. En el mismo plazo, se notificará al penado dicha resolución, mediante entrega de copia de la misma, con expresión
del recurso que puede interponer ante el Juez de Vigilancia, conforme a lo dispuesto en el artículo 76.2, f) de la Ley
Orgánica General Penitenciaria.
3. Mediando motín, agresión física con arma u objeto peligroso, toma de rehenes o intento violento de evasión, el
traslado del penado a un Establecimiento de régimen cerrado podrá acordarse por el Centro Directivo, aunque no se
haya producido resolución clasificatoria en primer grado, que, en todo caso, deberá efectuarse dentro de los catorce
días siguientes, dando cuenta inmediatamente del traslado al Juez de Vigilancia.
1. Con carácter general, el régimen de los detenidos y presos será el previsto en el Capítulo II de este Título.
2. No obstante lo anterior, conforme a lo establecido en el artículo 10 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, serán
de aplicación, a propuesta de la Junta de Tratamiento y con la aprobación del Centro Directivo, las normas previstas
para los Establecimientos de cumplimiento de régimen cerrado a los detenidos y presos, cuando se trate de internos
extremadamente peligrosos o manifiestamente inadaptados al régimen ordinario.
3. La peligrosidad extrema o la inadaptación manifiesta se apreciarán ponderando la concurrencia de los factores a que
se refiere el artículo 102.5 de este Reglamento, en cuanto sean aplicables a los internos preventivos.
1. El acuerdo de la Junta de Tratamiento a que se refiere el apartado 2 del artículo anterior, requerirá, al menos, los
informes razonados del Jefe de Servicios y del Equipo Técnico y será siempre motivado.
2. El acuerdo se notificará al interno, mediante entrega de copia del mismo, dentro de las veinticuatro horas siguientes
a su adopción, con expresión del derecho de acudir al Juez de Vigilancia, conforme a lo establecido en el artículo 76.2,
g) de la Ley Orgánica General Penitenciaria. Igualmente, dentro de las setenta y dos horas siguientes a su adopción, se
dará conocimiento al Juez de Vigilancia, mediante remisión del contenido literal del acuerdo y de los preceptivos
informes en que se fundamenta. Si el acuerdo implica el traslado a otro Establecimiento penitenciario, se comunicará
dicha medida al Juez de Vigilancia y a la Autoridad judicial de la que dependa el interno, sin perjuicio de su ejecución
inmediata.
3. En los supuestos previstos en el artículo 95.3, se procederá al traslado por el Centro Directivo como se indica en
dicho precepto, poniéndolo en conocimiento tanto de la Autoridad judicial de que dependa el interno, como del Juez de
Vigilancia correspondiente.
1. La permanencia de los detenidos y presos en el régimen cerrado será por el tiempo necesario, hasta que
desaparezcan o disminuyan significativamente las razones o circunstancias que sirvieron de fundamento para su
aplicación.
2. En todo caso, la revisión del acuerdo a que se refiere el artículo anterior, no podrá demorarse más de tres meses,
previa emisión de los preceptivos informes.
1. Conforme a lo establecido en el artículo 16 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, los internos serán separados en
el interior de los Establecimientos teniendo en cuenta, con carácter prioritario, los criterios de sexo, edad y
antecedentes delictivos y, respecto de los penados, las exigencias del tratamiento.
2. Respecto de la separación de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de los militares que
sean internados en Establecimientos penitenciarios comunes, deberá observarse lo dispuesto en la legislación
correspondiente.
3. Excepcionalmente, hombres y mujeres podrán compartir un mismo departamento previo consentimiento de unos y
otras y siempre que reúnan los requisitos regulados en el Capítulo III del Título VII.
4. Los jóvenes menores de veintiún años sólo podrán ser trasladados a los departamentos de adultos cuando así lo
autorice la Junta de Tratamiento, poniéndolo en conocimiento del Juez de Vigilancia.
1. Además de las separaciones señaladas en el artículo anterior, tras el ingreso los penados deberán ser clasificados en
grados. Los grados serán nominados correlativamente, de manera que el primero se corresponda con un régimen en el
que las medidas de control y seguridad serán más estrictas, el segundo con el régimen ordinario y el tercero con el
régimen abierto.
2. No obstante, con el fin de hacer el sistema más flexible, el Equipo Técnico podrá proponer a la Junta de Tratamiento
que, respecto de cada penado, se adopte un modelo de ejecución en el que puedan combinarse aspectos característicos
de cada uno de los mencionados grados, siempre y cuando dicha medida se fundamente en un programa específico de
tratamiento que de otra forma no pueda ser ejecutado. Esta medida excepcional necesitará de la ulterior aprobación del
Juez de Vigilancia correspondiente, sin perjuicio de su inmediata ejecutividad.
1. La clasificación en segundo grado implica la aplicación de las normas correspondientes al régimen ordinario de los
Establecimientos.
2. El tercer grado determina la aplicación del régimen abierto en cualquiera de sus modalidades.
1. Para la individualización del tratamiento, tras la adecuada observación de cada penado, se realizará su clasificación,
que determinará el destino al Establecimiento cuyo régimen sea más adecuado al tratamiento que se le haya señalado
y, en su caso, al grupo o sección más idónea dentro de aquél.
2. Para determinar la clasificación, las Juntas de Tratamiento ponderarán la personalidad y el historial individual,
familiar, social y delictivo del interno, la duración de las penas, el medio social al que retorne el recluso y los recursos,
facilidades y dificultades existentes en cada caso y momento para el buen éxito del tratamiento.
3. Serán clasificados en segundo grado los penados en quienes concurran unas circunstancias personales y
penitenciarias de normal convivencia, pero sin capacidad para vivir, por el momento, en semilibertad.
4. La clasificación en tercer grado se aplicará a los internos que, por sus circunstancias personales y penitenciarias,
estén capacitados para llevar a cabo un régimen de vida en semilibertad.
5. Conforme a lo dispuesto en el artículo 10 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, se clasificarán en primer grado a
los internos calificados de peligrosidad extrema o inadaptación manifiesta y grave a las normas generales de
convivencia ordenada, ponderando la concurrencia de factores tales como:
a) Naturaleza de los delitos cometidos a lo largo de su historial delictivo, que denote una personalidad agresiva,
violenta y antisocial.
b) Comisión de actos que atenten contra la vida o la integridad física de las personas, la libertad sexual o la propiedad,
cometidos en modos o formas especialmente violentos.
c) Pertenencia a organizaciones delictivas o a bandas armadas, mientras no muestren, en ambos casos, signos
inequívocos de haberse sustraído a la disciplina interna de dichas organizaciones o bandas.
e) Comisión de infracciones disciplinarias calificadas de muy graves o graves, de manera reiterada y sostenida en el
tiempo.
f) Introducción o posesión de armas de fuego en el Establecimiento penitenciario, así como la tenencia de drogas
tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas en cantidad importante, que haga presumir su destino al tráfico.
Artículo 103. Procedimiento de clasificación inicial.
1. La propuesta de clasificación inicial penitenciaria se formulará por las Juntas de Tratamiento, previo estudio del
interno.
2. La propuesta se formulará en el impreso normalizado aprobado por el Centro Directivo en el plazo máximo de dos
meses desde la recepción en el Establecimiento del testimonio de la sentencia.
4. La resolución sobre la propuesta de clasificación penitenciaria se dictará, de forma escrita y motivada, por el Centro
Directivo en el plazo máximo de dos meses desde su recepción.
5. La resolución de clasificación inicial se notificará al interno interesado, indicándole en la notificación que, de no estar
conforme con la misma, puede acudir en vía de recurso ante el Juez de Vigilancia.
6. El Centro Directivo podrá ampliar el plazo para dictar la resolución de clasificación inicial hasta un máximo de dos
meses más, para la mejor observación de la conducta y la consolidación de los factores positivos del interno.
7. Cuando se trate de penados con condenas de hasta un año, la propuesta de clasificación inicial formulada por la
Junta de Tratamiento, adoptada por acuerdo unánime de sus miembros, tendrá la consideración de resolución de
clasificación inicial a todos los efectos, salvo cuando se haya propuesto la clasificación en primer grado de tratamiento,
en cuyo caso la resolución corresponderá al Centro Directivo.
8. En este supuesto, el acuerdo unánime de la Junta de Tratamiento de clasificación inicial en segundo o tercer grado se
notificará al interno, que podrá ejercitar la impugnación referida en el apartado 5 de este artículo y se remitirá al
Centro Directivo.
9. Si la propuesta de la Junta de Tratamiento de clasificación en segundo o tercer grado a que se refieren los apartados
anteriores no fuese unánime, la misma se remitirá al Centro Directivo para la resolución que proceda conforme a lo
establecido en los otros apartados de este artículo.
1. Cuando un penado tuviese además pendiente una o varias causas en situación de preventivo, no se formulará
propuesta de clasificación inicial mientras dure esta situación procesal.
2. Si un penado estuviese ya clasificado y le fuera decretada prisión preventiva por otra u otras causas, quedará sin
efecto dicha clasificación, dando cuenta al Centro Directivo.
3. Para que un interno que no tenga extinguida la cuarta parte de la condena o condenas pueda ser propuesto para
tercer grado, deberá transcurrir el tiempo de estudio suficiente para obtener un adecuado conocimiento del mismo y
concurrir, favorablemente calificadas, las variables intervinientes en el proceso de clasificación penitenciaria
enumeradas en el artículo 102.2, valorándose, especialmente, el historial delictivo y la integración social del penado.
4. Los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las
variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias
y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad.
1. Cada seis meses como máximo, los internos deberán ser estudiados individualmente para evaluar y reconsiderar, en
su caso, todos los aspectos establecidos en el modelo individualizado de tratamiento al formular su propuesta de
clasificación inicial.
2. Cuando la Junta de Tratamiento no considere oportuno proponer al Centro Directivo cambio en el grado asignado, se
notificará la decisión motivada al interno, que podrá solicitar la remisión del correspondiente informe al Centro
Directivo para que resuelva lo procedente sobre el mantenimiento o el cambio de grado. La resolución del Centro
Directivo se notificará al interno con indicación del derecho de acudir en vía de recurso ante el Juez de Vigilancia.
3. Cuando una misma Junta reitere por segunda vez la clasificación de primer grado, el interno podrá solicitar que su
próxima propuesta de clasificación se haga por la Central Penitenciaria de Observación. El mismo derecho le
corresponderá cuando, encontrándose en segundo grado y concurriendo la misma circunstancia, haya alcanzado la
mitad del cumplimiento de la condena.
1. La evolución en el tratamiento penitenciario determinará una nueva clasificación del interno, con la correspondiente
propuesta de traslado al Centro penitenciario adecuado o, dentro del mismo Centro, a otro departamento con diferente
modalidad de vida.
3. La regresión de grado procederá cuando se aprecie en el interno, en relación al tratamiento, una evolución negativa
en el pronóstico de integración social y en la personalidad o conducta del interno.
5. Para la resolución de las propuestas de progresión y de regresión de grado se observarán las mismas formalidades,
plazo y posible ampliación del mismo que se prevén en el artículo 103 para la resolución de la clasificación inicial.
Todas las resoluciones de clasificación o progresión a tercer grado adoptadas por el Centro Directivo o por acuerdo
unánime de la Junta de Tratamiento según lo previsto en el artículo 103.7, se notificarán, junto con el informe de la
Junta de Tratamiento, al Ministerio Fiscal dentro de los tres días hábiles siguientes a la fecha de su adopción.
1. Si un interno clasificado en tercer grado no regresase al Centro penitenciario después de haber disfrutado de un
permiso de salida o de cualquier otra salida autorizada, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 157.2, se le
clasificará provisionalmente en segundo grado, en espera de efectuar la reclasificación correspondiente cuando vuelva
a ingresar en un Centro penitenciario.
2. Producido el reingreso, el Director del Centro acordará, como medida cautelar, el pase provisional a régimen
ordinario hasta que se efectúe la reclasificación correspondiente.
3. En los supuestos de internos clasificados en tercer grado que fuesen detenidos, ingresados en prisión, procesados o
imputados judicialmente por presuntas nuevas responsabilidades, el Director podrá suspender cautelarmente cualquier
nueva salida, así como acordar la separación interior que proceda y su pase provisional a régimen ordinario, debiendo
proceder la Junta de Tratamiento inmediatamente a la reclasificación correspondiente en su caso.
1. Para el debido asesoramiento en materia de observación, clasificación y tratamiento de los internos, existirá una
Central Penitenciaria de Observación con sede en los servicios centrales del Centro Directivo, en donde actuarán un
grupo de especialistas integrados en Equipos Técnicos con las siguientes funciones:
a) Completar la labor de los Equipos Técnicos de los Establecimientos en sus tareas específicas.
b) Informar sobre cuestiones de carácter técnico que se formulen por el Centro Directivo, así como atender los
requerimientos que los Jueces, Tribunales y miembros del Ministerio Fiscal soliciten en materia pericial de las personas
sometidas a su jurisdicción
2. Dicha Central estudiará en los diversos Centros penitenciarios a aquellos internos cuya clasificación resulte difícil o
dudosa para las Juntas de Tratamiento de los Establecimientos o los grupos o tipos de aquéllos cuyas peculiaridades
convenga investigar a juicio del Centro Directivo.
3. No obstante, el Centro Directivo podrá designar otra Junta de Tratamiento, especialmente cualificada dadas las
peculiaridades del interno, o cuando exista un elevado número de internos en espera de ser estudiados por dicha
Central.
a) Diseñará programas formativos orientados a desarrollar las aptitudes de los internos, enriquecer sus conocimientos,
mejorar sus capacidades técnicas o profesionales y compensar sus carencias.
b) Utilizará los programas y las técnicas de carácter psicosocial que vayan orientadas a mejorar las capacidades de los
internos y a abordar aquellas problemáticas específicas que puedan haber influido en su comportamiento delictivo
anterior.
c) Potenciará y facilitará los contactos del interno con el exterior contando, siempre que sea posible, con los recursos de
la comunidad como instrumentos fundamentales en las tareas de reinserción.
1. Las tareas de observación, clasificación y tratamiento penitenciarios las realizarán las Juntas de Tratamiento y sus
decisiones serán ejecutadas por los Equipos Técnicos, cuya composición y funciones se determinan en la Sección 2.ª del
Capítulo II del Título XI de este Reglamento.
2. Para la adecuada ejecución de estas actividades por los Equipos Técnicos se contará con la colaboración del resto de
los profesionales del ámbito penitenciario. A tal fin, la Administración Penitenciaria desarrollará modelos de gestión
que incentiven la participación de todos los empleados públicos para lograr programas de tratamiento eficaces.
2. Con este fin, el profesional del Equipo Técnico encargado de su seguimiento le informará de los objetivos a alcanzar
durante el internamiento y de los medios y plazos más adecuados para conseguirlos.
4. En los casos a que se refiere el apartado anterior, la clasificación inicial y las posteriores revisiones de la misma se
realizarán mediante la observación directa del comportamiento y los informes pertinentes del personal penitenciario de
los Equipos Técnicos que tenga relación con el interno, así como utilizando los datos documentales existentes.
1. Las actividades de tratamiento se realizarán tanto en el interior de los Centros penitenciarios como fuera de ellos, en
función, en cada caso concreto, de las condiciones más adecuadas para la consecución de los fines constitucionales y
legales de la pena privativa de libertad.
2. En todo caso, la Administración Penitenciaria tendrá en cuenta los recursos existentes en la comunidad para la
ejecución de las actividades del tratamiento penitenciario.
1. Para la realización de actividades específicas de tratamiento podrán organizarse salidas programadas destinadas a
aquellos internos que ofrezcan garantías de hacer un uso correcto y adecuado de las mismas. 2. En todo caso, los
internos serán acompañados por personal del Centro penitenciario o de otras instituciones o por voluntarios que
habitualmente realicen actividades relacionadas con el tratamiento penitenciario de los reclusos.
3. Los requisitos necesarios para la concesión de salidas programadas serán los establecidos para los permisos
ordinarios de salida en el artículo 154 de este Reglamento.
4. Las salidas programadas serán propuestas por la Junta de Tratamiento, que solicitará la aprobación del Centro
Directivo y la posterior autorización del Juez de Vigilancia en aquellos supuestos en que la salida, por su duración y por
el grado de clasificación del interno, sea competencia de este órgano judicial.
5. Como regla general, la duración de las salidas programadas no será superior a dos días y, en ningún caso, se
computarán dentro de los límites establecidos para los permisos ordinarios en el artículo 154.
6. En las salidas programadas se adoptarán en cada caso las medidas oportunas referentes a la forma y medio de
traslado, así como las medidas de seguridad correspondientes.
1. Para grupos determinados de internos, cuyo tratamiento lo requiera, se podrán organizar en los Centros
correspondientes programas basados en el principio de comunidad terapéutica.
2. Siempre que el Centro Directivo autorice la constitución de uno de estos grupos, la Junta de Tratamiento que esté al
frente del mismo asumirá las funciones que tienen atribuidas el Consejo de Dirección y la Comisión Disciplinaria del
Centro penitenciario, con exclusión de las que se refieran a los aspectos económico-administrativos.
Artículo 116. Programas de actuación especializada.
1. Todo interno con dependencia de sustancias psicoactivas que lo desee, debe tener a su alcance la posibilidad de
seguir programas de tratamiento y deshabituación, con independencia de su situación procesal y de sus vicisitudes
penales y penitenciarias.
2. Dentro del marco establecido en el Plan Nacional sobre Drogas, la Administración Penitenciaria, en coordinación con
otras Administraciones Públicas o con otros organismos e instituciones debidamente acreditadas, realizará en los
Centros penitenciarios los programas de atención especializada en drogodependencias que precisen los internos que
voluntariamente lo soliciten.
3. Para la realización de programas permanentes relativos a drogodependencias, el Centro Directivo podrá disponer de
departamentos específicos ubicados en diferentes áreas geográficas para evitar, en lo posible, el desarraigo social de
los internos que sigan un programa en ellos.
4. La Administración Penitenciaria podrá realizar programas específicos de tratamiento para internos condenados por
delitos contra la libertad sexual a tenor de su diagnóstico previo y todos aquellos otros que se considere oportuno
establecer. El seguimiento de estos programas será siempre voluntario y no podrá suponer la marginación de los
internos afectados en los Centros penitenciarios.
Artículo 117. Medidas regimentales para la ejecución de programas especializados para penados clasificados en segundo grado.
1. Los internos clasificados en segundo grado de tratamiento que presenten un perfil de baja peligrosidad social y no
ofrezcan riesgos de quebrantamiento de condena, podrán acudir regularmente a una institución exterior para la
realización de un programa concreto de atención especializada, siempre que éste sea necesario para su tratamiento y
reinserción social.
