INTRODUCCIÓN
La información en la sociedad actual se ha convertido en un bien de
consumo que existe la necesidad de gestionar para garantizar la explotación de
los datos y el conocimiento de la empresa. Su uso eficiente permite la mejora
de los flujos informacionales, y optimiza los procesos organizacionales.
La importancia de la información, es cada día más creciente en la
gerencia de las organizaciones, y tiene dentro de sus objetivos básicos,
mantenerse y perdurar en el mercado.
Durante los últimos años los sistemas de información, constituyen uno
de los principales ámbitos de estudio en el área de organización de empresas
como activo intangible ya que la información está presente en todas las
organizaciones y constituye un componente ‘invisible’ indispensable para hacer
‘visible’ el resto de los recursos.
Un hecho que es corroborado por Pérez González y Placer Maruri
(2011: 496), quienes reconocen que “la competitividad de las organizaciones
se ve comprometida por su capacidad de reacción y adaptación al entorno,
mediante una adecuada gestión de la información y el conocimiento que dé
lugar a nuevos productos y a procesos más eficientes”.
Ya que el entorno donde las compañías desarrollan sus actividades, se
vuelve cada vez más complejo, debido a la creciente globalización, el proceso
de internacionalización de la empresa, el incremento de la competencia en los
mercados de bienes y servicios, la rapidez en el desarrollo de las tecnologías
de información, el aumento de la incertidumbre en el entorno y la reducción de
los ciclos de vida de los productos, originan que la información se convierta en
un elemento clave para la gestión, así como para la supervivencia y
crecimiento de la organización empresarial. Donde los recursos básicos
analizados hasta ahora eran tierra, trabajo y capital, ahora la información
aparece como otro insumo fundamental a valorar en las empresas.
Según Andreu, Ricart y Valor (1991), un sistema de información queda
definido como: “conjunto formal de procesos que, operando sobre una
colección de datos estructurada de acuerdo a las necesidades de la empresa,
recopila, elabora y distribuyen selectivamente la información necesaria para la
operación de dicha empresa y para las actividades de dirección y control
correspondientes, apoyando, al menos en parte, los procesos de toma de
decisiones necesarios para desempeñar funciones de negocio de la empresa
de acuerdo con su estrategia”.
Donde todo sistema de información utiliza como materia prima los datos,
los cuales almacena, procesa y transforma para obtener como resultado final
información, la cual será suministrada a los diferentes usuarios del sistema,
existiendo además un proceso de retroalimentación o “feedback”, en la cual se
ha de valorar si la información obtenida se adecua a lo esperado.
Teniendo que por una parte, los procesos de toma de decisiones
muchas veces se realizan en base a sentimientos, intuiciones y a un análisis
superficial de las perspectivas de mercado, raramente basados en
informaciones adecuadas sobre la actividad de la empresa. Mientras que por la
otra, la información no siempre se gestiona de forma efectiva, lo que redunda
en un menor beneficio organizacional.
En muchas ocasiones existe bastante confusión, pues al referirse a
sistemas de información se piensa en un primer momento tanto los
ordenadores como en los programas informáticos ya que una empresa puede
adquirir nuevos ordenadores, instalar nuevos productos de telecomunicaciones,
elaborar una página web, realizar comercio electrónico, pero ello no implica que
exista en su organización un sistema de información. La realidad es que un
sistema de información abarca más que el aspecto meramente computacional,
pues no sólo hemos de tener en cuenta estas herramientas, sino también el
modo de organizar dichas herramientas y de obtener la información necesaria
para el correcto funcionamiento de la empresa.
Teniendo en cuenta esta realidad, la información fundamental para la
gerencia se integra dentro de un proceso de planificación estratégica. Así la
información se utilizara en un recurso clave para las empresas a todos los
niveles jerárquicos y para todos los departamentos ya que las organizaciones
deben conseguir, procesar, usar y comunicar información, tanto interna como
externa, en sus procesos de planificación, dirección y toma de decisiones.
En efecto, la gestión empresarial se centraba en la adecuada
administración de los recursos clásicos de “tierra o energía, trabajo y capital”.
Bajo estas circunstancias el éxito de las empresas descansaba en la
competencia basada en los recursos tangibles, vía costes y en la consecución
de economías de escala. Pero gracias a este nuevo contexto impone a las
empresas la necesidad vital de disponer de adecuadas infraestructuras de
comunicación y de sistemas de información, que les permitan obtener los datos
necesarios a fin de conseguir un conocimiento real y suficiente del entorno que
afectará a sus procesos de toma de decisiones y de planificación, por lo tanto
la alta gerencia debe requerir la información en el momento adecuado, ya que
le permitirá Al gerente estar informado, tanto de sus subordinados como de la
red de su entorno, lo cual le permite reunir información de suma importancia,
para dirigir la táctica y la estrategia de la organización.
