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1LA TESIS DECADENTEPOR ANGO SAKAGUCHI TRADUCCIÓN DEL JAPONÉS POR EL PROF.

JUAN

AGUSTÍN ONIS CONDEDuranteel curso de medio año, nuestras vidas han cambiado por completo. El humilde
escudo de nuestro soberano señor1. Oh, morir por el emperador, nome dejará resentimientos2. Muchos
de los jóvenes hombres que profesaban estas palabras han caído en batalla como flores marchitas, otros
sobrevivieron y retornaron a sus casas para formar nuestro mercado negro. Desear una vida longeva es
vergonzoso, servir un día como el leal escudo del emperador es nuestro juramento. Después de seis
meses, las esperanzadas mujeres que despidieron a sus hombres a batallar ahora se encuentran
arrodilladas, con sus cabezas cercanas al piso en máxima reverencia, frente alas tablas mortuorias de sus
esposos. Después de todo, el día en que sus corazones le den la bienvenida al deseo de una nueva vida
no está lejos. No ha sido la gente quien cambió. La gente es la 1Frase de popular conocimiento usada en el Japón
previamente a la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente 1939: "Si bien soy básico y humilde, protegeré al Emperador
con todas mis fuerzas".2Línea de uno de los versos de la canción patriótica "Umi Yukaba" perteneciente al waka de Otomo
no Yakamochi (718-785). "Si muero en el mar, será un cuerpo lavado, si muero en la montaña será un cuerpo en la pradera
pero si muero por el Emperador, será un cuerpo sin resentimientos". Canción recitada por los pilotos especiales
Tokubetsukougekitai, Tokkotai (ver 12). Así mismo llamados "Kamikaze".

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2misma como siempre lo ha sido. Lo que ha cambiado es la epidermis del signo de los [Link] de los
motivos por los que el shogun Tokugawa se rehusó a perdonar a los cuarentaisiete leales guerreros 3,
condenándolos a cometer seppuku4, fue, fuera de discusión, porque si se les hubiese permitido vivir lo
habríanhecho vergonzosamente, debido a que hubiese sido inaceptable que alguien aparecieraa ensuciar
sus nombres. Esta clase de emoción humana no existe en nuestro sistema legal moderno. De todas
formas imagino que esta tendencia aún vive en los corazones de muchos de nosotros. Quizá, es una
emoción común para toda la humanidad, el deseo de terminar algo que empezó puramente mientras se
mantiene puro. Más de una década atrás, el público expresóuna enorme simpatía cuando, en algún lugar
próximo a Oiso, un estudiante y su amada eligieron matarse, para congraciar su amor mientras ambos
fueran castos. He experimentado un sentimiento similar cuando mi sobrina, con quien he tenido gran
cercanía, eligió matarse a los veintiún años. He experimentado algo similar a un alivio al tener en cuenta
que su muerte ocurrió cuando aún eraella pura y hermosa. Viéndola, si bienha sido pulcra y prolija por
ser tan pura y hermosa 3Los 47 Ronin ("Chushingura") una de las historias más populares en Japón sobre 47 fieles
Samurai que se quitaron la vida practicando el ritual Seppuku (Harakiri) luego de vengar a su estafado señor Yoshinaka Kira.
Fue adaptada más de treinta veces entre Kabuki, Cine, Tv y hasta posee un festival en su honor celebrado cada año, "Akkou
Gishi Sai" en Hyogo. El escritor Argentino Jorge Luis Borges escribió su propia versión de la historia bajo el titulo: "El incivil
maestro de ceremonias Kotsuké no Suké" (pertenece a "Historia Universal de la Infamia" publicado en 1935, Editorial Tor,
Madrid: Alianza).4Ritual mediante el cual un samurai abre su abdomen, en ocasiones asistido tradicionalmente por un
kaishakunin quien se ocupa de decapitarlo. Aunque han existido samurai que luego de abrirse el estomago destripándose,
se degollaban solos. Dependiendo el motivo quien realizaba seppuku (informalmente harakiri) elegía a su kaisakunin o no,
si era en buen término se solía solicitar a un samurai estimado (el caso de Okita Souji con Yamanami Keisuke). Si el seppuku
era por una falta frente al gobierno, este contaba con un kaishakunin que se dedicaba enteramente a realizar dichatarea.

