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Origen de la Vida: Teorías y Debates

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Unidad Nº 1 - Ficha Nº 03
EL ORIGEN DE LA VIDA

Mil millones de años después de la formación de nuestro planeta, apareció en él algún tipo de forma
viviente primitiva. Luego, hubo de transcurrir dos veces ese intervalo para que aparecieran las células eucarióticas
y a partir de ahí, los organismos pluricelulares.

3.1.- ANTECEDENTES
Al parecer, el paso de la materia orgánica no biológica a la vida fue más fácil de lo que uno podría imaginar
y más difícil, en cambio, el tránsito desde los unicelulares procariontes hasta los organismos pluricelulares. Las
últimas etapas de esta evolución son las que mejor se conocen porque se dispone de un registro fósil de
resultados tangibles. Pero faltan por completo del libro de la historia terrestre, los mil millones de páginas iniciales.
No queda otro remedio que reconstruirlas a partir de la información de que se dispone sobre etapas más recientes
y a partir de nuestro conocimiento de otros planetas y de los fenómenos físico-químicos en general.
Cabe la probabilidad de que la vida no surgiera sobre la Tierra. Según la Teoría de la Panspermia, la vida
habría existido desde siempre y se fue propagando, de un sistema solar a otro, por medio de las esporas de
microorganismos. Esta teoría, sobre la que ya volveremos, no se puede probar ni rebatir por el momento. La Tierra
es un ambiente favorable para el tipo de vida que sobre ella se encuentra. Si este tipo de vida no sufrió su
evolución inicial en la Tierra, seguramente lo hizo en un planeta no muy distinto del nuestro en cuanto a su
temperatura y composición físico-química y parece poco probable que haya algún otro apropiado en el Sistema
Solar.
La cuestión que nos importa ahora es: ¿Cómo puede haber ocurrido la aparición y evolución de la vida en
un planeta como la Tierra?

Charles Darwin fue uno de los primeros hombres que imaginó una explicación científica al problema del
origen de la vida. Propuso que la vida se originó por acumulación de compuestos orgánicos que podrían haberse
juntado en "pequeñas charcas templadas", tal como él las denominaba, en remansos de marea o en mares
someros. Así, esta mezcla habría aportado todas las sustancias químicas que comenzaron a reaccionar al ser
estimuladas por calor, luz o electricidad. Esto fue generando compuestos orgánicos de complejidad creciente, que
terminaron conformando las moléculas de la vida.
Darwin, también ofreció una explicación para nuestra incapacidad de observar, en la actualidad, la aparición
de vida a partir del "barro" inanimado: cualquier organismo poco experimentado sería ahora inmediatamente
devorado o absorbido por los ya existentes. Ingenioso, no?!

Pero desde mitad del siglo XIX, con el establecimiento de la Teoría Celular, los científicos no podían aceptar
que alguna vez hubiera aparecido vida sin vida preexistente. Durante las primeras décadas de este siglo se
concebía el origen de la vida de una manera no evolutiva. Se aplicaba el principio evolucionista al mundo biológico,
pero no se explicaba evolutivamente su origen. Tres eran básicamente los problemas:
a) seguía dominando la creencia de que sólo los seres vivos son capaces de sintetizar materia orgánica y
engendrar otros seres vivos;
b) los principios e ideas evolutivas no se aplicaban a un proceso previo a la aparición de la vida. No se
pensaba en una evolución química prebiótica de la materia;
1
c) estaba muy extendida la idea de que los primeros seres vivos deberían haber sido autótrofos .

Pero Alexander I. Oparin (1924) y John B. Haldane (1929) superaron de manera independiente estos
obstáculos y propusieron una explicación (hipótesis) sobre el origen de la vida sobre la Tierra, avalada por una

1
Esto es, organismos con capacidad de sintetizar sus propios compuestos orgánicos complejos a partir de compuestos
inorgánicos simples, con aporte de energía externa. Por ejemplo, células foto y quimiosintéticas (algunos tipos de bacterias,
algas y vegetales).

Dr. Claudio O. Cervino


2

serie de evidencias observacionales y/o experimentales, susceptible de ser comprobada o refutada


experimentalmente.
Oparin llegó a la conclusión de que los compuestos orgánicos pueden sintetizarse abióticamente (sin
intervención de organismos vivos). La observación de la existencia de hidrocarburos en la atmósfera de las
estrellas rojas, cometas y meteoritos, así como la hipótesis sobre el origen inorgánico del petróleo, lo condujo a
esta conclusión. Por su parte, Haldane se basó en experimentos donde se irradió con luz ultravioleta (UV) una
mezcla de agua, dióxido de carbono y nitrógeno, obteniendo formaldehído y otras moléculas precursoras de
aminoácidos. Entonces, Oparin y Haldane concebían como un proceso normal, antes de la aparición de la vida, la
síntesis abiótica de moléculas orgánicas, que se acumularon gradualmente.
Imaginaron que la vida apareció en la Tierra como resultado de un largo e inevitable proceso evolutivo de
las sustancias orgánicas y de los sistemas abiertos que éstas formaban. Además postularon que los primeros seres
vivos deberían haber sido heterótrofos, ya que debían nutrirse de la materia orgánica sintetizada abióticamente,
cuyo agotamiento posterior fue posiblemente una gran presión de selección y puede haber resultado en la
evolución de los primeros autótrofos.
Así, como veremos, Oparin y Haldane propusieron una larga evolución química antes de la aparición de los
primeros seres vivos. Pero es importante tener en cuenta desde ahora, que el salto desde moléculas orgánicas
formadas de modo no biológico a una célula viva, es gigantesco.

Una cosa es proponer hipótesis sobre las condiciones iniciales que dieron origen a la vida, y otra,
totalmente distinta, demostrar que esas hipótesis son efectivamente posibles e incluso probables. Los hechos
sobre los que puedan basarse dichas hipótesis o los estudios para comprobarlas, se limitan a un magro registro de
microorganismos fósiles, una historia geológica del planeta, los experimentos de laboratorio que demuestran que
las reacciones primitivas podían haber sido posibles y la prueba de la existencia de materia orgánica en el espacio
extraterrestre (en los meteoritos y en los espectros del polvo interestelar).
A continuación se expone la Teoría de la Panspermia y luego la hipótesis más aceptada en la actualidad
sobre el origen de la vida, dejando para el final de esta parte, las demás hipótesis y variantes expuestas sobre este
tema hasta el día de hoy.

