LOS PRIMEROS HABITANTES DE JUJUY
LA DIVERSIDAD DE LAS CULTURAS INDIGENAS
Hace 12.000 años los primeros habitantes de Jujuy vivían de la caza y la recolección.
Algunos de estos pueblos compartían tradiciones y costumbres, pero tenían
características originales según habitaran en la Puna, la Quebrada o los Valles
Centrales.
LOS POBLADORES DE LA PUNA
En el norte puneño (Yavi y Santa Catalina) habitaban los Chichas. Al oeste de ellos los
Casabindos Y Cochinocas, extendían su territorio hasta las Salinas Grandes. En la
zona de Susques se asentaban grupos de Atacamas, originarios del lado actualmente
chileno de la cordillera de Los Andes. En el desértico paisaje de la Puna, la población
estaba más dispersa debido a que su ocupación principal era el pastoreo de las
llamas.
LOS PUCARAS
Hace 1.000 años, ciertos pueblos aborígenes de la región jujeña decidieron fijar sus
residencias en los cerros o mesetas de difícil acceso. Así dieron origen a sitios
fortificados llamados Pucara, los cuales no solos tenían fines defensivos sino también
religiosos y sociales.
LOS HABITANTES DE LA QUEBRADA
En la Quebrada de Humahuaca confluyeron pueblos andinos y chaqueños, que, al
mezclarse, dieron a la región rasgos particulares. Hace 2.500 años los quebradeños
ya eran agricultores expertos; cultivaban más de cincuenta clases de papa, además de
oca, quínoa, ají, zapallo, maíz y maní. Desde el año 1.000, estas comunidades
experimentaron cambios profundos. Algunas personas ya sobresalían por tener mayor
poder y prestigio. Las crecidas aldeas contaban con jefes: los Kuracas.
Al norte habitaban los Omaguacas y los Uquías, que constituían una unidad; más al
sur, los Tilcara, ocupaban la actual zona de Tilcara, Maimará y en Hornillos; los
Purmamarcas, se encontraban un poco más hacia el oeste, y en la actual zona de
Volcán, estaban los Tilianes.
PISOS ECOLÓGICOS
Las comunidades que habitaban en los Andes tuvieron una economía muy completa,
gracias a que supieron utilizar los recursos que ofrecía cada ambiente geográfico, en
diferentes altitudes (pisos ecológicos). Por ejemplo, los pueblos de la Quebrada, que
cuidaban sus cultivos y rebaños, enviaban a parte de su gente a “colonizar” las tierras
altas de la Puna; se procuraban sal y cazaban guanacos y vicuñas. Otros colonos
bajaban hasta los Valles para conseguir coca, miel o madera para fabricar arcos y
flechas.
LOS ABORÍGENES DE LOS VALLES
Los Valles Centrales jujeños fueron habitados por osas, paipayas y ocloyas, quienes
vivían de la caza, recolección y la agricultura, en especial el maíz. En el amplio valle
del río San Francisco, en el este de Jujuy, se asentaban, unos 2.500 años atrás,
culturas que vivían en aldeas. En las tierras cálidas y húmedas de la región chaqueña,
poblaciones nómadas de matacos, tobas y mocovíes, se movilizaban constantemente
en procura de la caza de animales y de nuevos territorios para sus cultivos de
mandioca, maíz o zapallo. La influencia cultural de los guaraníes fue notable en esta
zona; aproximadamente hacia el año 1500, los pueblos chiriguanos, provenientes del
Amazonas (Brasil) se expandieron hacia las laderas boscosas de los Valles Orientales.
INVASIONES AL TERRITORIO JUJEÑO
Los pueblos jujeños fueron libres e independientes durante 9.000 años. Desde el siglo
XV, sufrieron la dominación de los grandes y poderosos imperios. Primero el de los
incas, con quienes mantenían comunicaciones y compartían pautas culturales. Luego
los españoles, cuya dominación enfrento a dos culturas diferentes.
LOS INCAS LLEGAN A JUJUY
Los Incas que tenían su centro de poder en Cuzco (Perú), formaron un imperio que se
expandió hacia el norte, hasta el actual Ecuador y hacia el Sur, hasta el centro de
Chile. El rey inca enviaba a sus guerreros a someterlos por la fuerza. Entre 1.430 y
1.480, los incas se expandieron hacia el sur y conquistaron el imperio de los Kollas, al
sur del lago Titicaca, una vez que lograron someter a los pueblos de la Puna y la
Quebrada, los incas establecieron su régimen en el territorio, con la constitución de la
provincia de Kollasuyo.
LA CONQUISTA ESPAÑOLA
Cuando los españoles llegaron a América, comenzaron colonizando las zonas más
ricas de México y Perú, donde existían importantes imperios aborígenes, como el de
los Mayas y Los Aztecas. De allí se expandieron por otros territorios y sometieron a los
pueblos que habitaban dando origen a una nueva categoría social: la del “indio”. Los
aborígenes americanos estaban organizados según sus diferencias culturales,
políticas y lingüísticas; sin embargo, los españoles unificaron estas diversas culturas
bajo el rotulo común de “indígenas”. Junto a los españoles llegaron a América algunas
enfermedades como la gripe y se propagaron rápidamente en forma de pestes
provocando numerosas muertes entre las poblaciones locales.