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3me hacía sentir como si existiera una peligrosidad, un temor de que su delicadeza hiciera caer su vida en
los fuegos del infierno. Por no poder soportar verla vivir una vida de ese tipo fue que sentí [Link]
la guerra, los escritores fueron impedidosde contar historias de amor sobre mujeres viudas de guerra.
Tanto líderes militares como políticostemían que esas historias llevarana la decadencia moral de las
viudas. Ellos deseaban que estas mujeres dedicaransu vida entera a serejemplos de fidelidad. Los
militares estaban al tanto de los pormenores de la inmoralidad. Como resultado, se estableció la
prohibición, no porque no entendieran la naturaleza del corazónde una mujer, sino porque de hecho, lo
entendían demasiado [Link] dice que los samurai del antiguo Japón no entendían las emociones de una
mujer. Para mí esta es una compresiónsuperficial de las cosas. Bushido, el camino del samurai, fue
unsistema de leyes excesivo y carente de refinamientoque más que nada era, un modo de protegerse a sí
mismos de sus propios defectos [Link] acuerdo a este código, es deber del samurai llevar a cabo
una retribución frente a sus enemigos cazándolos al punto extremo, llegando hasta convertirse en
vagabundos. ¿Pero han existido samurai leales, con descendientes que realmente sintieron un verdadero
deseo de venganza al punto decazar y cortar a su enemigo?. Para un samurai, todo lo que importaba era
la ley de venganza5y honor que prescribía en ese código. De hecho, nosotros, japoneses somos por
naturaleza gente que perdona, gente que no conserva resentimientos. Nuestra verdadera naturaleza es
compartir el optimismo que el enemigo de ayer es el 5Kataki, venganza por obligación llevada a cabo mayormente
por lazo filial de quien fue perjudicado.

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4amigo de hoy. Compromiso y reconciliación con el adversariode ayer es parte de nuestra vida diaria.
Nuestros enemigos existen precisamente para poder reconciliarnos con ellos. Deseamos servir a
nuestromaestro y a nuestro némesisde ayer. Los japoneses jamás hubiesen podido partir a batallar sin
antes recibir la ordende no permitir el soportar la humillación de ser capturados con vida. Somos
obedientes frente a la ley pero nuestros sentimientos son exactamente opuestos. La historia del arte de
la guerra japonesa no es la historia del bushido, es unahistoria de esquemas, trucos y trampas. Es por eso
que quizá conozcamoslos mecanismos que mueven la historia, no por depender de hechos y evidencias
sino por conocernos interiormente a nosotros mismos. Así como los líderes militares prohibieron las
historias de amor que involucraranmujeres viudas de guerra, el samurai del pasado necesitóel Bushido
para protegerse a sí mismo y a sus subordinados de su propia debilidad [Link]ún Kobayashi Hideo los
políticos carecen de recursos y son una raza que meramente administra y controla, pero eso no
necesariamente es así. Lamayoría de los políticos actúade la forma que él ha indicado, pero unas pocas
mentes brillantes, ingeniosas en el modo en que usan la leyes de administración y control, asumenpor
encima dela mediocridad de otros políticos y penetran en cada era y cada gobierno con una expresión del
deseo de un ser superior, reuniendo y orquestando un únicodeseo histórico. Para los gobiernos, la
historia no es asuntode juntar a los individuos en una misma posición, antes bienabsorberlos enel
concepto de un ser divino6, así la forma histórica tanto6A partir de la modificación Estadounidense a la
constitución japonesa se dejo de considerar al Emperador un ser divino, como se lo había considerado desde siempre hasta
el final de la Guerra.