No obstante, lo amplio que puede ser el panorama de oportunidades de
la tecnología de información, para mantener y aumentar la competitividad de
las organizaciones, debe tenerse presente el adecuado manejo de la
información, como cualquier otro recurso financiero, humano, etc. Por lo tanto,
la gestión tecnológica es fundamental como herramienta para planificar el uso
de la información en la organización y definir su relación con las áreas
funcionales como mercadeo, producción, finanzas y recursos humanos.
Es indispensable para la organización, aprender a identificar los cambios
tecnológicos y su relación con las oportunidades del mercado y las amenazas
presentes en él, así como la capacidad de diseñar las estrategias para acceder
y utilizar adecuadamente la tecnología, para aprovechar las oportunidades o
enfrentar las amenazas del ambiente donde compite.
LA INFORMACIÓN EN LA EMPRESA
La información, aplicada al contexto propio de la empresa, se entiende
como “todo aquello que sirve para poner de manifiesto la situación del entorno
o del sistema, sus objetivos o resultados y reducir la incertidumbre frente a un
proceso de decisión” (Pablos Heredero et al., 2012: 28).
A partir de la definición anterior se evidencia la importancia de contar
con información sobre el entorno, es decir, conocer qué hacen los
competidores, cuál es la normativa que rige la actividad de la empresa, cuál es
la situación económica global, etc. Pero también resulta necesario mirar hacia
el interior, saber cómo funcionan los flujos organizacionales, de qué forma los
procesos informacionales apoyan a los fundamentales y cómo se transfiere e
intercambia el conocimiento entre los trabajadores, etc. Este interés da pie a
mirar la organización desde todas sus perspectivas, para tener identificadas las
posibles oportunidades y/o amenazas que puedan afectarle; conocer sus
fortalezas y debilidades, y poder actuar en correspondencia.
Las empresas que mejor asimilen las informaciones disponibles, tanto en
su ambiente interno como externo, tendrán mayores oportunidades de
supervivencia y niveles de competitividad más elevados. Serán capaces de
generar mayores beneficios y de contribuir de una mejor forma al desarrollo la
región en la que llevan a cabo su actividad. En consecuencia, las
organizaciones, sin importar sus dimensiones ni el sector al que pertenezcan,
necesitan utilizar mecanismos que, de una forma u otra, permitan recolectar,
analizar y utilizar la información disponible a su alrededor para conocer su
ambiente, y aprender de él.
A pesar de que no siempre sucede, la información debe ser tratada con
la misma seriedad y cuidado que cualquier otro recurso estratégico, porque en
caso contrario se pierde la ventaja competitiva, pero también se puede poner
en riesgo la propia supervivencia del proyecto empresarial (Starec, 2005: 61).
La información a la que debe hacer frente la empresa es tipologías muy
diversas. Pablos Heredero et al. (2012: 28) proponen una clasificación que, a
grandes rasgos, intenta resumirla en:
Información interna/externa. La principal diferencia entre ambas es
que mientras la información externa es la procedente de una fuente
ajena a la empresa; la información interna es la generada y asimilada
como conocimiento dentro de la organización.
Información de gobierno/consumo. La información de consumo refleja
la situación de la empresa; mientras que la de gobierno establece, a
modo de plan de acción, la información a futuro: metas, objetivos, etc.
que se deben cumplir para mejorar dicha situación.
Información primaria/secundaria. La información primaria es la
obtenida directamente de la fuente principal; la secundaria, por su parte,
ha sido tratada respecto a la fuente primaria. Información contable. Es la
relativa a la situación económica de la organización.
Información administrativa. Trata sobre los aspectos más relevantes
de la información contable. Se presenta a los altos cargos de la
organización, a modo de resumen ejecutivo.
Por todo lo anterior, las empresas necesitan llevar a cabo un proceso de
gestión que permita el procesamiento, organización y almacenamiento de la
información y que asegure su posterior recuperación.
De esta manera logra manejar más eficientemente la información,
fortalecer los recursos existentes e incrementar las habilidades y destrezas del
personal y de la organización de rápido aprendizaje. En virtud de ello, la
gestión tecnológica hace de la innovación el elemento o factor disparador más
importante, desarrollando una cultura organizacional totalmente identificada
con esta forma de conducir cualquier tipo de actividad, con lo cual se facilita la
entrada de nuevos bienes y servicios, o de cambios en los procesos de
producción o de entrega de los mismos, sin descuidar el recurso de la
información, fundamental en la sociedad del conocimiento.
