A jugar con todas
las letras
A partir de ahora y en adelante el juego comienza a
ser cada vez más compartido, colectivo y con reglas.
Es, entonces, un buen momento para hacer acuerdos
de convivencia, hablar con ellas y ellos sobre cómo se
comportan, sobre la importancia de respetar las reglas
que existen en la escuela, en el club, en la calle. Ha-
cer visible, a partir del juego, la importancia que tienen
ciertos códigos y las consecuencias que puede traer
para otras personas no cumplirlos, es un gran aporte
para comenzar a abordar, más cerca de los 7 años, que
todos los integrantes de la familia ponemos nuestra
parte en el buen trato. Se inicia el pasaje de un pensa-
miento perceptivo , sensible y en imágenes, a un pen-
samiento conceptual.
Tanto en el hogar, como en el barrio, el aula y cada
espacio. ¿Cómo es nuestro aporte para generar entor-
nos cuidados y a su vez cuidar de ellos? La perspectiva
ambiental es una de las grandes maestras para hablar
de estas responsabilidades, de todo lo que podemos
modificar sobre lo que hemos hecho costumbre pero
que genera un daño. Y, a partir de allí, se irán movien-
2 do otros sentidos y dimensiones. Porque los daños
ambientales son también sociales, porque lo social es
-inexorablemente- ambiental. Vivimos en un lugar al
que afectamos y en el que somos afectados.
Las chicas y chicos de 5 a 7 años son grandes ambien-
talistas porque se sienten parte del ambiente, y por
eso lo cuidan. Ellas y ellos tienen un montón de pro-
puestas y miradas para enseñarnos y, en ese juego de
aprendizaje donde las y los adultos seremos aprendi-
ces, podremos conformar pequeños y enormes ges-
tos de crianza cuidada. El ambientalismo integral nos
propone reconocernos como seres de la naturaleza,
siendo parte de ella, junto a otros seres, especies y rei-
nos. Se trata de volver a situarnos, ni como explotado-
res ni como salvadores, sino como seres humanos con
responsabilidad y libertad para cuidar el equilibrio y la
convivencia
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Indicadores
En una serie de reuniones en las que puedan participar
todas las personas que viven en la casa, puede ser en el
momento de la cena, les proponemos hacer acuerdos
de cuidado socioambiental en el hogar. Alguien tiene
que ir apuntando todos los acuerdos.
Luego, en otros momentos, las niñas y niños podrán di-
bujar y hacer bellos carteles que recuerden las reglas
compartidas. Van algunas ideas para empezar:
Poner en las llaves de luz: Quien se va último apaga la luz
Poner en los cestos de residuos: Cartones y plásticos
limpios y secos
Poner en la puerta de la heladera: Prohibido insultarnos
Poner en la entrada: Recuerde antes de ingresar que
aquí reina el buen trato
Sopa de letras
y lentejas
Los juegos de palabras y sus posibles combinaciones
son divertidas propuestas para llevar adelante entre
niñas y niños, sin los aportes de las personas adultas.
4 En este momento, que comienzan a ingresar poco a
poco en la escritura, es bueno jugar con las letras, sus
sonidos, formas y universos, y elegir las palabras que
nombran a sus mundos e intereses. Como adultos po-
demos colaborar grabando sus creaciones, escribien-
do las rimas para poder compartirlas, acordar con ellas
y ellos las reglas del juego.
También podemos proponer temas que nos interese
explorar o profundizar con otros juegos e ideas des-
pués. Por ejemplo, sobre insectos, semillas, leyendas,
pueblos originarios, artistas. Entonces, se abre el juego
a la construcción de rimas con palabras vinculadas a
(infinidad de universos posibles) Lo disparatado, ab-
surdo y fantástico son condimentos fundamentales
¡y que empiecen las combinaciones! Acá convidamos
una, vinculada a las legumbres…
Sopa para la memoria
Hoy, como buena costumbre,
preparamos legumbre.
Que el fuego nos alumbre.
¡Y que el sabor nos deslumbre!
Llenamos de agua la olla
(No muy caliente sino te ampolla).
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Ponemos jengibre, cúrcuma y laurel.
En el florero, un clavel.
