Psicología del Jurado: Influencias y Sesgos
Psicología del Jurado: Influencias y Sesgos
Resumen: la psicología del jurado es un campo de estudio fascinante dentro de la psicología social y jurídica que explora
cómo los miembros del jurado procesan la información, interactúan entre sí y llegan a decisiones. Aunque se espera que los
jurados tomen decisiones racionales basadas en las pruebas presentadas, la realidad es que varios factores pueden influir en
estas decisiones. Este artículo analizará conceptos como el sesgo, la conformidad, la polarización de las posiciones y el
pensamiento de grupo, y cómo estos pueden afectar a las decisiones de un jurado.
1 INTRODUCCIÓN
La implementación del juicio por jurados y la adopción de la oralidad en el proceso legal han generado
cambios importantes en el paradigma de la administración de justicia penal en nuestro país. Bajo este
sistema, se confía a personas comunes la responsabilidad de determinar si los acusados son culpables
o inocentes. Este cambio ha generado una serie de reflexiones y debates de naturaleza psicológica
que merecen ser analizados y considerados cuidadosamente.
El jurado constituye un grupo humano singular, integrado por ciudadanos convocados por el Estado
para cumplir el deber cívico de examinar, deliberar y decidir sobre determinados relatos de hechos en
un proceso judicial. A sus miembros se les impone estrictas normas de funcionamiento en un contexto
que por regla general les es extraño, y se les exige emitir una decisión o veredicto que tendrá impli-
cancias trascendentales en la vida de los involucrados, especialmente la víctima, el acusado y los
propios integrantes del jurado. Esta delicada tarea constituye un objeto de estudio e investigación con
una dimensión social y psicológica única.
Servir en un jurado criminal puede tener un impacto psicológico significativo en una persona. La res-
ponsabilidad de decidir acerca de la culpa o inocencia de un acusado es, sin lugar a duda, un factor
generador de estrés, ansiedad y dilemas éticos profundos. La presión social y la carga emocional de
tomar decisiones que afectarán radicalmente la vida de otros pueden ser abrumadoras y no todas las
personas afrontan esa presión del mismo modo, ni con los mismos recursos cognitivos y emocionales.
El jurado se enfrenta a testimonios cruentos, imágenes, gráficos y detalles perturbadores del caso, que
son parte de la rutina para los profesionales legales, pero que pueden resultar aterradores y angus-
tiantes para personas no vinculadas a las ciencias forenses.
Los abogados penalistas, basados en su experiencia, reconocen que un jurado desencantado con el
sistema de justicia y que ha tenido vivencias personales relacionadas con el tipo de delito bajo juicio,
probablemente mantendrá una actitud menos benevolente o incluso hostil hacia el acusado, más allá
de la calidad de la evidencia concreta que se ventile en el juicio.
El proceso de selección y constitución del jurado, así como la posterior deliberación y toma de decisio-
nes de este grupo de personas, involucra procesos psicológicos complejos, difíciles de dilucidar y pre-
decir, los cuales han sido investigados por la psicología social y la psicología jurídica en muchos países
en los que rige este sistema de enjuiciamiento (Arce y Fariña 1994). La dificultad radica en la comple-
jidad que adquieren las interacciones humanas dentro de los grupos y el hecho de que cada proceso
interaccional es único e irrepetible.
Brian L. Cutler (1988; 1993; 1989; 2020) es un reconocido profesor de psicología en la Universidad de
Winnipeg que ha dedicado muchos años de su carrera, junto a otros colegas, en investigar la psicología
del jurado, de los testigos y del testimonio. Su trabajo se centra en áreas relacionadas con la psicología
jurídica, especialmente en el estudio de la toma de decisiones judiciales y la influencia de factores
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psicológicos en los procesos legales. Cutler ha realizado investigaciones significativas en temas como
el testimonio en juicios, la memoria de testigos, los prejuicios en el sistema de justicia y otros aspectos
de la psicología que se relacionan con el ámbito legal. Sus contribuciones académicas han tenido un
impacto importante en el campo de la psicología jurídica.
Lo que revelan estas investigaciones es que, si bien las reglas de funcionamiento que se le imponen y
las recomendaciones que se les hacen procuran garantizar el mayor grado de objetividad posible, estas
no poseen la capacidad de neutralizar totalmente los reconocidos fenómenos psicosociales de influen-
cia, persuasión, sugestión, liderazgo, obediencia y conformidad. Estos elementos aportan una fasci-
nante dimensión psicológica al proceso judicial, acerca de la que realizaremos una aproximación.