Tenemos que en la era actual, con la creciente globalización y el avance
tecnológico, es de vital importancia el manejo de la información actualizada y
oportuna con la finalidad de que los gerentes empresariales, programen las
estrategias necesarias para el correcto funcionamiento de la empresa, para ello
resulta imperioso el mejor desarrollo y uso de los sistemas de información.
Señalando que el proceso de desarrollo de los sistemas de información,
constaría de siete etapas fundamentales:
1. Definición del proyecto: Aquí se determinaría si la empresa presenta
problemas y como esto pueden solucionarse mediante la implantación
de un sistema de información. En ella se identificarán cuáles son los
objetivos del uso de los sistemas de información y como estos se ubican
dentro de la estrategia global de la compañía.
2. Análisis de sistemas: tras haber identificados los diferentes problemas
de la organización, estos serán analizados más detenidamente,
identificando las causas que lo originan y planteando diversas
soluciones. En esta fase se producirá un estudio de factibilidad, para ver
si las soluciones son posibles dados los recursos que posee la
organización. Señalando tres tipos de factibilidad que garantizaran las
posibles soluciones:
Factibilidad técnica: para que la solución pueda ser implantada,
hemos de analizar si la empresa posee los medios informáticos
adecuados, o bien si hemos de adquirirlos en el exterior.
Factibilidad económica: se realizara un estudio y valoración
económica de la solución, comprobando que los beneficios de la
mejora superan los costes de la implantación o modificación de los
sistemas de información.
Factibilidad operativa: hemos de valorar si la solución propuesta
es deseable data la organización interna de la empresa.
3. Diseño de Sistemas: una vez elegida aquella solución que resuelva los
problemas, se detallará cómo el sistema de información satisface los
requisitos planteados por la organización. A la hora de diseñar los
sistemas, hemos de indicar que componentes de los sistemas de
información utilizaremos (nivel hardware, software y tecnología de las
telecomunicaciones) y como se relacionarán dichos componentes entre
sí. De esta forma se producirá las especificaciones del sistema de
información.
4. Programación: se traducirán las especificaciones del sistema
desarrolladas en la etapa anterior, llevándose a cabo la programación y
el desarrollo del software.
5. Fase de pruebas: para evaluar el correcto funcionamiento del sistema
de información, será necesario llevar a cabo un proceso exhaustivo y
profundo para determinar si el sistema de información, funciona en
diversas condiciones y si los resultados se corresponden con lo que se
esperaba. Teniendo que se pueden realizar tres tipos que ayuden al
funcionamiento del sistema:
Pruebas de programas: Los diversos programas elaborados se
probaran por separado, con el fin de garantizar que cada uno de
ellos está libre de errores.
Pruebas al sistema: Se probará el sistema de información como un
todo, la finalidad de esto será el correcto funcionamiento del
sistema en conjunto, puesto que en ocasiones puede que los
programas funcionen correctamente de forma individual, pero a la
hora de funcionar en conjunto, el sistema de información no ofrezca
los resultados esperados por la empresa.
Pruebas de aceptación: Son pruebas realizadas por los usuarios
finales del sistema de información. Teniendo que den el visto
bueno, se proporciona la certificación final del correcto
funcionamiento del sistema de información.
6. Conversión: una vez comprobado que el sistema de información
funciona correctamente se llevará a cabo la implantación de este, donde
a la hora de llevar a cabo esta conversión, las organizaciones van a
poder optar por diversas estrategias que ayuden al mejor funcionamiento
del sistema:
La denominada estrategia en paralelo: en ella durante un periodo
de tiempo, ambos programas van a convivir y utilizarse,
funcionando tanto el nuevo sistema de información como el antiguo.
Tenemos que esta estrategia es la más fiable y segura, aunque sin
embargo es la más costosa y podemos obtener información
redundante.
Se puede optar por un cambio directo, remplazando el viejo sistema
de información, por el nuevo en una fecha determinado. Esta
estrategia sería la menos costosa, sin embargo ante cualquier
problema que surja, se puede originar la paralización de la actividad
de la empresa.
Llevar a cabo una experiencia piloto, donde el nuevo sistema de
información se utiliza en un área limitada de la compañía y tras
comprobar su correcto funcionamiento se instala en la totalidad de
la compañía. Resultando una mezcla de las dos estrategias
anteriores.
