INTRODUCCIÓN
Sofía, una mujer de 24 años, nos invita a su mundo de ella, donde su viaje a través de
la educación, el crecimiento personal y las aspiraciones se entrelaza con su
entusiasmo por la vida. Desde sus primeros años en la escuela primaria hasta sus
actividades actuales en la universidad, la historia de Sofía es de resiliencia,
determinación y alegría.
Aunque Sofía tiene discapacidad intelectual, ingresa a tercer grado a la edad de 9
años, Sofía se une a sus hermanos María y Alonso en la misma escuela. Hoy, como
estudiante universitaria, Sofía continúa abrazando nuevas oportunidades con los
brazos abiertos
Definir discapacidad intelectual no es una tarea sencilla, lo cierto es que el término aún
incluye una gran variedad en cuanto a etiología, pronóstico de las personas y también
su funcionamiento. Por su definición en constante evolución, en la que, por un lado, las
opiniones de la sociedad y, por otro, el avance en el estado del conocimiento sobre la
discapacidad y sus síndromes influyen mucho en lo que se califica como discapacidad
intelectual.
El término discapacidad intelectual (DI) está siendo cada vez más utilizado en lugar de
retraso mental. La DI es entendida como la adquisición lenta e incompleta de las
habilidades cognitivas durante el desarrollo humano, que implica que la persona pueda
tener dificultades para comprender, aprender y recordar cosas nuevas, que se
manifiestan durante el desarrollo, y que contribuyen al nivel de inteligencia general, por
ejemplo, habilidades cognitivas, motoras, sociales y de lenguaje (Organización Mundial
de la Salud, 1992).
Para evaluar a un niño con DI y poder proyectar el apoyo adecuado que se le debe
brindar existen 3 elementos que deben considerarse; 1) Las posibilidades o habilidades
del niño o niña, en relación a los distintos entornos en los que participa habitualmente,
2) las posibilidades de participación funcional en estos entornos, 3) la adecuación del
conjunto de apoyos y respuestas que las personas con las que interaccionan
(familiares, profesionales) les puedan proporcionar. (Antequera, s/f)
Los tres aspectos anteriores hacen que se vuelva fundamental la evaluación
multidimensional del alumnado dentro de los contextos en los que se desenvuelve y a
partir de ahí se determinarán los sistemas de apoyo necesarios, así como su intensidad
y duración. (Antequera s/f)
EVALUACIÓN MULTIDIMENSIONAL
Dimensión 1. Habilidades intelectuales
Para evaluar las habilidades intelectuales de Sofía quien tiene 24 años, podemos
aplicar el test de inteligencia Escala Wechsler de Inteligencia Para Adulto, con esto
podemos saber su CI y con esto el nivel de retraso que tiene.
La clasificación de nivel de inteligencia se determina de la siguiente manera:
Retraso mental ligero: C.I. entre 50 y 69.
Retraso mental moderado: C.I. entre 35 y 49
Retraso mental grave: C.I. entre 20 y 34
Retraso mental profundo: menos de 20. (Antequera, s/f)
Aunque el CI no determina todo de la persona, este dato es imperativo para conformar
un plan adecuado de apoyo basándonos en las necesidades intelectuales de Sofia.
Dimensión 2. Conducta adaptativa (habilidades conceptuales, sociales y práctias)
Para esta área se propone utilizar el test Adaptive Behavior Assessment System (ABAS
II), Sistema de Evaluación de la Conducta Adaptativa. Este instrumento permite evaluar
las habilidades funcionales diarias de una persona (0 a 89 años) en distintas áreas o
contextos con el fin de determinar su capacidad de desenvolverse en la vida cotidiana
sin precisar la ayuda de otras personas.
Según el informe Sofia tiene dificultades para respetar horarios y se le complica
recordar algunas responsabilidades.
Con la información dada en el reporte y los resultados del test podremos identificar
cuales son las verdaderas debilidades en cuanto a la conducta adaptativa de Sofia y
así poder apoyarla con herramientas para minimizar esta problemática.
