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Guía de Alimentación Complementaria Infantil

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ALIMENTACION COMPLEMENTARIA

La alimentación complementaria (AC) se considera un proceso por el cual se ofrecen al lactante


alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como
complemento y no como sustitución de esta. En los últimos años las recomendaciones han
cambiado numerosas veces, siendo notablemente diferentes de los consejos recibidos por la
generación anterior.
Complementa el aporte de nutrientes de la leche, sin desplazarla ni sustituirla. Abarca alimentos
sólidos, semisólidos y líquidos. Comprende el período entre el inicio de los alimentos semisólidos
hasta el momento en el que él o la bebé se alimenta en forma similar al adulto. Se pasa de una
alimentación completamente líquida a otra con gran variedad de texturas, colores, aromas y
sabores.
Objetivos
El niño durante su etapa de crecimiento y desarrollo adquiere y desenvuelve un sin número de
habilidades, al mismo tiempo que incrementan sus requerimientos energéticos y nutricionales, por
lo que la alimentación exclusiva con leche humana o artificial no puede ser igual en estas etapas de
la edad pediátrica. Entre los objetivos que se persiguen con la introducción de la alimentación
complementaria están:

• Promover y desarrollar hábitos de alimentación saludable.


• Proveer nutrientes que son insuficientes en la leche materna, tales como: hierro, zinc,
selenio, vitamina D.
• Promover un adecuado crecimiento y desarrollo neurológico, cognitivo, del tracto digestivo
y el sistema neuromuscular
• Favorecer el desarrollo psicosocial, y la interrelación correcta entre padres e hijos.
• Enseñar al niño a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes, así como
a fomentar la aceptación de nuevos alimentos.
Cuando comenzar
Luego del sexto mes de vida los requerimientos de energía y determinados nutrientes del bebé
pasan a ser mayores a los aportados por la leche materna. La alimentación complementaria brinda
los nutrientes necesarios para completar los requerimientos nutricionales, previniendo sus carencias
y ayudando al adecuado desarrollo del sistema nervioso del niño o la niña.
Es importante conocer y reconocer estos procesos de evolución y adaptación con el fin de
establecer recomendaciones para la introducción segura de diferentes alimentos de acuerdo al
momento de maduración biológica del lactante, con el objetivo de no incurrir en acciones que
sobrepasen su capacidad digestiva y metabólica.
¿Y si el bebé es prematuro?
Hasta la fecha, no hay recomendaciones claras para el recién nacido prematuro (nacido antes de
las 37 semanas de edad gestacional)4. Las pautas actuales para la introducción de la AC en los
recién nacidos a término no se pueden aplicar directamente a los recién nacidos prematuros. Los
prematuros son un colectivo heterogéneo, con necesidades nutricionales especiales, que pueden
verse aumentadas si asocian enfermedad crónica. Es importante reconocer las señales que
indican que el bebé está listo para comenzar con otros alimentos, según su desarrollo motor, ya
que no todos los niños van a adquirir estas capacidades a la misma edad.
El retraso en la introducción de la AC puede afectar al crecimiento y al neurodesarrollo, y una
introducción precoz puede aumentar el riesgo de infección e ingreso hospitalario. Por tanto, el
comienzo de la AC en el lactante nacido prematuro debe individualizarse. Con base en la
evidencia limitada disponible, una edad corregida de 6 meses (26 semanas) puede ser una edad
apropiada para comenzar a introducir alimentos sólidos para la mayoría de los recién nacidos
prematuros. Como los bebés prematuros pueden tener mayor déficit de ciertas vitaminas y
minerales, entre ellos la vitamina D o el hierro, es importante incluir alimentos ricos en hierro en
cuanto sea posible y, si el pediatra lo ve necesario, dar suplementos de ambos.
Neurológico
La introducción de nuevos alimentos a la dieta se basa, en el desarrollo neurológico al momento de decidir
iniciar la alimentación complementaria. Durante este proceso el lactante irá perdiendo reflejos primarios como
el de extrusión de la lengua, que inicialmente lo protegían, al tiempo que gana capacidades necesarias para
la alimentación de alimentos no líquidos como la leche materna y las fórmulas lácteas infantiles
Los lactantes menores de cuatro meses expulsan los alimentos con la lengua, "reflejo de protrusión"; sin
embargo, después de esa edad pueden recibir y mantener los alimentos en la boca con mayor facilidad,
debido a que han desaparecido los reflejos primarios de búsqueda y extrusión.6 A los seis meses, el lactante
ha adquirido una serie de habilidades motoras que le permiten sentarse, al mismo tiempo que aparece la
deglución voluntaria, que le permite recibir alimentos de texturas blandas: purés o papillas con cuchara.
Transfiere objetos de una mano a otra, tiene sostén cefálico normal.

