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AUSCHWITZ

Jone Aburruzaga 1Batx. A


ÍNDICE

Breve historia del Holocausto nazi.……………………………………………………..……. ... 2


La verdadera Historia de Auschwitz……………………………………………………………. 6
Ampliaciones en en Campo……………………………………………………………………... 10
Bloque 11: el más temido de Auschwitz……………………………………………………….... 17
Prisioneros más conocidos……………………………………………………………………… 18
Las arpías de Hitler……………………………………………………………………………… 20
Rudolf Höss……………………………………………………………………………………..... 22
Arthur Liebehenschel y Richard Baer…………………………………………………………… 24
Tiempo libre de los verdugos nazis……………………………………………………………….. 25
El infierno no contado por los prisioneros de Auschwitz……………………………………….... 28
Experimentos……………………………………………………………………………………… 30
Josef Mengele y La Familia Ovitz, los 7 enanitos de Auschwitz…………………………………. 33
Marchas de la muerte…………………………………………………………………………….... 37
La liberación………………………………………………………………………………………. 38
Los sobrevivientes, 70 años después de su liberación…………………………………………….. 40
Auschwitz en la actualidad………………………………………………………………………… 41
Símbolo de futuro, un retoño del roble de Gernika se plantará en Auschwitz…………………….. 46
La herencia de Auschwitz…………………………………………………………………………. 48
La hija del monstruo de Auschwitz……………………………………………………………….. 49
Anécdotas de Auschwitz
El mártir de Auschwitz…………………………………………………………………………….. 50
La única boda de Auschwitz……………………………………………………………………..... 51
El destino del cabello de los campos de concentración……………………………………………. 53
El violinista sefardí de Auschwitz…………………………………………………………………. 54
Simon Gronowski: "Me escapé del tren a Auschwitz" …………………………………………… 55
Los niños que vivieron y dibujaron el Holocausto……………………………………………….... 57
Auschwitz llevado al cine y la literatura………………………………………………………….. 59
Opinión…………………………………………………………………………………………….. 61
Bibliografía………………………………………………………………………………………… 62

1
Breve historia del Holocausto nazi
El Holocausto Nazi fue la aniquilación sistemática y burocrática de seis millones de judíos por parte
del régimen nazi y sus colaboradores como un acto de estado central durante la Segunda Guerra
Mundial. En 1933, aproximadamente nueve millones de Judíos vivían en los 21 países de Europa que
serían ocupados por Alemania durante la guerra. Para 1945 dos de cada tres judíos europeos habían
sido asesinados. Aunque los Judíos eran las víctimas principales, más de 250,000 Gitanos también
resultaron víctimas del genocidio Nazi. Cuando la tiranía Nazi comenzó a extenderse por Europa, de
1933 a 1945, millones de personas inocentes fueron perseguidas y asesinadas. Más de tres millones de
prisioneros de guerra Soviéticos fueron también asesinados debido a su nacionalidad. Los Polacos
fueron enviados a realizar trabajos forzados, y como resultado, casi dos millones perecieron. Los
campos de concentración están estrechamente relacionados con el Holocausto Nazi y permanecen
como el símbolo del régimen Nazi. Los primeros campos de concentración fueron creados poco
después de que los Nazis llegaran al poder en enero de 1933; estos continuaron como una base del
régimen Nazi hasta el 8 de mayo de 1945, cuando la guerra, y el régimen Nazi, terminaron. Los
eventos del Holocausto ocurrieron en dos fases principales: 1933 a 1939. Una vez en el poder, Hitler
se movilizó rápidamente para poner fin a la democracia alemana. Fuerzas de seguridad especiales,
tales como la Policía Especial del Estado (la Gestapo), los Storm Troopers (S.A.), y la Policía de
Seguridad (S.S.) asesinaron o arrestaron a los líderes de los partidos políticos opositores (comunistas,
socialistas y liberales).

También en 1933, los Nazis comenzaron a poner en práctica su ideología racial. Comenzaron a surgir
ideas que eran populares en Alemania así como en otras naciones occidentales antes de los 30s, y los
Nazis comenzaron a creer en la "superioridad racial" de los Alemanes, y comenzaron a sugerir que
habría una lucha por sobrevivir entre ellos y las "razas inferiores". Ellos veían en los Judíos, Gitanos y
en los impedidos una 1 amenaza biológica sería en contra de la pureza de la "Raza (Aria) Germana",
que ellos llamaban "la raza maestra". Trato recibido por los judíos y semejantes. Los Judíos, cerca de
500,000 en Alemania (menos del 1% de la población total en 1933), eran el blanco principal del odio
Nazi. Financiaron una enorme propaganda que culpaba a los Judíos por la depresión económica en
Alemania, así como también por la derrota del país durante la Primera Guerra Mundial (1914−1918).
En 1933, nuevas leyes alemanas forzaron a los Judíos a renunciar a sus trabajos, a sus estudios en las
universidades y a retirarse de toda actividad en otras áreas de la vida pública.

En 1935, las leyes proclamaron en Nuremberg quitaron a los Judíos Alemanes su ciudadanía, a pesar
de que conservaban sus derechos limitados. Estas "Leyes Nuremberg" definían a los Judíos no por su

2
religión o por cómo ellos se identificaban a sí mismos, sino por la sangre de sus abuelos. Entre 1937 y
1939, nuevas regulaciones antisemitas segregaron a los Judíos aún más y les hizo la vida diaria muy
difícil: los Judíos no podían ir a las escuelas públicas, ni a los teatros ni a los lugares de descanso, ni
podían residir ni aún caminar en ciertas secciones de las ciudades alemanas. También entre 1937 y
1939, los Judíos fueron forzados por la vida económica de Alemania: los Nazis arraigaron los
negocios y propiedades Judías por sus propios medios, u obligaron a los Judíos a venderlas a precios
injustos. En noviembre de 1938, éste ataque económico contra los Judíos Alemanes y Austríacos se
transformó en la destrucción física de las Sinagogas y de las tiendas pertenecientes a los Judíos, así
como también el arresto de hombres Judíos, la destrucción de sus hogares e intensos asesinatos. Esta
furia organizada fue conocida como Kristallnacht ("La noche de los cristales rotos"). Si esto fuera
poco, ​entre 1941 y 1945 presentó la ​apariencia​ de una ​estrella de David​ sobre un fondo amarillo y con
la palabra ​Jude ("judío") en ​Alemania​ ​nazi.​Los caracteres empleados en la inscripción que figura en la
insignia ​pretendían​ ser ​hebreos. La estrella, la utilizaban ​para ​marcar e identificar inmediatamente a
los diferentes grupos de judíos europeos, con fines de segregación y discriminación, para controlarlos
y deportarlos a los campos de exterminio masivo.​ ​Se introdujo en 1939 en Polonia en forma de
brazalete distintivo, luego fue de uso obligatorio en el resto de la Europa ocupada por los nazis. Los
judíos mayores de seis años de edad debían llevarla cosida a la ropa y de un modo siempre visible en
todo momento que estuviesen en espacios públicos. Se pretendía que fuera una vergüenza ocasionada
por el antisemitismo.

El 11 de marzo de 1938, Hitler envió a su ejército hacia Austria y el 13 de marzo fue proclamada en
Viena la incorporación de Austria al Imperio Alemán (Reich). La mayoría de la población aceptó
felizmente la adhesión al Imperio Alemán y expresaron su fervor con fuertes ataques de rabia en
contra de los Judíos Austríacos, que eran cerca de 180,000 (90% de los cuales vivían en la misma
Viena). La ideología racial Nazi era impulsada por científicos que impulsaban "la crianza selectiva"
(eugénicos) para "mejorar" la raza humana. Muchos de los 30.000 Gitanos Alemanes fueron
esterilizados y prohibidos, junto con los Negros, de contraer matrimonio con Alemanes. Otra
consecuencia del régimen dictatorial de Hitler en los 30 fue el arresto de oponentes políticos y
comerciantes unionistas y muchos otros que los Nazis etiquetaban "indeseables" o "enemigos del
estado". Muchos homosexuales, la mayoría hombres, fueron arrestados y llevados a los campos de
concentración; bajo el código criminal Nazi revisado en 1935, la sola denuncia de un individuo como
"homosexual" podía llegar al arresto, al juicio y la condena.

Los Testigos de Jehová fueron prohibidos como organización en abril de 1933, desde que las
creencias de este grupo religioso les prohibía jurar cualquier promesa al estado o al servicio militar

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alemán. Su literatura fue confiscada, y perdieron sus trabajos, los beneficios de su desempleo, sus
pensiones, y todos los beneficios de carácter social.

Muchos Testigos de Jehová fueron enviados a prisión y a los campos de concentración en la Alemania
Nazi y sus hijos fueron enviados a las casas de detención juvenil o a orfanatos. Entre 1933 y 1936,
miles de personas, en su mayoría prisioneros políticos y Testigos de Jehová fueron llevados a los
campos de concentración mientras que varios miles de Gitanos Alemanes fueron confinados en
campos municipales especiales.
El primer ataque sistemático hacia los Judíos Alemanes y Austríacos se llevó a cabo después del
Kristallnacht, cuando aproximadamente 30.000 hombres Judíos fueron deportados a Dachau y a otros
campos de concentración y varios cientos de mujeres Judías fueron enviadas a cárceles locales. Al
final de 1938, la ola de arrestos también incluía varios miles de Gitanos Alemanes y Austríacos.

El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia y la Segunda Guerra Mundial comenzó. En


menos de un mes, el Ejército Polaco fue derrotado y los Nazis iniciaron su campaña de destrucción
hacia la cultura Polaca y de esclavización de la población Polaca, a quienes ellos veían como
"subhumanos". Miles de Polacos, incluyendo Judíos, fueron enviados a los campos de concentración.

Los Nazis también "secuestraron" a más de 50.000 niños Polacos de "aspecto ario" y los alejaron de
sus padres llevándolos a Alemania para ser adoptados por familias Alemanas. Muchos de estos niños
fueron después rechazados y fueron considerados incapaces de la Germanización, por lo que fueron
enviados a campos de concentración especiales para niños, donde muchos murieron de hambre,
inyecciones letales y enfermedades. Cuando la guerra empezó en 1939, Hitler dio la orden de asesinar
a todos los pacientes incapacitados institucionalizados, considerados "incurables". Comisiones
especiales revisaron cuestionarios llenados por los hospitales del estado, y luego decidían si un
paciente debía de ser asesinado. Los condenados fueron entonces transferidos a seis instituciones en
Alemania y Austria, donde fueron utilizadas cámaras de gas especialmente construidas para matarlos.
Después de algunas protestas públicas en 1941, el liderazgo Nazi continuaba su programa "eutanasia"
en secreto.

Los bebés, niños pequeños y otras víctimas fueron asesinados por inyecciones letales y píldoras, o
muertos de hambre. El programa "eutanasia" contenía todos los elementos requeridos para la
aniquilación en masa de los Judíos y Gitanos Europeos en los campos de muerte Nazi: la decisión
articulada para matar, un personal especialmente entrenado, la muerte por medio del gas, y el uso de

4
un lenguaje eufemístico como el término "eutanasia", que psicológicamente alejaba los asesinatos de
sus víctimas y escondía el carácter criminal de estos asesinatos hacia la gente.

Conquistaron los Países nórdicos y la Unión Soviética, y prisioneros nuevos, deportados de todos los
países ocupados por Alemania, ahora inundaban estos campos. Muy seguido, grupos enteros eran
enviados a los campos, tales como los muchos Judíos, líderes políticos, comunistas y Gitanos fueron
asesinados en ejecuciones masivas. La mayoría de estos asesinados eran Judíos. Asesinato en masa de
más de tres millones de prisioneros de guerra Soviéticos. Los que no eran asesinados iban directos a
los campos de concentración.

La Segunda Guerra Mundial trajo grandes cambios al sistema de los campos de concentración.
Enormes números de miembros de las organizaciones de resistencia subterráneas que fueron
capturados en toda la Europa occidental en 1941 bajo el decreto de "Noche y Niebla". Para acomodar
el incremento masivo en el número de prisioneros, se establecieron cientos de
nuevos campos en territorios ocupados de la Europa oriental y occidental.

Retrato de Noor Inayat Khan, oficial de la SOE. A esta unidad de las Fuerzas Armadas
británicas pertenecieron numerosas de las víctimas británicas combatientes del decreto NN,
a las que se negó la protección de la Convención de Ginebra por su apoyo directo a la
Resistencia Francesa.

La verdadera historia de Auschwitz


Oswieçim era el nombre que Polonia había dado a un pueblo diminuto y rural a más de 300
kilómetros de Varsovia, aldea que más tarde sería rebautizada como Auschwitz una vez concluyera la

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invasión alemana de 1939. Auschwitz inicialmente era una pequeña ciudad aldeana de la Alta Silesia
entre el Río Vístula y el Río Sola con 1.400 habitantes, judíos la mitad de ellos curiosamente, ajenos
a esa Segunda Guerra Mundial que se desarrollaba. Los aldeanos vivían en un ambiente apacible y
tranquilamente campestre.

Un desconocido de 39 años acompañado con una maleta apareció en la estación de tren del pueblecito
para curiosidad de la gente el 30 de Abril de 1940 y se alojó en el único hotel con que contaba la
aldea. Era un capitán de las SS llamado Rudolf Höss, encargado de una tarea muy especial, buscar un
espacio para trabajos agrícolas e invernaderos. El sitio lo encontró tras una indagación en coche por
los alrededores a pocos kilómetros de allí, se trataba de unos establos de caballo con viejos barracones
para soldados del extinto Ejército Polaco, todo lleno de insectos y en condiciones de abandono y
humedad. No era la ubicación perfecta que buscaba para abrir un centro de investigación agronómica
y levantar granjas, más que nada porque la unión de los Ríos Vístula y Sola provocaba inundaciones
en algunos momentos del año. Sin embargo se decantó por escoger ese lugar, probablemente sin
conocer en ese instante que un espacio tan simple se iba a convertir en uno de los mayores horrores
del siglo XX.

El 14 de Junio de 1940 unos 728 prisioneros políticos, todos polacos procedentes de Tarnów, fueron
los primeros en estrenar Auschwitz. A lo largo de los próximos meses la cantidad ascendería a los
11.000 presos, polacos en mayoría, pero también disidentes alemanes contra el nacionalsocialismo o
los intelectuales de la Universidad Jagellón de Cracovia.

