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Historia de los judíos en Polonia

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De la historia temprana a la edad de oro: 966–1572
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La Confederación Polaco-Lituana: 1572–1795
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El desarrollo del judaísmo en Polonia y en la Unión
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Los judíos de Polonia bajo el Imperio ruso (1795–1918)
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Periodo de entreguerras 1918–1939
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La Segunda Guerra Mundial y el exterminio de la judería polaca durante el
Holocausto (1939–45)
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polaca durante el Holocausto (1939–45)

Mandato Comunista: 1945–89
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Desde 1989


Referencias


Véase también


Filmografía


Bibliografía


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Judíos en Polonia

Żydzi w Polsce (en polaco)


‫( יהודים בפולין‬en hebreo)
‫( אידן אין פוילן‬en ídish)

Inmigración de judíos a Polonia, 1096. Cuadro de Jan Matejko.

Cultura

Idiomas polaco, yidis, hebreo

Religiones judaísmo

[editar datos en Wikidata]

La historia de los judíos en Polonia abarca prácticamente un milenio. Comenzó


con un largo periodo de tolerancia religiosa y prosperidad para la comunidad judía
del país y acabó dramáticamente con la aniquilación de la práctica totalidad de la
comunidad en el siglo XX durante la ocupación nazi de Polonia y el Holocausto.
Resumen[editar]
Desde la fundación del Reino de Polonia en el año 1025 y hasta la Unión polaco-
lituana en el año 1569, Polonia fue uno de los países más tolerantes de Europa
convirtiéndose en el hogar de una de las comunidades judías más grandes y
vibrantes del mundo. Para los historiadores de la época Polonia se había
convertido en algo similar a un “Paraíso Judío”.
El establecimiento de la unión polaco-lituana debido a una serie de invasiones
extranjeras y de cambios culturales, como la reforma protestante y el
posterior Concilio de Trento, provocaron que la tolerancia religiosa, que era
tradicional en Polonia, empezara a mermar desde el siglo XVII.
Después de la Partición de Polonia en 1795 y la desaparición del país como
estado soberano, los judíos fueron víctimas de leyes antisemitas ante todo a
causa del creciente antisemitismo del Imperio ruso, pero también del Imperio
Habsburgo y del Prusiano. Cuando Polonia recobró su independencia, poco antes
de la segunda guerra mundial, en el país habitaban algo más de tres millones de
judíos, que formaban una de las comunidades más importantes del mundo.
Aproximadamente el 90 % de los judíos polacos fueron asesinados por los nazis
durante el Holocausto. La actitud de los polacos no judíos abarcó un amplio
abanico de posiciones: hubo colaboracionistas con los nazis, aunque las masacres
(como en el pogromo de Jedwabne) fueron provocadas por los alemanes en
principio. Hubo también muchos casos heroicos en los que polacos cristianos
ayudaron a esconder a sus vecinos judíos. Después de la guerra estas personas
fueron nombradas por Israel como “Justos entre las naciones”. De todas maneras,
la mayoría de los polacos solamente veía a los judíos como competidores por los
recursos económicos del país y los odiaba en tanto que no católicos.
Durante la posguerra, gran parte de los aproximadamente entre 180.000 y
240.000 supervivientes emigraron desde la Polonia comunista hacia el recién
creado Estado de Israel, Estados Unidos y Sudamérica. Su partida venía
precedida de la hostilidad del partido comunista hacia la religión y la propiedad
privada. Muchos de los judíos que se habían quedado en Polonia emigraron a
finales de los años 60 como resultado de varias campañas soviéticas antisemitas.
Después de la caída del régimen comunista en Polonia en 1989, la situación de la
comunidad judía del país se ha ido normalizando, y los judíos que eran
ciudadanos polacos antes de la Segunda Guerra Mundial, junto con sus
descendientes, pueden recuperar la ciudadanía.
La comunidad judía actual de Polonia se estima entre 8.000 y 12.000 personas,
concentrados sobre todo en Varsovia, aunque el número actual de judíos,
incluyendo aquellos que no están vinculados al judaísmo o a la cultura judía pero
que son judíos según las leyes rabínicas, podría ser varias veces mayor.
De la historia temprana a la edad de oro: 966–
1572[editar]
Artículo principal: Los Judíos en la Edad Media

Historia temprana: 966–1385[editar]


Artículo principal: Historia de Polonia (966-1385)
Los primeros judíos llegaron a la actual Polonia en el siglo X viajando por las rutas
comerciales del este. Los comerciantes judíos de la época (conocidos
como Radhanitas) también cruzaron la región de Silesia. Uno de ellos, un
mercader y diplomático de la ciudad española de Tortosa, conocido por su nombre
árabe "Ibrahim ibn Ya'qub" fue el primer cronista que mencionó al estado polaco
durante el reinado del Príncipe Miecislao I. La primera mención a los judíos que
hicieron los cronistas polacos data del siglo XI. En esta crónica se lee que los
judíos estaban viviendo en Gniezno, la capital del reino polaco en la época de
la Dinastía Piast. La primera comunidad permanente la menciona en el año 1085
un erudito judío llamado "Jehuda ha-Kohen"; según él esta comunidad estaba en
la ciudad de Przemyśl (aunque esta ciudad estaba en Rutenia y no pertenecía a
Polonia en aquella época).

Monedas polacas de la Alta Edad Media


con inscripciones en hebreo.
La primera gran emigración judía desde el oeste de Europa a Polonia se desarrolló
durante la época de la primera cruzada, en año 1098, y durante el reinado
de Boleslao III de Polonia. Los judíos animados por el régimen tolerante de este
mandatario se asentaron por toda Polonia, incluyendo las fronteras con Lituania.
Al mismo tiempo Polonia recibía inmigrantes Jázaros, una tribu turca que se había
convertido al judaísmo. El rey, por su parte, reconoció pronto la utilidad de los
judíos para el desarrollo de los intereses comerciales de su país.
Los judíos llegaron para formar la columna vertebral del sistema económico
polaco. Tanto fue así que incluso las monedas acuñadas durante el reinado
de Miecislao III el Viejo llevaban grabados caracteres hebreos. Los judíos gozaron
de una gran paz y prosperidad en gran parte de los territorios en los que estaba
dividido el país. Los judíos formaron la clase media en un país donde la población
consistía en una minoría de grandes latifundistas, la única nobleza polaca
denominada "Szlachta", y el campesinado. De esta forma los judíos se volvieron
fundamentales para el desarrollo de la economía y el comercio del país.
Esta situación de tolerancia inicial fue alterada gradualmente por la Iglesia
católica, por un lado, y por los Estados alemanes vecinos, por otro. No obstante,
había entre los príncipes polacos algunos que protegían a la población judía
porque consideraban su presencia imprescindible para el desarrollo económico
que el país estaba viviendo. Entre estos gobernantes destacó "Boleslao V el
Casto", príncipe de la gran Polonia, que con el apoyo de los representantes de las
clases sociales y una serie de altos oficiales del ejército polaco proclamó el
"Estatuto de Kalisz" que garantizaba a todos los judíos la libertad de elección de
trabajo, comercio y movimiento. Así, durante el siguiente siglo la Iglesia católica se
dedicaría a impulsar la persecución de los judíos, mientras que los reyes de
Polonia normalmente los protegían.
En 1334 Casimiro III de Polonia, o Casimiro el Grande, amplió los derechos de
todos los polacos y de los judíos en particular por medio del "Estatuto de Wislicki".
Casimiro fue un gobernante especialmente tolerante con los judíos polacos y su
reinado se recuerda como una era de gran prosperidad para la judería polaca. De
hecho fue apodado por sus contemporáneos "Rey de los siervos y de los judíos".
Sin embargo, mientras en gran parte del reino de Casimiro los judíos polacos
disfrutaban de una gran tranquilidad, en algunos lugares cercanos a la frontera
con Alemania fueron víctimas de persecución por culpa de la Peste Negra, de la
que se les culpaba. Hubo masacres en Kalisz, Cracovia, Głogów y otras ciudades
fronterizas, y se estima que unos 10 000 judíos fueron asesinados. Aun así, estos
asesinatos comparados con las despiadadas matanzas de judíos del occidente
europeo fueron nimios. Los judíos polacos, en proporción a su número, no
sufrieron demasiado, y enormes masas de judíos alemanes emigraron hacia las
tierras más hospitalarias de Polonia.
La temprana era Jagellón: 1385–1505[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1385–1569)
Como resultado del matrimonio entre Vladislao II de Polonia con Eduviges I de
Polonia, hija del rey Luis I de Hungría, Lituania se unió con el reino de Polonia. A
pesar de que en 1538 durante el reinado de Ladislao II los derechos de los judíos
polacos fueron ampliados a los judíos de Lituania, estando él en el poder (y
después reinando sus sucesores) comenzaron las primeras persecuciones contra
los judíos en Polonia, mientras que el rey no hacía nada para evitarlo. Hubo un
gran número de libelos y disturbios violentos contra los judíos y la persecución
"oficial" se incrementó gradualmente, sobre todo debido a la intolerancia del clero
católico.
Casimiro IV Jagellón confirmó y amplió los fueros
judíos en la segunda mitad del siglo XV.
El empeoramiento de la situación de los judíos se detuvo durante un tiempo en
época de Casimiro IV Jagellón, que reinó desde 1447 hasta 1492, pero para
aumentar su poder tardó muy poco tiempo en promulgar el Estatuto de Nieszawa.
Entre otras cosas, el estatuto sirvió para abolir los antiguos privilegios de los
judíos, ya que éstos eran "contrarios al derecho divino y a las leyes del país". La
política del reino hacia los judíos no fue más tolerante durante los reinados de los
sucesores de Casimiro: Juan I Alberto de Polonia, que reinó desde 1492 hasta
1501, y Alejandro I Jagellón, que reinó desde 1501 hasta 1506 y que había
expulsado a los judíos del Gran Ducado de Lituania (previamente había sido el
Gran Duque de Lituania) en 1495.
El centro del mundo judío: 1505–1572[editar]
Mapa de las
expulsiones de judíos en Europa entre 1100 y 1600. Polonia fue uno de los
mayores receptores de expulsados judíos.
Alejandro I cambió de punto de vista en 1503, un poco después de que los judíos
fueran expulsados de España en 1492 y también de Austria, Bohemia y Alemania,
pasando a promover la inmigración judía hacia una Polonia mucho más tolerante.
De esta manera Polonia pasó a ser un refugio seguro para los exiliados del oeste
de Europa, y el incremento resultante de la comunidad judía del país convirtió a
Polonia en el centro cultural y espiritual del Pueblo Judío.
La etapa más próspera para la judería polaca comenzó siguiendo estas nuevas
migraciones de judíos durante el reinado de Segismundo I (de 1506 a 1548) que
protegió a los judíos en sus dominios. Su hijo Segismundo II de Polonia, que reinó
desde 1548 hasta 1572, mantuvo la política de tolerancia religiosa que su padre
había seguido y también garantizó a los judíos la libre disposición de sus bienes
comunales, permitiendo además la creación de un órgano autónomo de la
comunidad judía, denominado Kahal. Este periodo originó la creación de un dicho
que aseguraba que Polonia era "El paraíso de los judíos".
La Confederación Polaco-Lituana: 1572–1795[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1572-1795)

La confederación de Varsovia[editar]
Después de la muerte del rey Segismundo II de Polonia (fallecido sin
descendencia, sería el último rey de la Dinastía Jagiellon) los nobles polacos y
lituanos se reunieron en Varsovia en 1573 junto con los representantes de todas
las religiones mayoritarias (entre ellos los judíos) y firmaron un documento
rogándose entre todos respeto, tolerancia y apoyo mutuo.[cita requerida] Aun así, entre
ellos no estaban los representantes de una secta cristiana antitrinitaria, cuya
presencia en Polonia era ya destacable, y que está en los orígenes de la Iglesia
Unitaria moderna.
Véase: Confederación de Varsovia de 1573.
Incrementa el aislamiento. La historiografía tradicional y las
investigaciones recientes[editar]
Los primeros estudios historiográficos que han tratado el tema de la vida judía
polaca en esta época suelen errar de reduccionismo. Suelen hacer énfasis en el
aumento de sentimientos antijudíos en la época, centrándose en el aumento de
los pogromos (causados por las acusaciones lanzadas por los cristianos a los
judíos de profanos, blasfemos o de sacrificar niños cristianos en rituales secretos).
Aquella historiografía se centra en destacar un aumento de la persecución y del
aislamiento de los judíos que habría dado como resultado una mayor autonomía
de la comunidad.
Algunos trabajos recientemente publicados (de historiadores como Fram, Hundert,
Rosman, Teller y Teter) han intentado demostrar que ese supuesto aislamiento no
era tal. Por ejemplo, sabemos que los judíos de la época no solo hablaban yidis,
sino que además conocían los idiomas locales, vestían de formas muy similares
(por ejemplo, sabemos que los cristianos adoptaron la forma de vestir de los judíos
para ir a la iglesia) y compartían los mismos espacios. Conocemos, de hecho,
gracias a documentos de la época que había rabinos y clérigos muy preocupados
porque los judíos y los cristianos compartían las mismas viviendas.
Contrariamente a la visión tradicional que defiende un total aislamiento judío y su
total autonomía con respecto a los cristianos, las evidencias históricas demuestran
que los judíos solían recurrir a los tribunales cristianos para litigar contra otros
judíos (como demuestran los trabajos de Judith Kalik, de Adam Teller y de Magda
Teter).
La existencia del Consejo de las cuatro Tierras (un organismo judío que agrupaba
a las comunidades judías de la Gran Polonia, de la Pequeña Polonia, de Rutenia y
de Volinia) ha sido empleada para justificar la existencia de un poder autónomo
judío que permitía a la comunidad autogobernarse, pero hoy sabemos que su
creación y su disolución estuvieron ligadas a la necesidad de las comunidades
judías de adaptarse a la transformación económica del Estado polaco.
Igualmente, mientras la historiografía tradicional ha promovido una visión
idealizada de la cultura rabínica judía de la época y del autogobierno, centrándose
en las fuentes escritas por los propios rabinos, algunos trabajos recientes han
demostrado que este fue un periodo de transformación (si no de decadencia) de la
autoridad rabínica en la comunidad (por ejemplo, los libros y artículos
especializados de Adam Teller).
En resumen, los historiadores de las décadas recientes han aportado una imagen
mucho más objetiva de la vida judía en la Polonia-Lituania premodernas que ha
ido mucho más allá de la visión tradicional, dejando atrás la típica idea de la
persecución y el aislamiento.
El levantamiento cosaco y el Diluvio[editar]
En 1648 la Unión Polaco-lituana fue devastada por varios conflictos durante los
cuales perdió alrededor de un tercio de su población (aproximadamente tres
millones de personas), y las pérdidas judías se pueden contar en cientos de miles.
En un principio el Levantamiento de Chmielnicki, un
levantamiento cosaco comandado por Bohdan Khmelnytsky, desató masacres de
polacos y judíos en las áreas del sur y del este de Polonia que los cosacos
lograron controlar (estas zonas corresponden actualmente a Ucrania). Se sabe
que Chmielncki arengó a la gente asegurando que los polacos les habían vendido
como esclavos "a las manos de los abominables judíos". El número exacto de
muertes puede que nunca se sepa, pero el descenso de la población judía durante
este periodo se estima entre 100.000 y 200.000 personas, incluyendo a la
emigración, a las muertes por enfermedades y a los judíos que fueron capturados
por los cosacos y vendidos como esclavos en el Imperio otomano.
Después, las políticas incompetentes de los reyes de la Dinastía Vasa arrastraron
al ya de por sí muy debilitado reino al caos más absoluto, y el país fue invadido
por el Imperio sueco en una época que sería después conocida como El diluvio
polaco. El reino de Polonia, que hasta ahora había sufrido el Levantamiento de
Chmielnicki y varias invasiones desde Rusia, el Imperio otomano y Crimea, iba a
ser ahora el escenario de una serie de terribles aconteciemtos. Carlos X Gustavo
de Suecia a la cabeza de un ejército invadió Polonia, y pronto casi todo el país,
incluyendo las ciudades de Cracovia y Varsovia, estaba en sus manos. Los judíos
polacos se encontraron entre dos frentes: aquellos que estaban en las zonas
ocupadas por los suecos eran atacados por los polacos, que los acusaban de
colaborar con el enemigo, mientras el general polaco Stefan Czarniecki en su
lucha contra los suecos devastó todos los lugares por los que pasó tratando a los
judíos sin ninguna piedad. Los partisanos polacos trataban a todos los no polacos
(entre ellos los judíos) con la misma brutalidad. Además los horrores de la guerra
se agravaron por culpa de una plaga. Los judíos y también casi todos los
ciudadanos de las ciudades de Kalisz, Cracovia, Poznań, Piotrków y Lublin fueron
pasados en masa por la espada tras largos asedios o murieron víctimas de la
peste.
Tan pronto como la violencia cesó, los judíos empezaron a regresar y a reconstruir
sus hogares arrasados. Aunque es cierto que la población judía de Polonia había
descendido muchísimo y se había empobrecido, aún era mucho más numerosa
que la que había en las distintas comunidades de los países del occidente
europeo. De esta manera Polonia continuó siendo el centro espiritual
del Judaísmo en aquella época (tal vez como lo son hoy en día Israel o
los Estados Unidos). Los reyes polacos generalmente siguieron fomentando el
apoyo a la comunidad judía en contraste con un clero y una nobleza hostiles. Para
explicar esto debería recordarse que aunque la pérdida de población judía en esta
época fue muy alta, estimada por algunos historiadores en aproximadamente
medio millón de personas, la Unión Polaco-Lituana perdió aproximadamente a un
tercio de su población, es decir, unos tres millones de sus habitantes.
Las Particiones[editar]
El desorden y la anarquía imperaron en Polonia durante la segunda mitad del
siglo XVIII, desde la subida al trono del último rey polaco Estanislao II de Polonia,
que reinó desde 1764 hasta 1795. En 1772 tras la desgracia que supuso
la Confederación de Bar (unión de la nobleza polaca para oponerse a las
agresiones rusas, que fracasó estrepitosamente) las provincias periféricas de
Polonia fueron repartidas entre las tres naciones vecinas: Rusia, Austria y Prusia.
Los judíos eran más numerosos en los territorios que pasaron a formar parte de
Austria y Rusia.

El consejo permanente creado a iniciativa del gobierno ruso (1773–1788) fue


también el tribunal administrativo superior, ocupándose asimismo de la
elaboración de un plan que debía reordenar Polonia de manera más racional. Los
ilustrados polacos reconocieron la urgencia de extender la educación como primer
paso de las reformas. La famosa Komisja Edukacji Narodowej ("Comisión de
Educación Nacional") fue el primer ministerio de educación del mundo. Se creó en
1773, fundando numerosas escuelas y remodelando las existentes. Uno de los
miembros de la Comisión, el canciller Andrzej Zamoyski, entre otros, exigió el
respeto a las propiedades de los judíos y a su persona física a la vez que reclamó
cierta tolerancia religiosa (aunque insistía en la separación de judíos y cristianos
en las ciudades, la expulsión del reino de aquellos sin profesión y que los que se
dedicasen a la agricultura no pudiesen poseer tierras). Por su parte una minoría de
nobles e intelectuales defendían un gobierno nacional bajo el cual los judíos
tendrían igualdad política y de derechos civiles. Fue el único ejemplo moderno
anterior a la Revolución Francesa de tolerancia hacia los judíos. Las reformas
resultaron efímeras: al poco tiempo los ejércitos rusos volvieron a invadir Polonia,
seguidos de los prusianos.
La segunda Partición de Polonia ocurrió el 17 de julio de 1793. Al cabo de un año,
un regimiento militar polaco, únicamente judío, dirigido por Berek
Joselewicz participó en la Revuelta de Kościuszko en la que los polacos intentaron
volver a obtener la independencia, pero que fue brutalmente reprimida por los
rusos.[cita requerida] Después de la revuelta, la tercera y última Partición de
Polonia ocurrió en 1795.
La totalidad de la población judía se convirtió en súbdita del Imperio ruso, aunque
durante la primera mitad del siglo XIX se mantuvo la apariencia de la existencia de
un Estado polaco llamado Zarato de Polonia, un estado títere del Imperio ruso.
Los judíos tomaron parte en la Insurrección de noviembre (1830-1831), en
la Insurrección de enero (1863) y en el movimiento revolucionario de 1905.
Tras la ocupación nazi los pogromos no terminaron en la Segunda Guerra
Mundial. En Kielce (Polonia), residentes locales lanzaron un pogromo en contra de
los judíos sobrevivientes que regresaban a la ciudad el 4 de julio de 1946. Entre
los judíos asesinados, nueve habían sido muertos a tiros, dos con bayonetas y los
demás golpeados y apedreados hasta la muerte. Las víctimas incluían mujeres y
niños1
El desarrollo del judaísmo en Polonia y en la
Unión[editar]

Pareja judía, hacia 1765.