Entre los siete y ocho meses se deben ir modificando gradualmente la consistencia de los
alimentos, pasando de blandos a picados y trozos sólidos. A esta edad, el niño habitualmente ha adquirido la
erupción de las primeras cuatro piezas dentarias (dos superiores y dos inferiores), ha mejorado la actividad
rítmica de masticación, la fuerza y la eficacia con la que la mandíbula presiona y tritura los alimentos. No
retrasar más allá de los 10 meses incluso a pesar de que el niño es capaz de masticar y triturar los alimentos
sólidos con las encías y el retraso en la introducción de este tipo de alimentos puede condicionar la presencia
de alteraciones de la masticación en etapas posteriores.

El desarrollo del tracto gastrointestinal


El protagonista principal de la nutrición en el niño sin duda es el tracto gastrointestinal, cuya maduración
está íntimamente relacionada con la capacidad de introducir nuevos alimentos a la dieta. Alrededor de los
cuatro meses de vida, el tracto gastrointestinal ya ha desarrollado los mecanismos funcionales, que le
permiten metabolizar alimentos diferentes a la leche materna y las fórmulas lácteas infantiles.

la motilidad gastrointestinal ha alcanzado un grado de maduración adecuado, mejorando el tono del esfínter
esofágico inferior y la contractilidad antro-duodenal, lo que favorece un mejor vaciamiento gástrico.

Función renal
La importancia del estado de maduración renal radica en la capacidad que tendrá el lactante para depurar la
cantidad de solutos presentes en los nuevos líquidos y alimentos introducidos en su dieta. A los seis meses
el riñón alcanza cerca de 75-80% de la función del adulto, lo que le permite al lactante manejar una carga
más alta de solutos.

RIESGOS INTRODUCCION PRECOZ

Una introducción muy precoz de la AC puede conllevar riesgos a corto y largo plazo. Si no hay
disponibilidad de LM antes de los 4 meses, se deberá utilizar únicamente fórmula de inicio (tipo 1)
como sustituto.
Riesgo de aspiración-atragantamiento.
‹ Ingesta inadecuada de energía (por exceso o por defecto).
‹ Carga renal excesiva.
‹ Aumento de riesgo de obesidad y de otras enfermedades como celiaquía y diabetes tipo 1.
RIESGOS INTRODUCCION tardía

en ocasiones puede ocurrir en niños que toman LM y que no han mostrado aún un interés activo
por la comida, esta práctica es inadecuada. Se desaconseja demorar el inicio de la AC por encima
de las 26 semanas de edad, ya que esto también puede aumentar el riesgo de problemas
nutricionales, como el déficit de hierro.
Carencias nutricionales.
‹ Aumento del riesgo de alergias.
‹ Peor aceptación posterior de nuevas texturas y alteración de las habilidades motoras orales.
‹ Afectación del crecimiento y del neurodesarrollo en prematuros

