Como Incrementar mí Fe – Bosquejo
Alberto Vega Bosquejos para Sermones
El presente mensaje «Como Incrementar mí Fe» nos ayudará a poder tener
una mejor relación con Dios basada en la fe de Cristo.
Introducción
Nosotros antes de llegar al conocimiento de Cristo, por el pecado original, la
imagen con la que fuimos creados, que fue a la imagen y semejanza de Dios
se distorsionó tanto que no éramos capaces de hacer nada bueno por nosotros
mismos. No éramos capaces de hacer nada bueno, pero para la Gracia
salvadora de Cristo hoy somo diferentes y debemos de anhelar tener más fe
cada día en Cristo Jesús para poder crecer espiritualmente y así vivir una vida
que agrade a Dios.
I. ¿Realmente cómo es que llegamos a tener fe?
Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios”
Como vemos hay un inicio de la fe, que ni siquiera nace en nosotros sino que
es un don de Dios.
El tener fe es un proceso, nadie tendrá ninguna fe desde el principio. Según los
dice Pablo en la epístola a los Efesios. Pero hay una fe inicial, que ni siquiera
es nuestra, dice Pablo que es un don de Dios. Esta es la fe inicial, que la
llamamos la fe salvífica. Pero esto solo es el principio. Pero después viene un
proceso, cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Señor, cuando hemos
nacido de nuevo, empieza nuestro caminar en la fe. Veamos lo que dice
Romanos.
Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
En consecuencia, la fe (viene) del oír el mensaje, y el mensaje es oído por
medio de la palabra de Cristo.
De las muchas interpretaciones que existen de este pasaje, algunas de ellas
muy complicadas, probablemente la mejor sea la que lo considera como una
conclusión que resume lo anterior. ¿No apuntan en esa dirección las palabras
iníciales “En consecuencia”?
Entonces, lo que Pablo dice es que la fe en Cristo presupone el haber oído la
palabra que procede de Cristo y que trata de él. Y aquí hay una palabra, en el
original, que ha sido recientemente usada (v. 16) en el pasivo—“lo que fue
oído”—y que es usada ahora en el sentido activo: oír el mensaje.
La gran importancia que Pablo le daba al oír nos recuerda inmediatamente a
Jesús. En toda la enseñanza de Jesús, tanto en la tierra como desde el cielo,
sería difícil descubrir alguna exhortación que él repitiese con mayor frecuencia,
de una u otra manera, que aquella que tiene que ver con el oír; mejor aun:
escuchar (Mt. 11:15; 13:9, 43; Mr. 4:9, 23; Lc. 8:8; 14:35; Ap. 2:7, 11, 17, 29;
3:6, 13, 22; 13:9). Añádanse 8:18 en Marcos y Lucas”.
II. ¿Qué es la fe?
Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve”.
Ahora bien, la fe es estar seguro de lo que esperamos y estar cierto de lo que n
o vemos. Al estudiar este versículo, notemos los siguientes puntos:
1. La Fe.
La palabra fe en el Nuevo Testamento tiene muchas acepciones. Por ejemplo,
cuando los cristianos judíos, a quienes Pablo había intentado destruir, hablaron
de su fe en Cristo, dijeron:
El hombre que anteriormente nos perseguía predica ahora la fe que una vez
trató de destruir. Gal. 1:23
La fe es en este caso una confesión, algo muy parecido a nuestra manera de
llamar al Credo Apostólico “los artículos de nuestra fe cristiana”. Sin embargo,
este no es el significado de la fe que quiere transmitir el escritor de Hebreos.
Para los evangelistas que escribieron los Evangelios, Jesucristo es el objeto de
la fe. Juan resume este énfasis al afirmar el propósito de su Evangelio, a saber:
Para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Jn. 20:31
También Hechos demuestra que en el primer siglo, “una fe personal de Jesús
era el sello distintivo de los cristianos primitivos”
Vemos aún otro aspecto de la fe en el énfasis que Pablo pone en la
apropiación, es decir, en reclamar para uno mismo la salvación en Jesucristo.
