TEMA
UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Modalidad de Educación presencial
SEMANA 3:
AULA PRSENCIAL
PRESUPUESTO DE UNA
POLÍTICA PENITENCIARIO
PROGRESISTA
Docente: Mg. Antonio Cansaya Choquehuanca
SEMESTRE ACADÉMICO 2023 – II
ASIGNATURA: DERECHO PENITENCIARIO
PRESUPUESTO DE UNA POLÍTICA
PENITENCIARIO PROGRESISTA
¿HACIA DONDE MARCHA LA EJECUCIÓN DE LAS PENAS EN EL PAÍS?
La interrogante con la que iniciamos este trabajo es realmente muy general y por
tanto puede generar varias respuestas, ya que el aborde de la cuestión penitenciaria
o de la ejecución penal es objeto de perspectivas muy diversas, dentro de las cuales
se delinean propuestas dispares, siendo algunas muy especulativas y otras ofrecen
visiones mas realistas y objetivas.
En un intento panorámico por delinear algunos derroteros que nos puedan ayudar a
dar mayores elementos de comprensión del tema, consideramos que el problema de
la ejecución de la pena en nuestro medio, principalmente de la pena privativa de
libertad, temporal y perpetua, no puede ser analizado solo como un asunto y/o
problema penitenciario y carcelario, lo que no significa que se obvie tal condición.
En una perspectiva más integral planteamos que los aspectos de la ejecución de la
pena privativa de libertad y sus aspectos concomitantes, tienen que ver también con
el tema de la política penal adoptada por el Estado así como de la política
penitenciaria, temas que generalmente son incluidos dentro del discurso ambiguo,
denominado política criminal, sobre todo en el campo penal.
Todo ello nos conduce a centrar el análisis del problema de la ejecución de las penas privativas de la libertad, que se cumple
dentro de los establecimientos penitenciarios, en dos variables importantes: la política penal y la política penitenciaria, sin
negar otros fenómenos socio jurídicos que se relacionan con este tema, como el nivel de desarrollo de nuestro derecho de
ejecución penal, el sistema penitenciario nacional, y sobre todo el estado de los establecimientos carcelarios que cada vez se
hallan más hacinados junto a otros problemas graves, motivo por lo que previamente veremos en una perspectiva
panorámica las ideas centrales del Derecho ejecutivo penal, así como del sistema penitenciario, y luego los lineamientos
penales y penitenciarios de la ejecución de la pena privativa de libertad, y su concomitancias en la etapa de su ejecución.
PANORAMA DEL DERECHO PENITENCIARIO PERUANO
1. Derecho Penitenciario o Derecho de Ejecución Penal
La temática central que abordaremos es parte del Derecho penitenciario,
y respecto a dicha disciplina existen diversas acepciones que se han
desarrollado hasta nuestros días, pero quizá la mayoría de ellas inspiradas
en las nociones centrales elaboradas por G. Novelli (1943, p. 426), quien
en 1933, en una conferencia sobre la autonomía del Derecho
Penitenciario, que fue publicada en la Rivista di Diritto Penitenziario
(1933) lo definió como "el conjunto de normas jurídicas que regulan la
ejecución de las penas y las medidas de seguridad, a comenzar desde el
momento en que se convierte en ejecutivo el título que legitima la
ejecución".
Tal concepto encuadraba con su punto de vista que propugnaba la
existencia de un Derecho Penitenciario autónomo, con una concepción
unitaria de los diversos problemas que supone la ejecución penal, visión
que se afirmaba, según el parecer de Novelli, en dos principios: la
individualización de laejecución penitenciaria, y en el reconocimiento de
los derechos subjetivos del condenado.