Toda la cultura generada por la comunidad judía de Polonia tuvo una gran
influencia en el mundo judío. Algunos historiadores han destacado que Polonia se
pronuncia Polania o Polin en hebreo, y que transliteradas estas palabras al mismo
hebreo, estos nombres se habrían usado como expresión de buen augurio. Esto
se observa en que dichas palabras polacas ya transliteradas se pueden separar
en otras palabras hebreas. Polania estaría formada por tres palabras
hebreas: po ("aquí"), lan ("habita"), ya ("dios"). Por su parte, Polin está formada
por: po ("aquí") lin ("[deberías] habitar"). El "significado" indicaba lo idóneo del país
para los judíos. Desde el reinado de Segismundo hasta el Holocausto nazi,
Polonia fue el centro de la vida religiosa judía.
La cultura judía[editar]
Muchas Yeshivot se establecieron a lo largo y ancho de Polonia desde muy
antiguo bajo la dirección de los rabinos. La más importante se estableció en
Cracovia. Existieron imprentas judías desde el primer cuarto del siglo XVI. En 1530
fue impresa por primera vez en hebreo la Torah en la ciudad de Cracovia. A
finales del XVI las imprentas judías de Cracovia y Lublin imprimían ya libros de
forma casi industrial, libros por lo general de carácter religioso. El crecimiento de
las escuelas talmúdicas, o yeshivas, en Polonia coincidió con una época de
prosperidad para la judería polaca y fue propiciado también por la autonomía que
las comunidades judías gozaban de las autoridades locales. Este crecimiento del
número de escuelas religiosas fue el factor que a su vez hizo que aumentara el
número de imprentas judías. Hubo, de todas maneras, algunas excepciones al
carácter casi exclusivamente religioso de la cultura judía de esta época,
imprimiéndose algunos escritos de carácter eminentemente secular y práctico
referentes a la vida cotidiana, pero son los menos.
Esta época destaca, pues, por una gran religiosidad. La figura del rabino era
fundamental, los rabinos ya no eran solo los expertos en la ley de Dios, eran
también líderes espirituales, profesores, jueces en causas seculares y
legisladores. Intervenían, por lo tanto, en todos los asuntos de la comunidad,
poniendo especial atención en que los líderes comunitarios laicos estuviesen
familiarizados y cumpliesen las complicadas leyes judías y conociesen la Halakha.
La visión del mundo y la forma de vida de la judería polaca en este siglo estaba
totalmente mediatizada por los rabinos y el Talmud, cuyas influencias
sobrepasaban la sinagoga para regir también la casa y la escuela.

Sinagoga en Zabłudłów (del siglo XVII).


En la primera mitad del siglo XVI el centro del estudio del Talmud pasó de Bohemia
a Polonia, destacando la escuela de Jacob Pollak, el creador
del Pilpul ("razonamiento agudo"). Shalom Shachna (ca. 1500–1558), discípulo de
Pollak, se encuentra entre los pioneros del estudio talmúdico en Polonia. Vivió y
murió en Lublin, donde encabezó la yeshivah de la que surgieron los célebres
rabinos del siguiente siglo. Israel, hijo de Shachna, se convirtió en rabino de Lublin
al morir su padre, y el discípulo de Shachna Moisés Isserles (conocido
como ReMA) (1520–1572) logró reputación internacional entre la comunidad judía
como uno de los autores del Shulján Aruj (el "Código de la Ley Judía"). Su
contemporáneo Solomon Luria (1510–1573) de Lublin, con el que mantenía
correspondencia, también alcanzó fama entre sus correligionarios. La autoridad de
ambos, cuyas disputas teológicas eran habituales, era reconocida por los judíos
de toda Europa. En la época, la Cábala se había extendido por la protección
del judaísmo rabínico, y eruditos como Mordecai Jaffe y Yoel Sirkis se dedicaron a
su estudio. Este periodo de gran desarrollo del estudio rabínico se interrumpió por
el estallido de la Rebelión de Jmelnytsky de los cosacos de la estepa ucraniana y
las campañas militares en territorio polaco de la segunda mitad del siglo XVII.
Firma de Israel ben Eliezer, fundador
del hasidismo.
El crecimiento del hasidismo[editar]
Artículo principal: Hasidismo
La década que va desde la Rebelión de Jmelnytsky hasta El Diluvio (1648-1658)
dejó una profunda marca no solo en la vida social de los judíos de Polonia y
Lituania sino también en su vida espiritual. La producción cultural de los judíos
polacos disminuyó. El estudio del Talmud, que hasta esta época había sido
accesible para la mayoría de la comunidad, se convirtió en objeto de estudio de un
número limitado de estudiantes. El estudio de los textos sagrados se formalizó en
exceso, algunos rabinos se entregaron a enrevesados estudios sobre las leyes
religiosas, otros escribían comentarios sobre diferentes partes del Talmud a modo
de bizantinismos teológicos, tratando la mayoría de las veces con argumentos que
no tenían importancia práctica. En esta misma época hicieron su aparición en la
judería polaca muchos milagreros charlatanes que tuvieron mucho predicamento,
culminando la década con la aparición de varios movimientos "mesiánicos", siendo
los protagonizados por Shabtai Tzvi y por Jacob Frank los más destacados.
En estos tiempos de misticismo y de excesivos formalismos teológicos surgió la
figura de Israel ben Elezier conocido como el "Baal Shem Tov" o el "BeShT",
(1698-1760). Sus enseñanzas dejaron una huella profunda en los judíos de todo el
este de Europa y muy especialmente en los polacos. Sus discípulos predicaron y
fomentaron una nueva fervorosa rama del judaísmo ortodoxo, basada en
la Kabbalah: el Judaísmo Jasídico. El auge de este movimiento en el territorio
polaco y fuera de este estaba llamado a tener una enorme influencia en el
crecimiento del Judaísmo Jaredí a lo largo del tiempo y a través de las muchas
dinastías rabínicas jasídicas que llegan a nuestros días. Entre estas la más
destacada es la dinastía jasídica Lubavitch que cuenta con unos 200.000
seguidores a lo largo del mundo y que nació en la ciudad polaca
de Liozna (actual Bielorrusia) de la mano del rabino Schneur Zalman de Liadí.
Otras dinastías jasídicas de origen polaco son Aleksander, Guer, Bovov y
Nadvorna. Hoy en día los jasídicos son el grupo de población judía de mayor
crecimiento y, sin duda, el grupo judío más visible dado su particular estilo de vida,
consagrado por completo a la religión y al estudio de la Torah.
Los judíos de Polonia bajo el Imperio ruso (1795–1918)
[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1795-1918)
La política rusa hacia los judíos resultó ser más dura que la anteriormente
desarrollada por el Estado polaco. Los antiguos territorios polacos siguieron
albergando a numerosos judíos, ya que en 1772 la zarina Catalina instauró
la Zona de Asentamiento, prohibiendo a los judíos que se asentasen fuera de ella.
La Zona incluía gran parte de la antigua Polonia aunque excluía zonas donde
anteriormente había habitantes judíos. Unos cuatro millones de judíos vivían en
esta área hacia finales de la década de 1880.
Al principio la política rusa hacia los judíos de Polonia fue vacilante, alternando
duras leyes en su contra con políticas más tolerantes. En 1802 el Zar estableció
el Comité para el avance de los judíos en lo que se considera un intento de
desarrollar un plan coherente de aproximación a la nueva e importantísima
población judía del Imperio ruso. El comité sugirió en 1804 una serie de medidas
diseñadas para animar a los judíos a asimilarse, pero que no les forzaba a
hacerlo. Se proponía que se permitiese que los judíos asistiesen a escuelas laicas
e incluso que pudiesen poseer tierras, pero en cambio restringía su acceso a
Rusia, no solo prohibiendo que se instalasen en esos territorios, sino incluso
dificultando su entrada en ellos aunque fuese de forma temporal. Se les prohibía
también trabajar en la industria cervecera y en la elaboración de alcohol, una
actividad económica de gran importancia en la época, y se les hacía objeto de otra
larga serie de prohibiciones menores.
El problema de esta legislación fue que las autoridades locales, las encargadas de
hacer cumplir las disposiciones más duras, se empeñaron con fuerza en cumplirla,
mientras que las partes más liberales o aperturistas de la legislación nunca se
aplicaron del todo y, por lo tanto, las condiciones de vida de los judíos en la Zona
de Asentamiento empeoraron rápidamente. En la década de 1820 una serie de
leyes promulgadas por el Zar acabaron con la tradicional exencíón de los judíos de
servir en el ejército a cambio de dinero y obligaron a que las comunidades judías
proporcionasen jóvenes para que sirviesen en el ejército zarista, donde en muchas
ocasiones se les obligaba a convertirse. Pese a que los judíos fueron poco a poco
adquiriendo nuevos derechos, sobre todo tras la reforma de emancipación de
1861, todavía se les recluía en la Zona de Asentamiento y se les sometía a
restricciones en lo que respecta a derechos a propiedad y en el acceso a ciertos
empleos. Todos estos avances y el statu quo de los judíos acabarían por
desaparecer bruscamente tras el asesinato del Zar Alejandro II, del que se acusó
falsamente a los judíos, lo cual desató unos niveles de violencia antisemita y de
emigración sin precedentes.
Pogromos[editar]

Manifestación bundista de 1917.


El asesinato del zar originó una oleada a gran escala de revueltas antijudías,
denominadas pogromos entre 1881 y 1884. Durante el estallido de 1881, los
pogromos se limitaron fundamentalmente a Rusia, aunque también hubo uno
en Varsovia en el que fueron asesinados doce judíos, muchos otros fueron
linchados quedando malheridos, numerosas mujeres fueron violadas y la
comunidad sufrió pérdidas económicas por valor de más de dos millones
de rublos. El nuevo zar Alejandro III culpó a los judíos de los disturbios e impuso
una serie de duras restricciones a la libre circulación de los mismos. Los pogromos
continuaron dándose de forma habitual hasta 1884 con el apoyo tácito del
gobierno que miraba para otro lado. Todo esto provocó un cambio fundamental en
la historia de los judíos polacos y del resto del mundo. La mejor consecuencia de
estos acontecimientos dramáticos fue que provocaron una grandísima oleada de
inmigración judía hacia América, ante todo hacia Estados Unidos y en menor
medida hacia Argentina, Canadá, Brasil y otros países de Suramérica. Se calcula
que hasta finales de la década de los años 1920 más de dos millones de judíos
abandonaron la Zona de Asentamiento, lo que al cabo de dos décadas se
demostraría que les salvó, a ellos y a sus descendientes, de morir en
el Holocausto. También hubo una considerable oleada migratoria judía hacia los
países en ese momento más tolerantes de la Europa Occidental, como Francia,
el Reino Unido, Holanda, Bélgica e incluso Alemania, que provocaron un aumento
del antisemitismo en la zona. Además los pogromos hicieron que entre todos los
judíos del este de Europa aumentase el convencimiento de pertenencia a un grupo
maltratado, lo que generó un considerable aumento de la fuerza del Sionismo y
una gran oleada de inmigración hacia Palestina.
Otra oleada de pogromos aún más sangrienta tuvo lugar entre 1903 y 1906, y se
cree que algunos de ellos fueron organizados, o al menos apoyados, por la policía
secreta zarista rusa, la Ojrana. Algunos de los peores de estos pogromos
sucedieron en el territorio polaco, donde vivía la mayoría de los judíos sometidos
al Imperio ruso, incluyendo el Pogromo de Białystok de 1906 en el que más de un
centenar de judíos fueron asesinados y muchos más resultaron heridos.
Haskalá y Halajá[editar]
Artículo principal: Haskalá
La Ilustración judía, llamada "Haskalá", empezó a extenderse por Polonia a
principios del siglo XIX defendiendo ideas y valores seculares. Los defensores del
movimiento (los Maskilim) abogaban por la integración de los judíos en la cultura
predominante. Al mismo tiempo hubo otro grupo de judíos, seguidores de
la Halajá, la ley rabínica, que hacían énfasis en los valores tradicionales y en el
estudio del Talmud y de la Torá, dando una respuesta judía a los problemas éticos
derivados del antisemitismo y las persecuciones (un ejemplo de esta corriente
fue Movimiento del Musar. La judería polaca se vio bastante menos influida por los
valores que proponía la Haskalá que otras comunidades del oeste de Europa, que
luchaban por integrarse (sobre todo tras la Revolución francesa) y por el contrario
reaccionaron a la agresión laicista con una fuerte revalorización de la cultura judía
y de su vida religiosa basándose en la Halajá (las leyes rabínicas), siendo
incansables fieles ante todo del Judaísmo ortodoxo e incluso del Judaísmo
Jasídico y más tarde, a mediados del siglo XIX, adaptándose al sionismo religioso.
Los movimientos políticos judíos en Polonia[editar]
En la segunda mitad del siglo XIX, la Haskalá y los debates que había provocado
indujeron la aparición de un gran número de movimientos políticos judíos dentro
de la misma comunidad y que abarcaban un gran número de opiniones. Estos
movimientos acabaron generando partidos políticos que se presentaban a las
elecciones locales y regionales. El sionismo se hizo muy popular tras la fundación
del partido socialista sionista Poale Zion y de un partido sionista religioso (Mizrahi).
Los judíos también formaron sindicatos socialistas como la Unión General de
Trabajadores Judíos (conocida como Bund) que defendía la asimilación (en el
sentido de integración en la sociedad polaca, no de conversión al catolicismo) y
los derechos laborales de los trabajadores judíos. El Folkspartei (partido del
pueblo), que se definía como liberal y laico, defendía asimismo una cierta
autonomía de los judíos y la preservación de sus raíces culturales, de su lengua y
de su religión y se resistía a la asimilación. En 1912 fue fundado en la ciudad
polaca de Katowice el movimiento World Agudath Israel, posteriormente se fundó
en Palestina un partido político religioso llamado Agudat Israel. Los partidos
sionistas obtuvieron en las elecciones de 1919 el cincuenta por ciento del voto
judío.
Como era de esperar dadas las condiciones de Polonia, sometida al Imperio ruso,
los judíos participaron además en un buen número de insurrecciones contra los
rusos, incluyendo la Insurrección de Kościuszko, Levantamiento de Noviembre y
la Insurrección de enero de 1863. Igualmente participaron en la Revolución rusa
de 1905.
En 1897, el catorce por ciento de los ciudadanos polacos eran judíos. Los judíos
tenían representación en el gobierno, asientos en el Sejm, concejales e incluso
alcaldes en algunos municipios. Además existían comités de judíos religiosos
(rabinos en algunos casos) a los que la autoridad católica tenía en cuenta. Los
judíos pertenecieron a una gran variedad de partidos políticos y asociaciones,
abarcando ideologías que iban desde el socialismo al sionismo pasando incluso
por el antisionismo. El Bund, un partido socialista judío, se había extendido por
toda Polonia a principios del siglo XX, y muchos trabajadores judíos, a los que
podríamos considerar como auténticos proletarios industriales de las ciudades
de Varsovia y Łódź, militaban en él.
En 1914 los sionistas alemanes fundaron el comité alemán para la libertad de los
judíos rusos, cuyo máximo objetivo era el de establecer un estado tapón en un
área de la Zona de Asentamiento compuesto por las provincias polacas que
habían sido anexionadas a Rusia y que sería "de facto" un protectorado
del Imperio Alemán, lo cual haría imposible la resurrección de Polonia como país
independiente.
Periodo de entreguerras 1918–1939[editar]
Artículo principal: Segunda República Polaca