Mientras se cocinan las arvejas
cantamos una canción muy vieja.
Es el pregón de la memoria
porque tiene mucha historia.
“Vendo habas
Arvejas
Porotos
Lentejas
¿Señora quiere garbanzo?
¡Ahí se lo alcanzo!”
Ya está lista la sopa.
¡Pongamos a la mesa ropa!
Sobre el mantel los platos
en el aire, un garabato.
¡Ups! Olvidamos las raíces
que en la tierra crecen felices.
Remolacha en ensalada
¡es una campeonada!
Un té de Ginkgo biloba,
6 un bocadito de algarroba,
un cuento en la alcoba.
Esta noche, no pasa la escoba.
Juntos con alegría
con tus manos y las mías
esta comida hicimos
y la bendecimos.
Para recordar la receta
está esta rima coqueta.
Porque hoy, como buena costumbre,
¡preparamos legumbre!
Nuestro barrio
como un gran tablero
También podemos crear nuestras propias reglas, las
que nos gustaría que estén y no existen, nombrar nue-
vos derechos, hacer acuerdos innovadores. Imagine-
mos el mapa del barrio como un tablero del juego de la
Oca, inventemos recorridos, prendas, aquello que nos
hace avanzar y retroceder. Apuntemos todas las ideas y
en un papel grande o cartón dibujemos el recorrido del
juego, como si fuera un tablero con sus casillas. Escri-
bamos las pautas en hojas o tarjetas y confeccionemos
fichas y dados. Con todos los aportes e ideas, con los
de las abuelas y abuelos, los jóvenes, los niños y niñas, 7
seguro saldrá un creativo juego acerca de los cuidados
en lo personal, vincular, ambiental, comunitario y social.
¿Empezamos? Acá te dejamos una opción, ¡pero creen
el propio en familia!
tratarnos bien
Este es un recorrido imaginario y posible en el que po-
demos tratarnos bien de principio a fin. Paso a paso hay
ayudas y desafíos en clave de derechos. Porque ser niña
y niño es tener derecho a la protección, el cuidado y el
acompañamiento en los trayectos de la vida. ¿Camina-
mos juntas y juntos?
A jugar
Te invitamos a dibujar el tablero y a que lo llenes de
los colores que más te gusta. Es importante que tenga
alrededor de 50 casilleros, o más. Hay 20 que vas a pin-
tar de un color especial, y cuando un jugador caiga en
ellos tendrán que ver las referencias que siguen abajo
(estas son unas, pero pueden crear otras). Además, vas
a pintar otros casilleros con otro color y con la leyen-
da “derecho a…” (y le agregan el derecho que más les
guste: jugar, ser cuidados, alimentación saludable, etc).
Cuando alguien caiga en ese casillero, saltará automáti-
camente al siguiente casillero de “derecho a…”; pueden
ser en total unos 10 o 12.
Para cada jugador o jugadora habrá que encontrar una
ficha con algo que tengan cerca: semillas, botones, car-
toncitos pintados, piedritas, monedas, ¡lo que quieran!
8 Una vez que esté todo listo, ¡empezamos!
Se colocan las fichas en la salida. Comienza el jugador
o jugadora que saca el número más alto en el dado. En
cada turno, se tira el dado y se avanza la misma canti-
dad de casillas que el número que salió. Cada vez que
se llegue a una casilla que dice “Derecho a…” se salta di-
rectamente a la próxima casilla de “Derecho a…”. Y cada
vez que se llegue a una casilla con un dibujito, quiere
decir que algo se ha presentado en el camino y hay que
leer las referencias para saber de qué se trata…
No se gana con quien llega primero, sino cuando llega-
mos todas y todos.
Referencias para
los casilleros de colores
Te encontrás con una abuela en la plaza, que sentada al
sol te cuenta un cuento. Avanzás cinco casillas, si decís
una forma de empezar un cuento que no sea “Había
una vez…”
Ves a tus amigas y amigos en la plaza, y te quedás un
rato a jugar. Perdés un turno.
Ayudás a cruzar la calle a un niño no vidente. Ahora ca-
minan de a dos, ¡tirás otra vez el dado!