Los conquistadores trajeron animales y plantas que no existían en América como las
vacas, gallinas, cabras, cerdos, y ovejas, convivieron con las llamas. Algunos de estos
animales llegaron a Jujuy antes de la fundación de la ciudad, habían entrado desde el
Tucumán, robados a los españoles o simplemente abandonados por ellos. Con la
introducción de nuevos cultivos, como el trigo y la cebada, también aparecieron
nuevos instrumentos de labranza; el arado fue la herramienta más incorporada por las
poblaciones andinas.
ENTRADAS ESPAÑOLAS AL TERRITORIO JUJEÑO
Gran parte del imperio incaico estaba formado por pueblos conquistados, algunos de
ellos apoyaron a los españoles, pensando que así recobrarían su independencia. El
español Francisco Pizarro y sus hombres aprovecharon esta oportunidad para
sorprender y apresar al Inca Atahualpa. Así, en 1532, tomaron posesión de
Tawantinsuyu en nombre de la corona española y pusieron fin a la independencia
política de los pueblos andinos. Los nuevos conquistadores consideraron a los
aborígenes como “vasallos del rey de España”. En casos, entregaban a poblaciones
aborígenes a un encomendero, que era un español encargado de recaudar los
impuestos, y a cambio, debía brindarles protección y evangelizarlos.
El primer español que piso suelo jujeño fue Diego de Almagro, en 1535: realizó una
expedición donde atravesó la Puna hacia el sur en camino hacia Chile. Ocho años
más tarde, Diego de Rojas, quien no tenía fines colonizadores, sino que su intención
era más bien recorrer la vasta geografía existente entre Chile y el Rio de la Plata. La
tercera incursión española en tierras jujeñas la realizó Núñez de Prado, quien tenía
órdenes de fundar ciudades en la zona llamada “del Tucumán”.
CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE JUJUY
En 1545, los virreyes del Perú establecidos en Lima, trataron de allanar el camino que
uniera la Villa de Potosí, con las poblaciones del Tucumán, a fin de que transitaran
libremente soldados y mercaderes. El plan de los españoles contemplaba establecer
un camino entre el Alto Perú y la costa del océano Atlántico, que atravesara el
Tucumán, por lo que se hacía necesario pacificar la zona y asegurar una ruta estable
de comunicación. Para lograrlo se intentaron distintas fundaciones en el valle de Jujuy.
PRIMEROS INTENTOS FUNDACIONALES
El primer intento de establecer una ciudad en Jujuy fue realizado por el gobernador
de Tucumán, Gregorio de Castañeda, el 20 de Agosto de 1561. Recibió el nombre
de CIUDAD DE NIEVA, en honor al entonces virrey del Perú, el conde de Nieva,
donde hoy se encuentra el barrio Ciudad de Nieva, en la planicie elevada sobre la
actual ciudad Capital. La Ciudad de Nieva fue abandonada en 1563, debido a los
ataques indígenas que se sucedían desde el año anterior. La hostilidad de los
Omaguacas, transformó en intransitable la Quebrada de Humahuaca, durante más de
diez años.
El segundo intento tiene lugar en 1569 el virrey Nieva fue sucedido por Francisco
de Toledo, que interesado en someter a los aborígenes del lugar y asegurar la ruta a
Potosí, encomendó al capitán Pedro de Zárate, conocedor de la zona, la tarea de
fundar una ciudad en el valle de Salta o Jujuy. La población, a la que se dio el nombre
de SAN FRANCISCO DE ALAVA, se asentó en la confluencia de los ríos Xibi-Xibi y
Grande, el 13 de Octubre de 1575.
TERCERA FUNDACIÓN
En 1582, se fundó la ciudad de Salta, lo que decidió a los españoles a intentar una
nueva colonización en el valle de Jujuy. El nuevo gobernador de Tucumán, Juan
Ramírez de Velazco, encomendó al capitán Francisco de Argañaraz y Murguía una
nueva fundación en la entrada de la Quebrada.
Argañaraz armó la expedición de soldados y vecinos, indígenas y españoles, que salió
de Santiago del Estero en caravanas y carretas hacia el valle de Jujuy. Allí, eligió la
zona fértil ubicada entre los ríos Grande y Xibi-Xibi y fundó la ciudad de SAN
SALVADOR DE VELAZCO EN EL VALLE DE JUJUY. El acto de fundación se realizó
en 19 DE ABRIL DE 1593.
