Los bienes municipales públicos son aquellos que pertenecen a las alcaldías
o gobiernos locales, y que tienen una función social, económica, cultural o
ambiental para el desarrollo de las comunidades. Los bienes municipales
públicos pueden ser muebles o inmuebles, y se clasifican en bienes de dominio
público y bienes de dominio privado.
Los bienes de dominio público son aquellos que están destinados al uso común
o al servicio público, y que no pueden ser enajenados ni gravados. Por
ejemplo, las calles, las plazas, los parques, los edificios públicos, los servicios
básicos, etc. Los bienes de dominio privado son aquellos que no tienen una
afectación específica, y que pueden ser administrados, enajenados o gravados
por las alcaldías, previa autorización del Concejo Municipal. Por ejemplo, los
terrenos, las maquinarias, los vehículos, los muebles, etc.
La gestión de los bienes municipales públicos implica la identificación, el
registro, el inventario, la valoración, la conservación, la utilización, la
disposición y el control de los mismos. Para ello, se requiere de un marco legal,
institucional y técnico que garantice la transparencia, la eficiencia y la rendición
de cuentas de la administración municipal. Algunos de los instrumentos que se
utilizan para la gestión de los bienes municipales públicos son: el sistema de
control de inventarios, el sistema de fiscalización tributaria, el sistema de
evaluación del desempeño de la gestión de las finanzas públicas, el sistema de
titulación e inscripción de títulos de propiedad, y el Registro Público de la
Propiedad.
Los bienes municipales públicos son un recurso estratégico para el desarrollo
local, ya que pueden generar ingresos, empleos, servicios, infraestructura,
calidad de vida y participación ciudadana. Por lo tanto, es importante que las
alcaldías y los ciudadanos conozcan, valoren y protejan el patrimonio
municipal, y que lo utilicen de manera responsable, sostenible y equitativa.
Los bienes municipales públicos en Nicaragua son aquellos que pertenecen al
Estado y que están destinados al uso o servicio de la población, especialmente
en el ámbito local. Estos bienes pueden ser de dominio público o de dominio
privado, según su régimen jurídico. Los bienes de dominio público son
inalienables, inembargables e imprescriptibles y no están sujetos a tributo
alguno. Los bienes de dominio privado son aquellos que el Estado puede
administrar, adquirir, conservar, enajenar o realizar cualquier acto jurídico sobre
ellos, siempre que no se afecte el interés general.
Algunos ejemplos de bienes municipales públicos en Nicaragua son:
- Las calles, plazas, parques, paseos y demás espacios abiertos al público.
- Las obras públicas de servicio general, como el alumbrado, el agua potable, el
alcantarillado, el transporte, etc.
- Los edificios municipales y sus instalaciones, como las alcaldías, las
escuelas, los hospitales, las bibliotecas, los mercados, etc.
- Las reservas naturales, los monumentos, los museos y demás bienes
culturales o históricos.
- Las acciones y participaciones de las empresas municipales o mixtas.
Los bienes municipales públicos se rigen por las normas legales que
establecen su composición, clasificación, inventario, valoración, administración,
control y fiscalización. Estas normas pueden ser de carácter nacional o local,
según el ámbito de competencia del municipio. Algunas de estas normas son:
- La Ley de Municipios¹, que establece la composición, clasificación y régimen
jurídico de los bienes del municipio.
- La Ley de Disposiciones de Bienes del Estado y Entes Reguladores de los
Servicios Públicos, que establece los requisitos y procedimientos para la
disposición de los bienes del Estado de mayor cuantía.
- La Ley sobre la Inembargabilidad de los Bienes Municipales y de
Beneficenci⁶, que protege los bienes, rentas o caudales de las municipalidades
y juntas de beneficencia de cualquier embargo o apremio, salvo cuando las
deudas estuvieren aseguradas con prendas o hipotecas.
informe los ingresos tributarios municipales en Nicaragua es un texto que
resume la situación, los desafíos y las posibles acciones para mejorar la
recaudación de los impuestos que corresponden a las alcaldías del país. Los
ingresos tributarios municipales son aquellos que provienen del cobro de los
impuestos que establece la Ley de Municipios¹, como el impuesto municipal
sobre ingresos (IMI), el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI), el impuesto
sobre vehículos (IV), el impuesto sobre espectáculos públicos (IEP), entre
otros.
Según el estudio de la OCDE⁴, la recaudación tributaria como porcentaje del
PIB de Nicaragua aumentó en 1.7 puntos porcentuales del 25.4% en 2020 al
27.1% en 2021. Sin embargo, este aumento se debió principalmente al
incremento de los impuestos nacionales, mientras que los ingresos tributarios
municipales se mantuvieron relativamente estables, representando alrededor
del 1.5% del PIB. Esto indica que existe un margen de mejora en la gestión
tributaria de las alcaldías, que enfrentan diversos desafíos, como la falta de
recursos humanos y materiales, la baja cultura tributaria de los contribuyentes,
la evasión y elusión fiscal, la competencia desleal, la informalidad, la
corrupción, entre otros.
Para mejorar la recaudación de los ingresos tributarios municipales, se pueden
sugerir las siguientes acciones, basadas en el estudio del BID³ y en las
experiencias de algunas municipalidades²⁵:
- Fortalecer la capacidad institucional de las alcaldías, dotándolas de personal
calificado, sistemas informáticos, equipos y vehículos, y brindándoles
capacitación y asistencia técnica.
- Simplificar y modernizar los procedimientos tributarios, facilitando el
cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de los contribuyentes,
mediante el uso de medios electrónicos, la reducción de trámites y requisitos, la
ampliación de los plazos y formas de pago, la eliminación de exenciones y
exoneraciones injustificadas, etc.
- Ampliar la base tributaria, identificando y registrando a los potenciales
contribuyentes, especialmente a los que operan en la economía informal, y
aplicando medidas de fiscalización y sanción a los que incumplen con sus
deberes tributarios.
- Promover la cultura tributaria, sensibilizando y educando a los contribuyentes
sobre la importancia de pagar los impuestos para el desarrollo local, y
generando confianza y transparencia en el manejo de los recursos públicos,
mediante la rendición de cuentas, la participación ciudadana y la mejora de los
servicios municipales.