El proceso de selección del jurado, también conocido como "voir dire", es una etapa crucial en un juicio,
ya que determina quiénes serán los individuos encargados de tomar decisiones fundamentales en un
caso penal. La importancia de este proceso radica en la necesidad de elegir un jurado imparcial y justo,
eliminando a todos aquellos candidatos que potencialmente tenga limitaciones para serlo. Es una tarea
complejísima y es incierto si al termino de la misma se ha logrado el propósito y en qué medida.
Los abogados de ambas partes tienen la oportunidad de interrogar a los posibles jurados para identifi-
car cualquier prejuicio o sesgo que puedan tener. La psicología desempeña un papel crucial en este
proceso, ya que los abogados buscan detectar, intuitivamente la mayoría de las veces, posibles pre-
disposiciones y actitudes en los jurados que podrían influir en su capacidad para juzgar de manera
imparcial. También, buscan evitar la inclusión de jurados que podrían ser hostiles o contrarios a su
teoría del caso.
Un prejuicio o estereotipo puede afectar significativamente a un jurado en un juicio, ya que puede influir
en cómo interpreta y recuerda la evidencia presentada y en cómo toma sus decisiones en base a esa
información. Los prejuicios pueden ser conscientes o inconscientes y pueden basarse en el género, la
edad, orientación sexual, religión, origen étnico, entre otros factores. Un prejuicio o estereotipo puede
inducir a un jurado a asignar un peso desproporcionado a cierta información y/o subestimar otra.
Por ejemplo, si un miembro del jurado tiene un prejuicio de clase contra el acusado, es más probable
que vea la evidencia presentada de manera negativa y que tienda a creer que el acusado es culpable,
incluso si la evidencia no es concluyente. De manera similar, si un miembro del jurado tiene un prejuicio
de género contra la víctima, puede ser menos propenso a creer su testimonio o a tomar en cuenta su
versión de los hechos, aunque estos no encuentren respaldo fáctico.
La exposición previa a la información de los medios de comunicación puede tener un impacto signifi-
cativo en un jurado durante un juicio. En las últimas décadas, ha habido un creciente interés en cómo
este factor incide en las actitudes y posiciones que adoptan las personas, de acuerdo con la o las
fuentes de prensa y/o de información que consultan. Esto adquiere un mayor peso si se considera la
proliferación de las redes sociales y las plataformas de información y contenidos, y junto con ellas las
denominadas ‘fake news’.
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4 PERCEPCIÓN Y MEMORIA DEL JURADO.
La percepción y memoria de los jurados juegan un rol central en su quehacer. El proceso cognitivo de
interpretación de los estímulos sensoriales, que permite organizar y dar significado a la información
captada del entorno está influenciada por factores provenientes del propio sujeto y aquellos que pro-
vienen del entorno.
La memoria es la facultad de la mente que permite codificar, almacenar y recuperar información pre-
viamente adquirida. Es un proceso complejo que implica diferentes fases. Es importante indicar que la
memoria no opera como un dispositivo de videograbación, en el sentido de que es capaz de capturar
la información de manera fidedigna, con un rendimiento constante y una recuperación libre de agrega-
dos u omisiones. La memoria humana se encuentra determinada por el funcionamiento de otras fun-
ciones psíquicas superiores como la atención y la capacidad de concentración, también con la inteli-
gencia, ya que esta tiene una estructura diferente en cada persona.
Con relación al fenómeno del olvido, es esencial tener en cuenta algunos principios fundamentales. En
primer lugar, las personas tienden a recordar con mayor claridad la información que se les presenta al
comienzo y al final de una secuencia, lo que se conoce como el efecto de primacía y recencia, respec-
tivamente. En segundo lugar, durante el sueño, se llevan a cabo procesos de consolidación de la me-
moria, durante los cuales el cerebro retiene lo esencial y descarta lo accesorio. Esto adquiere relevan-
cia cuando se debe utilizar información previamente adquirida para interpretar nueva información al
día siguiente. Por tanto, la recapitulación y las claves de recuperación de la información juegan un
papel fundamental en este proceso, sobre todo cuando un juicio se desarrolla en varias jornadas.
