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Impacto Político y Territorial de Guerras

Evolución de los estados
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Repercusiones políticas y cambios territoriales.

Las guerras suponen una convulsión total para las sociedades a las que les toca vivirlas, pero
además de las tragedias personales y económicas evidentes, las repercusiones políticas y
territoriales son mucho más duraderas y variadas, pasemos a hablar de ellas.

Repercusiones políticas.

Serán muchas y variadas en función de la duración del conflicto, el número de países implicados, el
contexto histórico, serán distintas para los países que se encuentran entre los vencedores o entre
los vencidos… Así podemos afirmar que las consecuencias o repercusiones de las dos guerras
mundiales generan un mundo radicalmente distinto del de antes del conflicto y son, lógicamente,
de alcance mundial. Las repercusiones de los conflictos localizados entre dos países (guerras entre
India y Pakistán, guerra de Argelia, guerra de las Malvinas) tienen un alcance mucho más corto y
rara vez sobrepasan el límite regional. Si a guerras civiles nos referimos las repercusiones afectan
profundamente al país que las sufre y suelen tener una influencia general de escaso alcance
(guerra de Biafra, en parte la Guerra Civil española…) y tendrá trascendencia mundial si el país en
el que se desarrolla es una potencia de dimensiones continentales (guerra civil china) en cuyo caso
el alcance del desenlace del conflicto y sus consecuencias tendrán efectos globales. Si analizamos
nuestros tres ejemplos ya clásicos podemos ver estas repercusiones. El final de la I Guerra Mundial
supuso la aniquilación en Europa de los grandes imperios autoritarios que se hundieron en los
últimos años de la contienda (Imperio Ruso en 1917, Alemán, Austro-húngaro y Turco en 1918)
que fueron sustituidos por regímenes más o menos parlamentarios. La democracia parecía haber
vencido, sin embargo a lo largo de los años veinte y, sobre todo, tras la crisis de 1929 la
democracia está en retroceso y muchos países optarán por sistemas autoritarios o totalitarios. La
segunda gran consecuencia fue que de las cenizas de esos viejos imperios nacieron jóvenes
naciones que desde hacía tiempo venían reclamando su independencia: Finlandia, Estonia,
Letonia, Lituania, Polonia… complicándose mucho el mapa de Europa. Al apartarse de la I Guerra
Mundial el régimen bolchevique pudo consolidarse y se convirtió en el modelo a seguir entre los
nuevos partidos comunistas que surgen en los años veinte, sembrando de inestabilidad y miedo a
los regímenes parlamentarios. Paralelamente y como reacción van a crecer los partidos fascistas,
que son anticomunistas, y muchos sectores ven en ellos el remedio contra el radicalismo de
izquierda, eso se nota, sobre todo, en los primeros años veinte y explican, por ejemplo, el ascenso
de Mussolini. En el interior de los estados los gobiernos, que han acaparado mucho poder durante
el enfrentamiento, van a ceder muy lentamente ese poder y la tentación autoritaria es frecuente,
el retorno al funcionamiento democrático anterior no es fácil. En el terreno estratégico Europa
empieza a ceder el protagonismo en los asuntos mundiales a Estados Unidos, tendencia iniciada
ahora y consolidada tras la II Guerra Mundial. Desde el punto de vista diplomático en París se crea
no solo un nuevo mapa de Europa sino un nuevo orden mundial donde en teoría la paz y la
colaboración entre los pueblos, agrupados dentro de la Sociedad de Naciones, harían imposible un
nuevo cataclismo bélico. Eso es válido en los años veinte, pero la crisis de 1929 salpica todo. Las
repercusiones políticas de la II Guerra Mundial también son evidentes. La primera fue el
hundimiento de los regímenes fascistas que desaparecen. La segunda es que en la zona ocupada
por el Ejército Rojo (soviético) en su lucha contra Alemania se van a ir implantando
paulatinamente, y a pesar de las promesas a los aliados occidentales, regímenes comunistas
copiados del de la Unión Soviética. Las monarquías, por tanto, van a desaparecer prácticamente
de esa zona de Europa, pero también de otros países como Italia que en un referéndum opta por
la república. Otra consecuencia importante es que ante una Europa devastada van a surgir dos
superpotencias de dimensiones continentales, abundantes recursos y abundante población que
marcarán la política mundial: Estados Unidos y la Unión Soviética. Europa pierde el peso político
que tenía a nivel mundial, y, además el viejo continente se ve dividido en zonas de influencia entre
las dos superpotencias. Ante la debilidad europea sus todavía colonias aumentan sus esfuerzos
para escapar del yugo colonial, Europa no tendrá ni fuerzas ni recursos para impedirlo y surgirá
una oleada de países nuevos en las décadas siguientes. Pero tal vez la consecuencia más
importante sea que la desconfianza y el recelo mutuo entre esas dos superpotencias lleven a la
división del mundo en dos bloques irreconciliables, es el inicio de la guerra fría que durará casi
cuarenta años y afectará profundamente a las relaciones internacionales. La Guerra civil española
acabó con el primer intento de democracia completa en España en el siglo XX: la II República. El
triunfo incontestado de Franco impone una férrea dictadura de casi cuarenta años donde, aunque
todo evoluciona (economía, sociedad, mentalidad…), el poder político se mantiene
constantemente en manos del dictador. En los demás conflictos a tratar más adelante aparecen
especificadas las repercusiones políticas.

