Video conferencia N°2
Saludo inicial. “Hola, para vos y para mi!.
Preguntar cómo están!,
Conversar un poco sobre el proyecto de centro y el deber que deben
hacer.
Narración con títeres de mi cuuento favorito. “Caperucita Roja”
Conversación acerca del cuento
¿Cómo comienza?
¿Qué se dice de Caperucita?
¿Qué lleva en la canasta?
¿Qué le dice el lobo a Caperucita cuando la encuentra en el bosque?
¿Cómo termina el cuento?
contar el cuento favorito
Juego de manos. Mis manitos
Se les propondrá imaginar :
¿Que pasaría si el lobo fuera bueno y caperucita mala?
¿Y si en lugar de llamarse Caperucita Roja se llamase Caperucita Azul
o Verde?
¿Que hubiera sucedido si en el camino Caperucita se encontraba con
los tres chanchitos?
Hacer u dibujo del cuento utilizando los materiales que deseen
Saber más sobre el cuento
Caperucita roja
Adaptación del cuento de Charles Perrault
Érase una vez una preciosa niña que siempre llevaba una capa
roja con capucha para protegerse del frío. Por eso, todo el
mundo la llamaba Caperucita Roja.
Caperucita vivía en una casita cerca del bosque. Un día, la mamá
de Caperucita le dijo:
– Hija mía, tu abuelita está enferma. He preparado una canasta
con tortas y un tarrito de miel para que se la lleves ¡Ya verás qué
contenta se pone!
– ¡Estupendo, mamá! Yo también tengo muchas ganas de ir a
visitarla – dijo Caperucita saltando de alegría.
Cuando Caperucita se disponía a salir de casa, su mamá, con
gesto un poco serio, le hizo una advertencia:
– Ten mucho cuidado, cariño. No te entretengas con nada y no
hables con extraños. Sabes que en el bosque vive el lobo y es
muy peligroso. Si ves que aparece, sigue tu camino sin
detenerte.
– No te preocupes, mamita – dijo la niña- Tendré en cuenta todo
lo que me dices.
– Está bien – contestó la mamá, confiada – Dame un besito y no
tardes en regresar.
– Así lo haré, mamá – afirmó de nuevo Caperucita diciendo adiós
con su manita mientras se alejaba.
Cuando llegó al bosque, la pequeña comenzó a distraerse
contemplando los pajaritos y recogiendo flores. No se dio
cuenta de que alguien la observaba detrás de un viejo y
frondoso árbol. De repente, oyó una voz...
– ¿A dónde vas, Caperucita?
La niña, dió un salto, se giró y vio que quien le hablaba era un
enorme lobo.
– Voy a casa de mi abuelita, al otro lado del bosque. Está
enferma y le llevo una deliciosa merienda y unas flores para
alegrarle el día.
– ¡Oh, eso es estupendo! – dijo el astuto lobo – Yo también vivo
por allí. Te echo una carrera a ver quién llega antes. Cada uno
iremos por un camino diferente ¿te parece bien?
La inocente niña pensó que era una idea divertida y asintió con
la cabeza. No sabía que el lobo había elegido el camino más
corto para llegar primero a su destino. Cuando el animal llegó a
casa de la abuela, llamó a la puerta.
– ¿Quién es? – gritó la mujer.
– Soy yo, abuelita, tu querida nieta Caperucita. Ábreme la puerta
– dijo el lobo imitando la voz de la niña.
– Pasa, querida mía. La puerta está abierta – contestó la abuela.
El malvado lobo entró en la casa y sin pensárselo dos veces,
saltó sobre la cama y metió a la abuelita en un ropero. Después,
se puso su camisón y su gorrito de dormir y se metió entre las
sábanas esperando a que llegara la niña. Al rato, se oyeron unos
golpes.
– ¿Quién llama? – dijo el lobo forzando la voz como si fuera la
abuelita.
– Soy yo, Caperucita. Vengo a hacerte una visita y a traerte unos
ricos dulces para merendar.
– Pasa, querida, estoy deseando abrazarte – dijo el lobo malvado
relamiéndose.
Cuando se acercó a la cama, a Caperucita le pareció que su
abuela estaba muy cambiada. Extrañada, le dijo:
– Abuelita, abuelita ¡qué ojos tan grandes tienes!
– Son para verte mejor, preciosa mía – contestó el lobo,
suavizando la voz.
– Abuelita, abuelita ¡qué orejas tan grandes tienes!
– Son para oírte mejor, querida.
– Pero… abuelita, abuelita ¡qué boca tan grande tienes!
– ¡Es para comerte mejor! – gritó el lobo dando un enorme salto
y la niña salió corriendo pidiendo auxilio.
Los gritos de Caperucita llamaron la atención de un cazador que
pasaba por allí. El hombre se acercó y vio al lobo persiguiendo a
la niña. Sospechando que pasaba algo extraño, agarró un
cuchillo y el lobo Se llevó una gran sorpresa cuando lo vio y
escuchó la profunda y amenazante voz del cazador que le
gritaba enfurecido:
– ¡Lárgate, lobo malvado! ¡No te queremos en este bosque!
El lobo, aterrado salió despavorido.
Caperucita y su abuelita, con lágrimas cayendo sobre sus
mejillas, se abrazaron. El susto había pasado y la niña había
aprendido una importante lección: nunca más desobedecería a
su mamá ni hablaría con extraños.