Estos principios básicos del olvido pueden marcar una gran diferencia en la capacidad de los jurados
para retener y utilizar óptimamente la gran cantidad de información que reciben durante un juicio. Apli-
carlos adecuadamente debería ser una prioridad para los profesionales del derecho.
4.1 SESGOS
Los jurados pueden ser influenciados por diversos factores, y uno de los más importantes es la atención
selectiva, dado que las personas tienden a enfocarse en lo que consideran significativo. En este con-
texto, es fundamental que el abogado sea consciente de esta tendencia y se asegure de señalar a los
jurados cuándo deben prestar una atención especial a un punto o aspecto particular de su caso. No
puede dar por sentado que todos los jurados retendrán lo que es obviamente crucial. Por lo tanto, el
abogado puede recurrir a estrategias didácticas, como proporcionar información redundante en dife-
rentes niveles de complejidad, para asegurarse de que los jurados capten y comprendan los aspectos
críticos de su argumentación.
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donar opiniones infundadas que sean contrarias a sus ideas preconcebidas. Es decisivo que los jura-
dos realicen un esfuerzo consciente por reconocer este sesgo y minimizarlo, concentrándose en el
análisis imparcial de las pruebas presentadas durante el juicio; sin embargo, pocas personas logran
hacerlo puesto que suelen confundir sus opiniones con los hechos mismos.
4.2 SUGESTIÓN
Otra dimensión para considerar cuando se aborda la racionalidad y objetividad de un jurado es la del
grado de sugestionabilidad de cada persona. La sugestionabilidad se refiere a la tendencia de algunos
individuos a ser influenciados por las opiniones, ideas o percepciones de otros. En el contexto de un
jurado, esto puede ocurrir cuando ciertos miembros adoptan posturas o interpretaciones propuestas
por otros jurados (influencia), sin analizar críticamente la evidencia por sí mismos.
Los jurados más sugestionables pueden ser persuadidos por jurados dominantes o convincentes ([Link].
más extrovertidos, más elocuentes, etc.), aun cuando sus puntos de vista no estén sustentados firme-
mente en los hechos y pruebas del caso. Esto puede afectar la racionalidad del veredicto si se basa
más en ideas impuestas que en un razonamiento objetivo.
La primer fase o situación del jurado podría caracterizarse como pasiva o perceptiva. Desde el co-
mienzo de un juicio, los miembros del jurado se encuentran en un proceso constante de percepción y
retención de la mayor cantidad de detalles provenientes de las pruebas, argumentos y testimonios
presentados. Cada jurado evalúa esta información de acuerdo con su propio sistema de valores y a la
impresión que se haya formado sobre lo realmente acontecido. Es un ejercicio exigente que implica
prestar atención selectiva, recordar datos relevantes, analizar críticamente las evidencias y sopesar
diferentes perspectivas. El objetivo es que cada jurado reúna los elementos necesarios para tomar una
decisión informada y justa al momento de emitir el veredicto. Es interesante observar que, usualmente,
pocos de ellos, aún pudiendo hacerlo, no tome apuntes de las informaciones que va recibiendo, con-
fiando por entero en la memoria de lo percibido.
Posteriormente, esta situación pasiva se transforma en activa (integración grupal), al tener que evaluar
de forma crítica tanto las pruebas como los argumentos y testimonios. Una vez finalizado el debate, el
jurado pasa a deliberar para determinar un veredicto de culpabilidad o inocencia. Aquí aparece la con-
frontación entre lo que cada jurado cree que sucedió, de acuerdo con lo escuchado y visto, y con su
propia escala de valores. En esta etapa cada argumento individual se sopesa con el del resto, abrién-
dose una interpretación social del hecho, que va tomando forma a través de lo que el grupo entendió
de las pruebas y testimonios (pensamiento grupal).
La deliberación constituye una labor colectiva que, en la medida en que el jurado se constituya con
distintos perfiles sociales y culturales, permite morigerar los prejuicios y sesgos para llegar a un vere-
dicto basado, principalmente, en los hechos presentados. Lo que un jurado individualmente presenció
y valoró en la sala de audiencias puede diferir, y mucho, de la percepción de otros jurados, es allí
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cuando la tarea grupal cobra importancia y valor. Esta labor dialógica finaliza con un veredicto que,
idealmente, se basa en lo que casa parte pudo o no pudo probar.
En la fase de deliberación se producen una serie de fenómenos muy estudiados por la psicología
social, tales como el pensamiento grupal, la polarización de opiniones, el establecimiento de mayorías
y minorías, los fenómenos de influencia y liderazgo, la obediencia y la conformidad, por mencionar
solamente algunos de ellos.
