UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE LOS
ANDES
Facultad de Ciencias Jurídicas, Contables y
Sociales Escuela Profesional de Contabilidad
TRABAJO MONOGRAFICO
LOS HÁBITOS Y DISIPLINA EN EL ESTUDIO
Docente:
Mag. RODOLFO JESUS CUSIHUAMAN ANDRADE
Presentado por:
Flor de María García Laime
Estefani Marisol Ttica Quispe
Cusco– 2023
Dedicatoria
Dedicamos este trabajo principalmente
a Dios que nos guía día a día. A nuestras madres
por darnos la vida, apoyarnos en cada paso que
damos por su cariño y apoyo incondicional. A
nuestros padres como pilar fundamental de
nuestra vida que nos impulsa a ir por el buen
camino.
Los alumnos.
Agradecimiento
Agradecemos a Dios por darnos la oportunidad de
poder realizar este trabajo.
Agradecemos a nuestros padres por siempre brindarnos
su apoyo incondicional, para nuestro desarrollo profesional.
Agradecemos al Mg. Rodolfo Jesús Cusihuaman Andrade
por capacitarnos en el ámbito de las Monografías y así poder
presentar este trabajo.
Agradecemos a la Universidad Tecnológica de los Andes
por ofrecernos su espacio de estudio y brindarnos sus artefactos
tecnológicos para hacer uso de ellos y presentar el trabajo de
manera adecuada.
Tabla de contenido
Dedicatoria..................................................................................................................................3
Agradecimiento...........................................................................................................................4
1 introducción.............................................................................................................................8
2 .hábitos de estudio....................................................................................................................9
2.1 Definición de los hábitos de estudio.................................................................................9
2.3 Planificación y organización en los hábitos de estudio.................................................10
2.4. Consejos útiles a la hora de planificar...........................................................................10
2.4.1 Apunta las fechas clave en la agenda.......................................................................10
2.4.2 Fijar objetivos diarios..............................................................................................11
2.4.3 Disponer un horario.................................................................................................12
2.4.4 Distribuye el tiempo de estudio para cada área.......................................................13
2.4.5 Sé constante.............................................................................................................14
3. la educación como disciplina y objetivo de estudio..............................................................15
1 introducción
Como ocurre con cualquier actividad, la habilidad y el compromiso son
elementos clave del aprendizaje. Los hábitos de estudio son los métodos y
estrategias que suelen utilizar los estudiantes para adquirir conocimientos, su
capacidad para evitar distracciones, su atención a un material específico y el
esfuerzo que realizan durante todo el proceso.
"Los hábitos y la disciplina en el estudio son fundamentales para alcanzar el
éxito académico. Establecer rutinas efectivas y mantener la disciplina en el
cumplimiento de las tareas de estudio son factores clave para mejorar el
rendimiento académico y desarrollar habilidades de autorregulación. Estas prácticas
pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en el ámbito educativo."
"La disciplina es el puente entre las metas y el logro. Sin disciplina, es difícil
obtener resultados valiosos en cualquier área de la vida, incluido el estudio." - Jim
Rohn
“El hábito de estudio son modos constantes de actuación con que el
estudiante reacciona ante los nuevos contenidos, para conocerlos, comprenderlos y
aplicarlos. Podemos enumerar, como los más importantes los siguientes:
aprovechar el tiempo de estudio, lograr condiciones idóneas, desechar los
elementos perturbadores, plantear eficazmente el trabajo, seleccionar
correctamente las fuentes de información y documentación, presentar
adecuadamente los resultados, dominar las técnicas de observación, atención,
concentración y relajación” (Sánchez, 2002)
El hábito es una conducta adquirida por repetición y convertida en un control
automático, en tanto que la memoria y los instintos son formas de conservar el
pasado. Las fases del hábito son la formación y la estabilidad. La primera se refiere
al período de adquisición y la segunda al lapso en que ya se ha conseguido y se
realizan los actos de manera frecuente, fácil y automática. (Velázquez, 1961)
Según (Covey, 2009) Los hábitos son factores poderosos en la vida de las
personas. Dado que se trata de pautas consistentes, a menudo inconscientes, de
modo constante y cotidiano expresan el carácter y generan nuestra efectividad o
inefectividad. El hábito requiere de tres elementos para ponerlo en acción:
a) el conocimiento,
b) las capacidades y
c) el deseo
Al igual que en cualquier otra actividad la habilidad y la dedicación son los
puntos claves para el aprendizaje. Los hábitos de estudio son los métodos y
estrategias que acostumbra a usar el estudiante para asimilar conocimientos, su
aptitud para evitar distracciones, su atención al material específico y los esfuerzos
que realiza a lo largo de todo el proceso (Cartagena M. , 2008)
2 hábitos de estudio
2.1 Definición de los hábitos de estudio
Se puede decir que es una conducta con aprendizaje repetido en las mismas
condiciones ambientales. Esto significa aprendizaje frecuente al mismo tiempo, en la
misma sala y utilizando la misma tecnología. Es una conducta que se debe practicar
periódicamente junto con las habilidades de estudio, cuyo principal objetivo es
mejorar la capacidad de adquirir y consolidar conocimientos, así como los hábitos
de aprendizaje, estudio e influir positivamente en el éxito académico de los
estudiantes. También se definen como repeticiones de conductas aprendidas
realizadas en condiciones ambientales idénticas de espacio, tiempo y
características. Aprender hábitos es el primer paso para iniciar y desarrollar las
habilidades para aprender hábitos saludable
2.3 Planificación y organización en los hábitos de estudio
Según (Baena, 2019)La planificación y organización en el estudio es una
tarea esencial que debe ser realizada por los estudiantes para poder superar el
curso académico de un modo mucho más sencillo.