Alimentación complementaria según la edad


Alimentos alergénicos

El término alergia alimentaria engloba aquellas situaciones clínicas debidas a la existencia de un


mecanismo inmunológico específico frente a componentes de los alimentos (alérgenos) que suelen
ser proteínas, glicoproteínas o lipoproteínas.
En el momento actual, no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente
alergénicos más allá de los 6 meses prevenga el desarrollo de alergia a estos, independientemente
del riesgo de atopia que presenten. Por el contrario, hay estudios que sugieren que la introducción
precoz de algunos de dichos alimentos en pequeñas cantidades pudiera disminuir la aparición
posterior de alergia. Sin embargo, esos efectos preventivos no se observaron en otros estudios que
introducían dichos alimentos antes del tercer mes mientras se mantenía la LM. Por otro lado,
numerosos trabajos han puesto de manifiesto que, independientemente del efecto que tenga sobre
la prevención, no tiene repercusión sobre la duración de la lactancia materna.
Para los bebés de alto riesgo, y según la preparación para el desarrollo, se debe considerar la
posibilidad de introducir sólidos alergénicos comunes alrededor de los seis meses de edad, pero no
antes de que el bebé tenga cuatro meses de edad.
Para los bebés que tienen un riesgo bajo o nulo de alergia alimentaria, se recomienda la introducción
de alimentos complementarios alrededor de los seis meses.
Los alimentos alergénicos deben introducirse individualmente para medir la reacción, sin demoras
innecesarias entre cada nuevo alimento.
Si un bebé parece tolerar un alimento comúnmente alergénico, los padres deben ofrecérselo
algunas veces a la semana para mantener la tolerancia. Si se observa una reacción adversa, los
padres deben consultar con el especialista sobre los próximos pasos.
La textura o el tamaño de cualquier alimento complementario deben ser apropiados para la edad a
fin de evitar asfixia. Para los bebés pequeños, la mantequilla de maní suave se puede diluir con
agua o mezclar con un puré de frutas o verduras o leche materna previamente tolerados. Para los
bebés mayores, la mantequilla de maní suave se puede untar ligeramente sobre un trozo de tostada
delgada, o se puede ofrecer un producto de hojaldre de maní.
Los alimentos alergénicos comunes son:
Leche de vaca: este no debe introducirse antes del año, se sugiere a partir de 9-10 meses
Huevo: aporta ácidos grasos, hierro, luteína y vitaminas. La yema se puede iniciar desde los 6
meses y luego la clara (ya que contiene ovoalbumuina)
Pescado: aporta minerales como hierro yodo zinc fosforo. Se sugiere a los 9-10 meses comenzando
con pequeñas cantidades
Maní: a partir de los 4 a 6 meses. Para los bebés pequeños, la mantequilla de maní suave se puede
diluir con agua o mezclar con un puré de frutas o verduras o leche materna previamente tolerados.
Para los bebés mayores, la mantequilla de maní suave se puede untar ligeramente sobre un trozo
de tostada delgada, o se puede ofrecer un producto de hojaldre de maní.
GLUTEN

- La enfermedad celiaca (EC) se considera una alteración sistémica de carácter inmune


desencadenada por el consumo de gluten.
Están en marcha diversos estudios para poder conocer cuál es la pauta más adecuada. La
recomendación actual es introducir el gluten entre los 4 y los 11 meses de edad, idealmente
alrededor del sexto mes, y en pequeñas cantidades al inicio.
Tanto la alergia alimentaria como la EC tienen en común el desarrollo de respuestas inmunológicas
frente a uno o varios alimentos y su tratamiento requiere mantener una dieta segura, en la que se
excluyan los componentes que ponen en marcha la respuesta inmune, y nutricionalmente
adecuada, que permita el correcto desarrollo del niño.
Variedad de alimentos
Frutas y verduras

