a cultura cajamarca tuvo su centro cerca de la actual ciudad de
Cajamarca, en la sierra norte del Perú, desarrollándose entre los
años 200 a 800 d. C. Tuvo características peculiares, destacando en
textilería, metalurgia y cerámica; esta última es muy original y
sofisticada. Su ceramio típico es un vaso trípode o con tres patas.
Los cajamarcas solían enterrar a sus difuntos en nichos excavados
en la roca, conocidos generalmente como “ventanillas”, como las de
Otuzco.
La cultura vicús se desarrolló en el actual departamento de Piura, al
norte del Perú, entre los años 300 a. C. y 500 d. C. Destacaron en
metalurgia y orfebrería, llegando a dominar diversas técnicas para
fundir y trabajar los metales, como el uso de moldes, el dorado de
metales, soldadura, aleación, laminado, recorte y amalgama.
Trabajaron especialmente el cobre, el oro y el cobre dorado. Su
cerámica se caracteriza por su aspecto macizo y rústico, así como su
tendencia realista y naturalista.36
La cultura lima se desarrolló en los valles de Chillón, Rímac y Lurín,
en el actual departamento de Lima, entre los años 100 y 700 d.
C. Sus principales centros fueron Maranga (la ciudad de adobitos),
la Huaca Pucllana y el santuario de Pachacámac (primera fase); y en
su fase final, Cajamarquilla. Su arquitectura se destaca por el uso de
pequeños ladrillos de adobes, así como de tapiales, a base de los
cuales construyeron elevadas pirámides.37 Para ampliar el terreno
agrícola, los lima realizaron en el valle del Rímac obras
monumentales de ingeniería hidráulica, cuyos restos se pueden ver
hoy día en el río Surco y el canal de Huatica. Su cerámica se divide
cronológicamente en dos estilos: el estilo interlocking o Playa
Grande, caracterizado por su decoración en forma de pez o
serpiente entrelazadas; y el estilo Maranga, con su fase
final Nievería, que se caracteriza por estar modelada en diversas
formas, con fino acabado y elegante decoración.38
La cultura tiahuanaco se desarrolló en el altiplano o meseta del
Collao, entre los actuales países de Perú, Bolivia y Chile. Su centro
estuvo en Tiahuanaco o Tiwanaku (al sur de la actual ciudad de La
Paz y cerca al lago Titicaca), que se constituyó en un importante
centro religioso y urbano, hacia donde iban en peregrinación
multitudes de personas. Destacan allí imponentes construcciones
arquitectónicas, como la pirámide de Akapana, el Puma
Punku, Kalasasaya, el templete semisubterraneo, entre otros.
Ejemplos de su litoescultura son los monolitos Bennett y Ponce, y
especialmente, la Puerta de Sol, con la imagen del dios de los
báculos, después llamado Viracocha.39 La técnica arquitectónica
tiahuanaco sería aprovechada posteriormente por los incas. Esta
cultura, inexplicablemente, colapsó hacia el año 1100 d. C.
El Imperio wari[editar]
Artículos principales: Horizonte Medio e Imperio Wari.
Durante el Horizonte
Medio los waris y tiahuanacos predominaron la región.
Diversos trastornos climáticos (sequías del siglo VI y fenómenos del
Niño fuertes en el siglo VII) afectaron negativamente a las culturas costeñas.
Parece ser que las culturas de la sierra se adaptaron mejor a la nueva situación
porque las de la costa iniciaron cierta decadencia. El Estado Tiahuanaco
alcanzó una enorme influencia por todo el sur peruano, el norte chileno y buena
parte de Bolivia. En la sierra sur peruana, la cultura Huarpa de Ayacucho se vio
fuertemente influenciada tanto por el esplendor de las creencias y rituales de
Tiahuanaco como por el intercambio comercial con los nazca de la costa, hasta
generar un proceso cultural original, desarrollando un tipo
de urbanismo desconocido hasta entonces en los Andes. Pronto los
ayacuchanos hicieron de la ciudad de Huari su centro, dotándola de grandes
templos, calles ortogonales y sistemas de canales de agua dentro de la ciudad.
Los wari, aprovechando las laderas de los cerros, iniciaron un tipo de
agricultura de bancales o andenes en las montañas a una escala nunca antes
vista.4041 Así generaron los excedentes económicos suficientes para emprender
la expansión de sus dominios y cultura.
La cultura Wari se expandió entre el 600 y el 900 d.
C. hasta Cajamarca y Lambayeque por el norte y hasta la frontera
con Tiahuanaco (a la altura de Sicuani y Moquegua) por el sur, construyendo
redes de caminos y popularizando sus formas de gobierno y su estilo de
ciudad. Muchos consideran por ello a Huari como el primer imperio andino.
