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Lacan: Inconsciente y Real en Freud

Unidad 3 de Clinica I de la facultad de psicologia de la universidad del comahue
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Lacan: Inconsciente y Real en Freud

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RESUMEN CLINICA I

UNIDAD 3
LACAN. SEMINARIO 11. CAP 2. EL INCONSCIENTE FREUDIANO Y EL
NUESTRO
La definición “el icc está estructurado como un lenguaje” tiene que ver con esa primera época de Lacan en
donde propone el retorno a Freud desde lo simbólico. Lacan hace esta lectura de Freud donde dice que ve
en Freud que lo icc estructurado como un lenguaje. Este icc estructurado como un lenguaje se desprende
también de la definición de un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante, porque si
el sujeto está representado por significantes es lógico pensar que en el icc se trata de significantes. Este
icc Lacan lo piensa desde la lingüística, desde Saussure, piensa un icc con las funciones de metáfora y
metonimia, piensa que los síntomas están producidos por los significantes. Esto responde a la primera
época de Lacan (hasta seminario 6 o 7).
En el Seminario 10 de La Angustia produce una conceptualización que va a cambiar toda su teoría, el
objeto a, objeto causa de deseo porque está perdido por estructura, se constituye como objeto perdido.
Por lo tanto, esta causa del deseo es una causa perdida, lo que causa el deseo es una falta, es lo que se
perdió por estructura. Este es su único invento, Lacan le da un valor de concepto. Le puso objeto a porque
es la mínima denominación que se le puede dar a algo. Intenta a través de esta denominación dar cuenta
con una mínima expresión de esto que no es del campo de lo simbólico porque está perdido, lo leemos
desde lo simbólico.
Lacan dice esto del icc estructurado como lenguaje, pero se empieza a preguntar por la causa, por
ejemplo, la causa del síntoma, y se pregunta ¿lo icc es la causa del síntoma?
Cada vez que hablamos de causa siempre hay algo anticonceptual, indefinido. En suma, sólo hay causa
de lo que cojea (con lo que no anda bien). Lacan dice que no hay causa-consecuencia, lo icc produce
síntomas. Y es que el icc nos muestra la hiancia (espacio vacío) por donde la neurosis empalma con un
real; real que puede muy bien, por su parte, no estar determinado. Nos está diciendo que no se trata sólo
del icc estructurado como un lenguaje, ahora nos dice que es un icc que empalma con un real, con aquello
que está por fuera de lo simbólico - imaginario. Quiere decir que hay algo más, que no todo es simbólico,
no todo es significante. Por eso dice Lacan que entre el síntoma y la causa de los síntomas existe una
hiancia, un espacio, lo que no anda, o sea, algo del orden de lo real. Lacan nos empieza decir que lo icc o
que los síntomas, también tienen un aspecto de lo real.
El primer Freud creía que con la interpretación los síntomas se deshacían. Después se vuelve más
escéptico porque descubre que no alcanza con la interpretación, que muchas veces interpretamos y el
síntoma persiste y no necesariamente porque la interpretación sea errada. Acá Lacan nos está diciendo
algo parecido. No se trata solo de significantes, se trata de algo más, los síntomas tienen una fijeza por
eso no es tan fácil desarmar un síntoma con palabras. El beneficio secundario de un síntoma para Freud
es la ganancia de la enfermedad y el beneficio primario es la satisfacción del síntoma mismo.
Hay goce en el sufrimiento, eso es lo que nos dice Lacan cuando dice lo del empalme con lo real. Hay un
goce del síntoma que va más allá de la significación sintomática, hay un goce en el síntoma mismo, goce
que no es placer. El ataque de pánico es como el desborde de lo real. Lacan dice que el icc está
estructurado como un lenguaje, pero abierto a lo real, esta agujereado por ahí hay algo que entra y que
sale. Por ese agujero lo icc que ya es un desciframiento, que ya es una interpretación, interpreta algo de lo
real, elabora algo de lo real, procesa algo de lo real. Las formaciones del icc (sueños, lapsus, actos
fallidos, síntomas) ya son un procesamiento de lo real. En ese procesamiento de lo real vamos a encontrar
lo que se procesó y lo que no se procesó, hasta el sueño más elaborado, es realización disfrazada de
deseo y también alucinación de goce. ¿Cuál es el sueño mejor procesado? Aquel que puede realizar un
deseo que nos posibilita el dormir. En el sueño mejor procesado siempre vamos a encontrar un ombligo
del sueño (punto oscuro del sueño que no tenemos que interpretar), desde Lacan podemos leer que ese
1