Si un jurado fue correctamente seleccionado, será lo suficientemente heterogéneo como para promo-
ver un debate intenso y rico en matices (Nemeth 1991:279). Por el contrario, si el jurado es homogéneo
en términos de creencias y opiniones, tenderá a ponerse de acuerdo más rápidamente con una revisión
más superficial de las pruebas.
Las investigaciones del estadounidense Solomon Asch indican que, bajo presión social, los humanos
tendemos a acoplarnos a la opinión mayoritaria, incluso cuando esta contradice evidencias objetivas
(Nemeth 1991:287). Por su parte, Stanley Milgram ha demostrado la propensión humana a obedecer
a figuras de autoridad, reales o imaginadas, aún si eso implica resignar creencias y principios perso-
nales (Salomone y Fariña 2009).
Las posiciones de un individuo pueden ser en su fuero íntimo más o menos riesgosas, más o menos
osadas, pero cuando el individuo contrasta sus opiniones con las de un grupo, su posición puede des-
lizarse hacia uno de los extremos (culpable o no-culpable). Esto se debe a que, en nuestra cultura la
indecisión y/o la tibieza de en las opiniones y actitudes es, con frecuencia, valorada negativamente. A
este fenómeno, aquí descrito muy esquemáticamente, se lo denomina de la polarización grupal (Doise
W. y Moscovici, S. 1991:266; Vander Zanden 1990:462).
6.1 MINORÍAS
La posición minoritaria en la deliberación de un jurado se sostiene no solo en la solidez y validez de
los argumentos esgrimidos, sino también en ciertos rasgos de personalidad de quienes la expresan y
representan. Es un hecho que algunas personas son más propensas que otras a ocultar o moderar
sus convicciones íntimas por temor a ser juzgadas negativamente o porque se consideran poco hábiles
para expresar sus ideas y dudas con solvencia ante un grupo desconocido.
Cabe destacar que las personas están desigualmente dotadas para soportar estas tensiones y aplican
diversas estrategias para afrontarlas. En la extraordinaria película "12 Angry Men" (1957) de Lumet se
aprecian las motivaciones subyacentes y la agitación psicológica que se desencadena en un jurado
que delibera la aplicación de la pena capital.
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7 EL PENSAMIENTO COLECTIVO
En el contexto del análisis de la deliberación de los jurados, surge una cuestión válida: ¿Los grupos
toman decisiones de mayor calidad que los individuos de manera aislada? Es decir, ¿la amalgama de
diversas perspectivas conduce a soluciones más idóneas para el problema en cuestión, o, por el con-
trario, da lugar a soluciones de calidad inferior? Esta interrogante merece un examen cuidadoso.
Irvin Janis, un psicólogo de la Universidad de Yale acuño el término pensamiento colectivo, para des-
cribir el proceso de toma de decisiones en los grupos de alta cohesión (homogéneos), en donde los
miembros están tan preocupados por conservar el consenso grupal que su capacidad de crítica se
vuelve inoperante. De esta manera tienden a sobreestimar las coincidencias y la ilusión de unanimidad.
Este pensamiento colectivo, particularmente riesgoso para la deliberación de un jurado, puede confi-
gurarse en base a estereotipos compartidos, el moralismo y la autocensura.
En estos grupos muy cohesionados, suelen destacar personas que asumen psicológicamente la tarea
de proteger la unanimidad grupal, sofocando todo disenso que ponga en riesgo la homogeneidad gru-
pal. Es probable que, un jurado posicionado en este rol utilice expresiones tales como “todos estamos
de acuerdo en que…” o “no hay dudas que…”; o suavice los disensos dándoles una posición marginal
“podemos disentir en este punto, pero no es lo central en esta discusión…”.
8 PELIGROSA UNIFORMIDAD
Las decisiones del jurado son el resultado de un proceso de interacción grupal, que amalgama de
manera más o menos uniforme los análisis individuales. La calidad de estas decisiones no depende
principalmente de la inteligencia y sabiduría de los individuos que componen el grupo, incluso un grupo
de personas expertas puede tomar decisiones gravemente erróneas (Doise y Moscovici, S. 1991:262).
Esto se debe a que un grupo tiene una dinámica propia que no se limita a las características individua-
les de sus miembros.
