De la exposición anterior queda claro que la entropía es una propiedad útil y una valiosa
herramienta en el análisis de la segunda ley en los dispositivos de ingeniería, pero esto no
significa que sabemos y entendemos bien la entropía. De hecho, no podemos dar una
respuesta adecuada a la pregunta ¿qué es la entropía? Sin embargo, la imposibilidad de
describir la entropía en su totalidad no tiene nada que ver con su utilidad. No es posible definir
energía, pero esto no interfiere con nuestra comprensión de las transformaciones de energía y
su principio de conservación. Se admite que entropía no es una palabra común como lo es
energía, pero con el uso continuo se alcanza una comprensión más profunda y una mayor
apreciación. El estudio que sigue debe verter alguna luz en el significado físico de entropía,
considerando la naturaleza microscópica de la materia. La entropía puede verse como una
medida de desorden molecular, o aleatoriedad molecular. Cuando un sistema se vuelve más
desordenado, las posiciones de las moléculas son menos predecibles y la entropía aumenta, de
ahí que no sorprenda que la entropía de una sustancia sea más baja en la fase sólida y más alta
en la gaseosa.En la sólida, las moléculas de una sustancia oscilan continuamente en sus
posiciones de equilibrio, pero les es imposible moverse unas respecto de las otras, por lo que
su posición puede predecirse en cualquier momento con certeza. Sin embargo, en la gaseosa,
las moléculas se mueven al azar, chocan entre sí y cambian de dirección, lo cual hace
sumamente difícil predecir con precisión el estado microscópico de un sistema en cualquier
instante. Asociado a este caos molecular se encuentra un valor alto de entropía.
Desde un punto de vista microscópico (a partir de la perspectiva de la termodinámica
estadística), un sistema aislado que parece estar en equilibrio puede exhibir un nivel alto de
actividad debido al movimiento incesante de las moléculas. A cada estado de equilibrio
macroscópico corresponde un gran número de posibles estados microscópicos o
configuraciones moleculares; entonces la entropía de un sistema se relaciona con el número
total de esos estados posibles de ese sistema y es llamada probabilidad termodinámica p, que
se expresa por la relación de Boltzmann como S k ln p donde k 1.3806 1023 J/K es la constante
de Boltzmann. Por consiguiente, desde un punto de vista microscópico, la entropía de un
sistema aumenta siempre que la aleatoriedad o incertidumbre molecular (es decir, la
probabilidad molecular) de un sistema aumenta. Así, la entropía es una medida de desorden
molecular, y el desorden molecular de un sistema aislado aumenta siempre que experimenta
un proceso. Como se mencionó las moléculas de una sustancia en la fase sólida oscilan
continuamente, creando una incertidumbre sobre su posición. Sin embargo, estas oscilaciones
se desvanecen cuando la temperatura disminuye y las moléculas supuestamente se
inmovilizan al cero absoluto, lo que representa un estado de orden molecular último (y energía
mínima). Por lo tanto, la entropía de una sustancia pura cristalina a una temperatura absoluta
de cero es cero a partir de que no hay incertidumbre sobre el estado de las moléculas con
respecto a ese momento. Esta declaración es conocida como la tercera ley de la
termodinámica, la cual proporciona un punto de referencia absoluto para la determinación de
entropía. La entropía determinada como relativa con respecto a este punto se llama entropía
absoluta y es sumamente útil en el análisis termodinámico de las reacciones químicas. La
entropía de una sustancia que no es pura cristalina (como una solución sólida) no es cero a
temperatura absoluta cero. Esto se debe a que para tales sustancias hay más de una
configuración molecular, las cuales introducen un poco de incertidumbre sobre el estado
microscópico de la sustancia. En la fase gaseosa las moléculas poseen una cantidad
considerable de energía cinética, pero se sabe que, por más grande que sea ésta, las moléculas
de gas no hacen girar una hélice insertada en un contenedor para que así este dispositivo
produzca trabajo. Esto se debe a que tanto las moléculas de gas como su energía están
desorganizadas. Probablemente el número de moléculas que en cualquier instante intentan
girar la hélice en una dirección es igual al número de las que están intentándolo en la dirección
opuesta, causando que la hélice permanezca inmóvil. Por consiguiente, no podemos extraer