Cambios territoriales.

En las guerras interestatales se produce casi siempre un reajuste de fronteras una vez que acaba el
conflicto y donde los países derrotados sufren casi siempre una variación de las fronteras que les
perjudican, eso es una constante a lo largo del siglo XX. Si empezamos con el análisis ya habitual
veremos los cambios territoriales que se produjeron en Europa tras los tratados de París, nombre
genérico que reciben los tratados de paz con los países derrotados en la I Guerra Mundial.
Alemania, derrotada, pierde por el tratado de Versalles (28-06-1919): sus colonias que pasan a
Gran Bretaña y Francia, las ciudades de Eupen y Malmedy que pasan a Bélgica, Alsacia y Lorena
que retornan a Francia, una franja en el norte que pasa a Dinamarca, Poznania, Pomerania y sur de
la Baja Silesia a Polonia, reconocimiento de Danzig y Memel como ciudades libres… algunos
cambios fueron hechos por decreto, otros, los menos, aplicando el principio de las nacionalidades
de los Catorce Puntos de Wilson. Austria por el tratado de Saint Germain (10-09-1919) queda
reducida a una minúscula extensión al ceder a Yugoslavia (Reino de los croatas, serbios y
eslovenos como se llamaba entonces ese nuevo país resultado del engrandecimiento de Serbia):
Eslovenia, Bosnia y la costa de Croacia; Bohemia y Moravia a la nueva Checoslovaquia y Galitzia a
Polonia; a Italia parte de lo que actualmente de Eslovenia y el Trentino en el norte. Hungría,
considerada a todos los efectos independientes de Austria tiene que ceder por el tratado de
Trianon (4-06-1920): parte de Croacia, Eslavonia y Voivodina a Yugoslavia, Eslovaquia a
Checoslovaquia y Transilvania a Rumanía, quedando reducida a unas dimensiones exiguas.
Bulgaria perdió por el tratado de Neuilly (27-11-1919): su salida al Egeo que pasa a Grecia y la
Dobrudja que pasa a Rumanía. Rusia, al salirse de la guerra antes de que finalizara, perdió:
Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, su parte de Polonia, y durante un breve tiempo también
Ucrania. Por último, Turquía pierde sus territorios árabes que serán administrados como
mandatos en nombre de la Sociedad de Naciones por Gran Bretaña y Francia, y durante un breve
tiempo y por el tratado de Sevres cede a los griegos la costa de Esmirna y el Este de Anatolia a un
posible engrandecimiento de Armenia; la posterior reacción de Mustafá Kemal (Ataturk) recuperó
estos últimos territorios y quedó Turquía con unas fronteras muy parecidas a las actuales, este
hecho fue reconocido por el tratado de Lausana. Como vemos se rompen en mil pedazos los
antiguos imperios, con excepción de Alemania, y aparecen, según el principio de las
nacionalidades, muchos nuevos países. La gran convulsión que supuso la II Guerra Mundial supuso
otro movimiento importante de fronteras. El país más beneficiado en Europa fue la URSS,
precisamente uno de los países más perjudicados por los reajustes de fronteras de la Gran Guerra.
Así podemos decir que este país obtuvo: de Polonia una franja importante al este, volviéndose a
las fronteras anteriores a 1921, de la misma forma se repartió con Polonia la antigua Prusia
Oriental, quedándose con la parte norte en torno a Kaliningrado (antigua Konisgberg); también vio
reconocida la incorporación de Estonia, Letonia y Lituania que obtuvo de su pacto con Hitler;
recibió una franja importante de Finlandia: Carelia y los lagos Ladoga y Onega; además recibió
Moldavia y de Rumanía y Rutenia de Checoslovaquia, colocándose en muy buena posición para
controlar el centro de Europa. Polonia fue desplazada hacia el Oeste, las pérdidas territoriales
frente a la URSS fueron compensadas por los territorios alemanes de Pomerania, Silesia y el sur de
la Prusia Oriental. Italia, a pesar de ser uno de los principales países del Eje, no fue muy castigada:
perdió la zona en torno a Trieste que pasó a Yugoslavia, algunos pequeños valles a favor de Francia
y las islas del Dodecaneso que pasaron a Grecia, eso sí, reconoció la independencia de todos los
territorios ocupados (Abisinia o Etiopía, Libia y Albania). En el Extremo Oriente, Japón quedó
reducido al archipiélago japonés y perdió el control de Corea, de sus posesiones en China, de la
mitad sur de la isla de Sajalín y las islas Kuriles que pasaron a la URSS. En su conjunto las guerras
civiles no suponen un cambio en las fronteras internacionales y se suele mantener la integridad
territorial del país desgarrado por la tragedia (Guerra Civil Española, Guerra de Nigeria), tan solo la
guerra civil china produjo un leve cambio de fronteras cuando los nacionalistas chinos derrotados
por los comunistas se refugian en la isla de Formosa y forman Taiwan, país independiente de
hecho pero no aceptado internacionalmente de manera masiva. En los conflictos entre estados
rara vez se produce un cambio de fronteras significativo. Las guerras entre la India y Pakistán se
enquistaron en la línea de control de 1948 y a pesar de los enfrentamientos posteriores no ha
habido cambios significativos, a no ser la independencia del Pakistán Oriental en 1971 para formar
Bangladesh como estrategia de la India para debilitar a su enemigo. En el caso de la guerra de las
Malvinas, al ser derrotada la potencia agresora, Argentina, se volvió a la situación anterior.