En un principio la función del campo era la de castigar a los presos políticos y en cierta medida
reeducarlos, es decir, era un sistema penitenciario. Los guardias de las SS se encargaban muy bien de
eso con sus porras y palizas. También las acciones punitivas consistían en trabajos forzados basados
en la producción de materiales de construcción gracias a unos pozos de grava y arena ubicados cerca
de la instalación. Por culpa de la gran cantidad de accidentes laborales se tuvo que construir un
hospital en el Bloque 20 para atender a los siniestrados, muchos de ellos molidos a palos por los
guardias. Entre los presos alemanes que fueron llegando, estos tenían más posibilidades de salir una
vez reeducados, pero las cosas para los polacos eran más complicadas, aunque muchos fueron
liberados tras cumplir sus penas.

Además de las labores internas, a los presos se les escoltaba fuera del campo en los alrededores para
hacer otros tipos de trabajo. Normalmente se trataba de agricultura, ya fuera cultivando, cavando
acequias, drenando charcas o limpiando los márgenes de los ríos.

Todo el mundo podía llegar a ser liberado de Auschwitz si los alemanes consideraban que el preso
estaba reeducado. Cuando eso sucedía se llevaba al reo a un despacho donde se hacían dos preguntas:
“¿Tiene alguna queja? ¿Está satisfecho con su estancia?” La primera respuesta había de ser “No” y la
segunda “Sí”, de lo contrario devolvían al condenado otra vez al campo. Después tenía que rellenar un
formulario indicando siempre que no tenía reclamación alguna y que no volvería a delinquir. Pasado

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el mal trago, un guardia lo escoltaba hasta la estación ferroviaria para que abandonase ese lugar para
siempre.

Otra manera de salir era escapando, aunque como las condiciones eran más benevolentes en la
primera etapa, únicamente se escaparon 2 presos en el año 1940 y 17 en 1941, mientras que a partir de
la Solución Final más adelante se evadirían 173 en 1942, 295 en 1943 y 312 en 1944.

Una de las fugas más sonadas fue la de los polacos Eugeniusz Bendera, Kazimierz Piechowski,
Stanislaw Jaster y el padre católico Józef Lempart. Los cuatro lograron entrar en el almacén de
uniformes y vestirse de soldados de la SS, luego tomaron armas, granadas y subieron a un coche,
saliendo a continuación por la puerta principal tranquilamente mientras los alemanes les hacían el
saludo militar creyendo que eran del mismo bando.

Curiosamente en los años posteriores Jaster murió en un bombardeo sobre Varsovia, Bendera pereció
tras un coma etílico de alcohol y el padre Lempart falleció atropellado accidentalmente por un coche,
únicamente salvó su destino Piechowski que pudo llevar una vida normal.

Auschwitz y la industria

I.G. Farben, compañía industrial química del Tercer Reich, envió a Otto Ambros, inspector de la
Comisión de Cauchos y Plásticos, para que investigara las posibles ventajas de establecer una fábrica
en la que pudiesen trabajar presos en Abril de 1941. La razón de esta visita es que a 5 kilómetros de
Auschwitz existían yacimientos de carbón, cal y agua de río para facilitar la hidrogenación en la
producción de goma industrial, primordial para el Plan Cuatrienal de economía agrícola del Reich.
Sintiendo curiosidad, Himmler se presentó también en el campo el 1 de Marzo de 1941 junto al
gobernador de la Alta Silesia, Fritz Bracht, pareciéndoles a ambos buena la idea.

Himmler terminó por aprobar la propuesta industrial de I.G. Farben y facilitar las instalaciones
necesarias para ello. En primer lugar se levantó una fábrica en Dwory junto a Auschwitz,
especializada en plásticos y cauchos.

Después el campo se amplió en un mar de 250 barracones para 300 trabajadores cada uno, capaces de
albergar entre todos muy apiñadamente a 40.000 presos, el “Lagerstadt (Ciudad-Campamento)”,
rodeado por una extensa alambrada de 16 kilómetros de alambre de espino vigilado por torres de
vigilancia con centinelas, cordón de seguridad que llegó a ser conocido como “Grosse Postenkette”.

7
Recién inauguradas las industrias de I.G. Farben, Auschwitz necesitó más presos como mano de obra
esclava, por lo cual Himmler solicitó a Höss que ampliara la cantidad. Obedientemente Höss cumplió
la orden e incrementó los prisioneros a 33.000 personas, muchos judíos y también prisioneros de
guerra soviéticos. Una de las formas de aumentar esa cantidad fue sacar a la mitad de la población del
pueblo de Auschwitz, todos judíos, para meterlos en el campo.

Como era de esperar, las condiciones laborales de la I.G. Farben de Auschwitz no eran para tirar
cohetes, ya que consistían usualmente en la extracción de grava de las orillas del Río Sola, así como
otras sustancias naturales de la zona. En el caso de presos políticos, aunque no los judíos, se les
pagaba 4 marcos a los trabajadores especializados y 3 marcos a los no especializados. El rendimiento
de un preso era además del 75% en comparación con un ciudadanos libres, con lo cual las ganancias
eran productivas para la empresa.

Al comenzar la “Operación Barbarroja”, la invasión del Eje a la Unión Soviética, las SS sabían que
con los prisioneros de guerra o comunistas los campos se iban a llenar, por ese motivo Höss autorizó
junto a Himmler la ampliación de Auschwitz.

A unos 3 kilómetros del Auschwitz original empezó a construirse un nuevo campo, para ello se
evacuó a los polacos de la aldea de Brzezinska, a los cuales se trasladó a otras partes del Gobierno
General de Polonia. Brzezinska fue renombrada con el nombre de Birkenau, también conocida como
Auschwitz II-Birkenau. Las construcciones fueron supervisadas por el capitán de las SS, Karl
Bischoff, más el arquitecto Fritz Ertl.

Tanto Auschwitz como Birkenau quedaron unidos por kilómetros de alambradas electrificadas con
torretas. Sobre la entrada se izó el famoso cártel de “Arbeit macht frei (El trabajo os hará libres)”. La
capacidad de Birkenau podía mantener a 100.000 prisioneros, albergando cada barracón a 744 reos, es
decir, el espacio de una persona para cuatro.

Durante los primeros meses de la “Operación Barbarroja”, los alemanes capturaron a más de 4
millones de soldados soviéticos del Ejército Rojo. Muy diferente a los prisioneros de guerra británicos
o franceses en Alemania, los soviéticos eran tratados como infrahumanos y por eso se los internó en
campos de concentración en lugar de campos de prisioneros de la Cruz Roja. Auschwitz como era
inevitable tuvo que acondicionarse a las necesidades de este tipo de guerra moderna y acoger a más de
10.000 prisioneros rusos.

8
Tratados como subhumanos eran las condiciones que se daban a los soldados rusos presos en
Auschwitz. En primer lugar les quitaban sus ropas militares y los metían en barriles de desinfectante
como si fueran apestados, luego les tatuaban un número en el pecho o brazo izquierdo clavando
agujas y metiendo tinta, método muy doloroso. Durante el resto de la estancia los guardias les
pegaban o mataban de hambre, comiendo casi siempre patatas. La situación llegó a ser tan crítica que
cuando perecía un soviético, sus compañeros practicaban canibalismo comiéndose los hígados de los
muertos.

Habitualmente el tiempo de vida media de un prisionero de guerra soviético era de dos semanas. En
unos meses, de los 10.000 rusos iniciales, 9.000 habían muerto.

Al comenzar 1943 se originó una parálisis en el campo de Auschwitz que tardó semanas en ser
superada. El problema se produjo cuando al mismo tiempo empezaron a llegar trenes con judíos
procedentes de Alemania, Polonia, Francia, Grecia y Macedonia. Hasta que se pudo lograr la fluidez y
desatascar el embotellamiento, los judíos fueron desplazados al otro campo de exterminio de Sobibor.
Para evitar nuevos retrasos, Himmler decidió ampliar Auschwitz para convertirlo en el mayor campo
de exterminio de todos los existentes en Europa.

Durante todo 1943 Auschwitz sufrió una profunda reconstrucción en sus instalaciones principales y
ampliación geográfica del campo, dirigida fundamentalmente por el ingeniero Hans Kammler y
financiada por 13’7 millones de marcos alemanes (Reichsmarks) junto a la participación de 12
empresas distintas.

El principal avance fue el haber encontrado la solución para deshacerse de los cuerpos, es decir, la
implantación de los crematorios por el arquitecto Walter Dejaco. A los Búnker I y Búnker II se les
añadió los Crematorios I, II, III, IV y V con cámaras de gas subterráneas o en túneles, todos ellos con
montacargas hacía tres gigantescos hornos de 8 compuertas cada uno. Para evitar la sobrecarga de
cuerpos sin vida se excavaron depósitos de cadáveres en bodegas que se tapaban con planchas de
cemento para evitar epidemias.

Ampliaciones en el campo

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Las necesidades nazis obligaron a la ampliación de Auschwitz (I). Es así que al campo de
concentración original se suman Auschwitz II-Birkenau, un campo de concentración y exterminio y
Auschwitz III-Monowitz, un campo de trabajo.

AUSCHWITZ I

El campo de concentración Auschwitz I, llamado Stammlager, fue el centro administrativo de todo el


complejo. Construida a mediados de 1940 en los terrenos y edificios de una antigua guarnición
polaca, y que fue progresivamente ampliada para cumplir las necesidades del campo.

Los primeros prisioneros, unos 30 criminales alemanes, llegaron en mayo de 1940 con el objetivo de
convertirse en funcionarios dentro del sistema de prisión. En el primer transporte masivo de
prisioneros a Auschwitz se encontraban católicos, sospechosos de ser integrantes de resistencia y una
veintena de judíos.

Primer transporte
masivo de prisioneros
a Auschwitz.

Ser judío era la categoría más baja entre los presos de Auschwitz. Si un judío conservaba la vida se
debía a que había superado la selección para trabajar como esclavo. Normalmente las tareas de los
esclavos eran atender el campo, las fábricas de I.G. Farben u otro tipo de talleres manuales como
carpintería, sastrería, zapatería que se distribuían por todo el recinto. Los más afortunados hacían de

10
criados en las viviendas a las afueras de las instalaciones en las cuales vivían los jefes de las SS. Otros
con menos suerte se dedicaban a la agotadora construcción en terrenos muy pantanosos y llenos de
barro que se cobraban muchas víctimas, por si fuera poco los guardias disparaban a decenas de presos
diariamente cuando veían que no trabajaban lo suficiente.

Algunos de seleccionados se convertían en los Sonderkommando. Estos grupos eran los encargados
de escoltar e introducir a las víctimas en las cámaras de gas, usualmente judíos a los que se perdonaba
la vida a cambio de convertirse en cómplices de los asesinatos. Los Kapos eran los jefes judíos de los
Sonderkommando y destacaban por su brutalidad, a veces peor que la de los alemanes, ya fuera
robando a víctimas o matándolas a porrazos hasta la muerte sin ningún escrúpulo por hacer eso a su
propio pueblo.

AUSCHWITZ II

Como parte de la llamada Solución Final, en 1941 se inició la construcción Auschwitz II, en donde
encerró a cientos de miles de judíos y se ejecutó a más de un millón de deportados y decenas de miles
de gitanos. A diferencia de Auschwitz I y Auschwitz III, el objetivo no era mantener prisioneros como
fuerza laboral, sino su exterminio, es por ello que Auschwitz II tiene 4 crematorios con cámaras de
gas.

El jefe construcción de este complejo fue Karl Bischoff, un arquitecto alemán que perteneció a la SS.
Cada cámara podía matar a 2.500 prisioneros por turno.

Hacia 1942, comenzó al exterminio a gran escala en Auschwitz II. En marzo de 1942 comenzó a
operar la primera cámara de gas en Auschwitz II. Era una construcción conocida como ‘casa roja’.
Junto con las otras cámaras de gas, fueron utilizadas para el aniquilamiento en masa hasta 1943.La
mayoría de los prisioneros llegaba al campo en tren, con frecuencia después de un terrible viaje en
vagones de carga que duraba varios días, durante el que no se les facilitaba comida ni agua.

A partir de 1944 se extendió la vía del tren para que entrara directamente al campo. Algunas veces, al
llegar el tren, los prisioneros eran pasados directamente a las cámaras de gas. En otras ocasiones, los
nazis seleccionaban prisioneros, frecuentemente bajo la supervisión del SS Hauptsturmführer Dr.
Josef Mengele, para ser enviados a campos de trabajo o para realizar experimentación médica. En
general los niños, los ancianos y los enfermos eran enviados directamente a las cámaras de gas, las
cuales eran coordinadas por el SS Hauptscharführer Otto Moll.

Aquellos que resultaban seleccionados para el exterminio eran trasladados a uno de los grandes
complejos de cámaras de gas/crematorio hacia los extremos del campo. Dos de los crematorios
(Krema II y Krema III) tenían instalaciones subterráneas, una sala para desvestirse y una cámara de

11
gas con capacidad para miles de personas. Para evitar el pánico, se les informaba a las víctimas que
recibirían allí una ducha y un tratamiento desinfectante. La cámara de gas incluso tenía tuberías para
duchas, pero nunca fueron conectadas al servicio de agua.

Se les ordenaba a las víctimas que se desnudaran y dejaran sus pertenencias en el vestidor, donde
supuestamente las podrían recuperar al final del tratamiento, de manera que debían recordar el número
de la ubicación de sus pertenencias. Una vez sellada la entrada, se descargaba el agente tóxico Zyklon
B por las aperturas en el techo. Las cámaras de gas en los crematorios IV y V tenían instalaciones en
la superficie y el Zyklon B se introducía por ventanas especiales en las paredes.

Una vez arrojado el Zyklon B se esperaba unos 25 minutos y se observaba en una mirilla la ausencia
de actividad, se procedía a evacuar y ventilar el recinto y se retiraban los cuerpos a un sector para una
revisión final. En esta revisión se les extraían los dientes postizos de oro, anillos, pendientes u otros
objetos y se revisaban los orificios corporales en busca de joyas.

Una vez revisados, los cuerpos eran llevados a una sala de hornos o crematorios anexa por prisioneros
seleccionados, donde eran quemados. Una chimenea alta expulsaba los gases hacia la atmósfera.