El papel de los judíos polacos por la independencia de


Polonia[editar]
Los judíos también jugaron un papel muy importante en la lucha por la
independencia de Polonia en 1918 y muchos se unieron a Józef Piłsudski (un
nacionalista polaco que luchó por la independencia de la nación), mientras que
otras muchas minorías permanecieron neutrales en la lucha por la creación de un
Estado independiente (la minoría alemana, la minoría ucraniana, la bielorrusa,
etcétera). Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial y los sucesivos
conflictos que la siguieron por todo el este de Europa (tales como la guerra civil
rusa, la guerra polaco-ucraniana y la guerra polaco-soviética) se produjeron
muchos pogromos contra los judíos por todas partes. Estos ataques solían ser
consecuencia de que los judíos eran percibidos como defensores de
los bolcheviques rusos, con lo que eran comunes los ataques a los judíos por
parte de aquellos que se oponían al régimen bolchevique. Se cree que estos
pogromos causaron por todo el Imperio ruso más de 250.000 víctimas judías que
dejaron unos 300.000 huérfanos, una buena parte de ellos en Polonia.
Justo después del fin de la Primera Guerra Mundial empezaron a llegar a
Occidente noticias sobre pogromos masivos contra judíos que estaban teniendo
lugar en Polonia y que escandalizaron a la comunidad internacional. La presión
internacional hacia el gobierno polaco llegó a tal punto que el presidente de
Estados Unidos en aquel momento, Woodrow Wilson, envió a Polonia una
comisión especial para que investigara los acontecimientos. La comisión, liderada
por Henry Morgenthau, llegó a la conclusión de que las noticias sobre los
pogromos se habían exagerado y que en algunos casos habían sido incluso
inventadas. En su informe identificó, situó y fechó ocho pogromos importantes que
habían sucedido entre los años 1918 y 1919 en Polonia en los que habían sido
asesinados entre 200 y 300 judíos. Cuatro de estos pogromos fueron atribuidos a
la acción de desertores del ejército o a soldados indisciplinados. Según el informe
ninguno de los pogromos fue consecuencia de ninguna política oficial del
gobierno. Entre estos incidentes destaca la Masacre de Pinsk, ocurrida en Pinsk,
en la que un oficial del ejército polaco acusó a un grupo de civiles judíos de
conspirar contra los polacos y acabó fusilando a treinta y cinco de ellos. También
destacan los hechos ocurridos en Leópolis en 1918. Justo después de que el
ejército polaco tomara la ciudad, cientos de personas fueron asesinadas entre el
caos incluyendo más de setenta judíos. En Varsovia algunos soldados del ejército
se dedicaron a linchar, asesinar o violar a judíos por las calles pero fueron
castigados por ello. Muchos de los sucesos en Polonia, de los que se habían
hecho eco periódicos como el New York Times, habían sido exagerados. En
cambio, en otros muchos lugares, sobre todo en Ucrania, estaban sucediendo
horribles pogromos de los que la prensa no se hizo eco alguno.
El principal resultado de todos estos acontecimientos fue que en 1919, después de
la Conferencia de Paz de París en el Tratado de Versalles se añadieron una serie
de cláusulas específicas para garantizar legalmente los derechos de las minorías
en Polonia. En 1921 la Constitución Polaca de marzo otorgó, por primera vez en la
historia polaca, los mismos derechos a los judíos polacos que los que gozaban los
católicos acabando con toda discriminación legal y garantizando la tolerancia
religiosa.
Alumnos de una escuela hasídica en Łódź,
hacia 1910.
Cultura judeo-polaca[editar]
Artículo principal: Cultura judía
En la nuevamente independiente Segunda República Polaca habitaba una gran
minoría judía. Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó, vivía en Polonia la
mayor población judía de Europa. De acuerdo con el censo nacional de 1931
había 3.130.581 personas en Polonia que declaraban el judaísmo como su
religión. Estimando el incremento de la población y los movimientos migratorios
desde y hacia Polonia entre 1931 y 1939, había aproximadamente 3.474.000
judíos en Polonia en septiembre de 1939 (aproximadamente un 10% de la
población total). Los judíos vivían principalmente en grandes y pequeñas
ciudades: El 77% vivía en ciudades y el 23% en pueblos.
El año escolar de 1937 había en Polonia 226 colegios elementales, 12 institutos y
14 centros de formación profesional en los que el yiddish o el hebreo eran las
lenguas vehiculares.
Casi todos los partidos políticos judíos, tanto los socialistas (la Unión General de
Trabajadores Judíos) como los sionistas de izquierda y de derecha y los partidos
judíos religiosos conservadores, estaban representados en el "Sejm" (el
parlamento polaco) además de en asambleas regionales.
En 1939 vivían 375.000 judíos aproximadamente en Varsovia, constituyendo un
tercio de la población total de la capital. En todo el mundo solo en la ciudad
de Nueva York vivían más judíos que en Varsovia. En Varsovia había
organizaciones juveniles políticas judías (sionistas, bundistas, etc.) y movimientos
juveniles de judíos religiosos perfectamente organizados. Florecían el teatro y los
periódicos judíos. Además de pequeños negocios algunos judíos poseían
inmobiliarias y empresas de importación y exportación de manufacturas. Las
prácticas religiosas abarcaban desde el Judaísmo jasídico hasta el judaísmo
"progresista" moderno.
La mayoría de los judíos de Varsovia hablaban yidis aunque el polaco se estaba
extendiendo entre los jóvenes que no tenían problema en declararse totalmente
judíos, varsovianos y polacos a la vez. Los judíos polacos estaban integrándose
con fuerza dentro del conjunto de la sociedad polaca, si bien algunos se sentían
aún miembros de una nación separada de la polaca. Se estima que el ochenta por
ciento de los judíos polacos eran aún en esa época fácilmente reconocibles
(debido a la vestimenta, al habla, al aspecto físico...), mientras que el veinte por
ciento se podrían considerar asimilados. Más de la mitad de los niños judíos
asistían a colegios especiales judíos, religiosos o no, lo que complicaba el
aprendizaje de la lengua polaca. Debido a todo esto y según una encuesta del año
1931, la gran mayoría de los judíos de Polonia declaraban el yidis como su lengua
materna, el 79 por ciento, y solo el 12 por ciento declaraban el polaco. El resto,
sobre todo sionistas, elegían el hebreo.
La escena cultural judía era particularmente vibrante. Había muchas publicaciones
judías y aproximadamente 116 periódicos. Algunos de los autores en lengua
yiddish, entre los cuales destaca Isaac Bashevis Singer, fueron reconocidos
internacionalmente y aclamados como autores judíos clásicos (Singer incluso
ganó el Premio Nobel de literatura del año 1978).
Otros autores judíos de este periodo como Bruno Schulz, Julian Tuwim, Jan
Brzechwa y Bolesław Lesmian fueron menos reconocidos internacionalmente,
pero no por ello dejaron de realizar importantes contribuciones a la literatura
polaca. El teatro yiddish también floreció. Polonia tenía quince teatros en yiddish y
muchos grupos teatrales. Varsovia era el hogar de la compañía teatral en yiddish
más importante de la época: La Compañía de teatro Vilna, que representó su
primera obra "El Dybbuk" en 1920 en el teatro Elyseo.
Algunos judíos polacos supervivientes del Holocausto cursaron sus estudios en
la Universidad de Varsovia y llegarían a ser importantes políticos israelíes,
como Menachem Begin o Yitzhak Shamir.
El crecimiento del antisemitismo[editar]
Artículo principal: Antisemitismo
La persecución de los judíos en Polonia fue más evidente en los primeros y
últimos años de la segunda república. Los judíos no eran vistos por una gran parte
de la población católica como auténticos polacos. Este era un problema causado
por el nacionalismo polaco (representado por el gobierno de Endecja) y por el
hecho de que una gran mayoría de los judíos polacos vivían separados de la
mayoría católica: Por ejemplo, el 85% de los judíos declaraban el yiddish o
el hebreo como su primera lengua. Esta situación mejoró durante un tiempo con el
gobierno de Józef Piłsudski, entre 1926 y 1935. Józef Piłsudski reemplazó las
ideas de asimilación étnica o "polonización" de "Endecja" por una política de
"asimilación estatal". De esta manera, a los ciudadanos se les juzgaba por su
lealtad al Estado y no por sus creencias religiosas.
Estos años (desde 1926 hasta 1935) fueron percibidos muy favorablemente por
los judíos polacos, cuya situación mejoraba sustancialmente con el gobierno de
Piłsudski. De todas formas la situación de los judíos nunca fue del todo
satisfactoria debido a la combinación de varios factores como la Gran Depresión, y
se deterioró muchísimo con la muerte de Piłsudski, vista por la comunidad judía
como una gran tragedia.
Más allá del acoso académico que muchos estudiantes judíos sufrían por parte de
alumnos y profesores antisemitas en algunas universidades, se fue limitando de
forma encubierta, desde la independencia hasta finales de los años 30, el número
de estudiantes judíos que podían ingresar en la universidad. Este proceso alcanzó
su punto más alto en 1937 cuando se establecieron cuotas semilegales o ilegales
("Numerus clausus") en las universidades. Ese mismo año los sindicatos polacos
de médicos y abogados empezaron a condicionar a sus afiliados el hecho de
pertenecer a la religión católica, y mientras tanto muchos puestos en el
funcionariado se restringían también a los católicos. Todo esto iba acompañado de
violencia física, ya que entre 1935 y 1937 hubo setenta y nueve judíos asesinados
y más de quinientos heridos en incidentes antisemitas. Toda esta violencia
también iba dirigida contra comercios judíos, que eran atacados y saqueados a la
vez que boicoteados, lo que trajo como consecuencia enormes pérdidas
económicas y la ruina de muchas familias.
La Segunda Guerra Mundial y el exterminio de la
judería polaca durante el Holocausto (1939–45)[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1939-1945)

La Campaña polaca de septiembre[editar]


Artículos principales: Invasión alemana de Polonia de 1939 e Invasión soviética de
Polonia de 1939.

Cementerio Militar de Powązki


Durante la invasión de Polonia de 1939, al menos 120.000 ciudadanos polacos de
ascendencia judía tomaron parte en las batallas contra los alemanes como
miembros del ejército polaco. Se estima que durante estas acciones murieron
como mínimo 32.216 soldados y oficiales judíos y 61.000 fueron hechos
prisioneros por los nazis, pero la mayoría no sobrevivió. Los soldados y los
oficiales judíos no profesionales que fueron puestos en libertad acabaron
finalmente en los guetos y campos de trabajo o de exterminio sufriendo el mismo
destino que otros civiles judíos.
Territorios anexionados por la Unión Soviética[editar]
Artículo principal: Territorios polacos anexionados por la Unión Soviética
La consecuencia del Pacto de no agresión germano-soviético fue la división de
Polonia entre la zona ocupada por los nazis y la zona ocupada por los soviéticos.
Por lo tanto la comunidad judía quedó dividida en dos. Según el censo de 1941, el
61.2% de los judíos polacos se encontraban en las áreas que ocuparían los nazis,
mientras que el 38.8% habitaban en las áreas que ocuparían los soviéticos. Aun
así, teniendo en cuenta los movimientos de población desde el oeste de Polonia
hacia el este durante y después de la invasión de Polonia por los nazis, es muy
probable que el porcentaje de judíos en las áreas soviéticas fuera mucho mayor
que el indicado por el censo de 1941.
Entre los oficiales polacos asesinados por el NKVD en 1940 en la Masacre de
Katyn había entre 500 y 600 judíos. Pero aun así un gran porcentaje de los judíos
polacos simpatizaba con los soviéticos, sobre todo si lo comparamos con el de
católicos. Mientras que los polacos veían a los soviéticos como invasores, muchos
judíos los veían como los soviéticos se autoproclamaban: protectores contra los
nazis. No hay que olvidar el odio ancestral que separaba a los polacos católicos
de sus tradicionales invasores y ocupantes rusos ortodoxos. Todo esto hizo que
creciera mucho la tensión entre los polacos católicos y las comunidades judías en
estas regiones.
Desde 1939 hasta 1941, unos 300.000 judíos polacos fueron deportados desde
las zonas anexionadas por la Unión Soviética hacia varias repúblicas de la URSS.
Algunos de ellos, sobre todo judíos polacos comunistas, se fueron voluntariamente
pero muchos otros fueron forzosamente deportados hacia el Gulag. Un pequeño
número de judíos polacos (unos 6.000 aproximadamente) pudieron abandonar la
Unión Soviética en 1942 comandados por el general Władysław Anders (entre
ellos el futuro primer ministro de Israel Menachem Begin). Cuando el II Cuerpo de
ejército polaco estuvo destinado en el Mandato Británico de Palestina, el 67%
(2972) de los soldados judíos desertaron, la gran mayoría de ellos para unirse
al Irgún.
El holocausto: La Polonia ocupada[editar]
Artículo principal: Ocupación de Polonia (1939-1945)
Artículo principal: El Holocausto

AVISO
sobre:
el amparo de judíos fugados.
Hay necesidad de recordar que, según el párrafo tercero del decreto de 3 de
octubre de 1941 sobre la Limitación de Residencia en el Gobierno General (página
595 del registro del Gobierno General), los judíos que abandonen sin permiso el
barrio judío serán condenados a muerte. Según este decreto, aquellos que
conscientemente prestaren ayuda a los dichos judíos proporcionándoles refugio o
entregándoles o vendiéndoles alimentos, serán también condenados a muerte.
Éste es un aviso terminante a la población no judía para que se abstenga de:
1) Dar refugio a los judíos.
2) Abastecerles de comida.
3) Venderles alimentos.
Dr. Franke. Comandante de la ciudad. Częstochowa 24 de septiembre de 1942
La comunidad judía polaca fue la que más sufrió durante el Holocausto.
Aproximadamente seis millones de ciudadanos polacos murieron durante la
guerra, la mitad de ellos (3 millones) eran judíos polacos (es decir, todos los judíos
excepto unos 300.000) que fueron asesinados por los nazis en los campos de
exterminio de Treblinka, Auschwitz, Sobibor, Chelmno y Belzec. Otros murieron en
campos de trabajo como Majdanek, de inanición en los guetos, etcétera. También
muchos judíos del este de Polonia murieron víctimas de los escuadrones de la
muerte nazis conocidos como Einsatzgruppen, especialmente en 1941.

Foto tomada durante el Levantamiento


del gueto de Varsovia de 1943 que muestra la destrucción final de los restos del
gueto.
Varias de las masacres alentadas por los alemanes fueron llevadas a cabo con la
ayuda, o incluso la participación directa, de los mismos polacos. El caso
paradigmático es la masacre de Jedwabne, en la que entre 300 y 1600 judíos
fueron torturados hasta la muerte, cuando no quemados vivos, por una parte de
los habitantes católicos de Jedwabne. Aun así no se conoce totalmente el grado
de participación de los polacos católicos en las matanzas de judíos, que sigue
siendo un tema muy controvertido. Esto se debe en parte a que los líderes judíos
se niegan por razones religiosas a una hipotética exhumación de los restos de las
víctimas que ayudaría a establecer las causas de su muerte e incluso podría
esclarecer quiénes fueron los responsables. El Instituto Nacional Polaco por la
Memoria señala 22 poblaciones más en las que sucedieron pogromos similares al
de Jedwabne. Las razones de estas masacres se siguen debatiendo hoy en día,
aunque entre ellas se incluyen el antisemitismo, el resentimiento de muchos
polacos debido a la cooperación judía con los soviéticos que habían invadido el
este de Polonia en el año 1939, el deseo de robar las pertenencias de los judíos
(aunque antes de la guerra la mayoría de los judíos polacos eran pobres) y, por
supuesto, el impulso, cuando no instigación, que dieron los nazis a la participación
en estas masacres.
Los alemanes establecieron un gran número de guetos en los que los judíos eran
confinados para posteriormente ser exterminados. El Gueto de Varsovia fue el
mayor, con 380.000 personas, y el Gueto de Łódź el segundo mayor, con unas
160.000. En otras muchas ciudades con población judía,
como Cracovia, Bialystok, Częstochowa, Kielce y Radom, los alemanes también
crearon guetos. Otros muchos guetos menos importantes numéricamente se
instalaron en pequeñas poblaciones y de hecho se cree que el primer
levantamiento en un gueto ocurrió en 1942 en la pequeña ciudad de Lakhva, al
este de Polonia.
El Gueto de Varsovia fue establecido por el gobernador general alemán de
Polonia Hans Frank el 16 de octubre del año 1940. En esta época la población del
gueto se podía estimar en unas 380.000 personas, es decir, el treinta por ciento de
la población de Varsovia recluida en un área que formaba el 2.4% de la extensión
de la ciudad. Los alemanes posteriormente aislaron el gueto del resto de la ciudad
construyendo un muro alrededor el 16 de noviembre de ese mismo año.
Durante el siguiente año y medio otros judíos de poblaciones y pequeñas ciudades
cercanas a Varsovia fueron trasladados forzosamente al gueto. Esto hizo que el
número de habitantes del gueto se mantuviese estable pese a que las
enfermedades (sobre todo el tifus) y la falta de comida mantenían un goteo
constante de decenas de muertos diarios. Las raciones de comida en 1941 para
los judíos de Varsovia estaban limitadas a unas 253 calorías y para los polacos de
la ciudad unas 669 (se requieren unas 1500 calorías diarias aproximadamente
para mantener el metabolismo basal de una persona), mientras que a la población
y al ejército alemanes se les asignaban unas 2613 calorías.
Las condiciones de vida en los guetos eran terribles. Los judíos capturados
intentando escapar eran fusilados y sus cuerpos se dejaban a la vista de la gente
durante días como señal de advertencia. Aquellos que pasaban al lado ario de la
ciudad sin ningún contacto con los polacos cristianos, arriesgaban sus vidas para
ayudar a los judíos de dentro del gueto pasando comida. Si pretendían buscar
refugio en el lado ario de la ciudad, solían acabar volviendo, dado que no podían
encontrar un lugar para esconderse. Además muchos polacos colaboracionistas
se aprovechaban de ellos robándoles para luego entregarles a los alemanes que
les recompensaban económicamente. En los guetos más importantes, como el de
Varsovia o el de Łódź, cientos de niños de cuatro a cinco años salían en masa al
lado ario de las ciudades varias veces al día para introducir comida o bienes de
consumo en los guetos. Lo hacían con la ayuda de sacos que podían pesar más
que ellos mismos, convirtiendo así el contrabando en el único modo de
subsistencia de sus padres y de ellos mismos, que de otra manera hubiesen
muerto de inanición. En este contexto los nazis convirtieron en algo rutinario
disparar a los niños mientras introducían comida en los guetos; mucha gente fue
asesinada por traficar con gallinas o con leche. Además, era muy difícil tener
contacto con los polacos de fuera del gueto, dado que cualquier polaco
encontrado asistiendo a los judíos también se exponía a la pena de muerte. Para
cualquier judío joven y resistente era relativamente sencillo escapar del gueto y
huir hacia el campo donde hubiese tenido alguna posibilidad de supervivencia
uniéndose a la resistencia partisana (como efectivamente algunos hicieron) o
simplemente escondiéndose, pero de hecho los nazis eran conscientes de que
manteniendo unidas a las familias en los guetos hasta la deportación y
manteniendo la incertidumbre sobre la misma conseguirían que las fugas fuesen
algo anecdótico. La inmensa mayoría de los jóvenes permaneció con sus familias
hasta el final, lo que les costó la vida.
El 22 de julio de 1942 comenzaron las deportaciones en masa de los habitantes
del Gueto de Varsovia y durante los siguientes cincuenta y dos días (hasta el 12
de septiembre de 1942) aproximadamente 300.000 personas fueron transportadas
en trenes al Campo de Exterminio de Treblinka. Estas deportaciones fueron
organizadas por los nazis pero llevadas a cabo por 200 soldados letones de los
batallones Schutzmannschaften, por otros 200 policías ucranianos y por 2.500
judíos de la policía judía (dirigida por el Judenrat) con lo cual solo fue necesaria la
participación de 50 miembros de las SS alemanas. Estos miembros de la policía
judía recibían, junto con sus familias y parientes, inmunidad para ser deportados
como pago por su cooperación.
Además en agosto de 1942 se ordenó a los miembros de la Judenrat, bajo la
amenaza de ser deportados, que entregasen diariamente a cinco habitantes judíos
del gueto a los alemanes para ser deportados desde la estación de
transbordo Umschlagplatz. El 18 de enero de 1943 algunos habitantes del gueto,
sobre todo miembros de la Żydowska Organizacja Bojowa (Organización judía de
combate) se resistieron armados a las nuevas deportaciones que los alemanes
estaban organizando. La destrucción final del gueto de Varsovia sucedió cuatro
meses después de que los alemanes arrasaran esta primera rebelión.
El Levantamiento del Gueto de Varsovia fue uno de los múltiples levantamientos
fallidos que ocurrieron en guetos judíos de toda la Europa ocupada y el más
importante. A los alemanes les supuso más tiempo sofocarlo (entre el 19 de abril y
el 16 de mayo del año 1943) que invadir toda la mitad oeste de Polonia. Algunos
de los pocos supervivientes del levantamiento huyeron a los campos cercanos a
Varsovia, donde se escondieron hasta el Alzamiento de Varsovia y el final de la
guerra. Otros se unieron al movimiento polaco de resistencia Armia Krajowa, o
fueron asesinados o entregados a los nazis por los colaboracionistas polacos
antisemitas, con lo cual solo un número muy reducido sobrevivió a la guerra.
Monumento a los héroes del gueto de
Varsovia.
La liquidación del gueto de Varsovia fue similar a la sucedida en otros guetos en
los que los judíos estaban concentrados. Tras la decisión de la Alemania nazi de
comenzar la Solución Final, es decir, el exterminio de los judíos europeos, empezó
la Aktion Reinhard, la primera fase del exterminio, con el establecimiento de los
campos de Belzec, Sobibór y Treblinka, seguida después en la segunda fase por
la apertura de Auschwitz-Birkenau. Con la decisión tomada dieron comienzo las
deportaciones en masa de judíos a estos campos, muchos de ellos desde el gueto
de Varsovia, y para cuando concluyó la Aktion Reinhard en octubre de 1943
habían sido asesinados en los campos más de 1 700 000 judíos.
Monumento a las víctimas del Nazismo en Polonia
ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, Campo de concentración de
Płaszów, Cracovia.
Polonia fue el único país de la Europa ocupada en el que los nazis impusieron
formalmente la pena de muerte para cualquier persona descubierta ayudando o
escondiendo a los judíos. Teniendo en cuenta además que las raciones de comida
para los polacos eran muy insuficientes (unas 669 calorías al día en 1941) y que la
comida en el mercado negro era carísima, era muy difícil que cualquier polaco
pudiese esconder a un judío y prácticamente imposible a una familia entera. Pese
a estas medidas brutales impuestas por los nazis y a la escasez de comida,
Polonia tiene la mayor cantidad de premiados como Justos entre las naciones por
el museo Yad Vashem de Israel de todo el mundo.
El gobierno polaco en el exilio fue también el primero (en noviembre de 1942) en
revelar la existencia de campos de concentración nazis en Polonia y el exterminio
sistemático de la población judía gracias al informante Jan Karski y a las
actividades de Witold Pilecki, miembro de Armia Krajowa y la única persona que
entró voluntariamente en el campo de concentración de Auschwitz para organizar
un movimiento de resistencia dentro del campo.
El gobierno polaco en el exilio fue asimismo el único en crear especialmente una
organización (Żegota) para ayudar a los judíos de Polonia y que salvó a miles de
personas de la muerte con papeles falsos, dinero, escondiendo niños judíos en
orfanatos católicos y otros lugares.
Mandato Comunista: 1945–89[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1945–1989)