Dimensión 3. Participación, interacciones y roles sociales
Ya que no existe una prueba estandarizada diseñada específicamente para evaluar la
participación, las interacciones y los roles sociales de la misma manera que las
evaluaciones intelectuales o de conducta adaptativa. En cambio, evaluar estos
aspectos normalmente implica una combinación de métodos que incluyen
observaciones, entrevistas y evaluaciones estructuradas de habilidades y
funcionamiento sociales.
Aunque puede que no haya pruebas estandarizadas, utilizar herramientas de
evaluación estructuradas diseñadas para evaluar aspectos específicos del
funcionamiento social, como el Sistema de mejora de habilidades sociales (SSIS) o la
Escala de capacidad de respuesta social (SRS). Aunque no son exhaustivas, estas
herramientas pueden proporcionar información valiosa sobre las habilidades sociales,
la capacidad de comunicación y las tendencias de comportamiento de Sofía.
Dimensión 4. Salud
Se propone programar un examen físico exhaustivo realizado por un profesional de la
salud calificado, como un médico o una enfermera especializada. Este examen debe
abarcar todos los sistemas corporales principales, incluidos los sistemas
cardiovascular, respiratorio, musculoesquelético y neurológico.
Evalúe la altura, el peso, los signos vitales (p. ej., presión arterial, frecuencia cardíaca)
y el desarrollo físico general de Sofía. Documente cualquier anomalía o inquietud
observada durante el examen.
Se necesitan realizar pruebas de detección para problemas de salud comunes entre
personas con discapacidad intelectual, como exámenes de visión y audición,
evaluación de la coordinación motora y el equilibrio, y exámenes de salud bucal.
Dimensión 5. Contexto
De manera similar a la participación, no existe una prueba estandarizada diseñada
específicamente para evaluar factores contextuales de la misma manera que las
habilidades intelectuales o las evaluaciones de conducta adaptativa. La evaluación de
los factores contextuales generalmente implica un análisis integral del entorno de Sofía,
incluida la dinámica familiar, el estatus socioeconómico, los antecedentes culturales y
los servicios de apoyo disponibles. Con eso en mente, nuestra propuesta incluye una
evaluación ambiental que realiza una evaluación exhaustiva del entorno de Sofía,
incluidos su hogar, su escuela y su comunidad. Evaluar los aspectos físicos, sociales y
culturales de estos entornos para identificar fortalezas, desafíos y oportunidades de
apoyo. Al realizar una evaluación integral de los factores contextuales de Sofía y
participar en prácticas colaborativas y culturalmente receptivas, podemos obtener una
comprensión matizada de los factores que influyen en su desarrollo y bienestar. Este
enfoque holístico permite intervenciones personalizadas y estrategias de apoyo que
abordan las necesidades únicas de Sofía y promueven su crecimiento holístico y su
inclusión dentro de sus contextos familiares, escolar y comunitario.
Referencias
Antequera Maldonado, Mercedes. Manual de Atención al Alumnado Con Necesidades Específicas de Apoyo
Educativo Derivadas de Discapacidad Intelectual. 2008,
[Link]/educacion/webportal/ishare-servlet/content/8cfd33bb-ed68-4ddd-a739-91ea2ccd
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Channell, Marie Moore, et al. “Using the Social Skills Improvement System (SSiS) Rating Scales to Assess Social
Skills in Youth with down Syndrome.” Frontiers in Psychology, vol. 14, 4 Apr. 2023,
[Link]
José Luis Cuesta, et al. “Discapacidad Intelectual: Una Interpretación En El Marco Del Modelo Social de La
Discapacidad.” Controversias Y Concurrencias Latinoamericanas, vol. 10, no. 18, 13 Apr. 2019, pp.
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Oakland, Thomas, and Patti Harrison. Coordinadores: ABAS-II Uso Clínico E Interpretación. 2013.
World Health Organization. The ICD-10 Classification of Mental and Behavioural Disorders = ICD-10 : Clinical
Descriptions and Diagnostic Guidelines. Geneve, World Health Organization, 1996.