3.2.- ORIGEN EXÓGENO DEL LA VIDA TERRESTRE


Esta hipótesis propone que la vida provino del espacio exterior. La Teoría de la Panspermia ya había sido
enunciada a finales del siglo XIX por el químico sueco S. Arrhenius: los microbios que pululaban por el Universo
hicieron de "semilla de la vida" sobre la Tierra. Esta teoría tuvo gran aceptación en ese siglo.
En la actualidad cuenta con cierto consenso, más ahora que los astrónomos han descubierto espectros
reveladores de la presencia de una gran variedad de compuestos orgánicos alrededor de ciertas estrellas, y en los
espacios interestelares. Se han encontrado también aminoácidos en ciertos meteoritos y el pasaje del cometa
Halley, cerca de la Tierra en la década del '80, demostró que el contenido de compuestos orgánicos en la cola de
los cometas puede ser enorme.
Así, esta hipótesis propone que las moléculas que precedieron a los seres vivos podrían haber llegado a la
Tierra por el roce de la cola de los cometas, traídos por meteoritos o por el polvo cósmico. Algunos van más lejos y
proponen directamente la llegada de microbios. Dichos microbios extraterrestres serían también la causa de la
gripe, SIDA y oras enfermedades.
La mayoría de los científicos rechazan de plano esta última idea, por la sencilla razón de que nunca se han
encontrado microbios en el espacio, y es muy improbable que se encuentren dado su carácter de ambiente hostil
para la vida, por lo menos como la caracterizamos nosotros. Además esta hipótesis no explica cómo se pudo
originar la vida fuera de nuestro planeta.

Años atrás, F. Crick y B. Orgel han formulado la aventurada hipótesis de que la Tierra y otros planetas
estériles fueron sembrados deliberadamente por seres inteligentes que vivían en sistemas solares cuyo grado de
evolución se hallaba varios miles de años por delante del nuestro. Esta sugerencia, que Crick y Orgel llaman
fenómeno de panspermia dirigida, podría explicar, por ejemplo, por qué el molibdeno, cuya presencia terrestre es
tan escasa, es esencial para el funcionamiento de muchas enzimas claves.

Dr. Claudio O. Cervino


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Igualmente las hipótesis de la panspermia, aunque improbables e incómodas para muchos, no pueden ser
descartadas a la vista de las observaciones realizadas (diversos tipos de materia orgánica encontrada actualmente
en meteoritos) y de sus resultados experimentales.

3.3.- HIPÓTESIS SOBRE EL ORIGEN TERRESTRE DE LA MATERIA VIVA


Podemos dividir el problema de la evolución de las primeras formas de vida a partir de la materia no
viviente en cinco etapas para su mejor comprensión:
1.- la formación del planeta con una atmósfera de gases que pudo servir como materia prima para la creación
de vida;
2.- la síntesis de monómeros biológicos como aminoácidos, azúcares y bases orgánicas (nucleótidos);
3.- la polimerización de estos monómeros para la constitución de las cadenas primitivas de proteínas y ácidos
nucleicos;
4.- la segregación de "gotitas", rodeadas por una membrana lipoproteica, con formación de protobiontes
dotados de una química y una identidad propias; y
5.- el desarrollo de algún tipo de metabolismo y de una maquinaria reproductora, que fuera capaz de asegurar
que las estructuras hijas adquieran las mismas capacidades químicas y metabólicas que las estructuras paternas.

Expresadas de forma concisa, estas cinco etapas plantean los problemas de las materias primas, los
monómeros, los polímeros, la segregación con identidad físico-química propia y el salto a los primeros seres
vivos.

3.3.1- El origen de nuestro planeta y sus condiciones iniciales


¿Cuándo y cómo se originó nuestro planeta? Pasemos a contestar estos interrogantes.
Gracias a los últimos descubrimientos hechos en la década de los ‘90, se confirmó la Teoría del Big Bang (la
"gran explosión"), que postula que nuestro Universo actual comenzó hace 15.000 millones de años (año más, año
menos), cuando una bola del tamaño de una pelota de tenis, que concentraba toda la energía y materia existente,
explotó. Así, el producto de dicha explosión se fue expandiendo, formándose el Universo conocido.
Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene una edad cercana a los 10.000 millones de años. Según la hipótesis más
aceptada, nuestro Sistema Solar se originó a partir de un globo gaseoso muy caliente y dotado de un rápido
movimiento de rotación, hace unos 5.000 millones de años. Este gas estaba compuesto de átomos independientes,
donde los más abundantes eran el hidrógeno y el helio (había otros elementos más pesados, pero en menor
proporción). El Sol se formó cuando la mayor parte de ese gas fue atraído por gravitación hacia el centro del globo
gaseoso. Alrededor del Sol recién formado quedó un cinturón de gas arremolinado; se fueron formando torbellinos
que, con el tiempo, dieron origen a unas cuantas acumulaciones gaseosas más pequeñas. Esta materia candente y
con movimiento rotatorio se convirtió en esferas y fueron los planetas primitivos.
Así, hace unos 4.600 millones de años, la Tierra se inició probablemente como una masa incandescente de
hidrógeno libre y otros tipos de átomos. Dichos átomos se distribuyeron pronto de acuerdo a su peso. Los más
pesados, como el níquel y el hierro, se hundieron hacia el centro, dando origen al núcleo (aún ahora en estado
líquido y donde se genera el campo magnético terrestre); los más ligeros como el silicio y el aluminio, formaron
una capa intermedia alrededor del núcleo (manto) y por último una capa de materia más liviana y de composición
heterogénea (corteza). Los más ligeros de todos, como el hidrogeno, el nitrógeno, el oxígeno y el carbono, se
dispusieron en las capas más externas (atmósfera).
La Tierra tuvo de compañeros a Venus y Marte que se formaron de igual modo. Desde un comienzo la
atmósfera se fue enriqueciendo con la actividad volcánica que liberaba vapor de H 2O y CO2. Ambos absorben la
radiación infrarroja (IR) produciendo el "efecto invernadero". Así, al enfriarse lo suficiente, hubo agua líquida en
los tres planetas, pero en Venus, por su cercanía con el Sol, la temperatura más alta de su superficie contribuyó a
hacer más densa su atmósfera, intensificándose el efecto invernadero. En Marte (demasiado alejado del Sol), el
agua fluyó durante cierto tiempo, pero luego se fue congelando (alrededor de -30ºC) hasta producir una superficie
desértica helada.
En la superficie terrestre, las aguas se mantuvieron en estado líquido y disolvieron parte de los gases de la
atmósfera, particularmente el CO 2, disminuyendo el efecto invernadero. La atmósfera fue menos densa y las nubes
de vapor de agua comenzaron a filtrar en parte la radiación IR. El planeta se fue enfriando más y más. Había una