2. Esta medida requerirá haber sido planificada con el interno por la Junta de Tratamiento y estará condicionada a que
aquél preste su consentimiento y se comprometa formalmente a observar el régimen de vida propio de la institución y
las medidas de seguimiento y control que se establezcan en el programa, que no podrán consistir en control personal
por miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
3. La duración de cada salida diaria no excederá de ocho horas, y el programa del que forme parte requerirá la
autorización del Juez de Vigilancia. Si el programa exigiera salidas puntuales o irregulares, la autorización
corresponderá al Centro Directivo.
4. La Junta de Tratamiento realizará la coordinación necesaria con la institución para el seguimiento del programa.
5. La participación en el programa podrá ser revocada por decisión voluntaria del interno, por el incumplimiento de las
condiciones establecidas o por circunstancias sobrevenidas que justifiquen esta decisión.
1. Las actividades educativas, formativas, socioculturales y deportivas se determinarán por el Consejo de Dirección,
teniendo en cuenta los planes de actuación del Centro Directivo, a partir de los programas individualizados elaborados
por las Juntas de Tratamiento.
2. Los reclusos extranjeros tendrán las mismas posibilidades de acceso a la formación y educación que los nacionales.
Con este fin, la Administración Penitenciaria procurará facilitarles los medios adecuados para aprender el idioma
castellano y la lengua cooficial de la Comunidad Autónoma donde radique el Centro penitenciario.
1. El seguimiento con aprovechamiento de las actividades educativas y formativas y, en general, de todas a las que se
refiere el artículo anterior se estimulará mediante los beneficios penitenciarios y recompensas que procedan.
2. Se expedirán a solicitud del interno certificaciones acreditativas de las enseñanzas, cursos o actividades
desarrollados, que no deberán contener indicación alguna relativa a su obtención en un Establecimiento penitenciario.
1. La tutoría y orientación de los internos formará parte de la función docente. Cada grupo de alumnos tendrá un
profesor tutor.
2. Los servicios educativos garantizarán la orientación académica, psicopedagógica y profesional de los alumnos,
especialmente en lo que se refiere a las diversas opciones educativas y a la transición del sistema educativo a la
actividad laboral, prestando singular atención a la superación de hábitos sociales marginales que condicionan el acceso
a los distintos estudios y profesiones.
1. El Centro Directivo podrá conceder, previo informe de la Junta de Tratamiento, traslados de Establecimiento por
motivos educativos, siempre que el interno presente la solicitud con la debida antelación y no existan razones de
seguridad que lo desaconsejen.
2. En caso de traslado de un recluso a otro Centro penitenciario por cualquier motivo, se incluirá en su expediente
personal el historial escolar del mismo.
1. Al ingresar en el Establecimiento, los internos que no posean titulaciones correspondientes a las enseñanzas
obligatorias del sistema educativo serán examinados por el Maestro para conocer su nivel de instrucción y su perfil
educativo, así como para determinar el ciclo de enseñanza obligatoria en que deberán ser incluidos.
2. Los servicios educativos determinarán los cursos que deba realizar el interno, que tendrán carácter obligatorio sólo
cuando los internos carezcan de los conocimientos propios de la formación de las enseñanzas básicas.
3. En los aspectos académicos, la actividad educativa de los Centros penitenciarios se ajustará a lo que dispongan las
autoridades educativas bajo cuyo ámbito se encuentre el Establecimiento penitenciario.
1. La formación básica que se imparta a los analfabetos, a los jóvenes, a los extranjeros y a las personas con problemas
específicos para su acceso a la educación tendrá carácter prioritario.
3. La formación básica de los internos se complementará con las demás actividades que sean necesarias para promover
su desarrollo integral.
1. La Administración Penitenciaria facilitará el acceso de los internos a programas educativos de enseñanzas regladas y
no regladas que contribuyan a su desarrollo personal.
2. Con este fin, la Administración Penitenciaria promoverá, mediante acuerdos con instituciones públicas y privadas, las
actuaciones necesarias para que los internos puedan cursar con aprovechamiento las enseñanzas que componen los
diferentes niveles del sistema educativo.
3. Cuando la participación en estos programas educativos implique modificaciones regimentales, deberá solicitarse
autorización de la Dirección del Establecimiento, que podrá denegarla por razones de seguridad.
En las Unidades de Madres, la Unidad educativa programará cada año una serie de actividades de carácter educativo
para los menores.
1. En cada Centro penitenciario existirá una o varias Unidades Educativas para el desarrollo de los cursos obligatorios
de formación básica.
2. En cada Centro existirán Maestros responsables de las actividades educativas, que impartirán las enseñanzas que se
determinen y serán responsables de la educación presencial y a distancia que se programe en los diferentes niveles
educativos.
3. Las instalaciones educativas estarán acondicionadas y contarán con los medios materiales necesarios para la
realización de las actividades formativas bajo el control de la Unidad Educativa.
1. En cada Establecimiento existirá una biblioteca y una sala de lectura bajo la responsabilidad del Maestro que se
determine.
2. Los internos podrán colaborar en la gestión de la biblioteca y proponer las adquisiciones que consideren oportunas, y
tendrán derecho a la utilización de los fondos existentes en la misma.
3. En función del número de internos extranjeros existente en el Centro penitenciario, la biblioteca podrá disponer de
publicaciones editadas en los idiomas extranjeros más usuales. A tal fin, se solicitará la cooperación de los servicios
consulares correspondientes y de las organizaciones privadas apropiadas.
1. Asimismo, los internos tienen derecho a disponer de libros, periódicos y revistas de libre circulación en el exterior,
con las limitaciones que, en casos concretos, aconsejen las exigencias del tratamiento individualizado, previa resolución
motivada de la Junta de Tratamiento del Establecimiento. Contra dicha resolución, que deberá ser notificada al interno,
éste podrá acudir en queja ante el Juez de Vigilancia. También estarán informados a través de audiciones radiofónicas y
televisivas.
2. En todo caso, no se autorizará la tenencia en el interior de los Establecimientos, de publicaciones que carezcan de
depósito legal o pie de imprenta, con excepción de las editadas en el propio Centro penitenciario, así como las que
atenten contra la seguridad y buen orden del Establecimiento. Cuando, como consecuencia de dicha prohibición, le sea
retirada a algún interno una publicación no autorizada, la resolución que se adopte se notificará al interno y se
comunicará al Juez de Vigilancia.
1. Cuando razones de carácter educativo o cultural lo hagan necesario o aconsejable para el desarrollo de los
correspondientes programas formativos se podrá autorizar que el interno disponga de un ordenador personal. Con este
fin, se exigirá que el interno presente una memoria justificativa de la necesidad avalada por el Profesor o Tutor.
2. El uso del ordenador y del material informático se regulará en las correspondientes normas de régimen interior y, en
todo caso, quedará prohibida la transmisión de cintas o «diskettes» y la conexión a redes de comunicación.
3. El Consejo de Dirección podrá retirar la autorización concedida cuando existan fundadas sospechas de que se está
haciendo un mal uso de la misma o cuando la autorización no se corresponda con una necesidad real del interno. En
todo caso se entenderá que existen sospechas de un mal uso del ordenador cuando el interno se niegue a mostrar el
contenido de la totalidad de los archivos del mismo, previo requerimiento del Consejo de Dirección.
1. Los internos que posean una baja cualificación profesional realizarán los cursos de formación profesional y
ocupacional que, de acuerdo con las directrices de la Junta de Tratamiento, se les asignen.
2. Los cursos se organizarán con arreglo a los planes existentes para los restantes ciudadanos en materia de formación
profesional y ocupacional y de inserción social y laboral.
3. La formación profesional constará de las partes teórica y práctica que se fijen en los planes correspondientes.
1. Con arreglo a las directrices marcadas por el Centro Directivo y de acuerdo con las necesidades detectadas por las
Juntas de Tratamiento, se programarán las actividades culturales, deportivas y de apoyo más adecuadas para conseguir
el desarrollo integral de los internos.
2. Los internos podrán proponer las actividades socioculturales y deportivas que deseen realizar.
4. Las actividades culturales, deportivas y de apoyo, así como la participación en las mismas de los internos, los
profesionales del Centro y los colaboradores sociales del exterior, se coordinarán por la Junta de Tratamiento.
5. Se formará una cartilla donde figurarán todas las actuaciones formativas, laborales, socioculturales y deportivas que
hayan realizado los internos.
CAPÍTULO IV. Relación laboral especial penitenciaria
El trabajo penitenciario de carácter productivo por cuenta ajena no realizado mediante fórmulas cooperativas o
similares, a que se refiere la letra c) del artículo 27.1 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, es un derecho y un
deber del interno, constituye un elemento fundamental del tratamiento cuando así resulte de la formulación de un
programa individualizado y tiene, además, la finalidad de preparar a los internos para su acceso al mercado laboral
cuando alcancen la libertad.
1. Todos los penados tienen el deber de trabajar conforme a sus aptitudes, ya sea desarrollando el trabajo a que se
refiere el artículo anterior o cualquiera de las otras modalidades de ocupación establecidas en el artículo 27 de la Ley
Orgánica General Penitenciaria.
2. Quedarán exceptuados de esta obligación, sin perjuicio de poder disfrutar, en su caso, de los beneficios
penitenciarios:
a) Los sometidos a tratamiento médico por causa de accidente o enfermedad, hasta que sean dados de alta.
e) Las mujeres embarazadas, con motivo del parto, durante dieciséis semanas ininterrumpidas ampliables por parto
múltiple hasta dieciocho semanas, distribuidas antes y después del alumbramiento a opción de la interesada, siempre
que seis semanas sean inmediatamente posteriores al parto.
3. Los presos preventivos podrán trabajar conforme a sus aptitudes e inclinaciones, a cuyo efecto la Administración
Penitenciaria les facilitará los medios de ocupación de que disponga. Cuando voluntariamente realicen trabajos
productivos encuadrados en la relación laboral especial penitenciaria gozarán, en igualdad de condiciones con los
penados, de las remuneraciones establecidas para los mismos.
(DEROGADO)
Modificaciones
Modificación realizada (Artículos 134 a 152) por REAL DECRETO 782/2001, de 6 de julio, por el que se
regula la relación laboral de carácter especial de los penados que realicen actividades laborales en
talleres penitenciarios y la protección de Seguridad Social de los sometidos a penas de trabajo en
beneficio de la comunidad. (BOE de 07-07-2001) en vigor desde 08-07-2001
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
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regula la relación laboral de carácter especial de los penados que realicen actividades laborales en
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beneficio de la comunidad. (BOE de 07-07-2001) en vigor desde 08-07-2001
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
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regula la relación laboral de carácter especial de los penados que realicen actividades laborales en
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Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
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1. En los Establecimientos penitenciarios podrán existir talleres ocupacionales donde trabajen los reclusos, de acuerdo
con los programas que se establezcan por la Administración Penitenciaria competente o por la Junta de Tratamiento del
Centro.
2. Los reclusos que desarrollen trabajos ocupacionales podrán recibir incentivos, recompensas o beneficios
penitenciarios por la realización de su trabajo.
3 Los beneficios económicos que pudieran existir por la venta de los productos elaborados en los talleres ocupacionales
se destinarán a la reposición de los materiales necesarios para la elaboración de los productos, así como al pago de
incentivos a los internos.
4. Los trabajos desarrollados en los talleres ocupacionales no se encuadran en la relación laboral de carácter especial
regulada en el capítulo anterior, ni gozan de la acción protectora de la Seguridad Social.
1. Se podrán conceder, previo informe preceptivo del Equipo Técnico, permisos de salida ordinarios de hasta siete días
de duración como preparación para la vida en libertad, hasta un total de treinta y seis o cuarenta y ocho días por año a
los condenados clasificados en segundo o tercer grado respectivamente, siempre que hayan extinguido la cuarta parte
de la condena o condenas y no observen mala conducta.
2. Los límites máximos anuales de treinta y seis y cuarenta y ocho días de permisos antes señalados, se distribuirán,
como regla general, en los dos semestres naturales de cada año, concediendo en cada uno de ellos hasta dieciocho y
veinticuatro días, respectivamente.
3. Dentro de los indicados límites no se computarán las salidas de fin de semana propias del régimen abierto ni las
salidas programadas que se regulan en el artículo 114 de este Reglamento, ni los permisos extraordinarios regulados en
el artículo siguiente.
1. En caso de fallecimiento o enfermedad grave de los padres, cónyuge, hijos, hermanos y otras personas íntimamente
vinculadas con los internos o de alumbramiento de la esposa o persona con la que el recluso se halle ligado por similar
relación de afectividad, así como por importantes y comprobados motivos de análoga naturaleza, se concederán, con las
medidas de seguridad adecuadas en su caso, permisos de salida extraordinarios, salvo que concurran circunstancias
excepcionales que lo impidan.
2. La duración de cada permiso extraordinario vendrá determinada por su finalidad y no podrá exceder del límite fijado
en el artículo anterior para los permisos ordinarios.
3. Cuando se trate de internos clasificados en primer grado será necesaria la autorización expresa del Juez de
Vigilancia.
4. Se podrán conceder, con las medidas de seguridad adecuadas en su caso y previo informe médico, permisos
extraordinarios de salida de hasta doce horas de duración para consulta ambulatoria extrapenitenciaria de los penados
clasificados en segundo o tercer grado, así como permisos extraordinarios de hasta dos días de duración cuando los
mismos deban ingresar en un hospital extrapenitenciario. En este último caso, si el interno tuviera que permanecer
ingresado más de dos días, la prolongación del permiso por el tiempo necesario deberá ser autorizada por el Juez de
Vigilancia cuando se trate de penados clasificados en segundo grado o por el Centro Directivo para los clasificados en
tercer grado.
5. Los permisos a que se refiere el apartado anterior no estarán sometidos, en general, a control ni custodia del interno
cuando se trate de penados clasificados en tercer grado y podrán concederse en régimen de autogobierno para los
penados clasificados en segundo grado que disfruten habitualmente de permisos ordinarios de salida.
1. El informe preceptivo del Equipo Técnico será desfavorable cuando, por la peculiar trayectoria delictiva, la
personalidad anómala del interno o por la existencia de variables cualitativas desfavorables, resulte probable el
quebrantamiento de la condena, la comisión de nuevos delitos o una repercusión negativa de la salida sobre el interno
desde la perspectiva de su preparación para la vida en libertad o de su programa individualizado de tratamiento.
2. El Equipo Técnico establecerá, en su informe, las condiciones y controles que se deban observar, en su caso, durante
el disfrute del permiso de salida, cuyo cumplimiento será valorado para la concesión de nuevos permisos.
1. Cuando antes de iniciarse el disfrute de un permiso ordinario o extraordinario, se produzcan hechos que modifiquen
las circunstancias que propiciaron su concesión, la Dirección podrá suspender motivadamente con carácter provisional
el permiso, poniéndose en conocimiento de la Autoridad administrativa o judicial competente la suspensión para que
resuelva lo que proceda.
2. Si el interno aprovechase el disfrute de cualquier clase de permiso para fugarse o cometiese un nuevo delito durante
el mismo, quedará sin efecto el permiso concedido, sin perjuicio de las consecuencias que se puedan derivar de su
conducta en el orden penal y penitenciario y de que dichas circunstancias deban valorarse negativamente por el Equipo
Técnico para la concesión de futuros permisos ordinarios.
1. La concesión de un permiso extraordinario no excluye la de los ordinarios de los internos clasificados en segundo o
tercer grado de tratamiento.
2. En ningún caso se concederá un permiso extraordinario cuando el supuesto de hecho o las circunstancias
concurrentes permitan su tramitación como permiso ordinario.
Los permisos de salida regulados en este Capítulo podrán ser concedidos a internos preventivos, previa aprobación, en
cada caso, de la Autoridad judicial correspondiente.
1. La solicitud de permisos de salida ordinarios o extraordinarios que formule el interno será informada por el Equipo
Técnico, que comprobará la concurrencia de los requisitos objetivos exigidos para el disfrute del permiso, valorará las
circunstancias peculiares determinantes de su finalidad y establecerá, cuando proceda, las condiciones y controles a
que se refiere el artículo 156.
2. A la vista de dicho informe preceptivo, la Junta de Tratamiento acordará la concesión o denegación del permiso
solicitado por el interno.
1. Si la Junta de Tratamiento acuerda conceder el permiso solicitado por el interno, elevará dicho acuerdo, junto con el
informe del Equipo Técnico, al Juez de Vigilancia o al Centro Directivo, según se trate de internos clasificados en
segundo o tercer grado de tratamiento, respectivamente, para la autorización correspondiente.
2. Los permisos ordinarios a penados de hasta dos días de duración serán autorizados por el Centro Directivo.
3. Cuando se trate de internos preventivos será necesaria, en todo caso, la autorización expresa de la Autoridad judicial
a cuya disposición se encuentre el interno.
4. En los supuestos de urgencia, el permiso extraordinario podrá ser autorizado por el Director del Establecimiento,
previa consulta al Centro Directivo si hubiere lugar a ello, y sin perjuicio de comunicar a la Junta de Tratamiento la
autorización concedida.
Cuando la Junta de Tratamiento acuerde denegar el permiso solicitado por el interno, se notificará a éste la decisión
motivada con indicación expresa de su derecho a acudir en vía de queja al Juez de Vigilancia Penitenciaria.
TÍTULO VII. Formas especiales de ejecución
1. Los Centros de Inserción Social son Establecimientos penitenciarios destinados al cumplimiento de penas privativas
de libertad en régimen abierto y de las penas de arresto de fin de semana, así como al seguimiento de cuantas penas no
privativas de libertad se establezcan en la legislación penal y cuya ejecución se atribuya a los servicios
correspondientes del Ministerio de Justicia e Interior u órgano autonómico competente. También se dedicarán al
seguimiento de los liberados condicionales que tengan adscritos.
2. La actividad penitenciaria en estos Centros tendrá por objeto esencial potenciar las capacidades de inserción social
positiva que presenten las personas en ellos internadas mediante el desarrollo de actividades y programas de
tratamiento destinados a favorecer su incorporación al medio social.
a) Integración, facilitando la participación plena del interno en la vida familiar, social y laboral y proporcionando la
atención que precise a través de los servicios generales buscando su inserción en el entorno familiar y social adecuado.
b) Coordinación, con cuantos organismos e instituciones públicas y privadas actúen en la atención y reinserción de los
internos, prestando especial atención a la utilización de los recursos sociales externos, particularmente en materia de
sanidad, educación, acción formativa y trabajo.