7. Producción y mantenimiento: una vez instalado el nuevo sistema de
información, se dice que el sistema está en producción. A partir de aquí,
existir un proceso constante de evaluación del sistema de información
por parte de los usuarios y personal especializado.
La totalidad de las fases analizadas, constituirían el denominado ciclo de
vida de los sistemas de información. Sin embargo para muchas compañías
desarrollar el sistema de información, siguiendo la totalidad de las etapas
anteriores puede resultarle muy costoso tanto en tiempo como en dinero.
Generando de esta manera otros inconvenientes por los continuos cambios de
los requisitos de la información, causando que un sistema de información
quede obsoleto, incluso en la etapa de desarrollo.
Por ello las empresas pueden optar por otro conjunto de estrategias que
le pueden permitir obtener resultados tan positivos como los conseguidos,
utilizando el ciclo de vida de los sistemas de información.
El desarrollo e implantación de los sistemas de información en muchas
ocasiones termina en fracaso, lo cual implica un alto coste para la empresa y la
pérdida de recursos que se podían haberse utilizado en usos alternativas. Para
ello se proporcionaran algunas causas que originan el fracaso de los sistemas
de información:
Falta de alineación entre los sistemas de información y la estrategia
empresarial: muchas organizaciones siguen considerando los sistemas
de información como un mero instrumento que simplifica la burocracia
sin valorar las ventajas estratégicas que estos presentan.
Escaso apoyo de la administración: la alta dirección de la compañía,
ha de percibir realmente que los sistemas de información, constituyen un
arma estratégica. Además ha de existir una predisposición a cambiar la
organización empresarial si lo requieren los nuevos sistemas de
información.
Mala identificación de las necesidades de información: las empresas
implantan las tecnologías de información sin previamente haber
realizado un proceso de determinación de las necesidades de
información y como estas pueden ser satisfecha utilizando
adecuadamente los sistemas de información.
Escasa involucración o influencia del usuario final: a la hora de
diseñar el sistema de información, resulta fundamental contar con la
opinión del usuario final, el cual va a ser quien utilice el sistema de
información. Por ello este usuario ha de estar motivado e incentivado a
colaborar en el diseño del sistema.
Nula formación del personal: se requiere siempre la realización de
actividades formativas para el aprendizaje de las nuevas herramientas
informáticas a utilizar en la empresa.
CONCLUSIÓN
Es determinante en cualquier empresa ya sea pequeña o muy grande,
empezar a incluir sistemas que nos faciliten las operaciones diarias y más que
eso que nos hagan más productivos a la hora de realizar nuestro trabajo, desde
sistemas transaccionales hasta sistemas de información, para ejecutivos que
reúnan la información de toda la operación de la empresa y la presenten de
manera resumida y digerible esto claro sin perder la objetividad y credibilidad y
por qué no sistemas a cualquier nivel de la empresa, que me permitan tomar
estrategias adecuadas y medios para lograr el tan anhelado crecimiento
empresarial. Ya que estas organizaciones reconocen sus carencias en materia
de gestión financiera, pero no son capaces de identificarlas en relación con la
gestión de la información.
En primera instancia, para instalar un sistema de información
empresarial, es necesario identificar las principales necesidades y evaluar
distintos métodos de satisfacción, teniendo presente en todo momento cuáles
son las tecnologías de información disponibles en el mercado y como estas
pueden utilizarse. Además han de definirse claramente cuáles son los objetivos
de los sistemas de información.
Debido a esto es importante adecuar los sistemas de información a los
recursos de capital y las necesidades de la organización. La posesión de la
compañía, los ordenadores más avanzados, los mejores programas y la mejor
red de telecomunicaciones no resulta indicativa de un mejor sistema de
información, pues en ocasiones puede que con tecnologías de información más
modestas se satisfagan de igual manera las necesidades de la compañía. Por
ello toda empresa ha de considerar los sistemas de información como un todo,
un elemento más de su política de negocio. Así también resultará importante la
identificación de la información estratégica y táctica a utilizar por los directivos.
Ahora bien, resulta imprescindible disponer de la habilidad técnica y
económica necesaria para diseñar y desarrollar un sistema de información, que
conecte de forma permanente a la empresa con las fuentes de información
externa. En tal sentido parece conveniente la realización de estudios que traten
de determinar las fuentes de información externas más precisas para cada tipo
de empresa y sector industrial.
Finalizando, tenemos que las organizaciones deben aceptar el desafío
de la innovación, deben anticiparse al futuro, a las consecuencias de la
innovación, a la reacción de los consumidores, de los competidores y del
ambiente de negocios. Donde la innovación debe ser un proceso guiado por la
intuición, la inteligencia y la previsión.