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Derechos Humanos en Colombia: 2003-2015

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DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA: UNA REVISIÓN DE LOS INFORMES DE LA OFICINA DEL

ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS (2003-
2015) HUMAN RIGHTS IN COLOMBIA: A REVIEW OF THE REPORTS OF THE UNITED NATIONS
HIGH COMMISSIONER FOR HUMAN RIGHTS (2003-2015) ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN }

José Alonso Andrade Salazar* Recibido: 20 de junio de 2019 – Aceptado: 15 de agosto de 2019 Publicado:
30 de diciembre de 2019 DOI: 10.24142/raju.v14n29a2 Revista Ratio Juris Vol. 14 N.º 29, 2019, pp. 27-68 ©
UNAULA

Resumen Este trabajo tiene como fin revisar los informes sobre derechos humanos en Colombia de la Oficina
del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en busca de evidencia que de- *
Psicólogo, Universidad Salesiana de Quito. Ph.D. Pensamiento Complejo, Multiversidad Mundo Real Edgar
Morin. Magíster en Investigación Integrativa, Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Docente investigador
Universidad de San Buenaventura, Medellín,

Se muestra la interrelación anulativa de los actores sociales del conflicto armado en contra de la dignidad de
las victimas. La violencia y todo acto de terrorismo emergente del conflicto armado aumentan la
vulnerabilidad, el silenciamiento de la memoria, la impunidad y, en gran medida, promueve una lógica
evasiva de responsabilidades y reparaciones que son necesarias para esclarecer los hechos victimizantes y
otorgar voz a los afectados. El conflicto armado sume a las víctimas en una dinámica del terror que impacta
todas sus áreas de desarrollo y limita su sentido de seguridad, confianza y credibilidad en el otro y en las
instituciones sociales. Palabras clave: Actos de lesa humanidad, conflicto armado, derechos humanos, derecho
internacional humanitario, psicología, violencia.

Introducción

La defensa y respeto de los Derechos humanos en Colombia, en el marco del conflicto armado y la violencia
social, es crítica. De acuerdo con la Oficina Internacional de los Derechos Humanos Acción Colombia
(OIDHACO, 2014), Colombia es el sexto país con desigualdad social marcada en el planeta (vivienda digna,
trabajo, alimentación, agua potable, acceso a educación y salud, recreación, etc.), aspecto asociado al aumento
de la pobreza y la miseria, la impunidad y la violencia, como también al despojo consecutivo de las
comunidades de territorios ancestrales, con fines de apropiación de los recursos mineros y agrícolas. Como
consecuencia, se estima que más de seis millones de hectáreas han sido arrebatadas a pueblos indígenas,
afrodescendientes y campesinos a causa de la violencia sociopolítica (Quiñones, 2012).

De suyo el conflicto violento ha devenido en una crisis humanitaria a gran escala, que desborda la capacidad
asistencial-operativa del Estado y sus instituciones, para dar respuesta a la demanda reparatoria de las
víctimas, especialmente porque los abusos de poder se construyen y reproducen sobre la base de masivas
violaciones a los derechos fundamentales de las poblaciones (iecah, 2013; cicr, 2012 y República de
Colombia, 2013a). Evidencia de ello es que las masacres, desapariciones forzosas, desplazamientos,
persecuciones, silenciamientos, asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, además de la tortura, la sevicia y las
violaciones sexuales, constituyen acciones frecuentes en el marco del conflicto (República de Colombia,
2010; minisalud, 2013; cicr, 2012 y oidhaco, 2014), por lo que sus efectos amplían su impacto a los ámbitos
de interacción familiar, comunitario y social. Según la oidhaco (2014) preocupa sobremanera que el estado de
impunidad, en relación con los eventos de violaciones a los derechos humanos, se aproxime al 98%, lo cual
exhibe la persistencia de los actos de lesa humanidad, así como también la incapacidad del Estado para
ofrecer garantías de seguridad respecto a la protección y legitimidad de los derechos humanos.