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5como el gobierno, se plasmaran en forma deuna creatividad divina. ¿Quién nos llevo a esta guerra?.
¿Fue laramamilitar de Tojo?7. En parte debe haber sido, pero fue sin dudas la creencia del ser "divino"
esparcida a lo largo del Japón: la voluntad de aquella irreversible historia. Los japoneses no hacen más
que aceptar su destino,sumisos. Aún si los políticos no son genios, los políticos bajo el velo de la historia
poseen ingenuidad, un deseo único, indetenible momentumllevado hacia adelante como una ola
abriéndose al mar. ¿Quiénideóel Bushido?8. Fueronla adaptabilidad y la previsión histórica. La historia
supo descifrarnos. Los edictos del Bushido que prohíbenfueron designados en base a que la naturaleza
humana comoel instinto son inhumanos y contradicen la naturaleza humana, pero la profunda visión con
la que cuentan estos rasgos es completamente [Link] contemplo el sistema que nos presenta al
Emperador comouna forma muy japonesa de construcción política(y además, creativa). Dicho sistema no
nació con el Emperador. A pesar que diversos emperadores planearon sus propias conspiraciones, estas
no se llevaron a cabo exitosamente. Fueron exiliados a distintas islas o forzados a esconderse en lo
profundo de las montañas. Finalmente la existencia de un Emperador fue confirmada de acuerdo a las
7Tojo Hideki (30 de Diciembre de 1884 -23 de Diciembre de 1948). Alias "Kamisori" (Navaja). General y Primer Ministro del
Grán Imperio del Japón durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).8Bushido. "ElCódigo del Samurai" se estima surgió
en la era Muromachi (chusei). Se da cuenta de su existencia desde primitivas obras como en "Kojiki" (712) o "Heike
Monogatari" (1371) En él,radican los valores del guerrero tales como el respeto a los mayores, el honor, la lealtad, la
rectitud, la venganza por obligación, Seppuku(ver 4), Junshi (seguir al lord en su muerte para protegerlo en su viaje al más
allá. Siendo el último caso conocido de este el de Nogi Maresuke 1849-1912, quien siguió al Emperador Meiji luego de ser
artífice de la victoria de Port Arthur, 204 kouchi). Se lo emparentaa "Hagakure" (1709).
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6aspiraciones políticas de otros. Hasta soberanos olvidados por la sociedad fueron "aparecidos" por
políticos que olieronla oportunidad de mejorar sus propias posiciones. Estas personas formaron el
"Sistema Imperial" a través de una "profunda visión" dentro de la condición japonesa. Pero esa visión no
necesariamente requería un Emperador. En su lugar, Confucio, o el Buddha Shakyamuni, o hasta Lenin
podría haberlo sustituido. Circunstancias simplemente no permitieron que tomaranel lugar del
[Link], los políticos japoneses (la nobleza y la clase samurai) intuyeronla necesidad de un
monarca absoluto para congraciarse en las "reglas eternas y divinas" que habían elucubrado en favor de
ellos mismos. En la era Heian, la familia Fujiwara, mientras apoyaba al Emperador para asegurarse el
éxito de suagenda egoísta, nunca cuestionóel hecho de que sus propios hombres obtendrían un rango
menor al del Emperador. Ellos no encontraron ningún problema al respecto. La existencia del Emperador
trajo nuevas formas de luchasinternas. Ahora, hermanos más jóvenes intentaban usurpar a sus hermanos
mayores, quienes a su vez peleaban por ello con sus padres. Los Fujiwara fueron instintivosoportunistas,
su objetivo no sólo era vivir con placer sinoademás hacer prosperar la corte de un modo en que ellos
pudieran saludarse con el Emperador con una menor formalidad que los sedujeray les brindara una
sensaciónde gran satisfacción a ambos. El agachar su cabeza frente al Emperador demostraba su
dignidad, pero también erauna manera de sentirse dignificados.

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7Quétotal estupidez. No puedo encontrar palabras para describir lo absurdo de ser forzadosa inclinar
nuestras cabezasfrente al santuario Yasukuni9, pero para algunas personas esta es la única forma de
poder experimentarsentir sus propios sentimientos. Nos reímos de su estupidez mientras reverencian al
santuario Yasukuni pero nosotros hacemos lo mismo, sólo que lo hacemos "a nuestra manera". La
diferencia es que nosotros no nos damos cuenta de nuestra propia estupidez. Así como Miyamoto
Mushashi10se dirigía con gran apuro al duelo en los pinos del templo Ichioji, se dice que se tomóel tiempo
para reverenciar reflexivamente al Dios Hachiman mientras pasaba, pero élluego abandonódicha idea,
afirmandoque no era el momento apropiado para pedirprotección divina. Este es un ejemplo de la
idiosincrasia personal de Musashi;solemos reverenciarnos luego de la total estupidez de una repetición
de palabras solemne; es algo que hacemos inconscientemente. El maestro defilosofía confusionista
sostiene las escrituras sagradas sobre su cabeza reverente, como si fueran un regalo de los dioses, pero
en ello, meramente percibe su propia dignidad, su propia existencia. Todos nosotros de algún modo u
otro, hacemos lo [Link]í como hay gente afecta aser engañada, los japoneses necesitan al Emperador
por ese propósito maquiavélico, pero además para elpropósito de la verdadera justicia. Políticos, aún si
no sienten la importancia de tales engaños, usan su agudeza no tanto para ratificar suimportancia,
nosipara 9El santuario Yasukuni (de origen sintoísta) está dedicado a quienes pelearon por el Emperador.10Miyamoto
Musashi (1584-1645) creador del estilo Ni-ten-ryu ("Dos Cielos") que utiliza dos katana. No tuvo maestros. Nunca perdió un
duelo. Se lo recuerda como un santo de la katana (esgrima japonesa) figura de importancia histórica participo de la
batallade Sekigahara y además de dejar notables pinturas y arte escribió "El Libro de los Cinco Anillos" en la cueva
"Reigadou" (Kumamoto).