Otro grupo de autores han desarrollado conceptos que
diferencian entre Derecho de Ejecución Penal y Derecho
Penitenciario, en gran parte bajo la influencia del profesor
español Eugenio Cuello Calón (1958, p.11), para quien el
Derecho de Ejecución Penal es el estudio de las normas
jurídicas que regulan la ejecución de las penas y medidas de
seguridad, mientras que el Derecho Penitenciario es de menor
amplitud y se limita a "las normas que regulan el régimen de
detención y prisión preventiva y la ejecución de las penas y
medidas de seguridad detentivas", quedando las normas de
ejecución de las penas y medidas de seguridad restantes fuera
de su jurisdicción. Prácticamente, según este criterio, el
Derecho Penitenciario es parte del Derecho de Ejecución
Penal. Mas tarde, bajo tal lineamiento, el penitenciarista
mexicano Sergio García (1975, p.33), afirmaba por su parte
que el Derecho Penitenciario es el "conjunto de normas
jurídicas que regulan la ejecución de las penas privativas de
libertad...", diferenciándola a su vez del Derecho Ejecutivo
Penal que sería el género frente a la especie que constituiría el
Derecho Penitenciario
CONCEPTO Y CARACTERES DEL SISTEMA PENITENCIARIO
2. Concepto y Caracteres del Sistema Penitenciario
Según J.C. García (1955) y E. Neuman (1962), el sistema penitenciario "es la
organización creada por el Estado para la ejecución de las sanciones penales
(penas y medidas de seguridad) que importen privación o restricción de la
libertad individual como condición sine qua non para su efectividad". En ese
contexto Julio Altmann (1962, p.59) señalaba que en "el terreno penitenciario,
sistema es la reunión ordenada de los modernos principios de la Ciencia
Penitenciaria aplicados a una determinada realidad, debiéndose considerar
factores como el lugar, la época, los medios materiales y culturales del país en
donde se le hará funcionar". Por su parte Manuel López Rey (1975, p. 492 ) decía
que el "sistema es el conjunto de reglas y principios y servicios más o menos
efectivos cuyo objeto es indicar como debe ser llevado a cabo el fin asignado a la
función penal". Desde nuestro punto de vista consideramos que el sistema
penitenciario es una organización estatal, con una estructura coherente, encargada
de la ejecución de las penas y medidas de seguridad, orientada al logro del
objetivo de resocializar a los internos, bajo cuya orientación subyacen o pueden
primar determinadas teorías o principios penitenciarios.
Según tales criterios existen variedad de sistemas conforme a las
características que cada Estado imprima a su organización
penitenciaria. Sin embargo no sólo basta la existencia de una
organización coherente, todo un aparato administrativo
penitenciario, sino que para ello es importante contar con el personal
idóneo para ponerlo en marcha. El sistema penitenciario nacional,
encargado de llevar a cabo la ejecución de las penas, debe delinear
acciones a corto, mediano o largo plazos, y para ello es necesario
previamente un DIAGNOSTICO PENITENCIARIO completo en sus
diversos aspectos, ya que en base al conocimiento actual de la
situación en que se halla la realidad penitenciaria, recién se deben
delinear los objetivos y metas, así como las medidas adecuadas para
hacer efectiva una política penitenciaria que modifique las estructuras
y condiciones negativas de dicha realidad. En caso contrario, el
desconocimiento de los problemas existentes, constituirá una
deficiencia que impida elaborar un Plan realista así como el
cumplimiento de un Plan Penitenciario nacional que haya obviado el
diagnóstico.
En tal sentido, a lo largo de diversas épocas se ha propuesto e incluso iniciado la
reforma penitenciaria nacional sin haber logrado cambios sustanciales, hecho que
puede significar que no contamos con un sistema penitenciario eficiente, ni con
recursos humanos idóneos o que no se ha realizado un estudio diagnóstico serio.
Al respecto es de conocimiento público que en nuestras prisiones, sobre todo en
las más pobladas, prima la violencia, además de la promiscuidad entre internos de
diversa peligrosidad, y que no existe una real práctica de resocialización, además
de problemas de inmoralidad en la administración de los centros penitenciarios.
En las últimas cuatro décadas las "Reformas penitenciarias", han estado sustentadas
principalmente en el desarrollo legal de un moderno sistema penitenciario
nacional En tal sentido, el 15 de abril de 1969 se aprobó el Decreto Ley No. 17581
o Unidad de Normas para la Ejecución de las Sentencias Condenatorias, hoy
derogado y que constituyó un texto legal importante, aunque algunas de sus
normas fueron mal utilizadas y otras no tuvieron vigencia real, por lo que no se
alcanzaron cambios significativos en la realidad penitenciaria En la década del 80
también se diseñó un Plan de Reforma Penitenciaria (Ministerio de Justicia, 1981),
pero centrado más en construcciones carcelarias, que tuvo problemas diversos en
su ejecución; igualmente en ese mismo periodo se aprobó el primer Código de
Ejecución Penal de 1985. Actualmente tenemos a nivel constitucional normas
rectoras de la ejecución penal así como un nuevo Código de Ejecución Penal
promulgado el 31 de julio de 1991.