ombligo del sueño es la abertura a lo real y que Freud decía no hay que interpretar, hay que respetar lo
real. Esto quiere decir que siempre puede haber un resto, que no todo sea significación o interpretación,
un resto que funcione como causa.
Freud también había hablado de algo de esto. Freud parte de la etiología de la neurosis, y ¿qué encuentra
en el hueco, en la ranura, en la hiancia característica de la causa? Algo que pertenece al orden de lo no
realizado. ¿Qué quiere decir esto de lo no realizado? En Freud el síntoma es una satisfacción sexual no
realizada, lo no realizado se puede leer no como no realizado en la realidad, sino como algo de lo real que
está emergiendo. Lo real en la realidad es lo que de la realidad no puede ser simbolizado, el trauma, por
ejemplo, que es un acontecer en la realidad pero que no se pude meter en lo simbólico-imaginario, quedo
ahí no simbolizado, no imaginarizado, encontró lo real en la realidad.
Lacan va a decir que el amor es lo contrario a este icc abierto a lo real, porque el amor en su faz más
imaginaria tiende al cierre, el amor cierra. Por eso decía Freud que el amor de transferencia era
resistencial, por eso suele suceder que los enamoramientos y los embarazos suelen ser motivo de
abandono de tratamiento, porque el sujeto se siente bien. Son momentos donde parece que se alcanzó
algo y como el amor posibilita que se soporte que falte la falta, entonces el sujeto está bien. En esos casos
lo dejamos ir y seguramente va a volver, porque eso es inestable.
La otra relación que hace Lacan es con una frase de Nietzsche “Dios ha muerto”. Retomando un ejemplo
que nunca se explotara demasiado, el primero que uso Freud para su demostración –el olvido, el tropiezo
de la memoria respecto de la palabra Signorelli después de su visita a las pinturas de Orvieto-, es claro
que es imposible no ver surgir del texto mismo e imponerse, no la metáfora, sino la realidad de la
desaparición, de la supresión, el paso hacia abajo. El termino Signor pasa hacia abajo: el amo absoluto,
como dije en una época, la muerte, para decirlo todo, desaparece allí. A partir de todas las asociaciones
que hace Freud posteriormente para saber porque no recuerda esa palabra da cuenta de que lo conducía
hacia la muerte, la muerte como amo absoluto dice Lacan. Cuando Lacan habla del amo absoluto se
refiere a la muerte, y de alguna manera todo lo que hacemos en la vida esta conducido o dirigido desde
este saber de qué nos vamos a morir.
Lacan hace referencia al mito de Freud de “Tótem y Tabú”, que es el mito del sostenimiento del padre,
dueño de todo el goce, que imposibilitaba a sus hijos del goce, sus hijos se unen, matan a ese padre y
deciden que de ahí en más nadie puede ocupar ese lugar, nace la ley. Dice Lacan que con la muerte del
padre se lo salva al padre, porque su muerte posibilita la aparición de la ley. Se necesita de un padre
muerto para que haya ley. Padre muerto es un concepto que posibilita la existencia de un padre simbólico,
o sea, algo del padre muere para que se posibilite el deseo en el hijo. Si pasa lo contrario, que el hijo no
pueda sacarse de encima la voz o la mirada del padre (superyó), este superyó muestra la presencia viva
de ese gran Otro. El superyó en este punto es la falla de la función paterna, la falla de la función paterna
es universal como el superyó. El superyó va a parecer ahí donde algo de la función paterna no funciona,
va a aparecer bajo la forma de una prohibición, de una demanda al sujeto, de una voz o mirada
condenatoria. El superyó aparece donde hay algo del sujeto que no se sostiene en el deseo.
Por eso dice Lacan tomando esta frase de Nietzsche "Dios ha muerto". Este mito del “Dios ha muerto”
acaso no es más que el abrigo que encontraron contra la amenaza de castración, o sea, se lo sostiene. El
Dios ha muerto, dice Lacan, no es una frase atea porque si alguien dice esto es porque primero le dio vida
y por eso el Dios ha muerto. Tiene la misma estructura que el mito de “Tótem y Tabú”, cuando se lo mata
al padre, este sigue viviendo, el padre puede perdurar de dos maneras: bajo la forma de ley simbólica
asociada al deseo o bajo la forma superyoica. La forma de ley ligada al deseo tiene que ver con algo de
una donación, algo que se donó. ¿Y cómo se hace para donar ley y deseo? El padre tiene que dar una
muestra de su castración, de su falta, de su deseo, de su apego a la ley cultural. Lacan dice que conservar
este lugar del gran Otro, intentar conservar el lugar del padre, es un intento siempre fallido de obturar esta
abertura de lo icc, de obturar el empalme con lo real, porque se pretende desde ahí responder a todo.