Problemas económicos de la posguerra.

Si hay algo claro es que el momento más duro de la vida de un país, desde el punto de vista
económico, viene después de la guerra. Durante la contienda se ha vivido de lo anterior, si esta es
larga la situación se agrava progresivamente, pero los momentos más difíciles vienen después, en
la inmediata posguerra. Esto es debido a una serie de factores: En primer lugar, durante el
enfrentamiento los gobiernos controlan la economía y la industria se reconvierte hacia fines
militares, de hacer coches, por ejemplo, se pasa a hacer cañones, balas… Pues bien, la
reconversión nuevamente a una industria de paz, al finalizar el conflicto, conlleva una
reestructuración de la industria que normalmente hace que las que no son rentables quiebren y
por tanto cierren, las que son rentables y logran readaptarse a la nueva situación tampoco estarán
exentas de problemas debido a la situación de crisis inmediata. En segundo lugar, para mantener
el esfuerzo bélico no se ha dudado durante la guerra en pedir dinero en el exterior y si la guerra
continúa la deuda puede llegar a ser inasumible. Eso le pasó a Francia durante la I Guerra Mundial,
que previó un gasto de 2.500 millones de francos, pensando en una guerra corta, y al final hicieron
falta 75.000 millones que vinieron precisamente de Estados Unidos. Tras la guerra hay reconstruir
el país y… pagar una deuda imposible que hipoteca cualquier intento de crecimiento. El tercer
factor es una obviedad, durante la guerra se han destruido muchas infraestructuras y las fábricas e
industrias se han convertido en objetivos bélicos, quedando muchas de ellas destruidas. En la
agricultura muchos campos han permanecido sin cultivar por la ausencia de hombres, por la
proximidad al frente… Por otra parte ante las carencias de recursos y ante una economía
desarticulada y los factores citados anteriormente, se suele producir una inflación constante y una
devaluación de las monedas que dejan los escasos ahorros reducidos a cero. Para llegar al nivel de
producción de antes de la guerra deben pasar años. Tras la I Guerra Mundial la situación en
Europa es crítica, el viejo continente ha quedado arrasado en las zonas de guerra y la economía
totalmente desarticulada. La falta de producción y los escasos recursos hacen necesario continuar
con algo que durante la guerra ya se ha hecho: el racionamiento de los productos para garantizar
el reparto más o menos equitativo entre la población. Ni que decir tiene que este racionamiento
no alcanza para llegar a las necesidades normales de la población, pero será indispensable. Una
fuerte crisis asola a Europa y al mundo, los intercambios comerciales se reducen a cero y crecen
las críticas contra los gobiernos que, además de pensar en la reconstrucción, deben pagar las
deudas. La situación fue lamentable en Francia, Gran Bretaña, Italia… y hasta en Estados Unidos se
sufrieron las consecuencias por la reconversión de la industria. De esta situación se empieza a salir
a mediados de los años veinte, cada país en un momento determinado. Si el panorama es sombrío