Dr. Claudio O. Cervino


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atmósfera rica en H 2O y CO2, océanos con agua de origen volcánica líquida, tierra firme (corteza superior) y una
temperatura adecuada para mantener esas condiciones. Todo ello gracias a su distancia del Sol.
Como quedó dicho, al comienzo las temperaturas eran muy elevadas como para que se formaran enlaces
entre los átomos (o si se formaban, enseguida se rompían). Pero bajo la influencia del frío del espacio cósmico, la
Tierra comenzó a enfriarse lentamente, y se fueron formando los primeros enlaces estables entre átomos,
apareciendo distintos compuestos químicos: así comienza la evolución química de la materia, cuyo resultado fue la
aparición de la materia viviente.
Al ir reaccionando se formaron compuestos sencillos como ser: agua (H2O), metano (CH4), amoníaco (NH3),
dióxido de carbono (CO 2), ácido cianhídrico (CNH), y moléculas de hidrógeno (H 2). Al menos las tres primeras
combinaciones se encuentran en otros planetas, como en Júpiter. En la Tierra primitiva los primeros compuestos
siguieron interactuando y, con el transcurso del tiempo, dieron lugar a nuevos compuestos. Es probable que el
hidrógeno y el helio se escapasen pronto de las capas más externas debido a la pobre atracción gravitatoria que la
Tierra ejercía sobre estos gases. Los demás compuestos quedaron, formando la atmósfera primitiva, todavía
caliente y gaseosa.
A medida que se fue enfriando más nuestro planeta, las temperaturas fueron lo suficientemente bajas para
que algunos gases se licuaran y para que, a su vez, algunos líquidos se solidificaran. Así se fue formando la
estructura de la Tierra, con una corteza que se arrugaba y plegaba, mostrando las primeras cadenas montañosas.
Cuando la temperatura de la atmósfera primitiva llegó por debajo de los 100ºC, el H2O en estado de vapor que
formaba extensísimas nubes, se condensó y empezaron las primeras lluvias, que al llegar a la superficie muy
caliente del planeta se volvía a evaporar. Pero cuando la corteza se enfrió lo suficiente, el agua comenzó a
depositarse en forma líquida junto al agua de origen volcánico, que en los terrenos bajos y cuencas formaban
grandes extensiones, donde se fueron acumulando sales y minerales. Además la caída de la lluvia arrastró diversos
gases atmosféricos, principalmente CH4, NH3, CO2 y CNH, compuestos que permanecen en estado gaseoso a una
temperatura en la que el agua es líquida. Así estaba compuesto el océano primitivo.

Se acepta que la atmósfera era pobre en oxígeno libre o estaba exenta de él y por lo tanto, no era
fuertemente oxidante como lo es hoy en día. La materia orgánica que se acumularía en los pasos siguientes,
actuando como materia prima de la formación de la vida, no hubiera sido estable en una atmósfera oxidante. El
bioquímico británico J. Haldane parece haber sido el primero en darse cuenta de que la presencia de una
atmósfera reductora, sin O 2 libre, era una condición necesaria para la evolución de la vida a partir de la materia
orgánica no viviente.
La ausencia de oxígeno en la atmósfera implica que falte también la capa de ozono, en la zona alta de
aquella, que bloquea actualmente la mayor parte de la radiación ultravioleta (UV) solar. Así, la radiación UV habría
alcanzado la superficie del planeta, proporcionando la energía necesaria para la síntesis de una gran variedad de
compuestos orgánicos a partir de moléculas de H 2O, CO2 y NH3. Al faltar en la atmósfera el O 2 libre que contribuiría
a formar óxidos, destruyendo los nuevos enlaces formados, estos compuestos se almacenarían en los océanos
hasta que, según palabras del propio Haldane, "los océanos primitivos alcanzaran la consistencia de un caldo
caliente y diluido". Esta es una de las hipótesis enunciadas sobre los comienzos de las complejas moléculas de la
vida.
Por lo tanto, entre los materiales más ligeros y abundantes de la corteza y atmósfera de la Tierra primitiva,
se encontraban átomos de H, O, C y N.

☺Averigüe la incidencia de estas cuatro especies atómicas en la constitución actual de la materia viva. ¿Qué
conclusiones puede extraer?

3.3.2- La aparición de los monómeros. Las comprobaciones de Urey y Miller


A principios de la década del '20, el bioquímico ruso A. Oparin editó una monografía corta en la que exponía
ideas en torno al origen de la vida; nadie lo escuchó en ese momento. Los bioquímicos ortodoxos se negaban a
considerar el origen de la vida como una cuestión legítimamente científica, pues estaban plenamente convencidos
de que L. Pasteur había demostrado de una vez por todas la no existencia de la generación espontánea. Su error
fue no advertir que lo que Oparin y Haldane sugerían era algo muy diferente: no afirmaban que la vida pudiera
surgir ahora de la materia no viviente, sino que, en un principio, la vida surgió de la materia no viviente en una

Dr. Claudio O. Cervino


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continua evolución química, en las condiciones que prevalecían en la Tierra primitiva y en ausencia de cualquier
tipo de competencia con otros organismos vivos.

¿Cuáles serían las moléculas cuya síntesis en la atmósfera y en los océanos primitivos habría sido necesaria
como precursoras de la vida?
Entre los componentes de la lista habrían de hallarse aminoácidos para las proteínas; azúcares, fosfatos y
bases nitrogenadas para los ácidos nucleicos; lípidos para las membranas; y algunas moléculas orgánicas de
función especial como las coenzimas y citocromos.

Veamos cómo surgieron los monómeros.