Del mismo modo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en
Colombia (HCHR), informó que los actos de lesa humanidad presentan un crecimiento importante y que
muchas de las acciones para contrarrestarlos han devenido en reincidencias en el delito, ya que las autoridades
colombianas calculan que entre el año 2003 y el 2006, de los 30.000 paramilitares desmovilizados una
proporción importante re- José Alonso Andrade Salazar 30 Revista Ratio Juris Vol. 14 N.º 29• UNAULA
ISSN: 1794-6638 / ISSNe: 2619-4066 gresó a la delincuencia, ingresando a grupos de narcos, crimen
organizado y bandas criminales, que son actualmente acusados de asesinatos, secuestros, extorsiones, entre
otros delitos; tópico al que debe sumarse la probable liberación de líderes paramilitares sin enjuiciamiento
previo, tal como lo estipula la ley 975 de 2005, llamada Ley de Justicia y Paz, impulsada durante el gobierno
de Álvaro Uribe Vélez (“La onu raja a Colombia en Derechos Humanos”, 2014).

Otros aspectos asociados a la impunidad en el marco de los derechos humanos, según Todd Howland,
representante del hchr en Colombia, son el despojo consecutivo de tierras campesinas y la depredación de los
recursos naturales.1 A ello debe sumarse el asesinato de activistas y familias, especialmente en zonas rurales,
la persistencia del conflicto de los años cincuenta en territorios al parecer históricamente determinados como
zonas de violencia, el incremento de la confrontación armada y la constante violación a los Derechos
Humanos (DD. HH.) y al Derecho Internacional Humanitario (DIH) en varias regiones del país, aún con una
elevada presencia de organismos de orden público y el cuestionamiento de los rubros entregados —según la
Fiscalía— por los desmovilizados que ascienden a 6.300 millones, los cuales son muy bajos, de acuerdo con
las afirmaciones de varios activistas de dd. hh.

Actualmente, el país cuenta con más de cinco millones de personas en situación de desplazamiento forzado
(codhes, 2013a) y de ellas 256.590 personas se desplazaron en el año 2012, lo que quiere decir que cerca de
65.748 familias fueron desterradas y optaron por desplazarse para proteger sus vidas, “como consecuencia de
las vulneraciones sistemáticas a los derechos humanos de la población civil por parte de los grupos armados
vinculados a los conflictos y por la insuficiencia de medidas oportunas, pertinentes y eficaces de protección
por parte del Estado” (p. 12). Para la entidad, el aumento de la violencia estructural, la creciente
vulnerabilidad de las comunidades y la dinámica del despojo consecutivo sobre estas poblaciones, pone en
tela de juicio las declaraciones acerca de una recuperación de la legitimidad de los dd. hh. en Colombia,
aspecto que invita a las organizaciones a persistir en la intervención en los ámbitos de prevención, atención y
reparación a las víctimas (codhes, 2013b).

Según cifras del Programa Presidencial de Dere1 Según el programa de restitución de tierras de la Comisión
Nacional de Reparación y Reconciliación, las tierras despojadas a las personas desplazadas se calculan
aproximadamente en tres millones de hectáreas, al tiempo que las encuestas realizadas a esta población
indican “de al menos 6,5 millones de hectáreas de tierras despojadas en diversas modalidades, sin contar las
tierras de propiedad colectiva” (Naciones Unidas, 2011, p. 11). Derechos humanos en Colombia: una revisión
de los informes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
(2003-2015) Revista Ratio Juris Vol. 14 N.º 29• UNAULA ISSN: 1794-6638 / ISSNe: 2619-4066 31 chos
Humanos y Derecho Internacional Humanitario (PPDH-DIH) (2013), a julio de 2012 es notable la comisión
de 8.058 homicidios, 14 masacres (66 víctimas de masacres), 3 homicidios de dirigentes políticos y de 10
sindicalistas, 196 secuestros y 3.284 personas expulsadas (registradas en el Sistema de Información de
Población Desplazada —SIPOD—); además de 1.815 casos de minas antipersonales (map) y municiones sin
explotar (muse), tópicos que constituyen violaciones a los derechos a la vida y la integridad.