La Posguerra[editar]
Entre cuarenta y cien mil judíos polacos sobrevivieron al Holocausto en Polonia
escondidos o uniéndose a grupos partisanos polacos o soviéticos. Otros 50.000 a
170.000 fueron repatriados desde la Unión Soviética después de la guerra y entre
20.000 y 40.000 desde Alemania (supervivientes de los campos sobre todo). Así
las cosas, nada más acabar la guerra había en Polonia entre 180.000 y 240.000
judíos viviendo sobre todo en las ciudades
de Varsovia, Cracovia, Łódź, Dzierżoniów, Bielawa y Breslavia.
Prácticamente al acabar la guerra los judíos empezaron a abandonar Polonia.
Motivados por una renovada violencia antisemita, especialmente por el Pogromo
de Kielce de 1946, por la negativa comunista de devolver a los judíos sus
propiedades previas a la guerra y por el deseo de toda la judería europea de dejar
atrás las comunidades destrozadas por el Holocausto para empezar una nueva
vida en el Mandato Británico de Palestina. De cien a ciento veinte mil judíos
abandonaron Polonia entre 1945 y 1948. Su salida fue organizada en gran parte
por una serie de activistas sionistas en Polonia como Adolf Berman (superviviente
del Gueto de Varsovia) y Icchak Cukierman (judío lituano que con papeles falsos
permaneció toda la guerra en la parte aria de la ciudad actuando como enlace de
la resistencia del gueto) bajo el amparo de la organización
semiclandestina Berihah (una palabra hebrea que significa "vuelo"). Este grupo fue
también responsable de organizar la emigración de judíos que habían sobrevivido
al Holocausto en Rumanía, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia. Una segunda
oleada migratoria de unas cincuenta mil personas desde Polonia tuvo lugar
durante la apertura del régimen comunista entre 1957 y 1959.
El Bund tomó parte en las elecciones legislativas polacas en una alianza con el
partido socialista polaco (no comunista) obteniendo un único parlamentario, el
primer parlamentario del Bund de toda la historia polaca, y otros tantos en
asambleas regionales. Pero este logro hizo que con la presión de las autoridades
comunistas los líderes del Bund tuvieran que desmantelar el partido
"voluntariamente" entre 1948 y 1949, en contra de la voluntad de casi todos los
activistas del partido.
Para aquellos judíos que se quedaron, la reconstrucción de la vida judía en
Polonia quedó a cargo del Comité Central de los Judíos Polacos que entre octubre
de 1944 y 1950 ofreció ayuda legal, educacional y ayudas para la atención médica
a la comunidad judía, además de organizar algunas actividades culturales.
Una comunidad judía religiosa dirigida por Dawid Kahane, que servía
como rabino jefe de las fuerzas armadas polacas, funcionó en todo el país entre
1945 y 1948 hasta que fue absorbida por el CKZP. Once partidos políticos judíos
independientes, ocho de ellos legales, actuaron hasta su disolución forzosa
durante los años 1949 y 1950.
Un buen número de judíos polacos participaron en la implantación del
régimen comunista en el país entre 1944 y 1956, ocupando, entre otros, puestos
prominentes en el Politburó del Partido Unificado de los Trabajadores
Polacos (como Jakub Berman y Hilary Minc, este último responsable del
establecimiento de un sistema económico comunista), y en el aparato de
seguridad, el Urząd Bezpieczeństwa (de siglas U.B. y que era en realidad un
aparato represor). Otros judíos también ocuparon puestos diplomáticos y en la
inteligencia, como Marcel-Reich-Ranicki. Después de 1956 durante el proceso
de sesestalinización en Polonia bajo el régimen de Władysław Gomułka,
numerosos de los oficiales de la Urząd Bezpieczeństwa, entre ellos muchos judíos
como Roman Romkowski (nacido como Natan Grunsapau-Kikiel), Jacek
Różański (nacido como Jozef Goldberg) y Anatol Fejgin fueron perseguidos y
detenidos por haber cometido "abusos de poder", incluyendo la tortura de varios
polacos anticomunistas, entre ellos Witold Pilecki, y fueron condenados a largas
condenas de prisión. Un oficial de la U.B. Józef Światło (nacido como Izaak
Fleichfarb), después de escapar hacia occidente contó en Radio Europea Libre los
métodos de tortura que empleaba la U.B. llevando a ésta a su disolución en 1954.
En esta época se fundaron algunas instituciones culturales judías, incluyendo
el Teatro Estatal Yiddish creado en 1950 y dirigido por Ida Kaminska, el Instituto
Histórico Judío, una institución académica especializada en la investigación de la
historia y la cultura de los judíos polacos. Asimismo se fundó un periódico en
yiddish Fołks Sztyme ("La voz del pueblo").
1967–1989[editar]
En 1967, después de la Guerra de los Seis Días que enfrentó a Israel con los
países árabes, el Gobierno comunista polaco rompió las relaciones diplomáticas
con Israel. En el año 1968 la mayoría de los cuarenta mil judíos que aún quedaban
en Polonia estaban fuertemente asimilados en la sociedad polaca, pero durante
ese año los judíos fueron víctimas de una campaña organizada por el Estado que
partía de la base de que las personas con origen judío eran. con seguridad,
simpatizantes del sionismo y, por lo tanto, desleales a Polonia y al comunismo.
En marzo de 1968 sucedieron en Varsovia manifestaciones estudiantiles causadas
por el descontento de la población con el régimen comunista (La Crisis Política
Polaca de 1968) que dio al gobierno de Gomułka una oportunidad para desviar el
sentimiento antigubernamental de la población.
De esta manera el jefe de seguridad, Mieczysław Moczar, aprovechó la situación
para desatar una campaña estatal antisemita en la prensa (aunque se usaba
oficialmente el término "sionista"). Esta campaña estatal "antisionista" derivó en la
expulsión de los judíos del Partido Obrero Unificado Polaco (el partido único) y de
los pocos catedráticos o profesores judíos que quedaban en los colegios y en las
universidades. Debido a todas estas presiones, 25.000 judíos se vieron forzados a
emigrar entre 1968 y 1970. Esta campaña, aunque estuvo desde un principio
dirigida a los judíos que habían colaborado con la administración estalinista y sus
familias, afectó a la gran mayoría de los judíos que quedaban en Polonia, fueran
cuales fueran sus orígenes.
La Crisis Política Polaca de 1968 trajo muchas consecuencias, los hechos y la
campaña antisemita posterior dañaron mucho la reputación de Polonia en el
extranjero, sobre todo en los Estados Unidos. Numerosos intelectuales polacos se
opusieron a la campaña antisemita del Estado. Muchas de las personas que
emigraron desde Polonia hacia los países capitalistas en esta época (judíos y no
judíos) fundaron organizaciones políticas de oposición al régimen comunista
polaco, que además dieron fuerza a la oposición dentro del país.
Durante la década de los setenta muchos activistas judíos se unieron a la
oposición clandestina anticomunista. El más destacado entre ellos fue Adam
Michnik (fundador de la Gazeta Wyborcza), uno de los fundadores del Comité de
Defensa de los Obreros (KOR). Cuando el régimen comunista en Polonia cayó en
1989, solo quedaban en Polonia entre cinco y diez mil judíos, muchos de los
cuales ocultaban sus orígenes.
Desde 1989[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1989–presente)
Desde la caída del comunismo en Polonia, la vida cultural social y religiosa judía
ha ido renaciendo poco a poco. Muchos acontecimientos históricos relacionados
con la Segunda Guerra Mundial y con la época comunista que habían sido
ocultados por la censura soviética, han sido desvelados y estudiados
públicamente (como la Masacre de Jedwabne, la Masacre de Koniuchy,
el Pogromo de Kielce y las relaciones entre polacos y judíos durante la guerra en
general).
De acuerdo con un foro que lucha contra el antisemitismo, ha habido 18 incidentes
antisemitas en Polonia desde enero de 2001 hasta noviembre de 2005 sin
demasiada importancia, y de hecho el último fue en el 2003. De todas formas,
según una encuesta del año 2005 en la cual los polacos fueron consultados sobre
su relación con otras naciones, la proporción de la población con formas de pensar
antisemitas es bastante mayor que en otros países europeos. El 45 % de los
encuestados decía sentir antipatía hacia los judíos, el 18 % simpatía, el 29 %
indiferencia y el 8 % restante no lo tenía claro. Otra encuesta de enero del año
2004 indica que el 40 % de los polacos creían que su país con una población judía
de menos de 300.000 personas sobre 39 millones de población total está "siendo
gobernado por judíos".
La vida religiosa judía ha ido reviviendo con la ayuda de la Fundación Ronald
Lauder, la comunidad judía polaca emplea dos rabinos, dirige una pequeña red de
colegios judíos y campamentos de verano y sostiene algunas publicaciones
periódicas a la vez que organiza varios eventos culturales.[cita requerida] En 1993 se
creó la Unión de Comunidades Religiosas Judías de Polonia con la intención de
organizar la vida religiosa de los miembros de las comunidades del país.
También se han establecido programas de estudios de judaísmo en la Universidad
de Varsovia y en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, que tratan temas sobre
la cultura y la historia judía, dirigidos a un alumnado casi totalmente católico.
Además el gobierno polaco va a financiar la construcción de un museo sobre la
historia de los judíos polacos en la ciudad de Varsovia.

Marcha de la vida, Auschwitz, año 2000.


De entre los países del Bloque comunista que habían roto sus relaciones
diplomáticas con Israel en 1967 a consecuencia de la Guerra de los Seis
Días (todos los países comunistas excepto Rumanía), Polonia fue el primero en
reanudarlas en 1986 y en recomponerlas totalmente en 1990. Las relaciones
gubernamentales entre Polonia e Israel han ido mejorando paulatinamente como
resultado de visitas mutuas de los presidentes y de los ministros de Exteriores de
ambos países.

Museo de la Historia de los Judíos Polacos POLIN


Ha habido un gran número de acontecimientos para recordar el Holocausto en
Polonia en los últimos años. En septiembre del año 2000 gobernantes
de Polonia, Israel, Estados Unidos y otros muchos países (incluyendo, por
ejemplo, el príncipe Hassan de Jordania) se reunieron en la ciudad
de Oświęcim (al lado del emplazamiento del campo de concentración
de Auschwitz) para celebrar la apertura de la reconstruida Sinagoga Chevra
Lomdei Mishnayot y el Centro Judío de Auschwitz. La sinagoga, que fue la única
de Oświęcim en sobrevivir a la guerra (paradójicamente en la ciudad de Oswiecim
habitaba antes de la guerra una comunidad judía de ocho mil personas que fueron
masacradas como todos los judíos de Polonia) junto con el centro cultural y
educacional otorgan a los visitantes judíos de todo el mundo un lugar donde rezar
y conocer cómo se desarrollaba la vida de la comunidad judía de la ciudad. Esta
sinagoga fue la primera propiedad comunitaria en ser devuelta a la comunidad
judía en todo el país gracias a una ley de 1997 que permite la devolución de las
propiedades judías a la comunidad. Adicionalmente desde 1997 se viene
celebrando todos los años la Marcha de la vida, una caminata
desde Auschwitz hasta Birkenau para honrar y recordar a todas las víctimas del
Holocausto y en la que suelen participar jóvenes polacos, católicos y judíos, y
jóvenes judíos de todo el mundo, sobre todo de Israel y de los Estados Unidos.
También hay actividades más generales, como el Festival de Cultura Judía de
Cracovia, que se celebra todos los años.
En el año 2000 se estima que la población judía de Polonia contaba con unos
ocho a doce mil miembros, la mayoría de ellos viven
en Varsovia, Breslavia y Bielsko-Biała. De todas maneras, se trata de un tema
polémico, puesto que no hay datos en el censo que puedan ofrecer un número
exacto. De acuerdo con algunas instituciones judías de Polonia, como el Centro
Moses Schorr, esto puede representar una subestimación del verdadero número.
Esta organización estima que hay aproximadamente 100.000 judíos en Polonia (o
parcialmente judíos) aunque no sean religiosos, de los cuales entre treinta y
cuarenta mil tienen alguna conexión directa, por pequeña que sea, con la
comunidad judía, ya sea a nivel cultural o religioso. En 2017 se ha denunciado que
el antisemitismo crece en Polonia alimentado por la crisis de los refugiados que
vive Europa y por la actitud de políticos locales y medios de comunicación.2
Referencias[editar]
1. ↑ https://jedynka.polskieradio.pl/artykul/1639433,Porwanie-ktorego-nigdy-
nie-bylo-Prawda-o-pogromie-kieleckim
2. ↑ «Copia archivada». Archivado desde el original el 19 de agosto de 2017.
Consultado el 18 de agosto de 2017.

Véase también[editar]
 Cronología de la historia judía de Polonia
 Lista de judíos polacos
 Historia judía
 Historia de los judíos en Rusia
 Divisiones étnicas judías
 Apellidos judíos
Filmografía[editar]
Las películas que más abundan sobre la historia judía de Polonia se centran en
el Holocausto. Algunas de las más destacadas sobre Polonia son, ordenadas por
año:

 Europa Europa (1990)- Directora: Agnieszka Holland


 La lista de Schindler (1993)- Director: Steven Spielberg
 La zona gris (2001)- Director: Tim Blake Nelson
 El pianista (2002)- Director: Roman Polanski
Bibliografía[editar]
 Marek Jan Chodakiewicz, After the Holocaust, East European
Monographs, 2003, ISBN 0-88033-511-4.
 Marek Jan Chodakiewicz, Between Nazis and Soviets: Occupation
Politics in Poland, 1939–1947, Lexington Books, 2004, ISBN 0-7391-
0484-5.
 William W. Hagen, Before the "Final Solution": Toward a Comparative
Analysis of Political Anti-Semitism in Interwar Germany and Poland, The
Journal of Modern History, Vol. 68, No. 2 (Jun., 1996), 351–381.
 Gershon David Hundert, Jews in Poland-Lithuania in the Eighteenth
Century: A Genealogy of Modernity, University of California Press,
2004, ISBN 0-520-23844-3 Google Print
 Antony Polonsky and Joanna B. Michlic. The Neighbors Respond: The
Controversy over the Jedwabne Massacre in Poland, Princeton
University Press, 2003 ISBN 0-691-11306-8. (The introduction is online)
 Iwo Cyprian Pogonowski, Jews in Poland. A Documentary
History, Hippocrene Books, Inc., 1998, ISBN 0-7818-0604-6.
 David Vital, A People Apart: A Political History of the Jews in Europe
1789-1939, Oxford University Press, 2001.
 M. J. Rosman, The Lord's Jews: Magnate-Jewish Relations in the
Polish-Lithuanian Commonwealth During the Eighteenth
Century, Harvard University Press, 1990, ISBN 0-916458-18-0
 Edward Fram, Ideals Face Reality: Jewish Life and Culture in Poland
1550-1655, HUC Press, 1996, ISBN 0-8143-2906-3
 Magda Teter, Jews and Heretics in Premodern Poland: A Beleaguered
Church in the Post-Reformation Era, Cambridge University Press,
2006, ISBN 0-521-85673-6
Enlaces externos[editar]
 Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia
sobre Historia de los judíos en Polonia.
Mapas[editar]
 The Cossak Uprising and its Aftermath in Poland, Jewish Communities
in Poland and Lithuania under the Council of the Four
Lands Archivado el 15 de septiembre de 2009 en Wayback
Machine., The Spread of Hasidic Judaism Archivado el 15 de
septiembre de 2009 en Wayback Machine., Jewish Revolts against the
Nazis in Poland (All maps from Judaism: History, Belief, and Practice)
Historia de los judíos polacos, referencias en inglés[editar]
 The Polish Jews Home Page
 Beyond the Pale Archivado el 20 de febrero de 2011 en Wayback
Machine.: A History of the Jews in Russia. See especially: Jews of
Lithuania and Poland Archivado el 5 de junio de 2011 en Wayback
Machine.
 Mike Rose's History of the Jews in Poland before 1794 and After 1794
 Virtual Jewish History Tour of Poland
 Early History of the Polish Jewish Community from Medieval Jewish
Civilization: An Encyclopedia
 Jews in Poland from the LNT Travel company.
 Judaism in the Baltic: Vilna as the Spiritual Center of Eastern Europe
 The Jews in Poland. Saving from oblivion - Teaching for the future
 Historical Sites of Jewish Warsaw
 Kazimierz in Kraków - History and Jewish Festivals Archivado el 24 de
julio de 2011 en Wayback Machine.
 Jewish presence in the history of Gliwice
 Polish-Jewish Relations section of the Polish Embassy in Washington
 Facts and Myths: on the Role of the Jews during the Stalinist Period
 A Complicated Coexistence:Polish-Jewish relations through the
centuries, Joanna Rohozinska, Central Europe Review, 28
January 2000
 The Virtual Jewish History Tour - Poland
 Primary sources for the premodern period in Jewish history and video
presentations by scholars, including: Edward Fram, Moshe Rosman,
Adam Teller, and Magda Teter on Jews in Poland-Lithuania
La segunda guerra mundial y el holocausto, referencias en
inglés[editar]
 Warsaw Ghetto Uprising from the US Holocaust Museum. From the
same source see:
 Non-Jewish Polish Victims of the Holocaust
 Bibliography of Polish Jewish Relations during the War
 Warsaw Ghetto Museum under development
 Chronology of German Anti-Jewish Measures during World War II in
Poland
 THE JEWS AND THE POLES: HOLOCAUST UNDERSTANDING &
PREVENTION Archivado el 25 de noviembre de 2010 en Wayback
Machine. by Alexander Kimel
 The Catholic Zionist Who Helped Steer Israelí Independence through
the UN
Vida Judeo-Polaca contemporánea y organizaciones,
referencias en inglés o en polaco[editar]
 Official Site of the Orthodox Jewish Community in Poland, see also their
list of related links
 Orthodox Synagogue in Varsovia
 Congregation of Liberal Jews in Varsovia
 Diapozytyw. Contemporary Jewish Life in Poland
 Jewish Historical Institute of Poland, founded in 1928.
 Museo de la Historia de los Judíos Polacos POLIN
 Foundation for Preservation of Jewish Heritage in Poland
 Judaica Foundation
 The Association of "Children of the Holocaust" in Poland
 Poland's Jews:A light flickers on, The Economist, 20 December 2005

 Progressive Jewish Community Beit Warszawa


 www.joo.eu - A Website dedicated to Jewish Life in Poland - Rabbi's
Blog, cultural events, news, newspaper
 Chabad Lubavitch of Poland
 Proyectos Wikimedia

 Datos: Q1516823

 Multimedia: Judaism in Poland / Q1516823


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De la historia temprana a la edad de oro: 966–1572
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La Confederación Polaco-Lituana: 1572–1795
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El desarrollo del judaísmo en Polonia y en la Unión
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Los judíos de Polonia bajo el Imperio ruso (1795–1918)
Alternar subsección Los judíos de Polonia bajo el Imperio ruso (1795–1918)

Periodo de entreguerras 1918–1939
Alternar subsección Periodo de entreguerras 1918–1939

La Segunda Guerra Mundial y el exterminio de la judería polaca durante el
Holocausto (1939–45)
Alternar subsección La Segunda Guerra Mundial y el exterminio de la judería
polaca durante el Holocausto (1939–45)

Mandato Comunista: 1945–89
Alternar subsección Mandato Comunista: 1945–89

Desde 1989


Referencias


Véase también


Filmografía


Bibliografía


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Judíos en Polonia

Żydzi w Polsce (en polaco)


‫( יהודים בפולין‬en hebreo)
‫( אידן אין פוילן‬en ídish)

Inmigración de judíos a Polonia, 1096. Cuadro de Jan Matejko.

