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Débora Arango: Arte y Libertad

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Fundación Universitaria Bellas Artes

Salome Parra Betancourt


Primer Semestre – Pintura Uno
Biografía Ejercicio Segundo Seguimiento
Profesor Rodrigo Uribe
22 de mayo de 2024
Débora Arango Pérez, una de las figuras
más destacadas en la historia del arte
colombiano, nació el 11 de noviembre de
1907 en Medellín. Desde temprana edad,
mostró un talento innato para el arte, un
don que sería cultivado y perfeccionado
a lo largo de su vida, convirtiéndola en
una de las pintoras más influyentes de su
tiempo. Su legado se extiende mucho
más allá de sus pinturas; su valentía para
desafiar las convenciones sociales y
políticas, así como su compromiso con la
representación honesta y crítica de la realidad colombiana, la convierten en un ícono de la lucha
por la libertad de expresión y la justicia social.

La historia de Débora Arango está entrelazada con el contexto sociopolítico de Colombia durante
el siglo XX. Nacida como la octava hija de Castor María Arango Díaz y Elvira Pérez, su crianza en
una familia tradicional no impidió que desarrollara su pasión por el arte. Desde su infancia,
recibió estímulos tanto de su familia como de sus educadores para explorar su talento artístico.
Ingresó al Colegio María Auxiliadora de Medellín en 1920, donde la madre María Rabaccia
reconoció su potencial y la alentó a seguir su vocación artística.

A partir de 1932, Débora se convirtió en discípula de dos influyentes figuras


del arte antioqueño: Eladio Vélez y Pedro Nel Gómez. Cada uno de estos
maestros dejó una marca indeleble en su formación artística. Vélez
enfatizó la importancia del dibujo como la esencia de toda representación,
mientras que Gómez la introdujo en el mundo del expresionismo y le
enseñó a valorar los temas humanistas en el arte. Esta amalgama de
influencias contribuyó a la formación de un estilo único y provocador en
Arango.

En 1937, Arango participó en su primera exposición colectiva junto a otras aprendices del
Maestro Pedro Nel Gómez. Sin embargo, fue en 1939 cuando su obra comenzó a generar
controversia. Al presentar nueve cuadros y acuarelas en la Exposición de Artistas Profesionales
en el Club La Unión de Medellín, Arango ganó el primer premio, pero también desató una fuerte
polémica por incluir dos desnudos femeninos en su selección. Estas obras, tituladas "Cantarina
Rosa" y "La amiga", fueron consideradas "obras impúdicas que ni siquiera un hombre debía
exhibir". Este episodio marcó el inicio de una larga batalla contra la censura y la represión que
Arango enfrentaría a lo largo de su carrera.

Al año siguiente, en 1940, Débora realizó su primera exposición individual en el Teatro Colón de
Bogotá, por invitación de Jorge Eliécer Gaitán, entonces Ministro de Educación. Sin embargo, la
exposición tuvo que ser desmontada abruptamente debido a presiones morales y políticas,
especialmente del político conservador Laureano Gómez, quien consideraba sus desnudos como
"inmorales, perversos, pornográficos e incorrectos técnicamente".
Este revés no detuvo a Arango en su búsqueda de la
libertad artística; en cambio, la impulsó a unirse a
otros artistas independientes en 1944, defendiendo
un arte americanista para el pueblo. Sin embargo, la
exposición del grupo fue censurada, y las obras más
polémicas de Arango fueron retiradas.

Ante la creciente censura y el rechazo de su obra,


Arango decidió viajar a Estados Unidos y luego a
México en 1946. En México, ingresó a la Escuela
Nacional de Bellas Artes, dirigida por Federico Cantú,
donde aprendió la técnica del fresco y estudió la obra
de los muralistas mexicanos. Su tiempo en México no
solo amplió sus horizontes artísticos, sino que
también la fortaleció en su determinación de desafiar
las convenciones y luchar por la libertad creativa.

