SALUD Y TCA
INTRODUCCIÓN:
¿Conocéis a Ana y Mía?
Ana y Mía, alrededor de los años 2000, eran dos amigas que generalmente se conectaban
por foros de internet. Ana (anorexia) y Mia (bulimia) contactaban todos los días para
compartir “trucos” y maneras de adelgazar rápido. Además, también se compartían
“thinspo”. El thinspo suelen ser fotos de mujeres generalmente muy flacas para incentivar a
las “ana”s y “mía”s a seguir con sus conductas para llegar a estar así. También solía
funcionar del revés. Ponían fotos de personas obesas con el fin de que las sobre todo
chicas jóvenes, no quieran engordar.
Afortunadamente, el gobierno de España pusó medidas legales para intentar acabar con
estos foros: DECRETO LEY 2/2019, de 22 de enero, de modificación de la Ley 22/2010, de
20 de julio. Aún así, siguen habiendo foros clandestinos y sobre todo, gente afectada por
estos trastornos de la conducta alimentaria.
En 2021 de enero a octubre, los recursos asistenciales de la Conselleria de Sanitat (GVA)
atendieron a un total de 14.444 pacientes con algún tipo de trastorno de conducta
alimenticia. En concreto, durante este periodo de tiempo han sido atendidas 10.476 mujeres
frente a 8.968 hombres.
Según la evolución de cifras, el perfil estándar de paciente que acude a los servicios
asistenciales por algún trastorno de conducta alimentario es de una mujer de edad entre los
15 y 19 años. De hecho, aunque las cifras de 2021 no engloban el año completo, ya se
aprecia un incremento del 43,93% respecto a todo 2020 de las menores que han necesitado
atención sanitaria por estas patologías.
Así, de enero a octubre, 1.845 personas menores de 15 a 19 años han sido atendidas
(1.517 mujeres y 328 hombres). El incremento se observa en las mujeres adolescentes, que
en el año 2020 de inicio de pandemia se atendieron a 1.054 de edad entre 15 y 19 años, y
en el año 2019 fueron 935 mujeres menores.
DEFINICIÓN
Los trastornos de la conducta alimenticia son trastornos relacionados con la autopercepción
y la distorsión de la imagen corporal. Los más frecuentes son la anorexia nerviosa y la
bulimia nerviosa, aunque también están reconocidos otros, como el trastorno por atracón.
La anorexia se define en la RAE como pérdida anormal del apetito. Sin embargo, la
anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentación que se caracteriza por el peso corporal
anormalmente bajo, el temor intenso a aumentar de peso y la percepción distorsionada del
peso. Para las personas con anorexia, es muy importante controlar su peso y su figura
corporal, y hacen todo tipo de sacrificios que suelen interferir en su vida de forma
significativa.
CARACTERÍSTICAS DE LA ANOREXIA:
Las características esenciales de este trastorno son la distorsión de la imagen corporal, que
impide al individuo reconocer el progreso de la delgadez y le aporta un sentimiento general
de ineficacia personal. Al principio es sólo una cuestión de grados lo que diferencia al
paciente anoréxico de los individuos sanos: ante un fracaso o siguiendo el consejo de una
amiga o un amigo surge el deseo de perder peso. Se ponen a dieta y se convierten en
grandes expertos en el mundo de la dietética, siguiendo unas consignas mucho más duras y
rígidas que las de sus amigos. Cuando los demás han dejado de hacer dieta, la persona
con anorexia continúa. Le encanta que los demás le digan lo delgada que está y se auto
anima constantemente a seguir perdiendo peso. Comienza a desarrollar hábitos
alimentarios particulares y rígidos: sólo come determinados alimentos en determinadas
cantidades, parte la comida en pequeños trozos y la separa... Aunque tenga hambre es tal
el miedo a dejarse llevar que siente la necesidad de mitigar sus efectos y evitar el aumento
de peso bebiendo mucha agua, utilizando laxantes, vomitando sistemáticamente o
realizando una actividad física exagerada. Todas estas conductas anómalas se acentúan a
medida que progresa la enfermedad, en paralelo a las complicaciones físicas: la inanición
vuelve al organismo mucho más vulnerable a infecciones, problemas gastrointestinales o
hipotermia. Se pierde la menstruación (ya que con una mala nutrición el hipotálamo se
puede ver afectado y dejará de envíar la información a la hipófisis para que secrete las
hormonas de la menstruación como progesterona y estrógenos), el pelo se cae (debido al
déficit nutricional), la piel se seca y pierde color.