Ya teníamos formada la atmósfera y el océano primitivos con compuestos inorgánicos y orgánicos muy
simples. Pronto, estos compuestos comenzaron a reaccionar gracias a las abundantes fuentes de energía que
existían, a saber:
a) calor: proveniente del Sol, de procesos volcánicos que ocurrían con gran intensidad sobre la Tierra y de
fuentes termales y radiactivas desde el interior del planeta;
b) descargas eléctricas: producidas por las grandes tormentas que sacudían a la atmósfera y superficie
terrestre; y
c) rayos UV: provenientes del Sol que no eran detenidos en la atmósfera y llegaban a la superficie terrestre.
Así, estos compuestos muy sencillos formaron otros más complejos, que en la atmósfera primitiva y en la
superficie de la corteza eran destruidos por los rayos UV; pero en los mares, en donde los rayos UV sólo llegan a
poca profundidad, estos compuestos más complejos se deben haber conservado más tiempo. Así pues, en el agua
del océano primitivo se desarrollaron las condiciones necesarias para la formación de la materia viva. Las
sustancias que intervinieron en el proceso fueron el agua propiamente dicha, las sales minerales, los gases
atmosféricos disueltos en ella y una infinidad de compuestos muy sencillos que eran arrastrados por las lluvias
desde la atmósfera al océano. Y el papel principal lo desempeñaron seguramente los átomos de carbono (C)
presentes en gases tales como el metano, pues de él pudieron originarse numerosos y diversos compuestos
orgánicos, con una cantidad elevada de energía química encerrada.
Luego aparecieron los primeros aldehídos, alcoholes, ácidos orgánicos, compuestos orgánicos nitrogenados,
etc. Estos fueron dando, a su vez, los primeros monosacáridos, aminoácidos y nucleótidos, monómeros que
posteriormente darán las macromoléculas fundamentales.

La posibilidad de la formación de los monómeros a partir de los gases de la atmósfera primitiva, es el paso
mejor conocido y demostrado actualmente, ya que las reacciones se pueden simular y estudiar en el laboratorio.
En 1952, Harold Urey volvió a expresar la tesis de Oparin-Haldane y tanto él como Stanley Miller, iniciaron en la
Universidad de Chicago trabajos experimentales de laboratorio para averiguar si era posible que las fuentes de
enerva disponibles en la Tierra primitiva indujeran la síntesis de compuestos orgánicos a partir de gases que se
hallaban presentes en la atmósfera primitiva, tal como describimos más arriba.
En sus primeros experimentos, Miller y Urey trabajaron con una atmósfera artificial que consista en H 2 y en
las formas totalmente reducidas del carbono, el nitrógeno y el oxígeno: CH 4, NH3 y H2O. Siempre en ausencia de O 2
en forma libre. En un principio, Miller pensó trabajar con radiaciones UV en sus experimentos, pero ciertas
dificultades técnicas, lo llevaron a realizar las primeras pruebas mediante una descarga eléctrica, simulando un
relámpago.
En la Fig. 3.1 se muestra el diseño experimental utilizado por Urey y Miller para corroborar la hipótesis
propuesta por Oparin y Haldane.
En un experimento típico, se hacían circular los gases por un circuito que los obligaba a pasar
repetidamente por el lugar de emisión de la descarga, durante un período de una semana. Se obtenía un control
del progreso de la síntesis mediante la toma de muestras del interior del matraz en ebullición, y que luego se
analizaban. Lo primero que sorprendió fue que, entre las sustancias sintetizadas, había varios aminoácidos
corrientes, azúcares, ácidos grasos y bases orgánicas, entre otras moléculas constituyentes también de la materia
viva (Fig. 3.2).

Dr. Claudio O. Cervino


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Figura 3.1: Diagrama del aparato


utilizado por Miller en los primeros
experimentos de síntesis prebiótica.
Se hace circular por el aparato una
mezcla gaseosa de metano,
hidrógeno y amoníaco junto con el
vapor de agua, hierviéndo el agua en
un matraz de 500cc. Se somete la
mezcla a una descarga eléctrica en un
recipiente de 5 l. El gas se condensa y
el condensado pasa a un tubo situado
en la parte inferior del dispositivo en
donde se acumulan los constituyentes
sintetizados.
Al realizar dicho experimento
aparecieron varios aminoácidos,
junto con cierto número de
compuestos orgánicos.

Desde entonces se han ensayado una infinidad de variantes del experimento, por el propio Miller y por
otros investigadores, sustituyendo el CH 4 por CO y CO2, el NH3 por N2 y la descarga eléctrica por radiaciones UV. Se
han logrado producir así muchos de los aminoácidos presentes en la naturaleza: leucina, isoleucina, serina,
treonina, aspártico, lisina, fenilalanina y tirosina. Lo que parece estar claro es que los aminoácidos fueron
relativamente fáciles de sintetizar en la atmósfera primitiva. Estos experimentos, junto con los inicios de la
exploración del espacio en los años sesenta, despertaron un interés general en torno al origen de la vida y a la
posibilidad de la existencia de la vida en otras regiones del Universo.

Figura 3.2: Síntesis de materia orgánica en el dispopsitivo experimental desarrollado por Miller. Primeras chispas eléctricas en
una mezcla transparente de los gases metano, amoníaco, sulfuro de hidrógeno y agua en matraz (izquierda). Al cabo de un
tiempo, el interior del frasco queda recubierto (derecha) por una rica variedad de moléculas orgánicas de importancia para el
origen de la vida.

Dr. Claudio O. Cervino


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3.3.3- La polimerización y los "proteinoides" de Fox


El problema fundamental a la hora de explicar cómo se formaron los polímeros sobre la Tierra primitiva
radica en la comprensión de cómo ocurrieron en el océano reacciones que precisaban de un aporte de energía y
de la eliminación de agua. Cada unión de dos monómeros, que contribuye a alargar la cadena del polímero, exige
+ -
la sustracción de H (protón) y HO (oxidrilo) de los extremos que se unen.
En consecuencia, para que se puedan forjar las cadenas de proteínas y de ácidos nucleicos a partir de sus
monómeros, ha de eliminarse una molécula de agua en cada punto de unión de la cadena. Por tanto, resulta difícil
concebir cómo pudo tener lugar la polimerización en el medio acuoso de los océanos primitivos, dado que la
presencia de agua favorece la despolimerización más que la polimerización. Hubo que hacer frente a esta
dificultad.

Existen dos maneras de hacer que la reacción de polimerización esté favorecida en el sentido deseado. Se
han investigado ambas posibilidades:
1) acoplar el proceso a alguna reacción que libere energía, la cual llevaría la polimerización hasta el final: la
energía de la chispa eléctrica o de los fotones queda almacenada como energía química en los enlaces de la
molécula producida, pudiendo liberarse más adelante en una reacción de acoplamiento. De este modo, las
polimerizaciones prebióticas podrían haberse dado indirectamente por la radiación UV o los relámpagos.
2) concentrar los sustratos y hacer desaparecer el agua de los productos: hay distintas teorías con respecto a
este proceso de polimerización de los monómeros: una posibilidad es la evaporación (Bernal y Katchalsky), otra es
la congelación (Miller y Orgel) y la otra es el calentamiento hasta la sequedad (Fox), en el sitio donde se
encontraban acumulados los monómeros.