Se aconseja introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible, en


cualquiera de las comidas diarias, e ir variando también la forma de presentación (triturada, chafada,
en pequeños trozos). No hay unas frutas mejores que otras para comenzar, la decisión dependerá
de los gustos de la familia.
Se recomienda evitar durante el primer año de vida las verduras de hoja verde con alto contenido
en nitratos, como la acelga, la espinaca o la borraja, por el riesgo de metahemoglobinemia. En el
caso de introducirlas en la alimentación, deben representar menos del 20% del contenido total del
plato. En los niños mayores, hasta los 3 años, conviene no dar más allá de una ración diaria de
estos vegetales.
El gusto por los diferentes sabores (dulce, salado, ácido y amargo) se forja desde temprana edad.
Si acostumbramos al paladar a sabores ácidos, como algunas frutas, o amargos, como algunas
verduras, su consumo será mayor a lo largo de la vida. Además, la exposición precoz a diferentes
sabores podría disminuir el riesgo de rechazo a probar nuevos alimentos.
Los zumos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional respecto a la fruta entera. Su ingesta
elevada puede contribuir a la ganancia inadecuada de peso, en algunos casos sobrepeso y, en
otros, escasa ganancia ponderal, al desplazar el consumo de otros alimentos. Además, aumentan
el riesgo de caries. Por tanto, se recomienda el consumo de fruta entera.
Cereales

Al iniciar la AC, se pueden ofrecer cereales en diversos formatos; es conveniente explorar los gustos
y necesidades de cada familia y plantear alternativas, dando preferencia a las harinas integrales.
Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz
hervido y chafado, pan, pasta, arepas o tortas de maíz, quínoa o avena, según la edad y el estado
madurativo del lactante y las costumbres familiares. Existen además otras fuentes de hidratos de
carbono complejos que aportan energía, como las patatas o el boniato.
Si la madre se extrae leche por otros motivos, se podrían añadir los cereales en polvo a la leche
extraída para dar al niño en alguna de las tomas, pero es un error sustituir una toma de pecho
por leche de fórmula con el único objetivo de dar cereales, ya que puede condicionar un destete
precoz innecesario y no son alimentos de consumo obligatorio en el proceso de diversificación,
especialmente si la dieta es equilibrada y rica en hierro a través del consumo de otros alimentos
como las carnes. En estos casos, se pueden mezclar las harinas con frutas, verduras o agua.
Alimentos ricos proteínas

Este grupo está constituido fundamentalmente por las carnes rojas, el pollo, el pescado, el marisco,
los huevos y las legumbres. Se pueden ofrecer en forma de puré, cocinados y desmigados o en
pequeños trozos en lactantes más mayores. Ofrecer diariamente alimentos de este grupo, de forma
variada, especialmente aquellos ricos en hierro.
El pescado es un buen alimento, aunque se debe limitar el consumo de pescados de gran tamaño
depredadores y de vida larga, como el emperador, el pez espada, el cazón, la tintorera y el atún,
por la posibilidad de contaminantes como el metilmercurio, especialmente en niños pequeños.
Se recomienda evitar los azúcares libres en la dieta de los lactantes. Por ello, si se consumen
cereales en polvo u otros productos específicos para lactantes, hay que desaconsejar aquellos que
contengan miel o azúcares añadidos en su composición.
Alimentos ricos hierro

El hierro es un micronutriente cuyos depósitos se ven influenciados por el pinzamiento tardío del
cordón al nacer, entre otros factores. Los depósitos disminuyen desde el nacimiento y a partir
del sexto mes aumenta el riesgo de anemia ferropénica. La carne roja es una fuente principal de
hierro con buena biodisponibilidad. También son una buena opción la yema de huevo y los cereales
enriquecidos con hierro. Existen alimentos de origen no animal con hierro no-hem, como guisantes,
lentejas, alubias, frutos secos, brócoli y algunos tipos de pan que, aunque repres entan una fuente
de hierro menor y de más difícil absorción, también deben formar parte de la dieta de los niños.
lácteos

Entre los 6 y 12 meses, la leche materna sigue siendo el alimento principal, por lo que se
recomienda mantenerla a demanda, sin disminuir el número de tomas.

Si el lactante mayor de 6 meses realiza al menos 4-5 tomas de pecho al día, no se precisan otras fuentes de
lácteos. Si la madre trabaja fuera de casa, se puede ofrecer la AC las horas que esté fuera, y cuando regrese
del trabajo continuar con el pecho frecuente y a demanda. Se puede ofrecer yogur natural o queso desde los
9 meses y leche de vaca entera a partir de los 12 meses.