3. Para el cumplimiento de sus fines, los Centros de Inserción Social contarán con los órganos y equipo de profesionales
que se determinen en las normas de desarrollo de este Reglamento.
4. Los anteriores principios, en tanto que inspiradores de los Centros de Inserción Social, configuran un funcionamiento
específico de éstos dentro del sistema penitenciario con finalidades, objetivos y normas propias. Dichas normas deberán
ser promulgadas por el Ministerio de Justicia e Interior u órgano autonómico competente como complemento de este
Reglamento, el cual se aplicará supletoriamente a las mismas.
1. Las Unidades Dependientes son unidades arquitectónicamente ubicadas fuera del recinto de los Centros
penitenciarios, preferentemente en viviendas ordinarias del entorno comunitario, sin ningún signo de distinción externa
relativo a su dedicación.
2. Los servicios y prestaciones de carácter formativo, laboral y tratamental que en ellas reciben los internos son
gestionados de forma directa y preferente por asociaciones u organismos no penitenciarios. Ello no obsta a que la
Administración Penitenciaria pueda participar también en tales tareas con personal de ella dependiente, sin perjuicio
de las funciones de control y coordinación que le competen.
4. Los Directores de los Centros penitenciarios deberán comunicar puntualmente a la Secretaría de Estado u órgano
autonómico equivalente cualquier modificación que se produzca o esté prevista relativa a cualquiera de los datos
correspondientes a Unidades Dependientes de sus Centros penitenciarios.
5. Los penados en ellas destinados necesitarán estar clasificados en el tercer grado de tratamiento, cumpliendo los
requisitos establecidos en la legislación general.
1. La creación de nuevas Unidades Dependientes se llevará a cabo mediante Orden Ministerial o resolución autonómica
equivalente, pudiendo venir propiciadas estas actuaciones por la suscripción de acuerdos o convenios de colaboración
entre la Administración Penitenciaria correspondiente y otras Instituciones dedicadas a la resocialización de los
internos.
2. Todas las Unidades Dependientes contarán con unas normas de funcionamiento interno, que recogerán las
obligaciones y derechos específicos de los residentes, el horario general, así como las normas de convivencia y
comunicaciones internas. Tales normas se fijarán, con la adecuación a las previstas en el apartado siguiente, por los
responsables de la Unidad y deberán obtener la aprobación del Consejo de Dirección del Centro penitenciario, previo
informe de la Junta de Tratamiento.
3. Existirán igualmente unas normas de organización y seguimiento, en las que se recogerán, entre otros extremos, los
objetivos específicos de la Unidad, los perfiles preferentes de los internos a ella destinados, la composición de los
órganos mixtos integrados por la Administración Penitenciaria y la Institución correspondiente para el seguimiento del
funcionamiento de la Unidad, el régimen ordinario de reuniones, sus pautas concretas de actuación y el servicio que en
ellas deban prestar funcionarios penitenciarios. Tales normas se prepararán por la Junta de Tratamiento del Centro
penitenciario de forma coordinada con la Institución no penitenciaria y deberán ser aprobadas por el Centro Directivo.
1. La selección de los internos que hayan de ser destinados a una Unidad Dependiente se llevará a cabo por la Junta de
Tratamiento, atendiendo a los criterios generales para la clasificación en tercer grado y a los perfiles preferentes
existentes en cada una de ellas.
2. El destino de un interno a una Unidad Dependiente precisa de su previa y expresa aceptación de la normativa propia
de la Unidad, de acuerdo con los principios de mutua confianza y autorresponsabilidad que informan el régimen
abierto.
3. Por el Director del Establecimiento se dará cuenta al Juez de Vigilancia Penitenciaria del destino de cada interno a la
Unidad Dependiente, así como de los posibles cambios de destino que se produzcan.
Con carácter excepcional, el Centro Directivo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 16, a), de la Ley Orgánica
General Penitenciaria podrá, para ejecutar programas específicos de tratamiento o para evitar la desestructuración
familiar, establecer, para grupos determinados de población penitenciaria, Centros o Departamentos Mixtos donde
indistintamente puedan ser destinados hombres y mujeres.
1. Cuando las Juntas de Tratamiento, contando con el consentimiento de los seleccionados exigido en el artículo 99.3 de
este Reglamento, formulen propuestas de destino a un Establecimiento de este tipo, deberán valorar ponderadamente
todas las circunstancias personales y penitenciarias concurrentes y, especialmente, las variables de autocontrol
individual de los internos.
2. No podrán ser destinados a estos Departamentos Mixtos los internos condenados por delitos contra la libertad
sexual.
El Centro Directivo podrá autorizar que se organicen en estos Establecimientos grupos de comunidad terapéutica en la
forma y condiciones establecidas en el artículo 115 de este Reglamento.
En función de la diferenciación sexual de los residentes, los Consejos de Dirección o la Junta de Tratamiento
responsable en los supuestos de comunidad terapéutica del artículo anterior, someterán al Centro Directivo para su
aprobación las normas de régimen interior, donde se detallarán qué tipo de actividades pueden ser realizadas en común
y aquellas otras para las que el criterio general de separación de la Ley Orgánica General Penitenciaria debe seguir
presidiendo el régimen de vida.
En todo caso, y salvo que razones de tratamiento, clasificación, seguridad o buen orden del Establecimiento lo hagan
desaconsejable se fomentará la plena convivencia de los cónyuges que se encuentren privados de libertad.
2. El personal adscrito a los departamentos para jóvenes dirigirá sus actuaciones a la formación integral de los internos,
potenciando y desarrollando sus capacidades por medio de técnicas compensatorias que les ayuden a mejorar sus
conocimientos y capacidades, de modo que se incrementen sus oportunidades de reinserción en la sociedad.
3. Se fomentará, en la medida de lo posible, el contacto del interno con su entorno social, utilizando al máximo los
recursos existentes y procurando la participación de las instituciones comunitarias en la vida del departamento.
1. Como consecuencia de lo dispuesto en el artículo anterior, todos los medios educativos de atención especializada y
todos los demás medios apropiados deberán estar disponibles y ser utilizados para responder a las necesidades del
tratamiento personalizado del interno.
a) Un programa de formación instrumental y formación básica, entendida como una formación general y compensadora
de una educación deficitaria en relación con el desarrollo y las exigencias de la sociedad actual. Este ámbito ha de
permitir el acceso del interno a todos los niveles de enseñanza establecidos en la ordenación del sistema educativo.
b) Un programa de formación laboral que comprenda tanto el aprendizaje inicial para poder incorporarse al mercado de
trabajo, como la actualización, la reconversión y el perfeccionamiento de conocimientos y habilidades para ejercer una
profesión o un oficio según las exigencias del desarrollo social y del cambio constante del sistema productivo.
c) Un programa de formación para el ocio y la cultura que pretenda el aprovechamiento del tiempo libre con finalidades
formativas y la profundización en los valores cívicos.
d) Un programa dirigido a la educación física y el deporte que permita, además de mejorar el estado de su organismo,
liberar tensiones tanto físicas como psicológicas.
2. El proyecto educativo del joven será objeto de seguimiento y de evaluación periódica y en su ejecución participarán
todos los profesionales que atiendan al interno.
Atendiendo al régimen, los módulos o departamentos de jóvenes se diversificarán en distintos tipos según que los
internos a ellos destinados se encuentren clasificados en primero, segundo o tercer grado de tratamiento.
Para alcanzar los objetivos establecidos en cada programa individualizado de ejecución y potenciar el interés, la
colaboración y la participación de los internos en su tratamiento, será preciso poner en práctica un sistema flexible de
separación, a cuyo efecto en cada departamento se establecerán diversas modalidades de vida, caracterizadas por
márgenes progresivos de confianza y libertad.
De acuerdo con lo establecido en el artículo 17, la Administración Penitenciaria dispondrá para los menores y sus
madres de Unidades de Madres, que se regirán, en sus aspectos esenciales, por las siguientes normas:
1.ª La Junta de Tratamiento programará las actividades formativas y lúdicas, así como las salidas programadas al
exterior de los menores, con especial atención a su integración social en la comunidad donde esté ubicado el
Establecimiento, a cuyo fin contará con la colaboración de los especialistas a que se refieren las normas 2.ª y 3.ª y de
los servicios sociales del Centro correspondiente.
2.ª En estas Unidades existirá un Especialista de Educación Infantil que orientará la programación educacional y lúdica
de las actividades de los menores.
3.ª Los menores tendrán cubierta la asistencia médica en el Establecimiento por un especialista en Pediatría.
4.ª La Administración garantizará a los menores las horas de descanso y de juego que aquéllos precisen. A estos fines,
se dedicará un espacio suficiente de acción formativa con elementos de juego y de entretenimiento.
5.ª El régimen de visitas del menor sólo podrá restringirse de forma transitoria por razones de orden y de seguridad del
Establecimiento.
6.ª En el caso de madres que carezcan de medios económicos suficientes, la Administración proveerá lo necesario para
el cuidado infantil de los hijos con los que compartan su internamiento.
Con relación a las internas con hijos menores clasificadas en tercer grado, la Junta de Tratamiento podrá aprobar un
horario adecuado a sus necesidades familiares con el fin de fomentar el contacto con sus hijos en el ambiente familiar,
pudiendo pernoctar en el domicilio e ingresar en el Establecimiento durante las horas diurnas que se determinen.
El Centro Directivo podrá autorizar, a propuesta de la Junta de Tratamiento, que las internas clasificadas en tercer
grado de tratamiento con hijos menores sean destinadas a Unidades Dependientes exteriores, donde éstos podrán
integrarse plenamente en el ámbito laboral y escolar.
Cuando se detecte que un menor es objeto de malos tratos, físicos o psíquicos o es utilizado por su madre o familiares
para introducir o extraer del Establecimiento sustancias u objetos no autorizados, el Consejo de Dirección, previo
informe de la Junta de Tratamiento, lo comunicará a la Autoridad competente en materia de menores para que decida lo
que estime procedente.
1. El Centro Directivo podrá autorizar la asistencia en instituciones extrapenitenciarias adecuadas, públicas o privadas,
de penados clasificados en tercer grado que necesiten un tratamiento específico para deshabituación de
drogodependencias y otras adicciones, dando cuenta al Juez de Vigilancia.
2. La autorización estará sometida a las siguientes condiciones, que deberán constatarse en el protocolo del interno
instruido al efecto:
a) Programa de deshabituación aprobado por la institución de acogida, que deberá contener el compromiso expreso de
la institución de acoger al interno y de comunicar al Centro penitenciario las incidencias que surjan en el tratamiento.
b) Consentimiento y compromiso expresos del interno para observar el régimen de vida propio de la institución de
acogida.
c) Programa de seguimiento del interno, aprobado conjuntamente por el Centro penitenciario y la institución de
acogida, que deberá contener los controles oportunos establecidos por el Centro, cuya aceptación previa y expresa por
el interno será requisito imprescindible para poder conceder la autorización.
3. La Administración Penitenciaria correspondiente celebrará los convenios necesarios con otras Administraciones
Públicas o con entidades colaboradoras para la ejecución de las medidas de seguridad privativas de libertad previstas
en el Código Penal.
Los Establecimientos o Unidades Psiquiátricas penitenciarias son aquellos centros especiales destinados al
cumplimiento de las medidas de seguridad privativas de libertad aplicadas por los Tribunales correspondientes.
El ingreso en estos Establecimientos o Unidades Psiquiátricas penitenciarias se llevará a cabo en los siguientes casos:
a) Los detenidos o presos con patología psiquiátrica, cuando la autoridad judicial decida su ingreso para observación,
de acuerdo con lo establecido en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, durante el tiempo que requiera la misma y la
emisión del oportuno informe.
Una vez emitido el informe, si la autoridad judicial no decidiese la libertad del interno, el Centro Directivo podrá decidir
su traslado al Centro que le corresponda.
b) Personas a las que por aplicación de las circunstancias eximentes establecidas en el Código Penal les haya sido
aplicada una medida de seguridad de internamiento en centro psiquiátrico penitenciario.
c) Penados a los que, por enfermedad mental sobrevenida, se les haya impuesto una medida de seguridad por el
Tribunal sentenciador en aplicación de lo dispuesto en el Código Penal y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal que deba
ser cumplida en un Establecimiento o Unidad psiquiátrica penitenciaria.
1. Para garantizar un adecuado nivel de asistencia, los Establecimientos o Unidades Psiquiátricas penitenciarias
dispondrán, al menos, de un Equipo multidisciplinar, integrado por los psiquiatras, psicólogos, médicos generales,
enfermeros y trabajadores sociales que sean necesarios para prestar la asistencia especializada que precisen los
pacientes internados en aquéllos. También contarán con los profesionales y el personal auxiliar necesario para la
ejecución de los programas de rehabilitación.
Artículo 186. Atención, destino e informe a la Autoridad judicial en el momento del ingreso.
1. En el momento de ingresar, el paciente será atendido por el facultativo de guardia, quien, a la vista de los informes
del Centro de procedencia y del resultado de su reconocimiento, dispondrá lo conveniente respecto al destino de aquél
a la dependencia más adecuada y al tratamiento a seguir hasta que sea reconocido por el psiquiatra.
2. El equipo que atienda al paciente deberá presentar un informe a la Autoridad judicial correspondiente, en el que se
haga constar la propuesta que se formula sobre cuestiones como el diagnóstico y la evolución observada con el
tratamiento, el juicio pronóstico que se formula, la necesidad del mantenimiento, cese o sustitución del internamiento,
la separación, el traslado a otro Establecimiento o Unidad Psiquiátrica, el programa de rehabilitación, la aplicación de
medidas especiales de ayuda o tratamiento, así como las que hubieran de tenerse en cuenta para el momento de la
salida de aquél del Centro.
1. La peculiaridad del internamiento de los enajenados reclama una información periódica para el debido control
judicial, a cuyo efecto la situación personal del paciente será revisada, al menos, cada seis meses por el Equipo
multidisciplinar, emitiendo un informe sobre su estado y evolución.
2. El informe a que se hace referencia en el apartado anterior, así como el previsto en el artículo 186 serán remitidos al
Ministerio Fiscal a los efectos procedentes.
1. La separación en los distintos departamentos de que consten los Establecimientos o Unidades se hará en atención a
las necesidades asistenciales de cada paciente.
2. Las restricciones a la libertad personal del paciente deben limitarse a las que sean necesarias en función del estado
de salud de aquél o del éxito del tratamiento.
3. El empleo de medios coercitivos es una medida excepcional, que sólo podrá ser admitida por indicación del
facultativo y durante el tiempo mínimo imprescindible previo al efecto del tratamiento farmacológico que esté indicado,
debiéndose respetar, en todo momento, la dignidad de la persona. Incluso en los supuestos de que médicamente se
considere que no hay alternativa alguna a la aplicación de los medios expresados, la medida debe ser puntualmente
puesta en conocimiento de la Autoridad judicial de la que dependa el paciente, dándose traslado documental de su
prescripción médica.
4. Las disposiciones de régimen disciplinario contenidas en este Reglamento no serán de aplicación a los pacientes
internados en estas instituciones.
Con el fin de incrementar las posibilidades de desinstitucionalización de la población internada y facilitar su vuelta al
medio social y familiar, así como su integración en los recursos sanitarios externos, en los Establecimientos o Unidades
se establecerá, con soporte escrito, una programación general de actividades rehabilitadoras, así como programas
individuales de rehabilitación para cada paciente, no debiendo limitarse la aplicación de estas medidas a quienes
presenten mayores posibilidades de reinserción laboral o social, sino abarcando también a aquellos que, aun teniendo
más dificultades para su reinserción, puedan, no obstante, mejorar, mediante la aplicación de los correspondientes
tratamientos, aspectos tales como la autonomía personal y la integración social.
Las comunicaciones con el exterior de los pacientes se fijarán en el marco del programa individual de rehabilitación de
cada uno de aquéllos, indicando el número de comunicaciones y salidas, la duración de las mismas, las personas con
quienes los pacientes puedan comunicar y las condiciones en que se celebren las mencionadas comunicaciones.
1. Para fijar la ubicación y el diseño de las instalaciones psiquiátricas, deberán tenerse en cuenta, como elementos
determinantes, factores tales como los criterios terapéuticos, la necesidad de favorecer el esparcimiento y la utilización
del ocio por parte de los pacientes internados, así como la disposición de espacio suficiente para el adecuado desarrollo
de las actividades terapéuticas y rehabilitadoras.
Los penados clasificados en tercer grado que reúnan los demás requisitos establecidos al efecto en el Código Penal
cumplirán el resto de su condena en situación de libertad condicional, conforme a lo dispuesto en dicho Código.
Para el cómputo de las tres cuartas partes o, en su caso, dos terceras partes de la pena, se tendrán en cuenta las
siguientes normas:
1.ª El tiempo de condena que fuera objeto de indulto se rebajará al penado del total de la pena impuesta, a los efectos
de aplicar la libertad condicional, procediendo como si se tratase de una nueva pena de inferior duración.
2.ª Cuando el penado sufra dos o más condenas de privación de libertad, la suma de las mismas será considerada como
una sola condena a efectos de aplicación de la libertad condicional. Si dicho penado hubiera sido objeto de indulto, se
sumará igualmente el tiempo indultado en cada una para rebajarlo de la suma total.
La Junta de Tratamiento deberá iniciar la tramitación del correspondiente expediente con la antelación necesaria para
que no sufra retraso la concesión de este beneficio.
c) Informe pronóstico de integración social, emitido por la Junta de Tratamiento de acuerdo con lo establecido en el
artículo 67 de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
d) Resumen de su situación penal y penitenciaria, con indicación de las fechas de prisión continuada y de las de
cumplimiento de las dos terceras partes y tres cuartas partes de la condena, así como de la fecha de libertad definitiva.
Igualmente se indicarán los permisos de salida disfrutados y sus incidencias, así como las sanciones y sus
cancelaciones, para lo cual se podrá aportar copia de los ficheros informáticos penitenciarios.
f) Acta de compromiso de acogida por parte de su familia, persona allegada o instituciones sociales extrapenitenciarias.
g) Manifestación del interesado sobre la localidad en que piensa fijar su residencia y sobre si acepta la tutela y control
de un miembro de los servicios sociales del Centro, que informarán sobre las posibilidades de control del interno. En la
fijación de la residencia se habrá de tener en cuenta la prohibición de residir en un lugar determinado o de volver a
determinados lugares que, en su caso, hubiera impuesto el Tribunal.
h) Manifestación del interesado sobre el trabajo o medio de vida de que dispondrá al salir en libertad o, en el supuesto
de que no disponga, informe de los servicios sociales sobre la posibilidad de trabajo en el exterior.
i) Certificación literal del acta de la Junta de Tratamiento del Establecimiento en la que se recoja el acuerdo de
iniciación del expediente a que se refiere el artículo anterior, donde, en su caso, se propondrá al Juez de Vigilancia la
aplicación de una o varias de las reglas de conducta previstas en el artículo 105 del Código Penal.