en todos los países, en Alemania es peor, debe pagar una astronómica indemnización de guerra al
reconocerse culpable de la guerra por el tratado de Versalles. Podemos situar el final de esta
fuerte crisis en 1925, la guerra había acabado en 1918, y a partir de ahí se inicia una fuerte etapa
de crecimiento económico, estos son los llamados felices años veinte, que llegarán hasta la crisis
de 1929 una convulsión todavía más fuerte de la economía y que acelerará el camino hacia un
nuevo enfrentamiento. El final de la Guerra Civil Española en 1939 deja un país arrasado, la
contienda se ha desarrollado en varias zonas y la destrucción es casi total. La carencia de los
alimentos más básicos y productos de primera necesidad llevan al régimen franquista a instaurar
el racionamiento. El bloqueo internacional tras la II Guerra Mundial al ver al régimen franquista
como un aliado de los fascismos derrotados, hace que el sistema económico corte amarras con el
extranjero y que sea la autarquía la doctrina económica en la que se base la supervivencia. La
decisión era la única posible, pero era errónea, ni la propia Alemania, país mucho más grande y
con muchos más recursos lo consiguió totalmente. Eso llevó al Estado a intervenir en la economía,
a marcar los precios de los productos que previamente compraba a los productores por precios
muy bajos, y a distribuirlos a través de las cartillas de racionamiento. La situación era tan terrible
que a esa etapa se la conoce como los años del hambre. La única preocupación de los españoles
era la supervivencia. Una economía estancada llegará hasta 1953 cuando ante la guerra fría
Estados Unidos tiende puentes con el franquismo, y la llegada de productos americanos por lo
menos permite el fin de las cartillas de racionamiento. La autarquía mantendrá la economía
congelada hasta 1959, año en el que se inicia la liberalización de la economía y el fin de la
autarquía con el Plan de Estabilización. Tras la II Guerra Mundial la situación es peor que tras la
Gran Guerra. El grado de destrucción ha sido más intenso y generalizado. Millones de habitantes
padecen hambre, desnutrición, frío, pérdidas de hogares, desplazamientos forzosos y todos los
síntomas que veíamos tras 1918. La economía parece que no se va a recuperar, sin embargo, era
sólo en apariencia, Estados Unidos, que ha salido fortalecido tras la contienda va a iniciar un
generoso plan de reconstrucción de la economía europea para evitar que ésta sea presa fácil del
comunismo: el Plan Marshall. Tras cuatro años de envíos de suministros y capitales, Europa
Occidental supera en 1952 el nivel de producción de antes de la guerra, y se inicia un fuerte
crecimiento económico que llegará hasta la crisis de 1973. Fuera de la ayuda americana quedan
países como España, bloqueado por la comunidad internacional y al que no se ha ofrecido el plan
Marshall, y los países comunistas que a instancias de la Unión Soviética rechazan la ayuda con el
pretexto, no carente de fundamento, de que era una forma de frenar el comunismo, su
recuperación tardará bastantes años más.

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