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PASIVOS FINANCIEROS

MARTINEZ MENDOZA ANDREA

LIEVANO RODRIGUEZ SARA

VASQUEZ AVILA MICHAEL ALFONSO

VASQUEZ LORA ANGIE JULIANA

El trabajo se realizó con el fin de hacer una metodología sobre el pasivo financiero.

Rafael Antonio Galvis

Especialista

UNIVERSIDAD POPULAR DEL CESAR, SECCIONAL AGUACHICA

FACULTAD DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS, CONTABLES Y

ECONOMICAS

CONTADURÍA PÚBLICA AGUACHICA

2023
Pasivos financieros

Los pasivos financieros son un tipo específico de pasivo que se refiere a las obligaciones

financieras que una entidad tiene hacia terceros y que implican pagos en efectivo o en otro

activo financiero. Estos pasivos representan una deuda contraída por la entidad para obtener

financiamiento o para adquirir activos.

Algunos ejemplos comunes de pasivos financieros incluyen:

1. Préstamos bancarios: Son préstamos obtenidos de entidades financieras, que deben ser

devueltos junto con los intereses acordados en un período determinado.

2. Bonos y pagarés: Son instrumentos de deuda emitidos por una entidad con el fin de

obtener financiamiento. Los bonos son generalmente a largo plazo, mientras que los

pagarés son a corto plazo.

3. Cuentas por pagar: Son obligaciones pendientes de pago por bienes o servicios

adquiridos a proveedores. Estas cuentas suelen tener un plazo de pago acordado.

4. Arrendamientos financieros: Son contratos de alquiler de activos en los que la entidad

arrendataria asume la responsabilidad económica y los riesgos asociados con el activo

arrendado, y debe realizar pagos periódicos durante el plazo del contrato.

5. Derivados financieros: Son instrumentos financieros cuyo valor se deriva de otro activo

subyacente. Los derivados incluyen opciones, futuros, swaps y otros contratos financieros

Es importante destacar que los pasivos financieros se clasifican generalmente como pasivos

corrientes o pasivos no corrientes, según el plazo de vencimiento. Los pasivos corrientes

son aquellos que se espera que se paguen en un plazo de un año o menos, mientras que los
pasivos no corrientes son aquellos que se pagarán en un plazo mayor a un año. Esta

clasificación es relevante para analizar la liquidez y solvencia de una entidad.

Clasificación de los pasivos financieros

Los pasivos financieros se pueden clasificar en diferentes categorías, según su naturaleza y

características. A continuación, se presentan algunas de las clasificaciones más comunes:

1. Pasivos financieros a valor razonable a través de resultados: Incluye aquellos pasivos que

se miden inicialmente y posteriormente se valoran a su valor razonable, y los cambios en su

valor se reconocen en el estado de resultados. Esto puede aplicarse a ciertos instrumentos

financieros, como derivados, que se utilizan con fines de negociación.

2. Préstamos y cuentas por pagar: Comprende los préstamos bancarios, líneas de crédito,

sobregiros bancarios y cuentas por pagar comerciales. Estos pasivos se originan por el

financiamiento obtenido o las deudas comerciales contraídas, y generalmente tienen plazos

de pago específicos.

3. Bonos y pagarés: Son instrumentos de deuda a largo o corto plazo emitidos por una

entidad para obtener financiamiento. Los bonos son típicamente deuda a largo plazo con

pagos periódicos de intereses y el reembolso del capital al vencimiento. Los pagarés son

deuda a corto plazo que se emite por períodos inferiores a un año.

4. Arrendamientos financieros: Representan las obligaciones de pago derivadas de los

contratos de arrendamiento financiero. Estos contratos transfieren sustancialmente todos los

riesgos y beneficios inherentes a la propiedad del activo arrendado a la entidad arrendataria.


5. Obligaciones por pensiones y beneficios a los empleados: Son pasivos financieros

relacionados con las obligaciones de una entidad para proporcionar beneficios futuros a sus

empleados, como pensiones y planes de jubilación.