1. Se elevará al Juez de Vigilancia el expediente de libertad condicional de los penados que hubiesen cumplido setenta
años o los cumplan durante la extinción de la condena. En el expediente deberá acreditarse el cumplimiento de los
requisitos establecidos en el Código Penal, excepto el de haber extinguido las tres cuartas partes o, en su caso, las dos
terceras partes de la condena o condenas.
2. Igual sistema se seguirá cuando, según informe médico, se trate de enfermos muy graves con padecimientos
incurables. Cuando los servicios médicos del Centro consideren que concurren las condiciones para la concesión de la
libertad condicional por esta causa, lo pondrán en conocimiento de la Junta de Tratamiento, mediante la elaboración del
oportuno informe médico.
3. En ambos supuestos, el expediente deberá contener los documentos a que se refiere el artículo anterior, excepto los
relativos a la letra h), junto con un informe social en el que constará, en su caso, la admisión del interno por alguna
institución o asociación cuando éste carezca de vinculación o apoyo familiar en el exterior. Cuando se trate de enfermos
muy graves con padecimientos incurables se incluirá en el expediente el informe médico acreditativo de la enfermedad,
así como de la gravedad e irreversibilidad de la misma. En el caso de septuagenarios, se acreditará la edad del interno
mediante la certificación de nacimiento del mismo o, en su defecto, por cualquier medio de prueba admitido en
derecho.
4. La Administración velará para facilitar al penado el apoyo social externo cuando carezca del mismo.
2. Con el fin de poder dar cumplimiento a la medida de expulsión prevista en el artículo 89 del Código Penal, con
antelación suficiente, se comunicarán al Ministerio Fiscal las propuestas de libertad condicional de penados extranjeros
junto con un breve resumen de su situación penal y penitenciaria, en el que se harán constar expresamente las fechas
de cumplimiento de las dos terceras partes y de las tres cuartas partes de su condena o condenas.
1. Concluido el expediente, la Junta de Tratamiento lo elevará al Juez de Vigilancia, haciendo constar los certificados e
informes necesarios para acreditar la existencia de los requisitos legales y, en su caso, propuesta razonada de
autorización de la libertad condicional.
2. En todo caso, el expediente de libertad condicional deberá tener entrada en el Juzgado de Vigilancia antes del
cumplimiento del tiempo requerido de condena, debiendo justificarse, en caso contrario, el retraso de su envío.
3. Si el auto de libertad condicional se recibiera antes de la fecha de cumplimiento prevista, no se procederá a ejecutar
la libertad hasta el mismo día de cumplimiento.
4. Si en el tiempo que medie entre la elevación y la fecha de cumplimiento el penado observase mala conducta, se
modificase su pronóstico o se descubriera algún error o inexactitud en los informes aportados al expediente, el Director
dará cuenta inmediata al Juez de Vigilancia a fin de que éste adopte la resolución que proceda.
1. Para su adecuado seguimiento y control, los liberados condicionales se adscribirán al Centro penitenciario o al
Centro de Inserción Social más próximo al domicilio en que vayan a residir.
2. El seguimiento y control de los liberados condicionales, hasta el cumplimiento total de la condena o, en su caso, hasta
la revocación de la libertad condicional, se efectuará por los servicios sociales penitenciarios del Centro al que hayan
sido adscritos, con arreglo a las directrices marcadas por la Junta de Tratamiento correspondiente.
3. Con este fin, la Junta de Tratamiento, como continuación del modelo de intervención de los penados, elaborará un
programa individualizado para el seguimiento de los liberados condicionales que se adscriban al Centro penitenciario,
que será ejecutado por los servicios sociales del mismo.
4. Las reglas de conducta que imponga, en su caso, el Juez de Vigilancia se incorporarán al programa a que se refiere el
apartado anterior.
5. Los informes que soliciten las Autoridades judiciales y los órganos responsables del seguimiento y control de los
liberados condicionales se realizarán por los servicios sociales penitenciarios del Centro correspondiente.
1. El período de libertad condicional durará todo el tiempo que falte al liberado para cumplir su condena siempre que
durante el mismo observe un comportamiento que no dé lugar a la revocación del beneficio y reingreso en
Establecimiento penitenciario.
2. Si en dicho período el liberado volviera a delinquir o inobservase las reglas de conducta impuestas, en su caso, por el
Juez de Vigilancia, el responsable de los servicios sociales lo comunicará, con remisión de cuantos datos puedan ser
útiles, a éste para la adopción de la resolución que proceda respecto a la revocación de la libertad condicional.
3. En caso de revocación, cuando el interno reingrese en prisión le será de aplicación el régimen ordinario, hasta que
por la Junta de Tratamiento se proceda nuevamente a su clasificación.
1. A los efectos de este Reglamento, se entenderá por beneficios penitenciarios aquellas medidas que permiten la
reducción de la duración de la condena impuesta en sentencia firme o de la del tiempo efectivo de internamiento.
2. Constituyen, por tanto, beneficios penitenciarios el adelantamiento de la libertad condicional y el indulto particular.
La propuesta de los beneficios penitenciarios requerirá, en todo caso, la ponderación razonada de los factores que la
motivan, así como la acreditación de la concurrencia de buena conducta, el trabajo, la participación del interesado en
las actividades de reeducación y reinserción social y la evolución positiva en el proceso de reinserción.
Las Juntas de Tratamiento de los Centros penitenciarios, previa emisión de un pronóstico individualizado y favorable de
reinserción social, podrán proponer al Juez de Vigilancia competente el adelantamiento de la libertad condicional para
los penados clasificados en tercer grado, siempre que hayan extinguido las dos terceras partes de su condena o
condenas y que sean merecedores de dicho beneficio por observar buena conducta y haber desarrollado
continuadamente actividades laborales, culturales u ocupacionales, conforme a lo establecido en el Código Penal.
1. La Junta de Tratamiento, previa propuesta del Equipo Técnico, podrá solicitar del Juez de Vigilancia Penitenciaria la
tramitación de un indulto particular, en la cuantía que aconsejen las circunstancias, para los penados en los que
concurran, de modo continuado durante un tiempo mínimo de dos años y en un grado que se pueda calificar de
extraordinario, todas y cada una de las siguientes circunstancias:
a) Buena conducta.
b) Desempeño de una actividad laboral normal, bien en el Establecimiento o en el exterior, que se pueda considerar útil
para su preparación para la vida en libertad.
2. La tramitación del indulto a que se refiere el párrafo anterior se regulará por lo dispuesto en la vigente legislación
sobre el ejercicio del derecho de gracia y en las disposiciones que la complementen o modifiquen.
TÍTULO IX. De las prestaciones de la Administración Penitenciaria
1. La asistencia sanitaria tendrá carácter integral y estará orientada tanto a la prevención como a la curación y la
rehabilitación. Especial atención merecerá la prevención de las enfermedades transmisibles.
2. A tal efecto, la Administración Penitenciaria y las Administraciones Sanitarias formalizarán los correspondientes
convenios de colaboración en materia de salud pública y asistencia sanitaria, en los que se definirán los criterios
generales de coordinación, protocolos, planes y procedimientos, así como la financiación a cargo de la Administración
Penitenciaria de la asistencia, mediante el pago de la parte proporcional, según la población reclusa, de los créditos
fijados para estas atenciones, para cuyo cálculo se tendrá en cuenta el número de internos que estén afiliados a la
Seguridad Social o que tengan derecho a la asistencia sanitaria gratuita.
3. La Administración Penitenciaria abonará a las Administraciones Sanitarias competentes los gastos originados por las
inversiones precisas para la adecuación de las plantas de hospitalización o consultas de los Centros Hospitalarios
extrapenitenciarios por motivos de seguridad.
1. A todos los internos sin excepción se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al
conjunto de la población. Tendrán igualmente derecho a la prestación farmacéutica y a las prestaciones
complementarias básicas que se deriven de esta atención.
2. Las prestaciones sanitarias se garantizarán con medios propios o ajenos concertados por la Administración
Penitenciaria competente y las Administraciones Sanitarias correspondientes.
1. Atención primaria:
1.1 La atención primaria se dispensará con medios propios de la Administración Penitenciaria o ajenos concertados por
la misma. Los Establecimientos penitenciarios contarán con un equipo sanitario de atención primaria que estará
integrado, al menos, por un médico general, un diplomado en enfermería y un auxiliar de enfermería. Se contará
igualmente, de forma periódica, con un psiquiatra y un médico estomatólogo u odontólogo.
1.2 Los Centros de mujeres dispondrán además de los servicios periódicos de un ginecólogo y, cuando convivan niños
con sus madres, de un pediatra.
2. Asistencia especializada:
2.1 La asistencia especializada se asegurará, preferentemente, a través del Sistema Nacional de Salud. Se procurará
que aquellas consultas cuya demanda sea más elevada se presten en el interior de los Establecimientos, con el fin de
evitar la excarcelación de los internos.
2.2 La asistencia especializada en régimen de hospitalización se realizará en los hospitales que la autoridad sanitaria
designe, salvo en los casos de urgencia justificada, en que se llevará a cabo en el hospital más próximo al Centro
penitenciario.
2.3 Los convenios y protocolos que se formalicen, conforme a lo previsto en el artículo 207.2, establecerán, al menos,
las condiciones de acceso a la asistencia de consultas externas, hospitalización y urgencia, reflejando la programación
de días y horarios de atención ambulatoria y los procedimientos a seguir para las pruebas diagnósticas.
3. La dispensación farmaceútica y las prestaciones complementarias básicas se harán efectivas por la Administración
Penitenciaria, salvo en lo relativo a los medicamentos de uso hospitalario y a los productos farmacéuticos que no estén
comercializados en España.
1. El tratamiento médico-sanitario se llevará a cabo siempre con el consentimiento informado del interno. Sólo cuando
exista peligro inminente para la vida de éste se podrá imponer un tratamiento contra la voluntad del interesado, siendo
la intervención médica la estrictamente necesaria para intentar salvar la vida del paciente y sin perjuicio de solicitar la
autorización judicial correspondiente cuando ello fuese preciso. De estas actuaciones se dará conocimiento a la
Autoridad judicial.
2. La intervención médico-sanitaria también podrá realizarse sin el consentimiento del paciente cuando el no hacerlo
suponga un peligro evidente para la salud o la vida de terceras personas. De estas actuaciones se dará conocimiento a
la Autoridad judicial.
3. Cuando por criterio facultativo se precise el ingreso del interno en un Centro hospitalario y no se cuente con la
autorización del paciente, la Administración Penitenciaria solicitará de la Autoridad judicial competente la autorización
del ingreso de detenidos, presos o penados en un Centro hospitalario, salvo en caso de urgencia en que la comunicación
a dicha Autoridad se hará posteriormente de forma inmediata.
1. Los internos no pueden ser objeto de investigaciones médicas más que cuando éstas permitan esperar un beneficio
directo y significativo para su salud y con idénticas garantías que las personas en libertad.
2. Los principios éticos en materia de investigación sobre los seres humanos deben aplicarse de forma estricta y, en
particular, en lo que concierne al consentimiento informado y a la confidencialidad. Toda investigación llevada a cabo
en prisión debe estar sometida a la aprobación de una comisión de ética o a cualquier otro procedimiento que garantice
el respeto a estos principios.
3. Los internos deberán ser informados de la existencia de los estudios epidemiológicos que les afecten que se lleven a
cabo en la prisión en la que se encuentren.
1. Al frente del equipo sanitario se hallará un Subdirector médico o Jefe de los servicios médicos, que estará a las
órdenes inmediatas del Director del Establecimiento.
2. La vinculación a Instituciones Penitenciarias del personal sanitario ajeno se podrá hacer tanto a través de convenios
con otras Administraciones Públicas como de conciertos con entidades privadas o contratos de prestación de servicios,
trabajos específicos y concretos no habituales o cualquier otra modalidad de contratación administrativa. Su dedicación
estará en función de las necesidades asistenciales de cada Establecimiento.
3. Los internos podrán solicitar a su costa servicios médicos privados de profesionales ajenos a Instituciones
Penitenciarias. La solicitud será aprobada por el Centro Directivo, salvo cuando razones de seguridad aconsejen limitar
este derecho.
1. En los Establecimientos existirá un local destinado a enfermería, dotado de los medios materiales precisos para
cubrir la asistencia médico-general y con una capacidad proporcional al número real de internos en el Centro. La
enfermería deberá igualmente contar con el instrumental necesario para la asistencia de las especialidades más
frecuentemente requeridas. Además, en los departamentos de mujeres habrá una dependencia con instrumental de
obstetricia para atender, excepcionalmente, a las mujeres en los supuestos de parto. Igualmente, dispondrán de
habitaciones destinadas al aislamiento sanitario de los pacientes que lo precisen.
2. Todas las instalaciones indicadas se regirán por las normas específicas que elabore el Consejo de Dirección y
apruebe el Centro Directivo, a propuesta de la unidad sanitaria del Establecimiento, con criterios exclusivamente
médicos. La Administración Penitenciaria recabará de las Administraciones sanitarias competentes las autorizaciones
preceptivas para el funcionamiento de las unidades, servicios o dependencias sanitarias que así lo requieran.
3. Los servicios sanitarios penitenciarios serán responsables del control de la higiene de las dependencias sanitarias de
los Centros penitenciarios.
4. La custodia de medicamentos cuya ingestión sin control médico represente un riesgo para la salud será
responsabilidad de los servicios sanitarios penitenciarios, debiendo cumplir los depósitos de medicamentos los
requerimientos legales.
1. Todos los internos, a su ingreso en el Establecimiento, serán examinados por un médico. El reconocimiento se llevará
a cabo durante las primeras veinticuatro horas a partir del ingreso.
2. Del resultado se dejará constancia en el Libro de ingresos y en la historia clínica individual que deberá serle abierta a
todo interno.
1. Los datos integrados en la historia clínica individual tendrán carácter confidencial, debiendo quedar correctamente
archivados y custodiados, siendo únicamente accesibles para el personal autorizado.
2. Los internos tendrán en cualquier caso derecho a ser informados de forma clara y comprensible sobre todo lo
referente a su estado de salud, así como a la expedición de los informes que soliciten.
2. Si un interno falleciese, se informará de ello inmediatamente a la familia, indicándole el momento y las circunstancias
del fallecimiento. La defunción se comunicará igualmente al Centro Directivo y a la Autoridad judicial competente,
remitiendo lo antes posible el informe médico, así como, de haberse realizado, el informe del forense o de la autopsia.
Las visitas de los familiares o allegados a los reclusos internados en un Hospital extrapenitenciario se regirán por las
normas de funcionamiento del Centro Hospitalario correspondiente, debiendo realizarse en las condiciones y con las
medidas de seguridad que establezcan los responsables de su custodia, quienes serán informados por el Centro
penitenciario del grado de peligrosidad del enfermo.
2. Tanto del ingreso en Centros hospitalarios como del traslado por razones sanitarias a otro Establecimiento
penitenciario de los detenidos y presos, se dará cuenta a la Autoridad Judicial de que dependan o al Juez de Vigilancia
Penitenciaria en el caso de los penados.
3. Cuando un interno precise una consulta médica o prueba diagnóstica en centros sanitarios externos, el servicio
médico lo comunicará al Director para que disponga lo oportuno.
4. En los casos en que el traslado haya de hacerse a consultas o centros privados, como consecuencia de lo dispuesto en
el artículo 212.3, o en aquellos otros que determine el Centro Directivo, será preceptiva la previa comunicación a éste.
5. La vigilancia y custodia de los detenidos, presos o penados en centros sanitarios no penitenciarios correrá
exclusivamente a cargo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado competentes.
6. Corresponde a las autoridades de dichas Fuerzas y Cuerpos establecer las condiciones en que se llevará a cabo la
vigilancia y custodia y, en especial, la identificación de las personas que hayan de acceder a la dependencia en que se
encuentre el interno, teniendo en cuenta lo dispuesto en este Reglamento y las normas de funcionamiento del centro
hospitalario, sin perjuicio de la intimidad que requiere la asistencia sanitaria.
7. No se podrá exigir responsabilidad alguna en materia de custodia de los internos al personal de los centros
hospitalarios, que asumirá exclusivamente las responsabilidades propias de la asistencia sanitaria.
2. Cuando en algún Centro penitenciario se detecte un brote de enfermedad transmisible, se procederá a comunicarlo
de forma inmediata a las autoridades sanitarias competentes y al Centro Directivo. Paralelamente, se iniciarán las
medidas oportunas para evitar la propagación de dicho brote y para el tratamiento de los afectados.
3. De conformidad con lo dispuesto en la Ley General de Sanidad, cuando un recluso con enfermedades
infectocontagiosas alcance la libertad definitiva, la Administración Penitenciaria lo comunicará a las Autoridades
sanitarias correspondientes.
4. Cuando el liberado definitivo sea un enfermo mental, se comunicará al Ministerio Fiscal a los efectos procedentes.
1. La Administración Penitenciaria deberá contar con sistemas de información sanitaria y de vigilancia epidemiológica
que le permitan conocer cuáles son las enfermedades prevalentes entre la población penitenciaria y los grupos de
mayor riesgo con la finalidad de adecuar los mismos y la asistencia a las necesidades reales detectadas.
2. La Administración Penitenciaria y las Administraciones Sanitarias competentes fijarán los protocolos que garanticen
la coordinación con los sistemas de información y vigilancia epidemiológica del Sistema Nacional de Salud.
En el momento del ingreso cada interno recibirá los artículos y productos necesarios para la higiene personal diaria, así
como preservativos y la ropa de uso personal y de cama. Estos artículos se repondrán periódicamente.
Por razones de salud pública no se permitirá la entrada de alimentos perecederos por aquellos conductos que pudieran
alterar sus características y comprometer la salud de los consumidores.
En todos los Establecimientos penitenciarios se contará con un servicio de lavandería al que accederán todos los
internos.
1. Con la periodicidad que determine el servicio sanitario, de acuerdo con las normas establecidas por el Centro
Directivo, se procederá a una completa desinfección, desinsectación y desratización de las distintas dependencias de
cada Establecimiento. Corresponderá a los servicios sanitarios el seguimiento y la evaluación de las campañas que se
realicen.
2. Como regla general, por razones higiénicas no se autorizará la presencia de animales en los Establecimientos
penitenciarios y, en ningún caso, en las celdas.