Muchos estudiantes comenten el error de dejar para último momento la
realización de actividades o el estudio de cara a un examen. Esto conlleva a la
obtención de malas calificaciones dado que es realmente difícil realizar todo el
trabajo que debería haberse hecho durante semanas en apenas unos días. Esto
ocurre porque los alumnos no establecen una planificación idónea.
Por ello, la planificación y organización del tiempo de estudio es elemental
para alcanzar el éxito académico y conseguir los objetivos marcados por el
alumnado.
2.4. Consejos útiles a la hora de planificar
Según (aulaplaneta , 2016)
2.4.1 Apunta las fechas clave en la agenda
Es importante que tengas una agenda personal o un calendario, ya sea en
papel o en formato digital, como Google Calendar o MyHomework. Anota en ellos:-
las vacaciones- los horarios y los días en los que tienes actividades extraescolares-
los exámenes previstos y las fechas de las evaluaciones – las fechas de entregas
de tareas, trabajos o proyectos de clase. De esta forma controlarás los días y citas
claves y podrás organizarte para hacer los deberes, terminar los trabajos o estudiar
a tiempo para el examen.
Figura 1
NOTA la imagen muestra como apuntar las fechas y horas claves
https://agendasydiarios.com/agendas-atemporales/
2.4.2 Fijar objetivos diarios
Planifica tu tiempo jornada a jornada. Para ello, establece las actividades o
tareas que quieres acabar ese día, y marca o anota qué contenidos y temas de
cada asignatura tienes que repasar o estudiar. Ten siempre en cuenta las fechas
que hayas señalado en el calendario, tanto de exámenes como de entrega de
tareas o trabajos, y así podrás distribuir correctamente el tiempo con el que
cuentas para lograr tu objetivo. Da prioridad a los temas urgentes, pero dedica
también un tiempo de estudio semanal para revisar los contenidos de cada
asignatura
nota la imagen muestra un apunte de cumplir nuestros hábitos
https://lightsailed.com/reading-at-home/es/blog/consejos-para-leer-en-casa/como-
ayudar-a-tu-hijo-a-establecer-metas-de-lectura/
2.4.3 Disponer un horario
Es recomendable que estudies todos los días a la misma hora, para
establecer una rutina y acostumbrarte a cumplir los objetivos diarios. En ese
tiempo que dedicas a estudiar, realiza primero las actividades o trabajos de
entrega más próxima y después invierte unos 45 minutos en estudiar o repasar
los temas que hayas tratado en clase. Entre una actividad compleja y la siguiente
es recomendable que establezcas un descanso de cinco minutos. También debes
descansar unos diez minutos entre los deberes y el estudio
nota la imagen muestra un reloj para planificar un horario
https://www.diariosur.es/sociedad/cambio-hora-verano-marzo-
20220321112956-nt.html
2.4.4 Distribuye el tiempo de estudio para cada área
Para organizarte de manera más eficaz, debes establecer más tiempo para
las materias más complejas, aquellas que te cuestan más o que exigen más trabajo
de comprensión. Puedes comenzar por las tareas o contenidos más complicados,
ya que estarás menos cansado, y deja lo más sencillo para el final. Otra buena
técnica es intercalar tareas más complejas o exigentes con otras que te resulten
más entretenidas y motivadoras
nota imagen muestra un limite para estudiar
https://eduka.occidente.co/distribuye-tu-tiempo-para-trabajar-y-estudiar/
2.4.5 Sé constante
La mejor manera de mejorar la planificación y organización del estudio es
perseverar. Así que, aunque al principio te resulte complicado, estudia todos los
días, trata de cumplir las metas que te hayas marcado y respeta los horarios, y
verás cómo el trabajo da sus frutos. Pero si un día no puedes cumplir las horas o no
llegas a revisar todos los contenidos marcados, no te preocupes ni te desanimes;
reajusta la planificación y retómala con nuevas fuerzas al día siguiente.