LA ORGANIZACIÓN DEL TERRITORIO COLONIAL
Promediando la conquista y para regularizar la colonización de América, la Corona española
dividió el territorio en los dos primeros virreinatos: el de Nueva España (México), en 1535 y el
de Perú (Perú, Bolivia y parte de Argentina) en 1544. Con el objeto de controlar la gran
extensión de cada virreinato, se hizo necesario subdividirlos, a su vez, en gobernaciones.
Jujuy formaba parte de la Gobernación del Tucumán, que estaba dentro del virreinato del
Perú. La Gobernación del Tucumán abarcaba las actuales provincias de Jujuy, Salta, Catamarca,
Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba.
JUJUY EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA
A comienzos del siglo XVIII reinaba en España una nueva dinastía, los Borbones,
quienes se propusieron reorganizar la relación con sus colonias americanas. Los
Borbones introdujeron una serie de reformas para el mejor gobierno de América, tales
como fomentar la economía y mejorar el comercio colonial. Para ello crearon dos
nuevos virreinatos: el de Granada en 1739 y el del Rio de la Plata en 1776.
Instalaron un régimen de intendencias, unidades políticas menos extensas que las
gobernaciones que permitían una administración más eficiente y un mejor control.
Todo el actual noroeste, incluido Jujuy, paso a formar parte de la intendencia de
Salta, dependiente del nuevo virreinato del Rio de la Plata.
LA CIUDAD COLONIAL
El gobierno y la administración de la ciudad estaban a cargo del Cabildo. Sus
funciones eran muy variadas: la justicia, el cuidado de la salud y la integridad de sus
habitantes, la construcción de edificios públicos y el abastecimiento de la ciudad. Para
poder ocupar un cargo en el Cabildo, era necesario ser vecino, y para ello había que
ser español y dueño de una propiedad. Si bien la ciudad de Jujuy era muy pequeña,
tenía un gran movimiento de personas, fundamentalmente viajeros que se detenían
para comprar provisiones y descansar antes de continuar su camino.
LA IGLESIA CATOLICA
La iglesia católica desempeñó en Jujuy un papel muy importante en la vida cotidiana,
tanto pública como privada. Algunos sacerdotes convocados por el Cabildo atendían
los asuntos eclesiásticos, mientras que los curas doctrineros se dedicaban a las
parroquias rurales y la evangelización de los indígenas. La orden clerical más popular
en la ciudad de Jujuy, fue la de San Francisco. La mayoría de los casamientos,
bautismos y sepelios, se realizan en su templo, y era usual que las familias pudientes,
dejasen donaciones para el convento.
LOS JESUITAS EN JUJUY
Los jesuitas, fueron los primeros sacerdotes que actuaron en la fundación de Jujuy, y
tuvieron un importante papel de evangelización del territorio. Eran propietarios de
algunas tierras como la hacienda EL Molino de Yala. Como no tenían convento cuando
predicaban en la ciudad habitaban en construcciones del Hospital San Roque o en
casas particulares. Los jesuitas estuvieron a cargo de la reducción de San Ignacio de
Tobas. Su administración duró poco tiempo, ya que en 1767 fueron expulsados del
territorio americano por la Corona española, y la reducción paso a manos
franciscanas.
LA REVOLUCIÓN CRIOLLA EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA
En Buenos Aires, la revolución se originó en el seno del Cabildo porteño. En mayo de
1810, ante la abdicación al trono del rey de España hecho prisionero por Napoleón,
inspiró al pueblo a la idea de elegir sus propios gobernantes. El Cabildo era la
institución más democrática que había instalado la Corona española en América, ya
que sus miembros eran elegidos por los vecinos de la ciudad. Todas las semanas, sus
integrantes se reunían para resolver los problemas locales. Estas reuniones periódicas
se llamaban Cabildo cerrado, porque solo participaban los cabildantes. Cuando
sucedía algo de relevancia para la comunidad, se convocaba a un Cabildo abierto, al
que tenía acceso toda la población de la ciudad.
Entre el 22 y el 25 de mayo de 1810, el cabildo abierto convocado en Buenos
Aires para tratar la ausencia del rey español, desplazó al virrey Cisneros de su
cargo y resolvió la institución de un gobierno propio, la Primera Junta, formada
por autoridades criollas, sin embargo, para que su decisión tuviera validez, debía
contar con el apoyo de los demás cabildos del virreinato.
REPERCUSIONES DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO EN JUJUY
Antes de 1810, en las ciudades del noroeste ya circulaban ideas revolucionarias
debido a la relativa cercanía con Chuquisaca, en el Alto Perú, donde un año antes se
había producido un levantamiento, y a la comunicación con la universidad de esa
ciudad, en la que había arraigado el principio de soberanía de los pueblos. El gobierno
de Salta decidió apoyar inmediatamente a la Primera Junta. Pero Jujuy, aun
compartiendo las ideas retrasó su adhesión ante el rumor de que tropas realistas
procedentes del Alto Perú se preparaban para invadir la ciudad.