trabajo útil directamente de la energía desorganizada (Fig. 7-22). Ahora considere un eje
rotatorio, en el que en este momento la energía de las moléculas está completamente
organizada porque las moléculas del eje giran juntas en la misma dirección. Esta energía
organizada puede usarse para realizar tareas útiles como levantar un peso o generar
electricidad. Además, como es una forma organizada de energía, el trabajo está libre de
desorden o aleatoriedad y por lo tanto libre de entropía. No hay transferencia de entropía
asociada con la transferencia de energía como trabajo. Por consiguiente, en la ausencia de
cualquier tipo de fricción, el proceso de levantar un peso mediante un eje rotatorio (o un
volante) no produce entropía. Cualquier proceso que no produzca una entropía neta es
reversible y por lo tanto, en el caso del proceso descrito antes, puede invertirse bajando el
peso. Por consiguiente, la energía no se degrada durante este proceso y ningún potencial de
realizar trabajo está perdido. Como otro ejemplo se considera el funcionamiento de una hélice
en un recipiente lleno de un gas, en el que el trabajo de la hélice se convierte en energía
interna del gas, como lo evidencia un aumento en la tempera tura de éste, creando un nivel
alto de desorden molecular en el recipiente. Este proceso es bastante distinto a levantar un
peso ya que la energía organizada de la hélice se convierte ahora en una forma altamente
desorganizada de energía que no puede a su vez convertirse en energía cinética rotacional de
la hélice. Sólo una porción de esta energía puede convertirse en trabajo, reorganizándola
parcialmente mediante el empleo de una máquina térmica. Por consiguiente, la energía se
degrada durante este proceso, la habilidad para efectuar trabajo es reducida, se produce
desorden molecular y asociado a todo esto se suscita un incremento en la entropía. La
cantidad de energía siempre se conserva durante un proceso real (primera ley), pero la calidad
está destinada a disminuir (la segunda ley). Esta disminución en la calidad siempre está
acompañada por un incremento en la entropía. Por ejemplo, considere la transferencia de 10
kJ de energía como calor de un medio caliente a otro frío, al final del proceso aún se tendrán
los 10 kJ de energía, pero a una temperatura más baja y, por lo tanto, a una menor calidad. En
esencia, el calor es una forma de energía desorganizada, y algo de esta desorganización
(entropía) fluirá con calor. Como resultado, la entropía y el nivel de desorden molecular o
aleatoriedad del cuerpo caliente disminuyen con la entropía mientras que el nivel de desorden
molecular del cuerpo frío aumenta. La segunda ley requiere que el incremento en la entropía
del cuerpo frío sea mayor que la disminución en la entropía del cuerpo caliente, por lo tanto la
entropía neta del sistema combinado (cuerpos frío y caliente) aumenta. Es decir, el sistema
combinado se halla en un estado de mayor desorden en el estado final. Se puede concluir
entonces que el proceso sólo puede ocurrir en la dirección del aumento de entropía global o
desorden molecular. Es decir, el universo entero está volviéndose más caótico todos los días.
La entropía y la generación de entropía en la vida diaria: El concepto de entropía también
puede aplicarse en otras áreas, y puede verse como una medida de desorden o
desorganización en un sistema. Igualmente, la generación de entropía puede considerarse
como una medida de desorden o desorganización generada durante un proceso. En la vida
diaria, el concepto de entropía no tiene el uso tan extendido que tiene el de energía, aunque la
entropía es aplicable a varios aspectos cotidianos. La extensión de este concepto hacia campos
no técnicos no es algo nuevo, ha sido tema de varios artículos e incluso de libros. A
continuación se presentan varios eventos del ámbito de lo ordinario y se muestra su relevancia
respecto a los conceptos de entropía y generación de entropía. Las personas eficientes llevan
vidas de baja entropía (es decir, muy organizadas), tienen un lugar para todo (incertidumbre
mínima) y emplean la menor energía para localizar algo. Por otro lado, las personas
ineficientes llevan vidas de alta entropía: les toma varios minutos (si no es que horas)
encontrar algo que necesitan y es probable que creen un desorden más grande mientras
buscan, puesto que probablemente dirigirán su búsqueda de una manera desorganizada. Las
personas que llevan estilos de vida de alta entropía siempre están apuradas y nunca parecen
ponerse al día.