En el caso de lactantes no amamantados, la fórmula indicada por encima de los 6 meses de edad es la fórmula
de continuación. Según se vaya diversificando la dieta, disminuirá la cantidad de leche ingerida, aunque se
recomienda mantener al menos dos raciones de lácteos diarios (aproximadamente 500 ml al día)

Alimentos no recomendados

Miel de abeja

La miel de abeja no procesada puede contener esporas de Clostridium botulinum, lo cual, sumado al déficit
de ácido gástrico del lactante, facilitaría el desarrollo de botulismo.

Café te aguas aromáticas

Hay que evitar las bebidas, como café, té o infusiones (específicamente a base de anís), ya que contienen
alcaloides que producen cólico y además carecen de valor energético. Las bebidas carbonatadas como los
jugos artificiales, gaseosas y refrescos tampoco se recomiendan, porque disminuyen la absorción del calcio,
proveen altas cantidades de energía, carecen de valor nutrimental pueden disminuir el apetito y la aceptación
de otros nutrientes.

Embutidos

No deben darse antes del año de edad por su elevado contenido de sodio, nitritos y grasas saturadas.
Después del año se aconseja en cantidades mínimas supervisadas.

Sal
La recomendación de la OMS de limitar la ingesta de sal a menos de 5 g/día (2 g de sodio) es
aplicable para adultos y niños por encima de los 2 años25. Sin embargo, los lactantes necesitan
muy pequeña cantidad, pues sus riñones son demasiados inmaduros para manejar las sobrecargas
de sal. Por este motivo no debe añadirse sal a la AC de los bebés, aunque pueda parecernos
insípida. La leche materna tiene la cantidad necesaria y lo mismo ocurre con las fórmulas infantiles.
Como orientación, la cantidad máxima de sal es:
❖ Hasta los 12 meses: menos de 1 g de sal al día (menos de 0,4 g de sodio).
❖ 1 a 3 años: 2 g/día (0,8 g de sodio).

Azúcar
Limitar el consumo de productos con elevado contenido en azúcares: bebidas azucaradas, zumos
o batidos de frutas comerciales y bebidas o postres lácteos azucarados.
❖ Reducir la ingesta de azúcares libres en adolescentes y niños mayores de 2 años (2-18 años) a
menos del 5% del consumo calórico total. Esto representa 15-28 g de azúcares libres (3,5-7
cucharaditas de té) para niñas y 16-37 g (4-9 cucharaditas de té) para niños, de acuerdo con la
edad.
❖ Estas recomendaciones no están dirigidas a niños <2 años, sin embargo, en menores de
2 años, diversas sociedades científicas recomiendan evitar los azúcares añadidos y libres
en la alimentación de los lactantes y niños pequeños.
Suplementos de vitaminas

Vitamina A

se debe administrar una dosis elevada de vitamina A, los niños con sarampión, diarrea, enfermedad
respiratoria, varicela, otras infecciones graves o desnutrición aguda grave. se recomienda administrar:

Hierro
La Academia Americana de Pediatría recomienda la suplementación con hierro a partir del cuarto mes, fecha
en que aumentan los requerimientos de hierro por el crecimiento rápido. El hierro en la leche materna, aunque
es escaso, tiene una elevada biodisponibilidad, por lo que cubre los requerimientos en los primeros 6 meses
de vida. Actualmente, tanto las fórmulas infantiles como los cereales están suplementados con hierro, por lo
que a partir de los 5-6 meses, en general, se logran aportes adecuados de hierro con la dieta, a través de la
leche materna o fórmulas lácteas infantiles, los cereales fortificados y, especialmente, por la ingesta de carne
y pescado. Se recomienda administrar:
Zinc

Se recomienda la suplementación con zinc a los recién nacidos pretérmino desde los dos meses hasta el año
de vida, a razón de 3 mg/día. En el caso de lactantes menores de 6 meses de edad, la dosis del zinc debe ser
de 10 mg/día