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LACAN. SEMINARIO 11. LOS 4 CONCEPTOS FUNDAMENTALES. CAP 5.
TYCHÉ Y AUTOMATÓN
La concepción de lo icc viene ligada en Lacan a la concepción de la repetición, ¿cómo entiende Lacan la
repetición? Antecedente freudiano de repetición es el texto “Repetir, Recordar y Reelaborar”, donde dice
que el sujeto repite para no recordar. La repetición en ese punto estaría ligada a la formación del icc, sería
una forma de recuerdo. Pocos años después publicó “Más allá del principio de placer” y ahí dice que la
repetición está ligada a la pulsión de muerte, con lo cual hay un goce en la repetición. En Freud
satisfacción-pulsión, sería el goce de Lacan. Hay una satisfacción-pulsión en la repetición, hay una
satisfacción en el simple hecho de repetir, ya no es que se repite solamente para no recordar, sino que se
repite como producto de un más allá del principio del placer, porque repetir para no recordar es el principio
de placer, repetir porque no podemos dejar de hacerlo. Freud da dos ejemplos llamativos para hablar de la
repetición, uno es el de la viuda que enviuda tres veces. El otro ejemplo es de la literatura, la historia de
Cancredo que mata a su novia por accidente. Son ejemplos notables porque en los dos no hay
participación del sujeto, no es que el sujeto repite ni voluntariamente ni producto del icc, a eso Freud lo
llama repetición.
Cuando Lacan habla de repetición se va a apoyar en esta repetición freudiana y va a tomar dos conceptos
de la filosofía griega que es el automaton y la tyche. El automaton tiene que ver con algo que funciona
automáticamente en el sujeto, como un automatismo, este es el caso de la repetición significante, lo que el
sujeto no puede dejar de repetir, pero a nivel significante, si un sujeto repite un significante en la clínica
estamos autorizados a escuchar ahí una repetición. Estamos autorizados a eso porque suponemos que
esta repetición significante está determinada desde lo icc, entonces lo tratamos al modo de una formación
icc. Esto correspondería a la primera concepción de repetición de Freud de “Recordar, Repetir y
Reelaborar”, donde él decía se repite para no recordar. Esta es una forma de repetición.
La otra es la que él llama la tyche, los griegos lo usaban para hablar del azar en el sentido de la buena
fortuna. Lacan toma este concepto, pero como lo contrario, es el azar, pero ligado al encuentro con lo real
traumático. El encuentro con lo traumático pasa a ser parte también del concepto de repetición, ¿por qué
repetición?, ¿qué repite ahí el sujeto si es total y absolutamente involuntario? ¿Por qué Freud y Lacan lo
llaman repetición? Porque se repite lo traumático por estructura: la sexualidad y la muerte. El hecho
traumático siempre tiene que ver con algo de la sexualidad o de la muerte, o con ambas.
Lacan dice que la verdadera repetición es la tyche, es el encuentro con lo real, y que el automaton que es
esa repetición significante, lo que hace es velar a esta otra repetición traumática. Ejemplo: paciente que en
la primera sesión tuvo tres veces el mismo lapsus, dijo tres veces el nombre del hermano vivo por el del
muerto. Es una repetición significante, ahora esa repetición significante estaba velando lo que para él de
alguna manera se había convertido en situación traumática, la muerte de su hermano en un accidente. El
automaton significante vela, disfraza, oculta lo traumático que aparece siempre bajo la forma de
sexualidad o muerte. Si lo simbólico no puede abarcar siempre todo lo real, algo de lo traumático perdura
siempre. Siempre encontramos algo del automaton velando a la tyche, o no en todos los sujetos.
Podemos pensar que el automaton está ligado al retorno de lo reprimido, al icc estructurado como un
lenguaje, al recuerdo. Mientras que la tyche está ligado a lo traumático, a esto que Lacan llama encuentro
con lo real, a esta forma de repetición que se asemeja mucho a la repetición de lo mismo. La causa de la
repetición tiene que ver con la tyche, con el encuentro con lo real. Se asemeja mucho porque la repetición
si es producto del significante, va a ser siempre repetición de lo diferente, porque el significante siempre
establece diferencia, no hay dos hechos que se repitan de la misma manera. ¿Porque se repite lo
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traumático y no lo placentero? Porque lo placentero está procesado, es lo distinto, lo que se procesa de
otra manera. Vayamos siempre por la diferencia, eso es lo que sostiene al sujeto.
La relación entre este icc que empalma con un real con estas conceptualizaciones de las dos formas de
repetición se corresponden: el automaton al icc estructurado como un lenguaje, mientras que la tyche está
mostrando el empalme con lo real, lo no elaborado del sujeto. Por eso en el ordenamiento del seminario
Lacan primero habla de lo icc abierto a lo real, y un par de clases después habla de repetición significante
pero también abierta a lo real, o sea traumática.
Lo que a Lacan le interesa puntualizar es cómo aparece el goce en todo esto. Dice que lo que precisa la
repetición es el goce, o sea la búsqueda del goce es lo que hace que repitamos. ¿Y qué es el goce? El
goce siempre va más allá del principio del placer, va en contra de la vida, se vincula con el instinto o
pulsión de muerte, también con el retorno de lo inanimado. Punto de fuga, punto ideal, punto fuera del
plano. En realidad, eso constituye de alguna manera la necesidad de repetición, porque como no se llega
a eso se repite. Entonces, lo que se encuentra en este más allá del principio del placer es que buscando lo
igual siempre se va a encontrar la diferencia. Sino no habría repetición, habría encuentro. Entonces
siempre hay un fracaso.
Lacan toma el sueño “Padre, no ves que estoy ardiendo”. El padre que está velando a su hijo muerto, se
cae una vela y esta quema el cuerpo del hijo, el padre sueña que se aparece el hijo que le dice “padre, no
ves que estoy ardiendo” y, en ese momento se despierta y ve que su hijo arde en la realidad. Lacan toma
este sueño narrado por Freud y se pregunta porque Freud toma este sueño que no parece muy adecuado
para hablar de una realización icc de deseo, porque es un sueño que está pegado a la realidad. ¿Freud
qué dice del sueño?, ¿cuál es el deseo que se cumpliría ahí según Freud? Que el padre puede ver a su
hijo vivo por un instante, y que esta frase posiblemente es una frase que el hijo la formuló estando
enfermo. Lacan critica esta interpretación de Freud, dice que es un sueño de angustia y se pregunta algo
muy interesante, ¿que lo despierta al padre? Lo que lo despierta es un sueño angustioso, lo que produce
la angustia de este padre es la frase del hijo en el sueño “padre, no ves que estoy ardiendo”, es una frase
de reproche, de culpa, estamos hablando del superyó. Podemos pensar que el superyó tiene la forma de
una voz, en este caso, que le retorna al sujeto y donde el sujeto es culpable, ¿de qué es culpable este
padre?, ¿de qué dejo el cuidado de su hijo muerto a un viejo que no estaba a la altura de las
circunstancias? Puede ser, ¿de no haberse despertado inmediatamente cuando se cayó la vela? Puede
ser. Pero si nos quedamos con eso nos quedamos en la superficie, con la realidad, dice Lacan.
Lacan interpreta a Freud, si vos contás este sueño le dice Lacan a Freud no es simplemente porque hay
una fantasía que se colma, el hijo vivo, hay algo más. Y no es que en el sueño se afirme que el hijo vive,
sino que el niño muerto que toma a su padre por el brazo, visión atroz, designa un más allá que se hace
oír en el sueño. El padre se siente reprochado por el hijo que ya murió, más allá de la situación particular,
el reproche que se le puede hacer a cualquier padre es no haber estado a la altura de la función ya que
ésta siempre falla. ¿Qué es lo que no vio el padre? Los ardores del hijo, ¿cuáles son estos? El goce
incestuoso. La realidad con su caída de la vela posibilitó que este padre intentara procesar algo que tiene
que ver con su culpa.
En el sueño dice Lacan, el deseo se presentifica en la pérdida del objeto ilustrada en su punto más cruel.
Solamente en el sueño puede darse este encuentro único, solo un rito, un acto siempre repetido puede
conmemorar este encuentro inmemorable, o sea hay algo que no tiene representación. ¿Qué es lo que no
tiene representación? Esto de lo cual se está culpando el padre. Pues nadie puede decir qué es la muerte
de un niño, salvo el padre en tanto padre. Lacan dice que cuando analizamos a alguien no lo podemos
analizar en tanto padre, no podemos decirle a alguien que es un buen o mal padre, porque eso no lo
sabemos analizando al padre sino al hijo, desde el hijo podemos saber en qué puntos el padre cumplió con
su función y en cuáles no.
El amor al padre sostiene la estructura, ¿porque? Por la ley, ya que es el que salva de la madre, por eso
se lo ama, se lo sostiene.