Cultura

Idiomas polaco, yidis, hebreo

Religiones judaísmo

[editar datos en Wikidata]

La historia de los judíos en Polonia abarca prácticamente un milenio. Comenzó


con un largo periodo de tolerancia religiosa y prosperidad para la comunidad judía
del país y acabó dramáticamente con la aniquilación de la práctica totalidad de la
comunidad en el siglo XX durante la ocupación nazi de Polonia y el Holocausto.
Resumen[editar]
Desde la fundación del Reino de Polonia en el año 1025 y hasta la Unión polaco-
lituana en el año 1569, Polonia fue uno de los países más tolerantes de Europa
convirtiéndose en el hogar de una de las comunidades judías más grandes y
vibrantes del mundo. Para los historiadores de la época Polonia se había
convertido en algo similar a un “Paraíso Judío”.
El establecimiento de la unión polaco-lituana debido a una serie de invasiones
extranjeras y de cambios culturales, como la reforma protestante y el
posterior Concilio de Trento, provocaron que la tolerancia religiosa, que era
tradicional en Polonia, empezara a mermar desde el siglo XVII.
Después de la Partición de Polonia en 1795 y la desaparición del país como
estado soberano, los judíos fueron víctimas de leyes antisemitas ante todo a
causa del creciente antisemitismo del Imperio ruso, pero también del Imperio
Habsburgo y del Prusiano. Cuando Polonia recobró su independencia, poco antes
de la segunda guerra mundial, en el país habitaban algo más de tres millones de
judíos, que formaban una de las comunidades más importantes del mundo.
Aproximadamente el 90 % de los judíos polacos fueron asesinados por los nazis
durante el Holocausto. La actitud de los polacos no judíos abarcó un amplio
abanico de posiciones: hubo colaboracionistas con los nazis, aunque las masacres
(como en el pogromo de Jedwabne) fueron provocadas por los alemanes en
principio. Hubo también muchos casos heroicos en los que polacos cristianos
ayudaron a esconder a sus vecinos judíos. Después de la guerra estas personas
fueron nombradas por Israel como “Justos entre las naciones”. De todas maneras,
la mayoría de los polacos solamente veía a los judíos como competidores por los
recursos económicos del país y los odiaba en tanto que no católicos.
Durante la posguerra, gran parte de los aproximadamente entre 180.000 y
240.000 supervivientes emigraron desde la Polonia comunista hacia el recién
creado Estado de Israel, Estados Unidos y Sudamérica. Su partida venía
precedida de la hostilidad del partido comunista hacia la religión y la propiedad
privada. Muchos de los judíos que se habían quedado en Polonia emigraron a
finales de los años 60 como resultado de varias campañas soviéticas antisemitas.
Después de la caída del régimen comunista en Polonia en 1989, la situación de la
comunidad judía del país se ha ido normalizando, y los judíos que eran
ciudadanos polacos antes de la Segunda Guerra Mundial, junto con sus
descendientes, pueden recuperar la ciudadanía.
La comunidad judía actual de Polonia se estima entre 8.000 y 12.000 personas,
concentrados sobre todo en Varsovia, aunque el número actual de judíos,
incluyendo aquellos que no están vinculados al judaísmo o a la cultura judía pero
que son judíos según las leyes rabínicas, podría ser varias veces mayor.
De la historia temprana a la edad de oro: 966–
1572[editar]
Artículo principal: Los Judíos en la Edad Media

Historia temprana: 966–1385[editar]


Artículo principal: Historia de Polonia (966-1385)
Los primeros judíos llegaron a la actual Polonia en el siglo X viajando por las rutas
comerciales del este. Los comerciantes judíos de la época (conocidos
como Radhanitas) también cruzaron la región de Silesia. Uno de ellos, un
mercader y diplomático de la ciudad española de Tortosa, conocido por su nombre
árabe "Ibrahim ibn Ya'qub" fue el primer cronista que mencionó al estado polaco
durante el reinado del Príncipe Miecislao I. La primera mención a los judíos que
hicieron los cronistas polacos data del siglo XI. En esta crónica se lee que los
judíos estaban viviendo en Gniezno, la capital del reino polaco en la época de
la Dinastía Piast. La primera comunidad permanente la menciona en el año 1085
un erudito judío llamado "Jehuda ha-Kohen"; según él esta comunidad estaba en
la ciudad de Przemyśl (aunque esta ciudad estaba en Rutenia y no pertenecía a
Polonia en aquella época).

Monedas polacas de la Alta Edad Media


con inscripciones en hebreo.
La primera gran emigración judía desde el oeste de Europa a Polonia se desarrolló
durante la época de la primera cruzada, en año 1098, y durante el reinado
de Boleslao III de Polonia. Los judíos animados por el régimen tolerante de este
mandatario se asentaron por toda Polonia, incluyendo las fronteras con Lituania.
Al mismo tiempo Polonia recibía inmigrantes Jázaros, una tribu turca que se había
convertido al judaísmo. El rey, por su parte, reconoció pronto la utilidad de los
judíos para el desarrollo de los intereses comerciales de su país.
Los judíos llegaron para formar la columna vertebral del sistema económico
polaco. Tanto fue así que incluso las monedas acuñadas durante el reinado
de Miecislao III el Viejo llevaban grabados caracteres hebreos. Los judíos gozaron
de una gran paz y prosperidad en gran parte de los territorios en los que estaba
dividido el país. Los judíos formaron la clase media en un país donde la población
consistía en una minoría de grandes latifundistas, la única nobleza polaca
denominada "Szlachta", y el campesinado. De esta forma los judíos se volvieron
fundamentales para el desarrollo de la economía y el comercio del país.
Esta situación de tolerancia inicial fue alterada gradualmente por la Iglesia
católica, por un lado, y por los Estados alemanes vecinos, por otro. No obstante,
había entre los príncipes polacos algunos que protegían a la población judía
porque consideraban su presencia imprescindible para el desarrollo económico
que el país estaba viviendo. Entre estos gobernantes destacó "Boleslao V el
Casto", príncipe de la gran Polonia, que con el apoyo de los representantes de las
clases sociales y una serie de altos oficiales del ejército polaco proclamó el
"Estatuto de Kalisz" que garantizaba a todos los judíos la libertad de elección de
trabajo, comercio y movimiento. Así, durante el siguiente siglo la Iglesia católica se
dedicaría a impulsar la persecución de los judíos, mientras que los reyes de
Polonia normalmente los protegían.
En 1334 Casimiro III de Polonia, o Casimiro el Grande, amplió los derechos de
todos los polacos y de los judíos en particular por medio del "Estatuto de Wislicki".
Casimiro fue un gobernante especialmente tolerante con los judíos polacos y su
reinado se recuerda como una era de gran prosperidad para la judería polaca. De
hecho fue apodado por sus contemporáneos "Rey de los siervos y de los judíos".
Sin embargo, mientras en gran parte del reino de Casimiro los judíos polacos
disfrutaban de una gran tranquilidad, en algunos lugares cercanos a la frontera
con Alemania fueron víctimas de persecución por culpa de la Peste Negra, de la
que se les culpaba. Hubo masacres en Kalisz, Cracovia, Głogów y otras ciudades
fronterizas, y se estima que unos 10 000 judíos fueron asesinados. Aun así, estos
asesinatos comparados con las despiadadas matanzas de judíos del occidente
europeo fueron nimios. Los judíos polacos, en proporción a su número, no
sufrieron demasiado, y enormes masas de judíos alemanes emigraron hacia las
tierras más hospitalarias de Polonia.
La temprana era Jagellón: 1385–1505[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1385–1569)
Como resultado del matrimonio entre Vladislao II de Polonia con Eduviges I de
Polonia, hija del rey Luis I de Hungría, Lituania se unió con el reino de Polonia. A
pesar de que en 1538 durante el reinado de Ladislao II los derechos de los judíos
polacos fueron ampliados a los judíos de Lituania, estando él en el poder (y
después reinando sus sucesores) comenzaron las primeras persecuciones contra
los judíos en Polonia, mientras que el rey no hacía nada para evitarlo. Hubo un
gran número de libelos y disturbios violentos contra los judíos y la persecución
"oficial" se incrementó gradualmente, sobre todo debido a la intolerancia del clero
católico.
Casimiro IV Jagellón confirmó y amplió los fueros
judíos en la segunda mitad del siglo XV.
El empeoramiento de la situación de los judíos se detuvo durante un tiempo en
época de Casimiro IV Jagellón, que reinó desde 1447 hasta 1492, pero para
aumentar su poder tardó muy poco tiempo en promulgar el Estatuto de Nieszawa.
Entre otras cosas, el estatuto sirvió para abolir los antiguos privilegios de los
judíos, ya que éstos eran "contrarios al derecho divino y a las leyes del país". La
política del reino hacia los judíos no fue más tolerante durante los reinados de los
sucesores de Casimiro: Juan I Alberto de Polonia, que reinó desde 1492 hasta
1501, y Alejandro I Jagellón, que reinó desde 1501 hasta 1506 y que había
expulsado a los judíos del Gran Ducado de Lituania (previamente había sido el
Gran Duque de Lituania) en 1495.
El centro del mundo judío: 1505–1572[editar]
Mapa de las
expulsiones de judíos en Europa entre 1100 y 1600. Polonia fue uno de los
mayores receptores de expulsados judíos.
Alejandro I cambió de punto de vista en 1503, un poco después de que los judíos
fueran expulsados de España en 1492 y también de Austria, Bohemia y Alemania,
pasando a promover la inmigración judía hacia una Polonia mucho más tolerante.
De esta manera Polonia pasó a ser un refugio seguro para los exiliados del oeste
de Europa, y el incremento resultante de la comunidad judía del país convirtió a
Polonia en el centro cultural y espiritual del Pueblo Judío.
La etapa más próspera para la judería polaca comenzó siguiendo estas nuevas
migraciones de judíos durante el reinado de Segismundo I (de 1506 a 1548) que
protegió a los judíos en sus dominios. Su hijo Segismundo II de Polonia, que reinó
desde 1548 hasta 1572, mantuvo la política de tolerancia religiosa que su padre
había seguido y también garantizó a los judíos la libre disposición de sus bienes
comunales, permitiendo además la creación de un órgano autónomo de la
comunidad judía, denominado Kahal. Este periodo originó la creación de un dicho
que aseguraba que Polonia era "El paraíso de los judíos".
La Confederación Polaco-Lituana: 1572–1795[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1572-1795)

La confederación de Varsovia[editar]
Después de la muerte del rey Segismundo II de Polonia (fallecido sin
descendencia, sería el último rey de la Dinastía Jagiellon) los nobles polacos y
lituanos se reunieron en Varsovia en 1573 junto con los representantes de todas
las religiones mayoritarias (entre ellos los judíos) y firmaron un documento
rogándose entre todos respeto, tolerancia y apoyo mutuo.[cita requerida] Aun así, entre
ellos no estaban los representantes de una secta cristiana antitrinitaria, cuya
presencia en Polonia era ya destacable, y que está en los orígenes de la Iglesia
Unitaria moderna.
Véase: Confederación de Varsovia de 1573.
Incrementa el aislamiento. La historiografía tradicional y las
investigaciones recientes[editar]
Los primeros estudios historiográficos que han tratado el tema de la vida judía
polaca en esta época suelen errar de reduccionismo. Suelen hacer énfasis en el
aumento de sentimientos antijudíos en la época, centrándose en el aumento de
los pogromos (causados por las acusaciones lanzadas por los cristianos a los
judíos de profanos, blasfemos o de sacrificar niños cristianos en rituales secretos).
Aquella historiografía se centra en destacar un aumento de la persecución y del
aislamiento de los judíos que habría dado como resultado una mayor autonomía
de la comunidad.
Algunos trabajos recientemente publicados (de historiadores como Fram, Hundert,
Rosman, Teller y Teter) han intentado demostrar que ese supuesto aislamiento no
era tal. Por ejemplo, sabemos que los judíos de la época no solo hablaban yidis,
sino que además conocían los idiomas locales, vestían de formas muy similares
(por ejemplo, sabemos que los cristianos adoptaron la forma de vestir de los judíos
para ir a la iglesia) y compartían los mismos espacios. Conocemos, de hecho,
gracias a documentos de la época que había rabinos y clérigos muy preocupados
porque los judíos y los cristianos compartían las mismas viviendas.
Contrariamente a la visión tradicional que defiende un total aislamiento judío y su
total autonomía con respecto a los cristianos, las evidencias históricas demuestran
que los judíos solían recurrir a los tribunales cristianos para litigar contra otros
judíos (como demuestran los trabajos de Judith Kalik, de Adam Teller y de Magda
Teter).
La existencia del Consejo de las cuatro Tierras (un organismo judío que agrupaba
a las comunidades judías de la Gran Polonia, de la Pequeña Polonia, de Rutenia y
de Volinia) ha sido empleada para justificar la existencia de un poder autónomo
judío que permitía a la comunidad autogobernarse, pero hoy sabemos que su
creación y su disolución estuvieron ligadas a la necesidad de las comunidades
judías de adaptarse a la transformación económica del Estado polaco.
Igualmente, mientras la historiografía tradicional ha promovido una visión
idealizada de la cultura rabínica judía de la época y del autogobierno, centrándose
en las fuentes escritas por los propios rabinos, algunos trabajos recientes han
demostrado que este fue un periodo de transformación (si no de decadencia) de la
autoridad rabínica en la comunidad (por ejemplo, los libros y artículos
especializados de Adam Teller).
En resumen, los historiadores de las décadas recientes han aportado una imagen
mucho más objetiva de la vida judía en la Polonia-Lituania premodernas que ha
ido mucho más allá de la visión tradicional, dejando atrás la típica idea de la
persecución y el aislamiento.
El levantamiento cosaco y el Diluvio[editar]
En 1648 la Unión Polaco-lituana fue devastada por varios conflictos durante los
cuales perdió alrededor de un tercio de su población (aproximadamente tres
millones de personas), y las pérdidas judías se pueden contar en cientos de miles.
En un principio el Levantamiento de Chmielnicki, un
levantamiento cosaco comandado por Bohdan Khmelnytsky, desató masacres de
polacos y judíos en las áreas del sur y del este de Polonia que los cosacos
lograron controlar (estas zonas corresponden actualmente a Ucrania). Se sabe
que Chmielncki arengó a la gente asegurando que los polacos les habían vendido
como esclavos "a las manos de los abominables judíos". El número exacto de
muertes puede que nunca se sepa, pero el descenso de la población judía durante
este periodo se estima entre 100.000 y 200.000 personas, incluyendo a la
emigración, a las muertes por enfermedades y a los judíos que fueron capturados
por los cosacos y vendidos como esclavos en el Imperio otomano.
Después, las políticas incompetentes de los reyes de la Dinastía Vasa arrastraron
al ya de por sí muy debilitado reino al caos más absoluto, y el país fue invadido
por el Imperio sueco en una época que sería después conocida como El diluvio
polaco. El reino de Polonia, que hasta ahora había sufrido el Levantamiento de
Chmielnicki y varias invasiones desde Rusia, el Imperio otomano y Crimea, iba a
ser ahora el escenario de una serie de terribles aconteciemtos. Carlos X Gustavo
de Suecia a la cabeza de un ejército invadió Polonia, y pronto casi todo el país,
incluyendo las ciudades de Cracovia y Varsovia, estaba en sus manos. Los judíos
polacos se encontraron entre dos frentes: aquellos que estaban en las zonas
ocupadas por los suecos eran atacados por los polacos, que los acusaban de
colaborar con el enemigo, mientras el general polaco Stefan Czarniecki en su
lucha contra los suecos devastó todos los lugares por los que pasó tratando a los
judíos sin ninguna piedad. Los partisanos polacos trataban a todos los no polacos
(entre ellos los judíos) con la misma brutalidad. Además los horrores de la guerra
se agravaron por culpa de una plaga. Los judíos y también casi todos los
ciudadanos de las ciudades de Kalisz, Cracovia, Poznań, Piotrków y Lublin fueron
pasados en masa por la espada tras largos asedios o murieron víctimas de la
peste.
Tan pronto como la violencia cesó, los judíos empezaron a regresar y a reconstruir
sus hogares arrasados. Aunque es cierto que la población judía de Polonia había
descendido muchísimo y se había empobrecido, aún era mucho más numerosa
que la que había en las distintas comunidades de los países del occidente
europeo. De esta manera Polonia continuó siendo el centro espiritual
del Judaísmo en aquella época (tal vez como lo son hoy en día Israel o
los Estados Unidos). Los reyes polacos generalmente siguieron fomentando el
apoyo a la comunidad judía en contraste con un clero y una nobleza hostiles. Para
explicar esto debería recordarse que aunque la pérdida de población judía en esta
época fue muy alta, estimada por algunos historiadores en aproximadamente
medio millón de personas, la Unión Polaco-Lituana perdió aproximadamente a un
tercio de su población, es decir, unos tres millones de sus habitantes.
Las Particiones[editar]
El desorden y la anarquía imperaron en Polonia durante la segunda mitad del
siglo XVIII, desde la subida al trono del último rey polaco Estanislao II de Polonia,
que reinó desde 1764 hasta 1795. En 1772 tras la desgracia que supuso
la Confederación de Bar (unión de la nobleza polaca para oponerse a las
agresiones rusas, que fracasó estrepitosamente) las provincias periféricas de
Polonia fueron repartidas entre las tres naciones vecinas: Rusia, Austria y Prusia.
Los judíos eran más numerosos en los territorios que pasaron a formar parte de
Austria y Rusia.

El consejo permanente creado a iniciativa del gobierno ruso (1773–1788) fue


también el tribunal administrativo superior, ocupándose asimismo de la
elaboración de un plan que debía reordenar Polonia de manera más racional. Los
ilustrados polacos reconocieron la urgencia de extender la educación como primer
paso de las reformas. La famosa Komisja Edukacji Narodowej ("Comisión de
Educación Nacional") fue el primer ministerio de educación del mundo. Se creó en
1773, fundando numerosas escuelas y remodelando las existentes. Uno de los
miembros de la Comisión, el canciller Andrzej Zamoyski, entre otros, exigió el
respeto a las propiedades de los judíos y a su persona física a la vez que reclamó
cierta tolerancia religiosa (aunque insistía en la separación de judíos y cristianos
en las ciudades, la expulsión del reino de aquellos sin profesión y que los que se
dedicasen a la agricultura no pudiesen poseer tierras). Por su parte una minoría de
nobles e intelectuales defendían un gobierno nacional bajo el cual los judíos
tendrían igualdad política y de derechos civiles. Fue el único ejemplo moderno
anterior a la Revolución Francesa de tolerancia hacia los judíos. Las reformas
resultaron efímeras: al poco tiempo los ejércitos rusos volvieron a invadir Polonia,
seguidos de los prusianos.
La segunda Partición de Polonia ocurrió el 17 de julio de 1793. Al cabo de un año,
un regimiento militar polaco, únicamente judío, dirigido por Berek
Joselewicz participó en la Revuelta de Kościuszko en la que los polacos intentaron
volver a obtener la independencia, pero que fue brutalmente reprimida por los
rusos.[cita requerida] Después de la revuelta, la tercera y última Partición de
Polonia ocurrió en 1795.
La totalidad de la población judía se convirtió en súbdita del Imperio ruso, aunque
durante la primera mitad del siglo XIX se mantuvo la apariencia de la existencia de
un Estado polaco llamado Zarato de Polonia, un estado títere del Imperio ruso.
Los judíos tomaron parte en la Insurrección de noviembre (1830-1831), en
la Insurrección de enero (1863) y en el movimiento revolucionario de 1905.
Tras la ocupación nazi los pogromos no terminaron en la Segunda Guerra
Mundial. En Kielce (Polonia), residentes locales lanzaron un pogromo en contra de
los judíos sobrevivientes que regresaban a la ciudad el 4 de julio de 1946. Entre
los judíos asesinados, nueve habían sido muertos a tiros, dos con bayonetas y los
demás golpeados y apedreados hasta la muerte. Las víctimas incluían mujeres y
niños1
El desarrollo del judaísmo en Polonia y en la
Unión[editar]

Pareja judía, hacia 1765.