El profesor Sidney Fox hace hincapié en el calentamiento, y a partir de aminoácidos, y gracias al calor,
forma largas cadenas de compuestos semejantes a las proteínas, a los que denomina "proteinoides", actuando
mucho mejor a temperaturas cercanas a las del punto de ebullición del agua. Algunos biólogos dudan que tal
proceso pudiese tener lugar sin que los proteinoides se descompusieran ya al formarse. No obstante, Fox imaginó
proteinoides formándose sobre las cenizas calientes de un volcán, siendo disueltos y alejados por una lluvia cálida
mucho antes de que tengan ocasión de descomponerse.
Algunas de las proteínas formadas espontáneamente pudieron tener carácter enzimático, con lo que
determinadas reacciones químicas afectadas por ellas se habrían visto notablemente aceleradas. Entre otros
efectos catalíticos, las proteínas pudieron haber activado la combinación de bases nitrogenadas, monosacáridos y
fosfatos, formándose así los nucleótidos, algunos portadores de energía como el ATP.
Estas últimas fases de síntesis no se han hecho todavía en laboratorio, pero aun así, parece no existir ningún
problema químico básico para pensar que tales síntesis pudieran tener lugar espontáneamente.

3.3.4- Los coacervados de Oparin


Oparin centró sus estudios en la tendencia de los polímeros en solución acuosa, a separarse
espontáneamente formando coacervados: unas gotitas acuosas de polímeros orgánicos, suspendidas en un medio
acuoso. Dichos coacervados se hallan separados del medio circundante por una especie de membrana, que
permite en primer lugar aislarla del resto del medio. Existen varias combinaciones de polímeros biológicos que
pueden dar lugar a coacervados: de proteínas y carbohidratos, de proteínas y proteínas, de proteínas y ácidos
nucleicos. No se debe considerar a estos coacervados como precursores de las células vivas.
Una importante propiedad de los coacervados es que las sustancias cuya solubilidad es diferente en una y
otra fase se concentrarán, con preferencia, en una de ambas. Por ejemplo, Oparin descubrió que si añadía una
enzima a una solución que contenía proteínas y carbohidratos, la enzima quedaba concentrada en el interior de las
gotitas de coacervados. Al ir incorporando materia del medio circundante y cuando el tamaño de las gotitas de
coacervados se hace excesivo, éstas tienden a romperse espontáneamente dando lugar a varias gotitas hijas.

Por otro lado, Fox también halló que cuando sus proteinoides se disolvían en agua caliente, y dejaba enfriar
la solución, las mayores moléculas semejantes a proteínas tendían a aglomerarse en forma de pequeños globos a
los que denominó "microesferas", semejantes en tamaño y forma a bacterias, hallándose rodeadas de una especie
de membrana. Pueden aumentar y disminuir de volumen mediante intercambios apropiados con el medio que las

Dr. Claudio O. Cervino


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rodea; pueden producir vástagos, que a veces crecen y se desgajan. Pueden dividirse en dos, o unirse en cadenas.
El material que se halla dentro de estas microesferas presenta ciertas reminiscencias con las enzimas celulares.

Estas experiencias demuestran que la separación en suspensiones de coacervados o microesferas es un


comportamiento común de los polímeros en solución, que no todos estos microsistemas presentan la misma
estabilidad y que sus probabilidades de supervivencia se ven aumentadas, como se demostró en distintas
experiencias de laboratorio, si poseen en su interior la capacidad de llevar a cabo reacciones sencillas que
aumenten su contenido o refuercen la barrera entre ellos y el exterior.
Es importante aquí recalcar el concepto de selección natural a escala molecular. Según Oparin, desde la
formación de los primeros polímeros y conglomerados macromoleculares, el factor evolutivo que ha llevado a
estructuras vitales siempre más complejas y eficientes, es el mismo que ha actuado después en el curso evolutivo
ulterior: la selección natural. También las primeras moléculas que se autoreprodujeron, habrían entrado en
competencia y habrían resultado favorecidas aquellas en las cuales los fenómenos de autosíntesis se desarrollaban
de modo más eficiente. Desde entonces, la selección discriminaba las eventuales novedades: una molécula o un
agregado molecular preexixtente, si constituía una novedad menos eficiente, no prosperaba, pero si representaba
una "máquina" mejor, se imponía prevaleciendo sobre el antiguo tipo.
Así, la propuesta y los experimentos de Oparin demuestran hasta qué punto el comportamiento, del tipo
observado en los seres vivos, está fundamentado en la físico-química e ilustran el concepto de selección química
para la supervivencia. Este es el único tipo de selección natural y de evolución que se podría dar previamente al
desarrollo de las moléculas almacenadoras de información y a la aparición de la selección genética.

3.3.5- El pequeño gran salto: el primer ser vivo. El Mundo de los ARN.
Desde un principio, Oparin y Haldane mantuvieron puntos de vista divergentes con respecto a las
condiciones iniciales de mayor importancia para la evolución de la vida. Cualquier célula viva se caracteriza por dos
valores: capacidad de metabolismo y capacidad de reproducción. A corto plazo, la célula sobrevive mediante la
reordenación de los átomos de los compuestos que ingiere, transformándolos en moléculas necesarias para su
propio mantenimiento. A largo plazo, se perpetúa indirectamente, al poder reproducirse y dar lugar a una
descendencia con capacidades bioquímicas similares. Pero, qué se desarrolló primero?: un metabolismo funcional
protegido mediante algún tipo de membrana contra la dilución y la destrucción por parte del medio circundante
(propuesta de Oparin) o una gran molécula cuya supervivencia consistiría en realizar copias de sí misma a partir de
materiales procedentes del medio ambiente (propuesta de Haldane)?

Pero esta discusión sobre la preponderancia inicial del metabolismo sobre la reproducción o viceversa,
acaba por resultar tan estéril como las disputas sobre "si fue primero, el huevo o la gallina". Los ácidos nucleicos
actuales son incapaces de replicarse sin la presencia de enzimas, y no pueden sintetizarse las enzimas sin los ácidos
nucleicos. A la pregunta qué fue primero, las enzimas o el ADN?, debe contestarse... : el ARN!
Sí, y ésta respuesta tiene su razón. En 1951, John Bernal propone que una entidad molecular poda definirse
como viva si poseyera dos propiedades: capacidad de acumular información genética y capacidad de producir
copias de su propia estructura. El metabolismo de este primer ser vivo -el "polímero primordial"- consistiría
únicamente en esa capacidad de generar, autocatalíticamente, copias de sí mismo. Así, la hipótesis de Bernal
predecía la aparición de vida en forma de "polímeros autorreplicables", que habrían surgido antes de la aparición
de microorganismos separados del medio externo por una membrana.
Pero entonces, cuáles podrían ser estos polímeros? Los candidatos naturales, por supuesto, eran las
proteínas o los ácidos nucleicos.
Como sabemos, las proteínas actúan como excelentes catalizadores, pero son incapaces de acumular
información genética, ya que una proteína no puede guardar la información necesaria para la síntesis de otra. Por
lo tanto, ya que no pueden reproducirse eficazmente, las proteínas no tienen la posibilidad de constituirse en los
polímeros primordiales.
Por su parte, los ácidos nucleicos almacenan información genética, pero necesitan para duplicarse de
enzimas. Así, en la Tierra primitiva, los hipotéticos ácidos nucleicos primordiales no podrían haber servido de
moldes para ser copiados en nuevas moléculas sin la intervención de enzimas. Con respecto al ADN, los
desoxirribonucleótidos que los forman, son producidos por los seres vivos actuales a partir de los ribonucleótidos,