BULIMIA
Y la bulimia, aun cuando podemos pensar que es vomitar para perder peso, esa es una
característica no obligatoria del diagnóstico por bulimia.
La bulimia nerviosa se define como un trastorno de la alimentación que se caracteriza por
episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos en un periodo corto de tiempo.
Los antes mencionados como episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos se
pueden denominar atracones, que pueden ir seguidos de conductas purgativas para
compensarlos, causados por una obsesión constante por el aspectos físico.
ATRACÓN
No solo existen la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, sino que también se categorizan
como TCA’s otras condiciones. Entre ellas podemos hallar el trastorno por atracón.
El trastorno por atracón es una condición en la cual la persona come generalmente una
cantidad de comida mucho mayor de lo normal, todo al mismo tiempo. La persona se siente
fuera de control durante estos atracones.
El trastorno por atracón no es lo mismo que comer mucho de vez en cuando. La gente con
trastorno por atracón come sin control por lo menos una vez a la semana dentro de un lapso
mínimo de 3 meses.
A diferencia de otros trastornos alimentarios, al persona con trastorno por atracón no suele
intentar compensar los atracones con el ayuno, ejercicio excesivo o purga.
Sin embargo, a pesar de que los atracones sean un trastorno como tal, en la bulimia
también suelen ser recurrentes. Por tanto, hemos de diferenciar estos tres trastornos. En la
anorexia, se persigue ese estándar de belleza inalcanzable mediante métodos restrictivos
como el abuso de diuréticos y laxantes, la actividad física intensa o la provocación del
vómito. En el caso de la bulimia, se caracteriza por conllevar la pérdida de control de los
impulsos respecto a la alimentación. Es decir, la persona bulímica realiza atracones
desmedidos y constantes de comida para llevar a cabo una serie de conductas inadecuadas
con el propósito de controlar su peso. Por ejemplo, vómitos autoinducidos. Por tanto la
diferencia con la anorexia es esa pérdida de control en los atracones de comida.
Y por último, en los trastornos por atracón, sí que hay esos atracones desmedidos e
incontrolados como en la bulimia. Este trastorno alimenticio se caracteriza, al igual que el
anterior, por ingestas compulsivas de alimentos en breves lapsos de tiempo, lo que conlleva
que el sujeto afectado tenga la sensación de que ha perdido por completo el control sobre
su alimentación. Esto genera en él una sensación preocupación y angustia excesiva por los
perjuicios que, en su cabeza, esto pueden conllevar para su imagen física. Tanto es así que,
en muchos casos, esas comidas abundantes las realiza a escondidas. En este trastorno, la
persona no se autoinduce vómitos ni cualquier conducta perjudicial para compensar la
ingesta abusiva de comida. Por lo tanto, su peso tiende a crecer.
Pero, qué puede causar estos trastornos de la conducta?
Cualquier persona puede desarrollar un TCA en cualquier etapa de su vida, pero al final
existen ciertos factores de riesgo que pueden propiciar que una persona desarrolle un
trastorno de la conducta en respecto a la alimentación. Y esos son los siguientes:
- FACTOR GENÉTICO: A pesar de que los factores sociales y psicológicos afectan a
que una persona pueda desarrollar un TCA, el factor genético también puede influir
en el desarrollo de un trastorno. Al igual que sucede con la ansiedad y con otros
trastornos mentales, una cantidad desequilibrada de distintos neurotransmisores
puede hacer que la persona sea más propensa a padecer trastornos de la conducta,
sobretodo si este desequilibrio se ve causado por un factor genético. Entonces si
una persona en la misma familia tiene un TCA, es más probable que los familiares
de esta persona padezcan un TCA.
- FACTORES PSICOLÓGICOS: Ciertos rasgos de personalidad como una
autoexigencia muy elevada, perfeccionismo obsesivo, necesidad de control y rigidez
cognitiva están muy relacionados con la aparición de una anorexia nerviosa. La
bulimia está más relacionada con la ansiedad y la impulsividad.
- BAJA AUTOESTIMA: Tener una baja autoestima, es decir, hacer una valoración
negativa e insatisfactoria de un mismo / a incrementa la probabilidad de padecer
TCA, ya que una de las principales causas de padecer un TCA es la necesidad de
cambiar el estado físico de la persona
- IMAGEN CORPORAL NEGATIVA Las personas que no tienen una imagen real de
su propio cuerpo y se sienten mal, son más vulnerables a la hora de sufrir un TCA.