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8remover toda duda de su propia realidad. Hideyoshi11, cuando asistió al Emperador en la mansión
Juraku, derramólágrimas en reverenciafrente asu excelenciapor la majestuosidadde la ceremonia. Pero
realmente con ese gesto estaba confirmando supropia dignidad frente a quienes lo rodeaban en el
mencionado palacio. Contemplaba,más allá del Emperador,a los dioses y a los cielos. A pesar de que esto
ocurrió con Hideyoshi y no con otros políticos, el engaño inclusoes un arma demoníaca. El hecho de que
hasta los demonios recen frente a Dios como niños nos muestra que la decepción no es para nada
extraña. Existen incontables contradicciones que ilustran este [Link], tanto el Emperador
como el Bushido consideran que "la fiel viuda nunca mira a otro hombre". Esta prohibición no es
meramente inhumana,sino quedirectamente contradice a toda la raza humana. Pero de la misma forma
en que dicha visión,dirigida hacia la "visión suprema",es muy humana, el sistema de Emperador(como la
verdad suprema o hasta natural)revela pistas cruciales de retrospección histórica y descubrimientos que
difícilmente debemos ignorar. Yaque la superficial verdad suprema y las leyes naturales, no pueden ser
[Link] deseo de extinguir la belleza mientrasaún permanecemuestra una naturaleza humana
considerablemente restringida. En el caso de mi sobrina, quizá podría desear que no se hubierasuicidado,
y que hubieravivido su vida lo suficiente como para caer profundamenteal infierno, donde vagaría en su
vasta oscuridad. Yo mismo queescogí el camino literario, me he encontrado 11Toyotomi Hideyoshi (1536-1537)
El segundo "Gran unificador" del Japón, Daimyo guerrero, general y político del periodo sengoku. Apodado "Saru" por
Nobunaga, en una manotenía seis dedos.

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9vagando en esa oscuridad. De todas formas, no puedo dejar de considerar el piadoso deseo de que una
vida hermosa deba culminar mientras aún lo [Link] belleza incompleta no es belleza. Una vez que ella
haya descendido inevitablemente al infierno, quizá por primera vez podremos llamar a su recorrido
miserable: hermoso. No obstante,de esa forma no deberíamos ver en una virgen de veinte años lo
horrible de una mujer de sesenta. No estoy seguro, prefiero una bella mujer de veinte."Una vez muerto
tu vida ya no tiene más significado"así reza el refrán, ¿Pero qué significa realmente?. Perder la guerra no
me permite aceptar ciegamente la idea de que alfinal por los que más debemos llorar es por los espíritus
de los asesinados. Cuando pienso en los generales de sesenta años aferrándose ardientemente a sus
vidas mientras eran llevados al tribunal de crímenesde guerra,contemplo fascinado el atractivo dela vida
[Link] he visto sus ojos. Aún si yo fuera uno de los generales de sesenta años creo que también me
aferraría a la vida apasionadamente mientras me llevaran a la corte. No ser capaz de imaginar ninguna
otra respuesta me deja con temor del curioso poder de la vida. Prefiero una mujer de veinte, ¿Pero
también prefieren los viejos generalesla belleza de una mujer de veinte?. ¿Llorar y lamentar los espíritus
de los muertos en guerra también significa preferir a una hermosa mujer de veinte?. Si las cosas pueden
definirse con tal claridad, entonces puedo sentirme aliviado y continuar evocando con todo mi corazón a
dichas mujeres, pero la circunstancia de la vida humana se convierte en un problema más oscuro que
nunca.

