CITOLOGIA
La citología, también conocida como test de Papanicolau, es una
prueba que se practica durante la revisión ginecológica anual.
Esta técnica se utiliza, principalmente, para el diagnóstico de las
lesiones precursoras del cáncer de cuello de útero o del propio
cáncer. Además, también permite el diagnóstico de otras
infecciones de la zona.
Es una técnica muy sencilla que no resulta dolorosa.
Consiste en la toma de una muestra de las células de la
vagina y del cuello uterino mediante un cepillo y una espátula
que se utilizan para realizar un raspado suave en el interior del
útero.
Se recomienda realizarla a partir de los 20 años o antes si
previamente se han mantenido relaciones sexuales.
Además, se aconseja repetirla cada 3 años si los resultados son
normales.
También es importante recordar que no se recomienda someter
a una citología a mujeres que no hayan mantenido relaciones
sexuales, ya que algunos cánceres se asocian a una previa
infección por VPH y solo se transmite cuando se mantienen
relaciones.
PROCEDIMIENTO.
La toma de muestras no resulta dolorosa ni tampoco comporta
ningún riesgo.
En algunos casos se producen pequeños sangrados, pero no es
algo muy habitual.
Pasos para realizar la citología:
1. Se introduce un espéculo en la vagina y se separan las
paredes vaginales para poder visualizar el cuello uterino.
2. Se toma una muestra de las paredes vaginales, del canal
endocervical y de la parte externa del cuello.
3. Las muestras se depositan en un portaobjetos y se
analizan.
MATERIAL. Y EQUIPO.
PREPARACION PARA LA CITOLOGIA.
La citología no requiere una preparación especial, ya que se
realiza durante una revisión ginecológica. No obstante, se
aconseja seguir las siguientes recomendaciones:
• Haber finalizado el periodo de menstruación entre 3 o 4
días antes.
• No mantener relaciones sexuales 48 horas antes de la
prueba.
• No hacer lavados internos ni hacer uso de desodorantes
vaginales.
INTERPRETACION DE LOS RESULTADOS.
En ocasiones pueden aparecer hallazgos que no se correspondan
con el cáncer de cérvix y aun así exijan tratamiento o un periodo
de seguimiento.
El resultado de la citología es normal cuando las células
analizadas se corresponden a las que constituyen una vagina y
cérvix sano.
Existen diferentes escalas para mediar el grado de
anormalidad de la muestra, desde el método clásico hasta
la clasificación “TBS”. El método clásico describe la
anormalidad en una escala el 1 al 5.
Los valores que puede tomar la muestra son:
1. Normal.
2. Atípico.
3. Displasia.
4. Carcinoma in situ.
5. Cáncer no invasivo.
Por su parte, la escala “TBS” clasifica la citología de la siguiente
manera:
• ASCUS: células atípicas de dudosa significación.
• LGSIL: cambios de bajo grado o por infección HPV.
• HGSIL: lesión de alto grado.
• Cáncer.
Cabe recordar que la citología no sirve para el diagnóstico de
otros cánceres ginecológicos como el de ovarios o útero, pero sí
permite valorar la posible existencia de infecciones vaginales.
QUIEN REALIZA LA PRUEBA.
El ginecólogo será el encargo de realizar la prueba.
PROCEDIMIENTO.
•El personal sanitario realiza la identificación de la paciente y le
proporcionará la información necesaria acerca de la prueba.
•La enfermera o TCAE prepara el material e identifica la porta,
donde se recoge la muestra, con nombre, apellidos y núm. de
historia de la paciente.
•La enfermera o TCAE ayuda a la colocación de la paciente en la
camilla en posición ginecológica.
•La enfermera o TCAE asistirá al ginecólogo en la toma de la
citología: se realizarán entre dos o tres tomas según ginecólogo;
fondo de saco vaginal posterior y exocérvix con la espátula de Ayre
(se extenderán ordenadamente en el cristal de forma vertical) y
endocérvix con el cepillo (se extenderá en el cristal, seguida de las
anteriores, de forma vertical.
•Una vez recogidas las muestras, la enfermera o TCAE las fijará con
el spray, aplicándolo a una distancia de unos 20-30 cm., y las
colocará en la caja ordenadamente junto con su petición y anotación
a lápiz del NHC y nombre y apellidos de la paciente.
•La enfermera o TCAE prepara el material e identifica la porta,
donde se recoge la muestra, con nombre, apellidos y núm. de
historia de la paciente.
COMPLICACIONES.
•Frotis hemático que implica a veces, que no se pueda emitir un
diagnóstico por parte del patólogo y, por tanto, que se repita la
prueba.
•Rotura de la porta.
•Recogida insuficiente o defectuosa de la muestra.
•Fijación escasa o demasiado abundante de la misma.
PRECAUCIONES.
•Identificación correcta de la muestra con la paciente.
• Recogida correcta de la muestra para evitar la repetición de la
prueba.