ESCUELA MILITAR DE INGENIERÍA
UNIDAD DE POSGRADO
MADEGE - 1
ACTIVIDAD: LA FUNCIÓN ADMINISTRATIVA Y EL ACTO
ADMINISTRATIVO
MÓDULO VII: NOCIONES ADMINISTRATIVAS
DOCENTE: PhD. OSCAR CALLISAYA VALENCIA
PARTICIPANTE: YESICA RUIZ ROBLES
2023
ADMINISTRACIÓN EN SALUD
INTRODUCCIÓN:
El derecho a la salud como derecho fundamental de la persona y la obligación del
Estado de defender el capital humano está establecido en la Constitución Política del
Estado, en su artículo 9 numeral 5 que establece que: Son fines y funciones esenciales
del Estado, además de los que establece la Constitución y la ley: Garantizar el acceso
de las personas a la educación, a la salud y al trabajo. Asimismo en el artículo 18 versa:
I. Todas las personas tienen derecho a la salud.
II. El Estado garantiza la inclusión y el acceso a la salud de todas las personas, sin
exclusión ni discriminación alguna.
III. El sistema único de salud será universal, gratuito, equitativo, intracultural,
intercultural, participativo, con calidad, calidez y control social. El sistema se basa en
los principios de solidaridad, eficiencia y corresponsabilidad y se desarrolla mediante
políticas públicas en todos los niveles de gobierno.
La Ley N° 475 de “Prestaciones de Servicios de Salud Integral del Estado Plurinacional
de Bolivia” fue instituida el 30 de diciembre de 2013 a objeto de establecer y regular
la atención integral y protección financiera en salud. La referida norma se constituyó
en la antesala para el sistema único de salud gratuito.
Bajo este escenario, en la gestión 2019 se promulgó la Ley N° 1152 que establece un
servicio médico gratuito y universal, beneficiando a todas las personas que no están
protegidas por la seguridad social de corto plazo, el denominado Seguro Universal de
Salud (SUS).
La gestión en salud es un ámbito complejo que incluye a la administración de los
procesos involucrados en el proceso de cuidado de la salud. Se puede definir como:
un proceso muy particular consistente en las actividades de planeación, organización,
ejecución y control, desempeñadas para determinar y alcanzar los objetivos señalados
con el uso de seres humanos y otros recursos. La gestión tiene varias áreas, como
recursos humanos en salud, infraestructura, prestación de servicios, seguro de salud,
programas de prevención y promoción, etc. Que en conjunto constituyen el sistema
de salud de una región o país.
Actualmente en Bolivia estamos enfrentando una crisis del sistema de salud que es
palpable a medida que nos acercamos en busca de la cobertura del mismo ante alguna
dificultad de salud que padezcamos, misma situación se repite cuando personal de
salud que presta servicios dentro de este sistema solicita empleo o pago de salarios
devengados, nunca sucede como idealmente tuviera que suceder, sino más bien hay
veces en las que se debe acudir a medidas de presión para conseguir algo que por
naturaleza y sin tanto trámite y exigencia debería darse.
DESARROLLO:
Falta de ítems, carencia de insumos e infraestructura y deficiente información
complejizan el panorama de la salud pública en Bolivia que a pesar de la
implementación del Sistema Único de Salud (SUS), como estrategia de Gobierno para
hacer frente a la problemática del servicio a nivel nacional, no ha podido establecerse
y responder a las necesidades de la población.
Con una inversión de 200 millones de dólares, en marzo de 2019, se puso en marcha
el SUS a través de la Ley 1152 con el objetivo de brindar una atención gratuita a los
bolivianos que no tengan cobertura de ningún seguro de salud. El Gobierno aclaró
que éste “no es un seguro” sino un medio que permitiría la “reorganización del sistema
público de salud” con una implementación progresiva.
En salud, una atención de calidad es tan importante, que su ausencia tiene
repercusiones no solamente sobre la eficiencia del sistema de salud o la percepción
que los ciudadanos tienen de él, sino que, literalmente, puede costarles la vida.
Un nuevo reporte del Lancet Global Health Comission sobre los sistemas de salud de
alta calidad revela que en los países de pequeños y medianos ingresos, que son la
mayoría en América Latina y el Caribe, mueren más de 8 millones de personas por
enfermedades que pudieran ser perfectamente tratables por los sistemas de salud.