Toda la cultura generada por la comunidad judía de Polonia tuvo una gran
influencia en el mundo judío. Algunos historiadores han destacado que Polonia se
pronuncia Polania o Polin en hebreo, y que transliteradas estas palabras al mismo
hebreo, estos nombres se habrían usado como expresión de buen augurio. Esto
se observa en que dichas palabras polacas ya transliteradas se pueden separar
en otras palabras hebreas. Polania estaría formada por tres palabras
hebreas: po ("aquí"), lan ("habita"), ya ("dios"). Por su parte, Polin está formada
por: po ("aquí") lin ("[deberías] habitar"). El "significado" indicaba lo idóneo del país
para los judíos. Desde el reinado de Segismundo hasta el Holocausto nazi,
Polonia fue el centro de la vida religiosa judía.
La cultura judía[editar]
Muchas Yeshivot se establecieron a lo largo y ancho de Polonia desde muy
antiguo bajo la dirección de los rabinos. La más importante se estableció en
Cracovia. Existieron imprentas judías desde el primer cuarto del siglo XVI. En 1530
fue impresa por primera vez en hebreo la Torah en la ciudad de Cracovia. A
finales del XVI las imprentas judías de Cracovia y Lublin imprimían ya libros de
forma casi industrial, libros por lo general de carácter religioso. El crecimiento de
las escuelas talmúdicas, o yeshivas, en Polonia coincidió con una época de
prosperidad para la judería polaca y fue propiciado también por la autonomía que
las comunidades judías gozaban de las autoridades locales. Este crecimiento del
número de escuelas religiosas fue el factor que a su vez hizo que aumentara el
número de imprentas judías. Hubo, de todas maneras, algunas excepciones al
carácter casi exclusivamente religioso de la cultura judía de esta época,
imprimiéndose algunos escritos de carácter eminentemente secular y práctico
referentes a la vida cotidiana, pero son los menos.
Esta época destaca, pues, por una gran religiosidad. La figura del rabino era
fundamental, los rabinos ya no eran solo los expertos en la ley de Dios, eran
también líderes espirituales, profesores, jueces en causas seculares y
legisladores. Intervenían, por lo tanto, en todos los asuntos de la comunidad,
poniendo especial atención en que los líderes comunitarios laicos estuviesen
familiarizados y cumpliesen las complicadas leyes judías y conociesen la Halakha.
La visión del mundo y la forma de vida de la judería polaca en este siglo estaba
totalmente mediatizada por los rabinos y el Talmud, cuyas influencias
sobrepasaban la sinagoga para regir también la casa y la escuela.

Sinagoga en Zabłudłów (del siglo XVII).


En la primera mitad del siglo XVI el centro del estudio del Talmud pasó de Bohemia
a Polonia, destacando la escuela de Jacob Pollak, el creador
del Pilpul ("razonamiento agudo"). Shalom Shachna (ca. 1500–1558), discípulo de
Pollak, se encuentra entre los pioneros del estudio talmúdico en Polonia. Vivió y
murió en Lublin, donde encabezó la yeshivah de la que surgieron los célebres
rabinos del siguiente siglo. Israel, hijo de Shachna, se convirtió en rabino de Lublin
al morir su padre, y el discípulo de Shachna Moisés Isserles (conocido
como ReMA) (1520–1572) logró reputación internacional entre la comunidad judía
como uno de los autores del Shulján Aruj (el "Código de la Ley Judía"). Su
contemporáneo Solomon Luria (1510–1573) de Lublin, con el que mantenía
correspondencia, también alcanzó fama entre sus correligionarios. La autoridad de
ambos, cuyas disputas teológicas eran habituales, era reconocida por los judíos
de toda Europa. En la época, la Cábala se había extendido por la protección
del judaísmo rabínico, y eruditos como Mordecai Jaffe y Yoel Sirkis se dedicaron a
su estudio. Este periodo de gran desarrollo del estudio rabínico se interrumpió por
el estallido de la Rebelión de Jmelnytsky de los cosacos de la estepa ucraniana y
las campañas militares en territorio polaco de la segunda mitad del siglo XVII.
Firma de Israel ben Eliezer, fundador
del hasidismo.
El crecimiento del hasidismo[editar]
Artículo principal: Hasidismo
La década que va desde la Rebelión de Jmelnytsky hasta El Diluvio (1648-1658)
dejó una profunda marca no solo en la vida social de los judíos de Polonia y
Lituania sino también en su vida espiritual. La producción cultural de los judíos
polacos disminuyó. El estudio del Talmud, que hasta esta época había sido
accesible para la mayoría de la comunidad, se convirtió en objeto de estudio de un
número limitado de estudiantes. El estudio de los textos sagrados se formalizó en
exceso, algunos rabinos se entregaron a enrevesados estudios sobre las leyes
religiosas, otros escribían comentarios sobre diferentes partes del Talmud a modo
de bizantinismos teológicos, tratando la mayoría de las veces con argumentos que
no tenían importancia práctica. En esta misma época hicieron su aparición en la
judería polaca muchos milagreros charlatanes que tuvieron mucho predicamento,
culminando la década con la aparición de varios movimientos "mesiánicos", siendo
los protagonizados por Shabtai Tzvi y por Jacob Frank los más destacados.
En estos tiempos de misticismo y de excesivos formalismos teológicos surgió la
figura de Israel ben Elezier conocido como el "Baal Shem Tov" o el "BeShT",
(1698-1760). Sus enseñanzas dejaron una huella profunda en los judíos de todo el
este de Europa y muy especialmente en los polacos. Sus discípulos predicaron y
fomentaron una nueva fervorosa rama del judaísmo ortodoxo, basada en
la Kabbalah: el Judaísmo Jasídico. El auge de este movimiento en el territorio
polaco y fuera de este estaba llamado a tener una enorme influencia en el
crecimiento del Judaísmo Jaredí a lo largo del tiempo y a través de las muchas
dinastías rabínicas jasídicas que llegan a nuestros días. Entre estas la más
destacada es la dinastía jasídica Lubavitch que cuenta con unos 200.000
seguidores a lo largo del mundo y que nació en la ciudad polaca
de Liozna (actual Bielorrusia) de la mano del rabino Schneur Zalman de Liadí.
Otras dinastías jasídicas de origen polaco son Aleksander, Guer, Bovov y
Nadvorna. Hoy en día los jasídicos son el grupo de población judía de mayor
crecimiento y, sin duda, el grupo judío más visible dado su particular estilo de vida,
consagrado por completo a la religión y al estudio de la Torah.
Los judíos de Polonia bajo el Imperio ruso (1795–1918)
[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1795-1918)
La política rusa hacia los judíos resultó ser más dura que la anteriormente
desarrollada por el Estado polaco. Los antiguos territorios polacos siguieron
albergando a numerosos judíos, ya que en 1772 la zarina Catalina instauró
la Zona de Asentamiento, prohibiendo a los judíos que se asentasen fuera de ella.
La Zona incluía gran parte de la antigua Polonia aunque excluía zonas donde
anteriormente había habitantes judíos. Unos cuatro millones de judíos vivían en
esta área hacia finales de la década de 1880.
Al principio la política rusa hacia los judíos de Polonia fue vacilante, alternando
duras leyes en su contra con políticas más tolerantes. En 1802 el Zar estableció
el Comité para el avance de los judíos en lo que se considera un intento de
desarrollar un plan coherente de aproximación a la nueva e importantísima
población judía del Imperio ruso. El comité sugirió en 1804 una serie de medidas
diseñadas para animar a los judíos a asimilarse, pero que no les forzaba a
hacerlo. Se proponía que se permitiese que los judíos asistiesen a escuelas laicas
e incluso que pudiesen poseer tierras, pero en cambio restringía su acceso a
Rusia, no solo prohibiendo que se instalasen en esos territorios, sino incluso
dificultando su entrada en ellos aunque fuese de forma temporal. Se les prohibía
también trabajar en la industria cervecera y en la elaboración de alcohol, una
actividad económica de gran importancia en la época, y se les hacía objeto de otra
larga serie de prohibiciones menores.
El problema de esta legislación fue que las autoridades locales, las encargadas de
hacer cumplir las disposiciones más duras, se empeñaron con fuerza en cumplirla,
mientras que las partes más liberales o aperturistas de la legislación nunca se
aplicaron del todo y, por lo tanto, las condiciones de vida de los judíos en la Zona
de Asentamiento empeoraron rápidamente. En la década de 1820 una serie de
leyes promulgadas por el Zar acabaron con la tradicional exencíón de los judíos de
servir en el ejército a cambio de dinero y obligaron a que las comunidades judías
proporcionasen jóvenes para que sirviesen en el ejército zarista, donde en muchas
ocasiones se les obligaba a convertirse. Pese a que los judíos fueron poco a poco
adquiriendo nuevos derechos, sobre todo tras la reforma de emancipación de
1861, todavía se les recluía en la Zona de Asentamiento y se les sometía a
restricciones en lo que respecta a derechos a propiedad y en el acceso a ciertos
empleos. Todos estos avances y el statu quo de los judíos acabarían por
desaparecer bruscamente tras el asesinato del Zar Alejandro II, del que se acusó
falsamente a los judíos, lo cual desató unos niveles de violencia antisemita y de
emigración sin precedentes.
Pogromos[editar]

Manifestación bundista de 1917.


El asesinato del zar originó una oleada a gran escala de revueltas antijudías,
denominadas pogromos entre 1881 y 1884. Durante el estallido de 1881, los
pogromos se limitaron fundamentalmente a Rusia, aunque también hubo uno
en Varsovia en el que fueron asesinados doce judíos, muchos otros fueron
linchados quedando malheridos, numerosas mujeres fueron violadas y la
comunidad sufrió pérdidas económicas por valor de más de dos millones
de rublos. El nuevo zar Alejandro III culpó a los judíos de los disturbios e impuso
una serie de duras restricciones a la libre circulación de los mismos. Los pogromos
continuaron dándose de forma habitual hasta 1884 con el apoyo tácito del
gobierno que miraba para otro lado. Todo esto provocó un cambio fundamental en
la historia de los judíos polacos y del resto del mundo. La mejor consecuencia de
estos acontecimientos dramáticos fue que provocaron una grandísima oleada de
inmigración judía hacia América, ante todo hacia Estados Unidos y en menor
medida hacia Argentina, Canadá, Brasil y otros países de Suramérica. Se calcula
que hasta finales de la década de los años 1920 más de dos millones de judíos
abandonaron la Zona de Asentamiento, lo que al cabo de dos décadas se
demostraría que les salvó, a ellos y a sus descendientes, de morir en
el Holocausto. También hubo una considerable oleada migratoria judía hacia los
países en ese momento más tolerantes de la Europa Occidental, como Francia,
el Reino Unido, Holanda, Bélgica e incluso Alemania, que provocaron un aumento
del antisemitismo en la zona. Además los pogromos hicieron que entre todos los
judíos del este de Europa aumentase el convencimiento de pertenencia a un grupo
maltratado, lo que generó un considerable aumento de la fuerza del Sionismo y
una gran oleada de inmigración hacia Palestina.
Otra oleada de pogromos aún más sangrienta tuvo lugar entre 1903 y 1906, y se
cree que algunos de ellos fueron organizados, o al menos apoyados, por la policía
secreta zarista rusa, la Ojrana. Algunos de los peores de estos pogromos
sucedieron en el territorio polaco, donde vivía la mayoría de los judíos sometidos
al Imperio ruso, incluyendo el Pogromo de Białystok de 1906 en el que más de un
centenar de judíos fueron asesinados y muchos más resultaron heridos.
Haskalá y Halajá[editar]
Artículo principal: Haskalá
La Ilustración judía, llamada "Haskalá", empezó a extenderse por Polonia a
principios del siglo XIX defendiendo ideas y valores seculares. Los defensores del
movimiento (los Maskilim) abogaban por la integración de los judíos en la cultura
predominante. Al mismo tiempo hubo otro grupo de judíos, seguidores de
la Halajá, la ley rabínica, que hacían énfasis en los valores tradicionales y en el
estudio del Talmud y de la Torá, dando una respuesta judía a los problemas éticos
derivados del antisemitismo y las persecuciones (un ejemplo de esta corriente
fue Movimiento del Musar. La judería polaca se vio bastante menos influida por los
valores que proponía la Haskalá que otras comunidades del oeste de Europa, que
luchaban por integrarse (sobre todo tras la Revolución francesa) y por el contrario
reaccionaron a la agresión laicista con una fuerte revalorización de la cultura judía
y de su vida religiosa basándose en la Halajá (las leyes rabínicas), siendo
incansables fieles ante todo del Judaísmo ortodoxo e incluso del Judaísmo
Jasídico y más tarde, a mediados del siglo XIX, adaptándose al sionismo religioso.
Los movimientos políticos judíos en Polonia[editar]
En la segunda mitad del siglo XIX, la Haskalá y los debates que había provocado
indujeron la aparición de un gran número de movimientos políticos judíos dentro
de la misma comunidad y que abarcaban un gran número de opiniones. Estos
movimientos acabaron generando partidos políticos que se presentaban a las
elecciones locales y regionales. El sionismo se hizo muy popular tras la fundación
del partido socialista sionista Poale Zion y de un partido sionista religioso (Mizrahi).
Los judíos también formaron sindicatos socialistas como la Unión General de
Trabajadores Judíos (conocida como Bund) que defendía la asimilación (en el
sentido de integración en la sociedad polaca, no de conversión al catolicismo) y
los derechos laborales de los trabajadores judíos. El Folkspartei (partido del
pueblo), que se definía como liberal y laico, defendía asimismo una cierta
autonomía de los judíos y la preservación de sus raíces culturales, de su lengua y
de su religión y se resistía a la asimilación. En 1912 fue fundado en la ciudad
polaca de Katowice el movimiento World Agudath Israel, posteriormente se fundó
en Palestina un partido político religioso llamado Agudat Israel. Los partidos
sionistas obtuvieron en las elecciones de 1919 el cincuenta por ciento del voto
judío.
Como era de esperar dadas las condiciones de Polonia, sometida al Imperio ruso,
los judíos participaron además en un buen número de insurrecciones contra los
rusos, incluyendo la Insurrección de Kościuszko, Levantamiento de Noviembre y
la Insurrección de enero de 1863. Igualmente participaron en la Revolución rusa
de 1905.
En 1897, el catorce por ciento de los ciudadanos polacos eran judíos. Los judíos
tenían representación en el gobierno, asientos en el Sejm, concejales e incluso
alcaldes en algunos municipios. Además existían comités de judíos religiosos
(rabinos en algunos casos) a los que la autoridad católica tenía en cuenta. Los
judíos pertenecieron a una gran variedad de partidos políticos y asociaciones,
abarcando ideologías que iban desde el socialismo al sionismo pasando incluso
por el antisionismo. El Bund, un partido socialista judío, se había extendido por
toda Polonia a principios del siglo XX, y muchos trabajadores judíos, a los que
podríamos considerar como auténticos proletarios industriales de las ciudades
de Varsovia y Łódź, militaban en él.
En 1914 los sionistas alemanes fundaron el comité alemán para la libertad de los
judíos rusos, cuyo máximo objetivo era el de establecer un estado tapón en un
área de la Zona de Asentamiento compuesto por las provincias polacas que
habían sido anexionadas a Rusia y que sería "de facto" un protectorado
del Imperio Alemán, lo cual haría imposible la resurrección de Polonia como país
independiente.
Periodo de entreguerras 1918–1939[editar]
Artículo principal: Segunda República Polaca