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Lacan dice que la verdadera fórmula del ateísmo no es “Dios ha muerto”, porque pese a fundar el origen
de la función del padre en su asesinato Freud protege al padre, la verdadera formula del ateísmo es “Dios
es icc". ¿Porque? Dios ha muerto es la salvación del padre, es el amor al padre. Dios es icc quiere decir
que Dios está barrado, si Dios tiene icc está barrado. La verdadera pregunta del ateísmo dice Lacan es si
Dios cree en Dios.
Lo real en este sueño es la frase del hijo, eso es lo que despierta. Lacan dice que el padre despierta para
seguir durmiendo, porque cuando estamos despiertos, funciona el fantasma, representación simbólica e
imaginaria con la cual accedemos a la realidad y podemos seguir durmiendo. Lo que nos despierta es lo
real, el sueño de angustia, lo traumático, por eso es insoportable. El fantasma nos hace la vida soportable,
lo insoportable es lo que está más allá del fantasma.
A partir de este seminario se pregunta Lacan ¿cómo hacemos para tocar algo de lo real cuando nuestro
único instrumento es la palabra, que es simbólica? Tocar algo de lo real, quiere decir que el sujeto esté
atravesado, se sienta tocado de tal manera que esa repetición de lo real que puede tener la forma de
inhibición, síntoma o angustia, de alguna manera encuentre algún acotamiento y deje de repetirse como
tal. Lo que dice Lacan es que en la formación del icc hay una cara de lo real, no es todo significante. Esa
cara de lo real es productora de ese fenómeno, de ese síntoma, y que le da fijeza. Por eso el síntoma no
es tan fácil de desarmar con palabras, porque tiene la fijeza de lo real. No siempre las palabras alcanzan,
necesitamos muchas veces intervenir de alguna otra manera en donde podamos tocar algo del orden de lo
real y que no sea necesariamente con palabras porque tienen el riesgo de que engordan el sentido. Si el
icc está estructurado con un lenguaje, lo icc ya está interpretando por si solo lo real, si sobreinterpretamos
corremos el riesgo de engordar el sentido, engordar el goce, y no podamos tocar eso que tenemos que
tocar, que es algo de lo real.