LA ELECCIÓN DEL DIPUTADO JUJEÑO
Como la Primera Junta de Buenos Aires solicitaba el envío de un diputado, en Jujuy
se eligió a Juan Ignacio Gorriti como su representante ante la Junta de Buenos Aires,
a la que se incorporó en Diciembre del mismo año. Con la anexión de los diputados
nombrados por los cabildos de las provincias, la Primera Junta pasó a llamarse Junta
Grande.
PRIMEROS INTENTOS SEPARATISTAS DE JUJUY
Jujuy reclamaba su derecho a ser autónoma respecto de Salta. Pero no bastaba con
la independencia política; también solicitaba su soberanía económica, para que todos
los impuestos que recaudaran fueran manejados por su propio Cabildo. Sin embargo,
esta propuesta no fue atendida.
LAS PRIMERAS CAMPAÑAS MILITARES EN JUJUY
En Septiembre de 1810, el pueblo de Jujuy debió contribuir con armas, ropa, dinero,
víveres y todo lo que pudiera servir para equipar y sostener al ejercito. Jujuy se
convirtió en un inmenso campo de combate y por 15 años, sufrió constantes
invasiones realistas. Los jujeños fueron los primeros que combatieron en suelo
patrio a favor de la Revolución de Mayo y se iniciaron con dos victorias en la Puna:
la de Cangrejos en Septiembre de 1810 y la de Yavi en Octubre del mismo año.
Después de estos triunfos, el Ejército siguió avanzando hacia el norte y logró una gran
victoria sobre el ejército realista en Suipacha (al norte de Yavi). De allí continuó su
avanzada hasta Potosí y finalmente fue derrotado en la batalla de Huaqui en 1811.
BELGRANO Y LA BANDERA
Como consecuencia de la derrota de Huaqui, las tropas patriotas retrocedieron y,
huyendo de los realistas, se refugiaron en Jujuy. Ante esta situación crítica, el
gobierno de Buenos Aires envió a Jujuy al general Manuel Belgrano, para que
reorganizara el Ejército del Norte. Para levantar el estado de ánimo de la tropa y de los
jujeños en general, Belgrano reunió al ejército y al pueblo en la plaza de Jujuy el 25
de Mayo de 1812; allí les presentó la bandera celeste y blanca que había creado,
que fue bendecida por el canónigo Gorriti y fue jurada por los soldados.
LOS ÉXODOS JUJEÑOS
Ante el avance realista desde el Alto Perú hacia Jujuy, el gobierno de Buenos Aires
ordenó a Belgrano emprender la retirada, pero de manera tal que privara al invasor de
cualquier recurso en el terreno abandonado. Para ello debía llevarse las armas y las
mercaderías, quemar las cosechas y destruir todo lo que le pudiera servir al enemigo.
El 23 de Agosto de 1812, el pueblo jujeño inició la gran retirada hacia Tucumán,
conocida como el “EXODO JUJEÑO”. Desde Tucumán, en 1812, jujeños, salteños y
tucumanos, vencieron a los realistas en la batalla de Ciudadela. En 1813, Belgrano
logró liberar en la ciudad de Salta de la ocupación realista. Estos triunfos tuvieron un
impacto político muy grande, tanto en Buenos Aires como en el norte, que sirvió de
motivación para continuar con el proceso revolucionario. Cabe señalar que Jujuy fue
escenario de guerra y fue ocupada por los realistas en varias oportunidades; y en
cada una de esas ocasiones se produjeron nuevos éxodos del pueblo jujeño.
SAN MARTÍN Y SU PLAN CONTINENTAL
Después de las victorias obtenidas, Belgrano continuó avanzando hacia Potosí. El
Ejército patriota fue derrotado en Vilcapugio y en Ayohuma, en 1813, desde donde
reemprendió su regreso a Jujuy, los restos del Ejército retrocedieron hasta Salta donde
en enero de 1814, Manuel Belgrano se reunió con el general José de San Martín.
En la Posta de Yatasto le entregó el mando del Ejército del Norte.
El plan de San Martin fue liberar Chile y desde allí unir fuerzas para atacar el poder
español en el Perú, dicho plan contemplaba la necesidad de frenar a los ejércitos
realistas en el norte, lo que se logró gracias a las milicias de gauchos jujeños y
salteños, comandados por el general Martín Miguel de Güemes en Salta, y el coronel
Manuel Eduardo Arias, en Jujuy.
LA GUERRA GAUCHA
Cuando San Martín se dirigió a Mendoza para organizar el cruce de los Andes, delegó
el mando del Ejército del Norte al general José Rondeau, quien inició una nueva
expedición al Alto Perú (1815) aunque fracasó en 3 oportunidades, por lo que se
adoptó en el norte la estrategia de la guerra defensiva, utilizando los recursos del lugar
y dotando a las autoridades locales de amplios poderes. Así adquirió importancia la
figura de Güemes, que en 1815 fue nombrado gobernador de Salta. Desde
entonces, los gauchos prestaron un apoyo fundamental a la causa patriota en el norte
e iniciaron una “guerra de guerrillas” que dirigida por el coronel jujeño Manuel Arias,
tuvo como escenario la Quebrada de Humahuaca y los valles subtropicales.