6. Obligaciones fiscales y tributarias: Comprenden los pasivos financieros relacionados con

los impuestos adeudados a las autoridades fiscales. Esto incluye impuestos sobre la renta,

impuestos a las ventas y otros impuestos gubernamentales.

Es importante tener en cuenta que estas categorías de clasificación pueden variar según los

principios contables y las normas financieras específicas que se apliquen en cada

jurisdicción.

Medición de los pasivos financieros

Los pasivos financieros se miden inicialmente al valor razonable, que generalmente

corresponde al monto de efectivo o equivalente de efectivo recibido a cambio de incurrir en

la deuda. A partir de ahí, los pasivos financieros se miden posteriormente a valor razonable

o al costo amortizado.

La medición a valor razonable implica valorar el pasivo en función del precio de mercado

actual o de la estimación del precio que sería obtenido en una transacción de mercado entre

partes interesadas y dispuestas, en condiciones de competencia. Los cambios en el valor

razonable de los pasivos financieros se registran en el estado de resultados.

La medición al costo amortizado se utiliza para los pasivos financieros que no se miden a

valor razonable a través de resultados. Esta metodología se basa en la estimación del costo

inicial del pasivo, ajustado por los pagos de principal, los intereses devengados y los ajustes

por amortización de cualquier diferencial entre el costo y el valor de reembolso.


Para determinar si un pasivo financiero se mide a valor razonable o al costo amortizado, se

consideran varios factores, como la intención de la entidad al mantener el pasivo y los

términos contractuales del instrumento financiero. Por ejemplo, los préstamos y cuentas por

pagar generalmente se miden al costo amortizado, mientras que los derivados financieros se

miden a valor razonable.

Es importante tener en cuenta que las normas contables y financieras, como las Normas

Internacionales de Información Financiera (NIIF) o los Principios de Contabilidad

Generalmente Aceptados (PCGA), establecen los lineamientos específicos para la medición

de los pasivos financieros. Estas normas pueden variar según la jurisdicción y el tipo de

entidad que emite los estados financieros.

Incidencia de los pasivos financieros en el patrimonio

Los pasivos financieros tienen una incidencia directa en el patrimonio de una empresa, ya

que representan una parte importante de la estructura financiera de la entidad. Los pasivos

financieros, junto con el patrimonio neto, conforman el pasivo total de una empresa.

Cuando una empresa adquiere pasivos financieros, se produce un efecto en su patrimonio

de la siguiente manera:

1. Reducción del patrimonio neto: Al adquirir pasivos financieros, la empresa incurre en

una deuda que debe ser pagada en el futuro. Esto implica una disminución en el patrimonio

neto, ya que los recursos de la empresa se ven comprometidos para cubrir la obligación. La

deuda se registra como un pasivo en el balance general, lo que reduce el valor del

patrimonio neto.
2. Impacto en los resultados: Los pasivos financieros pueden generar costos financieros en

forma de intereses, comisiones u otros gastos asociados. Estos costos se registran como

gastos en el estado de resultados y afectan directamente a la utilidad neta de la empresa. Un

mayor endeudamiento puede resultar en mayores gastos financieros y, por lo tanto, en una

disminución de la utilidad neta.

3. Riesgo y afectación de la solvencia: Los pasivos financieros también pueden afectar la

solvencia de una empresa. Un nivel excesivo de endeudamiento puede aumentar el riesgo

de incumplimiento de los pagos, lo que puede tener un impacto negativo en la capacidad de

la empresa para obtener financiamiento adicional o cumplir con otras obligaciones

financieras. Esto, a su vez, puede afectar la confianza de los inversionistas y tener

repercusiones en el valor percibido del patrimonio neto de la empresa.