Solución Final

Más de un problema dió la cámara de gas de Auschwitz I, ya que el edificio de la administración


donde empleados trabajaban en oficinas sin poder saber lo que pasaba a escasos metros, se los
obligaba a abandonar el complejo mientras el gaseamiento se llevaba a cabo cuando venía un grupo de

12
judíos para ser eliminados, incluso para no causar sospechas se encendía un motor de camión o dos
motocicletas para que no se escucharan los gritos.

El propio Heinrich Himmler visitó el campo del 17 de Julio de 1942 para revisar los fallos y
contemplar un gaseamiento de personas en directo, algo que tras hacerlo, ordenó que se tomarán
medidas para reparar los inconvenientes surgidos en el proceso de exterminio. Para solucionar este
tipo de problemas se hicieron una serie de reformas para facilitar el gaseamiento que introdujo el
arquitecto Hans Kammler, consistentes en transferir desde Auschwitz I el crematorio y cinco
incineradores hacia Auschwitz II-Birkenau, los cuales se incorporaron a una antigua casa abandonada
polaca a la que se denominó Búnker I (Casita Roja) y que contenía dos cámaras de gas, aunque con un
sistema de ventilación que expulsaba el aire viciado al exterior. Poco después se construyó el Búnker
II (Casita Blanca) en Birkenau con las mismas funciones que el primero, pero con capacidad para
aniquilar 1.200 personas por turno. Respecto a los miles de cadáveres que se depositaban en fosas
comunes serían sacados cada cierto tiempo para ser incinerados totalmente y así dar paso a más.

Hornos crematorios de Auschwitz

Cámara de gas
Auschwitz
II-Birkenau

AUSCHWITZ III

Auschwitz III o Auschwitz Monowitz fue el tercer campo de concentración que se estableció en 1942.
Fue utilizado principalmente como campo de trabajo forzado, pero también exterminio de judíos.
Albergó alrededor de 12000 prisioneros, de mayoría judíos, y prisioneros de guerra que generalmente
obtenían trabajos más fáciles.

13
En este campo, los prisioneros trabajan el caucho sintético. Estos morían de hambre o agotamiento.
Fue el único campo de Auschwitz que fue bombardeado por los aliados. Heinrich Schwarz, antiguo
comandante del campo, se había trasladado al campo de concentración de Natzweiler, donde fue
capturado por los aliados y se enfrentó a cargos en un tribunal francés, siendo condenado a muerte y
ejecutado en el bosque de Seinward el 20 de marzo de 1947.

Uno de los acontecimientos más tristes que ocurrieron en Auschwitz fue el recibimiento de un tren
con 553 niños franceses (288 chicos y 265 chicas) entre los que 465 tenían 6 y 12 años, y 135 menos
de 6 años, la mayoría separados de sus padres y viajando solos procedentes de los campos de
concentración franceses. Ocurrió el 24 de Agosto de 1942 cuando el tren marcado con el número 23
se detuvo en la estación de Auschwitz por la noche.

14
Los niños llorando y buscando a sus padres a los que no veían desde hacía días, se negaron en muchos
casos a obedecer a los alemanes y se mostraron hostiles contra ellos. Los propios guardias de las SS lo
pasaron mal en una situación tan tensamente psicológica, pues los niños eran pequeños y no se
atrevían a matarlos cara a cara. Fue necesario emplear porras y garrotes para moverlos desde la
estación hasta las instalaciones. Finalmente acabaron en las cámaras de gas siendo todos asesinados,
excepto tres niños que en la confusión lograron escapar y sobrevivir a la guerra. Después de este
trágico suceso las SS acordaron nunca más deportar a niños en solitario sin sus padres, a partir de ese
momento todos los menores irían con sus progenitores. Lo más curioso del acontecimiento fue que los
únicos que vacilaron durante todo el Holocausto en ir a la cámara de gas fueran niños y no adultos.

Desde Eslovaquia vino el primer contingente formado exclusivamente por mujeres el 26 de Marzo, un
total de 999, todas ellas jóvenes, que fueron enviadas a las cámaras de gas. Al día siguiente, el 27,
llegó desde Francia el primer transporte con 4.000 judíos franceses procedentes de Drancy que
sufrieron el mismo destino que las mujeres eslovacas. Durante los días próximos siguieron viniendo
más judíos eslovacos y franceses a los que con prisa se los llevaba corriendo a veces hasta las cámaras
de gas. Como los enfermos no podían moverse, se los trasladaba en camiones bajo el logotipo de la
Cruz Roja para disimular. Algunos se resistían, especialmente los niños que se aferraban a los trenes,
por lo que a veces los mataban a golpes. Höss en ocasiones presenciaba el proceso.Hasta un total de
25.000 judíos de Eslovaquia fueron exterminados en Auschwitz esos días y 69.114 de Francia.

OTROS CAMPOS SUBALTERNOS

El gran complejo de Auschwitz también tenía 45 subcampos o campos satélites que incluían fábricas
de metales, plantas químicas y otras industrias. Los prisioneros también eran forzados a trabajos de
agricultura y ganadería .Los campos subalternos de trabajo instalados en el complejo de Auschwitz

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estaban estrechamente relacionados con la industria alemana, principalmente en las áreas militar,
metalúrgica y minera.

Bloque 11: el más temido de Auschwitz


El peor bloque del campo de concentración​. En este bloque se hacían juicios o mejor dicho un teatro
ya que el final siempre era el mismo, la ejecución. También había numerosas celdas de castigo como
las de 90cm x 90cm donde metían 4 presos. Los pobres debían estar de pie sin poder moverse durante
el tiempo que los de las SS estimasen oportuno. Estas celdas tenían muy poca entrada de aire (el
agujero tenía el tamaño de un puño), lo que hacía que muchos murieran ahogados. Además, es donde
probaron por primera vez la cámara de gas. En los primeros intentos el gas no “funcionaba
correctamente” y sufrían durante muchas horas antes de morir. Una vez terminaron las pruebas
construyeron una más grande y un crematorio donde deshacerse de los cuerpos.

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Junto al bloque 11 encontramos la pared de fusilamiento donde ejecutaban a los prisioneros que
habían tenido un juicio en el bloque 11 con resultado desfavorable, es decir a todos.

Prisioneros más conocidos

• Józef Cyrankiewicz, presidió el gobierno de la República Popular de Polonia entre 1947 y 1952, y
entre 1954 y 1970. Fue también Presidente entre 1970 y 1972.
• Ana Frank fue internada en Auschwitz-Birkenau entre septiembre y octubre de 1944; luego fue
trasladada a Bergen-Belsen donde murió de fiebre tifoidea.
• Maximilian Kolbe, santo polaco, fue prisionero en Auschwitz I. Fue voluntario para morir de
hambre en lugar de otros prisioneros en 1941.
• Witold Pilecki, soldado polaco del Armia Krajowa, voluntario para internarse en Auschwitz,
organizó la resistencia en Auschwitz (Związek Organizacji Wojskowych, ZOW) e informó a los
aliados sobre las atrocidades que allí ocurrían. Luego formó parte del levantamiento de Varsovia.

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• Edith Stein, monja católica y santa alemana de origen judío que murió en las cámaras de gas de
Auschwitz II.
• Elie Wiesel sobrevivió a su reclusión en​ ​Auschwitz III Monowitz y escribió sobre sus experiencias.
• Petr Ginz (1928–1944), joven editor de Vedem, conocido por el diario escrito antes de su
deportación, descubierto sólo recientemente, y editado por su hermana Chava Pressburger
• Primo Levi, escritor italiano de origen judío. Capturado y deportado a Auschwitz en el invierno de
1944, sobrevivió y escribió Si esto es un hombre, estremecedor relato de la vida diaria del campo y de
la cruel lucha por la supervivencia.
• Olga Lengyel habitó el campo para mujeres en Auschwitz-Birkenau, colaboró en la resistencia, en la
cual fue destruido uno de los hornos crematorios de dicho campo y escribió el célebre libro “Los
hornos de Hitler”.
• Viktor Frankl, psiquiatra, fue recluido en el campo de Theresienstadt, en el que ingresó en 1942. En
1944 fue trasladado a Auschwitz y después fue destinado a dos subcampos de Dachau. En su
reclusión planteó una terapia psiquiátrica llamada logoterapia. Relata su experiencia en El hombre en
busca de sentido
. • Violeta Friedman, a los 14 años de edad ingresó en Auschwitz junto a su hermana. Violeta
Friedman sobrevivió a las selecciones alemanas debido a que dentro del campo se sentía segura y
decidió no salir de él, escapándose día tras día cuando era elegida para morir debido a su incapacidad
de realizar trabajos forzados. Después fue trasladada al campo de Bergen-Belsen. Destacan sus
memorias.
• Imre Kertész, escritor húngaro, premio Nobel de literatura. Fue deportado en 1944 a Auschwitz y a
Buchenwald con 15 años de edad. Su novela Sin destino se localiza en el campo de concentración.
• Vladek Spiegelman, aunque por sí mismo no llegó a alcanzar la fama, es uno de los protagonistas de
la novela gráfica Maus, obra de su hijo Art Spiegelman y que es el único cómic ganador de un premio
Pulitzer.

• Dunia Wasserstrom, de origen ruso, trabajó como intérprete del campo desde 1943 hasta la
liberación del campo en 1945, escribió el libro llamado "Nunca Jamas...", donde narra sus vivencias
en los campos de concentración, fue parte de la resistencia.
• Gisella Perl, médica de origen húngaro-judío, que afrontó un dilema ético al abortar a más de 1.000
bebés para que las madres no fueran asesinadas y no experimentaran con sus hijos. Estuvo, asimismo,
trabajando en la enfermería de la sección de mujeres húngaras del campo, desde donde ayudó a
muchas de sus compañeras. Sus memorias, ​I Was a Doctor in Auschwitz, fueron llevadas al cine en
2003 con el título ​Out of the Ashes. La Dra. Pearl testificó en el juicio contra Irma Grese, la
supervisora de su sección, tristemente célebre por la brutalidad con la que trataba a las prisioneras y
por sus conductas sexuales perversas.

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Witold Ana
Pilecki Frank

Olga Edith Stein


Lengyel

Las arpías de Hitler


Millones de prisioneras oprimidas en los cientos de campos de concentración de la Alemania nazi
fueron hostigadas y vejadas por​ ​cientos de guardias mujeres​ que no son tan recordadas como sus
pares masculinos pero ​no por ello ejercían los castigos con menor violencia y maldad​.

“(Ellas) golpeaban a las prisioneras, quienes eran casi tan delgadas como esqueletos, con un gran
palo, les retenían los alimentos y les pegaban. También las mantenían de pie durante horas”

De los 37.000 guardias que fueron parte activa de las SS alemanas que castigaban, torturaban y
mataban diariamente a prisioneras, aproximadamente el 10 por ciento eran mujeres.
Al igual que los guardias masculinos, las mujeres eran entrenadas para volverse más fuertes y castigar
con severidad a las prisioneras si era necesario. Muchas se acostumbraron a golpear y patear
prisioneras, en algunos casos hasta la muerte, con sus botas, palos, porras y, en el caso de Irma Grese,
con un látigo hecho de celofán. Otras eran las encargadas de administrar los experimentos de

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esterilizaciones letales y muchas estaban presentes en la selección de las prisioneras que iban a ser
enviadas a las cámaras de gas.

Muy pocas pertenecían al partido nazi, a diferencia de sus pares varones que en su mayoría adoraban
esa doctrina. Menos del cinco por ciento de estas mujeres pertenecían al partido. Antes de convertirse
en las monstruosas guardias de campos de concentración nazi, casi todas las mujeres llevaban vidas
sencillas y comunes. El nazismo las cambió y las sentenció de por vida.
Las guardianas eran generalmente de clase media y baja​ ​y no tenían anterior experiencia en ese
trabajo; su perfil laboral era variado: se indica que eran antiguas matronas, peluqueras, cobradoras de
tranvía, cantantes de ópera o profesoras retiradas.​ ​Las voluntarias fueron reclutadas por anuncios en
periódicos alemanes que demandaban mujeres que quisieran mostrar su amor al Reich y unirse a las
SS-​Gefolge ("SS-Escolta", una organización de apoyo y servicio de las SS para mujeres).
Adicionalmente, algunas eran reclutadas sobre la base de los propios archivos de datos de las SS.

Maria Mandel
El 7 de octubre de 1942, María Mandel fue transferida al campo de Auschwitz
(Polonia) donde fue ascendida a ​SS-Lagerführerin (Jefe de Campo), un cargo de
comando apenas debajo del propio comandante del campo, Rudolf Höß. Allí controló
directamente todos los campos y subcampos femeninos de Auschwitz y su poder
sobre las prisioneras y sus subordinadas era absoluto. María tuvo simpatía por otra
notoria guardia femenina SS, Irma Grese, a quien promovió a jefe del campo de
judías húngaras en Auschwitz-Birkenau, anexo del complejo de exterminio de
Auschwitz.

Irma Grese
En 1943 ingresó en el Campo de concentración de Auschwitz como ​SS
Oberaufseherin (guardia femenina), y para finales de ese mismo año fue
ascendida a supervisora, la segunda mujer de más alto rango en el
campamento, después de María Mandel, a cargo de alrededor de 30.000
reclusas de origen judío. El ascenso se produjo a causa de su enorme fanatismo
nazi y el considerable sadismo que desarrolló.

Juana Bormann
En marzo de 1942, Bormann fue una de las seleccionadas para prestar servicio
en el Campo de concentración de Auschwitz en Polonia. Corta de estatura, fue
conocida por su excesiva crueldad.

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Sus víctimas la llamaban como ​"Wiesel" y ​"la mujer de los perros".
En octubre de 1942, Bormann dejó el campo principal de Auschwitz. Sus supervisores incluían a
María Mandel, Margot Drechsel e Irma Grese. Juana fue eventualmente transferida hacia Budy, un
subcampo cercano donde continuó abusando de los prisioneros.

Elisabeth Völkenrath
En 1943 fue asignada al Campo de concentración de Auschwitz como SS
Aufseherin.
Tomó parte activa en las selecciones y abuso contra los prisioneros. En
noviembre de 1944 fue promovida a SS ​Oberaufseherin y ordenó al menos
tres ahorcamientos. Posteriormente fue transferida al campo de concentración
de Bergen-Belsen como Supervisora de las celadoras.