SISTEMA, RÉGIMEN Y TRATAMIENTO PENITENCIARIOS
El RÉGIMEN penitenciario viene a ser el conjunto de
condiciones y medidas que se ejercen sobre un grupo de
internos que presentan características similares. Asimismo, cada
régimen cuenta también con una reglamentación o norma
particular que lo diferencia de los otros. Por ello, el régimen de
ejecución penal, que a veces erróneamente se denomina sistema
penitenciario, viene a ser la especie dentro del género que es el
sistema. Para Manuel López Rey (1975), régimen es el tipo de
vida resultante de la aplicación del sistema y que cabe hablar de
régimen general y de regímenes especiales asignados a grupos
de condenados según la sentencia, condiciones personales, etc.
Por su parte, Berdugo, Zúñiga y otros (2001, p.185), dicen que
el régimen penitenciario, “se constituye como un medio para
conseguir un fin, pero este medio tiene diversos objetivos,
especialmente diferentes en relación con la situación procesal de
los reclusos, según que éstos se hallen en la situación de
preventivos o se trate de personas condenadas”.
El TRATAMIENTO penitenciario viene a ser la acción o influencia dirigida a modificar la conducta delictiva del
condenado, en función de sus peculiares características personales. Las influencias o medidas que se adopten,
pueden ser de las más variadas dentro de cada régimen penitenciario, sin embargo no podemos dejar de señalar
que según Manuel López Rey, tratamiento supone un concepto más amplio de acuerdo al criterio que él le asigna,
y que es diferente al que empleamos en este trabajo. El tratamiento puede ser desarrollado tanto en un régimen
libre, en semilibertad o en un régimen cerrado, entre otras condiciones.
En resumen, dentro de un Sistema
penitenciario nacional se incluyen varios
Regímenes generales y particulares, y dentro
de cada régimen es posible que se apliquen
diversas formas de tratamiento del
condenado.
BASES LEGALES DEL SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO
Nuestro sistema penitenciario se sustenta en una base legal moderna, cuyo desarrollo
autónomo se inició con la primera ley penitenciaria nacional, el Decreto Ley 17581
del 15 de abril de 1969, modificado en parte por el Decreto Ley No. 23164 del 16 de
julio de 1980 que incluyó la redención de penas por el estudio; asimismo fue
importante la Constitución Política de 1979 que rigió desde 1980, y que recogió
normativamente al Código de Ejecución Penal aún no existente en dicho año;
asimismo el Reglamento Penitenciario aprobado por Decreto Supremo No. 023-82-
JUS, aunque prácticamente no tuvo mayor vigencia o aplicación real, y también el
Código de Ejecución Penal de 1985, normas hoy derogadas.
El actual Código de Ejecución Penal, promulgado por Decreto Legislativo No. 654
del 31 de julio de 1991, y que consta de 153 artículos, establece los lineamientos
generales del vigente sistema penitenciario nacional, teniendo como objetivo
cardinal la resocialización del interno. Asimismo es importante el Reglamento de
dicho Código de Ejecución Penal, aprobado por el Decreto Supremo No. 015-2003-
JUS, y constituye otra de las bases legales de nuestro sistema penitenciario. De igual
modo, el actual Reglamento de Organización y Funciones del INPE, que fue
aprobado por el Decreto Supremo No. 009-2007- JUS.
Igualmente, la Constitución política de 1993 es la fuente legal de mayor rango, y sigue la tendencia acogida por la Carta
política de 1979, estipulando en el artículo 139, inciso 22: "El principio de que el régimen penitenciario tiene por objeto la
reeducación, rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad", en otros términos, el logro de la resocialización del
condenado.
No obstante este importante desarrollo normativo, anotamos que todavía el divorcio entre lo que señala la ley y su
plasmación concreta es muy notoria y abismal, por ello decimos que hasta el momento tenemos un moderno sistema
penitenciario formal, pero no real o fáctico.