LACAN. SEMINARIO 11. LOS 4 CONCEPTOS FUNDAMENTALES. CAP 16.


EL SUJETO Y EL OTRO: LA ALIENACIÓN
Lacan en este seminario trabaja el tema de la pulsión y se pregunta lo siguiente: si el icc está estructurado
como un lenguaje, ¿cómo se inscribe la pulsión sexual en el sujeto? El sujeto es llamado por Otro a la
existencia. Pero sabemos que los significantes que inscriben al sujeto en el campo del Otro tienen un
límite. ¿Cuál es uno de límites? Que el significante lo ubica al sujeto como hombre o mujer, pero no le dice
qué es ser hombre o ser mujer. Esta función como tal, no está representada en el psiquismo. En el
psiquismo no hay nada que permita al sujeto situarse como hombre o como mujer, sino que hay
equivalentes psíquicos a estas representaciones: actividad-pasividad. Pero tampoco esto representa a la
sexualidad. Lo que debe hacer como hombre o como mujer el ser humano, lo tiene que aprender por
entero del Otro.
La pulsión parcial representa en el psiquismo las consecuencias de la sexualidad. Para ser hombre o
mujer el ser humano, lo saca del campo del Otro.
Lacan dice que la sexualidad se instaura en el campo del sujeto por la vía de la falta. Aquí se superponen
dos faltas:
1) falta en ser: el sujeto está siempre representado por Otro, el ste está del lado del Otro, por eso no tiene
ser.
2) falta real: lo que pierde el ser viviente que, por estar sujeto al sexo, queda sometido a la muerte
individual.
Lacan cita el mito de Aristófales, un personaje del banquete de Platón, que en su discurso plantea una
cuestión mítica muy particular, dice que antiguamente los seres eran dobles, unidos por la espalda:
hombre-hombre, mujer-mujer y hombre-mujer. Como estos seres eran muy soberbios porque eran
completos, los dioses los castigaron dividiéndolos, y a partir de esta división vamos todos por la vida
buscando la mitad perdida, que puede ser alguien del mismo sexo o de otro sexo de acuerdo a lo inicial. El