“Ya no se considera que los juicios de las personas se deriven racional e imparcialmente de la
información de un objeto. En lugar de ello, decimos que las opiniones y las previsiones están
sujetas a sistemáticas tomas de partido. En general se considera que una decisión o un juicio
son racionales cuando representan un punto medio o un compromiso” (Doise y Moscovici,
[Link].:265)
Las investigaciones psicológicas sobre la manera en que los grupos deliberan son coincidentes en
afirmar que los jurados homogéneos y uniformes, tienden a ponerse de acuerdo de forma precipitada,
sin examinar la información con la profundidad requerida. También se sabe que cuando en un grupo
hay posiciones minoritarias la mayoría intentará convencer a los disidentes aplicando más energía a
las estrategias de persuasión que al examen de sus propios argumentos y creencias. De esto deriva
que no siempre podemos esperar que un grupo/jurado examine racionalmente todos los hechos. Es
más probable que se concentren con mayor ahínco en aquellos datos que le dan la razón y que con-
firman su idea inicial acerca del caso.
Las emociones, indiscutiblemente, desempeñan un papel crucial en todos los aspectos de la experien-
cia humana, y el entorno judicial no es una excepción. En este escenario, las emociones, particular-
mente la simpatía y la empatía (o sus opuestos, el rechazo y la aversión), influyen de manera signifi-
cativa en el procesamiento de la información y en las decisiones de los jurados. No obstante, aunque
la comunidad legal reconoce el efecto potencialmente perjudicial que la emoción y lo sentimientos
pueden tener sobre la objetividad de los individuos, esta dimensión emocional de las decisiones judi-
ciales ha sido históricamente minimizada o pasada por alto por los actores judiciales, juristas y teóricos
del derecho (Holloway y Wiener 2018; Ucín 2022).
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Los jurados enfrentan el desafío de manejar no solo sus propias emociones, sino también de recibir un
flujo constante de información emocional proveniente de los presentes en la sala de audiencias. Los
comportamientos emocionalmente significativos de los abogados, testigos, víctimas y acusados cons-
tituyen una valiosa fuente de información que complementa los relatos que estos presentan.
La legislación estadounidense exige que los jurados evalúen la información presentada durante el juicio
de manera imparcial, con el fin de emitir un veredicto justo sustentado principalmente en los hechos
pertinentes del caso. Esta normativa deja poco espacio para valoraciones subjetivas basadas en las
emociones y sentimientos, creencias e ideologías, estableciendo, en cambio, una elevada expectativa
de objetividad que recae sobre el jurado. Dicha objetividad sirve de pilar para cualquier sistema judicial
que pretenda ser equitativo. No obstante, las medidas preventivas ante la subjetividad emocional e
ideológica, amparadas en reglas procesales, se ven limitadas por un insuficiente entendimiento de la
profundidad con que las emociones guían el procesamiento de información, motivan el razonamiento
y, en última instancia, determinan la toma de decisiones (Holloway y Wiener 2018).
Para un mejor entendimiento de la cuestión es importante diferenciar las emociones de los sentimien-
tos. Las diferencias clave entre emociones y sentimientos radican en su naturaleza y origen. Las emo-
ciones son respuestas inmediatas e inconscientes a estímulos inmediatos, a menudo instintivas y uni-
versales ([Link]. miedo, asco, enfado). Tienen una base biológica, desencadenadas por neurotransmi-
sores y hormonas, y tienden a ser breves y de alta intensidad. En contraste, los sentimientos son
respuestas a las emociones, conscientes y basadas en procesos cognitivos. Son más duraderos y se
desarrollan a través de reflexiones personales, lo que permite una mayor variabilidad individual en su
intensidad y experiencia ([Link]. felicidad, odio, vergüenza, culpa). Los sentimientos se comunican prin-
cipalmente a través del lenguaje, mientras que las emociones se manifiestan centralmente a través de
la conducta y las expresiones faciales.
Cuadro N° 2 - Potenciales influencias de las emociones, los sentimientos y la ideología en las decisiones de los
jurados. 1
Miedo: al considerar la posibilidad de Felicidad: es el estado de bienestar y Liberalismo: Promueve libertades indi-
que un acusado peligroso quede en li- alegría por alcanzar metas y deseos. viduales, derechos civiles y economía
bertad, un jurado podría inclinarse por Las personas son mas benévolas de mercado. ([Link]. uso de armas)
una pena más severa. cuando se perciben satisfechas con-
Conservadurismo: Valora tradiciones,
sigo mismas.