Johanna Langefeld
Fue una guardia femenina en los campos de concentración nazis que participó
activamente en el Holocausto.
A mediados de marzo de ​1942​, Langefeld estaba asignada al nuevo edificio
femenino de ​Auschwitz​. Allí seleccionaba a los prisioneros para la ​cámara de
gas​.

Rudolf Höß
Al mando de estas mujeres estaba el comandante ​Rudolf Franz Ferdinand Höß,
nació en Baden-Baden​, el 25 de noviembre​ de ​1900​, y murió en Auschwitz​, el ​16 de abril​ de ​1947​.
Fue un ​militar​ y oficial ​nazi​ miembro de las ​SS​ (Schutzstaffel) y las ​Waffen-SS​ con el rango de
SS-Obersturmbannführer (teniente coronel). Fue comandante del ​campo de concentración​ de
Auschwitz​.

Höss ingresó en las SS en junio de 1934 por recomendación del mismo Heinrich Himmler y, en
noviembre del mismo año, fue enviado al campo de concentración de Dachau donde sirvió como
guardia y progresó rápidamente hasta que en abril de 1936 alcanzó el grado de ​Rapportführer,
principal ayudante del comandante del campo. En Dachau fue donde aprendió las bases sobre las que
se sistematizó posteriormente la organización de los campos de concentración nazis, ideas obra en
buena parte de su primer comandante Theodor Eicke. En tales campos se debía educar a los guardias
en la insensibilidad al sufrimiento de los presos, que desconocían desde el principio la duración de sus
condenas y recibían castigos físicos y psicológicos en buena medida deliberadamente arbitrarios.
También se introdujo en Dachau el sistema de ​kapos, prisioneros privilegiados de los que se esperaba
que impusiesen una brutal disciplina al resto de los internos. Además, desde su propio

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encarcelamiento en Leipzig, Höss estaba convencido de la utilidad del trabajo en condiciones de
reclusión y adoptó el famoso lema después reproducido en la entrada de Auschwitz, ​Arbeit macht frei
(«El trabajo os hará libres»), que en el contexto de los campos nazis se utilizó por primera vez en
Dachau.
En septiembre de 1936 recibió el grado de teniente y fue trasladado al campo de Sachsenhausen,
donde permaneció hasta que, el 30 de abril de 1940, fue nombrado comandante del nuevo campo de
Auschwitz, en cuyo mando permaneció hasta finales de 1943.​ ​En ese periodo alcanzó a relacionarse
con el médico Josef Mengele. Durante su estancia en Auschwitz, Höss organizó el lado administrativo
de los asesinatos en masa de la «solución final».
Como la corrupción era generalizada, sobre todo en las dependencias de los campos destinadas a la
recogida de las posesiones de los prisioneros (sección conocida en Auschwitz como «Canadá»),
Himmler ordenó la realización de inspecciones y, en otoño de 1943, llegó a Auschwitz Konrad
Morgen, teniente de las SS y antiguo juez instructor de la Kripo. Morgen encontró además indicios de
un escándalo sexual entre Höss y una prisionera política austriaca, Eleonore Hodys, y aunque la
investigación, que se prolongó hasta finales de 1944, no obtuvo resultados concluyentes, trajo como
consecuencia la destitución de Höss. Así, a pesar de que Martin Bormann intercedió ante Himmler en
su favor, Höss perdió su puesto, decisión que se presentó como un ascenso
a un puesto más alto en Berlín. Una de las últimas decisiones de Höss,
siguiendo instrucciones de Himmler, que opinaba que aumentaba la
productividad de los campos, fue la puesta en funcionamiento de un
prostíbulo en el Bloque 24, justo a la entrada
al lado del cartel ​Arbeit macht frei, destinado
a premiar a los detenidos que colaboraban
con las SS, de buena conducta y buen estado de salud​.
En diciembre de 1943 fue sustituido como comandante de Auschwitz
por ​Arthur Liebehenschel​. Höß asumió el puesto anterior de
Liebehenschel​ como presidente de las ​SS
Wirtschaftsverwaltungshauptamt (WVHA) (Oficina principal para la
administración económica de las SS), donde introdujo el gas ​Zyklon B​ como medio para realizar los
asesinatos masivos en el campo; también le designó diputado el líder ​Richard Glücks​ del WVHA el 8
de mayo de 1944. Sin embargo, Höß volvió a ​Auschwitz​ por petición personal de Himmler para
realizar la «Aktion Höß», es decir, la ampliación del campo y la preparación de la maquinaria de
muerte en Auschwitz II Birkenau, con el fin de exterminar a los ​judíos​ ​húngaros​.
La guerra había finalizado en Alemania el 8 de mayo de 1945. Höß, disfrazado como suboficial de la
Marina de Guerra alemana (​Kriegsmarine), se alejó hacia las costas del Báltico, donde cayó en manos
de los Aliados. Al no encontrarse pruebas de ningún tipo en contra suya, dado su nombre falso (Franz
Lang) y su calidad de agricultor profesional, obtuvo una liberación anticipada. Sus guardianes
ignoraban entonces la importancia de su presa. Fue empleado como obrero agrícola en una granja
cerca de Flossenbürg, no lejos de la frontera con Dinamarca. Permaneció allí durante ocho meses.
Entretanto la inteligencia británica seguía su búsqueda. Habían tenido las primeras noticias de Höss
gracias a las declaraciones de prisioneros liberados de Bergen-Belsen que antes habían estado en
Auschwitz y decidieron localizarlo presionando a su familia. Encontraron a su esposa, Hedwig, en un

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pueblo cercano a Belsen y la detuvieron el 8 de marzo de 1946. En su interrogatorio insistía en que su
marido había muerto hasta que la engañaron con la amenaza de la deportación de sus tres hijos a
Siberia. Reveló entonces el escondite de su marido, que fue detenido a las 11 de la noche del 11 de
marzo en Gottrupel, en una granja próxima a Flensburgo. Un médico lo inspeccionó inmediatamente
para evitar que, como Heinrich Himmler, se suicidara si disponía de una cápsula de veneno y fue
golpeado repetidamente para que confesara su identidad. Trasladado al cuartel general de Heide, fue
nuevamente maltratado y se le mantuvo despierto tres días hasta que firmó el 14 de marzo una
confesión de ocho páginas.
Al final de su proceso en Cracovia, el 2 de abril de 1947, Höß acogió la sentencia de muerte con
aparente indiferencia. Fue ahorcado en el antiguo campo de concentración de Auschwitz el 16 de abril
de 1947.
Sus memorias escritas en prisión fueron publicadas en 1958 por el historiador Martin Broszat. Los
textos fueron reunidos bajo el título de ​Le Commandant d'Auschwitz parle (en alemán ​Kommandant in
Auschwitz), y fueron escritos por Höß a lápiz en la prisión de Cracovia en tanto esperaba ser
procesado.

Arthur

Liebehenschel
El 1 de novie​mbre​ de 1943 sucedió a Rudolf Höß en Auschwitz como Comandante del campo central
y también como veterano del régimen concentracionario.

Liebehenschel inició una nueva etapa en la historia de Auschwitz. Sus reformas se aplicaron en primer
lugar en el Bloque 11 (Policía Política). Suspendió las selecciones periódicas con sus consiguientes
ejecuciones en el búnker. No es que se dejaran de llevar a cabo las ejecuciones, sino que se ejecutaban
a más distancia del campo central, en los crematorios de Birkenau. Dio la orden de desmantelar las
celdas en las que los internos no podían más que permanecer de pie, pues en ellas no había sitio ni
para sentarse ni para echarse, y en las que hasta entonces eran encerrados los detenidos a forma de
castigo. Promulgó una amnistía general del búnker y mandó desmantelar el Paredón Negro (paredón
de ejecución). Además revocó la orden de fusilar a los detenidos en un intento de fuga. A partir de
entonces todos los detenidos capturados en la huida debían ser trasladados a otro campo de
concentración. Sin embargo, las selecciones y el exterminio en el campo continuaron.

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Richard Baer
Richard Baer​ o ​Bär​ fue un oficial ​nazi​ con el rango de ​SS​ ​Sturmbannführer​ (Mayor) y comandante del
campo de concentración​ de ​Auschwi​t​z​ desde mayo de 1944 hasta febrero de 1945.
Sucedió a Arthur Liebehenschel como Comandante del Campo de concentración de Auschwitz, cargo
que ocupó desde marzo de 1944 hasta que la disolución del campo a principios de 1945. Desde
noviembre de 1943, hasta el final de 1944, así que Baer fue solo Comandante de esta parte del campo
desde finales de 1944 hasta enero de 1945.

Al final de la guerra, Baer huyó y vivió cerca de Hamburgo escondido bajo la falsa identidad de Karl
Egon Neumann, trabajador forestal. En el curso de las investigaciones del Segundo Juicio de
Auschwitz, a realizarse en la ciudad de Fráncfort del Meno, fue ubicado y se expidió una orden de
arresto en octubre de 1960, siendo su fotografía ampliamente publicada en la prensa. Fue reconocido
por sus compañeros de trabajo y arrestado en diciembre de 1960. Por consejo de su abogado, rehusó
testificar y murió de un infarto en la detención en 1963.

Arthur Richard
Liebehenschel Baer

Tiempo libre de los


verdugos nazis

Cuando no exterminaban, mataban el tiempo. Los miembros de las SS destinados a vigilar los campos
de concentración y de exterminio nazis llevaban una existencia bastante agradable muy alejada del
horror, el sufrimiento y la miseria que imponían a sus víctimas en esos mismos recintos infernales. En
los campos disponían de entretenimientos y los SS no se privaban de nada. Disponían de discos y
gramófonos, mesas de pimpón y hasta piscinas (como en Dachau). Las bibliotecas estaban bien
surtidas (en el sentido nazi). Aunque nos pueda parecer sorprendente, la de guardián de campo
hitleriano no era mala vida, si tenías estómago y carecías de escrúpulos, claro
Para los SS, Auschwitz era un destino más bien agradable”

Los guardianes, unos 40.000 en 1944, no eran en absoluto la escoria del orden nazi como hemos
llegado a creer, sino parte de su élite y eran tratados en consecuencia. Que pudieran disfrutar de
buenos ratos en los lapsos entre atrocidades, como recompensa por su labor y para descansar y

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regenerarse, a fin de ser capaces de más violencia, parecía lógico y aconsejable. Había que
mantenerlos saludables y contentos para que rindieran. Una estrategia que además limitaba posibles
crisis de conciencia.
los seres humanos proponen soluciones que se parecen cuando los contextos son similares. Pero sobre
todo, olvidamos que el nazismo pareció moderno gracias a esa manera de buscar soluciones para las
acciones más radicales y para sostener la psicología de los soldados y los guardias de manera que no
se les hiciera penoso cumplir sus tareas genocidas.
La dirección de las SS comprendió rápidamente que la gestión del tiempo libre de los guardias como
sucedía también con los ​einsatzgruppen, era un asunto trascendental. En el libro Recursos inhumanos
del historiador francés Fabrice D´Almeida, rebuscando en la documentación, detalla el papel de la
gastronomía, los juegos de mesa, las proyecciones, el deporte, los instrumentos que preferían los SS
eran la armónica y el acordeón, seguidos de la guitarra, la cítara y la mandolina.

¿Era posible aburrirse en un campo de la muerte?. “Sí, y tanto”


Los detenidos pasaban a menudo largas horas de espera y sus tareas agotadoras y repetitivas les
dejaban con el espíritu vacío. Pero del lado de los guardianes el problema era diferente. La mayoría de
los campos estaban lejos de sus lugares de origen y de sus familias. Iban allí para trabajar, pero el
trabajo de los SS duraba entre 8 y 10 horas. Entonces en su tiempo libre muchos no tenían nada que
hacer y bebían alcohol. La dirección de las SS decidió encontrarles actividades de ocio.
Parece increíble que se pudiera tener una existencia grata e incluso feliz en Auschwitz o Treblinka,
sobre pilas de cadáveres. Para los guardias, Auschwitz era un destino más bien agradable, pues había
una pequeña ciudad colonizada por los alemanes con un cine, burdeles, cafés y restaurantes y una
pequeña residencia en el bosque a la que podían ir. Muchos daban largos paseos en la zona protegida
del campo que se extendía 27 kilómetros cuadrados. Hacían turismo asimismo en las grandes ciudades
de los alrededores.
En contraste, el trabajo era a menudo penoso, con un campo sucio, detenidos enfermos a los que había
que evitar, es por ello que imaginaron el sistema de los ​kapos, los prisioneros que vigilaban a los
prisioneros.

El historiador explica que para la jefatura de las SS estaba claro que la cultura y el ocio atenuaban los
efectos del contacto con la violencia extrema.

El ocio y la lectura aliviaban a los hombres y mujeres del personal, les debía tranquilizar y darles la
sensación de que su misión era legítima y normal. Así que eso debía atenuar las fases de agresividad
en el trabajo y permitirles restaurarse. D’Almeida advierte que ello no significa que desapareciera la
brutalidad. “En absoluto, porque formaba parte del trabajo. Era banal y reglamentaria desde 1934.
Hacía falta castigar, y hasta encolerizarse para dominar a los prisioneros vistos como un rebaño. La
violencia era una herramienta”.

Uno de los capítulos de ​Recursos inhumanos está dedicado al sexo. Resulta sorprendente observar que
los horrores del universo concentracionario no cortaban la libido. No, visiblemente los guardias que,
no lo olvidemos, eran jóvenes, tenían todas las pulsiones del deseo, pero con quienes fantaseaban era
con las auxiliares alemanas, las granjeras polacas (a las que podían violar pero sin dejarlas

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embarazadas) o las prostitutas arias. Evitaban a las detenidas porque los riesgos de castigo eran
grandes. En ese sentido, se desvía de la realidad con su idea de la víctima como juguete. Aunque pudo
pasar, esa no era la regla. Para los guardias los prisioneros, además de que eran sucios e inferiores,
estaban prohibidos.

D’Almeida apunta que la sexualidad no era tan libre como podría parecer y que el supuesto frenesí
sexual de guardianes y guardianas de las SS, tan caro a subproductos literarios y cinematográficos, es
en general un mito que derivaría de los estereotipos construidos en la posguerra para realzar la
monstruosidad de los verdugos, como si ello fuera necesario. En todo caso y en contra de lo declarado
por comandantes como Höss y Stangl en los interrogatorios, parece que a los SS las fases del
exterminio en realidad no les quitaban las ganas.

