Alan Seeger
Alan Seeger, poeta estadounidense que el 24 de agosto de 1914 se unió a la Legión Extranjera
Francesa para poder combatir por los aliados en la Primera Guerra Mundial (Estados Unidos no
entró en la guerra hasta 1917) y que murió en combate a los 28 años:
Tengo una cita con la muerte
en una trágica trinchera.
Cuando retorna primavera
regando flores en su viaje,
tengo una cita con la Muerte
bajo su límpido celaje.
Quizá me tome de las manos
y me conduzca a sus arcanos,
ahogando párpados y aliento;
quizá yo mismo pase inerte.
Tengo una cita con la Muerte
sobre un alud penoso y lento,
cuando retorna primavera
regando flores por doquiera.
Dios sabe cuánto más me agrada
entre la seda perfumada,
dormir de amores al impulso,
soplo con soplo, pulso a pulso,
donde hay amenos despertares.
Mas tengo cita con la Muerte,
en noche tétrica y macabra,
cuando se incendian los hogares
y primavera resucita…
y siendo fiel a mi palabra,
no he de faltar a nuestra cita.
CITA (Alan Seeger).
Tengo una cita con la Muerte
en alguna disputada barricada,
cuando la primavera vuelva con susurrante sombra
y las flores de manzano llenen el aire
-tengo una cita con la Muerte
cuando la primavera traiga los días hermosos y azules
de vuelta-.
Puede ser que me coja de la mano
y que me lleve a su tierra oscura
y que cierre mis ojos y que apague mi aliento
-quizá pase a su lado en la quietud-.
Tengo una cita con la Muerte
en alguna descarnada ladera de colina arrasada,
cuando la primavera regrese, un año más,
y asomen las primeras flores en el prado.
Dios sabe que sería mejor estar bien cubiertos
en seda y ser tendidos con perfumes,
donde el amor palpita en sueño placentero,
pulso cercano al pulso, y aliento al aliento,
donde los despertares acallados son queridos…
Pero tengo una cita con la Muerte
a medianoche en algún pueblo en llamas,
cuando la primavera se encamine otra vez al norte,
y yo siempre soy fiel a mi palabra,
no faltaré a mi cita.
CITA
Tengo una cita con la muerte
en alguna disputada barricada,
cuando la primavera vuelva con susurrante sombra
y las flores de manzano llenen el aire
–tengo una cita con la muerte
cuando la primavera traiga los días hermosos y azules
de vuelta–.
Puede ser que me coja de la mano
y que me lleve a su tierra oscura
y que cierre mis ojos y que apague mi aliento
–quizá pase a su lado en la quietud–.
Tengo una cita con la muerte
en alguna descarnada ladera de colina arrasada,
cuando la primavera regrese, un año más,
y asomen las primeras flores en el prado.
Dios sabe que sería mejor estar bien cubiertos
en seda y ser tendidos con perfumes,
donde el amor palpita en sueño placentero,
pulso cercano al pulso, y aliento al aliento,
donde los despertares acallados son queridos…
Pero tengo una cita con la muerte
a medianoche en algún pueblo en llamas,
cuando la primavera se encamine otra vez al norte,
y yo siempre soy fiel a mi palabra,
no faltaré a mi cita.
ALAN SEEGER
Alan Seeger
(1888-1916)
Fue un poeta estadounidense que luchó y murió en la Primera Guerra Mundial durante
la batalla del Somme, sirviendo a la Legión Extranjera Francesa. Seeger fue
compañero de T.S. Eliot en Harvard. Su poema más conocido, “I Have a Rendevous
with Death”, era el favorito del presidente John F. Kennedy. Tiene una estatua en el
monumento dentro de la Place des Ètats-Unis en París, que rinde honor a los
voluntarios estadounidenses caídos en batalla durante la guerra.
I Have a Rendezvous with Death
I have a rendezvous with Death
At some disputed barricade,
And apple-blossoms fill the air—
I have a rendezvous with Death
When Spring brings back blue days and fair.
It may be he shall take my hand
And lead me into his dark land
And close my eyes and quench my breath—
It may be I shall pass him still.
I have a rendezvous with Death
On some scarred slope of battered hill,
When Spring comes round again this year
And the first meadow-flowers appear.
God knows 'twere better to be deep
Pillowed in silk and scented down,
Where Love throbs out in blissful sleep,
Pulse nigh to pulse, and breath to breath,
Where hushed awakenings are dear ...
But I've a rendezvous with Death
At midnight in some flaming town,
When Spring trips north again this year,
And I to my pledged word am true,
I shall not fail that rendezvous.
Tengo una cita con la Muerte
Tengo una cita con la Muerte
en alguna disputada barricada
cuando la primavera vuelva con una sombra susurrante
y flores del manzano colmen el aire
tengo una cita con la Muerte
Cuando la Primavera regrese las ferias y los días azules.
Puede ser que tome mi mano
y me guíe a su región oscura
y cierre mis ojos y extinga mi aliento
puede ser que todavía la supere.
Tengo una cita con la Muerte
en alguna pendiente cicatrizada de una colina mallugada,
cuando la Primavera se asome de nuevo este año
y las primeras flores de prado aparezcan.
Dios sabe que sería mejor estar al fondo
de almodones de seda y embriagado de perfumes,
donde el Amor palpita en feliz sueño,
pulso contra pulso, y aliento contra aliento,
donde los despertares silenciosos son queridos…
Pero tengo una cita con la Muerte
A la medianoche en alguna ciudad en llamas,
cuando la Primavera de nuevo viaje al norte este año,
y soy fiel a mi promesa
no faltaré a esa cita.