Naturalmente, la consecuencia del derroche y la ineficiencia del gasto en salud
deterioran la confianza de los pacientes en los sistemas de salud. Según una nueva
publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, que analiza las experiencias de
la atención primaria de salud en la región desde la perspectiva del paciente, 98% de
los bolivianos considera que su sistema de salud debe ser reformado. Y no es
únicamente un asunto de percepción. La baja calidad asistencial puede resultar en
condiciones de salud peores, agravamiento y persistencia de síntomas, pérdida de
funcionalidad e inclusive recelo de regresar al centro de atención.
Hay problemas de calidad en todos los países y para todas las enfermedades. Sin
embargo, la intensidad del problema es variable; sigue siendo mucho peor en los
países de bajos y medianos ingresos y, al interior de esos países, entre los grupos más
vulnerables, como aquellos que viven en situación de pobreza o están marginados de
los sistemas de salud por distintas razones.
El sistema de salud boliviano es un sistema segmentado con tres subsectores:
el privado, la seguridad social de corto plazo (o seguridad social en salud o
cajas de salud) y el público. El sector privado funciona en un esquema de libre
mercado con 15 empresas de seguros de salud que compran servicios a través de
convenios de proveedores privados de la misma aseguradora o a través de
convenios con otros proveedores privados. Entre los proveedores privados se
encuentran aquellos administrados por la Iglesia, las organizaciones no
gubernamentales (ONGs) y otros. La seguridad social de corto plazo, conocida
como las Cajas de Salud, incluye 6 cajas de salud públicas, una Caja de Salud
privada, la Corporación del Seguro Social Militar (COSSMIL) y ocho Seguros
Universitarios. Cada caja tiene su propia red de proveedores de los cuales compra
los servicios a sus beneficiarios. Finalmente, en el sector público el Ministerio
de Salud y Deportes (MSD) es una entidad de administración pública a cargo
de la rectoría del sector. Al nivel regional de la administración territorial de
los departamentos están los Servicios Departamentales de Salud (SEDES).
Finalmente, el sector público tiene su propia red de proveedores administrado por
las municipalidades.
Cada año, el 6% de los hogares en Bolivia enfrentan gastos catastróficos en salud y el
consiguiente empobrecimiento. En ausencia de mecanismos de protección eficaces, los
grupos desatendidos, en particular las comunidades indígenas y los trabajadores
informales, son los más vulnerables a los altos gastos de salud de su bolsillo. Con el
sector informal más grande del mundo, una proporción significativa de la fuerza
laboral de Bolivia carece de cobertura de seguro médico. El gasto en salud catastrófico
de su bolsillo limita el acceso a los servicios de salud y hace descarrilar los esfuerzos
hacia la cobertura universal de salud. Para abordar estas inequidades en salud y
barreras financieras, el gobierno boliviano introdujo ambiciosas reformas de salud en
2019 a través del modelo del Sistema Único de Salud.
Según la OPS Bolivia es uno de los pocos países a nivel mundial que implementa un
modelo de cobertura universal de salud, centrando el derecho a la atención médica.
El gobierno boliviano se propuso brindar cobertura universal y gratuita a los 50% de
la población, un aumento del doble de las tasas de cobertura anteriores, protegiendo
a aproximadamente cinco millones de bolivianos desatendidos y sin seguro. La Oficina
de País de la OMS / OPS en Bolivia (OMA) encabezó la formulación de la Política de
Atención Universal de Salud de Bolivia, facilitando discusiones entre organizaciones
sociales que representan a comunidades marginadas, representantes médicos y varias
agencias gubernamentales, para asegurar la aceptación de múltiples partes interesadas.
De enero a marzo de 2019, la OMA trabajó en estrecha colaboración con el Ministerio
de Salud (MoH) para desarrollar un plan de implementación y crear un grupo de
trabajo central. El equipo regional de la OMS / OPS facilitó sesiones técnicas y de
conocimiento para desarrollar el entendimiento del Ministerio de Salud en torno a los
aspectos cruciales y las implicaciones de la política universal de salud, incluido el
financiamiento de la gobernanza, la gestión de los servicios de salud y las redes
integradas de servicios de salud.