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10Detesto ver sangre. Cuando presenciéun accidente de tráfico frente a mis ojos en Tokio
inmediatamente desvié la vista y miré hacia otro lugar. Pero améla destrucción fantástica que ocurrió allí.
A pesar de que me estremecí de miedo,temblando mientras llovían bombas y fuego. Aterrorizado,
afligido por el pánico mientras la destrucción se agigantaba, al mismo tiempo me sentí como si nunca
antes hubiese amado o anhelado a la humanidad como lo hice cuando caían las [Link]í allí, en
Tokio, rehusando la amabilidad de un número de personas quienes no solo me advirtieron en favor de
huir, además intentaron ofrecerme hospedaje en el campo. Intentésostenerme hasta el final en el
incendiadorefugio de ataques aéreos de mi amigo Oi Hirosuke, pero luego de que fuimos separados
(cuando élfue evacuado a la zona de Kyushu y yo perdí a mi mejor amigo en Tokio) todo lo que pudehacer
fuetratar de ocultar el sonido de mi respiración en el refugió preventivo de ataques aéreos mientras
conjuraba imágenes de estadounidenses a punto de invadir en cualquier momento,en medio dela
artillería pesada que explotabaa mi alrededor. En ese momento,calmamente, me resignéal destino que
me esperara. Pensé que moririaesa noche pero creía más firmemente en vivir. De alguna forma tenía
algún tipo de visión acerca de cómo lograr escaparde las ruinas vivo sería incorrecto. No había
pensamientos en mi mente más que el deseo de sobrevivir. Un milagroso retorno a la vida en un mundo
fresco y nuevo,más allá de lo imaginable. Ese fueel curioso sentimiento que tuve:que mi vida comenzaría
completamente renovada. Pero no sentí que era crucial permanecer en Tokio de forma de

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11experimentar estos extraños sentimientos de renovación. Mejor dicho fue, caer en un extraño
embrujo. Fuesólo por ese motivo que viví con uncobarde miedo mientras las bombas caían alrededor por
dos horas en la noche del 4 de Abril de 1945. Mientras estasencendían los cielos nocturnos comola luz del
atardecer, mi hermano, quien había llegado a Tokio, me preguntópor el refugio contraataques aéreos, si
la luz se encendía desde las bombas incendiarias. Estaba tan asustado que lo único que pude atinar a
hacer fue decirle que la luz provenía de las luminarias [Link] encontraba trabajando
parcialmente para Japan Films en aquel momento. Después del bombardeo de Ginza tres cámaras fueron
ubicadas allí en la torre intentado capturar la formación de las bombas mientras caían. Cuando sonó la
alarma que advertía el bombardeo toda lagente que se encontraba en el área, los que estaban en la calle,
aquellos que miraban desde las ventanas o desde la azotea, se desvanecieron. Aún las armas anti aéreas
fueron cubiertas para mantenerlas ocultas. No había señalesde vida humana por ninguna parte excepto
un grupo de diez personas en el techo del edificio de Japan Films. Inicialmente, las bombas llovieron
sobre Ishikawashima, pero allí la formación se dirigió hacia nosotros. Sentía la fuerza desaparecer de mis
piernas. Miraba a los camarógrafos con admiración, cigarrillos entre sus labios, tancalmos que me
enfermabanmientras seguían el vuelo de la formación de [Link] amé la destrucción magnífica. La
visión de la humanidad resignada a su destino es extrañamente conmovedora. Las enormes mansiones
de los alrededores de Kojimachi desaparecieron como una broma cruel, mientras en su