Los gauchos tuvieron un papel preponderante en las campañas de la independencia ya
que estaban unidos por un sólido sentimiento de amor a su suelo y a la libertad.
Acostumbrados a la vida del campo, eran conocedores de su territorio.
MUJERES DE LA GUERRA
La guerra gaucha presentó la curiosidad de que, entre sus filas, también combatieron
mujeres, entre otras, la teniente coronel Juana de Azurduy (esposa del caudillo
Manuel Asencio Padilla) y Andrea Zenarrusa perteneciente a una tradicional familia
jujeña). Además de ellas, muchas otras mujeres combatieron como milicianas y
contribuyeron a la causa de la independencia, con el mismo valor y habilidades que los
varones.
JUJUY EN TIEMPOS DEL CONGRESO DE TUCUMÁN
En 1816 se reunió en Tucumán un Congreso General Constituyente, que debía
organizar políticamente el país. Entonces el director Supremo de las Provincias Unidas
del Río de la Plata, Gervasio de Posadas, había pedido a todos los cabildos de las
provincias que eligieran un representante para concurrir al Congreso. En Jujuy,
Teodoro Sánchez de Bustamante, fue electo como delegado, así, el 9 de Julio de
1816, el Congreso reunido en Tucumán declaró independientes de España a las
Provincias Unidas del Río de la Plata. Nació entonces un país nuevo independiente
del rey Fernando VII.
CONFLICTOS CON SALTA
En 1814, se habían organizado nuevas provincias. La intendencia de Salta se separó
en dos: la provincia de Salta (que comprendía los territorios Salta, Jujuy y Tarija) y la
provincia de Tucumán (Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca). Esto causó
irritación en Jujuy, que anhelaba su autonomía. En 1815, al ser elegido Güemes
gobernador de Salta, el Cabildo de Jujuy, que no había sido consultado, desconoció su
autoridad. La idea de autonomía, anunciada por Gorriti en 1810, seguía siendo la meta
jujeña. Por estas razones, la declaración de independencia tuvo poca repercusión en
Jujuy. La población estaba muy ocupada entre los conflictos con Güemes y el avance
de las tropas realistas, próximas a invadir la ciudad y provocar un nuevo éxodo.
TERCERA INVASIÓN REALISTA A JUJUY
En 1817, tuvieron que hacer frente a la tercera invasión realista, que fue una de las
más importantes. El propósito de esta nueva expedición, organizada desde España a
las órdenes del general José de la Serna, era avasallar a las Provincias Unidas del Río
de la Plata, con un ejército de casi 6.000 hombres En Salta y Jujuy, las milicias
gauchas frenaron el avance del ejército realista durante unos meses. Esta fue una de
las hazañas más notables de las guerras de la independencia, que honra al pueblo
jujeño.
EL “DÍA GRANDE DE JUJUY”
En 1817, después de la retirada del ejército del general de la Serna derrotado en
Salta, la guerra gaucha continuó en la Quebrada. Allí, se puso freno al avance de las
tropas realistas y la región se convirtió en centro de la resistencia, desde Buenos Aires
no volvieron a mandar fuerzas a Jujuy. Tampoco las demás provincias contribuyeron a
sostener la causa de la independencia. Abandonados a su suerte, los jujeños
debatieron con milicias, hombres, mujeres y niños contra las fuerzas veteranas del
ejército español, a las que pudieron contener en el paraje de León, el 27 de Abril de
1821, fecha que se recuerda como el “Día Grande de Jujuy”, porque la valentía de
su pueblo pudo evitar una nueva invasión, saqueo y pillaje a la ciudad.
FIN DE LAS GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA
En 1822, la última invasión realista de las guerras de la independencia, estuvo dirigida
por el más tenaz enemigo que tuvo Jujuy, el general Olañeta. Desde Octubre hasta
Diciembre, los jefes gauchos jujeños, como Arenas y Álvarez Prado, hostilizaron a los
realistas, que eran más numerosos y estaban mejor armados. Olañeta, fue llamado
desde Perú, para ayudar a las tropas españolas, que se enfrentaban con los ejércitos
americanos de Bolívar y San Martín; abandonó Jujuy y se fue al Alto Perú. En 1824,
en el Perú, con la batalla de Ayacucho, se puso fin a las guerras de la independencia
de América del Sur.
Jujuy en los Siglos XX y XXI
LA MODERNIZACIÓN A LAS PUERTAS DEL SIGLO XX
Una vez lograda la unidad política en 1880, el Estado nacional reforzó su presencia
en cada provincia a través del ejército y creando Escuelas Normales. En esta nueva
etapa de “orden y progreso” el país se adaptó a las necesidades de un mundo en
transformación, asumiendo el papel de proveedor de materias primas para las
naciones industrializadas. Muchas provincias quedaron al margen de los beneficios del
modelo económico, pero Jujuy logró integrarse gracias a la llegada del ferrocarril en
1891, y participar con su producción azucarera.
