Tepuyes
¿Qué son?
La palabra “tepuy” proviene de la lengua Pemón y significa montaña o morada de los dioses.
Corresponden a formas de erosión caracterizadas por ser mesetas muy elevadas, con paredes
verticales y cimas relativamente planas.
Suelen estar compuesto de cuarcitas y areniscas y son las formaciones expuestas más antiguas en el
planeta; su origen data del Precámbrico.
Los tepuyes se encuentran sobre el Escudo Guayanés, el cual es un cratón ubicado en Ámerica del
Sur entre las regiones de Brasil, Colombia, Guyana, Surinam, Guayana Francesa y Venezuela.
Entre ellos se encuentran los saltos de agua con mayor caída del mundo, como es El Salto Del
Ángel con 979 m de desnivel.
La mayoría de los tepuyes (+85 %) están en Venezuela, donde encontramos algunos como Autana,
Kukenan, Sarisariñama, que presenta cavidades (simas) de 350 m de profundidad, Auyantepui, más
grande y famoso, donde se encuentra el Salto del Ángel, Acopán, Macizo de Chimantá, complejo de
diez tepuyes
Otros son el monte Roraima, que está dividido entre Venezuela, Guyana y Brasil. La misma
situación sucede con el pico da Neblina: dividido entre Venezuela y Brasil y es el más alto de todos
con 2995 m de altitud.
Los tepuyes tienden a estar individualmente aislados en vez de formar parte de una cadena común.
Esta característica frecuentemente los hace ser el ambiente en donde se desarrollan formas
evolutivas únicas tanto animales como vegetales.
Actualmente los tepuyes están protegidos por las leyes venezolanas bajo la figura de Monumentos
Naturales y solo a algunos de ellos está permitido el ascenso.
Geología y formación
Los cratones son zonas con rocas muy antiguas que datan del Precámbrico y que no han sufrido
deformaciones importantes. En estas formaciones no se encuentran restos fósiles de animales o
plantas, porque éstos aparecieron muchos millones de años después.
A las rocas expuestas en superficie que son parte de cratones se les llama escudos. En América sólo
hay tres de ellos: el canadiense, el guyanés y el amazónico.
Los tepuys se encuentran sobre el Escudo Guayanés que cubre aproximadamente 1,000,000 km², y
está constituido por rocas ígneo-metamórficas pertenecientes al Arcaico, hace unos 3600 millones
de años, siendo este escudo el más antiguo del continente sudamericano.
Las rocas ubicadas en el guyanés son un paquete de areniscas cuarcíferas, las cuales han sido
sometidas a un metamorfismo de bajo grado, que se depositaron discordantemente sobre la
plataforma de rocas más antiguas en el Proterozoico, hace unos 1800 millones de años.
La litología predominante es cuarzo arenitas, cementadas por sílice autígeno. En el techo de la serie
se han identificado estructuras sedimentarias como estratificación cruzada planar y en artesa;
laminación paralela y ripple marks, todas ellas indicándonos un ambiente costero principalmente
con alta influencia de sistemas deltaicos y fluviales. La fuente de estos sedimentos se encuentra
hacia el NE y SE del Escudo de Guyana, probablemente en África Occidental, antes de la apertura
del Atlántico.
La morfología de los tepuyes se debe principalmente a un proceso de erosión diferencial. Este
proceso ha removido capas de roca más blandas y menos resistentes, dejando expuestas las capas
más duras y resistentes que forman las cimas planas de los tepuyes.
La teoría propuesta por Schubert en 1984
sugiere que la formación de estos relieves
comenzó durante el Proterozoico, cuando
sedimentos fueron depositados directamente
sobre el Escudo Guayanés. Posteriormente, a lo
largo de millones de años, los ciclos de humedad
y aridez alternados provocaron la erosión de los
anticlinales.
Durante el Cuaternario, la era geológica más
reciente que comenzó hace aproximadamente
2.6 millones de años, las glaciaciones e
interglaciaciones jugaron un papel importante en
el modelado final de los escarpes de los tepuyes.
Los cambios climáticos intensos durante este
periodo contribuyeron a esculpir y dar forma a
las características distintivas de estas
formaciones rocosas.
Figura:
Desarrollo de los tepuyes.
A: la planicie formada por arenas y sus lagos y ríos.
B: comienza la infiltración de arcillas.
C: las arcillas endurecen una parte del relieve.
D: la erosión destruye las zonas donde no se infiltro la arcilla, nacen
los tepuyes.
Flora y fauna endémica
Los tepuyes frecuentemente superan los 1000 metros de desnivel con la selva circundante, por lo
que las especies que se pueden encontrar en ellos difieren notablemente de aquellas que habitan los
llanos.
La altitud produce que las diferencias climáticas entre la selva que circunda a los tepuyes y las
cimas sean diferentes.
En las partes bajas el clima es intertropical con elevadas temperaturas y humedad, mientras que en
las planicies superiores la pluviosidad es alta con grandes oscilaciones de temperatura.
Son estas características las que facilitan a estas mesetas para presentar una alta cantidad de fauna
endémica.
Flora:
La vegetación de los tepuys es diversa, predominan arbustales, pastizales, bosques y comunidades
adaptadas a zonas aisladas de las cumbres.
En los tepuys convergen principalmente dos provincias fitogeográficas:
Provincia Guayanesa: conformada por los bosques y arbustales de los taludes y de las partes
bajas del tepuy.