Ira: reacción intensa de enojo y frustra- autoridad y políticas más restrictivas.
ción. Puede impulsar una búsqueda de Gratitud: sentimiento de reconoci- ([Link]. severidad ante las transgresio-
castigo y sufrimiento, junto a una menor miento y agradecimiento hacia alguien nes)
imparcialidad en la revisión de la evi- por sus acciones pasadas. Por ejemplo,
Socialismo: Busca la igualdad social, la
dencia. hacia la policía o la iglesia.
propiedad estatal o común y la acción
Tristeza: se caracteriza por la melanco- Odio: Intenso sentimiento negativo y popular. ([Link]. el delito es el emergente
lía y el pesar emocional. Una historia aversión profunda hacia una persona, de una sociedad injustae individualista)
“triste” puede elicitar empatía hacia la cosa o idea. Puede predisponer a inter-
Feminismo: Lucha por la igualdad de
víctima y enfado hacia el acusado. pretaciones negativas de la evidencia
género y la plena vigencia de los dere-
y/o los argumentos de las partes.
Asco: rechazo o aversión ante un estí- chos de las mujeres. ([Link]. mayor seve-
mulo considerado repugnante, des- Pérdida/duelo: resulta de la separación ridad ante delitos sexuales contra muje-
agradable o nocivo. La exhibición de o ausencia de algo o alguien significa- res y niñas)
tivo en la vida de un individuo. Si un ju-
1 Las emociones son reacciones psicofisiológicas innatas e intensas frente a ciertos estímulos, como el miedo, la ira o la alegría. Los sentimientos
son experiencias subjetivas más complejas y duraderas que las emociones, como el amor, el odio o la tristeza. La ideología, por su parte, es un
conjunto coherente de ideas, valores y creencias políticas o sociales que conforman la visión del mundo de un individuo o grupo. Las emociones
son reacciones primarias, los sentimientos son estados afectivos profundos y las ideologías son sistemas de pensamiento que moldean la inter-
pretación de los hechos y guían las acciones y juicios de las personas.
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evidencia gráfica o un relato explícito rado ha experimentado una pérdida si- Nacionalismo: énfasis en la identidad y
puede suscitarlo. milar, podría identificarse intensamente soberanía nacional. ([Link]. uso de ar-
con el caso. mas. Importancia de las agencias poli-
Compasión: es la emoción que nos
ciales en el combate al delito como
lleva a preocuparnos por el sufrimiento Inferioridad: Sensación de ser menos
enemigo común)
ajeno y a desear aliviarlo. Si la víctima valioso o competente que otros indivi-
se presente “sufriente” y agobiada, duos. Relevante al momento de la deli- Populismo: Se centra en las preocupa-
puede suscitar esta respuesta. beración y de sostener asertivamente ciones y deseos de la "gente común".
una posición minoritaria. ([Link]. incidencia en la valoración de há-
bitos de consumo y estilo de vida)
Aristóteles una vez postuló que "la ley es razón, exenta de pasión"; sin embargo, al revisar más de dos
milenios de historia de occidente, no sería del todo incorrecto sostener exactamente lo contrario “la ley
es pasión hecha razón”. La interpretación de la ley y su aplicación a menudo involucran elementos
racionales, como la lógica y la argumentación jurídica, pero también pueden verse influenciados por
factores emocionales, éticos y políticos.
Los Juicios de Salem (1692) ejemplifican cómo las emociones y creencias irracionales influyeron en el
tratamiento de la evidencia y su interpretación. Basados en miedo y superstición, acusaciones de bru-
jería llevaron a injustas ejecuciones. La razón cedió ante la histeria colectiva y creencias en amenazas
sobrenaturales. Este evento histórico subraya que, en ocasiones, la emoción prevalece sobre la lógica
en los juicios. Otro ejemplo más reciente, pero equivalente al de las Brujas de Salem, es el caso Mc
Martin (1984, EEUU) 2.
El Caso McMartin fue un famoso proceso judicial de abuso sexual ritual en una guardería en California.
La familia McMartin fue acusada de abusar de 360 niños y de realizar rituales satánicos en el lugar.