- ADOLESCENCIA: La adolescencia es la etapa vital en la que existe un mayor riesgo
de desarrollar un TCA. Se diagnostica TCA en personas de todas las edades, pero
en la mayoría de los casos la enfermedad se desarrolla durante la adolescencia.
Esto sucede porque durante esta etapa, la personalidad, la autoestima y el rol social
de la persona están en pleno desarrollo y, por tanto, es más vulnerable ante un
entorno social en el que la presión por la imagen es excesivamente elevada.
- SEXO FEMENINO: De cada 10 casos de TCA, 9 son mujeres y 1 es un hombre, por
lo que ser mujer implica mayor riesgo de padecer un TCA.
Esto no significa que ser mujer sea determinante. Es decir, las mujeres están condicionadas
por la sociedad a figurarse dentro de un determinado estándar. Entonces, ¿qué factores
sociales pueden influir?
Factores Sociales:
- ESTÁNDAR DE BELLEZA: El actual modelo de belleza, que se centra en un modelo
estético delgado, tiene un peso muy importante en el desarrollo de los TCA.
- PRESIÓN SOCIAL: En las últimas décadas, el valor social de la imagen también ha
ganado relevancia, por lo que no sólo tenemos un modelo de belleza perjudicial para
la salud, sino que, además, la presión social recibida respecto a la importancia de
parecerse a este modelo es excesivamente elevada. Estos dos factores combinados
tienen una clara influencia en la aparición de TCA. El papel de los medios de
comunicación en la difusión del modelo de belleza actual los sitúa como agentes
responsables, en buena medida, en la proliferación de los TCA en nuestra sociedad.
- DETERMINADOS DEPORTES Y PROFESIONES: Ciertas actividades deportivas,
como la danza o el ballet, por ejemplo, pueden favorecer la aparición de TCA debido
al trato que hacen de la imagen en la práctica de este deporte. Otros deportes de
riesgo son aquellos en los que se compite por categorías de peso. También son
grupo de riesgo todas aquellas personas que ejercen profesiones relacionadas con
el mundo de la moda, espectáculo y / o televisión / cine, ya que la profesión a
menudo ejerce presión en cuanto a tener una determinada imagen.
- CRÍTICAS Y BURLAS: Las personas, sobre todo niños y adolescentes, que han
recibido críticas y burlas relacionadas con su apariencia física y que debido a ello se
han sentido inseguras con su imagen pueden presentar mayor tendencia a
desarrollar TCA.
- EL SISTEMA DE TALLAS ACTUAL: es un sistema no unificado que tiene como
resultado un patrón heterogéneo que resulta confundido para la población, hasta el
punto de que la persona no es capaz de conocer cuál es su talla. El informe «No
encontrar tu talla promueve la anorexia» alerta de que un 44% de la población hace
un intento de dieta para adelgazar al comprobar que no utilizan la talla que creían.
- EXISTENCIA DE FOROS PROANA Y PROMÍA: En los últimos años han aparecido y
se han reproducido a una velocidad vertiginosa, tal y como denuncia el informe «Las
páginas pro-ana y pro-mia inundan la red «, la presencia en internet de páginas que
hacen apología la anorexia y la bulimia como» formas de vida «en lugar de como
enfermedades mentales. Son páginas dirigidas por una persona que sufre TCA y en
las que diferentes personas afectadas por la enfermedad se ponen en contacto con
el objetivo de intercambiar trucos para adelgazar, reforzar las conductas patológicas
propias de la enfermedad (como, por ejemplo, autoexigirse un peso por debajo de lo
que se considera saludable), y engañar familiares y amigos, entre otras acciones. El
acceso a este tipo de páginas es muy fácil y dado que aún no existe una legislación
concreta al respecto, no tenemos al alcance las herramientas necesarias para
acabar con este factor que ejerce una influencia tan negativa, sobre todo, entre los
chicos y chicas más jóvenes.
Factores familiares:
● Ambiente familiar desestructurado: Las familias en las que no existe una estructura
estable y segura tienen mayor riesgo de desarrollar un TCA en alguno de los
miembros, sobre todo en aquellos que de manera individual tienen más riesgo, como
las chicas adolescentes.