El papel de los judíos polacos por la independencia de


Polonia[editar]
Los judíos también jugaron un papel muy importante en la lucha por la
independencia de Polonia en 1918 y muchos se unieron a Józef Piłsudski (un
nacionalista polaco que luchó por la independencia de la nación), mientras que
otras muchas minorías permanecieron neutrales en la lucha por la creación de un
Estado independiente (la minoría alemana, la minoría ucraniana, la bielorrusa,
etcétera). Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial y los sucesivos
conflictos que la siguieron por todo el este de Europa (tales como la guerra civil
rusa, la guerra polaco-ucraniana y la guerra polaco-soviética) se produjeron
muchos pogromos contra los judíos por todas partes. Estos ataques solían ser
consecuencia de que los judíos eran percibidos como defensores de
los bolcheviques rusos, con lo que eran comunes los ataques a los judíos por
parte de aquellos que se oponían al régimen bolchevique. Se cree que estos
pogromos causaron por todo el Imperio ruso más de 250.000 víctimas judías que
dejaron unos 300.000 huérfanos, una buena parte de ellos en Polonia.
Justo después del fin de la Primera Guerra Mundial empezaron a llegar a
Occidente noticias sobre pogromos masivos contra judíos que estaban teniendo
lugar en Polonia y que escandalizaron a la comunidad internacional. La presión
internacional hacia el gobierno polaco llegó a tal punto que el presidente de
Estados Unidos en aquel momento, Woodrow Wilson, envió a Polonia una
comisión especial para que investigara los acontecimientos. La comisión, liderada
por Henry Morgenthau, llegó a la conclusión de que las noticias sobre los
pogromos se habían exagerado y que en algunos casos habían sido incluso
inventadas. En su informe identificó, situó y fechó ocho pogromos importantes que
habían sucedido entre los años 1918 y 1919 en Polonia en los que habían sido
asesinados entre 200 y 300 judíos. Cuatro de estos pogromos fueron atribuidos a
la acción de desertores del ejército o a soldados indisciplinados. Según el informe
ninguno de los pogromos fue consecuencia de ninguna política oficial del
gobierno. Entre estos incidentes destaca la Masacre de Pinsk, ocurrida en Pinsk,
en la que un oficial del ejército polaco acusó a un grupo de civiles judíos de
conspirar contra los polacos y acabó fusilando a treinta y cinco de ellos. También
destacan los hechos ocurridos en Leópolis en 1918. Justo después de que el
ejército polaco tomara la ciudad, cientos de personas fueron asesinadas entre el
caos incluyendo más de setenta judíos. En Varsovia algunos soldados del ejército
se dedicaron a linchar, asesinar o violar a judíos por las calles pero fueron
castigados por ello. Muchos de los sucesos en Polonia, de los que se habían
hecho eco periódicos como el New York Times, habían sido exagerados. En
cambio, en otros muchos lugares, sobre todo en Ucrania, estaban sucediendo
horribles pogromos de los que la prensa no se hizo eco alguno.
El principal resultado de todos estos acontecimientos fue que en 1919, después de
la Conferencia de Paz de París en el Tratado de Versalles se añadieron una serie
de cláusulas específicas para garantizar legalmente los derechos de las minorías
en Polonia. En 1921 la Constitución Polaca de marzo otorgó, por primera vez en la
historia polaca, los mismos derechos a los judíos polacos que los que gozaban los
católicos acabando con toda discriminación legal y garantizando la tolerancia
religiosa.
Alumnos de una escuela hasídica en Łódź,
hacia 1910.
Cultura judeo-polaca[editar]
Artículo principal: Cultura judía
En la nuevamente independiente Segunda República Polaca habitaba una gran
minoría judía. Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó, vivía en Polonia la
mayor población judía de Europa. De acuerdo con el censo nacional de 1931
había 3.130.581 personas en Polonia que declaraban el judaísmo como su
religión. Estimando el incremento de la población y los movimientos migratorios
desde y hacia Polonia entre 1931 y 1939, había aproximadamente 3.474.000
judíos en Polonia en septiembre de 1939 (aproximadamente un 10% de la
población total). Los judíos vivían principalmente en grandes y pequeñas
ciudades: El 77% vivía en ciudades y el 23% en pueblos.
El año escolar de 1937 había en Polonia 226 colegios elementales, 12 institutos y
14 centros de formación profesional en los que el yiddish o el hebreo eran las
lenguas vehiculares.
Casi todos los partidos políticos judíos, tanto los socialistas (la Unión General de
Trabajadores Judíos) como los sionistas de izquierda y de derecha y los partidos
judíos religiosos conservadores, estaban representados en el "Sejm" (el
parlamento polaco) además de en asambleas regionales.
En 1939 vivían 375.000 judíos aproximadamente en Varsovia, constituyendo un
tercio de la población total de la capital. En todo el mundo solo en la ciudad
de Nueva York vivían más judíos que en Varsovia. En Varsovia había
organizaciones juveniles políticas judías (sionistas, bundistas, etc.) y movimientos
juveniles de judíos religiosos perfectamente organizados. Florecían el teatro y los
periódicos judíos. Además de pequeños negocios algunos judíos poseían
inmobiliarias y empresas de importación y exportación de manufacturas. Las
prácticas religiosas abarcaban desde el Judaísmo jasídico hasta el judaísmo
"progresista" moderno.
La mayoría de los judíos de Varsovia hablaban yidis aunque el polaco se estaba
extendiendo entre los jóvenes que no tenían problema en declararse totalmente
judíos, varsovianos y polacos a la vez. Los judíos polacos estaban integrándose
con fuerza dentro del conjunto de la sociedad polaca, si bien algunos se sentían
aún miembros de una nación separada de la polaca. Se estima que el ochenta por
ciento de los judíos polacos eran aún en esa época fácilmente reconocibles
(debido a la vestimenta, al habla, al aspecto físico...), mientras que el veinte por
ciento se podrían considerar asimilados. Más de la mitad de los niños judíos
asistían a colegios especiales judíos, religiosos o no, lo que complicaba el
aprendizaje de la lengua polaca. Debido a todo esto y según una encuesta del año
1931, la gran mayoría de los judíos de Polonia declaraban el yidis como su lengua
materna, el 79 por ciento, y solo el 12 por ciento declaraban el polaco. El resto,
sobre todo sionistas, elegían el hebreo.
La escena cultural judía era particularmente vibrante. Había muchas publicaciones
judías y aproximadamente 116 periódicos. Algunos de los autores en lengua
yiddish, entre los cuales destaca Isaac Bashevis Singer, fueron reconocidos
internacionalmente y aclamados como autores judíos clásicos (Singer incluso
ganó el Premio Nobel de literatura del año 1978).
Otros autores judíos de este periodo como Bruno Schulz, Julian Tuwim, Jan
Brzechwa y Bolesław Lesmian fueron menos reconocidos internacionalmente,
pero no por ello dejaron de realizar importantes contribuciones a la literatura
polaca. El teatro yiddish también floreció. Polonia tenía quince teatros en yiddish y
muchos grupos teatrales. Varsovia era el hogar de la compañía teatral en yiddish
más importante de la época: La Compañía de teatro Vilna, que representó su
primera obra "El Dybbuk" en 1920 en el teatro Elyseo.
Algunos judíos polacos supervivientes del Holocausto cursaron sus estudios en
la Universidad de Varsovia y llegarían a ser importantes políticos israelíes,
como Menachem Begin o Yitzhak Shamir.
El crecimiento del antisemitismo[editar]
Artículo principal: Antisemitismo
La persecución de los judíos en Polonia fue más evidente en los primeros y
últimos años de la segunda república. Los judíos no eran vistos por una gran parte
de la población católica como auténticos polacos. Este era un problema causado
por el nacionalismo polaco (representado por el gobierno de Endecja) y por el
hecho de que una gran mayoría de los judíos polacos vivían separados de la
mayoría católica: Por ejemplo, el 85% de los judíos declaraban el yiddish o
el hebreo como su primera lengua. Esta situación mejoró durante un tiempo con el
gobierno de Józef Piłsudski, entre 1926 y 1935. Józef Piłsudski reemplazó las
ideas de asimilación étnica o "polonización" de "Endecja" por una política de
"asimilación estatal". De esta manera, a los ciudadanos se les juzgaba por su
lealtad al Estado y no por sus creencias religiosas.
Estos años (desde 1926 hasta 1935) fueron percibidos muy favorablemente por
los judíos polacos, cuya situación mejoraba sustancialmente con el gobierno de
Piłsudski. De todas formas la situación de los judíos nunca fue del todo
satisfactoria debido a la combinación de varios factores como la Gran Depresión, y
se deterioró muchísimo con la muerte de Piłsudski, vista por la comunidad judía
como una gran tragedia.
Más allá del acoso académico que muchos estudiantes judíos sufrían por parte de
alumnos y profesores antisemitas en algunas universidades, se fue limitando de
forma encubierta, desde la independencia hasta finales de los años 30, el número
de estudiantes judíos que podían ingresar en la universidad. Este proceso alcanzó
su punto más alto en 1937 cuando se establecieron cuotas semilegales o ilegales
("Numerus clausus") en las universidades. Ese mismo año los sindicatos polacos
de médicos y abogados empezaron a condicionar a sus afiliados el hecho de
pertenecer a la religión católica, y mientras tanto muchos puestos en el
funcionariado se restringían también a los católicos. Todo esto iba acompañado de
violencia física, ya que entre 1935 y 1937 hubo setenta y nueve judíos asesinados
y más de quinientos heridos en incidentes antisemitas. Toda esta violencia
también iba dirigida contra comercios judíos, que eran atacados y saqueados a la
vez que boicoteados, lo que trajo como consecuencia enormes pérdidas
económicas y la ruina de muchas familias.
La Segunda Guerra Mundial y el exterminio de la
judería polaca durante el Holocausto (1939–45)[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1939-1945)

La Campaña polaca de septiembre[editar]


Artículos principales: Invasión alemana de Polonia de 1939 e Invasión soviética de
Polonia de 1939.

Cementerio Militar de Powązki


Durante la invasión de Polonia de 1939, al menos 120.000 ciudadanos polacos de
ascendencia judía tomaron parte en las batallas contra los alemanes como
miembros del ejército polaco. Se estima que durante estas acciones murieron
como mínimo 32.216 soldados y oficiales judíos y 61.000 fueron hechos
prisioneros por los nazis, pero la mayoría no sobrevivió. Los soldados y los
oficiales judíos no profesionales que fueron puestos en libertad acabaron
finalmente en los guetos y campos de trabajo o de exterminio sufriendo el mismo
destino que otros civiles judíos.
Territorios anexionados por la Unión Soviética[editar]
Artículo principal: Territorios polacos anexionados por la Unión Soviética
La consecuencia del Pacto de no agresión germano-soviético fue la división de
Polonia entre la zona ocupada por los nazis y la zona ocupada por los soviéticos.
Por lo tanto la comunidad judía quedó dividida en dos. Según el censo de 1941, el
61.2% de los judíos polacos se encontraban en las áreas que ocuparían los nazis,
mientras que el 38.8% habitaban en las áreas que ocuparían los soviéticos. Aun
así, teniendo en cuenta los movimientos de población desde el oeste de Polonia
hacia el este durante y después de la invasión de Polonia por los nazis, es muy
probable que el porcentaje de judíos en las áreas soviéticas fuera mucho mayor
que el indicado por el censo de 1941.
Entre los oficiales polacos asesinados por el NKVD en 1940 en la Masacre de
Katyn había entre 500 y 600 judíos. Pero aun así un gran porcentaje de los judíos
polacos simpatizaba con los soviéticos, sobre todo si lo comparamos con el de
católicos. Mientras que los polacos veían a los soviéticos como invasores, muchos
judíos los veían como los soviéticos se autoproclamaban: protectores contra los
nazis. No hay que olvidar el odio ancestral que separaba a los polacos católicos
de sus tradicionales invasores y ocupantes rusos ortodoxos. Todo esto hizo que
creciera mucho la tensión entre los polacos católicos y las comunidades judías en
estas regiones.
Desde 1939 hasta 1941, unos 300.000 judíos polacos fueron deportados desde
las zonas anexionadas por la Unión Soviética hacia varias repúblicas de la URSS.
Algunos de ellos, sobre todo judíos polacos comunistas, se fueron voluntariamente
pero muchos otros fueron forzosamente deportados hacia el Gulag. Un pequeño
número de judíos polacos (unos 6.000 aproximadamente) pudieron abandonar la
Unión Soviética en 1942 comandados por el general Władysław Anders (entre
ellos el futuro primer ministro de Israel Menachem Begin). Cuando el II Cuerpo de
ejército polaco estuvo destinado en el Mandato Británico de Palestina, el 67%
(2972) de los soldados judíos desertaron, la gran mayoría de ellos para unirse
al Irgún.
El holocausto: La Polonia ocupada[editar]
Artículo principal: Ocupación de Polonia (1939-1945)
Artículo principal: El Holocausto

AVISO
sobre:
el amparo de judíos fugados.
Hay necesidad de recordar que, según el párrafo tercero del decreto de 3 de
octubre de 1941 sobre la Limitación de Residencia en el Gobierno General (página
595 del registro del Gobierno General), los judíos que abandonen sin permiso el
barrio judío serán condenados a muerte. Según este decreto, aquellos que
conscientemente prestaren ayuda a los dichos judíos proporcionándoles refugio o
entregándoles o vendiéndoles alimentos, serán también condenados a muerte.
Éste es un aviso terminante a la población no judía para que se abstenga de:
1) Dar refugio a los judíos.
2) Abastecerles de comida.
3) Venderles alimentos.
Dr. Franke. Comandante de la ciudad. Częstochowa 24 de septiembre de 1942
La comunidad judía polaca fue la que más sufrió durante el Holocausto.
Aproximadamente seis millones de ciudadanos polacos murieron durante la
guerra, la mitad de ellos (3 millones) eran judíos polacos (es decir, todos los judíos
excepto unos 300.000) que fueron asesinados por los nazis en los campos de
exterminio de Treblinka, Auschwitz, Sobibor, Chelmno y Belzec. Otros murieron en
campos de trabajo como Majdanek, de inanición en los guetos, etcétera. También
muchos judíos del este de Polonia murieron víctimas de los escuadrones de la
muerte nazis conocidos como Einsatzgruppen, especialmente en 1941.

Foto tomada durante el Levantamiento


del gueto de Varsovia de 1943 que muestra la destrucción final de los restos del
gueto.
Varias de las masacres alentadas por los alemanes fueron llevadas a cabo con la
ayuda, o incluso la participación directa, de los mismos polacos. El caso
paradigmático es la masacre de Jedwabne, en la que entre 300 y 1600 judíos
fueron torturados hasta la muerte, cuando no quemados vivos, por una parte de
los habitantes católicos de Jedwabne. Aun así no se conoce totalmente el grado
de participación de los polacos católicos en las matanzas de judíos, que sigue
siendo un tema muy controvertido. Esto se debe en parte a que los líderes judíos
se niegan por razones religiosas a una hipotética exhumación de los restos de las
víctimas que ayudaría a establecer las causas de su muerte e incluso podría
esclarecer quiénes fueron los responsables. El Instituto Nacional Polaco por la
Memoria señala 22 poblaciones más en las que sucedieron pogromos similares al
de Jedwabne. Las razones de estas masacres se siguen debatiendo hoy en día,
aunque entre ellas se incluyen el antisemitismo, el resentimiento de muchos
polacos debido a la cooperación judía con los soviéticos que habían invadido el
este de Polonia en el año 1939, el deseo de robar las pertenencias de los judíos
(aunque antes de la guerra la mayoría de los judíos polacos eran pobres) y, por
supuesto, el impulso, cuando no instigación, que dieron los nazis a la participación
en estas masacres.
Los alemanes establecieron un gran número de guetos en los que los judíos eran
confinados para posteriormente ser exterminados. El Gueto de Varsovia fue el
mayor, con 380.000 personas, y el Gueto de Łódź el segundo mayor, con unas
160.000. En otras muchas ciudades con población judía,
como Cracovia, Bialystok, Częstochowa, Kielce y Radom, los alemanes también
crearon guetos. Otros muchos guetos menos importantes numéricamente se
instalaron en pequeñas poblaciones y de hecho se cree que el primer
levantamiento en un gueto ocurrió en 1942 en la pequeña ciudad de Lakhva, al
este de Polonia.
El Gueto de Varsovia fue establecido por el gobernador general alemán de
Polonia Hans Frank el 16 de octubre del año 1940. En esta época la población del
gueto se podía estimar en unas 380.000 personas, es decir, el treinta por ciento de
la población de Varsovia recluida en un área que formaba el 2.4% de la extensión
de la ciudad. Los alemanes posteriormente aislaron el gueto del resto de la ciudad
construyendo un muro alrededor el 16 de noviembre de ese mismo año.
Durante el siguiente año y medio otros judíos de poblaciones y pequeñas ciudades
cercanas a Varsovia fueron trasladados forzosamente al gueto. Esto hizo que el
número de habitantes del gueto se mantuviese estable pese a que las
enfermedades (sobre todo el tifus) y la falta de comida mantenían un goteo
constante de decenas de muertos diarios. Las raciones de comida en 1941 para
los judíos de Varsovia estaban limitadas a unas 253 calorías y para los polacos de
la ciudad unas 669 (se requieren unas 1500 calorías diarias aproximadamente
para mantener el metabolismo basal de una persona), mientras que a la población
y al ejército alemanes se les asignaban unas 2613 calorías.
Las condiciones de vida en los guetos eran terribles. Los judíos capturados
intentando escapar eran fusilados y sus cuerpos se dejaban a la vista de la gente
durante días como señal de advertencia. Aquellos que pasaban al lado ario de la
ciudad sin ningún contacto con los polacos cristianos, arriesgaban sus vidas para
ayudar a los judíos de dentro del gueto pasando comida. Si pretendían buscar
refugio en el lado ario de la ciudad, solían acabar volviendo, dado que no podían
encontrar un lugar para esconderse. Además muchos polacos colaboracionistas
se aprovechaban de ellos robándoles para luego entregarles a los alemanes que
les recompensaban económicamente. En los guetos más importantes, como el de
Varsovia o el de Łódź, cientos de niños de cuatro a cinco años salían en masa al
lado ario de las ciudades varias veces al día para introducir comida o bienes de
consumo en los guetos. Lo hacían con la ayuda de sacos que podían pesar más
que ellos mismos, convirtiendo así el contrabando en el único modo de
subsistencia de sus padres y de ellos mismos, que de otra manera hubiesen
muerto de inanición. En este contexto los nazis convirtieron en algo rutinario
disparar a los niños mientras introducían comida en los guetos; mucha gente fue
asesinada por traficar con gallinas o con leche. Además, era muy difícil tener
contacto con los polacos de fuera del gueto, dado que cualquier polaco
encontrado asistiendo a los judíos también se exponía a la pena de muerte. Para
cualquier judío joven y resistente era relativamente sencillo escapar del gueto y
huir hacia el campo donde hubiese tenido alguna posibilidad de supervivencia
uniéndose a la resistencia partisana (como efectivamente algunos hicieron) o
simplemente escondiéndose, pero de hecho los nazis eran conscientes de que
manteniendo unidas a las familias en los guetos hasta la deportación y
manteniendo la incertidumbre sobre la misma conseguirían que las fugas fuesen
algo anecdótico. La inmensa mayoría de los jóvenes permaneció con sus familias
hasta el final, lo que les costó la vida.
El 22 de julio de 1942 comenzaron las deportaciones en masa de los habitantes
del Gueto de Varsovia y durante los siguientes cincuenta y dos días (hasta el 12
de septiembre de 1942) aproximadamente 300.000 personas fueron transportadas
en trenes al Campo de Exterminio de Treblinka. Estas deportaciones fueron
organizadas por los nazis pero llevadas a cabo por 200 soldados letones de los
batallones Schutzmannschaften, por otros 200 policías ucranianos y por 2.500
judíos de la policía judía (dirigida por el Judenrat) con lo cual solo fue necesaria la
participación de 50 miembros de las SS alemanas. Estos miembros de la policía
judía recibían, junto con sus familias y parientes, inmunidad para ser deportados
como pago por su cooperación.
Además en agosto de 1942 se ordenó a los miembros de la Judenrat, bajo la
amenaza de ser deportados, que entregasen diariamente a cinco habitantes judíos
del gueto a los alemanes para ser deportados desde la estación de
transbordo Umschlagplatz. El 18 de enero de 1943 algunos habitantes del gueto,
sobre todo miembros de la Żydowska Organizacja Bojowa (Organización judía de
combate) se resistieron armados a las nuevas deportaciones que los alemanes
estaban organizando. La destrucción final del gueto de Varsovia sucedió cuatro
meses después de que los alemanes arrasaran esta primera rebelión.
El Levantamiento del Gueto de Varsovia fue uno de los múltiples levantamientos
fallidos que ocurrieron en guetos judíos de toda la Europa ocupada y el más
importante. A los alemanes les supuso más tiempo sofocarlo (entre el 19 de abril y
el 16 de mayo del año 1943) que invadir toda la mitad oeste de Polonia. Algunos
de los pocos supervivientes del levantamiento huyeron a los campos cercanos a
Varsovia, donde se escondieron hasta el Alzamiento de Varsovia y el final de la
guerra. Otros se unieron al movimiento polaco de resistencia Armia Krajowa, o
fueron asesinados o entregados a los nazis por los colaboracionistas polacos
antisemitas, con lo cual solo un número muy reducido sobrevivió a la guerra.
Monumento a los héroes del gueto de
Varsovia.
La liquidación del gueto de Varsovia fue similar a la sucedida en otros guetos en
los que los judíos estaban concentrados. Tras la decisión de la Alemania nazi de
comenzar la Solución Final, es decir, el exterminio de los judíos europeos, empezó
la Aktion Reinhard, la primera fase del exterminio, con el establecimiento de los
campos de Belzec, Sobibór y Treblinka, seguida después en la segunda fase por
la apertura de Auschwitz-Birkenau. Con la decisión tomada dieron comienzo las
deportaciones en masa de judíos a estos campos, muchos de ellos desde el gueto
de Varsovia, y para cuando concluyó la Aktion Reinhard en octubre de 1943
habían sido asesinados en los campos más de 1 700 000 judíos.
Monumento a las víctimas del Nazismo en Polonia
ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, Campo de concentración de
Płaszów, Cracovia.
Polonia fue el único país de la Europa ocupada en el que los nazis impusieron
formalmente la pena de muerte para cualquier persona descubierta ayudando o
escondiendo a los judíos. Teniendo en cuenta además que las raciones de comida
para los polacos eran muy insuficientes (unas 669 calorías al día en 1941) y que la
comida en el mercado negro era carísima, era muy difícil que cualquier polaco
pudiese esconder a un judío y prácticamente imposible a una familia entera. Pese
a estas medidas brutales impuestas por los nazis y a la escasez de comida,
Polonia tiene la mayor cantidad de premiados como Justos entre las naciones por
el museo Yad Vashem de Israel de todo el mundo.
El gobierno polaco en el exilio fue también el primero (en noviembre de 1942) en
revelar la existencia de campos de concentración nazis en Polonia y el exterminio
sistemático de la población judía gracias al informante Jan Karski y a las
actividades de Witold Pilecki, miembro de Armia Krajowa y la única persona que
entró voluntariamente en el campo de concentración de Auschwitz para organizar
un movimiento de resistencia dentro del campo.
El gobierno polaco en el exilio fue asimismo el único en crear especialmente una
organización (Żegota) para ayudar a los judíos de Polonia y que salvó a miles de
personas de la muerte con papeles falsos, dinero, escondiendo niños judíos en
orfanatos católicos y otros lugares.
Mandato Comunista: 1945–89[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1945–1989)