Los esfuerzos de la OMA para promover el modelo del Sistema Único de Salud (SUS)
de Bolivia generaron resultados significativos.
Aumento del gasto en salud: como resultado de las sesiones de conocimiento
profundo dirigidas por la OMA sobre financiamiento de la salud con el Ministerio de
Salud, se asignó un fondo adicional de USD 200 millones para financiar la nueva
política de salud en el primer año de implementación: mejora de equipos y suministros
de salud y la contratación de recursos humanos adicionales. En la última década (2010-
2019), Bolivia triplicó el gasto público en salud, elevó el gasto público en atención
primaria de salud al 37% y superó a otros países de la región que promedian menos
del 15%. Bolivia es ahora uno de los tres países latinoamericanos que recientemente
han avanzado cerca de alcanzar la meta de destinar el 6% del PIB al gasto público en
salud. Al vincularse con múltiples partes interesadas, la OMA se aseguró de que la
implementación del SUS se convirtiera en una prioridad clave no solo para el
Ministerio de Salud, sino también para los donantes y otras agencias de desarrollo del
país.
El fortalecimiento de los servicios de atención primaria de salud: el aumento del gasto
en salud permitió mejoras en la infraestructura de salud, el equipo y la distribución
equitativa de los recursos humanos, en particular en los centros de atención primaria
de salud. La OMA llevó a cabo un análisis de la escasez de personal sanitario e
identificó las deficiencias en la disponibilidad de médicos especialistas en todo el país.
Posteriormente, la OMA utilizó estos hallazgos, estimados en una escasez de alrededor
de 3000 especialistas en salud, para abogar por financiamiento para la capacitación
de especialistas en salud adicionales.
Las reformas de salud de Bolivia, a través del modelo del Sistema Único de Salud
(SUS), aumentaron el gasto público en salud, fortalecieron los servicios primarios de
salud y redujeron los gastos de bolsillo de las comunidades vulnerables.
Sin embargo en un Informe Defensorial realizado en 2022, La Defensoría del Pueblo,
a través de la investigación “Límites en la implementación del Sistema Único de Salud”,
constató que a más de tres años de su puesta en marcha existen deficiencias que limitan
que la población acceda plenamente a las prestaciones de salud que otorgan los
hospitales públicos de tercer nivel.
“Cuando se anunció e implementó el SUS creíamos que era un avance importante en
materia de Derechos Humanos, pero al momento de detectar una serie de falencias
en su implementación creemos que es urgente, en atención a la demanda, generar
espacios de diagnóstico y de toma de decisiones para mejorar y robustecer el SUS para
cumplir plenamente el mandato constitucional”, dijo la Defensora del Pueblo, Nadia
Cruz, durante la presentación del informe que identificó falencias en 15 hospitales de
tercer nivel de ciudades capitales intervenidos, (casi el 50% de los 31 nosocomios del
país).
Los resultados de esta intervención fueron presentados hoy por la Autoridad
defensorial. Dijo que la investigación realizada entre septiembre y noviembre de 2021,
abarcó los hospitales: de Clínicas, del Niño “Dr. Ovidio Aliaga Uría” y de la Mujer en
La Paz; del Norte en El Alto; San Juan de Dios en Oruro; Daniel Bracamonte en Potosí;
del Niño “Manuel Ascencio Villarroel” y Viedma en Cochabamba; Gineco Obstétrico
y Neonatal “Dr. Jaime Sánchez Porcel” y del Niño “Sor Teresa Huarte Tama” en
Chuquisaca; San Juan de Dios en Tarija; del Niño y San Juan de Dios en Santa Cruz;
Presidente Germán Busch y Materno Infantil Boliviano Japonés en Beni.
La Defensora comentó que ninguno de esos 15 hospitales cuenta con un dictamen de
“establecimiento acreditado”, que cumpla con todos los estándares obligatorios, pues
sólo el Hospital General San Juan de Dios de Santa Cruz tiene una certificación de
“establecimiento acreditado condicionado”. También señaló que se identificó que
desde la promulgación de la Ley 1152 del SUS, en 2019, no existen mejoras
significativas en la infraestructura de los nosocomios verificados. Cruz observó que en
Pando, donde si bien se construyó el Hospital de Tercer Nivel “Dr. Hernán Messuti
Rivera”, éste aún no funcione y fue habilitado de emergencia para atender casos
COVID-19 durante la pandemia, por lo que el Hospital Roberto Galindo Terán de
segundo nivel es el único establecimiento SUS de mayor referencia a nivel
departamental.