1. En todos los Centros penitenciarios se proporcionará a los internos una alimentación convenientemente preparada,
que debe responder a las exigencias dietéticas de la población penitenciaria y a las especificidades de edad, salud,
trabajo, clima, costumbres y, en la medida de lo posible, convicciones personales y religiosas.
3. En los Centros donde se encuentren niños acompañando a sus madres se proveerán los medios necesarios para la
alimentación de cada menor conforme a sus necesidades, de acuerdo con las indicaciones del servicio médico.
La acción social se dirigirá a la solución de los problemas surgidos a los internos y a sus familias como consecuencia del
ingreso en prisión y contribuirá al desarrollo integral de los mismos.
La Administración Penitenciaria promoverá la coordinación de los servicios sociales penitenciarios con las redes
públicas de asistencia social y fomentará el acceso de los penados clasificados en tercer grado y de los liberados
condicionales y definitivos y de sus familiares a las rentas de inserción establecidas por las diferentes Comunidades
Autónomas, así como a los restantes servicios sociales y prestaciones de las Administraciones Públicas.
1. Los servicios sociales penitenciarios asistirán a las personas que ingresen en prisión y elaborarán una ficha social
para cada interno, que formará parte de su protocolo personal.
2. Los Trabajadores sociales, que prestarán sus servicios en el interior y en el exterior del Centro penitenciario
indistintamente, atenderán las solicitudes que les formulen los internos, los liberados condicionales adscritos al
Establecimiento y las familias de unos y de otros.
3. Los servicios sociales velarán por mantener al día la documentación de los internos que estén afiliados a la Seguridad
Social y realizarán las gestiones oportunas para que por los organismos competentes se reconozca el derecho a la
asistencia sanitaria gratuita a los internos que reúnan los requisitos exigidos.
4. Por el Centro Directivo se regulará el funcionamiento de los servicios sociales penitenciarios y sus relaciones con la
Junta de Tratamiento.
1. Todos los internos tendrán derecho a dirigirse a una confesión religiosa registrada para solicitar su asistencia
siempre que ésta se preste con respeto a los derechos de las restantes personas. En los Centros podrá habilitarse un
espacio para la práctica de los ritos religiosos.
2. Ningún interno podrá ser obligado a asistir o participar en los actos de una confesión religiosa.
3. La Autoridad penitenciaria facilitará que los fieles puedan respetar la alimentación, los ritos y los días de fiesta de su
respectiva confesión, siempre que lo permitan las disponibilidades presupuestarias, la seguridad y vida del Centro y los
derechos fundamentales de los restantes internos.
4. En todo lo relativo a la asistencia religiosa de los internos se estará a lo establecido en los acuerdos firmados por el
Estado español con las diferentes confesiones religiosas.
1. El régimen disciplinario de los reclusos estará dirigido a garantizar la seguridad y el buen orden regimental y a
conseguir una convivencia ordenada, de manera que se estimule el sentido de responsabilidad y la capacidad de
autocontrol, como presupuestos necesarios para la realización de los fines de la actividad penitenciaria.
2. El régimen disciplinario se aplicará a todos los internos, con la excepción establecida en el artículo 188.4 de este
Reglamento, con independencia de su situación procesal y penitenciaria, tanto dentro de los Centros penitenciarios
como durante los traslados, conducciones o salidas autorizadas que se realicen.
1. La potestad disciplinaria se ejercerá por la Comisión Disciplinaria, sin perjuicio de las atribuciones del Director para
la imposición de sanciones por faltas leves, de acuerdo con los principios establecidos en la Constitución y en la Ley
Orgánica General Penitenciaria, así como en el Título IX de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de
las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común y en este Reglamento.
2. En los términos establecidos en este Reglamento, las sanciones impuestas podrán ser reducidas o revocadas y, si se
trata de sanciones de aislamiento, podrá suspenderse su efectividad o aplazarse su ejecución.
4. Aquellos hechos que pudiesen ser constitutivos de delito podrán ser también sancionados disciplinariamente cuando
el fundamento de la sanción sea la seguridad y el buen orden regimental. En estos casos, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 284 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, los hechos serán puestos en conocimiento del
Ministerio Fiscal y de la Autoridad judicial competente, previa realización, en su caso, de las diligencias de prevención
que se consideren necesarias.
1. Por la comisión de las faltas muy graves, tipificadas en el artículo 108 del Reglamento Penitenciario aprobado por
Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, podrán imponerse las siguientes sanciones:
a) Sanción de aislamiento en celda de seis a catorce días de duración, siempre que se haya manifestado una evidente
agresividad o violencia por parte del interno o cuando éste reiterada y gravemente altere la normal convivencia del
Centro.
2. Por la comisión de las faltas graves, tipificadas en el artículo 109 del Reglamento Penitenciario aprobado por el Real
Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, podrán imponerse las siguientes sanciones:
a) Sanción de aislamiento en celda de lunes a viernes por tiempo igual o inferior a cinco días, siempre que concurran
los requisitos de la letra a) del apartado anterior.
b) Las restantes faltas graves se sancionarán con privación de permisos de salida por tiempo igual o inferior a dos
meses, limitación de las comunicaciones orales al mínimo tiempo previsto reglamentariamente durante un mes como
máximo o privación de paseos y actos recreativos comunes desde tres días hasta un mes como máximo.
3. Las faltas leves tipificadas en el artículo 110 del Reglamento Penitenciario aprobado por el Real Decreto 1201/1981,
de 8 de mayo, sólo podrán corregirse con privación de paseos y actos recreativos comunes de hasta tres días de
duración y con amonestación.
En cada caso concreto, la determinación de la sanción y de su duración se llevará a efecto atendiendo a la naturaleza de
la infracción, a la gravedad de los daños y perjuicios ocasionados, al grado de ejecución de los hechos, a la culpabilidad
de los responsables y al grado de su participación en aquéllos, así como a las demás circunstancias concurrentes.
1. Conforme a lo establecido en el artículo 42.3 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, en los casos de repetición de
la infracción, las sanciones podrán incrementarse en la mitad de su máximo.
2. A tales efectos, habrá repetición de la infracción cuando al interno responsable de la falta disciplinaria se le hubiese
impuesto con anterioridad otra u otras sanciones firmes por infracciones graves o muy graves y las correspondientes
anotaciones en su expediente no hubiesen sido canceladas.
1. Al culpable de dos o más faltas enjuiciadas en el mismo expediente, se le impondrán las sanciones correspondientes a
todas ellas para su cumplimiento simultáneo si fuera posible y, no siéndolo, se cumplirán por el orden de su respectiva
gravedad o duración.
2. En este último supuesto, el máximo de cumplimiento no podrá exceder nunca del triplo del tiempo correspondiente a
la sanción más grave, ni de cuarenta y dos días consecutivos en caso de aislamiento en celda.
3. Cuando en los supuestos de cumplimiento sucesivo de sanciones de aislamiento en celda, éstas superen, en su
conjunto, los catorce días de aislamiento, deberán ser aprobadas todas ellas por el Juez de Vigilancia Penitenciaria,
según lo dispuesto en el artículo 76.2, d), de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
4. Cuando un mismo hecho sea constitutivo de dos o más faltas o cuando una de ellas constituya medio necesario para
la comisión de otra, se aplicará, en su límite máximo, la sanción correspondiente a la falta más grave, salvo que la suma
de las sanciones que procedan castigando independientemente las infracciones cometidas resulte de menor gravedad,
en cuyo caso se aplicarán éstas.
1. Será sancionable como infracción continuada la realización de una pluralidad de acciones u omisiones que infrinjan
el mismo o semejante precepto, en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión.
2. En estos casos, se impondrá la sanción correspondiente a la infracción más grave en su límite máximo.
Respecto de las sustancias y objetos prohibidos que se utilicen por los responsables de las infracciones disciplinarias en
la comisión de faltas, se procederá como se indica en los artículos 51 y 70 de este Reglamento.
La reparación de los daños o deterioros materiales causados por los responsables de las infracciones disciplinarias, así
como la indemnización a las personas perjudicadas, será exigible a aquéllos utilizando el procedimiento legal
correspondiente.
Los procedimientos para la imposición de sanciones por faltas disciplinarias se ajustarán a lo dispuesto en los artículos
siguientes.
1. Cuando aprecie indicios de conductas que puedan dar lugar a responsabilidad disciplinaria, el Director del
Establecimiento acordará de oficio y motivadamente la iniciación del procedimiento sancionador de alguna de las
siguientes formas:
a) Por propia iniciativa, cuando tenga conocimiento de la existencia de conductas o hechos susceptibles de constituir
infracción disciplinaria a través de parte de funcionario informado por el Jefe de Servicios o por cualquier otro medio.
b) Por petición razonada realizada por otro órgano administrativo que no sea superior jerárquico.
c) Por denuncia escrita de persona identificada que exprese el relato de los hechos que pudieran constituir infracción,
fecha de su comisión y todo cuanto sea posible para la identificación de los presuntos responsables.
2. El Director también acordará de oficio la iniciación del procedimiento como consecuencia de orden emitida por un
órgano administrativo superior jerárquico.
3. Para el debido esclarecimiento de los hechos que pudieran ser determinantes de responsabilidad disciplinaria, el
Director podrá acordar la apertura de una información previa, que se practicará por un funcionario del Establecimiento
designado por el Director, quien elevará a aquél un informe con el resultado y valoración de las diligencias practicadas.
Dicha información previa se acordará siempre que un interno formule denuncia de hechos susceptibles de sanción
disciplinaria, salvo cuando ésta carezca manifiestamente de fundamento.
1. El Director nombrará Instructor al funcionario que estime conveniente, excluyendo al que haya practicado la
información previa y a los que puedan estar implicados en los hechos.
2. El Instructor del expediente disciplinario, a la vista de los indicios que se desprendan de los escritos mencionados en
el artículo anterior, formulará pliego de cargos dirigido al interno cuya conducta sea presuntamente constitutiva de
falta disciplinaria, en el cual se hará constar lo siguiente:
d) Organo competente para la resolución del expediente y norma que le atribuye tal competencia.
f) Calificación jurídica de tales hechos, indicando el apartado concreto del artículo del Reglamento Penitenciario
aprobado por Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, en el que puedan estar comprendidos, así como las sanciones que,
en su caso, se podrían imponer con la misma indicación del precepto aplicable de dicho Reglamento.
g) Medidas cautelares que se hayan acordado, sin perjuicio de las que puedan adoptarse durante el procedimiento de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 243.
h) Indicación de que el interno dispone de tres días hábiles desde el momento de su recepción para presentar pliego de
descargos por escrito o para comparecer ante el Instructor y alegar verbalmente, sin perjuicio del derecho que le asiste
a presentar alegaciones y aportar documentos y otros elementos de juicio en cualquier momento del procedimiento
anterior al trámite de audiencia. El interno podrá alegar todo aquello que considere oportuno sobre los cargos
formulados, proponiendo las pruebas que estime conveniente para su defensa.
i) Indicación de que el interno puede asesorarse por letrado, funcionario o por cualquier persona que designe durante la
tramitación del expediente y para la redacción del pliego de descargos.
j) Posibilidad de asistirse de un funcionario o interno como intérprete si se trata de un interno extranjero que
desconozca el castellano.
1. El Director, en el ámbito de las facultades que le atribuye este Reglamento, por sí o a propuesta del Instructor del
expediente disciplinario, podrá acordar en cualquier momento del procedimiento, mediante acuerdo motivado, las
medidas cautelares que resulten necesarias para asegurar la eficacia de la resolución que pudiera recaer y el buen fin
del procedimiento, así como para evitar la persistencia de los efectos de la infracción.
2. Estas medidas quedarán reflejadas en el expediente del interno y deberán ajustarse a la intensidad, proporcionalidad
y necesidades de los objetivos que se pretendan garantizar en cada supuesto concreto, y su adopción será notificada al
interno y puesta en conocimiento del Juez de Vigilancia Penitenciaria.
3. También se adoptarán, en su caso, las medidas de protección exigidas por el aseguramiento de la persona del
imputado o de los otros internos.
4. Cuando la sanción que recayese, en su caso, coincida en naturaleza con la medida cautelar impuesta, ésta se abonará
para el cumplimiento de la sanción.
1. Cursada la notificación del pliego de cargos al que se refiere el artículo 242, el Instructor realizará de oficio cuantas
actuaciones resulten necesarias para el examen de los hechos y recabará los datos e informes que considere necesarios.
2. Dentro de los diez días siguientes a la presentación del pliego de descargos o a la formalización verbal de
alegaciones, o transcurrido el plazo previsto en el artículo 242.2, h), si el interno no hubiese ejercitado su derecho, se
practicarán las pruebas pertinentes propuestas por el mismo y las que el Instructor considere convenientes.
3. Si alguna prueba propuesta por el interno fuese estimada improcedente o innecesaria se hará constar así
expresamente por el Instructor, en acuerdo motivado. Sólo podrán declararse improcedentes aquellas pruebas que no
puedan alterar la resolución final del procedimiento o que sean de imposible realización.
Una vez concluida la tramitación del expediente, el Instructor formulará propuesta de resolución y la elevará, junto con
aquél, a la Comisión Disciplinaria para que ésta acuerde lo que proceda, notificando la propuesta al interno con
indicación de su derecho a alegar verbalmente ante la Comisión en la primera sesión que ésta celebre.
1. La Comisión Disciplinaria, en la primera sesión ordinaria que celebre o en sesión extraordinaria convocada al efecto,
escuchará las alegaciones verbales que, en su caso, pueda formular el interno, y, acto seguido, declarará la no
existencia de infracción o responsabilidad o impondrá motivadamente la sanción correspondiente a los hechos
declarados probados.
2. El acuerdo deberá dictarse en el plazo máximo de tres meses desde la iniciación del procedimiento disciplinario. Se
entenderá caducado el procedimiento disciplinario y se procederá al archivo de las actuaciones, de oficio o a solicitud
del interesado, cuando, una vez vencido el plazo señalado en este apartado para dictar resolución o, en el supuesto del
procedimiento abreviado, el señalado en el artículo 251.1, ésta no se adoptase en el plazo de los treinta días siguientes,
siempre que la demora no fuera imputable al interesado, así como cuando durante la tramitación se produzca la
excarcelación por la libertad definitiva o provisional del presunto infractor.
3. El Instructor del expediente no podrá participar en las deliberaciones de la Comisión Disciplinaria ni podrá tomar
parte en las votaciones sobre los expedientes que haya instruido. También quedan excluidos de éstas aquellos
miembros del citado órgano que, en su caso, hubieran tenido participación en los hechos o hubieran practicado
actuaciones determinantes para la iniciación del expediente disciplinario.
4. Antes de dictar la resolución, la Comisión Disciplinaria podrá decidir la realización por el Instructor de las
actuaciones y pruebas complementarias indispensables para resolver el procedimiento. En este caso, antes de elevar
nuevamente el expediente a la Comisión Disciplinaria, el Instructor pondrá de manifiesto al interno lo actuado y le
entregará copia de la nueva propuesta, con indicación del derecho a alegar a que se refiere el artículo 245.
c) El número del expediente disciplinario y un breve resumen de los actos procedimentales básicos que lo hayan
precedido. En el supuesto de haberse desestimado la práctica de alguna prueba deberá expresarse la motivación
formulada por el Instructor en su momento.
d) Relación circunstanciada de los hechos imputados al interno, que no podrán ser distintos de los consignados en el
pliego de cargos formulado por el Instructor, con independencia de que pueda variar su calificación jurídica. Si la
Comisión Disciplinaria constatare que se ha calificado erróneamente la conducta del presunto infractor y ello implicase
la imposición de una sanción por falta más grave que la que se le hubiese imputado en el pliego de cargos, ordenará al
Instructor la formulación de un nuevo pliego de cargos con la calificación determinada por la Comisión Disciplinaria,
concediéndose al interno el trámite previsto en el artículo 244.4. Excepcionalmente, podrá acordar el Instructor la
práctica de nuevas pruebas cuando resultase imprescindible para la defensa del interno ante la nueva calificación
efectuada.
e) Artículo y apartado del Reglamento Penitenciario aprobado por Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, en el que se
estima comprendida la falta cometida.
f) Sanción impuesta y artículo del Reglamento Penitenciario aprobado por Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo, que
la contempla y si la misma es de ejecución inmediata según lo dispuesto en el primer párrafo del artículo 124 de dicho
Reglamento.
g) Indicación de si la ejecución de la sanción de aislamiento ha sido aplazada por motivos médicos o se ha suspendido
su efectividad.
h) Indicación de si el acuerdo sancionador se ha adoptado por unanimidad o por mayoría, indicando en este último caso
si ha habido o no votos particulares.
i) Mención del recurso que puede interponerse en la forma expresada en la letra b) del artículo siguiente.
j) La firma del Secretario de la Comisión Disciplinaria con el visto bueno del Director.
La notificación del acuerdo sancionador deberá cursarse en el mismo día o al siguiente de ser adoptado, dando lectura
íntegra de aquél y entregando copia al interno sancionado en la que se contendrán los siguientes extremos:
b) Indicación de que contra el mismo puede interponerse recurso ante el Juez de Vigilancia, verbalmente en el mismo
acto de la notificación o por escrito dentro de los cinco días hábiles siguientes a la misma, reproduciendo, en su caso, el
recurrente la proposición de aquellas pruebas cuya práctica le hubiese sido denegada.
En el mismo día, bien de la notificación del acuerdo sancionador si se hubiese interpuesto el recurso en ese momento
procedimental, bien de la entrega del escrito de recurso a funcionario del Establecimiento si fuese dentro del horario de
oficina, o al día siguiente si se hubiese efectuado fuera de dicho horario, el Director del Establecimiento remitirá el
expediente disciplinario al Juez de Vigilancia, teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo siguiente. Si el recurso
hubiese sido interpuesto directamente ante el Juzgado de Vigilancia, el Director cumplimentará lo anterior en el mismo
día en que sea requerido para ello por el titular de dicho órgano jurisdiccional.
1. La iniciación del procedimiento y la sanción impuesta se anotarán en el expediente personal de los internos
sancionados.
1. Cuando el Director considere que existen elementos de juicio suficientes para calificar la infracción como falta leve,
se tramitará el procedimiento abreviado, que deberá resolverse en el plazo máximo de un mes desde que se inició, con
arreglo a las siguientes normas:
a) El parte del funcionario, que operará como pliego de cargos, se comunicará al Jefe de Servicios y, simultáneamente,
se notificará al presunto infractor.
b) En el plazo de diez días, a partir de la comunicación y notificación del pliego de cargos, el Jefe de Servicios y el
interno expedientado efectuarán, respectivamente, la aportación de cuantas alegaciones, documentos o informaciones
estimen convenientes y, en su caso, la proposición y práctica de la prueba.
c) Transcurrido dicho plazo, el Director dictará resolución, con el contenido expresado en el artículo 247, imponiendo,
en su caso, la sanción que proceda.