Las acusaciones iniciales eran impactantes y generaron una gran alarma en la comunidad. Sin em-
bargo, a medida que avanzaba la investigación y el juicio, surgieron dudas sobre la validez de las
acusaciones. Las entrevistas con los niños, que a menudo involucraron técnicas psicológicas cuestio-
nables, plantearon interrogantes sobre la credibilidad de los testimonios de los niños afectados. Des-
pués de seis años de juicio, no hubo condenas y todos los cargos se retiraron. El caso fue un ejemplo
de la histeria de abuso sexual en guarderías y se convirtió en el juicio penal más largo y costoso en la
historia del país.
Las investigaciones en este campo han puesto en evidencia que tanto la empatía como los estereotipos
y prejuicios pueden jugar un papel significativo en las decisiones de los jurados (Villanueva 2021). Se
ha demostrado en diversos estudios que las declaraciones de impacto de las víctimas durante el juicio
pueden producir sesgos cognitivos, activar prejuicios personales y reacciones emocionales en el pro-
ceso decisorio de condena, dado que los jurados pueden ser más conscientes y conectar emocional-
mente con la figura de la víctima, que con el acusado y su delito (Kamdar 2019). Esto adquiere una
relevancia extraordinaria en los casos de condenas graves ([Link]. perpetua), donde el destino del acu-
sado depende de una decisión que, por lo señalado, no es completamente racional.
Es importante señalar que una decisión basada en las emociones no es necesariamente errónea o
ilógica. A la inversa, las decisiones basadas estrictamente en la lógica, como aquellas que toman los
computadores, no siempre son correctas, ni adecuadas a un contexto humano. La intuición y el razo-
namiento abductivo poseen un gran valor para reconstruir la verdad.
Los psicólogos, por ejemplo, emplean con regularidad la intuición, la empatía y su propia capacidad
emocional para profundizar en la comprensión del significado de las conductas de sus pacientes. Si se
2
Anón. 2022. «Caso McMartin». Wikipedia, la enciclopedia libre.
8
limitaran únicamente a las evidencias objetivas de un relato o un gesto, su capacidad para ayudar se
vería significativamente reducida.
El historiador Carlo Ginzburg, en su libro "Mitos, emblemas e indicios", analizó el pensamiento indicia-
rio, un tipo de razonamiento contextual basado en la meticulosa interpretación de indicios, pistas y
señales al parecer insignificantes, que permite a detectives, cazadores, médicos e historiadores re-
construir realidades complejas que no pueden conocerse de manera directa o total. A través de conje-
turas e hipótesis tentativas guiadas por esos indicios y la inteligencia emocional, se develan verdades
ocultas por aproximaciones sucesivas.
Pero regresemos a las emociones y sentimientos del jurado. Los sentimientos de lástima o compasión
pueden hacer que los miembros del jurado se inclinen, incluso inconscientemente, a favor de la parte
que perciben como desventajada o maltratada. Por otro lado, la empatía y la identificación implican la
capacidad de comprender y conectar con los sentimientos de otra persona a la que percibe como un
semejante que siente, piensa y se comporta de manera similar. El un hecho establecido que los seres
humanos tienden a identificarse con quienes creen que se les parecen, de forma real o en la fantasía.
Por esta razón, los expertos en marketing político se esmeran en hacer lucir a un candidato lo más
parecido posible al electorado que pretenden captar (Hortiguera y Favoretto 2019).
Numerosos estudios han explorado la influencia de las emociones en las decisiones del jurado, espe-
cialmente en casos, que, por sus características, sean impactantes y laceren la sensibilidad de las
personas. Estos estudios han encontrado que los miembros del jurado son más propensos a tomar
decisiones basadas en emociones en este tipo de casos que en otros menos sensibles (Blumenthal
2004; Kamdar 2019). En nuestro contexto, los delitos contra la integridad sexual de niños, niñas y
adolescentes pueden generar una mayor conmoción emocional que un homicidio en ocasión de robo,
incluso si este último delito es considerado más grave desde una perspectiva legal.
Dada la importancia de la comunicación oral en los juicios con jurados, los factores principales que se
han estudiado en torno a la influencia de la figura del fiscal y el abogado, surgen, predominantemente
del modelo de análisis de la comunicación persuasiva 3. La aplicación de ese modelo implica enfatizar
las características del orador y su forma de expresarse en la sala de justicia, más que los argumentos
o el contenido de su mensaje. También se ha prestado atención a incrementar la capacidad de influen-
cia mediante una preparación adecuada de la declaración de los testigos, fortaleciendo su credibilidad
en base a ciertas pautas comportamentales y discursivas (del Pino 2019:53-64).