Quizás ha notado (con frustración) que algunas personas parecen aprender rápidamente y
recordar bien lo aprendido; a este tipo de aprendizaje lo podemos llamar organizado o
aprendizaje de baja entropía. Estas personas hace un esfuerzo consciente para almacenar
adecuadamente la nueva información relacionándola con sus conocimientos previos y creando
una red de información sólida dentro de sus mentes. Por otro lado, las personas que arrojan la
información en sus mentes cuando estudian, sin hacer esfuerzo para afianzarla, quizá piensan
que están aprendiendo, pero se verán obligadas a descubrir que no pueden localizar la
información cuando la necesiten, por ejemplo durante un examen. No es fácil recuperar la
información de una base de datos que está, en cierto sentido, en fase gaseosa. Los estudiantes
que tienen lagunas durante las pruebas deben reexaminar sus hábitos de estudio. Una
biblioteca con un buen sistema de clasificación y categorización puede verse como una
biblioteca de baja entropía debido al nivel alto de organización. Del mismo modo, una
biblioteca con un sistema deficiente puede apreciarse como una biblioteca de alta entropía
debido al alto nivel de desorganización. Una biblioteca sin un adecuado sistema de
clasificación y categorización no es una biblioteca, porque un libro que no es posible hallar no
tiene valor. Considere dos edificios idénticos, cada uno con un millón de libros, en el primero
los libros se amontonan unos encima de otros, mientras que en el segundo todos están muy
organizados, clasificados y catalogados para conseguir una referencia fácil: no hay duda sobre
cuál preferirá un estudiante. Algunos aún pueden argumentar, desde el punto de vista de la
primera ley, que ambos edificios son equivalentes dado que la masa y el conocimiento
albergado son idénticos en los dos, a pesar del nivel alto de desorganización (entropía) en el
primero. Este ejemplo ilustra que cualquier comparación realista debe involucrar el punto de
vista de la segunda ley. Dos libros de texto que parecen ser idénticos porque ambos cubren
básicamente los mismos temas y presentan la misma información pueden ser muy diferentes
dependiendo de cómo abordan los temas. Después de todo, dos automóviles aparentemente
idénticos no lo son si uno recorre la mitad de la distancia que el otro realiza con la misma
cantidad de combustible. Del mismo modo, dos libros aparentemente idénticos no lo son tanto
si toma el doble de tiempo aprender un tema en uno respecto al otro. Así, las comparaciones
hechas con base en la primera ley pueden estar sumamente equivocadas. Tener un ejército
desorganizado (entropía alta) es lo mismo que no tener ninguno. No es coincidencia que en la
guerra los centros de mando de cualquier fuerza armada se hallen entre los principales
blancos. Un ejército que consiste en 10 divisiones es 10 veces más poderoso que 10 ejércitos
conformados por una sola división cada uno. Un país que consiste en 10 estados es más
poderoso que 10 países, cada uno constituido por un solo estado. Estados Unidos no sería una
potencia si estuviera formado por 50 países independientes en lugar de un solo país con 50
estados, de ahí que la Unión Europea tenga el potencial para ser una nueva superpotencia
económica y política. El viejo cliché “divide y vencerás” puede ser parafraseado como
“aumenta la entropía y vencerás”. Sabemos que la fricción mecánica siempre está
acompañada por la generación de entropía, por lo tanto el desempeño se reduce. Esto se
puede hacer extensivo para la vida cotidiana: la fricción en el lugar de trabajo, con los
compañeros, genera entropía y por lo tanto afecta en forma adversa el desempeño laboral, lo
que resulta en una productividad reducida. También sabemos que la expansión libre (o
explosión) y el intercambio desordenado de electrones (reacciones químicas) generan entropía
y que son muy irreversibles. Igualmente, hablar sin ninguna restricción para esparcir palabras
de enojo es altamente irreversible porque genera entropía y puede causar daño considerable.
Además, alguien que se instala en el enojo está muy cerca de sufrir una pérdida. Quizás algún
día sea posible proponer algunos procedimientos para cuantificar la entropía generada
durante las actividades no técnicas e incluso puntualizar sus fuentes primarias y su magnitud.