NOTA la imagen nos da a conocer sobre la mejor manera de planificar
https://legaintegra.es/consejos-para-ser-constante-en-el-estudio/
3. la educación como disciplina y objetivo de estudio
Es posible reconocer un campo llamado educación, y es natural que existan
diferentes tipos de conocimientos en este campo, pero existe otra disciplina llamada
educación, cuyo objeto de estudio es el acto educativo universal: la educación.
Como tal, involucra la complejidad de la convergencia de diferentes saberes,
incluyendo la biología, la psicología, la sociología, la antropología y la filosofía, entre
otros. Señala que el tratamiento conceptual de la pedagogía se mueve entre dos
tratamientos: "por un lado, el estatus de ciencia unitaria, y, por el otro, el estatus de
una disciplina dentro de un campo de conocimiento que toma a la educación como
objeto". de estudio."
Para Luzuriaga (1971
), la educación y la pedagogía «están en la relación de la
práctica y la teoría, de la realidad y la idealidad, de la experiencia y el pensamiento,
pero no como entidades independientes, sino fundidas en una unidad indivisible,
como el anverso y el reverso de una moneda» (p.12). Así, la complejidad del objeto
educativo implica la considerar el aporte de diferentes disciplinas; de lo contrario, «el
análisis de lo educativo será forzosamente imparcial e incompleto» (Martínez-Otero, 2004, p.
35).
Runge y Muñoz (2012
) nos recuerdan que antes de la modernidad la educación no fue
un tema en torno al cual se pensara, es decir, se desarrollaba sin un método
sistemático. Esto cambia cuando emerge «la pedagogía como reflexión sobre la
educación, pues los seres humanos se ven enfrentados a cuestiones como: ¿cuál
es la forma de vida que se le va a presentar de un modo sistemático a las nuevas
generaciones?, ¿qué se les va a presentar?, ¿cómo se les va a educar, para qué se
les va a educar?» (p.90).
En vínculo estrecho con los conceptos de educación y pedagogía la
bibliografía da cuenta de un antiguo debate en relación, por un lado, con el carácter
autónomo científico de la educación (ciencia de la educación) y, por otro, si esta
constituye una disciplina dependiente de otras (ciencias de la educación), las cuales
«se complementan, fortalecen y enriquecen en una suerte de mapa multidisciplinar»
(Martínez-Otero, 2004
). El surgimiento de dichas discusiones datan de principios del siglo
XX, producto de los intensos debates entre los «fervientes defensores y partidarios
de una ciencia de la educación y aquellos que veían en la complejidad del concepto
de educación el sentido del plural ciencias» (Zambrano, 2006, p. 594). Aquellos debates
transitaron en la búsqueda de otorgarle a la educación un estatus de ciencia
experimental, cuyo propósito radicaría en «el estudio del fenómeno social
llamado educación, que hiciera posible, entre otros propósitos, su control y
planeación» (Zuluaga, Echeverry, Martínez, Restrepo y Quiceno, 1988, p. 95); las disciplinas constitutivas
eran la pedagogía, la didáctica, la filosofía, la psicología, la antropología, entre otras.
En síntesis, los primeros, desde la tradición alemana, eran partidiarios de la
denominación en singular y consideraban a la pedagogía como la ciencia de la
educación, que «prescribía el conjunto de técnicas necesarias en el desarrollo de la
inteligencia, [mientras que] los segundos, desde la corriente francesa y anglosajona,
el acto de educar no se limitaba a tal desarrollo, sino que abarcaba todo el conjunto
de instituciones, las prácticas, los modos y las formas como la sociedad adulta
García Carrasco y
educaba a las generaciones más jóvenes» (Zambrano, 2006, p. 594).
García del Dujo (1996
) plantean que «cuando hablamos de educación y lo hacemos con
preocupaciones científicas, tenemos que partir de un punto de vista inicial
insoslayable. Los acontecimientos educativos son hechos y acontecimientos del
mundo, pero ello no implica que sean reductibles a meros fenómenos físicos,
aunque altamente complejos» (p. 39). Ello evidencia que en el debate acerca del
estatus científico de la educación incluye la influencia paradigmática del
pensamiento positivista, que, a juicio de Medina Rubio (en Martínez-Otero, 2004),
obedece a una «actitud reduccionista que pretende constituirse en el único saber
valioso posible [...] cada ciencia tiene su propio sistema de enunciados y su peculiar
forma de acceder a la realidad en la que incide» (p. 37).