3 La comunicación persuasiva desde la perspectiva del abogado se refiere a la habilidad para presentar argumentos de manera
efectiva y convincente durante un juicio o procedimiento legal. Implica la capacidad de utilizar estrategias retóricas y argumen-
tativas para influir en la percepción y opinión del juez, jurado u otros actores judiciales. Esto puede incluir el uso de pruebas,
testimonios, argumentos lógicos y emocionales, así como técnicas de oratoria y presentación que buscan generar convicción a
favor de su teoría del caso.
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Los estudios estadounidenses indican que es altamente probable que el fiscal y el abogado defensor
sean percibidos, inicialmente, por igual. Esto posibilita que ambos tengan las mismas oportunidades
de defender sus tesis ante el jurado. Más cuando se realizan las correspondientes presentaciones, esa
percepción comienza a mutar, ya que las personas inician un proceso de evaluación y de atribución de
ciertos rasgos de personalidad al hablante.
Un factor de variabilidad en la percepción de los abogados y fiscales, son los patrones de interacción
con otros actores presentes en la sala. Algunos estudios indican que los representantes de cada parte
deberían lograr ser vistos como personas amables y serenas, pero sólidos en el planteo de sus ideas.
Se desaconseja el sarcasmo y la ironía, o el trato hostil y desconsiderado con un testigo de la otra
parte. Los comportamientos emocionales y/o dramáticos, pueden ser útiles en las películas, pero en la
realidad deterioran la credibilidad del abogado.
Sin perjuicio de lo anteriormente señalado, los jurados tienden a ser más tolerantes con un comporta-
miento verbalmente rudo y argumentalmente agresivo por parte de los fiscales en comparación con los
defensores. Esto se debe a que, conforme con los estereotipos sociales asociados a sus respectivos
roles, se espera que los fiscales adopten una actitud de ese tipo.
Los estudios sobre la comunicación persuasiva en la sala de justicia han identificado dos momentos
cruciales en los que los abogados pueden influir en los jurados: las declaraciones iniciales y los argu-
mentos finales. Las investigaciones psicosociales resaltan elementos clave en cada fase, ya que es-
tructuran una narrativa significativa que permite a los jurados articular todos los elementos que han
retenido en su memoria.
Las declaraciones iniciales establecen un marco para que los jurados comprendan la información que
se presentará. Dado que las personas tienden a procesar la información en forma de historias, es
efectivo presentar el caso como un relato con antecedentes, desarrollo y resolución (Casanovas 2006).
También es útil que el abogado defensor mencione posibles aspectos desfavorables, lo que le brinda
la oportunidad de minimizarlos y aumentar su credibilidad, mostrándose objetivo y equilibrado.
En los argumentos finales, se busca sintetizar la información del juicio. Se evita dar conclusiones de-
masiado explícitas para no provocar resistencia por imposición cognitiva; el jurado debe arribar a la
conclusión buscada por sí mismos, permaneciendo inadvertido el mecanismo de persuasión que los
ha llevado hasta ese punto.
En un juicio, los jurados suelen atribuir la conducta delictiva a factores internos (como odio o lascivia)
o externos (como la situación o el conflicto interpersonal). La defensa busca contrarrestar la tendencia
de atribución interna destacando la influencia de factores externos en el comportamiento del acusado,
mientras que el fiscal puede enfatizar la atribución interna, relacionándola con la personalidad del acu-
sado para respaldar su argumento de culpabilidad. La persuasión en el juicio depende de cómo los
abogados presentan y refuerzan estas atribuciones, influyendo en la percepción de la conducta delic-
tiva por parte de los jurados y, finalmente, en su veredicto.
La psicología del jurado es un campo de estudio verdaderamente fascinante que abre un diálogo pro-
metedor entre las ciencias del comportamiento y el derecho. Este diálogo se enfoca en comprender
cómo las personas, en calidad de jurados, toman decisiones en un contexto legal. Implica explorar los
procesos cognitivos, emocionales y sociales que influyen en la percepción de la evidencia y la forma-
ción de juicios. Al comprender estos factores, se puede mejorar la administración de justicia, garanti-
zando que las decisiones del jurado sean lo más imparciales y justas posible. La psicología del jurado
contribuye significativamente a la intersección entre la ciencia y el sistema legal, destacando la impor-
tancia de considerar la psicología humana en el proceso de toma de decisiones judiciales..
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