2. Cuando el Jefe de Servicios aprecie que los hechos pueden ser constitutivos de infracción muy grave o grave,
acordará que el expediente continúe tramitándose por el procedimiento general, promoviendo el cumplimiento de lo
dispuesto en los artículos 242 a 245.
3. El acuerdo a que se refiere el apartado anterior se notificará a los interesados para que, en el plazo de cinco días
hábiles, aleguen y propongan pruebas adicionales si lo estiman conveniente.
1. Los acuerdos sancionadores no serán ejecutivos en tanto no haya sido resuelto el recurso interpuesto por el interno
ante el Juez de Vigilancia o, en caso de que no se haya interpuesto, hasta que haya transcurrido el plazo para su
impugnación.
2. No obstante, conforme a lo establecido en el artículo 44.3 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, cuando se trate
de actos de indisciplina grave y la Comisión Disciplinaria estime que el cumplimiento de la sanción no puede
demorarse, las sanciones impuestas serán inmediatamente ejecutadas, siempre que correspondan a los actos de
indisciplina grave tipificados en las letras a), b), c), d), e) y f) del artículo 108 del Reglamento Penitenciario aprobado
por Real Decreto 1201/1981, de 8 de mayo.
3. Contra el acuerdo de ejecución inmediata de la sanción, el interno podrá acudir en vía de queja ante el Juez de
Vigilancia, con independencia de la tramitación del recurso interpuesto. La tramitación de la queja y del recurso tendrá
carácter urgente y preferente cuando la sanción de ejecución inmediata impuesta sea la de aislamiento en celda, en
cuyo caso se procederá a su notificación inmediata al Juez de Vigilancia.
1. Las sanciones de aislamiento en celda de duración superior a catorce días no serán en ningún caso ejecutivas hasta
su aprobación por el Juez de Vigilancia.
2. No obstante, en los supuestos previstos en el artículo 236.3, la Comisión Disciplinaria podrá acordar la ejecución
inmediata de las sanciones de aislamiento en celda, cuya duración acumulada no supere los catorce días, siempre que
concurran los requisitos establecidos en el apartado 2 del artículo anterior y sin perjuicio de que todas las sanciones
impuestas deban ser aprobadas por el Juez de Vigilancia.
1. Las sanciones de aislamiento se cumplirán con informe previo y reconocimiento del Médico del Establecimiento,
quien vigilará diariamente al interno mientras permanezca en esa situación, informando al Director sobre su estado de
salud física y mental y, en su caso, sobre la necesidad de suspender o modificar la sanción impuesta.
2. En los casos de enfermedad del sancionado se aplazará la efectividad de la sanción de aislamiento hasta que el
interno sea dado de alta.
3. No se aplicará esta sanción a las mujeres gestantes y a las mujeres hasta seis meses después de la terminación del
embarazo, a las madres lactantes y a las que tuvieran hijos consigo.
4. El aislamiento se cumplirá en el compartimento que habitualmente ocupe el interno, y, en los supuestos de que lo
comparta con otros o por su propia seguridad o por el buen orden del Establecimiento, pasará a uno individual de
semejantes medidas y condiciones.
5. El recluso internado en celda disfrutará de dos horas diarias de paseo en solitario y, durante el cumplimiento de la
sanción, no podrá recibir paquetes del exterior ni adquirir productos del Economato, salvo los autorizados
expresamente por el Director.
1. Al amparo de lo dispuesto en el artículo 43.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, siempre que las
circunstancias lo aconsejen, la Comisión Disciplinaria, de oficio o a propuesta de la Junta de Tratamiento, podrá acordar
motivadamente la suspensión de la efectividad de las sanciones de aislamiento impuestas.
2. Si la Comisión Disciplinaria, en atención a los fines de reeducación y reinserción social o a las circunstancias
personales del interno, no hubiese estimado oportuno levantar la suspensión de la efectividad durante el plazo de tres
meses, de oficio o a solicitud del interno, aplicará la reducción de la sanción prevista en el apartado 1 del artículo
siguiente. El tiempo de suspensión de la efectividad de la sanción de aislamiento se computará a efectos de cancelación
de la sanción reducida.
3. La suspensión de la efectividad de las sanciones de aislamiento que hayan sido confirmadas total o parcialmente,
directamente o en vía de recurso, por el Juez de Vigilancia requerirá la autorización de éste.
1. Conforme a lo dispuesto en el artículo 42.6 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, las sanciones impuestas y sus
plazos de cancelación podrán reducirse, atendiendo a los fines de reeducación y de reinserción social, por decisión
motivada de la Comisión Disciplinaria, de oficio o a propuesta de la Junta de Tratamiento. La reducción consistirá en la
minoración de la gravedad de la sanción impuesta.
2. Cuando se advierta error en la aplicación de una sanción que no haya sido recurrida ante el Juez de Vigilancia, la
Comisión Disciplinaria efectuará una nueva calificación de la infracción, siempre que no implique una sanción superior
a la impuesta, procediendo a su reducción o sustitución o, en caso de que no proceda sanción alguna, la revocará
levantando inmediatamente el castigo y cancelará automáticamente su anotación.
3. La revocación o reducción de sanciones no podrá efectuarse sin autorización del Juez de Vigilancia cuando éste haya
intervenido en su imposición, directamente o en vía de recurso.
El tiempo cumplido de una sanción posteriormente revocada o reducida en los casos previstos en el apartado 2 del
artículo anterior o como consecuencia de un recurso estimado total o parcialmente, podrá tenerse en cuenta para el
cumplimiento posterior de otras sanciones, siempre que éstas hubiesen sido impuestas por acciones u omisiones
también anteriores a la mencionada revocación o reducción.
1. Las faltas disciplinarias muy graves prescribirán a los tres años, las graves a los dos años y las leves a los seis meses,
desde la fecha en que se hubiese cometido la infracción.
2. La prescripción de las faltas se interrumpirá desde que se hubiese iniciado, con conocimiento del interesado, el
procedimiento sancionador, reanudándose el cómputo de los plazos de prescripción si el expediente disciplinario
estuviera paralizado durante más de un mes por causa no imputable al presunto infractor.
3. Las sanciones impuestas por faltas muy graves y graves prescribirán en los mismos plazos señalados en el apartado 1
y las impuestas por faltas leves en el plazo de un año, que comenzarán a correr desde el día siguiente a aquel en que
adquiera firmeza administrativa el acuerdo sancionador o, en su caso, desde que se levante el aplazamiento de la
ejecución o la suspensión de la efectividad o desde que se interrumpa el cumplimiento de la sanción si el mismo hubiese
ya comenzado.
1. Serán canceladas, de oficio o a instancia de parte, las anotaciones de las sanciones disciplinarias que obren en el
expediente personal de los internos, cuando concurran los siguientes requisitos:
a) Transcurso de seis meses para las faltas muy graves, tres meses para las graves y un mes para las leves, a contar
desde el cumplimiento de la sanción.
b) Que durante dichos plazos no haya incurrido el interno en nueva falta disciplinaria muy grave o grave.
2. También se cancelarán, de oficio o a instancia de parte, en el momento en que se produzca la excarcelación por la
libertad provisional o definitiva del interno, las anotaciones de sanciones disciplinarias extinguidas automáticamente a
que se refiere el artículo anterior.
3. Cuando fueren dos o más las faltas sancionadas en un mismo acto administrativo o sus plazos de cancelación
corrieran simultáneamente, el cómputo se hará de forma conjunta, fijándose como fecha para su inicio la del
cumplimiento de la sanción más reciente y tomándose como duración del plazo el que corresponda a la más grave de las
infracciones a cancelar, transcurrido el cual se cancelarán todas las anotaciones pendientes en un solo acto.
4. En los casos de no cumplimiento de la sanción por razones médicas o de otro orden no imputables al interno, los
plazos de cancelación comenzarán a contarse desde la fecha en que aquélla pudo haberse cumplido. Asimismo, en los
casos del artículo 257, el plazo de cancelación comenzará a computarse desde la fecha en que la sanción quedó
cumplida, por el abono de sanciones rectificadas en vía de recurso o reducidas o revocadas conforme a lo establecido
en este Reglamento.
5. Dichos plazos no se interrumpirán por la interposición de recurso contra una nueva sanción disciplinaria,
cancelándose las anteriores si transcurren sus plazos de cancelación antes de que la recurrida adquiera firmeza.
La cancelación de la anotación de las sanciones lleva aparejada la de las faltas por las que se impusieron y situará al
interno, desde el punto de vista disciplinario, en igual situación que si no hubiere cometido aquéllas.
Los actos que pongan de manifiesto buena conducta, espíritu de trabajo y sentido de la responsabilidad en el
comportamiento de los internos, así como la participación positiva en las actividades asociativas reglamentarias o de
otro tipo que se organicen en el Establecimiento, serán estimulados con alguna de las siguientes recompensas:
b) Becas de estudio, donación de libros y otros instrumentos de participación en las actividades culturales y recreativas
del Centro.
e) Premios en metálico.
f) Notas meritorias.
g) Cualquier otra recompensa de carácter análogo a las anteriores que no resulte incompatible con los preceptos
reglamentarios.
1. En cada caso concreto, la recompensa concedida y su cuantía, en su caso, se determinará por la Comisión
Disciplinaria del Centro, atendiendo a la naturaleza de los méritos contraídos y a cualesquiera otras circunstancias
objetivas o subjetivas que pongan de manifiesto el carácter ejemplar de la conducta recompensada.
2. La concesión de recompensas será anotada en el expediente personal del interno, con expresión de los hechos que la
motivaron, expidiéndose a aquél certificación acreditativa de la recompensa si la solicitase.
a) Consejo de Dirección.
b) Junta de Tratamiento, que tendrá a su disposición, como unidades de estudio, propuesta y ejecución, el Equipo o
Equipos Técnicos necesarios.
c) Comisión Disciplinaria.
d) Junta Económico-Administrativa.
2. Las funciones de coordinación entre los diferentes órganos colegiados corresponden al Director del Establecimiento.
3. Las Comunidades Autónomas con competencias ejecutivas en materia penitenciaria, en virtud de su potestad de
autoorganización, podrán establecer los órganos colegiados y unipersonales que consideren convenientes para ordenar
la gestión de los Centros penitenciarios que dependan de las mismas.
4. En los Hospitales psiquiátricos penitenciarios sólo existirán el Consejo de Dirección, cuya composición se
determinará por las normas de desarrollo de este Reglamento, la Junta Económico-Administrativa y los Equipos
multidisciplinares necesarios.
5. Cuando en algún Centro penitenciario las necesidades o la cobertura de puestos de trabajo existente en el mismo no
permitan alcanzar la composición de los diferentes órganos colegiados que se determina en el Capítulo siguiente, se
adaptará la composición de aquéllos a las mismas o a los puestos de trabajo que existan en el Establecimiento conforme
se determine en las normas de desarrollo de este Reglamento.
6. Los Centros de Inserción Social podrán integrarse orgánica y funcionalmente en un Centro penitenciario o tener la
consideración de Centro penitenciario autónomo. La Administración Penitenciaria determinará en la Orden de creación
de cada Centro de Inserción Social su integración en un Centro penitenciario o su consideración como Centro
penitenciario autónomo, así como los órganos correspondientes.
1. La eficacia de los acuerdos de los órganos colegiados del Establecimiento, con la excepción de los adoptados por la
Comisión Disciplinaria, quedará demorada hasta que se produzca la aprobación por el Director del Centro. En el caso
de que su valoración fuera negativa por estimar que los acuerdos adoptados perjudican gravemente el régimen del
Centro o conculcan la legislación, el Reglamento Penitenciario o las circulares, instrucciones u órdenes de servicio
dictadas por los órganos directivos de la Administración Penitenciaria correspondiente, continuarán sin producir
efectos hasta la aprobación superior, en su caso, del Centro Directivo.
2. Los acuerdos de los órganos colegiados que hayan sido confirmados total o parcialmente por el Juez de Vigilancia
Penitenciaria, directamente o en vía de recurso, no podrán demorar su eficacia, ni ser revocados o anulados por
decisión administrativa.
1. Las normas de funcionamiento de los órganos colegiados se ajustarán a lo establecido en el Capítulo II del Título II
de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento
Administrativo Común, sin perjuicio de las peculiaridades organizativas de las Comunidades Autónomas con
competencias ejecutivas en materia penitenciaria.
2. Los órganos colegiados de los Centros penitenciarios se integrarán en la estructura jerárquica de la Administración
Penitenciaria correspondiente, pudiendo ser objeto de recurso ordinario ante el Centro Directivo los acuerdos
definitivos adoptados por los mismos, excluidos aquellos que hayan adquirido su eficacia por la aprobación superior del
Centro Directivo, salvo cuando, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica General Penitenciaria, se trate de
propuestas cuya resolución o aprobación corresponda al Juez de Vigilancia o versen sobre sanciones disciplinarias de
los internos, cuya impugnación se efectuará directamente ante el Juez de Vigilancia Penitenciaria.
3. Los miembros de los órganos colegiados de los Establecimientos penitenciarios no podrán abstenerse en las
votaciones, aunque podrán formular votos particulares que se incorporarán al acuerdo adoptado.
4. Los votos del Presidente, que serán dirimentes en caso de empate, y de los miembros de los órganos colegiados de
los Centros penitenciarios tienen carácter personal e indelegable.
5. Los miembros de los órganos colegiados no podrán participar en sus deliberaciones ni en sus votaciones en los
supuestos legales o reglamentarios de abstención o, en su caso, de recusación.
6. Para quedar, en su caso, exentos de responsabilidad, los miembros de los órganos colegiados deberán votar en
contra del acuerdo mayoritario.
1. El Consejo de Dirección se reunirá en sesión ordinaria una vez al mes y en sesión extraordinaria cuantas veces lo
considere necesario su Presidente o el Centro Directivo.
2. Las Juntas de Tratamiento u órgano colegiado equivalente se reunirán en sesión ordinaria una vez al mes, salvo que
lo hagan con mayor periodicidad en función de las características del establecimiento y del orden de los asuntos a
tratar, previa aprobación del Consejo de Dirección del Centro y comunicación al Centro Directivo. Las Juntas de
Tratamiento u órgano colegiado equivalente se reunirán en sesión extraordinaria cuantas veces lo considere necesario
su Presidente.
3. La Comisión Disciplinaria se reunirá en sesión ordinaria cuatro veces al mes y en sesión extraordinaria cuantas veces
lo considere necesario su Presidente.
4. La Junta Económico-Administrativa se reunirá en sesión ordinaria una vez al trimestre y en sesión extraordinaria
cuantas veces lo considere necesario su Presidente.
5. La asistencia a las sesiones de todos los órganos colegiados del Centro penitenciario tendrá carácter obligatorio.
6. Cuando no se alcance el quórum exigido, el Presidente efectuará una nueva convocatoria en el plazo de cuarenta y
ocho horas.
Modificaciones
Modificación realizada (268 (apdo. 2)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se modifica el
Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de 26-03-2011)
en vigor desde 15-04-2011
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
1. Conforme a lo establecido en el Capítulo II del Título II de la Ley 30/1992, en caso de vacante, ausencia o
enfermedad y, en general, cuando concurra alguna causa justificada, el régimen de sustituciones del Presidente, del
Secretario y de los miembros de los órganos colegiados de los Centros penitenciarios se regirá por las siguientes reglas:
1.ª El Presidente será sustituido por el miembro del órgano colegiado de mayor jerarquía, antigüedad y edad, por este
orden, de entre sus componentes, sin perjuicio de lo establecido en el apartado siguiente y de lo dispuesto para la Junta
Económico-Administrativa en el artículo 278.3.
2.ª La sustitución del Secretario se realizará por designación del Presidente entre los funcionarios destinados en el
Establecimiento.
2. Cuando concurran en alguno de los órganos colegiados establecidos en este Capítulo los titulares de los órganos
directivos de la Administración Penitenciaria o un funcionario designado al efecto por la Secretaría de Estado de
Asuntos Penitenciarios, asumirán la presidencia del mismo.
1. El Consejo de Dirección de cada Establecimiento penitenciario estará presidido por el Director del Centro
penitenciario y compuesto por los siguientes miembros:
a) El Subdirector de Régimen.
b) El Subdirector de Seguridad.
c) El Subdirector de Tratamiento.
f) El Administrador.
2. Como Secretario del Consejo de Dirección actuará, con voz pero sin voto, el funcionario que designe el Director entre
los funcionarios destinados en el Establecimiento.
Modificaciones
Modificación realizada (270 (apdo. 1, letra g)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se
modifica el Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de
26-03-2011) en vigor desde 15-04-2011
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
1. Al Consejo de Dirección, sin perjuicio de las atribuciones del Centro Directivo y del Director del Establecimiento,
corresponde impulsar y supervisar las actuaciones de los restantes órganos del Centro penitenciario y tendrá las
funciones siguientes:
b) Elaborar las normas de régimen interior del Centro penitenciario para su aprobación por el Centro Directivo.
c) Adoptar cuantas medidas generales resulten necesarias en los casos de alteración del orden del Centro, dando
cuenta inmediata al Centro Directivo.
d) Fijar el número de Equipos Técnicos del Centro penitenciario y determinar su organización, funcionamiento y
composición conforme a las normas de desarrollo de este Reglamento.
e) Determinar los puestos auxiliares que requieran las necesidades del Establecimiento conforme a las normas de
desarrollo de este Reglamento.
f) Fijar los días en que puedan comunicar los internos y establecer los horarios de las comunicaciones especiales y de
recepción y recogida de paquetes y encargos, así como de los recuentos ordinarios.
g) Determinar las áreas regimentales de participación de los internos en las actividades del Centro y ejercer las
competencias que le atribuye este Reglamento en el proceso de elección de representantes de los internos, así como
suspender o dejar sin efecto la participación en los supuestos de alteraciones regimentales previstos en este
Reglamento.
h) Ejercer las demás competencias que le atribuye este Reglamento y sus normas de desarrollo y, en general, todas
aquellas que afecten al régimen del Establecimiento que no estén atribuidas a otros órganos.
2. El Secretario del Consejo de Dirección remitirá al Centro Directivo mensualmente copia de las actas de las sesiones
celebradas en el mes anterior.