4. Impacto en la estructura de capital: Los pasivos financieros forman parte de la estructura

de capital de una empresa, que se refiere a la mezcla de deuda y patrimonio neto utilizada

para financiar las operaciones. Un mayor uso de pasivos financieros en relación con el

patrimonio neto puede indicar una mayor dependencia de la deuda y un mayor

apalancamiento financiero. Esto puede influir en la percepción de los inversionistas sobre el

riesgo y la rentabilidad de la empresa.

En resumen, los pasivos financieros tienen una incidencia directa en el patrimonio de una

empresa, ya sea a través de la reducción del patrimonio neto, el impacto en los resultados

financieros, la afectación de la solvencia o la estructura de capital. La administración

adecuada de los pasivos financieros es fundamental para mantener un equilibrio financiero

saludable y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la empresa.


Uso de los pasivos financieros

Los pasivos financieros desempeñan un papel crucial en la gestión financiera de una

entidad. Su uso principal es proporcionar fuentes de financiamiento para cubrir las

necesidades de capital de una organización. A continuación se presentan algunos usos

comunes de los pasivos financieros:

1. Financiamiento de operaciones: Los pasivos financieros, como préstamos bancarios o

líneas de crédito, son utilizados por las empresas para financiar sus operaciones diarias.

Estos pasivos les permiten cubrir gastos y adquirir activos necesarios para el

funcionamiento del negocio.

2. Inversiones en activos: Los pasivos financieros también pueden utilizarse para financiar

inversiones en activos a largo plazo, como maquinaria, equipos, tecnología o bienes raíces.

En lugar de utilizar los recursos propios, una entidad puede recurrir a la emisión de bonos o

solicitar préstamos a largo plazo para adquirir estos activos.

3. Expansión empresarial: Cuando una entidad planea expandir su negocio, los pasivos

financieros pueden ser una fuente de financiamiento para respaldar dicha expansión. Esto

puede incluir la apertura de nuevas sucursales, adquisiciones de otras empresas o la

inversión en proyectos de crecimiento.

4. Gestión de la liquidez: Los pasivos financieros a corto plazo, como las cuentas por pagar

comerciales o las líneas de crédito, pueden ser utilizados para gestionar la liquidez de una
entidad. Estos pasivos permiten a las empresas cubrir sus obligaciones de pago a corto

plazo mientras administran eficientemente sus flujos de efectivo.

5. Reestructuración de deudas: En situaciones en las que una entidad enfrenta dificultades

financieras, los pasivos financieros pueden ser utilizados para reestructurar y refinanciar

deudas existentes. Esto puede implicar la consolidación de préstamos, negociación de

plazos y tasas de interés, o incluso la emisión de bonos para pagar deudas vencidas.

6. Gestión de riesgos: Algunos pasivos financieros, como los derivados financieros, se

utilizan para gestionar y mitigar los riesgos financieros. Por ejemplo, una entidad puede

utilizar contratos de cobertura para protegerse contra fluctuaciones adversas en los tipos de

cambio o tasas de interés.

Es importante destacar que el uso de los pasivos financieros debe ser cuidadosamente

gestionado, considerando los riesgos asociados, los costos financieros y la capacidad de la

entidad para cumplir con sus obligaciones de pago. Una administración adecuada de los

pasivos financieros es esencial para mantener la salud financiera y la sostenibilidad de una

organización.

Patrimonio cómo pasivo

El patrimonio no se considera un pasivo, sino más bien una parte del financiamiento de una

entidad que se registra en el balance general. El patrimonio representa los recursos

financieros de la entidad que pertenecen a los propietarios o accionistas. Estos recursos se

generan a través de las aportaciones de los propietarios, las ganancias retenidas y otros

componentes, como la emisión de acciones.


A diferencia de los pasivos, que representan obligaciones y deudas que una entidad tiene

con terceros y deben ser pagados en el futuro, el patrimonio no implica una obligación de

reembolso. En cambio, el patrimonio se considera una inversión o aporte de los propietarios

a la empresa, y su valor está sujeto a cambios a medida que se generan ganancias o pérdidas

y se realizan aportes adicionales de los propietarios.