REFORMA Y DERECHOS POLÍTICOS
En 1880 asumió como presidente de la nación Julio Argentino Roca, la etapa
política que se inició entonces es conocida como “el régimen conservador”, porque
quienes gobernaban querían conservar el poder dentro de un estrecho círculo de
personas. Para lograrlo recurrieron al fraude electoral, despojando a la población del
derecho de elegir libremente. En Jujuy las elecciones eran manipuladas a favor de los
aliados de Roca, encabezados por el senador Domingo Pérez. Aunque todo
ciudadano residente en la provincia podía votar, eran pocos los que decidían participar
en los comicios. Ir a votar era un acto voluntario, no era un deber, pero si un derecho.
LOS JUJEÑOS VOTAN CON LIBERTAD
En 1891se forma un nuevo partido político, la Unión Cívica Radical (UCR). Uno de sus
organizadores fue Leandro N. Alem, que visitó Jujuy ese mismo año para establecer
allí el comité de ese partido. Desde principios del siglo XX, conducidos por su líder
Hipólito Yrigoyen, los radicales decidieron luchar contra el fraude. En 1912, durante
la presidencia del presidente Roque Sáenz Peña, se aprobó la llamada Ley Sáenz
Peña, que estableció que en todo el país el voto era universal, obligatorio y secreto.
A partir de entonces todos los jujeños varones mayores de edad, tuvieron, al igual que
es resto de los argentinos, el deber se votar.
LA DÉCADA DE LOS GOBIERNOS RADICALES
En 1916, Hipólito Yrigoyen, asumió su primera presidencia. La reforma electoral de
1912 había abierto las puertas para la llegada de los radicales al gobierno. Ya en
1917, la mayoría de los diputados en la Legislatura provincial pertenecían a la UCR.
En 1918, el candidato de este partido, Horacio Carrillo, ganó las elecciones a
gobernador, inaugurando así una larga etapa de gobiernos radicales, que duró hasta
fines de la década de 1920.
CRISIS ECONÓMICA E INSTITUCIONAL
Desde 1929 una grave crisis que afectaba la economía mundial, llamada la gran
depresión llego a la Argentina, presidida nuevamente por Yrigoyen. El 6 de
septiembre de 1930 un grupo de militares tomó el poder, después de derrocar al
presidente de la Nación y a la mayoría de los gobernadores de las provincias,
quebrando así, el orden institucional del país. El radical Miguel Tanco, por entonces
gobernador de Jujuy, fue obligado a dejar el mando en manos de un interventor
enviado por el gobierno nacional de facto. El golpe de Estado de 1930 facilitó el
retorno de los conservadores al poder y por eso, a etapa política que siguió se conoce
como la “restauración conservadora”. En Jujuy, los conservadores fundaron el
Partido Popular y se valieron del fraude electoral para permanecer en el gobierno.
LA HORA DE LOS DERECHOS SOCIALES
El 4 de junio de 1943 un nuevo golpe de Estado ponía fin a la etapa de restauración
conservadora. Juan Domingo Perón, era uno de los militares que organizó el
movimiento. Al poco tiempo su nombre fue conocido por todos los trabajadores, ya que
anuncio la llegada de la era de la justicia social. A partir de entonces, el Estado
reconoció que tenía el deber de cuidar y proteger a los miembros de la sociedad y, a la
vez, todos ellos tenían derecho de exigir Estado servicios sociales como salud,
educación, control del cumplimiento de las leyes laborales. El 17 de octubre de 1945,
una multitud de obreros reunidos en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, manifestó su
apoyo a Perón, lo que dio nacimiento a un nuevo movimiento político. En 1946, Perón
electo presidente, y en la mayoría de las provincias triunfaron los partidos que lo
apoyaban. Alberto Iturbe fue el primer gobernador peronista que tuvo Jujuy.
LA PROTECCIÓN DEL TRABAJADOR
A principios de 1947 se dio a conocer la “Declaración de los Derechos del
Trabajador”, donde el Estado reconocía que todas las personas tenían derecho a
trabajar y a recibir un pago justo por su trabajo, se reconoció también el derecho que
tenían de formar sindicatos y organizar huelgas como medio de lucha. En Jujuy, el
gobierno puso especial atención en lo que ocurría con los trabajadores del azúcar, se
controló que los pagos a los obreros fueran hechos en moneda corriente, y no en
vales, como solían ser, que se respetaran los días de descanso y que no se hiciera
trabajar a niños menores de 14 años en la zafra. Desde 1945, en cada ingenio jujeño
había un sindicato, desde entonces se hicieron frecuentes las huelgas azucareras.
LA LUCHA POR LA TIERRA
El 15 de mayo de 1946, una caravana de más de 100 arrendatarios puneños
emprendió la marcha hacia la Capital Federal, llevando consigo mulas y pertenencias.