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lo que indica que el ADN debe haber aparecido mucho más recientemente que el ARN en el curso de la historia
evolutiva de la Tierra.
Entonces sí, a partir de la década del '70, y en especial en la de los '80, se pasó a explorar la posibilidad de
que el polímero primordial fuera el ARN. Thomas Cech y sus colegas descubrieron que determinadas secuencias de
ARN podían comportarse como catalizadores, a los cuales bautizaron como ribozimas, es decir enzimas
constituidas por ARN.
En años posteriores, J. Doudna y J. Szostak observaron que entre las reacciones catalizadas por el ARN
figuraba su propia duplicación. De modo que el ARN sería capaz de copiarse a sí mismo utilizando sólo
componentes pertenecientes a su propia estructura. Como un polímero con capacidad de reproducirse puede ser
ubicado en el límite entre los organismos vivos y la materia inanimada, muchos investigadores llegaron a pensar
que la vida en el Tierra se había iniciado a partir de ARN o de estructuras semejantes a él.
Un argumento adicional a favor del ARN es que todos los componentes que participan de la síntesis química
del ARN ya han sido obtenidos en el laboratorio en condiciones que simulan el ambiente primitivo de la Tierra,
mientras que a pesar de los esfuerzos realizados, no ha sido aún posible sintetizar en las mismas condiciones a la
desoxirribosa que forma parte, como ya sabemos, de la estructura del ADN.
Frente a estos hallazgos parecía haberse resuelto el problema de "el huevo o la gallina". Si los ARN pudieron
funcionar como enzimas, ellos serían los polímeros capaces de desempeñar la función de catalizadores primitivos y
de duplicarse en ausencia de enzimas proteicas. La conclusión lógica fue, entonces, que el ARN había aparecido en
la Tierra antes que las proteínas. Así, en 1986, Walter Gilbert especula sobre la existencia de una fase evolutiva en
la que los ambientes acuáticos de nuestro planeta habrían estado poblados por moléculas de ARN con las más
variadas secuencias: era el "Mundo de los ARN".
Según este modelo, los ARN serían capaces de autorreplicación y podrían poseer mecanismos para la
aparición de una inmensa variedad de ellos, tanto por mecanismos de recombinación como por errores en su
duplicación.
Gilbert propuso también que, en una etapa ulterior de la evolución, los ARN habrían comenzado a sintetizar
proteínas a partir de aminoácidos y que con el transcurrir del tiempo esas proteínas habrían adquirido una mayor
capacidad catalítica que la del ARN. En una etapa ulterior la función de almacenar la información genética habría
sido transferida del ARN al ADN mediante un proceso aún no esclarecido.
En la Fig. 3.3 se observa la secuencia de pasos hasta llegar al Mundo de los ARN.
Pero el modelo original del "mundo del ARN" duró poco, hasta finales de la década del '80, ya que sus
sostenedores chocaron con el siguiente interrogante: puede el ARN, con todos sus componentes, ser sintetizado
en las condiciones primitivas a una velocidad mayor que la de su destrucción por la radiación UV, por hidrólisis o
por su reacción con otras moléculas del ambiente? La respuesta fue que ello no era posible, y dicho modelo se
derrumbó como un castillo de naipes.
Aquella crítica y otras que se sumaron llevaron a buscar otro polímero primordial autorreplicable, muy
semejante al ARN, esto es, "análogos de ARN". Así, la atención se concentró en un determinado tipo de análogos
del ARN que podrían existir en los ambientes acuáticos prebióticos, en los que otros componentes ocupen el lugar
del azúcar ribosa. Por ejemplo, el glicerol.

Un aspecto que hace atractiva esta hipótesis lo constituye el hecho de que la estabilidad del glicerol es muy
superior a la de la ribosa, lo que puede haber permitido su acumulación en los ambientes acuáticos primitivos en
cantidades suficientes como para formar polímeros análogos al ARN.
Por esta razón, el problema que hoy preocupa a los investigadores en este respecto, es determinar como se
pasó del "Mundo de los análogos del ARN" al "Mundo de los ARN".
Igualmente debió de existir algún tipo de evolución conjunta de los catalizadores proteicos necesarios para
favorecer las reacciones metabólicas generales, que aumentaron las probabilidades de supervivencia de un
determinado grupo de gotitas dentro de la sopa primitiva de Oparin y de la maquinaria de replicación adecuada
que aseguraba la no pérdida de los catalizadores al romperse y dispersarse las gotitas por acción del movimiento
de las olas y de otras fuerzas mecánicas. Los sistemas más primitivos no sobrevivieron porque no deben haber
podido competir por las materias primas, con los sistemas que habían adquirido ventajas mayores.

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Figura 3.3: Evolución del mundo del ARN. El ARN puede comportarse como una enzima, y por lo tanto puede también
autoduplicarse sin la ayuda de proteínas. El propio ARN haría de gen y de catalizador, de “huevo” y de “gallina”. Varios pasos
del mundo del ARN fueron corroborados por experimentos de laboratorio. El primer organismo haabría estado formado
simplemente por moléculas de ARN autorreplicativas. A medida que evolucionaban, aprendieron a sintetizar proteínas que le
ayudaban a replicarse más rápidamente, y lipidos que formaban una membrana celular. Por último, el “organismo de ARN” dio
orgen al ADN, una molécula mejor preparada para almacenar la información genética.