El patrimonio se presenta en el balance general como una parte importante de la ecuación

contable fundamental que establece que los activos son iguales a los pasivos más el

patrimonio neto. Por lo tanto, el patrimonio neto se calcula restando los pasivos del total de

activos.

En resumen, mientras que los pasivos representan las obligaciones y deudas de una entidad

hacia terceros, el patrimonio es la inversión de los propietarios y no se clasifica como un

pasivo.

Financiamiento de una empresa

El financiamiento en una empresa puede clasificarse en financiamiento propio y

financiamiento externo. A continuación, te explico en qué consiste cada uno:

1. Financiamiento propio: También conocido como financiamiento interno, se refiere a los

recursos financieros generados y aportados por la propia empresa o sus propietarios.

Algunas formas de financiamiento propio incluyen:

- Capital social: Es el capital aportado por los propietarios o accionistas de la empresa al

momento de su constitución o a lo largo de su existencia. Puede ser en forma de efectivo,

activos u otros valores.


- Utilidades retenidas: Son las ganancias acumuladas que la empresa ha decidido no

distribuir entre los accionistas y, en su lugar, retener para financiar sus operaciones o

proyectos de inversión.

- Aportes adicionales de los propietarios: Los propietarios pueden inyectar más dinero o

activos a la empresa en momentos específicos para cubrir necesidades financieras o

impulsar el crecimiento.

El financiamiento propio no genera obligaciones de pago ni intereses adicionales para la

empresa, pero implica utilizar los recursos propios y puede limitar la disponibilidad de

capital para otros fines.

2. Financiamiento externo: Este tipo de financiamiento involucra obtener recursos

financieros de fuentes externas a la empresa. Algunas opciones de financiamiento externo

incluyen:

- Préstamos bancarios: Las empresas pueden solicitar préstamos a entidades financieras,

como bancos o instituciones de crédito, que proporcionan fondos a cambio de un interés y

plazos de pago establecidos. Los préstamos pueden ser a corto o largo plazo.

- Emisión de bonos: Las empresas pueden emitir bonos en el mercado de valores para

obtener financiamiento. Los bonos son instrumentos de deuda que las empresas emiten y

venden a inversores, quienes recibirán el reembolso del capital más intereses en una fecha

futura.

- Financiamiento por acciones: Como se mencionó anteriormente, las empresas pueden

obtener capital emitiendo acciones y vendiéndolas a inversionistas interesados. Esto

implica la venta de una participación en la empresa a cambio de financiamiento.


- Financiamiento de capital de riesgo: Las empresas en etapas tempranas o con alto

potencial de crecimiento pueden obtener financiamiento de firmas de capital de riesgo.

Estas firmas invierten en la empresa a cambio de una participación accionaria y a menudo

brindan asesoramiento y apoyo estratégico.

- Financiamiento público: En algunos casos, las empresas pueden acceder a programas de

financiamiento público, como subvenciones, créditos preferenciales o incentivos fiscales

ofrecidos por gobiernos o agencias gubernamentales.

El financiamiento externo puede requerir el cumplimiento de condiciones, como

garantías, plazos de pago, intereses y puede afectar la estructura de capital y la rentabilidad

de la empresa.

Es común que las empresas utilicen una combinación de financiamiento propio y externo,

dependiendo de sus necesidades financieras y capacidad para obtener recursos internos o

externos. Cada opción de financiamiento tiene sus ventajas y consideraciones, por lo que es

importante evaluar cuidadosamente las alternativas y sus implicaciones antes de tomar una

decisión de financiamiento. Es fundamental considerar factores como el costo, la

disponibilidad, los plazos, los riesgos y el impacto en la estructura financiera y la

rentabilidad de la empresa.

El financiamiento propio brinda autonomía y control sobre los recursos, ya que no se

generan obligaciones externas ni intereses adicionales. Sin embargo, puede limitar la

capacidad de crecimiento o inversión si los recursos internos son limitados.

