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DELEGACIÓN EPISCOPAL

PARA LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES


(DEVOC)

Identidad eclesial

Misión. Ministerialidad - amar y servir-


La Iglesia y la construcción del Reino, la dimensión profético – transformadora.

Corresponsables y protagonistas

La conversión pastoral requiere que las comunidades eclesiales sean comunidades de


discípulos misioneros en torno a Jesucristo, Maestro y Pastor. De allí, nace la actitud
de apertura, de diálogo y disponibilidad para promover la corresponsabilidad y
participación efectiva de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas.
Hoy, más que nunca, el testimonio de comunión eclesial y la santidad son una
urgencia pastoral. La programación pastoral ha de inspirarse en el mandamiento
nuevo del amor (cf. Jn 13, 35)208. (DA 368)

Los laicos deben participar del discernimiento, la toma de decisiones, la


planificación y la ejecución (del proyecto pastoral de la Diócesis). Este proyecto
diocesano exige un seguimiento constante por parte del obispo, los sacerdotes y los
agentes pastorales, con una actitud flexible que les permita mantenerse atentos a los
reclamos de la realidad siempre cambiante. (DA 371)

En todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza


santificadora del Espíritu que impulsa a evangelizar. El Pueblo de Dios es santo por
esta unción que lo hace infalible «in credendo». Esto significa que cuando cree no se
equivoca, aunque no encuentre palabras para explicar su fe. El Espíritu lo guía en la
verdad y lo conduce a la salvación. Como parte de su misterio de amor hacia la
humanidad, Dios dota a la totalidad de los fieles de un instinto de la fe –el sensus
fidei– que los ayuda a discernir lo que viene realmente de Dios. La presencia del
Espíritu otorga a los cristianos una cierta connaturalidad con las realidades divinas y
una sabiduría que les permite captarlas intuitivamente, aunque no tengan el
instrumental adecuado para expresarlas con precisión. (EG 119)

La Iglesia participa, en Cristo Jesús y mediante el Espíritu Santo, en la vida de


comunión de la Santísima Trinidad destinada a abrazar a toda la humanidad. En el
don y en el compromiso de la comunión se encuentran la fuente, la forma y el
objetivo de la sinodalidad en cuanto que expresa el específico modo de vivir y

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DELEGACIÓN EPISCOPAL
PARA LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES
(DEVOC)

obrar del Pueblo de Dios en la participación responsable y ordenada de todos sus


miembros en el discernimiento y puesta en práctica de los caminos de su misión.
(CTI 43)

En esta perspectiva, resulta esencial la participación de los fieles laicos. Ellos


constituyen la inmensa mayoría del Pueblo de Dios y hay mucho que aprender de su
participación en las diversas expresiones de la vida y de la misión de las comunidades
eclesiales, de la piedad popular y de la pastoral de conjunto, así como de su
específica competencia en los varios ámbitos de la vida cultural y social.

Por eso es indispensable que se los consulte al poner en marcha los procesos de
discernimiento en el marco de las estructuras sinodales. Es entonces necesario
superar los obstáculos que representan la falta de formación y de espacios
reconocidos en los que los fieles laicos puedan expresarse y obrar, y de una
mentalidad clerical que corre el riesgo de mantenerlos al margen de la vida eclesial.
Esto exige un compromiso prioritario en la obra de formación de una conciencia
eclesial madura, que en el nivel institucional se debe traducir en una práctica sinodal
regular. (CTI 73)

«Toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la


fidelidad a su vocación». Por lo tanto, en el cumplimiento de su misión, la Iglesia está
llamada a una constante conversión que es también una «conversión pastoral y
misionera», consistente en una renovación de mentalidad, de actitudes, de prácticas
y de estructuras, para ser cada vez más fiel a su vocación. Una mentalidad eclesial
plasmada por la conciencia sinodal acoge gozosamente y promueve la gracia en
virtud de la cual todos los Bautizados son habilitados y llamados a ser discípulos
misioneros. El gran desafío para la conversión pastoral que hoy se le presenta a la
vida de la Iglesia es intensificar la mutua colaboración de todos en el testimonio
evangelizador a partir de los dones y de los roles de cada uno, sin clericalizar a los
laicos y sin secularizar a los clérigos, evitando en todo caso la tentación de «un
excesivo clericalismo que mantiene a los fieles laicos al margen de las decisiones».
(CTI 104)
La conversión pastoral para la puesta en práctica de la sinodalidad exige que se
superen algunos paradigmas, todavía frecuentemente presentes en la cultura
eclesiástica, porque expresan una comprensión de la Iglesia no renovada por la
eclesiología de comunión. Entre ellos: la concentración de la responsabilidad de la
misión en el ministerio de los Pastores; el insuficiente aprecio de la vida consagrada y
de los dones carismáticos; la escasa valoración del aporte específico cualificado, en
su ámbito de competencia, de los fieles laicos, y entre ellos, de las mujeres. (CTI 105)

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DELEGACIÓN EPISCOPAL
PARA LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES
(DEVOC)

Llamados a ser todos protagonistas de la misión


La sinodalidad, el caminar juntos es una vocación fundamental para la Iglesia, y sólo
en este horizonte es posible descubrir y valorar las diversas vocaciones, los carismas y
los ministerios. Al mismo tiempo, sabemos que la Iglesia existe para evangelizar,
saliendo de sí misma y esparciendo la semilla del Evangelio en la historia. Por lo
tanto, dicha misión es posible precisamente haciendo que cooperen todos los
ámbitos pastorales y, antes aun, involucrando a todos los discípulos del Señor.
Efectivamente, «en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se
ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados,
cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un
agente evangelizador» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 120). Es necesario cuidarse de
la mentalidad que separa a los sacerdotes de los laicos, considerando protagonistas a
los primeros y ejecutores a los segundos, y llevar adelante la misión cristiana como
único Pueblo de Dios, laicos y pastores juntos. Toda la Iglesia es comunidad
evangelizadora.
(MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 59 JORNADA MUNDIAL DE
ORACIÓN POR LAS VOCACIONES)

Para reflexionar y compartir


¿Por qué es esencial la participación de los laicos?
¿De qué manera concreta se puede dar una conversión pastoral en el ámbito donde
estamos sirviendo?
¿Qué paradigmas que impiden la puesta en práctica de la sinodalidad son un desafío
a superar en tu Iglesia Local hoy?

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