Es preciso señalar que la práctica de la educación es muy anterior al
pensamiento pedagógico. El pensamiento pedagógico surge con la reflexión sobre
la práctica de la educación, como necesidad de sistematizarla y organizarla en
función de determinados fines y objetivos (Gadotti, 2003, p. 7).
Al respecto, Gadotti (2003
) apunta que Comenio, ya en 1657, realizó aquella
primigenia sistematización, con su Didáctica magna, bajo la premisa de que «la
escuela debe enseñar el conocimiento de las cosas», propone un método
pedagógico para enseñar con «rapidez, economía de tiempo y sin fatiga» (Gadotti,
2003, p. 70). En otras palabras, continúa Gadotti (2003), Comenio «hace un intento
por crear ciencia de la educación utilizando los mismos métodos de las ciencias
físicas» (p. 74). El pensamiento de Kant contrasta con Comenio, al realizar un
esfuerzo de precisión en los conceptos de educación, pedagogía y didáctica, ya que
el filósofo alemán concibe a la pedagogía como «disciplina académica: adquiere así
un corpus teórico más consistente, bajo la forma de un tratado puntual y concreto de
corte eminentemente filosófico, con el desarrollo de categorizaciones, fines y
principios de la educación» (Rojas, 2006, p. 21). Entonces, la pedagogía, desde la
tradición alemana, es concebida como equivalente a ciencia de la educación, en
contraposición a las tradiciones francesa y anglosajona, en las que no alcanza dicho
estatus científico, «por carecer de un modelo teórico-metodológico que dé sustento
Lundgren (1992
al conocimiento que le es propio» (Rojas, 2006, p. 25). ) confirma la
influencia de la filosofía en el desarrollo de la educación como ciencia y señala a la
teoría comprensiva de la educación de Herbart «como el primer intento profundo de
conformar la educación en una disciplina», al considerar, por un lado, «cómo se
podría adquirir el conocimiento sobre la selección y la organización del contenido
para enseñar, y por otro, cómo se podría obtener el conocimiento sobre la forma en
que este debía transmitirse» (Lundgren, 1992, p. 49).
Para Luzuriaga (1971
), la educación y la pedagogía «están en la relación de la
práctica y la teoría, de la realidad y la idealidad, de la experiencia y el pensamiento,
pero no como entidades independientes, sino fundidas en una unidad indivisible,
como el anverso y el reverso de una moneda» (p.12). Así, la complejidad del objeto
educativo implica la considerar el aporte de diferentes disciplinas; de lo contrario, «el
análisis de lo educativo será forzosamente imparcial e incompleto» (Martínez-Otero, 2004, p.
35).
Runge y Muñoz (2012
) nos recuerdan que antes de la modernidad la educación no fue
un tema en torno al cual se pensara, es decir, se desarrollaba sin un método
sistemático. Esto cambia cuando emerge «la pedagogía como reflexión sobre la
educación, pues los seres humanos se ven enfrentados a cuestiones como: ¿cuál
es la forma de vida que se le va a presentar de un modo sistemático a las nuevas
generaciones?, ¿qué se les va a presentar?, ¿cómo se les va a educar, para qué se
les va a educar?» (p.90).
En vínculo estrecho con los conceptos de educación y pedagogía la
bibliografía da cuenta de un antiguo debate en relación, por un lado, con el carácter
autónomo científico de la educación (ciencia de la educación) y, por otro, si esta
constituye una disciplina dependiente de otras (ciencias de la educación), las cuales
«se complementan, fortalecen y enriquecen en una suerte de mapa multidisciplinar»
(Martínez-Otero, 2004
). El surgimiento de dichas discusiones datan de principios del siglo
XX, producto de los intensos debates entre los «fervientes defensores y partidarios
de una ciencia de la educación y aquellos que veían en la complejidad del concepto
de educación el sentido del plural ciencias» (Zambrano, 2006, p. 594). Aquellos debates
transitaron en la búsqueda de otorgarle a la educación un estatus de ciencia
experimental, cuyo propósito radicaría en «el estudio del fenómeno social
llamado educación, que hiciera posible, entre otros propósitos, su control y
planeación» (Zuluaga, Echeverry, Martínez, Restrepo y Quiceno, 1988, p. 95); las disciplinas constitutivas
eran la pedagogía, la didáctica, la filosofía, la psicología, la antropología, entre otras.