El retorno de Arango a Colombia en 1947 marcó el comienzo de una nueva fase en su carrera.
Realizó un mural en la Compañía de Empaques en Medellín, donde describió el cultivo del fique,
y continuó produciendo obras que reflejaban su compromiso
con la justicia social y la crítica política. Durante la década de
1950, el país experimentó agitación política y social, con el
asesinato de Gaitán, la dictadura de Rojas Pinilla y la
imposición del Frente Nacional. Arango canalizó estos eventos
en su arte, produciendo una serie de obras alusivas al 9 de abril
y a la caída de Laureano Gómez. Algunos críticos ven este
período como una referencia a la obra de Goya, donde
criaturas grotescas del mundo animal representan a figuras
políticas corruptas.

En 1954, Arango viajó a Madrid, donde se inscribió en la Academia de San Fernando y estudió
las obras de Francisco de Goya y José Gutiérrez Solana. En 1955, inauguró una muestra individual
en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. Sin embargo, su exposición fue descolgada sin
explicación por orden del gobierno franquista, lo que la llevó a regresar a Colombia.

Durante las décadas siguientes, Arango continuó produciendo obras de gran impacto, pero optó
por no exhibirlas públicamente debido a las amenazas y presiones que recibió su familia. Se
retiró a "La Casablanca", su casa-taller en Envigado, donde vivió en relativo aislamiento durante
muchos años. Solo en 1975, permitió que se exhibieran 100 de sus obras en la Biblioteca Pública
Piloto de Medellín.

En la década de 1980, el trabajo de Arango fue redescubierto y reevaluado por los museos y la
crítica de arte. Se realizó una exposición retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno
de Medellín, que incluyó 240 óleos y acuarelas, la mayoría de ellas inéditas. Dos años después,
Arango donó 233 obras al museo, asegurando así su preservación y acceso público.
Angélica Rivera Reyes, una figura destacada en el mundo del arte contemporáneo en Puerto
Rico y el Caribe, ha forjado su camino con una determinación silenciosa pero poderosa. Con
una trayectoria de más de 28 años, Rivera Reyes se ha consolidado como una voz importante
en el diálogo artístico de la región.

Su más reciente exhibición, "Micorrizas de lo Sagrado", que se inauguró el pasado 18 de mayo


en la galería I Am Art en Santurce, es un testimonio de su profundo compromiso con la
exploración de la feminidad y la conexión entre las mujeres y sus antepasados. A través de esta
muestra, Rivera Reyes invita al público a reflexionar sobre la relación simbiótica entre la mujer,
la naturaleza y la espiritualidad, utilizando una variedad de medios como pintura, grabado,
cerámica y dibujo.

El título mismo de la exposición, "Micorrizas de lo Sagrado", sirve como metáfora para esta
exploración, que va más allá de lo visual para abordar temas de conexión, supervivencia y
evolución. En sus obras, Rivera Reyes utiliza elementos como la tierra y las raíces para
representar los vínculos fundamentales entre lo individual y lo colectivo en la experiencia
femenina.

A lo largo de su carrera, Rivera Reyes ha demostrado una valentía artística al enfrentar temas
universales como la resistencia, la victoria y la supervivencia femenina, temas que adquieren
una relevancia particular en el contexto de Puerto Rico contemporáneo, marcado por altos
niveles de violencia contra las mujeres. Su arte no solo busca visibilizar estas realidades, sino
también celebrar la fortaleza y la resiliencia de las mujeres puertorriqueñas.

Formada en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico y con una maestría en el Centro de
Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, Rivera Reyes ha sido reconocida tanto a nivel
nacional como internacional. Ha representado a Puerto Rico en exposiciones en Perú,
Argentina, Colombia y Estados Unidos, entre otros países, y sus obras forman parte de
importantes colecciones de arte en la región.

Además de su trabajo como artista, Rivera Reyes ha sido una figura activa en la promoción del
arte y la cultura en Puerto Rico, participando en proyectos como el programa de Artistas
Residentes en Casa Pueblo en Adjuntas y la rehabilitación de la Galería de Arte Joaquín Parrilla
de Casa Pueblo.

Con "Micorrizas de lo Sagrado", Angélica Rivera Reyes continúa evolucionando como artista,
explorando nuevas dimensiones de su talento y profundizando en su compromiso con la
exploración de la feminidad y la conexión entre el ser humano y la naturaleza. Su obra sigue
siendo una invitación a la reflexión y una celebración de la vida en todas sus manifestaciones.

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