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mito es una forma metafórica de dar cuenta de la completud a la que apunta siempre el amor. La
sexualidad en cambio se alimenta de la falta. En ese punto, la sexualidad es casi como opuesto al amor.
Lacan desarrolla en relación a esto su propio mito, que lo llama el mito de la laminilla. Freud dice que la
libido es la energía de la pulsión sexual. A Lacan esto de energía no le gusta, caemos en cuestiones casi
míticas, incomprobables. Lacan dice imaginemos la libido como una laminilla extraplana, capaz de pasar
debajo de una puerta, pero le da valor de órgano, es un órgano que es irreal, no existe, pero ser irreal no
impide a un órgano encarnarse. Esta laminilla se desprende del cuerpo y va en busca de sus objetos. Una
de las formas más antiguas de encarnar, en el cuerpo, este órgano irreal es el tatuaje. El tatuaje produce
que alguien pasaría a estar identificado por ese tatuaje, le da un lugar al sujeto. Tiene valor de signo, no
valor significante. Muestra la falta de inscripción en lo icc y produce una inscripción en lo real del cuerpo.
El sujeto queda fijado a ese signo que lo representa. El tatuaje es una incisión que es para el Otro,
situando al sujeto en el campo de las relaciones de grupo entre cada uno y de todos los demás. Y tiene
además una función erótica, es una forma de inscribir algo de la sexualidad. Los cortes en el cuerpo se
pueden pensar también como un intento de lograr una marca.
Entonces Lacan está hablando de una doble falta de la sexualidad, porque está la falta que hace que
siempre pueda ser interrogado ser hombre o mujer, pero hay una falta anterior a esta, que es la inscripción
de la sexualidad misma, siempre una hiancia, una abertura, está lo que se inscribe y lo que no se inscribe.
La sexualidad ingresa en el sujeto por la acción del Otro, el sujeto está obligado a decodificar la sexualidad
del Otro, siempre es parcial, no se sabe totalmente sobre la sexualidad del Otro. El goce del otro siempre
es un enigma para el sujeto. Hay algo de la sexualidad que no se inscribe para el sujeto. Entonces siempre
queda una abertura a nivel de la sexualidad.
Lacan dice que todo surge de la estructura significante. Esta estructura se basa en la función de corte.
Hay un corte entre el sujeto y el Otro. La relación del sujeto con el Otro se engendra en un proceso de
hiancia. Entonces el sujeto se define por el significante. Hay un llamado del sujeto al Otro. Este proceso es
circular pero asimétrico.
Vuelve Lacan a la diferenciación entre signo y significante del sujeto. Dice que el signo representa algo
para alguien, y el significante representa un sujeto para otro significante. El sujeto, al producirse en el
campo del Otro, el significante hace surgir el sujeto de su significación. Pero sólo funciona como
significante reduciendo al sujeto en instancia a no ser más que un significante, petrificándolo con el mismo
movimiento que lo llama a funcionar, a hablar, como sujeto. Esta es la pulsación temporal, que instituye lo
característico del punto de partida del icc como tal – el cierre. En el momento que aparece algo del sujeto,
el sujeto se petrifica.
Lacan discute con Jones qué es la afanisis porque Jones hablaba de la afanisis del deseo, Lacan toma la
afanisis a nivel del sujeto, y dice que la afanisis debe situarse de manera más radical en el nivel
donde el sujeto se manifiesta en ese movimiento de desaparición letal. También en otra forma, el fading
del sujeto.
Lacan habla del error piagetiano cuando habla de un momento egocéntrico en el niño, en el que el niño
habla solo, no le habla a nadie. Lacan dice que no existe el egocentrismo para el sujeto, siempre está el
Otro presente. El Otro está presente desde nacimiento, los significantes son del Otro. Pero aun cuando no
haya nadie presente el chico habla a la cantonada. Cuando en obras de teatro los actores hablan al
público eso es hablar a la cantonada. Cuando el chico habla solo le está hablando a la cantonada, le habla
al gran Otro. En general cuando habla solo lo hace en presencia del Otro. La mamá cocina y el chico juega
y habla. Si la madre se va el chico la sigue. Habla solo, pero en presencia de Otro.
Si hay lenguaje hay Otro, si alguien habla no está marcando la presencia del Otro y esta presencia nos
marca el proceso de alienación. Si hay Otro siempre presente cada vez que el sujeto habla es porque el
chico está alienado a los significantes del Otro. Para poder entrar en el campo del Otro se necesitan los
significantes del Otro, por eso todos nos alienamos a la lengua materna.

