República Bolivariana de Venezuela
Asociación civil de iglesia evangélicas Monte Horeb
Ministerio de educación Cristiana de iglesia Monte Horeb
Materia: oratoria y Homotética I
Profesor: Edwin Pineda
Homotética y su importancia
Integrantes:
Raúl Nava C.I : 11.450.138
Mene mauroa, 20 de abril 2024
Homilética y su importancia.
La homilética es una ciencia o materia que suele enseñarse en las escuelas bíblicas y en los
seminarios para las personas que quieren compartir el evangelio e instruir la palabra pero, lo
quieren hacer de una forma ordenada, coherente y con buena sustancia bíblica, con principios y
finales que nos van ayudar en todo momento a compartir de una forma cuidadosa. Homilética
viene del griego de la palabra homilía y significa charla o discurso que tiene como intención de
contribuir en la construcción, preparación y desarrollo de un mensaje para la audiencia. La
homilética es importante debido a que nos ayuda a cuestionarnos las siguientes preguntas: ¿a
quién le vamos a compartir? porque no es lo mismo compartir en una cárcel; que compartir al aire
libre o en una campaña evangelista, no es lo mismo dar un estudio bíblico a pastores que dar una
enseñanza a los niños o jóvenes, la audiencia puede ser muy variada. ¿Quién me va a escuchar?
Debemos enterarnos qué lugar vamos a visitar, no es lo mismo predicar en un funeral que en una
boda, tener en cuenta el tipo de iglesia que vamos a visitar, porque hay iglesias conservadoras o
iglesias un poco más libres. ¿De qué les voy a compartir? a menos que nos asignen un tema,
¿cómo voy a desarrollar el tema que me han pedido o el tema que el espíritu santo me ha puesto
en el corazón? En esta pregunta entra la homilética instruyéndonos con sus técnicas, preparación
de posturas en pulpito, con el tipo de apuntes, con el tipo de bosquejo y mensaje (el mensaje
textual, mensaje evangelistero, mensaje biográfico, es decir; no todos los mensajes son iguales, no
es lo mismo hablar de un personaje bíblico que desarrollar una doctrina). Por medio del espíritu
santo podemos darle respuestas a nuestros cuestionarios anteriores, es importante entonces que
el mensaje definido este avalado por la palabra de Dios; cuando Jesus estuvo en el desierto en 40
días de ayuno y de oración, fue atacado por el diablo y él respondía usando la palabra; la palabra
de Dios debe ser una característica principal en la preparación del mensaje.
El predicador puede recibir la inspiración de un mensaje:
a) Reflexionando sobre las necesidades espirituales de sus oyentes.
b) En sus lecturas devocionales de la Biblia.
c) Leyendo sermones de otros predicadores.
d) En sus visitas pastorales.
e) En la consideración de las cosas que le rodean
f) Pidiéndolos a Dios en oración.
g) Evitad la repetición.
Para escoger un tema para nuestro sermón debemos tomar en cuenta ¿????? y las siguientes son
unas de las principales, por no decir las principales.
Escoger un tema que uno conoce bien.
Nunca debe buscar algo que sea superficial y de poco interés.
Debe buscarse un tema que tenga como fin traer bendición para nuestro auditorio.
Debe ser un tema condensado a cierto fin y no demasiado general.
No se debe considerar solamente lo que se va a decir, sino también lo que no se va a decir.
Las nueve razones de la Hemolítica
El estudio de la Homotética ayuda a poner en orden los pensamientos, e información
bíblica que dese presentar en una lección
El estudio de la Homotética ayuda al estudiante a estar familiarizado con la preparación de
un sermón
El estudio de la Homotética ayuda al estudiante a presentar la palabra de Dios de una
manera correcta y agradable delante de Dios
El estudio de la Homotética es importante porque nos ayuda en las siguientes preguntas:
¿A quien le vamos a compartir el mensaje? Porque no es lo mismo compartir el mensaje
en una cárcel como al aire libre
¿ Cómo voy a desarrollar el tema que me han pedido o el tema que el espíritu Santo me ha
puesto en el corazón? En esta pregunta entra la Homotética instruyéndonos como sus
técnicas, preparación de posturas en el púlpito con el tipo de apunte , con el tipo de
bosquejo y mensaje.
No sé debe considerar solamente lo que se va a decir, sino también lo que no se va a decir.
Reflexionando sobre las necesidades espirituales de los Oyentes.
Hay que evitar ambos extremos, el predicador que descuida la preparación de sermones
confiando imprudentemente en la inspiración divina se encontrará frecuentemente con
que no tendrá mensaje alguno para dar.
El predicador que solo confía en su Arte y en su cuartilla bien escrita puede hallarse falta
de la unción santa y descubrir con sorpresa, que sus palabras no llegan a lo corazones.