Los animaba la expectativa de recibir de Perón el título de propiedad de los terrenos
que ocupaban. Como la mayoría iba a pie, llegaron a Buenos Aires a principios de
julio. Sin embargo, el llamado “Malón de la Paz” no logró su objetivo. Hacia fines de
agosto los campesinos fueron enviados por la fuerza a sus lugares de origen.
LOS TIEMPOS MILITARES
En 1955 un golpe militar derrocó a Perón. Comenzó entonces una etapa de
inestabilidad política en el país, profundizada por las divisiones entre peronistas y
antiperonistas. Hasta 1983 se alternaron en el poder 16 presidentes, de los cuales 10
accedieron por la fuerza y no por voluntad ciudadana. En Jujuy se sucedieron cuatro
gobiernos de facto, hasta que en 1958 el voto popular eligió gobernador al radical
Horacio Guzmán, quien no pudo terminar su mandato debido al golpe miliar de 1962.
En 1966, un nuevo golpe instaló en la presidencia a Juan Carlos Onganía. Fue una
época de marcado autoritarismo, en medio de una creciente agitación social. En 1973
hubo un breve retorno a la vida democrática. El peronismo triunfó a nivel nacional y
también en Jujuy, donde asumió el gobierno el ingeniero Carlos Snopek. En los
últimos años había ido en aumento la violencia y la intolerancia entre los distintos
sectores de la sociedad, pero el extremo llego en 1976, cuando la última dictadura
militar organizó un régimen de represión y terror, violando los más elementales
derechos humanos.
EL DESARROLLISMO JUJEÑO
Durante los gobiernos de Horacio Guzmán en la provincia de acuerdo con los
lineamientos del modelo “desarrollista” del presidente Frondizi (1958-1962), se
buscó explotar las riquezas del suelo jujeño, dándose un fuerte impulso a los Altos
Hornos Zapla y la minería. Se realizaron grandes obras de infraestructura en la región
puneña, como el puente que actualmente une las ciudades de La Quiaca y Villazón
(Bolivia). También se crearon escuelas y hospitales en esa zona fronteriza. El ingenio
Ledesma modernizó sus instalaciones y empezó a fabricar [Link]én por esos
años, abrió sus puertas Celulosa Jujuy.
VUELVE LA DEMOCRACIA
En 1983 el país retorno a la democracia. Mientras Raúl Alfonsín (UCR), asumía
como presidente, en Jujuy triunfaba el justicialista Carlos Snopek (1983-1987). Su
sucesor, el peronista Ricardo de Aparici, abandonó el cargo a tres años de asumir,
obligado por la presión popular. A partir de entonces, Jujuy se caracterizó por la
inestabilidad de sus gobiernos. En 1989 asumió el gobierno nacional Carlos Menem
(justicialista), quien fue reelecto para el periodo 1995-1999. En diez años, Jujuy tuvo
siete gobernadores, todos justicialistas: Huáscar Alderete, Roberto Domínguez, Carlos
Ficoseco, Agustín Perassi, Guillermo Snopek, Carlos Ferraro y Eduardo Fellner.
En 1999, Fernando de la Rúa (Alianza) llegó a la presidencia de la Nación pero en
diciembre de 2001, en medio de graves disturbios sociales, De la Rúa abandonó el
cargo. En menos de un mes, se sucedieron nombramientos y posteriores renuncias de
autoridades nacionales. En enero de 2002, una Asamblea Legislativa nombro como
presidente a Eduardo Duhalde (justicialista), quien debía conducir el proceso de
“transición política” hasta la convocatoria las elecciones.
UNITARIOS Y FEDERALES
Los dirigentes de las provincias disentían acerca de la forma que debía
organizarse el país. Algunos sostenían que debía tener un sistema de gobierno
unitario, centralizado en Buenos Aires, otros pensaban que debía organizarse como
un país federal, donde se respetara la autonomía de las provincias. Estas
posiciones antagónicas enfrentaron a las provincias en guerras civiles entre 1821 y
1831. Los dirigentes de Salta y Jujuy eran, en su mayoría unitarios. Cuando los
federales habían triunfado en casi todas las provincias, el gobernador de la Rioja,
Facundo Quiroga, invadió el norte del país con el objetivo de derrotar a los unitarios
de estas provincias. El triunfo de Quiroga en Salta y Jujuy significó un nuevo éxodo de
los jujeños. Muchas familias debieron emigrar hacia Bolivia y Chile.