Al preguntarle al historiador si conoce distracciones tan extravagantes como la del guardia de


Auschwitz ornitólogo que se dedicó a observar aves y elaborar la lista de especies del campo,
responde: “Había coleccionistas. En Buchenwald hubo incluso dos guardias que atrapaban animales
salvajes para montar un zoo y el director del campo hizo traer un oso a fin de completar la colección.
Muchos coleccionaban trozos de víctimas, cráneos, huesos”.

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El infierno no contado de las prisioneras de Auschwitz

Miles de mujeres, judías y no judías, niñas, madres, abuelas, militantes políticas, médicas, abogadas,
solteras, casadas y lesbianas fueron víctimas de los horrores perpetrados en el mayor campo de
concentración y exterminio de Polonia. Algunas de ellas se atrevieron incluso a combatirlos en el
marco de los movimientos de resistencia organizados dentro del ​lager de Auschwitz-Birkenau,
Oświęcim-Brzezinka en la lengua del lugar.

En este inmenso campo de concentración y exterminio tampoco las mujeres se libraron de las
ejecuciones en masa. El 19 de marzo de 1942 tuvo lugar el primer asesinato colectivo de prisioneras.
En total, 144 jóvenes originarias de Silesia fueron asesinadas con un tiro en la nunca como castigo a
su actividad dentro del movimiento de resistencia, como recuerda un escrito que puede leerse en el
pabellón que repasa la historia del pueblo polaco durante la Segunda Guerra Mundial. Estas mujeres
casi anónimas, para muchos desconocidas, quizá no escribieron diarios de mocedad que muchos años
después se convirtieron en ​best seller, pero se dejaron la piel por intentar salir de aquella infesta cárcel
en la que fueron confinadas y, muy especialmente, por hacer llegar al exterior información sobre lo
que allí dentro ocurría.

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“Estábamos convencidas de que nunca saldríamos de aquel infierno, y queríamos que el mundo
supiera todo algún día”, explica Vera Foltynova, una arquitecta checa judía arrestada por su militancia
comunista que, durante su estancia en el campo, trabajó en la oficina central de construcción de las SS
(cuerpo de combate de élite) desde dónde se las arregló para sacar planos de sus instalaciones y
dibujos de los crematorios y cámaras de gas.

Foltynova, además de filtrar documentos, consiguió salvar la vida. Su testimonio fue recogido por
Hermann Langbein en el libro P ​ eople in Auschwitz y su retrato cuelga hoy en una de las paredes del
barracón número 15 de Auschwitz I, un extremadamente ordenado complejo de barracones visitables
que dejan constancia del horror que allí se vivió, entre otras cosas, y principalmente, para que en el
futuro no vuelva a repetirse.

Reclusas en Auschwitz-Birkenau

Uno de los capítulos más desconocidos de la


historia de Auschwitz-Birkenau es el que hace
referencia al prostíbulo en él ubicado. Laurence
Rees, historiador británico y editor de la BBC, ha
encontrado varios testimonios que sostienen su
existencia, de la que nada recuerdan los paneles explicativos del campo y que raramente se encuentra
en los libros.
la mayor parte de las trabajadoras del burdel eran internas de Birkenau y estaban obligadas a mantener
relaciones con unos seis hombres diferentes al día. La experiencia de las mujeres de este prostíbulo es
una de las historias ocultas sobre el sufrimiento en el campo.
Primeramente los reclusos obtenían un vale nazi para acceder al barracón y, una vez allí, pasaban un
examen médico. Tras la revisión, participaban en un sorteo para ver a cuál de las habitaciones de
arriba (y por tanto a cuál de las prostitutas) debían dirigirse y en qué orden habrían de hacerlo. Cada
15 minutos se tocaba una campana como señal para que todas las prostitutas cambiaran de cliente la
cuestión del burdel de Auschwitz es muy delicada. En parte porque cuestiona la moral de los
prisioneros que lo utilizaron, pero también porque quienes niegan el Holocausto pueden utilizar su
existencia como argumento para reforzar la tesis de que Auschwitz-Birkenau es un lugar muy distinto
del descrito por la historiografía tradicional.

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Barracones exclusivamente para mujeres, allí la vida era dura, mucho más de lo que cualquier película
puede recrear, y estaba marcada por el hambre, el frío y la muerte. Tan pronto sus moradoras llegaban
allí su existencia se convertía en una pesadilla.
La mayor parte del tiempo lo pasaban tiradas en sus jergones. Los barracones tenían dos hileras de
literas a lo largo de las paredes. Cada litera tenía tres pisos pero el espacio entre ellos era tan pequeño
que no se podía estar sentado. En cada uno dormían 12 mujeres, unas en un sentido y otras en otro.
Sólo dos veces al día las dejaban salir a las letrinas y al lavabo, pero incluso aquello suponía un
sufrimiento pues tenían que ir todas a la vez y había peleas por llegar antes.

Peor suerte que ella corrieron los varios cientos de mujeres, mayormente judías, que fueron utilizadas
como conejillos de indias durante los experimentos de esterilización del ginecólogo alemán Carl
Clauberg, entre abril de 1943 y mayo de 1944, realizados en el bloque 10 de Auschwitz I. Algunas
murieron tras recibir tratamiento, otras fueron directamente asesinadas para practicarles autopsias. Las
pocas que sobrevivieron sufrieron daños irreversibles.

Experimentos médicos

Numerosos experimentos médicos estuvieron a la orden del día en Auschwitz, rompiendo de este
modo los doctores el juramento hipocrático cuando se terminaba la carrera de medicina.

El Bloque 10 para mujeres y el Bloque 28 para hombres fueron los sitios elegidos como centro de
experimentos. Los primeros médicos en iniciar sus investigaciones fueron Carl Clauberg y Horst
Schumann. Ambos mataban inyectando fenol en las víctimas o esterilizaban mujeres aplicando

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máquinas de rayos X sobre el útero y ovarios con el fin de contraerlos. Pero los hombres eran también
objeto de rayos X que provocaban quemaduras en la piel o vómitos cuando se aplicaban sobre el
vientre.

Poco después de Clauberg y Schumann, los médicos más sádicos de las SS en trabajar juntos fueron
Friedrich Entress y Josef Mengele. El doctor Entress tenía afición por diseccionar a la gente, por eso
contaba con una sala de disección donde abría a los pacientes tras matarlos o a veces vivos sin
anestesia, en otras ocasiones acababa con ellos inyectándoles fenol en el corazón.

Josef Mengele al contrario de los otros tres doctores fue el más famoso de todos por su crueldad. F​ue
un médico, antropólogo y oficial ​alemán​ de las ​SS​ durante la ​Segunda Guerra Mundial​ en el ​campo de
concentración​ de ​Auschwitz​, donde seleccionaba a las víctimas que iban a ser ejecutadas en las
cámaras de gas​ y realizó ​experimentos​ científicos y frecuentemente mortales con prisioneros. Tras el
fin de la guerra huyó a Sudamérica, donde evitó ser capturado hasta su muerte.

Tenía ​obsesión por los gemelos, por eso en cada cargamento que
llegaba a Auschwitz ordenaba a los guardias traer a todos los hermanos iguales para experimentar con
ellos hasta la muerte. Los niños usados como conejillos de indias llamaban a Mengele el “Tío Bueno”
porque les regalaba una tableta de chocolate cada vez que se portaban bien durante el proceso
experimental.

Su objetivo con los gemelos siempre fue encontrar a partir de la biología hereditaria la manera de
tener más hijos con una rapidez mayor de la normal.

Muchos de los cadáveres o huesos de las víctimas fruto de experimentos fueron enviados al Instituto
de Investigación de Verschuer de Berlín-Dahlem. Compañías farmacéuticas como Bayer también
enviaron a médicos a Auschwitz con el fin de investigar un analgésico experimental.

Experimentos en gemelos

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Mengele recibió su PhD por una tesis titulada "Investigación morfológica racial sobre la sección
inferior de la mandíbula de cuatro grupos raciales", que sugería que la raza de una persona podía ser
identificada por la forma de su mandíbula. La organización nazi entendió sus estudios como
talentosos y se le solicitó a Mengele ser el médico principal e investigador en el campo de
concentración de Auschwitz en Polonia en mayo de 1943. En Auschwitz, Mengele organizó
experimentos genéticos en gemelos. Los gemelos eran dispuestos por edades y sexo y encerrados en
barracas entre experimentos, los cuales variaban desde una inyección de diferentes químicos a los ojos
de los gemelos para ver si podían cambiar los colores hasta literalmente coser a unos gemelos juntos
para intentar crear siameses.

Experimentos sobre congelamiento

Rascher reportaba directamente a Heinrich Himmler y publicó los resultados de sus experimentos de
congelamiento en la conferencia médica titulada "Problemas médicos surgidos del mar y el invierno"
(1942). Variantes genéticas de resistencia.

Experimentos sobre sulfamida

Los sujetos eran infectados con bacterias o neurotoxinas, tales como Streptococcus, Clostridium
perfringens (que ocasiona la gangrena gaseosa) y Clostridium tetani (que provoca el tétanos). Hoy se
llamaría farmacogenética. Experimentos de esterilización Dr. Carl Clauberg, los lideró y el propósito
era desarrollar un método de esterilización con el cual fuera posible esterilizar millones de personas

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con un mínimo de tiempo y esfuerzo. Estos experimentos fueron conducidos por medio de rayos X,
cirugía y varias drogas. Miles de víctimas fueron esterilizadas.

Además de esta experimentación, el gobierno nazi ​esterilizó alrededor de 400.000 individuos como
parte de su programa de esterilización compulsiva.

​ ntre otros experimentos, estaban: experimentos con agua de mar,experimentos con trasplantes,
E
experimentos sobre la malaria, experimentos con gas mostaza, experimentos sobre el tifus,
experimentos con veneno, experimentos con bombas incendiarias, experimentos de alta altitud…

Las torturas se han sofisticado, según los sobrevivientes ahora se incluye: medir los niveles de
oxígeno en el ahogamiento, controlar el nivel de inflamación de los tejidos en las colgaduras, infectar
con virus de HIV, control del nivel de dolor de los torturados, mostrar fotos de familiares o amigos y
amenazar de muerte...

Josef Mengele y La Familia


Ovitz,

los 7 enanitos de Auschwitz

Josef Mengele, apodado El ángel de la muerte de Auschwitz, buscaba descubrir los mecanismos de la
herencia genética. Jugaba a ser Dios. Cuando los trenes repletos de prisioneros llegaban al campo,
Mengele esperaba junto al andén para proceder a la "selección", pues siempre estaba "a la caza" de
material nuevo. Esperando descubrir una predisposición hereditaria en quienes pertenecían a las
"razas inferiores", se interesó por los enanos, gigantes, personas con malformaciones, siameses,
gemelos....

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De los horrores que hubieron de sufrir aquellas personas, pocos se pueden comparar a los que sufrió la
familia Ovitz.

La historia de los Ovitz comienza en Rozália, un pueblo de Maramures, al norte de Transilvania. Allí
nació Shimshon Eizik Ovitz, afectado de Pseudoacondroplasia, estatura y características faciales
normales en el nacimiento, cayendo, a la edad de 2 años, el índice de crecimiento por debajo de la
curva de crecimiento estándar, hecho que conduce a un crecimiento desproporcionado de los
miembros cortos. Es un tipo de enanismo genético, que les deja las piernas muy pequeñas y frágiles, y
les impide correr. Medía cerca de 90 centímetros, y a pesar de pertenecer a una familia ortodoxa,
seguidora de las leyes talmúdicas que afirman que los defectos de nacimiento son el resultado de los
pecados de los padres, fue tratado con mucho cariño, dedicándose al principio a la animación de
fiestas, y después al espiritualismo.

A los 18 años se casó con una mujer de estatura normal, Brana Fruchter, que poco después le dejó
viudo, por lo que enseguida volvió a casarse de nuevo con otra mujer de "altura normal", Batia
Bertha Husz. Tuvo en total 10 hijos, de los que 7 heredaron su enanismo: Rozika, Franziska,
Avram, Frieda, Micki, Erzsebet y Perla.

Shimshon Eizik Ovitz enseñó a sus hijos a tocar instrumentos, cantar y contar historias, y sobre todo a
sonreír siempre. Siendo adolescentes, fundó la "Compañía Teatral Liliput", con la que se dedicaron a
recorrer Hungría y rápidamente se hicieron muy famosos. Enseguida contrataron como asistentes a 9
personas de estatura normal pertenecientes a las familias Slomowitz y Fischmann. Tenían mucho
talento, y hablaban idish, rumano, alemán y húngaro.

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Hasta 1944, la familia continuó viajando por centroeuropa. El 19 de marzo de 1944 Hitler decidió
invadir Hungría, y la invasión cogió a los Ovitz de temporada en un teatro estatal en medio del campo.
Adolf Eichmann organizó la deportación de todo judío que no estuviera en Budapest, y la familia
Ovitz fue capturada el 17 de mayo, les subieron a un camión, y les trasladaron a Auschwitz.

El 18 de mayo de 1944 Mengele fue avisado por uno de sus asistentes de la llegada de los trenes, y en
concreto de la existencia de enanos en ellos. Fascinado por lo que tenía delante, toda una familia,
ordenó que los llevaran a las barracas de prisioneros especiales. Los testimonios coinciden en que se
reía en voz alta. A partir de ese momento, comenzó su calvario.

Toda la troupe se declaró familia, los Ovitz declararon que los Slomowitz y los Fischmann eran sus
parientes "normales" para evitar la muerte.

Según el testimonio de Elisabeth, una de las hermanas, sobre la primera vez que vio a Mengele sobre
la plataforma donde realizaba la "selección", Mengele era un hombre apuesto, y se le iluminaron los
ojos cuando aró: ​"Ahora tendré trabajo para los próximos veinte años, ahora la ciencia tendrá un
tema interesante a considerar."

Los miembros de la familia fueron separados del resto y sometidos a todo tipo de experimentos
aberrantes. Según el testimonio de Elisabeth: ​"Los experimentos más terribles de todos eran los
experimentos ginecológicos. ​Nos ataban a la mesa y comenzaba la tortura sistemática. ​Inyectaban
cosas en nuestro útero, extraían sangre, hurgaban en nuestro interior, nos pinchaban y extraían
muestras. ​Es imposible expresar con palabras el insoportable dolor que hemos sufrido, que
continuaba durante muchos días después de acabar los experimentos."