Pasás por el río y ves a unas jóvenes juntando la basura
de la costa. Te quedás a ayudar hasta llenar los cuatro
cestos. Hasta que no saques 4 en el dado en tu próximo
turno, no podés seguir.
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Te dan ganas de leer un libro, entrás a la biblioteca po-
pular a buscar uno. Si recordás el nombre de un cuento
o de un libro o de una escritora o escritor que te guste,
avanzás tres casilleros.
Te parás delante de un mural y volvés unos pasos atrás
para leer la poesía pintada. Retrocedés dos casillas.
Regás la huerta de tu escuela y la maestra te regala un
plantín de romero para perfumar tu casa. El aroma te
entusiasma, ¡avanzás tres casillas!
Una vecina está cosechando las mandarinas de su patio
y te regala una. Te sentás para comerla con tranquili-
dad; perdés un turno.
Un olorcito especial llama tu atención. En el centro co-
munitario están horneando pan, te quedás a amasar y
el jugador o jugadora de tu derecha pierde su turno.
El centro cultural sale a la calle, ¡funciones de títeres al
paso! Continuás el camino sólo si inventás un personaje
con tus manos.
Un niño está triste porque lo han discriminado, vos y
todos nos ponemos en su lugar para que no haya más
racismo. ¡Cambiamos de fichas y rotamos las ubicacio-
nes en el camino!
Los papás del barrio organizaron un partido en la can-
chita para cuidar a las niñas y niños. ¡Todos bienveni-
dos! En esta vuelta nadie puede avanzar hasta que no
salga 1 en el dado.
Un abuelo está barriendo las hojas secas para su com-
10 post, te quedás conversando sobre el reciclado y se les
ocurren muchas ideas. ¡Tirás el dado otra vez!
Unas chicas están armando una rayuela y te invitan a
jugar. Tirás la piedra para el otro lado, retrocedés tres
casilleros.
Se está nublando y te entretenés encontrando persona-
jes en las nubes. Perdés un turno.
Llovió, dejó de llover, y salió el arco iris. Los siete colores
te hacen avanzar tres casilleros si decís el primer color
que sentís ¡ahora!
Una joven en silla de rueda no puede subir a la plaza
porque no hay rampa. Vos y tus amigas y amigos la ayu-
dan, ¡tiran todos dos veces!
Pisás caca de perro, buscás un pasto para limpiarte. Re-
trocedés cinco casilleros.
Escuchás el canto de unos pajaritos conocidos, ¡ya estás
cerca! Avanzás tres casilleros más, pero antes tenés que
silbar o cantar como las aves.
Por las vueltas de la vida, volvemos a empezar. ¡Regre-
sás a la salida!
reflexiones
¿Qué forma tiene el tiempo? ¿Quién dice que detenerse 11
es retroceder? ¿Cómo avanzan los sueños cuando dor-
mimos?
El sentido de la vida se nutre de la combinación de
diversas áreas que no deben perderse nunca:
La narrativa: con sus mitos, cuentos, relatos y con-
versaciones.
Los rituales: nuevos y viejos, cotidianos y extra coti-
dianos.
Las celebraciones: de hitos personales, familiares y
sociales, como un cumpleaños o el carnaval.
El juego: en todas su formas posibles.
El acontecimiento: como aquello que sucede por
única vez y puede sentirse la fuerza de lo humano.
¿Cuáles de estos elementos está menos presente en
la crianza, en tu vida, en tu cotidianidad? Podemos
armar junto a las niñas y niños una alacena poética
con frascos que tengan estas palabras como rótu-
los y guardar en ellos infinidad de ideas. Llenarlos, y
cuando se hayan cumplido todas, volverlas a llenar.
Dejando el de los acontecimientos vacío, para que
haya siempre lugar para el asombro y lo inesperado.
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Dirección editorial:
Alejandro Morlachetti, especialista en Protección de Derechos de UNICEF
Coordinación general:
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Revisión:
Matías Bohoslavsky, Comunicación de UNICEF
Redacción:
Yamila Frison
Supervisión de textos:
Chiqui González
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Coordinación del proyecto:
Cecilia Nieto
Ilustraciones del portal:
Estrellita Caracol
Ilustraciones de las publicaciones:
Caren Hulten
© Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
Primera edición abril de 2024
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