Vitamina D

recomiendan un suplemento diario de 400 UI de vitamina D, durante el primer año de vida, a partir de los 15
días, tanto si el lactante recibe leche materna como si se alimenta con fórmulas lácteas infantiles con una
ingesta menor de un litro de leche al día. No olvidar que es conveniente la exposición a la luz solar para
establecer una mejor transformación de la vitamina D

Método de alimentación

Tradicional
La alimentación complementaria tradicional (ACT) es la manera clásica en la que se ha llevado
a cabo esta etapa. En ella los alimentos son ofrecidos con textura de puré y siguiendo por un
incremento paulatino en la consistencia de los alimentos, iniciando desde las texturas
grumosas y semisólidas a la menor brevedad posible, no después de los 8-9 meses, según las
recomendaciones de organismos como la AEP, aunque en la práctica presenta gran
variabilidad. A los 12 meses el lactante sería capaz de ingerir el mismo tipo de alimentación
que un adulto, con especial cuidado con sólidos que presenten riesgo de ahogo. La evidencia
recoge que el reducido consumo de frutas y verduras en niños a los que se retrasó el consumo
de texturas grumosas más allá de los 9 meses presentaron a largo plazo problemas de
alimentación.
Baby led weaning
En español (alimentación guiada por él bebe) es un estilo de AC guiado por el lactante al ser él quien
elige qué y cuanto comer desde un inicio, siendo los padres los que les proporcionan las opciones
de alimentos. Estos alimentos no son triturados.
.. Al principio se debe ofrecer la comida tipo finger food o en palitos. Así, el bebé puede agarrar la
comida con su puño y comer lo que sobresale. Cuando la habilidad motora mejora, se pueden
ofrecer comidas seguras cortadas en pequeños trozos. Al igual que en la ACT, la necesidad de
aporte de leche sea materna o artificial, sigue siendo a demanda. No es recomendable el enfoque
baby-led para aquellos bebés con dificultades neurológicas o motoras, sin embargo, se puede llevar
a cabo en aquellos nacidos a término, con desarrollo psicomotor normal y con buen estado de salud,
sean alimentados con lactancia artificial o lactancia materna. Este método se centra en convertir el
proceso en algo disfrutable desde un inicio para el lactante al ser una óptica más lúdica para el
infante y que además le incorpore en la dinámica familiar desde una temprana edad
¿Cómo se pone en práctica?
❖ El bebé se sienta a la mesa con la familia en las comidas.
❖ Se le ofrece la misma comida (sana) que al resto, en trozos de alimentos de consistencia
blanda y apropiados a su desarrollo psicomotor (grandes al principio, posteriormente
pequeños).
❖ El bebé se alimenta por sí solo desde el principio; al comienzo con las manos y
posteriormente con cubiertos.
❖ A partir del momento en que se inicia el BLW el aporte de leche (materna o artificial)
continúa siendo a demanda, sin relación con los momentos familiares de la comida.
Ventajas

Favorece la autonomía del niño, le permite participar de la comida familiar, estimula la masticación y disminuye
el riesgo de sobrealimentación y de obesidad, ya que los bebés autorregulan las cantidades que ingieren.

Inconvenientes

el riesgo de asfixia por atragantamiento, por lo cual incluso grupos que apoyan esta tendencia de alimentación
brindan a los padres clases de primeros auxilios para estar prevenidos en este tipo de complicaciones.

Es probable que la familia o los cuidadores necesiten unos conocimientos generales y nutricionales, así como
una disponibilidad de tiempo, que no se presentan en todos los casos.