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Los experimentos ginecológicos eran tan severos que, incluso los médicos que asistían en las
pruebas se negaron a continuar, por piedad y por la posibilidad de que los miembros de la familia
no lo soportaran y murieran. Mengele tuvo que ceder por no arriesgar la vida de sus "cobayas"
favoritas, pero no cesó, simplemente ideó nuevos experimentos.

Según Elisabeth: ​"Extrajeron líquido de nuestra columna vertebral. ​La extracción de pelo comenzó de
nuevo y cuando estábamos a punto de desplomarnos, comenzaban las dolorosas pruebas en el
cerebro, la nariz, la boca, y las manos. ​Cada prueba fue plenamente documentada con ilustraciones.
Cabe señalar que, irónicamente, fuimos uno de los únicos en el mundo, cuya tortura fue premeditada
y "científicamente" documentada por el bien de las generaciones futuras ".

Los médicos de Mengele además, extrajeron médula ósea y dientes para buscar rastros de
enfermedades hereditarias, y dejaron ciegos a los miembros de la familia con productos químicos,
inyecciones de colorante en los ojos, les hicieron irrigaciones de agua helada e hirviendo en los
conductos auditivos....

Además de los experimentos, Mengele exponía a los miembros de la familia, desnudos, frente a altos
cargos de la SS, para apoyar sus conferencias sobre genética inferior. Tenían que entretenerle
cantando canciones alemanas, y en una ocasión rodó con ellos un corto que envió a Hitler, en el que
se les podía ver aterrorizados cantando canciones en alemán para divertir al Führer.

Los enanos y sus parientes de estatura "normal" no vestían el traje a rayas, y comían algo mejor que el
resto de presos. Tenían que hacer comedia una vez a la semana, en alemán, para las visitas que se
recibían en el campo. Y se libraron de los trabajos forzados.

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La familia aguantó 7 meses. Casi todos salieron vivos, y los que no, habían llegado en otro convoy.

El 27 de enero de 1945, Auschwitz fue liberado, y la familia fue rescatada por las tropas soviéticas.
De regreso a su Transilvania natal, se enteraron de que el resto de la familia había sido asesinada y su
casa saqueada por los vecinos, pero como buenos previsores, habían enterrado las joyas en el jardín, y
con ese dinero, durante los 4 años siguientes, la familia deambuló por Europa, ganándose la vida de
nuevo como comediantes y cantantes, con la compañía reconstruida, pero esta vez, reviviendo su
experiencia en los campos nazis.

En 1949 emigraron a Israel, donde siguieron actuando hasta 1955 que se retiraron y abrieron un cine,
y en Israel permanecieron hasta su muerte. El último en fallecer fue Perla, en el año 2001.
Su madre siempre les dijo: "Contra viento y marea, nunca os separéis. Permaneced juntos, cuidad
unos de otros y vivir unos por los otros". Estar juntos les salvó la vida.

Marchas de la muerte
Las marchas de la muerte hacen referencia al movimiento forzoso realizado entre el otoño de 1944 y
fines de abril de 1945 por la Alemania Nazi, de miles de prisioneros, en su mayoría judíos, desde los
campos de concentración alemanes cerca del frente de guerra a los campos al interior de Alemania.

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La más conocida de las marchas de la muerte tuvo lugar en enero de 1945, cuando el ejército soviético
avanzó hacia​ el interior de Polonia​. Nueve días antes de que los soviéticos llegaran al campo de la
muerte en​ Auschwitz​ las autoridades de las SS ordenaron a los comandantes de los campos de
concentración evacuar a sus prisioneros. Este plan estaba dirigido a prevenir que los prisioneros
cayeran en las manos de los aliados y dieran mas pruebas del masivo asesinato nazi. Estas
evacuaciones eran frecuentemente llevadas a cabo mediante marchas forzadas de los prisioneros.

El término “marcha de la muerte” fue probablemente acuñado por los prisioneros de los campos de
concentración, para referirse a las marchas forzadas de los prisioneros, recorriendo largas distancias
bajo fuerte guardia y condiciones invernales extremadamente duras. Durante estas marchas de la
muerte, los guardias de las SS maltrataban brutalmente a los prisioneros. Siguiendo órdenes explícitas
de fusilar a los prisioneros que no podían caminar más, los guardias de las SS mataron a cientos de
prisioneros en camino. Miles de prisioneros también murieron de exposición a condiciones climáticas
extremas, inanición, y agotamiento. Las marchas de la muerte eran especialmente comunes al fin de
1944 y principios de 1945, mientras los nazis intentaban transferir los prisioneros a campos en el
interior de Alemania.

Las marchas de la muerte más grandes empezaron en Auschwitz, la SS ordenó marchar a 60.000
prisioneros fuera del campo hacia​ Wodzisław Śląski​ (en alemán: Loslau), a 55 kilómetros de
distancia, donde fueron puestos en trenes de mercancías hacia otros campos. Aproximadamente
15.000 prisioneros murieron en el trayecto.

Las SS mataron grandes cantidades de prisioneros en las cámaras de gas y por inanición antes de las
marchas y dispararon para matar a muchos otros durante y después de las marchas de la muerte. 700
prisioneros fueron asesinados durante una marcha de diez días de 8.000 judíos, incluyendo 6.000
mujeres que estaban siendo trasladados de los campos en la región de​ Gdansk​, que está rodeada al
norte por el​ mar Báltico​. Aquellos que todavía estaban con vida cuando llegaron a la costa, fueron
forzados a ingresar al mar para luego dispararles

El 8 de mayo de 1945 fue proclamado el día de la victoria en Europa. Hasta casi el último día de la
guerra, las autoridades alemanas marcharon prisioneros a varios lugares en el Reich.

La

liberación

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El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas alcanzaban el campo de exterminio de Auschwitz, donde
sólo permanecían los débiles y enfermos que no habían podido ser evacuados. Tan sólo quedaban
2.819 supervivientes, muchos de ellos moribundos. Los soldados soviéticos encontraron 348.820
trajes de hombre y 836.255 abrigos y vestidos de mujer. Aunque los hornos crematorios llevaban diez
días apagados, el hedor de la muerte persistía en el aire.

Himmler había afirmado que el exterminio de los judíos era "una gloriosa página de la historia que
nunca había sido escrita y que nunca lo sería" y exigió a sus hombres que se llevaran el secreto del
genocidio a sus tumbas. En noviembre de 1944 ordenaba que cesara el exterminio en las cámaras de
gas, que estas fueran desmanteladas y que toda evidencia que pudiese servir para enjuiciar a los
verdugos fuera destruida. Al final unos seis millones de judíos habían fallecido en ​el Holocausto​,
eufemísticamente denominado por los nazis "la Solución Final" del "problema judío".

Los hombres que encontraron las tropas soviéticas en Auschwitz estaban demasiado enfermos para
unirse a los que habían sido obligados a marchar hacia el oeste y que debían haber sido asesinados
antes de la llegada de los soviéticos. Sin embargo, los hombres de las SS mostraron más interés en
escapar de la ira soviética, que en finalizar su siniestra tarea. La escena que se abrió ante los ojos de
los soldados soviéticos fue espeluznante. Sin embargo, como señalaría un oficial del Ejército Rojo,
sus hombres habían presenciado ya demasiada brutalidad para conmoverse. La prensa soviética
tampoco pareció demasiado interesada en la liberación de aquel campo que, a la postre, se convertiría
en sinónimo del Holocausto. Debido al 'telón de acero' de silencio que empezaba a separar a la URSS
de sus aliados, se conoce menos de la liberación de los campos por el Ejército Rojo. En febrero de
1945, los británicos preguntaron al Kremlin sobre la liberación de Auschwitz. Tan solo dos meses
después, los soviéticos informaron de forma vaga que las víctimas eran "cuatro millones de
ciudadanos de varios países europeos".

Descubrir el mayor campo de exterminio de la historia tardó en materializarse. Tan sólo recientemente
se ha podido hacer un balance bastante objetivo de lo que allí sucedió.

Sabemos que de 1.300.000 personas que fueron enviadas al campo, 1.100.000 fallecieron y de esa
cifra, aproximadamente un millón fueron judíos. La deportación de 438.000 judíos húngaros a
Auschwitz durante 1944 hizo que el campo superase en su terrible estadística a Treblinka (con cerca
de 900.000 muertos).

El hombre que abrió las puertas de aquel infierno y lo liberó del dominio nazi fue Shapiro, un
comandante de batallón de 32 años, quien puso en libertad a los 500 prisioneros que estaban allí.

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"Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no lo podían
soportar y me rogaban para que los dejara ir. Pero teníamos una misión que cumplir".

En una entrevista con el diario ​New York Daily News, pocos meses antes de morir en 2005, el oficial
ucraniano describió el horror de lo que vio hace 70 años.

"Entramos en la mañana del 27 de enero de 1945. Vimos algunas personas vestidas con harapos. No
parecían seres humanos, lucían terrible, eran puro hueso", añadió

Shapiro, como comandante del batallón, les dijo a los sobrevivientes que eran el ejército soviético y
que quedaban libres del dominio alemán.

"Pero ellos no reaccionaron, no podían ni mover la cabeza o decir una palabra".

Recordó de aquella impresión sobre las personas, además de su aspecto esquelético, que no tenían
zapatos y sus pies estaban envueltos en ropa vieja: era enero y la nieve rodeaba el lugar.

"No sé cómo sobrevivieron a eso", señaló.

"Apenas llegamos, montamos algunas cocinas de campaña y preparamos algunos alimentos ligeros.
Pero algunos de ellos murieron al probar la comida, porque sus estómagos no funcionaban
normalmente", explicó.

Pero más allá del lamentable estado del campo de concentración, los rusos no pudieron encontrar
ninguna evidencia física relacionada con los experimentos médicos, ni siquiera a los pacientes que
trataban en los hospitales.

Los sobrevivientes, 70 años después de su liberación

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Supervivientes de Auschwitz regresaron al campo de concentración más mortífero de la
maquinaria nazi, donde se conmemora el setenta aniversario de su liberación, y lo hicieron
con un mensaje al mundo: que jamás vuelva a repetirse la barbarie de la que fueron testigos.

"Estamos aquí para evitar que el horror que nosotros vivimos se repita, ésa es nuestra lucha
y lo que nos mantiene en pie".

Lajos Erdelyi, de 87 años, fue enviado a Auschwitz en mayo de 1944, pero


fue trasladado a otro campo. Cuando fue liberado pesaba 30 kilos. Fue llevado
a un hospital por un agricultor que lo encontró.

Stefan Sot, de 83 años, fue registrado con el número 192705. A la edad de 13


años fue enviado a un campo de Pruszkow y después trasladado en tren a
Auschwitz.

Elzbieta Sobczynska, de 80 años, registrada con el número 85536, tenía 10


años cuando fue enviada al campo de Pruszkow y luego fue trasladada a
Auschwitz.

Jadwiga Bogucka, de 89 años, fue registrada con el número de campo 86356.


A sus 19 años, ella y su madre fueron enviadas a Pruszkow para después ser
trasladadas a Auschwitz.

Auschwitz en la actualidad

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El museo estatal de Auschwitz-Birkenau es un monumento en​ Oświęcim​ y engloba los dos campos de
concentración Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau. Se hace acordar a los homicidios y los campos
durante la segunda guerra mundial. Además el museo tiene varias otras funciones como, por ejemplo,
las investigaciones acerca del​ holocausto​ de los nazis alemanes.

El museo fue fundado el 2 de julio de ​1947​ por decisión del parlamento polaco. La superficie total es
de 191 hectáreas. Desde ​1979​ el museo es un patrimonio cultural de la humanidad. 25 millones de
personas han visitado el museo hasta hoy. Lugares de memoria son: Auschwitz I, Auschwitz-Birkenau
y la línea del tren entre Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau.

El museo tiene lugar en varios edificios antiguos del campo de concentración.Después de que la
Unión Soviética había entregado el campo de concentración a Polonia, el parlamento de Polonia
declaró el 2 de julio de 1947 el campo un museo. Al mismo tiempo tuvo lugar la primera exposición
en las barracas del campo. En los años siguientes repasaron las exposiciones varias veces. En 1961 se
dio la oportunidad de hacer una propia exhibición a todos esos países que habían sido ocupados por
Alemania y cuyos ciudadanos habían sido exportados a Auschwitz.

En 1962 instalaron una zona de protección alrededor de Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau para


garantizar la preservación de la condición histórica. Esa zona fue aprobado como ley por el
parlamento polaco en 1999. Con los años empezaron a construir memoriales e instalar tableros de
información.

Los barracones tienen exposiciones y en ellos vas viendo fotografías del campo de concentración, de
la gente que fue llevada allí (algunas realmente duras), dibujos que hacían los niños allí encerrados,
mapas con las ubicaciones de otros campos de concentración y exterminio y demás infografía. En
otras estancias se ven recreaciones (a veces con elementos originales) de cómo vivían los prisioneros
allí, sus camas, letrinas..se puede uno imaginar las condiciones de hacinamiento, insalubridad e
higiene de las mismas. Eran tratados peor que animales.

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Pero lo que más te encoge el corazón es cuando ves ciertas "colecciones" de objetos de los prisioneros
tras las vitrinas de algunos barracones. En una, montones de maletas, en otras gafas, prótesis, zapatos,
latas de gas Zyklon B. Todo ello en un número desmesurado. Cuando lo ves, empieza a tomar forma
en tu mente ese número de prisioneros que te comentan al inicio del recorrido, un millón trescientas
mil personas. Ya estás con el corazón roto cuando en una sala ves montañas de pelo.

¡Pelo humano! A todo el que entraba en el campo de concentración le rapaban el pelo y lo utilizaban
para hacer cuerdas, sacos... Para los nazis los prisioneros eran como animales o incluso ni eso. Pero
esto no había terminado, en una sala encontramos ropa de bebés, patucos... No se puede entender
como los nazis podían llegar a ese nivel de insensibilidad, crueldad y odio.