Como huella de este proceso está la difusión de la iconografía propia del sur,
en particular de los diseños de inspiración Tiahuanaco. Importantes centros
huaris en territorio panandino fueron: Huiracochapampa (La
Libertad), Pachacámac (Lima), Huilcahuaín (Callejón de Huaylas,
Áncash), Huarihuilca (Junín), Piquillacta (Cuzco), Cerro
Baúl (Moquegua), Castillo de Huarmey (costa de Áncash).
Hacia el 900 d. C. empezó la decadencia de Huari, por razones que nos son
desconocidas. Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando
del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo
saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades
fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en
aldeas poco desarrolladas. Otras regiones, sin embargo, se embarcaron en un
nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos
del periodo Intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimú, Chancay, el
señorío Ichma, el señorío Chincha o el proto señorío Inca. Sin embargo, los
enfrentamientos entre estos señoríos no acabaron y la formación de ejércitos,
batallas e intentos de conquista continuarían siglos después.
La ciudad sagrada de Pachacámac, un gran centro de peregrinación de la
costa central, que con los wari había alcanzado gran esplendor, tras la
decadencia de estos se alzó como centro del señorío Ichma (Lima).
Estados regionales[editar]
Artículo principal: Intermedio Tardío
Tumi con la representación de Naimlap, perteneciente a la cultura Lambayeque.
Tras la caída de Huari, el espacio político en el Antiguo Perú se recompuso y
surgió una serie de estados y señoríos independientes.
En la costa norte, florecieron las culturas lambayeque y chimú, que se
disputaron la hegemonía de la región. Los chimús se impusieron, creando un
poderoso reino que se expandió hasta Tumbes por el norte y Huarmey por el
sur. En la costa central, florecieron los señoríos chancay e ichma. Este último
fue protector del célebre santuario de Pachacámac, en el valle del Rímac. En la
costa sur, el señorío chincha se constituyó en un poderoso Estado que se
expandió por los valles del departamento de Ica, llegando incluso más al sur;
asimismo, contó con una numerosa flota de balsas con la que comerció a lo
largo de la costa del Pacífico.
El altiplano del Titicaca, luego de la caída de Tiahuanaco (hacia 1100 d. C.), vio
el surgimiento de los reinos aimaras, como los collas y los lupaca, cuyas
economías estaban dominadas por la ganadería de camélidos sudamericanos.
En la sierra nororiental, florecieron los chachapoyas. En la sierra central y sur,
el vacío creado por la desaparición de Huari fue llenado por una serie de
federaciones de ayllus o clanes macro familiares cuya economía,
completamente agraria, tenía fuertes tintes militares y estaba marcadas
relaciones rituales. Entre estos pueblos estaban los huancas, los pocras,
los chancas y los incas del Cuzco. Estos últimos establecieron el Curacazgo
Inca.
La cultura lambayeque, llamada también Sicán, se desarrolló
aproximadamente entre los años 700 y 1350 d. C., entre los valles de
Motupe y Jequetepeque, en el departamento de Lambayeque. Su
máximo esplendor lo tuvo entre los años 900 y 1100 d. C. Una
leyenda antigua atribuía su origen a la llegada de un guerrero
misterioso llamado Naimlap, que arribó por vía marítima. Los
lambayeques fueron maestros consumados en orfebrería, mejorando
a los moche en lo que respecta al acabado. Ejemplos acabados de
este arte son las máscaras funerarias y los cuchillos ceremoniales
o tumis, con la imagen de Naylamp. En el plano arquitectónico,
construyeron grandes complejos de adobe, como las pirámides
de Batán Grande, Túcume, Apurlec y Chotuna-Chornancap. En
tiempo reciente, se descubrió la tumba de un importante personaje
de esta cultura, al que se denominó como el Señor de Sicán.42
La cultura chimú surgió entre los valles de Chicama, Moche y Virú,
en el actual departamento de La Libertad. Herederos de la cultura
moche, hacia el año 1200 construyeron una ciudad que llegaría a ser
la más grande del subcontinente: Chan Chan, cerca de la actual
ciudad de Trujillo. La dinastía de Taycanamo, que los gobernaba,
emprendió pronto la conquista de los valles cercanos. Hacia 1450 el
Reino chimú había alcanzado su máxima expansión, llegando sus
fronteras hasta Ecuador por el norte y hasta el valle de Pativilca en la
costa central. Los chimús destacaron en metalurgia, trabajando el
oro con la técnica del moldeado de piezas, logrando trabajos de
extraordinario arte y belleza.
La cultura chancay se desarrolló en los valles de Chancay y Chillón
del departamento de Lima. Se destacó por su arte textil, tanto por la
variedad de productos utilizados como por su temática y color. En
particular, es de resaltar sus gasas, hiladas con gran habilidad y alta
calidad artística. Su cerámica representativa lo constituyen los
llamados cuchimilcos, que son cántaros de forma ovoide con rostros
humanos.43
La cultura ichma tuvo su centro en los valles de Lurín y Rímac
(Lima), siendo su principal centro ceremonial Pachacámac, donde se
elevaba