● Ambiente familiar sobreprotector: Aquellas familias en las que la comunicación y la
dinámica familiar es excesivamente rígida, controladora y exigente pueden influir en
el desarrollo de un TCA, sobre todo en aquellos miembro con mayor vulnerabilidad
individual, como las chicas adolescentes.
● Experiencias vitales estresantes: Cambios traumáticos en la estructura familiar
como, por ejemplo, la muerte de uno de los miembros puede aumentar la
probabilidad de TCA.
QUE SUCEDE EN NUESTRO CUERPO Y MENTE CON TCA?
En nuestra mente:
En el trabajo de las drogas vimos un sistema cerebral muy importante , el sistema de la
recompensa.
Un grupo de expertos de la División de Investigación Traslacional del Instituto Nacional de
Salud Mental de [Link]. ha puesto en evidencia, en base a un estudio publicado en JAMA
Psychiatry, que las conductas de los trastornos alimentarios, alteran el proceso de
respuesta de recompensa del cerebro y el circuito de control de la ingesta de alimentos, lo
que puede reforzar estas conductas.
Vimos que comer era una de las maneras de activar este sistema, pero en las personas con
TCA, puede que comer les produzca exactamente lo contrario. El estudio que he
mencionado antes se basó en 120 mujeres con trastornos de la conducta alimenticia y 120
mujeres que no tenían trastornos aparentes. El resultado del estudio fue que las mujeres sin
trastorns alimenticios no sufrían ninguna alteración en su circuito de recompensa y a sus
niveles de dopamina estándar. Sin embargo, las mujeres con trastornos alimentarios, las
conudctas relacionadas con los trastornos alimentarios y la pérdida o el aumento excesivo
de peso modulaban la respuesta del circuito de recompensa, alterando los circuitos
cerebrales de la ingesta de alimentos y reforzando potencialmente las conductas
relacionadas con los trastornos alimentarios con cantidades más altas de dopamina. Es por
ello la dificultad de que una persona con un trastorno alimenticio pueda volver a un estilo de
vida sano.
En nuestro cuerpo:
Generalmente, los TCA’s se caracterizan por el control excesivo de la alimentación para
bajar de peso. Es por ello que llevan una alimentación muy poco saludable y peligrosa.
El organismo se alimenta de glucosa, que se obtiene de alimentos que consumimos
diariamente. Esta se deposita en forma de glucógeno en los músculos y en el hígado, pero
estos depósitos son muy pequeños, por lo que hay que consumir de manera recurrente
alimentos (con hidratos de carbono) para no gastarlos por completo. Cuando dejamos pasar
un periodo de 6 horas sin consumir ningún tipo de alimento, el cuerpo entra en un proceso
metabólico de energía alternativa llamado cetosis, en donde, a falta de glucosa, comienza a
utilizar la grasa corporal de los tejidos adiposos formando “cuerpos cetónicos” al
descomponerse, pudiendo utilizarlos así como fuente de energía. Esta fase puede durar
días o semanas. Y como fase última, cuando la grasa ya se ha consumido, el organismo
comienza a usar sus reservas de proteínas finales, las cuales son vitales para el correcto
funcionamiento de las células. Por tanto, empieza una fase llamada catabolismo, donde se
consume la masa muscular para obtener energía.
SÍNTOMAS:
La desnutrición o problemas de mala alimentación puede causar diversos efectos en
nuestra salud. Los principales son:
La desnutrición causada por los TCA’s puede tener muchas complicaciones. En su forma
más grave, puede ser mortal. La muerte puede ocurrir de manera repentina, incluso cuando
una persona no está excesivamente delgada. Puede ser resultado de ritmos cardíacos
anormales (arritmias) o de un desequilibrio de los electrolitos (minerales como el sodio, el
potasio y el calcio que mantienen el equilibrio de los líquidos en el cuerpo).