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Alienación y separación: dos operaciones que se dan entre el Otro y el sujeto, son operaciones lógicas
porque tienen cierto ordenamiento, no puede haber separación si no hay primero alienación. Ahora, eso no
quiere decir que entonces primero alienación, después separación, porque la separación que se produce
de alguna manera ya está incluida la alienación. Son tiempos lógicos y no cronológicos, no son evolutivos.
Hay una inclusión lógica de la alienación en la separación. Alienación y separación son operaciones
constitutivas del sujeto.
Alienación: En lo tocante a lo icc, hay dos campos: el sujeto y el Otro. El Otro es el lugar donde se sitúa la
cadena significante, que rige todo lo que del sujeto podrá hacerse presente en ese campo del ser viviente
donde el sujeto tiene que aparecer. El sujeto no está de entrada, para constituirse necesita del Otro, del
tesoro significante. El Otro es un campo. Hay una dependencia del sujeto en relación al lugar del Otro en
busca del significante. El sujeto va a buscar los significantes al campo del otro, va a ir a buscar su sentido
al campo del Otro.
El ser mítico anterior a toda simbolización, para encontrar su sentido lo tiene que ir a buscar al campo del
Otro.

En esa búsqueda hay algo que se pierde en forma de sin-sentido. El objeto a en su caída va a ser la
representación de este sin-sentido.

La elección forzada: Lacan habla del vel de la alienación, vel es una palabra que proviene de la lógica y
quiere decir “o” e implica que cualquier cosa que elija siempre va a haber una pérdida. El ser del sujeto va
a buscar el sentido al campo del Otro y cuando lo hace algo del ser se pierde, porque no todo el ser está
en los significantes. Los significantes nunca dicen cómo es el sujeto, pueden decir quién es, pero no cómo
es
Esta elección del sujeto de ir a buscar el sentido al campo del Otro y de encontrar también el sin-sentido
es una elección forzada, no hay mucha elección, si o si tenemos que ir ahí. Es una elección forzada entre
el ser y el sentido, si elige el ser pierde el sentido, es un ser sin sentido.
Lacan lo compara con que a un sujeto lo asaltan y le dicen “la bolsa o la vida”. Si no entrega la bolsa
pierde la vida y la bolsa. Si entrega la bolsa va a ser una vida sin la bolsa. La bolsa representa el goce que
hay que entregar para poder entrar en el campo del Otro. Nuestra vida, por estar inscripta en el significante
del Otro, por adquirir un sentido, necesita de esa pérdida de goce. Si no se entrega el goce se pierde el
sentido, o sea, se pierde la vida. Al entregar el goce la vida es una vida mochada de goce, una vida sin
todo el goce, una vida a la que le va a faltar el goce. Por eso la sexualidad se inscribe siempre desde la
falta, porque este goce tiene que ver con el goce sexual.
Entregar la bolsa sería hacerla pasar por significantes del Otro. Sino la vida que se pierde es la vida
deseante.
Al sujeto no le queda otra que alienarse a este campo del Otro para encontrar el sentido, alienarse al
campo del Otro y aceptar ese sentido que da el Otro. En esa alienación pierde el ser. Eso es la afanisis
del sujeto, el sujeto desaparece buscando el significante de su ser, desaparece tras el sentido, eso se
llama fading. El fading o el afanisis es la desaparición del sujeto tras los significantes del Otro. Por eso
siempre decimos que el sujeto es efecto. Está representado, no es representación el sujeto. Entonces el
sujeto no tiene un ser, está perdido ese ser del sujeto, tras los significantes del Otro. El Otro le da un
sentido, pero no tiene un ser. Por eso no hay libertad absoluta para nadie. Si somos seres hablantes es