La Amazónica: representada en los bosques basimontanos, en los arbustales pantepuyanos y
herbazales.
El suelo de la cima de los tepuys es escaso en nutrientes, el humus no se puede almacenar debido a
la poca acumulación de materia por los fuertes vientos que soplan en las cimas, esto hace que el
suelo sea apto para el desarrollo de plantas carnívoras, como Heliamphora chimantensis, Drocera
romaimae y Utricularia quelchii.
Formas de vida peculiares se encuentran en estos ecosistemas, como las hierbas tubulares de
Brocchinia (Fam. Bromeliaceae). las hojas dísticas de Stegolepis, Marahuacaea y Phelpsiella (Fam.
Rapateaceae) o los extraños arbustos en roseta de Bonnetia (Fam. Theaceae) y Chimantaea (Fam.
Compositae).
Hay presentes familias endémicas de helechos: Hymenophyllopsidaceae, que ahora se incluye en la
familia Cyatheaceae, donde la distribución de Hymenophyllopsis está restringida a la formación
geológica de Roraima, Tepuianthaceae, que es sinónimo de Thymelaeaceae y Saccifoliaceae que
ahora corresponde a la familia Gentianaceae.
La flora de las cumbres de los tepuys contiene también un cierto número de taxones andinos,
especialmente entre las familias Ericaceae, Winteraceae y Podocarpaceae, con varios géneros y
especies endémicas.
Hay una variedad de orquídeas como Epidendrum secundum, Cattleya roraimae.
Existen aún sin embargo una cantidad de individuos sin clasificar e inclusive sin siquiera descubrir.
Fauna:
La fauna de los tepuys es variada, destacan los individuos que puedan movilizarse más allá de los
límites de las cimas como las aves.
Existen varias especies endémicas, destacando: Alouatta palliata (mono aullador araguato), Den
drobates (sapito minero), Podoxymys Roraimae (roedor), Priodontes Maximus (armadillo gigante),
Myrmecophaga tridactyla (oso hormiguero gigante), Marmosa tyleriana (marsupial), Harpia Harpija
(águila arpia) y Ara Nubilis (guacamaya enana).
Discusión
Según Kok et al., 2012 existe una aparente contradicción entre la antigüedad de los tepuyes y la
relativamente joven edad de la fauna que habita en sus cumbres.
Los tepuyes son estructuras geológicas muy antiguas y aisladas que han existido durante millones
de años. Se ha sugerido que estas mesetas podrían haber actuado como refugios para especies
antiguas y endémicas, es decir, especies que solo se encuentran en esa área y que han evolucionado
allí durante largos períodos de tiempo.
Sin embargo, los análisis genéticos de especies que habitan en las cumbres de los tepuyes sugieren
que muchas de estas especies no están genéticamente aisladas entre sí. En cambio, algunas especies
muestran relaciones genéticas cercanas con poblaciones en otras cumbres (por ejemplo,
Oreophrynella) o en las tierras altas circundantes (por ejemplo, Tepuihyla).
La joven edad de la fauna en las cumbres de los tepuyes sugiere que las especies han llegado allí
más recientemente de lo que se pensaba anteriormente. Esto puede deberse a la dispersión activa, es
decir, las especies se han movido entre cumbres con el tiempo, posiblemente durante períodos de
cambios climáticos como las edades de hielo, o a la dispersión pasiva, por ejemplo, transportadas
por aves o tormentas.
Algunas especies endémicas de los tepuyes tienen preferencias de hábitat muy específicas. Por
ejemplo, la mayoría de las especies de Oreophrynella ocupan exclusivamente hábitats rocosos con
flora extremadamente empobrecida, que están ausentes en las áreas intermedias, lo que puede
limitar su capacidad de dispersión activa hacia nuevas áreas.
Bioespeleotemas
Dentro de la cueva Charles Brewer, ubicada en el Macizo del Chimantá, se descubrieron estructuras
que se asemejan a corales marinos emergiendo de las paredes, denominadas "bioespeleotemas".
Estas estructuras son inusuales ya que no corresponden a formaciones como estalactitas y
estalagmitas, típicas de cuevas kársticas, ya que esta corresponde a una cueva de cuarcita, insoluble
al agua.
Los bioespeleotemas se componen de una estructura sólida, porosa, con líneas concéntricas de
crecimiento, similar a los anillos de los árboles y un núcleo de ópalo que se ramifica en su interior.
Mediante tomografías, se observó que los bioespeleotemas poseen una densidad mayor que la roca
circundante y presentan un tejido organizado en forma de pequeños canales microscópicos, lo que
sugiere que podían transportar nutrientes para su crecimiento.
La datación reveló que algunas de estas estructuras tienen aproximadamente 1.200.000 años de
antigüedad y se ha planteado la posibilidad de que estos organismos sean de origen exobiológico.
Riesgos
El escudo Guayanés es una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo, y se ha catalogado
como zona prioritaria y de gran importancia global según la ONU ya que es hogar de una amplia
variedad de ecosistemas y en esta región se concentra cerca del 25% de los bosques del mundo.
Uno de los problemas que afecta a esta zona es la minería ilegal en alta escala, incluso por mafias
que ejercen control sobre estas áreas para la extracción de oro en zonas protegidas como el Parque
Nacional Canaima, que es patrimonio mundial natural desde 1994.