Hablante 3 (00:00)
Un mundo de constantes restricciones, hay una magnitud de la que quedan existencias en
abundancia. Es la entropía.
Hablante 4 (00:11)
La.
Hablante 2 (00:12)
Ciencia de la termodinámica se basa en cuatro postulados fundamentales o axiomas, llamados
los cuatro principios de la termodinámica. De esos cuatro principios, el segundo fue el primero
que se descubrió. El primero fue el segundo en descubrirse. El tercer principio que se
descubrió se llama principio cero y el cuarto se llama tercer principio. Pero todo eso tiene
perfecto sentido, porque la termodinámica es la más implacable mente lógica de todas las
ciencias. Les diré brevemente lo que son esos cuatro principios. El principio cero dice
precisamente que la temperatura tiene sentido. El primero es la conservación de la energía. El
segundo principio es el principio de la entropía. Y el tercer principio dice que hay una
temperatura tan baja que nunca se puede alcanzar. A partir de esos cuatro principios se han
deducido no solo las propiedades de la materia, sino el destino último del propio universo.
Pero si queremos llegar a alguna parte, será mejor que empecemos. Hablante 1 (01:39)
La Academia de Villar Latiza es un oculto santuario de la suerte, donde tras el brillo chillón de
las luces se reúnen famosos del deporte, elegantes de la alta sociedad y magnates de la
industria con un interés común. Hablante 1 (01:39)
La Academia de Villar Latiza es un oculto santuario de la suerte, donde tras el brillo chillón de
las luces se reúnen famosos del deporte, elegantes de la alta sociedad y magnates de la
industria con un interés común.
Hablante 1 (01:55)
Uno podría preguntarse cómo se las han arreglado esos caballeros para que sus nombres no
salgan en los periódicos y no, digamos, en las revistas especializadas. Un observador casual
podría preguntarse qué hacen unos chicos como esos en un lugar como este. Pero para los que
están en el secreto, su objetivo es evidente. Investigan las leyes de la termodinámica. ¿Pero
por qué en la tiza? En parte, ciertamente, es por su ambiente, que es el último grito en
elegancia desenfadada. No se necesita más explicación, pero sobre todo es por el material de
que dispone, en especial el llamado instrumento, que en interés de la ciencia parece que
siempre se tiene a mano en la tiza. Incluso ahora mismo dos distinguidos científicos sostienen
sus cubetas en las manos.
Hablante 3 (02:51)
Debido a la naturaleza de este experimento, se aconseja no se ha visto, y menos aún,
practicado sin el consentimiento de los padres.
Hablante 1 (03:00)
Sostenida con gran cuidado, cada cubeta contiene un poco de fluido experimental que por
desgracia crea dependencia. Sin embargo, antes de que las cosas comiencen a salirse de
madre, el fluido fue vertido en las cubetas a una temperatura de 295 grados K. Hablante 1
(03:19)
Y después se añadieron con precisión científica varios cubos geométricos de H2O cristalizado.
La temperatura inicial de los cristales era de 273 grados Kelvin. Con el tiempo, el calor del
fluido caliente pasa a los cubos, pero el hielo, por el contrario, no se calienta. Los cubos no se
derriten inmediatamente, lo cual suscita una controversia científica que naturalmente hace
que sean necesarias más pruebas. En un total de 126 experimentos, ninguno de los científicos
de la tiza pudo encontrar un solo caso de un cubo de hielo caliente. Pero por otra parte, sí
encontraron una mezcla diluida de las cualidades del fluido experimental. El hielo,
manteniéndose a una temperatura constante de 273 grados Kelvin, se funde en agua líquida a
medida que el calor penetra en él. ¿Cómo se explica este extraño comportamiento en la tiza o
para el caso en cualquier parte del mundo. Al fin y al cabo, el hielo se funde, por supuesto.
Pero mientras se mantiene en estado sólido, ¿por qué no se calienta?
Hablante 1 (04:41)
en Todo caso, al final, tanto el hielo como el fluido experimental y, de hecho, todas las cosas
terminan por alcanzar un estado de equilibrio. En alguna parte, al menos en teoría, existe un
estado celestial llamado equilibrio. Pero en el mundo real, el equilibrio es muy difícil de hallar.