CREACIÓN DE LA PROVINCIA DE JUJUY
En 1834, en el cabildo de Jujuy había elaborado un plan para independizarse de
Salta. Muchos emigrados volvieron a Jujuy solo para apoyar este plan. En la
madrugada del 18 de noviembre de 1834, el pueblo se reunió a Cabildo abierto y, bajo
la dirección de Fascio, proclamó su independencia política de la provincia de Salta. Sin
embargo, fue necesario recurrir a las armas para defender la autonomía. El 13 de
diciembre, los ejércitos de Salta y Jujuy se enfrentaron en el Campo de
Castañares, donde el triunfo de los jujeños consagro definitivamente el nacimiento de
la nueva provincia. Jujuy lograba así el derecho a ser una provincia
independiente, lo que había solicitado sin éxito en 1811 y en 1816 al gobierno
nacional.
PRIMERA CONSTITUCIÓN DE JUJUY
El primer gobernador de la provincia de Jujuy fue José María Fascio, los siguientes
meses el nuevo gobernador los dedicó a la organización administrativa de la provincia
y convocó a una Asamblea Constituyente, que debería aprobar la Constitución de
Jujuy. En 1835 los diputados aprobaron el Estatuto Provisorio, conocido como la
primera Constitución de Jujuy. En él se proclamaba una provincia libre e
independiente, integrante de la Confederación Argentina.
LA MUERTE DE LAVALLE
La Liga del Norte contó con la experiencia del general Juan Galo Lavalle, un militar
que había combatido en las guerras de la independencia. Lavalle era unitario y
enemigo de Rosas , y llegó a Jujuy para organizar el ejército de la Coalición del Norte.
En octubre de 1841, Lavalle fue asesinado por seguidores de Rosas. Para evitar que
pusieran su cabeza en la plaza de Jujuy, como era costumbre de la época, sus
soldados iniciaron la huida a Bolivia. Llevando el cuerpo de Lavalle, remontaron el rio
Grande, parando en los distintos pueblos de la Quebrada. Los restos del general
fueron velados en Tumbaya y, por segunda vez en Tilcara, en una peregrinación que
despertó la devoción popular.
CASEROS Y LA ORGANIZACIÓN NACIONAL
En 1852, el gobernador de la provincia de Entre Ríos, Justo José de Urquiza,
derrotó en la batalla de Caseros al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de
Rosas. Entonces, en mayo de ese año, todos los gobernadores de las provincias
argentinas, reunido en San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires)
expresaron su voluntad de organizar un Estado nacional. Para ello, se convocó a un
Congreso General Constituyente, que reunido en Santa Fe, en 1853, redactó la
Constitución Nacional. La organización del país requería el traspaso a la Nación de
funciones que durante años habían sido ejercidas por las provincias. Estos cambios se
fueron realizando a lo largo de los siguientes treinta años.
JUJUY DESPUÉS DE CASEROS
En 1851, el gobernador de Jujuy era, nuevamente, Mariano Iturbe. Ese año había
invadido Jujuy con el auxilio del gobernador de Salta y mandado a fusilar a Mariano
Santibáñez, presidente de la Sala de Representantes. Cuando llegó la noticia de
Caseros, el pueblo de Jujuy se convocó espontáneamente. En ese acto se apresó a
Iturbe y se eligió a José Benito Bárcena como gobernador. Durante su gobierno
comenzaron a regresar a Jujuy todas las familias que habían emigrado desde la
invasión de Facundo Quiroga (1831) y la derrota de la Coalición del Norte (1841).
Jujuy envió dos diputados al Congreso de Santa Fe de 1853: José de la Quintana y
Manuel Padilla. La Legislatura provincial aprobó la Constitución Nacional y, de
acuerdo con ella, La Constitución de Jujuy de 1855 se redactó durante el gobierno
de Plácido Sánchez de Bustamante.
CONSOLIDACIÓN DEL PODER POLÍTICO
En 1862 se firmó una alianza política entre dirigentes porteños y del interior para
afianzar la organización nacional que buscaba mantener el orden político.
En las provincias se instalaron instituciones nacionales (el Banco Nación, Escuela
Normal, el Colegio Nacional y el Correo) que afirmaba la presencia y autoridad del
gobierno nacional. En Jujuy, el Estado provincial también se afianzaba y extendía su
poder, desde su sede en la ciudad de San Salvador, hasta las aéreas rurales más
alejadas de la Puna y los valles subtropicales. Se crearon municipalidades en cada
uno de los departamentos de la provincia. Se terminó la construcción del Hospital San
Roque y aparecieron los primeros diarios de Jujuy: El Orden, La Confraternidad y
Época.
ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL ESTADO JUJEÑO
Después de la sanción de la Constitución Nacional y en el marco de los acuerdos
firmados entre la provincia y el Estado nacional, Jujuy debió transferir a la Nación su
Aduana y derechos de tránsito; así perdió una importante fuente de ingresos. Esta
situación se planteaba en momentos en que el Estado jujeño debía modernizar sus
instituciones, construir edificios públicos y caminos, mantener el orden interno y
fomentar la educación. También se suprimieron antiguos impuestos y, aunque en su
reemplazo se crearon otros nuevos, como la contribución territorial y el impuesto a la
producción, lo cierto es que comenzó para Jujuy una etapa de permanente
dependencia de los subsidios nacionales.