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Imagenes de algunos de los rincones del museo

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Seguimos con la visita dirigiéndonos al bloque 11. Era el barracón de castigo, "la prisión dentro de la
prisión". Allí había celdas de un metro cuadrado en las que metían a varios prisioneros a la vez y al
ser tan pequeñas no tenían espacio para sentarse. También, en este barracón se les ejecutaba, colgaba
e incluso dejaba morir de hambre. Fue aquí donde se empezaron a realizar las primeras pruebas con el
gas Zyklon B que posteriormente se utilizaría en las cámaras de gas.

Durante la visita también se ve la zona donde se fusilaba a la gente, ahora reconstruida. Éste era otro
de los métodos utilizados por los nazis para asesinar a los prisioneros. Cerca de esta zona se
encontraba el área donde se pasaba revista a los prisioneros de forma periódica. Si se daba el caso que
faltaba alguno podían tenerles allí de pie durante las horas que quisieran, por la noche, en pleno
invierno, sin ropa de abrigo y con temperaturas bajo cero. Una muestra más del desprecio que les
tenían.

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Para finalizar la visita de Auschwitz I la cámara de gas. La construcción que se visita es original,
aunque fue reconstruida parcialmente. Esta cámara de gas, al igual que las otras cuatro que se
construyeron en Birkenau, formó parte de la llamada​ "solución final"​. Éste fue el nombre del plan con
el que los nazis llevaron a cabo el genocidio sistemático de la población judía europea y cuya
organización y supervisión estuvo a cargo de Heinrich Himmler.

Cámara de gas

Arañazos de la gente en la cámara de gas

Entrada del crematorio

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Símbolo de Futuro: Un retoño del roble de Gernika
se plantará en Auschwitz

En 2017, un retoño del Árbol de Gernika se plantará en el Parque de la Reconciliación de los Pueblos
de Auschwitz, un proyecto apoyado por las instituciones europeas que invitará a reflexionar sobre la
guerra a partir del año próximo.

Janusz Chwierut, alcalde de la ciudad polaca de Oswiecin, más conocida en todo el mundo por su
nombre en alemán (Auschwitz), lugar del más triste de los campos de concentración alemanes, ha
visitado la Casa de Juntas de Gernika, en la villa bombardeada por la aviación alemana en 1937.
La presidenta de las Juntas Generales, Ana Otadui, ha anunciado la plantación de un retoño del Árbol
de Gernika en el Parque de la Reconciliación de los Pueblos de Auschwitz.

"Queremos que la plantación coincida con el 80 aniversario del bombardeo de Gernika de 1937", y
que este gesto se convierta en la "primera piedra" del futuro parque, ha manifestado Otadui.

El alcalde de la ciudad polaca ha sido recibido en la villa foral por la presidenta del Parlamento de
Bizkaia, por el alcalde de Gernika, José María Gorroño, y por un grupo de alumnos del colegio
Urdaneta que han leído un manifiesto en el salón de plenos de la Casa de Juntas, después de llegar de
un viaje cultural a Cracovia y al campo de concentración y exterminio nazi.

Tras dar la bienvenida a los asistentes, la presidenta de la Cámara vizcaína ha señalado que Gernika y
Auschwitz son conocidas en el mundo entero "por la peor de las barbaries: genocidio, bombardeo
indiscriminado contra civiles para atemorizar a toda la población, total falta de empatía hacia las
personas y crímenes de lesa humanidad".

Se ha referido también a las "bombas, mentiras y cínico negacionismo" de los fascistas, en lo que se
convirtió en una "crueldad infinita que nos muestra la peor cara que podemos llegar a tener los seres
humanos desde la banalidad y fanatismo de guerras sin sentido".

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Sin olvidar el pasado, Otadui y los dos alcaldes, Chwierut y Gorroño, han apostado por que las dos
localidades se conviertan en "símbolo de futuro", en un "grito por la paz y por el anhelo de libertades
en esta Europa que todavía puede apostar por la interculturalidad desde la defensa de las identidades
propias", ha destacado Otadui.

Con esta idea, el joven ejemplar del Árbol de Gernika será símbolo de paz y libertades junto al mayor
campo de exterminio de la historia de Europa, en el proyectado Parque de la Reconciliación de los
Pueblos que estará situado entre la ciudad de Oswerein y el campo de exterminio de Auschwitz.

El Alcalde de Auschwitz, Janusz Chwierut, ha acogido "con gran y enorme satisfacción" la iniciativa
de plantar el retoño del histórico roble de Gernika que "sin duda, en el futuro, será un símbolo
educativo" dentro del mencionado parque. "Nos gustaría que en el futuro se planten otros árboles de
otras ciudades de Europa y del mundo con historia profunda que inciten también a la reflexión".

Janusz Chwierut, alcalde de Auschwitz: 'Gernika simboliza la libertad'

La herencia de Auschwitz

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El nieto del comandante de Auschwitz, contra los ultras.

Me llamo Rainer Höss. Mi abuelo fue Rudolf Höss, comandante del campo de exterminio de
Auschwitz. Mi propia historia me dice que la Democracia, la Igualdad y los Derechos Humanos nunca
pueden ser tomados como garantizados". Con estas palabras concluye el vídeo electoral​ ​que desde los
Países Nórdicos se extiende como una ola hacia el resto de Europa, y que llama a votar a partidos
demócratas en las próximas elecciones europeas. Ahora que está más o menos claro que la extrema
derecha, desde diferentes países, cobrará una reforzada presencia en el Parlamento Europeo, a quienes
más preocupa este panorama es a quienes, en su experiencia vital, se han topado con la extrema
derecha en toda la crudeza de su realidad, tanto desde el lado de las víctimas como desde el lado de
los verdugos.
En esa grabación, el descendiente de uno de los comandantes de Auschwitz invita a votar en todo el
continente en contra de la extrema derecha.

"Hubo veces en las que caí en la tentación de desear olvidar mi propio pasado​ ​porque me pesaba
demasiado", reconoce, antes de advertir: "Pero si olvidamos nuestro pasado, nos condenamos a que la
historia se repita".

"Siento que eso es lo que está ocurriendo precisamente ahora", advierte, en referencia al olvido y al
auge que cobran en diferentes países europeos los partidos de la extrema derecha, aquellos que
defienden, más o menos solapadamente, políticas xenófobas y anti europeas. "Si no hacemos nada, es
que no hemos aprendido nada",

El protagonista del vídeo electoral se esfuerza por manejar la culpa y la vergüenza de la familia y
recientemente reconocía: "Aun cuando no hay motivos para que yo sienta esa culpa, ahí está. “Llevo
la culpa en mi mente". Y, más que preocupado, se declara "estupefacto" ante el hecho de que partidos
de extrema derecha puedan lograr escaños en el Parlamento Europeo, ya entrado el siglo XXI. "Hay
que parar esto"​.

La hija del monstruo de


Auschwitz

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A 100 km del mayor templo de la ludopatía del mundo, Las Vegas, en un pueblo en medio del
desierto del estado de Nevada, Barbara Cherish, sigue mascando y tratando de deglutir la culpa y la
vergüenza del Holocausto judío. Crímenes contra la humanidad que ella no cometió -nació en 1943- y
que sin embargo la han perseguido y atormentado desde que abandonara Alemania en 1956 con la
siniestra y a la vez atractiva foto de un oficial de la SS, su padre, Arthur Liebehenschel, Kommandant
del campo de Auschwitz de noviembre de 1943 a mayo de 1944.
Barbel Liebehenschel, -Barbara Cherish desde que pisó EEUU ,, relata la obsesión por un pasado
inconfesable durante 40 años, que la ha obligado a investigar finalmente los horrores nazis que
perpetraron los oficiales de la SS, en la figura de su padre "Cuando abandoné Alemania después de
que mi madre fuera ingresada en un psiquiátrico y mis hermanas mayores entregadas a otros hogares
de acogida, mi nueva familia americana me advirtió de que no hablara de mi padre, que no averiguara
nada acerca de él. Durante toda mi vida mantuve el secreto.
Bárbara no supo realmente la magnitud de las atrocidades hasta que estuvo en EEUU, acogida
precisamente por un piloto norteamericano que había combatido contra los nazis. "Cuando la guerra
terminó y pasamos a convertirnos en refugiadas sabía que mi padre había sido un importante dirigente
nazi pero no podía comprender la magnitud del Holocausto"

Arthur Liebehenschel fue el penúltimo comandante del siniestro campo de exterminio de Auschwitz I
-el complejo incluía también el campo II o Auschwitz-Birkenau y el III o Auschwitz-Monowitz-.

Aunque Bárbara condene con rotundidad a los nazis, su investigación le ha permitido ver a su padre
casi como una suerte de Oscar Schindler en miniatura, a pesar de ser nada menos que un Teniente
Coronel de las SS jefe de un campo de exterminio "Mi padre no era un monstruo, cuando le enviaron
a Auschwitz ya no tuvo elección, pensó que desde allí podría ayudar mejor a los prisioneros".
Barbara lo demuestra con documentos que hablan de mejores condiciones de vida para los presos, de
la suspensión las ejecuciones -fusilamientos arbitrarios, al margen de las cámaras de gas- mientras su
padre fue el Comandante, así como el testimonio de algunos de los supervivientes.
Aún así reconoce que su padre mintió en Nuremberg al declarar que no sabía nada de los trenes ni de
los crematorios de Birkenau (Auschwitz II) y que no había otro veredicto posible en ese momento.
Conocer la verdad, no ha cerrado, sin embargo, la profunda herida. "Lo peor es pensar en todos
aquellos niños que como yo llegaban al mundo y fueron privados de su vida.

Anécdotas en Auschwitz
El mártir de Auschwitz

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La noche del 30 de julio de 1941, en el último recuento del día, faltaba uno compañero del barracón
de Franciszek. Sonaron todas las alarmas, los encerraron a todos y los alemanes comenzaron su
búsqueda… Por un lado, nos alegrábamos de que alguien pudiese escapar de aquella condena pero,
por otra lado, suponía la muerte de otros. A la mañana siguiente, sin haber conseguido capturar al
huido, nos sacaron a los 2.000 recluidos en el barracón y nos tuvieron en posición de firmes durante
todo el día bajo el sol abrasador. Por la noche, el coronel de las ​SS Kark Fritsch volvió a pasar lista
para elegir a los 10 prisioneros que, como represalia, serían ajusticiados… Franciszek Gajowniczek
estaba entre ellos. Cuando dijeron su nombre, dio un paso al frente y murmuró:
Pobre esposa mía, pobres hijos míos.
El compañero que tenía al lado, el prisionero nº 16.770 Maximiliano Kolbe, se adelantó y dijo:
Coronel, soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el lugar de este hombre que
tiene esposa e hijos.
Al coronel no le hizo mucha gracia pero, al fin y al cabo, qué más daba matar a uno u otro. Para que la
muerte fuese lenta y agónica, los encerraron para morir de hambre…

Treinta años después Franciszek Gajowniczek asistió a la beatificación de Maximiliano Kolble, el 10


de octubre de 1982, por Juan Pablo II .

La única boda en auschwitz

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En​ Auschwitz​, en el marco de horror que le hizo ser emblema del horror nazi, también se dieron
algunos paréntesis de alegría y pequeñas victorias de los presos. Uno de estos momentos fue la única
boda que se dio dentro del campo, la del preso austriaco Rudi Friemel y la española Marga Ferrer.
Margarita Ferrer, madrileña, había luchado en la Guerra Civil con 20 años, y durante la lucha se
enamoró de un miembro de las Brigadas Internacionales, Rudolf Friemel.
En 1.939, junto con el resto de republicanos, ambos huyeron a Francia, al exilio, se separaron y
reencontraron en varias ocasiones, en diferentes campos de refugiados, y en 1.944 tuvieron un hijo.
En julio de ese mismo año, cuando intentaban huir a Viena a casa de los padres de Friemel, fueron
detenidos en la estación de Vierzon, junto a su bebé.

Rudolf fue enviado a Auschwitz I, donde trabajó como mecánico en el garaje de la SS, y Margarita
fue enviada a un campo de trabajos forzados hasta que encontró refugio en casa de los Friemel.

Estando en Viena, Margarita supo que Rudolf había conseguido un puesto de dirigente en la
rudimentaria resistencia de Auschwitz y que había pedido permiso a las SS para casarse con ella, para
que el niño pudiera llevar su apellido, y para asombro de todos, el 6 de marzo del 44, un año después,
Margarita recibió un telegrama requiriéndole para que se dirigiera a Auschwitz con el padre y el
hermano de Rudolf en calidad de testigos, a casarse. Puede que fuera un momento de debilidad y
humanidad o un acto de cruel cinismo por parte del régimen nazi.

El 18 de marzo de 1.944 por la mañana, llegaron a Auschwitz con la novia vestida con un vestido
negro y una camisa blanca prestada, y llevando consigo a su hijo Edouard, que por entonces tenía ya
tres años. A Rudolf le dejaron un traje.

La ceremonia se celebró, a las 11 de la mañana, en una gran oficina vacía del Registro, en la que
normalmente se preparan los certificados de muerte de los presos, con archivadores que tapaban el
muro, una mesa grande en el centro, y tres filas de bancos enfrente. Un grupo de SS se colocó a los
lados y la espalda del grupo nupcial, y un oficial SS leyó los ritos matrimoniales, que Rudolf le
traducía a Margarita al español. Rudolf sacó dos anillos, firmaron, y terminó la ceremonia.

Al acabar el día, la pareja pudo pasar un tiempo en una de las piezas del barracón 24, el que se
utilizaba como prostíbulo, y se dispusieron dos habitaciones, una para la pareja y su hijo, y otra para
el padre y el hermano de Rudolf.

Los presos habían recibido el encargo de prepararle el desayuno a la pareja de novios, y al amanecer
llegó el momento de separarse.
Nueve meses después, en diciembre, Rudolf y otros cuatro presos que habían intentado fugarse fueron
capturados, y ahorcados con la ceremonia habitual, y ésta, fue la última ejecución pública de
Auschwitz, liberado el 18 de enero.

Fue el único caso en el que se permitió casarse a un preso en un campo.

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A pesar de lo inusual del contexto, también tuvieron un fotógrafo de boda: fue el prisionero polaco
Wilhelm Brasse, que inmortalizó el único enlace celebrado en este campo. La imagen, aún así, dista
mucho de ser la típica imagen de pareja feliz. Ella mira hacia abajo, con cara seria; él mira hacia otro
lado, sin un atisbo de sonrisa.