Cabe mencionar que estos datos provienen de varias fuentes institucionales y en realidad no reflejan la
verdadera dimensión del fenómeno de la violencia en Colombia, ya que deja de lado a las personas que no
han denunciado, a los desaparecidos y aquellos que se encuentran en fosas comunes cuyas muertes no han
sido declaradas ante la autoridad competente. Grosso modo, la violación de los derechos humanos no es un
evento nuevo, dado que incrementa su accionar en un contexto sociopolítico de crisis transpartidista (más allá
del bipartidismo) y por ello no puede ser explicado específicamente a razón de la lucha política entre partidos;
del mismo modo, en la actualidad el conflicto armado responde a una compleja trama de acontecimientos, que
traen consigo el resurgimiento y la resignificación de intereses de dominación, cooptación del poder y
mantenimiento de la violencia en quienes extienden su dominio y atentan contra los derechos del otro
(Rodríguez, 2014).

En este sentido, “la guerra transforma a la gente. Hay un daño inmenso y casi irreparable” (codhes y unicef,
1998) que a menudo no es mostrado por los medios masivos de comunicación (mass media) o suele ser
aplacado por noticias que transforman los contenidos para favorecer intereses económico-políticos. Según la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) (2012) Colombia no ha logrado abandonar
totalmente la lista de países latinoamericanos donde se violan frecuentemente los dd. hh. de las personas
víctimas de la guerra, entre Estado e insurgencia; sin embargo, dicho contexto no es propiedad exclusiva de
Colombia, ya que países como Venezuela, Cuba y Honduras presentan graves problemas de violación a los
dd. hh. (“Colombia, en ‘lista negra’ de dd. hh.”, 2012), contexto que no ha mostrado cambio en Colombia en
relación con los años anteriores.2 2

En el 2012, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) decide sacar a Colombia del Capítulo
IV, que contiene el análisis de la situación de derechos humanos en Estados Miembros de la oea, que
requieren una atención particular. Esta acción se convierte en un referente positivo, en la medida que indica
una mejora en la defensa y restitución de los derechos en el país (República de Colombia, 2013b). José
Alonso Andrade Salazar 32 Revista Ratio Juris Vol. 14 N.º 29• UNAULA ISSN: 1794-6638 / ISSNe: 2619-
4066

Respecto a Colombia, la cidh resalta las notables dificultades del Estado para consolidar la desmovilización y
reinserción de los reductos de las fuerzas paramilitares que aún operan, situación que no ha tenido el impacto
deseado —incluso cuando se encuentran protegidas bajo la Ley de Justicia y Paz— y que forman la base de
las estructuras de las nuevas bandas criminales (bacrim), las cuales consolidan nuevos grupos armados. A
estos elementos se suman las bajas condenas para los asesinos, las ejecuciones extrajudiciales o mal llamados
“falsos positivos”, efectuados presuntamente por miembros de la Fuerza Pública, y como corolario de todo
este fenómeno el grave problema del desplazamiento forzado a nivel interno.3

Pese a esto, para las entidades internacionales no todo es inapropiado, puesto que, como aspectos positivos, se
valora la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras de 2011 (acción social, 2011) y la intención de
implementar “más medidas que fomenten la restitución efectiva de tierras dada la persistencia de la violencia”
(cidh, citado en “Colombia, en ‘lista negra’ de dd. hh.”, 2012).4 El conflicto armado, sus prácticas y
consecuencias catastróficas, tales como masacres, secuestros, silenciamientos, acosos, reclutamientos,
vejaciones, asesinatos y el desplazamiento forzado, generaron en esta última década elevados niveles de
violencia contra mujeres y niñas, añadiéndose a esto la creciente militarización de la vida cotidiana, el
aumento de la agresión escolar (Castañeda, Del Moral y Suárez, 2017) y el incremento de abusos y agresiones
en contra de múltiples personas.

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