Baby led introduction to solids (BLISS)


A partir de los 6 meses los depósitos de hierro en el lactante van disminuyendo, lo cual conlleva
riesgo de anemia, lo cual levantaba en la práctica del BLW diversas preocupaciones en la
comunidad pediátrica. El Baby-Led Introduction to SolidS (BLISS) es la versión modificada del BLW
que surgió a raíz de estas preocupaciones que suscitó al personal sanitario dicho método en cuanto
a posibles carencias nutricionales en hierro y zinc, retraso del crecimiento y posibilidad de ahogo.
El BLISS se enfoca sobre todo en recalcar la importancia de la ingesta de alimentos ricos en hierro
y la relevancia de proporcionar información para evitar episodios de ahogo recomendando cocción
suficiente para conseguir que la textura sea menos dura, pudiendo el infante triturarlo llevando su
lengua contra el paladar, además de recomendaciones en cuanto a alimentos que eviten el
atragantamiento.

Marco afectivo
Es muy importante para desarrollar habilidades relacionadas con la alimentación y fomentar la
autorregulación del hambre-saciedad. Obligar, presionar o premiar son estrategias que interfieren
con la percepción del niño de su propia saciedad y pueden aumentar el riesgo de sobrepeso,
problemas en relación con la comida y de escasa variedad a la hora de comer. Estas estrategias no
son recomendadas, así como ofrecer comida al lactante como consuelo emocional. Ofrecer al
lactante en momentos de estrés (como vacunación, dolor sueño) no se considera consolar con
comida, ya que el contacto piel con piel y la interacción con la madre ayuda al control del dolor y
disminuye el tiempo de llanto.
Como ofrecer la AC con un enfoque positivo
- Respetar su ritmo de desarrollo y permitir cierta autonomía, según sus capacidades. Tolerar un
cierto desorden apropiado para su edad (por ejemplo, no molestar al niño limpiándolo después de
cada bocado.
-No interpretar como permanente un rechazo inicial a un nuevo alimento. Seguir ofreciendo en los
siguientes días o semanas sin presionar (pueden ser necesarias hasta 10-15 ocasiones para
conseguir la aceptación). La exposición regular y gradual a los alimentos favorece su tolerancia y
aceptación, a corto y largo plazo

- Establecer rutinas puede ayudar: ❖ Lugar: tranquilo, sin distracciones (televisión, móviles).
Cuando sea posible, sentar al niño frente a los otros miembros de la familia para que pueda
interactuar con ellos. Acercar al niño a la mesa de forma segura, ya sea en el regazo o utilizando
una silla apropiada (trona)
Cuidar el “ambiente emocional”:

❖ Ser paciente con el ritmo de adquisición de los nuevos logros

❖ Ante las situaciones negativas (no come, no le gusta, se porta mal), mantener una actitud neutra.
Evitar enfadarse, no mostrar el enfado

❖ Disfrutar de la comida en familia, reforzando los logros. No utilizar los alimentos como premios o
castigos, ni como consuelo o chantaje

Alimentación preescolar, escolar y adolescente

En esta etapa, los sistemas y órganos están fisiológicamente maduros, sin embargo, los sistemas de control
se encuentran en desarrollo y maduración. El niño evoluciona gradualmente desde la dependencia absoluta
para alimentarse durante el periodo de lactancia, hacia la independencia parcial con guía progresiva por parte
de los padres o cuidadores, hasta la independencia completa del adolescente.

Los objetivos de la alimentación en esta etapa son:

1. Promover un óptimo crecimiento y desarrollo

Cubrir requerimientos de energía y nutrientes

Prevenir exceso o déficit nutricional

2. Contribuir al establecimiento de hábitos saludables de alimentación.

3. Prevenir obesidad y enfermedades crónicas de la adultez.

Preescolar
Tiene un crecimiento más lento que el precedente.
Su composición corporal se caracteriza por menor porcentaje de masa grasa: se acentúa
la delgadez del segundo año de vida.
Aumenta naturalmente la preferencia por la actividad física.
Desarrollan preferencias y rechazos de alimentación
Características de una alimentación saludable:
Es variada, con porciones adecuadas, ordenada en los horarios, incluso
durante los fines de semana. Llamativa, apetitosa, abundante en frutas y verduras (5 porciones al
día) y en agua.
Supervisada: aún existe riesgo de aspiración.
Prevención de enfermedades crónicas no transmisibles:
f Baja en grasas saturadas y trans, sal, azúcares, colesterol, etc.
f Alta en frutas, verduras, cereales integrales, lácteos descremados, etc.
Lácteos en el preescolar:
Debiera preferirse las leches descremadas. 3 porciones o equivalente 3 vasos x día; De
esta manera se puede cumplir adecuadamente con los requerimientos de calcio, fundamental para
la acreción ósea que determina la masa ósea de la vida adulta.
Es frecuente que se comience a expresar a partir de esta edad la intolerancia a la lactosa;
si ello es así, cambiar a aquellos con bajo contenido de lactosa: no suprimirlos.