La Posguerra[editar]
Entre cuarenta y cien mil judíos polacos sobrevivieron al Holocausto en Polonia
escondidos o uniéndose a grupos partisanos polacos o soviéticos. Otros 50.000 a
170.000 fueron repatriados desde la Unión Soviética después de la guerra y entre
20.000 y 40.000 desde Alemania (supervivientes de los campos sobre todo). Así
las cosas, nada más acabar la guerra había en Polonia entre 180.000 y 240.000
judíos viviendo sobre todo en las ciudades
de Varsovia, Cracovia, Łódź, Dzierżoniów, Bielawa y Breslavia.
Prácticamente al acabar la guerra los judíos empezaron a abandonar Polonia.
Motivados por una renovada violencia antisemita, especialmente por el Pogromo
de Kielce de 1946, por la negativa comunista de devolver a los judíos sus
propiedades previas a la guerra y por el deseo de toda la judería europea de dejar
atrás las comunidades destrozadas por el Holocausto para empezar una nueva
vida en el Mandato Británico de Palestina. De cien a ciento veinte mil judíos
abandonaron Polonia entre 1945 y 1948. Su salida fue organizada en gran parte
por una serie de activistas sionistas en Polonia como Adolf Berman (superviviente
del Gueto de Varsovia) y Icchak Cukierman (judío lituano que con papeles falsos
permaneció toda la guerra en la parte aria de la ciudad actuando como enlace de
la resistencia del gueto) bajo el amparo de la organización
semiclandestina Berihah (una palabra hebrea que significa "vuelo"). Este grupo fue
también responsable de organizar la emigración de judíos que habían sobrevivido
al Holocausto en Rumanía, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia. Una segunda
oleada migratoria de unas cincuenta mil personas desde Polonia tuvo lugar
durante la apertura del régimen comunista entre 1957 y 1959.
El Bund tomó parte en las elecciones legislativas polacas en una alianza con el
partido socialista polaco (no comunista) obteniendo un único parlamentario, el
primer parlamentario del Bund de toda la historia polaca, y otros tantos en
asambleas regionales. Pero este logro hizo que con la presión de las autoridades
comunistas los líderes del Bund tuvieran que desmantelar el partido
"voluntariamente" entre 1948 y 1949, en contra de la voluntad de casi todos los
activistas del partido.
Para aquellos judíos que se quedaron, la reconstrucción de la vida judía en
Polonia quedó a cargo del Comité Central de los Judíos Polacos que entre octubre
de 1944 y 1950 ofreció ayuda legal, educacional y ayudas para la atención médica
a la comunidad judía, además de organizar algunas actividades culturales.
Una comunidad judía religiosa dirigida por Dawid Kahane, que servía
como rabino jefe de las fuerzas armadas polacas, funcionó en todo el país entre
1945 y 1948 hasta que fue absorbida por el CKZP. Once partidos políticos judíos
independientes, ocho de ellos legales, actuaron hasta su disolución forzosa
durante los años 1949 y 1950.
Un buen número de judíos polacos participaron en la implantación del
régimen comunista en el país entre 1944 y 1956, ocupando, entre otros, puestos
prominentes en el Politburó del Partido Unificado de los Trabajadores
Polacos (como Jakub Berman y Hilary Minc, este último responsable del
establecimiento de un sistema económico comunista), y en el aparato de
seguridad, el Urząd Bezpieczeństwa (de siglas U.B. y que era en realidad un
aparato represor). Otros judíos también ocuparon puestos diplomáticos y en la
inteligencia, como Marcel-Reich-Ranicki. Después de 1956 durante el proceso
de sesestalinización en Polonia bajo el régimen de Władysław Gomułka,
numerosos de los oficiales de la Urząd Bezpieczeństwa, entre ellos muchos judíos
como Roman Romkowski (nacido como Natan Grunsapau-Kikiel), Jacek
Różański (nacido como Jozef Goldberg) y Anatol Fejgin fueron perseguidos y
detenidos por haber cometido "abusos de poder", incluyendo la tortura de varios
polacos anticomunistas, entre ellos Witold Pilecki, y fueron condenados a largas
condenas de prisión. Un oficial de la U.B. Józef Światło (nacido como Izaak
Fleichfarb), después de escapar hacia occidente contó en Radio Europea Libre los
métodos de tortura que empleaba la U.B. llevando a ésta a su disolución en 1954.
En esta época se fundaron algunas instituciones culturales judías, incluyendo
el Teatro Estatal Yiddish creado en 1950 y dirigido por Ida Kaminska, el Instituto
Histórico Judío, una institución académica especializada en la investigación de la
historia y la cultura de los judíos polacos. Asimismo se fundó un periódico en
yiddish Fołks Sztyme ("La voz del pueblo").
1967–1989[editar]
En 1967, después de la Guerra de los Seis Días que enfrentó a Israel con los
países árabes, el Gobierno comunista polaco rompió las relaciones diplomáticas
con Israel. En el año 1968 la mayoría de los cuarenta mil judíos que aún quedaban
en Polonia estaban fuertemente asimilados en la sociedad polaca, pero durante
ese año los judíos fueron víctimas de una campaña organizada por el Estado que
partía de la base de que las personas con origen judío eran. con seguridad,
simpatizantes del sionismo y, por lo tanto, desleales a Polonia y al comunismo.
En marzo de 1968 sucedieron en Varsovia manifestaciones estudiantiles causadas
por el descontento de la población con el régimen comunista (La Crisis Política
Polaca de 1968) que dio al gobierno de Gomułka una oportunidad para desviar el
sentimiento antigubernamental de la población.
De esta manera el jefe de seguridad, Mieczysław Moczar, aprovechó la situación
para desatar una campaña estatal antisemita en la prensa (aunque se usaba
oficialmente el término "sionista"). Esta campaña estatal "antisionista" derivó en la
expulsión de los judíos del Partido Obrero Unificado Polaco (el partido único) y de
los pocos catedráticos o profesores judíos que quedaban en los colegios y en las
universidades. Debido a todas estas presiones, 25.000 judíos se vieron forzados a
emigrar entre 1968 y 1970. Esta campaña, aunque estuvo desde un principio
dirigida a los judíos que habían colaborado con la administración estalinista y sus
familias, afectó a la gran mayoría de los judíos que quedaban en Polonia, fueran
cuales fueran sus orígenes.
La Crisis Política Polaca de 1968 trajo muchas consecuencias, los hechos y la
campaña antisemita posterior dañaron mucho la reputación de Polonia en el
extranjero, sobre todo en los Estados Unidos. Numerosos intelectuales polacos se
opusieron a la campaña antisemita del Estado. Muchas de las personas que
emigraron desde Polonia hacia los países capitalistas en esta época (judíos y no
judíos) fundaron organizaciones políticas de oposición al régimen comunista
polaco, que además dieron fuerza a la oposición dentro del país.
Durante la década de los setenta muchos activistas judíos se unieron a la
oposición clandestina anticomunista. El más destacado entre ellos fue Adam
Michnik (fundador de la Gazeta Wyborcza), uno de los fundadores del Comité de
Defensa de los Obreros (KOR). Cuando el régimen comunista en Polonia cayó en
1989, solo quedaban en Polonia entre cinco y diez mil judíos, muchos de los
cuales ocultaban sus orígenes.
Desde 1989[editar]
Artículo principal: Historia de Polonia (1989–presente)
Desde la caída del comunismo en Polonia, la vida cultural social y religiosa judía
ha ido renaciendo poco a poco. Muchos acontecimientos históricos relacionados
con la Segunda Guerra Mundial y con la época comunista que habían sido
ocultados por la censura soviética, han sido desvelados y estudiados
públicamente (como la Masacre de Jedwabne, la Masacre de Koniuchy,
el Pogromo de Kielce y las relaciones entre polacos y judíos durante la guerra en
general).
De acuerdo con un foro que lucha contra el antisemitismo, ha habido 18 incidentes
antisemitas en Polonia desde enero de 2001 hasta noviembre de 2005 sin
demasiada importancia, y de hecho el último fue en el 2003. De todas formas,
según una encuesta del año 2005 en la cual los polacos fueron consultados sobre
su relación con otras naciones, la proporción de la población con formas de pensar
antisemitas es bastante mayor que en otros países europeos. El 45 % de los
encuestados decía sentir antipatía hacia los judíos, el 18 % simpatía, el 29 %
indiferencia y el 8 % restante no lo tenía claro. Otra encuesta de enero del año
2004 indica que el 40 % de los polacos creían que su país con una población judía
de menos de 300.000 personas sobre 39 millones de población total está "siendo
gobernado por judíos".
La vida religiosa judía ha ido reviviendo con la ayuda de la Fundación Ronald
Lauder, la comunidad judía polaca emplea dos rabinos, dirige una pequeña red de
colegios judíos y campamentos de verano y sostiene algunas publicaciones
periódicas a la vez que organiza varios eventos culturales.[cita requerida] En 1993 se
creó la Unión de Comunidades Religiosas Judías de Polonia con la intención de
organizar la vida religiosa de los miembros de las comunidades del país.
También se han establecido programas de estudios de judaísmo en la Universidad
de Varsovia y en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, que tratan temas sobre
la cultura y la historia judía, dirigidos a un alumnado casi totalmente católico.
Además el gobierno polaco va a financiar la construcción de un museo sobre la
historia de los judíos polacos en la ciudad de Varsovia.

Marcha de la vida, Auschwitz, año 2000.


De entre los países del Bloque comunista que habían roto sus relaciones
diplomáticas con Israel en 1967 a consecuencia de la Guerra de los Seis
Días (todos los países comunistas excepto Rumanía), Polonia fue el primero en
reanudarlas en 1986 y en recomponerlas totalmente en 1990. Las relaciones
gubernamentales entre Polonia e Israel han ido mejorando paulatinamente como
resultado de visitas mutuas de los presidentes y de los ministros de Exteriores de
ambos países.

Museo de la Historia de los Judíos Polacos POLIN


Ha habido un gran número de acontecimientos para recordar el Holocausto en
Polonia en los últimos años. En septiembre del año 2000 gobernantes
de Polonia, Israel, Estados Unidos y otros muchos países (incluyendo, por
ejemplo, el príncipe Hassan de Jordania) se reunieron en la ciudad
de Oświęcim (al lado del emplazamiento del campo de concentración
de Auschwitz) para celebrar la apertura de la reconstruida Sinagoga Chevra
Lomdei Mishnayot y el Centro Judío de Auschwitz. La sinagoga, que fue la única
de Oświęcim en sobrevivir a la guerra (paradójicamente en la ciudad de Oswiecim
habitaba antes de la guerra una comunidad judía de ocho mil personas que fueron
masacradas como todos los judíos de Polonia) junto con el centro cultural y
educacional otorgan a los visitantes judíos de todo el mundo un lugar donde rezar
y conocer cómo se desarrollaba la vida de la comunidad judía de la ciudad. Esta
sinagoga fue la primera propiedad comunitaria en ser devuelta a la comunidad
judía en todo el país gracias a una ley de 1997 que permite la devolución de las
propiedades judías a la comunidad. Adicionalmente desde 1997 se viene
celebrando todos los años la Marcha de la vida, una caminata
desde Auschwitz hasta Birkenau para honrar y recordar a todas las víctimas del
Holocausto y en la que suelen participar jóvenes polacos, católicos y judíos, y
jóvenes judíos de todo el mundo, sobre todo de Israel y de los Estados Unidos.
También hay actividades más generales, como el Festival de Cultura Judía de
Cracovia, que se celebra todos los años.
En el año 2000 se estima que la población judía de Polonia contaba con unos
ocho a doce mil miembros, la mayoría de ellos viven
en Varsovia, Breslavia y Bielsko-Biała. De todas maneras, se trata de un tema
polémico, puesto que no hay datos en el censo que puedan ofrecer un número
exacto. De acuerdo con algunas instituciones judías de Polonia, como el Centro
Moses Schorr, esto puede representar una subestimación del verdadero número.
Esta organización estima que hay aproximadamente 100.000 judíos en Polonia (o
parcialmente judíos) aunque no sean religiosos, de los cuales entre treinta y
cuarenta mil tienen alguna conexión directa, por pequeña que sea, con la
comunidad judía, ya sea a nivel cultural o religioso. En 2017 se ha denunciado que
el antisemitismo crece en Polonia alimentado por la crisis de los refugiados que
vive Europa y por la actitud de políticos locales y medios de comunicación.2
Referencias[editar]
1. ↑ https://jedynka.polskieradio.pl/artykul/1639433,Porwanie-ktorego-nigdy-
nie-bylo-Prawda-o-pogromie-kieleckim
2. ↑ «Copia archivada». Archivado desde el original el 19 de agosto de 2017.
Consultado el 18 de agosto de 2017.

Véase también[editar]
 Cronología de la historia judía de Polonia
 Lista de judíos polacos
 Historia judía
 Historia de los judíos en Rusia
 Divisiones étnicas judías
 Apellidos judíos
Filmografía[editar]
Las películas que más abundan sobre la historia judía de Polonia se centran en
el Holocausto. Algunas de las más destacadas sobre Polonia son, ordenadas por
año:

 Europa Europa (1990)- Directora: Agnieszka Holland


 La lista de Schindler (1993)- Director: Steven Spielberg
 La zona gris (2001)- Director: Tim Blake Nelson
 El pianista (2002)- Director: Roman Polanski
Bibliografía[editar]
 Marek Jan Chodakiewicz, After the Holocaust, East European
Monographs, 2003, ISBN 0-88033-511-4.
 Marek Jan Chodakiewicz, Between Nazis and Soviets: Occupation
Politics in Poland, 1939–1947, Lexington Books, 2004, ISBN 0-7391-
0484-5.
 William W. Hagen, Before the "Final Solution": Toward a Comparative
Analysis of Political Anti-Semitism in Interwar Germany and Poland, The
Journal of Modern History, Vol. 68, No. 2 (Jun., 1996), 351–381.
 Gershon David Hundert, Jews in Poland-Lithuania in the Eighteenth
Century: A Genealogy of Modernity, University of California Press,
2004, ISBN 0-520-23844-3 Google Print
 Antony Polonsky and Joanna B. Michlic. The Neighbors Respond: The
Controversy over the Jedwabne Massacre in Poland, Princeton
University Press, 2003 ISBN 0-691-11306-8. (The introduction is online)
 Iwo Cyprian Pogonowski, Jews in Poland. A Documentary
History, Hippocrene Books, Inc., 1998, ISBN 0-7818-0604-6.
 David Vital, A People Apart: A Political History of the Jews in Europe
1789-1939, Oxford University Press, 2001.
 M. J. Rosman, The Lord's Jews: Magnate-Jewish Relations in the
Polish-Lithuanian Commonwealth During the Eighteenth
Century, Harvard University Press, 1990, ISBN 0-916458-18-0
 Edward Fram, Ideals Face Reality: Jewish Life and Culture in Poland
1550-1655, HUC Press, 1996, ISBN 0-8143-2906-3
 Magda Teter, Jews and Heretics in Premodern Poland: A Beleaguered
Church in the Post-Reformation Era, Cambridge University Press,
2006, ISBN 0-521-85673-6
Enlaces externos[editar]
 Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia
sobre Historia de los judíos en Polonia.
Mapas[editar]
 The Cossak Uprising and its Aftermath in Poland, Jewish Communities
in Poland and Lithuania under the Council of the Four
Lands Archivado el 15 de septiembre de 2009 en Wayback
Machine., The Spread of Hasidic Judaism Archivado el 15 de
septiembre de 2009 en Wayback Machine., Jewish Revolts against the
Nazis in Poland (All maps from Judaism: History, Belief, and Practice)
Historia de los judíos polacos, referencias en inglés[editar]
 The Polish Jews Home Page
 Beyond the Pale Archivado el 20 de febrero de 2011 en Wayback
Machine.: A History of the Jews in Russia. See especially: Jews of
Lithuania and Poland Archivado el 5 de junio de 2011 en Wayback
Machine.
 Mike Rose's History of the Jews in Poland before 1794 and After 1794
 Virtual Jewish History Tour of Poland
 Early History of the Polish Jewish Community from Medieval Jewish
Civilization: An Encyclopedia
 Jews in Poland from the LNT Travel company.
 Judaism in the Baltic: Vilna as the Spiritual Center of Eastern Europe
 The Jews in Poland. Saving from oblivion - Teaching for the future
 Historical Sites of Jewish Warsaw
 Kazimierz in Kraków - History and Jewish Festivals Archivado el 24 de
julio de 2011 en Wayback Machine.
 Jewish presence in the history of Gliwice
 Polish-Jewish Relations section of the Polish Embassy in Washington
 Facts and Myths: on the Role of the Jews during the Stalinist Period
 A Complicated Coexistence:Polish-Jewish relations through the
centuries, Joanna Rohozinska, Central Europe Review, 28
January 2000
 The Virtual Jewish History Tour - Poland
 Primary sources for the premodern period in Jewish history and video
presentations by scholars, including: Edward Fram, Moshe Rosman,
Adam Teller, and Magda Teter on Jews in Poland-Lithuania
La segunda guerra mundial y el holocausto, referencias en
inglés[editar]
 Warsaw Ghetto Uprising from the US Holocaust Museum. From the
same source see:
 Non-Jewish Polish Victims of the Holocaust
 Bibliography of Polish Jewish Relations during the War
 Warsaw Ghetto Museum under development
 Chronology of German Anti-Jewish Measures during World War II in
Poland
 THE JEWS AND THE POLES: HOLOCAUST UNDERSTANDING &
PREVENTION Archivado el 25 de noviembre de 2010 en Wayback
Machine. by Alexander Kimel
 The Catholic Zionist Who Helped Steer Israelí Independence through
the UN
Vida Judeo-Polaca contemporánea y organizaciones,
referencias en inglés o en polaco[editar]
 Official Site of the Orthodox Jewish Community in Poland, see also their
list of related links
 Orthodox Synagogue in Varsovia
 Congregation of Liberal Jews in Varsovia
 Diapozytyw. Contemporary Jewish Life in Poland
 Jewish Historical Institute of Poland, founded in 1928.
 Museo de la Historia de los Judíos Polacos POLIN
 Foundation for Preservation of Jewish Heritage in Poland
 Judaica Foundation
 The Association of "Children of the Holocaust" in Poland
 Poland's Jews:A light flickers on, The Economist, 20 December 2005

 Progressive Jewish Community Beit Warszawa


 www.joo.eu - A Website dedicated to Jewish Life in Poland - Rabbi's
Blog, cultural events, news, newspaper
 Chabad Lubavitch of Poland
 Proyectos Wikimedia

 Datos: Q1516823

 Multimedia: Judaism in Poland / Q1516823


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