Pablo sostiene que Dios restauró la situación del pecador con él por medio de
la fe:
“Esta justicia de Dios viene por medio de la fe en Jesucristo a todos los que
creen” (Ro. 3:22).
Y Pablo explica que la fe viene de oír la proclamación de la Palabra (Ro.
10:17).
El escritor de Hebreos reconoce estos aspectos de la fe que otros escritores
del Nuevo Testamento especifican. Sin embargo, su uso del concepto fe debe
ser entendido primordialmente en el contexto del capítulo once de su epístola.
Los héroes de la fe tienen una cosa en común: ponen su total confianza en
Dios. A pesar de todas sus pruebas y de sus circunstancias difíciles, ellos
triunfaron por su confianza en Dios.
Para el escritor, tener fe es apegarse a las promesas de Dios, depender de la
Palabra de Dios, y permanecer fiel al Hijo de Dios. Si consideramos el capítulo
once dentro del contexto de Hebreos, se evidencia la intención del escritor de
contraponer la fe al pecado de la incredulidad (3:12, 19; 4:2; 10:38–39). Frente
al pecado de caer y apartarse del Dios viviente, el escritor coloca directamente
la virtud de la fe. 343 Los que se niegan a poner su confianza en Dios son
destruidos, pero los que creen son salvados (10:39).
La seguridad.
¿Qué es la verdadera fe? En 1563 un profesor alemán de teología, Zacarías
Ursino, formuló su fe personal en los siguientes términos:
La verdadera fe.
creada en mí por el Espíritu Santo por medio del evangelio—no es solamente
un firme conocimiento y convicción de que todo lo que Dios revela en su
Palabra es cierto, sino también una certeza profundamente enraizada que no
solamente a otro, sino también a mí, me han sido perdonados los pecados, que
he sido reconciliado por siempre con Dios, y que se me ha concedido la
salvación.
Estos son dones de pura gracia obtenidos para nosotros por Cristo.
2. La certidumbre.
Si bien esta breve declaración acerca de la fe consiste de solamente dos
frases, las mismas están perfectamente equilibradas. Nótese la estructura:
Estar seguro = de lo que esperamos + de lo que no vemos.
En suma, la seguridad está equilibrada por la certidumbre. Estos dos
sustantivos son sinónimos en este texto. La certidumbre significa, entonces,
“una convicción interna”. El creyente está convencido de que las cosas que no
puede ver son reales. Sin embargo, no toda convicción es igual a la fe.
III. ¿Cómo incrementar nuestra fe?
Santiago 1:2-7 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en
diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y
cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de
sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche,
y le será dada. 6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda
es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de
una parte a otra. 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna
del Señor.
Para tener fe es necesario que tengamos problemas, porque solo así vamos a
experimentar la necesidad de pedirle a Dios sabiduría para salir de nuestros
problemas, pero Santiago nos da la clave para lograr la fe necesaria, no es
posible llegar tener fe de la nada.
Solamente aquel que ha pasado por un desierto, por un problema grande,
después de haber padecido mucho, después de haber sido zarandeados por el
enemigo y ha sido puesto a prueba, como el caso de Job, de Abraham, va
tener que llegar a desarrollar su fe.
La fe siempre ha sido la marca de los siervos de Dios desde el comienzo del
mundo. Donde el Espíritu regenerador de Dios implanta el principio, hará que
se reciba la verdad acerca de la justificación por medio de los sufrimientos y los
méritos de Cristo.
IV. La fe que salvará nuestras almas. La fe en Jesús.
1Pedro 1:6-9 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de
tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,
para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro,
el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en
alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8 a quien
amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis,
os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9 obteniendo el fin de vuestra
fe, que es la salvación de vuestras almas.
Esta es la única forma de incrementar nuestra fe.
Si usted ha leído este mensaje y necesita esta fe salvadora, le invito a recibir a
Cristo como su Señor y salvador personal.