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porque ya perdimos la libertad, nos queda un poco libertad, que es la que podemos dar a esa acción del
Otro. El sentido viene del Otro si no lo aceptamos no hay sentido.
La alienación a los significantes del Otro, es el primer tiempo lógico y necesario para la constitución
subjetiva, si no hay alienación no hay constitución de la estructura neurótica.
La alienación es una condición necesaria para que surja el sujeto, pero no suficiente ya que hace falta la
separación.
Separación: Esta operación es posible porque el sujeto encuentra algo del sin-sentido en el Otro, porque
no todo lo que el Otro me dice tiene sentido. Aparece la falta en el Otro y eso posibilita que el Otro pueda
ser interrogado. Para eso tiene que estar el Otro barrado, que no tenga todo el sentido, que se muestre
también en falta, que muestre su castración, su deseo, ahí va a poder ser interrogado. La interrogación
posibilitar esta segunda operación lógica. Porque la alienación es forzada, tenemos que aceptar el sentido
del gran Otro. Y salimos de ahí interrogando al Otro, o sea, separación del Otro habiendo pasado por el
Otro. No hay separación sin pasaje por el Otro, sin alienación.
La separación es la posibilidad de interrogar al Otro. “Me pides que te tome la teta pero ¿qué quieres de
mí?” ¿Che voi? ¿Qué me quiere? Pregunta que no tiene respuesta porque la madre tampoco sabe. La
madre puede decir “sí, yo quería tener un hijo”, pero no sabe desde dónde deseaba eso.
La palabra separación tiene origen latino, se parere, tiene la misma etimología que parir. O sea, la
separación es como un nuevo nacimiento del sujeto, porque es la posibilidad de poner algo propio, porque
esa pregunta dirigida al Otro alguna respuesta por parte del sujeto va a tener, el fantasma, me quiere
porque soy lindo, inteligente, o no me quiere porque soy malo, tendría que haber sido así o asá.
La interrogación es desde el sentido, pero está posibilitada por el sin-sentido. Si el Otro se muestra
omnipotente, si no muestra su falta, si es alguien que no da lugar a la interrogación, puede aparecer el
acting, por ejemplo, intentando agujerear algo.
La separación apunta al lugar más débil de la cadena del Otro, donde se unen S 1 y S2, ahí el sujeto pone
una interrogación. Se responde a ese ¿qué me quieres? con el fantasma. Por eso somos todos distintos,
porque la respuesta fantasmática a la acción del Otro nos hace distintos.
Esto Lacan le sirve para pensar la constitución subjetiva y también para la clínica:
- En las neurosis: hay alienación y separación
- En las psicosis: falla alienación, no se aliena el psicótico porque no puede compartir los significantes
del Otro. Algo de alienación hay porque sino el sujeto no hablaría, pero es una alienación fallada.
- En los casos de bordes: hay alienación, pero no separación, porque la separación tiene que ver con la
pregunta del deseo.

LACAN. SEMINARIO 11. LOS 4 CONCEPTOS FUNDAMENTALES. CAP 17.


EL SUJETO Y EL OTRO (II): LA AFANISIS
Lacan dice que el representante representativo es el primer significante, el rasgo unario, el S1. El rasgo
unario es la primera marca. Es como lo simbólico se inscribe sobre lo real. Es una marca que da cuenta
del significante. Proviene de lo simbólico, del campo del Otro. Por eso esa marca también se da sobre el
cuerpo, siempre el cuerpo va a estar marcado por el significante. A partir de ahí podemos pensar la
inscripción de la pulsión.
El sujeto aparece primero en el Otro, en la medida en que el primer significante, el significante unario,
surge en el campo del Otro y representa al sujeto para otro significante, significante cuyo efecto es el
afanisis del sujeto. O sea, lo que muestra, la alienación es la afanisis del sujeto, la desaparición del sujeto
tras los significantes del Otro. De allí, la división del sujeto –si bien el sujeto aparece como sentido, en otra
parte se presenta como fading, desaparición. Se trata, entonces, de una cuestión de vida o muerte entre el

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significante unario y el sujeto como significante binario, causa de su desaparición. Lo que dice Lacan es
que para que haya sujeto necesita de otro significante.
El deseo del sujeto se encuentra en la medida en que el deseo de la madre este más allá o más acá de lo
que dice. El deseo de la madre también está en falta. En ese punto el niño se puede preguntar esto de
más allá o mas acá, remite al Fort-Da, en este ir y venir de la madre, el niño se pregunta qué hace cuando
va y viene, porqué viene y porqué se va. Entonces el sujeto, para poder ejercer algo de su libertad, que es
alienada, es poca, tiene que liberarse del efecto afanisis. ¿Cómo se libera el sujeto del afánisis?
Interrogando al Otro.
El sujeto es efecto, está representado, nunca es un sujeto puro, no hay un ser del sujeto, no hay sujeto sin
que haya, en alguna parte, afanisis del sujeto, y en esa alienación, en esta división fundamental, se
instituye la dialéctica del sujeto. A partir de la alienación se instituye la dialéctica del sujeto. La dialéctica es
que el sujeto va al campo del Otro y en esa búsqueda pierde su ser. La única salida que tiene un sujeto de
la alienación es a través del deseo. La separación se da en el intervalo, a partir de ese intervalo que surge
el sin-sentido, o sea que no todo el campo del Otro está recubierto, hay puntos de sin-sentido, en ese
intervalo podemos ubicar el deseo, topológicamente el deseo está ahí y el objeto a también. Entonces en
ese intervalo surge la pregunta “me dices esto pero ¿Qué quieres?”, o sea la pregunta por el deseo.

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