Uno de los acontecimientos que deben ser recalcados es el desarrollo de una membrana celular externa.
Los primeros polímeros sintetizados bajo el control de un determinado tipo de ácido nucleico, no facilitarían la
reproducción de este tipo de ácido nucleico a menos que fueran retenidas en las proximidades del mismo. Si surgía
una variante de ácido nucleico que producía un tipo superior enzimático (ribozima o proteína), este nuevo tipo

Dr. Claudio O. Cervino


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enzimático no podía contribuir selectivamente a la supervivencia del ácido nucleico variante en la competencia de
éste con los otros ácidos nucleicos. La selección de las moléculas de ácidos nucleicos según la calidad de los
polímeros que generaban, no pudo empezar hasta que apareció alguna forma de compartimiento que contuviera
las proteínas producidas por esa molécula de ácido nucleico y, por lo tanto, hiciera que estas proteínas,
seleccionadas por su funcionalidad, perduraran junto con el ácido nucleico que las codificaba, en ese
compartimiento entero, que dará así origen a otros sistemas semejantes.

Resumiendo, la primera célula posiblemente se formó cuando las moléculas de fosfolípidos del caldo
prebiótico se ensamblaron espontáneamente formando estructuras membranosas, encerrando un protoplasma
que podía metabolizar y simultáneamente incluía un ácido nucleico (ARN primero, y luego ADN) con capacidad de
autoperpetuarse. La aparición de la síntesis proteica controlada por los ácidos nucleicos fue indudablemente uno
de los acontecimientos cruciales que condujeron al origen de la primera célula, empezando a evolucionar no sólo
sobre la base de su propia estructura, sino también por las proteínas que podían producir.

3.4.- OTRAS VISIONES ACERCA DEL ORIGEN DE LA VIDA


En Biología, como en cualquier otra ciencia, las ideas no son inmutables y los dogmas no tienen lugar. Sí las
nuevas posturas, las refutaciones y la suma de nuevas observaciones y demostraciones experimentales. Hoy por
hoy, la mayoría de los científicos que trabajan el tema acerca del origen de la vida, apoyan la teoría que pasa por el
eje Oparin-Miller-Mundo de los ARN. Esto no significa que aparezcan nuevas hipótesis, que proponen un origen de
la vida totalmente distinto u otras que refutan ciertas partes de la teoría más aceptada, proponiendo algunos
pasos cambiados.

A continuación mencionaremos muy resumidamente otras hipótesis, distintas a las desarrolladas en el


presente capítulo.
La vida, según proponían algunos, no surgió de manera lenta y apacible, sino de forma vertiginosa. Prueba
de ello es el hallazgo por el paleobiólogo J. Williern Schoff de una comunidad microbiana florecien te fosilizada
entre capas de rocas con una antigüedad de 3.500 millones de años, lo cual demuestra que la vida estaba
firmemente establecida cuando apenas habían transcurrido 1.000 millones de años desde la formación de la
Tierra, lo que constituye una evolución mucho más rápida de lo que se había pensado antes.
La vida, así, no pudo haberse originado bajo condiciones de calma y benignidad, como suponen Oparin,
Haldane y Miller entre otros, sino sobre un planeta sacudido por violentas erupciones volcánicas, choques de
meteoritos y acercamientos de cometas.
Algunos meteoritos quizás tenían tamaños gigantescos, y su impacto puede haber generado suficiente calor
como para evaporar las rocas, poner en ebullición los mares, y lanzar a la atmósfera un manto de vapor hirviente.
Se ha estimado que el intervalo entre los principales impactos durante los primeros 1.000 millones de años de la
Tierra, podría haber sido tan breve como de 3 a 6 millones de años, un tiempo demasiado corto como para ofrecer
a la vida una incubación pausada, ya que cataclismos de esta naturaleza habría destruido a todo ser viviente.
Así, en este estado de cosas, puede que la vida no se originó en una "charca cálida y apacible" como
imaginó Darwin, o en una "sopa primitiva" en el océano, como hipotetizaron Oparin y Haldane. Lo más probable
es que se halla formado en una "olla a presión caliente", continuamente expuesta a sobresaltos, o pudo surgir en
un lugar relativamente más tranquilo, a salvo de los grandes asteroides.
Surge de esta manera la hipótesis del "Mundo caliente". En el fondo oceánico, cerca de las cordilleras
submarinas, hay estructuras semejantes a chimeneas conocidas como agujeros de ventilación hidrotermales.
Alrededor de estos sistemas, y asociados a ellos, vive una comunidad rica en organismos, como ser: gusanos
tubulares gigantes, camarones ciegos, almejas, etc.. Y lo que es más aún interesante, los microorganismos
autótrofos -quimiosintéticos- que viven en el lugar y originan la cadena alimenticia alrededor de las chimeneas,
según el análisis de sus ácidos nucleicos, son el nexo viviente más próximo a los primeros seres vivos del planeta,
revelando además, que parece haber sufrido menos cambios evolutivos que cualquier otra especie viva. Estas
archibacterias prefieren ambientes cálidos, algunas soportan temperaturas de hasta 120ºC. Ciertas especies
prefieren también un ambiente ácido, anóxico con un flujo estable de azufre, precisamente las condiciones que se
encuentran en las chimeneas hidrotermales.