1. La Junta de Tratamiento u órgano colegiado equivalente estará presidida por el Director del Centro penitenciario y
compuesta por los siguientes miembros:
a) El Subdirector de Tratamiento o Subdirector Jefe de Equipo de Tratamiento en los Centros de Inserción Social
independientes.
c) El Subdirector del Centro de Inserción Social, en los Centros de Inserción Social dependientes.
d) Los Técnicos de Instituciones Penitenciarias que hayan intervenido, en su caso, en las propuestas sobre las que se
delibere.
e) Un trabajador social, que haya intervenido sobre las propuestas sobre las que se delibere.
f) Un educador o coordinador del Centro de Inserción Social que haya intervenido en las propuestas
2. Como Secretario de la Junta de Tratamiento y del Equipo Técnico actuará, con voz pero sin voto, un funcionario del
Centro designado por el Subdirector de Tratamiento.
3. Con carácter general, los acuerdos de la Junta de Tratamiento se adoptarán sobre las propuestas elevadas por los
Equipos Técnicos para la adopción de las medidas necesarias para ejecutar los programas de tratamiento o los
programas individualizados de ejecución, y se ejecutarán por los Equipos Técnicos, bajo el control inmediato y directo
de los Jefes de dichos Equipos.
4. Las deliberaciones de la Junta de Tratamiento tendrán carácter reservado, debiendo sus componentes guardar
secreto sobre las mismas.
5. Dentro de los cinco primeros días de cada mes se remitirá al Centro Directivo una copia de las actas de las sesiones
celebradas en el mes anterior por la Junta de Tratamiento.
Modificaciones
Modificación realizada (272 (apdo. 1)) por Real Decreto 419/2011, de 25 de marzo, por el que se modifica el
Reglamento Penitenciario, aprobado por el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero. (BOE de 26-03-2011)
en vigor desde 15-04-2011
Modificación realizada (272 (apdo. 1, letra e)) por REAL DECRETO 515/2005, de 6 de mayo, por el que se
establecen las circunstancias de ejecucion de las penas de trabajos en beneficio de la comunidad y de
localizacion permanente, de determinadas medidas de seguridad, asi como de la suspension de la
ejecucion de las penas privativas de libertad. (BOE de 07-05-2005) en vigor desde 08-05-2005
Modificación realizada (272 (apdo. 1, letra d)) por REAL DECRETO 1203/1999, de 9 de julio, por el que se
integran en el Cuerpo de Maestros a los funcionarios pertenecientes al Cuerpo de Profesores de
Educación General Básica de Instituciones Penitenciarias y se disponen normas de funcionamiento de
las unidades educativas de los establecimientos penitenciarios. (BOE de 21-07-1999) en vigor desde 22-07-
1999
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
La Junta de Tratamiento, sin perjuicio de las funciones del Centro Directivo y del Equipo Técnico, ejercerá las
siguientes funciones:
a) Establecer los programas de tratamiento o los modelos individualizados de ejecución penitenciarios para cada
interno del Centro, definiendo las actividades a realizar en función de las peculiaridades de su personalidad y del
tiempo aproximado de duración de su condena o condenas.
b) Supervisar la ejecución de las actividades programadas por el Equipo Técnico, distribuyéndolas, según su naturaleza,
entre los miembros del Equipo, que las ejecutarán de acuerdo con las técnicas propias de su especialidad y bajo el
control inmediato del Jefe del Equipo.
c) Proponer al Centro Directivo la aplicación de lo dispuesto en el artículo 10 de la Ley Orgánica General Penitenciaria
a los penados y preventivos en quienes concurran las circunstancias previstas en este Reglamento, previos informes
preceptivos del Jefe de Servicios y del Equipo Técnico.
d) Formular, en función del estudio científico de la personalidad de los penados y de los datos e informaciones de que se
dispongan, las propuestas razonadas de grado inicial de clasificación y de destino al Establecimiento que corresponda,
que se cursarán al Centro Directivo en el plazo de diez días.
e) Proponer al Centro Directivo, en informe razonado, la progresión o regresión de grado y, con carácter excepcional, el
traslado a otro Centro penitenciario. También se podrá proponer razonadamente el traslado cuando existan razones de
tratamiento que así lo aconsejen.
f) Adoptar los acuerdos que estime pertinentes sobre las peticiones y quejas que formulen los internos a los Equipos
Técnicos sobre su clasificación, tratamiento o programa de intervención.
g) Conceder los permisos penitenciarios de salida, previo informe del Equipo Técnico, solicitando la autorización del
Juez de Vigilancia o del Centro Directivo, según corresponda.
h) Elevar las propuestas que, con respecto a los beneficios penitenciarios y a la libertad condicional, les estén
atribuidas.
i) Organizar la ejecución de las prestaciones de carácter asistencial que precisen los internos o sus familiares, fomentar
las actividades laborales de los internos, cuidando que las mismas se desarrollen con arreglo a las normas vigentes, así
como organizar, por unidades de separación interior, los procedimientos de designación de aquellos internos que hayan
de participar en actividades o responsabilidades de orden educativo, formativo, laboral, sociocultural, recreativo,
deportivo o religioso.
j) Facilitar a la Unidad Docente las valoraciones de las aptitudes de los internos que realicen cursos de formación, así
como aquellas otras informaciones contenidas en el protocolo que puedan serle útiles en la programación y ejecución
de las tareas formativas o educativas.
k) Designar los internos que hayan de desempeñar las prestaciones personales en servicios auxiliares comunes del
Establecimiento.
m) Remitir los informes a que hace referencia el artículo 39 de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
n) Formar y custodiar el protocolo correspondiente a cada interno, incorporando al mismo las informaciones y
documentos a que se refieren los diferentes apartados de este artículo.
o) Ejercer todas las demás competencias que le atribuye este Reglamento o sus normas de desarrollo y, en general, las
relativas a la observación, clasificación y tratamiento de los internos que no estén atribuidas a otros órganos.
a) Un Jurista.
b) Un Psicólogo.
c) Un Pedagogo.
d) Un Sociólogo.
e) Un Médico.
g) (Derogado)
i) Un Educador.
j) Un Trabajador Social.
3. En función de las características del Establecimiento, del número de internos y de los empleados públicos
penitenciarios existentes, el Consejo de Dirección del centro fijará el número de Equipos Técnicos del Establecimiento
penitenciario y determinará su organización, funcionamiento y composición conforme a las normas de desarrollo de
este Reglamento.
4. Los Equipos Técnicos adoptarán diferentes composiciones en función de los asuntos a tratar, debiendo observar que,
en las reuniones informales que celebren, estén siempre presentes los profesionales penitenciarios que, formando parte
del Equipo, trabajen en contacto directo con los internos afectados.
Modificaciones
Modificación realizada (274 (apdo. 2, letra g)) por REAL DECRETO 1203/1999, de 9 de julio, por el que se
integran en el Cuerpo de Maestros a los funcionarios pertenecientes al Cuerpo de Profesores de
Educación General Básica de Instituciones Penitenciarias y se disponen normas de funcionamiento de
las unidades educativas de los establecimientos penitenciarios. (BOE de 21-07-1999) en vigor desde 22-07-
1999
Texto Original. Publicado el 15-02-1996 en vigor desde 25-05-1996
a) Ejecutar los programas de tratamiento o los modelos individualizados de intervención penitenciarios que se
establezcan para cada interno por la Junta de Tratamiento.
b) El conocimiento directo de los problemas y de las demandas que formulen los internos.
c) Proponer a la Junta de Tratamiento la adopción de las medidas necesarias para superar las carencias que presenten
los internos.
d) Atender las peticiones y quejas que le formulen los internos respecto su clasificación, tratamiento o programa de
intervención.
e) Evaluar los objetivos alcanzados en la ejecución de los programas de tratamiento o de los modelos de intervención
penitenciarios e informar de los resultados de la evaluación a la Junta de Tratamiento.
f) Ejecutar cuantas acciones concretas les encomiende la Junta de Tratamiento o el Director del Centro.
g) Cuando existan en el centro penitenciario talleres o escuelas de formación profesional, realizar las tareas de
orientación y selección profesional, el asesoramiento pedagógico o psicológico de la formación profesional, así como
procurar, mediante las técnicas adecuadas, la integración personal y colectiva de los internos en el trabajo y en la
orientación laboral.
h) Ejercer las demás competencias que le atribuye este Reglamento y sus normas de desarrollo.
1. La Comisión Disciplinaria estará presidida por el Director del centro y compuesta por los siguientes miembros:
a) El Subdirector de Régimen.
b) El Subdirector de Seguridad.
d) Un Jefe de Servicios.
2. Los miembros de los párrafos d) y e) se elegirán anualmente por los empleados públicos del centro penitenciario, en
la forma que se determine por resolución del centro directivo.
3. Como Secretario de la Comisión Disciplinaria actuará, con voz pero sin voto, un funcionario designado por el Director
de entre los destinados en el centro penitenciario.
a) Resolver los expedientes disciplinarios instruidos a los internos por la comisión de las infracciones muy graves o
graves, así como ordenar, cuando lo estime necesario, la realización de actuaciones y pruebas complementarias por el
Instructor.
b) Ordenar al Secretario de la Comisión la notificación de los acuerdos sancionadores en la forma y plazos establecidos
en este Reglamento.
c) Ordenar la anotación en los expedientes personales de los internos expedientados de la iniciación de los
procedimientos disciplinarios y, en su caso, de las sanciones impuestas, así como la cancelación de las anotaciones
cuando concurran los requisitos exigidos en este Reglamento.
d) Acordar la ejecución inmediata de las sanciones impuestas por la comisión de faltas muy graves en las condiciones
establecidas en este Reglamento.
e) Suspender, cuando las circunstancias lo aconsejen, la efectividad de las sanciones de aislamiento impuestas, así
como, en casos de enfermedad del sancionado, aplazar el cumplimiento de las sanciones de aislamiento y levantar la
suspensión cuando el interno sea dado de alta o se estime oportuno.
f) Reducir o revocar las sanciones impuestas en las condiciones y con los requisitos establecidos en este Reglamento,
sin perjuicio de la autorización del Juez de Vigilancia en los supuestos en que éste haya intervenido en la imposición de
la sanción, directamente o en vía de recurso.
g) Otorgar las recompensas previstas en este Reglamento, determinando, en su caso, su cuantía y ordenar la anotación
de su concesión en el expediente personal del interno recompensado.
h) Ejercer las restantes competencias establecidas en el Título X de este Reglamento que no estén atribuidas
expresamente al Director del Establecimiento o al Instructor del expediente disciplinario.
1. La Junta Económico-Administrativa estará presidida por el Director del centro y se compondrá de los siguientes
miembros:
a) El Administrador.
d) El Coordinador de Formación Ocupacional y Producción o el Coordinador de los servicios sociales, cuando sean
convocados por el Director.
2. Como Secretario de la Junta Económico-Administrativa actuará, con voz pero sin voto, el funcionario que designe el
Director entre los destinados en el Establecimiento.
3. El sustituto del Director en la presidencia de la Junta Económico-Administrativa será el Administrador del centro
penitenciario.
La Junta Económico-Administrativa, sin perjuicio de las atribuciones del centro directivo y del Director del
Establecimiento, es el órgano colegiado encargado de la supervisión de la gestión de personal, económico-
administrativa, presupuestaria y contable del Establecimiento y ejercerá las funciones siguientes:
a) El análisis y la aprobación de la propuesta de necesidades de medios para el funcionamiento del centro penitenciario.
d) La adopción de las decisiones en materia económica y de gestión presupuestaria establecidas en este Reglamento y
en sus normas de desarrollo.
e) La adopción de decisiones por delegación del centro directivo en materia de personal, así como las relativas a la
gestión económico-administrativa del Organismo Autónomo Trabajo y Prestaciones Penitenciarias que le puedan ser
delegadas por éste.
f) El seguimiento y control de los gastos y de la ejecución presupuestaria del centro penitenciario en la forma que se
determine por el centro directivo.
g) Ejercer las demás competencias que le atribuye este Reglamento y sus normas de desarrollo y, en general, todas
aquellas que afecten al régimen económico-administrativo del centro penitenciario que no estén atribuidas a otros
órganos.
1. El Director de un centro penitenciario ostenta la representación del centro directivo y de los órganos colegiados del
Establecimiento que presida, y es el obligado, en primer término, a cumplir y hacer cumplir las Leyes, Reglamentos y
disposiciones en general y especialmente las que hacen referencia al servicio.
1.ª Dirigir, coordinar y supervisar la ejecución de las directrices del centro directivo relativas a la organización de los
diferentes servicios de tratamiento, régimen, sanidad, personal y gestión económico-administrativa, así como
inspeccionarlos y corregir cualquier falta que observare en los mismos.
2.ª Representar al centro penitenciario en sus relaciones con autoridades, centros, entidades o personas, firmando la
documentación que salga del mismo y dando el visto bueno o la conformidad a cuantos documentos deban expedir los
demás funcionarios, salvo cuando, previa autorización del centro directivo, pueda delegar esta función en los
Subdirectores y Administrador.
3.ª Convocar y presidir los órganos colegiados regulados en el capítulo II de este Título, aprobar sus acuerdos para que
sean eficaces y ejecutarlos, así como demorar su eficacia hasta la aprobación superior, en su caso, del centro directivo,
en los términos previstos en el artículo 266 de este Reglamento.
c) Expedir las certificaciones y emitir los informes que proceda en relación con la actuación profesional de los
empleados públicos destinados en el centro penitenciario.
d) Velar por el cumplimiento de sus obligaciones y comunicar al centro directivo cuantos hechos o actuaciones puedan
ser merecedores de recompensa o constitutivos de falta disciplinaria.
e) Agrupar en un puesto de trabajo, desempeñado por un solo funcionario, tareas o cometidos atribuidos a dos o más
unidades o puestos, o bien agregar alguna tarea específica a las propias de la unidad o puestos de trabajo, y, en casos
de necesidad, asignar provisionalmente dos o más unidades a un solo funcionario, teniendo en cuenta las necesidades
de coordinación de los distintos puestos o unidades y las cargas reales de trabajo que tengan asignadas.
5.ª Adoptar las medidas regimentales urgentes necesarias para prevenir y, en su caso, resolver cualquier alteración
individual o colectiva del orden en el centro, dando cuenta inmediatamente al centro directivo.
6.ª Adoptar, ante hechos o actuaciones de los internos que se presuman faltas disciplinarias, las medidas cautelares que
procedan hasta que recaiga acuerdo definitivo.
7.ª Disponer, previa aprobación o mandamiento de la autoridad judicial y de acuerdo con lo establecido en el capítulo II
del Título II del presente Reglamento, la excarcelación de los detenidos, presos y penados a su cargo.
8.ª Supervisar los libros de contabilidad, autorizar los pagos de caja y la extracción de fondos del Banco.
9.ª Decidir la separación interior de los internos teniendo en cuenta los antecedentes y circunstancias de cada uno
conforme a lo dispuesto en el artículo 99 del presente Reglamento.
10.ª Autorizar, en forma reglamentaria, las comunicaciones, visitas, salidas al exterior y conducciones de los internos.
11.ª Disponer lo necesario para comunicar inmediatamente al familiar más próximo o a la persona designada por el
interno, en los casos de muerte, enfermedad o accidente grave del mismo.
12.ª Autorizar, previa aprobación de la autoridad judicial o del centro directivo, la salida y desplazamientos de los
internos al domicilio familiar o centro hospitalario en los supuestos previstos en el artículo 47 de la Ley Orgánica
General Penitenciaria, sin perjuicio de las funciones que corresponden a la Junta de Tratamiento.
13.ª Asumir la representación del Organismo Autónomo Trabajo y Prestaciones Penitenciarias, con la función de dirigir
y supervisar sus actividades en el centro de acuerdo con las instrucciones emitidas por los órganos directivos del citado
organismo autónomo.
14.ª Velar por la difusión en el centro penitenciario de las circulares, instrucciones y órdenes de servicio dictadas por el
centro directivo.
15.ª Llevar a cabo cuantas tareas o cometidos le atribuya el centro directivo en relación con sus funciones como
responsable del centro penitenciario.
Los Subdirectores y el Administrador son los responsables de la organización y gestión ordinaria de los servicios que
tenga atribuidos su puesto de trabajo, bajo la dirección y supervisión del Director, debiendo realizar también las
funciones que éste les encomiende, de acuerdo con sus instrucciones.
El Administrador tendrá rango de Subdirector, con los derechos y obligaciones inherentes al mismo, y tiene, entre
otras, las siguientes funciones:
a) Dirigir los servicios administrativos del Establecimiento, sin perjuicio de la supervisión del Director.
b) Extender los talones de las cuentas bancarias del centro penitenciario junto con la firma mancomunada del Director
o de su suplente.
c) Cuidar, junto con el Director, de los niveles de calidad y coste de los bienes y servicios destinados al centro
penitenciario, de acuerdo con las instrucciones del centro directivo.
e) Rendir las cuentas ante los órganos competentes con el visado del Director y el informe de la Junta Económico-
Administrativa.
El Jefe de Servicios es el encargado de la coordinación de los servicios del área de vigilancia bajo la dirección y
supervisión de los mandos del centro y, en consecuencia, adoptará provisionalmente las medidas indispensables para
mantener el orden y el buen funcionamiento de los servicios, dando cuenta de ellas al Director.
1. En los supuestos de vacante, ausencia o enfermedad del Director, el centro directivo, mediante resolución motivada,
designará su suplente entre los Subdirectores del centro penitenciario.
2. En los supuestos de vacante, ausencia o enfermedad del Administrador, y cuando no se designe suplente por el
órgano competente para su nombramiento, el Director dictará resolución expresa designando suplente de éste entre los
funcionarios destinados en el centro, que ejercerá todas sus funciones excepto las del artículo siguiente.
1. Los Directores, Subdirectores y Administradores, sin perjuicio de la jornada de trabajo que les corresponda,
realizarán turnos de incidencias todos los días del año, incluidos domingos y festivos.
2. Los Subdirectores y Administradores que se encuentren realizando el turno de incidencias asumirán todas las
atribuciones del Director reguladas en el primer artículo de este capítulo, en ausencia de éste, debiendo dar cuenta al
mismo en cuanto sea posible de las actuaciones realizadas en ejercicio de las citadas atribuciones.
1. Los funcionarios penitenciarios, dada la naturaleza de sus funciones, prestarán sus servicios en un régimen horario
específico.
2. Por necesidades excepcionales y justificadas podrá exigirse a los funcionarios penitenciarios un número mayor de
horas de servicio que las establecidas con carácter general a los demás funcionarios, debiendo, en tal caso, ser
compensados con igual número de horas libres en cuanto las necesidades del servicio lo permitan, o bien retribuidos
mediante los complementos legalmente establecidos.