La autoridad defensorial indicó que se evidenció que la cantidad de camas de los
establecimientos de salud verificados no son suficientes para cubrir la demanda de los
pacientes del SUS, aspecto que se constituye en causal de rechazo o en su defecto
obliga al beneficiario a la espera de un espacio.
Otra deficiencia identificada, comentó la Defensora, pasa por el insuficiente personal
de salud frente a la demanda de la población. Si bien desde 2019 el Ministerio de
Salud y Deportes creó nuevos ítems, éstos no llegaron a todos los hospitales, en
algunos no se reflejó el incremento de recursos humanos debido a que migraron de la
modalidad de contratos a ítem.
Se evidenció que persisten los problemas en el manejo de las referencias y
contrarreferencias, ya identificados en una anterior investigación defensorial sobre la
aplicación de la Ley 475. En el caso de las referencias, los problemas pasan por
aspectos básicos como el correcto llenado de la boleta de referencia con letra legible,
diagnóstico médico, firma y sello del galeno, sello del establecimiento de salud e
identificación del hospital receptor, aspectos que son de responsabilidad del personal
médico del establecimiento referente. Los problemas en las contrarreferencias se
producen por la dejadez, falta de voluntad o no aceptación por parte de los
profesionales médicos responsables de emitir estas boletas. Estos problemas resultan
de la falta de un sistema informático, señaló la Defensora.
La autoridad indicó que, si bien una de las principales características del SUS es la
gratuidad, se evidenció que esto no se cumple a cabalidad. Por ejemplo, el acceso a
medicamentos no llega al beneficiario, pues en 13 de los 15 hospitales verificados se
advirtió la falta de disponibilidad de éstos y los pacientes deben asumir los gastos
económicos que involucra adquirirlos.
Entre otros problemas identificados, dijo que está en la otorgación de fichas que
implica que los pacientes deben realizar extensas filas sin la certeza de conseguir una
ficha para ser atendidos; escasa información sobre los beneficios del SUS; presentación
de requisitos adicionales que es un perjuicio para la población beneficiaria; ausencia
de una instancia de defensa del paciente que limita la presentación de denuncias o
reclamos; no aplicación del trato preferente a grupos vulnerables establecidos en la
Ley 1152, en algunos hospitales verificados. Asimismo, se evidenció que en más de la
mitad de los hospitales verificados no realizaron auditorías internas, no cuentan con
Gestor de Calidad, aspectos que perjudican el mejoramiento continuo de la calidad
de atención y convierte a este instrumento en ineficiente.
Frente a estos hallazgos, la Defensoría del Pueblo emitió recomendaciones a la
Asamblea Legislativa Plurinacional, al Ministerio de Salud y Deportes, a gobiernos
departamentales, a los Servicios Departamentales de Salud; y a los Directores de
hospitales de tercer nivel del sector público verificados.
CONCLUDIONES:
Considero que es hora de encaminarse a una verdadera gestión en salud, si realmente
se quiere mejorar la salud del nuestra población. Simplemente estas contradicciones
entre argumentos políticos y administrativos vs. ausencia de indicadores reales de
gestión en salud, son muestra del nivel de gestión que tenemos, y eso nos lleva a
tomar decisiones erradas. Ya es tiempo de dejar discursos y posturas particulares, y
empezar a hacer gestión en base a datos técnicos. La responsabilidad no es del
gobierno o del estado solamente, sino de todos los que participamos en la gestión de
salud, desde autoridades, pasando por trabajadores de la salud, gestores de proceso
de salud y formadores de personal de salud e inclusive pacientes.
Mejorar la calidad de la atención de salud no será fácil y demandará la acción de
todos los actores del sistema. Un lugar donde empezar, y probablemente el más
importante, es enfocar las intervenciones en esfuerzos para capacitar mejor a los
profesionales en administración de la salud, además de implementar reformas
estructurales que se reflejen en todo el sistema.