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12lugar solo habíaascuas ardientes. Allí estaba un padre sentado con su hija en la pradera contigua a un
canal, un baúl tapizado de cuero rojo entre ellos. De alguna forma si no habríasido por las chispas que se
expandían desde las ruinas, hubiese resultado un relajante picnic. Aquí en Dogenzaka, sobrela colina y en
medio de los restos carbonizados de edificios que han desaparecido,se encontraba alguien que fueparte
del bombardeo. Un cuerpo que lucía como si hubiese sido atropellado por un vehículo, postrado en el
suelo,cubierto por una sola y corrugada fina chapa. Cerca, un soldado con un rifle y su bayoneta. Gente
dirigiéndose a destinos diversos, gente retornando a sus hogares, víctimas del desastre, la corriente
interminable de un río de vacío. Genteabriéndose paso entre cadáveres en su camino, sea donde sea que
fueren, sin ni siquiera notar la sangre fresca esparcida por el camino, mientras quieneslo hacían no
mostraban interés en los cuerpos, como si se tratara de residuos de papel. Los estadounidenses que
arribaron inmediatamente luego dijeron que los japoneses que encontraron teníantodos una expresión
vacía, en blanco; pero la procesión de las víctimas del bombardeo emanaba un aspecto hueco, poseían
una inmensavacuidadque difería de la emoción de sorpresa y miedo que uno esperaría ver. Obedientes
niñas del destino. Dos niñas jóvenes, de quinceuna, la otra de dieciséis, reían. Sus sonrisas
emanabanvigor. Escarbaban jarrones fuera de las cenizas con un baldecarbonizado, custodiando su único
baúl mientras jugaban al Sol. Me pregunto si estarían tanllenas de sueños sobre su futuro que la realidad
que experimentaban no era ya una realidad de dolor y

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13sufrimiento, o si serían sus sonrisas producto de alguna vanidad. Era placentero buscar expresiones
como la de estas jóvenes en los campos quemados.Más allá de la destrucción fantástica nuestro destino
estaba sellado, pero no había decadencia. Había vacío, pero en el vacío, existía abundancia. Los que se
ubicaron a través de la furia de las llamas, reunidos estaban al lado de algunas casas que empezaron a
quemarse para protegerse del frío de afuera. Mediabanpocos metros entre ellos y quienes
fervorosamente intentaban extinguir el fuego, pero ellos existían en un mundo diferente. Un
extraordinario amor surgiendo desde la inmensa destrucción. Un extraordinario amor emergiendo desde
un gran destino. En contraste, nuestras caras frente a la pérdida de la guerra eran sólo expresiones de
decadencia.Aún comparada conla asombrosa mediocridad y banalidad inevitable de la decadencia, el
extraordinario amor que surgió de la gran destrucción y de la belleza de la humanidad mientras se
inclinaba dócilmente frente a su condenado destino no se sentía más que como el vacío fugaz de un
[Link] acuerdo a la ideología del shogunatoTokugawa, asesinar a loscuarentaisiete leales guerreros
los convirtió en paladines de la lealtad eterna, peroen verdad dicha labor significósalvarlos de su
descenso a la decadencia. No existe forma de prevenir a la humanidad contra su descensoa la
degeneración, desdela virtud a la mediocridad, finalmente: al infierno. Aún si se establecen códigos
morales como los que prohíben a una virtuosa viuda de mirar a otrohombre o a un leal guerrero servir a
otro señor, no existe nada que podamos hacer para impedir la degeneración de la humanidad. Podemos

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14preservar la virginalpureza de una mujer matándola, pero allí escuchamos los pasos de la decadencia
que se acercan, sus inevitables olas golpean las costas sin más,haciéndonos recordar que preservar su
pureza virginala través de piadosas acciones humanas no comprende más que la vacía transitoriedad de
un [Link] héroes de las fuerzas de ataque especial12son mera ilusión; la historia humana
comenzarácon quienes manejan el marcado negro13. Las viudas como apóstoles de la virtud son mera
ilusión; la historia humana comenzarácon quienes adopten visiones de renovación. Y finalmente el
Emperador: él también es una mera ilusión; una verdadera historia comenzarácuando el Emperador se
convierta en "un hombre más".Con respecto al gigante viviente que llamamos historia, la humanidad
misma es sorprendentemente masiva. Lo único sorprendentees estar vivo. Los envejecidos generales
llevados al tribunal de guerra no destriparon sus abdómenes(ver 4). Mientras eran llevados a la corte
hemos descubierto un proyecto magnifico para la humanidad que se hacía posible por el fin de la guerra;
Japón había perdido y el Bushido se derrumbó, pero la humanidad ha nacido por primera vez desdeel
verdadero útero de la decadencia. ¡Debemos vivir! ¡DEBEMOS CAER EN LA DECADENCIA!. Detrás de este
camino verdadero no existe una ruta fácil para que el ser humano sea salvado. No me
12Tokubetsukougekitai, Tokkotai conocidos popularmente como Kamikaze siendo tal definición referente conclusivo del
caso del ataque mongol a Japón y del "Risshou Ankoku Ron" establecido porNichiren (1222-1282) anticipándose a los
futuros ataques a ser realizados en Japón. La leyenda cuenta que tifones y tornados ("el viento divino") se situaron en el
preciso momento en que los mongoles liderados por el khan Genghis intentaban entrar a conquistar el Japón, destruyendo
su flota entera.13El mercado negro de la posguerra generó la base y el establecimiento de la mafia.