Las normas relativas a la gestión económico-administrativa de los Establecimientos penitenciarios contenidas en este
Título sólo serán aplicables a las Comunidades Autónomas con competencias de ejecución de la legislación
penitenciaria estatal en concepto de derecho supletorio, sin perjuicio de la legislación básica estatal que, por otros
títulos competenciales, resulte aplicable sobre dicha materia.
El Director del Establecimiento penitenciario, tan pronto tenga conocimiento de una decisión adoptada que vulnere la
normativa vigente, procederá conforme a lo dispuesto en el artículo 266.1 de este Reglamento y adoptará las medidas
necesarias para minimizar el perjuicio a los intereses públicos, dando cuenta al centro directivo.
Ningún Establecimiento penitenciario podrá adoptar ninguna decisión que implique compromisos de gasto por encima
de los créditos asignados al mismo o que modifiquen la imputación del gasto o el procedimiento establecido para su
ejecución.
El Director del centro penitenciario, una vez haya informado la Junta Económico-Administrativa, deberá remitir a la
Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios, antes del 1 de abril de cada año natural, la previsión de necesidades
presupuestarias para el siguiente ejercicio, las cuales deberán justificarse debidamente siguiendo los criterios que
marque la citada Secretaría de Estado, en base a las directrices emanadas del Ministerio de Economía y Hacienda.
Los recursos económicos asignados y gestionados por los Establecimientos penitenciarios tienen la naturaleza de
recursos públicos, a los que resultará de aplicación la normativa presupuestaria, contractual, contable o patrimonial
vigente para las Administraciones Públicas.
1. Los Servicios administrativos de los Establecimientos penitenciarios dependen directamente del Administrador del
centro.
2. Todo acto o decisión económico-administrativa de un Establecimiento penitenciario deberá estar propuesto por el
Administrador y autorizado por el Director del centro, salvo en aquellos casos en que este Reglamento o sus normas de
desarrollo establezcan expresamente otro procedimiento.
1. El movimiento de fondos de las cuentas bancarias abiertas a nombre de los Establecimientos penitenciarios requerirá
el cumplimiento de la normativa dictada por la Dirección General del Tesoro y Política Financiera del Ministerio de
Economía y Hacienda, exigiéndose, en todo caso, la firma mancomunada del Director y del Administrador del
Establecimiento o, en su caso, del suplente de uno u otro.
2. La facultad para tramitar a la Dirección General del Tesoro y Política Financiera la autorización de apertura de estas
cuentas corresponderá a la Dirección General de Administración Penitenciaria.
1. Los Establecimientos penitenciarios llevarán un sistema de inventarios que permita disponer en todo momento de
información fiel y actualizada sobre los bienes muebles asignados para el desarrollo de sus funciones. Las respectivas
altas o bajas de bienes muebles que se produzcan se consignarán en el inventario por el órgano competente, por medio
de las actas de recepción o enajenación correspondientes.
2. Por el centro directivo se determinarán los tipos de inventario que de forma obligatoria todo Establecimiento
penitenciario debe tener continuamente actualizados, así como los documentos y la periodicidad con que deban
remitirse para la elaboración del inventario general de bienes muebles de la Secretaría de Estado de Asuntos
Penitenciarios.
3. La Dirección General de Administración Penitenciaria será el órgano competente para la tramitación del
procedimiento de donaciones de bienes efectuadas por Administraciones públicas o por instituciones públicas o
privadas a Establecimientos penitenciarios, que no podrán ser aceptadas sin la previa y expresa autorización del centro
directivo.
4. Cuando sea necesaria la enajenación de bienes muebles, se solicitará a la Dirección General de Administración
Penitenciaria la oportuna autorización por el Director del Establecimiento penitenciario.
En los casos especiales de apertura o cierre de Establecimientos penitenciarios se iniciarán los posteriores
procedimientos de gestión patrimonial a partir de los respectivos inventarios de apertura o clausura firmados por el
Director y Administrador del Establecimiento.
Cuando un Establecimiento penitenciario tenga el carácter de depósito de suministros llevará un sistema especial de
inventario que permita en todo momento conocer la distribución de productos realizada a otros Establecimientos y los
niveles de producto en reserva.
Los economatos de los Establecimientos penitenciarios son un servicio prestado por la institución penitenciaria a los
internos que permite disponer de un sistema de adquisición de productos de naturaleza complementaria a los
facilitados por la propia Administración penitenciaria.
El servicio de cafetería se podrá prestar en los Establecimientos penitenciarios tanto al personal propio del
Establecimiento, como al personal de guardia exterior, al que preste algún servicio relacionado con el centro
penitenciario y a las visitas de cualquier naturaleza.
2. Cuando la gestión de los servicios de economato o cafetería se realice por el Organismo Autónomo Trabajo y
Prestaciones Penitenciarias, éstos adoptarán la naturaleza de taller productivo. Los beneficios obtenidos
corresponderán al citado organismo autónomo.
3. En el supuesto de que el Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias gestione el servicio de cocina
mediante la fórmula de taller productivo, la provisión de víveres para elaborar los racionados se efectuará bajo la
responsabilidad del citado organismo.
4. Cuando los servicios de economato o cafetería sean gestionados por la propia Administración penitenciaria o por una
empresa externa, los beneficios generados para la Administración penitenciaria se ingresarán en el Tesoro Público para
su posterior incorporación, mediante generaciones de crédito, a aquellos conceptos presupuestarios del presupuesto de
gastos de la Administración penitenciaria que mejor contribuyan al cumplimiento de los fines de la actividad
penitenciaria establecidos en el artículo 2 de este Reglamento. En el supuesto de gestión por la propia Administración
penitenciaria, se entenderá por beneficios los obtenidos una vez sufragados los gastos correspondientes a la compra de
géneros, las recompensas a internos y la depreciación de existencias.
1. Queda prohibido a los internos el uso de dinero de curso legal, salvo en los Establecimientos de régimen abierto o en
situaciones excepcionales debidamente autorizadas por el centro directivo. Las normas de régimen interior de cada
centro penitenciario establecerán la obligatoriedad para los internos de efectuar las compras en los Establecimientos
mediante tarjeta-valor, tarjeta magnética, tarjeta con microchip u otro sistema análogo.
2. Las prescripciones técnicas del sistema establecido para las compras se fijarán por el centro directivo.
3. Por el centro directivo se establecerán las normas reguladoras para cada uno de los sistemas de compra indicados.
4. Cuando el interno sea excarcelado, disfrute de permiso de salida o sea trasladado a otro Establecimiento
penitenciario se canjeará la tarjeta de compras de que sea titular por su importe en metálico.
1. Por el centro directivo se establecerán las normas reguladoras de cada uno de los sistemas de gestión previstos.
2. La lista actualizada de productos y precios de economato se deberá exponer a la población reclusa junto a la
ventanilla del despacho donde se dispensen los mismos.
3. La lista actualizada de productos y precios de la cafetería deberá exponerse en un lugar visible para los usuarios,
dentro del local utilizado para la misma.
b) Tabaco.
e) Cuantos otros bienes o productos necesiten los reclusos, siempre que no estén prohibidos por las normas de régimen
interior del centro y, en general, siempre que su uso y consumo no implique riesgo para el correcto funcionamiento
regimental del Establecimiento.
2. En ningún caso podrán venderse en el economato ningún tipo de bebidas alcohólicas ni de productos farmacéuticos.
En caso de necesidad, apreciada por la Dirección del centro, se podrá autorizar, previa solicitud del interno, la compra
en el exterior a costa del recluso de algún producto autorizado no disponible en el economato. El procedimiento de
estas adquisiciones se determinará por la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios.
1. Cuando el economato, la cafetería o la cocina sean gestionados por la propia Administración penitenciaria, las
prestaciones que deban realizar los internos en servicios auxiliares o mecánicos de los mismos no tendrán, en ningún
caso, la naturaleza de relación laboral especial penitenciaria, sin perjuicio de las recompensas y beneficios
penitenciarios que se les puedan conceder.
2. Cuando el economato, la cafetería o la cocina sean gestionados por el Organismo Autónomo Trabajo y Prestaciones
Penitenciarias mediante la fórmula de taller productivo, los servicios auxiliares o mecánicos de los mismos
desempeñados por los internos tendrán la naturaleza de relación laboral especial penitenciaria.
3. Cuando el economato, la cafetería o la cocina sean gestionados por una empresa externa adjudicataria del servicio
ningún interno podrá desempeñar servicios auxiliares o mecánicos en los mismos, salvo cuando la proposición
económica de la empresa adjudicataria contenga expresamente la previsión de la contratación laboral común de
internos, en cuyo caso todas las obligaciones empresariales derivadas del contrato de trabajo serán satisfechas por la
empresa adjudicataria.
Artículo 306. Acciones contra los intereses del economato, cafetería y cocina.
Cuando algún interno sustraiga fondos o efectos del economato, cafetería o cocina o provoque intencionadamente el
deterioro de sus productos, será separado de dichos servicios y se le exigirá la responsabilidad pecuniaria que proceda,
sin perjuicio de las responsabilidades disciplinarias y penales en que hubiera podido incurrir.
1. Los internos devengarán la ración según su hora de ingreso y salida del Establecimiento penitenciario, procurándose
en todo momento que la imputación del gasto quede claramente individualizada para cada Establecimiento
penitenciario, sin que, en los supuestos de traslado, pueda efectuarse la doble imputación de racionados en ningún
caso.
2. Las raciones de enfermería que supongan incremento del racionado común deberán acreditarse mediante informe
del médico y del Administrador del Establecimiento penitenciario.
3. Los gastos de alimentación, estancia y tratamiento originados por los internos destinados en unidades dependientes o
en unidades extrapenitenciarias podrán ser compensados por la Administración penitenciaria en la forma que se
determine en las normas de desarrollo de este Reglamento.
1. Por resolución de la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios se fijarán anualmente los valores de la raciones
alimenticias por día y plaza de interno, distinguiendo, al menos, las siguientes categorías:
a) Internos sanos.
b) Internos jóvenes.
c) Ración de enfermería.
Estos valores podrán ser distintos para los diferentes centros penitenciarios en función de la agrupación que se
establezca exclusivamente para este fin.
2. Asimismo, anualmente y por resolución de la Secretaría de Estado, se fijará la composición de las dotaciones para
higiene personal que se facilitarán a los internos en los Establecimientos penitenciarios.
Los gastos de alimentación serán objeto de un seguimiento contable especial, con los formatos y periodicidad que el
centro directivo determine. Dichos gastos se elevarán a la Junta Económico-Administrativa del Establecimiento para su
examen e informe.
1. En el supuesto de que la gestión de cocina se realice directamente por la Administración penitenciaria, diariamente,
el funcionario del servicio de alimentación recepcionará las mercancías para la preparación de las comidas según los
racionados, comprobando calidad y peso de los artículos.
2. El Médico del Establecimiento comprobará el estado sanitario de los artículos suministrados y dictaminará los que
por la citada razón deban ser desechados.
Si algún interno renunciase a su ración, quedará ésta en beneficio de los demás, no de persona determinada, sin que
por tal renuncia se le deba indemnización alguna.
Cuando la gestión de cocina se realice directamente por la Administración penitenciaria, la adquisición de productos de
alimentación se podrá llevar a cabo por el Establecimiento penitenciario o por los servicios centrales, utilizando
proveedores ajenos a la propia Administración, vía pagos a justificar, anticipos de caja fija o expedientes de
contratación administrativa de suministros.
2. Los internos trabajadores de uno y otro sexo dispondrán, además, de la ropa apropiada para desarrollar las
actividades laborales.
3. Los niños internados con sus madres también dispondrán del vestuario adecuado.
4. El equipo para las camas, aseo personal e higiene íntima y los utensilios para las comidas se determinarán por
resolución de la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios u órgano autonómico equivalente.
1. La duración mínima de cada una de las prendas, calzado y equipo se determinará por el centro directivo
correspondiente.
2. Los Establecimientos justificarán en los estados de vestuario las altas y bajas de las prendas.
3. No se fijarán plazos mínimos de duración para el utensilio, sino que los Directores de los centros penitenciarios
deberán solicitar en cada caso la correspondiente autorización del centro directivo para dar de baja los efectos que
queden inutilizados por el uso y poder efectuar las correspondientes reposiciones de material.
Los utensilios y efectos dados de baja serán enajenados conforme a las normas dictadas por el centro directivo
correspondiente. La venta constará en acta y su producto se ingresará en el Tesoro Público.
2. Mensualmente, se remitirá inventario de estos productos al centro directivo en donde quede recogido el número de
lotes higiénicos distribuidos entre la población interna y los remanentes pendientes de distribución del mes anterior.
Salvo en los Establecimientos de régimen abierto, los internos no tendrán en su poder dinero o títulos que lo
representen ni objetos de valor. Todo ello les será intervenido al ingresar con arreglo a las siguientes normas:
1.ª Los objetos de valor se custodiarán por el Subdirector de Seguridad en la caja del Establecimiento o en lugar seguro
y el dinero será custodiado por el Administrador. Al interno se le entregará una hoja individual de cuenta de peculio,
iniciada con las cantidades que le fueron recogidas, y se le expedirán los resguardos que acrediten el depósito de los
objetos de valor.
2.ª Los internos podrán autorizar para que de lo intervenido se haga cargo alguna persona y, en tal caso, la entrega se
hará mediante la justificación de su personalidad, debiendo firmar con el Subdirector de Seguridad o el Administrador,
según proceda, la diligencia de la entrega. También podrán autorizar la realización, en su caso, de los títulos legítimos
representativos de dinero.
3.ª No se dará cumplimiento a lo establecido en la norma anterior cuando existan dudas acerca de la legítima
procedencia del dinero u objetos de valor intervenidos y se pondrá en conocimiento de la autoridad competente la
retención para que se resuelva lo procedente.
4.ª Cuando el dinero consista en moneda o billetes que puedan o deban ser objeto de intervención oficial, se cumplirá lo
que al respecto determine la legislación correspondiente, sin perjuicio de asegurarlo en la caja como otro valor
cualquiera y de entregar al recluido un resguardo suficientemente expresivo de las cantidades y efectos depositados,
pero no se le dará ingreso en el peculio de libre disposición.
5.ª Cuando la autoridad judicial disponga la intervención de todo o parte del dinero de un interno, se procederá a
inmovilizar las cantidades indicadas en la orden correspondiente, que quedarán a disposición de dicha autoridad para el
destino que proceda, de todo lo cual se dará conocimiento al interesado.
1. Todo interno que sea trasladado a otro Establecimiento penitenciario tendrá derecho a que la Administración
penitenciaria realice el traslado de sus pertenencias personales por un peso que nunca podrá ser superior a los 25
kilogramos, siendo con cargo al interno el traslado de todo aquel material que exceda del peso indicado.
2. Para los casos excepcionales de internos sin medios económicos se estudiarán por parte de la Junta Económico-
Administrativa del Establecimiento penitenciario las posibles medidas a adoptar, que deberán ser aprobadas por el
centro directivo.
1. El fondo de peculio se constituirá con las cantidades que los reclusos tengan en su poder al ingresar en el
Establecimiento y con las que reciban posteriormente por cualquier concepto de procedencia legítima.
2. Estos fondos podrán ser gestionados por la Administración penitenciaria o por entidades financieras colaboradoras,
mediante convenio suscrito con la Administración penitenciaria, como cuentas bancarias individuales de peculio
abiertas para cada interno.
3. Por el centro directivo se establecerán las normas reguladoras de la información contable del fondo de peculio a
suministrar por los Establecimientos penitenciarios y su periodicidad, así como de la contabilidad que deban rendir las
entidades financieras colaboradoras.
1. Si la gestión del fondo de peculio se realiza por la Administración penitenciaria, a cada partícipe del fondo se le
proveerá de una hoja personal en que se le inscribirán los ingresos a su nombre y las extracciones autorizadas
semanalmente, con expresión del saldo, datos que estarán en consonancia con las partidas correspondientes en el libro
general de peculio que lleve la Administración.
2. Si la gestión de peculio se realiza por una entidad financiera, cada recluso tendrá una cartilla o similar que contendrá
los datos indicados en el apartado anterior.
3. Por el centro directivo se establecerán las normas que permitan realizar un seguimiento mensual de los saldos del
fondo de peculio en cada Establecimiento penitenciario y sus correspondientes saldos de intereses.
a) Atender los gastos que les estén permitidos, solicitando y recibiendo de la Administración una cantidad prudencial
que se fijará por el centro directivo atendiendo a criterios de seguridad y orden del Establecimiento.
b) Ordenar transferencias a su familia o a otras personas, previa autorización del Administrador del Establecimiento.
1. Al ser puesto en libertad un interno, le será practicada la liquidación de su peculio y entregado el saldo que resulte o
la cartilla bancaria, así como los objetos de valor que la Administración tenga en depósito, previa presentación de los
oportunos resguardos.
2. En caso de traslado del interno a otro Establecimiento, se le entregará en metálico, de su peculio, una cantidad
prudencial para sus gastos. El resto le será remitido por el Administrador del Establecimiento de origen al de destino o,
si el peculio se gestiona por una entidad financiera, se trasladará la cuenta a la localidad de destino. Los objetos de
valor depositados en la Administración le serán entregados contra la presentación del resguardo correspondiente.
El peculio de reclusos fallecidos será entregado al primer heredero del recluso que lo solicite, contra el que podrán
repetir, en su caso, los restantes miembros de la comunidad hereditaria.
1. En los supuestos de cuentas bancarias individuales de peculio abiertas para cada interno, los intereses y los gastos
generados, según la normativa aplicable a dichas cuentas, se repercutirán sobre las mismas.
2. Si los fondos de peculio son gestionados por la Administración penitenciaria, los intereses que genere la cuenta fondo
de peculio se ingresarán en el Tesoro Público para su posterior incorporación, mediante generaciones de crédito, a
aquellos conceptos presupuestarios del presupuesto de gastos de la Administración penitenciaria que mejor
contribuyan al cumplimiento de los fines de la actividad penitenciaria establecidos en el artículo 2 de este Reglamento.
Artículo 325. Gestión económico-administrativa del Organismo Autónomo Trabajo y Prestaciones Penitenciarias.
1. La gestión económica, administrativa y patrimonial desarrollada en los centros penitenciarios relativa al Organismo
Autónomo Trabajo y Prestaciones Penitenciarias se regirá por su normativa propia y, en su defecto, por las
disposiciones de este Reglamento y de sus normas de desarrollo que resulten directamente aplicables.
2. Los gastos y pagos derivados de obligaciones del organismo autónomo que deban realizarse en los centros
penitenciarios serán efectuados por quienes tengan reconocida en cada centro la competencia para realizarlos.