Retrato con su hijo

El destino del cabello de los campos de concentración

Cuando las tropas soviéticas liberaron el campo de concentración de Auschwitz, había allí
almacenadas 7 toneladas de pelo humano, en su mayoría, pelo de mujer. Según una circular de la
administración de estos campos de concentración nazis, se ordenaba que los cabellos cortados fueran
tratados de manera adecuada. “​Con los cabellos cortados y peinados de las mujeres se fabrican

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zapatillas para las tripulaciones de los submarinos y suelas de fieltro para los empleados de los
ferrocarriles del Reich”.

La circular acababa diciendo que “​se redactarán informes sobre la cantidad de cabellos recogidos,
por separado para hombres y mujeres, el día 5 de cada mes a partir del 5 de septiembre de 1942”.

No sólo los nazis tomaban los bienes materiales más básicos de los hombres y mujeres que iban a los
campos de concentración, no se conformaban con explotarlos trabajando y finalmente exterminarlos,
sino que su “uso como recursos” estaba estipulado hasta el más mínimo detalle. Durante la segunda
Guerra Mundial se empleó pelo de los presos de Auschwitz, para fabricar material textil utilizado en
la fabricación de vehículos.

Pero también existen transcripciones del interrogatorio de antiguos trabajadores de la fábrica que
denuncian ese procesado de pelo humano. Por ejemplo, afirman que en 1943 dos vagones de tren
cargados de pelo llegaron a la fábrica de Kietrz y los posteriores análisis revelaron que se trataba de
pelo humano con restos de Zyklon B, el veneno empleado en las cámaras de gas de Auschwitz.

Telas confeccionadas a partir


de pelo humano.

El violinista sefardí de Auschwitz

Jacques Stroumsa un "orgulloso sefardí" que nació en Salónica en 1913.


En abril del 41, las tropas nazis ocuparon su ciudad. Como miembro de la histórica comunidad judía
de esa ciudad griega, fue deportado al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau II (Polonia). Su
joven esposa, embarazada de ocho meses, fue asesinada en la cámara de gas. "​A mi me aceptaron en

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la orquesta y así sobreviví.​ ​Nunca podré olvidar las caras de los míos antes de ser fusilados o
gaseados",
Stroumsa sobrevivió dos años en el campo de concentración gracias a su talento como violinista
"Era una locura tener una orquesta y que nos obligaran a cantar y tocar mientras exterminaban a tantas
personas pero sin locura no se puede entender Auschwitz".

Jacques enseñaba su brazo tatuado con el número que le grabaron a su llegada a Auschwitz. Aquellos
que lo detuvieron y asesinaron a su familia querían quitarles a todos su dignidad, su nombre y sus
ropas y sustituían el nombre de las personas por un número.

Simon Gronowski: "Me escapé del tren a Auschwitz"

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Tres jóvenes armados con una pistola y un farol detuvieron en Bélgica el convoy número XX con
destino a Auschwitz. Un total de 233 prisioneros lograron saltar en una fuga masiva única, entre ellos,
Simon Gronowski.

El maquinista frenó al ver una luz roja sobre la vía. Los soldados alemanes que custodian el convoy se
bajan para indagar qué pasa. Mientras tanto, Robert Maistriau -belga de 22 años- corta los cables de
uno de los furgones y abre la puerta corredera. Se encuentra con 50 rostros asustados y deslumbrados
por la luz. «Sortez, sortez», grita Robert. Tras un breve desconcierto escapan 17 ocupantes de ese
vagón del convoy número XX cargado de judíos con destino a Auschwitz-Birkenau. La mayoría de
los 1631 pasajeros de aquel convoy desconocía el plan de evasión. Lo ignoraba Simon Gronowski, de
11 años, que viajó en aquel tren con su madre, Chana. «El vagón me parecía enorme y estaba muy
oscuro.

“No sabía que me habían condenado a muerte y el tren me llevaba a mi ejecución , la


gente creía que íbamos a campos de trabajo”, recuerda Simon.

Simon había escuchado los disparos de los soldados tras el primer parón cuando lograron saltar los 17
liberados por los resistentes belgas. Luego, el tren reanudó la marcha y se quedó dormido en brazos de
su madre. «Habría pasado como una hora cuando mamá me despertó. Noté una brisa fría: la puerta
corredera estaba abierta», cuenta. La habían abierto los activistas judíos que viajaban en su vagón. Y
ya habían saltado varias personas.

Disparaban hacia mí. «La primera parada del tren, los disparos, los gritos de los soldados despertaron
en muchos prisioneros la esperanza de escapar», explica Simon. Cuando vio la puerta abierta, su
madre reaccionó con astucia y valentía. «Metió un billete de 100 francos en mi calcetín y me llevó
hacia la puerta. Me sujetó por la ropa cuando me coloqué en el escalón exterior del vagón. Me dijo en
yidis ‘der tsug geyt tsa schnell’, el tren va demasiado rápido. Son las últimas palabras que escuché de
ella. No las olvido», cuenta Simon.

El tren disminuyó de velocidad y él saltó. «No me hice daño. Me quedé de pie junto al tren esperando
a mi madre», dice. Pero ella no pudo saltar. El tren se detuvo de nuevo. Los soldados bajaron.
«Venían hacia mí disparando y gritando. Mi primera idea fue volver a subirme al tren para reunirme
con mi madre y que no me cogieran», cuenta. Pero los alemanes se interpusieron entre él y el convoy.
Instintivamente echó a correr hacia el bosque. «Pensaba: ‘saltar del tren es fácil, pero… ¿ahora qué
hago?’ Además, no sabía si estaba en Alemania», recuerda.

Corrió toda la noche. Cuando llegó al primer pueblo, sobre las seis de la mañana, decidió pedir ayuda.
Llamó a una casa. A la mujer que abrió la puerta le dijo que estaba jugando en el bosque con otros

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niños, se había perdido y necesitaba volver a Bruselas. Lo llevaron a Borgloon, el pueblo de al lado.
Lo dejaron en casa del gendarme Jan Aerts.

Cuando vio a aquel hombre con uniforme y pistola, Simon tembló de miedo. «Pensé que me iba a
devolver a la Gestapo», dice. Repitió que se había perdido, pero el gendarme no le creyó. Sabía que
varios prisioneros habían escapado del convoy XX. Agarró al niño por los hombros y le dijo. «Estabas
en el tren de los judíos, pero no te voy a denunciar, soy un buen belga».

Simon se echó en sus brazos y rompió a llorar. La mujer de Jan Aerts lo bañó, tiró su ropa sucia y le
puso un traje de su hijo. Los Aerts le dieron de comer, lo escondieron en su casa todo el día, luego lo
llevaron a la estación de otro pueblo y lo subieron a un tren de vuelta a Bruselas que Simon pagó con
el dinero que le había dado su madre. Los Aerts se jugaron la vida por él.

Cuando llegó a Bruselas, Simon se fue a casa de los Rouffart, amigos de su familia. Hizo bien. Los
Rouffart habían escondido a su padre, que se había librado de la detención porque no estaba en casa
cuando la Gestapo fue a por ellos. «Viví durante 17 meses, hasta la liberación de Bruselas, el 3 de
septiembre de 1944, acogido por tres familias católicas belgas que me trataron como a un hijo», dice
Simon. Cada vez que sonaba un timbre se sobresaltaba, apenas salía a la calle y siempre había prevista
una vía de escape por los tejados. Así se salvaron él y su padre, ocultos por separado.

Simon posa con un vagón igual al del Convoy del que se escapó

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Los niños que vivieron y dibujaron el Holocausto

Terezín fue el campo de concentración instalado por los nazis a las afueras de Praga. La llamada “Sala
de espera del infierno” fue parada sin fonda de 150.000 Judíos y de más de 15.000 niños y
preadolescentes con destino Auschwitz.​ ​Una mujer –Friedl Dicker Brandeis– dedicó su internado a
enseñar clandestinamente arte y pintura como terapia evasiva a muchos de esos niños. Antes de
marchar al patíbulo, Friedl rescató 4.500 de los dibujos que más tarde sirvieron como prueba en
Nuremberg y que son testimonio indeleble de aquella barbarie.

Friedl Dicker consiguió que aquellos niños recordarán, dibujando, la vida de la que habían sido
arrancados además de representar la triste y horrible realidad del campo de concentración.

.​Ella Liebermann.​ 16 Años, describe cómo eran transportados y alejados de su gente

Los niños son arrancados de los brazos de sus madres

Como sardinas en lata, los judíos de toda Europa eran enviados a la


muerte.

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La hora de la comida

Yehuda Bacon. Con 16 Años, dibujó este retrato de su padre recientemente gaseado y cremado en
Auschwitz. La cara de su progenitor emerge, demacrada, sobre una cortina de humo.

.
Alfred Kantor

Edita Pollakova. 9 Años . Llegada del tren de deportaciones​. Edita murió el 4 de octubre de 1944 en
Auschwitz.

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Auschwitz llevado al cine y la literatura

El genocidio judío siempre ha constituido un caldo de cultivo providencial para la realización de


películas de excelente factura. Se me ocurren al respecto paradigmáticos títulos como “La lista de
Schindler”, “La vida es bella” o “El pianista”.Y aunque no hablan explícitamente sobre Auschwitz,
se ve reflejado el holocausto vivido tanto fuera como dentro de los campos de exterminio.

Encontramos alguna muestra, donde sí toman como referencia el campo de Auschwitz y relatan lo allí
vivido:

El último tren a Auschwitz, Alemania, 1943. Los nazis se proponen


eliminar definitivamente a todos los judíos de Berlín. Más de 70.000 ya han
sido deportados. En abril de 1943 sale de la estación de Grunewald hacia
Auschwitz un tren con 688 judíos. Durante seis días, los pasajeros tendrán
que sufrir calor, hambre y sed. En su desesperación, algunos intentan huir;
entre ellos, Henry (Gedeon Burkhard), Lea (Lale Yavas) y Ruth (Sibel
Kekilli). Pero el tiempo apremia.

Shoah, e​s un documental francés, estrenado en 1985, y con una duración


aproximada de diez horas. Los subtítulos y testimonios filmados se
publicaron en un libro homónimo, traducido al castellano en 2003.
Es un documental de historia oral, filmado a lo largo de cerca de diez años
en diferentes continentes. Reúne testimonios, en primera persona, de
víctimas, testigos y verdugos del exterminio de las comunidades judías
durante la Segunda Guerra Mundial. Cada uno de los invitados a participar
en el documental narra su vivencia personal de los sucesos relacionados
con el Holocausto.

El hijo de Saúl sigue muy de cerca los pasos de Saúl Ausländer, un


deportado judío de origen húngaro que forma parte de la Sonerkommando
del campo de concentración de Auschwitz, un grupo conocido como los
'portadores de secretos'. Éstos viven aislados del resto de los prisioneros y
son forzados a trabajar como mano de obra al mando de los nazis en la
logística del exterminio, cuyas horribles tareas son: la recogida de
cadáveres de los judíos exterminados en las cámaras de gas, quema de
éstos en los crematorios, y la posterior recogida de las cenizas.

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En cuanto a lo escrito, también encontramos obras que no nombran a Auschwitz , pero no hace falta
tener mucha imaginación para saber que muchas de las secuencias contadas se produjeron allí. Aquí
mostramos algunos títulos.

Este libro tuvo como primer título (en 1959)​ Del campo de muerte al
existencialismo. Viktor Frankl, uno de los más ilustres psiquiatras de Viena
es internado en Auschwitz. El shock inicial, la apatía posterior, la
despersonalización, la crueldad de los​ ​capos judíos, y el peso de la losa del
sinsentido ya en libertad son pormenorizadas en este trabajo de campo en el
campo de trabajo.

Esta obra, se sitúa más allá de la culpa y de la expiación. En ella se describe


cómo se sufre la violencia. En este libro no me dirijo a mis compañeros de
infortunio. Ellos ya saben. Cada uno debe soportar a su modo el peso de esta
experiencia. A los alemanes, por el contrario, que en su aplastante mayoría
no se sienten, o no han dejado de sentirse, responsables de los actos al mismo
tiempo más sombríos y más característicos del Tercer Reich, me gustaría
narrarles algunos hechos que tal vez no les habían sido aún revelados. En
definitiva, todavía aliento la esperanza de que este trabajo sirva a una buena
causa: entonces podría concernir a todos aquellos que no renuncian a su
condición de prójimos.

A finales de enero de 1943 Charlotte Delbo llegó al campo de exterminio de


Auschwitz-Birkenau formando parte de un convoy de 230 presas francesas,
en su mayoría políticas, de las que sólo 49 sobrevivirían. Este primer
volumen de la trilogía ​Auschwitz y después da cuenta de los meses que
permaneció la autora en Birkenau en condiciones extremas compuesto de
una sucesión de escenas, poemas y evocaciones en los que el horror, la vida
y la muerte se entretejen para acercarnos a una realidad casi imposible de
imaginar.

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OPINIÓN

¿Qué decir? Después de hacer el trabajo, y bucear en la historia tan terrible que pasaron millones de
personas, uno se queda sin palabras……
No puedo imaginar la sangre fría con la que muchos mataban torturaban y humillaban a gente que,
seguramente, suplicaban y lloraban por su vida y sus familias. Ver a un hijo morir de es forma tan
cruel e inhumana te hace pensar en esos sobrevivientes que repetirán una y otra vez en su cabeza todas
esas escenas vividas, !que horrible!
Y peor todavía, personas que hoy en día tengan esos pensamientos ultraderechistas, homófobos y
sexistas en pleno siglo XXI.

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BIBLIOGRAFÍA

-Wikipedia
-Buscador Google
-Revista Semanal
-Periódico El País: Varios artículos
-El testimonio de Primo Levi, descrita en su trilogía de Auschwitz empezando por su obra “Si esto es
un hombre”, pasando por “La tregua” y terminando por “Los salvados y los hundidos”
-Nuestro hogar es Auschwitz de Tadeus Borouwsky
-Recursos Inhumanos del historiador Fabrice D’Almeida
-Los campos de exterminio de Editores de Sarpe
-Boda en Auschwitz de Erich Hackl
-Después de Auschwitz de Eva Schloss
-Auschwitz, los nazis y la “Solución final” de Laurence Rees
-Pabellón II, el niño nazi de Piero Degli Antoni
-Yo comandante de Auschwitz de Rudolf Höss
-Los hornos de Hitler de Olga Lengyel

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