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15agrada el seppuku. Tiempo atrás, un poco prometedor pero astuto elucubrador llamado Matsunaga
Danjo fueatacado y vencido por Oda Nobunaga,quien lo dejósin mayor opción que morir en
sucastillo,rodeado porsus hombres. Justo después de su muerte le propiciaron a Oda la moxibustión, es
decir, el tratamientochino para prolongar su vida, tal como si fuera un día más. Entonces ubico un arma
en su cabeza y se la voló. Tenía más de setenta años cuando murió, pero aún era un hombre lascivo que
coqueteaba con mujeres frente a todo el mundo sin pensarlo dos veces. Estoy de acuerdo con la forma
en que este hombre decidiómatarse, pero no lo estoy con harakiri.A través del bombardeo temblé de
miedo, pero también me maravillécon la belleza que allí encontré. No había necesidad de que yo
pensara. Debido a que allí solo había belleza, la humanidad no existía. De hecho allí no había
saqueadores. El Tokio de hoy es consideradooscuro, pero durante la guerra la oscuridad era perfecta al
punto de que no importaba cuán oscuro fuese, nadie jamás se preocupo por ladrones. Fuimos a caminar
por el mercado negro en el medio de la noche y dormimos con nuestras puertas abiertas. El Japón en
guerra era como un paraíso irreal, desbordante de una belleza vacía que florecia. Pero no era la
verdadera belleza de la humanidad. Si nos olvidáramos de pensar, el mundo sería un espectáculo
magnifico, despreocupado. Si bien estábamos aterrorizados de que el bombardeo no terminara, nos
sentimos mejor al descubrir cuán fascinante era olvidar nuestros pensamientos. Fui un tonto al retozara
través de la guerra con una inocencia de mente tan simple.

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16Luego de que la guerra terminara, nuestra libertad fue reconstruida, pero cuando esa libertad
regresóempezamos a notar nuestras propias limitaciones y el modo en que incidían en nuestra libertad.
La raza humana no puede vivir en eterna libertad. La razón es simplemente que vivimos, morimos y
pensamos. Desde un punto de vista político una reforma puede llevarse a cabo en un día, pero la gente
no cambia así de fácil. ¿Desde los primeros pasos de la sociedad humanaen la antigua Grecia hasta hoy:
¿Cuándo cambiamos realmente?.Humanidad... la humanidad misma no encontró forma de superar la
terrorífica destrucción o el futuro durante la guerra. La guerra simplemente terminó. ¿Son los héroes de
las fuerzas de ataque especial(ver 12) quienes ya se convirtieron en parte del mercado negro?. ¿No
tienen las viudas de guerra nueva vida hinchándose en sus pechos?. La humanidad no cambia.
Simplemente regresamos a ser humanos. La humanidad caerá en la decadencia. Leales guerreros y
vírgenes sagradas también caerán en la decadencia. Nuestra caída no puede detenerse,no podemos ser
salvados. La humanidad vivirá y la humanidad caerá. No existe un camino de salvació[Link] vamos a
descender porque perdimos la guerra. Vamos a caer porque somos seres humanos, simplemente porque
estamos vivos. ¿Pero podemos salvar a la humanidad de su decadencia eterna? ¿Por qué es que el
corazón humano no puede resistir esfuerzos extremos con la fuerza del acero? Somos delicadas y frágiles
criaturas. Aún, demasiado débiles como para no caer enl a decadencia. Finalmente, debemos matar a la
virgen, debemos transmitir el Bushido y debemos apoyar al Emperador. Pero cada uno de nosotros debe

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17matar a su propia virgen, cada uno de nosotros debe apoyar a su propio Bushido, a su propio
Emperador. Es esencial que la gente descienda por su propio y correcto camino, y deben descender hasta
el final. Es también crucial que Japón descienda de la misma forma. Debemos salvarnos a nosotros
mismos gracias a descubrirnos a nosotros mismos luego de haber caído hasta el fondo del camino hacia
la decadencia. Salvaciones políticas y otros atajos no son más que ridículasuperficialidad

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