LA POLÍTICA PENAL PERUANA: TENDENCIAS Y
EFECTOS EN POLÍTICA PENITENCIARIA
SISTEMA, RÉGIMEN Y TRATAMIENTO PENITENCIARIOS
Un aspecto central de la temática penal es el sistema de
penas que se adopta y sobre todo el monto y modalidad
que caracterizan a dichas sanciones según los tipos
penales, lo que nos lleva a la necesidad de revisar algunos
aspectos sobre la variedad de penas y sus fines, así como
las políticas de sobre criminalización y neocriminalización
que se vienen dando en los últimos lustros, entre otras,
que corresponden a las funciones del Poder Legislativo
pero también al Ejecutivo, fenómenos que repercuten en
las acciones de la ejecución penal y en general en la
política penitenciaria.
LAS PENAS Y SUS FINES
La legislación penal, en cada caso, estipula una variedad de penas para sancionar a los
delincuentes, sin embargo de todas ellas la pena privativa de la libertad es la que genera
mayores debates y problemas, sobre todo en el ámbito de su ejecución.
a. Noción de pena y tipos de sanción. La Pena es la privación o restricción temporal y a veces la
eliminación de algunos derechos, que se impone conforme a la ley por los órganos
jurisdiccionales competentes al culpable de una infracción penal. Los derechos o bienes jurídicos
eliminados pueden ser la vida, y los privados o restringidos pueden ser la libertad, la propiedad,
entre otros. En nuestro actual Código Penal de 1991 (Art.28 y s.s.), se estipulan las siguientes
penas.
* Pena Privativa de Libertad que puede ser: Temporal, de 2 días a 35 años, y Cadena perpetua,
* Penas Restrictivas de Libertad, que son: La expatriación (tratándose de nacional) y La
expulsión del país (para extranjeros)
* Penas Limitativas de Derechos, que son: Prestación de servicios a la comunidad, Limitación de
días libres, e Inhabilitación
* Pena de Multa.
Como se puede apreciar, el Código penal estipula, aunque por modificación posterior, dos
modalidades de pena privativa de libertad: una temporal y otra perpetua, cuyo cumplimiento,
conjuntamente con las penas limitativas de derechos, queda bajo jurisdicción del Instituto
Nacional Penitenciario.
Actualmente la sanción penal más empleada es la pena privativa y/o restrictiva de
libertad que se ejecuta en una prisión o bajo ciertas condiciones especiales. Sin embargo
la cárcel, desde mucho tiempo atrás, ha tenido críticos radicales; al respecto, según
informe de Roberto Pettinato(1968) y reseña de Pascual Meneu, ya en el Segundo
Congreso Internacional de Criminología celebrado en 1950, el criminólogo sueco Olof
Kinberg, planteó que las cárceles constituían instituciones delictógenas, y con él diversos
estudiosos han venido reiterando el carácter criminógeno de la prisión. Muchos centros
de reclusión son instituciones que en vez de resocializar desocializan, especialmente a los
delincuentes primarios y menos avezados.
La prisión tradicional sólo cumple, en la mayoría de casos, el papel de "archivo de
delincuentes". No obstante éstas y otras objeciones a las cárceles, éstas subsisten con
pequeños cambios. En nuestra realidad nacional centros penales como "Lurigancho",
"Cantogrande", "Cachiche", entre otros, constituyen lugares subhumanos que deberían
abolirse. Precisamente hace casi sesenta años atrás, Mariano Ruiz Funes(1949) escribió un
libro titulado La Crisis de la Prisión, y todavía es real que esta crisis está en pleno clímax
y sin solución, lo que ha generado una amplia gama de estudios hasta nuestros días
(Morris, 1981; Sanz Mulas, 2000) que han seguido adicionando críticas desde nuevas y
diversas perspectivas. De ello se puede deducir que la obsolescencia de las cárceles
cerradas hace imperiosa su revisión total, siendo necesarias medidas drásticas para
hundirlas en el pasado como a una institución que cumplió ya su papel histórico,
reduciéndola a su mínima expresión y considerar el desarrollo intensivo de otras
alternativas con énfasis en los regímenes abiertos, semi-institucionales, libres y otras
variedades.