En una isla de la Polinesia, el planeta se agrieta y el fuego líquido burbujea desde su interior. Y
en el centro polar del océano Ártico, la original máquina de hielo del mundo está trabajando
día y noche. En el profundo y oscuro corazón de la zona ecuatorial, el sol abrasa una sabana
con implacable regularidad. Y a muy poca distancia, un líquido se mueve con estruendo por
entre las rocas hacia abajo. Ciertamente, desde el principio a través de ella y hasta sus
confines, la propia tierra es una gran máquina. Una fábrica que nunca deja de funcionar, que
nunca hace una pausa ni se pone en huelga. La máquina de la naturaleza, una central
impulsada sin interrupción por la energía ilimitada del Sol. Tanto todos los vientos alisios de los
grandes océanos, como los motores diésel de los grandes barcos que los surcan, todas las
máquinas funcionan porque el calor en movimiento puede poner en movimiento a la materia.
Hablante 1 (06:16)
Durante varios siglos, la máquina térmica se ha extendido a lo largo y a lo ancho del mundo.
Pero tanto en el pasado como en el presente, el calor solo se mueve en una dirección, desde la
temperatura alta hacia la temperatura baja. La existencia de cualquier máquina en la Tierra,
incluyendo la propia Tierra, depende de que una de sus partes esté funcionando a una
temperatura más alta que la otra. En la máquina de la naturaleza, por ejemplo, fuertes
corrientes son impulsadas a través de la atmósfera de la Tierra a causa de la diferencia entre la
temperatura del Ecuador y la temperatura de los polos. Desde un polo a otro polo y desde una
máquina a otra máquina, el principio es siempre el mismo. En este vehículo es la diferencia
entre la temperatura de la mezcla de gasolina y aire explotando en los cilindros, y la
temperatura del agua circulando por un sistema de refrigeración. Las máquinas de vapor
operan entre la temperatura alta del fogón y la temperatura baja de la atmósfera. Cuanto
mayor sea la diferencia de temperaturas, cuanto más caliente esté una parte de la máquina y
más fría la otra, mejor funcionan. Si deja de fluir combustible y la parte más caliente de la
máquina se enfría, ésta se para. Hablante 1 (07:41)
Evidentemente, eso puede causar dificultades. Si todas las partes de la máquina alcanzan la
misma temperatura, si cesa todo movimiento y deja de haber vitalidad, la máquina alcanza su
estado final, el estado de equilibrio. Desde una perspectiva científica, ¿cuál es el aspecto
general? Hablante 3 (08:06)
en Este cálculo de dinámica molecular, cada par de átomos han sido programados para que
actúen entre sí con una auténtica fuerza interatómica. Hablante 1 (08:15)
Entonces, ¿qué es lo que sucede realmente cuando un cuerpo caliente entra en contacto con
uno frío? La energía térmica se propaga desde el cuerpo caliente al frío, hasta que ambos
alcancen la misma temperatura. Este es el estado de equilibrio térmico. A primera vista, el
equilibrio térmico parece diferente de la idea mecánica de equilibrio estable que impide que
un cuerpo caiga. Pero veámoslo más en detalle. Cuando un cuerpo que cae choca con el suelo,
cada rebote es menor que el anterior. ¿Y por qué es así? Es así porque la energía cinética del
cuerpo como un todo se va transformando en el caótico movimiento de los átomos que lo
componen. Ese proceso es muy similar al del calor que se propaga un cuerpo frío. El resultado
final es el mismo. Con el tiempo, toda la energía disponible se llega a distribuir como energía
cinética y potencial de los movimientos aleatorios de todos los átomos. Por lo tanto, aunque la
idea de equilibrio parece lo definitivo en paz y serenidad, esa perspectiva oculta el agitado
movimiento de los átomos en el interior. Así que entender el equilibrio es cuestión de
perspectiva, de mirar más dentro y más allá. Hablante 1 (09:50)
Como el equilibrio es un estado en el que todas las temperaturas son iguales, el equilibrio es
un lugar donde ninguna máquina funciona. No hay geyser eslabones.