Los síntomas físicos que podemos encontrar son los siguientes (en el caso de trastornos de
la conducta alimentaria restrictivos o purgativos):
● Anemia (debido a la falta de hierro por la mala alimentación)
● Problemas del corazón, como prolapso de la válvula mitral, ritmos cardíacos
anormales o insuficiencia cardíaca (Durante el ayuno se ponen en marcha
mecanismos compensatorios que reducen la demanda cardíaca. Sin embargo,
la ingesta de alimentos aumenta el trabajo del corazón. Por eso, una mala
alimentación, intermitente y atracones puede producir problemas cardíacos)
● Disminución de la masa ósea (osteoporosis), lo que aumenta el riesgo de sufrir
fracturas (ya que para cubrir las necesidades nutricionales se tira de los
depósitos de minerales como calcio y potasio de los huesos)
● Pérdida muscular
● En las mujeres, ausencia de la menstruación, lo que puede causar problemas
en la fertilidad y, claramente, en el desarrollo del embarazo
● En los hombres, disminución de los niveles de testosterona y pérdidas del
apetito sexual
● Problemas gastrointestinales, como estreñimiento, hinchazón o náuseas
● Anomalías electrolíticas, como bajo nivel de potasio, sodio y cloruro en la
sangre
● Problemas renales
A nivel psicológico aparecen síntomas de depresión, cambios de carácter y distorsión en la
imagen corporal que suele ir acompañada de una negación del problema. Los afectados
siguen viéndose gordos a pesar de estar escuálidos o siguen expresando una gran
insatisfacción con su cuerpo y su imagen. Su cuerpo se ha convertido en la definición de su
valía como personas y a pesar del estricto control que ejercen sobre él, siguen sin gustarse.
DIAGNÓSTICO
Una vez hayan sido detectados los síntomas de un posible trastorno de la conducta
alimenticia, se procede a hacer el diagnóstico. Este debe hacerlo un profesional como un
médico o un psicólogo/a, aunque generalmente los síntomas también pueden ser
detectados por la propia persona o por los familiares de esta.
En primer lugar, se realiza una historia clínica . Esta evaluación incluye una entrevista con
el paciente y los padres si es el caso de adolescentes (debido a la alta prevalencia). La
entrevista consiste en una revisión completa de la historia del paciente, los síntomas
actuales, los antecedentes familiares y otros aspectos relevantes como la presencia de
depresión, ansiedad, problemas con el consumo de drogas o determinados rasgos de
personalidad. Ante la sospecha de un Trastorno de la Conducta Alimentaria se realiza una
exploración física en la que se valora el peso, la altura, el índice de masa corporal, la
presión arterial y la frecuencia cardíaca. Con una historia completa y la exploración física
inicial se puede llegar a establecer el diagnóstico de un Trastorno de la Conducta
Alimentaria.
Análisis de sangre y electrocardiograma. En el caso de un diagnóstico o sospecha de un
Trastorno de la Conducta Alimentaria se solicita un análisis de sangre completo y un
electrocardiograma para evaluar posibles complicaciones médicas.
Densitometría. Se solicita una densitometría ósea en el caso de un TCA de más de un año
de evolución, no haber tenido la menstruación durante más de 6 meses en las chicas, y
pérdida de peso significativa en chicos.
Trastorno psiquiátrico. También se evalúa la presencia de comorbilidad psiquiátrica con
otros trastornos y la presencia de conductas de riesgo.
TRATAMIENTO
Una vez realizado el diagnóstico, se procede a tratar el trastorno. Según el tipo de TCA, se
realizará un tratamiento distinto.
MEDICACIÓN
● En la Anorexia Nerviosa no hay un tratamiento farmacológico eficaz. Sobre todo, es
prioritaria la recuperación nutricional. La medicación no está indicada como primera
opción de tratamiento. Las medicaciones pueden ser útiles para tratar diferentes
síntomas que aparecen junto con el TCA como son los síntomas depresivos,
ansiosos u obsesivos entre otros. También puede ser útil la medicación en algunos
casos en que aparecen síntomas que dificultan el tratamiento y la recuperación
(incremento de la actividad física, episodios de agresividad etc.). Entre los fármacos
más utilizados en la Anorexia Nerviosa destaca la fluoxetina (antidepresivo), pero
también se usan otros fármacos.
● En la Bulimia Nerviosa y Trastorno por Atracones. La medicación parece tener
una indicación más clara que en la Anorexia Nerviosa, pero siempre asociada a un
tratamiento integral. En la Bulimia Nerviosa está indicado el uso de la fluoxetina
(antidepresivo) asociada al tratamiento psicológico (terapia cognitivo-conductual). La
fluoxetina a dosis altas parece reducir la frecuencia de los atracones y los vómitos y
mejorar los síntomas depresivos y ansiosos en estas pacientes. También hay otras
medicaciones que han mostrado su eficacia en el tratamiento de la Bulimia Nerviosa
como el topiramato. Con respecto al Trastorno por Atracones, parece que los
antidepresivos y la lisdexanfetamina son útiles en la reducción de atracones,
asociado también a un tratamiento psicológico y nutricional.