En síntesis, los primeros, desde la tradición alemana, eran partidiarios de la
denominación en singular y consideraban a la pedagogía como la ciencia de la
educación, que «prescribía el conjunto de técnicas necesarias en el desarrollo de la
inteligencia, [mientras que] los segundos, desde la corriente francesa y anglosajona,
el acto de educar no se limitaba a tal desarrollo, sino que abarcaba todo el conjunto
de instituciones, las prácticas, los modos y las formas como la sociedad adulta
García Carrasco y
educaba a las generaciones más jóvenes» (Zambrano, 2006, p. 594).
García del Dujo (1996
) plantean que «cuando hablamos de educación y lo hacemos con
preocupaciones científicas, tenemos que partir de un punto de vista inicial
insoslayable. Los acontecimientos educativos son hechos y acontecimientos del
mundo, pero ello no implica que sean reductibles a meros fenómenos físicos,
aunque altamente complejos» (p. 39). Ello evidencia que en el debate acerca del
estatus científico de la educación incluye la influencia paradigmática del
pensamiento positivista, que, a juicio de Medina Rubio (en Martínez-Otero, 2004),
obedece a una «actitud reduccionista que pretende constituirse en el único saber
valioso posible [...] cada ciencia tiene su propio sistema de enunciados y su peculiar
forma de acceder a la realidad en la que incide» (p. 37).
3.2 Estrategias para mantener la disciplina en el estudio
En las últimas décadas, la disciplina se ha vuelto un tema muy controvertido
por las diversas interpretaciones que se hacen de ella. Tan es así, que en el mundo de
la pedagogía se han generado dos “bandos”: quienes apuestan por reducir la disciplina
a su mínima expresión y quienes consideran que es necesario reforzar esta conducta
como parte de los hábitos imprescindibles para la vida diaria.
Solamente por mencionar tres ejemplos, tenemos el caso del pedagogo
Francesco Tonucci, quien afirma que por encima de las normas, las asignaturas y la
disciplina escolar, “Un objetivo de la escuela debe ser la felicidad de sus alumnos”1.
Por otro lado, el famoso filósofo de la educación, Gregorio Luri, afirma con
peculiar ironía que la disciplina escolar “es completamente prescindible para quienes
no aspiran a nada”2, y agrega de forma desafiante que «Los padres que quieran hijos
felices tendrán adultos esclavos de los demás»3.
En un tono más moderado, Cesar Bona (el docente más famoso de habla
hispana por su pedagogía humanista), adopta una postura más equilibrada donde
asegura “Que un niño vaya feliz a la escuela no significa que no se le exija”4
Aunque en los últimos años se ha vuelto muy popular el concepto de
“educación flexible”, es decir, un aprendizaje que rechaza la importancia de las
conductas disciplinarias, y propone reducir las normas a su mínima expresión, lo
cierto es que hasta la fecha existe muy poca evidencia científica que sustente la
efectividad de una educación sin disciplina.
Del lado contrario, son muchos más los estudios que sustentan la importancia
de la disciplina escolar, considerada como “imprescindible para que la organización
del aula y de toda la escuela facilite los procesos de socialización y enseñanza-
aprendizaje, que no pueden realizarse en ambientes educativos carentes de normas
Bibliografía
aulaplaneta . (03 de marzo de 2016). https://www.aulaplaneta.com/2016/03/03/recursos-tic/como-
organizar-tu-tiempo-de-estudio-en-cinco-pasos-video
Baena, M. R. (12 de dic de 2019). flup. flup: https://www.flup.es/planificacion-organizacion-estudio/
Cartagena, M. (2008). Relación entre la autoeficacia, el rendimiento escolar y los hábitos de estudio
de secundaria. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, vol.
6 (3). https://doi.org/http://www.rinace.net/arts/vol6num3/art3.pdf,
Cartagena, M. (2008). Relación entre la autoeficacia, el rendimiento escolar y los hábitos de estudio
de secundaria. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, vol.
6 (3). https://doi.org/http://www.rinace.net/arts/vol6num3/art3.pdf
Covey, S. (2009). Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Barcelona. ed. Paidós.
Relación entre la autoeficacia, el rendimiento escolar y los hábitos de estudio de secundaria. (2008).
Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, vol. 6 (3).
https://doi.org/http://www.rinace.net/arts/vol6num3/art3.pdf
Sánchez, C. S. (2002). Diccionario de las Ciencias de la Educación. 18va ed. México. 8va ed.
México.
Velázquez, J. (1961). Curso Elemental de Psicología. ed. Selector. .