Escolar
Período en que se mantiene inicialmente estable la composición corporal con baja masa grasa, y
alrededor de los 9-11 años ocurre el “rebote adiposo”. No se conoce su causa con exactitud, pero
sabemos que es fundamental para desencadenar la pubertad y empezar a producir esteroides
sexuales.
La entrada al colegio se asocia a mayor libertad y al comer fuera del hogar. Comienza la influencia
progresiva del medio ambiente y especialmente de sus pares, pudiendo haber desadaptación a la
comida en la escuela.
Recomendaciones:
Mantener una alimentación estructurada, con horarios.
Ojalá 4 comidas diarias (desayuno, almuerzo, once y cena) y una colación para el colegio
– rol importante en el control del apetito.
El desayuno es importante, se asocia a un mejor rendimiento intelectual de los niños en
el colegio.
Las colaciones se requieren cuando pasan más de 4 horas sin comer, deben ser
saludables. Se recomienda que corresponda a un 5% del requerimiento de energía, lo que equivale
a 80-100 calorías, es decir, una fruta o un lácteo descremado o medio pan o porción de cereal.
Almuerzo saludable, sea de la casa o del colegio.
Control de las golosinas, ya que en este período tienen mayor acceso a ellas.
Adolescentes
Características
1. Presentan cambios dramáticos en el cuerpo, en su forma y composición
corporal; el dimorfismo sexual se hace evidente.
2. Aumenta la velocidad del crecimiento (estirón).
3. Disminuye significativamente la actividad física.
4. Hay desorden alimentario y abandono de lácteos.
5. Deseo de probar nuevas comidas: búsqueda de identidad propia.
6. Dietas especiales: muchas de ellas sin una asesoría nutricional, por lo que pueden producirse
deficiencias nutricionales específicas según el tipo y número de alimentos excluidos, por ejemplo,
al optar por un vegetarianismo sin supervisión.
Los factores que van a influir en los hábitos dietéticos de los adolescentes son:
La importancia de las opiniones de los demás y de la apariencia física, la sensación de
independencia, las ganas de experimentar o los sentimientos de desconfianza. La búsqueda de una
imagen corporal acorde con los ideales actuales, realizar dietas restrictivas y desequilibradas sin
ninguna base nutricional, planificadas por ellos mismos. Estas aumentan el riesgo de aparición de
alteraciones del comportamiento alimenticio, tanto por defecto (anorexia nerviosa) como por exceso
(obesidad), u otras como bulimia, atracones o conductas de evitación/restricción, que son las más
habituales; y todo ello va a depender de componentes tanto individuales como sociales.
Recomendaciones en su alimentación:
1. Privilegiar la alimentación grupal; evitar la comida a solas o frente a una pantalla.
2. Mantener una alimentación estructurada: 4 comidas al día.
3. Dar oportunidades de probar comidas diferentes.
4. Chequear la actitud hacia la alimentación y percepción de la imagen corporal (peso saludable vs.
ideal).
5. Si se decide una dieta vegetariana, debe ser con supervisión profesional y de modo responsable.
6. Desanimar el consumo de alcohol hasta después de la mayoría de edad.
Modelar conductas frente al tabaco y drogas.
7. Para un niño de 12 a 18 años, se recomienda entre 1900 y 2400 calorías por día, sin embargo,
importa mucho el sexo y el grado de actividad física para determinar el aporte de energía.

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