La Homotética es un arte que debe ser estudiado por todo ministro sincero del evangelio, por ser
que se trata de aquello que le puede ayudar a dignificar su ministerio y hermosearlo de modo que
fructifique para la honra y gloria del Divino Maestro. "Y nosotros persistiremos en la oración y en
el ministerio de la palabra". Hechos 6:4. Los apóstoles, hombres santos y consagrados a seguir las
pisadas del Maestro de Nazaret, se encontraban sirviendo "...las mesas..." y ministrando
necesidades sociales, físicas y con la gran responsabilidad de alimentarlos espiritualmente;
llegaron a un acuerdo, que sería el de utilizar, a otros hombres con cualidades semejantes a las de
ellos, para que estos (diáconos) se encargaran del trabajo inferior y ellos continuaran con su
trabajo primordial, el de orar y predicar. Así ellos cumplirían con la encomienda divina de Cristo
"...Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Hechos 6:1-7; Marcos 16:15).
"Pero, ¿qué significa todo esto para nosotros? Nos hace ver con claridad, no sólo lo que "el
ministerio de la Palabra" fue en los tiempos neotestamentarios, sino lo que debe ser hoy y
siempre. Este ministerio ha de ser apostólico, profético, evangelístico y pastoral. Ha de ser
apostólico en el sentido de basar su mensaje en "la fe entregada una vez para siempre a los
santos" (Judas 3). Ha de ser profético en el sentido de entregar su mensaje bajo el impulso directo
del Espíritu Santo y con el fin de satisfacer las necesidades espirituales de los oyentes. Ha de ser
evangelístico o misionero en su urgencia de traer las almas perdidas a Cristo como Salvador. Ha de
ser pastoral en su empeño constante y desinteresado de edificar a los creyentes en Cristo como
Señor". El predicador debe, por la oración, poner a Dios en el sermón. El predicador, por medio de
la oración, acerca a Dios al pueblo antes de que sus palabras hayan movido al pueblo hacia Dios. El
predicador ha de tener audiencia con Dios antes de tener acceso al pueblo. Cuando el predicador
tiene abierto el camino hacia Dios, con toda seguridad lo tiene abierto hacia el pueblo.
La primacía de la predicación fue bien entendida por la iglesia primitiva. Cuando Felipe descendió
a la ciudad de Samaria, "les predicaba..." (Hechos 8:5). Cuando Pedro se presentó ante el
centurión romano en Cesarea, le dijo que el Señor "nos mandó que predicásemos..." (Hechos
10:42). Cuando los filósofos atenienses quisieron describir a Pablo, dijeron: "Parece que es
predicador..." (Hechos 17:18). Y tuvieron mucha razón porque el mismo apóstol consideraba que
la predicación era su tarea principal, como vemos en su declaración a la iglesia de Corintio, cuando
dijo: "Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio" (1ª. Corintios 1:17). Tan
así era que Pablo conceptuaba como una imposibilidad el que las gentes creyesen "sin haber quien
les predique" (Romanos 10:14). "Así predicamos", dijo, "y así habéis creído". (1ª. Corintios 15:11).
como conclusión, no debemos olvidar que La cuidadosa preparación del sermón no es, mas,
suficiente sin el poder o fuego del Espíritu Santo, que no siempre es el fuego del entusiasmo
humano que se expresa con enérgicos gestos y grandes gritos, sino aquella unción de lo Alto que
da al sermón ese algo inexplicable que no se adquiere por medios humanos pero lleva a los
corazones de los oyentes la impresión de que el mensaje es de Dios, porque es Dios mismo
revelándose al corazón del que escucha la Palabra. Si ambas cosas vienen unidas en el sermón, el
predicador no podrá menos que ver de su siembra espiritual abundantes frutos para vida eterna.
Hay que evitar ambos extremos. El predicador que descuida la preparación de sermones,
confiando imprudentemente en la inspiración divina, se encontrará frecuentemente con que no
tendrá mensaje alguno para dar, y tendrá que sustituir rápidamente la falta de inspiración por una
charla sin sentido que cansará a sus oyentes, pues el Espíritu Santo no suele otorgar premio a la
holganza. Y el predicador que sólo confía en su arte y en sus cuartillas bien escritas, puede hallarse
falto de la unción santa y descubrir con sorpresa que su palabra no llega a los corazones.
Sin embargo, creemos que es más importante para el predicador aprender a preparar él mismo
sus bosquejos que tenerlos en abundancia de otros predicadores. Un bosquejo propio se predica
con mayor fuerza y claridad que el sermón ajeno, a menos que el predicador sepa adaptarlo y
desarrollarlo muy bien, vistiéndolo con su propio lenguaje e ideas.
BLIBLIOGRAFIA
[Link]
[Link]