Por otro lado, el financiamiento externo puede proporcionar capital adicional para expandir

el negocio, financiar proyectos de inversión o cubrir necesidades de capital de trabajo. Sin


embargo, implica el pago de intereses y puede requerir garantías o condiciones adicionales

que afecten la flexibilidad financiera de la empresa.

En general, la elección entre financiamiento propio y externo dependerá de las

circunstancias y objetivos específicos de cada empresa. Es común que las empresas utilicen

una combinación de ambos enfoques para optimizar su estructura de capital y obtener los

recursos necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Pasivos Financieros a largo plazo

Los pasivos financieros de largo plazo son aquellos pasivos que tienen un vencimiento o

plazo de pago que excede un año. Estos pasivos representan las obligaciones financieras a

largo plazo de una entidad y reflejan los compromisos que deben cumplirse en un horizonte

temporal extendido. Algunos ejemplos de pasivos financieros de largo plazo incluyen:

1. Bonos y pagarés a largo plazo: Son instrumentos de deuda emitidos por una entidad con

un plazo de vencimiento superior a un año. Los bonos y los pagarés a largo plazo suelen ser

utilizados por las empresas para obtener financiamiento a largo plazo y se emiten a través

de ofertas públicas o colocaciones privadas.

2. Préstamos a largo plazo: Son acuerdos de financiamiento otorgados por entidades

financieras u otras instituciones crediticias con un plazo de reembolso que excede un año.

Estos préstamos pueden ser utilizados para financiar proyectos de inversión a largo plazo,

como adquisiciones, expansión de negocios o inversiones en activos fijos.

3. Arrendamientos financieros a largo plazo: Los arrendamientos financieros a largo plazo

implican el alquiler de activos durante un período prolongado, con términos y condiciones

que transfieren sustancialmente todos los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad del
activo al arrendatario. Estos arrendamientos se registran como pasivos financieros de largo

plazo en el balance general.

4. Obligaciones por pensiones y beneficios a los empleados a largo plazo: Las empresas

pueden tener obligaciones financieras a largo plazo relacionadas con los beneficios de

pensiones y otros beneficios a largo plazo ofrecidos a sus empleados. Estas obligaciones

incluyen el pago de pensiones futuras y otros beneficios post empleo y se consideran

pasivos financieros a largo plazo.

5. Deuda a largo plazo con proveedores: En algunos casos, una entidad puede tener

acuerdos de deuda a largo plazo con sus proveedores. Estos acuerdos permiten a la entidad

adquirir bienes o servicios a crédito y pagarlos en un plazo que excede un año.

Los pasivos financieros de largo plazo son relevantes para el análisis de la estructura de

capital y la capacidad de pago a largo plazo de una entidad. También pueden tener

implicaciones en la calificación crediticia y la confianza de los inversionistas en la

capacidad de una empresa para cumplir con sus obligaciones financieras a largo plazo.

Los pasivos financieros a corto plazo

Son aquellas obligaciones financieras que deben ser pagadas en un plazo de tiempo que no

excede un año. Estos pasivos representan las deudas y obligaciones financieras de una

entidad a corto plazo y suelen incluir:

1. Cuentas por pagar comerciales: Son las deudas que una empresa tiene con sus

proveedores por la adquisición de bienes o servicios a crédito. Estas cuentas suelen tener

plazos de pago que oscilan entre 30 y 90 días.


2. Sobregiros bancarios: Representan los montos en los que una entidad excede su saldo

disponible en una cuenta bancaria. Los sobregiros bancarios suelen ser utilizados como una

forma temporal de financiamiento a corto plazo y están sujetos al pago de intereses.

3. Préstamos bancarios a corto plazo: Son préstamos otorgados por instituciones financieras

que deben ser reembolsados en un plazo inferior a un año. Estos préstamos a corto plazo

pueden ser utilizados por las empresas para cubrir necesidades de capital de trabajo o

financiar proyectos de corta duración.