Dr. Claudio O. Cervino


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Esta hipótesis tiene muchos adeptos, ya que se especula con la posibilidad de que la fina corteza de la Tierra
primitiva tan propensa a resquebrajarse como una cáscara de huevo, hiciera de los agujeros hidrotermales algo
mucho más frecuente de lo que son hoy en día.
Quizás más que como lugar de origen de la vida, estos lugares fueran un refugio para los organismos que
tuvieron su origen cerca de la superficie del océano para luego derivar con la corriente marina hacia el fondo.
Impactos posteriores de asteroides en la superficie terrestre pudieron eliminar a todos los organismos, salvo
aquellos que permanecieron ocultos en las chimeneas hidrotermales. Tales organismos, aunque no fuesen los
primeros pobladores de la Tierra, podrían haber sido los ancestros de todos los organismos vivos.
El hecho de que la Tierra tuvo un origen más turbulento y tortuoso, también nos hace replantear el modelo
de Miller. Ya vimos sus experiencias y como pueden explicar el origen de la vida. Principalmente él supuso que la
Tierra comenzó siendo fría y sin O 2 atmosférico. Miller cree que las capas más profundas se fueron calentando
poco a poco por la desintegración progresiva de elementos radiactivos, elevando la temperatura del núcleo. De
esta manera los elementos pesados tales como el hierro no se fundieron ni hundieron en el núcleo inmediatamen-
te, sino que se mantuvieron cerca de la superficie durante cientos de millones de años.
Esto fue de vital importancia, porque el hierro absorbe O 2 y evita que este se combine con el carbono, para
formar CO2. En vez de ello, el carbono, y también el nitrógeno arrojado a la atmósfera por los antiguos volcanes,
habrían estado disponibles para combinarse con H 2. El feliz resultado de esta atmósfera reductora fue la formación
de CH4 y NH3, los gases que hicieron que el experimento de Miller fuera un éxito.
Pero por lo que sabe ahora, las violentas colisiones de los meteoritos sobre la corteza terrestre, habrían
fundido el hierro y lo habría lanzado hacia el centro de la Tierra. Como resultado de ello, la atmósfera de la Tierra
habría estado compuesta en su mayor parte por CO 2, y los compuestos orgánicos no pueden generarse tan
fácilmente en presencia de CO 2.
A pesar de esto y de otras posturas que concuerdan en la alta concentración de CO 2 en la atmósfera, Miller
sigue apoyando el modelo de la atmósfera reductora, apoyado por experimentos hechos en laboratorios japoneses
que argumentan que la rotura de moléculas de H 2O por acción de partículas solares y rayos cósmicos, podría haber
estimulado la síntesis de H 2 libre y por lo tanto, CH 4 y NH3.
Una nueva corriente de pensamiento supone que la vida se originó como reacciones metabólicas sobre
superficies sólidas, como ser las de un cierto tipo de arcillas, o sobre la mineral pirita (azufre + hierro). Este último
mineral lleva cargas positivas sobre su superficie, pudiendo atraer moléculas orgánicas de cargas negativas,
acercándolas lo suficiente como para que interactúen. La idea de los seguidores de esta teoría es que el sustrato
sólido permitió que las moléculas orgánicas estuviesen clavadas como alfileres en un alfiletero, originándose as un
protometabolismo, incluso antes de que se forme algún tipo de membrana.
Otros investigadores sostienen que las burbujas que se originan en el océano actuaron como "reactores
químicos" en miniatura, permitiendo que en ellos se acumulen sustancias inorgánicas y orgánicas. Al estallar estas
burbujas, expulsaron a la atmósfera las moléculas acumuladas, finalizando aquí las reacciones químicas más
importantes.

3.5.- CONSIDERACIONES FINALES: ¿CÓMO NO SE ME OCURRIÓ ANTES?


Así los conocimientos sobre del Origen de la Vida se fueron desarrollando vertiginosamente. A partir de la
década del '30 y hasta la actualidad se han acumulado una gran cantidad de conocimientos acerca de este tema y
otros afines. Pero la fascinante idea inicial, en especial a partir de las experiencias de Miller, de crear vida en el
laboratorio que inundó a los investigadores de aquella época, se hizo más difícil de lo que se creyó inicialmente.
Aún quedan muchas cuestiones por resolver. Preguntas simples y complejas dan vuelta en la cabeza de los
investigadores sobre el tema. Por ejemplo: ¿Por qué el fósforo, sustancia de abundancia limitada en la naturaleza,
es un componente esencial de los ácidos nucleicos?
Pero igualmente se esta de acuerdo en que la génesis de la vida constituye un fenómeno más que común.
De hecho, la aparente rapidez con que surgió la vida en la Tierra y la abundancia de moléculas orgánicas en el
espacio sugieren que la vida pudo originarse en cualquier parte del Universo. Se ha dicho que encontrar pruebas
de la existencia de dicha vida, además de ser un hecho histórico en sí mismo, aclararía muchos aspectos
relacionados con el comienzo de la misma en nuestro planeta. Por ello se ha investigado la posibilidad de vida en
Marte o se rastrea la posible comunicación de señales cósmicas de origen inteligente en el Universo.
Se le ha preguntado a Miller si él ha considerado alguna vez la posibilidad de que la génesis de la vida fuese
un milagro, no reproducible por el hombre. El ha contestado: "Nunca. Creo más bien que no hemos dado todavía

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con el truco correcto. Cuando encontremos la respuesta, será tan condenadamente simple, que todos nos
preguntaremos: ¿Cómo no se me ocurrió antes?".
En el siguiente cuadro (Fig. 10.4) se resumen los acontecimientos desde la formación del Universo y de la
Tierra, la aparición de los primeros seres vivos hasta el momento actual, todo este tiempo resumido en el tiempo
que dura una semana.

Bibliografia de Referencia de la Ficha Nº 3


 Cervino, CO. 1997. La vida: origen y diversidad. La evolución de los seres vivos. 2da edición. Buenos Aires: Oficina de
Publicaciones - Ciclo Básico Común. UBA. 55 pp.
 Curtis, H, S Barnes, A Schnek y A Massarini (eds.). 2007. Biología (7ma edición). Buenos Aires: Ed. Médica Panamericana. 1160
pág.
 De Duve, C. 1995. The Beginnings of Life on Earth. American Scientist, September-October, Vol. 83, p. 428-436.
 Dickerson, R. 1979. La evolución química y el origen de la vida. En Evolución. Libros de Investigación y Ciencia. Ed. Labor,
Barcelona.
 Dobzhansky, T; F Ayala; GL Stebbins y J Valentine. 1983. Evolución. Ediciones Omega S. A.. 558 pp..
 Gilbert, W. 1986. The RNA World. Nature 319: 618.
 Hermes-Lima, M. 1992. El Origen de la Vida. Ciencia Hoy. Vol. 3 (17): 58-63.
 Horgan, J. 1991. En el principio.... Investigación y Ciencia 175: 80-90.
 Oparin, A. 1968. El Origen y la Evolución de la Vida. Editorial Curie. 2da Ed. 1978. 229 pp..

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Dr. Claudio O. Cervino


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Figura 3.4: El Origen y Evolución de la Vida en una semana. Si comprimimos el origen del Universo y la historia de nuestro
planeta a lo largo de una semana, observaremos que hasta la formación de la Tierra transcurrieron casi 5 días. De las restantes
48 horas de la historia terrestre, la evolución química abarcó casi 7 hs, hasta el surgimiento del primer ser vivo. Los procariontes
predominaron sobre la Tierra durante las siguientes 24 hs. En la mañana del sábado aparecen los eucariontes unicelulares y a la
tarde los primeros organismos pluricelulares. La tierra firme es invadida recién al anochecer. Los dinosaurios estuvieron poco
más de una hora sobre el planeta, y el hombre aparece en el último minuto. En el último segundo de la semana el hombre actual
desarrolla el arte, la religión, la ciencia y la tecnología. Y en la fracción de segundo que nos toca vivir en la actualidad:
¿llegaremos a destruir la biósfera que tardó "48 hs " en desarrollarse?

Dr. Claudio O. Cervino

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