PSICOLÓGICO
Los objetivos del tratamiento de los TCA son los siguientes:
● Restaurar y/o normalizar el peso y el estado nutricional. Es decir, conseguir una
alimentación saludable y normalizada.
● Tratar las complicaciones físicas derivadas de una alimentación inapropiada.
● Proporcionar educación sobre un hábito alimentario saludable.
● Modificar / mejorar el malestar psicológico del TCA. Esto implica trabajar, en un
espacio terapéutico y acompañado de profesionales de la salud mental,
sentimientos, emociones, experiencias y comportamientos que perjudican la calidad
de vida de la persona. Para ello es necesario que la persona haga terapia
psicológica y, en los casos que lo requieran, combinarla con un tratamiento
farmacológico también.
● Favorecer el apoyo familiar y proporcionar asesoramiento y terapia a la familia
cuando sea necesario.
● Prevenir recaídas
Hay un factor importante a tener en cuenta respecto al tratamiento: la falta de conciencia de
enfermedad. Es un rasgo típico de los TCA y se da en muchos casos, sobre todo al inicio de
la enfermedad. Esta falta de conciencia puede conllevar que la persona afectada, a pesar
de sentirse mal, no sea capaz de reconocer la eficacia del tratamiento sobre la enfermedad.
En estos casos, la familia tiene un papel destacado para ayudar a la persona afectada a
tomar conciencia de enfermedad y aceptar la ayuda de los profesionales. Para ello es
importante no caer en argumentaciones racionales, ya que es muy probable que la persona
afectada no se muestre receptiva a este tipo de razonamientos. La mejor estrategia es
comunicarse con la persona desde la vertiente emocional, cómo se siente, qué le preocupa,
etc.
Para el tratamiento psicológico podremos recurrir a clínicas de psicología, como es el caso
de la clínica CTA, que trata trastornos de la conducta alimenticia. SIn embargo, para el
tratamiento farmacológico deberemos recurrir a un médico o un psiquiatra, como el que
podemos encontrar en la sanidad pública o sanidad privada.
Dependiendo del grado del trastorno, el o la paciente necesitará unos cuidados u otros.
Hay casos en el que el trastorno está demasiado desarrollado o la persona está cerca de un
estado físico y mental peligroso para su vida. Para ello, el médico o psiquiatra podrá internar
al/ la paciente en el ala de psiquiatría del hospital o, si es sanidad privada, existen centros
especializados en TCA como ITA clinics.
CONCLUSIÓN
Al principio de la charla hemos visto que no es raro y ni mucho menos poco común
encontrar una persona con un TCA. Esto se puede deber a los estándares de belleza son
extremadamente inalcanzables y eso puede generar que muchas personas (sobretodo
mujeres adolescentes) padecen trastornos mentales, en este caso TCA’s. Se estima que el
14,3% de las muertes en todo el mundo, aproximadamente 8 millones de muertes anuales,
son atribuibles a trastornos mentales.
Es por eso, que debemos tener en cuenta a nuestros seres queridos, sobre todo mujeres
jóvenes. Para ello, hay una serie de efectos del TCA físicos que pueden ser reconocibles.
En los pacientes con anorexia nerviosa o bulimia se suele encontrar presencia de lanugo,
que es pelo fino en la región de la espalda, abdomen y antebrazos (este tiene la función de
recubrir la piel para protegerla ya que la grasa ha desaparecido); coloración amarillenta de
la piel debido a la ingesta excesiva de zanahorias y otras verduras; heridas autoinflingidas
(por los trastornos mentales asociados y una baja autoestima); infecciones en la piel, ya que
existe una alteración en la barrera normal de la piel (sobre todo por la falta de ácidos grasos
esenciales), lo que facilita que se produzcan.
En personas con bulimia que se autoinducen el vómito, podremos encontrar callos en los
nudillos debido al frote excesivo de la piel cuando se usa la mano para inducir el vómito y
erosiones del esmalte dental debido a los potentes ácidos del estómago.
Es por ello que, en mi recomendación, tengamos cuidado de las palabras que usamos y con
quien hablamos, ya que nunca sabemos cuando un comentario sobre el peso de alguien
puede afectar permanentemente la vida de una persona. Para ello, he traído un ejemplo de
un caso real, que podéis ver en este enlace.
[Link]