4. Líneas de crédito: Representan acuerdos con instituciones financieras que permiten a una

entidad acceder a fondos en una cantidad predeterminada. Las líneas de crédito a corto

plazo ofrecen flexibilidad financiera a las empresas al proporcionarles acceso rápido a

capital adicional cuando sea necesario.

5. Intereses devengados: Representan los intereses que se han acumulado pero aún no se

han pagado en deudas financieras, como bonos o préstamos. Estos intereses devengados se

consideran pasivos a corto plazo hasta que se paguen en la fecha de vencimiento

correspondiente.

6. Impuestos por pagar: Son los impuestos que una entidad debe pagar a las autoridades

fiscales. Estos impuestos suelen tener plazos específicos de pago y se consideran pasivos a

corto plazo.

Los pasivos financieros a corto plazo son importantes para evaluar la liquidez y la

capacidad de pago inmediata de una entidad. Los administradores financieros deben

gestionar adecuadamente estos pasivos para garantizar que haya suficiente liquidez
disponible para cumplir con las obligaciones financieras a corto plazo y evitar problemas de

flujo de efectivo.

¿Cómo disminuir un pasivo financiero?

Existen varias estrategias para disminuir un pasivo financiero. A continuación, te

mencionaré algunas de las medidas que puedes considerar:

1. Aumentar los pagos: Una forma directa de reducir un pasivo financiero es realizar pagos

adicionales. Si tienes la capacidad de destinar fondos adicionales para pagar la deuda,

puedes reducir el saldo pendiente más rápidamente y disminuir el pasivo total.

2. Renegociar las condiciones de la deuda: Puedes contactar a tu acreedor y explorar la

posibilidad de renegociar los términos de la deuda. Esto puede incluir la negociación de

tasas de interés más favorables, plazos de pago extendidos o incluso descuentos en el saldo

pendiente.

3. Consolidar deudas: Si tienes múltiples pasivos financieros, considera consolidarlos en un

único préstamo o línea de crédito. Esto puede ayudarte a simplificar el proceso de pago y,

potencialmente, obtener una tasa de interés más baja.

4. Refinanciar la deuda: Evalúa la posibilidad de refinanciar tu deuda. Esto implica obtener

un nuevo préstamo con mejores términos para pagar el pasivo existente. La refinanciación

puede permitirte obtener tasas de interés más bajas o plazos de pago más favorables, lo que

reduciría los costos y la carga financiera.

5. Realizar pagos anticipados: Si tienes la capacidad de realizar pagos anticipados en tu

pasivo financiero, puedes reducir el saldo pendiente y disminuir el tiempo necesario para
pagar la deuda. Sin embargo, debes tener en cuenta las cláusulas de penalización por pagos

anticipados que puedan existir en tu contrato de préstamo.

6. Generar ingresos adicionales: Busca formas de aumentar tus ingresos para destinar una

parte de ellos al pago del pasivo financiero. Puedes considerar tomar trabajos adicionales,

vender activos no esenciales o buscar oportunidades de inversión que generen retornos

financieros para acelerar la reducción del pasivo.

7. Negociar quitas o acuerdos de pago: En situaciones en las que la empresa enfrenta

dificultades financieras y no puede pagar la deuda en su totalidad, puedes considerar la

negociación de quitas o acuerdos de pago. Esto implica llegar a un acuerdo con los

acreedores para reducir el monto total de la deuda o establecer un plan de pagos que se

ajuste a tu capacidad financiera.

Es importante mencionar que antes de tomar cualquier medida para reducir un pasivo

financiero, se debe analizar la situación financiera, evaluar las opciones disponibles y

considerar el impacto a corto y largo plazo de cada estrategia. También es recomendable

consultar con un asesor financiero o especialista en finanzas antes de tomar decisiones

importantes.

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